Mi michi terapeuta

Un gato puede curarte, llenarte de felicidad y sanar un corazón y una mente que creemos atrofiados por el malestar emocional. Y si dices que ellos no son capaces de hacer esto, es porque aún no has tenido a tu michi terapeuta, es por eso que en este artículo hablaremos de la importancia de los gatos como animales de terapia en nuestro plan terapéutico y de los beneficios que nos traen con solo tenerlos a nuestro lado.

La terapia asistida por animales (TAA)

Los animales de terapia pueden ser muy diversos en tamaños y formas, pero todos comparten un común denominador, que es el objetivo de mejorar las funciones, cognitivas, físicas, emocionales y relacionales de las personas a tratar, ya sea un grupo de personas o un solo individuo, pues se suele usar este tipo de terapia con ambas poblaciones, al trabajar con grupos y personas en hospitales, centros penitenciarios, albergues, hogares de asilo para ancianos, entre otros. Así se aplica un tipo de terapia que ayuda en la recuperación de diversas condiciones de salud física o psicológica que, a la vez, apoya en la reinserción social (Affinity, s. f.).

Historia de la TAA

La relación que se da entre el hombre y el animal se remonta al paleolítico, cuando se empezó a adiestrar perros. La idea de animales de compañía y protección evolucionó en la Antigua Grecia, donde se pensaba que los dioses podían transformarse en animales; se llegó a usar como tratamiento el pasear a los enfermos a caballo para mejorar su estado, específicamente en el tratamiento de la autoestima. Así mismo, en esta época se empezó a tratar con gatos por parte de los egipcios, endiosándolos y domesticándolos, lo que formaba un lazo fuerte y duradero, el cual se mantiene hasta la actualidad, como un vínculo humano-animal, que hace recuerdo del bienestar que nos traen las alianzas con los animales para aportar en nuestra propia salud mental (GM, 2023).

En 1792, William Tuke fue el primero en usar terapia con animales sin fines coercidos, como lo hicieron muchos conductistas, y atribuyó la mejoría de los pacientes a la intervención con animales Por otro lado, en el Siglo XVIII se permitió en un centro psiquiátrico que los pacientes interactúen con los animales domésticos que habitaban en el establecimiento lo que mejoraba su estado emocional y reducía los conflictos. Esto provocó que diversos centros empiecen a copiar este modelo como parte del programa de recuperación de las personas. 

Años después, Sigmund Freud pudo confirmar este hecho al visualizar que sus pacientes se sentían más cómodos al hacer terapia cuando estaba su perro presente, ya que sentían confianza de no ser juzgados, esto ayudaba a que hubiese un mejor tratamiento en niños y adolescentes, lo que también se pudo observar con el psiquiatra Boris M. Levinson, quien, después de diez años, introdujo el término animal de terapia y describió sus beneficios terapéuticos. Posteriormente, también se hizo uso de animales de terapia para combatientes de guerra con secuelas de problemas emocionales como depresión, ansiedad o trastorno de estrés postraumático, y al ver su efectividad, se amplió el uso a programas de reinserción con prisioneros (Montoya et al., 2021).

Actualmente, se han descubierto muchos más beneficios por parte de los animales para la terapia de las personas, aunque en su mayoría se podría pensar que se habla de los perros, la realidad es que también se usan caballos o delfines, y no podemos excluir a los gatos. Todos estos animales tienen objetivos específicos en las personas, esto depende del plan terapéutico trazado, pero, en su mayoría, aporta a la disminución del estrés, la relajación, la expulsión de serotonina y la mejora del contacto social; esto facilita el trabajo con poblaciones de TEA, TDAH, TEPT, depresión o ansiedad, y reduce el pensamiento suicida y las conductas autoagresivas. 

Gatoterapia

Los gatos son mascotas pequeñas e individuales que han sido importantes en su relación con los humanos, en el transcurso de toda la historia, desde los egipcios que admiraban a los felinos, hasta la demanda de criar a estos por parte de Napoleón Bonaparte para erradicar el número creciente de roedores en Europa, esto fue un hito en la historia de los gatos, ya que desde entonces se les empezó a criar domésticamente en nuestros hogares (Blog Kiwoko, 2024).

Es por esto que, actualmente, los gatos están acostumbrados a interactuar con humanos, y pueden vivir en cualquier espacio, desde una gran casa hasta un pequeño departamento, además de requerir menos cuidados que otros animales. Estas pequeñas criaturas tienen un poder inmenso para implicarse en la psicología y la terapia, sobre todo en pacientes con trastorno del espectro autista. Aunque se debe recalcar que estos no sustituyen el acto de ir a terapia o tomar medicación, sino que son más un complemento para el proceso terapéutico como red de apoyo, cuando no hay apoyo humano en el círculo cercano.

Entonces, a sabiendas de esto, podemos hablar sobre las ventajas que traen los gatos a la salud de los humanos, según Cahuasa (2023), sus mayores aportaciones se encuentran en el tratamiento para la disminución del estrés, ansiedad y depresión. Lo cual se da al momento del contacto del felino con la persona, ya sea estando cerca de él, con caricias, con juego y su herramienta más poderosa: el ronroneo. Todos estos actos benefician la salud mental, emocional y social de las personas, lo que además libera endorfinas, las consideradas “hormonas de la felicidad”.

Por otro lado, podemos ver la importancia de los gatos en escenarios de gran soledad, estrés o tristeza, donde se brinda apoyo emocional incondicional a sus dueños, y son de ayuda en la mejora del estado de ánimo y la reactivación conductual, al generar una rutina en sus cuidados, pues esto implica un sentido de propósito y responsabilidad a largo plazo, que se retribuirá con los aprendizajes de la vida que nos pueden llegar a dar.

Así mismo, ya que los gatos son animales muy pacíficos, se puede llegar a sentir la confianza para hablar con ellos y expresar los malestares personales, de tal manera, actúan como “confidentes” que apoyan al bienestar emocional y que ayudarán a desarrollar las habilidades sociales deseadas. Esto al interactuar con otros dueños de gatos y compartir nuevas experiencias que ayudarán a conocer nuevas personas.

Además, estas mascotas pueden brindar una sensación de seguridad en su hogar, ya que hay gatos que pueden sentir un cambio en el estado de salud de las personas y pueden alertar sobre potenciales situaciones de peligro. Igualmente, se ha visto que los niños que crecen con animales domésticos en casa son menos propensos a tener alergias, asma o enfermedades cardiovasculares.

Por otra parte, el ronroneo de los gatos es único, ya que transmite una increíble sensación de paz y tranquilidad en nuestro cuerpo, lo que regula el ritmo cardiaco, disminuye el cortisol, ayuda a procesar emociones y produce endorfinas que refuerzan el sistema inmunológico. Este puede hacer que los felinos sean de gran ayuda en ocasiones de ansiedad o estrés, para recobrar la estabilidad de la persona.

De igual modo, al ser pequeños y ágiles, pueden ser manejados por niños y adultos mayores: pueden estar en su regazo sin ocasionar daño alguno, además de ser útiles en la activación progresiva de adultos mayores, al tener juegos que los animen a levantarse y mejorar la movilidad de las extremidades superiores, por lo que se les puede ver en asilos u orfanatos (Perez, 2021).

Por ende, los gatos son excelentes animales de terapia, que no distinguen edades y brindan un gran apoyo a sus dueños, lo que resulta en un gran beneficio para la salud de estos. Aunque toda relación de un humano con su gato es distinta y tiene diferentes efectos, los gatos se pueden considerar como grandes terapeutas, con simples acciones que relacionen a la persona con este, lo cual logra una mejoría en la salud mental y el desarrollo de las habilidades sociales. Esto ha sido visualizado especialmente en pacientes con trastornos del espectro autista (quienes logran un vínculo que ayuda a expresar sus emociones, asumir responsabilidades y mejorar su socialización con el entorno), así como en casos de estrés, ansiedad o depresión. 

Entonces, ahora que sabes todo esto, ¿ya pensaste en tener tu michi terapeuta? Porque él está esperando por ti. 

Referencias

Affinity (s. f.). Qué son las Terapias Asistidas con Animales. https://www.fundacion-affinity.org/la-fundacion/accion-social/que-son-las-terapias-asistidas-con-animales

Blog Kiwoko. (2024). Vivir con un gato mejora la salud mental. https://www.kiwoko.com/blogmundoanimal/vivir-con-gatos-para-mejorar-la-salud-mental/

Cahuaza, P. B. (2023). LOS GATOS DE ANIMALES DE COMPAÑÍA A APOYO PSICOLÓGICO. Unifranz. https://unifranz.edu.bo/blog/los-gatos-de-animales-de-compania-a-apoyo-psicologico/#:~:text=%E2%80%9CTener%20un%20gato%20en%20el,de%20estr%C3%A9s%2C%20ansiedad%20y%20depresi%C3%B3n.

