Duelo en niños

La muerte, aunque fue un tema tabú en siglos pasados, ha sido ampliamente estudiada desde diferentes disciplinas, y como parte de este estudio, la Psicología ha buscado enfocarse en la forma en la que esta es enfrentada por la persona humana y cuáles son sus distintos comportamientos frente a ella. Aunque las investigaciones de esta disciplina abarcan temas variados, el proceso de duelo es uno de los que capta mayor interés debido a su complejidad y a los efectos adversos que trae consigo al no afrontar de forma adecuada tal proceso (Pérez y Robayo, 2017).

El duelo es considerado como un grupo de representaciones mentales y conductas vinculadas con una pérdida afectiva, teniendo como objetivo aceptar la realidad de dicha pérdida y adaptarse al nuevo entorno (De Hoyos, 2015). También Freud (1996) habla del tema y señala que el duelo es un estado del alma, es decir una reacción normal de todo ser humano ante la pérdida de un ser amado, ya que se han establecido vínculos primordiales de identificación para poder elaborar la realidad psíquica en el caso de los infantes, pues estos ven a sus padres como objetos amorosos para identificarse (Varela, Hernández, Esparza & Pilar, 2013).

De igual forma, Tizón (2004) señala que el duelo incluye procesos tanto psicológicos como psicosociales que ocurren luego de la pérdida de alguien con quien se tiene un vínculo (Moreno, 2016). Otros autores la han definido como la reacción consecuente a la muerte de un ser querido manifestado en la esfera psicológica, biológica y social (Ordoñez & Lacasta 2006). Es una reacción normal ante una pérdida la cual va a suponer la readaptación ante la situación nueva que afronta, sin embargo, este puede volverse patológico si no se resuelve de la manera adecuada y requerirá de la intervención del profesional (Meza et al., 2008).

TERAPIA DE LA CONDUCTA INFANTIL: EL DUELO EN LOS NIÑOS

Sobre los tipos de duelo, la autora Moreno (2014) menciona que existen dos en general: el duelo normalizado y el duelo complicado. El primero se refiere a aquel proceso que ha sido atravesado de forma adecuada logrando la adaptación a la nueva realidad en la que vive y recordando a la persona fallecida sin dolor profundo y con cierta sensación de tranquilidad. El duelo normalizado además se caracteriza por un estado de perplejidad suscitada por el fallecimiento de su ser querido, dolor intenso junto con malestar, sensación de ser una persona débil, pérdida tanto del apetito y de peso como de sueño, dificultad para mantener la atención, culpa, rabia, episodios de negación, ilusiones, alucinaciones e identificación constante con el ser querido que ya no está (Cabodevilla, 2007).

Por otro lado, el duelo complicado se refiere al proceso inadecuado de adaptación en el que la persona se ve desbordada por la situación, sin poder por sus propios medio lograr afrontar la situación de forma adecuada. De igual forma, Flórez (2002) menciona que el inadecuado abordaje del duelo, puede convertirse en duelo patológico, el cual se presenta como una ausencia o retraso en su aparición o como un duelo demasiado intenso y prolongado. Por su parte Cabodevilla (2007) también menciona diferentes tipos de duelo entre las que tenemos el duelo anticipatorio, el duelo crónico, el duelo retrasado o retardado, el duelo enmascarado, el duelo exagerado, el duelo ambiguo y el duelo normal.

Según lo referido en la revista Duelo en Oncología, la intervención en el proceso de duelo puede ser a nivel individual, grupal y familiar. En la intervención individual se ha propuesto dividirla en cuatro tareas las cuales son: “aceptar la realidad de la pérdida”, “trabajar las emociones y el dolor de la pérdida”, “adaptarse a un medio en el que el fallecido está ausente”, “recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo” (Alberola, Asuara & Reina, 2008). Además estos mismos autores mencionan que es recomendable utilizar técnicas como “el libro de recuerdos, imaginación guiada, uso de símbolos, lenguaje evocador, rol-playing, dibujar” entre otros en el proceso de asesoramiento al deudo.

Duelo en niños y niñas en esta situación de confinamiento y pandemia

En la intervención grupal se hace mención de los grupos de apoyo en los que se consideran diferentes objetivos terapéuticos como el cambiar la forma en que el deudo se expresa y vive el duelo, exploración de la relación que se poseía con el fallecido y la resolución de los asuntos sin resolver entre otros más que se han asociado a las diferentes fases del duelo (Payás, 2008). Por último, la intervención familiar que tiene como objetivos específicos el “aumentar la realidad de la pérdida, ayudar a expresar emociones del deudo y ayudar a vencer los obstáculos que evitan el reajuste después de la pérdida” (Virizuela, Aires & Duque, 2008).

Aunque es un proceso complejo y difícil de afrontar en personas de cualquier edad los efectos negativos a largo plazo son mucho más altos en niños. Según Guillén, Gordillo Montaño, Gordillo Gordillo, Ruiz y Gordillo Solanes (2013) el 40% de los niños que han atravesado por un proceso de duelo padecen de un trastorno psicológico. Además García y Bellver (2019) mencionan que un dolor muy profundo en los niños podrían interferir en su correcto funcionamiento y desarrollo provocando síntomas como miedo nocturno, dolores crónicos, bajo rendimiento escolar y comportamientos que impliquen una regresión. Es por ello que ahora pasaremos a hablar un poco más sobre la niñez.

La niñez es un periodo de crecimiento acelerado entre los 0 a los 11 años, la cual se ve influencia por el ambiente y la genética (Papalia, 2014). Esta etapa se puede dividir en primera (0-5 años) y segunda infancia (6-11 años) según Mansilla (2000) quien además menciona que esta última supondría una “edad crítica” ya que las consecuencias de una inadecuada satisfacción de las necesidades psicosociales podrían traer consigo efectos negativos que alteren su normal desarrollo.

Partiendo de las etapas del desarrollo planteadas por Piaget (1975) se distingue que en el periodo sensorio motriz (hasta los 2 años) los niños son capaces de notar la ausencia de la persona de apego, posteriormente se da la adquisición del lenguaje, por lo que la posibilidad de que pregunten por la persona es posible adquieren la capacidad de identificar el estado de ánimo de otras personas, por lo que se ven influenciados por las emociones que sus cuidadores transmiten tras el fallecimiento del ser querido.

El duelo en niños: cómo comunicarles la muerte de un ser querido

Así mismo en el periodo pre-operacional (3 a 6 años) y con conceptos de temporalidad, reversibilidad, universalidad y funciones vitales en proceso de establecerse aún creen que el ser querido muerto puede despertar o volver tarde o temprano (García & Bellver, 2019). Posteriormente en el periodo de las operaciones concretas (7-10/11 años) se da un mayor concepto de irreversibilidad, se dan preguntas como ¿Cause la muerte? ¿Me pasará también a mí? ¿Quién me va a cuidar? (Ordoñez & Lacasta, 2007).

A partir de los 7 años un pensamiento, aunque infantil, lógico, flexible y reflexivo por lo que sus capacidades le permiten entender un poco mejor el concepto de muerte a diferencia de los niños menores a esta edad donde se le otorga características mágicas o se le relaciona con una sensación de ausencia (Durán, 2011). A esta ambigua comprensión de la muerte se le debe añadir la poca habilidad de los adultos para comunicar al niño la pérdida de algún ser querido y que muchas veces se prefiere evitar el tema con el objetivo de proteger a los niños creyendo que no entienden lo que pasan (Guillen et al., 2013).

Tomando en cuenta las particularidades del duelo en niños, Flórez (2002) menciona tres fases del duelo infantil, en primer lugar, está la protesta en la que el niño añora amargamente al familiar perdido rogando que vuelva a estar con esa persona. En seguida, está la fase de la desesperanza, en donde el niño inicia un proceso de abandono de esperanzas de que el familiar perdido vuelva con él, por lo que queda sumergido en un estadío de abandono y apatía acompañado de un llanto intermitente. Finalmente, en la fase de la ruptura del vínculo, el niño comienza a romper el vínculo emocional con el fallecido y vuelca poco a poco su interés por el mundo exterior.

Las víctimas silenciosas del covid: los niños y su duelo | ActitudFem

Es importante mencionar que cuando no se hace partícipe a un niño de la enfermedad o muerte de algún ser amado para él, al no llevarle al funeral o el no compartir la pena por el fallecimiento de un familiar, sería perjudicial para el niño él, ya que esto podría generar dificultad en iniciar el duelo y en el elaborar el duelo (Zañartu & Krämer, 2008). Flórez (2002) también reconoce la importancia de manejar la reacción de duelo de los niños, ya que se ha evidenciado que los trastornos depresivos y los intentos suicidas usualmente se presentan en adultos que durante su infancia vivenciaron el fallecimiento de uno de sus padres. Queda claro entonces que el duelo en niños se presenta como un factor de riesgo para futuros trastornos psicológicos y justamente por ello es necesario la intervención psicológica trabajado no solo con el niño sino también con la persona a cargo del cuidado del niño y otras cercanas al niño.

