Estimulación Sensorial: Sentir para Aprender

Vamos a imaginar que somos unos niños(as) y que vamos a aprender las partes de la planta. Para lo cual nos dan a escoger dos opciones que se mencionan a continuación:

Primera Opción: Se nos brindará una clase donde estemos sentados en nuestro pupitre, escuchando la explicación del docente mientras señala un dibujo de una flor y sus partes.

Segunda Opción: Ir al jardín observar las flores con detenimiento su color, su forma y sentir su aroma. Después pasar la mano por cada parte de la flor y descubrir lo suave de sus pétalos, lo rugoso de sus hojas y la dureza de su tallo.

Si fueras un niño(a) ¿Cuál de estas dos opciones escogerías para aprender las partes de la planta? Estoy segura que la gran mayoría se inclinaría por la segunda alternativa.

En ocasiones, los adultos olvidamos esa mirada de niño donde todo nos causaba impresión y admiración. Así, este artículo pretende revisar acerca de la importancia de usar los sentidos como vía de aprendizaje y sobretodo resaltar la importancia de la estimulación sensorial en edades tempranas.


Hay una gama de objetos que estimulan los sentidos de forma integral, tales como: botellas, cajas, cubos y tableros sensoriales.

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De hecho, varios de estos objetos están basados en la propuesta educativa de María Montessori, quien no sólo señala la importancia de la estimulación temprana en de 0 a 3 años, también hace hincapié en brindar experiencias sensoriales a los niños, tal como indica en la siguiente frase:

“El niño que tiene libertad y oportunidad de manipular y usar su mano en una forma lógica, con consecuencias y usando elementos reales, desarrolla una fuerte personalidad.”

María Montessori

¿Por qué es importante la estimulación sensorial en edades tempranas?

De acuerdo con Gómez y Fenoy (2016), la estimulación sensorial en edades tempranas, es importante porque el infante aprende de su entorno a través de los sentidos.

La estimulación sensorial  está relacionada al desarrollo cognitivo y es que cuando entras en contacto con un objeto recibes una información completa del entorno. veamos este funcionamiento a través del siguiente ejemplo.

Un niño de 2 años tiene en sus manos un tomate, se le guía a que sienta su color, textura, sabor y olor. También se le invita a descubrir su peso si es liviano o pesado.

A través de la actividad y con las pautas indicadas por parte de un adulto, hemos introducido varios conceptos importantes como el color rojo, cantidad, textura, etc. También se ha logrado aumentar el vocabulario del bebé.

Toda esta información detallada, se dirige al cerebro en especial a las áreas relacionadas con el aprendizaje y cognición.

¿Qué beneficios trae la estimulación sensorial?

De acuerdo con Arch, Lino y Alfaro (2013), indican que las experiencias que estimulan las vías sensoriales potencian las conexiones sinápticas en el cerebro y contribuyen a la maduración de funciones especializadas del cerebro. Además de mencionar que aquellos aprendizajes donde los niños experimenten haciendo uso de sus sentidos genera la integración de ambos hemisferios cerebrales.

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A través de la Estimulación Sensorial las conexiones sinápticas del cerebro se fortalecen

Los sentidos son un medio para recibir información del entorno, mientras la percepción ayuda a procesar dicha información. Por ello, una estimulación sensorial genera aprendizaje significativo, ya que se conjugan las sensaciones y las percepciones (Agudelo y otros, 2017).

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Las experiencias sensoriales generan que el niño tenga un aprendizaje significativo

El niño entra en contacto con el material: lo huele, pinta, toca y observa los colores. Durante la estimulación sensorial el alumno toma un papel activo en el aprendizaje genera sus propios conceptos

En resumen, a nivel neurofisiológico la estimulación sensorial fortalece a varias áreas del cerebro. A nivel cognitivo, el infante desarrolla un aprendizaje significativo, es decir, se hacen más sólidos y perennes sus conocimientos. Además de generar autonomía, ya que el niño descubre por sí solo la información de su entorno.

¿Cómo se puede propiciar una estimulación sensorial eficaz?

  1. Generar una experiencia completa

En primer lugar, tomar en cuenta que no sólo se puede usar el tacto, ya que los receptores de sensibilidad se extiende en toda la piel, de ahí la importancia de que el niño o bebé no solo manipule un determinado material también lo puede oler o pasarlo por su rostro (Agudelo y otros, 2017).

2. Asociar la experiencia a emociones positivas

Por otro lado, es importante saber que toda experiencia sensorial está ligada con las emociones:

“La oportunidad de percibir genera en el sujeto la capacidad de emocionarse”

Gómez y Fenoy, 2016

Las percepciones están unidas a una emoción. Al entrar en contacto con un objeto se pueden suscitar diversas emociones tanto negativas como positivas. En realidad va a depender de la forma en cómo vive la experiencia el niño, por ello es importante el rol y guía del adulto en el proceso. De ello va a depender  crear un vínculo sólido de la experiencia sensorial y emoción.

3. Considerar el factor motivacional

Para que esta experiencia resulte positiva es importante tomar en cuenta el factor motivación. Lo primero es fijarse en los intereses de los niños para que de esa manera ellos se sienta motivados a realizar su actividad,

Una propuesta de Gómez y Fenoy (2016) es que el niño realice un dibujo de un mapa señalando la ruta hacia el lugar de su interés por ejemplo el parque, el mercado o un jardín cercano.