Perez, H. (2021). Gatoterapia. MD Escuela de Veterinaria. https://www.escuelaveterinariamasterd.es/blog/gatoterapia

Salomé Montoya, Paola A. Orozco, Mariana Pareja, & María C. Sierra. (2021). Un Viaje a la Terapia Asistida con Animales y sus Beneficios [Universidad CES]. https://repository.ces.edu.co/bitstream/handle/10946/5351/Un%20viaje%20a%20la%20Terapia%20asistida%20con%20animales%20y%20sus%20beneficios.pdf?sequence=3&isAllowed=y

Nueve consejos de una psicóloga infanto-juvenil

1. DIÁLOGO INTERNO:

Necesitamos enseñarles a los niños a escuchar con mayor atención su diálogo interno, a manejarlo, a hablarse con un tono de voz amable y amigable. Ten en cuenta el tono y ritmo de voz, las palabras de aliento, de reflexión y de consuelo que utilizas al hablarle.

El diálogo interno está relacionado con nuestra conciencia, autoconcepto y autoestima, y determina gran parte de nuestras emociones.

«Pensamientos –> Emociones y Sentimientos –> Conducta», la voz interna es una de las principales causas de la conducta infantil, por lo que, si buscamos modificar una conducta, es necesario partir por modificar los pensamientos.

Ten presente que en la infancia le estás enseñando cómo construir sus pensamientos.

2. AUTOIMAGEN Y AUTOCONCEPTO:

La diferencia entre autoconcepto y autoimagen es que el primero se refiere a la opinión que tenemos de nosotros mismos, mientras que la autoimagen se refiere a cómo nos vemos a nosotros mismos. En gran parte, en base a ambos se desarrollará la autoestima.

Autoimagen: Ten un espejo en casa a la altura de tu niño, para que pueda identificarse con su aspecto físico, reconociéndolo y valorándolo. Crea junto a él rutinas de aseo personal y de autocuidado, puedes descargar estas rutinas buscándolas como «pictogramas». Un álbum de fotografías le dará acceso a evocar algunos recuerdos de momentos agradables, pero especialmente a reconocerse en distintas etapas de vida.

Autoconcepto: Si quieres fomentar esto, empieza por observarlo, escucharlo y conocerlo con plena conciencia. Exprésale de distintas formas que es valioso, por ser quien es, tal y como es.

3. PALABRAS MÁGICAS:

Enséñale a pedir perdón cuando corresponda, enfatiza que es un acto de humildad, de toma de conciencia, explícale que pedir perdón cuando nos equivocamos nos abre la posibilidad de mejorar como personas. Del mismo modo, encontrar motivos para sentirnos agradecidos es una virtud que se desarrolla desde la niñez, mediante el ejemplo.

Northrup (2012) menciona que cuando ponemos en práctica la gratitud durante quince o veinte segundos, nuestro organismo experimenta varios cambios fisiológicos sutiles y beneficiosos, como la disminución de los niveles de estrés y el fortalecimiento del sistema inmunológico, entre otras.

4. TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN:

Cuando se equivoque, no le juzgues ni critiques, recuerda que tienes los siguientes cinco minutos, aproximadamente, para ser su guía.

Ayúdale a expresar sus emociones desagradables (como el miedo, la tristeza o el enojo) en un entorno de seguridad y confianza.

Enséñale a analizar las consecuencias de sus actos, a buscar soluciones, y a ser proactivo. Esto a la vez estimulará en ti la escucha activa, comprensión, paciencia y gestión del estrés.

5. EXPRESIÓN EMOCIONAL:

Llorar es una estrategia de desahogo, es parte de nuestra liberación emocional, fomenta la empatía y la solidaridad en los demás, entre muchos otros beneficios. Por eso, llora delante de él cuando el sentimiento sea auténtico, muéstrale en primera persona que llorar está bien y que tienes la confianza de hacerlo en su presencia.

Una vez que las emociones se han expresado, el siguiente paso es averiguar exactamente cuál fue el problema.

6. INTELIGENCIA EMOCIONAL:

Crea junto a él un diccionario de emociones, no solo con las emociones básicas, sino también con las que se desprenden de estas.

Coloca ejemplos y narra lo acontecido en tu día a día, nombrando la emoción identificada, explícale cómo se siente esta emoción y en qué parte del cuerpo se siente.

También puedes utilizar recursos de apoyo como las películas, para tener un diálogo reflexivo breve sobre la conducta de determinados personajes.

Jugar junto a él te brindará apertura para entender su mundo interno; estimula su imaginación, hazle preguntas reflexivas, crea junto a él una rutina de lectura y lean cuentos e historietas todas las noches.

7. APRENDIZAJE:

Permítele descubrir el mundo con todos sus sentidos. Este punto es muy importante, porque cuanto más grande sea la conexión con sus sentidos, habrán más probabilidades de que tenga paz emocional.

Huele cosas junto a él, velas aromáticas, flores y frutas; escuchen música, ayúdale a descubrir los sonidos que le relajen y los que le activan; bailen juntos por casa. Si te escucha cantar por las mañanas, por ejemplo, mientras manejas de camino al colegio, su voz tendrá mayor libertad.

Alienta su originalidad y creación de ideas, con proyectos personales como, por ejemplo: “Piensa en una idea de emprendimiento», «Piensa en una actividad sobre reciclaje”, “Crea un cuento sobre algún personaje de un cuento que ya conozcas, como el Capitán Garfio”.

8. EDUCACIÓN SEXUAL:

Para poder brindarle una adecuada educación sexual es necesario psico-educarte: busca libros, videos y material específico acorde a su rango de edad.

Ten presente lo siguiente para prevenir un abuso sexual: Si el niño no quiere tener contacto físico con alguien, por ejemplo, dar un beso al saludar a esa persona, no le presiones y no permitas que terceros lo hagan. Por el contrario, dale soporte a su postura. Enséñale a respetar su espacio personal y el de otros. Repítele, mediante ejemplos, que los secretos a esa edad, no están permitidos. Mírale a los ojos cada vez que vuelvan a encontrarse, el contacto visual es una estrategia maravillosa para reconocer cuando los niños están incómodos, confundidos o heridos por distintas situaciones. Asimismo, motiva su autonomía en cuanto a su higiene personal.

9. EDUCACIÓN PARA LA VIDA:

Dale responsabilidades en el hogar y, conforme pase el tiempo, cámbialas por otras de mayor dificultad; fomenta la lectura; la escritura de un diario personal; ayúdale a identificar sus talentos, y bríndale las herramientas para potenciarlos.

Recuerda que el hogar es el principal centro educativo: enséñale sobre la naturaleza y sobre el manejo de propinas, construye una relación saludable con la alimentación, con el ejercicio y con el hábito de sueño, y, de igual manera, enséñale el arte de apreciar y de permanecer —mental, emocional y conductualmente— en el presente.

REFERENCIAS:

Northrup C. (2012). Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer (Crecimiento personal).

Carta de compasión: Un viaje hacia el amor propio

Carta de compasión: un viaje hacia el amor propio

Durante el transcurso de mi experiencia en la vida, he sido testigo de la tremenda carga emocional que el amor puede acarrear para muchas personas. Si te encuentras entre aquellos que han sentido la pesadez de esta carga, te invito a detenerte un momento y permíteme compartir contigo las siguientes palabras, que quizás puedan brindarte un poco de consuelo y claridad.

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“Querida persona, 

Es posible que en algún momento de tu viaje por la vida hayas sentido la sensación pesada y abrumadora de que el amor solo acarrea desdicha y sufrimiento, y que esa creencia haya sido por la cual has invertido tiempo y energía a relaciones en el ciclo infinito de buscar una validación constante. Entiendo perfectamente que cuando eso ocurre, caer en la desesperación y confusión es fácil, se pierde de vista lo que realmente importa, y empieza una distancia entre mente y corazón, con una sensación de vacío de por medio. 

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Por lo tanto, en ocasiones se busca llenar ese vacío con la presencia de otra persona, permitiendo que sus acciones e inacciones dicten tu estado emocional. Nos obsesionamos con la idea de que nos falta algo para ser dignos de su amor. Al enfocarnos en estas preguntas, perdemos de vista lo que realmente importa: la vida. El único recurso irreemplazable, es el tiempo, el reloj no vuelve atrás; regalar días y noches a la duda sobre nuestra propia valía resulta injusto para con nosotros mismos. 

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Estoy segura de que tú sabes exactamente lo que vales y mereces, solo que para verlo, tienes que ser capaz de hacer ese viaje introspectivo, reconocerlo, sentir tus emociones en lo más profundo de tu ser y crear la visión de cómo quieres percibirte a ti mismo. Tienes el poder de controlar tus pensamientos y poder forjar la visión que realmente mereces ver. La única persona capaz de reconocer plenamente tu propio valor eres tú, y una vez que lo hagas, los demás también lo reconocerán, pues todo comienza en el interior de uno mismo. 