Referencias

  • De Hoyos, M. C. (2015). ¿ Entendemos los adultos el duelo de los niños. Acta Pediátrica Española [revista en internet], 73(2), 27-32. Recuperado de http://actapediatrica.com/images/pdf/Volumen-73—Numero-2—Febrero-2015.pdf#page=7
  • Cabodevilla, I. (2007). Las pérdidas y sus duelos. Anales del Sistema Sanitario de Navarra. Vol. 30, Suplemento 3 , 163-176. Recuperado de http://scielo.isciii.es/pdf/asisna/v30s3/original11.pdf De Hoyos, M. C. (2015). ¿ Entendemos los adultos el duelo de los niños. Acta Pediátrica Española [revista en internet], 73(2), 27-32. Recuperado de http://actapediatrica.com/images/pdf/Volumen-73—Numero-2—Febrero-2015.pdf#page=7
  • Ordoñez, A., Lacasta, M., (2007) El duelo en los niños (La pérdida del padre/madre). En Camps C, Sánchez PT. (Ed). Duelo en oncología. SEOM. Madrid. Recuperado de: http://www.seom.org/seomcms/images/stories/recursos/sociosyprofs/documentacion/manuales/duelo/duelo11.pdf
  • Pérez Suesca, J. A., & Robayo Muñoz, D. Y. (2017). Cartilla para niños y niñas de 6 a 9 años en proceso de duelo (tesis de licenciatura). Universidad Cooperativa de Colombia. Obtenido de https://repository.ucc.edu.co/bitstream/20.500.12494/14268/1/2017_duelo_ninos_acompanamiento.pdf
  • Varela, C., Hernández, V., Esparza, E., & Pilar, S. (2013). El duelo en niños, su abordaje desde la clínica del lazo social. In Contreras y Andrade. Congreso Interdisciplinario de Cuerpos Académicos. Ciencias Administrativas y Sociales. Buenos Aires. Recuperado de http://dialnet. unirioja. es/servlet/articulo

Descubriendo en la adultez las secuelas que del maltrato infantil

Hoy en pleno siglo XXI queremos darle la importancia que tiene el maltrato infantil por lo que se quiere empezar hablando de una de las etapas más relevantes para el desarrollo socioemocional del individuo; el cual hoy en día a cogido especial atención; pues nos hemos dado cuenta lo importante que es que la infancia tenga un adecuado desarrollo para que la persona tenga una buena salud mental.

Hasta el 2015, un 74% de niños en el Perú han sido víctimas de maltrato infantil alguna vez en su vida (ENARES en TeleSUR 2018).

Siendo este un problema a nivel mundial y que no distingue clase social; tiene carácter de invisibilidad debido a que ocurre dentro del ámbito familiar y pasa desapercibido. No conociendo que consecuencias tendría en el niño ni las secuelas que podría dejar en la adultez
Por lo que esta problemática recién comienza a ser objeto de interés por parte de los profesionales de la salud a partir de la segunda mitad del Siglo XX.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el maltrato infantil como “cualquier acción u omisión de acción que viole los derechos de los niños y adolescentes y afecte la posibilidad de que disfruten de un grado óptimo de salud y que afecte su supervivencia o su desarrollo”.

De quienes esperan recibir cuidado y amor, reciben golpes y otros maltratos.

Tipos de maltrato infantil

Es relevante conocer que el maltrato infantil se divide en dos tipos los cuales son maltrato por acción y maltrato por omisión.
Dentro del maltrato por acción tenemos el maltrato físico, psicológico o emocional y el abuso sexual. Y dentro del maltrato por omisión tenemos el abandono y la negligencia.

Maltrato Físico: El maltrato físico se define como aquella lesión infringida al menor y la cual es originada por los padres, cuidadores, docentes o cualquier persona que tenga a su cargo el cuidado de un niño. Aunque el adulto no tenga la intensión de lastimarlo; se considera maltrato a cualquier lesión física que presente el menor dentro de los cuales tenemos: hematomas, quemaduras, fracturas, lesiones cutáneas, torceduras, asfixia o ahogamiento.

Maltrato Emocional o Psicológico: Se define como maltrato emocional a todo acto de ridiculización, menosprecio o insulto que este dirigido hacia un menor; considerándose también como maltrato psicológico cuando se le somete al menor a que presencie otros actos de violencia física o verbal hacia otros integrantes de su familia; afectando su bienestar y su salud física y mental. Dentro de los indicadores de maltrato emocional tenemos: el rechazo, el aislamiento, insultos, criticas destructivas y amenazas constantes de abandono.

Abuso Sexual: Se define como abuso sexual a todo contacto sexual que se da entre un adulto y un menor de 18 años. En el que el individuo usa al menor para su satisfacción sexual. Dentro del abuso sexual está considerado la exposición de genitales, la violación, el estupro, tocamiento sexual, el incesto y actos libidinosos.

Abandono o Negligencia: Se define como abandono o negligencia hacia un menor; cuando sus necesidades básicas es decir (comida, vestido, cuidados médicos, higiene, protección y supervisión en situaciones peligrosas); no son cumplidas ni temporal ni permanentemente por ningún miembro de la familia que vive con el menor.

Conociendo que secuelas deja el maltrato infantil a corto y largo plazo:

El activista peruano Abel Daza quien también sufrió de maltrato infantil; nos indica que en el país se considerada al maltrato como algo positivo para la educación de los hijos tanto en el vínculo familiar como en el colegio (Telesur, 2018).

Hablando un poco más de las secuelas que trae el maltrato infantil

Después de la familia, el niño considera el colegio como su segundo hogar. Sin embargo, si por parte de los profesores el niño recibe gritos, humillaciones, insultos o castigos físicos esto puede ocasionar en el menor una baja autoestima y una falta confianza en sí mismo lo que puede originar inseguridad, agresividad, rechazo escolar, problemas de conducta y aprendizaje. También se ha llegado a conocer que muchos niños ayudan a sus padres en el trabajo llegando muchas veces a no asistir a clases o también trabajan independientemente en empleos informales sufriendo diferentes tipos de maltrato.
Al existir violencia intrafamiliar las habilidades sociales no se pueden desarrollar adecuadamente y los padres tampoco realizan de una manera adecuada sus roles tendiendo a repetir el ciclo de violencia del que alguna vez ellos también fueron víctima.


Mesa-Gresa y Moya-Albiol (2011) sostienen que, el niño a medida que va creciendo deja de tener consideración o simpatía por su madre que es víctima de maltrato intrafamiliar y tienden a ser hostiles y hasta agresivos. Llegando muchas veces a sufrir lesiones al estar involucrados en la violencia que se da entre sus padres. Teniendo más probabilidad a sufrir problemas emocionales y de conducta.
Las personas que han sido víctimas de violencia pueden llegar a presentar cuadros de depresión recibiendo el nombre de desesperanza aprendida, la adaptación hacia las diversas circunstancias de violencia y que se da como mecanismo psicológico como la negación o minimización.

¿Cuáles son los indicadores que nos podrían señalar que un niño es víctima de maltrato infantil?

  • El niño se muestra desconfiado, asustado.
  • Presenta una mirada baja o evitación de la mirada del adulto.
  • Hay desnutrición.
  • Incapacidad para relacionarse.
  • Parámetros de crecimiento por debajo de lo normal.
  • Bajo peso.
  • Rendimiento escolar bajo.
  • Alteración en la salud física y mental.

Antiguamente y hoy en día; se utilizan diferentes formas de maltrato para corregir las conductas inapropiadas de los niños y que erróneamente es visto de una forma natural y es socialmente permitido.

Ciclo de la violencia y la normalización de la misma dentro de la familia

La violencia es un problema de salud pública que hasta hoy en día sigue permaneciendo a ocultas por muchas circunstancias y que no nos permite conocer la magnitud real de esta problemática a nivel mundial, este ciclo de violencia es frecuente, repetitivo y cada año se incrementa más. Ya que hoy en día y en la antigüedad esta problemática se veía y se sigue viendo de manera normal en gran parte de los población y es una forma de crianza; muchos de los padres que se convierten en agresores de sus propios hijos también han sufrido de estos diferentes tipos de maltrato cuando han sido niños viendo este maltrato como algo común, repitiéndose el ciclo de violencia una y otra vez; por lo que los profesionales de la salud nos hemos podido dar cuenta que existe mucha falta de información para poder orientar y concientizar a las personas sobre las secuelas que puede traer la violencia.

