El impacto de ser adulto visto desde el cine y la psicología

Desde la psicología, la adultez involucra madurez y factores internos como la autonomía, autocontrol y responsabilidad afectiva, que acompañan una serie de logros como el descubrimiento de la propia identidad, la independencia de los padres, el desarrollo de valores y establecer relaciones. 

En el cine, esto se ha reflejado en películas icónicas, un ejemplo podría ser la película Si tuviera 30, una comedia romántica donde acompañamos a Jenna, una adolescente topándose con un mundo, aparentemente idealizado, donde se da cuenta que la vida adulta es mas compleja de lo que imaginó y que, a partir de malas decisiones, decide tomar mejores en una segunda oportunidad.

Si tuviera 30 (2004). Revolution Studios.

Esta película representa la dificultad de llegar de la adolescencia hasta la vida adulta, muestra lo abrumador que puede llegar a ser, y que es necesario el desarrollo de autonomía y resiliencia.

Asimismo, la construcción de relaciones es parte de esta etapa. Una cinta que retrata esto es Yo antes de ti, una comedia romántica que acompañamos a una intrépida Louisa que trabaja para apoyar a sus padres y se enamora de su empleador quien tiene una condición física. Al ser una de las primeras relaciones de la protagonista, tiende a ser muy enrevesado.

Un par de personas de pie

Descripción generada automáticamente con confianza media
Yo antes de ti (2016). Metro-Goldwyn-Mayer, New Line Cinema, Sunswept Entertainment.

Estos dos ejemplos, visibilizan, de cierta manera, el paso a una nueva etapa y los desafíos de esta. 

El cine también proyecta lo que socialmente se representa en distintos grupos sociales, edades y lugares; y que sigue un patrón evolutivo utilizado por el séptimo arte. Tanner (2006, en Papalia, 2010) nos da una explicación a todos estos procesos, él menciona que esto debe al recentramiento denominado como el proceso que fundamenta el cambio a una identidad adulta que consta de tres etapas donde el poder, la responsabilidad y la toma de decisiones transmitido por la familia.

Como último ejemplo, tenemos a la película Mis dos vidas, donde Natalie (interpretada por Lili Reinhart) pasa de la preparatoria a cumplir sus sueños, sin embargo, vemos dos historias donde ella quedó embarazada y tomó otro camino, y cómo en cada una, Natalie intentará salir adelante con el apoyo de sus padres.

Grupo de personas posando delante de una pared

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Mis dos vidas (2022). Screen Arcade, CatchLight Studios

Aunque la vida adulta parezca complicada, frustrante y abrumadora es un estado al cual hay que adaptarnos, ser analíticos y comprender que es parte de nuestras vidas. La vida adulta nos abre puertas a nuevos momentos, nuevas relaciones y oportunidades.

Y tal como dijo una vez el psicólogo Erik Erickson: “Cuanto más te conoces a ti mismo más paciencia tienes para lo que ves en los demás”, esto es una invitación a desarrollar un autoconocimiento en fortalezas y debilidades; y ello también se verá reflejado en nuestras relaciones interpersonales.

Lo más importante es estar en el presente, ser consciente de cada etapa que transitamos, de lo que adquirimos, de lo que aprendemos y cómo vamos construyendo la vida que cada uno quiere para sí mismo.

Posdata: Disfruten de estas películas, las pueden encontrar en Netflix.

Referencia

Papalia, D. (2010). Desarrollo Humano. McGraw Hill

El hombre bueno entre los colmillos de la bestia

Una reflexión psicológica y filosófica sobre la bondad, vista en la película La Boca del Lobo

La boca del lobo - Película 1988 - SensaCine.com
Poster promocional

Un diciembre de 1988, se estrenó el largometraje de Francisco Lombardi, La Boca del Lobo, que narra el drama vivido en el pueblo ficticio de Chuspi. Debido a que nos encontramos en el mismo mes del año, me pareció un momento conveniente para compartir unas apreciaciones interdisciplinarias sobre dicha película, la cual posee gran relevancia no solo por su gran utilidad para recordar y concientizar sobre el periodo oscuro vivido en nuestro país a causa del terrorismo, sino también porque aborda cuestiones universales de la naturaleza humana. En este artículo me centraré en la cuestión de la bondad.

Sugerencia: Si bien las líneas a continuación abordan ideas que se pueden extraer de la obra, sin procurar revelar mucho del argumento. Recomiendo encarecidamente que, preferiblemente, se mire la película antes de proseguir con la lectura, no solo para una mayor comprensión de la misma, sino porque se trata de un trabajo cinematográfico encomiable y de mucho provecho.

Bien pues, empecemos con las siguientes preguntas: ¿Quién es un hombre bueno?, ¿qué es lo que hace?, ¿cómo demuestra su bondad?, ¿qué cosa es lo que quita la bondad?, ¿se puede ser bueno en un lugar lleno de maldad?, ¿qué propósito tiene ser bueno?

La libertad como medio de comunicación (Perú). | Películas & Series. Amino  Amino
Vitín Luna, interpretado por Toño Vega

Mi intención es esbozar un camino a las respuestas de estas preguntas, a través de un análisis del personaje de Vitín Luna, su personalidad y su historia, Luna es un joven subalterno (la cinta nunca deja en claro si pertenece a la policía o al ejército), que por los deseos de progresar e ingresar a la Escuela de Oficiales, decide servir en una zona de emergencia por un tiempo y por ello solicita su cambio a Chuspi, Ayacucho, lugar asediado por el terrorismo. En este pueblo es donde Luna vivirá conflictos personales y tragedias a causa de la maldad (de diversa índole) que se siembra en ese lugar, sin embargo, hará un intento por conservar su cordura y su humanidad.    

En un plano psicológico, Kohlberg (según Giardini et al., 2017) dice que un acto puede ser llamado moral, cuando va de acuerdo a un sistema de principios éticos y cuando la persona que actúa tiene capacidades ejecutivas que no necesariamente sean morales (como la inteligencia, buena autoestima, control de impulsos, atención estable, energía) pero que están involucradas con las circunstancias del momento. Como sabemos Vitín a pesar de que su cuerpo y alma fueron vapuleados por el terror y la desgracia desde que llegó a Chuspi, supo conservar los principios éticos y actuar con sus capacidades ejecutivas. Kohlberg (según Giardini et al., 2017) también nos dice que el sentimiento de responsabilidad pesa mucho en el actuar moral; y es innegable que Vitín tenía un marcado sentido de responsabilidad para con el pueblo y sus compañeros. Finalmente Kohlberg (según Giardini et al., 2017) dice que la estructura del razonamiento moral es la forma que cada persona tiene en su haber para leer e interpretar la información de la realidad, para así valorar las situaciones y factores involucrados de manera acentuada e intentar encontrar soluciones que afronten el conflicto. No hay duda que Vitín manejó lo mejor que pudo las situaciones tan extremas y radicales en las que se vio involucrado, y, por todo lo expuesto, se puede decir que las manejó como una persona de gran moral, a pesar de verse parcialmente afectado por la locura que estaba a su alrededor.  

El ángel herido de Hugo Simberg.
El autor dio plena libertad para la interpretación de esta pintura. A mi criterio, creo que se puede usar como una representación concisa de Luna y su historia.