Si bien equilibrar la mente y el corazón puede resultar complicado, la búsqueda de validación externa no es la respuesta. Solo tú eres dueño de tu propia verdad e iluminación, ¿por qué no confiar en ti mismo?, ¿qué te impide encontrar la felicidad dentro de ti mismo? Las respuestas a esas preguntas se encuentran en tu interior. Quizás lo que te detiene es el miedo a enfrentarte a ciertos aspectos tuyos, que aún no has sido capaz de reconocer, ¿qué te da miedo ver de ti mismo? 

Solo tú eres dueño de tu vida, y tienes el derecho y deber de vivirla plenamente. La vida no se limita a momentos de alegría y risas, también comprende el sufrimiento, que es una parte natural de la existencia humana. Reconoce que la persona más importante en tu vida eres tú mismo. Acepta y abraza todas las facetas de tu ser, con sus luces y sus sombras. Eres humano, no perfecto, y eso está bien.

Confía en ti mismo y atrévete a embarcarte en el viaje de amarte. A veces, los tropiezos son necesarios para aprender y crecer, pero recuerda, el hecho de que hayas cometido errores no significa que merezcas sufrir. Cada experiencia (incluso las más difíciles) te ofrece la oportunidad de aprender a amarte en cada momento de tu existencia”. 

Atentamente: Winnie Medina, con mucha compasión de corazón a corazón.

Qué es el amor propio y cómo fortalecerlo? - Blog

Entre la Calma y la Tormenta: Comprendiendo los Ataques de Pánico

La ansiedad es una experiencia frecuente en la vida de muchas personas, todos nos hemos sentido ansiosos en algún momento, ya sea antes de un examen importante, una entrevista laboral o una situación agobiante. Sin embargo, cuando la ansiedad se vuelve abrumadora y desproporcionada con respecto a la situación, o cuando persiste durante un período prolongado de tiempo, e interfiere con nuestras actividades diarias provocando síntomas intensos, como ataques de pánico, se convierte en un problema significativo en nuestro desarrollo y calidad de vida, incluso puede llegar a manifestarse en forma de trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico, fobia o ansiedad social.

¿Qué es la ansiedad? 

La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones percibidas como amenazantes, desafiantes o estresantes. Es una señal de alerta que nos prepara para lidiar con el peligro percibido, lo que activa nuestro sistema de «lucha o huida». Cuando estamos ansiosos, nuestro corazón puede palpitar más rápido, nuestra respiración se acelera y podemos sentirnos inquietos o tensos.

Los ataques de ansiedad son eventos intensos y perturbadores que pueden sacudir profundamente a quienes los experimentan. Desde una perspectiva cognitivo-conductual, estos ataques se pueden entender como manifestaciones de un ciclo enlazado entre pensamientos, emociones y comportamientos en el cual reposa la interpretación distorsionada de las situaciones y las sensaciones corporales, que a su vez, desencadena respuestas emocionales y conductuales, inadecuadas y desadaptativas. 

Los ataques de pánico: Cuando la ansiedad alcanza su pico

Los ataques de pánico son aquellos episodios súbitos e inesperados de miedo intenso o malestar, acompañados por síntomas físicos y emocionales abrumadores. Pueden surgir de manera inesperada, sin aparente causa, o pueden ser desencadenados por situaciones puntuales o pensamientos relacionados con el miedo, los síntomas más comunes durante un ataque de pánico pueden ser: 

  • Sudoración excesiva.
  • Temblores o sacudidas.
  • Ritmo cardíaco acelerado.
  • Sensación de ahogo o falta de aliento.
  • Mareos o vértigo.
  • Sensación de irrealidad o de estar desconectado de la realidad.
  • Miedo a perder el control o a morir.
Ataques de pánico: ¿Qué son y cómo afrontarlos? - Carenity

Los ataques de pánico pueden ser aterradores y provocar una sensación de pérdida de control, lo que lleva a muchas personas a huir de situaciones o lugares donde han ocurrido previamente los ataques, repitiendo conductas evitativas y autodestructivas que inicialmente parecen buenas porque se alejan de la situación, sin embargo, esto prolonga y mantiene su malestar.

¿Cómo podemos afrontar ataques de ansiedad y pánico? 

Aunque la ansiedad y los ataques de pánico pueden ser desafiantes y complicados de manejar, existen varias estrategias efectivas que pueden ayudar a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de la persona. 

  • Respiración profunda y consciente: La respiración profunda puede ayudar a reducir la frecuencia cardíaca y calmar el sistema nervioso. Prueba respirar lenta y profundamente, inhalando por la nariz durante unos segundos y exhalando lentamente por la boca.
  • Práctica de la Atención Plena (Mindfulness): La atención plena consiste en prestar atención deliberada al momento presente sin juzgarlo, la práctica continua de la atención plena puede ayudar a reducir la ansiedad y los ataques de pánico ya que promueve la conciencia de los pensamientos y sensaciones sin reaccionar ante ellos. 
  • Ejercicio regular: El ejercicio físico regular puede ser un poderoso antídoto contra la ansiedad y el estrés. La actividad física libera endorfinas, sustancias químicas en el cerebro que actúan como analgésicos naturales y mejoran el estado de ánimo.
  • Técnicas de relajación: La práctica de técnicas de relajación, como la meditación, el yoga o la visualización guiada, puede ayudar a reducir la ansiedad y promover la relajación física y mental.
  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): La TCC es una forma de psicoterapia que se ha demostrado eficaz en el tratamiento de la ansiedad y los ataques de pánico, trabaja para identificar y cuestionar las creencias irracionales y distorsionadas que sustentan los pensamientos catastróficos; mediante técnicas como la reestructuración cognitiva, se ayuda al individuo a desarrollar un pensamiento más realista y adaptativo frente a las situaciones desencadenantes de ansiedad. 
  • Evitar estímulos desencadenantes: Identifica los desencadenantes de tus ataques de pánico y trata de evitarlos en la medida de lo posible. Si no puedes evitarlos por completo, desarrolla estrategias para hacerles frente de manera efectiva. 
  • Buscar apoyo: No tengas miedo de pedir ayuda, busca apoyo de un profesional de la salud mental, como un psicólogo o psiquiatra, si estás experimentando ansiedad o ataques de pánico de manera regular.
Las expectativas en la terapia psicológica

Al comprender los ataques de ansiedad, revelamos un complejo vínculo de pensamientos, emociones y comportamientos, esto no solo muestra una luz sobre la naturaleza de estos ataques, también nos ofrece un camino hacia la esperanza y la recuperación. 

Al desafiar los patrones de pensamiento distorsionado y los comportamientos de evitación, nos invitamos a cuestionar aquellas creencias limitantes y a cultivar una nueva y más sana relación con la ansiedad. Cada paso en este proceso representa un acto de valentía y autoconocimiento, lo que nos guiará hacia una vida más plena y armoniosa con nosotros mismos.

Depresión: Un viaje hacia la luz en medio de la oscuridad

“La soledad me consume, incluso cuando estoy rodeada de tanta gente”, “Siento que estoy perdiendo la batalla contra mis propios pensamientos”, “Qué sentido tiene levantarse de la cama si todo parece tan oscuro, me duele”, “A veces desearía poder simplemente desaparecer y dejar de sentir todo”, “No puedo recordar la última vez que me sentí genuinamente feliz”, “Me pregunto si alguna vez podré salir de este agujero oscuro en el que estoy”.

¡Estas son frases que las personas que tienen depresión dicen y sienten! Necesitan un abrazo, lo necesitan de nosotros, ¡pero, a la vez, no! ¿Sabes por qué? Porque con el transcurso del tiempo él o ella ya asoció el interés y valor de su persona hacia el resto como si no importara nada, porque en el momento no indicado, no estuvieron presentes y ahora permanece preguntándose e hiriéndose con esas preguntas. Está sensible y se siente irreparable, necesita verdaderamente tu apoyo y mi apoyo, porque cada día se está agobiando más y más, y si no llegaras en su auxilio pronto, si no te das cuenta, ¡lo lamentarás! Sí sospechas de alguien que necesite ese abrazo, dáselo, porque un abrazo nunca está de más… Un día, yo, tú escritora, lo necesité, espero que este artículo te pueda motivar a tomar esa iniciativa de ayuda.

¡La depresión es una realidad compleja que toca los corazones de millones en todo el mundo! Desde los síntomas más evidentes, hasta las causas más profundas, su impacto puede ser abrumador y difícil de entender para quienes no la han enfrentado. Pero aquí, en este artículo, nos embarcaremos en un viaje de descubrimiento y esperanza. ¡Vamos a explorar los matices de la depresión, desde su definición hasta las estrategias de apoyo! A lo largo de esta travesía, iluminaremos un tema que, a menudo, se ve envuelto en sombras, ofreceremos perspectivas y recursos para aquellos que están luchando. ¡La luz está al final del túnel y juntos la encontraremos!

