GENIALIDAD: ¿Por qué es tan escasa en las ciencias y abunda tanto en el arte?

Al hablar del término genio la imagen mental que usualmente se asocia es la de personas con batas blancas y cabello alborotado, matemáticos, fí­sicos y quí­micos que no dejan de trabajar en sus laboratorios. Las fotógrafas de personajes como Albert Einstein, Werner Heisenberg, y el resto de cientí­ficos del proyecto Manhattan pueden ser tomadas como referencia al mencionar esta palabra. Es una asociación consabida, y se da de forma casi autómata: referirse a los genios es hablar de cientí­ficos que a base de un largo trabajo de investigación o experimentos de ensayo y error lograron formular las leyes que rigen la naturaleza de este mundo, crear ecuaciones matemáticas que explican nuestra realidad o diseñar aparatos tecnológicos que impulsan y encaminan a la humanidad en su largo recorrido de evolución y perfeccionamiento. Por lo que con justa razón han de tener el reconocimiento y admiración que nosotros los simples mortales les podemos brindar.

¿Ellos son genios de la humanidad? Un absoluto sí­, no hay duda que estos hombres con sus producciones definieron la realidad tal y como la conocemos hoy en día. Ahora bien, ¿Son los únicos? No, como lo veremos más adelante. ¿Son los mejores exponentes del término genio? La respuesta podá causar sorpresa inicial, ya que de hecho, hay otros personajes ilustres que personifican mejor el significado de esta palabra ¿Cómo así? Bueno, espero poder despejar esta y demás dudas con el presente artí­culo, para lo cual es necesario hacer una diferenciación de términos similares.

Imagen 1: Fotografí­a de los cientí­ficos que conformaron «El Proyecto Manhattan»
Fuente; Página Web Historia General.com (2016).

¿Qué es la Superdotación, Genialidad y un Niño Talento?

Aunque parezcan términos parecidos y pueden ser tomado como sinónimos por algunos. Esto no debeá hacerse, ya que su semántica apunta a significados distintos entre s?, los educadores pueden dar fe de ello, estos profesionales se encuentran capacitados para hacer una diferenciación en el caso de tener un estudiante que se encuentre en alguna de las siguientes categorí­as: 

  • Se habla de un caso de Superdotación cuando el CI de la persona esta muy por encima de la media común, generalmente sobre los 130 puntos, aunque esto ?último varia según la edad. Antiguamente se consideraba que un niño genio se trataba aquel con un puntaje de CI superior a los 180 puntos.  Sin embargo, esta clasificación ha dejado de ser usada.
  • Se usa el termino de Genio con el niño o la persona con super dotación que además de tener el coeficiente alto, ha sido creador de una obra que puede calificar como genial. Se debe decidir por el producto de su trabajo, así mismo se toma en cuenta la creatividad y motivación que empleo al momento de realizarlo. Para sintetizar, genio no es aquel que cuenta solo con gran inteligencia, sino que hace uso de esta superdotación para ser el autor de una obra trascendental nunca antes vista.
  • Por último, es preciso realizar una diferencia entre el termino de Niño Talento como aquel infante que tiene un entendimiento superior en un área determinada, pero que a diferencia de la genialidad su obra no llega a tener la trascendencia ni importancia necesaria para calificar como genial.  

Ya dicho todo lo anterior, Los cientí­ficos son los únicos genios de la humanidad? El astrofí­sico estadounidense Neil deGrasse Tyson dedicó un episodio de su programa de divulgación científica «Cosmos» (2014) a esta constante. De acuerdo a su propia percepción y al entendimiento de su grupo de panelistas esta respuesta se encontraá en la propia definición de las ciencias, como en el caso de la fí­sica: ?… del griego «fisis» (naturaleza), es la ciencia natural que estudia, mediante leyes fundamentales, la energí­a, la materia, el tiempo y el espacio, es decir, el universo mismo. (Raffino, 2020). Una ciencia dedicada a interpretar la realidad, y como cualquier interprete no es imprescindible.