Si tomamos una perspectiva filosófica del caso, Aristóteles (2014) nos dice que el hombre que entra en cólera con una razón justificada; contra quien lo merece; de un modo correcto; en el momento correcto y por el tiempo pertinente; este hombre, es digno de admiración y puede incluso ser llamado manso. Con todo lo expuesto anteriormente, vemos que Vitín cumple —aunque no perfectamente— con todas las condiciones propuestas por Aristóteles, en muchos de los escenarios que le tocó vivir en la película. Aunque Aristóteles (2014) también menciona que, aun si se equivocase el hombre manso, sería por defecto, porque no busca la  venganza sino procura ser indulgente. Esto ya es más delicado con el caso de Vitín porque la venganza nunca se presentó en su pensamiento (ni siquiera al ser testigo presencial de los resultados de los actos terroristas) pero sí apareció cuando quería ver muerto al personaje que se convertiría en su némesis, en ese momento quería venganza, es innegable. Pero de un momento a otro, el perdón y compasión —aunque con pinceladas de impasibilidad— volvieron a Luna, lo que impidió que se perdiera a sí mismo. 

Referencias

Aristóteles. (2014). Ética Nicomaquea. México: Grupo Editorial Tomo S.A.

Giardini, A.; Baiardini, I.;Cacciola, B.; Maffoni, M.; Ranzino, L. y Siduro, F. (2017). Comprende la Psicología. Lawrence Kohlberg: El desarrollo moral. España: Editorial Salvat, S.L.

Lombardi, F. (Director). (1988). La boca del lobo [Película]. Perú: Producciones Inca Films S.A.

Entre los sentidos y la mente: Percepción

La percepción ha tenido múltiples miradas a través de los años, se ha visto desde muchas corrientes como el estructuralismo, gestalt, constructivismo, etc. Pero en este apartado revisaremos a la percepción como concepto cognitivo/perceptivo que nos lleva a dar diferentes significados a lo vivido.

Todos vemos el mundo de una forma diferente, la percepción no solo se refiere a cómo recibimos los estímulos mediante los sentidos, sino también a cómo la mente procesa lo que estamos presenciando. 

La percepción, usualmente, es definida como la capacidad de los organismos para obtener información sobre su ambiente, a partir de los efectos que los estímulos producen sobre los sistemas sensoriales, lo cual les permite interaccionar adecuadamente con su alrededor. 

Claramente, la percepción se da —a primeras instancias— mediante los sentidos; sin embargo, se trata de información que es captada por el cuerpo, a la que se le dará un significado luego de todo un proceso cognitivo. 

Justo en este punto es que se da la diferencia entre sensación y percepción, que a veces son confundidas; la segunda se refiere a la interpretación de los estímulos que recibimos, en base a la cultura, costumbres, experiencias y necesidades propias de cada persona.

Green, Fairchild, Knudsen & Lease-Gubrud (2022) comentan que el proceso de la percepción tiene tres etapas:

  1. Estimulación sensorial y selección

En  la primera etapa recibimos una abrumadora cantidad de estímulos, sonidos, olores, sabores, temperatura, colores, movimientos, etc, y pese a su recepción, no podemos atenderlos a todos; es entonces cuando iniciamos la selección sensorial, este es el proceso por el cual elegimos a qué estímulo le prestaremos atención, todo ello, casi siempre de manera inconsciente y, normalmente, guiado por nuestras vivencias, necesidades, limitaciones, expectativas, preferencias e intereses. 

  1. Organización

Lógicamente, es necesario que nuestro cerebro ordene lo que recibimos, por ello, utilizamos las plantillas que nos han sido enseñadas para poder procesar la información. Por ejemplo, diferenciar entre lo bueno y lo malo, o reconocer el prefijo de un número telefónico de otro país, etc. Asimismo, ocurre la proximidad que trata la manera en la que vemos las cosas dependiendo de lo que está a su alrededor; también se produce la agrupación dentro de este último aspecto, en el que asignamos características o rasgos similares a los items o cosas que lo rodean.

Las percepciones simples suelen ser de agrado para nuestro cerebro, debido a ello, las primeras impresiones son importantes y nos dejamos llevar por lo que inicialmente creemos de alguna situación o persona, por ejemplo, los estereotipos.

  1. Interpretación

Este último paso representa la manera en la que damos sentido a nuestras vidas, y determinamos lo que significa para nosotros. Aquí es cuando se presentan las vivencias, necesidades, limitaciones, expectativas, preferencias e intereses que nos llevan a dar una opinión o reacción ante un estímulo.

Todo el proceso de la percepción es complejo, y es impresionante como nuestro cerebro es capaz de traducir, organizar y reaccionar a estímulos durante toda nuestra vida, de manera automática, casi el 100 % de las veces. 

Es importante recordar que lo que hemos vivido, el lugar del que venimos, las personas con las que nos hemos relacionado, la religión que seguimos, etc., nos llevará a tener una mirada diferente de lo que nos ocurre, por ello intentemos ser empáticos y entender lo que hay entre los sentidos y la mente.

Referencias

Equipo editorial etecé (202). Percepción. Blog: Concepto. https://concepto.de/percepcion

Green, K., Fairchild, R., Knudsen, B. & Lease-Gubrud, D. (2022). Comunicación no verbal. Ridgewater College LibreTexts.

Pérez Porto, J., Gardey, A. (25 de noviembre de 2008). Percepción – Qué es, teoría, definición y concepto. https://definicion.de/percepcion/

Papalia, D. E. (1994). Psicología. Editorial McGraw-Hill.

Myers, D. G. (2007). Psicología. Editorial Médica Panamericana.

¿Autolisis Voluntaria?

El comportamiento suicida es un tema crítico y fundamental para la sociedad actual. ¿Por qué? Si tomamos los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) donde nos dice que el suicidio es la tercera causa de muerte en la población de 15 a 19 años, y que el 79 % de los suicidios consumados suceden en países de ingresos bajos y medios; asimismo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) refiere que los adolescentes tienen una tasa de mortalidad de 9.1 por 100.000 habitantes (ONU, 2023).

Si hablamos sobre las principales condiciones de riesgo para cometer suicidio consideremos la comunicación poca o nula con los demás; problemas escolares; embarazos no deseados; falta de recursos emocionales, económicos o materiales; ausencia de relaciones afectivas estables; dificultades en relaciones con los padres; no pertenecer a un “círculo”; aislamiento; poca interacción con grupos de pares; carencia de relaciones sociales confiables y de apoyo, etc.

A la vez, se ha intentado esclarecer la relación entre causas neurológicas y el suicidio, si se considera que el funcionamiento irregular de las estructuras cerebrales responsables del estado de ánimo, impulsividad, inteligencia emocional y la toma de decisiones pueden predisponer, biológicamente, a una persona joven, o de cualquier otra edad, a cometer un suicidio.

Palabras claves: adolescentes, autolisis, suicidio

Contexto familiar y factores de riesgo

Si se presenta hogares con padres con baja o nula escolaridad; cambios drásticos en el nivel de vida; desempleo; hogar conflictivo; antecedentes de intentos o suicidios consumados realizados por familiares; desconfianza en los padres; ausencia de una figura de apoyo afectivo; dependencia de figuras parentales ajenas a la víctima; castigo físico, o enfermedad mental, hacen que haya riesgos relativos a la estructura del grupo familiar, con una alta probabilidad de afectar el área emocional y afectiva de jóvenes vulnerables (Dávila & Luna, 2019, Fonseca-Pedrero & Pérez de Albéniz, 2020).

Factores protectores

Se consideran tales como la presencia de una red social fuerte; dinámicas familiares que posibilitan una autoestima favorable; apoyo percibido de los padres; relaciones estables de pareja; las creencias y las prácticas religiosas; aceptación de defectos propios en el caso de los hombres; ausencia de percepción de rechazo en las mujeres; comunicación horizontal entre sus miembros; ausencia de agresiones psicológicas y físicas; adecuada contención emocional y apoyo, son condiciones fundamentales para disminuir el riesgo de suicidio (González-Sancho & Picado, 2020).

Hablemos sobre el suicidio

Ahora, al mencionar el “efecto de contagio” o “efecto Werther”, donde se indica que las noticias podrían influir en las conductas suicidas de las personas que tienen acceso a ellas y que, si sumamos los otros factores de riesgo, podrían tener influencia sobre el público (mayor efecto si el o la suicida es una persona famosa).