Conclusiones

Para que la experiencia sensorial sea sólida es vital la participación del adulto , ya que se encargara de guiar al niño en usar todos sus sentidos y asociar emociones positivas durante la realización de la actividad.

La estimulación sensorial genera grandes beneficios en el desarrollo cognitivo y fortalece al cerebro. Además de ser una experiencia divertida, usar los sentidos para aprender genera autonomía y aprendizaje significativo, es decir, todo aquella información que se registró con los sentidos va a quedar grabado para siempre en la memoria del bebé o infante.

Referencias

Agudelo, L., Pulgarín, L., y Tabares, C. (2017). La Estimulación Sensorial en el Desarrollo Cognitivo de la Primera Infancia. Fuentes. 19 (1), 79-83. Recuperado de:

https://idus.us.es/bitstream/handle/11441/72890/05-EstSensDesarCognPrimInf.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Arch, E., Lino, A., y Alfaro, A., (2013). La importancia de la estimulación de las áreas implicadas en el procesamiento y sus efectos en el neurodesarrollo. Medigrahic, 81(1), 69-73. Recuperado de: https://www.medigraphic.com/pdfs/circir/cc-2013/cc131l.pdf

Gómez, C., y Fenoy, B. (2016). La sensorialidad como estrategia para la educación patrimonial en el área de educación infantil. Roderic. 7(10), 54-69. Recuperado de: 

https://roderic.uv.es/bitstream/handle/10550/56130/5715293.pdf?sequence=1&isAllowed=y

CAPÍTULO IV: «¡No quiero prender la cámara!»

En abril del 2020 inicié con algunos apuntes respecto al impacto de la pandemia en la salud mental, hoy a poco más de un año, puedo presentar una cuarta parte (Al final de este texto dejó los 3 links anteriores, por si alguien desea curiosear un poco más). Esta pandemia, a pesar de su complejidad, nos está brindando una luz gigante a aquellos que nos pausamos a observar la conducta humana.

En estos últimos meses me he encontrado varias veces con la frase: «La pandemia de salud mental». Y creo que es muy honesta, tanto que me he permitido usarla un par de veces. Hay datos interesantísimos, en los que necesitamos profundizar día a día, a veces siento que no puedo dejar de pensar en todas ventanas que nos abren el ingreso a la mente de las personas, que hoy en día han aprendido a vivir más adentro que afuera.

Creo que nunca antes había escuchado a mis pacientes hablar con tanta urgencia de su necesidad de recibir atención, de ser escuchados.

El capítulo IV de mis apuntes en pandemia: «No quiero prender la cámara», surge a raíz de que a la fecha, no he tenido un sólo paciente adolescente que no se haya negado a activar la cámara del dispositivo electrónico con el que fuese a conectarse a sus clases virtuales (En cualquiera de las plataformas más utilizadas como Zoom, Skype, etc.)

Muchos padres y docentes se preguntan: ¿Cuáles son las razones por las cuáles les cuesta tanto hacerlo?, me comencé a cuestionar sobre lo mismo hace meses, me costaba entender, porque así como muchos de los padres o profesores, yo tampoco usaba tanta tecnología cuando era adolescente. Entonces me di cuenta que, la recopilación de datos se tenía que basar en primero identificar las diferencias generacionales, para que fuesen criterios de exclusión al auto-análisis, y es que el primer paso, es dejar de comparar a los adolescentes del hoy, con los adolescentes que fuimos, es realmente distinto.

Me parece importante dejar para más adelante el tema de la influencia de la tecnología en los distintos grupos generacionales en cuanto al desarrollo de la personalidad, estilos de apego, formas de afrontamiento, habilidades sociales, etc.

¿Qué significa encender la cámara en las clases para un adolescente?

En la adolescencia uno tiende a sentirse más observado, porque realmente comienza a importar más y más el aspecto físico. Hacer las clases virtuales frente a una pantalla, hubiese sido como si nos hubiesen puesto un espejo al frente nuestro durante toda la jornada académica.

Es importante resaltar que en esta época de vida, los adolescentes suelen obsesionarse con algunas ideas sobre su auto-imagen, las cuales abstraen de la opinión que piensan que los demás tiene sobre ellos.

Por la presión social, muchos adolescentes están plenamente convencidos de que su aspecto físico es crucial para alcanzar la felicidad.

Al tener su reflejo frente a ellos, muchos adolescentes se siente vigilados y están concentrados en lo que su lenguaje no verbal dice, y piensan mucho antes de tener algún movimiento.

Creo firmemente que cuando crezcan van a ser los mejores lectores de gestos, posturas, pero a la vez, corren el riesgo del mayor disimulo social.

Esta nueva rutina «obliga» a los estudiantes a mostrar sus espacios privados, y la mayoría de estudiantes adolescentes tienden a hacer las clases aislados de las demás personas del hogar, y que mejor alternativa que su habitación. Aunque no solo es el tema visual, a este grupo de edad suele incomodarle también los ruidos provenientes de su hogar. Entonces, ¿No resulta invasivo el obligarlos a que enciendan la cámara?

Con la metodología virtual se agudiza el temor a equivocarse públicamente y a ser juzgados por los demás. Por lo que, esta nueva modalidad de enseñanza, esta ocasionando que varios estudiantes desarrollen ansiedad a la exposición social.