Imagen 2: Afiche promocional del programa «Cosmos» de Neil deGrasse Tyson
Fuentes: P?gina Web SCIENTIA (2014)

Claro, los fí­sicos y cientí­ficos en general logran explicar y desarrollar leyes que cambian nuestro entendimiento. Por eso mismo no dejan de ser observadores de la realidad un objeto de estudio que compartieron con otros tantos estudiosos, por ende no resulta extraño que otras personas pudieran llegar a las mismas conclusiones siguiendo métodos similares. En algunos casos los tiempos y espacios son sospechosamente cercanos entre las producciones de genios reconocidos y sus ignotos colegas. Pero eso lo veremos más adelante.

Por ahora, todos debemos recordar más o menos bien la historia de Isaac Newton (1643-1727) y la manzana que cayó, según la tradición, sobre su cabeza. Este acto llevo al cientí­fico a formular su teorí­a de la gravitación universal, ya que las mismas leyes naturales que provocaron la caída del fruto desde el árbol rigen y mantienen a la Luna en torno a nuestro planeta. (Museo de la Ciencia Vallaloid, 2010).

Imagen 3: Pintura de Isaac Newton y la revelación de la manzana.
Fuente; Pintura de Robert Hannah (1850), ví­a: ARTUK

Newton fue de los primeros en establecer las leyes que pudieron al fin dar respuesta a una de las muchas interrogantes del universo durante más de un centenar de años. Sin embargo, estas mismas leyes fueron reemplazadas por las concepciones de gravedad de otro genio, también harto conocido, Albert Einstein a principios del siglo XX. Es el paso inevitable de la ciencia, las leyes universales que son puestas a prueba y son rebatidas bajo ciertas circunstancias. Deben ser reemplazadas por otras que puedan explicar de mejor manera la realidad. Ya aclarados, al menos superficialmente, algunos de los más grandes aportes de estas dos personalidades, veamos también la polémica que acompañan estas contribuciones.

Hooke y Newton: el conflicto que cambió la historia de la ciencia.

Seguramente el nombre de Robert Hooke (1635-1703) le resulte desconocido a más de uno. Y no es de extrañarse, tomando en cuenta que no se conservaba ningún retrato de él hasta el 2012, año en el que Rita Greer decidía pintarlo en base a descripciones de la época, bajo el epitafio de «Uno de los hombres más ingeniosos que haya vivido jamás?. No es para menos, después de todo estamos hablando de la persona que denomino a las células de esa manera tomando como referencia las celdas o «cellulas» de los monjes de la época. así mismo hay una ley que lleva su nombre: la ley de Hooke, sobre el comportamiento de los resortes. Este hombre además fue experto en al menos 13 especialidades que incluí­an la fisióloga, fí­sica y astrónoma. Los historiadores de estos ?últimos tiempos no tienen reservas al denominarlo «el Leonardo Da Vinci Ingles».

Imagen 4; Retrato de Robert Hooke, y algunos de sus mayores inventos.
Fuente: Universidad de Oxford (s.f.)

¿Por qué resulta extraño entonces reconocer su nombre? Pues Hooke cometió un grave error, enfrentarse a una de las más grandes figuras de toda la humanidad: Sir Isaac Newton, quien se encargó de empañar toda obra, todo aporte y toda mención. Incluso se le señala como responsable de que no se conserve ningún retrato de Hooke. El meollo del conflicto se detallará a continuación:

Newton no fue el primero en hacer postulaciones acerca de la fuerza que mantení­a a los cuerpos celestiales en su lugar. Se trataba de una idea que, durante la década de 1670, Hooke y otros cientí­ficos se encontraban discutiendo (BBC Mundo, 2017). Sin embargo, Newton fue el que pudo probar esta idea a través de una fórmula matemática que plasmarí­a en el primer volumen de sus Principia publicado en 1686.

Robert Hooke, enterado de esto ?último, afirmo que él habí­a cimentado los primeros conceptos que llevaron a Newton a formular la ley de la gravitación universal, por lo que exigí­a el crédito correspondiente como autor de la idea primal. Sin embargo, al final lo único que recibió es una nota aclaratoria de Newton en la que decí­a que el trabajo de Hooke habí­a reavivado su interés por la astronomí­a, pero que no habí­a aportado nada nuevo.