Sigmund Freud fue el primero en diferenciar los procesos psicológicos que toman lugar en el duelo de los síntomas de la depresión melancólica. Él argumentó que la pérdida de autoestima, manifestada por autorreproches, es característica de la melancolía. Más tarde, el modelo cognitivo-conductual de la depresión propuso la presencia de pensamientos distorsionados o erróneos, conscientes sobre la interpretación de experiencias (Botto, Acuña, & Jiménez, 2021).

De igual modo, la depresión es un trastorno psicológico que se define por un estado emocional bajo, falta de interés en actividades que antes resultaban placenteras, y una sensación persistente de agotamiento. Estos síntomas impactan negativamente en la calidad de vida y pueden causar dificultades en el ámbito familiar, laboral y social de quienes la padecen (MINSA, 2023).

Supone una de las patologías más frecuentes en Atención Primaria, y es la primera causa de atención psiquiátrica y de discapacidad derivada de problemas mentales. Los tratamientos que combinan psicofármacos y psicoterapia suelen aliviar, parcial o totalmente, los síntomas de la depresión en la mayoría de los casos, y después de superar los síntomas, es recomendable continuar con el tratamiento antidepresivo durante el tiempo necesario para prevenir recaídas, que en algunos casos puede ser de por vida (Pla Vidal, 2023).

¡La batalla contra la depresión es una enfermedad emocional! Lahaye (2013) afirmó que, en las encuestas que hacía de manera masiva, la respuesta que recibía a la pregunta: “¿Hay entre los presentes alguno que nunca, en toda su vida, haya sufrido una depresión?, era que ninguna de las personas abordadas se había visto libre de este problema, aunque cabe agregar que mucha de esa gente, al responder esa pregunta, se refería a estados depresivos en términos leves, lo que algunos llaman “estar en la luna” o —como dijo una mujer encuestada— “tener un nudo en la garganta”.

La depresión aparte de ser una enfermedad mundial, no hace acepción de personas. Ninguna ocupación está exenta de la depresión, tanto amas de casa, comerciantes, obreros de construcción, maestros, contratistas, etc. Muchos temen que el hecho de confesar que están deprimidos, equivale a reconocer que padecen de una minusvalía mental (Lahaye, 2013).

Recomendaciones:

Aquí tienes algunas estrategias de apoyo que pueden ser útiles para alguien que está luchando contra la depresión:

1. Escucha activa: Estar presente y escuchar sin juzgar puede ser enormemente reconfortante para alguien con depresión. Hazle saber que estás allí para él/ella y que puedes ser un hombro en el cual apoyarse.

2. Ofrece tu compañía: Invita a la persona a participar en actividades sociales o simplemente pasar tiempo juntos, incluso si es solo para estar en silencio. La compañía puede proporcionar un sentido de conexión y pertenencia.

3. Anima la búsqueda de ayuda profesional: Apoya a tu ser querido para que busque ayuda profesional, ya sea animándole a hablar con un médico, psicólogo o psiquiatra. Incluso podrías acompañarle a las citas, si es necesario.

4. Ayuda con las tareas cotidianas: La depresión puede hacer que incluso las tareas más simples parezcan abrumadoras. Ofrece tu ayuda con las tareas domésticas, la preparación de comidas o la gestión de responsabilidades diarias para aliviar algo de su carga.

5. Fomenta la actividad física: Anima a la persona a realizar actividades físicas suaves, como pasear, practicar yoga o nadar, ya que el ejercicio regular puede tener un impacto positivo en el estado de ánimo y en la salud mental en general.

6. Evita minimizar sus sentimientos: Es importante validar los sentimientos de la persona y evitar minimizar su experiencia. Escucha con empatía y muestra comprensión sin intentar arreglar o solucionar sus problemas.

7. Ofrece información y recursos: Indaga más sobre la depresión y comparte recursos útiles, como libros, artículos o grupos de apoyo en línea, que puedan proporcionar información adicional y un sentido de comunidad.

8. Se paciente y compasivo: La recuperación de la depresión puede llevar tiempo y esfuerzo. Reconoce que tu ser querido está luchando contra una enfermedad legítima y que necesita apoyo continuo.

Recuerda que cada persona es única y puede responder de manera diferente a las estrategias de apoyo. Lo más importante es mostrarle a esa persona que tanto aprecias, que estás allí para ella, para brindarle tu apoyo incondicional y para alentarle en su camino hacia la recuperación.

Referencias

Botto, A., Acuña, J., & Jiménez, J. (2021). La depresión como un diagnóstico complejo. Implicancias para el desarrollo de recomendaciones clínicas. https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-98872014001000010

Lahaye, T. (2013). Cómo vencer la depresión. Editorial Vida.

Organización Mundial de la Salud. (2023). Depresión. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression?gad_source=1&gclid=CjwKCAjwoa2xBhACEiwA1sb1BLhZfslI0wUrwPsHZLMp60WPhtRCvuw9ePXI6GZ2xG3CGTqExxILoxoCFPcQAvD_BwE

Pla Vidal, J. (2023). Depresión. https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/depresion

Más allá del adiós: La pérdida y el duelo

Entre conversaciones que tuvimos en un salón de clases, surgió un tema bastante peculiar: el duelo y el miedo a perder. Comentamos acerca de cómo sería la vida si moríamos o si perdíamos a las personas o mascotas que más amábamos. En el transcurso, observaba los rostros de mis compañeros, mientras conversaban sobre ello y en muchos casos, había cierto miedo, tristeza, incomodidad e incluso poca apertura para intervenir, a lo que el profesor encargado sugirió la siguiente dinámica: Nos pidió escribir una carta anónima de despedida a aquella persona, mascota o proyecto significativo, para la cual nos brindó un tiempo prudente. Seguido de ello, pidió que todas las cartas por fila, sean mezcladas para que otros compañeros puedan escribir palabras amorosas de consuelo y acompañamiento.

Al finalizar, cada estudiante por fila buscó, entre las cartas, la que había escrito, y deseosos empezaron a leer las palabras de consuelo y amor; muchos de los estudiantes se mostraron sensibles y otros se rehusaban a leer en el salón, comentaron que era una situación complicada, para evitar sentirse vulnerables.

Esta anécdota me sirvió mucho para poder comprender que el perder a alguien o algo, nos resulta una experiencia diferente para cada uno. Algunas personas pueden aceptar y recibir apoyo, otras no saben cómo actuar ante ello para no sentirse vulnerables o porque aún no ha habido un cierre o un fin para el duelo, pues existen muchos sentimientos, recuerdos y experiencias de por medio. 

El duelo es una experiencia universal, natural y emocional a la pérdida significativa, ya sea la muerte de un ser querido, la ruptura de una relación, la pérdida de un empleo o cualquier otro cambio importante en nuestras vidas. En su esencia, el duelo es un proceso de adaptación a la ausencia, donde se experimentan una variedad de emociones complejas y se navega por un viaje de ajuste emocional, cognitivo y espiritual. 

«Cuando se habla de pérdidas y en especial de las pérdidas relacionadas a una persona, es una experiencia que necesita ser compartida, acompañada y respetada. Es normal que se necesite saber que el dolor, tiene un impacto en los demás; así que, por lo general, las personas que han tenido una pérdida suelen valorar mucho la presencia y la compañía de las personas que aprecian». (Fundasil, s/f).

Es relevante considerar que cuando el duelo se presenta, la personalidad, la psique de la persona, su historia, sus experiencias de vida y el sistema de afrontamientos que posee, más allá de las circunstancias de la muerte, tendrán que ver con la forma de asimilar el duelo. Por ello, al presentarse el duelo, será importante dejar que la persona pueda sentir el dolor junto a todas las emociones que ello conlleva. Aceptar, que ese ser amado ya no está y que la pérdida es irreparable, será un momento inicial y crucial para el fortalecimiento de la persona.

¿Cuáles son los tipos de pérdida a los que podríamos enfrentarnos? 

De acuerdo a Pangrazzi (s/f), son:

  1. Pérdida de la vida: Es un tipo de pérdida total, ya sea de otra persona o de la propia vida. 
  2. Pérdidas de aspectos de sí mismo: Pérdidas que tienen que ver con la salud, por ejemplo, pérdida de las capacidades sensoriales, cognitivas, así como psicológicas, por ejemplo, la autoestima, valores, ideales, ilusiones, etc.
  3. Pérdidas de objetos externos: Pérdidas materiales, un trabajo, un hogar, ciertas pertenencias y objetos vinculados o importantes para cada persona. 
  4. Pérdidas emocionales: Rupturas con la pareja o amistades debido a que el contacto físico se ve limitado. 
  5. Pérdidas ligadas con el desarrollo: Pérdidas relacionadas al propio ciclo de la vida, por ejemplo, el el paso por las distintas etapas o edades, infancia, adolescencia, juventud, menopausia, vejez, etc.