Pensar que su conexión a internet podría fallar durante su exposición, o justo cuando se les pida participar. Aunque es una situación que escaparía de su control, genera gran preocupación. Así como también, el pensar en que su imagen se quedaría congelada por varios segundos frente a todos los demás.

Otra de las razones por las cuales se les dificultan las clases virtuales, es porque mencionan que al poder ver a todos en una misma pantalla, se distraen con mayor facilidad.

«No es como cuando estabas en el salón de clase, y si volteabas la profesora te llamaba la atención, ahora tu miras al frente, y nadie sabe que es lo que realmente estás viendo».

¿Cuáles son los síntomas de esta ansiedad social?

Las interacciones diarias de las clases remotas generan los siguientes síntomas y signos:

-Ansiedad elevada.

-Angustia por sentirse avergonzado o humillado.

-Percepción incomodidad.

-Tensión.

-Temor al pensar que serán juzgados por los demás.

-Temor a tener que interactuar con los demás, especialmente si se trata de personas extrañas.

-Temor a que los demás noten su angustia, al reflejarla en algunos síntomas físicos, como por ejemplo, sudoración, voz temblorosa, sonrojarse, tensión muscular, etc.

-Desmotivación académica.

-Conductas evitativas al tener que prender la cámara y/o el micrófono, para el desarrollo de las clases virtuales, y mucho más si les toca participar.

-Después de participar, tener ideas obsesivas sobre los errores identificados, aunque muchas veces la mayoría de estos son magnificados.

Estos síntomas varían en nivel de gravedad en base a los recursos psicológicos que tuviese el adolescente, antes de iniciar con esta nueva metodología. El nivel de comodidad en las situaciones sociales depende de los rasgos de la personalidad y de las experiencias de vida. 

El estrés intenso puede afectar la rutina diaria, la relación intrafamiliar, el proceso de aprendizaje, hábitos de estudio, ejecución de tareas académicas, entre otras actividades.

Escopofobia:

Es es un trastorno de ansiedad caracterizado por un miedo permanente y patológico a ser visto por los demás o a percibir que los demás depositan su atención sobre ellos.

Recomendaciones:

El aprendizaje debe ser afectivo, motivacional, por lo que es necesario promover estrategias que permitan reconstruir la interacción con los estudiantes, capacitando a los docentes en estrategias psicoeducativas y en la gamificación de actividades, con el fin de propiciar un entorno menos distante y más amigable con los estudiantes.

Es importante que la cámara del docente este encendida en todo momento, pero podría considerarse alguna opción para que los estudiantes, independientemente de que prendan o no la cámara, no puedan estar viéndose a sí mismos, y al resto, durante toda la jornada académica, es probable usar algún tipo de filtro para que sea solo una la persona que los observe y pueda monitorearlos. Esto a excepción de cuando tengan que participar.

Encender la cámara no debería ser obligatorio para todos los casos, es recomendable evitar el condicionamiento al uso de la cámara, con las calificaciones o asistencia. Tendiendo en cuenta los casos específicos, en dónde se este presentando este nuevo tipo de ansiedad social a la exposición virtual. En donde también es recomendable la asistencia psicológica.

Se puede sugerir el uso de fondos virtuales para evitar que perciban una exposición a su privacidad.

Tener en cuenta otros medios de participación, como las respuestas por audios, o mediante el uso del chat.


Referencias:

Melo-Solarte, D. y Diaz, P. (2018). El Aprendizaje Afectivo y la Gamificación en Escenarios de Educación Virtual. Información Tecnológica Vol. 29(3).https://scielo.conicyt.cl/pdf/infotec/v29n3/0718-0764-infotec-29-03-00237.pdf

Patel, Shivani (2020). Online classroom etiquette: to turn cameras on or not. VC Starhttps://www.vcstar.com/story/news/2020/08/24/ventura-county-virtual-learning-educators-online-classroom-etiquette/3387448001/

“Cuando era niña”

Desdóblate ante la vida, abre, despliega todos los recursos posibles: arte, comunicación (quejarse, para resolver también es válido), drenar con deportes entre otros, es una medida totalmente aceptable para que el dolor no gane la batalla, es justo y necesario sentirlo, para darle un significado que enriquezca nuestra existencia, analiza y acepta tus arrebatos.

Bruscos recuerdos llegan a mi memoria, no es necesario camuflarlos ni excusarse con que son “días difíciles”, no, solo están allí y se reproducen en cuanto la lupa se posa sobre ellos y es entonces cuando esa luminiscencia los activa. En esta ocasión, he hecho surgir recuerdos y una relación causa-efecto, algo así como un insight fantasmal, ha renacido. Bueno, si a eso vamos, todo insight podría ser fantasmagórico porque trae un tornado emocional como todo espectro que surge de la nada, pero, al mismo tiempo, cuando noto que su naturaleza incorpórea no me hará daño, sino que golpeará con su naturaleza comprensiva, es allí cuando me calmo y aprecio el golpe de realidad. Así lo he decidido.

A medida que repaso estas líneas en mi cabeza, surge un bloqueo monstruoso: no recuerdes, procrastina. ¡Evade! Entierra el impulso y calla. 

Pero no, me resisto, me combato y venzo porque reconozco que muchas veces soy mi propia enemiga. Mucho tiempo he sucumbido ante mis súplicas para quedarme en inactividad y sofocar mis sueños, aún lo hago, pero, despierto antes de la pesadilla saboteadora y gano. 

