Nosotras y yo: Cuando la identidad se fragmenta

Introducción a un sistema disociativo múltiple

Hablar sobre la posibilidad o existencia de otras identidades dentro de una misma persona, ya es de por sí, complejo, mas no imposible; se trata del trastorno de identidad disociativo conocido antiguamente como trastorno de personalidad múltiple. Démonos cuenta de lo siguiente, si a veces no sabemos exactamente, cómo nos sentimos o no logramos ver de dónde viene nuestra tristeza o por qué sentimos ansiedad, (gracias a una escasa educacional emocional) nos preguntamos ¿por qué estoy ansioso? ¿se imaginan escuchar voces de identidades con preferencias y gustos? Sería difícil ¿no?

En mi viaje para entender quién soy, he descubierto muchos caminos, muchos de ellos dolorosos, otros más fáciles de sobrellevar pero que al final me alejaban de mi fin principal: Saber quién soy ¿Qué tan difícil será construir una identidad con recuerdos inconclusos, sintiendo que todo es confuso, sintiéndose siempre extraño, no humano, con miedo a todo, sin que alguien te explique o contenga el miedo? ¿y si le pasa a un niño? Y si ese niño crece con ideas de “otros” susurrándole al oído… ¿Estamos hablando necesariamente de un trastorno esquizofrénico?

  • Yo: Espera, a mí no me gusta esto.
  • Alguien: Sí, sí me gusta.
  • Yo: Claro que no.
  • Otro: Eres realmente tonto.
  • (Yo grito): ¡Quién dijo eso!
  • Padre: ¿Con quién estás hablando?

*Nota: el presente dibujo es compartido, con el conocimiento y consentimiento necesario, con fines académicos..

 Me recuerdo como una niña con un mundo interior muy rico, llena de fantasías y lugares increíbles, sin embargo sabía que era la única experimentándolo, sin duda, el que mis padres me hayan permitido explorar jugar hasta el cansancio, es algo que realmente no tiene precio, agradezco su sacrificio por darme una niñez lo más sana posible, aunque ya mirándolo a la distancia, los problemas siempre estuvieron allí… y es que no se trata de encerrar al niño en una burbuja y protegerlo de todo dolor y frustración, hacer esto, sería opuesto de protegerlo. Se trata de tener consideración sobre su condición, un niño solo tiene las herramientas para asimilar el mundo que le corresponden a su edad, por eso, el ser padres o estar al cargo de un niño es una tarea realmente importante, vital diría yo. Procuremos ser conscientes de quién debe cuidar a quién: El adulto al niño, hagamos el esfuerzo de empatizar con ellos, recordemos nuestra propia niñez. 

Y qué pasa cuando, por diferentes variables ¿no podemos cuidarlo? y se ve expuesto a situaciones muy estresantes o traumáticas, sin que tenga aún la capacidad de entenderlo, qué pasa cuando aún no existen palabras para expresar las sensaciones ¿cómo entiendo un hecho si no sé definirlo? 

Según la Teoría de disociación estructural “parte de la idea, de que nadie nace con una personalidad integrada, los niños pequeños operan basándose en diferentes estados del Yo que manejan diferentes necesidades como comer, jugar, sentir apego al cuidador, explorar el mundo, etc. Cuando crecen, estos estados del Yo que funcionaban semi independientemente se integran para formar una personalidad congruente, flexible y adaptativa”. Esta teoría está basada en los trabajos de Pierre Janet y otros autores, además de la teoría del apego de John Bowlby. Es hasta ahora la más aceptada a nivel mundial. (Van der Hart, et al., 2003, 2006); (Gonzales, 2010); (International Society for the Study of Trauma and Dissociation, 2011); (System long soul blog, 2021).

Aparentemente esto se logra entre los 8 y 9 años, por lo que, para que una identidad se integre en una sola y se defina así misma como un YO integrado, no deben ocurrir hechos que interrumpan dicha construcción y fragmenten la identidad, es decir no antes de los 8 años. Un niño que experimente un trauma, que sea constante en el tiempo (abuso psicológico, físico, sexual o de ritual), en donde sea maltratado, torturado y sobre todo humillado, desarrolla un trauma complejo con la posibilidad de disociar o no, a menos edad mayor riesgo de trauma complejo o disociación, ya que el niño cuenta con menos recursos para asimilar el evento (es por eso que alguna de las identidades pueden ser introyecciones de animales, objetos, etc. ya que utiliza sus recursos infantiles y fantásticos para protegerse).

 ¿Qué sucede si el trauma al que se ve expuesto por muchos años, no logra ser asimilado? Que tan doloroso puede ser, que el niño no entienda que le está pasando a él y que es perpetrado por las personas que se supone deben protegerlo… Lamentablemente pasa más de lo que nos gustaría aceptar, cerca del 1 al 3% de la población padecen de un trastorno disociativo de la personalidad (TID) (International Society for the Study of Trauma and Dissociation, 2011), 

Una identidad que tenga sentido

El trauma antes de los 8 o 9 años interrumpe la construcción hacia una personalidad estable. Las diferentes partes del Yo permanecen separadas, no funcionan junto a las otras, no son capaces de cumplir varias de sus necesidades. A diferencia de un Yo congruente, flexible y adaptativo, que puede fácilmente asimilar la idea: “ A mí, me pasó eso” pero este Yo, no puede formarse si el apego con el padre es inconsistente, a veces es cariñoso y protege, y a veces es agresivo y maltrata, lo que no le permite experimentar un apego seguro por lo que el niño permanece en estado de alerta constantemente, sin saber cuándo sus necesidades serán satisfechas y cuándo su cuidador volverá a dañarlo, dándole paso así a la construcción de un apego desorganizado: “no sé cuándo confiar, no sé cómo sentirme bien”

Entonces… ¿Qué es el trastorno de identidad disociativo (TID)?

El trastorno de identidad disociativo es el resultado de la disociación crónica, derivada de maltrato o negligencia durante la infancia que termina siendo mal adaptativo pero útil para la supervivencia. El TID es mayormente identificado por los pacientes y por lo tanto diagnosticado en la adultez. Los criterios diagnósticos principales son:

– Amnesia disociativa: Incapacidad para recordar eventos importantes del pasado que pertenecen a la biografía de la persona, focalizada al olvido de traumas o situaciones de mucho estrés.

– Trastorno de identidad disociativa: Disrupción de la personalidad caracterizada por dos o más estados distintos de identidad. Vacíos recurrentes al recordar hechos cotidianos, información personal importante y/o traumática.

– Trastorno de despersonalización/ desrealización: Experiencias recurrentes de sentirse separado del cuerpo, como si fuera un observador externo de los propios procesos mentales y del cuerpo.

Como anécdota…

Llega a consulta mi primer caso de TID, admito que antes de conocer los temas sobre apego, trauma complejo y disociación estructural (desde luego temas muy pesados, por que conllevan mucho dolor emocional), hubiera pensado que la persona experimentaba algún episodio psicótico, es decir, fuera de la realidad. Felizmente ya estaba informada y como dicen a veces… realmente lo teórico se quedó muy corto en comparación a lo real. De pronto el dolor se apoderó de la persona… de todo el espacio… y solo tal vez sería la primera vez, que la identidad principal (host) aceptara por unos segundos lo que le pasó, para darle paso al protector principal del sistema (Sistema: denominación al conjunto de identidades que emergen para enfrentar la cotidianidad), quien relata los hechos de manera más clara, quien sí puede hablar de lo que pasó sin demostrar dolor. Y así luego la evaluación y análisis respectivo, puedo deducir que son un sistema con más de 3 identidades, que empieza en la fase principal, en la que aún no hay conciencia de que pertenecen a un mismo origen. Y trato de darles la bienvenida y decidimos empezar con el tratamiento. Después de algunos meses de psicoterapia, han logrado conocerse, cooperar y hacerse cargo de los alters más pequeños (alter: denominación más precisa que se le da a una identidad que nace de dentro de un sistema TID) logran ayudarse y sobre todo y lo más importante: a comunicarse, ahora se validan emociones y sentimientos, deseos también y se dan espacios para expresar sus pensamientos y propósitos. Aún hay un arduo trabajo por hacer y muchos caminos que recorrer, pero siempre es mejor hacerlo en compañía de alguien que pueda y quiera sostener. Esta vez es diferente, esta vez hay menos soledad y cuentan con las herramientas para salir adelante. 😊

*Nota: el presente dibujo es compartido, con el conocimiento y consentimiento necesario, con fines académicos.

Reconozco que al ser la primera vez en el que uno se entera de estos temas, le parezca inverosímil, increíble, y tal vez la idea de las identidades nos llama la atención, pero lo importante no está solo ahí, tal vez la reflexión más importante debería ser: ¿Qué tan espantoso fue lo que le pasó a este niño, que su identidad incipiente no pudo soportar y se fragmentó? ¿durante cuánto tiempo? ¿Por qué no lo protegieron? 

