El clown: Nuestro yo más inocente y puro

Muchas veces me he preguntado qué sería si tuviera la total licencia de jugar en cualquier momento y lugar, volver a esa etapa de juego, risas sin control, razón o motivo (a pesar de vivir en nosotros por medio del recuerdo). Es entonces donde podemos ver, a través de nuestra línea de tiempo, la evolución constante de nuestras habilidades, aptitudes y puntos a mejorar. El autoconocimiento como herramienta de mediación hacia una mejor versión de nosotros mismos es fundamental, porque no se ama lo que no se conoce y, por supuesto, es esencial tener la capacidad de introspección para emprender dicho camino. 

Comencé siendo una niña muy tímida y encontré que en el teatro podía expresar emociones que eran duras, también tuve que aprender a transformar emociones muy intensas que son las de antes de entrar al escenario, como cuando uno está en camerino, casi paralizado por el miedo, aturdido por la ansiedad, por el pánico, el terror e incluso la preocupación. Ante todas estas emociones tuve que aprender a transformarlas, no voy a decir controlarlas, porque controlar implica una intención de: “quiero que las cosas sean así”, en cambio, en muchas ocasiones es mejor encontrar un método para transformarlas, aceptándolas primero, entonces, empezar a fluir desde un lugar mucho más amoroso, y en segundo lugar, pues ahí está el clown. 

¿Qué es un clown?

Es este ser que se pone una nariz roja y hace reír a través de mostrar su propia torpeza, su caos, fracaso o neurosis, todo lo que es tal cual es, pero en estado de juego, es decir, desde esta increíble naturaleza de niños que tenemos que hace más ligero todo, y, conectados pues con esta ligereza de compartirse con el otro (aceptándose primero), logra con el clown lo que es un como regalo, la aceptación a uno mismo: “tal como soy”, con todo el monstruo que llevo adentro y que todos lo tenemos. Esta parte de luz, nuestra parte de oscuridad, pero que el sistema ha dicho que la parte de oscuridad es mala o negativa y que, si la sientes, eres mala persona, cuando resulta ser todo lo contrario, porque identificarla nos ayuda a conocernos mejor y entendernos. En tal sentido, en cuanto a poder entrar a esa zona oscura, el clown nos enseña a reflexionar y decir: “miren, todo mi desastre aquí está y a través de él, me permitiré ver todo este conflicto humano que existe en mi interior”. En este punto, ya llegamos a la palabra base que es la aceptación, y aprender a vivir esta experiencia con una pequeña máscara como ancla a nuestro yo más inocente y sin prejuicios, es justamente un descubrimiento para derrumbar nuestros propios arquetipos (que lo único que hacen es conformar una estructura protectora que impide sentirnos libres), para abrirnos y mostrarnos tal como somos. Para Vigneau (2010), el clown es una herramienta que se basa en el mundo interior de la persona, en relación a sus sentimientos emociones u otros aspectos relacionados, por ejemplo: la sexualidad, el poder o la muerte, y que esto no nos resulte un tema prohibido, sino más bien, ejecutarlo o exteriorizarlo por medio de un performance, donde podamos liberar y abordar lo que se siente al instante, hacia el público, de este modo, nos encontrarnos desnudos de manera emocional. 

Aspectos fundamentales

Otra incógnita que surge es la visión del autoconocimiento. Si tuviera que darle una forma o color, sería un punto rojo, así como una  pequeña nariz de clown, y es que, todo recae en esta pequeña máscara llena de posibilidades. 

Es el clown el inicio a una eterna y fructífera aventura de autoconocimiento inigualable. Pero ¿cómo así? 

Primer acto: introspección

Cuando se habla de introspección, nos referimos al conocimiento del sujeto, por medio de la observación y del análisis de sí mismo, en donde puede ir interpretando y ser consciente de aspectos íntimos de forma reflexiva, tanto por medio del recuerdo hacia vivencias pasadas, así como observar e inspeccionar vivencias actuales dónde puede profundizar o develar aspectos propios de su ser. Es el poder de conocerse a sí mismo para construir nuestra identidad. 

Segundo acto: autoconocimiento 

Cuando hablamos de autoconocimiento, hacemos referencia al conocimiento que tenemos de nosotros mismos en el momento actual. Este conocimiento se seguirá adquiriendo y desarrollando en el transcurso de nuestra vida. Sin embargo, es en el ejercicio cotidiano donde se puede adquirir todo este conocimiento, y así, salir de nuestra zona de confort desde el interior al exterior y viceversa, lo que resulta en un encuentro de comunión, complicidad y comunicación con uno mismo. 

Tercer acto: ¡cámaras, luces, clown!

Digamos que el regalo de autoaceptarse es empoderarse, quererse, respetarse y, entonces, cuando uno sea autoaceptado, es cuando ya asumí mi manera de ser. Asumir desde esta ligereza, no es que sea pesado, ni nada parecido. Desde esta idea, compartimos el caos que hay dentro y todo esto que hace que uno se empodere y, por lo tanto, abrirse y compartir con el otro, sin miedo a los juicios de los demás, y es entonces (gracias a esta habilidad) que disminuye el poder de los demás hacia mi, y cuando los juicios de valor terminan, todo mundo se ha quedado en silencio, sin poder hacer una sola burla a nosotros.

Esa escena nos brinda el poder de asumirnos y recibir estos defectos o lo que nuestra mente ve como defecto, algo que sencillamente es tal cual es. La autoaceptación sembró sus frutos y, de la mano de la introspección, nos cultivamos en un grado de crecimiento y expansión maravillosa, de uno mismo, del ser que uno es, y da el regalo de poder compartirse con los demás, de una manera auténtica, es decir, disfrutar lo auténtico que puedo llegar a hacer, disfrutar esa diferencia que yo tengo con los demás, con mi familia, con mi grupo de amigos, con todo lo que me rodea, lo que resulta ser placentero, porque cuando uno se acepta, es muy probable que los demás también lo hagan, pues uno está pidiendo aceptación de los demás todo el tiempo, y, cuando uno lo empieza a hacer, entonces, mágicamente ocurre también, o puede que no suceda. Pero ya no duele y nos mimetizamos en ese estado perenne, en donde nadie tiene más poder que esta bola roja en mi nariz y yo, en ese estado más inocente y puro. 

Referencias

Equipo editorial (2022). Autoconocimiento personal: 7 herramientas para conocerte mejor. https://lamenteesmaravillosa.com/autoconocimiento-personal-3-herramientas-para-conocerte-mejor/

Savater, V. (2015). El autoconocimiento, la auténtica clave de la felicidad. https://lamenteesmaravillosa.com/el-autoconocimiento-la-autentica-clave-de-la-felicidad/

Unocc, G. A. (2023). El arte de clown como estrategia para el desarrollo de habilidades sociales en estudiantes universitarios. Horizontes. Revista De Investigación En Ciencias De La Educación7(27), 493–508. https://doi.org/10.33996/revistahorizontes.v7i27.532

Vigneau, A. (2010). El Clown esencial: El arte de reírse de sí mismo. Madrid: La Valle.

¿Por qué repetimos las mismas frases?

El otro día tuve un sueño muy extraño, soñé que veía la palabra «Diferente» por todo lugar al que iba, incluso la miraba en las paredes dibujada. Ese sueño me gustó. De allí, surgió una interrogante: ¿Qué significa ser diferente? Para mí, ser diferente es una elección y además, es el tratar de no usar clichés, frases repetidas, expresiones comunes, etc.

Las frases repetidas existen, cuando se presentan cosas similares que pasaron nuestros amigos, conocidos, familiares, etc., y creemos tener la fórmula para su solución. Cuando, en realidad, debemos recordar que cada caso es único y, en algunos casos, requiere una atención personalizada por un especialista (por eso existen los terapeutas y los psicólogos, por ejemplo). Dentro de estas frases también puede haber refranes que se usan porque nos dejamos llevar por sesgos cognitivos, es decir, juicios inexactos. Las expresiones repetidas también abundan cuando hay una falta de originalidad en el procesamiento de pensamiento. ¡Y qué difícil es ser original! Ser original radica en desprenderse de muchas cuestiones, como juzgamientos, modelos, ideas y estereotipos establecidos.

La repetición, ¿por qué se da?