Newton más tarde como presidente de la Royal Society en 1703 se dedicó de borrar la figura de su gran rival (Domenech, 2019). Destruyendo el legado que justamente habí­a logrado. Hoy en épocas más recientes se está tratando de reconocer el gran aporte del genio nacido en la isla de Wigth de mano de profesionales como Rita Greer.

Einstein y el aparente caso de plagio en su obra.

Quien en esta vida no ha oí­do hablar de este fí­sico alemán, considerado como el cientí­fico más importante del siglo XX y tranquilamente de todos los tiempos, su reputación lo precede tanto que es fácil de reconocer en alguna fotografí­a antigua, su sola imagen se ha convertido en un icono de la cultura popular. Y claro naturalmente todos nos sabemos de memoria la ecuación más popular de la historia: E=mc2, la equivalencia entre la masa y la energí­a.  

Pues bien, ni siquiera un genio a la altura de Einstein puede librarse de la polémica de la originalidad de su obra. Muchos historiadores sostienen que habá planteado su trabajo en base a las interacciones que tuvo con otro gran matemático David Hilbert, figura importante del siglo XX. Veamos que aconteció.

Imagen 5: A la izquierda: Albert Einstein (1879-1955). Derecha: Matemático David Hilbert (1862-1943).
Fuente: Página Web Medium.com (2019)

Nadie puede cuestionar las ideas revolucionarias que el genio nacido en Ulm tení­a de esta realidad, y que tarde o temprano estas mismas cambiaran nuestro entendimiento popular. Sin embargo, el fí­sico alemán no forma la manera de comprobar su muy conocida Teorí­a de la relatividad General. La tradición sugiere que demoro al menos una década en intentos infructuosos por demostrar y plasmar esta teorí­a.

Einstein en 1915 dio unas seis conferencias en la Universidad de Gotinga, la misma en la que David Hilbert (1862-1943) laboraba como profesor. Einstein y Hilbert se reunieron en casa de este ?último y se la pasaron discutiendo sobre los problemas que se encontraba para demostrar la teorí­a de la Relatividad. Se dice que después de esta interacción ambos hombres siguieron en contacto profesional mediante cartas, algo muy común entre cientí­ficos de la época.

Lo cierto es que luego de estas discusiones Einstein logró encontrar una solución que lo vení­a aquejando. Y finalmente, presentó la Teorí­a de la Relatividad General en la Academia de Ciencias de Berlí­n. La polémica en el asunto es que aparentemente David Hilbert habría presentado un documento, en el que detallaban operaciones y conclusiones similares, 5 dí­as antes a la fecha de entrega de Einstein. 

El artí­culo de Hibert no se publicó hasta el año posterior por lo que Einstein disfruto del reconocimiento en solitario. Y claro las observaciones no se hicieron esperar durante el siglo pasado y principios de este milenio. Actualmente la controversia ha sido zanjada ya que Hilbert se habí­a acercado bastante a las conclusiones de Einstein, pero no habí­a sido suficiente. Además, se descubrió que el fechado de los trabajos habí­a sido erróneo y que realmente el trabajo de Einstein fue entregado primero. (Jimenez, 2017).

Pese a esto, uno no puede sino preguntarse ¿Einstein habría logrado llegar a desarrollar la Teorí­a de la Relatividad General, sin la ayuda de David Hilbert? Y es que por lo menos resulta extraño que el mismo año de su encuentro en 1915, Einstein haya logrado resolver un problema que vení­a arrastrando una década atás.

Imagen 6: La creación de Adán por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina
Fuente: Wikipedia (2020)

A través de estos ejemplos, dos enormes representantes de la ciencia en toda la historia. Se ha podido establecer que la genialidad en el caso la ciencia está sumamente comprometida, al menos en su aspecto de originalidad propiamente dicha. Es algo que no se puede obviar. La ciencia se construye en base a lo que anteriormente ya se ha venido probando. Como lo expresaría el propio Newton en alguna de sus cartas en 1675: «Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes».