Existe un gran respaldo clínico y científico, te invito a que investigues más si es que así lo deseas, también podrás :  “Ver un lado increíble de la complejidad de la mente humana de la diversidad y la experiencia humana” (Delta system, 2019), pero sobre todo porque se necesita a más personas, clínicos y profesionales de la salud en general que se interesen por estos temas y se eduquen, necesitamos que estén capacitados para informar y prevenir a las familias para que sostengan luego del trauma, también a la sociedad para que la información llegue y se pueda derivar a pacientes que presenten algunos de los síntomas ya mencionados a especialistas o personas entrenadas en trauma complejo, es necesario que se reconozcan estas realidades, con el objetivo en común de proteger a la infancia, porque sí existen consecuencias y muchas de ellas incapacitan para siempre.

Si se me permite, me gustaría dirigirme a las personas que están leyendo este artículo y se han sentido vistos o tal vez, le ha recordado a alguien que conocen:  

Si tú al leer esto te sientes identificado, busca ayuda profesional, este no es más que un proceso que intenta ser adaptativo, que se aferra a la vida, no hay nada de malo en tener contigo a tus identidades, ellas te protegen y te han permitido ser quién eres hoy. A mayor reconocimiento y validación mayor será el bienestar de todas las partes/alters/fragmentos e identidades. 

Ya no estás solo.

Referencias:

  • Gonzales, A., (2010). Trastornos disociativos Diagnóstico y tratamiento. EDICIONES PLÉYADES, S.A. 
  • International society for the study of trauma and dissociation, (2011). Guidelines for Treating Dissociative Identity Disorder in Adults, Third Revision. Journal of Trauma & Dissociation, 12:115–187, 2011.
  • Long soul system blog, (2021) https://longsoulsystem.com/recursos/lista-de-libros/
  • Long soul system – Trastornos disociativos.  Canal de youtube. https://www.youtube.com/channel/UCyQyPhi2n-olE07cBgiLMMw
  • Silberg, Y. (2013), El niño superviviente. Editorial desclée de brouwer, S.A.
  • Van der Hart, et al., (2003, 2006). El YO atormentado. Editorial desclée de brouwer, S.A.

Ana, la princesa porcelana

 

Estimados lectores en este último artículo quiero compartir con ustedes uno de los temas que más me ha interesado y qué nos puede pasar a todos: «Los trastornos de conducta alimentaria».

Cuando hablamos de Ana, resulta fácil pensar en ella y cómo transforma los cuerpos que caen en su engaño. Se llega a un peso inferior esperado a la talla:

  • Bajo peso corporal levemente severo definido como un IMC de ≥17. 
  • Bajo peso corporal moderadamente severo definido como un IMC de 16-16,99.
  • Bajo peso corporal severo definido como un IMC de 15-15,99.
  • Bajo peso corporal extremadamente severo definido como un IMC <15. (DSM V. American Psychiatric Association, 2013).

También nos encontramos con una alteración del ciclo menstrual, es decir, una amenorrea (la ausencia continua de menstruación) y una alteración de la imagen corporal que se empieza a configurar en los primeros años de la infancia.

Conforme a comentarios que han vertido sobre nosotros, nuestros familiares, comentarios de los compañeros en la escuela, lo que veíamos cuando éramos pequeños y lo que sentíamos cuando nos miramos al espejo, puede desencadenar una negación y control del hambre.

Este punto es muy importante, tenemos que pensar que etimológicamente anorexia significa «pérdida de apetito» pero las pacientes (incluido varones) anoréxicas no pierden el apetito; son las fases muy avanzadas de la enfermedad normalmente  en donde lo que hacen es pasar mucha hambre, que se niegan a sí mismas y a los demás, fruto de esta restricción prolongada en el tiempo. 

Es verdad que incurren en una pérdida de capacidad para discriminar la sensación de hambre y entonces les cuesta identificarla para mantener sumisa dicha sensación natural. 

Para contrarrestar está necesidad, ejercen una gran hiperactividad a través del ejercicio físico y a comportamientos obsesivos basados en el control de las calorías, hay un miedo a la subida de peso cuando la paciente logra de forma estable mantener un equilibrio en la restricción de la ingesta de que se ha impuesto, no solamente adelgaza sino que detiene su crecimiento, no solo logra estar delgada sino parecer una niña o princesa de porcelana.

El cuerpo adopta un funcionamiento y una apariencia infantil con motivo de la desnutrición, los órganos se reducen y tienen una funcionalidad propia de la infancia, conseguir alcanzar el peso deseado le conduce al «empoderamiento» a proclamar la victoria sobre el cuerpo y la vida, eliminando de esta manera su tendencia a infravalorarse y su miedo en la toma de decisiones.

Hay una irritabilidad y un cambio brusco en el estado de ánimo. Pasa que a lo mejor los padres acaban de ver a su hija exultante y al minuto siguiente se la encuentra llorando porque quizá ha pasado por delante de un espejo y no le gusta lo que ha visto o se ha comido un cuarto de galleta más y siempre que le aprieta el pantalón más de la cuenta se produce también un desequilibrio.

Estas peculiaridades en su dieta y estilo de vida, tienen que ser compensadas o legitimadas a través de un expediente académico intachable y esto a su vez conduce a un perfeccionismo y a una minuciosidad en sus conductas.

En los últimos 30 años las modelos de las revistas han reducido su peso significativamente donde antes tenían un peso de 65 o 70 kg y eso constituye un ideal de belleza ahora mismo el peso de las modelos no supera los 50 kg. Y en el caso de los hombres podemos ver en las revistas cuerpos hiper-musculosos por anabolizantes (Teoría de la Cultura, 2007).

Los adolescentes crecen con la idea de que estar delgados proporciona la clave de la felicidad, amistades, éxito pareja, trabajo y lo peor es que algo de eso es verdad.

La glorificación de la delgadez en el caso de las adolescentes no solamente les permite obtener la admiración del sexo opuesto sino será la envidia de sus propias compañeras. Tanto es así que las chicas anoréxicas se les presupone una mayor inteligencia, una mayor autodisciplina y la capacidad para integrarse dentro de sectores socioeconómicos elevados, pero no olvidemos que cuando una chica ha sido ridiculizada sobre su peso en la infancia, la impronta que se produce en su mente es tan intensa que esas burlas le acompañarán el resto de su vida.

Hay dos contextos familiares que propician la aparición de este tipo de trastornos el primer caso es el de los padres y protectores que están muy pendientes de cualquier necesidad física o emocional de su bebé en el momento de nacimiento, por ejemplo: frío, llanto, hambre, etcétera. Al impedir al niño desarrollar las habilidades necesarias para discriminar sus sensaciones emociones para aceptar su propia imagen corporal o la de sus hijos transmitiendo mucha falta de naturalidad en las relaciones interpersonales es posible que tiendan a cosificar el cuerpo y a percibirla de una forma fragmentada como una serie de partes a perfeccionar que no se integran entre sí, arrugas, papada, barriga, etcétera. Las madres que conservan un rol tradicional dentro de la familia proyectan sobre la comida un valor simbólico de entrega y amor a la misma pero también una forma de justificar la importancia de su rol a pesar de no tener una remuneración por su trabajo (Kirszman y Salgueiro, 2002).

Hay pacientes que rechazan la comida materna porque en el fondo están rechazando el papel simbólico de su madre dentro de la familia hay padres que creen arreglar la situación mediante la desestructuración alimentaria, es decir, cada uno llega en el horario que crea conveniente y come lo que encuentre en la nevera de esta manera se consumen alimentos precocinados demasiado elaborados sin ninguna personalidad con calorías vacías que implican una mayor sensación de insatisfacción y hambre, preludios del futuro atracón bulimico. Por otro lado, la comida premia comportamientos si te portas bien, te compro un helado, sirve como amenaza si no te comes la sopa, te quedas sin postre, endulza las penas  con pasteles y reduce el aburrimiento al tomarnos un chocolate caliente.

El ideal de belleza que se impone a la mujer, esto implica la negación por parte de las propias madres de procesos consustanciales a la transformación de su cuerpo con motivo de la menopausia entre los 40 y los 50 años de edad empieza entonces por parte de las progenitoras el seguimiento de dietas hipocalóricas sin ningún tipo de asesoramiento nutricional se ven incapaces de cumplirlas en el 95% de los casos, pero para entonces sus hijas han  tomado buena nota de ello y ya tienen un modelo a imitar.

Pensemos en las familias con un estilo relacional en el que tienden a evitarse los conflictos hay una inhibición de las emociones, la expresión positivas se considera una debilidad y la expresión negativas se considera una descalificación o una falta de clase. Sin embargo, cuando alguien inhibe necesidades crea dentro de sí, fuertes sentimientos de frustración y una incapacidad para resolver los conflictos abiertamente; es entonces cuando la comida se puede convertir en un modulador de los deseos inhibidos. En este tipo de familias es frecuente encontrar algún tipo de alianza implícita e inconsciente entre una de los padres y sus hijos intentando demostrar la superioridad moral sobre el otro miembro de la pareja (Avilés, 2007).

La hija en un intento desesperado de evitar la ruptura matrimonial; la anorexia conseguirá la unión de los dos padres pero a costa de su vida. 

En otras ocasiones, algunos padres se referirán a sus hijas con diminutivos, expresiones animadas comprándole ropa de niña pequeña como calcetines, zapatos, vestidos, etc.

