Mi verdadero y falso yo: Esencia y ego

Podríamos decir que somos como somos debido a lo que hemos vivido, desde que nacemos estamos expuestos a situaciones que influirán poco o mucho en nuestra forma de ser. De bebés no tenemos consciencia del mundo y somos completamente dependientes de otros para sobrevivir tanto física como emocionalmente; pasarán muchos años hasta que podamos desarrollar la cualidad que nos hará quienes somos: la conciencia.

Nuestra conciencia nos permitirá elegir cómo pensar, qué decir, cómo comportarnos y qué tipo de decisiones tomar para construir nuestro propio camino en la vida. Antes de nacer tenemos una unión y conexión profunda con nuestra madre, sin embargo, en el nacimiento se produce el primer gran trauma de nuestras vidas: la separación de esa unión y conexión que nos deja a merced del gran y peligroso mundo; de pronto, al encontrarnos solos, con frío, hambre y necesidad de seguridad y protección, empezamos a sentir una perpetua sed de cariño, ternura y amor (Vilaseca, 2013).

Según Vilaseca (2013), cada herida que sufrimos se cura con el tiempo, sin embargo, el trauma del nacimiento es tan cruel que nos deja una marca de por vida -informalmente conocida como ombligo-, esta permanece en nuestro cuerpo hasta la muerte, recordándonos aquello que necesitábamos para el vínculo esencial que en su tiempo todos experimentamos.

Si bien Sigmund Freud y Aristóteles han hablado sobre lo consciente e inconsciente del ser, cada uno con diferentes teorías y argumentos, ambos concuerdan con que hay una parte en lo profundo de nosotros que nos hace ser quienes realmente somos y otra, más superficial, que mostramos ante el mundo. La esencia es el lugar donde se encuentra nuestra verdadera naturaleza, es una conexión intensa con lo que realmente somos. Según la Real Academia Española (RAE), la esencia es: “Aquello que constituye la naturaleza de las cosas, lo permanente e invariable de ellas”. La esencia está relacionada al arte de ser y estar, cuando empezamos a vivir de dentro hacia afuera. Y por más que todo a nuestro alrededor siga igual, si nosotros cambiamos, de pronto todo empezará a cambiar.

Vilaseca (2019) señala que la oposición de la esencia es el ego, siendo este un instinto de supervivencia emocional, el ego nos hace construir un personaje con el que interactuamos en sociedad, este surge al victimizarnos, al culpar a los demás por lo que nos sucede, cuando tomamos las cosas que nos pasan o los comentarios de los demás como una ofensa personal, o al dejarnos llevar por lo que dicen los demás acerca de nosotros. Aunque nos identifiquemos con él, no somos nuestro ego, es una creación individual, tintada con pensamientos y creencias. Con el paso del tiempo solemos sentirnos guiados, no por nosotros, sino por nuestras reacciones emocionales, en consecuencia, nos volvemos esclavos de nuestras circunstancias.

Nuestro ego nunca tiene suficiente, siempre quiere más. Sin embargo, gracias al sufrimiento que nos provoca nuestro ego, cuestionamos el sistema de creencias que nos mantiene mimetizados a él. Y es allí cuando empezamos un camino de aprendizaje para reconectar nuevamente con nuestra verdadera esencia.

A raíz de todo esto, podríamos decir que la esencia es lo que somos realmente, y el ego, lo que aparentamos ser. La primera permanece, aunque oculta la mayoría parte del tiempo y la segunda está regida por las diferentes vivencias, contextos y culturas a las que estamos expuestos.

Referencias

Vilaseca, B. (2019). Encantado de conocerme. Editorial: S.A.U. Barcelona.

Freud, S. (1923). El yo y el ello. España: AMORRORTU.

Perez Arenzana, M. T. (2016). La esencia aristotélica, sus implicaciones y aplicaciones a la realidad natural. Universidad de Málaga.

Real Academia Española (2014). Diccionario de la lengua española (23a ed.).

Un grupo de autoayuda

Un hábito negativo se había apoderado de mi vida” 

Como un factor no positivo del Trastorno Límite de Personalidad es que, al presentar anhedonia, facilitó a que busque experimentar placer por medio de experiencias y acciones no saludables (Cervera et al., 1999), pero hoy, solo por hoy, disfruto de mi libertad gracias a los grupos de autoayuda.

Los grupos de autoayuda nacen por los años cuarenta con el movimiento de autoayuda, donde se funda Alcohólicos Anónimos (AA) que tenían como único objetivo, el brindar un medio social como una alternativa de solución frente a una enfermedad. Es así que, las personas con diferentes problemas empezaron a realizar esta práctica y fomentar la ayuda mutua. 

En los grupos de autoayuda y diferentes asociaciones se encuentran: mujeres maltratadas, homosexuales, enfermos de sida, madres solteras, familiares y allegados de enfermos mentales, personas con problemas de diferentes tipos de patología (alcoholismo, adicciones, depresiones, trastornos de alimentación, etc.), diabetes, cáncer y entre otros (Rivera et al, 2000).

Es por ello que considero como una herramienta complementaria a un grupo de apoyo que me ayudó a reconectarme con la espiritualidad. Porque además de mi psicoterapeuta y psiquiatra, necesitaba conocer el lado espiritual para sentirme serena, y tranquila en mi recuperación a causa de un mal hábito que había gobernado mi vida por muchos años. De igual manera con la identificación con los miembros del grupo, lo cual me hace saber que no soy la única que atraviesa dicho problema. 

En cuanto a la espiritualidad, es aquella experiencia personal expresada a través de la creatividad, sentimiento, cuerpo y pensamiento, donde permite a la persona el poder conocerse a sí mismo por medio de la reflexión (Culliford, 2006).  

La espiritualidad y el bienestar psicológico tienen una estrecha relación al cumplir un papel indispensable en la salud mental y física de las personas con un problema en el proceso de recuperación que se encuentren, ya que esta recuperación es personal. Asimismo permite un favorable resultado en sus tratamientos o al afrontar algún síndrome de abstinencia (Vives, 2016).

En los grupos de autoayuda se mantiene un sentido espiritual más no religioso, es decir, cada quien puede recurrir a un Poder Superior a quien brindarle culto o agradecimiento.

