Amor y oportunidades: ¿Cuándo sí y cuándo no?

En la vida diaria, es natural sumergirse en encrucijadas, las cuales nos impiden dar el primer paso. En la serie «The Sandman», hay un simbolismo muy claro respecto a esto, cuando el protagonista de la serie decide invocar a Las Moiras y de ese modo, averiguar el paradero de algunos objetos perdidos. Como recordarán, estos seres mitológicos están encargadas de saber el pasado, presente y futuro, y, por lo tanto, al encontrar en un sueño de un camboyano una situación con muchas alternativas, simbólicamente las materializa y las entrega como ofrenda a estas entidades para conseguir la ansiada respuesta (cita por La cachai, 2022).

De este modo, cuando nos adentramos en un mar de incertidumbre, surte un efecto magnético en nosotros que nos lleva a hacer revisiones de todos estos tiempos para conseguir sabiduría y saber qué decidir, pero, ¡oh, sorpresa! Nos adentramos en un océano casi inexpugnable de angustia e incertidumbre, donde, sin ofrendas que entregar, solo recibimos mas dudas que respuestas. El amor, o mejor dicho, la ideación sobre el amor, es esto mismo, un abanico de caminos cada cual más incierto que el otro. Sin embargo, son estas vacilaciones la que vuelven turbio al ser y lo convierten en un desdichado sin rumbo que clama y súplica por una respuesta que le asegure seguridad y alegría. ¡Qué ingenuidad!

Los peligros del amor

Si alguien llegase a preguntarme sí el amor es peligroso, sin lugar a dudas diría que no. De manera totalmente tajante respondería que es una emoción que pasa a ser sentimiento, y que mantiene como nobleza, el cuidado por el otro. Es una de esas pocas guindillas sobre la vida humana que nos hace ser puramente altruistas, no pensamos en nosotros mismos sino en un ente ajeno que, se gana nuestra contemplación; y es allí, en esa compañía por cuidar y resguardar al otro, que encontramos nuestra dicha y satisfacción. Por supuesto, no debemos dejar de lado el hecho de que este amor tan delicioso, y que nos mantiene cautivos de la búsqueda del bienestar, cuando lo recibimos, se convierte en el más dulce azahar. El amor es eso, un intercambio recíproco que tiene como base un par, un dos, una pareja, no hay amor sin otro, pero, al mismo tiempo, no hay amor sin uno.

El amor, sin embargo, puede volverse una figura retorcida, y aquí, permitiéndome otra licencia sobre el séptimo arte, tomaré como referencia la película «Coraline» (Drey Dareptil, 2020), donde una niña de convicciones aparentemente muy bien asentadas comienza a notar un vacío que crece en su interior sobre sentirse abandonada o descuidada por sus padres. Si bien estos siempre están con ella en casa, no hay verdadera calidad de tiempo compartido, ni mucho menos miradas de complicidad a la hora de la cena, simplemente hay instantes vacíos con salpicones de cercanía. Lo cual, lleva a la pequeña Coraline a entrar a un mundo de ensueño donde observa a una replica de lo que pudiera llegar a ser la madre «perfecta», la que le provee cuidados, cariño sin fin, mucha diversión y sobre todo, verdadera compañía. Llega a pensar que este mundo idílico es el que siempre le ha gustado tener y merece, pero, es una fachada, y al estar sedienta de abrazos cálidos y miradas complacientes, sucumbe a la idea de que la fantasía es una mejor opción a la realidad, sin darse cuenta del error garrafal que esta decisión representa.

Siguiendo la idea anterior, ¿Cuántas veces no estamos envueltos en ese contrapunteo de decidir vivir una dulce mentira que una cruel realidad? En el caso de Coraline, ella estaba en un dilema en torno a su familia, pero, si hablamos de parejas, acaso no hemos escuchado el típico argumento:

«Muchas cosas entre nosotros han cambiado pero, cuando estábamos iniciando, todo era hermoso, me importaba poco que se le estuviera cayendo el pelo, sus dientes con frenillos y sus pies deshechos. Me hacía reír y olvidarme de todo… Ahora, no es así de atento, pero, antes pasábamos una tarde feliz viéndonos la cara, era maravilloso»

Como vemos, todo esto está en pasado, y como si fuéramos Morfeo de la serie «The Sandman», estamos acudiendo al pasado para encontrar una respuesta, ya que vivimos en el presente sumergidos en una fantasía, por lo tanto, el pasado nos brinda un alivio temporal que evoca los tiempos mejores que ya hoy no existen. Es un placebo cruel y crónico que hace que las personas no ajusten ni reparen su presente por estar metidos en su mundo de fantasía de un pasado mejor. ¿No les resulta familiar vivir así, en un ensueño?

El mundo de ensueño «estamos en calma, todo chévere»

«Bueno, pero es que todo no es tan malo, o sea, el mes pasado si fue fatal, pero ahora está todo más tranquilo, nos hablamos durante el día, nos mandamos fotos de lo que estamos haciendo, inclusive comida, normal. Hasta ahora, no hemos peleado«

Frases así son típicas en sesiones de terapia individual o de pareja. Es una calma abismal que ni el paraíso de la religión más elaborada puede igualar. Generalmente, esta calma es la que vaticina un oscuro temporal. Según la psicóloga estadounidense Leonore Walker (citada por Uliaque, 2016), dicho momento refiere a la ausencia de pesadumbre según el maltratador, por lo que reina la sensación de paz.

Fase de tensión, «tengo que mantener la paz, para que seas feliz»

«Ciertamente fue mi culpa, o sea, todo estaba súper bien, como te dije, salimos un par de veces, comíamos, pasaba un tiempo con los peques, y bueno, el fin de semana pasado se me fue el tiempo con los oficios del hogar y se me pasó el almuerzo, tuve que improvisar, quemé sin querer el cuello de la camisa y al final, el domingo como me sentía mal no estuvimos juntos y allí comenzó a quejarse de todo otra vez. Pero en serio, te juro, estábamos muy bien.»

Este tipo de argumentos son cruelmente naturales, la victima narra con irónica sorpresa cómo después de días de calma absoluta, a través de pequeños detalles brota un conflicto bélico. Ese es su presente. Sin embargo, persiste la idea del pasado «estábamos bien» y peor aún, asume la responsabilidad de mantener la «paz del universo». Aquí, estamos en presencia de la fase de tensión, los pequeños contratiempos de la cotidianidad implican una sobrecarga para la víctima que no puede concentrarse y falla en su cometido de reestablecer la paz por encima de todo. Además aquí es natural esta serie de discursos verbales que hieren igual o inclusive más que un combate físico.

La violencia verbal es típica de escenarios tensos y para nada benéficos, y lo peor, es que el agresor busca desestabilizar a su victima para obtener su «victoria», siendo además salvado por el aval de la pareja que disminuye lo que sucede.

Fase del estallido, «o eres tú o soy yo»

No puede haber un ganador, aquí la estampida de palabrotas, inclusive, agresión física y/o sexual son parte del día. Nadie sale triunfante, solo un sometido y alguien que somete.

«Discutimos horrible otra vez, fue poco lo que duró pero se sintió como si estuviera en un ring de boxeo por años, nos dijimos cosas horribles. Y bueno claro, me culpó de todo lo que ocurrió, y no es para menos, yo también llegué a la casa toda alterada, reclamando que me ayudara con la casa y estallamos, pero bueno, ya ahorita regresa y hablamos para resolverlo, total, siempre es así, lo importante es que me envió un WhatsApp disculpándose y prometiendo que mejorará, pero que necesita tiempo.

