Cuando le crees todo a mamá

Los pilares también se quiebran


Muchos quebraderos de cabeza, dolores, manías y compulsiones pueden tener una luz de origen en el seno familiar, para nadie es un secreto que varias de las actitudes o aptitudes que nos ayudan a desenvolvernos en la vida la pudimos haber heredado de ellos (los padres), sin embargo, nunca dejemos de lado ese vasto imperio derruido que se conforma de las “malas ideas”, y si, están entre comillas porque definen lo que sucede con un pensamiento que tras mucho rodar por la vida termina espichado y sin brillo. Ahora, toma un asiento muy cómodo y vamos a quejarnos y simular al menos por una vez, que la responsabilidad culpa no es nuestra.

¿Cómo y cuándo una idea se vuelve “mala”?

Si nos desligamos del área fisiológica y vamos a hechos más accesibles, podemos comprender que unas ideas al aparejarse a otras configuran una creencia, y esta, al aplicarse a diversas situaciones y dar resultados (la mayoría de las veces, agradables) provoca un reforzamiento. Siendo esto así, sí nos volcamos a usar el mismo plan para casi todas las situaciones de la vida ¿qué crees que ocurra? Antes de continuar, tómate un espacio, reflexiona, respóndete y luego sigue leyendo, quizás tengamos una grata coincidencia.

Ahora que te has detenido y pensado, hablemos un poco de la suspicacia a modo de ejemplo de lo anterior. Ese arte fino de dudar, de ver entre líneas negativamente lo que no se ha dicho de forma clara, esa forma de quien entre cierra los ojos, ladea la cabeza y dice que algo no está del todo bien. Nos parece una cualidad importante, y lo es, pero, ¿sí la empleamos a todo?, ¿qué resultaría? Básicamente, la búsqueda y resolución de un crimen que no se ha cometido, una saña contra inocentes que se ven criminales por no poder leerles la mente, una incansable cacería para obtener “la razón” cuando el otro se harta y nos traiciona víctima de tantas injurias y señalamientos. Como vemos, no es aplicable a todo ni a todos. Es así como llegamos a una “mala idea” el uso excesivo de una fortaleza se convierte en debilidad en la medida que se aplica a todo.

Mamá dice: «cuídate, no salgas”

Para cualquiera que lea esta frase le parecerá una buena sugerencia, una muestra de cariño y de querer la seguridad completa para su prole, pero, no olvidemos el centro de esto “las malas ideas” cuando una creencia se establece y es usada en todo y para todo.

Partiendo de esto, cuando existe una creencia sobre la seguridad, donde el mundo se aprecia como hostil, la incertidumbre se apodera de la persona con total tranquilidad, y no es para menos: “si sales a la calle, pueden atropellarte, sí contestas el teléfono de un número desconocido puede que te estafen, sí hablas con desconocidos pueden hacerte daño”. ¿te suena? Vivir con “el Cristo en la boca” es decir, vivir con un estado de incertidumbre constante, es algo que no solo se les confiere a los trastornos por fobias sociales generalizadas, muchas veces, estas creencias exacerbadas viven con nosotros y nos cubren en cada ámbito de la vida.

          Un ejemplo anecdotario de este tipo de creencias son las que encontró Rebe Secura cuando entendió desde muy pequeña que salir en toalla por el pasillo de su casa no era conveniente a todas horas, pues, debía cerciorarse que su tío quien tenía serios problemas con las drogas no estuviera en casa. De este modo, Rebe comprendía a todas horas el hecho de tener que mantenerse alerta, sí la dejaban sola en casa no podía asomarse por la ventana, sí iba a comprar el pan debía evitar los callejones y lugares con muchos hombres como la licorería de la esquina, sí llovía no podía ampararse bajo la marquesina del local vecinal porque ¿quién sabe que podía ocurrir? Un “instinto” muy fino que fue tergiversándose hasta llegar a ideas erróneas en la adultez.

          Algunas de las características que hacen orgullosa a Rebe es la del “scanner comportamental emocional” este refinado recurso que parece sacado de una película de ficción no es más que la finura actualizada de su creencia anterior. Aquí, utiliza señales mínimas para interpretar el entorno, sobre todo a las personas con las que entra en contacto, bajo una callada mirada se queda pensativa sobre la mueca que acaba de hacer su interlocutor, su mirada gacha y su tono de voz bajo casi neutro le son indicios a Rebe de que algo no anda bien, por lo que activa su segundo programa al que denomina: estabilización de situación.

          Esta aplicación orgánica la utiliza para dos casos muy bien diferenciados: protegerse, replegándose sobre sí misma; estabilizar la situación para no sentirse anímicamente amenazada.

          Personas como Rebe cundan en muchos sitios, sus relaciones se basan en tener siempre cuidado, énfasis en esta palabra, siempre, porque es allí cuando las conductas adaptativas se convierten en patrones que en un futuro son casi inamovibles. En esta situación, Rebe se ha visto envuelta en muchos “cuidados” que como dogmas se han extendido por ejemplo al área sexual, donde estar con alguna persona ya se consideraba un gesto de ligereza y de mal futuro a vistas de otros quienes ya tachaban negativamente su reputación, se le acostumbró a ir siempre por el camino de en medio, evitando conflictos y no manteniendo posturas, no volcarse a otros caminos desconocidos ni qué decir de aceptar llamadas de números extraños, eso es, claramente, impensable. Por ende, no es de extrañar que el malhumor y maltrato de otros era algo que ella asimilaba como una tarea propia, la de apaciguar.

          Es precisamente, esta labor observadora la que la hace presa de sí misma, de no atreverse a la espontaneidad luego de ver un rostro serio, de no envalentonarse cuando alguien está abusando de otros o inclusive de sí misma. Simplemente, se repliega y muerde su queja. “Ten cuidado Rebe, ten cuidado del mundo”.

Mamá dice: «no hay”

Las dificultades económicas no le son ajenas a buena parte de la población, de hecho, muchas veces puede constituirse como una lección importante de vida como antídoto para evitar las superficialidades de la misma. Sin embargo, cuando esta idea existe de una manera totalmente arraigada, encontramos a un individuo lleno de precaución que rechazan un soplo de alivio y de gusto en nombre de los “malos momentos”, donde el gastar no es solo una contención arbitraria y constante, sino que además se vuelve en una forma de apego, quieren desde la carencia.