¿De qué manera nos afectan las pérdidas? 

Las manifestaciones a causa de las pérdidas no son universales, varían de persona a persona y de las actividades que se realicen para sobrellevarlas. 

Torres (2020) nos menciona las dimensiones en las que nos afectan las pérdidas: 

  • Dimensión física: Molestias físicas, sensación de “vacío” en el estómago, nudo en la garganta, sequedad en la boca, alteraciones de sueño y alimentación, sensación de opresión en el pecho, palpitaciones, falta de energía, etc. 
  • Dimensión emocional: Experimentar sentimientos de tristeza, enojo, miedo, culpa, soledad, ansiedad, impotencia, añoranza, desesperanza, alivio y liberación, amargura, etc. 
  • Dimensión cognitiva: Dificultad para concentrarse, falta de interés por las cosas, confusión, entre otras. 
  • Dimensión conductual: Cambios en el comportamiento, por ejemplo, aislamiento social, retraimiento, aumento en el consumo de tabaco o alcohol.
  • Dimensión social: Aislamiento, rechazo hacia los demás. 
  • Dimensión espiritual: Se puede presentar como el replanteamiento de las propias creencias, podemos llegar a cuestionarnos a nosottos mismos y pensar: “¿Por qué a mí?”

¿Cuales son los mitos en relación al duelo?

En el manual sobre el duelo de Unicef (2020), nos menciona los siguientes:

  • Mito 1: El duelo se resuelve aproximadamente en un año

El duelo es un proceso en sí muy complejo y personal. El periodo de tiempo para “resolverlo”, varía en función de múltiples factores. 

  • Mito 2: El duelo es como una depresión

Aunque ambos comparten ocasionalmente ciertas manifestaciones tales como la desilusión, tristeza profunda, llanto, desapego de la vida, apatía, entre otras, debemos recordar que la depresión es una enfermedad mental con criterios diagnósticos y el duelo es una respuesta adaptativa. 

  • Mito 3: Dentro de los diferentes tipos de muerte, hay unas que son peores que otras

No es una competencia sobre quién ha tenido la peor desgracia y quién está sufriendo más. Cada proceso y cada persona es diferente, sus vivencias son válidas y deben respetarse.

  • Mito 4: Cuando la muerte es “natural”, sobre todo de una persona mayor, no genera duelo

En el duelo, lo que importa es la vinculación que se tenía con quien se ha perdido, cada persona lo procesará de diferente manera, según cuán significante ha sido y según las experiencias o vivencias que tenemos de ello.

  • Mito 5: Los hombres lo llevan mejor, para ellos es diferente, se recuperan antes

No es una cuestión de género, cada persona, independientemente de ello, es libre de sentir la pérdida y organizar su experiencia como pueda y como sepa sobrellevarla.

El duelo y sus etapas según Kubler-Ross

1. Negación

El shock y la incredulidad por nuestra pérdida en un momento o un día, puede ser disfuncional e intentará convencernos de que el ser querido no ha muerto. Sin embargo, la incapacidad de comprender la pérdida durante un tiempo no es algo de lo que haya que salir rápidamente, pues es una reacción normal. 

2. Ira

Kessler (s/f) refiere que la ira es el guardaespaldas y una expresión del dolor.  Además, debajo de la ira puede haber sentimientos de desesperanza o impotencia que en circunstancias provoca la culpa y la culpa que algunas personas utilizan para mantener una ilusión de control o expresar frustración. La culpa puede verse acompañada de pensamientos como: “si yo hubiera estado, si yo hubiera hecho…”. Se estará buscando el factor causante de la pérdida. 

3. Negociación

Las intenciones de volver el tiempo atrás es un deseo frecuente en esta etapa, la persona se queda pensando en el pasado para intentar negociar la salida de la herida, mientras se piensa en lo diferente o maravilloso que sería todo si el ser querido o la pérdida no hubiese pasado.

La frase que resume esta etapa es: “¿Qué hubiera sucedido si…?” 

4. Depresión

La persona empieza a asumir de forma definitiva la realidad de la pérdida, y genera sentimientos de tristeza y de desesperanza junto con otros síntomas típicos de los estados depresivos, como el aislamiento social o la falta de motivación para realizar actividades rutinarias o de ocio.

5. Aceptación

La aceptación no significa que te parezca bien que tu ser querido se haya ido. Consistirá en aceptar la realidad de la pérdida, de aprender a convivir con ella y crecer a través del conocimiento de los sentimientos.

¿Las etapas son rígidas o siempre deben seguir una secuencia? 

No, las etapas no son rígidas o lineales. Debemos comprender que tales etapas pueden aparecer en diferente orden, intensidad o incluso puede que no se presenten en el duelo de una persona.

¿Cómo afrontar la pérdida y el duelo? 

Te presentamos algunas indicaciones de autocuidado: 

  • Permítete estar de duelo, date un espacio y permiso para sentir cada emoción. Quizás pienses que es mejor no sentir el dolor, o distraerte para evitarlo, sin embargo de todas maneras, con el tiempo, lo más probable es que el dolor salga a la superficie. 
  • Si buscas o deseas estar un momento solo o sola, procura meditar y expresar emociones en privado, pero sin que esto signifique aislarse de los otros. Será muy importante que lo comuniques a los que están a tu alrededor, para que entiendan esos espacios y los respeten. 
  • Abre tu corazón al dolor, es importante para expresar lo que sientes, ya sea la tristeza, la rabia o el miedo por lo perdido. Recuerda que tenemos la libertad y el derecho de llorar cuando sintamos que sea necesario. Llorar es tan exclusivamente humano como reír. 
  • Anímate a pedir ayuda, da la oportunidad a tus amigos y seres queridos de estar cerca. “No es más sabio ni más evolucionado el que no precisa ayuda, sino el que tiene conciencia y valor para pedirla cuando la necesita”. (Bucay, 2003).
  • Confía en tus recursos para salir adelante y respeta tu propio ritmo de sanación, puedes conseguir ayuda profesional para fortalecer tales recursos y aprender estrategias para gestionar situaciones difíciles. 
  • Comprende que el duelo no es olvidar, al contrario, nos permite buscar para tu ser querido el lugar que merece en tu corazón. Es poder pensar en él, y no sentir ya ese latigazo de dolor. Es recordarlo con ternura y comprender que el tiempo que compartiste con él o con ella, fue un gran regalo. 

¿Cómo ayudar a alguien en duelo?

Para poder acompañar saludablemente a un familiar o amigo que ha perdido algo o a alguien valioso, debemos considerar lo siguiente: 

Actitudes que ayudan

  • Dejar que se desahogue: recuerda que sentir y expresar el dolor, la tristeza, la rabia o el miedo frente a la muerte de un ser querido es el mejor camino que existe para cerrar y curar la herida por la pérdida. 
  • Escuchar y acompañar a la persona en duelo puede ayudar a que se sienta aliviada y validada. 
  • No temas en sentirte vulnerable, no hay nada de malo en mostrar tus sentimientos, o en mostrar que también te afecta lo que ha pasado.  
  • Respeta el tiempo y procesos: el afronte es individual, cada persona cerrará el duelo en el tiempo que vea necesario.

Actitudes que no ayudan

  • No intentes buscar una justificación para lo que ha ocurrido. 
  • No te empeñes en animar ni tranquilizar insistentemente a la persona en duelo, es posible que lo que más necesite en ese momento, es que solo la escuches. 
  • No le restes importancia a lo que ha sucedido al hablarle de lo que todavía le queda. 
  • Comentar las siguientes frases: «Ya olvídalo», «Fue mejor así», «Deja de sufrir», «El tiempo todo lo cura», «Mantente fuerte por lo demás», «Es la ley de la vida». 
  • Invalidar sus sentimientos, por ejemplo, decir que llorar no sirve o que es de débiles y que solo empeorará el dolor.

Me gustaría comentar que el duelo es una respuesta adaptativa universal que puede manifestarse de diversas maneras, recuerden que no hay una manera correcta de vivir un duelo, cada uno lo vivirá como lo sienta, y está bien. Por ello les animo a comprender los sentimientos de los demás, a respetar los espacios y a ser una red de apoyo. Si te encuentras pasando por una situación de duelo, no dudes en pedir apoyo o acompañamiento, recuerda que siempre habrá ayuda disponible. 

Para finalizar, los invito a escuchar los siguientes podcast que retratan muy bien los procesos de la pérdida y el duelo. Al escucharlos, podrán esclarecer sus dudas y sentir alivio.