No así en el campo de las artes. Nadie jamás podrí­a pintar algo similar a la Gioconda de Da Vinci (1503-1519) o componer una pieza musical semejante a la 5ta Sinfoní­a de Beethoven (1804-1808), escribir obra que equipare al Don Quijote (1605) de Miguel Cervantes. Son creaciones que simplemente no se pueden replicar, y si por algún motivo estos genios no hubieran podido concluir estas obras nunca nadie hubiera llegado al mismo resultado. Por el otro lado en el caso de las ciencias, Newton y Einstein, fueron hombres que se adelantaron a su tiempo, exactamente eso. Se adelantaron a una ?poca a la que finalmente hubiéramos arribado de la mano de otras figuras que, tal vez tardando un poco más, pero al final se hubiera llegado al mismo resultado, planteado a la misma conclusión y formulado la misma ley. Las leyes universales deben regir la realidad as? que teniendo todos los cientí­ficos el mismo objeto de estudio no es utópico pensar que alguien más pueda llegar al mismo planteamiento.

Establecido este último punto, me gustarí­a hablar de un genio artí­stico que a menudo pasa desapercibido. Claro, podrí­a hablar de algún otro más conocido. Sin embargo, la vida y obra de este genio merecen el espacio a continuación.

Ciudadano Kane: la más grande obra de genialidad en la historia del cine

Tal vez este título pueda resultar tendencioso, y sin embargo al mismo tiempo no dejaá de ser cierto. Se ha hablado anteriormente de como es que en las artes uno puede encontrar las más fieles representaciones de la palabra. Entonces es justo y necesario darle el crédito merecido a esta obra y a su director Orson Welles: una persona quien a través de su obra fue capaz de dar apertura a una nueva forma de hacer cine, innovando en tantos aspectos que no puede sino hablar de una verdadera pelí­cula adelantada a su época.

Ciudadano Kane (1941) considerada por los expertos y crí­ticos como la más grande pelí­cula de todos los tiempos, al menos durante el siglo pasado. Es la Opera Prima y magnum opus del director Orson Welles (1915-1985). La importancia que trajo para la industria filmogáfica tal y como la conocemos hoy día es invaluable. El cine y las pelí­culas en ese entonces se trataba solamente de un entretenimiento, nadie hasta ese momento pensó que una pelí­cula de ese calibre podrí­a hacerse. Este largometraje no es la primera expresión que hubo del séptimo arte, después de todo desde 1929 es que se desarrolla la ceremonia de los premios Oscar.

El cine ya exista antes de esta pelí­cula. Pero no se puede negar que él filme es un antes y un después en esta industria, puede que no para su filmación nada haya tenido que crearse algún instrumento técnico. Y que su máximo aporte sea en la concepción del término de «falso documental» (Wikipedia, 2020). Sin embargo, la manera de tomar todos los componentes pre-existentes en la industria y elevarlos hasta ese nivel no es más que una expresión de genuina genialidad. El creador contando solo con la experiencia de obras de teatro, fue un visionario completo pues la calidad de su obra, no tiene nada que envidiar a las grandes producciones hoy en día.

Imagen 7: Fotograma de la Pelí­cula Ciudadano Kane (1941)
Fuente: elPeriódico (2017)

Cuando se le pregunto en una entrevista a Orson Welles como es que alguien que recién iniciaba en el mundo del cine podía tratar de replantear todo lo que se conocí­a la respuesta fue esta: «De la ignorancia» de la pura ignorancia. No existe confianza que la pueda igualar. Solamente cuando conoces la profesión es cuando eres tímido o prudente. (Wheldon, 1960)

El contar una historia a través de flashbacks es una de las innovaciones de la pelí­cula. Aunque no algo completamente ajeno en el mundo de las artes, este recurso ya habí­a sido usado en obras como Cumbres Borrascosas (1939 y Poder y Gloria (1933). Dentro de la trama de la cinta se le pide a un reportero descubrir el significado de la última palabra de Charles Foster Kane, uno de los hombres más importantes de EEUU. El periodista se embarcaá en la misión de resolver que es o quien es «Rosebud» y con su paso desarrollara toda la trama a través de diálogos con el resto de personajes que conocieron a Foster Kane y ellos daán mayores luces sobre la vida del hombre que ahora yace muerto. Cada uno de estas personalidades tiene su propia visión de sucesos especí­ficos, haciendo énfasis en la fluctuación de los recuerdos que experimentan las personas en la vida real. Pero todos comparten una idea en común, Foster Kane era un hombre infeliz y vil que, aunque era dueño de todo cuanto quisiera nunca pudo encontrar la felicidad en la riqueza que lo acompañaba. Con todo lo querido perdido, muere en la soledad de su palacio en Xanadu.