De este modo, Rafael se movía por la vida, precavido con el dinero, precavido con el amor, precavido en amistades, precavido en todo. Invertir en una relación de pareja es para él una consideración casi que, de vida o muerte, se le metió en la cabeza desde muy pequeño que para engalanarse y coquetear no debía ser austero, al contrario, debía invertir tiempo y dinero. Y aunque para muchos esto es una realidad incuestionable, resulta que no es así al menos no con todo el mundo. Quien desea estar contigo, lo estará y aceptará una cita en un parque con un lunch. Pero Rafael, no piensa así, gastar y gastar es la moneda máxima para estar en el juego de la vida.

“Tener que levantarme y asearme por alguien, a quien tengo que llevar algún día a casa, tener ropa adecuada para mostrarme, aplazar pendientes y dedicarle espacio…no, paso” se dice Rafael cuando de amor se trata, no gusta de relaciones, aunque las anhela, simplemente teme salir de su restringida nube de barrotes sólidos en la que se encuentra, pero, su preocupación constante en no invertir porque es una pérdida le carcome. Esa necesidad que pide en silencio ser satisfecha nunca llega, dado que se acostumbró a lo que hay, nada más, conformarse y resignarse. Por ende, ama de forma lejana, desde el deseo no cumplido.

Esta misma falta de iniciativa comenzó desde casa, donde desechaban ideas tan simples como ir a la playa un fin de semana de forma exprés, inclusive, cuando brindaba algunas tácticas de paseo accesible como, por ejemplo, salir ya almorzados o con comida hecha en casa, comprar boletos antes y con promociones y demás artimañas, todas y cada una eran desechadas a veces sin razón alguna por lo que su espíritu de intento quedó cercenado. Así, su vida es eso, una idea amputada tras otra. “No gastes Rafael, no hay, esto es lo que nos tocó y así hay que vivir, poquito pero divino”.

Mamá dice: «eres especial, nadie es como tú”

Estas ideas de valoración absoluta de los hijos son muy lindas y apropiadas, hasta que llega el momento de contemplarlos a ellos como divinidades que son criadas con esmero y total atención que, al momento de relacionarse con otras familias cuyos sistemas y valores son distintos, existe un choque descomunal como si de supernovas se tratara. Y queda entonces el polvo fino luminiscente de asperezas.

La vida de las gemelas que veremos a continuación transcurrieron bajo las siguientes líneas: “no iremos a casa de tus tíos de nuevo, dice que se comportan como unas malcriadas, son unos exagerados. Prohibirles cosas a mis hijos es un abuso ¡locos!” dice la mamá enojada porque la tía impidió que las gemelas Roy y Susan jugaran con el nacimiento navideño de porcelana. ¡Les compraré otro si se rompe! – Era su respuesta a cada travesura que sus especiales e inmaculadas hijas provocaban.

El sentimiento de autovaloración es importante cuando hablamos de saber quiénes somos y de qué estamos hechos, en momentos de adversidad profunda es lo que nos ayuda a envalentonarnos y encontrar valor para reafirmarnos y no dejarnos llevar por la desidia. En situaciones sociales incómodas donde hay personas que gozan de extinguir cualquier opacidad intencional o inconsciente, saber quiénes somos y no doblegarnos resulta un as bajo la manga, muy efectivo, dado que todos somos distintos y gozamos de ese privilegio sin igual que consiste en no pensar igual, gracias a eso, el mundo camina y progresa. Pero, ¿cuándo se convierte en debilidad el que nos creamos especiales y únicos?

Volviendo a las gemelas y su ahora vida como adultas universitarias, existe un extraño ambiente en sus experiencias, un vacío que las une pese a estar separadas en sus actividades, se describen en intimidad como personas que no encajan, que no pueden establecerse en un sitio o encontrar su nicho porque todo escapa a sus expectativas, y esto, las lleva a un sin sabor enorme, un sentido de soledad abismal donde las más triviales conversaciones se sienten como paja en un establo, algo más que tratar en una noche que se supone era divertida. De este modo, pasaron de sentirse geniales y hasta superiores a ser “un bicho raro” que cuando intenta relacionarse no sabe cómo interpretar el suceso externo y huye para no afrontarlo.

“Siempre serán mis soles, mis gemelas únicas, especiales e insuperables, nadie es como ustedes, nadie las querrá como lo merecen, mis niñas Roy y Susan”.

Finalmente, antes de pasar a las recomendaciones y reflexiones, es necesario acotar que las madres muchas veces están en ocasiones al frente de la crianza de los hijos, algunas por decisión propia, otras por obligación, algunas más bajo la presión social del “deber”, sin embargo, lo importante de lo aquí recalcado, es que estas vivencias han venido bajo la inspiración de procesos personales extraídos de terapia,  al mismo tiempo, también se han concebido gracias al apoyo invaluable de pacientes que, tras cada sesión fueron expresando tales dificultades de vida que fueron acuñadas en sí mismos desde tempranas etapas debido a la crianza que su progenitora les había provisto.

Por supuesto que hay madres excepcionales, hay un escrito que inclusive las concibe de ese modo e intenta arrojar luz sobre sus conductas, pero, tampoco puede obviarse aquellas circunstancias donde sus acciones, aunque “buenas” (en su mayoría) no hicieron más que mella en sus hijos. Agradezco en este punto, el libro que en su momento no significó nada, sin embargo, ahora con la madurez y sabiduría que da la terapia valoro entrañablemente llamado “Cuando mamá lastima” de Rayo Guzmán (2015), el cual narra historias de perdón altamente valiosas.

¿Qué puedo hacer?

  • Derriba paradigmas. Enlista tus fundamentos, las banderas que te definen y cuestiónate sobre ellas.
  • Revisa tus relaciones. La manera en cómo te relacionas tiene que ver mucho en cómo piensas, para nadie es un secreto que el apego deviene de cómo aprendiste a recibir y dar cariño, de modo que, indaga sobre tus ideas respecto al amor.
  • Humillas o te dejas humillar. Sí tus emociones son un vaivén incontrolable, revisa de manera incansable a quién pertenece dicho rasgo, hazte cargo de esta cualidad ahora que hace mella en ti y reencáusala.
  • Toma las riendas de tu existencia. Ya responsabilizamos a mamá, sin embargo, ella y tus familiares definieron tu crianza de acuerdo a lo que ellos sabían. Pero, ahora, tú, ser consciente y presto a la comprensión de los hechos ¿Qué harás al respecto?