Si consideramos que a nivel mundial una persona se suicida cada cuarenta segundos, habría que ver realmente si este efecto es considerable estadísticamente o no. Porque también tenemos que ponernos en la otra posición; qué debemos hacer para prevenirlo, y claramente, es de vital importancia hablar de este tema en todos los ámbitos posibles, por eso es importante el efecto Papageno.

Entonces, es pertinente fomentar la psicoeducación para reducir el estigma y aumentar los conocimientos generales sobre el suicidio; entrenamiento en habilidades de afrontamiento; búsqueda de ayuda y resolución de problemas para reducir el estrés y los factores de riesgo del suicidio; además de los formación en el gatekeeper (especialista en salud mental que se encarga detectar, contener y evitar potenciales casos de suicidio). Cabe destacar que algunos de los programas incluidos en ambas revisiones coinciden, sobre todo los que han demostrado mejores resultados, como el SOS, el C-CARE, o el Yellow Ribbon (Soto-Sanz, y otros, 2019).

Referencias

Baños-Chaparro, J. (2022). Ideación suicida pasiva y activa: una breve descripción. Peruvian Journal of Health Care and Global Health, 6(1), 42-45. doi:10.22258/hgh.2022.61.111

Baños-Chaparro, J., Fuster, F. (2023). Evidencias psicométricas de la Escala de Ideación Suicida de Roberts en adolescentes peruanos. INTERDISCIPLINARIA, 40(1), 159-171. doi:doi.org/10.16888/interd.2023.40.1.10

Dávila, C., Luna, M. (2019). Intento de suicidio en adolescentes: Factores asociados. Revista chilena de pediatría, 90(6). doi:dx.doi.org/10.32641/rchped.v90i6.1012

Fonseca-Pedrero, E., Pérez de Albéniz, A. (2020). Papeles del Psicólogo. Evaluación de la conducta suicida en adolescentes: a propósito de la Escala Paykel de Suicidio, 41(2). doi:dx.doi.org/10.23923/pap.psicol2020.2928

Gonzalez, L. (2023). La Ideación suicida en adolescentes. Estado de la cuestión. Revista CoPaLa, 8(17). doi:https://doi.org/10.35600/25008870.2023.17.0270

González-Sancho, R., & Picado, M. (2020). Revisión sistemática de literatura sobre suicidio: factores de riesgo y protectores en jóvenes latinoamericanos 1995-2017. Actualidades en Psicología, 34(129). https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2215-35352020000200047

Nock, M., Green, J., Hwang, I., McLaughlin, K., Sampson, N., Zalacsky, A., & Kessler, R. (s.f.). Prevalence, correlates, and treatment of lifetime suicidal behavior among adolescents: results from the National Comorbidity Survey Replication Adolescent Supplement. JAMA Psychiatry, 70(3), 300-310. doi: 10.1001/2013.jamapsychiatry.55

ONU. (23 de Febrero de 2023). Noticias ONU. https://news.un.org/es/story/2023/02/1518852

Soto-Sanz, V., Ivorra-González, D., Alonso, J., Castellvi, P., Rodriguez-Marín, J., & Piqueras, J. (2019). Revisión sistemática de programas de prevención del suicidio en adolescentes de población comunitaria. Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes, 6(3), 62-75. doi:10.21134/rpcna.2019.06.2.1

Escuelas Alternativas

Actualmente hemos convertido nuestro pensamiento en algo “normal” ¿pero qué es algo normal?, ¿algo tradicional o algo que no esté fuera de lo común? Definitivamente lo que se hace llamar normal es lo tradicional, la escuela, la crianza, la vida diaria o seguir los estándares que tenemos desde que fuimos pequeños.

Pero qué pasa cuando nos topamos con algo “anormal” algo fuera de lo común o simplemente “diferente”, nos sorprendemos o lo apartamos. Eso es lo que sucede con una persona con habilidades especiales, personas con discapacidades intelectuales o personas de “inclusión”, son aquellas personas que tienen diferente manera de expresarse, actuar o desarrollarse.

¿Pero por qué nos genera tanto asombro ver este tipo de personas?¿porque antes no habían o antes no existían? Siempre existieron… Los niños que veíamos en los salones y los señalamos de malcriados porque no podían realizar una tarea de la manera “correcta”, o las personas que siempre les gustaba estar solas los catalogamos de “antisociales”, pero no sabíamos que poseían un trastorno o trauma detrás de cada una de ellas. Aunque siempre existieron nunca nos dimos cuenta de que ellos eran diferentes, simplemente decidimos juzgarlos porque no se expresaban o actuaban igual, no obstante viven entre nosotros, comen como nosotros, aman como nosotros y piensan diferentes cosas como nosotros; en nuestra más profunda esencia, todos somos iguales, pero ellos necesitan más apoyo en el ámbito de su aprendizaje porque decidimos que aprender los cursos básicos del colegio es algo “normal”, tener una profesión es algo normal o simplemente trabajar nos hace normales. 

Sin embargo este tipo de personas tienen otras necesidades en su vida, como por ejemplo comer, tomar agua o respirar, no significa que sean diferentes, nosotros también lo hacemos. La realidad es que siempre aprendemos algo nuevo, conocemos algo nuevo y creamos algo nuevo, ellos también lo hacen, por eso significa que somos iguales, y al mismo tiempo diferentes. 

Cada persona es única, es un mundo distinto lleno de conocimiento, aprendizajes y desarrollo a su propio ritmo. La enseñanza alternativa está enfocada en eso. Crecer de distinta manera, tener libertad de expresión y libertad de aprendizajes. Fueron creadas para ayudar a las personas con habilidades distintas y aprender a su ritmo, como el método Montessori, especializado en el desarrollo vivencial de niño, que todas las cosas estén a su altura para que él viva la realidad día a día (Britton, 2000), o el método cognitivo conductual que ayuda al niño a establecer límites dentro de él mismo. (Bunge, 2009)

Cuando tenemos la oportunidad de conocer a una persona con habilidades especiales es sorprendente, vemos la libertad que tiene de expresarse o actuar, y nos preguntamos qué estará pensando, por qué pensará así, o qué diría en el contexto en el que nos encontremos. Pero también existe el miedo de lo desconocido y es completamente normal, demos la oportunidad, así como la quisiéramos nosotros, para conocer e implicarnos en la vida de ese ser humano. 

Al momento, las escuelas alternativas brindan atención a niños o adolescentes que tengan distintas habilidades, para que puedan aprender a entenderse y comprenderse, conocerse a sí mismos, fomentando la autoestima y detectando peligros alrededor suyo, poniéndo límites que muchas veces no miden. Los padres de los niños y adolescentes con diferentes habilidades se preguntan “¿cómo hará mi hijo para integrarse al sistema educativo o postular a una universidad?”. Mantengamos la mente abierta a que la vida no es solo estudiar o preocuparse por una carrera, los niños deben formarse en muchas otras áreas; gracias a las escuelas de educación alternativa, los pequeños pueden prepararse para el sistema educativo, enseñándoles las normas de convivencia, el abecedario o decir frases como “por favor” o “gracias”. 

Dichos pequeños aprenden muchas cosas dentro de las escuelas alternativas, como el desarrollo psicomotriz, enriquecimiento del lenguaje, y los valores como el respeto, el amor, la amistad, la responsabilidad, la honestidad, etc. Pero tampoco pierden la inocencia de la infancia que se puede ver reflejada en el juego, y precisamente jugar es la base de las maestras de nivel inicial para implementar los aprendizajes en los niños pequeños.