Nótese los componentes de esta fase: minimizar la respuesta agresiva, culpabilizarse por lo sucedido además de esperanzarse sobre un futuro mejor. Esta última etapa, es justamente la que impulsa la siguiente y la sostiene pese a su crueldad.

«Sí, te acepto, para siempre» etapa de la luna de miel

La influencia malsana de una persona que utiliza los comentarios de otros como forma de ampliar su reputación se extiende hasta el mundo íntimo de la pareja. En otras palabras, se pavonea en detalles y atenciones frente a otros para obtener una buena apreciación o visto bueno, y así manipular el entorno, por ende, la pareja sucumbe.

«Aunque seguimos medio molestos, ayer fuimos a una comida con amigos. La pasamos bien, él es amable y encanta a todo el mundo, de eso me enamoré, porque es capaz de cruzar fronteras apenas se lo pido. Pero claro, siempre y cuando yo no meta la pata ni me ponga bruta como dice cuando se molesta lo importante es que me dice que esta vez reconoce que se excedió y que intentará arreglar su carácter.«

Promesas, juramentos y agasajos son el pan de cada día, pero no son más que un pequeño incentivo para retomar la misma actividad y llegar a la calma.

¿Qué sí o qué no?

Como hemos visto, vivir de la mano de la incertidumbre de cuándo es que estallará el conflicto, y peor, vivir pensando en el pasado hedonista lleno de placeres es una situación compleja. Sin embargo, si reconocemos que estas fases ocurren, podemos idear qué decisión tomar y desde dónde disminuir el nivel de incomodidad.

Ahora, aquí hay algunas sugerencias sobre qué hacer para tomar la resolución indicada, pero antes, que sepas qué «indicada» no es igual a
«menos dolor«. Las iniciativas correctas también duelen, y aquí te las ofrezco en formato de imagen para que se la compartas a quien más lo necesite y para que tú la tengas en cualquier momento:

Referencias:

undefined [La Cachai?]. (2022, 28 agosto). #shorts Morfeo recolecta ofrendas para las Moiras #sandman #tomsturridge #thesandman [Vídeo]. YouTube. Recuperado 11 de septiembre de 2022, de https://www.youtube.com/watch?v=JW36SIbBwFE (0:21″)

undefined [Drey Dareptil]. (2020, 11 octubre). CORALINE y LA PUERTA SECRETA: Un Cuento Demasiado CREEPY | Drey Dareptil [Vídeo]. YouTube. Recuperado 11 de septiembre de 2022, de https://www.youtube.com/watch?v=DT2vVECpQI0 (5:21′)

Moll, ​.U. & Moll, ​.U. (2016, 4 enero). ​El ciclo de la violencia en las relaciones de pareja. Recuperado 11 de septiembre de 2022, de https://psicologiaymente.com/forense/ciclo-violencia-relaciones-pareja

Entendiendo la identidad

Entendiendo la identidad

Para dejarlo claro de entrada, la identidad siempre está presente en toda persona, solo que, en ocasiones, no la potenciamos y nos abatimos por las dificultades, pero siempre tendremos características, que nos distingan del resto. Pero entonces, ¿por qué pareciera que hay una falta de identidad en algunas personas? Pues esto no es más que una pérdida temporal de nuestras habilidades y rasgos que sucede por diversas situaciones de nuestra vida, especialmente se da en familias disfuncionales y en situaciones estresantes, que nos llevan al límite.

LA IDENTIDAD Y MI PROPÓSITO

La identidad va ligada con nuestro propósito de vida, y para saber este, se debe contestar con sinceridad las siguientes preguntas:

¿Quién soy?

¿En qué creo? ¿Sigo alguna religión? Sí o no, y por qué.

¿Cuáles son mis valores morales?

¿Qué me gusta de la vida? ¿Qué podría hacer sin recibir dinero?

¿Qué me hace feliz? ¿Dónde estaría más feliz? ¿Me gusta mi alrededor?

Por lo tanto, una persona que conoce su identidad, debe ver forzosamente el tema espiritual, porque te orienta al camino que deseas seguir en la vida. Tiene mayor facilidad para alcanzar sus metas porque, en primer lugar, sabe lo que quiere, y tal vez aprendió a través de sus errores. Es entonces importante considerar que las personas se sienten sin identidad, cuando no aprenden de sus yerros. Y muchas veces sus padres son sobreprotectores, los que, al protegerlos de cualquier daño posible, los hacen débiles; o quizás, del otro lado de la moneda, tienen padres tan autoritarios que los vuelven personas muy críticas con ellos mismos, y en busca de esa aprobación ausente, pierden parte de su identidad. Es muy fácil caer en esto, sobre todo en la adolescencia, en la que aún no se ha formado completamente el carácter, y la familia es una guía fundamental en nuestra vida.

Carl Jung: Sombra, ego e identidad

El inconsciente es nuestra sombra, lucha por mostrarse, pero es reprimido por el ego, esto claramente es una causa de una crisis de identidad; cuando reprimimos emociones, no sacamos a flote nuestro verdadero yo (Giardini et al, 2017).

ilustracion 1: Carl Jung, sombra-ego

Identidad y alma

El alma, según todos sabemos, es lo que queda cuando el cuerpo muere y va al cielo, al infierno o al purgatorio; asimismo, para otros esto aún es un misterio. Quizá para los que no creen en estos lugares celestiales y de sufrimiento, les sea más difícil tomar conciencia de sus acciones diarias, quizá pueden vivir el día a día, llenos de miedos, angustias y obsesiones; no obstante, los creyentes tampoco están exentos de estas dificultades

Como premisa, el que tiene identidad, busca ayuda… Quien busca ayuda está bien. ¿Por qué? Porque reconoce que no es perfecto, que hay momentos donde nos marchitamos; pero entiende que volverá a florecer con ayuda de otros y confiará cada vez más en sí mismo.

ilustracion 2: identidad y alma

EJERCICIOS PARA COMPRENDER NUESTRA IDENTIDAD:

  • Escribir quién eres, lo importante del ejercicio es no pensarlo mucho y ser lo más sinceros posibles, y leerlo en voz alta; pues hablar sana, y en voz alta, mucho más; por ello las terapias con psicólogos se hacen hablando y escuchando. Nuestras palabras tienen poder.
  • Trabajar la inseguridad, por cualquier arista se puede empezar a mejorar, no hay una lista exacta de cosas a hacer. Para comenzar a mejorar, en cualquier aspecto que perjudique nuestra identidad, puedes usar tu imaginación, esta ha sido una muy buen arma ante las más grandes dificultades a lo largo de la Historia.
  • Otra herramienta que incrementa nuestra seguridad y fortalece la identidad es leer, el conocimiento es la buena amiga que nos ayuda a tener más cultura y adentrarnos en el mundo.
  • Dejar de lado la alienación, el uso excesivo de redes sociales y el miedo; allí se pierde el alma, la identidad. Hay que volver a las bases, al principio hacer cosas que, por sentido común, sabes que son buenas. ¿Qué es lo más simple que te puede hacer feliz? Podría ser sentarnos a tomar sol; mirar las plantas; rezar; dormir temprano; escuchar atentamente lo que otro nos dice sin pensar en nosotros mismos; poner nuestros pies descalzos en la hierba; escribir en una hoja todos tus miedos y luego leerla en voz alta para después quemarla; tomar un baño con agua caliente y dejar que el agua arrastre tu tristeza; etc.
  • Seguir nuestra intuición, si estamos en una situación complicada, por muchos consejos que recibamos, tenemos que seguir nuestra intuición, porque esta nunca se equivoca, aunque está presente el riesgo de confundirla con una falsa creencia de seguridad y podemos terminar tomando decisiones desde el apego, desde la duda, o desde el miedo.
  • «¿Puede haber un yo sin un tú? La existencia de uno depende de la del otro. Yo soy yo, en la medida en que puedo distinguirme de otro y puedo reafirmarme como un individuo diferente y singular, con su propia historia y con su propio bagaje de sentidos e interpretaciones. Mi identidad se construye gracias a la alteridad”. (Padilla, 2022)