La repetición se siente segura, tener la comodidad de saber lo que viene a continuación, así como una rutina familiar reglamentada puede ser realmente útil y funciona para muchas personas.

Loveday (2021) afirma que «no tener que lidiar con muchas situaciones nuevas y muchos desafíos desconocidos es cómodo». Por tanto, podemos decir que usamos frases repetidas, porque nos sentimos seguros de que diremos cosas apropiadas que ya están aceptadas dentro de un determinado contexto, por ejemplo:

  • «Cuidado, que se te pasa el tren» (a una mujer que no se casa aún).
  • «Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente» (quien aparenta pasividad lo superan otros).
  • «Lo que fácil llega, fácil se va» (cuando obtenemos algo sin esfuerzo, no lo valoramos y puede irse rápido).
  • «Soltero/a, pero no solo/a»(en referencia a libertinaje o tener compañeros sexuales o con derechos).
  • «Calladito/a te vez más bonito/a».
  • «El que con muchas juega, con ninguna se queda» (alusión a la infidelidad).
  • «A un hombre rico, no reparéis si es feo o bonito» (alusión a la importancia material).
  • «Mujer que sabe latín, ni encuentra marido, ni tiene buen fin».

Si bien en el transcurso de la historia, los refranes, pensamientos e ideas de grandes figuras nos han servido para acumular sabiduría y entender los entrecejos de la vida, de todos modos, es importante ser originales, pero, sobre todo, aprender a fomentarla en la sociedad. Por ejemplo, está demostrado que dar libertad a los trabajadores aumenta el rendimiento; la saturación de la rutina apaga a cualquier empleado.

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La originalidad es más que importante y se debe fomentar, todo lo que pongamos en práctica con método y disciplina lo podemos lograr, por ejemplo: empezar a pensar muy bien las palabras que vamos a decir, para no repetir clichés o frases trilladas. Podemos escribir en una libreta todas las ideas que se nos vengan a la cabeza, por muy disparatadas que parezcan. No juzgar ninguna reacción, ni dar por hecho alguna acción. Tratemos de dejar la impulsividad de lado y seguir nuestra intuición y emociones en determinados momentos.

La creatividad nace del dejarse llevar, como cuando uno se mece en las olas del mar; la creatividad es no tener miedo al qué dirán y mostrar con seguridad nuestras ideas. Por ello, a la sociedad debe educársele para aceptar nuevos conceptos, estar abiertos ante ideas desafiantes, ideas raras, controversiales, pero que al final tengan un fin humano, el de representar un sentimiento profundo. Todo lo que sea una expresión con un fin lógico y «mágico» es bueno.

Como dijo Johann Wolfgang von Goethe: “La originalidad no consiste en decir cosas nuevas, sino en decirlas como si no hubiesen sido dichas por otro”.

Para finalizar, les dejo una pequeña lista de figuras famosas y originales, adelantadas a su tiempo:

  • Charles Chaplin: Adquirió gran popularidad en el cine mudo gracias a las múltiples películas que realizó con su personaje Charlot.
  • Madonna: Ha sido elogiada por los críticos por sus producciones musicales y puestas en escena, lo que le dio el título de la «Reina del Pop».
  • Picasso: Pintor, creador del cubismo.
  • Kraftwerk: Banda alemana, creadores de la música electrónica.
  • Björk: Cantante y compositora reconocida por hacer música experimental, alternativa y vanguardista.
Charles Chaplin: una vida entre la comedia y la tragedia | Cultura

Fuente: Loveday, C. en BBC News Mundo (2021). Por qué la repetición es tan importante y cómo nos afecta (para bien y para mal). https://www.bbc.com/mundo/noticias-55553122

Trastorno de la conducta alimentaria (TCA) en adolescentes

Vivimos en una sociedad que nos exige más de lo que podemos dar. 

Juana, de quince años de edad: “Todo estaba bien hasta que me solicitaron, por salud, bajar de peso; o, al menos, ‘mantenerme’. Luego vinieron otros episodios en los que fui vilmente criticada por mi cuerpo, tanto por niños de mi edad como por gente muy cercana. Empecé a contar calorías, medirme la cintura, las piernas y los brazos. Buscaba comer cantidades exactas; de lo contrario, sufría ataques de ansiedad. Hacía ejercicio para quemar grasa, y cardio en exceso. Me alejé de todo y de todos, me hacía la enferma cuando había reuniones familiares con comida; me la pasaba en el baño del colegio para que no notaran que no comía, buscaba más dietas en Internet; no había otro objetivo en mi vida que bajar de peso. Llegué a pesar 36 kilos cuando debí pesar 50. Me convertí en una materia inerte. Ya no hablaba, no reía; había perdido todo lo que valoraba de mí: mi familia, mis amigos, mi personalidad, mi danza”. (en González, 2018) 

Juana Díaz con anorexia
Juana Diaz

Juana pudo salir de esta situación tan dura y difícil gracias al apoyo de su familia: “Jamás se está preparado para afrontar situaciones duras en la casa, y menos con los hijos. Y cuando esto sucede, uno se pregunta: ¿En qué me equivoqué? Hoy puedo decir tranquilamente que le doy gracias a Dios por estar en mi vida: sin Él no hubiera podido ayudar a Juana a salir de un trastorno que la estaba llevando a la tumba. Debo decir que, gracias a esta enfermedad, en nuestro hogar hemos afianzado nuestras relaciones como familia, nuestra fe se ha fortalecido y hemos servido para ayudar a otros. Juana es un ser humano espectacular”. Julieta Páramo, madre de Juana (en González, 2018).

Pero ¿qué es el TCA?

Es la relación no saludable con la comida, con la actividad física, y se puede dar por causas multifactorial, estos pueden ser: biológicos, psicológicos, conductuales y socioambientales que interactuarían de manera compleja, contribuyendo a su aparición y mantención.  

¿Quién está en riesgo?

Cualquiera puede desarrollar un trastorno alimenticio por diversos aspectos, tales como la cultura y sociedad, estos trastornos suelen aparecer con más frecuencia en adolescentes, pero, también se desarrolla en la infancia o en la edad adulta.

Cuando una persona sufre de trastorno de la conducta alimentaria (TCA), sus síntomas no solo acaban disminuyendo la sensación de bienestar, sino que, además, pueden terminar en complicaciones médicas y llevar conigo una serie de enfermedades que comprometen todo el organismo, lo que afecta el crecimiento y el desarrollo: La desnutrición, el desequilibrio hormonal, la hipotensión, y los problemas del corazón potencialmente mortales.

En el ámbito psicosocial, traen consigo un bajo autoestima, posible dismorfia corporal, temor a ser juzgados constantemente por compararse por ciertos estándares de belleza que la sociedad impone, el afecto negativo (depresión, ansiedad o culpa), el deterioro en el funcionamiento interpersonal, y la preocupación excesiva por la alimentación, el peso y la figura.

En el ámbito socioambiental, los primeros comentarios críticos sobre la apariencia y la alimentación provienen de los padres. Los conflictos familiares no resueltos, haber sido objeto de burlas, además de la presión percibida para ser delgado, entre otros, son factores de cuidado.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas varían según el trastorno, pero los más comunes son:

  • Restricción alimentaria sin control médico: saltarse comidas, disminuir las raciones, evitar alimentos que «engordan», y comer solo alimentos light o diet.
  • Adelgazamiento extremo.
  • Atracones de comida.
  • Cambios en hábitos alimentarios: prolongar el tiempo para realizar comidas, rituales, jugar con los alimentos, quitarles la grasa, etc.
  • Síntomas y signos físicos de malnutrición: alopecia, sensación de frialdad, mareos, piel seca, con manchas o amarillenta.
  • Alteraciones menstruales.
  • Vómitos autoprovocados.
  • Empleo de laxantes.
  • Hacer ejercicio excesivo.
  • Ayunos durante periodos largos.
  • Miedo intenso a subir de peso.
  • Imagen corporal distorsionada.
  • Verse con sobrepeso incluso cuando se está con bajo peso.

¿Cómo podemos ayudar a una persona con trastorno de la conducta alimentaria (TCA)?