 

Asimismo, los padres de familia aprenden lo que es entender a su hijo o qué es lo que necesita (cómo lo puedo llamar sin que se altere o cómo puedo calmarlo si se altera, por ejemplo). Tener un hijo con habilidades especiales muchas veces es complicado, pero tenemos que quitarnos la venda de los ojos e intentar aprender cómo nosotros podemos ayudarlos, empezar a involucrarnos en su desarrollo y no solo dejarlos en las escuelas. Ser padres es una responsabilidad que tenemos que asumir con responsabilidad y con la mente abierta.

Muchos tememos a lo desconocido, pero es hora de aprender y saber que hay personas con diferentes habilidades entre nosotros, cada uno es diferente e igual en algunos aspectos, pero no hay que dividirnos entre nosotros juzgando o catalogando a las personas, aprendamos todos juntos a vivir en un ambiente de nuevos aprendizajes para que las futuras generaciones no se estanquen en modelos que no sean compatibles con los niños que requieren un abordaje distinto en cuanto a su enseñanza.  

Agradezco a los profesionales de la salud que se especializan en los niños y no los dejan solos, luchando junto con ellos y aprendiendo mutuamente; también a las profesoras, no es su culpa no estar capacitadas para interactuar con ellos, pero si vemos que alguno necesita la ayuda correspondiente no lo dejemos solo, no le gritemos, estos pequeños sienten igual que nosotros y por ende tienen miedo como nosotros. Debemos informar a los padres de las necesidades que observamos, capacitémonos en distintos cursos de educación inclusiva para saber cómo actuar ante cualquier situación. Sigamos leyendo e informándonos, recordemos que nunca es tarde para adquirir algún nuevo conocimiento y sobre todo, innovar. 

Referencias

Bunge, E., Gomar, M., Mandil, J. (2009). Terapia cognitiva con niños y adolescentes: Aportes técnicos. Buenos Aires: Librería Akadia Editorial.

Britton, L. (ed. 2000). Montessori Play and Learns. España – Barcelona.

Adolescencia: Desprenderse del yo infantil

A medida que más se ingresa a la adolescencia, más amplia se va haciendo la distancia emocional con la niñez, motivo por el cual en esta etapa suelen aparecer abruptamente episodios de tristeza, de enojo, irritabilidad, aislamiento, entre otros.

Durante las sesiones psicológicas, muchos padres y/o cuidadores se cuestionan desesperadamente por el cambio drástico en la forma de ser de sus hijos, tratando de identificar causas externas, pero en realidad, la causa base, es que los adolescentes estarían atravesando por las fases de duelo psicológico, al estar «perdiendo» en cierto modo, su imagen, identidad y forma de relacionamiento de la etapa previa, de la niñez.


La pubertad es aquella etapa que vendría a ser el puente entre la niñez y la adolescencia. Y en donde podríamos argumentar que el duelo se inicia y estanca en la fase de negación. Los púberes tienden a presentar problemas en el manejo de las emociones, aún cuando ya habían logrado cierta madurez emocional. Es la etapa en la que usualmente ya no se quiere crecer más, por lo que ronda de cerca la emoción del miedo, se vuelve a viejos apegos, aparecen dificultades para compartir, y en algunos casos el conocido «Síndrome de Peter Pan», que se caracteriza tal como el cuento, por una evasión a tomar conciencia de la nueva fase de vida, rechazándose a sí mismos. 

En esta transición de la niñez/pubertad/adolescencia, se tiene que atravesar por varios ciclos, como los son por ejemplo los cambios en el aspecto físico, psicosocial y los cambios en la relación con los demás.

Respecto a los cambios en el aspecto físico, Aberastury y Knobel (1997), lo denominan «Duelo por el cuerpo infantil», y describen que se trataría de la forma en la que los adolescentes ven todos los cambios físicos por los que atraviesan de una forma pasiva, como meros espectadores, hecho que genera una sensación de pérdida de control sobre la apariencia física. El crecimiento del cuerpo, genera en la mayoría cierta torpeza al caminar, al tener que manipular algún objeto, dado que se están acostumbrando a las distintas proximidades.

En esta etapa de vida, aparece el rechazo a verse frente al espejo o a aparecer en fotografías o videos. Esto porque no hay un entendimiento claro de los cambios físicos. Una vez una púber me dijo: «No me gustan las fotos porque me recuerdan lo distinta que soy, no me reconozco». Muchos de ellos también se niegan a mantener sus hábitos de higiene personal, en donde se vuelve un motivo de discusión constante, el «no me quiero bañar», no solo se trata de una manifestación de cierto estado depresivo (en donde se remarca el descuido al aspecto físico). Si no también de un rechazo a tener que verse desnudos, y en el camino, reconocerse. 

Un segundo tipo de duelo, se debe a cambios en el aspecto psicológico, dado que gran parte de la identidad del que hasta hace poco era niño(a) está quedando en el pasado. Y se activa la incertidumbre respecto al ¿Quién soy? Otro aspecto que influye en este duelo, se refleja de sus acciones contradictorias en sus expectativas de autonomía, un adolescente puede sentirse en la capacidad de tomar más decisiones, pero a la vez, evade la responsabilidad de las consecuencias que no esperaba conseguir. Existen más características que se alteran en este proceso de crecimiento, tales como la evolución afectivo- sexual y la inmadurez psicosocial.

Un tercer tipo de duelo durante la transición, se refiere a la forma en la que cambian las relaciones interpersonales. Es bastante sencillo de darnos cuenta, no le hablamos igual a un niño que a un adolescente, y es justamente este desprendimiento forzoso del mundo infantil lo que los motiva a desconfiar del resto. Están centrados en reconocer el nuevo lenguaje, la nueva forma de trato, las exigencias, límites, etc.

Es necesario señalar que, los padres y/o cuidadores también experimentan un duelo al dejar de tener un hijo(a) que curse la fase de niñez, en donde se podía percibir una relación más protectora, de mayor cuidado, de menos responsabilidad para los hijos(as), incluso de mayor paciencia.

Ojalá notáramos más la gran necesidad de entendimiento que tienen los adolescentes. En este periodo es donde las heridas de infancia salpican, y si no tienen a una persona con quien hablar, aprenderán a disimular socialmente, sintiendo la incongruencia que se siente al no permitirse ser, quien realmente uno es.

Ser conscientes de esto nos podría servir para incrementar la empatía, aún cuando la brecha generacional tiende a obstaculizar la comprensión. Consejería a un adolescente en terapia: «Entiendo tu temor, tristeza, enojo, es difícil dejar de vernos, de pensar, sentir y comportarnos, de la única forma a la que estábamos acostumbrados. Es un proceso que va a tomar unos años, hasta que logres adaptarte. En realidad, el niño(a) interior no tendría que desaparecer, y eso va a depender únicamente de ti. Está bien crecer, no tienes que ir tan rápido, puedes hacerlo a tu ritmo. Pero no te detengas porque hay un mundo precioso también en la mente de los adolescentes, sobre todo de aquellos que nunca dejan de ser niños(as)».

Bibliografía:
Aberastury, A. y M. Knobel (1997). La adolescencia normal. Buenos Aires, Paidós

¿Por qué es importante llevar a mi hijo adolescente a la psicóloga?

La etapa de transición de vida de la niñez a la adolescencia es una fase compleja, como puente está la pubertad. El otro día pensaba que todos vivimos cierto duelo al dejar de ser niños, y al mismo tiempo, lo viven nuestros padres y/o cuidadores, quienes nos acompañan en el proceso.

De un día al otro, los padres caen en cuenta que sus hijos tienen decisiones propias, que están muchas veces buscando diferenciarse de las ideas impartidas, que son diferentes a lo que fueron, que empiezan a retarlo todo.

Escribir sobre mis pacientes adolescentes, me hace pensar en lo increíble que resulta ver el miedo en su mirada, ese miedo de sentirse inadecuados. Es terreno nuevo para ellos asumir esta nueva identidad, y solo están tratando de protegerse. Los adolescentes sienten miedo de no ser aceptados, y ya no solo se trata de su familia, el rol social empieza a cubrir una gran importancia.