El Ministerio de Salud del Perú señala que en 1997, 1.425.000 de niños, niñas y adolescente entre edades de 6 a 17 años se encontraban trabajando, y más de 15,00 de ellos lo hacen corriendo peligro (2000, p.31).

Causas del maltrato infantil
Hoy en día en que el maltrato infantil aumenta cada vez más y es visto por la sociedad como algo normal debemos conocer cuáles son las causas que hacen que esta problemática se incremente cada vez más.

Mesa-Gresa y Moya-Albiol (2011), afirman que los padres que se convierten en agresores de sus hijos sufren de algún trastorno psicológico, vienen de familias disfuncionales o ellos han sido educados de la misma manera por lo que ven estos tipos de maltrato como algo normal para educar a sus hijos.
Otro de las causas que nos dieron a conocer es el factor económico ya que los padres al no conseguir trabajo muchas veces descargan sus preocupaciones y frustraciones con sus hijos maltratándolos de manera física o psicológica.

Asimismo, ocurre que muchas veces los padres no tienen conocimiento acerca de lo que es un adecuado estilo de crianza, infringiendo su autoridad y sancionando cuando algo les parece mal por lo que maltrato físico y psicológico es visto de manera normal; y es considerado una medida de corrección.

¿Cómo se podría prevenir el maltrato infantil?

  • Realizar actividades de intervención en las escuelas para padres con la finalidad de promover un adecuado estilo de crianza y dar a conocer cuáles son las consecuencias que trae el maltrato infantil a corto y largo plazo.
  • Identificar situaciones de maltrato infantil y establecer estrategias de tratamiento.
  • Remitir a centros de salud mental a padres que tengan algún tipo de adicción.
  • Hacer que los profesionales de la salud puedan darle mayor énfasis a las consecuencias que trae consigo los niños que son víctimas de maltrato infantil.

El psicólogo tiene un papel muy importante ya que va ayudar a comprender la necesidad de poder prevenir el maltrato infantil, identificando los casos de maltrato infantil en el colegio y en la consulta privada, realizando también programas de intervención con los estudiantes.

El maltrato infantil ha existido siempre y es algo que no ha cambiado incluso incrementa cada vez más; siendo relevante cambiar el estilo de crianza de los padres y modificar la dinámica familiar para que esta problemática que se da a nivel mundial no siga dejando consecuencias en los niños y posteriormente secuelas en los adultos. Porque para educar y corregir no necesitas agredir.

Referencias

  • Mesa-Gresa, P., & Moya-Albiol, L. (2011). Neurobiología del maltrato infantil: el ciclo de la violencia. Neurológica.
  • Ministerio de Salud del Perú (2000). Violencia familiar y maltrato infantil. Situación de la violencia familiar en el Perú.
  • Telesur (2018). Un 74% de niños peruanos son víctimas de maltrato. Recuperado de: https://www.telesurtv.net/news/peru-aumento-indices-maltrato-infantil–20180717-0035.html

“Cuando era niña”

Desdóblate ante la vida, abre, despliega todos los recursos posibles: arte, comunicación (quejarse, para resolver también es válido), drenar con deportes entre otros, es una medida totalmente aceptable para que el dolor no gane la batalla, es justo y necesario sentirlo, para darle un significado que enriquezca nuestra existencia, analiza y acepta tus arrebatos.

Bruscos recuerdos llegan a mi memoria, no es necesario camuflarlos ni excusarse con que son “días difíciles”, no, solo están allí y se reproducen en cuanto la lupa se posa sobre ellos y es entonces cuando esa luminiscencia los activa. En esta ocasión, he hecho surgir recuerdos y una relación causa-efecto, algo así como un insight fantasmal, ha renacido. Bueno, si a eso vamos, todo insight podría ser fantasmagórico porque trae un tornado emocional como todo espectro que surge de la nada, pero, al mismo tiempo, cuando noto que su naturaleza incorpórea no me hará daño, sino que golpeará con su naturaleza comprensiva, es allí cuando me calmo y aprecio el golpe de realidad. Así lo he decidido.

A medida que repaso estas líneas en mi cabeza, surge un bloqueo monstruoso: no recuerdes, procrastina. ¡Evade! Entierra el impulso y calla. 

Pero no, me resisto, me combato y venzo porque reconozco que muchas veces soy mi propia enemiga. Mucho tiempo he sucumbido ante mis súplicas para quedarme en inactividad y sofocar mis sueños, aún lo hago, pero, despierto antes de la pesadilla saboteadora y gano. 

Es un pasaje bien aprendido de la niñez, vamos a explorarlo en retrospectiva, quien narra es una Brenda que duda aún si decirlo o no, que le tiembla la nariz y le aprieta la garganta, no obstante, con su voz aprendida e impostada de “niña de Discovery kids” bien portada, comienza a narrar. 

Primer acto: resuélvelo tú sola, Brenda

En un día caluroso, de esos vacíos y típicos del trópico destaca una niña que por su simpleza y muchas veces cobardía está atrincherada en una cama; pensando; tiene menos de doce años y más de seis, y sabe que está sola en esto, es su deber resolverlo ella misma porque pedir ayuda es quedarse muda esperando una respuesta que nunca llega, es saber que se pone en tela de juicio su capacidad, es saber que no hay disposición porque “es un tema menor”, porque es un miedo que debe superar, una circunstancia más.

Situaciones importantes que todo padre debía velar, pero, del que no repararon en su tiempo y se limitaron a espetar: “le teme a las matemáticas”, “qué floja, solo sabe escribir historias, para lo que es buena ella”. No, repasar el contenido exacto de esto no es relevante, vayamos a las entrelíneas, según me di cuenta después, lo que buscaba excesivamente con mi voz, actitud y calificaciones en las demás asignaturas era no fracasar ante todos porque la imagen impostada que creé y me crearon no me lo permitían  (sobre todo ante las matemáticas, ¡qué susto!). 

Ella, o sea yo, tuvo que aprender a resolverlo, “se buena aquí y allá” así cuando fracases, es decir, no obtengas, un 20 sino un 15, 11 o 10 nadie dirá que no te esfuerzas, pero, ya lo sabes, debes ser más inteligente ¿cómo todos multiplican y tú no?, ¿resta, tonta qué esperas? Y así aprendí a resolver sin hacerlo realmente, solo impostaba, tolerando arrebatos de otros y algunos otros míos, refugiándome en mundos mágicos de lecturas donde aprendí el valor de sumergirme en las líneas de libros y enriqueciendo esta particular jerga y entonación de “niña extraña”.

Además de eso, aprendí a callarme, escuchaba todo, sentía el dolor de otros como mío, pero no me defendía ni defendía a otros, solo pensaba desde mi trinchera y, me cuestionaba: ¿por qué le preguntas eso? es solo un niño, cuando un semejante era víctima de una injusticia de mano de los “grandes”.  De ese modo, aprendí a resolver que ante la injuria de la “autoridad” marcada por gritos, era admisible, aunque lo repudiara y estuviera en desacuerdo. 

No, no fui golpeada, pero vi a otros padecerlo. 

Segundo acto: la protección y seguridad son constructos creados por ti misma, Brenda ¡Dha! 

Los gritos afuera en el pasillo simulando truenos; están los mayores haciendo de rinocerontes ciegos intentando consolidar quién es el macho que manda: el ávido de estupefacientes o el gordo agresivo. Una batalla campal con tres espectadores, y entre tanto, acobijada después de la juerga de golpes y gritos: la sábana, cuántos sollozos ahogados, cuántos abrazos rodeando las costillas no pudo ver la sábana, muchas fueron las veces que, aún todavía hoy, han sido un placebo que invitan a dormir dejándome cubierta de pies a cabeza.

Qué plácido es tener el beneficio de un sueño sin la conspiración inconsciente de llenarte la cinta onírica de retorcidas y amargas historias, no, que yo recuerde, no tenía pesadillas tras percibir un encuentro hostil.

Gracias doy por eso.

Finalmente, aprendí de este manto protector que el calor y cubrirse es lo que necesito para afrontar la vida.

Tercer acto: la encrucijada y presente aquejado.

¿Llanto y molestia? Ha refugiarse en oscuridad y calor. ¿ansiedad y sentimientos de desamparo? La sábana te arropa, así como esas palmadas que me doy. Así, hecha hoy, soy un adulto. Es la representación de como un recurso infantil retumbó hasta el tuétano convirtiéndose casi en imprescindible, es lo que sí puedo hacer cuando no existen oídos amplios y comprensibles, o, más bien, cuando no confías en los disponibles, total, yo resuelvo sola ¿recuerdas? 