En caso de padecer este trastorno o suscitar estos síntomas, es de suma importancia acudir a la ayuda de los profesionales de la salud que sepan llevar un tratamiento adecuado. Los padres deben mantenerse alertas ante cualquier síntoma que pueda presentar el adolescente en casa, para poder brindar el apoyo y soporte necesario. El comportamiento y las acciones que realicen los adultos en casa, son fundamentales para guiar al menor en su proceso de desarrollo.

A una persona con TCA no se le puede obligar a recuperarse, ni se le puede decir: “tienes que comer, tienes que hacer esto o tienes que hacer lo otro, deberías de parar y dejar de tener atracones, deberías dejar de vomitar…” Muchas veces el paciente con TCA no es consciente de su enfermedad, lo que implica que el tratamiento se comience, la mayor parte de las veces, con una escasa motivación para el cambio. La comprensión de estos aspectos por parte de los profesionales de la salud que tengan los primeros contactos con el paciente y su familia, serán fundamentales para el éxito de la referencia al tratamiento especializado y su posterior adherencia. El conocimiento de estrategias motivacionales puede ayudar a que este proceso resulte satisfactorio.

¿Cuáles son los planes de tratamiento?

El tratamiento se puede adaptar a las necesidades de cada persona, por ejemplo: psicoterapia individual, grupal y de familia. Atención médica y monitoreo, asesoramiento nutricional y medicamentos. 

Lo más importante es entrar en terapia, trabajar con un equipo interdisciplinario donde también esté presente un nutricionista, y se pueda contar con un adecuado soporte emocional.

Referencias

González, A. M. (2018). El valiente relato de una niña de 14 años que superó la anorexia. https://www.eltiempo.com/salud/historia-de-vida-de-juana-luego-de-sufrir-anorexia-159586

López, C., Treasure, J. (2011). Trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes: descripción y manejo. Revista Médica Clínica Las Condes, 22(1). 85-97. DOI: 10.1016/S0716-8640(11)70396-0

Gaete, P., López, C. (2020). Trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes. Una mirada integral. Revista chilena de pediatría91(5), 784-793. https://dx.doi.org/10.32641/rchped.vi91i5.1534

AEPNYA (2008). Trastornos de la conducta alimentaria (TCA). https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/trastornos_alimentarios.pdf

Dependencia emocional y TLP

No todo es color de rosa…

En una relación de pareja, debe existir un espacio para crecer, cada quien por separado y en equipo, la cual debe basarse en los siguientes pilares básicos (Congost, s. f.):

  • Amor.
  • Confianza.
  • Respeto.
  • Aceptación.

Sin embargo, existe la dependencia emocional, que es un tipo de adicción hacia otra persona, usualmente generado en parejas; cuando una persona se encuentra en esta dependencia, va desarrollando la necesidad imperiosa del otro, en donde renuncia a su libertad e inicia un camino desagradable y de tortura en que cada litro de lágrimas es equivalente a un minuto falso de felicidad (Congost, s. f.). Es cuando un individuo permite que otros afecten sus sentimientos y emociones, pasan a depender de ellos para sentirse felices; esta acción impacta negativamente a la autoestima cuando está en formación, llegando a depender de terceros.

A continuación, se muestra una lista de características que presenta una persona con dependencia emocional:

  • La persona depende de un miedo constante de abandono.
  • Se siente inseguro y ansioso.
  • Tener presente un miedo de rechazo.
  • Tiene una necesidad incesante de seguridad.
  • Ve la verdadera felicidad como el depender de una pareja romántica.
  • No sabe cómo satisfacer sus necesidades emocionales de manera solitaria.
  • A veces, puede llegar a pensar que no vale la pena vivir sin su pareja.

Asimismo, la Asociación Psicoanalítica de Psiquiatría define el sentimiento de vacío (lo cual es muy marcado en personas con TLP), como:

Estado mental subjetivo caracterizado por un sentimiento doloroso de empobrecimiento de los propios sentimientos, fantasías y deseos, así como una falta de respuesta a estímulos externos o una mera respuesta automática. Convicciones, entusiasmo y la relación con los demás parecen perdidos y son reemplazados por sentimientos de inercia, aburrimiento y superficialidad. La persona que se queja de vacío, a menudo se siente cambiada, distinta a los demás, sin esperanza por una felicidad futura, incapaz de amar o preocuparse por los demás o responder apropiadamente al cariño y la atención. Los sentimientos de vacío pueden ser fugaces, periódicos, o, especialmente en algunos pacientes límite y narcisistas, pueden definir la propia experiencia subjetiva básica. El vacío aparece a menudo junto con depresión, aburrimiento y despersonalización; a veces puede parecer la totalidad de la experiencia, excluyendo dolorosamente cualquier otro sentimiento. (Moore y Fine, 1990, en Mora, 2022)

Dicho lo anterior, una persona con TLP tiene un miedo obsesivo de abandono, lucha con adoptar una adecuada regulación emocional, ve a su pareja como un objeto para satisfacer sus necesidades y sufre de sentimientos crónicos de vacío. Si alguien sufre de dependencia emocional, puede tener conversaciones negativas de manera interna, lo que contribuye a que se quede preso en ese ciclo contraproducente, y que pueda desarrollar afecciones crecientes de ansiedad y tristeza. Un requisito previo para el cambio es encontrarse a uno mismo, con amabilidad y aceptación; la crueldad interna solo mantiene a la persona atrapada, donde crea emociones desagradables.

Congost, S. (s. f.). Manual de dependencia emocional afectiva [Archivo PDF]. Psicopedia.org. http://www.psicopedia.org/http://www.psicopedia.org/wp-content/uploads/2014/02/GUIA-DEPENDENCIA+EMOCIONAL.pdf

Mora, N. P. (2022, 26 enero). El sentimiento de vacío en el Trastorno Límite de la Personalidad: construcción de un cuestionario sobre sentimiento de vacío en el TLP. https://www.academia.edu/es/69477798/El_sentimiento_de_vac%C3%ADo_en_el_Trastorno_L%C3%ADmite_de_la_Personalidad_construcci%C3%B3n_de_un_cuestionario_sobre_sentimiento_de_vac%C3%ADo_en_el_TLP

Consumo de sustancias psicoactivas

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, 2020) indicó que alrededor de 269 millones de personas en el mundo están guiadas por el uso y consumo de alguna sustancia y estos números están en aumento. Desde el 2009, Las 189 millones de personas que solían ser las registradas en función del uso de drogas, están aumentando en un 30% hasta la actualidad. Adicionalmente, 35 millones de usuarios sufren trastornos crónicos y progresivos por el uso y abuso de drogas; además, el aumento de escasez de trabajo y el desequilibrio económico por bajas oportunidades laborales causados por la pandemia, deja una sociedad vulnerable al consumo de sustancias psicoactivas, así como al tráfico y cultivo, con el fin de ganar dinero.

La adicción a sustancias psicoactivas en centros de rehabilitación peruanos, según el censo nacional del Instituto Nacional de Estadística e Informática y Poder Judicial del Perú (2016), es una dificultad que pone en peligro a la sociedad sin discriminar la edad, inclinación sexual, religión, condición, preferencias políticas y estado socioeconómico de las personas en las que se manifiesta que, el 59% consumieron alguna sustancia. Por ello se puede ver, entre otras cosas, que el inicio del consumo de sustancias ilícitas en el Perú se da entre los 13 a 15 años de edad, diferenciando a los hombres, que empiezan entre los 14 a 15 años, de las mujeres, que empiezan entre los 13 y 14 años.

El Perú es parte de los escasos países de la región Andina que persiste en una concepción conservadora reacia a cualquier dimensión política o normativa en los temas de estupefacientes. La política peruana sobre drogas y, especialmente, la relacionada a la salud mental y los usos problemáticos, permite identificar los límites, y los obstáculos prácticos que tiene que apostar por la continuidad del paradigma de la abstención y represión, así afrontar problemas asociados a drogas legales e ilegales (Garrido, 2015).

En cuanto a las terapias, la terapia tiene el propósito fundamental de crear una nueva perspectiva del problema con el cual se llega a consulta. En otras palabras, es un proceso más no un suceso, que se desarrolla a través de la experiencia del paciente en un tiempo que compete a la disposición del mismo (Arias Gallegos, 2015). Según la RAE (2020), la terapia es el conjunto de herramientas que se aplican para aliviar la enfermedad de una persona.