Se miran a sí mismos, y están diferentes, comienzan a aparecer cambios en su aspecto físico, que con el tiempo irán entendiendo. Pero lo más complejo es lo abstracto, el plano psicológico, su mente cambia, inician un proceso de creación, en base a las experiencias. Se trata de una transformación creadora de la interpretación que le fueron dando a sus acontecimientos de vida, este es un proceso sujeto a constantes auto- críticas, lo que los hace pasar de fases inhibitorias a fases de bloqueo en cuestión de segundos.

Mis pacientes adolescentes, vienen con una armadura a la primera cita, y están la mayor parte del tiempo a la defensiva, he notado que están cansados de esa comunicación vertical. Entonces, lo primero que hago, es colocarnos en una misma posición: «Vamos a conocernos, entonces haremos un juego de preguntas, puedes preguntarme lo que tu desees, y luego de responderte, será mi turno de preguntar, ¿Estás de acuerdo con iniciar de este modo?», sus preguntas son claves, podemos iniciar hablando de cine, música, de arte, de sus mascotas, de sus pasatiempos, de cosas de las que realmente les interesa hablar, y que a mi realmente me interesa escuchar.

Me encantaría que los padres vieran ese primer desenlace, los adolescentes se sienten escuchados, no hay juicios, se siente un suspiro de alivio, y de pronto, compartimos algo de música, o vemos por minutos algunas escenas de películas o series importantes para ellos. Casi siempre, luego de eso, nos vamos al patio, jugamos con las mascotas, las alimentamos, o subimos a hornear galletas, o a pintar un poco, a jugar videojuegos.

Y es allí, en ese ambiente desestructurado, donde se comienzan a mostrar como son, una vez retirada la armadura, se ve su indefensión, sus pensamientos comienzan a ordenarse, empiezan a retomar el permitirse sentir, el permitirse simplemente ser. Es un requisito fundamental analizar sus procesos psicoafectivos y su vinculación.

Soy tan afortunada de que me permitan ser espectadora mientras se quitan la máscara, muchos de ellos refieren no sentirse comprendidos, percibirse solos, alejados de los demás, distantes. Eso me permite explicarles que los padres aún son niños grandes, que ellos también vivieron esa transición, y cuando les confieso, «¿Sabías que papá, mamá, también están asustados? Esto también es nuevo para ellos, que estén teniendo problemas de comunicación y confianza, no significa que no esté presente el amor, tus padres están aquí, contigo, para que podamos ayudarlos a entenderte. Ellos están dejando de lado su orgullo, han venido aquí a escuchar sus errores, pero no creo que todo sea oscuridad, porque estás aquí brillando de ilusiones, y una cuota de todo esto, la han puesto ellos».

Conversamos de tantas cosas, sus gestos son claros, es maravillosa la forma en la que empiezan a ver el mundo, mantienen la mirada inocente de un niño, y la valentía de querer descubrir las cosas por sí mismos de un adulto, y este es uno de los principales problemas en la comunicación con los padres, ya que muchos de ellos aún sienten que deben dirigirlos, pero no, en la adolescencia, hay que acompañarlos, escucharlos y guiarlos. Es momento de permitir que nuevas competencias parentales empiecen a marcar el camino.

El rol del padre o madre líder se afianza en este periodo de vida. Sé que aparece el duelo de perder al hijo(a) niño(a), pero no olvidemos que la voz de nuestros padres suena en nuestras mentes para toda la vida, algo así como una canción o varias, ya que forman parte de nuestro diálogo interno. Tengamos confianza en que las canciones cantadas por tantos años se mezclaran con la voz interna, para construir una melodía propia, basada en los valores inculcados. Y en que, si entendemos su nuevo ritmo, podremos seguir siendo escuchados.

De pronto en la sesión, el tiempo se hace corto, y es momento de despedirnos. Creo que la sinceridad y la humildad son los recursos más efectivos para desarrollar un vínculo de confianza con los adolescentes. Por eso, al finalizar la cita, les consulto si están de acuerdo en que converse con los padres nuevamente, señalando algunas conclusiones. Tengo claro que son menores de edad, y que es necesario hablar con los padres al finalizar, pero que importante es obtener su consentimiento.

Luego de varias sesiones individuales, y de encontrar fortalezas, y resaltarlas, luego de trabajar en la introspección, y mejorar el autoconocimiento, luego de explicarles con tanto cariño que el niño(a) interior no se irá a ningún lado, que no teman avanzar, que será su gran compañero(a) hasta los 100 años, si aprenden a cuidarlo(a). Le van perdiendo el miedo a lo desconocido, y se llenan de valentía. De esa valentía que te invade y te hace sentir más despierto que nunca.

Entonces, empezamos a hablar de los episodios de niñez que nos han herido o aquellos que no hemos concluido, claro que para este momento, ya se han desarrollado paralelamente sesiones individuales con cada uno de los padres, cuidadores, hermanos, esto para tener una visión más clara de la dinámica familiar. Es indispensable entender el sentir de cada miembro de la familia, sus expectativas, sus heridas, sus fortalezas, los aspectos por mejorar, sentimientos, entre muchas otros factores.

Continuando con el proceso psicoterapéutico, los recursos psicológicos, nos permiten identificar cuando estamos listos para pasar a las sesiones familiares, y se arma un plan estratégico, para luego desarrollar las sesiones entre el adolescente y cada integrante de la familia, hasta llegar al todo.

Ser el nexo para que ambas partes puedan comunicarse, significa traducir al idioma del otro la necesidad de cada uno, significa activar la compasión y asertividad en todo momento. «Vas a escuchar la versión de papá / mamá, puede que no la sientas al 100% afín a la tuya, pero son perspectivas. Es como si todo este tiempo hubieran estado viviendo en medio de una película, pues bien, cada uno tenía su propia filmadora, el lente con el que tu observabas algo, es muy diferente al que usaron tus padres, vamos a escuchar no para defendernos, dar la contra, o discutir, simplemente vamos a escuchar para entender la película que filmaron tus padres, y luego de ello, tu vas a poder contarles cuales han sido tus tomas favoritas, y cuales te lastimaron, no vamos a poder cambiar la película, pero si la moraleja».

La mayor parte del tiempo, estas sesiones terminan en un «perdón», de ambas partes, seguido de un abrazo sincero. Es ahí, donde me retiro un momento de la cita, por dos motivos, primero para darles un espacio privado, y en segundo lugar, porque estos momentos me conmueven hasta el alma, y suelo salir al patio a mirar el cielo y a agradecer por mi vocación, que me permite disfrutar de un te quiero, de un te perdono, te entiendo, que aún siendo ajenos, se vuelven tan propios.

El niño que llevamos dentro

Érase un niño. Érase nuestro niño. O mejor, érase un nosotros niño.

El nosotros niño -que tiene tu nombre- vivía (o vive) dentro de una madre, un padre, de un adolescente o de un anciano. Vive dentro de ese que tú dices ser hoy -aunque quizás aun no lo definas del todo-, digamos que vive dentro y a través de ese que los demás ven en ti.

Sucede que los años, las circunstancias, las experiencias nos han ocultado de nosotros niños. Encima del niño se entretejen teorías, autoengaño, heridas intensas y profundas, máscaras y superficialidades de todo tipo: diplomas, fiestas, amoríos, libros, físico e infinitos etcétera. Los años -que es la forma con la que llamamos al discurrir de la vida- se untan como petróleo encima del niño. Y, sin embargo, nunca desaparece. Todo el amasijo que está sobre él tiene su forma, parte de su molde.