Por tal motivo, fue importante incluir el relato anterior. Sin embargo, no, querido lector, no me mal entiendas, también aprendí a encarar los problemas ¡cómo no! sola, con las piernas temblando y lacerando mentalmente todo mi ser, y pese a esto, han sido tantas las exposiciones que aquella habilidad antes impostada ahora es natural, la descalificación existe como pensamiento en bucle y se detecta y redirige. Ya no permito que gobierne más la distorsión cognitiva de creer poder hacerlo todo y deber actuar obligada a todo.

Cuesta mucho, pero se consigue, aunque he de confesar que me refugio en la procrastinación y la sábana, muchas veces es desde allí donde tomo impulso para seguir, “porque decir adiós es crecer” decía Cerati, y siento más que pienso, que es así, en la medida que rechazo los agravios creados por mí misma, más me entrego a la idea autocompasiva de que merezco un abrazo, no se de quién porque aún no se cómo aceptarlos o recibirlos, no obstante, sí son de mi misma los avalo, descanso las aguas del manantial del espíritu y avanzo, supongo, a eso se refería Cerati en esa precisa oración.

Yo protagonista

Generalmente, esperamos en un lugar como este un artículo con carácter informativo y hasta académico, que seamos relatores, pero, hoy, decidí relatarme a mí. Es una labor extraordinaria y diaria, el pensar sobre lo que hago; no obstante, si les soy honesta es la primera vez que es público, gracias por acompañarme.

Aunado a lo anterior, pienso que en la medida que recitemos lo que ocurre en el vaivén mental y demos respuestas, es posible que otros también encuentren las suyas. El acto de relatar, consiste en vivir una experiencia, crearla a partir de la chispa de otros o de uno mismo y expresarla, por ello, al momento de escribir, inspirar en otros, es el éxtasis. 

A donde quiero llegar, es que cuando escuchamos a otros, surgen interrogantes que por diversos factores omitimos indagar, y pasa en terapia: el tiempo, las emociones suscitadas, el estado de ánimo etc. impide recapitular a gusto, por ende, esta vez decidí exponerme, reflejarme en mi misma y hasta manifestarme vulnerable, porque ahora conoces mis dos bastiones para afrontar la vida: pensar en resolver… mientras me cubro como un tamal. Por otra parte, no hay mejor “sujeto de pruebas” que uno mismo, y antes de invalidar la privacidad de un paciente, prefiero darme a mí el permiso de escarbar hasta donde sea necesario.

Sonrío ahora que reparo en esto, gracias totales por no abandonarme, y antes de ponerme seria, te invito a conseguir tus bastiones de fortaleza, de seguro los tienes pero están invisibles, a veces los usamos tanto que nos parecen rutilantes, pero ¡ey! Destácalos, ese tic cuando dices algo turbio, ese apretón de estómago antes de ejecutar esa difícil decisión, que, aunque no haya un sanitario cerca, igual la tomas, esos, son bastiones, conductas que ayudan al organismo a reorganizarse. Ahora bien, qué dicen los autores al respecto, aquí un breve resumen teórico pues, de ejemplos estamos llenos en los párrafos anteriores.

Hablemos de autorregulación emocional, en los niños

La regulación supone el manejo  de  la  emoción  a  favor  de  un  mejor  funcionamiento  del  individuo  en  una  situación  dada” (Ato, Gónzalez, Carranza, 2004) en otras palabras, resume que la adaptación de las emociones a la situación supone sacar un mayor provecho de ellas, no solo de las “negativas” sino también de las llamadas “positivas” aunque, si vamos a hechos meramente teóricos ninguna emoción es positiva o negativa, pues, ellas tan solo anuncian lo que sucede en el ambiente. 

Además de lo anterior, debemos manejar conceptos tales como temperamento, el cual es hereditario y demarca esa parte más natural y primitiva de la personalidad, la cual viene acompañada a su vez por el carácter, el cual se asienta sobre las nociones aprendidas en sociedad. Todo esto me lleva a considerar ahora en la adultez, que estos dos ingredientes se unieron y dieron fruto a una persona que si bien se maneja con llamaradas ardientes de pasión alternándose con la gelidez de un témpano, también sabe muy bien (gracias a varios choques pasados) cuando ceder y turnar el mando para que un dragón voraz no lo dañe ni haga daño. Pero esto no vino solo.

Rodríguez (2014), habla de madurez cognitiva entre otros procesos que acompañan el desarrollo de los niños, a grandes rasgos, ya que en niños enmarcados dentro de un trastorno del neurodesarrollo no podemos decir lo mismo con tanta exactitud la mayoría de las veces. Aclarado lo anterior, hablemos ahora sobre algunos mecanismos atencionales, de forma muy sucinta.

Si te atiendo, me molesto

Muchos padres se sentirán vinculados a esta experiencia: un niño de menos de seis años es atrapado in fraganti jugando con las llaves del auto. Su padre, se lo quita porque el niño lo mordisquea y para evitarle un daño mayor al infante, a lo que el niño responde con una rabieta colosal ¡que es por tu bien, niño! ¿Te ha ocurrido? de seguro que sí.

Esto ocurre porque la red atencional que nos pone alerta ante eventos externos está en su nivel máximo de activación, siguiendo el caso anterior, supongamos que el niño se entretenía con el sonido de la alarma del auto, entonces, disfrutaba de la red atencional y se veía reforzado, es decir, le gustaba mantener la conducta. Pero, sí el niño es un poco más grande, entraría en juego la red de orientación que lleva la atención a un segundo estímulo, ejemplo: papá después de retirar las llaves del auto, le da una maraca para que la agite. Y esto, por simple que parezca, es un mecanismo excelente de autorregulación dado que permite a que el bebé pase de un primer estímulo a otro, dándose la capacidad de alternar sin desgastarse. Bastante inteligente ¿no?

Finalmente, hay dos ingredientes más, el primero es la red atencional ejecutiva que en niños un poco mayores se desarrolla en conjunción con el lenguaje y permite que la persona pueda inhibir otros estímulos y enfocarse en una tarea. Por otro lado, la maduración cerebral integral da la oportunidad de desenvolverse en diversos ámbitos siendo capaz de no dejarnos llevar por las peripecias de la vida y buscar con coraje una vuelta a las cosas. En resumidas cuentas, utiliza tus poderes atencionales para enfocar lo realmente valioso.

Mis últimas palabras para ti querido lector que llegaste hasta aquí es agradecerte y sugerirte que hagas resonar en ti la capacidad de poder desdoblarte ante la vida, abre, despliega todos los recursos posibles: arte, comunicación (quejarse, para resolver también es válido), drenar con deportes entre otros, es una medida totalmente aceptable para que el dolor no gane la batalla, es justo y necesario sentirlo, para darle un significado que enriquezca nuestra existencia, analiza y acepta tus arrebatos, te aseguro que te conocerás más que nunca. Cuando te cuestionas, abres un mundo de alternativas donde todas pueden ser y al mismo tiempo no, todo lo decide la elección que escojas. Todo depende de esto último. Por lo que atrévete a alternar, estar molesto, enfadado y demás está bien, pero no por mucho, alterna, así que si atiendes por mucho tiempo esa molestia es posible que te enfurezcas más, no dejes que gane, combate y vence.

Referencias

Ato Lozano, E., González Salinas, C., Carranza Carnicero, J. A. (2004). ASPECTOS EVOLUTIVOS DE LA AUTORREGULACIÓN EMOCIONAL EN LA INFANCIA. Anales de Psicología / Annals of Psychology, 20(1), 69-80. Recuperado a partir de https://revistas.um.es/analesps/article/view/27581/26751 

Rodríguez S., (2014). Desarrollo de la autorregulación en la infancia. (Trabajo de Grado en Maestro de Educación Infantil). Universidad Pública de Navarra, España.

 

Conoce a tu hijo a través del Eneagrama

¿Por qué mi hijo no puede quedarse en un solo sitio? o ¿Por qué no juega en grupo como los demás? Si observamos a nivel general a las personas vemos que desde bebés se van marcando diferencias, y son estas características las que van dando forma a la personalidad del niño.

Para conocer un poco más sobre este tema, debemos definir el Eneagrama como un manual de instrucciones que nos explica en base a nueve tipos de personalidad, las motivaciones profundas de nuestras conductas y actitudes. Estas nueve categorías nos servirán como un mapa que nos orientará a conocer las metas y los miedos de nuestros hijos. Es importante tener en cuenta, que el propósito del eneagrama no es encasillar al niño en uno de los modelos, sino el conocer las razones de su actuar para guiarlo con mayor seguridad durante su desarrollo. Sin más introducción pasamos a explicar cada eneatipo con sus características generales centradas en la niñez.

Esquema de relaciones entre los nueve tipos del eneagrama.

Eneatipo 1: El perfeccionista

Ilustración de Ray Caesar

Son perfeccionistas, eso los vuelve críticos consigo mismos y con los demás. Se sienten imperfectos y tienen la necesidad de compensar esa sensación de insuficiencia e inconscientemente crean un ideal de cómo debería de ser las cosas.