Las terapias cognitivo-conductuales como tratamientos en adicción de drogas, presentan disminución de adherencia y no tienen el efecto esperado a largo plazo, pero, a pesar de lo mencionado, los datos obtenidos dan aspectos positivos sobre esta terapia, como la disminución de recaídas cuya mejora aumenta en la medida que se combina contratamiento psicosocial adicional. En otras palabras, las terapias grupales adaptadas para ejecutarse en conjunto con terapias cognitivo-conductuales y motivacionales, son tratamientos que ayudan a reforzar comportamientos sociales que pueden ayudar a mantener al individuo un estilo de vida sin drogas y fomenta la abstinencia (Velazquez, 2014). 

En conclusión, la prevención sobre el consumo de drogas en los jóvenes debe ajustarse a cada etapa de desarrollo en la que se encuentre el público objetivo. Como, por ejemplo, programas dirigidos a niños de primaria, adolescentes tempranos, adolescentes de mediana edad y adolescentes tardíos (Simone A. et al., 2016).

Referencias

Arias Gallegos, G. (2015). Carl R. Rogers y la Terapia Centrada en el Cliente. Universidad

            Femenina             del             Sagrado             Corazón             23(2),    141–147.

https://www.unife.edu.pe/publicaciones/revistas/psicologia/2015_2/

Garrido, R. S. (2015). Los usuarios de drogas en el Perú. Políticas, derechos y problemas. http://www.drogasyderecho.org/wp-content/  

Instituto Nacional de Estadística e Informática & Poder Judicial del Perú. (2016). Perú: Primer Censo Nacional De Población En Los Centros Juveniles De Diagnóstico Y Rehabilitación. https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales

Real Academia Española, 2020: Diccionario de la lengua española, 23 ed.

https://dle.rae.es

Simone A. Onrust, Roy Otten, Jerien Lammers, Filip Smit, 2016. School-based programmes to reduce and prevent substance use in different age groups: What works for whom? Systematic review and meta-regression analysis. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2015.11.002

UNODC. (26 de 06 de 2020). Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito.

https://www.unodc.org/mexicoandcentralamerica/es/webstories/2020/06_26_Informe

Velazquez, M. C. (2014). Abuso de Drogas: Generalidades Neurobiológicas y

            Terapéuticas.                Actualidades                en                Psicología,       21-25. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=133232675005

Me siento gorda

¿Acostumbras a usar esta expresión? O mejor dicho ¿la utilizas para evitar conectar realmente con mis emociones? Si busco en el diccionario la palabra «gorda» definitivamente no es calificada como una emoción, es un adjetivo que se usa para describir o referirse a una persona, y lo peor es que, en su uso coloquial, tiene una connotación despectiva. Recuerdo algunas conversaciones con mi mamá cuando estaba en la universidad, en la que ella me preguntaba cómo me sentía o qué pasaba porque veía mi poco deseo por hacer las cosas, y yo respondía de muy mal humor: «Es que me siento gorda». Quizá así me sentía, pero detrás de esa «gordura» hay muchos más sentimientos que expresar, creo que era más cómodo culpar a mi cuerpo que poder hacer un viaje a mi interior y descubrir con valentía lo que realmente ocurría.

Hoy en día me he visto usando esta frase de nuevo, y la escucho a menudo en consulta cuando atiendo a mis pacientes. Vamos a recrear una escena, voy de compras, elijo ropa que me gusta, entro al probador, me veo en el espejo, y digo: «me siento gorda». Como la gordura no es una emoción, ¿qué creen que quiero decir?, ¿cómo me siento realmente cuando veo que la ropa no me queda?, ¿será que siento rabia o frustración por no encontrar ropa de mi talla, o que me quede cómo yo esperaba?

Debido a la poca inclusión del lenguaje emocional en el hogar, no encontramos las palabras exactas para describir lo que ciertamente estamos sintiendo. El tiempo y los libros de Ciara Molina me han enseñado que, si aprendo a reconocer mis emociones, será más sencillo gestionarlas. Sigamos con el ejemplo anterior, si ante ese espejo lo que siento es rabia y lo reconozco, manejaré lo que estoy experimentando de una manera funcional.

Hasta cierto punto el decir «me siento gorda», puede ser utilizado como un mecanismo de defensa, así evito contactar con emociones desagradables que atemoriza afrontar. Esta evasión se debe a no querer desbordarse por sentir tristeza ante heridas no curadas, o por la posibilidad de ser muy cruel e hiriente al exhibir mi rabia.

El cuerpo y la mente buscan protegernos de todo lo que genere malestar, y es así que, al expresar esta frase tan cotidiana, la mente nos protege de hacer conexión con ciertas emociones. y desplazamos lo que estamos sintiendo por algo tangible, que creo poder manejar y controlar, que es el peso. De tal modo que, si mi problema es el sobrepeso, entonces puedo hacer dieta, ejercicio, o seguir un plan de alimentación, pensando que ese malestar interior va a desaparecer.

Lamentablemente esto no va ser así porque «el malestar interno» no viene por la forma de tu cuerpo ni la talla, está más relacionado a nuestra historia, autoconcepto, autoestima, valores y creencias. Este sobrepeso quizá camina con nosotros con la función inconsciente de escudo, para salvaguardar nuestro equilibrio mental y nuestra poca tolerancia al malestar; porque si me quedo con todas mis emociones al desnudo y no sé cómo gestionarlas, voy a empezar a enfermarme, o a buscar otra frase como excusa para evitar la incomodidad, preferible eso a caer en depresión o sentir ansiedad. A todo esto, se suma el hecho de que tenemos un estereotipo de belleza que ensalza la delgadez, mientras que la palabra gorda está asociada al rechazo, a la soledad y al fracaso. Haciendo una retrospectiva, afirmo que yo uso esta frase cuando me siento poco productiva o excluida.

Años atrás, llegué a pensar que mis conflictos se acabarían al bajar algunos kilos, pero así estuviera en mi peso ideal no dejaba de sentirme «gorda». La sociedad me reafirmó que siendo delgada me sentiría amada, reconocida y aceptada. Pude comprender que las industrias nos venden todo tipo de tratamiento para bajar de peso, fajas y cirugías, con la única razón de sentir estos nutrientes emocionales vitales que son señalados líneas arriba. Si bien todo ser humano necesita de estos componentes, tenemos que entender que podemos obtenerlos por otros medios y no solo a través de la delgadez; no es justo que pongamos nuestra felicidad en algo tan variable como lo es nuestra apariencia. Sé que sentirnos a gusto con nuestro cuerpo otorga confianza, pero esa seguridad debe venir de adentro, desde valorar mis logros por más pequeños que sean, sentirme capaz de amarme, de cuidarme, de permitir equivocarme para dar paso al aprendizaje; y eso debe mantenerse así tenga diez kilos más o diez kilos menos.

En la actualidad se observa muchos movimientos, así como publicidad, que se dirigen a la aceptación de todo tipo de cuerpos;  hay un grupo de modelos curvy que incluye la belleza y diversidad corporal, resaltando que el ser bonita no depende de tu talla, ni peso, ni altura, sino que es una cuestión de actitud, así como una forma de cuidado a nuestro cuerpo y mente. Pienso que el sentirnos a gusto con nuestro cuerpo no regirse por el resultado de la balanza, sino de la relación que llevamos con nosotros mismos, y que sea una conexión sana, compasiva, amorosa, y de aceptación; es eso finalmente, lo que nos va a llevar a sentirnos, interiormente, en paz.  Volviendo al término «me siento gorda», te quiero invitar a que observes qué hay detrás de ese mensaje, y cuando precisamente lo sientas, darte la oportunidad de conocer tus emociones, y aceptarlas tal y cómo se expresen, aún si son difíciles de manejar… toda emoción, entendida y manejada, nos orienta a una transformación para bien.