Ese niño es nuestra clave de lectura. De lectura interna. De introspección. Son sus miedos y sus seguridades las que se esconden detrás de nuestras formas de sentir el mundo. Si tengo miedo de que me abandonen, si creo que los demás no importan, si me siento seguro con los que me quieren y quiero.

Empezar a buscarlo, nos embarca en un camino de autodescubrimiento que implica reconocer la propia debilidad, los errores que mantenemos por años. Implica decir: «Sí, estoy herido. Me hirieron. Puede hasta que tenga pus. Pero ahora me toca curarme».

Por eso es necesario hurgar hasta el niño de cada uno. Para curarse. Y porque nadie va a hacer el trabajo por nosotros. Revolver toda la oficina hasta encontrarlo. Hasta abrazarlo. Hasta descubrir sus heridas, sus miedos, sus dolores, sus amores, su encanto por la vida, su ternura y su naturalidad. Porque existen dos niños: el que era antes de todo, el que se asombraba, el que no tenía vergüenza de nada, el que aún no comprendía la maldad; y aquel que aprendió a callar para no ser ignorado, o a portarse como adulto desde muy temprano, o el que llamaba la atención a diestra y siniestra, o el que se aislaba. Consolando los dolores del segundo, podemos hallar los colores del primero.

Abrazar al niño interior no es abrazar la impulsividad o la inmadurez porque sí. No se trata de abrazar un niño interior aleatorio, idealizado. No es «el niño que todos llevamos dentro». Es tu niño. Sólo tuyo. ¿Quién eras?, ¿Qué pasó?, ¿Cómo llegaste aquí? Cada niño tiene una forma diferente de ver el mundo: suspicaz o confiada en los otros, seguro de sí o anulándose. A este patrón le llamamos apego en psicología. Pero lo interesante no es el nombre, sino lo útil de esto.

Piénsalo un poco, si tienes miedo de que te abandonen, eres insegura sobre el afecto de tus amigos o familia; si, por el contrario, prefieres aislarte porque temes a la opinión de los otros; o si lo haces porque nadie vale la pena tanto como tú. Todo viene desde que eras pequeño y te tocó atravesar lo que cayó en suerte.

Padres ausentes, negligencia o sobre-exigencia familiar, crianza ególatra, muertes cercanas, violencia, fuertes carencias. Forman un patrón de pensamiento que quizás no has tenido claro hasta hoy. Más allá de esto, las relaciones que sostienes con varones o mujeres pueden ser reflejo (por semejanza u oposición) a tus experiencias infantiles.

No te embarques solo, recorre esto con una compañía. Que no te estanques en observar y apiadarte de tu pasado, es solo la transición a una mirada más consciente, más madura del mundo. Un amigo, un familiar, un profesional (especialmente si te han tocado situaciones más complejas de lo usual) puede sostenerte. Mostrarte la ruta despejada si te comienzas a apagar.

Por encima de todo, que nos recuerde que siempre lo hemos tenido dentro, que la curiosidad, naturalidad y cariño nunca se ha ido del todo. Que aún podemos tomarnos la vida menos en serio y más de verdad.

A partir de aquí, un largo camino comienza.



							

La adultez tardía, una de las mejores etapas de la vida

A medida que pasan los años, podemos cuestionarnos y creernos el papel que la sociedad nos asigna de acuerdo a cada etapa de nuestra vida. Respecto a esto, una de las etapas más estigmatizadas es la adultez tardía, que comprende desde los 60 años en adelante, y que a diferencia de lo que se cree, podría ser una de las mejores etapas del desarrollo del ser humano. Como datos interesantes. Estudiosos en el tema dicen que, de los 60 años en adelante, se da algo parecido a una segunda infancia, porque las preocupaciones laborales quedan atrás y se tiene más tiempo para la realización personal, respecto a retomar metas pausadas o iniciarse en algo que siempre se quiso pero que no se tuvo la oportunidad. Asimismo, respecto a la memoria y a los olvidos constantes característicos de esta etapa, Pascual Leone, neurólogo especializado en el tema, nos dice que, estos van asociados a una mayor capacidad de ver relaciones más distantes que se traducirían en la consecución de la llamada sabiduría, por lo que cambiar con la edad desde el punto de vista cerebral no es malo, ya que te permite ampliar la mirada. A continuación, trataremos con más profundidad esta etapa y daremos algunos consejos para un mejor aprovechamiento de la misma.

Conozcamos los principales conceptos de esta etapa

La idea de que el envejecimiento es sinónimo de decadencia se ha ido apartando y le ha dado paso a modelos exitosos de envejecimiento, que tienen como base la evitación de la enfermedad, el mantenimiento de un elevado funcionamiento físico – cognitivo, y la participación constante en actividades sociales. Es así que, existen teorías que respaldan este concepto, como son. La teoría de la retirada, que consiste en la reducción gradual de la participación social y una mayor preocupación por uno mismo. Teoría de la actividad, que sostiene que cuanto más activos permanezcan los ancianos, mejor envejecen. Teoría de la continuidad que desarrolla como un estilo de vida alto, ayuda a conservar un auto-concepto similar a través de los años.

La adultez tardía es una etapa en la que se intensifica la manera de comportarse, la manera de pensar, la manera de relacionarse, entre otros; por lo que existen tres factores importantes. El primero es el tiempo para poner todos los aspectos de la vida en orden. El segundo son los recursos internos y externos, relacionadas a las emociones y los pensamientos. El tercer factor está relacionado con la promoción del bienestar, que tiene como fin que todo sea positivo. Esta etapa se hace más evidente desde los 60 años y según Erikson, consiste en comprender el sentido de integridad del yo basado en la reflexión sobre la propia vida.

Un ámbito importante en esta etapa es el manejo del concepto de la muerte. Según Kuber-Ross, existen cinco etapas en el proceso de aceptación de la muerte, como son: la negación, la ira, el negociar por tiempo extra, la depresión y la aceptación. Por otra parte, pueden darse cambios emocionales a consecuencia del deterioro físico como la disminución de los sentidos y la aparición de enfermedades, los cambios sociales y familiares, y el deterioro cognitivo. Asimismo, la búsqueda de actividades y la compañía de personas que les proporcionen gratificación emocional se vuelve primordial, así como la satisfacción con la vida y su relación con la religión.

Estimula tu cerebro para vivir más y mejor

Álvaro Pascual Leone, gran científico que investiga la estimulación no invasiva del cerebro, mediante la Estimulación Magnética Transcraneal, una técnica que permite mejorar ciertos aspectos de la cognición, nos dice que el cerebro es un órgano eléctrico lleno de cables que utiliza electricidad para traducirlo en una reacción química concreta para de nuevo activar electricidad, entonces la idea de usar electricidad directamente para activar esos cableados es una idea antigua. Asimismo, respecto a la adultez tardía agrega que respecto a nuestra capacidad de memoria, a lo largo de nuestro desarrollo el cerebro va cambiando y la eficacia de los mecanismos de su plasticidad se deterioran, como el hecho de perder la capacidad para asociar cosas cercanas como el nombre del objeto o de la persona es decir la memoria concreta, esto va asociado a una mayor capacidad de ver relaciones más distantes que se traducirían en la obtención de la llamada sabiduría, por lo que cambiar con la edad desde el punto de vista cerebral no es malo, ya que te permite ampliar la mirada. En relación a esto Pascual menciona que, “ves el bosque y el coste es dejar de ver las hojas”.

Entonces, el verdadero objetivo de la neurología para el futuro es prevenir el escenario de la edad como un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades neurológicas, detectando el patrón de salud general a tiempo y brindándonos estrategias que nos ayuden a mantener sano el cerebro a lo largo de su desarrollo, es decir no tratar la enfermedad sino prevenirla. Cuerpo sano en mente sana o quizás sea mejor decir, cuerpo sano porque tu cerero está sano.