 

Mamá Grita: En defensa de las madres

En un día habitual, mamá regresa del trabajo, deja la cartera y demás cachivaches de protección contra cierto virus y se dirige al baño a asearse, sin respetar, los 20 segundos que recomiendan para el lavado de manos porque unas voces demandantes, persistentes, aparentemente indolentes y muy directas la acechan desde su llegada. 

Le reclaman su atención, le recriminan su ausencia, se quejan de sus decisiones y actos apenas los ejecuta, cuestionan sus razones y además de eso, le señalan cada error pasado y le anticipa todos los deseos a cumplir hacia el futuro inmediato. 

Esa voz inquisitiva es la de su hijo. 

«¿Por qué llegas a esta hora, mamá?», «siempre dices que llegaras temprano, mentirosa». ¿Dónde está mi mochila?, ¿ya saldremos?, ¿vas a cocinar ahora? ¡Tengo hambre! 

Ante esta escena, que más parece crónica de un desesperante texto de revista de suspenso antes de la ejecución de un crimen, resulta más bien una anécdota. 

Y eso, sin contar situaciones que pasan debajo de mesa y según quienes las viven son más «adaptativas»

– «Partes de la cotidianidad Brenda, por favor, acostúmbrate»- me dice la mamá crispada por mi cara de horror- hago mención también a situaciones tales como: «mamá, vete, no quiero tu opinión, el profesor ha dicho que debo hacerlo así todo, ¡no me digas más nada!». Y ante esta escena que me deja también estupefacta, la sonrisa nerviosa de la mamá se asoma con un: «tranquilito hijito, ya, ya lo hago». Increíble.

Ante este panorama, hay quienes se detienen a señalar desde lo alto de un pedestal de concreto cuál medida es mejor tomar en esos casos para los “impíos que osan privar de su paciencia al adulto”, cuál castigo a modo de ejecución total estarían dispuestos a tomar, otros, llevando su cabeza de lado a lado saborean desde su “privilegiada” inexperiencia mil maneras de increpar a la madre por su “blandengue” inactividad tras el arrebato de su hijo. Pero, ¿quién es el valiente que se impulsa a diseccionar el cadáver de la situación y desmiembra sección por sección los factores y pormenores de lo que sucede, lo que sucedió y sucederá? Muy pocos, realmente. 

No obstante, hoy, de la mano conmigo vamos a levantar la escena del crimen que se ha dado y descubriremos quién mató la paciencia de mamá, quién finiquitó realmente esas ganas de solicitar un por favor y devolver un gracias, quién realmente obstruyó esas ganas de levantarse a diario con la intención de cuidar mediante el mimo y no sobre la necesidad de calmar el palpito de urgencia por creer que ese pequeño fulanito está mal. Básicamente, veremos más allá del crimen (gritar) y observaremos el anecdotario y las pistas que, desperdigadas anuncian la consumación de este hecho, para algunos, en extremo repudiable. 

Asimismo, desde la base, veremos que el grito a modo de arma decapitó por unos instantes las emociones de una madre y de su hijo.

“Te concebí, eres mío”

Desde que recibió su muestra de embarazo positiva, desde que sus síntomas se fueron acrecentando y notó la transformación de su cuerpo, dio a luz antes de tiempo, simplemente, alumbró un par de ideas: Mi/su cuerpo, ya no será mío/de él, ahora, es nuestro.

Cada latido, cada mueca, cada sonrisa, sensación de placer, dolor y angustia fueron compartidos desde ese día, un sentido de pertenencia abismal, que dura en muchas madres hasta que se despiden de la vida. Inclusive, demuestran un nivel de fortaleza ante adversidades muy superior a lo que habían demostrado antes, dándose casos muy lamentables donde se toleran las más terribles injusticias en nombre de ellos, los hijos. Bajo este respecto, me es bastante familiar recordar este verso de una canción de Rosalía (cantautora española) que, en su álbum número dos titulado “El mal querer” (2018) interpreta: “Bueno, yo por amor, uff, bueno, hasta bajé al infierno. Eso sí, como subí con dos ángeles” (0:25).

Esta referencia, hace mención a una serie de abusos recibidos durante la vida matrimonial, llegando a rescatar como algo positivo el tener dos hijos. Para algunos un precio ampliamente cuestionable de pagar, para otros, existe una justificación enorme. En torno a esto, una realidad que inclusive viven muchas personas, más de las que imaginamos. ¿De dónde surge este sentido de pertenencia aún por sobre la vida de la “procreadora”? 

Badinter (1993) citado por Recciuti (2020), presenta este concepto como un saber espontáneo de toda madre que surge con un conjunto de saber hacer que viene de manera genética en la mujer, haciéndola la mejor cuidadora posible en la tarea de maternar. Pero, ¿Realmente es así?, ¿es cultura o es biología?, ¿cuánto es de uno y cuánto es de lo otro?

Si nos adherimos a la definición anterior, encontramos una perspectiva biologicista, donde la anatomía de la mujer ya determina lo que sucederá en la vida, a través del tiempo sin trascender aparentemente. Realmente, muchas veces no ocurre así y es un error inexcusable solo apegarnos a estas instancias, ya que muchas veces la cultura y la educación pueden llevar a caminos distintos, como ejemplo clave: la división de tareas y de “roles” en tanto que hombres ahora están en instancias “privadas” del hogar y mujeres en el trabajo, activando la cultura y política de su entorno. Sí bien es un tema que hoy en día se toma con pinzas, es necesario revisar que muchas de estas concepciones no solo eran de unas generaciones atrás sino que en muchas civilizaciones todavía se persiguen como un ideal.  Por lo tanto, dejando la mente abierta a encarar ideas y discursos dispares a los habituales, observemos estos dos caminos: en primer lugar, cuidar y soportar molestias por un tema de dificultad educativa, carencias económicas y afectivas para sí mismas, resignación ante la situación y noción del castigo como un elemento de aprendizaje necesario. En segundo lugar, cuidar y tolerar situaciones a veces de incomodidad extrema por considerar que el problema es irresoluble y “así debe ser” por patrones familiares arrastrados, rechazo a tomar la iniciativa para innovar nuevas estrategias para afrontar los problemas y fatiga crónica ante el estrés constante. Veamos un caso ilustrativo.