Así como esa frase nos lleva a una invitación, también el concepto de «delgadez» nos regala un mensaje; a lo mejor no es solo sentirnos esbeltas sino que se trata de reflexionar lo que proyectamos al decir: «quiero sentirme delgada». ¿Será que deseamos sentirnos amadas, capaces, libres, reconocidas, tranquilas? Lo importante de identificar el mensaje oculto, es que abre posibilidad al cambio. Si yo sé que quiero sentirme amada, ¿qué puedo hacer para demostrarme a mí misma ese amor anhelado?, ¿acaso será poner límites? Trabajar en mi autoconcepto, permitirme momentos de soledad donde tenga un diálogo interno sano y apacible, ser leal conmigo misma, y aprender que, ponerme en primer lugar en los momentos indicados, no me hace egoísta. Cuando defina cómo me quiero sentir, dejaré de depositar todo mi poder en el peso, y empezaré a tomar responsabilidad de la vida que quiero tener. ¿Vas a esperar estar «delgada» para sentirte libre?

¿Tienes cambios de humor repentinos? No estás solo

Queridos amigos, tras pasar por unos días de repentinos cambios de humor, quise investigar más al respecto sobre este fascinante tema.

Los cambios de humor también se pueden conocer como “bajones emocionales”, que ocurren cuando uno lleva quizá un día, unos días, una semana o varias semanas, acumulando una situación estresante; también se puede detonar en momentos que se vive una crisis existencial y/o momentos de fuerte crítica hacia nuestra persona, podemos quizá no darnos cuenta de ello, pues también ocurre inconscientemente. Es así como nuestro cerebro y nuestro cuerpo busca una vía de escape o salida a tal saturado trajín, entonces nos provee de llanto inesperado, de irritabilidad, de pensamientos catastrofistas.

Y hablando de este tema tan importante me gustaría resaltar que, en nuestra sociedad hay muchos prejuicios respecto a estos cambios de humor repentinos, pues tildan a las personas ya de bipolar, cuando no es así; es cierto que puede aparecer conjuntamente con este trastorno y/o con ansiedad, depresión, pero no se tiene necesariamente que asociar a un trastorno.  Estos estados de ánimo cambiantes también se denominan “labilidad emocional”, esta se identifica con los siguientes síntomas y/o signos:

  • Hay estallidos emocionales que pueden durar algunos minutos y luego desaparecen.
  • Las personas con labilidad emocional suelen no mostrar emociones durante una etapa.
  • Lloras y ríes repentinamente. Puedes pasar de estar en una situación tranquila y tener ganas de llorar sin razón aparente.
  • Irritabilidad emocional.
  • Desaparecen con facilidad
  • Son leves y presentan poca gravedad (Muñoz, 2022)
Imagen 1: labilidad emocional

Soluciones para estos momentos de cambios de humor:

  1. Racionalizar las emociones: Debemos interiorizar que las emociones tienen un fin en nuestra vida, y es el de protegernos; cuando lloramos, reímos, es nuestro cuerpo mandándonos un mensaje de alarma hacia qué cosas debemos prestar atención, por ejemplo, un llanto repentino puede esconder un estrés acumulado, o una confusión mental no resuelta, así como cuestiones aún más profundas que se deben analizar, y sabemos que después de llorar estaremos más tranquilos. Debemos aprender a racionalizar que todo pasa por nuestro bien, usar preguntas, en relación al tema que nos aqueja: ¿Me siento mal anímicamente? Sí, entonces… ¿Eso me hace peor persona? ¿En realidad estoy enferma por tener solo estos pensamientos? ¿De verdad no merezco nada? ¿Nadie me querrá si estoy irritable? ¿Estoy siendo débil si lloro? Si contestamos racionalmente estas preguntas, nos darán mucha tranquilidad.
  • Comprender el poder de las emociones:

Sin emociones seríamos simples robots, no podríamos tomar decisiones que busquen nuestro bienestar; ya que cuando decido, mucho interfiere como me siento ante una situación, personas y contexto.

Hasta la fecha se tiene un prejuicio frente a determinadas emociones, como el enojo o la tristeza, y se les tacha tajantemente porque son desagradables; en realidad si conectamos más con estas emociones en vez de evitarlas, podríamos no solo encontrar arte en ellas, sino ver la vida desde otra óptica, en que, sí, se sufre, pero solo porque somos humanos y eso no quiere decir que no tengamos valor.

Imagen 2: afirmaciones positivas
  • El poder de las afirmaciones para aliviar momentos de crisis de cambios de humor:

Es sabido que las frases de afirmación al escribirlas y decirlas en voz alta conscientemente (por ejemplo: puede repetir: “Yo María, soy una persona prospera, me acepto tal cual soy”), el cerebro tomará como verdadera esta información y se empezara a ver cambios en nuestra actitud y comportamiento.

  • Comprender que las emociones se pueden heredar:

Algunas emociones, especialmente las asociadas a experiencias traumáticas pueden heredarse y pasar a las siguientes generaciones. Se cree que la experiencia traumática afectaría a nuestro material genético, en concreto a los procesos de metilación del ADN (en el que se hallan las instrucciones genéticas que marcan el desarrollo y funcionamiento de los organismos vivos, así como la transmisión hereditaria). La información en el ADN se transmitirá de padres a hijos, e incluso a nietos; por ello suelen brotar de forma incontrolada y son fácilmente identificables. (Alonso, 2017)

  • Acudir a terapia:

Unas cuantas sesiones o hasta una sola sesión, dependiendo de la capacidad del especialista, ayudarían enormemente a encontrar el camino de salida a todo a nuestro alrededor que podria detonar en la “labilidad emocional”.

imagen 3: acudir a terapia

Conclusiones:

  • Los cambios de humor, también se pueden conocer como “bajones emocionales”, que ocurren cuando uno lleva quizá un día unos días, una semana o varias semanas, acumulando una situación estresante.
  • Los estados de ánimo cambiantes también se denominan “labilidad emocional”.
  • Algunas emociones, especialmente las asociadas a experiencias traumáticas pueden heredarse y pasar a las siguientes generaciones.

Bibliografía:

Alonso, J. R. (2017). Las emociones, la base neurologica del comportamiento. España: EDITEC.

Muñoz, E. (14 de febrero de 2022). Mundo Psicologos. https://www.mundopsicologos.com/articulos/labilidad-emocional-no-es-sinonimo-de-bipolaridad

Cambio de chip

Generalmente, en la vida siempre estamos esperando que los demás cambien para que nosotros podamos mejorar, o para que le transformen la vida a uno. Por ejemplo, una relación sentimental, cuando estamos en ciertas dificultades con la pareja normalmente decimos, “es que si él o ella cambiara todo sería diferente”. Tarde o temprano  llegas a la conclusión de que la solución a esto es que tu pareja transmute. A partir de ese momento pones mucha energía e interés en presionarla, culpabilizarla y convencerla de que debe cambiar. Te dices a ti mismo: “Cuando esto lo consiga, mi sufrimiento acabará y seré por fin feliz”.

Lo primero es entender que a las personas hay que aceptarlas tal y como son, que cada uno piensa y siente de manera diferente, esa es nuestra riqueza.  A menudo nos empeñamos en cambiar actitudes o comportamientos de los demás sin tener en cuenta que el otro tiene una historia distinta, y que lo que para mí es importante quizá para él no lo es, y eso está bien.  Tendemos a generalizar nuestras creencias hasta el punto de hacernos inflexibles.  Aceptar que no podemos tener poder sobre los demás es el primer paso para mejorar en nuestras relaciones interpersonales.  Llegado este punto, piensa: ¿Para qué quieres que el otro se transforme? Puede que la respuesta sea para que él o ella sea más feliz o para que sufra menos, aunque si profundizas un poco más quizás llegues a reconocer que sería para que tu relación con él o ella mejore y no te genere sufrimiento a ti. 

Hoy me voy a enfocar en las relaciones de pareja. Idealizar a la pareja es uno de los errores más comunes, esto a menudo nos lleva a echar sobre las espaldas del otro la supuesta responsabilidad de ser fuente de gratificación de muchos de nuestros deseos. Algunas personas, además,  de forma inconsciente tratan de  curar heridas afectivas de su pasado infantil por medio de la relación de pareja. Nuestras decisiones tienen que ver con la repetición de modelos que hemos aprendido a través de los primeros vínculos con las figuras parentales, y también con la identidad. Al enamorarnos, idealizamos al otro y ponemos en él o ella todo lo que creemos que nos falta o nos sobra; y si no encaja a lo que deseo pues intento cambiarlo.  La teoría del apego, desarrollada por el psicoanalista inglés John Bowlby en la década de 1950, afirma que los seres humanos seguimos en la edad adulta los patrones de relación que aprendimos en la infancia. Formamos un apego seguro cuando nos han educado con afecto, atendiendo nuestras necesidades y emociones (sin sobreprotegernos) y poniéndonos unos límites claros y adecuados. Desde este estilo nos identificamos con el modelo y buscamos parejas similares, que nos traten de manera sana y satisfactoria. 