Algunas pacientes anoréxicas han sido la niña bonita del padre durante su infancia con la llegada de la pubertad se tiene que romper esa relación simbiótica, por el miedo a un incesto real o fantasía. Es entonces cuando las chicas encuentran en la anorexia un refugio para mantener la seguridad sobre su cuerpo. Es frecuente también un modelo de comunicación basado en el chantaje emocional, en la inhibición de las elecciones personales y en la ausencia de límites dentro del ámbito familiar, es decir, padres que entran en las habitaciones de los hijos sin pedir permiso, abren armarios, abren cajones, diarios privados o madres que componen tensión, se intercambian vestidos con sus propias hijas.

Puede haber casos en los que un cuadro de anorexia o bulimia esté enmascarando un abuso sexual. Las pacientes adoptan conductas purgativas o entran en ingestas desaforadas o consumen sustancias con el fin de negar el impacto traumático de la experiencia, también es posible que vomitan como una muestra de rechazo hacia sí mismas.

Para culminar, comparto un poema respecto a este tema que caló en mí y de igual manera espero que en ustedes pueda tener impacto y sobre todo se quede en la retina para aprender a desaprender, no solo la forma en la que nos expresamos respecto a nuestros cuerpos, sino a reafirmar nuestra imagen con amor y respeto:

Ella 

Enséñame a ser como tú, 

a no pedir, ni reclamar.

La muerte me persigue,

y no quiero huir más.

Enséñame a tener disciplina, 

a querer ser como tú, prometo cambiar,

a ceñirme a tu figura, a no comer más.

Mi pequeña, enséñame a ser como tú, 

yo ya no quiero volver a caer, 

desfallecer, no es una opción,

cada centímetro menos, es toda una nueva ilusión… 

Bibliografía: 

  • Avilés, D. (2007). Actitud negativa hacia la alimentación (anorexia nerviosa) entre padres e hijos. Tesis de licenciatura. Toluca (México): UAEM.
  • Diagnostic and statistical manual of mental disorders, 5th ed.: DSM V. Washington, DC: American Psychiatric Association, 2013.
  • Kirszman, D. y Salgueiro, M. (2002). El enemigo en el espejo. De la insatisfacción corporal al trastorno alimentario. Madrid: TEA. 

Un verdugo llamado alcoholismo

¿Sabías que no todo lo dañino es ilegal?

Desde hace mucho tiempo tenemos una percepción errónea en cuanto nos referimos a una droga ilegal pensamos que es dañina y tóxica para la salud tanto mental como física y justificamos a las ya conocidas “drogas legales”, dentro de ellas el tabaco y el alcohol, por esta razón es que tantas personas las consumen. 

A largo plazo, el comportamiento de abuso de drogas puede convertirse en un problema con mayor probabilidad a la soledad, o incluso a menudo, con deterioro progresivo de las distintas actividades cotidianas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) plantea: el alcoholismo es un trastorno conductual crónico manifestado por ingestas repetidas de alcohol, excesivas, respecto a las normas dietéticas y sociales de la comunidad y acaban interfiriendo la salud o las funciones económicas y sociales del bebedor.

 

La dependencia de sustancias es una enfermedad del sistema nervioso central (SNC), debida a una disfunción neurobiológica de estructuras cerebrales mesencefálicas, límbicas y corticales y de circuitos cerebrales implicados en la motivación y la conducta (Kosten, 1998; Leshner, 1997; Kalivas y Volkow, 2005).

¿Por qué los adolescentes consumen drogas y alcohol?

Los adolescentes tienden a querer experimentar y probar cosas nuevas, por un tema de aceptación social, porque piensan que los hacen más adultos o que les generará felicidad. En cierto punto, hay algo de verdad y es necesario saber que este efecto puede ser inhibidor (depresor) como ocurre con el alcohol.


¿Es lo mismo adicción que dependencia?

– Adicción: Consumo repetido de una o varias sustancias psicoactivas, hasta el punto de que el consumidor (denominado adicto) se intoxica periódicamente o de forma continua, muestra un deseo compulsivo de consumir la sustancia (o las sustancias) preferida, tiene una enorme dificultad para interrumpir voluntariamente o modificar el consumo de la sustancia y se muestra decidido a obtener sustancias psicoactivas por cualquier medio.


Drogas y Alcohol En Los Adolescentes y Sus Consecuencias

-Dependencia: En sentido general, estado de necesitar o depender de algo o de alguien, ya sea como apoyo, para funcionar o para sobrevivir. Aplicado al alcohol y otras drogas, el término implica una necesidad de consumir dosis repetidas de la droga para encontrarse bien o para no sentirse mal. En el DSM-IIIR, la dependencia se define como un grupo de síntomas cognitivos, fisiológicos y del comportamiento que indican que una persona presenta un deterioro del control sobre el consumo de la sustancia psicoactiva y que sigue consumiéndola a pesar de las consecuencias adversas. Equivale, más o menos, al síndrome de dependencia recogido en la CIE-10 (ICD-10). En el contexto de la CIE-10 (ICD-10), el término dependencia podría referirse en general a cualquiera de los componentes del síndrome. Este término se intercambia a menudo con el de adicción y alcoholismo.

Infografía. La Organización Mundial de la Salud (OMS) prendió las alarmas, luego de su último informe sobre el consumo de alcohol en América. Para 2010, Paraguay lidera la lista con 33,9% de la población que ha tenido este tipo de episodios, seguido por Venezuela con 24,3% y Perú con 13,5%. 

¿Cómo apoyar a sus seres queridos con trastornos por consumo de alcohol?

El principal soporte emocional para una persona con dicho trastorno será su familia, siento un participante activo en sus actividades diarias, tener mucha paciencia y celebrar por muy mínimo que sea, todas sus victorias y sobre todo el auto cuidarse, ya que las personas de padecen de dicho trastorno pueden ser agresivas o estar a la defensiva.

PALABRAS CLAVES: ALCOHOLISMO, ADOLESCENCIA, FAMILIA.

Referencias bibliográficas

  1. Organización Mundial de la Salud. Glosario de trastornos mentales y guía para su clasificación. Ginebra,1976.
  2. González R. Variedades de alcoholismo. Rev Hosp Psiquiátr La Habana 1983;24(4):523-9.
  3. https://gestion.pe/tendencias/peru-tercer-pais-consume-alcohol-region-96077-noticia/?ref=gesr
  4. Glosario de términos de términos de alcohol y drogas.

Piromanía: Incendio mental

Pyrós. Es una palabra griega, que hace referencia al fuego. Este elemento ha llegado a simbolizar energía, dinamismo, calor, afecto y pasión, pero también odio, rencor y destrucción.

Existen algunas personas que presentan una fijación excesiva en el fuego, a quienes, acorde a los manuales diagnósticos de problemas de la salud mental CIE-10 y DSM-V, se les cataloga como pirómanos. Diagnóstico incluído en el grupo de Trastornos del control de impulsos.

Las personas con piromanía perciben una fuerte necesidad de encender fuego, quemar o incendiar cosas, bienes inmuebles, naturaleza, animales o hasta a otras personas.

Los pirómanos manifiestan un incremento de la tensión interna antes de la ejecución del acto. Al consumarlo contemplan las consecuencias del mismo y sienten inmediatamente un poderoso efecto de relajación, de satisfacción y/o de excitación psicofisiológica.

Una persona con esta enfermedad mental, tiene una grave dificultad para regular sus emociones, y por ende, para controlar sus impulsos. Recordemos que los impulsos son mecanismos inconscientes que buscan reducir la tensión interna.

Es más, la sensación de alivio o placer suele aparecer antes de la ejecución del evento relacionado con el fuego. El simple acto de imaginación y planeación también se convierte en un fuerte aliciente para las personas con esta enfermedad.

Es importante resaltar que no existiría una motivación ajena al mero hecho de experimentar con este elemento. Koson y Dvoskin (1982).

En la adultez la piromanía puede ser crónica o episódica. En caso fuese esta última, lo hacen especialmente en períodos de impactante estrés.

PERFIL PSICÓLOGICO:

Son la niñez temprana o adolescencia las etapas de vida en donde usualmente se activa la atracción desmedida hacia este elemento de la naturaleza.

Un estudio desarrollado por la criminóloga Elena Tortora en el 2017, analizó el perfil psico-criminológico de los pirómanos. Sus hallazgos revelan una alta incidencia de disfuncionalidad familiar, factores ambientales, tales como, abusos físicos, psicológicos (abandono o rechazo emocional) y sexuales en la etapa de infancia. Así como problemas de aprendizaje significativos.

También se ha llegado a relacionar el desarrollo de este trastorno en adultos, que en su edad temprana presentaron recurrentes episodios de enuresis nocturna, severas dificultades en sus habilidades sociales y tendencia a presentar conductas autoagresivas.

Se va remarcando a lo largo del trayecto de vida, un gran interés y curiosidad sobre diversos aspectos asociados con la contemplación del fuego y con las consecuencias de un incendio.

Los pirómanos pueden partir de pequeños actos, tales como: prender fósforos, encender hornillas de la cocina, coleccionar encendedores, ver películas relacionadas al tema.

Existe también una gran motivación por participar como bomberos voluntarios. Canalizando ciertamente su deseo de ver arder las cosas, ya que también suelen percibir satisfacción por los equipos y actividades que combaten el fuego.