Algunos autores mencionan que la religión vive en el pasado y en el futuro mientras que la espiritualidad vive en el presente, en el hoy (Rubio, 2018). Pero al fin y al cabo, y como dice la frase atribuida al sacerdote jesuita Pierre Tielhard de Chardin: “No somos seres humanos que pasan por una experiencia espiritual… Somos seres espirituales que pasan por una experiencia humana”. Muchas personas prefieren vivir cada 24 horas y, en cada día de hoy, pensar en una plena recuperación, disfrutar la vida, confiar en las nuevas amistades, no faltar a las reuniones, y ver el cambio en el día a día en esta nueva forma de vida (NA, 2010). 

Referencias

Cervera, G., Boliches, F. y Valderrama, JC. (1999). Trastornos de la personalidad y drogodependencias. Trastornos Adictivos. https://www.elsevier.es/es-revista-trastornos-adictivos-182-articulo-trastornos-personalidad-drogodependencias-13010685

Culliford, L. (2006). Spirituality and the Healthy Mind: Science, Therapy and the Need for Personal Meaning. PubMed Central (PMC). https://www.ncbi.nlm.nih.gov

Rivera, A., Salido, G., Martín, L. y Morandé, G. (2000). Las aportaciones de los grupos de autoayuda a la salud mental. Clínica y Salud, https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=180618250004

Vives, E. (2016). La Espiritualidad: factor protector en salud mental. Repositorio Institucional CEU. https://repositorioinstitucional.ceu.es/bitstream/10637/11074/6/Espiritualidad_Vives_2016.pdf 

Rubio, F. (2018). Religión y Espiritualidad. La prensa gráfica. http://www.repo.funde.org/id/eprint/1508/1/OPINI%C3%93N-31-12-18.pdf

Narcotics Anonymus (2010). Narcotics Anonymus World Services https://na.org/admin/include/spaw2/uploads/pdf/litfiles/cs/CS_3108.pdf

Entendiendo la identidad

Entendiendo la identidad

Para dejarlo claro de entrada, la identidad siempre está presente en toda persona, solo que, en ocasiones, no la potenciamos y nos abatimos por las dificultades, pero siempre tendremos características, que nos distingan del resto. Pero entonces, ¿por qué pareciera que hay una falta de identidad en algunas personas? Pues esto no es más que una pérdida temporal de nuestras habilidades y rasgos que sucede por diversas situaciones de nuestra vida, especialmente se da en familias disfuncionales y en situaciones estresantes, que nos llevan al límite.

LA IDENTIDAD Y MI PROPÓSITO

La identidad va ligada con nuestro propósito de vida, y para saber este, se debe contestar con sinceridad las siguientes preguntas:

¿Quién soy?

¿En qué creo? ¿Sigo alguna religión? Sí o no, y por qué.

¿Cuáles son mis valores morales?

¿Qué me gusta de la vida? ¿Qué podría hacer sin recibir dinero?

¿Qué me hace feliz? ¿Dónde estaría más feliz? ¿Me gusta mi alrededor?

Por lo tanto, una persona que conoce su identidad, debe ver forzosamente el tema espiritual, porque te orienta al camino que deseas seguir en la vida. Tiene mayor facilidad para alcanzar sus metas porque, en primer lugar, sabe lo que quiere, y tal vez aprendió a través de sus errores. Es entonces importante considerar que las personas se sienten sin identidad, cuando no aprenden de sus yerros. Y muchas veces sus padres son sobreprotectores, los que, al protegerlos de cualquier daño posible, los hacen débiles; o quizás, del otro lado de la moneda, tienen padres tan autoritarios que los vuelven personas muy críticas con ellos mismos, y en busca de esa aprobación ausente, pierden parte de su identidad. Es muy fácil caer en esto, sobre todo en la adolescencia, en la que aún no se ha formado completamente el carácter, y la familia es una guía fundamental en nuestra vida.

Carl Jung: Sombra, ego e identidad

El inconsciente es nuestra sombra, lucha por mostrarse, pero es reprimido por el ego, esto claramente es una causa de una crisis de identidad; cuando reprimimos emociones, no sacamos a flote nuestro verdadero yo (Giardini et al, 2017).

ilustracion 1: Carl Jung, sombra-ego

Identidad y alma

El alma, según todos sabemos, es lo que queda cuando el cuerpo muere y va al cielo, al infierno o al purgatorio; asimismo, para otros esto aún es un misterio. Quizá para los que no creen en estos lugares celestiales y de sufrimiento, les sea más difícil tomar conciencia de sus acciones diarias, quizá pueden vivir el día a día, llenos de miedos, angustias y obsesiones; no obstante, los creyentes tampoco están exentos de estas dificultades

Como premisa, el que tiene identidad, busca ayuda… Quien busca ayuda está bien. ¿Por qué? Porque reconoce que no es perfecto, que hay momentos donde nos marchitamos; pero entiende que volverá a florecer con ayuda de otros y confiará cada vez más en sí mismo.

ilustracion 2: identidad y alma

EJERCICIOS PARA COMPRENDER NUESTRA IDENTIDAD:

  • Escribir quién eres, lo importante del ejercicio es no pensarlo mucho y ser lo más sinceros posibles, y leerlo en voz alta; pues hablar sana, y en voz alta, mucho más; por ello las terapias con psicólogos se hacen hablando y escuchando. Nuestras palabras tienen poder.
  • Trabajar la inseguridad, por cualquier arista se puede empezar a mejorar, no hay una lista exacta de cosas a hacer. Para comenzar a mejorar, en cualquier aspecto que perjudique nuestra identidad, puedes usar tu imaginación, esta ha sido una muy buen arma ante las más grandes dificultades a lo largo de la Historia.
  • Otra herramienta que incrementa nuestra seguridad y fortalece la identidad es leer, el conocimiento es la buena amiga que nos ayuda a tener más cultura y adentrarnos en el mundo.
  • Dejar de lado la alienación, el uso excesivo de redes sociales y el miedo; allí se pierde el alma, la identidad. Hay que volver a las bases, al principio hacer cosas que, por sentido común, sabes que son buenas. ¿Qué es lo más simple que te puede hacer feliz? Podría ser sentarnos a tomar sol; mirar las plantas; rezar; dormir temprano; escuchar atentamente lo que otro nos dice sin pensar en nosotros mismos; poner nuestros pies descalzos en la hierba; escribir en una hoja todos tus miedos y luego leerla en voz alta para después quemarla; tomar un baño con agua caliente y dejar que el agua arrastre tu tristeza; etc.
  • Seguir nuestra intuición, si estamos en una situación complicada, por muchos consejos que recibamos, tenemos que seguir nuestra intuición, porque esta nunca se equivoca, aunque está presente el riesgo de confundirla con una falsa creencia de seguridad y podemos terminar tomando decisiones desde el apego, desde la duda, o desde el miedo.
  • «¿Puede haber un yo sin un tú? La existencia de uno depende de la del otro. Yo soy yo, en la medida en que puedo distinguirme de otro y puedo reafirmarme como un individuo diferente y singular, con su propia historia y con su propio bagaje de sentidos e interpretaciones. Mi identidad se construye gracias a la alteridad”. (Padilla, 2022)