El director se inspiró en la vida de una persona real, el magnate de la comunicación William Randolph Hearst (1863-1951) quien molesto por la manera en que se veía retratado en la cinta ordeno destruir las copias a las que le pudo dar alcance y sabotear de toda manera posible el estreno de la misma. La pelí­cula fue nominada a los premios Oscar en medio de abucheos financiados por su más acérrimo detractor. El director perdió el contrato con la productora RKO por lo que busco inversiones para sus próximos proyectos en el extranjero. viviendo en la miseria y el desconocimiento del público de su propia nación.

Muchos consideran que tal vez Orson en la pelí­cula vaticinara el trágico destino que tendrí­a. Ya que ambos mueren sin familiares que los acompañen, ambos saborearon la gloria en la juventud la misma que durante el ?último trayecto de su vida les fue esquiva. Sin embargo, sus amigos más cercanos salieron a desmentir esto afirmando que el director nunca habí­a lamentado su destino y tampoco paso? en solitario sus ?últimos dí­as. así mismo, terminaron con una reflexión que, a juicio personal, podrí­a condensar la vida del director de buena manera: Orson no ha sido otro fracaso de Hollywood, Orson ha sido en cambio el más exitoso director de cine independiente de todos los tiempos (Wikipedia, 2020).

La historia oculta de 'Ciudadano Kane'
Imagen 8: Orson Welles caracterizando a Charles Foster Kane
Fuente: La Vanguardia (2016)

Para concluir, como se mencionó al inicio del presente artí­culo cuando se habla de los grandes genios de la humanidad usualmente se piensa solo en cientí­ficos, desestimando a los grandes exponentes de las artes y su labor, sin embargo, son quienes encarnan mejor el uso de la palabra. Una obra de arte jamás podría ser igualada, imitada o recreada idénticamente, sin tener esa intención. Dos artistas con un mismo mensaje nunca lograran el mismo resultado, cada obra de arte refleja parte de la esencia del autor, y es bien sabido todas las personas son distintas entre s?. Como se expuso anteriormente al hablar de genialidad se habla también de originalidad y motivación. Originalidad que no es posible alcanzar en la rama de las ciencias, ya que incluso las mentes más brillantes y máximos exponentes cientí­ficos no pueden librarse de algunas acusaciones de sospechosa similitud, por no hablar de casos de plagio en el buen cristiano.

Aunque el contenido del presente artí­culo pueda ser visto como un intento de desmerecimiento a la gran obra de las personalidades de la ciencia, criticando o tratando de poner en duda la legitimidad de sus trabajos. Nada estaá más alejado de la intención que me acompañaba durante el proceso de escritura. Seria remiso de mi parte no valorar el gran aporte e importancia de las figuras antes mencionadas, son hombres que se han forjado un lugar en la historia y merecen nuestro justo reconocimiento por su incansable labor en favor de llevar a la especie humana al entendimiento de nuestra realidad. El objetivo del presente artí­culo en cambio es poner en realce a los genios de las artes que muchas veces son ignorados y sus productos artí­sticos desestimados frente a sus similares de la ciencia.

Tal vez la próxima vez que alguien mencione la palabra genio usted pueda pensar, a parte de los clásicos cientí­ficos, en figuras como W. Whitman (1819-1892) en la literatura, O. Welles (1915-1985) en el cine, L. van Beethoven (1770-1827) en la música, por mencionar solo a algunos. Hombres que, desde sus producciones, dieron a conocer un valioso mensaje que carga con la motivación y originalidad a la que solo unos pocos son capaces de acceder. Y que sin ningún reparo se les debe dar la categorí­a de genios. Haciendo buen uso del término, amen que así sea.