En general, la fascinación esta presente en el antes, durante y después, de la conducta incendiaria. Es su obra de arte, les fascina observar, intentan no alejarse del lugar, tomar fotografías, documentar el evento en videos, ya que de esa manera podrán volver a repetir en cierta medida, la sensación de poder.

Jackson (1987), planteó la hipótesis del desplazamiento de la agresividad en personas con este trastorno, quienes provocarían el fuego como medio de activación o arousal apropiado.

Algunas personas con este trastorno ejecutarían la conducta bajo los efectos de alguna sustancia psicoactiva, mediante los cuales se sentirían desinhibidos, lo que favorecería el dar rienda suelta a los impulsos.

EPIDEMIOLOGÍA

Resulta complejo lograr establecer la incidencia de este trastorno en la población general. La piromanía suele ser de difícil detección, ya que, mayormente cuando son detenidos por una conducta incendiaria ocultan su motivación real para eludir la ley. Por ende, sus testimonios son de dudosa fiabilidad.

A pesar de estas dificultades, en los estudios que han intentado detectar la prevalencia del diagnóstico en la población, se ha determinado que el inicio de la piromanía suele darse en la infancia o adolescencia, siendo más frecuente en varones.

Debido a la menor incidencia del género en la piromanía, entre el 10 y el 18%, existe poca información sobre el desarrollo de estudios científicos. A pesar de ello, Bourget y Bradford (1989), encontraron en las mujeres una alta incidencia en el desarrollo de eventos de cleptomanía (otro de los trastornos del control de los impulsos), así como también una mayor asociación a conductas suicidas

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

Según los autores Geller (1987), Kolko y Kazdin (1992), las conductas incendiarias pueden manifestarse como un síntoma en el contexto de otros diagnósticos, como por ejemplo, la esquizofrenia, manía, trastorno de personalidad, alcoholismo, demencias (síndromes amnésicos), y personas con discapacidad mental. Por lo que es importante hacer la exclusión de los distintos criterios diagnósticos.

Por último, es importante considerar a la pirofilia en el diagnóstico diferencial, ya que la pirofilia se refiere a la sensanción de placer netamente sexual al incendiar cualquier cosa.

BIBLIOGRAFÍA:

American Psychiatric Association. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. 5ª Edición. Ed Panamericana

Bourget D, Bradford JM. (1989). Female arsonists: a clinical study. Bull Am Acad Psychiatry Law; 17 (3): 293-300.

Koson DF, Dvoskin J. Arson. (1982). A diagnostic study. Bull Am Acad Psychiatry Law; 10: 39-49

Wise MG, Tierney JG. (1995). Impulse control disorders not elsewhere classified. En: Hales RE, Yudofsky SC, Talbott JA, eds. Textbook of Psychiatry 2nd ed. Washington DC: American Psychiatric Press

Geller JL. (1987). Firesetting in the adult psychiatric population. Hosp Community Psychiatry; 38 (5): 501-6.

Kolko DJ, Kazdin AE. (1992). The emergence and recurrence of child firesetting: A one-year prospective study. J Abnorm Child Psychol; 20: 17-37

Showers J, Pickrell E. Child firesetters. (1987). A study of three populations. Hosp Community Psychiatry; 38 (5): 495-501.

O’Sullivan GH, Kelleher MJ. (1987). A study of firesetters in the south-west of Ireland. Br J Psychiatry; 151: 818-23.

Virkkunen M, Nuutila A, Goodwin FK, Linnoila M. (1987). CSF monoamine metabolite in arsonists. Arch Gen Psychiatry; 44: 241-247.

Fibromialgia: Las personas más fuertes

Imagina que todos los días por encima de la piel traes una armadura, y que, por tener que cumplir con tus funciones del día día, cada vez la sientes más y más áspera. Y aún durante la noche debes continuar portándola. No hay descanso, no hay elección, y luego de una larga temporada de enojo, aceptas su existencia, y de pronto sin darte cuenta, esa armadura se volvió parte de ti. Y te preguntas: ¿Por qué a mí?, ¿De qué me protege esta armadura?

Con los años empezarás a descubrir que te protege de distraerte de ti mismo(a), que esa armadura te invita a vivir en un reconocimiento pleno del que es tu hogar, tu cuerpo. Te recuerda el presente, te muestra el lado oscuro de tus emociones, pero sobre todo te muestra tu fuerza interna.

Ahora, si no has tenido que imaginarlo, de seguro es porque lidias con algún diagnóstico de dolor crónico, como el cáncer, la artritis o la fibromialgia. En este artículo hablaremos de esta última, empezando por definirla, entender sus posibles causas, su sintomatología, y el abordaje psicológico recomendado.

¿QUÉ ES LA FIBROMIALGIA?

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS:

ETIOLOGÍA:

Alteración en los neurotransmisores del dolor:

Alteraciones neuroendocrinas:

Alteraciones del sueño:

Alteraciones musculares:

Alteraciones psicológicas:

Síntomas:

1. Dolor de pies a cabeza:

«Es un dolor que se va moviendo alrededor de mi cuerpo, lo describiría entre fuerte y muy fuerte, no para casi nunca».

2. Fatiga persistente:

«Siento a mi cuerpo cansado, como si hubiese hecho ejercicio todo el día, o como si hubiese cargado peso».

3. Rigidez del cuerpo:

4. Sueño de mala calidad:

5. Síntomas gastrointestinales:

6. Alteración de la sensibilidad:

7. El fenómeno de Raynaud:

8. Síntomas neurológicos:

9. Síntomas cognitivos:

10. Síntomas urogenitales:

11. Síntomas emocionales:

El vivir con cualquier tipo de dolor crónico simboliza un desgaste físico y mental, el cual afecta directamente al estado anímico.

El nivel de afección de los síntomas varía en cada caso, desde secuelas casi imperceptibles por el resto de personas, hasta un nivel más alto de disfuncionalidad en las diversas esferas de vida (familia, trabajo, amigos, etc.). De todos modos, el diagnóstico prematuro de esta condición, propiciará una intervención adecuada.

La cronicidad y el malestar permanente del SFM, tienen como consecuencia, por lo menos en algún momento de la enfermedad, un autoconcepto negativo, lo que conlleva a una baja autoestima. Especialmente, al sentir un pérdida de la autosuficiencia, y al tener que adaptarse por momentos a un ritmo distinto de vida.

En la mayoría de casos, al no encontrar una pausa o cese del dolor, suele manifestarse el estrés crónico, acompañado de desesperanza (abandono de la idea de mejorar), de irritabilidad y tensión. Esto podría traducirse por los demás, como hostilidad, deteriorando algunas relaciones interpersonales.

El malestar físico genera que se manifieste en ocasiones una sensación de angustia impredecible (desesperación). Esta sensación trae como consecuencia, que las personas focalicen agudamente su atención al plano corporal, desconectándose por momentos del resto de estímulos que se encuentran fuera de sí mismos.

Cada persona con fibromialgia cuenta con sus propias características, síntomas, duración y enfoques de tratamiento.

12. Síntomas cognitivos:

Intervención Psicológica:

Collado et al. (2001), y Monsalve (2004), afirman que a pesar de que la fibromialgia es una patología que no tiene cura, es posible conseguir mejoras en la calidad de vida tanto física, psíquica y social, aplicando un tratamiento multidisciplinar, que incluye el tratamiento psicofarmacológico, la actividad física y la intervención psicológica.

¿Recuerdas el ejemplo de la armadura?, me imagino lo difícil que debe ser vivir con un dolor crónico, y realmente lo siento mucho, es cierto que no hiciste nada para merecerlo, y que es completamente injusto. Pero, aquí estamos, otra vez en medio de dos caminos, o volvemos al camino «conocido», o intentamos algo «diferente». Y si, seguro en más de una oportunidad llegaste a cruzar hacia el intento, hacia las nuevas experiencias, los últimos tratamientos, etc. Pero hay una realidad que aceptar, la fibromialgia es una enfermedad, de esas en las que más que el cuerpo, puede llegar a doler el alma, de esas en las que a más luches contra ellas, más fuertes se pueden volver.

¿Qué pasaría si los síntomas más dolorosos ya no están siendo solo generados por la fibromialgia? Es muy importante señalar que, muchos síntomas de esta enfermedad, son los mismos síntomas psicosomáticos que se generan por la ansiedad y/o depresión. Y estas dos últimas enfermedades no tendrían porque coexistir de manera crónica junto al SFM. Diversos estudios demuestran que con la psicoterapia efectivamente se pueden llegar a reducir estos síntomas.

1.

El primer paso, es contar con un equipo de salud mental.

Busca a profesionales de la salud mental, con quienes te sientas tan cómodo(a), que de pronto, sin darte cuenta en una de las tantas sesiones, te sorprendas de la forma en la que te expresas, sin pausar a maquillar lo que dices, simplemente siendo tu mismo(a).

2.

El segundo paso, es entender tu enfermedad si se describieron los diversos síntomas del SFM es porque hay que empezar por el insight «tomar conciencia».