Referencias

Padilla, J. (marzo de 2022). La mente es maravillosa. Obtenido de https://lamenteesmaravillosa.com/que-es-identidad-personal-como-se-construye/

Giardini, A.; Baiardini, I.; Cacciola, B.; Maffoni, M.; Ranzini, L. y Sicuro, F. (2017). Comprende la Psicologí­a. Carl Gustav Jung: El inventor de la psicología analítica. Barcelona: Editorial Salvat, S.L.

Alienación Parental

En ocasiones, dentro de un divorcio, uno de los progenitores opta por un enfoque destructivo, dentro de este se presenta una forma de abuso emocional conocida como alienación parental.

Se trata de una manipulación emocional en la cual uno de los progenitores continúa la batalla contra su expareja más allá de la separación, poniendo a los hijos en contra de él o ella, esto ocasiona daños graves en la relación padre-hijo y se puede ver afectada la reconstrucción de una nueva y sana vida después de la separación (Aguilar, 2004).

También se le señala como una triangulación peligrosa, en la que los hijos son partícipes de los juegos relacionales disfuncionales de sus padres. Según Linares (2006), es una forma de maltrato de un padre al otro, privándolo del afecto de sus hijos, y también hacia los hijos, quienes son alejados de su otro progenitor y se les obstaculiza una relación sana con él.

El término alienación parental fue utilizado por primera vez por Richard Gardner (1985), quien lo definió como “un trastorno caracterizado por un conjunto de síntomas que derivan del proceso por el cual un progenitor transforma la conciencia de sus hijos, mediante diferentes estrategias, con el objetivo de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor”; los niños suelen desarrollar desprecio y desaprobación (en mayor o menor grado) hacia uno de sus padres, esto deriva del cúmulo de indirectas y comentarios negativos de forma sutil o no del otro progenitor (generalmente el que convive con los hijos).

Esta manipulación se puede dar de forma abierta con comentarios directos, culpando al progenitor fuera del hogar (el padre de la no tenencia) o también de forma sutil, lanzando comentarios que parecen ser positivos, pero no lo son.

Aguilar (2004) comenta que hay tres fases en el proceso de alienación que pueden alcanzar diversos grados: leve (primera y segunda fase); moderado (tercera fase); grave (cuarta fase).

LEVE

Primera fase: el padre alienador elige uno o varios temas con los que se iniciará la creación de rechazo. El tema escogido empezará a ser asimilado por el o los hijos.

Segunda fase: el tema o motivo se vuelve más claro y se afianza, lo que ocasiona una conexión más fuerte entre el hijo y el padre alienador, así como sentimientos de confabulación y entendimiento entre ambos, esto impulsa la proximidad y lealtad.

MODERADO

Tercera fase: el hijo empieza a exhibir conductas sutiles de negación, enfrentamiento y temor cuando llega el momento de relacionarse con el otro progenitor, esto genera aún más lazos con el padre alienador y se refuerza la programación. Así mismo, al volver de cada visita con el otro padre, el alienador verificará si la lealtad del hijo sigue siendo suya y lo alentará a tomar partido en la situación, cuestionando la conducta del otro progenitor. Todo ello sin que el padre alienador reconozca su propia estabilidad.

SEVERO

Cuarta fase: al llegar a esta fase, las conductas de rechazo del hijo se volverán más intensas, al mismo tiempo en el que preserva el rechazo u odio hacia el progenitor alienado y defiende de manera absoluta y sin dudar al progenitor alienador, este evitara toda responsabilidad y culpará de la conducta del hijo al supuesto trato inadecuado por parte del otro padre.

Habiendo pasado por estas fases, Sureda (2007) menciona que está en la naturaleza de los hijos necesitar de ambos padres, sin embargo, al observar que uno se va y los abandona (padre alienado) y el otro cuida de ellos y se queda (padre alienador), interpretan que el primero es irresponsable y no representa un lugar seguro para ellos; por otro lado, el segundo es una fuente de cariño y cuidados. Fariña (2002) dice que el temor de perder también al progenitor que consideran seguro es el factor más relevante en la alienación parental.

Referencias

Aguilar, J.M. (2004). S.A.P. Síndrome de alienación parental. Córdoba: Almuzara.

Linares, J.L. (2006). Las formas del abuso. La violencia física y psíquica en la familia y fuera de ella. Barcelona: Paidós.

Fariña, F., Seijo, D., Arce, R. & Novo,M. (2002). Psicología Jurídica de la Familia: Intervención de casos de Separación y Divorcio. Barcelona: Cedecs

Sureda, M. (2007). Cómo afrontar el divorcio. Guía para padres y educadores. Madrid: Wolters Kluwer.

Autonomía y TLP ¿Yo puedo sola?

Partiendo desde un concepto de cómo es que una persona desde pequeña forma su propia autonomía, Jean Piaget (en Kamii y López, 1982) menciona que el ser humano procede a generar su autovaloración, decidir por sí solo, poseer el sentido de responsabilidad, también interactuando de manera social, afectiva, intelectual y moral, con la finalidad desarrollar la autonomía, asimismo respeten la misma de otras personas.

Sin embargo, la autonomía tampoco significa una expresión de libre albedrio, sino no se estaría cumpliendo la finalidad ya mencionada.

En el TLP (Trastorno límite de la personalidad), esta autonomía sería muy gratificante para la persona quien la padece, ya que el trastorno se expresa de diferente manera en cada paciente. Es por ello que, para una persona con TLP obtenga autonomía, se debe realizar un diagnóstico diferencial correcto, porque cada quien responde a la psicoterapia de distintos modos (Meehan et al., 2018).