Referencias

Padilla, J. (marzo de 2022). La mente es maravillosa. Obtenido de https://lamenteesmaravillosa.com/que-es-identidad-personal-como-se-construye/

Giardini, A.; Baiardini, I.; Cacciola, B.; Maffoni, M.; Ranzini, L. y Sicuro, F. (2017). Comprende la Psicologí­a. Carl Gustav Jung: El inventor de la psicología analítica. Barcelona: Editorial Salvat, S.L.

Lo que no debe decirse: Secretos familiares

De generación en generación las familias desarrollan ciertos patrones de comportamiento, así como aspectos prohibidos o mal vistos por la sociedad según sus miembros. El Instituto Vasco de Estadística, define una familia como un grupo de personas vinculadas entre sí, generalmente por lazos de parentesco; dentro de este conjunto de personas es común que se presente un individuo que guía sus acciones e implanta creencias, patrones, tradiciones y secretos que se respetaran dentro del sistema familiar.

Alarcón de Soler (2013) y Mansilla (2019) refieren a los secretos familiares como parte importante de la dinámica familiar, además, constituyen un fragmento de la intimidad de cada uno de sus miembros. La temática de estos secretos es capaz de ir cambiando a través de épocas y tiempos, hacen referencia a ciertos acontecimientos traumáticos (violación, incesto, maltrato, aborto, adopciones, trastornos mentales, etc.) ocurridos en una familia que son escondidos porque se avergüenzan o se culpan de ellos y se ocultan con tanto cuidado y recelo que pueden ocasionar problemas psicosociales a través de las generaciones.

Los secretos se refieren a algo oculto, ignorado, escondido y separado de la vista o del conocimiento de los demás (RAE, 2022). Así mismo, Rober, Walravens y Versteynen, en el 2012, definieron a los secretos familiares como el ocultamiento consciente de alguna información o algún acontecimiento por uno o mas miembros de la familia, que pueden verse afectados por ésta.

La generación que inicia el secreto familiar controla esta información, ya sea implícita o explícitamente, el ocultamiento se da de una manera colectiva y se muestra una realidad diferente para miembros externos a la familia.

Cuando un evento traumático no llega a simbolizarse de un modo adecuado, no puede expresarse en palabras y continua dentro de la familia mediante actitudes y comportamientos, pero no mediante el habla; causa vergüenza, rechazo, censura, desaprobación y humillación, por ello, es doloroso para la familia y somete a cada miembro a una fuerte presión psicológica (Mansilla, 2019).

Al silenciarse, se reprime la posibilidad de expresión y demostración de emociones negativas relacionadas al evento escondido, termina formando parte del inconsciente y puede emerger en siguientes generaciones; a raíz de esto suelen darse las problemáticas psicológicas y de disfunción familiar. A demás, puede vivirse como una situación destructiva que genera desgaste emocional y ansiedad que crecerá con el tiempo, pudiendo llegar a la somatización (Termini, 2018).

Cada miembro de la familia crea vínculos entre sí, pero también con sus antepasados, por ello, los mantienen unidos con los traumas silenciados, por medio de una identificación inconsciente. Por ende, es importante identificar estos secretos que causan angustia y problemas psicológicos para trabajarlos y poder mejorar la situación de la familia y cada uno de sus integrantes.

Referencias:

Alarcón de Soler, M. (2013). Secretos familiares: Interrogantes y reflexiones. PSIMONART, 5(1-2), 23-35

Mansilla Izquierdo, F. (2019). Aproximación a los secretos familiares. INTERPSIQUIS

Rober, P., Walravens, G., Versteynen, L. (2012). In search os tale they can live with: About Loss, family secrets, and selective disclosure. Journal of marital and family therapy, 38(3), 529-41.

Termini, F. (2018). Family secrets: Clasification and consequences. Euromediaterranean Biomedical Journal, 13(23): 98-103

¿Tienes cambios de humor repentinos? No estás solo

Queridos amigos, tras pasar por unos días de repentinos cambios de humor, quise investigar más al respecto sobre este fascinante tema.

Los cambios de humor también se pueden conocer como “bajones emocionales”, que ocurren cuando uno lleva quizá un día, unos días, una semana o varias semanas, acumulando una situación estresante; también se puede detonar en momentos que se vive una crisis existencial y/o momentos de fuerte crítica hacia nuestra persona, podemos quizá no darnos cuenta de ello, pues también ocurre inconscientemente. Es así como nuestro cerebro y nuestro cuerpo busca una vía de escape o salida a tal saturado trajín, entonces nos provee de llanto inesperado, de irritabilidad, de pensamientos catastrofistas.

Y hablando de este tema tan importante me gustaría resaltar que, en nuestra sociedad hay muchos prejuicios respecto a estos cambios de humor repentinos, pues tildan a las personas ya de bipolar, cuando no es así; es cierto que puede aparecer conjuntamente con este trastorno y/o con ansiedad, depresión, pero no se tiene necesariamente que asociar a un trastorno.  Estos estados de ánimo cambiantes también se denominan “labilidad emocional”, esta se identifica con los siguientes síntomas y/o signos:

  • Hay estallidos emocionales que pueden durar algunos minutos y luego desaparecen.
  • Las personas con labilidad emocional suelen no mostrar emociones durante una etapa.
  • Lloras y ríes repentinamente. Puedes pasar de estar en una situación tranquila y tener ganas de llorar sin razón aparente.
  • Irritabilidad emocional.
  • Desaparecen con facilidad
  • Son leves y presentan poca gravedad (Muñoz, 2022)
Imagen 1: labilidad emocional