Tengamos en cuenta que se trata de una enfermedad tan común, y a la vez tan poco conocida, tan silenciosa para el entorno, y tan ruidosa para tu interior. Necesitamos observarla, analizar los síntomas que corresponden a tu cuadro, desglosarlos uno a uno, como si se tratara de un rompecabezas.

Del mismo modo, efectuar un estudio multidimensional respecto al impacto físico, sobre el perfil psicológico (hábitos, rutinas, expectativas, creencias, etc.).

3.

El tercer paso, implica un análisis del perfil psicológico:

Para lograr establecer los objetivos de la terapia, es necesario entender previamente tu tipo de temperamento, personalidad, estilos de afrontamiento, redes de apoyo, rutinas y metas de vida, entre otros aspectos que ayuden a retratar lo abstracto. Uno de los procesos más científicos y a la vez, más «mágicos» de la psicología.

4.

El cuarto paso, es definir junto a tu Psicólogo(a) los objetivos que requiere tu proceso psicoterapéutico, tales como:

– Establecer objetivos de forma realista, alcanzable, gradual y escalonada.

– Identificar cada uno de los síntomas generados por la fibromialgia y los que podrían estarse generando o agravando por la presencia de un cuadro depresivo – ansioso.

– Detectar y reformular pensamientos negativos.

– Afrontar la desmoralización que puede traer consigo el asimilar que se tiene una condición médica crónica.

– Entrenamiento en habilidades de afrontamiento a la enfermedad y al dolor.

– Identificarse en un rol activo ante la fibromialgia.

– Mejorar el entendimiento del SFM con el entorno de los pacientes (Psicoeducación).

– Fortalecer los vínculos intrafamiliares y sociales.

– Facilitar la expresión emocional, y brindar contención.

– Lograr discernir el «ser» del «estar», hacer hincapié en el autoconcepto y la validez personal.

– Separar las propias capacidades intrínsecas de la auto-percepción de la enfermedad.

– Mejorar progresivamente la autoconfianza.

– Relajarse.

– Promover patrones de sueño reparador.

– Analizar el conocimiento, la evaluación y manejo del dolor.

– Promover el contacto con actividades placenteras.

– Analizar y mejorar habilidades sociales.

– Mejorar la calidad de vida.

5.

El cuarto paso, será que tu Psicólogo(a) establezca la terapia o el conjunto de terapias que se adecuen mejor a tu perfil, en base a las distintas corrientes psicológicas que tengan evidencia científica de propiciar los resultados esperados.

A continuación mencionaré las principales terapias de enfoque individual:

Terapia cognitivo – conductual (TCC):

La TCC busca modificar los diversos esquemas de pensamiento, las emociones desadaptativas, y las estrategias de afrontamiento para manejar la fatiga y el dolor.

Es necesario prestarle mayor atención a lo que pensamos, ya que esto influye significativamente en cómo nos puede llegar a afectar la enfermedad.

Se pueden aplicar técnicas de reestructuración cognitiva, en donde las convicciones o creencias sobre la enfermedad profundamente arraigadas requieren reformularse, técnicas de distracción cognitiva, de detención de pensamientos negativos, etc.

Técnicas de relajación-visualización:

Las técnicas de relajación (relajación muscular progresiva, respiración diafragmática y técnicas de imaginería), permiten alcanzar efectos psicofisiológicos a través de la disminución de la tensión, y ayudan a desconectarse del mundo exterior.

Técnicas de estimulación cognitiva:

Se focalizan en entrenar diversos procesos cognitivos (atención, concentración y memoria).

Técnicas de biofeedback:

El entrenamiento del biofeedback es un proceso psicoeducativo para permite ser conscientes de la relación entre el cuerpo y la mente. El paciente es entrenado en analizar diversas reacciones orgánicas ante sus diversos tipos de pensamientos, mediante la medición de la temperatura, toma de presión arterial, mediante la aplicación de un EEG, y mediante el sistema de RED (que brinda retroalimentación de resistencia electro-dérmica que discrimina los cambios emocionales a través de la piel de los dedos y palma de la mano).

Mindfulness:

Práctica de habilidades psicológicas como la conciencia plena, la cognición corpórea, la tolerancia del malestar y la regulación emocional.

Bibliografía:

Collado A, Torres A, Arias A, Cerdá D, Villarrasa R, Valdés M. (2001). Descripción de la eficacia del tratamiento multidisciplinar del dolor crónico incapacitante del aparato locomotor. Med Clin 2001; 117: 401-5.

Doherty M, Jones A. ABC of rheumatology: fibromyalgia syndrome. BMJ 2000; 310:86-9

Monsalve V. (2004). Importancia de la valoración psicológica en el tratamiento de dolor miofascial y fibromialgia. Simposium Internacional de Tratamiento del dolor. Valencia

WHO. Internacional Statistical Classification of Diseases and Related Problems. ICD-10. (1992). Geneve: WHO

DÍAS GRISES QUE ENTRISTECEN: DEPRESIÓN DE INVIERNO

“Las bajas temperaturas que se inician en otoño y continúan en la temporada de invierno, podrían presentarse por debajo de lo normal durante la noche en la sierra sur occidental del país”

Fuente: La República, 2021

A fines del mes de abril de este año, el Senamhi anunciaba que se acercaba un invierno intenso. Al leer la noticia no puede evitar sentir tristeza y es que una de mis estaciones menos favoritas del año es el invierno. No me gusta los días invernales, porque hay menos sol, y los colores de la naturaleza se tornan grises.

Cada vez que pienso en el invierno, se me viene a la mente la imagen del Invierno retratado en una de las Fábulas de Esopo:

Yo soy el rey del mundo – dijo el Invierno-. Prohíbo levantar los ojos y ordeno dirigir la mirada al suelo. Hago temer a los hombres y les obligo a quedarse en casa.

El Invierno y la Primavera (Fábulas de Esopo)

De este extracto de la Fábula “El Invierno y la Primavera”, notamos que el invierno se siente orgulloso de hacer que los hombres se resguarden en sus casas y de obligarlos a paralizar sus actividades. Además, el Invierno sabe que con su llegada borra toda alegría del corazón de los hombres, así lo menciona Primavera:

Con razón – replicó la primavera – los hombres se alegran cuando te vas. En cambio, hasta mi nombre les parece bello. Y cuando parto, guardan mi recuerdo, recibiéndome alborozados a mi retorno.

El Invierno y la Primavera (Fábulas de Esopo)

Efectivamente, cuando llega el invierno todo se torna más oscuro, incluso los días tienen menos horas de luz y solamente deseas buscar un refugio de ese frío que cala hasta tus huesos. Para esos días friolentos las actividades al aire libre no son una opción.

¿Qué es la Depresión de Invierno?

Cuando una determinada estación del año afecta el estado de ánimo se le conoce como Trastorno Afectivo Estacional (TAE) y fue definido por primera vez en los ochenta por el Norman Rosenthal (Loreiro, 2006).

En una entrevista a la Dra. Katherine Gonzáles en CNN, menciona que el Trastorno Afectivo Estacional es un subtipo de depresión que se presenta en determinadas épocas del año.

El DSM – V reconoce al Trastorno Afectivo Estacional y menciona que el TAE presenta dos causas una es ambiental (clima, social y cultura) y otro es la genética. De acuerdo, con las investigaciones se sabe que se comparte este trastorno con familiares de primer grado, por lo tanto, el TAE es hereditario (Gatán y otros, 2015).

Por otro lado, al Trastorno Afectivo Estacional se le conoce como Depresión de Invierno, ya que, según las estadísticas en estos días grises aumentan los casos de depresión.

Así el director del MINSA menciona que los casos atendidos de depresión “superaron en 13.85 por ciento a los de verano. La progresión se ha hecho cada vez más intensa cuando el invierno ha sido más acentuado”.

¿A qué se debe ese desgano en Invierno?

Sucede que, en la época de invierno, hay menos exposición a la luz solar, lo cual provoca que haya una alteración a nivel cerebral, en especial en la producción de dos hormonas: melatonina y serotonina.

La melatonina, tiene como función regular los ciclos de sueño según la iluminación del medio ambiente. Por ejemplo, los osos durante el invierno producen más melatonina para poder gastar menos energía, de esa forma es que logran disminuir su actividad motora y duermen más periodos de tiempo.

La serotonina equilibra la temperatura del cuerpo con la actividad motora, así como se encarga de regular el sueño y apetito. En invierno, la producción de serotonina disminuye, y la melatonina aumenta su producción.

¿Cómo saber si tengo Depresión de Invierno?

Sí se quiere saber si se padece de dicho trastorno es necesario acudir a los criterios diagnósticos mencionados en Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5 (2014):

A. Ha habido una relación temporal regular entre el inicio de los episodios de depresión mayor en el trastorno de depresión mayor y un momento del año particular (p. ej., en otoño o invierno).

B. Las remisiones totales (o un cambio de depresión mayor a manía o hipomanía) también se producen en un momento del año característico (p. ej., la depresión desaparece en primavera).

C. En los últimos dos años, se han producido dos episodios de depresión mayor que demuestran la relación estacional definida más arriba y episodios de depresión mayor no estacional durante el mismo período.

D. El número de episodios de depresión mayor estacionales (como se han descrito más arriba) supera notablemente el de episodios de depresión mayor no estacionales que pueden haber sucedido a lo largo de la vida del individuo.