Es un pasaje bien aprendido de la niñez, vamos a explorarlo en retrospectiva, quien narra es una Brenda que duda aún si decirlo o no, que le tiembla la nariz y le aprieta la garganta, no obstante, con su voz aprendida e impostada de “niña de Discovery kids” bien portada, comienza a narrar. 

Primer acto: resuélvelo tú sola, Brenda

En un día caluroso, de esos vacíos y típicos del trópico destaca una niña que por su simpleza y muchas veces cobardía está atrincherada en una cama; pensando; tiene menos de doce años y más de seis, y sabe que está sola en esto, es su deber resolverlo ella misma porque pedir ayuda es quedarse muda esperando una respuesta que nunca llega, es saber que se pone en tela de juicio su capacidad, es saber que no hay disposición porque “es un tema menor”, porque es un miedo que debe superar, una circunstancia más.

Situaciones importantes que todo padre debía velar, pero, del que no repararon en su tiempo y se limitaron a espetar: “le teme a las matemáticas”, “qué floja, solo sabe escribir historias, para lo que es buena ella”. No, repasar el contenido exacto de esto no es relevante, vayamos a las entrelíneas, según me di cuenta después, lo que buscaba excesivamente con mi voz, actitud y calificaciones en las demás asignaturas era no fracasar ante todos porque la imagen impostada que creé y me crearon no me lo permitían  (sobre todo ante las matemáticas, ¡qué susto!). 

Ella, o sea yo, tuvo que aprender a resolverlo, “se buena aquí y allá” así cuando fracases, es decir, no obtengas, un 20 sino un 15, 11 o 10 nadie dirá que no te esfuerzas, pero, ya lo sabes, debes ser más inteligente ¿cómo todos multiplican y tú no?, ¿resta, tonta qué esperas? Y así aprendí a resolver sin hacerlo realmente, solo impostaba, tolerando arrebatos de otros y algunos otros míos, refugiándome en mundos mágicos de lecturas donde aprendí el valor de sumergirme en las líneas de libros y enriqueciendo esta particular jerga y entonación de “niña extraña”.

Además de eso, aprendí a callarme, escuchaba todo, sentía el dolor de otros como mío, pero no me defendía ni defendía a otros, solo pensaba desde mi trinchera y, me cuestionaba: ¿por qué le preguntas eso? es solo un niño, cuando un semejante era víctima de una injusticia de mano de los “grandes”.  De ese modo, aprendí a resolver que ante la injuria de la “autoridad” marcada por gritos, era admisible, aunque lo repudiara y estuviera en desacuerdo. 

No, no fui golpeada, pero vi a otros padecerlo. 

Segundo acto: la protección y seguridad son constructos creados por ti misma, Brenda ¡Dha! 

Los gritos afuera en el pasillo simulando truenos; están los mayores haciendo de rinocerontes ciegos intentando consolidar quién es el macho que manda: el ávido de estupefacientes o el gordo agresivo. Una batalla campal con tres espectadores, y entre tanto, acobijada después de la juerga de golpes y gritos: la sábana, cuántos sollozos ahogados, cuántos abrazos rodeando las costillas no pudo ver la sábana, muchas fueron las veces que, aún todavía hoy, han sido un placebo que invitan a dormir dejándome cubierta de pies a cabeza.

Qué plácido es tener el beneficio de un sueño sin la conspiración inconsciente de llenarte la cinta onírica de retorcidas y amargas historias, no, que yo recuerde, no tenía pesadillas tras percibir un encuentro hostil.

Gracias doy por eso.

Finalmente, aprendí de este manto protector que el calor y cubrirse es lo que necesito para afrontar la vida.

Tercer acto: la encrucijada y presente aquejado.

¿Llanto y molestia? Ha refugiarse en oscuridad y calor. ¿ansiedad y sentimientos de desamparo? La sábana te arropa, así como esas palmadas que me doy. Así, hecha hoy, soy un adulto. Es la representación de como un recurso infantil retumbó hasta el tuétano convirtiéndose casi en imprescindible, es lo que sí puedo hacer cuando no existen oídos amplios y comprensibles, o, más bien, cuando no confías en los disponibles, total, yo resuelvo sola ¿recuerdas? 

Por tal motivo, fue importante incluir el relato anterior. Sin embargo, no, querido lector, no me mal entiendas, también aprendí a encarar los problemas ¡cómo no! sola, con las piernas temblando y lacerando mentalmente todo mi ser, y pese a esto, han sido tantas las exposiciones que aquella habilidad antes impostada ahora es natural, la descalificación existe como pensamiento en bucle y se detecta y redirige. Ya no permito que gobierne más la distorsión cognitiva de creer poder hacerlo todo y deber actuar obligada a todo.

Cuesta mucho, pero se consigue, aunque he de confesar que me refugio en la procrastinación y la sábana, muchas veces es desde allí donde tomo impulso para seguir, “porque decir adiós es crecer” decía Cerati, y siento más que pienso, que es así, en la medida que rechazo los agravios creados por mí misma, más me entrego a la idea autocompasiva de que merezco un abrazo, no se de quién porque aún no se cómo aceptarlos o recibirlos, no obstante, sí son de mi misma los avalo, descanso las aguas del manantial del espíritu y avanzo, supongo, a eso se refería Cerati en esa precisa oración.

Yo protagonista

Generalmente, esperamos en un lugar como este un artículo con carácter informativo y hasta académico, que seamos relatores, pero, hoy, decidí relatarme a mí. Es una labor extraordinaria y diaria, el pensar sobre lo que hago; no obstante, si les soy honesta es la primera vez que es público, gracias por acompañarme.