Soluciones para estos momentos de cambios de humor:

  1. Racionalizar las emociones: Debemos interiorizar que las emociones tienen un fin en nuestra vida, y es el de protegernos; cuando lloramos, reímos, es nuestro cuerpo mandándonos un mensaje de alarma hacia qué cosas debemos prestar atención, por ejemplo, un llanto repentino puede esconder un estrés acumulado, o una confusión mental no resuelta, así como cuestiones aún más profundas que se deben analizar, y sabemos que después de llorar estaremos más tranquilos. Debemos aprender a racionalizar que todo pasa por nuestro bien, usar preguntas, en relación al tema que nos aqueja: ¿Me siento mal anímicamente? Sí, entonces… ¿Eso me hace peor persona? ¿En realidad estoy enferma por tener solo estos pensamientos? ¿De verdad no merezco nada? ¿Nadie me querrá si estoy irritable? ¿Estoy siendo débil si lloro? Si contestamos racionalmente estas preguntas, nos darán mucha tranquilidad.
  • Comprender el poder de las emociones:

Sin emociones seríamos simples robots, no podríamos tomar decisiones que busquen nuestro bienestar; ya que cuando decido, mucho interfiere como me siento ante una situación, personas y contexto.

Hasta la fecha se tiene un prejuicio frente a determinadas emociones, como el enojo o la tristeza, y se les tacha tajantemente porque son desagradables; en realidad si conectamos más con estas emociones en vez de evitarlas, podríamos no solo encontrar arte en ellas, sino ver la vida desde otra óptica, en que, sí, se sufre, pero solo porque somos humanos y eso no quiere decir que no tengamos valor.

Imagen 2: afirmaciones positivas
  • El poder de las afirmaciones para aliviar momentos de crisis de cambios de humor:

Es sabido que las frases de afirmación al escribirlas y decirlas en voz alta conscientemente (por ejemplo: puede repetir: “Yo María, soy una persona prospera, me acepto tal cual soy”), el cerebro tomará como verdadera esta información y se empezara a ver cambios en nuestra actitud y comportamiento.

  • Comprender que las emociones se pueden heredar:

Algunas emociones, especialmente las asociadas a experiencias traumáticas pueden heredarse y pasar a las siguientes generaciones. Se cree que la experiencia traumática afectaría a nuestro material genético, en concreto a los procesos de metilación del ADN (en el que se hallan las instrucciones genéticas que marcan el desarrollo y funcionamiento de los organismos vivos, así como la transmisión hereditaria). La información en el ADN se transmitirá de padres a hijos, e incluso a nietos; por ello suelen brotar de forma incontrolada y son fácilmente identificables. (Alonso, 2017)

  • Acudir a terapia:

Unas cuantas sesiones o hasta una sola sesión, dependiendo de la capacidad del especialista, ayudarían enormemente a encontrar el camino de salida a todo a nuestro alrededor que podria detonar en la “labilidad emocional”.

imagen 3: acudir a terapia

Conclusiones:

  • Los cambios de humor, también se pueden conocer como “bajones emocionales”, que ocurren cuando uno lleva quizá un día unos días, una semana o varias semanas, acumulando una situación estresante.
  • Los estados de ánimo cambiantes también se denominan “labilidad emocional”.
  • Algunas emociones, especialmente las asociadas a experiencias traumáticas pueden heredarse y pasar a las siguientes generaciones.

Bibliografía:

Alonso, J. R. (2017). Las emociones, la base neurologica del comportamiento. España: EDITEC.

Muñoz, E. (14 de febrero de 2022). Mundo Psicologos. https://www.mundopsicologos.com/articulos/labilidad-emocional-no-es-sinonimo-de-bipolaridad

Cambio de chip

Generalmente, en la vida siempre estamos esperando que los demás cambien para que nosotros podamos mejorar, o para que le transformen la vida a uno. Por ejemplo, una relación sentimental, cuando estamos en ciertas dificultades con la pareja normalmente decimos, “es que si él o ella cambiara todo sería diferente”. Tarde o temprano  llegas a la conclusión de que la solución a esto es que tu pareja transmute. A partir de ese momento pones mucha energía e interés en presionarla, culpabilizarla y convencerla de que debe cambiar. Te dices a ti mismo: “Cuando esto lo consiga, mi sufrimiento acabará y seré por fin feliz”.

Lo primero es entender que a las personas hay que aceptarlas tal y como son, que cada uno piensa y siente de manera diferente, esa es nuestra riqueza.  A menudo nos empeñamos en cambiar actitudes o comportamientos de los demás sin tener en cuenta que el otro tiene una historia distinta, y que lo que para mí es importante quizá para él no lo es, y eso está bien.  Tendemos a generalizar nuestras creencias hasta el punto de hacernos inflexibles.  Aceptar que no podemos tener poder sobre los demás es el primer paso para mejorar en nuestras relaciones interpersonales.  Llegado este punto, piensa: ¿Para qué quieres que el otro se transforme? Puede que la respuesta sea para que él o ella sea más feliz o para que sufra menos, aunque si profundizas un poco más quizás llegues a reconocer que sería para que tu relación con él o ella mejore y no te genere sufrimiento a ti. 

Hoy me voy a enfocar en las relaciones de pareja. Idealizar a la pareja es uno de los errores más comunes, esto a menudo nos lleva a echar sobre las espaldas del otro la supuesta responsabilidad de ser fuente de gratificación de muchos de nuestros deseos. Algunas personas, además,  de forma inconsciente tratan de  curar heridas afectivas de su pasado infantil por medio de la relación de pareja. Nuestras decisiones tienen que ver con la repetición de modelos que hemos aprendido a través de los primeros vínculos con las figuras parentales, y también con la identidad. Al enamorarnos, idealizamos al otro y ponemos en él o ella todo lo que creemos que nos falta o nos sobra; y si no encaja a lo que deseo pues intento cambiarlo.  La teoría del apego, desarrollada por el psicoanalista inglés John Bowlby en la década de 1950, afirma que los seres humanos seguimos en la edad adulta los patrones de relación que aprendimos en la infancia. Formamos un apego seguro cuando nos han educado con afecto, atendiendo nuestras necesidades y emociones (sin sobreprotegernos) y poniéndonos unos límites claros y adecuados. Desde este estilo nos identificamos con el modelo y buscamos parejas similares, que nos traten de manera sana y satisfactoria. 