Referencias

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Domenech, F. (2019) Hooke, el genio cuyo gran error fue enfrentarse a Newton. BBVA OpenMind. Recuperado de: https://www.bbvaopenmind.com/ciencia/grandes-personajes/hooke-el-genio-cuyo-gran-error-fue-enfrentarse-a-newton/

Jimenez, J. (2017). ¿De verdad Einstein no fue el padre de la teorí­a de la relatividad? TecnoXplora. Recuperado de: https://www.lasexta.com/tecnologia-tecnoxplora/ciencia/divulgacion/verdad-einstein-fue-padre-teoria-relatividad_201705085910f3330cf2503a9a1cfe97.html

Museo de la Ciencia Vallaloid (2010). La historia de Newton y la manzana? Recuperado de: http://www.museocienciavalladolid.es/la-historia-de-newton-y-la-manzana/

Raffino, M. (2020). Concepto de Física. Concepto. De. Recuperado de: https://concepto.de/fisica/

Im?genes:

ARTUK. (s.f.). Master Isaac Newton inHis Garden at Woolsthorpe, in the Autumn of 1665. ARTUK. Recuperado de: https://artuk.org/discover/artworks/master-isaac-newton-in-his-garden-at-woolsthorpe-in-the-autumn-of-1665-216055

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Wikipedia. (2020). La creación de Adán por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. Recuperado de: https://es.wikipedia.org/wiki/B%C3%B3veda_de_la_Capilla_Sixtina

AJEDREZ: METÁFORA DE VIDA

Empieza la partida, el jugador sabe que debe emplear sus recursos del modo más adecuado en un tiempo determinado. El tiempo corre, y al tratarse de una confrontación bilateral, cada quien va asumiendo la responsabilidad absoluta en cada jugada. Cada jugada es precedida por un análisis de posibilidades, el cual surge de los conocimientos, técnicas, experiencias, entorno, personalidad, y estado de ánimo de cada uno de los jugadores.

Existen diversas teorías acerca del origen del ajedrez, una de las teorías más famosas relata que el ajedrez es un juego originario de la India. Etimológicamente procede del árabe «As-satrany», y éste del sánscrito “Chaturanga”. Palabra, que se otorgaba al ejército hindú tradicional, compuesto por elefantes, caballos, carros y soldados. Creado con el propósito de educar en el arte de la estrategia a guerreros, este juego de acuerdo a la posición inicial y movimientos de las fichas evidenciaba la estructura jerárquica de la India.

Por otro lado, la cultura Hindú asocia la práctica de este juego a la ley del Karma: Toda causa tiene un efecto, por lo que cada uno de los movimientos que realice el ajedrecista traerá una consecuencia sobre el juego. Siendo aplicable para la filosofía y la ciencia, el principio de causalidad, el cual afirma que todo evento tiene una causa.    

Ajedrología:

Se define como “Ajedrología” a la disciplina que analiza las expresiones del ajedrez. A lo largo del tiempo, han habido un sinfín de artistas que se han visto inspirados en este deporte. Tenemos por ejemplo, el poema titulado “Schachs d’amor”, creado por Ramón Miquel i Planas, el cual relata una partida de ajedrez entre dos participantes profesionales, simbolizados a su vez por los planetas de Marte y Venus. Es en este juego, en donde el tiempo es representado por un tablero de casillas blanquinegras, dividiéndolo en días de sol y noches de luna. El poema también da vida a cada uno de los seis tipos de piezas, encarnándolos en afectos para Marte, y en valores para Venus. Te invito a conocer los versos de este poema que asocian a las emociones con este deporte:

Estrofa I (Marte)

“Habiendo encontrado Marte en un templo a Venus, y teniendo entre ambos en su presencia a Mercurio, urdió Marte una partida de ajedrez, por manera aún no vista: tomando a la Razón por Rey sin preeminencia y a la Voluntad por Reina de gran poder, contempla por Alfiles a los Pensamientos y por Caballos a los Loores de dulce elocuencia; los Roques son Deseos que inflaman la memoria, y los Peones, Servicios que pugnan por el triunfo”.

Estrofa II (Venus)

“Para ejercitar su gloria quiso Venus por Roque a la cautelosa Vergüenza; por Caballos Desdenes en pago merecido; por Alfiles, Miradas de dulce contemplación; por Dama tomó a la agradable Belleza; y su Rey, como conviene a una historia de amor, fue el Honor, de existencia siempre en peligro; por Peones de toda fidelidad tomó a las Cortesías, armándolas y guarneciéndolas de toda clase de fingimientos”.