Aunado a lo anterior, pienso que en la medida que recitemos lo que ocurre en el vaivén mental y demos respuestas, es posible que otros también encuentren las suyas. El acto de relatar, consiste en vivir una experiencia, crearla a partir de la chispa de otros o de uno mismo y expresarla, por ello, al momento de escribir, inspirar en otros, es el éxtasis. 

A donde quiero llegar, es que cuando escuchamos a otros, surgen interrogantes que por diversos factores omitimos indagar, y pasa en terapia: el tiempo, las emociones suscitadas, el estado de ánimo etc. impide recapitular a gusto, por ende, esta vez decidí exponerme, reflejarme en mi misma y hasta manifestarme vulnerable, porque ahora conoces mis dos bastiones para afrontar la vida: pensar en resolver… mientras me cubro como un tamal. Por otra parte, no hay mejor “sujeto de pruebas” que uno mismo, y antes de invalidar la privacidad de un paciente, prefiero darme a mí el permiso de escarbar hasta donde sea necesario.

Sonrío ahora que reparo en esto, gracias totales por no abandonarme, y antes de ponerme seria, te invito a conseguir tus bastiones de fortaleza, de seguro los tienes pero están invisibles, a veces los usamos tanto que nos parecen rutilantes, pero ¡ey! Destácalos, ese tic cuando dices algo turbio, ese apretón de estómago antes de ejecutar esa difícil decisión, que, aunque no haya un sanitario cerca, igual la tomas, esos, son bastiones, conductas que ayudan al organismo a reorganizarse. Ahora bien, qué dicen los autores al respecto, aquí un breve resumen teórico pues, de ejemplos estamos llenos en los párrafos anteriores.

Hablemos de autorregulación emocional, en los niños

La regulación supone el manejo  de  la  emoción  a  favor  de  un  mejor  funcionamiento  del  individuo  en  una  situación  dada” (Ato, Gónzalez, Carranza, 2004) en otras palabras, resume que la adaptación de las emociones a la situación supone sacar un mayor provecho de ellas, no solo de las “negativas” sino también de las llamadas “positivas” aunque, si vamos a hechos meramente teóricos ninguna emoción es positiva o negativa, pues, ellas tan solo anuncian lo que sucede en el ambiente. 

Además de lo anterior, debemos manejar conceptos tales como temperamento, el cual es hereditario y demarca esa parte más natural y primitiva de la personalidad, la cual viene acompañada a su vez por el carácter, el cual se asienta sobre las nociones aprendidas en sociedad. Todo esto me lleva a considerar ahora en la adultez, que estos dos ingredientes se unieron y dieron fruto a una persona que si bien se maneja con llamaradas ardientes de pasión alternándose con la gelidez de un témpano, también sabe muy bien (gracias a varios choques pasados) cuando ceder y turnar el mando para que un dragón voraz no lo dañe ni haga daño. Pero esto no vino solo.

Rodríguez (2014), habla de madurez cognitiva entre otros procesos que acompañan el desarrollo de los niños, a grandes rasgos, ya que en niños enmarcados dentro de un trastorno del neurodesarrollo no podemos decir lo mismo con tanta exactitud la mayoría de las veces. Aclarado lo anterior, hablemos ahora sobre algunos mecanismos atencionales, de forma muy sucinta.

Si te atiendo, me molesto

Muchos padres se sentirán vinculados a esta experiencia: un niño de menos de seis años es atrapado in fraganti jugando con las llaves del auto. Su padre, se lo quita porque el niño lo mordisquea y para evitarle un daño mayor al infante, a lo que el niño responde con una rabieta colosal ¡que es por tu bien, niño! ¿Te ha ocurrido? de seguro que sí.

Esto ocurre porque la red atencional que nos pone alerta ante eventos externos está en su nivel máximo de activación, siguiendo el caso anterior, supongamos que el niño se entretenía con el sonido de la alarma del auto, entonces, disfrutaba de la red atencional y se veía reforzado, es decir, le gustaba mantener la conducta. Pero, sí el niño es un poco más grande, entraría en juego la red de orientación que lleva la atención a un segundo estímulo, ejemplo: papá después de retirar las llaves del auto, le da una maraca para que la agite. Y esto, por simple que parezca, es un mecanismo excelente de autorregulación dado que permite a que el bebé pase de un primer estímulo a otro, dándose la capacidad de alternar sin desgastarse. Bastante inteligente ¿no?

Finalmente, hay dos ingredientes más, el primero es la red atencional ejecutiva que en niños un poco mayores se desarrolla en conjunción con el lenguaje y permite que la persona pueda inhibir otros estímulos y enfocarse en una tarea. Por otro lado, la maduración cerebral integral da la oportunidad de desenvolverse en diversos ámbitos siendo capaz de no dejarnos llevar por las peripecias de la vida y buscar con coraje una vuelta a las cosas. En resumidas cuentas, utiliza tus poderes atencionales para enfocar lo realmente valioso.