Pero ¿Qué sucede cuando la figura de apego es rígida e inflexible, o cuando muestra rechazo u hostilidad ante nuestras necesidades, o si unas veces las atiende y otras veces no? En esos casos podemos generar inseguridad, miedos y ansiedad, y es entonces cuando elegimos  parejas que mantengan estos estados y acabamos convirtiéndonos en personas que entienden las relaciones desde el conflicto, sintiéndonos incómodos a menudo, desconfiados o ansiosos. El estilo que elegimos para llevar nuestra relación es un aprendizaje, no un instinto por lo que tenemos margen de movimiento. Lo que aprendimos se puede desaprender, descubriendo otra manera de relacionarnos y abriéndonos a características diferentes. Pero repetimos el patrón si no somos conscientes de nuestros miedos e inseguridades; y si por miedo a la soledad “evitamos el ser juzgados”, aferrándonos a la idea de pareja a pesar de que nuestra salud mental pueda estar en juego. 

Debemos tener presente que algunos patrones o creencias no las hemos generado nosotros a través de vivencias, sino que pueden corresponder a algo que vimos en nuestras familias o en algún modelo que terminó influyendo en nosotros. Quiero que te tomes un tiempo para responder estas preguntas:

  • ¿Cómo recuerdas la relación de tus padres?
  • Cuando había problemas ¿cómo los solucionaban?
  • ¿Qué muestras de afecto tenían contigo?
  • ¿Qué rol tuve que jugar y sigo jugando para sentirme bien, o para obtener amor y aprobación?
  • ¿Qué estás llevando hoy a tu relación de lo que viviste con tus cuidadores?

Después de tener este diálogo interno, vamos a dar con la “creencia” y hacernos conscientes de ella. El poder dar con la raíz de nuestras inseguridades, siendo comprensivos y compasivos, nos ayudará a una reformulación  de pensamiento que nos permitirá tomar decisiones sanas, haciéndonos responsables de nuestra felicidad, sin esperar que los demás deban cambiar. Entonces ¿por qué pasamos nuestra vida pretendiendo que mi pareja transmute? La respuesta está en la actitud cómoda y fácil de culpabilizar al otro cuando las cosas no son o no ocurren como nos gustaría, y así, librarnos de la responsabilidad de afrontar con la mochila emocional que llevamos. 

Cuando estoy en sesiones de pareja, suelo preguntarles en qué medida creen que están contribuyendo cada uno de ellos a que la relación no funcione como les gustaría. Es interesante, porque ambos buscan autoculparse de aspectos propios que por supuesto conocen y no saben manejar de forma adecuada. Esto me alegra mucho, “son conscientes” me digo a mí misma… Pero unos segundos después aparece la afirmación del “pero”. “Yo sé que no la escucho mucho… pero si ella fuera más cariñosa conmigo, yo la escucharía más”. En este escenario son muchas las relaciones que terminan por romperse. El planteamiento es tan turbio que las conclusiones a las que suelen llegar son, por un lado, de refuerzo de la culpabilización (“la otra destruyó la relación por no cambiar”) y, por otro lado, de fracaso (“no fui capaz de hacerla cambiar”), cuando en realidad no hay culpables ya que ambos no son conscientes de la raíz del problema y el único fracaso es el planteamiento erróneo de querer convertir a tu pareja.

Aquí te dejo tres estrategias para no pretender cambiarle el chip a tu pareja si llevas una relación sana:

  • Ten una mirada compasiva y comprensiva hacia ti mismo y tu pareja. Interioriza esta creencia: “Todos hacemos lo que podemos, de la mejor forma con los recursos que tenemos”. No te tomes las acciones de los demás como algo personal y considera que detrás de ellas puede haber una historia que las justifique, más allá de una intención maliciosa.
  • Olvida el querer modificar a tu pareja, centra todos tus esfuerzos en cambiar tú. Contempla la posibilidad de que el comportamiento de tu pareja te está mostrando algún aspecto de tu personalidad que puedes mejorar.
  • Colócate como un aprendiz en la vida y déjate enseñar. Mostrar vulnerabilidad es el primer paso para comprender que no podemos con todo y que necesitamos ayuda, quien está caminando a tu lado puede brindarte grandes aprendizajes. 
  • Por último, adquiere la sabiduría para saber distinguir qué aspectos puedes trabajar en ti y aceptar los que no. Aprender a aceptar es una de las habilidades que mayores frutos pueden dar en tu crecimiento personal. En este caso, aceptas al otro tal cual es, sin pretender que cambie, y te aceptas a ti mismo, con tus luces y tus sombras.

Referencia:

Bowlby J. (1979) : Vínculos afectivos: formación, desarrollo y pérdida. España: Ediciones Morata

La marihuana

La marihuana o Cannabis sativa es una planta con propiedades psicoactivas, cultivada casi desde los inicios de la civilización. Puesto que se puede emplear tanto para la creación de prendas textiles, herramientas, combustible e incluso medicamentos. En la actualidad se discute si fue el primer ejemplo de domesticación, debido a que pasó de ser recolectada a ser cultivada (Ángeles López et al., 2014).

En cuanto a su composición química, se han identificado aproximadamente 500 compuestos, entre los que se encuentran cannabinoides, terpenos, flavonoides, alcaloides, estilbenos, aminas fenólicas y lignanamidas. Hoy en día se conocen alrededor de 70 cannabinoides de los cuales el THC es el más estudiado a causa de sus efectos psicoactivos (Ángeles López et al., 2014).

Los endocannabinoides son moléculas de la clase de los lípidos, las neuronas emplean esta molécula para su actividad. Las marihuanas endógenas, al interactuar con el receptor CB1, induce placer al comer, el beber el agua, al tener relaciones sexuales, incrementa la relajación y el sueño. Por otro lado, el síndrome de abstinencia asociado a la marihuana incluye cansancio, dolor muscular, malestar estomacal, reduce la actividad del sistema hedónico y aumenta la actividad del sistema de defensa. Análisis en laboratorio sugieren que los cambios en el sistema de endocannabinoides reducen los receptores CB2, enzimas encargadas de la fabricación de los endocannabinoides. Así mismo, los receptores de la corticotropina están elevados, lo que se traducen en ansiedad y miedo, los pacientes refieren tener sensación de que “se van a morir” (Oblitas Guadalupe, 2004)

Es importante resaltar, que actualmente, se están realizando investigaciones en el campo médico. Puesto que se encontró efectos positivos en el tratamiento para el dolor, mitigar efectos secundarios en tratamientos como la quimioterapia, e incluso algunos síntomas relacionados a diagnósticos mentales (National Institute on Drug Abuse, 2015).

El sistema endocannabinoide | Fundación CANNA: Investigación y análisis de  Cannabis

Cannabis, marihuana y cáñamo.

La denominación de la marihuana, cannabis o cáñamo evidencia un gran problema terminológico y lexicográfico. Tradicionalmente el término cáñamo es empleado como droga en las especies cáñamo índico, cáñamo indiano o cáñamo indio. En la actualidad, el término fue reemplazado por cannabis, de la denominación científica en latín. La palabra cannabis no solo se emplea para denominar a la planta, si no también al compuesto activo de la droga. Por otra parte, en Estados Unidos, durante los años 30, a raíz de una estrategia político comercial del magnate comercial W. R. Hearst y del empresario J. Dupont destinada a acabar con el cultivo comercial del cáñamo industrial. Por lo que, se empleó el término subterfugio “marijuana” (cáñamo psicoactivo). Dicho problema fue incrementado por el Centro de Información y Documentación CINDOC, puesto que el término cannabis engloba el cáñamo común (Cannabis sativa) y al cáñamo índico (cannabis sativa). Lo que significa, que incluye tanto el hachís como la marihuana, dentro de la denominación (Díaz Rojo, 2004).