Infancia

Relacionan la búsqueda de afecto a través de la perfección, sienten que necesitan sobre pasar las exigencias de sus padres y temen no ser considerados lo suficientemente buenos. Desde niños empiezan un camino de perfección siendo buenos, limpios e inmaculados.

Consejo:

En un estado positivo se forman como personas responsables, organizadas, con mucha seriedad en su trabajo y compromisos. Cuando su desarrollo es insano pueden exagerar sus cualidades llegando al perfeccionismo extremo, sin sentir placer y espontaneidad en su vida.

  • Es necesario que aprendan a relajarse y a ignorar la voz del juez interior que resalta sus errores.
  • Dejar de sobre exigirse y ser conscientes de sus límites, tener presente que las cosas que hagas no deben ser perfectas, sino que deben ser honestas.
  • Escuchar más al otro, dejar la prepotencia y aprender de los demás.

Eneatipo 2: El que da

Ilustración de Ray Caesar

Prestan más atención a los demás, en sus necesidades y en cómo ayudarlos; requieren sentirse necesitados y apreciados volviéndose indispensables para otras personas. Son entregados a satisfacer las necesidades de los demás y no las suyas, pero interiormente esperan agradecimiento a cambio.

Infancia

Anteponen las necesidades de sus padres y hermanos; e incluso recuerdan haber aprendido que el afecto, el cariño y el amor eran premios que se ganaban siendo buenos y generosos con los demás. Así, poco a poco interiorizaron que ocuparse de uno mismo era un acto egoísta impropio de las “buenas personas”.

Consejo:

En su estado sano son personas muy altruistas y saben dar apoyo a quien lo necesita. En su estado insano pueden desconocer sus propias necesidades sin pedir apoyo, creyendo que es más importante las necesidades de los demás.

  • Deben aprender a estar solos, reencontrándose consigo mismos y reforzando su autoestima con propio amor.
  • Fortalecer su desarrollo personal, explorándose a sí mismos conociendo sus gustos y disfrutando de su mundo interior; entrando en contacto con sus talentos y desarrollarlos.
  • Amarse a si mismos, valorarse como las personas más importantes de sus vidas.

Eneatipo 3: El ejecutor

Ilustración de Ray Caesar

Buscan el éxito y el reconocimiento, son muy trabajadores y competitivos. Por su eficiencia y laboriosidad pueden mostrarse vanidosos, estando pendientes de su imagen y lo que proyectan a los demás.

Infancia

Aprendieron a ser queridos por sus éxitos, un claro ejemplo es que después de la escuela se les preguntaba que tal lo habían hecho en lugar de como se encontraban. Reprimieron sus propias emociones centrando su atención en adquirir estatus.

Consejo:

En su estado sano pueden superar todos sus desafíos perseverando al éxito. En un estado negativo pueden sobre esforzarse en su trabajo sacrificando otros aspectos de su vida, incluso llegar a engañar manteniendo las apariencias de éxito.

  • Deben tener presente que lo importante es lo que piensan de sí mismos, lo que les gusta y les motiva, dejando de lado las opiniones de los demás.
  • Desarrollar las cosas que les gustaría hacer en su tiempo libre, saber que el ocio no es una perdida de tiempo e incluso les permitirá recargar energías.
  • Conocerse a sí mismos los hará valorarse por lo que son, sin falsas apariencias.
  • Aceptar sus propias frustraciones y debilidades, les ayudará a identificarse a sí mismos.

Eneatipo 4: El individualista

Ilustración de Ray Caesar

Poseen una sensibilidad muy especial y particular. Se ven a sí mismos como diferentes de su entorno y se les es difícil encajar, sintiéndose a menudo incomprendidos por sus familias y amigos.    

Infancia

Durante la infancia han sentido que sus padres no se fijaban en ellos e incluso manifiestan que a través de sus cualidades y atributos especiales obtendrían la atención que buscaban. Así, poco a poco interiorizaron que no estaba bien ser demasiado práctico.

Consejo:

En un estado positivo se orientan a buscar belleza y dar su toque creativo; son conscientes de sus emociones intensas y de su mundo interior. En un estado negativo van comparándose con los demás, centrándose en las virtudes que les falta.  

  • Es bueno que sepan admirar las cualidades positivas de otras personas y aprender de ellos, tomarlas como motivación para desarrollar sus propias virtudes y aceptar sus defectos.
  • El escapar de la realidad se puede volver un problema a una solución, haciéndole difícil concentrarse en el presente.
  • Debe establecer rutinas, y enseñarles a ser organizados en sus trabajos. El orden ayuda a liberar la infinita creatividad que tienen.

Eneatipo 5: El investigador

Ilustración de Ray Caesar

Son considerados introvertidos y tienen dificultades para establecer relaciones emocionales con los demás. Llegan a ser reservados e incluso solitarios; les cuesta salir de su mundo interno hasta sentirse plenamente seguros, con los conocimientos que acumulen, sobre el mundo exterior.

Infancia

Se sintieron agobiados de recibir mucho cuidado por parte de sus padres, quienes llegaron a invadir su espacio e intimidad. Ante tal presión decidieron refugiarse en sus mentes, aprendiendo poco a poco que para sentirse seguros debían aislarse del mundo, evitando relacionarse   emocionalmente con los demás.

Consejo:

Con un desarrollo sano se vuelven visionarios y pioneros en el campo que les agrade. Con un desarrollo insano se desapegan de sus emociones adoptando una actitud de superioridad y arrogancia.

  • Les son de mucha ayuda practicar deportes, bailar o hacer ejercicio físico; deben conectar con sus cuerpos y salir de la mente.
  • Deben compartir lo que sienten con las personas de confianza, como su familia o amigos, los ayudará a salir de su aislamiento.
  • Tienen que poner en práctica todo lo que han aprendido, no solo deben absorber la información teórica y ser un observador.

Eneatipo 6: El leal

Ilustración de Ray Caesar

Desconfían de sí mismos siendo normalmente ansiosos e inseguros. Suelen ser muy fieles y leales, eso los vuelve excelentes asistentes y amigos ya que priorizan las necesidades del grupo. Les interesa la verdad y no se conforman con falsas apariencias.

Infancia

Tienen temor de no contar con el apoyo de sus padres para orientarse en la vida. Incluso pueden buscar la confianza y seguridad en personas que simbolicen autoridad para ellos perdiendo la confianza en sí mismos.

Consejos:

Ante un desarrollo sano aprende a transformar su cobardía en coraje, formando su autoconfianza y tomando decisiones propias. Ante un desarrollo insano pueden volverse ciegamente obedientes.

  • Deben aprender a relajar sus mentes, calmar sus pensamientos a través de la meditación o el yoga. Reflexionando sobre ideas recurrentes que los agobien y cuestionarlos.
  • Fortalecer su auto confianza y seguridad, tomando sus propias decisiones y asumiendo los resultados.
  • Confiar en la vida les enseñará que las cosas que pasan a veces no salen como las queremos, pero son las que necesitamos para crecer y seguir evolucionando.

Eneatipo 7: El entusiasta

Ilustración de Ray Caesar

Son optimistas, aventureros, atraídos por el placer y llenos de alegría. Se caracterizan por ser entretenidos, suelen llenarse de planes con mucho entusiasmo y dejarlo cuando se aburren. Tienden a la desorganización y constantemente huyen del presente.

Infancia

Sintieron que sus padres no los atendieron lo suficiente, aprendiendo a buscar seguridad a través de experiencias atractivas y personas estimulantes. Se acostumbraron a evitar la tristeza y el dolor, olvidando los recuerdos negativos de su vida.

Consejos:

Con un desarrollo sano sus mentes despiertas y ágiles son capaces de explorar nuevas ideas y concretarlas en proyectos. Con un desarrollo insano pueden ser impulsivos y muchas veces no llegan a terminar sus objetivos.

  • Tienen que aprender a darse un tiempo para sentarse y respirar, enfrentando el silencio del vacío interior.
  • Practicar la lectura, los ayudará a conectarse con su mundo interior.
  • Deben aprender a reconocer sus emociones ya sean desagradables o incómodas para ellos.

Eneatipo 8: El desafiador

Ilustración de Ray Caesar

Se caracterizan por ser seguros de sí mismos, con fuerte carácter y capaces de imponerse. Tienden a ser protectores con las personas que quieren y suelen ser de los que asumen el mando de su entorno.

Infancia

A una temprana edad tuvieron que enfrentar una situación conflictiva que los obligo a endurecerse, Puede que hayan sentido cierto abandono por parte de sus padres, dejando de lado su vulnerabilidad y enfrentándose a la vida con fuerza.   