Psicología al desnudo: https://www.youtube.com/watch?v=OQdqYAJHr8c&t=357s

Después de la pérdida: https://www.youtube.com/watch?v=1Buu1nCLgA0&t=789s

Referencias 

Bucay, J. (2003). El camino de las lágrimas. Editorial. https://psicodescubrir.com/wp-content/uploads/2020/01/el-camino-de-las-lagrimas_jorge-bucay.pdf

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. (2020). Duelo. Manual de Capacitación para Acompañamiento y Abordaje de Duelo. https://www.unicef.org/elsalvador/media/3191/file/Manual%20sobre%20Duelo.pdf

Rogers, K. (2023). ¿Cuáles son las 5 etapas del duelo y cómo superarlas? https://cnnespanol.cnn.com/2023/11/29/cuales-son-5-etapas-duelo-como-superarlas-trax/

Rolón, G. (2020). El duelo: Cuando el dolor se hace carne. Argentina: Editorial Planeta. https://www.planetadelibros.cl/libros_contenido_extra/45/44654_1_El_duelo.pdf

Torres, A. (2020). ¿Qué hacer en caso de pérdidas? – FUNDASIL. San Salvador, El Salvador.

¿Amo demasiado o soy dependiente?

Amar, sentir y querer, es una rama de sentimientos que nos permite saber que estamos vivos, por medio de emociones desatadas a través de una persona. Todos hemos tenido una persona, o más, que nos haya hecho sentir “mariposas en el estómago”, que es un sentimiento hermoso donde la dopamina; a nivel neurológico, nos gobierna, al nublar nuestro juicio y raciocinio, volviéndonos vulnerables. 

Las fases del enamoramiento son el conocerse, salir , enamorar, ser novios, y después, viene una etapa estigmatizada llamada matrimonio, donde puede (o no) que tengamos buena referencia sobre el mismo, pero lo cierto es que cuando nos enamoramos no vemos un final con esa persona. 

Dicho esto, ¿qué pasa cuando llegamos a un punto donde ya nos acostumbramos tanto a esa persona y no podemos ser capaces de vivir sin ella? Cuando necesitas sentirte parte de su día a día, para sentirte bien, cuando necesitas de él para hacer cosas, cuando no ves un plan donde él no esté. ¿Es correcto?, ¿eso es el amor?

Según de la Villa et al. (2018), la dependencia emocional es una distorsión del amor que se manifiesta mediante la necesidad constante por el otro, que nos vuelve incapaces de estar sin la otra persona, por medio de un gran temor y pánico por una separación, donde la sintomatología se presenta como excesiva necesidad del otro, no poder ser autónomos a nivel personal, síntomas de abstinencia y no poder vivir de la misma forma las experiencias (p. 157).

Entonces, la dependencia emocional se manifiesta en una conducta repetitiva de necesidad y miedo al abandono, lo cual es un sufrimiento para ambas partes. Es importante identificar cuando una relación anda mal y cuando ya se encuentra mal, para poder hacer algo si aún se está a tiempo, pero esto tiene que ser por ambas partes. El desgaste constante que implica el mantener una relación así, es perjudicial para nuestra salud mental y física, por lo que afecta distintos planos de nuestra vida diaria, como los estudios, el trabajo y las relaciones amicales o familiares; ante todos los sentimientos dañinos que sientes cada día. Tal vez tuviste una relación sana que se volvió «tóxica» o, simplemente, siempre fue así, recordemos que las relaciones son «subes y bajas», pero no intentemos justificarlo con eso, cuando esto comienza a alterar tu sistema nervioso por la presión y frustración excesiva, es necesario pensar si debemos seguir. 

Silvia Congost, en su exposición sobre dependencia emocional, expresa que hay tres tipos de relaciones de pareja: La primera es la sana, la cual es funcional, presenta admiración por el otro, te sientes a gusto y en paz, tienen el mismo proyecto de vida y los conflictos tienen soluciones constructivas. El otro tipo es una relación sana que se vuelve «tóxica», donde la admiración se va y nace el instinto por otras personas, sienten incertidumbre, aparecen los castigos que son un tipo de maltrato psicológico, y ambos permanecen en un constante sufrimiento. Y finalmente, una relación completamente «tóxica».

El punto es saber dónde nos encontramos ahora, puede que sepamos conscientemente y decidamos continuar. ¿Estamos dispuestos a seguir con esa persona?, ¿estamos dispuestos a seguir sufriendo?, ¿o tal vez ocurre que solo amamos demasiado? El término “amar” es una palabra que posiblemente no esté siendo bien utilizada, ya que el amor es un constructo constante de aceptación y decisión por la otra persona, a sabiendas de lo bueno y malo del otro. El amor no es algo simple, es materia de estudio científico hasta la actualidad, para descubrir el trasfondo de esta palabra, pero te aseguro que no es algo de días, ni de semanas, es algo que perdura y no duele.

El libro Las mujeres que aman demasiado de Robin Norwood, nos explica que cuando “el amor significa sufrir es que estamos amando demasiado”, pero el trasfondo nos remonta a que permitimos ese trato nocivo hacía nosotros por un sistema de creencias o sucesos de la infancia, que fueron reforzados por nuestro medio social. Este libro es una muestra de lo que estamos dispuestos a aceptar por un poco de amor, y que en realidad no sabemos si se quedará y tendrá un final. Por ejemplo: esperar mensajes, llamadas y detalles, o aguantar castigos, insultos, comentarios hirientes y seguir con esa persona.

Nos olvidamos de algo clave, la otra persona, es esa persona que estamos dañando y que nos está dañando al mismo tiempo, puede ser que muchas de las actitudes que tenga no sean adrede, pero eso no justifica que es consciente de que nos está haciendo daño. Él o ella también tuvo un pasado, tiene traumas, recuerdos dolorosos, él también es un ser humano, y él también es dependiente de ti. 

La dependencia emocional es una palabra fuerte y que da miedo reconocerlo, porque representa vulnerabilidad, representa que algo está mal, representa que estamos mal. Sin embargo, como cualquier otro problema, tiene solución; si bien requiere de ayuda terapéutica —que sería lo mejor—, hay veces que no asistimos por diversos factores, pero podemos ayudarnos a mejorar, con los siguientes pasos:

  1. Reconocer el problema: Para poder salir de un problema es importante reconocer el problema y poder aceptar que necesitamos ayuda.
  2. Adquirir información: Educarnos nos da las herramientas para poder tener la valentía y la voluntad de tomar decisiones.
  3. Identificar las cosas, actitudes y comportamientos que nos causan daño: Tener conocimiento de qué cosas están perjudicando nuestra tranquilidad, nos ayudará a evitarlas o detenerlas.
  4. Trabajar la autoestima: Comenzar o reforzar las habilidades y hábitos que nos gustan. Pensar de forma positiva sobre nuestro cuerpo, sentimientos y capacidades, nos hará sentirnos más amados por nosotros mismos. 
  5. Aprender a estar solo: El encontrar espacios para que nosotros podamos ser como somos y podamos distraernos, nos ayudará a reconocer que tenemos un espacio en donde nos podemos sentir bien.
  6. Refuerza tu red de apoyo: Encontrar o reforzar la relación con personas que nos quieren, nos ayudará a saber que no estamos solos.
  7. Agradece y da un paso adelante: En este paso podrás mirar atrás y recordar los momentos buenos y malos, con un “gracias”, entonces, serás capaz de mirar hacia delante.

Ahora sabemos que todos podemos salir de una relación con dependencia emocional. El tomar la decisión de terminar con eso es lo mejor, pero no es fácil, por lo contrario, aceptar que algo está mal y que necesitamos mejorar es un gran paso que poco a poco, según el proceso de cada uno, se irá conduciendo hacia una mejoría. Donde tengamos paz y tranquilidad, y donde podremos crecer personalmente solos. Si ya tomaste la decisión de dejar aquella relación, es importante que te permitas sanar y recordar quién eras antes de entrar a una nueva relación, porque corremos el riesgo de entrar a un bucle de dependencias.

Por eso, ahora, lo mejor es priorizarte a ti mismo; verás que  todo lo que pasó fue un aprendizaje, para llegar al punto donde sepamos amarnos y ser fieles a nuestros principios e ideales, y que cuando llegue el momento para dejar entrar a alguien a nuestro corazón, estemos preparados.

Referencias

De la Villa-Moral, M., Sirvent, C., Ovejero, A., & Cuetos, G. (2018). Dependencia emocional en las relaciones de pareja como Síndrome de Artemisa: modelo explicativo. Terapia psicológica, 36(3), 156-166.

Norwood, R. (1985). Las mujeres aman demasiado. Titivillus.

TEDxReus. (2023). Dependencia emocional en la pareja/Silvia Congost [Archivo de Video]. https://www.youtube.com/watch?v=aqo4_BlMIbw

Cultura de dieta y gordofobia

Durante estos últimos días, antes de sentarme a escribir sobre la entrada del mes, estuve escuchando diversos podcasts, y los últimos abordaban temas en relación al cuerpo. Algo que realmente “tocó” fibras dentro de mí, y que considero que es conveniente poder sacar más este tema a palestra. 