Cómo distinguir entre cannabis, cáñamo y marihuana? - Blog de Madame Grow

Mutación y crianza selectiva

Como la gran mayoría de las plantas domésticas el cannabis ha sido sujeta de grandes cambios, orientados en su mayoría para satisfacer las necesidades humanas. Inicialmente se estableció dos subtipos principales, cannabis sativa y cannabis índico, ambas especies fueron empleadas para la fabricación textil, combustible, entre otros. Sin embargo, no es posible precisar el momento exacto, en el que la selección humana dio preferencia a las propiedades psicotrópicas. Puesto que ambas especias cuentan con dichos efectos, pero en distintos niveles (Contreras, 1978). Hoy en día se pueden precisar tres especies principales con fines psicotrópicos, la Sativa, Indica y Rudelaris (Vera Torres & Álvarez Vanegas, 2021). Así mismo, la Rudelaris es de las más utilizadas para la creación de cepas híbridas para el consumo

Conclusión

Ciertamente el cannabis es una planta polémica, tanto por su recepción social, como por los constantes estudios a los que se somete. Es importante precisar que la industria textil aprovecha las fibras provenientes del “cáñamo”. Por tanto, se puede afirmar que su cultivo no puede relacionarse únicamente a los efectos psicotrópicos o terapéuticos, los que se encuentran en especial controversia.

Con respecto a la denominación, existen precedentes que enturbian la correcta utilización de la palabra, principalmente por la desinformación arraigada al uso psicotrópico. En base a la familia Cannabaceae puede relacionar el total de especies bajo la denominación Cannabis. Sin embargo, existen modelos que delimitan la especie en relación con las propiedades, por lo que es importante reconocer que si bien comparten familia, en múltiples ocasiones, estas no son iguales (Mmg, 2014) (Alcaraz, 2013).

Referencias

Alcaraz, F. (2013). Fundamentos de la clasificación de la vegetación. 16.

Ángeles López, G. E., Brindis, F., Cristians Niizawa, S., & Ventura Martínez, R. (2014). Cannabis sativa L., una planta singular. Revista mexicana de ciencias farmacéuticas, 45(4), 1-6.

Contreras, C. M. (1978). La Cannabis. Salud Mental, 1(2), 10-18.

Díaz Rojo, J. A. (2004). Las denominaciones del cáñamo: Un problema terminológico y lexicográfico. Revista de Lexicografía, 10, 65-79. https://doi.org/10.17979/rlex.2004.10.0.5561

Mmg, I. E. S. (2014). TEMA 1: IDENTIFICACIÓN DE ESPECIES VEGETALES. 32.

National Institute on Drug Abuse. (2015, septiembre). La marihuana National Institute on Drug Abuse. http://www.politopedia.cl/wp-content/uploads/2016/06/La-marihuana.-National-Institute-on-Drug-Abuse.-Septiempre.-2015.pdf

Oblitas Guadalupe, L. (2004). Manual de psicología clínica y de la salud hospitalaria. PSICOM.

Vera Torres, S., & Álvarez Vanegas, D. Y. (2021). Evaluación de la viabilidad técnico-financiera para la obtención de terpenos partiendo del cannabis mediante una revisión del arte. https://repository.uamerica.edu.co/handle/20.500.11839/8294

“Cuando era niña”

Desdóblate ante la vida, abre, despliega todos los recursos posibles: arte, comunicación (quejarse, para resolver también es válido), drenar con deportes entre otros, es una medida totalmente aceptable para que el dolor no gane la batalla, es justo y necesario sentirlo, para darle un significado que enriquezca nuestra existencia, analiza y acepta tus arrebatos.

Bruscos recuerdos llegan a mi memoria, no es necesario camuflarlos ni excusarse con que son “días difíciles”, no, solo están allí y se reproducen en cuanto la lupa se posa sobre ellos y es entonces cuando esa luminiscencia los activa. En esta ocasión, he hecho surgir recuerdos y una relación causa-efecto, algo así como un insight fantasmal, ha renacido. Bueno, si a eso vamos, todo insight podría ser fantasmagórico porque trae un tornado emocional como todo espectro que surge de la nada, pero, al mismo tiempo, cuando noto que su naturaleza incorpórea no me hará daño, sino que golpeará con su naturaleza comprensiva, es allí cuando me calmo y aprecio el golpe de realidad. Así lo he decidido.

A medida que repaso estas líneas en mi cabeza, surge un bloqueo monstruoso: no recuerdes, procrastina. ¡Evade! Entierra el impulso y calla. 

Pero no, me resisto, me combato y venzo porque reconozco que muchas veces soy mi propia enemiga. Mucho tiempo he sucumbido ante mis súplicas para quedarme en inactividad y sofocar mis sueños, aún lo hago, pero, despierto antes de la pesadilla saboteadora y gano. 

Es un pasaje bien aprendido de la niñez, vamos a explorarlo en retrospectiva, quien narra es una Brenda que duda aún si decirlo o no, que le tiembla la nariz y le aprieta la garganta, no obstante, con su voz aprendida e impostada de “niña de Discovery kids” bien portada, comienza a narrar. 

Primer acto: resuélvelo tú sola, Brenda

En un día caluroso, de esos vacíos y típicos del trópico destaca una niña que por su simpleza y muchas veces cobardía está atrincherada en una cama; pensando; tiene menos de doce años y más de seis, y sabe que está sola en esto, es su deber resolverlo ella misma porque pedir ayuda es quedarse muda esperando una respuesta que nunca llega, es saber que se pone en tela de juicio su capacidad, es saber que no hay disposición porque “es un tema menor”, porque es un miedo que debe superar, una circunstancia más.

Situaciones importantes que todo padre debía velar, pero, del que no repararon en su tiempo y se limitaron a espetar: “le teme a las matemáticas”, “qué floja, solo sabe escribir historias, para lo que es buena ella”. No, repasar el contenido exacto de esto no es relevante, vayamos a las entrelíneas, según me di cuenta después, lo que buscaba excesivamente con mi voz, actitud y calificaciones en las demás asignaturas era no fracasar ante todos porque la imagen impostada que creé y me crearon no me lo permitían  (sobre todo ante las matemáticas, ¡qué susto!). 

Ella, o sea yo, tuvo que aprender a resolverlo, “se buena aquí y allá” así cuando fracases, es decir, no obtengas, un 20 sino un 15, 11 o 10 nadie dirá que no te esfuerzas, pero, ya lo sabes, debes ser más inteligente ¿cómo todos multiplican y tú no?, ¿resta, tonta qué esperas? Y así aprendí a resolver sin hacerlo realmente, solo impostaba, tolerando arrebatos de otros y algunos otros míos, refugiándome en mundos mágicos de lecturas donde aprendí el valor de sumergirme en las líneas de libros y enriqueciendo esta particular jerga y entonación de “niña extraña”.

Además de eso, aprendí a callarme, escuchaba todo, sentía el dolor de otros como mío, pero no me defendía ni defendía a otros, solo pensaba desde mi trinchera y, me cuestionaba: ¿por qué le preguntas eso? es solo un niño, cuando un semejante era víctima de una injusticia de mano de los “grandes”.  De ese modo, aprendí a resolver que ante la injuria de la “autoridad” marcada por gritos, era admisible, aunque lo repudiara y estuviera en desacuerdo. 

No, no fui golpeada, pero vi a otros padecerlo. 

Segundo acto: la protección y seguridad son constructos creados por ti misma, Brenda ¡Dha! 

Los gritos afuera en el pasillo simulando truenos; están los mayores haciendo de rinocerontes ciegos intentando consolidar quién es el macho que manda: el ávido de estupefacientes o el gordo agresivo. Una batalla campal con tres espectadores, y entre tanto, acobijada después de la juerga de golpes y gritos: la sábana, cuántos sollozos ahogados, cuántos abrazos rodeando las costillas no pudo ver la sábana, muchas fueron las veces que, aún todavía hoy, han sido un placebo que invitan a dormir dejándome cubierta de pies a cabeza.

Qué plácido es tener el beneficio de un sueño sin la conspiración inconsciente de llenarte la cinta onírica de retorcidas y amargas historias, no, que yo recuerde, no tenía pesadillas tras percibir un encuentro hostil.

Gracias doy por eso.

Finalmente, aprendí de este manto protector que el calor y cubrirse es lo que necesito para afrontar la vida.

Tercer acto: la encrucijada y presente aquejado.