Pero ¿Qué sucede cuando la figura de apego es rígida e inflexible, o cuando muestra rechazo u hostilidad ante nuestras necesidades, o si unas veces las atiende y otras veces no? En esos casos podemos generar inseguridad, miedos y ansiedad, y es entonces cuando elegimos  parejas que mantengan estos estados y acabamos convirtiéndonos en personas que entienden las relaciones desde el conflicto, sintiéndonos incómodos a menudo, desconfiados o ansiosos. El estilo que elegimos para llevar nuestra relación es un aprendizaje, no un instinto por lo que tenemos margen de movimiento. Lo que aprendimos se puede desaprender, descubriendo otra manera de relacionarnos y abriéndonos a características diferentes. Pero repetimos el patrón si no somos conscientes de nuestros miedos e inseguridades; y si por miedo a la soledad “evitamos el ser juzgados”, aferrándonos a la idea de pareja a pesar de que nuestra salud mental pueda estar en juego. 

Debemos tener presente que algunos patrones o creencias no las hemos generado nosotros a través de vivencias, sino que pueden corresponder a algo que vimos en nuestras familias o en algún modelo que terminó influyendo en nosotros. Quiero que te tomes un tiempo para responder estas preguntas:

  • ¿Cómo recuerdas la relación de tus padres?
  • Cuando había problemas ¿cómo los solucionaban?
  • ¿Qué muestras de afecto tenían contigo?
  • ¿Qué rol tuve que jugar y sigo jugando para sentirme bien, o para obtener amor y aprobación?
  • ¿Qué estás llevando hoy a tu relación de lo que viviste con tus cuidadores?

Después de tener este diálogo interno, vamos a dar con la “creencia” y hacernos conscientes de ella. El poder dar con la raíz de nuestras inseguridades, siendo comprensivos y compasivos, nos ayudará a una reformulación  de pensamiento que nos permitirá tomar decisiones sanas, haciéndonos responsables de nuestra felicidad, sin esperar que los demás deban cambiar. Entonces ¿por qué pasamos nuestra vida pretendiendo que mi pareja transmute? La respuesta está en la actitud cómoda y fácil de culpabilizar al otro cuando las cosas no son o no ocurren como nos gustaría, y así, librarnos de la responsabilidad de afrontar con la mochila emocional que llevamos. 

Cuando estoy en sesiones de pareja, suelo preguntarles en qué medida creen que están contribuyendo cada uno de ellos a que la relación no funcione como les gustaría. Es interesante, porque ambos buscan autoculparse de aspectos propios que por supuesto conocen y no saben manejar de forma adecuada. Esto me alegra mucho, “son conscientes” me digo a mí misma… Pero unos segundos después aparece la afirmación del “pero”. “Yo sé que no la escucho mucho… pero si ella fuera más cariñosa conmigo, yo la escucharía más”. En este escenario son muchas las relaciones que terminan por romperse. El planteamiento es tan turbio que las conclusiones a las que suelen llegar son, por un lado, de refuerzo de la culpabilización (“la otra destruyó la relación por no cambiar”) y, por otro lado, de fracaso (“no fui capaz de hacerla cambiar”), cuando en realidad no hay culpables ya que ambos no son conscientes de la raíz del problema y el único fracaso es el planteamiento erróneo de querer convertir a tu pareja.

Aquí te dejo tres estrategias para no pretender cambiarle el chip a tu pareja si llevas una relación sana:

  • Ten una mirada compasiva y comprensiva hacia ti mismo y tu pareja. Interioriza esta creencia: “Todos hacemos lo que podemos, de la mejor forma con los recursos que tenemos”. No te tomes las acciones de los demás como algo personal y considera que detrás de ellas puede haber una historia que las justifique, más allá de una intención maliciosa.
  • Olvida el querer modificar a tu pareja, centra todos tus esfuerzos en cambiar tú. Contempla la posibilidad de que el comportamiento de tu pareja te está mostrando algún aspecto de tu personalidad que puedes mejorar.
  • Colócate como un aprendiz en la vida y déjate enseñar. Mostrar vulnerabilidad es el primer paso para comprender que no podemos con todo y que necesitamos ayuda, quien está caminando a tu lado puede brindarte grandes aprendizajes. 
  • Por último, adquiere la sabiduría para saber distinguir qué aspectos puedes trabajar en ti y aceptar los que no. Aprender a aceptar es una de las habilidades que mayores frutos pueden dar en tu crecimiento personal. En este caso, aceptas al otro tal cual es, sin pretender que cambie, y te aceptas a ti mismo, con tus luces y tus sombras.

Referencia:

Bowlby J. (1979) : Vínculos afectivos: formación, desarrollo y pérdida. España: Ediciones Morata

El fin del mundo

Se puede afirmar que el ser humano se encuentra profundamente interesado en comprender el funcionamiento del mundo. El inicio y fin de las sociedades suele ser un tema recurrente en estudios formales, como en la Historia, e incluso en la ficción. Ciertamente, este último es el que se encuentra más resaltado.

El género apocalíptico en la ficción, nos muestra los sucesos finales de una sociedad, las dificultades que los protagonistas afrontan en los últimos momentos;  en cambio en el género post-apocalíptico, se muestra lo que pasa después de la destrucción, es importante precisar que es usual mostrar la condición humana en el aspecto más básico (Hernández, 2018).

Cuándo será el fin del mundo? Las predicciones apocalípticas que están por  llegar

Las producciones de “Mad Max” pueden ser un claro ejemplo del género post-apocalíptico, puesto que muestran un futuro distópico en el que la humanidad perdió gran parte de la tecnología; por lo que, el día a día resulta un reto. En este ejemplo, el autor representa la fuerza y energía necesaria para afrontar los peligros y dificultades del entorno al tintar el entorno de tono naranja. Dado que dicho color transmite emociones  áridas (Miller, 2015).

Tanto la película, como el libro de la Guerra de los Mundos muestran los primeros momentos de una invasión extraterrestre, en la que se manifiesta la clara superioridad tecnológica y armamentística. Dicha obra resultó tener un peso mayor en la historia, puesto que, al ser interpretada en la radio, muchos radioescuchas supusieron que los eventos narrados eran verídicos, reaccionando de tal forma como si se estuviera acabando la civilización por una invasión extraterrestre.  Actualmente se considera que, por la cercanía a la Segunda Guerra Mundial, no resultó tan “extraña” dicha invasión. Así mismo, se afirma que la subjetividad humana determina lo sucesos que pueden ser verosímiles contribuyendo al fenómeno de masas que marcó el cuestionamiento de las teorías de comunicación (Becerra, 2010).