Dicho lo anterior, la autonomía alcanzada después de terapia por parte de las personas que presentan TLP, según Stanghellini y Rosfort (2013), que desde la fenomenología hermenéutica y de la psicopatología dialéctica, podrían lograr reducir algunos aspectos emocionales como los siguientes:

  • Desesperación: “Asociada a la incapacidad para decidir y a la coexistencia de sentimientos ambivalentes que generan la sensación de estar atrapado entre dos tendencias opuestas. Un ejemplo de esto sería la experiencia de un paciente de querer comprobar si su pareja le está siendo infiel y, al mismo tiempo, tener el temor de que esta conducta precipite una terminación de la relación. Esta desesperación se traduce en un estado de parálisis para la acción y el pensamiento, una parálisis desconcertante, inquietante y frenética”.
  • Aburrimiento: “Es la pérdida generalizada del interés en todo. La experiencia de aburrimiento hace que el mundo se vuelva monótono; los demás y la persona misma se perciben desprovistos de sentido y las emociones se aplanan. El aburrimiento es uno de los sentimientos centrales en el afecto disfórico”.
  • Vergüenza: “La vergüenza como estado afectivo puede precipitar la rabia durante rupturas psicóticas propias del paciente límite. Generalmente, la rabia y la vergüenza son acompañadas de resentimiento, rencor, indignación e ira narcisista asociada a los sentimientos de humillación. Un paciente puede estar absolutamente convencido de que su novia le está siendo infiel porque en el fondo tiene la certeza de ser alguien inferior y de poco valor para ella”.
  • Culpa: “Esta emoción ocurre al sentir que se ha ocasionado un daño al otro. Puede estar asociada a la vergüenza al sentir que dicha acción traiciona los propios valores o el ideal de cómo debería haberse comportado la persona”.
  • Alteraciones en la vivencia del tiempo: “Mientras las funciones neuropsicológicas básicas de la temporalidad están intactas en el paciente con trastorno límite de personalidad, la inestabilidad afectiva y la identidad típica de estos casos generan una visión cambiante del sí mismo, con discontinuidades importantes, cambios rápidos de roles, metas y relaciones”. 

Estos aspectos emocionales crean una incapacidad para ver la continuidad personal a lo largo del tiempo y produce una sensación de desarrollo personal que puede predecir el futuro (Gallagher y Schmicking, 2010). Por lo tanto, con una correcta intervención e inserción de autonomía se llegaría a prevenir futuros indeseables, y así la persona con TLP no se reduzca solamente a experimentar un momento su existencia, ni se encuentre atrapada sin lograr proyectarse al futuro.

Concluyendo lo expuesto, las terapias que manejan el contrarrestar la sintomatología general del TLP son las psicoterapias especializadas como TET (Terapia enfocada en la transferencia), TDC (Terapia dialéctica comportamental) Y TBM (Terapia basada en mentalización), en donde la TDC funciona mucho mejor que la TCC en cuanto a acortar la conducta suicida, dimensiones de disociación/psicoticismo y autoagresiones (Oud et al., 2018). Todas ellas ayudarían a que una persona con TLP pueda realizarse o fortalecer su propia autonomía; y con el pasar del tiempo llegar a ser totalmente independiente, respetando la autonomía de las personas con quien se relaciona en un camino de responsabilidad.

Referencias

Kamii, C., & López, P. (1982). La autonomía como objetivo de la educación: implicaciones de la teoría de Piaget. Infancia y Aprendizaje. https://doi:10.1080/02103702.1982.10821934 

Meehan,   K.,   Clarkin,   J.   y   Lenzenweger,   M.   (2018).   Conceptual   Models   of   Borderline Personality Disorder, Part 1: Overview of Prevailing and Emergent Models. Psychiatric Clinics of North America https://doi.org/10.1016/j.psc.2018.08.001

Stanghellini,  G.  y  Rosfort,  R.  (2013).  Emotions  and  Personhood.  Oxford  University  Press. doi: https://doi.org/10.1093/med/9780199660575.001.0001

Gallagher,  S.  y  Schmicking,  D.  (2010).  Handbook  of  Phenomenology  and  Cognitive  Science. https://doi.org/10.1007/978-90-481-2646-0

Oud,  M.,  Arntz,  A.,  Hermens,  M.,  Verhoef,  R.  y  Kendall,  T.  (2018).  Specialized  psychotherapies  for  adults  with  borderline  personality  disorder:  A  systematic  review  and  meta-analysis. https://doi.org/10.1177/0004867418791257

Lo que no debe decirse: Secretos familiares

De generación en generación las familias desarrollan ciertos patrones de comportamiento, así como aspectos prohibidos o mal vistos por la sociedad según sus miembros. El Instituto Vasco de Estadística, define una familia como un grupo de personas vinculadas entre sí, generalmente por lazos de parentesco; dentro de este conjunto de personas es común que se presente un individuo que guía sus acciones e implanta creencias, patrones, tradiciones y secretos que se respetaran dentro del sistema familiar.

Alarcón de Soler (2013) y Mansilla (2019) refieren a los secretos familiares como parte importante de la dinámica familiar, además, constituyen un fragmento de la intimidad de cada uno de sus miembros. La temática de estos secretos es capaz de ir cambiando a través de épocas y tiempos, hacen referencia a ciertos acontecimientos traumáticos (violación, incesto, maltrato, aborto, adopciones, trastornos mentales, etc.) ocurridos en una familia que son escondidos porque se avergüenzan o se culpan de ellos y se ocultan con tanto cuidado y recelo que pueden ocasionar problemas psicosociales a través de las generaciones.

Los secretos se refieren a algo oculto, ignorado, escondido y separado de la vista o del conocimiento de los demás (RAE, 2022). Así mismo, Rober, Walravens y Versteynen, en el 2012, definieron a los secretos familiares como el ocultamiento consciente de alguna información o algún acontecimiento por uno o mas miembros de la familia, que pueden verse afectados por ésta.

La generación que inicia el secreto familiar controla esta información, ya sea implícita o explícitamente, el ocultamiento se da de una manera colectiva y se muestra una realidad diferente para miembros externos a la familia.

Cuando un evento traumático no llega a simbolizarse de un modo adecuado, no puede expresarse en palabras y continua dentro de la familia mediante actitudes y comportamientos, pero no mediante el habla; causa vergüenza, rechazo, censura, desaprobación y humillación, por ello, es doloroso para la familia y somete a cada miembro a una fuerte presión psicológica (Mansilla, 2019).

Al silenciarse, se reprime la posibilidad de expresión y demostración de emociones negativas relacionadas al evento escondido, termina formando parte del inconsciente y puede emerger en siguientes generaciones; a raíz de esto suelen darse las problemáticas psicológicas y de disfunción familiar. A demás, puede vivirse como una situación destructiva que genera desgaste emocional y ansiedad que crecerá con el tiempo, pudiendo llegar a la somatización (Termini, 2018).

Cada miembro de la familia crea vínculos entre sí, pero también con sus antepasados, por ello, los mantienen unidos con los traumas silenciados, por medio de una identificación inconsciente. Por ende, es importante identificar estos secretos que causan angustia y problemas psicológicos para trabajarlos y poder mejorar la situación de la familia y cada uno de sus integrantes.

Referencias:

Alarcón de Soler, M. (2013). Secretos familiares: Interrogantes y reflexiones. PSIMONART, 5(1-2), 23-35

Mansilla Izquierdo, F. (2019). Aproximación a los secretos familiares. INTERPSIQUIS

Rober, P., Walravens, G., Versteynen, L. (2012). In search os tale they can live with: About Loss, family secrets, and selective disclosure. Journal of marital and family therapy, 38(3), 529-41.

Termini, F. (2018). Family secrets: Clasification and consequences. Euromediaterranean Biomedical Journal, 13(23): 98-103

Un cuervo y una paloma: Manifestación musical

Definitivamente la música me ayuda a vivir en la oscuridad…

En esta ocasión decidí empezar este articulo con un título que enmarca una canción, en donde me encuentro localizada, ya que describe un estilo de vida de forma bohemia y una distinta polaridad de mi personalidad en su manifestación. Dicho esto, daré a conocer mediante un sentido crónico, y mi experiencia musical, cómo es que a través de la identificación en las melodías me guían hacia el equilibrio.