Iniciaré con algunas preguntas: ¿Cuándo fue la primera vez que fuiste consciente de que tu cuerpo te gustaba o no?; ¿cuándo fue la primera vez que te sentiste incomoda(o) en el cuerpo en el que habitas?; ¿hiciste en algún momento algo para cambiarlo? (ejercicios, dietas, cirugías, etc.). Lo sé, responder a estas preguntas puede ser difícil, si necesitas tomarte un tiempo para procesarlo, estará bien.

Como respuesta personal, la primera vez que recuerdo ser consciente de mi corporalidad fue aproximadamente a los diez años de edad, cuando una profesora hizo un comentario a mi mamá sobre mi cuerpo (bajo el contexto de una actuación que tuvimos y que fuimos con ropa de calle); realmente, yo no había parado a verme en el espejo hasta esa vez, incluso recuerdo haberme confundido por no saber cómo sentirme ante mi cuerpo reflejado en el espejo. Por otra parte, la primera vez que recuerdo haberme sentido incómoda con mi cuerpo, fue a los quince años, cuando, probándome unos polos, me di cuenta que la talla S no me quedaba y además de ello, tuve vergüenza por tener que pedir una talla más. Y por último, la respuesta es , hice dietas incontables veces, ejercicio en forma compensatoria para “quemar” lo que había comido el día anterior, e incluso llegar a tener conductas poco saludables, tanto para mi salud física como para mi salud mental, por el temor aparentemente “irracional” de engordar (ese miedo no es irracional en absoluto, sigue leyendo).

Vivimos en una cultura de dieta, pero ¿qué significa este término? La cultura de dieta hace alusión a la incentivación de que las personas, en especial mujeres¸ se sometan a diversas dietas restrictivas, u otras prácticas, con el objetivo “tan preciado” de bajar de peso, y que encajen en un modelo hegemónico de belleza (tipo Barbie). Y es algo constantemente bombardeado por los medios de comunicación, incluidas las redes sociales, y se pueden ver camuflados como tendencias para comer “más saludable” o “combatir la obesidad”.

La sociedad, bajo el argumento de que “no se debe de promover la obesidad” (ignorando la diversidad corporal que existe), nos dice que no solamente un cuerpo es más bonito si es delgado, sino que solamente un cuerpo delgado es saludable. Y esto, mis queridos lectores, es falso

La gordofobia se puede traducir como el miedo a la gordura o a ser gordo(a), ya que hay muchos estereotipos y discriminación hacia las personas que habitan un cuerpo gordo. Por lógica, nadie quiere ser discriminado, entonces, nadie quiere ser gordo. Y esto, ¿dónde deja a las personas que habitan un cuerpo gordo? Ellas suelen ser excluidas de poder gozar algún beneficio en alguna área de su vida (social, afectiva, laboral o deportiva). Esta exclusión va desde chistes, burlas, insultos, acoso médico y la falta de visibilización de cuerpos gordos en medios de comunicación (Allende, 2020). 

Primero, hay que entender que la palabra gordo no es algo negativo, mas como sociedad, la palabra es vista como algo despectivo, inaceptable e inferior (Gallardo, 2021). Entonces, socialmente, por un lado, está presente la idea de creernos con derecho a opinar de los cuerpos de otras personas cuando estas suben de peso o son gordas: “¡uy!, hay que bajarle una papa al caldo”, “pero, ¿que te «panzó»?”, “más delgadita te veías más bonita”, “serías más bonita si bajaras de peso”. Y por el otro lado, elogiar la disminución de peso: “pásame tu dieta, te ves divina”, “te ves súper bien, seguro bajaste de peso”. Cuando ambos argumentos son sumamente violentos hacia la corporalidad de las personas.

Vemos entonces a la belleza como algo que solo las personas con cuerpo delgado podrían ser, y la verdad, es que no es así, ya que “la belleza esta en los ojos de quién mira”. 

En conclusión, la relación con nuestro cuerpo puede llegar a ser complicada, ya que se ve influenciada por numerosos factores sociales, que van desde los comentarios de otras personas sobre nuestro cuerpo, como a los estándares sociales de belleza. El adoptar alguna conducta poco saludable para intentar ajustarnos a ese ideal inalcanzable es agotador, y en el camino nos podemos perder la dicha de habitar nuestro cuerpo. 

La cultura de dieta perpetua la idea errónea de que solo los cuerpos delgados son saludables y bellos, ignorando la diversidad y promoviendo la gordofobia. Como sociedad es necesario empezar a cuestionar nuestras creencias y privilegios para deconstruirnos, para desafiar los prejuicios y reconocer la belleza en todas sus formas. Solo así podremos construir un mundo donde la belleza se vea a través de la lente de la diversidad y la autenticidad.

Escribir sobre esto es algo, en cierta forma, liberador, pero también muy vulnerable. Cuando uno elige la carrera de psicología, considero que no solo elige su trabajo si no que también se somete al juicio social de «cómo debería de ser un psicólogo». Ya saben, frases como: “¿Por qué te enojas? Y mira eso que eres psicóloga”, “¡Ay!, ¿pero cómo vas a tener problemas si tu estudiaste psicología?”, “¿Cómo que también has tenido algún problema con tu amor propio?, debería darte vergüenza ya que eres psicóloga”. En fin, poder dejar esa etiqueta de lado y también mostrarse como un ser humano que siente y que experimenta esta vida por primera vez, es necesario. Hay que reconocer a la persona más allá de su profesión.

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Y para cerrar, les dejo una frase que cuando la leí, me encantó:

Y le dije a mi Cuerpo: “Quiero ser tu amiga”. Dio un respiro hondo, y me respondió: “Esperé toda mi vida para este momento…

Referencias

Allende, I. (2020). Gordofobia, una lectura desde (y para) el Trabajo Social. Revista Perspectivas, 35, 109-133. https://doi.org/10.29344/07171714.35.2393

Gallardo, A. M. (2021). Gordofobia: Una deuda en el campo de la psicología. Revista Perspectivas, 37, 151-168. DOI: 10.29344/07171714.37.2671

Apaciguar la ira, camino a la serenidad

No importa que tan pequeña creas que sea la medida de tu enojo, de no controlarse puede ser perjudicial para ti y para tu entorno. Tampoco está mal sentir una emoción, el problema radica en que haremos con respecto a ella, de nosotros depende cómo manejar nuestro fuego interior, podemos hacer que nos ilumine o que nos queme.

En esa línea de pensamiento, con respecto a la ira, podemos decir es un combustible, una fuente de energía en un estado volátil que nos podría dañar, pero, de igual manera, nos puede llevar a ponernos en acción, en cambiar las cosas que hicieron que termináramos por albergar dicho sentimiento, y que podamos transferir toda la ebullición emocional latente en actividades que puedan sernos de provecho en cualquier plano de nuestro desenvolvimiento personal y social.

Aristóteles decía que la persona dada a la ira “se encolerizan pronto, con quienes no deben, por motivos que no deben y más de lo que deben, pero se is apaciguan pronto, y esto es lo mejor que tiene”, y agrega que “se desquitan abiertamente a causa de su impulsividad, y luego se aplacan”. Ahí está la clave, hay que reconocer que la ira no es un estado que se deba conservar, más bien hay que discernir los momentos y lugares donde soltarla, y procurar dejarla atrás para alcanzar la mansedumbre, la virtud que Aristóteles contraponía a la ira, la virtud que nos permite alcanzar la serenidad, no dejarnos llevar por nuestras pasiones y ser adecuadamente indulgentes y sosegados (1985, pp. 226, 227).  

En definitiva, la ira (y ningún sentimiento o emoción similar) no debe reprimirse, más bien debe controlarse con el poder de la fuerza de voluntad, de lo contrario, será como una bomba que nos explotará en las manos. Si bien hay ocasiones en que la ira puede irse o aplacarse con solo el poder de la mente, uno siempre puede recurrir a diferentes alternativas fuera de uno mismo: la atención de un amigo prudente, el consejo paternal, la intervención profesional en la psicoterapia, el ejercicio físico en un gimnasio, o… los cuartos des ira.

¿Qué es un cuarto de ira?

Es un lugar donde podemos soltar todo el enojo, tensión, frustración y cualquier otra emoción negativa, a través de actos como lanzar, aplastar, golpear y romper objetos de todo tipo (que ya se encuentren en un estado desechable, o que hayan sido diseñados precisamente para tales actos). La ventaja que ofrece un cuarto de ira es que permite que actos que, de darse en otras circunstancias, serían signos de un pobre autodominio o incluso de problemas psicológicos, puedan tener lugar dentro de un ambiente controlado y especialmente diseñado para ello. 

En efecto, los actos destructivos causados por el rencor, la amargura, el enojo etc., ya sea que se susciten dentro de la privacidad del hogar o en plena plaza pública, serán objeto de censura y reprobación, y jamás se debería permitir que surjan en dichos lugares o momentos… Pero un cuarto de ira nos ayudará a canalizar el acto con carga violenta para, precisamente, soltar en gran medida dicha negatividad.