Clásicos online: crítica de "Guerra de los mundos", de Steven Spielberg  (Amazon Prime/Netflix) - Micropsia

La resiliencia y deseos de vivir, suelen ser los motivos que acompañan a los protagonistas en continuar avanzando. Más aún, cuando este debe cuidar o preservar alguna persona, objeto o información. Puesto que, si bien nuestra sociedad constantemente estudia métodos de almacenamiento de información, los registros que puedan sobrevivir largos periodos de tiempo, son los únicos capaces de dar fe a los avances obtenidos. Por tanto, se reconoce como valor primario la preservación del arte, cultura e historia (Heredia Poma, 2013).

Conclusiones

El género post-apocalíptico nos presenta perspectivas enriquecedoras de los gustos o intereses de la sociedad. Puesto que, si bien en la ficción no hay límites, se puede reconocer que en la actualidad el aprecio por descubrir nuevas cosas es limitado por la percepción de que ya todo está dicho.

“Naciste demasiado tarde para descubrir el mundo y demasiado pronto para descubrir las estrellas”. En un mundo post-apocalíptico, resulta paradójico lo reconfortante que puede ser el primero en redescubrir o crear algo. La posibilidad de encauzar la energía en objetivos propios resulta atractiva, la inexistencia de horarios puede ser hasta seductora. Incluso la dureza del entorno resalta los buenos momentos (DayoScript, 2019).

Durante el E3 del 2019, se presentó un significativo número de entregas que ambientan sus historias en futuros distópicos (Garro, 2019). Del mismo modo, películas como “Contagio”, tuvieron un repunte en la audiencia al presentar una situación de pandemia que paraleliza con la vivida por el Covid-19 (BBC News Mundo, 2020).

La contaminación del aire provoca al menos 379.000 muertes prematuras al  año en la UE | Clima y Medio Ambiente | EL PAÍS

Por otra parte, el post-apocalipsis se reduce al fin del mundo; el cambio climático, la contaminación, las confrontaciones bélicas, etc. Como sociedad llegamos a considerar que el fin llegará en algún momento, irónicamente en la actualidad contribuimos a que este hecho se concrete. En la ficción se tiene interiorizado que el fin de la humanidad, es casi en su totalidad responsabilidad de la propia especie humana; por ello aun después de acabar con el mundo, muy pocas veces se consigue no volver a cometer los mismos errores. A fin de cuentas, el futuro es incierto, pero cada vez se demuestra que las historias narradas en la ficción resultan ser una suerte de preludios de nuestro futuro.

Referencias.

BBC News Mundo. (2020, febrero 4). «Contagion», la película que el coronavirus de Wuhan convirtió en un hit (y cuánto se parece la ficción a la realidad). BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-51371643

Becerra, H. (2010). Psicoanálisis de la invasión marciana. Psicologia para América Latina, 20, 0-0.

DayoScript. (2019, junio 17). Por qué nos fascina el postapocalipsis. https://www.youtube.com/watch?v=TfbTovv3nNc

Garro, J. (2019, junio 9). Xbox en el E3 2019: Todas las novedades, nuevos juegos y tráilers. Xataka. https://www.xataka.com/videojuegos/xbox-e3-2019-todas-novedades-nuevos-juegos-trailers

Heredia Poma, J. (2013). EL REGISTRO DE NUESTRA ÉPOCA. Fides et Ratio – Revista de Difusión cultural y científica de la Universidad La Salle en Bolivia, 6(6), 67-71.

Hernández, G. G. (2018). Ficcionalización histórica en el espacio post-apocalíptico de Los Superhomos. Impossibilia, 16, 4-27.

Miller, G. (2015). Mad Max: Fury Road – Películas en Google Play. https://play.google.com/store/movies/details/Mad_Max_Fury_Road?id=vRtDIIjzjeU&hl=es_419&gl=PE

¿Tienes solo sexo o vives tu sexualidad?

Sexo, energía creadora del mundo. Si esta energía es mal utilizada, por medio del saboteo a nosotros mismos, puede acarrear incertidumbre, vacío, decepción, desavenencias afectivas, etc.

Nuestra vivencia del deseo sexual y sexualidad se ve afectada por los mensajes culturales que no paramos de recibir todos los días por todos los medios posibles. Lo que se considera aceptado por la sociedad nos pone unos lentes mentales, haciéndonos creer que eso es verdad, que es lo único… Si sale en la tele, debe ser cierto; si lo veo en una página pornográfica, debe ser cierto y tengo que imitarlo.

Lo que sabemos hasta la fecha, es que la sexualidad puede estar bien o mal usada. Esta mal usada cuando se hace con culpa, con temor, con baja autoestima, con imprudencia, sin antes haber comprendido que consta de tres energías: física, emocional y espiritual.

Ilustración 1: Energía sexual

EL SABOTEO SEXUAL:

El ser humano a lo largo de su vida pasa por varias etapas, algunas con mayor crecimiento personal que otras y es entonces donde se recurre a llenar estas etapas no tan buenas con adicciones, una es la adicción sexual. Cuando en vez de buscar llenar, se debe buscar esclarecer. ¿Preguntarse? ¿No sabía que esto me podía afectar de tal manera? Lo positivo es que ahora me conozco más, sé de qué pie cojeo.

EL HOMBRE EN BUSCA DE VARIAS PAREJAS SEXUALES:

Los seres humanos tenemos dos energías en nuestro ser, independientemente de la genitalidad, tenemos la energía femenina que es la encargada de dar y recibir afecto, energía creadora, ve el mundo de la creatividad y las emociones, la intuición y la empatía. La energía masculina es la que lleva a cabo la realización de proyectos, es más racional, llevada a la acción, el hacer, el yo puedo.

Ilustración 2: Energía masculina y femenina

Cuando un hombre no tiene en equilibrio estas dos energías, se deja llevar solo por el instinto, por lo terrenal, y no ahonda en sus emociones, en dar y recibir amor, no comprende que el sexo es una energía creadora y así se pone una cadena sin fin, donde tiene relaciones sexuales a diestra y siniestra con diferentes personas. Sin importar ya con quien, sin a ver visto el alma primero, donde se hace daño a el mismo, por dejar que no haya un respeto a su propio cuerpo; la sexualidad es buena, pero en demasía no lo es.