La música propicia un ambiente en donde es inevitable que la persona aprenda, cree y recree cosas, exprese y así también lograr transmitir valores. Pero sobre todo emociones, acompañando a temas que van desde la existencia, los ritos de pasaje, hasta hoy en día, en las actividades más rutinarias (Fernández, 2019). Es también considerada como una forma de expresión o de cómo se observa el ambiente en el que se vive (Hormigos & Martin, 2004). Las melodías escogidas por cada ser humano son utilizadas para despertar en poco tiempo estados recreativos, abruptos y manifestaciones físicas que son activados por el sistema nervioso central (Fernández, 2011).

Cabe resaltar que la música repercute en las emociones y viceversa, según qué tipo de música se decida escuchar o también según el estado de ánimo, esto quiere decir que el estado de ánimo o de emociones de la persona puede ser modificada con ciertos estilos musicales (Alaminos, 2014).

Es por ello que las melodías bien elegidas, ya sea por identificación o simplemente pasar el rato, sirven para darle equilibrio a las emociones llevando a la persona al bienestar, como por ejemplo, al escuchar música de fondo y bajar el nivel de energía negativa. Asimismo, Sacks (2009) refiere que la música no se debería banalizar ya que al oír alguna canción en específico, en cualquier momento o lugar, se puede disfrutar porque nos remota a mundos y experiencias del pasado. También coincido en que el ser humano tiene la suerte de poder vivirla y sentirla de forma natural, lo último mencionado es en cuanto a cómo se percibe el mundo, cada quien de manera singular.

Concluyendo el tema, el gusto por la música nace particularmente en dificultades fortuitas de la vida, en donde podemos encontrar placer, así como contender nuestra formación personal, académica, laboral, social, etc. por lo complejo, atractivo e interesante que es. Tenemos la libertad de elegir qué tipo de melodías escuchar, siempre y cuando el ambiente en el que nos manejemos y el estado de ánimo ayuden a fortalecer las “hormonas de la felicidad”.

Referencias

Alaminos, A. (2014). La música como lenguaje de las emociones. Un análisis empírico de su capacidad performativa. https://doi.org/10.14198/obets2014.9.1.01

Fernández, A. (2019). La autorregulación emocional de las juventudes a través de la música. https://doi.org/10.15517/es.v79i1.37819

Fernández, A. (2011). Antropología de las emociones y teoría de los sentimientos. https://es.scribd.com/doc/143345258/Antropologia-de-Las-Emociones-y-Teoria-de-Los-Sentimientos

Hormigos, J. & A. Martín, C. (2004). La construcción de la identidad juvenil a través de la música. http://www.fes-sociologia.com/files/res/4/11.pdf

Punset, E. (2011). Música, emociones y neurociencia. http://www.rtve.es/television/20111009/musica-emociones-neurociencia/465379.shtml

Sacks, O. (2009). Musicofilia. Barcelona: Anagrama.

Las emociones son simples: Es tal y como tú las quieras ver

¡Muchas veces se habla de las emociones, de su importancia y de cómo llegar a entenderlas sin morir en el intento! Y es que se hacen complejas cuando nos autosaboteamos, ¡si! ¿Nos autosaboteamos constantemente? Ya había mencionado este tema en mi artículo anterior, pero hay mucho por aprender aún.

Como sabemos, las emociones tienen una base neuronal, que involucra un proceso químico del cerebro con lo que uno no puede lidiar en ciertas ocasiones. Entonces, con esta premisa, no valdría bien, ¿no culpabilizarnos por cómo nos sentimos? No queremos derramar ni una lagrima en el afán de proteger nuestro ego, orgullo, prejuicios, comentarios de otros, etc. En muchas sociedades, hasta la fecha, esto se ve mal. ¿Pero qué es una lágrima, un arranque de ira sino una emoción vivida con intensidad? Si pudiéramos ver el arte, la belleza en lo trágico, en el drama, aceptaríamos más fácilmente todo tipo de emoción.

Ilustración 1: Drama

La vida tragicomedia:

Quien piensa que vivir sin emociones sería vivir, pues tiene un pensamiento muy lógico; es decir, imagínate vivir sin dolor, sin angustias, sin alegría, todo tranquilo en orden, pues lo pasaríamos bien. Pero somos humanos, no robots y las emociones nos ayudan a tomar decisiones importantes. Cuando pasas por verdaderos sustos y dolores sabes muy bien cual es tu hogar y cobijo, además que permiten autorregularnos constantemente.

El humano busca atesorar recuerdos, esto lo vemos desde frases como: “vive tu juventud”, “si no vives ahora, que recordarás de viejo”, “los tiempos pasados eran mejores”. La memoria es un regalo invaluable para el ser humano, pero a la vez una tortura mental.

Todos tenemos recuerdos, quizá solos, sí, pero al menos sabemos que lo intentamos, nos divertimos igual, es decir, salimos, paseamos, etc. No todos tenemos la dicha de tener recuerdos inmemorables de hazañas asombrosas, ¿pero sabes qué?, eso no te hace menos persona.

El estar vivos y estar en el misterio de la vida es lo que realmente importa al final. Todos vamos para el mismo destino, la muerte. Conservemos la esperanza en los días de sol, y pongámonos tristes en los días de lluvia. Es el punto clave para seguir adelante.

Diferencia entre emoción, sentimiento y estado de ánimo:

El neurocientífico portugués Antonio Damasio señala que es fundamental distinguir entre emoción, sentimiento y estado de ánimo, ya que se suele pensar que son lo mismo o parecido.

Se considera que los estados de ánimo son emociones prolongadas en el tiempo y con cierta estabilidad, mientras que los sentimientos son las sensaciones conscientes de las emociones y serían de duración variable. En otras palabras, las emociones son programas de acciones que modifican rápidamente el estado de varios componentes en nuestro organismo, por ejemplo, a una oportunidad o una amenaza. Son experiencias conscientes que implican una alta actividad cerebral y tienen una valoración positiva o negativa. Los sentimientos por su parte son experiencias mentales, un conjunto de vivencias sensoriales y de estados corporales que incluyen los cambios causados por las emociones. En lo que respecta a las pasiones serían sentimientos con una carga emocional más fuerte; los cambios de ánimo son más drásticos y la capacidad de juicio resulta en muchos casos afectada. (2017)

Ilustración 2: Película Big Hero 6

Danzar entre emociones:

Pues cada capítulo de la vida puede ser triste o alegre, lo importante es saltar de allí lo más rápido que se pueda, no estancarse en un solo movimiento, en una sola emoción. ¡Sí! ¡Salta! Es interesante como la historia nos cuenta cómo fueron vistas las emociones.

Por ejemplo, en el siglo XVI, se animaba a las personas de la Europa cristiana a sentir tristeza, pues se suponía que era la respuesta humilde y apropiada para las vicisitudes de la vida terrenal como antesala de la vida eterna, que era la verdaderamente importante (Alonso, 2017). 

Un ejemplo de ello queda reflejado en los retratos oficiales:

¿En qué momentos empezaron a reír los altos mandatarios? Después de siglos durante los cuales hasta las niñas se ponían serias en muchas pinturas sobre todo las recordadas por Diego Velázquez. De pronto empezaron a surgir sonrisas en los retratos, eso cambió todo y se generalizó a lo largo del mundo.