Estrofa LI

“Otro decreto establece y confirma que si el Rey no tuviese adónde retirarse ni quién le cubriera, y, por su parte, el enemigo progresase tanto que pudiera mortalmente herirle, al morir aquél, dará su cadáver como trofeo, y su pueblo, privado de estandarte, quedará en cautiverio si la vida aún le halaga. Que contra los peligros de una guerra cruenta, más defiende la vista que protege la adarga”.

El ajedrez, es entonces, más allá de un extraordinario deporte, objeto de arte para escritores. Existiendo así, libros de ajedrez enfocados a la enseñanza de tácticas y estrategias, como los de Jonathan Rowson: “Los siete pecados capitales en ajedrez” y “Ajedrez para cebras”.

Así como también libros de material didáctico para otras ciencias, como el de Nicola Lococo: “El Ajedrez de Pitágoras: Recursos ajedrecísticos para trabajar contenidos matemáticos de Primaria”.

Del mismo modo, distintos pintores recrean creativamente el juego de ajedrez.

La cinematografía también ha tenido influencia del ajedrez, estrenándose en 1975 el filme clásico: “El Séptimo sello” del director Ingmar Bergman. En donde el personaje Antonius Block juega una partida de ajedrez contra la muerte, la cual es personificada por un hombre vestido de negro. Es increíble el modo filosófico en el que Ingmar logra comparar a la vida como un rutinario juego contra la muerte.

Del mismo modo, Esmé Lammers, nos guía a la fantasía con su película: “Lang leve de Koningin”, título traducido al castellano como “Larga vida a la Reina”. En donde Sara, una pequeña de 8 años, crea un mundo mágico paralelo al suyo como medio de escape a sus problemas cotidianos. Este mundo es cuadrado, y tiene solo 64 espacios que alternan entre blanco y negro, representando un salón del castillo del rey, quien por miedo a la monotonía busca desatar una guerra con el reino vecino. Su reina, la reina blanca, se ve en la obligación de crear un juego para su amado, evitando así que muera en una guerra sin sentido. Es así, que la reina decide reunir a sus consejeros, soldados y sirvientes, y asignarles roles según sus capacidades, como alfiles, caballos, torres y peones, los cuales deberán regirse a un tipo de movimiento específico.

En el 2001 el Ajedrez nuevamente sale a relucir en la pantalla grande, en la película: “Harry Potter y la Piedra Filosofal”, una de las películas de mayor éxito taquillero. En donde, el director Chris Columbus se encargó de escenificar una partida desde el punto de vista de la fantasía entre Ron, Harry y Hermione, teniendo como rivales a fichas mágicas.

Al saber que, el ajedrez es musa para poetas, tinta para escritores, óleo color blanco y negro para pintores, actor protagónico para directores y objeto de estudio para las ciencias, es que considero importante que la psicología se vea en la necesidad continua de analizarlo.                                                                                 

Para escribir sobre ajedrez y psicología, me formulé la siguiente interrogante: ¿Por qué el ajedrez se vincularía específicamente con esta ciencia? Traté de brindar una respuesta visual y metafórica mediante la siguiente imagen:

Lo particular de la fotografía es el diseño de las uñas de la mano que guía la ficha del caballo, las cuales representarían distintas emociones. Cualquier persona con conocimientos básicos en ajedrez puede deducir que el movimiento por efectuarse, es un movimiento en falso, pues bien, ¿Qué jugador profesional o no, puede idear una estrategia oportuna, cuando está siendo dominado por las emociones?

Por este motivo, es necesario al hablar de ajedrez, hablar de mente, de procesos cognitivos, de inteligencia emocional, de personalidad, de estilo, de conducta no verbal, en fin, es necesario hablar de psicología.

La psicología del deporte, es definida por Weimberg & Gould, como aquel estudio científico de las personas y su conducta en el contexto del deporte. El psicólogo dedicado a esta rama, brinda asesoramiento a los jugadores, y a todos los agentes que intervienen en esta práctica. El propósito es que las características psicológicas se conviertan en favorables para el desempeño del jugador. Para esto, es necesario trazar un punto de partida, por lo que, el psicólogo analiza e identifica las variables psicológicas a potencializar en los jugadores.