Sasi en Barrio Bajo y Lili en Villa Arco 

Una, es una chica menor a los 35 años, tiene dos hijos, educación primaria a duras penas terminada y es ama de casa, no demuestra esmero en su vestimenta diaria ni para celebraciones, su casa, su lugar de trabajo diario y no remunerado está impecable, con la comida siempre a la hora y sus hijos inmaculadamente bien cuidados. 

Para el desayuno, el cual hace cuando el sol aún no alcanza la alborada siempre está pensado para los demás antes que su propia nutrición, su esposo e hijos merecen “la gran presa” ella… ya tendrá alguito más. 

Asimismo, tolera explosiones de ira de su pareja ante cualquier cosa como una toalla mal colgada o una camisa sin planchar. Ante esto, el día a día con los hijos se torna una lucha de supervivencia, alimentarlos, asearlos, educarlos ante travesuras y reforzarles durante las tareas lo visto en la escuela aun con los escasos conocimientos que tiene y, además, tener algo de paciencia para sí misma y ellos.

Mantiene cada respiro de su existencia con base al alivio que llegará el día que sus hijos puedan levantarse por sí mismos, cuidarse y cuidarla y así alejarse de las penurias que la vida conyugal le ha proporcionado. No hay que ser muy listo para deducir que muchas de sus instrucciones son del tipo: “eso te pasa por estúpido, hazlo de nuevo”, “si no mejoras acabaras limpiando, estando como yo, mantenida y pobre”. 

Mucho resentimiento, frustración y deseos de expiar cada dolor mantenido durante años no son la excusa para palabras tan crudas, pero, existen y son distintivas de situaciones tan desesperanzadoras como la descrita. Ahora, veamos el caso de Sasi.

Hermosa, bien portada, muy cuidada en sus maneras, discreta y sonriente fuera de casa. Tiene 3 hijos, uno más travieso que el anterior, vivaces y muy audaces para conseguir lo que desean. No están enmarcados dentro de la habitual familia que vive bajo el mismo techo, al contrario, son familia pero viven de a temporadas en casa de cada progenitor, que, gracias a sus profesiones pueden permitirse una casa en un buen lugar de la ciudad.

La vida en estas instancias no está tan diluida en mieles y azúcares como pudiéramos imaginarnos, resulta que la cotidianidad de Sasi es la de ir arreando a su pequeña tropa, si, arreando porque en su casa no se mueve un dedo sino lo demarcan unos altos decibelios en más de cinco llamados, resulta que sus hijos luchando entre ellos por atención desarrollaron ciertas conductas que buscan de la manera que sea la atención de la dulce Sasi, cuya casa está destinada al azar y la aventura, lo primordial es el trabajo “para mantenerlos adecuadamente sin tanta ayuda del padre”.

Ante esto, el empuje para criarlos levantándose cada mañana, el de poder corregirlos ante quien esté, mimándolos cada que puede bien sea por capricho de ellos y su facilidad para “domesticarla” o porque simplemente le surgía de su interior, ella, es una fuerza arrolladora que al mismo tiempo de sacar la colada de la lavandería se cuestiona ¿lo haré bien?, ¿por qué conmigo no obedecen y con el papá sí?, ¿y sí los dejo con mi hermana y me voy de vacaciones un fin de semana?, ¿seré una mala madre por esto? y tras breves segundos de introspección surge nuevamente el llamado de la cotidianidad exigiendo algo baladí a lo que la respuesta que surge de su garganta son del calibre de: “nunca ves nada, está allí, ¡ciego!”, “jamás se te ha ocurrido buscar acá, es que no piensas”, “acostúmbrate a hacerlo tú solito, ya estás grande, no puedo hacerlo todo yo siempre”, “el día que me vaya tú tendrás que valerte por ti mismo, aprende de una vez”.

Ambas instancias, una más altisonante que la otra (para algunos) nos denotan dos realidades de las múltiples que existen, son comunes, pero no significan que sean aceptables dentro de los deseos de lo saludable y de bienestar, primordialmente porque están repletas de desdichas y reproches que lejos de levantarlas de la situación las hunde todavía más. 

Gritar para sentir

A este punto, gracias por no aferrarte a un paradigma y seguir explorando el tema que trasciende el grito de una persona, en este caso, de una madre, que desde esta postura las vislumbra como seres que han estado en observación y de los que se detallan estas características, para los padres, ya existirá otro momento para hablar sobre ellos donde hay mucha tela que cortar también. 

Entonces, siguiendo la línea de la comprensión y no de la excusa, ya sabemos qué trasfondos existen y que sucede allí entorno al grito y es que existen muchos disparadores que pueden predisponer todavía más una situación de crisis, vamos a enunciarlos y hagamos un pequeño ejercicio, sí respondes más de cinco “sí” por favor, busca apoyo, no serás señalado, anímate a revertir la situación. Empecemos.

  • Discuto constantemente con mi pareja, familiares cercanos y me irrito fácilmente.
  • Veo las noticias y la situación país me altera, provocando que me moleste y hable de cualquier modo con mis hijos.
  • No me detengo a pensar qué consecuencias puede desencadenar el que les grite y ellos se callen.
  • Casi nunca les pregunto a mis hijos cómo se sienten tras una discusión.
  • Me siento rebasado casi todo el tiempo, ante el mínimo estímulo “estallo” con todos en casa.
  • No ofrezco disculpas casi nunca o nunca.
  • Los problemas de mi familia se resuelven en casa, pienso que las cosas suceden por etapas, se disipan solas.
  • Si todo está en calma no vuelvo a tocar el tema de la anterior discusión, si nadie habla, ya se resolvió.
  • Acepto que muchas veces hablo a mis familiares con improperios y descalificaciones en lugar de ir al meollo de los problemas tratados.
  • Al ver un problema, juzgo, señalo, increpo al que lo cometió culpandolo inmediatamente de la situación en lugar de comprender y resolver.
  • Busco culpables de las situaciones para regodearme en lo que han hecho para sentirme mejor.
  • Espero que mis hijos siempre sean ordenados y condescendientes respecto al trabajo y rol que desempeño en casa más que por mi persona. 
  • Me molesto fácilmente si me mencionan alguno de mis errores, más si lo hace alguno de mis hijos.

¿Turbio, ¿no?  estas situaciones arriba enunciadas a modo de cuestionario son muchas de las instancias que en terapia se visualizan de manera casi total cuando a terapia familiar se refiere, y no lo comentan los padres o madres angustiadas, no, lo hace ese hijo que no se concentra en clase, que no puede acercarse a otros por problemas de confianza, entre otros, sí, son los hijos los síntomas de la situación de fondo que atraviesan los padres. 