Asimismo, se consideran los siguientes síntomas:

  • Dificultad al levantarse
  • Energía disminuida
  • Preferencia y toma de comidas con alto porcentaje de carbohidratos
  • Aumento marcado de apetito
  • Ganancia de peso
  • Dificultad en la concentración
  • Disminución de la libido
  • Aislamiento social progresivo
  • Depresión
  • Ansiedad
  • Irritabilidad

Recomendaciones

Si eres de las personas que al leer el artículo ha logrado identificar con los síntomas de la depresión de Invierno, es necesario acudir a terapia para que esta sensación de angustia que crece cada vez que estamos frente a esos días invernales pueda disminuir. También, es importante tomar baños a la luz del sol, es decir, aprovechar al máximo las horas con luz para realizar actividades al aire libre.

En los últimos años hay un tratamiento que ayuda a combatir esta depresión estacional y se trata de la fototerapia, que es la exposición a una luz blanca artificial por determinadas horas.


REFERENCIAS

Asociación Americana de Psiquiatra (2014). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5. Washington DC, Londres: American Psychiatric Publishing

CNN en Español. (20 de noviembre del 2020). Como la falta de luz del día está ligada a la depresión. https://www.youtube.com/watch?v=kRUXeiBdZVI

Gatón, M., González, M. y Garivia, M. (2015). Trastornos afectivos estacionales, “Winter Blues”. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 35 (126). Recuperado de: https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0211-57352015000200010&script=sci_arttext&tlng=en

Loreiro, A. (2006). Tristeza Invernal: todo lo que necesita saber para combatir el trastorno afectivo estacional. Revista Internacional de Psicoanálisis, 23. Recuperado de: https://www.aperturas.org/articulo.php?articulo=0000409

MINSA. (2013). Se le conoce como depresión de invierno, N°4. Recuperado de: https://www.minsa.gob.pe/portada/prensa/boletines/boletinminsa5/pag2.html

Pari, D. (Abril 22, 2021). “Se viene frío intenso en Arequipa y Moquegua”. La República. https://larepublica.pe/sociedad/2021/04/22/se-viene-frio-intenso-en-arequipa-y-moquegua-lrsd/

PUCP. (03 de julio de 2014). ¿Por qué nos deprimimos en invierno? Recuperado de: https://puntoedu.pucp.edu.pe/noticia/trastorno-afectivo-estacional/

La depresión, una enfermedad silenciosa

La depresión es una patología, que se refiere a un trastorno mental caracterizado por sentimientos de inutilidad, culpa, tristeza, indefensión y desesperanza, que pueden ser sobreestimados y confundidos con estar triste o querer llamar la atención. Esta enfermedad se presenta tanto en hombres como en mujeres de todas las clases sociales y responde a problemas tanto físicos como mentales. Asimismo, es una enfermedad frecuente en todo el mundo, y según la Organización Mundial de la Salud, se calcula que afecta a más de 300 millones de personas que lucha día a día contra esta.

La depresión se puede convertir en un problema serio de salud, especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, y puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos puede llevar al suicidio. Normalmente muchas personas se dan cuenta que tienen depresión o que algún familiar la tiene, cuando ya están muy sumergidos en esta patología.

El presente artículo tiene como finalidad dar a conocer las implicancias de este trastorno, sus causas, consecuencias, así como sus posibles tratamientos. Asimismo, esperamos que, si te identificas en algún punto con esta información, seas consciente de que es muy importante pedir ayuda profesional para salir adelante.

CONCEPTO

El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta fundamentalmente el estado de ánimo (humor), por lo que también se le conoce como trastorno del humor o trastorno afectivo. Las personas que están deprimidas experimentan profundos sentimientos de desesperanza, tristeza y vacío interior que pueden resultar invalidantes en el desarrollo de sus relaciones familiares y sus responsabilidades laborales, así como su día a día, ya que provocan en la persona que padece de esta enfermedad mucho cansancio, irritabilidad y ansiedad; perdiendo el deseo de realizar actividades, por sumirse en un estado de apatía y fatalismo frente al futuro.

SEÑALES DE ALARMA

Algunos signos y síntomas frecuentes en la depresión son:

– Aislamiento: Los individuos con depresión se aíslan por diferentes razones, algunos prefieren mantenerse reservados porque se sienten abrumados si tienen que socializar y piensan que es mejor estar solos. También podría darse el caso, que sean personas que no quieran preocupar a su círculo más cercano, como su familia o amigos, esto debido a que son personas muy protectoras o porque en algún momento de su vida les han dicho que sentirse mal es señal de debilidad, y sus sentimientos no fueron validados, por lo que la persona afectada cree que dar a conocer lo que siente no va a cambiar en nada su situación.

– La desorganización: El sujeto se torna apático, «sin ganas de vivir» y nada le procura placer, por lo que limpiar su habitación o casa se vuelve un esfuerzo desmesurado. Los ambientes en donde vive una persona con depresión normalmente están muy desordenados, se pueden ver platos sucios apilados o montículos de ropa sin lavar, entre otros.

– Mal cuidado personal: Las personas con depresión no tienen energía, sólo levantarse en las mañanas es muy difícil, así que actividades diarias como arreglarse, cepillarse, cambiarse de ropa y cuidar de uno mismo se vuelven tareas difíciles de llevar a cabo. A los ojos de las personas que desconocen esta enfermedad, los depresivos solo son personas perezosas, pero la verdad es que la persona afectada con este trastorno se encuentra tan sumergida en tantos sentimientos negativos, que el hecho de afrontar la vida y hacerse cargo de uno mismo, le resulta difícil y doloroso emocionalmente.  

– Problemas para dormir: La persona depresiva puede presentar desórdenes del sueño, en dos sentidos. Por un lado, que le cueste conciliar el sueño y, además, se despierte temprano y malhumorado, debido a los pensamientos negativos que lo hacen pensar de más y llorar por las noches sin lograr dormir. Por el contrario, puede presentar hipersornnia (exceso de horas de sueño) y aun así sentirse cansado, esto debido a que sienten que al dormir se alejan de la realidad y es un lugar en el que no sufren.

– Alteraciones del pensamiento: La dramatización en situaciones sin mucha importancia es muy frecuente. Es normal que las personas depresivas sientan que todo les sale mal, por lo que una equivocación, un disgusto, o una llamada de atención en el trabajo, puede hacerle pensar nada tiene sentido y agregar una cosa más en su lista de “porque vivir no vale la pena”. Este tipo de comportamiento hace que sea muy difícil ver la vida de una manera positiva.  

– Modificaciones del apetito y del peso: La mayoría de personas deprimidas pierden el apetito y, en consecuencia, disminuyen de peso, podría ser el caso de las personas con depresión que están muy cansadas para cocinar o que se encuentran en un estado crítico de la enfermedad en el que la comida ya no les produce ningún placer. Por el contrario, existe otro extremo y donde se come desordenadamente y sin ningún tipo de cuidado, como tratando de llenar su vacío interior.

– Pérdida del placer: En lo sexual, se llega a la impotencia en el hombre o a la frigidez en la mujer; también disminuye y tiende a desaparecer el disfrute en el trabajo, el deporte, los juegos y otras actividades que anteriormente le eran gratificantes.

– Culpa excesiva y odio: La persona que tiene depresión puede sentirse culpable constantemente, devastado y fuera de control, lo cual puede llevarlo a desilusionarse de la vida. Empiezan a odiarse a sí mismos y a menospreciarse, ya que creen que al no ser capaces de controlar la situación que los ha llevado a este estado, o no ser lo suficiente para las personas a su alrededor, no merecen seguir viviendo. Este problema es mucho más crítico en personas que tienen una baja autoestima.

– Disminución de la energía: Se produce un cansancio injustificado, a veces con variaciones durante el día, y más acentuado por la mañana. Las personas afectadas suelen sentirse más fatigadas por la mañana que por la tarde.

– Vivir con miedo: Las personas con depresión, sienten que deben protegerse de situaciones en las que se sientan vulnerables, ya que pueden pensar que todo va a resultar mal rechazando oportunidades constantemente. También pueden desarrollar miedo a los cambios porque sienten que en su dolor han logrado mantenerse estables y tienen miedo de volver a perder esa estabilidad.

– Pensamiento suicida: Una persona con depresión, presenta una preocupación exagerada por la muerte y alimentan sentimientos autodestructivos. Asimismo, creen que la muerte les podría dar esa paz emocional que tanto buscan y que no consiguen estando vivos.

TIPOS

Existen varios tipos de trastornos depresivos. Los más comunes son el trastorno depresivo grave y distímico.

TRASTORNO DEPRESIO GRAVE

Se caracteriza por una combinación de síntomas que interfieren con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer, y disfrutar de las actividades que antes resultaban placenteras. La depresión grave incapacita a la persona y le impide desenvolverse con normalidad.

TRASTORNO DEPRSIVO DISTÍMICO

También llamado distímia, se caracteriza por sus síntomas de larga duración (dos años o más), aunque menos graves, pueden no incapacitar a una persona, pero sí impedirle desarrollar una vida normal o sentirse bien. Las personas con distímia también pueden padecer uno o más episodios de depresión grave a lo largo de sus vidas.