La plasticidad cerebral

La plasticidad cerebral se refiere a la capacidad del sistema nervioso para cambiar su estructura y su funcionamiento a lo largo de su vida, como reacción a la diversidad del entorno. La neuroplasticidad permite a las neuronas regenerarse tanto anatómica como funcionalmente y formar nuevas conexiones sinápticas. Los procesos mediante los cuales el cerebro adulto es capaz de repararse y reorganizarse han sido motivo de investigación en los últimos años, teniendo resultados alentadores. En caso de lesión cerebral difusa, para que las personas piensen y perciban mejor, se trabaja en las zonas de procesamiento del cerebro, llamadas mapas cerebrales, que representan el mundo externo, y que pueden crecer y fortalecerse con el ejercicio de memoria y que motive al cerebro a pensar, memorizar, entre otros. Como consecuencias, se pueden ver cambios, como en una mejor atención, una mejor coordinación en la terapia del movimiento, un mejor aprendizaje, entre otros; desencadenando cambios plásticos en el cerebro. Asimismo, el pensamiento se puede transformar en genes en el interior de las neuronas, esto a través de psicoanalíticas que han cambiado la estructura del cerebro, al cambiar la estructura del pensamiento. También se puede observar casos como el de “la mano fantasma”, en la cual se siente que al tocar el rostro tocan también una mano que ya no existe. Así mismo, debido a la plasticidad cerebral se ha demostrado que es posible conseguir un desarrollo cerebral importante en cerebros con traumas graves.

Algunos consejos para mejorar la plasticidad neuronal.

1.- Ver cosas nuevas, como leer, escuchar audios en los que se da información que no se conoce, ir a una exposición, estar con gente que nos cuenta cosas nuevas. En resumen, el acceso a la novedad o a lo diferente conlleva la activación de tus circuitos neuronales, tus patrones de funcionamiento del cerebro que empieza a activar la neuroplasticidad.

2.- Las interacciones sociales son muy importantes para el desarrollo de la neuroplasticidad. El estar con personas diferentes, el tener que poner en práctica ciertas habilidades para hablar, conversar, escuchar, mirar e identificar el lenguaje no verbal genera neuroplasticidad.

3.- Tener una conversación con alguien sobre temas de los que no estemos acostumbrados a hablar, o hablar con personas de ámbitos diferentes, que se dedican a cosas distintas.

4.- Innovar y arriesgarse a salir de lo acostumbrado, ya que conlleva la estimulación de diferentes partes del cerebro, que a vez estimula distintos circuitos neuronales. Por ejemplo, suele ser habitual que cada miembro de la familia tenga asignado su sitio en la mesa o en el sofá, podríamos cambiar de sitio de vez en cuando. También, aventurarse a ir por caminos o rutas nuevas, dándonos así la oportunidad de explorar, entre otros.

5.- No utilizar la mano no dominante, es decir, la izquierda si somos diestros o la derecha si somos zurdos. Y no sólo al escribir, sino para todas las actividades cotidianas que tendemos a realizar con la mano dominante, como puede ser comer o lavarse los dientes.

6.- Una rutina de ejercicio físico caminando a diario, ya que salir a caminar estimula el desarrollo de ciertas áreas del cerebro, como el factor del crecimiento del cerebro. El BDNF o factor de crecimiento derivado del cerebro, que favorece el desarrollo de nuevas conexiones entre las células del sistema nervioso y con ello mejores circuitos por las que se envía y recibe información en determinadas áreas del cerebro, en particular en áreas relacionadas con la memoria. 

Estimulación cognitiva en enfermedades neurodegenerativas

La estimulación cognitiva tiene por finalidad estimular las capacidades cognitivas existentes para mejorar el funcionamiento cognitivo y disminuir la dependencia del adulto mayor, enlenteciendo el proceso de deterioro, trabajando las capacidades que aún se conservan y mejorando el funcionamiento cognitivo de las personas con deterioro cognitivo o demencia. Como primer paso se encuentra el entrenamiento, de las personas mayores, en sus actividades, para ayudar a evitar ralentizar el deterioro cognitivo. Este entrenamiento debe ir dirigido a la obtención de objetivos específicos, como el mantenimiento de las capacidades mentales el máximo tiempo posible, la potenciación de la autonomía y la autoestima de la persona, la mejora de la interacción de esta con su entorno y la disminución de la ansiedad y la confusión, así como otras reacciones psicológicas adversas. El trabajo en grupo es esencial para la estimulación cognitiva, ya sea hablando de la realidad, contando recuerdos, miedos, deseos, etc. Los grupos de conversación son el modo idóneo de estimular a nivel cognitivo a las personas mayores. Además, favorecen la socialización para evitar el aislamiento, la comunicación verbal, no verbal y calman ansiedad, estrés u otras patologías. Entre las principales técnicas podemos observar la estimulación de las habilidades cognitivas para mantener las habilidades intelectuales con el fin último de conservar la máxima autonomía de los sujetos en su vida diaria. Finalmente es importante Mantener las habilidades intelectuales, crear un ambiente estimulante y mejorar las relaciones interpersonales de los adultos mayores, ya que esto va a favorecer a su autoestima y al mantenimiento de lo cognitivo y emocional.

Para finalizar, Álvaro Pascual Leone, neurólogo reconocido, nos brinda tres recomendaciones esenciales para estimular el cerebro.

1.- Comer la cantidad de calorías mínima para no perder peso ni lo máximo para no ganas peso, es decir tener un equilibrio en la ingesta alimenticia.

2.- Practicar ejercicio físico vigoroso durante 15 a 20 minutos para poner en marcha el corazón y el cerebro, para aumentar la capacidad de las zonas cerebrales y que estas tengan mayor control inhibidor, como resistir tentaciones y tomar mejores decisiones.

Infancia feliz, vida feliz

La educación en valores es el pilar fundamental en el desarrollo personal del niño, ya que esta lo llevará a comprender porque los preceptos morales son necesarios para vivir en sociedad. Es así que una correcta internalización de lo que está permitido y no lo está, respetando a los demás y correspondiendo al orden social, lo llevará a convertirse más adelante en un adulto de bien para los demás y para él mismo, pero ¿qué pasa cuando la forma de que el niño logre aprender como sobrellevar estos principios y valores morales es un problema? Actualmente se ha visto muy latente una inclinación por parte de los adultos a una educación apoyada en la violencia o “mano dura”, debido a las nuevas generaciones que no son del agrado de sus antecesoras. Entonces podemos ver férreos defensores de que la violencia es la mejor salida ante los antivalores y la mala educación en los niños pequeños, ya que esto con seguridad los hará más adelante hombres y mujeres de bien. Al contrario de esto, desde el punto de vista de la psicología lo mejor es una educación sin violencia pero que aplique una disciplina positiva; en la que se le brinda la confianza necesaria al niño, para que sepa que cuenta con nosotros ante cualquier problema, sin dejar de lado la enseñanza cuando suceden comportamientos que no son negociables y que van en contra de lo aceptable, que es muy importante en el proceso formativo, pero más aún el hecho de que una infancia feliz puede ser la respuesta a una vida feliz.