¿SE PUEDE SEPARAR SEXO Y SENTIMIENTOS?:

La realidad científica nos dice que tomamos decisiones en gran medida de manera irracional. Estas teorías se apoyan en la observación de que las personas exhibimos errores y sesgos recurrentes en toma de decisiones, como han mostrado los psicólogos y economistas Daniel Kahneman y Amos Tversky; y como sugiere la observación de que usamos reglas sencillas quizá no óptimas para “ir tirando” a la hora de tomar decisiones complicadas. Un ejemplo recurrente es el juego de lotería, casi siempre perdemos dinero, por lo tanto, es irracional jugar a ella, desde el punto de vista económico, aun así, hay millones de personas buscando suerte cada día (Moreno Bote, 2018).

También los recuerdos modulan las decisiones, si así es, cuando un acontecimiento fue muy bueno sobre todo al final de toda la experiencia, es más probable que se vuelva a repetir.

Ilustración 3: Decisiones

EL SEXO ES MENTAL

La atracción empieza en el cerebro, desde que conocemos a alguien, podemos saber a los pocos minutos si queremos volver a ver a esta persona. Es así como la idea de tener sexo, pasa por nuestras mentes primero, y luego lo llevamos acabo.

El puro acto sexual es una suma de componentes, no solo físico, también
mental, emocional, etc ; porque somos humanos y queremos conectar en diferentes niveles. Las palabras, son una entrada a la imaginación y producen niveles impresionantes de excitación; las caricias, son la liberación del cariño que no podemos transmitir por palabras. El saber los tiempos de nuestra pareja, para tener o no relaciones, con cuanta frecuencia y de que manera, el saber su opinión, planificar con tiempo la llegada de este acontecimiento; son cosas que no se deben pasar por alto. Pues, sentir respeto, cordialidad, atención; dará un plus de excitación en tu relación. Recordemos, lo sutil va más allá de lo evidente y embellece el encuentro amatorio.

CONCLUSIONES:

El sexo es la energía creadora y consta de tres energías: física, emocional y espiritual.

Todas las personas tenemos energía femenina y masculina en nuestro ser, debemos buscar el equilibrio de ambas, para tener una vida sexual plena.

Lo más importante es que la sexualidad no es estática, puede llegar a niveles nunca antes explorados, sensorialmente, espiritualmente; en la variedad está el detalle.

Lo sutil va más allá de lo evidente y embellece el
encuentro amatorio.

REFERENCIAS:

Moreno Bote, R. (2018). ¿Cómo tomamos decisiones? España: Bonalletra Alcompas, S.L.

Rigidez mental: Pensamientos ladrillo

El pensamiento es la capacidad que poseemos las personas de construir ideas y representaciones de la realidad. En sí, el pensamiento es toda creación de nuestra mente.

Un gran porcentaje de personas presenta una forma de pensar rígida, hecho que influye en su forma de sentir y de actuar.

Los pensamientos rígidos, absolutos o «pensamientos ladrillo» son inflexibles, y se empiezan a consolidar desde que tenemos uso de razón, pueden verse significativamente influenciados por los estereotipos, creencias y prejuicios sociales. La variabilidad crea inseguridad y ansiedad.

Algunas características que promueven el fortalecimiento de esta rigidez son la intolerancia a la incertidumbre, a la ambigüedad, la resistencia al cambio y a la novedad, la obstinación y el ego desmedido.

La inflexibilidad mental limita nuestro modo de pensar, cerrando nuestras ideas entre cuatro paredes, hecho que interfiere directamente con procesos como la creatividad, la espontaneidad y la adaptación.

Este tipo de forma de pensar es una característica de personalidades obsesivas.

Las creencias se fundamentan en una sola perspectiva unidireccional, en donde la mayoría de las veces tienden a excluirse criterios alternativos. No asumen que existen otras formas de ver el mundo.

A una persona con rigidez mental se le dificulta percibir la realidad desde diversas perspectivas, permaneciendo atrapada en un patrón cognitivo y a la vez conductual que la misma persona se formó, y del cual le cuesta significativamente poder salir, pese a que las consecuencias negativas a las que la rigidez conlleva.

Esta forma de pensar es completamente unidireccional, ya que existe una fuerte negación a darle la oportunidad a nuevas perspectivas, hecho reforzado por la reticencia a los cambios.

Personas que presenten rigidez mental, suelen utilizarla para encubrir la incertidumbre que acontecería de permitirse generar algún cambio, o romper algún esquema autoimpuesto. Esto quiere decir que, detrás de la pared de ladrillos, se encuentra una percepción de autoindefensión.

Esta percepción errónea de tener siempre la razón, no fomenta el desarrollo del pensamiento divergente, el cuál se centra en emplear la creatividad y el ingenio, como complemento al pensamiento lógico o lineal, para la búsqueda de soluciones.

La pobre apertura al cambio, se fundamenta en un miedo inconsciente de perder el control, por lo que se aferran a sus propias creencias. Es así que, la rigidez mental se considera un mecanismo de defensa.

En cierto punto, esta característica de seguir los mismos antiguos patrones para sentirse a salvo, repercute negativamente en las relaciones interpersonales, especialmente en aquellas situaciones en donde se requiere del trabajo en equipo, ya sea en un medio laboral, social o de pareja.

Para no salir de su visión túnel, se encuentran en una búsqueda constante para lograr racionalizar lo que sienten, bloqueando aquellas emociones que podrían sugerirles que la decisión tomada, no es necesariamente la correcta.

Human Psychology – Obstacles and Challenges – Abstract Illustration as EPS 10 File

Todo aquel que no les dé la razón queda fuera de cualquier reflexión autocrítica, presentándose una sólida reafirmación del yo interno, en donde se le atribuye mayor valor a la propia opinión que a la empatía, aún en circunstancias en donde se requeriría darle más cabida a este componente de la inteligencia emocional.

Una persona con poca flexibilidad mental, oculta un gran temor al fracaso, a la equivocación, hecho por el cual, no se brinda la oportunidad de evaluar otras posibilidades. Sus pensamientos ladrillos son percibidos como inamovibles y entonces se convierten en una especie de zona de confort mental, es donde se desarrolla un estado de ansiedad severa por intentar permanecer ahí.