Consejos:

Con un desarrollo sano son líderes que protegen al débil y se esfuerzan por la justicia. En un estado insano ocultan sus vulnerabilidades actuando agresivamente y siendo controladores.  

  • Deben de conectar su corazón con sus sentimientos, cuanto más sientan sus emociones menos trataran de ocultarlo.
  • Tienen que saber qué a veces pueden pasar cosas que nos hacen daño, tales sucesos son lecciones de vida y nadie es culpable de ello.
  • Aprender a practicar el perdón, sobre todo hacia las personas que consideran que hayan sido injustas o que sienten que les hicieron daño.

Eneatipo 9: El pacificador

Ilustración de Ray Caesar

No les gusta el conflicto y con frecuencia huyen de uno. Son complacientes, bondadosos y se acomodan con facilidad en cualquier grupo; pueden llegar a ser demasiado permisivos con los demás para mantener la paz.

Infancia

Desde muy pequeños buscan la armonía en su hogar aprendiendo a mantenerse alejados de los problemas casi invisibles ante sus padres, con pocas exigencias para no preocuparlos.

Consejo:

Con un desarrollo sano son dinámicos en sus trabajos manteniendo un ritmo gradual, tienen un sentido altamente integrado de sí mismos y del bien grupal. Cuando su desarrollo es insano pueden ocultar sus opiniones y preferencias para mantener una aparente paz.

  • Deben aprender a decir “no”, eso les da más libertad para que escojan las opciones que quieran y manifestar sus verdaderas opiniones.
  • Dejar de infravalorar sus ideas y ponerse en segundo plano, tener presente que dentro de cada uno hay muchas cualidades que nos hacen ser especiales.
  • Establecer rutinas productivas, que los obligue a moverse, también es bueno que aprendan a hacer actividades que desarrollen sus talentos.

Conclusión

El largo trabajo de conocernos puede comenzar antes de lo que creemos y según va pasando el tiempo o las experiencias que nos sucedan; vamos aprendiendo más sobre nuestro “yo” interno, como niveles de un juego que se van desbloqueando cuando más tiempo pasamos jugándolo. Durante estos procesos de descubrimiento nos podemos apoyar en herramientas como el Eneagrama que nos trazarán nueve bocetos con los cuales podremos identificarnos pero sería erróneo pensar que esto nos definiría en nuestra totalidad, esto solo es una herramienta que nos indicarán en que punto nos encontramos en nuestra evolución pero no nos marcará el camino que debemos seguir, eso es decisión de cada uno y como padres debemos proporcionar las herramientas necesarias para que puedan desarrollarlo a su propia manera.

Referencias

Borja Villaseca (2019). Eneagrama. 21/05/2019: Borja Vilaseca. Sitio web: https://borjavilaseca.com/eneatipo-9/

Don Richard Riso & Russ Hudson. (1999). La sabiduría del Eneagrama. España: Urano.

Jordi Pons. (2017). Eneagrama. 01/03/2019 Psicólogo-Barcelona. Sitio web: https://www.psicologo-barcelona.cat/#jordi

Personarte (s.f.). Eneagrama: Personarte. Sitio web: https://eneagrama.personarte.com/eneatipos/eneatipo-9/

Visión integral (s.f.). Eneatipo: Visión Integral Sitio web: https://www.visionintegral.org/content/category/10-psicologia-integral

CAPÍTULO III: «Cuando las aulas escolares se volvieron del tamaño de las pantallas»

Este artí­culo esta inspirado en una investigación sostenida en las consultas psicológicas con los distintos padres y niños. Por lo que, voy a presentar a un personaje, de nombre José Gabriel, construido para permitirme hacer una simulación de lo que sucede en la vida de los niños mientras cursan sus clases virtuales.

José Gabriel, será caracterizado como un niño de nueve años, estudiante del 3er grado de primaria en un colegio mixto, colegio al que asiste desde que tiene 3 añitos. Vive en un departamento en el 4to piso de un edificio, junto a su hermana Clarita, de 4 años, y a sus dos padres. Su madre trabaja a medio tiempo, vendiendo productos de estética por internet, y su padre es agente inmobiliario.

Normalmente, el padre de José Gabriel lo despierta a las 7am, luego de eso, él se asea, va al comedor a desayunar junto a sus padres y hermanita, y posteriormente, se traslada al espacio asignado para poder hacer sus clases virtuales.

Y así, empieza, su nueva rutina de vida: Hacer click, abrir la plataforma, ingresar su usuario y contraseña, colocarse los audí­fonos, escuchar y observar al profesor(a), hacer las actividades que se indican, como por ejemplo, escribir, dibujar, pintar, leer, resolver, analizar, y en todo el proceso, tratar de aprender.

Nuestro hogar es un espacio privado en el que guardamos todo lo que necesitamos para nuestra supervivencia (alimentos, abrigo, medicinas…), lo solemos complementar con aparatos electrónicos que nos faciliten cumplir con nuestras funciones de vida (cocina/cocinar, lavadora/lavar, televisor/entretenimiento). Aparte de ello, recurrimos a decorarlo con objetos que nos evoquen emociones agradables, como por ejemplo, fotografí­as, cuadros, flores, plantas, etc.

Es como un refugio en donde tratamos de guardar lo que necesitamos, y realmente pasamos tanto tiempo ahí, que ya hemos perdido la cuenta, y lo sentimos hasta como parte nuestra. Es más, si la vida fuese una pelí­cula, para la mayorí­a, nuestro hogar serí­a una de las escenografí­as más frecuentadas.

Hasta antes de la cuarentena, para los niños el hogar podrí­a ser visto cómo un espacio de comodidad. Sin embargo, actualmente, se trata del contexto espacial en donde se han ido materializando todas sus actividades.

Las paredes del colegio, se han pintado del color de nuestra sala, habitación, cuarto de estudios, etc. Resulta interesante reconocer que hoy en día, la casa es el nuevo colegio.

Por todo lo mencionado anteriormente, podemos afirmar que, en nuestros hogares existen muchas distracciones, especialmente para los niños(as) y adolescentes, como por ejemplo, la TV, el celular, los juguetes. Es más, quizá muchos de estos objetos los adquirimos en algún momento de nuestras vidas justamente para «distraer» a nuestros hijos(as).

Continuaré describiendo el caso de José Gabriel, quien desde que inicio la cuarentena, viene desarrollando sus labores académicas en la mesa del comedor. Uno de los motivos de consulta, fue que, él se distraí­a constantemente desde que se sentaba, incluso se tomaba mucho más tiempo del habitual en responder los ejercicios.

Un día de terapia, le pedí­ a su madre que se sentará en el lugar de estudios de José Gabriel, y que hiciera de forma «impulsiva» todo lo que le provocara. Ella inició mirando los cuadraditos de los individuales, luego los levantó y con la mano izquierda pellizco y doblo cada esquina. Después de unos instantes, se sirvió un vaso con jugo color naranja, y se inclinó para mirar hacia abajo de la mesa, notando que, bajo la silla de José Gabriel, habí­a una cajita de madera, enseguida recordó y dijo en voz alta: «Esta es la cajita en dónde le regalamos soldaditos la navidad pasada». Seguido a ello, comenzó a apoyar los pies en la cajita, y notó que la distancia entre la laptop y sus ojos era muy lejana, por lo que, trató de acercarla, pero entonces, no habría espacio para el cuaderno de estudios. Luego de resignarse, comenzó a pintar en una hoja reciclada, y cuándo el lápiz se quedó sin punta, inició la búsqueda del tajador en una cartuchera de interminables útiles de estudio. Luego, se puso de pie, dirigiéndose hacia la cocina, en búsqueda de un tacho de basura… Y así, nos pasamos una hora, ella «sintiéndose niña», y yo, cómo un «detective entendiendo la encrucijada».

«Definitivamente no es lo mismo», pensé. La distancia entre las cosas, la mesa larga y grande, la silla de adultos, la cajita de soldados usada como una especie de apoyo pisa-tierra, la distribución espacial del material académico, la cantidad de estí­mulos…

Del mismo modo, antes de culminar la sesión narrada, la madre de José Gabriel, habí­a tomado dos vasos de jugo, y se habí­a comido dos panecillos. Lógico, pensé, comer es lo que hacemos en la mesa del comedor. Es por esto que, hay que analizar el espacio asignado a nuestros hijos, observar la diferencia en la funcionalidad del ambiente previo, y tratar de disfrazar este nuevo espacio.

Como es evidente, los niños necesitan un espacio tranquilo y agradable donde logren concentrarse para hacer las actividades escolares.

En terapia, con ambos padres de José Gabriel, empezamos retirando los objetos distractores identificados previamente, aplicando la «Técnica de control de estí­mulos», que intenta controlar cualquier estimulo que provoca una conducta, con el objetivo de limitar o retirar las condiciones en las que surge la dificultad conductual.