Ilustración 3: Detalle de «Las meninas», de Diego Velázquez

Mirada del cine en las emociones:

Las películas son auténticas creadoras de emociones, nos permiten soñar, estar alegres, tristes, con miedo… En mis recomendaciones, por querer aprender cada vez más de las emociones, están las películas de drama. Si no es un género que esté dentro de tus preferidos puede ser que tengas la creencia equivocada de que pasarás un mal rato viéndola, o que tendrá un final triste y te sentirás mal. Lo cual es cierto, si no estás acostumbrado a ver las cosas directamente. Estas películas nos ayudan a reflexionar y ver el arte en lo trágico, todo con un propósito, el ver que siempre hay esperanza, una salida, y esta se encuentra solo en nuestra cabeza, viendo al mundo con criterio. Recomiendo el cine español y europeo en general, tanto como clásicas y de cine independiente, muy reflexivo e imaginativo.

Fotograma: «Alas de mariposa», película dramática de Juanma Bajo Ulloa

Sugerencias:

  • Alas de Mariposa: Drama sobre una familia que solo deseaba hijos varones, pero al tener una niña, acontecen muchos sucesos trágicos.
  • ¡Átame!: Drama de Pedro Almodóvar. Un joven obsesionado con una actriz, la rapta en su casa, pero el desenlace te sorprenderá, ¡quizá no todos merecen pagar por sus errores!
  • El piano: Drama de Jane Campion, de Nueva Zelanda. Trata sobre Ana, una joven muda, que viaja con su hija y su piano, y conoce a su nuevo marido, quien se niega a llevar el piano a casa. Abandonado en la playa, el instrumento será rescatado por un vecino que hace un pacto con Ana.
  • Andrea: Drama español. Un escritor refugiado en la lectura coincide con una extraña joven de mirada inquietante en la fiesta de una diva retirada. Años mas tarde en el funeral de esta úlltima, ambos sentirán la necesidad de una relación.

Referencia:

Alonso, J. R. (2017). Las emociones. La base neurológica del comportamiento. Barcelona: Editec.

Volver a brillar, cuestión de gestionar

Cuando los días suelen ser sumamente complicados nos embargan emociones que posiblemente sean catalogadas como negativas, estas pueden ser la ira, el enojo, la frustración o cualquier otra que se puedan imaginar. Esto es lo que me había pasado esta última semana, una serie de eventos desafortunados que se fueron acumulando poco a poco como una bola de nieve que fue creciendo. No entendía el porqué y el para qué de esa situación. Sin embargo, me sentía totalmente al borde del colapso por aquellas emociones sumamente complejas y desagradables. El no saber expresarlas, etiquetarlas, ni mucho menos afrontarlas, me hacía sentir perdida en el mar de mi mente y de mi corazón, porque ser una persona con desregulación emocional DRE/TLP es más complejo de lo que se cree. 

Pero tenía dos opciones muy claras. Posiblemente seguir inmersa en aquella emoción y avivando la intensidad de la misma o tomar otros medios que pudieran generar un cambio en mí. 

Adivinen lo que hice… de esto se refiere esta reflexión. 

Guía práctica para sobrevivir a los días de neblina emocional: 

  1. Hace mucho tiempo que no me había dado cuenta de que, las emociones, al venir de adentro, también tienen que ser acogidas ya que esto nos permitirá  sentir y apreciar que sucede con dicha emoción. Tal vez suene sumamente desagradable y difícil, pero es una tarea constante y un trabajo arduo el cual debemos ejercitar. Abrazar (aceptar) sin más, sin preguntar, sin cuestionar, ni renegar de ella, porque ya habrá un momento para eso.
  1. Anteriormente había hablado de etiquetar una sola emoción. Si ya lograste ejercitar esta habilidad te sugiero que puedas hacerlo de forma simultánea con más de una y de este modo, también evaluar sí dicha sensación proviene de adentro hacia afuera o si es algo que es externo y te afecta hacia tu interior. Esto tiene un fin muy importante, ya que puede generar algún movimiento o cambio en tu comportamiento. Ej: gritar en una discusión, llorar, aislarte, etc. 
  1. Ahora, nos podemos detener en traducir lo que refiere está emoción para poder entenderla en tal sentido que nos referimos. Por ejemplo: el enojo puede generarse debido a una incongruencia dentro de algún límite que se ha saltado (solo por dar una interpretación). Otro ejemplo, en el caso de llorar y apartarnos de las personas, también podríamos preguntarnos: ¿Qué estamos buscando al momento de aislarnos? quizás sea que necesitamos despejar nuestra mente, es una posible respuesta o salida al problema. 
  1. Algo que es fundamental es entender que tenemos que actuar en consecuencia. Es la regla de la causa y el efecto. Pero dentro de esto debe existir una gran coherencia y no una discordancia tratando de buscar cuál sería una conducta mucho más adaptativa para nosotros.

Un punto crucial es entender que las emociones son sumamente complejas, cada una de ellas son importantes para nuestro crecimiento personal e individual y al no aceptarlas puede traer grandes problemas. No solamente la frustración o tristeza de no saber afrontar situaciones a corto o mediano y largo plazo, sino que nos perdemos un gran e importante aprendizaje en nuestra vida lo que ayudaría muchísimo a reducir y reproducir patrones de conducta que sean sumamente dañinos en el futuro.

Por último, quisiera compartir actividades que puedes sumar para tus días de «neblina emocional» (como las suelo catalogar) para que puedas disipar tu mente: 

  1. Pequeño diario (escribe lo que pase en tu día) incluso un muy buen ejercicio  es tener un apartado para lo positivo y negativo del día. 
  2. Realiza actividad física de tu preferencia. Te servirá para regular la energía concentrada. 
  3. Toma clases de alguna actividad que desees retomar (arte u oratoria, por ejemplo) refuerza aquellas aptitudes que quieres potenciar en ti.
  4. La alimentación es fundamental, prueba recetas que te proporcionen energía. 
  5. Crea un botiquín de emergencia donde puedas encontrar números de ayuda, ya sea de tu especialista de confianza, amigos, familia o una fotografía de aquella persona que influyó en ti. Algún recuerdo agradable o perfume/aroma puede servir.

Bonus: Cree en ti y confía. Disfruta del proceso más que lograr la meta. Nadie dijo que gestionar nuestras habilidades era una tarea sencilla.  

Y ahora, dime: ¿cómo estás?

Si deseas profundizar sobre el TLP o cómo las emociones se desenvuelven en nosotros, puedes leer estos artículos:

El plus de los videojuegos

Indudablemente los videojuegos han tenido una ardua batalla contra los prejuicios, todavía hoy un gran porcentaje de la población los toma como un camino hacia la ludopatía o la distracción de lo que es “realmente importante”; pero si solo nos enfocamos en lo malo, no podremos ver lo bueno que pueden aportar.

Si bien el uso exagerado y sin control de los juegos de video puede traer cosas malas como adicción, agresividad y falta de control de impulsos; Tejeiro y Pelegrina del Rio (2008) traen a la luz ciertos beneficios de un uso prudente y controlado:

  • Proporcionan y aumentan el aprendizaje, la salud y las habilidades sociales.
  • Fortalecen habilidades cognitivas, como la navegación espacial, el razonamiento, la memoria y la percepción.
  • Desarrolla y aumenta la lectura.
  • Mejora el ánimo de los jugadores y evita la ansiedad.
  • Mejora la capacidad de recuperación frente a los fallos o equivocaciones, tolerancia hacia la frustración.
  • En los niños: Desarrolla habilidades para resolver problemas, aumento de la creatividad, nivel de atención, concentración, destreza y decisión.