OTRAS CARACTERIZACIONES

Algunas formas de trastorno depresivo muestran características levemente diferentes a las descritas anteriormente o pueden desarrollarse bajo circunstancias únicas. Sin embargo, no todos los científicos están de acuerdo en cómo caracterizar y definir estas formas de depresión.

Depresión Psicótica

Ocurre cuando una enfermedad depresiva grave está acompañada por alguna forma de psicosis, tal como ruptura con la realidad, alucinaciones, y delirios.

Depresión Posparto

Se diagnostica si una mujer que ha dado a luz recientemente sufre un episodio de depresión grave dentro del primer mes después del parto. Se calcula que entre el 10 al 15 por ciento de las mujeres padecen depresión posparto, en el primer mes de dar a luz.

Trastorno Afectivo Estacional

Se caracteriza por la aparición de una enfermedad depresiva durante los meses del invierno, cuando disminuyen las horas de luz solar. La depresión generalmente desaparece durante la primavera y el verano.

Enfermedad Maniaco Depresiva

Se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo que van desde estados de ánimo muy elevado (por ejemplo, manía) a estados de ánimo muy bajo (por ejemplo, depresión).

CAUSANTES

FACTORES GENÉTICOS

Existe un mayor riesgo de padecer depresión clínica cuando hay una historia familiar de la enfermedad, lo que indicaría una predisposición biológica. Sin embargo, no todas las personas que tienen una historia familiar tienen la enfermedad, ya que la depresión grave también puede ocurrir en personas sin antecedentes familiares de este tipo, lo que sugiere que existen factores adicionales causantes de la depresión, como factores bioquímicos, o ambientales que producen estrés, y otros factores psicosociales.

FACTORES BIOQUÍMICOS

Las causas básicas de la depresión están asociadas a anomalías en la liberación de determinados neurotransmisores esenciales. Los neurotransmisores son los mensajeros químicos del cerebro y, en el caso de depresión, se ven perturbados los siguientes:

SerotoninaAcetilcolinaCatecolaminas:
Íntimamente relacionada con la emoción y el estado anímicoResponsable de muchas de la estimulaciones musculares, y participa en la programación del sueño– Dopamina: Interviene en el deseo y en la sensación de placer. – Noradrenalina: Pone en alerta máxima de nuestro sistema inquieto. Adrenalina: La substancia de la acción por excelencia.  

Estos mensajeros químicos se alteran por distintas causas como: anomalías estructurales cerebrales leves, trastornos del sueño o bien herencia genética. Por poner un ejemplo, los estudiosos han identificado un defecto en un gen llamado SERT, que regula la serotonina, la que ha sido asociada a la depresión.

FACTORES PSICOLÓGICOS

La carencia de estabilidad y/o afectividad puede desencadenar la aparición de la depresión, en la infancia o en la adolescencia. Una familia unida y comunicativa minimiza los factores de riesgo, mientras que las familias rígidas maximizan estos factores. Entre estas últimas figuran los casos de inestabilidad emocional de los padres, especialmente de la madre, ya que la depresión materna es un elemento determinante para la depresión del niño, así como también las familias con continuos problemas y discusiones; y las familias separadas, aunque en este caso los niños tienden a asumir esta nueva situación al cabo de un año, si sus padres mantienen una buena relación tras la separación.

TRATAMIENTO

Una sólida red de soporte del entorno social es importante para la prevención y recuperación de la depresión, por consiguiente, el soporte de la familia y amigos es saludable y positivo para la persona que se encuentra con depresión.

TRATAMIENTO MÉDICO

Este procedimiento es aplicable a una población igual o mayor de 15 años tanto en establecimientos de salud del primer como de segundo nivel de atención: Se propone el uso de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (IRSS) por carecer de efectos sobre la recaptación de noradrenalina y sobre receptores colinérgicos, histaminérgicos y adrenérgicos, por lo cual son mejor tolerados y facilitan el cumplimiento del tratamiento a largo plazo. Además, por tener una cinética lineal pueden administrarse de inicio en la dosis terapéutica y mantenerse con una toma única diaria.

TRATAMIENTO PSICOLÓGICO

La psicoterapia, sola o combinada con fármacos, han demostrado su eficacia en el tratamiento de la depresión. Las más utilizadas son:

Terapia interpersonalTerapia cognitivaActivación conductual
Se centra sobre todo en las dificultades de las relaciones interpersonales a fin de mejorar la comunicación, de incrementar los intereses sociales y restablecer la autoestima.  Destinada a modificar los pensamientos, creencias y actitudes negativas que acompañan a la depresión.Su objetivo fundamental es la movilización del paciente a fin de incrementar las experiencias gratificantes.

EL APOYO DE LOS FAMILIARES Y PERSONAS CERCANAS

Lo más importante que alguien puede hacer por una persona que está deprimida, es ayudarla a que reciba el tratamiento adecuado hasta que se sienta mejor, acompañarla en sus sesiones con el especialista que está tratando su trastorno, y asegurarse que tome el medicamento prescrito para tratar su depresión. Así también, el apoyo emocional es muy importante, por lo que se debe brindar comprensión, paciencia, afecto y estímulo a la persona deprimida, escucharla con atención y ofrecerle esperanza. Por otro lado, es importante no ignorar comentarios o menciones respecto al suicidio y no minimizar los sentimientos que nos expresa la persona deprimida. Asimismo, se puede invitar a la persona deprimida a realizar actividades estimulantes para ella, como salir a caminar, a pasear, ir al cine o realizar algo que le guste.

Es importante recordar que una persona deprimida no tiene el control de su situación, por lo que no se le debe acusar de simular su enfermedad, ser perezosa, ni esperar que salga de esa situación de un día para otro.

Para finalizar, la depresión es una enfermedad que puede presentarse a cualquier edad y que no es igual a estar triste. Esta puede darse debido a factores vinculados directamente con el cerebro y con factores relacionados con situaciones y un entorno problemático. Asimismo, el deprimido puede presentar ideas de muerte constantes, por lo que es de suma importancia la identificación temprana de la enfermedad para recibir ayuda profesional, ya que de lo contrario se corre el riesgo de que la persona anímicamente desgastada, opte por medidas drásticas como el suicidio. Finalmente, es importante recordar que todo se puede, que todo se supera, que todo pasa, que el sol brilla en las mañanas y que hay personas que te aman y a las que les importas mucho. A veces nuestro peor enemigo vive en nuestra mente, pero de eso se trata la vida, de una lucha constante en la que debes encontrarte, abrazarte y permitirte ser feliz.

Bibliografía

Bogaert, H. (2012). LA DEPRESIÓN: ETIOLOGÍA Y TRATAMIENTO. Ciencia y Sociedad, XXXVII(2), 183-197. Recuperado de https://www.redalyc.org/pdf/870/87024179002.pdf

Botto, A., Acuña, J. y Jímenez, J. (2014). La depresión como un diagnóstico complejo. Implicancias para el desarrollo de recomendaciones clínicas. Rev Med Chile, 142, 1295-1305. Recuperado de https://scielo.conicyt.cl/pdf/rmc/v142n10/art10.pdf

Carranza, R. (2012). DEPRESIÓN Y CARACTERÍSTICAS DEMOGRÁFICAS ASOCIADOS EN ESTUDIANTES Y LÍDERES UNIVERSITARIOS DE LIMA METROPOLITANA. Revista de Investigación, 2, 79-90. Recuperado de https://www.redalyc.org/pdf/4676/467646125005.pdf

Ministerio de Salud. (2005). La Depresión y la Ansiedad. Módulo de Atención Integral en Salud Mental. Recuperado de http://bvs.minsa.gob.pe/local/PROMOCION/208_PROM14.pdf

Ministerio de Salud. (2008). GUÍA TÉCNICA: GUÍA DE PRÁCTICA CLÍNICA EN DEPRESÍÓN. Lima: MINSA. Recuperado de http://bvs.minsa.gob.pe/local/MINSA/1084_DGSP261.pdf

CLEPTOMANÍA. ROBAR PARA SENTIR

Hace unos días, empecé a buscar una serie nueva en Netflix, y encontré «Trinkets», que trata de un grupo de adolescentes que se conocen en terapia grupal «Ladrones anónimos», que brinda tratamiento a personas diagnosticadas con cleptomanía. La cleptomanía es un trastorno psicológico del grupo de trastornos del control de los impulsos, una persona con cleptomanía reúne la siguiente sintomatología: Obsesiones (pensamientos o imágenes intrusivas), compulsiones, ansiedad extrema, impulsividad, inadecuada regulación social.

Me resulta muy interesante analizar esta serie, ya que estos casos no son muy comunes en la consulta privada porque la mayor parte de ellos se descubren al cometer el acto delictivo y son derivados a terapia psicológica del estado por asuntos legales.

Esta serie está basada en la novela «Cleptómanas» de Kirsten «Kiwi» Smith (2013), quien describe la vida de tres adolescentes, Tabitha, Elodie y Moe, quienes inician un proceso de introspección y de apoyo grupal por tener conductas de cleptomanía.