La lucha ante el tablero de ajedrez pone en competencia a dos mentes, por lo que acorde a la psicología, es uno de los deportes que exige un mayor nivel de concentración y de dominio de emociones.

Es así, que el ajedrecista, antes de ejecutar un movimiento pensará en las consecuencias de este juego individual, dándose lugar al diálogo interno, en donde la capacidad de visión sobre el adversario será un punto clave.

Pues bien, ya que tenemos a las piezas de ajedrez recostadas en el diván, y al tratarse de un juego sumamente individualista, se sugiere a los apasionados de este deporte efectuar una introspección, analizando la dinámica de sus partidas, su estilo de juego, las consideraciones psicológicas que inciden en el cumplimiento de sus estrategias y las causas de sus errores más frecuentes respecto al componente psicológico.

Esta imagen corresponde al libro: “Psicología en Ajedrez II” de Rodolfo Garbarino & Maximiliano Preuss”, el cuál les recomiendo.

Ricardo Gullón, reconocido crítico literario y escritor, describe al ajedrez como aquel vicio solitario de dos en compañía. Reflexión que nos impulsa a analizar la intensa relación que se da entre ambos jugadores, especialmente porque esta relación no estará basada en el uso de la palabra ni en el contacto físico.

Esta confrontación directa del juego reúne distintos factores influyentes entre sí, como lo es la percepción que posee el jugador tanto de sí mismo, como del oponente. En tal caso, al jugar con un rival que considere principiante o menos talentoso, existirá la tendencia a subestimarlo. Y al contrario, cuando se perciba al contrincante como superior a uno, se podría subestimar al propio ser.

Así mismo, el entender la conducta no verbal del oponente, servirá para poder interpretar intenciones en sus jugadas y anticiparse a estas. Así como el conocer la conducta no verbal propia durante el juego, influirá en el control de la misma, evitando que sea interpretada a favor del oponente.

La personalidad del ajedrecista, se verá reflejada en su estilo de juego.  Esto quiere decir, que si conoces al jugador, será más fácil determinar la forma de juego que tendrá durante la partida.

Entonces, ¿Un jugador de ajedrez podría emplear la psicología como estrategia adicional en su partida? Por todo lo señalado anteriormente, considero que sí.

Por este motivo, históricamente el ajedrez ha sido fuente de investigación de diversos psicólogos. El psicopedagogo francés, Alfred Binet, en su incesante estudio sobre la mente humana descubrió el impacto positivo que ejerce la práctica de este deporte en la capacidad de memoria.

Del mismo modo, Sigmund Freud fue el primer psicoanalista en mencionar el juego de ajedrez, cuando en 1913 encontró similitudes entre los pasos requeridos para dominar este juego y las técnicas psicoanalíticas. Ernest Jones, experto ajedrecista y fiel discípulo de Freud, indicó sobre esta analogía que los aprendices de ajedrez llegan a descubrir que sólo es factible estudiar la apertura y el juego final. De tal modo podemos advertir que el psicoanalista y el ajedrecista aprenden de la práctica, siendo ambos “Psicoanálisis” y “Ajedrez” considerados como vías de expresión del arte.

Reuben Fine, uno de los mejores jugadores de los años 30, dejó los concursos internacionales y se convirtió en un reconocido psicoanalista. Dada la gran influencia de este deporte en su vida, en 1956, escribe el artículo “Observaciones psicoanalíticas respecto al ajedrez y los maestros ajedrecistas”, dando nuevamente un enfoque freudiano a este deporte, haciendo mención a la influencia del Ego, la agresión y el narcisismo. Así mismo, en su Libro: “La psicología del jugador de ajedrez”, profundiza sobre las motivaciones inconscientes del jugador, considerando al ajedrez como una agresión intelectualizada.

En 1925, los psicólogos rusos, Djakow, Petrowski y Rudik estudiaron a los profesionales más exitosos del ajedrez, para determinar que los factores estimulados por este deporte, serían la memoria visual excepcional, la velocidad para calcular, el poder combinatorio, la concentración y el pensamiento lógico.

En el siguiente artículo se detallaran los aspectos psicológicos vinculados al ajedrez.

Bibliografía:

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