Cuando se empezó la elaboración de videojuegos allá por los años cincuenta, la dinámica y razonamiento eran simples en relación al papel de los jugadores, el primer juego de video fue una versión computarizada del tres en raya; con los años la complejidad fue aumentando y creando mundos cada vez más interesantes y complejos.

Con el paso de los años la dinámica de juego, en muchas ocasiones, fue de buscar o lograr obtener recompensas, lo que nos lleva a un estímulo positivo que nos alienta a continuar jugando, según Velazco (2002), esto es debido a que se nos ha educado a buscar el mejor resultado y a ser el número uno, por lo que los videojuegos suelen darnos esa misma modalidad para poder empoderarnos en el mundo que nos están brindando, sin embargo, existen juegos que desafían esa ideología.

Estos juegos son llamados soulslike que, por su complejidad, no son juegos que un amateur elija como primera experiencia, son intrincados y tienen una ambientación lúgubre, oscura y un tanto terrorífica, la música que recibe al jugador suele dar la sensación de que se está sellando algún tipo de trato con una entidad maligna y que nada será lo mismo después de entrar en aquel mundo.

En el 2020, ESPN Digital hizo referencia a posts de Reddit del año 2014 en los que los usuarios cuentan experiencias de superación y capacidad terapéutica que encontraron en el juego Dark Souls.

Por otro lado, el youtuber Charlie Knight, quien habla sobre este juego y su relación con la Psicología, puntualiza que está diseñado para satisfacer tres necesidades psicológicas primarias que conectan con la teoría de la autodeterminación: motivación intrínseca, competencia y autonomía.

Rodríguez (2022) señala que las personas actúan motivadas por la necesidad de adquirir conocimiento o independencia, crecer y obtener satisfacción psicológica. Las personas necesitan sentir tres estados para un crecimiento psicológico: competencia, dominar tareas y aprender habilidades, conexión, experimentar un sentido de pertenencia, autonomía y sentir que se controla el comportamiento propio y los objetivos.

Entonces, Dark Souls es el espejo del estado psicológico, de lo que la persona siente por dentro; la dinámica del juego comienza con un personaje principal desde el inicio perdedor, extraviado y sin guía, la primera caída se da antes de siquiera terminar el tutorial. En el proceso de intentos y fallos, se da la esencia y brillo del juego, en este mundo siniestro, fallar no es algo negativo, solamente es la oportunidad de levantarse y continuar luchando, regresar a recuperar lo que perdimos y crecer aún más.

Es importante recalcar la libertad que nos otorga para tomar decisiones en cuanto a vestimenta, armas, el tipo de persona que queremos ser, los ítems que decidimos usar y los caminos que seguimos.

Siendo un juego desafiante y que potencia lo antes mencionado de una manera constante, se empieza a intuir, esquivar y enfrentar enemigos y situaciones que nos ponen el peligro, incluso hasta nos ayuda a tolerar la propia frustración. Se desafía al status quo y nos demuestra que siempre podremos levantarnos para volver a empezar.

Referencias

ESPN Digital (2020). Dark Souls, el juego que ayuda a superar la depresión en estos días. https://www.espn.com.pe/esports/nota/_/id/7809916/dark-souls-mejor-videojuego-para-deperesion

Rodríguez, E.M. (2022). La teoría de la autodeterminación. La mente es maravillosa. https://lamenteesmaravillosa.com/la-teoria-de-la-autodeterminacion/

Salas, G. (2014). La psicología de los videojuegos. México: psicogamer. https://psicogamer.com/articulos/la-psicologia-de-los-videojuegos/

Tejeiro R., Pelegrina del Rio M. (2008). La Psicología de los videojuegos, Un modelo de Investigación. Ediciones Aljibe. España.

Universidad Politécnica de Catalunya. Historia de los videojuegos. https://www.fib.upc.edu/retro-informatica/historia/videojocs.html

Velazco, D. (2020). Psicología y videojuegos: “Si solo prestamos atención a lo negativo, solo vamos a encontrar eso en los videojuegos”. México: Muy interesante. https://www.muyinteresante.es/muy-gamer/articulo/psicologia-y-videojuegos-es-imposible-concebir-el-videojuego-como-algo-ajeno-a-nuestra-cultura-361579007513

Más allá de la tristeza

Puede que en este momento te estés haciendo esta pregunta: ¿cómo saber si tengo depresión?, si la tengo, ¿cómo puedo salir de ella?, ¿será tan fácil cómo los demás me aconsejan? ¡Alto!  Detente, respira; llegó el momento de hablar de este enemigo silencioso. Probablemente por desconocer los verdaderos síntomas de la depresión, a menudo hablamos de este conjunto de trastornos mentales de un modo superficial o inadecuado. Frases cómo “ponle ganas”, “hemos venido a este mundo a ser felices”, “anímate” resultan tan fáciles de decir, pero es difícil describir lo que es una depresión a quien nunca lo ha vivido.

Mi primer acercamiento a ella fue por el 2009, no recuerdo bien las razones, pero si puedo mencionar cómo me sentía. Nada te divierte, nada te complace. Sientes que eres como un fantasma… que no eres parte del mundo real. Es como ahogarse, excepto que puedes ver que todos a tu alrededor están respirando. Te hace pensar que eres una actriz que te interpreta a ti misma —y que siempre está obligada a sonreír—. La depresión es la incapacidad para construir o imaginar un futuro. Sentirse oscura, sola, asustada. Dormir es la única escapatoria para el dolor. En el 2011 vino con fuerza y se presentó cómo “depresión post parto” (mejor vista en la sociedad, acababa de ser mamá); sueño e irritabilidad todo el día; pocas ganas de levantarse; pérdida del sentido del gusto; que un día se convierta interminable; sólo esperar que llegue la noche para meterme en mis pensamientos;  junto a eso estaba mi incapacidad para poder concentrarme y poder tomar decisiones.

No llegué a un tratamiento psiquiátrico ni terapéutico, hoy no recuerdo cómo salí de eso, quizá no era un trastorno depresivo y sólo fue un estado anímico debido a distintas circunstancias en mi vida. En muchas ocasiones los límites entre una salud mental normal y un trastorno del estado de ánimo son difusos. Es posible que en tu estado de ánimo haya un cierto “fondo depresivo” o que seas una persona más bien melancólica y pesimista. Eso no quiere decir exactamente que tengas una depresión en el sentido clínico, sobre todo si funcionas bien en otras áreas importantes de la vida y conservas la capacidad para disfrutar y relacionarte.

En la actualidad la sociedad nos exige un grado de bienestar inalcanzable, y satisfacciones inmediatas… Es cómo si estuviéramos en la orilla de una piscina y nos están diciendo: ¡Lánzate no hay de otra! Debido a que no solo nos frustra, sino que incluso llegamos a tener culpa por no sentirnos felices ¿qué estoy haciendo mal? ¿por qué no me siento plena? Entiéndelo de una vez, es falso ser felices todo el tiempo, la felicidad es intermitente, la vida real implica tener momentos de sacrificio, esfuerzo o simplemente estar cansados físicamente. Sin embargo, si te identificas con expresiones del tipo “Mi vida no tiene sentido”, “Nadie me puede ayudar a salir de esto” o “Todo está perdido, no hay esperanza en mi futuro” ha llegado el momento de tomar medidas más allá de la reflexión.