Una baja autoestima, una necesidad casi eterna por desear descansar física y emocionalmente, incapacidad para controlar las reacciones emocionales, pobre capacidad para gestionar excesos conductuales de parte de los niños, esto es, lo que tradicionalmente llamamos “berrinches” pueden ser detonantes de una serie de desgastes familiares que traen como consecuencias los gritos desaforados de quién se siente responsable total por la vida de sus infantes.

Finalmente, algunas sugerencias de la mano de las revistas Healthy Children (2020) y Guía Infantil (Padilla, 2021) demuestran algunas estrategias importantes a considerar, aquí un resumen de ellas:

  • Tómate un momento para visualizar quejas, en papel, por escrito en el teléfono o en la pc, lo importante es poder saber qué sucede y cuántas veces se repiten estas situaciones y cómo resolverlas.
  • Sí bien el trabajo es vital, no puede llevarse a casa siempre. Un terreno de esparcimiento, un refugio ante la vida arrolladora es lo que debe significar un hogar, procura no evadir las situaciones de casa empleando como excusa el tener mucho trabajo.
  • procura mantenerte atenta a los placeres de la vida, que aunque se vean pequeños y cotidianos pueden significar un momento de meditación activa muy reconfortante, tal como el apreciar un aroma de la comida que consumes, apreciar la sonrisa que tus hijos te devuelven, agradecer por las cosas que te has podido proveer, entre otras.
  • Piensa que no todos tienen un mismo objetivo dentro de la familia, bien sea por la diferencia de edad, pensamiento, cultura, educación etc. todos son distintos, por lo tanto, no todos perseguirán la misma meta, no obstante, que esto no signifique hacer planes familiares, escucha la opinión de todos y en familia conduce el camino.
  • Piensa antes de estallar ¿esto lo amerita? Hay cosas que no son estrictamente necesarias para resolver de inmediato, puedes aplazar actividades en pro de una jerarquía más funcional, como el relajarte unos instantes y luego retomar las tareas de casa; en lugar de gritar e irritarte porque no están las cosas tal como las prefieres.
  • En situaciones sociales, destaca lo positivo, una reunión familiar amena no tiene por qué volverse un centro de quejas, al contrario, gózalo y disfrútalo, en otro momento, apropiado y privado compártelo y desahoga tus vivencias, hay un contexto para todo.
  • Comprende la conducta de tus hijos, vuélvete más observadora, muchas de las actividades que pueden irritarte pueden ser causa de un sentimiento de aburrimiento y de querer llamar tu atención sobre ellos, de manera negativa, pero atención al fin, de modo que, redirige la conducta, una actividad entretenida y educativa que pueda satisfacerlos a ellos y te sientas tranquila tú.
  • halagos, mimos y afecto. No dudes en dar los abrazos que siempre quisiste recibir, estimula el proveer afecto sin razón aparente más allá que la del amor, de ese modo, los lazos afectivos serán todavía más profundos y lograrás mayor cohesión familiar y por sobretodo te sentirás alegre de dar dulzura frente a los embates de la vida.
  • Finalmente, si estás en una situación de violencia, recurre a los organismos de apoyo, tus hijos no tienen por qué ser una barrera entre tú y tu estabilidad física, emocional y mental, además que no tienen que recibir el maltrato y abuso que por tu frustración arrastra, al contrario, contágiate de la fortaleza que ellos pueden darte y sal adelante, busca apoyo y brilla.

Referencias 

Vila, Rosalía. (2018). Preso (Cap.6: Clausura) [Canción]. El mal querer. Sony

Recciuti, P. Los artificios del instinto materno : representaciones de la madre universal [en línea]. Trabajo final de grado. Montevideo : Udelar. FP, 2020.

American Academy of Pediatrics. (2020). La crianza de los hijos durante una pandemia: consejos para mantener la calma en el hogar. Revista digital Healthy Children. Disponible en: https://www.healthychildren.org/Spanish/health-issues/conditions/COVID-19/Paginas/Parenting-in-a-Pandemic.aspx

Padilla, M. (2021). 12 prácticas necesarias para madres y padres estresados. 12 meses, 12 propuestas destinadas a fortalecer la familia. Revista digital Guía Infantil. Disponible en: https://www.guiainfantil.com/familia/padres/12-practicas-necesarias-para-madres-y-padres-estresados/

La otra cara de la moneda

Aborto: Secuelas y consecuencias

«El cuidado de la vida y la felicidad humana y no su destrucción es el primer y único objeto legítimo del buen gobierno« 

Thomas Jefferson

En el lenguaje corriente, aborto es la muerte del feto por su expulsión, natural o provocada, en cualquier momento de su vida intrauterino.

Fuente: «EL ABORTO»

Conferencia Episcopal Española

Comité para la Defensa de la Vida

Madrid, 25 de marzo de 1991

Teniendo en claro (por lo menos en un lenguaje apto para todo público). Podemos adentrarnos en lo que son las secuelas o consecuencias de este hecho doloroso, pero a su vez también real e innegable.  Hablar de aborto, no resulta facil. Sin embargo, vayamos a los actos y así a sus consecuencias. 

Solo para mencionar algunas de estas secuelas (psicológicas), diremos que el aborto causa:

  • Evitación de situaciones relacionadas con el mismo evento.
  • Sentimientos reprimidos además de aislamiento.
  • Sensación de revivir la experiencia.
  • Presenta ataques de angustia.
  • Recelo hacia sus hijos vivos.
  • Falta de energía, desinterés, llanto frecuente, conductas autodestructivas, etc.

Conceptos previos que nos pueden ayudar: 

La OMS (2007) define la DEPRESIÓN

Vista como una enfermedad que se caracteriza por una tristeza persistente y por la pérdida de interés en las actividades con las que normalmente se disfruta, así como por la incapacidad para llevar a cabo las actividades cotidianas, durante al menos dos semanas. La depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos. Quienes han pasado por circunstancias vitales adversas (desempleo, luto, traumatismos psicológicos) tienen más probabilidades de sufrir depresión. A su vez, la depresión puede generar más estrés y disfunción, y empeorar la situación vital de la persona afectada y, por consiguiente, la propia depresión.