La infancia como la clave de la salud mental

La psicología respalda que los recuerdos felices de la infancia son la motivación que nos impulsará a realizarnos plenamente en la edad adulta, esto debido a que en la niñez se empiezan a formar conceptos muy importantes en el desarrollo del ser humano, como la autoestima, el autoconcepto, el creer en uno mismo, el sentirse capaz de realizar lo que se proponga, todo esto de la mano del refuerzo de los padres o de las figuras parentales. Por lo que, un niño que es contantemente felicitado por sus logros y reconocido por sus padres y en su entorno, adoptará una postura positiva hacia la vida; en cambio un niño que es constantemente abrumado por sus padres porque a su criterio lo hace todo mal o es comparado con otros niños que a la vista de sus padres son mejores, probablemente se convierta en un adulto con miedo al fracaso, que no se sienta capaz de realizar las tareas que se le encargan, y es por ese miedo que, podría verse afectado en la esfera laboral o educativa al no poder incorporarse adecuadamente. Es así que los pilares que se formen en el niño, serán el bienestar y el equilibrio psicológico en el adulto del mañana. Asimismo, según un estudio realizado por investigadores de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg (Estados Unidos), las personas que tienen una infancia feliz, basada en relaciones afectuosas y cariñosas con la familia y los amigos, tienen un menor riesgo de padecer depresión y enfermedades mentales en la edad adulta y, además, suelen tener relaciones más saludables. Por el contrario, las experiencias adversas durante la infancia, como los abusos, violencia o los conflictos familiares, pueden tener un impacto negativo para toda la vida, y generar adultos depresivos y ansiosos.

La adolescencia también cuenta

Si bien la niñez es muy importante, no debemos dejar de lado la adolescencia, como una etapa en la que el niño seguirá desarrollándose, pero de una forma más vulnerable, ya que aún es alguien que está construyéndose una personalidad; está buscando una identidad que lo diferencia de los demás y lo haga sentir un ser individual. Es por esto que, si bien la niñez es fundamental en el desarrollo del bienestar, la adolescencia será la continuación y el reforzamiento de la niñez, en donde se debe prestar atención a aspectos que se pudieron dejar pasar por alto en la anterior etapa, para así tener como resultado, un adolescente en sus últimos años de la etapa, listo para recibir la siguiente etapa como es la adultez emergente.

Unos buenos pilares hechos de valores, principios y una buena moral sentaran la base de sus decisiones posteriores; y una buena autoestima, lo llevará a cuidar de si mismo y no buscar la aceptación ni la aprobación de los demás.

La disciplina positiva

Cuando decimos marcar límites significa poner normas, afirma el terapeuta Jesper Juul. Depende de la visión de la vida, los valores y las experiencias de los padres. El primer paso es que estén adaptadas a la edad de los niños y basadas en el beneficio de todos. Hacer reuniones familiares suele ser muy eficaz. Después se señala qué sucederá si no se respetan, lo que es negociable y lo que no. A su vez se garantiza que las reglas se aplicarán con firmeza, pero con amabilidad y respeto. Se trata de ser positivo, no permisivo.

Estilos educativos

Hiperprotector: Lo que necesita nosotros se lo procuraremos. Los padres hacen todo por sus hijos y estos pueden crecer débiles en cuando a no saber como actuar en determinadas situaciones.

Permisivo: Se busca la armonía. Se negocia, pero el incumplimiento no tiene consecuencias porque los padres evitan el conflicto. Los hijos crecen sin patrones de autoridad.

Autoritario: El más fuerte es el que manda. En la familia se promueve la obediencia más que la responsabilidad. Crecen rebeldes.

Intermitente: No tenemos claro cómo educar. Los padres pasan de la permisividad al autoritarismo. Se adoptan medidas, pero no se tiene paciencia de ver si resultan eficaces. Los hijos crecen inestables.

Asertivo: Los padres dan afecto y disciplina positiva. Se basa en el respeto mutuo y la cooperación. La educación es un proceso de aprendizaje recíproco, por lo que los padres también se cuidan a sí mismos. Los límites son muy importantes, se establecen con amabilidad, pero se hacen respetar con firmeza. Los hijos crecen con sentido de pertenencia.

Una infancia sistemática

Está claro que el sistema educativo actual y mayormente en el público, aún mantiene rasgos rígidos y desfasados, por lo que su principal objetivo es la productividad en el niño, pero no aborda una esfera muy importante, como es su felicidad, siendo este último concepto la clave para el bienestar presente y futuro del niño. Mudarse, establecerse en otra ciudad por un nuevo trabajo, etc., son situaciones en las que es muy común que nadie le pregunte al niño si está feliz con esa decisión, o que piensa de lo que está pasando, entonces el niño solo se acomoda a lo que sucede a su alrededor y desde ahí no es un niño pleno ni feliz. También está el caso de los niños que, por algún motivo, como pasar la frontera ilegalmente con sus padres, son detenidos y son enviados a refugios; nadie piensa en el daño que les causará estar fuera de su país de origen ni las consecuencias que tendrá en su desarrollo. Por otro lado, están los niños que viven en situación de calle o de padres con problemas de alcohol y de drogas y que no se hacen cargo de ellos o que si lo hacen son violentos y los maltratan, estos niños son felices si se van a un refugio o a un albergue, ya que, aunque no parece mucho, para ellos tener tranquilidad y un lugar seguro donde nadie le pegue es lo mejor.

Los niños que han vivido situaciones difíciles, en el futuro tendrán problemas en su comportamiento. Estos niños y futuros adultos, buscarán el amor y la aprobación de cualquier manera, es por ello que si roban y su madre les dice que está bien y se siente orgullosa por lo que ha traído, entonces lo volverá a hacer porque se genera en él un sentido de felicidad.

Respecto a lo académico, este sistema por lo general nos pide productividad y no felicidad. Existen refuerzos sociales para la sobre exigencia, y padres orgullosos de los logros que sus hijos hacen realidad, para hacerlos felices. Entonces el niño piensa que el sentirse bien, depende solamente de lo que haga felices a sus padres o a los demás, y no piensa en él mismo, esto puede traer como consecuencia adultos infelices y confundidos con su vida en el ámbito laboral y profesional. La auto exigencia desgasta mentalmente, y está mal si se aplica para que los demás te quieran y no porque te interesa verdaderamente ser el mejor.

Sé el adulto que necesitabas cuando eras niño

Si bien cada uno tiene su historia en particular, en la que se sintió amado, o por el contrario se sintió vulnerado y es algo que aún lo persigue en sus relaciones sociales, y en su ser interior; es algo que nunca es tarde para enfrentar, pero no tomando el pasado como ideología de vida, sino comprendiendo que el pasado es algo que ya quedo atrás, y por lo tanto no podemos cambiar; pero que, en cambio, tenemos el presente para vivir y el futuro para hacer planes. La cuestión está en romper las cadenas, ya que si de niño sentiste los golpes en el alma, no tienes que repetirlo con tus hijos o con los niños que tengas a tu cuidado, al contrario, recuerda cómo te sentías y pregúntate si quieres ser la persona que le haga sentir eso a un niño. Los adultos estamos para proteger y cuidar a los más pequeños, velando por su bienestar y su día a día, ya que por su vulnerabilidad aún no pueden hacerle frente a este sistema, pero nosotros sí. Recuerda, nadie está diciendo que no se debe disciplinar a un niño cuando hace algo que no está bien, pero lo primero siempre será explicarle porque lo que hizo no es correcto y lograr un entendimiento que lo haga no volverlo a hacer, enseñarle que lo que hizo afecto a alguien más y decirle porque sucedió esto. Los niños siempre buscaran la aprobación de sus padres, recuerda que te aman y que ven en ti a su superhéroe favorito. Haz que guarde los mejores recuerdos de su infancia y te aseguro que de adulto sabrá lo que vale y creerá en el mismo, dos conceptos muy importantes para lograr el éxito, en cualquier ámbito en el que se encuentre.

Fuentes:

López, O., Piñero, E., Sevilla, A. y Guerra, A. (2011). Psicología positiva en la infancia. Revista de Psicología1(1), 417-424. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5097377

Puyana, Y. (1999). «QUIERO PARA MIS HIJOS UNA INFANCIA FELIZ». «SOCIALIZACIÓN Y CAMBIO EN TORNO A LAS REPRESENTACIONES SOCIALES SOBRE LA INFANCIA». Nómadas (Col) (11), 138-145. Recuperado de https://www.redalyc.org/pdf/1051/105114277013.pdf