Aparte de ello, hicimos una lluvia de ideas para «re-decorar» el espacio de estudio, hecho que luego los padres de José Gabriel concretizaran en casa. Y así, quedó fijada como una rutina preestablecida, el tener que hacerlo, antes de iniciar la jornada académica, así cómo el tener que, retornarlo a su forma original cada momento de comida.

Ahora bien, si tenemos un escritorio destinado únicamente para las labores académicas en casa, repensamos si su ubicación facilita el aprendizaje. Normalmente escogemos un rincón de su habitación para colocarlo, pero a veces puede ser interesante, especialmente cuando son más pequeños, reservar un espacio en la sala para ello, así, los podremos supervisar con mayor frecuencia.

Así mismo, para que los niños sientan que cambian de rutina, puedes crearles dos ambientes de estudio. De esa forma, podrán ir alternando en el transcurso del día, acorde a los cursos que lleven en sus clases virtuales, esto también ayuda a mantenerlos en movimiento, y a flexibilizar, de cierto modo, su rutina.

La luz es otro factor clave, la mayorí­a de clases virtuales se dicta en turno diurno, esto facilita que los estudiantes realicen sus actividades con luz natural, aseguremos que la ubicación del escritorio o mesa de estudio, obtenga el mayor beneficio de recibir la luz del día, en base a su posición. Es más frecuente que, en las tardes hagan las tareas escolares, por lo que, resultarí­a interesante, tal cuál se lo sugerí a los padres de José Gabriel, se sienten a leer un libro, a distintas horas del día y comprueben la eficacia de la luz en la consecución de sus objetivos.

Por otro lado, es necesario que la mesa y la silla de estudios, mantengan unas proporciones adecuadas a las medidas del niño(a), y este punto es uno de los más importantes para garantizar la permanencia del niño en el espacio fí­sico, dado que, si se siente incómodo, evadirá la situación, levantándose cada que pueda.

En ese momento de la terapia, ya organizando lo que se pudiera ver de forma externa al proceso de aprendizaje, consideré instruir a José Gabriel, y a sus padres, en la técnica de autoobservación, la que utilizamos para identificar las conductas no observables externamente. Una vez efectuado el entrenamiento, se le entrega una ficha que él pintarí­a con sus diseños favoritos, para que allí anotara cada que, algún hecho o situación acerca de su espacio de estudio le incomodará. A los 5 dí­as de seguimiento, tení­amos tres fichas completas, con datos no previstos, como: «Me da hambre el olor de la comida cuando mamá la prepara», «Suena el timbre de la clí­nica que está al frente a cada rato, y ladran mis perritos», «Me duele la espalda, porque la silla es dura», «No me gusta que atrás mí­o esté la pared y no me pueda mover», etc.

A raíz de estos comentarios, cada día fuimos mejorando el espacio escolar de José Gabriel, y Clarita, su pequeña hermana, quien tuvo la iniciativa de unirse a nuestros objetivos, justo al momento en el que pensábamos en que nombre colocarle a este espacio de estudio, en donde fluyeron las siguientes ideas: «Cuarto de cuadernos», «Colegio en casa», «Espacio de astronautas», etc. A estas alturas, el objetivo es que interioricen el concepto del nuevo espacio.

Una de nuestras últimas aventuras junto a José Gabriel, y su familia, fue emplear la técnica de Arteterapia, para relajarnos y crear decoraciones adecuadas para su espacio académico (Dibujos, notas motivadoras, estante con trofeos, una mascota vegetal, etc.).

Durante este proceso de acomodación del espacio académico, recordemos ir alternando el juego con la comunicación, para consolidar el ví­nculo de confianza con el niño(a).

Hace unos meses, la situación era completamente distinta, cómo hemos podido analizar, la diferencia entre las clases virtuales y las clases presenciales es abismal, y no sólo para José Gabriel. Por esto, es necesario que cambiemos de expectativa, una clase virtual no va a cumplir los mismos criterios que se tomaban en consideracion en una clase presencial, y viceversa.

Tratemos de continuar favoreciendo la adaptación de nuestros niños(as) enfocados en sus necesidades.

CAPÍTULO II: «Ser padres en tiempos de Coronavirus»

Érase una vez, luego de estar a punto de iniciar una nueva semana, que las puertas de casa se cerraron, y los niños se escondieron de un virus invisible por un tiempo indeterminado. Así, el mundo empezó a cambiar cada día un poco más.

Luego, la vida en casa, se convirtió en el único escenario para los niños, los personajes que representan a algunos familiares, serían también su único medio para transmitir abrazos, la realidad cada día se volví­a más virtual, el contacto fí­sico cada vez más lejano, y ya ni podían explorar su increí­ble poder para camuflarse en la naturaleza mientras jugaban, como pequeñas criaturas salvajes.

Pero, mientras lo de afuera estaba en silencio, lo de adentro se escuchaba cantar cada vez más fuerte.

Érase una vez, que el mundo de afuera estaba censurado, y el mundo de adentro tení­a la oportunidad de ser explorado.

En este cuento que leerán, los niños se convertirán en la generación con mayor poder imaginativo, y quizá cuando el mundo se vuelva a detener en un futuro, ellos sepan cómo hacerlo mejor.

Para que, en tu cuento, alcancen este mismo desenlace, es necesario que escribas desde AHORA las mejores lí­neas para ellos.

Pero, para escribir, resulta inspirador leer primero, informarnos, estudiar, analizar y reflexionar.

Confianza y Comunicación:

Ten presente que, esta temporada de confinamiento, te convierte en la principal fuente de referencia sobre lo que ocurre tras sus ventanas.

El primer paso es que te tomes un tiempo en seleccionar y revisar información sobre el tema, orientada a los niños como, por ejemplo, algunos dibujos, cuentos, experimentos, vídeos y otras actividades que permitan iniciar la conversación.

Para explicarles sobre esta situación, el segundo paso es pedirles su opinión, no podemos construir algo, sin revisar primero los cimientos, ¿Cierto? Necesitamos saber qué es lo que ellos saben de esta pandemia.

No se deberí­a tratar de una conversación alarmante, pero si puedes guiarlos a razonar, a qué traten de sacar sus propias conclusiones.

Recuerda esto: Los padres son los principales facilitadores de pensamientos para sus hijos.

Observa:

Las respuestas que buscas, están frente a ti, observa la conducta de tu hijo(a), analiza qué cambios se han dado estas últimas semanas, puedes tratar de responder las siguientes interrogantes: ¿Cómo describes su hábito de sueño?, ¿Duerme tranquilo(a) o tiene pesadillas?, ¿Tiene insomnio?, ¿Cómo calificas su apetito?, ¿Se mantiene en el mismo peso?, ¿Se muestra más irritable?, ¿Tiene momentos de juego imaginativo?… Si notas alguna variación significativa, o tienes dudas y buscas orientación, aní­mate y busca apoyo psicológico.

Validar las emociones:

Conversa con tus hijos, háblales acorde a su edad cronológica, te recomiendo que el mensaje que vayas a expresarles emplee palabras claras, frases concretas, y que abarque un solo tema a la vez.

También ayuda que les manifiestes algunas de tus emociones. Si empiezas a quitarte la armadura, ellos te mirarán, y lo terminarán haciendo también.

Esto porque, hablar de tener miedo o acerca de sentirse triste, con los niños, podrá ayudarlos a expresar lo que sienten, y a validar sus propias emociones, llegando a sentirse más seguros.

Vamos a colocar un ejemplo, Graciela, una niña de 8 años, a quién le encanta dibujar dinosaurios, tiene miedo de tener el virus, y por lo menos, unas cinco veces al día coloca la palma de su mano derecha sobre su frente, luego de haberlo hecho con la frente de su hermanita, para tratar de comparar su temperatura, y ya se imaginarán cómo reacciona cuando percibe tener una temperatura más alta, lo más difí­cil para ella, no es el tener ansiedad, ni el manifestar una constante necesidad de comprobación de sus sí­ntomas, sino que, lo más difí­cil para Graciela es el pensar que no puede compartir lo que le pasa con sus padres.

Información selectiva:

Filtra la información que lees, escuchas y observas, y hazlo tan seguido que se convierta en un habito.

Verifica lo que tus hijos están escuchando, hay mucha información de fuentes de diversa í­ndole, en torno a la enfermedad del coronavirus.