TRASTORNO DEL ESTADO DEL ÁNIMO

Son trastornos que tienen como característica la alteración del humor de las personas. El DSM IV (2002) divide este tipo de psicopatología en trastornos depresivos (trastorno depresivo mayor, trastorno distímico y trastorno depresivo no identificado), trastornos bipolares (trastorno bipolar I, trastorno bipolar II, trastorno ciclotímico y trastorno bipolar no identificado) y dos trastornos basados en la etiología (trastornos del estado de ánimo debido a una enfermedad médico e inducido por sustancias). 

EPISODIO DEPRESIVO MAYOR

Se caracteriza por un episodio que dura al menos dos semanas durante en el que hay un estado de ánimo deprimido o una pérdida de interés en casi todas las actividades que normalmente realizaba la persona. Esto debe acompañarse de un malestar clínico significativo y alteraciones en la funcionalidad de la persona en las dimensiones sociales, laborales y otras áreas importantes. El estado de ánimo de una persona que está pasando por esta situación, se presenta como triste, desanimado. También puede manifestarse en el aspecto físico, irritabilidad e inestabilidad. Incluso existe la inhibición del deseo sexual y el apetito disminuye considerablemente. En cuanto al sueño, este tipo de episodio se asocia al insomnio sin aparente razón. Otros síntomas pueden ser fatiga, falta de energía, sentimientos de culpa e inutilidad.

EL ESTRES- POST ABORTO

Se vincula con el tabaquismo. Las mujeres que abortan tienen el doble de probabilidades de convertirse en grandes fumadoras y de sufrir los correspondientes riesgos sobre la salud. Las mujeres que han abortado tienen también mayor probabilidad de continuar fumando durante los posteriores embarazos deseados, con el riesgo añadido de muerte neonatal o anomalías a causa de esta adicción. 

• DESÓRDENES ALIMENTICIOS:

Para algunas mujeres al menos, el estrés post-aborto se asocia con desórdenes en la ingestión de alimentos tales como comer compulsivamente, bulimia, y anorexia nerviosa. 

Ahora mencionaremos las físicas y diremos que: 

Las principales complicaciones de un aborto son: 

  • Sangrados severos (por los desgarros)
  • Cancer ( 60% mayor de probabilidades de padecer)
  • Infecciones (en el peor de los casos desencadenar peritonitis)
  • Lesiones en vagina y útero
  • También pueden darse consecuencias a largo plazo que afecten a embarazos futuros
  • La infertilidad o mayores probabilidades de padecer cáncer. 
  • Finalmente la muerte

Seguidamente desglosamos las antes mencionadas y diremos que: 

• CÁNCER DE MAMA:

El riesgo de cáncer de mama casi se dobla después de un aborto e incluso se incrementa aún más con dos o más abortos.

• CÁNCER DE OVARIOS, HÍGADO Y CERVICAL:

Las mujeres con un aborto se enfrentan a un riesgo relativo con el cáncer cervical, en comparación con las mujeres que no han abortado. Riesgos igualmente elevados de cáncer de ovario e hígado se ligan con el aborto único o múltiple. Estos porcentajes incrementados de cáncer para el caso de mujeres que han abortado se relacionan aparentemente a la interrupción no natural.

• PERFORACIÓN DE ÚTERO:

Entre un 2 y un 3 % de las pacientes de aborto pueden sufrir perforación del útero,  la mayoría de estas lesiones quedarán sin ser tratadas. El daño en el útero puede complicarse y de por sí puede conllevar diversas complicaciones adicionales y lesiones que incluyen la osteoporosis.

• MUERTE:

Las primeras causas de muerte en relación con el aborto son hemorragia, infección, embolia, anestesia, y embarazos ectópicos sin diagnosticar. El aborto legal constituye la quinta causa de muerte de gestantes en los EE. UU, aunque de hecho se sabe que la mayoría de muertes relacionadas con el aborto no son registradas oficialmente como tal.

Cáncer cervical

A Continuación veremos con datos de lo que estamos hablando. 

Teniendo en cuenta estas características mencionaremos a continuación las estadísticas:

  • Para Reardon, Strahan, Thorp y Shuping (2004) las mujeres que han experimentado un aborto tienden al suicidio 3.7 veces más que las mujeres que nunca se han embarazado. 
  • En otros estudios similares para Fergusson, Horwood y Ridder (2006) encontraron en su estudios realizado con 630 mujeres en Nueva Zelanda que quienes sufren una pérdida gestacional, arrojo que el 78.56% de las mujeres que experimentaron un aborto sufrieron de depresión mayor, mientras que el 64% de ellas presentaron un cuadro de ansiedad.
  •  Mientras que por su lado, en Noruega, Pedersen (2008) realizó un estudio con 5768 mujeres, del cual concluye que las mujeres que se sometieron a un aborto tienen un riesgo del 95% de sufrir una depresión mayor.
  •  Por su parte, Yilmaz, Kanat-Pektas, Kilic y Gulerman (2010) realizaron un estudio en Turquía a mujeres que se practicaron abortos quirúrgicos o con medicamento, del cual concluyen que el 34.3% de las mujeres que emplearon el método quirúrgico padecieron estados depresivos. 
  • Y para el estudio de Rousset, Brulfert, Séjourné, Goutaudier y Chabrol (2011) se encontró que de 86 mujeres que habían pasado por la practica de un aborto, el 38% presentaban síntomas de TEPT.  Las cifras hablan por sí solas.

Cáncer de mama

Por las secuelas psicologicas del aborto se dan coductas muy dañinas en la mujer y se dan otros severos problemas, estas son las siguientes:

REFUERZO DEL HÁBITO DE FUMAR CON LOS CORRESPONDIENTES EFECTOS NEGATIVOS PARA LA SALUD:

• ABUSO DEL ALCOHOL:

El aborto se vincula de forma significativa con un riesgo doble, añadido al abuso del alcohol entre las mujeres. El aborto seguido de abuso del alcohol se vincula con conductas violentas, divorcio o separacion, accidentes de tráfico, y pérdida del trabajo. 

• ABUSO DE LAS DROGAS:

El aborto se encuentra significativamente ligado a abuso posterior de las drogas. Además de los costes psicosociales que supone tal abuso, la adicción a las drogas se vincula con el riesgo sumado de contraer infecciones por VIH/SIDA, malformaciones congénitas y conducta agresiva.