Si vives en la ciudad de Arequipa, la Clínica de Salud Mental – Consultora Warayana te recomienda probar el cuarto de ira “Crash”, donde podrás encontrar instalaciones debidamente implementadas para soltar toda esa carga emocional de la que buscas deshacerte. Y no solo eso, también encontrarás un área de relajación donde, luego de una sesión de romper y aplastar a diestra y siniestra, podrás reencontrar o apreciar mejor esa paz y calma que precisamente se desea obtener, porque el acto no debe terminar en el exacerbación de las pulsiones agresivas, sino en la tranquilidad de una mente serena. Y por supuesto, no hace falta estar bajo el agobio de un episodio de ira para asistir a un lugar como este, también puedes ir si deseas probar algo nuevo, ¡o simplemente divertirte!   

Como mencioné en líneas anteriores, la ira puede ser un gran combustible, ¡pero hay que usarlo y agotarlo! Conservarla y dejar que ocupe mucho espacio en nuestro interior es agotador y penoso. Ya lo había señalado Marco Aurelio Denegri (2018): el rencor es la ira envejecida o el enojo retenido, y también señaló que la palabra en latín, ráncor, es denotativa tanto para “rencor” como para “rancio”. Este vínculo etimológico no es ninguna coincidencia, y en definitiva, esa ranciedad no nos dejaría desenvolvernos correctamente en otras situaciones de mayor importancia, podría contaminar nuestro interior y causarnos dificultades en nuestras actividades cotidianas, en nuestras responsabilidades, nuestros propósitos o, incluso en nuestras actividades recreativas. 

Si la ira se presenta en tu interior, haz que sirva de alimento para una antorcha que guíe nuestros pasos en los senderos de la vida, y que, justamente a causa de ello, seas, cada vez, menos proclive a caer en ella. Finalmente, es oportuno recordar que la ira no se elimina con ira, y que la mansedumbre requiere un cultivo y ejercicio constante.

Facebook de Crash

Referencias

Aristóteles (1985). Ética Nicomáquea. Madrid: Editorial Gredos S. A. https://posgrado.unam.mx/filosofia/pdfs/Aristoteles__Etica-a-Nicomaco-Etica-Eudemia-Gredos.pdf

Denegri, M. A. (2018). Rencor. https://elcomercio.pe/luces/libros/impreso-marco-aurelio-denegri-columna-rencor-noticia-499980-noticia/

Bonus

Aquí tienen una guía informativa —visual, práctica y breve— para el control de la ira diseñada por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. https://www.upc.edu.pe/servicios/orientacion-psicopedagogica/documentos/guia-pautas-para-el-manejo-de-la-ira.pdf

Soltero feliz o soltero desolado

Feliz San Valentín! Las 20 mejores frases para felicitar por WhatsApp el  día de los enamorados

Hace un par de semanas fue el Día de San Valentín o el Día del Amor. Cuando iba camino al consultorio, pude visualizar en las calles una gran cantidad de comercios que vendían objetos relacionados a esta fecha, como globos, flores, chocolates, peluches, entre otras cosas. También vi parejas de enamorados que se hacían más “visuales” en este día. Además de los especiales que había tanto en la televisión como en plataformas digitales, todo lleno de películas románticas o las romcoms clásicas y nuevas, todas alusivas al amor romántico o de pareja. Todo esto me hizo pensar en cómo pueden llegar a vivir esta fecha las personas solteras (que no quieren estarlo), algo que puede llegar a ser difícil y que, personalmente, conozco.  

Llevo soltera un aproximado de cuatro años, de los cuales los tres primeros realmente quería estar en una relación, lo cual obviamente no se dio. Fue en el último año —o incluso en los últimos meses— que empecé a “amistarme” con la idea de estar soltera; y es algo que ahora me llena de paz y tranquilidad, llegando a amar mi soltería y mi espacio. Más tuvieron que pasar tres años para poder sentir esa paz que tanto anhelaba, y, en un momento, pensé que una pareja me podía o tenía que dar, porque realmente existe diferencia entre estar soltero y feliz a estar soltero y sentirse desolado.

En alguna oportunidad, en una reunión entre amigos, recuerdo una frase que alguien dijo: “pero bueno, algún día me tendré que enamorar, no puedo ser feliz para siempre”, en su momento todos rieron. Ahora analizo un poco más a fondo esa frase, y, en realidad, esta persona estaría diciendo, de manera objetiva, que estar enamorado es ser infeliz y estar soltero es estar feliz, como si fuera una regla. Claro que hay personas que estando en pareja son infelices y personas solteras que son felices, como también lo contrario, es decir, el estar en pareja o estar solteros no nos garantiza la felicidad, sino desde qué punto nosotros decidimos relacionarnos.

Retomando lo anterior, la diferencia más grande que viene entre la desolación en la soltería y una soltería feliz, es pretender que necesitamos una pareja. Entendamos “necesidad” como “algo que el ser humano requiere de manera indispensable para permanecer vivo” (Dorsch, 1991), como lo sería el respirar, el comer o el dormir. Muchas personas sienten que necesitan a una pareja para ser felices; incluso nos han vendido el cuento de “la media naranja” o “el alma gemela”, y que, si no lo conseguimos o no lo encontramos, estamos incompletos, y no hay peor mentira que ello. 

Absolutamente todo sobre el amor romántico que se nos vende en la televisión, películas, canciones, poemas, etc., nos lo muestran con un matiz muy grande de drama; y lo peor de todo es que varios de nosotros nos hemos comprado ese cuento sobre el amor de pareja, e incluso aspiramos a tenerlo.

25 películas con escenas que la gente piensa que son tremendamente  problemáticas
Diario de una pasión (2004). New Line Cinema.

Por ejemplo, en la película, Diario de una pasión o El diario de Noah, nos presentan a Noah como un joven que se enamora de Allie, y hace de todo para conseguir su atención y amor, cuando, en realidad, la manipula. Por ejemplo, en la escena en la que se queda colgado de una rueda de la fortuna, amenazando con lanzarse si ella no acepta salir con él.

Entonces, la primera cita que ellos tienen fue porque Allie fue coaccionada y no porque fuera 100 % consensuada. Después en la película, se ven bastantes discusiones, drama y mucha pero mucha manipulación. Un gran número de personas piensan que el amor de pareja realmente es así, y como dije anteriormente, no hay nada más alejado de lo que es un amor sano a eso que nos pintan. 

Una escena de campo de batalla con una nube y un cielo oscuro con las  palabras campos de batalla. | Foto Premium

La canción de Pat Benatar, Love is a Battlefield (El amor es un campo de batalla), literalmente dice que el amor es luchar, y, por cultura general, sabemos que una lucha o una batalla conlleva pérdidas y posibles muertes. Incluso hay frases como esta: “si amas a esa persona, lucha por ella”. Dicha expresión nos haría tergiversar lo que sería estar en una relación sana, porque, a veces, ese “luchar” involucraría perdernos a nosotros mismos para amar a la otra persona, entonces, ¿por qué tendríamos que “luchar” por alguien? Sería más sano el poder trabajar por una relación de pareja en la base del respeto, compasión y límites saludables. Porque, en efecto, una relación sana necesita de límites claros para poder respetar la autonomía, valores e integridad de cada individuo dentro del vínculo de pareja. 

Por otra parte, nos pintan también la idea de que, para poder tener una relación sana, tenemos que “sí o sí” amarnos a nosotros mismos, nuevamente, como si esto fuera una regla. Si bien es cierto que el amor propio constituye uno de los fundamentos de una relación de pareja sana y sólida, no es un lugar o una meta a la cual se llega, sino que es el camino que día a día transitamos, es decir, hay que entender que incluso amarnos a nosotros mismos de manera incondicional, a veces, es complicado, y, más allá de aceptarnos incondicionalmente, se trata de ser compasivos y respetuosos con nosotros mismos y con nuestros procesos; y, adicional a ello, también hay que saber que, independientemente del camino del amor propio en donde nos encontremos, merecemos ser amados, pero nadie puede dar lo que no tiene. 

Enséñale al otro cómo merecer tu amor - Psicologos.com.co

Si nuestra búsqueda de pareja se da desde la necesidad, hay que tener por asegurado que vamos a sufrir, es dar un paso hacia ser dependientes emocionalmente de otra persona, y caer en un ciclo eterno de manipulación. Más si decidimos relacionarnos desde la madurez, porque la otra persona nos motiva y nos inspira, la probabilidad de que esa relación sea sana y fructífera será mucho mayor, claro que se necesita trabajo, puesto que el amor no se encuentra por arte de magia, sino que se construye.

El deseo de estar en una relación de pareja es algo completamente válido, pero tenemos que empezar a cuestionarnos desde qué punto queremos estar con alguien, ¿cuál sería el objetivo de estar en pareja?

Referencia: Dorsch, F. (1991). Diccionario de psicología. Barcelona: Herder.