¿Llanto y molestia? Ha refugiarse en oscuridad y calor. ¿ansiedad y sentimientos de desamparo? La sábana te arropa, así como esas palmadas que me doy. Así, hecha hoy, soy un adulto. Es la representación de como un recurso infantil retumbó hasta el tuétano convirtiéndose casi en imprescindible, es lo que sí puedo hacer cuando no existen oídos amplios y comprensibles, o, más bien, cuando no confías en los disponibles, total, yo resuelvo sola ¿recuerdas? 

Por tal motivo, fue importante incluir el relato anterior. Sin embargo, no, querido lector, no me mal entiendas, también aprendí a encarar los problemas ¡cómo no! sola, con las piernas temblando y lacerando mentalmente todo mi ser, y pese a esto, han sido tantas las exposiciones que aquella habilidad antes impostada ahora es natural, la descalificación existe como pensamiento en bucle y se detecta y redirige. Ya no permito que gobierne más la distorsión cognitiva de creer poder hacerlo todo y deber actuar obligada a todo.

Cuesta mucho, pero se consigue, aunque he de confesar que me refugio en la procrastinación y la sábana, muchas veces es desde allí donde tomo impulso para seguir, “porque decir adiós es crecer” decía Cerati, y siento más que pienso, que es así, en la medida que rechazo los agravios creados por mí misma, más me entrego a la idea autocompasiva de que merezco un abrazo, no se de quién porque aún no se cómo aceptarlos o recibirlos, no obstante, sí son de mi misma los avalo, descanso las aguas del manantial del espíritu y avanzo, supongo, a eso se refería Cerati en esa precisa oración.

Yo protagonista

Generalmente, esperamos en un lugar como este un artículo con carácter informativo y hasta académico, que seamos relatores, pero, hoy, decidí relatarme a mí. Es una labor extraordinaria y diaria, el pensar sobre lo que hago; no obstante, si les soy honesta es la primera vez que es público, gracias por acompañarme.

Aunado a lo anterior, pienso que en la medida que recitemos lo que ocurre en el vaivén mental y demos respuestas, es posible que otros también encuentren las suyas. El acto de relatar, consiste en vivir una experiencia, crearla a partir de la chispa de otros o de uno mismo y expresarla, por ello, al momento de escribir, inspirar en otros, es el éxtasis. 

A donde quiero llegar, es que cuando escuchamos a otros, surgen interrogantes que por diversos factores omitimos indagar, y pasa en terapia: el tiempo, las emociones suscitadas, el estado de ánimo etc. impide recapitular a gusto, por ende, esta vez decidí exponerme, reflejarme en mi misma y hasta manifestarme vulnerable, porque ahora conoces mis dos bastiones para afrontar la vida: pensar en resolver… mientras me cubro como un tamal. Por otra parte, no hay mejor “sujeto de pruebas” que uno mismo, y antes de invalidar la privacidad de un paciente, prefiero darme a mí el permiso de escarbar hasta donde sea necesario.

Sonrío ahora que reparo en esto, gracias totales por no abandonarme, y antes de ponerme seria, te invito a conseguir tus bastiones de fortaleza, de seguro los tienes pero están invisibles, a veces los usamos tanto que nos parecen rutilantes, pero ¡ey! Destácalos, ese tic cuando dices algo turbio, ese apretón de estómago antes de ejecutar esa difícil decisión, que, aunque no haya un sanitario cerca, igual la tomas, esos, son bastiones, conductas que ayudan al organismo a reorganizarse. Ahora bien, qué dicen los autores al respecto, aquí un breve resumen teórico pues, de ejemplos estamos llenos en los párrafos anteriores.

Hablemos de autorregulación emocional, en los niños

La regulación supone el manejo  de  la  emoción  a  favor  de  un  mejor  funcionamiento  del  individuo  en  una  situación  dada” (Ato, Gónzalez, Carranza, 2004) en otras palabras, resume que la adaptación de las emociones a la situación supone sacar un mayor provecho de ellas, no solo de las “negativas” sino también de las llamadas “positivas” aunque, si vamos a hechos meramente teóricos ninguna emoción es positiva o negativa, pues, ellas tan solo anuncian lo que sucede en el ambiente. 

Además de lo anterior, debemos manejar conceptos tales como temperamento, el cual es hereditario y demarca esa parte más natural y primitiva de la personalidad, la cual viene acompañada a su vez por el carácter, el cual se asienta sobre las nociones aprendidas en sociedad. Todo esto me lleva a considerar ahora en la adultez, que estos dos ingredientes se unieron y dieron fruto a una persona que si bien se maneja con llamaradas ardientes de pasión alternándose con la gelidez de un témpano, también sabe muy bien (gracias a varios choques pasados) cuando ceder y turnar el mando para que un dragón voraz no lo dañe ni haga daño. Pero esto no vino solo.

Rodríguez (2014), habla de madurez cognitiva entre otros procesos que acompañan el desarrollo de los niños, a grandes rasgos, ya que en niños enmarcados dentro de un trastorno del neurodesarrollo no podemos decir lo mismo con tanta exactitud la mayoría de las veces. Aclarado lo anterior, hablemos ahora sobre algunos mecanismos atencionales, de forma muy sucinta.

Si te atiendo, me molesto

Muchos padres se sentirán vinculados a esta experiencia: un niño de menos de seis años es atrapado in fraganti jugando con las llaves del auto. Su padre, se lo quita porque el niño lo mordisquea y para evitarle un daño mayor al infante, a lo que el niño responde con una rabieta colosal ¡que es por tu bien, niño! ¿Te ha ocurrido? de seguro que sí.

Esto ocurre porque la red atencional que nos pone alerta ante eventos externos está en su nivel máximo de activación, siguiendo el caso anterior, supongamos que el niño se entretenía con el sonido de la alarma del auto, entonces, disfrutaba de la red atencional y se veía reforzado, es decir, le gustaba mantener la conducta. Pero, sí el niño es un poco más grande, entraría en juego la red de orientación que lleva la atención a un segundo estímulo, ejemplo: papá después de retirar las llaves del auto, le da una maraca para que la agite. Y esto, por simple que parezca, es un mecanismo excelente de autorregulación dado que permite a que el bebé pase de un primer estímulo a otro, dándose la capacidad de alternar sin desgastarse. Bastante inteligente ¿no?

Finalmente, hay dos ingredientes más, el primero es la red atencional ejecutiva que en niños un poco mayores se desarrolla en conjunción con el lenguaje y permite que la persona pueda inhibir otros estímulos y enfocarse en una tarea. Por otro lado, la maduración cerebral integral da la oportunidad de desenvolverse en diversos ámbitos siendo capaz de no dejarnos llevar por las peripecias de la vida y buscar con coraje una vuelta a las cosas. En resumidas cuentas, utiliza tus poderes atencionales para enfocar lo realmente valioso.

Mis últimas palabras para ti querido lector que llegaste hasta aquí es agradecerte y sugerirte que hagas resonar en ti la capacidad de poder desdoblarte ante la vida, abre, despliega todos los recursos posibles: arte, comunicación (quejarse, para resolver también es válido), drenar con deportes entre otros, es una medida totalmente aceptable para que el dolor no gane la batalla, es justo y necesario sentirlo, para darle un significado que enriquezca nuestra existencia, analiza y acepta tus arrebatos, te aseguro que te conocerás más que nunca. Cuando te cuestionas, abres un mundo de alternativas donde todas pueden ser y al mismo tiempo no, todo lo decide la elección que escojas. Todo depende de esto último. Por lo que atrévete a alternar, estar molesto, enfadado y demás está bien, pero no por mucho, alterna, así que si atiendes por mucho tiempo esa molestia es posible que te enfurezcas más, no dejes que gane, combate y vence.

Referencias

Ato Lozano, E., González Salinas, C., Carranza Carnicero, J. A. (2004). ASPECTOS EVOLUTIVOS DE LA AUTORREGULACIÓN EMOCIONAL EN LA INFANCIA. Anales de Psicología / Annals of Psychology, 20(1), 69-80. Recuperado a partir de https://revistas.um.es/analesps/article/view/27581/26751 

Rodríguez S., (2014). Desarrollo de la autorregulación en la infancia. (Trabajo de Grado en Maestro de Educación Infantil). Universidad Pública de Navarra, España.