• DESCUIDO DE LOS NIÑOS O CONDUCTA ABUSIVA HACIA ELLOS:

El aborto se vincula con mayores niveles de depresión, conducta violenta, abuso del alcohol y de las drogas y relajación de los lazos que unen a las madres con los hijos habidos posteriormente. Estos factores se asocian estrechamente con el trato abusivo hacia los niños y parecen confirmar particulares valoraciones clínicas que vinculan el trauma post-aborto con abuso infantil subsiguiente. 

DISFUNCIÓN SEXUAL:

Entre el 30 y 50 % de mujeres que han abortado mencionan sufrir disfunciones sexuales, estos comienzan después de dichos abortos. Pueden darse uno o varios problemas: ausencia de placer en las relaciones, dolor añadido, aversión al sexo incluso mucho mas preocupante aversión a los hombres en general.

• DIVORCIO Y PROBLEMAS CRÓNICOS DE RELACIÓN:

Para la mayor parte de las parejas, un aborto crea problemas imprevistos en su relación. Las parejas que han recurrido al aborto están más expuestas a divorciarse o a separarse. Muchas mujeres que abortan desarrollan una mayor dificultad para establecer lazos duraderos con un compañero. Esto puede deberse a que el aborto se relaciona con reacciones tales como baja autoestima, mayor desconfianza hacia los hombres, disfunción sexual, abuso de substancias y niveles incrementados de depresión, ansiedad, etc.

Para terminar, les dejo un testimonio de una de las mejores voces (como tiene que ser), un testimonio de valentía, pero también un ejemplo de que si perdemos una sola vida, podríamos estar perdiendo una estrella entre miles, un talento, privando al mundo, de un sol, una luz, una esperanza. 

Andrea Bocelli, quien tiene una historia personal muy singular con el aborto.

En palabras suyas, nos cuenta: “cómo su progenitora recibió tras un ataque de apendicitis durante la gestación un tratamiento que podría haberle causado graves malformaciones fetales, por lo que le recomendaron que pusiera término a su embarazo. Sin embargo, la madre del tenor italiano optó por no seguir dichas recomendaciones”. Es por esto, que hasta el día de hoy gozamos de la prodigiosa voz de este icono del canto lírico. 

Andrea Bocelli y su esposa Veronica Berti

Bibliografía:

American Psychological Association Task Force on Mental Health and Abortion. Report of the American Psychological Association Task Force on Mental Health and Abortion. APA, 2008.

Bradshaw, Z, Slade, P. The effects of induced abortion on emotional experiences and relationships: a critical review of the literature. Clin Psychol Rev 2003; 23: 929–58

Coleman, PK. Induced abortion and increased risk of substance use: a review of the evidence. Curr Women’s Health Rev 2005; 1: 21–34.

Kaunitz. «Causes of Maternal Mortality in the United States,» Obstetrics and Gynecology, 65(5) May 1985.

 H.L. Howe, et al. «Early Abortion and Breast Cancer Risk Among Women Under Age 40,» International Journal of Epidemiology 18(2):300-304 (1989); L.I. Remennick, «Induced Abortion as A Cancer Risk Factor: A Review of Epidemiological Evidence,» Journal of Epidemiological Community Health, (1990); M.C. Pike, «Oral Contraceptive Use and Early Abortion as Risk Factors for Breast Cancer in Young Women,» British Journal of Cancer 43:72 (1981).

SIN REGALOS, ¡ESTÁS CASTIGADO!

Desde que era niña me gustaba el mes de diciembre, directamente por la navidad, la decoración, y aún más por la unión familiar. Aunque también porque consideraba que en esta época la gente tendía a ayudar al prójimo con mayor facilidad. Sumó en mis ideas el hecho de que mis padres solían hacer rituales para que cada navidad sea bonita.

Regalos.


En todos los países, ciudades, pueblos y familias tienen diferentes rituales y tradiciones para celebrar las fiestas, eso hace que las fechas sean mucho más especiales.

Algo que recuerdo es la constante idea del portarse bien, ya que de ello dependían los regalos que uno pudiese obtener, aunque tal vez era una consigna demasiado estricta para niños que solo deseaban jugar y pasarla bien, considerando que sus bromas o travesuras son parte de su etapa.


Desde que era niña me gustaba el mes de diciembre, directamente por la navidad, la decoración, y aún más por la unión familiar. Aunque también porque consideraba que en esta época la gente tendía a ayudar al prójimo con mayor facilidad. Sumó en mis ideas el hecho de que mis padres solían hacer rituales para que cada navidad sea bonita.


En todos los países, ciudades, pueblos y familias tienen diferentes rituales y tradiciones para celebrar las fiestas, eso hace que las fechas sean mucho más especiales.

Algo que recuerdo es la constante idea del portarse bien, ya que de ello dependían los regalos que uno pudiese obtener, aunque tal vez era una consigna demasiado estricta para niños que solo deseaban jugar y pasarla bien, considerando que sus bromas o travesuras son parte de su etapa.

Hace algunos años, puede conocer la historia Alemana sobre el Krampus, criatura mítica, la cual tenía la misión de castigar a los niños que se portaron mal, y por ello no obtendrían los regalos deseados.


Los Krampus son demonios Celtas, estos tienen la función de castigar a los niños que realicen malas acciones, se dice que pueden estar cerca observándolos durante mucho tiempo en los techos de sus casas. La noche del cinco de diciembre de cada año, cuenta la leyenda que, los Krampus salen en busca de los niños que tuvieron malas conductas aprovechando la oscuridad de la noche, los niños secuestrados son puestos en jaulas, a los que luego serán golpeados con ramas de árboles o se los comerán.

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krampus.

En algunas ciudades esa noche realizan pasacalles en donde los ciudadanos se disfrazan con trajes que tienen cuernos, ojos saltados, lenguas afuera, pantalones que simulan las patas de cabras, campanas, las cuales la hace sonar para demostrar que ya llegaron a cumplir su cometido.

En Islandia se cuenta otro mito tradicional sobre el Jalokutturinn o el gato de Yule, esta historia es un tanto antigua, la cual indica que durante las noche oscura de Navidad por las calles frías de Islandia, deambula un gato hambriento en busca de algo para comer, el cual se asoma por las ventanas de las casa para poder observar que los niños que realizaron sus tareas recibieran sus regalos, pero el regalo más importante serían las prendas de vestir, cuando no encontraba nada Yule se llevaba a sus víctimas y se las comía, algunos pobladores que tenían más dinero solían regalar prendas de vestir a las personas de escasos recursos económicos para evitar que se los coman, en el momento que Yule se molesta, se irisa y su tamaño es superior al de otros gatos.