Mis últimas palabras para ti querido lector que llegaste hasta aquí es agradecerte y sugerirte que hagas resonar en ti la capacidad de poder desdoblarte ante la vida, abre, despliega todos los recursos posibles: arte, comunicación (quejarse, para resolver también es válido), drenar con deportes entre otros, es una medida totalmente aceptable para que el dolor no gane la batalla, es justo y necesario sentirlo, para darle un significado que enriquezca nuestra existencia, analiza y acepta tus arrebatos, te aseguro que te conocerás más que nunca. Cuando te cuestionas, abres un mundo de alternativas donde todas pueden ser y al mismo tiempo no, todo lo decide la elección que escojas. Todo depende de esto último. Por lo que atrévete a alternar, estar molesto, enfadado y demás está bien, pero no por mucho, alterna, así que si atiendes por mucho tiempo esa molestia es posible que te enfurezcas más, no dejes que gane, combate y vence.

Referencias

Ato Lozano, E., González Salinas, C., Carranza Carnicero, J. A. (2004). ASPECTOS EVOLUTIVOS DE LA AUTORREGULACIÓN EMOCIONAL EN LA INFANCIA. Anales de Psicología / Annals of Psychology, 20(1), 69-80. Recuperado a partir de https://revistas.um.es/analesps/article/view/27581/26751 

Rodríguez S., (2014). Desarrollo de la autorregulación en la infancia. (Trabajo de Grado en Maestro de Educación Infantil). Universidad Pública de Navarra, España.

 

CAPÍTULO III: «Cuando las aulas escolares se volvieron del tamaño de las pantallas»

Este artí­culo esta inspirado en una investigación sostenida en las consultas psicológicas con los distintos padres y niños. Por lo que, voy a presentar a un personaje, de nombre José Gabriel, construido para permitirme hacer una simulación de lo que sucede en la vida de los niños mientras cursan sus clases virtuales.

José Gabriel, será caracterizado como un niño de nueve años, estudiante del 3er grado de primaria en un colegio mixto, colegio al que asiste desde que tiene 3 añitos. Vive en un departamento en el 4to piso de un edificio, junto a su hermana Clarita, de 4 años, y a sus dos padres. Su madre trabaja a medio tiempo, vendiendo productos de estética por internet, y su padre es agente inmobiliario.

Normalmente, el padre de José Gabriel lo despierta a las 7am, luego de eso, él se asea, va al comedor a desayunar junto a sus padres y hermanita, y posteriormente, se traslada al espacio asignado para poder hacer sus clases virtuales.

Y así, empieza, su nueva rutina de vida: Hacer click, abrir la plataforma, ingresar su usuario y contraseña, colocarse los audí­fonos, escuchar y observar al profesor(a), hacer las actividades que se indican, como por ejemplo, escribir, dibujar, pintar, leer, resolver, analizar, y en todo el proceso, tratar de aprender.

Nuestro hogar es un espacio privado en el que guardamos todo lo que necesitamos para nuestra supervivencia (alimentos, abrigo, medicinas…), lo solemos complementar con aparatos electrónicos que nos faciliten cumplir con nuestras funciones de vida (cocina/cocinar, lavadora/lavar, televisor/entretenimiento). Aparte de ello, recurrimos a decorarlo con objetos que nos evoquen emociones agradables, como por ejemplo, fotografí­as, cuadros, flores, plantas, etc.

Es como un refugio en donde tratamos de guardar lo que necesitamos, y realmente pasamos tanto tiempo ahí, que ya hemos perdido la cuenta, y lo sentimos hasta como parte nuestra. Es más, si la vida fuese una pelí­cula, para la mayorí­a, nuestro hogar serí­a una de las escenografí­as más frecuentadas.

Hasta antes de la cuarentena, para los niños el hogar podrí­a ser visto cómo un espacio de comodidad. Sin embargo, actualmente, se trata del contexto espacial en donde se han ido materializando todas sus actividades.

Las paredes del colegio, se han pintado del color de nuestra sala, habitación, cuarto de estudios, etc. Resulta interesante reconocer que hoy en día, la casa es el nuevo colegio.

Por todo lo mencionado anteriormente, podemos afirmar que, en nuestros hogares existen muchas distracciones, especialmente para los niños(as) y adolescentes, como por ejemplo, la TV, el celular, los juguetes. Es más, quizá muchos de estos objetos los adquirimos en algún momento de nuestras vidas justamente para «distraer» a nuestros hijos(as).

Continuaré describiendo el caso de José Gabriel, quien desde que inicio la cuarentena, viene desarrollando sus labores académicas en la mesa del comedor. Uno de los motivos de consulta, fue que, él se distraí­a constantemente desde que se sentaba, incluso se tomaba mucho más tiempo del habitual en responder los ejercicios.

Un día de terapia, le pedí­ a su madre que se sentará en el lugar de estudios de José Gabriel, y que hiciera de forma «impulsiva» todo lo que le provocara. Ella inició mirando los cuadraditos de los individuales, luego los levantó y con la mano izquierda pellizco y doblo cada esquina. Después de unos instantes, se sirvió un vaso con jugo color naranja, y se inclinó para mirar hacia abajo de la mesa, notando que, bajo la silla de José Gabriel, habí­a una cajita de madera, enseguida recordó y dijo en voz alta: «Esta es la cajita en dónde le regalamos soldaditos la navidad pasada». Seguido a ello, comenzó a apoyar los pies en la cajita, y notó que la distancia entre la laptop y sus ojos era muy lejana, por lo que, trató de acercarla, pero entonces, no habría espacio para el cuaderno de estudios. Luego de resignarse, comenzó a pintar en una hoja reciclada, y cuándo el lápiz se quedó sin punta, inició la búsqueda del tajador en una cartuchera de interminables útiles de estudio. Luego, se puso de pie, dirigiéndose hacia la cocina, en búsqueda de un tacho de basura… Y así, nos pasamos una hora, ella «sintiéndose niña», y yo, cómo un «detective entendiendo la encrucijada».