Es característico observar en las personas que la padecen una gran sensación de abatimiento, falta de energía y desmotivación para cualquier actividad a la que tengan que enfrentarse. De hecho, uno de los síntomas más relevantes suele ser la dificultad o incapacidad para disfrutar de las cosas y situaciones de la vida, incluyendo aquellas situaciones en las que antes sí se hallaba placer o ilusión. Junto a lo que ya hemos mencionado, en ciertos tipos de depresión es frecuente encontrar una autoestima baja y una falta de confianza en las propias capacidades para desarrollar una vida satisfactoria tanto en el presente como en el futuro.

La depresión es un problema de salud mental complejo que no se reduce solo a estar “muy triste” sino que tiene una estrecha relación con la manera que tenemos de definirnos y de valorarnos a nosotros mismos. Es decir: para observar nuestro estado de ánimo también tenemos que observar qué pensamos de nosotros mismos. Si has leído acerca de los síntomas de la depresión, recordarás las palabras anhedonia, abulia y apatía. Efectivamente, la depresión dificulta el disfrute y además paraliza y “desinfla” la motivación, las ganas de hacer cosas. Es importante fijarse en si un periodo de desánimo vital más o menos puntual va convirtiéndose en un trastorno grave. El trastorno estaría caracterizado por un estado de desgano y desmotivación que hacen que la persona pierda el interés por la vida que hay más allá de su pequeño espacio y de su mundo interior. Se presentan varios otros síntomas, entre los que se incluyen la dificultad de concentración, el sentimiento de culpa excesiva o de autoestima baja, la falta de esperanza en el futuro, pensamientos de muerte o de suicidio, alteraciones del sueño, cambios en el apetito o en el peso y sensación de cansancio acusado o de falta de energía.

En efecto, desaparece la ilusión por el futuro y aumenta el desinterés hacia los asuntos presentes, cuyo disfrute se hace cada vez más difícil. A nivel cognitivo genera una importante dificultad para hallar soluciones a los problemas o encontrar interpretaciones alternativas a la propia visión pesimista de la realidad. El desánimo puntual es un sentimiento humano normal, mientras que la depresión es una enfermedad y no se remonta con consejos superficiales o con frases motivadoras. Debido a que quienes padecen dicho trastorno no pueden estar felices, este tipo de actitudes de la familia y amigos suelen incrementar su culpa o frustración porque los llevan a preguntas como “¿por qué yo no puedo?”.

Cuando tenemos que convivir o relacionarnos con alguien que tiene depresión, no debemos confundir nuestro cuidado, compañía y apoyo con responsabilizarnos de la solución de su problema. Son cruciales y no tienen nada de malo, pero no debemos confiar en que nuestro amor, simpatía o cuidados son suficientes por sí mismos para revertir el curso de una enfermedad mental, sobre todo si esta es grave.  Podemos contribuir al bienestar de una persona que la esté padeciendo, pero es un error cargar con la responsabilidad de revertir su estado.  A menudo estas personas también piensan que nadie les comprende o les trata como merecen o que no hay solución posible a sus problemas. Es frecuente que los síntomas de la depresión hagan que la persona se aleje de los demás y no encuentre comprensión en ellos ni alternativas válidas en sus propuestas. Esto resulta muy frustrante y desolador para quienes tratan de acompañarla. No hay una manera concreta de tratar a las personas que padecen una depresión clínica establecida, porque las características de este trastorno se manifiestan de forma diferente de un individuo a otro. Es importante escuchar y tratar de comprender, pero sin dejarse arrastrar por su intenso nivel de apatía o abatimiento. Podemos mostrar empatía, calidez y apoyo, pero no reforzar la victimización que la persona experimenta. Si el caso es grave no basta con nuestras buenas intenciones: es necesaria la ayuda psicológica e incluso psiquiátrica.

Según las últimas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el desarrollo de la depresión es causado por una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales. A continuación se describen en mayor detalle:

  • Factores genéticos (40 a 50 %) : La depresión es una condición de salud mental que puede heredarse de los padres. Las personas diagnosticadas con depresión pueden tener antecedentes familiares de este trastorno.
  • Factores físicos (20 a 30%): Partes de su cerebro responsables de regular el estado de ánimo, el pensamiento, el sueño, el apetito y el comportamiento no funcionan adecuadamente. Además, las personas con depresión tienen un desequilibrio en ciertos neurotransmisores.
  • Factores ambientales (30 a 40%) : El trauma, la pérdida de un ser querido o cualquier otro evento estresante puede propiciar un episodio depresivo. O el no dejar de lado la presión del mundo y la competitividad que nos exige.

Habiéndola definido, identificado sus síntomas y evaluado sus causas; necesitamos saber cómo evitar que la “susodicha” toque nuestra puerta o vuelva a visitarnos. En primer lugar, hay que plantearnos preguntas para ver cuál es la percepción que tengo de mí mismo, del tiempo y del entorno. ¿Me exijo mucho?, ¿estoy en constante competitividad con los demás?, ¿siento que no logro nada en el tiempo y eso me hace creer que soy un fracasado? Si te has sentido identificado, es momento de conectarte con el presente, de actuar a conciencia, un día a la vez, empieza a ser compasivo contigo, a escuchar tu cuerpo y permitirte descansar, no olvides que el vivir en gratitud con tus seres queridos aliviana los problemas.

Como paso dos, tómate unos minutos para pensar en tus relaciones personales: la familia, la pareja, los amigos, los compañeros de trabajo, la gente de tu vida pasada y presente. De este modo podrás evaluar la percepción que tienes actualmente de tu red social, es decir, de la calidad de tus relaciones y de los vínculos con las personas importantes de tu vida. Si en esta fase detectas que no han sido de lo mas “sanas”, es hora de hacer una limpieza, así cómo cuando removemos archivos del celular y establecer distancia o límites por un tiempo con lo que no te hace bien.

Por último, puedes echarte una mano para salir de estos rasgos depresivos. En el proceso hay cosas que te pueden auxiliar, así como hay otras que puedes evitar. Recuerda que lo más probable es que no te apetezca hacer nada o estar con nadie. Pero en vez de meterte debajo de la manta o no hacer absolutamente nada, lo que a menudo hace que te sientas aún peor, puedes intentar, poco a poco, asumir alguna actividad. No te plantees qué te apetece hacer, porque la respuesta normal es que no te dé la gana de hacer nada, sino qué puedo hacer. Aunque te parezca poco, es mucho. Ponte objetivos sencillos que puedas cumplir: ir a tirar la basura, caminar un poco, copiar en un cuaderno la letra de una canción que te gustaba, ordenar los cubiertos en el cajón de la cocina. Cosas pequeñas, concretas, claras. Es un error plantearse objetivos ambiciosos en medio de una crisis emocional.

En definitiva, si con este artículo te ha entrado la incógnita que cité en las primeras lineas. Debemos tener en cuenta que cada depresión es diferente y que existen muchos grados, pero con la ayuda profesional adecuada es posible que tu estado de salud mental mejore mucho. Si es tu caso, al menos merece la pena que intentes salir de esto, por tu salud y por el bienestar de las personas que te rodean. Plantéatelo y da el paso. Los psicólogos estamos aquí para ayudarte.