Del mismo modo, mis abuelos me contaban que el día de reyes los niños también debían de recibir regalos por sus buenas acciones, ellos me comentaron que tres reyes llamados Melchor, Gaspar y Baltasar, con características físicas totalmente diferentes, vestimentas coloridas y muchas joyas de oro, llevaban con ellos tres cajas con regalos para el momento del nacimiento de Jesús, guiados por una estrella la cual acompañaba su recorrido durante la noche, para el 6 de enero de cada año los reyes tenían que regresar a casa haciendo el ritual figurativo en donde se voltea en forma de despedida a las figuras de lo reyes en los nacimiento que son armados en las casa, demostrando así su retirada.

En estas fechas se efectúa el ritual en donde los niños que realizaron buenas acciones durante estos primeros días del año recibirían un presente en nombre de los reyes y los que no recibirán como castigo una bolsa con carbón, cada rey tiene una tarea. Melchor castigaba con el carbón , Gaspar entregaba juguetes y Baltasar dulces.

Retomando el tema del carbón, al encontrar ese regalo, se pueden suscitar una serie de reacciones, puede provocarles el llanto, berrinches y hasta decepción, es en donde los padres tienen que explicar porque obtuvieron ese castigo, esta acción suele ser una broma ya que los los carbones están hechos de caramelo, con esta historia vuelvo a considerar que el castigo es un condicionante, centrado en los regalos se obtienen como premio.

Con estas historias anteriores podemos resaltar el castigo por los malos comportamientos de los niños, categorizándolos como buenos o malos, estos castigos provocan miedo e incomodidad.

El castigo es un término que se utiliza constantemente para asociar la educación y formación de los hijos. Se hace uso de la frase «Pórtate bien o te castigo», los padres dicen esto en reuniones sociales, durante la convivencia en casa, actividades en parques o escuelas, este pedido se puede estar acompañado de amenazas o negociaciones sobre premios adicionales.

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Para la psicología conductual, el castigo, es la aplicación de un estímulo aversivo para poder reducir a cambiar una conducta. Existen dos tipos de castigo: El verbal, como frases, amenazas e injurias, y el segundo, es el castigo físico, desde la mínima palmada, nalgadas, hasta llegar hacer uso de algún objeto y provocar daño.


Te has preguntado ¿Qué podría llevar a los padres al castigo?, tal vez la falta de paciencia, educación muy permisiva con nuestros hijos en sus primeros años, reglas muy complicadas y difíciles de entender.


Otra pregunta es, ¿Por qué lo hijos respetan el castigo?, un factor podría ser el amor, un afecto con valor inexplicable del hijo para con sus padres, los cuales suelen estar relacionados con las admiración, el respeto, instinto y ganas de querer cuidarlos, evitar que nuestros padres sufran, querer resolverles todos sus problemas, este podría ser un amor incondicional el cual se conserva a través de los años.

Pero, ¿Qué podría ocurrir si los castigo son frecuentes?, Algunas consecuencias de los castigos son irreversibles, se presentan a corto, mediano y lago plazo en los niños, estas pueden ser deterioro de autoestima, inseguridad, reacciones agresivas, perdida de control de impulsos, problemas o inseguridades para socializar, comportamientos de sumisión y posición de víctima. Considero que tiempo fuera o time off es necesario tanto para padres como para hijos.


Puede que en alguna oportunidad le levantaste la mano a tu hijo, ponte un stop y analiza porque lo hiciste, que fue lo te llevo a esas situación, seria hipócrita de mi parte considerar que ningún lector lo hizo, lo mas importante es evitarlo, sal de esa situación, respira, cálmate, conversa un momento contigo a solas.

Es recomendable analizar la situación actual, podría estar pasando algo con el vínculo entre tu hijo y tú, quizás el reclama atención, tu no eres malo y tampoco él, conversen calmados, explícale que sientes sin herir sus sentimientos y escucha si el pequeño desea comunicarte algo o explicarte que siente y porque actuó así.

Los padres en estado de rabia pueden decir cosas como, “ Ya acabaste con mi paciencia”, “No te soporto”, “ Te estoy advirtiendo”, estas son lanzadas a nuestros hijos durante los días de convivencia. La paciencia es un don, por ello les pedimos a nuestros hijos ser pacientes, cuando tal vez tu padre o madre, no lo estás siendo en esos momentos. La irritabilidad, el estrés, los problemas de pareja, nos agotan demasiado, pero recuerda que ser padres es una obligación también emocional, y por ende, un compromiso.

El dedicarle tiempo a nuestros hijos durante el día tiene que ser respetado, no utilices frases como, “Estoy cansado”, “ No tengo tiempo”, porque le estas enseñando a tu hijo que ser mayor es aburrido y complicado, en mi experiencia como Psicóloga, escuché a niños decir que sus padres o los adultos son aburridos, ya que ellos nos perciban así.

Una forma de conectarte con tu hijo es dejar de lado tus preocupaciones por un momento, conéctate con el presente, tu aquí y ahora, recuerda cuando eras niños, con que te divertías, que juegos realizabas y compártelo con tu hijo, enséñale a disfrutar de esta etapa, que juegue, que explore su imaginación esto es interesante para ambos, escucha lo que te cuenta, déjalo soñar, no le cortes las alas, tampoco le pidas que sea como tu, porque podría adoptar cosas buenas o malas, déjalo que sea único, que te demuestre su cariño, recuérdale cuanto lo amas, cuanto lo respetas, acepta cuando quiera cuidar de ti.

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Abrazo.

También identifica los estilos de crianza y practica algunos, no busques la perfección tanto en tu rol parental, como la de tu hijos, ambos están en constante aprendizaje, analiza si estas repitiendo historias que has vivido en carne propia, la inquietud, el querer jugar siempre es parte de su etapa, dale valores y explícale lo importante del respeto muto, sus expresiones emocionales son diferentes a las tuyas pero que las disfrute , las identifique tanto en el como en ti.

Para finalizar deja del lado, el móvil, la laptop, la televisión o lo que este haciendo y abrázalo, ya que el tiempo pasa volando y así como luce tu hijo hoy no lucirá mañana. ¡Gracias!