«Definitivamente no es lo mismo», pensé. La distancia entre las cosas, la mesa larga y grande, la silla de adultos, la cajita de soldados usada como una especie de apoyo pisa-tierra, la distribución espacial del material académico, la cantidad de estí­mulos…

Del mismo modo, antes de culminar la sesión narrada, la madre de José Gabriel, habí­a tomado dos vasos de jugo, y se habí­a comido dos panecillos. Lógico, pensé, comer es lo que hacemos en la mesa del comedor. Es por esto que, hay que analizar el espacio asignado a nuestros hijos, observar la diferencia en la funcionalidad del ambiente previo, y tratar de disfrazar este nuevo espacio.

Como es evidente, los niños necesitan un espacio tranquilo y agradable donde logren concentrarse para hacer las actividades escolares.

En terapia, con ambos padres de José Gabriel, empezamos retirando los objetos distractores identificados previamente, aplicando la «Técnica de control de estí­mulos», que intenta controlar cualquier estimulo que provoca una conducta, con el objetivo de limitar o retirar las condiciones en las que surge la dificultad conductual.

Aparte de ello, hicimos una lluvia de ideas para «re-decorar» el espacio de estudio, hecho que luego los padres de José Gabriel concretizaran en casa. Y así, quedó fijada como una rutina preestablecida, el tener que hacerlo, antes de iniciar la jornada académica, así cómo el tener que, retornarlo a su forma original cada momento de comida.

Ahora bien, si tenemos un escritorio destinado únicamente para las labores académicas en casa, repensamos si su ubicación facilita el aprendizaje. Normalmente escogemos un rincón de su habitación para colocarlo, pero a veces puede ser interesante, especialmente cuando son más pequeños, reservar un espacio en la sala para ello, así, los podremos supervisar con mayor frecuencia.

Así mismo, para que los niños sientan que cambian de rutina, puedes crearles dos ambientes de estudio. De esa forma, podrán ir alternando en el transcurso del día, acorde a los cursos que lleven en sus clases virtuales, esto también ayuda a mantenerlos en movimiento, y a flexibilizar, de cierto modo, su rutina.

La luz es otro factor clave, la mayorí­a de clases virtuales se dicta en turno diurno, esto facilita que los estudiantes realicen sus actividades con luz natural, aseguremos que la ubicación del escritorio o mesa de estudio, obtenga el mayor beneficio de recibir la luz del día, en base a su posición. Es más frecuente que, en las tardes hagan las tareas escolares, por lo que, resultarí­a interesante, tal cuál se lo sugerí a los padres de José Gabriel, se sienten a leer un libro, a distintas horas del día y comprueben la eficacia de la luz en la consecución de sus objetivos.

Por otro lado, es necesario que la mesa y la silla de estudios, mantengan unas proporciones adecuadas a las medidas del niño(a), y este punto es uno de los más importantes para garantizar la permanencia del niño en el espacio fí­sico, dado que, si se siente incómodo, evadirá la situación, levantándose cada que pueda.

En ese momento de la terapia, ya organizando lo que se pudiera ver de forma externa al proceso de aprendizaje, consideré instruir a José Gabriel, y a sus padres, en la técnica de autoobservación, la que utilizamos para identificar las conductas no observables externamente. Una vez efectuado el entrenamiento, se le entrega una ficha que él pintarí­a con sus diseños favoritos, para que allí anotara cada que, algún hecho o situación acerca de su espacio de estudio le incomodará. A los 5 dí­as de seguimiento, tení­amos tres fichas completas, con datos no previstos, como: «Me da hambre el olor de la comida cuando mamá la prepara», «Suena el timbre de la clí­nica que está al frente a cada rato, y ladran mis perritos», «Me duele la espalda, porque la silla es dura», «No me gusta que atrás mí­o esté la pared y no me pueda mover», etc.

A raíz de estos comentarios, cada día fuimos mejorando el espacio escolar de José Gabriel, y Clarita, su pequeña hermana, quien tuvo la iniciativa de unirse a nuestros objetivos, justo al momento en el que pensábamos en que nombre colocarle a este espacio de estudio, en donde fluyeron las siguientes ideas: «Cuarto de cuadernos», «Colegio en casa», «Espacio de astronautas», etc. A estas alturas, el objetivo es que interioricen el concepto del nuevo espacio.

Una de nuestras últimas aventuras junto a José Gabriel, y su familia, fue emplear la técnica de Arteterapia, para relajarnos y crear decoraciones adecuadas para su espacio académico (Dibujos, notas motivadoras, estante con trofeos, una mascota vegetal, etc.).

Durante este proceso de acomodación del espacio académico, recordemos ir alternando el juego con la comunicación, para consolidar el ví­nculo de confianza con el niño(a).

Hace unos meses, la situación era completamente distinta, cómo hemos podido analizar, la diferencia entre las clases virtuales y las clases presenciales es abismal, y no sólo para José Gabriel. Por esto, es necesario que cambiemos de expectativa, una clase virtual no va a cumplir los mismos criterios que se tomaban en consideracion en una clase presencial, y viceversa.