Vamos a colocar otro ejemplo, imaginemos que, un sábado en la mañana, esta desayunando una familia, de pronto la madre se muestra ciertamente distraída, parece no estar prestando atención a lo que sucede en la mesa, sino que, esta totalmente atenta a las noticias que mira desde su celular, lo que genera curiosidad en sus dos hijos, de 4 y 6 años, quienes no le quitan la mirada por un largo periodo, y mientras esto sucede, la madre cada que lee una noticia, presenta los gestos de temor en ascenso. De pronto, la madre decide compartir una de las tantas noticias, es más, la lee tal cual delante de su esposo e hijos…

Con este ejemplo pretendo recordar que, muchas veces los medios textuales no exponen una categorí­a PG13, como los medios televisivos, por ejemplo en el caso de las pelí­culas que son solo para adultos.

En general, las noticias del periódico, TV, celular, radio, etc., tienen contenido únicamente para adultos. Quizá algunas páginas puedan ser revisadas por los adolescentes, pero esto luego de que los padres seleccionen dichos contenidos.

Actitud:

La visión que vayan a desarrollar los niños sobre la situación actual, no depende únicamente de la información que sus padres les transmitan, sino especialmente de la forma en la que lo hagan.

La actitud que manifestemos generará una respuesta en los niños, que vendrí­an a ser nuestros receptores primarios.

Tolerancia a la incertidumbre:

Cuando sucede algo, solemos regresar al pasado para evaluar situaciones en un contexto similar. La coyuntura actual, no lo permite, se trata de una situación atípica y lo que prima es la incertidumbre.

Aceptar que no sabemos lo suficiente sobre lo que va a ocurrir, es un paso que nos invita al silencio, a la reflexión, a analizar todas las posibilidades, y esta bien, pero todo eso nos distrae de disfrutar del presente.

¿Habías escuchado alguna vez sobre la técnica de Mindfulness?, esta técnica sugiere que mantengamos una atención plena dirigida al momento presente. La mejor manera de hacerlo es percibiendo las sensaciones.

Vamos a colocar un último ejemplo, imaginemos que estamos cenando, y que mientras lo hacemos estamos sentados en la mesa, junto a nuestra pareja, estamos presencialmente, es cierto, pero no estamos conectados con el momento, ya que en esa media hora, estamos teniendo una serie de pensamientos catastróficos sobre la pandemia. Lo que necesitamos es retornar al presente, el futuro es lejano e incierto.

El Mindfulness aplicado a esta situación sugeriría que la persona se permita «sentir», disfrutar de esa taza de café caliente, percibir el olor, la temperatura, el sabor, observar la escena de compartir ese momento junto a su pareja, escucharla, mirarla a los ojos… vivir el presente.

Es importante aprender a aplicarlo, para que a través nuestra propia vivencia, logremos transmitirlo a nuestros hijos.

Recordemos que, usualmente los niños se encuentran más posicionados en el presente, en lo inmediato, y le sacan el mayor provecho especialmente mientras juegan, así que, tal vez nos hace falta observarlos más, para ser también nosotros quienes aprendemos de ellos. Por eso jugar siendo adultos, se convierte en una estrategia de salud mental, jugar suele llamarse «tener un pasatiempo», ya sean hacia las plantas, la cocina, bordado, la carpintería, armar rompecabezas, coleccionar…

Altruismo:

Efectúen una lluvia de ideas, sobre la mejor forma de ayudar a los demás, estas actividades pueden ir desde acciones simples, como que te ayude a explicarle lo que sucede a niños más pequeños, mediante una carta, o un dibujo, hasta acciones más complejas, en donde podrán formular ideas para ayudar a otras personas, si tus hijos se centran en ayudar, estarán canalizando adecuadamente parte de sus emociones.

También resulta motivador que le cuentes a tus hijos noticias positivas, especialmente las que tienen que ver con personas ayudando a otras personas.

Más adelante, en otros capí­tulos resumiré algunas estrategias para proteger el bienestar emocional de los niños. El contenido incluye ideas que he podido ir desarrollando en las sesiones terapéuticas (Modo consejería) con padres, madres, cuidadores y familiares.

CAPÍTULO I: «La mente de los niños en los tiempos del Coronavirus»

Estamos tomando decisiones a cada segundo, y ellos nos observan, nos escuchan, nos interpretan, me asusta pensar que no lo estemos haciendo del todo bien. Estamos marcando un precedente con nuestras acciones u omisiones, da lo mismo, ellos están traduciendo cada hecho, y se lo están tomando bastante personal.

Llevo casi 10 años como Psicóloga, de ese tiempo las mejores experiencias las he tenido en consultas con los niños(as), estos últimos dí­as realmente los estoy echando de menos, lo que más nostalgia me da, es el platicar con ellos mientras jugamos, su forma de ver la vida, tan práctica, tan simple, y a la vez tan profunda. Muchas veces me han dejado en desconcierto, y es que debo confesarlo, todo este tiempo, he sentido que soy yo la que aprende más de ellos.

Desde que inició la cuarentena estoy cuestionándome sobre la interpretación que ellos le están dando a estos dí­as, apartados del mundo exterior, imagino a muchos contentos de poder pasar ese tiempo tan anhelado con sus seres queridos, a otros disfrutando de haber sentido que las vacaciones se ampliaban, imagino también, con el pasar de los das, cierto temor en su mirada, dada la incertidumbre por la que atravesamos como sociedad. Estoy segura, cada uno tendría una gran historia que contar, para el día en el que nos reencontremos en el consultorio.

Las vidas de todos están ciertamente pausadas, y hoy busco hablar en nombre de los niños y niñas, a quienes tal vez les cueste un poco poder expresar lo que piensan por la complejidad del tema.

Para esto, podrí­amos empezar recordando aquella época de colegio, los estí­mulos, la profesora, los compañeros del salón, el recreo, la bulla, el camino de ida y vuelta a casa, la lonchera, las tareas, las risas de los amigos, los juegos, los colores. Ahora, imaginemos que, de haber empezado las clases, a los pocos dí­as, nos las quitan, no entendemos las razones, quizá nos acompaña una alegrí­a inicial, pensando que Las cosas serán como hace unos dí­as, con salidas al parque, centros comerciales, acompañar al trabajo a mamá o papá, visitar a los abuelos. pero resulta que no, que «Estos dí­as no podemos salir de casa, no vamos a poder patear la pelota en el parque, jugar con los amigos, acompañar a hacer las compras, respirar el aire de libertad».

Son sólo unos dí­as, nos explican, pero en nuestra maravillosa e inocente mente, vivimos del presente, y unos dí­as nos suenan a un lejano futuro. No queda de otra, a hacer lo que nuestros padres dicen, ¿no?, pero, ¿Lo dicen porque quieren, o porque lo dice el Presidente?, ¿!No entiendo!?, ¿Por qué no podemos salir?, Todos los adultos están raros, ¿Qué pasará con papá, ¿Por qué está sentado en la mesa con cara de preocupación?, ¿Por qué tenemos que quedarnos en casa?, ¿Y por qué todo el día hablan de un virus?, Estoy cansado de escuchar sobre el Coronavirus, es como la palabra más fea, y no sé porque me parece tan fea, Resulta que el virus es cómo la gripe, yo tuve gripe la semana pasada, ¿Y, si me he contagiado¿, ¿Qué pasará conmigo si me contagio?, Escuché que hay que quedarnos en casa por el bien de todos los abuelitos del mundo, ¿Y si al salir a la tienda mamá trae el virus a casa?, ¿Qué pasa con los niños, también enfermamos?, Escuché decir que no habí­a cura, ni vacunas, que ya no habí­an camas en los hospitales, Dice mi tí­a que en otras ciudades la gente está empezando a morir, ¿Qué es la muerte?, ¿He visto el noticiero, que en España las personas se despiden de los viejitos usando la Tablet, Yo ya no quiero salir porque me da mucho miedo la calle.

Mencioné lí­neas arriba que, hablarí­a en nombre de nuestros niños(as), y es que, literalmente lo acabo de hacer, todas las frases descritas en cursiva son nubecitas de pensamientos extraños de las terapias virtuales que cursamos en estos dí­as de aislamiento, en esta oportunidad les he puesto los subtítulos a sus pensamientos.

El impacto psicológico del confinamiento en nuestros niños, depende de la visión que ellos tengan sobre la situación actual. Es por ello que, este artí­culo pretende estimular una actitud más positiva frente a esta situación, por parte de los padres, familiares, maestros y/o cuidadores, esta es la fase inicial de todo proceso psicológico: «La concientización».

Es necesario que nos tomemos un momento para escuchar sus preguntas y miedos. así como también, para compartir los propios, claro, dentro de lo que corresponde a la edad del niño(a). Demostrándoles nuestra empatí­a, y por sobre todas las cosas, paciencia.

Es por esto que, hoy vuelvo a escribir otro artí­culo, porque siento que nuestros niños realmente nos necesitan trabajando en equipo. Hay que darles hoy una lección de vida, y ¡Hagamos que valga la pena!

Prometo hacer más rutinario el vicio de la escritura, y volver pronto con nuevas reflexiones.