El pasado les supone su aprendizaje base, por lo que se aferran a él, aún cuando hayan variables distintas en nuevas experiencias. Esto construye sus propios conceptos de perfección, rechazando o evadiendo cualquier posibilidad que los ponga en «riesgo».

La rigidez mental es una característica de algunos desórdenes psicológicos, tales como, la personalidad obsesivo compulsiva, personalidad anancástica, el Trastorno del Espectro Autista, Trastornos de la conducta alimentaria (Especialmente Anorexia nerviosa), entre otros.

Cultura y superstición

La cultura se define como el estudio antropológico del medio, englobando las ciencias, la política, religión, tradiciones, entre otras (Barrera Luna, 2013). Por tanto, la cultura comprende distintos ámbitos, según Grimson, el concepto moderno de cultura surge en  rechazo a la idea de la “Alta cultura”, es decir que contradice la idea de que existe gente “culta” e “inculta” (Grimson, 2008).  Esto se debe a que los estándares propuestos por la “Alta cultura”, reflejan costumbres que puedan ser identificadas con grupos pudientes, rechazando cualquier otra manifestación o pensamiento que no encaje en dichos estándares.

Actualmente resulta menos complicado establecer como cultura ritos y tradiciones indígenas, puesto que el estudio de dichas manifestaciones resulta enriquecedor. Sin embargo, la cultura no es estática, por lo que la sociedad juega un papel clave en la creación y permanencia de estas.

Relativismo cultural | SurySur

El relativismo cultural

En base a que cada sociedad establece niveles de estudios complejos, la comparación entre culturas resulta como un proceso inherente a la naturaleza humana, puesto que se busca comprender y establecer márgenes de similitud y disparidad. Como resultado, diversas corrientes establecen pautas intrínsecas, que establecen toda cultura tan digna de respeto como las demás. Si bien resulta cierto que el valor de una cultura no puede ser estrictamente cuantificado, la Antropología aporta una perspectiva científica más precisa al establecer juicios éticos sobre el valor de las diferentes pautas culturales (Harris, 2001).  Ciertamente el cometer canibalismo, la guerra, el sacrificio humano, entre otros, son prácticas que atentan contra el bienestar. Lo que significa, que si bien el rol del investigador es el de no juzgar, tampoco resulta ajeno lo poco recomendable que resulta dicha práctica.

Relativismo: qué es, origen, críticas, ejemplos y características

Supersticiones

Las supersticiones pueden ser agrupadas con un conjunto de creencias y acciones inherentes a la misma humanidad, que persisten hasta la actualidad, teniendo mayor prevalencia en sociedades primitivas o con un desarrollo científico reducido. Por otra parte, se evidencia que el cambio de supersticiones de una sociedad a otra, únicamente se limita a la naturaleza o contenido (Fluke et al., 2014). Por norma general, se establece una correlación causal errónea, asociando sucesos sin relación lógica. Conductas que pueden ser comparadas con las realizadas por parte de pacientes con trastorno obsesivo compulsivo, al establecer rituales que al no ser cumplidos generan episodios de ansiedad y estrés (Vásquez et al., 1999).

Así mismo, si se parte desde el modelo conductual de Skinner la obtención de resultados positivos frente a la realización de acciones especificas supone un reforzador, lo que sumado a una percepción de falta de control puede resultar en adquisición de comportamientos supersticiosos (Mieres et al., 2012).   

En base a revisiones bibliográficas, gran parte de los artículos psicológicos afirman que el comportamiento supersticioso parte de la reafirmación de la ilusión de control, puesto que la incertidumbre puede resultar agobiante (Mieres et al., 2012). Ciertamente es más fácil atribuir la responsabilidad de las acciones a elementos externos, en especial cual la sociedad refuerza la existencia empírica de la suerte.

Supersticiones en relación con las tradiciones

Festividades como la Navidad, año nuevo, Halloween, entre otras, se han interiorizado en la cultura conllevando tradiciones asociadas a su realización. Un claro ejemplo, relacionado a la superstición, son las cábalas por año nuevo, cada comunidad presenta diferencias notorias. No obstante, tienen en común la relación entre la realización de acciones específicas con la ilusión de obtener resultados futuros favorables. Paradójicamente estas acciones supersticiosas no tendrían que realizarse por el alto desarrollo científico que caracteriza la sociedad moderna. A pesar de ello, la facilidad que supone las redes sociales para transmitir información contribuyen en la propagación de nuevos rituales o tradiciones.

Reflexión

Ciertamente la sociedad se encuentra en constante cambio, adoptando costumbres y creencias que enriquecen la historia y cultura. No obstante, se evidencia cierta negligencia al tomar como válidas, costumbres que se alejan del método científico. Pero, desde la perspectiva Grimson  no se puede atribuir a una cultura “superior” o “inferior”, pese a las evidencias científicas. En contra posición, Harris presenta que ciertas costumbres no deberían de realizarse si atentan contra el bienestar social. Así mismo, es importante resaltar que la atribución irracional de sucesos puede contribuir a la creación de rituales poco saludables, por lo que es necesario realizar investigaciones que profundicen en la repercusión que pueda tener, en el bienestar psicológico, la creencia y práctica supersticiosa.

Referencias

Barrera Luna, R. (2013). El concepto de la Cultura: Definiciones, debates y usos sociales. 343.

Fluke, S. M., Webster, R. J., & Saucier, D. A. (2014). Methodological and theoretical improvements in the study of superstitious beliefs and behaviour. British Journal of Psychology (London, England: 1953), 105(1), 102-126. https://doi.org/10.1111/bjop.12008

Grimson, A. (2008). Diversidad y cultura. Reificación y situacionalidad. Tabula Rasa, 8, 45-67. https://doi.org/10.25058/20112742.321

Harris, M. (2001). Antropología cultural. Alianza Editorial.

Mieres, H. G., González, N. G., & González, A. F. (2012). La medición de la superstición y su relación con el locus de control. Revista de Investigación y Divulgación en Psicología y Logopedia, 1, 7-15.

Vásquez, R., Ortiz, J., Rodríguez-Losada, J., & Jaramillo-González, L. (1999). OCD IN CHILDREN AND ADOLESCENTS. Revista Colombiana de Psiquiatría, 28, 99-110.