Tratemos de continuar favoreciendo la adaptación de nuestros niños(as) enfocados en sus necesidades.

¿Completar un “Test” en google o asistir a un especialista?


En estos tiempos buscamos información inmediata, la rapidez de respuesta se ha convertido en una necesidad implícita, y una de las principales herramientas suele ser el “confiable” buscador de Google:

«¿Qué significa soñar con el mar?», «¡Necesito un remedio para la tos!», “Traductor de español a francés”, «¿Cómo manejar los berrinches de un niño?», «Consejos para superar una relación amorosa», «¿Cómo saber qué carrera estudiar?»…

El buscador nos presentará distintas fuentes. Algunas de ellas realmente nos darán claridad, pero otras sólo lograrán confundirnos aún más.

Es importante tener en cuenta que nuestras necesidades tienen niveles de relevancia, y ante alguna no trascendental, la herramienta del buscador será, en definitiva, nuestra mejor solución, pero si requerimos, por ejemplo: analizar un tema de salud, de crianza, o de preferencias vocacionales, deberíamos derivar nuestro problema a un especialista.

En esta oportunidad, profundizaré en una estrategia bastante común, empleada por los jóvenes que se encuentran en búsqueda de su vocación, para esto, mediante un análisis experimental breve, ingresaré al buscador de google, y escribiré: “Test psicológico para saber qué carrera estudiar”. Hecho esto, ingresaré a algunos enlaces para revisar qué respuesta obtengo:

1) ¡El mejor test para saber tu carrera ideal!: Luego de culminar el test, obtuve los siguientes resultados:

Mi primera opción es la profesión “Paisajista”, la cual se refiere a la especialidad de arquitectura del paisaje. Aparte de lo mencionado, los resultados me sugieren estudiar Psicología, Biología o Economía, entre otras. Los resultados mezclan varios perfiles entre el artístico-creativo, naturaleza, social asistencial y económico, esto me resulta confuso.

Vamos con un segundo test, a ver si tengo un mejor alcance:

2) Test de orientación Vocacional:

Ahora mis resultados me dan las opciones de: “Arquitectura, Diseño & Arte” y “Medicina & Salud”, siento que me he alejado aún más de mi vocación.

 

Vamos con un último test al azar:

3) Test: ¿Cómo saber cuál es tu carrera ideal?

Este test fue el más rápido, me tomó tan solo tres minutos. Es importante señalar que se trata de una herramienta creada en Colombia, por ende, se ajusta a su realidad educativa, la carrera determinada por esta herramienta es: Artes representativas y afines.

En síntesis, según los «Tests» efectuados en Google, mi vocación es afín a las siguientes carreras:

– Test No 1: Paisajista, Psicología, Biología, Investigación, Economía, Editor.
– Test No 2: Arquitectura, Diseño y Arte, Medicina y Salud.
– Test No 3: Artes representativas.

Los resultados que obtuve cuándo realicé orientación vocacional con una Psicóloga, me proyectaron a convertirme en: Psicóloga, Escritora, Trabajadora Social, Abogada. Todas estas careras son afines a los intereses de servicio social, literario y persuasivo. Y bueno, actualmente soy psicóloga y mi pasatiempo es escribir, y considero que fue la mejor elección… pero me pregunto: ¿Qué hubiera pasado si tomaba como referencia los resultados que el buscador Google me ofrecía?

Ahora, mencionaré las diferencias entre un Test Confiable y un Test que no pasó por un análisis estadístico.

PRIMERA DIFERENCIA: Si resuelves un test confiable, obtendrás un criterio de validez, mediante el cual, podrás saber si la prueba que respondiste cumple o no con los criterios de sinceridad. Esto se refiere a qué muchas veces en distintas pruebas puede existir confusión al completarlas, o disimulo social (índice de falsedad de información), y este criterio busca identificar si el test resuelto ofrece datos sinceros sin contradicciones, o caso contrario, se procede a invalidar la prueba.

SEGUNDA DIFERENCIA: Para la creación de una prueba confiable, se deben realizar una serie de pasos, que implican un estudio extenso de bibliografía, descripción de constructos, validación del test por expertos, aplicación de la prueba piloto a una muestra, análisis estadístico de los ítems para validar que se mide lo que se pretende medir con cada uno, elaboración de baremos que estandarizan los puntajes, etc. Muchos de estos criterios, son omitidos en la elaboración de un Test no Confiable.

TERCERA DIFERENCIA: La validez de una prueba psicológica se refiere al grado en que un instrumento produce resultados consistentes y coherentes. Es decir, en que su aplicación repetida al mismo sujeto u objeto produce resultados iguales.
Acorde a la previa investigación efectuada, las tres pruebas me dieron resultados distintos. Si hubiera resuelto tres pruebas psicológicas con validez, mis resultados deberían ser congruentes entre sí.

Es importante mencionar, que los Tests confiables, válidos y objetivos, son herramientas de los psicólogos, y aquí radica la importancia de acudir a un especialista para determinar un perfil vocacional que se ajuste a tu realidad. Recuerda que todos los datos obtenidos en un Test psicológico deben ser validados en una o varias entrevistas.

En síntesis, dejar al azar una decisión de vida, cómo lo es la decisión vocacional, o ponerla en manos de fuentes no seguras, es un riesgo sin sentido, que podría tenernos los siguientes cuarenta o cincuenta años, dedicándonos a algo que simplemente no nos gusta.