Revisando investigaciones de estudios de casos con cleptomanía, se han identificado reacciones cíclicas, las cuáles grafiqué de la siguiente manera:

Se trata de un círculo vicioso, en dónde el robo se convierte en un canal de escape a la realidad vivenciada por las personas con cleptomanía. Por ejemplo, en el caso de Eloy, el personaje protagonista de la serie, quien tuvo que lidiar con la experiencia traumática de perder a un ser amado.

«La primera vez que robé fue por accidente. Salí de la tienda con un paquete de caramelos Starbust en la mano que había olvidado pagar. Mi madre ya llevaba meses enferma y aquel día estaba de mal humor. Podría haber vuelto a la tienda pero sentí que merecía un regalo, un obsequio, algo bueno, porque si existen unas fuerzas que deciden llevarse a la gente al azar, también debería haber fuerzas que decidieran dar cosas gratis al azar». Fragmento extraído del libro «Cleptómanas» de Kirsten «Kiwi» Smith (2013)

Se recurre al robo como canalizador de emociones negativas, como si luego de caminar largo rato en el desierto se pudiese beber un poco de agua. Y es justamente esa sensación «revitalizante», la que genera la adicción a este comportamiento. Sienten ansiedad antes del robo, la cual se va transformando en excitación, alivio o placer durante el mismo.

En este contexto, la mayor parte de las veces, la acción de robar no es planificada, ya que corresponde a un momento de arrebato. En dónde a más compleja sea la sustracción del bien(es) sin ser descubierto(a), mayor dificultad para resistirse al impulso.

Es cierto que, una vez cometido el robo baja la intensidad de la ansiedad o del malestar en general, en el transcurso de un breve tiempo, aparecerá una sensación de culpa por no haber ganado la lucha para oponerse al impulso, por haber vuelto a incurrir, en algo que se sabe, está mal. Así como una sensación de vergüenza y miedo.

«El problema de recurrir a la cleptomanía para aliviar tus problemas es que necesita ser activada una y otra vez». Fragmento extraído del libro «Cleptómanas» de Kirsten «Kiwi» Smith (2013)

Estos objetos hurtados no suelen ser elegidos por su costo o por su prestigio de marcas, en algunos casos aquello que se roba es algo simbólico a una necesidad o carencia netamente emocional.

Independientemente del valor económico, en un caso de cleptomanía está en juego el valor emocional, me refiero a la vinculación que se forja con el objeto robado, que viene a ser como un reconocimiento, un premio a la astucia, al no dejarse descubrir, al poder engañar, al poder controlar.

«Las razones por las que hurtamos son diversas, pero todas tienen en común la euforia que siente un adicto al tomar su dosis de droga… Para algunos de nosotros el hurto está motivado por la pérdida. Cuando perdemos a una persona, el puesto de trabajo, los ingresos… sentimos un vacío interior, y robar lo llena. Para otros, robar es un acto de rebeldía contra un mundo que no podemos controlar». Fragmento extraído del libro «Cleptómanas» de Kirsten «Kiwi» Smith (2013)

La persona con cleptomanía es consciente de que robar es una acción negativa, ilegal, rechazada socialmente, etc. por lo que la experiencia le parece incongruente consigo mismo (ego-distónica) (APA, 1995). Aún así, es probable que cada vez la persona busque condiciones más extremas para efectuar el robo, ya que esta conducta se va convirtiendo en su principal mecanismo de alivio a la activación interior generada por el malestar inicial.

«Al tener un mal día, me daba un premio yendo a una tienda a robar algo. Eso era lo que me daba la felicidad». Fragmento extraído del libro «Cleptómanas» de Kirsten «Kiwi» Smith (2013)

Pero, ¿Qué ocurre con los objetos robados? Con frecuencia no los utilizaran, los acumularan en un rincón del armario o se desharán de ellos, regalándolos o votándolos. Esto porque lo que realmente les importa es el proceso del robo, no la permanencia del objeto.

Respecto al curso de la cleptomanía, existen tres modalidades: La esporádica, en dónde suelen darse episodios breves con procesos de remisión, la episódica, en dónde los periodos de robo y remisión son más extensos, y la modalidad crónica. APA (1994).

En las sesiones de terapia es necesario ayudar al paciente a identificar las causas que se ocultan tras el acto de robar para poder neutralizarlas. Tomando en cuenta que a menudo personas con este diagnóstico presentan alteraciones en sus relaciones interpersonales, por lo que no cuentan con redes de apoyo estables.

Grant, Suck y Grosz (2003), establecen que el robo puede desencadenar problemas legales, arrestos, multas, sanciones. Hecho que incrementa sus síntomas depresivo – ansiosos, la culpa y la humillación.

Todas las explicaciones acerca del robo, independientemente del punto de fijación, nos hablan acerca de una expresión de necesidades infantiles no satisfechas, además de la evitación del dolor y la gratificación de los impulsos.

Otras teorías afirman que la conducta de hurto es una reacción a un profundo sentimiento de inferioridad, lo que le otorga a la persona una autoimagen momentánea de «fortaleza».

Grant propuso recientemente que el modelo de la conducta adictiva puede ser apropiado para los individuos con cleptomanía, por la compatibilidad e intensidad en algunos síntomas.

También se ha considerado a la cleptomanía como una forma de expresión de la agresividad interna. (McElroy et al., 1991b).

Los psicoanalistas interpretan el síndrome como un reflejo de una defensa inconsciente del ego contra la ansiedad, los instintos o deseos prohibidos, los conflictos no resueltos. Se le atribuyó un significado simbólico al acto en sí mismo, al objeto robado y a la víctima del robo.

Otros autores, han considerado esta conducta como una forma de auto-punición, castigo generado por las emociones que aparecen posterior al robo, o mediante una búsqueda de castigo externo mediante la humillación y demás riesgos.

«Algunos robamos porque nos parece una compensación justa ante lo mucho que hemos perdido». Fragmento extraído del libro «Cleptómanas» de Kirsten «Kiwi» Smith (2013)

La psicopatología más asociada a la cleptomanía son los trastornos de personalidad, depresivos, ansiosos, trastornos de la conducta alimentaria, trastorno obsesivo compulsivo, de acumulación, y con las disfunciones sexuales. Hudson y Pope (en Dannon et al.,2006).

La Terapia Cognitivo Conductual «TCC», suele ser una de las alternativas con mayor evidencia científica de eficacia, algunas de las actividades a desarrollar en las sesiones son: Llevar un diario que registre las principales experiencias y emociones percibidas con el objetivo de llegar a identificar los factores desencadenantes. identificar actividades placenteras que sean saludables, proveer de formas alternativas de satisfacción, deshacerse o destruir los objetos robados.

También se reconoce con un alto grado de efectividad la técnica de sensibilización conversiva, en la que se ayuda al paciente a visualizarse en la escena del robo, pero centrándose en consecuencias negativas, como por ejemplo la humillación social de ser descubierto. Así mismo, una de las técnicas más usadas es la desensibilización sistemática, en dónde mediante ejercicios de respiración y relajación el paciente imaginará que atraviesa por los episodios de impulsividad al robo, frenándolos mediante la reducción de los factores estresores.

Existen otras técnicas parte de la TCC, como la terapia de aversión, en la cuál se entrena al paciente a ejecutar técnicas levemente molestosas, incómodas, o hasta dolorosas, como por ejemplo, aguantar la respiración hasta que cese el impulso de robar.

En este tipo de casos es muy recomendable la terapia grupal, porque al escuchar relatos de personas con pensamientos similares, la sensación de culpa se reducirá.

BIBLIOGRAFÍA:

American Psychiatric Association. (1995). Diagnostic and statistical manual of mental disorders: dsm iv. Washington, DC: American Psychiatric Association

Fenichel O. (2009) Teoría Psicoanalítica de las Neurosis. Editorial Paidos. México

Fishbain DA. Kleptomania as risk-taking behavior in response to depression. Am J Psychother 41 (4):598-603, 1987.

Grant, J.E., Suck, W.K., Grosz, B.A (2003). Perceived stress in Cleptomania.
Psychiatric Quarterly, 74 (3), 251-258.

Grant JE. Understanding and treating kleptomania: new models and new treatments. Isr J psychiatry relat sci 43 (2): 81-87, 2006.

McElroy SL, Pope HG, Keck PE, Hudson JL, Phillips KA, Srtakowski SM. Are impulse-control disorders related to bipolar disorder? Copmr Psychiatry 37: 229-240, 1996.

McElroy SL, Pope HG, Hudson JI et al. Kleptomania: a report of 20 cases. Am J Psychiatry 1991b; 148: 652-657

Smith, K. (2019). Cleptómanas. Editorial Nube de Tinta. Chile

Turnbull JM. Sexual relationships of patients with kleptomania. South Med J 80 (8):995-998, 1987.

39 Kilos: Una mirada a su espejo

A mediados de la cuarentena, decidí iniciar una investigación sobre la perspectiva de las personas con un trastorno de la conducta alimentaria, ya fuese en desarrollo, en curso o en estado crítico.

Los trastornos de la conducta alimentaria se caracterizan por una conducta alterada respecto a la ingesta de alimentos y/o al control excesivo respecto al peso corporal. Son perjudiciales para la salud de la persona, sus emociones y sus relaciones interpersonales.

Revisando apuntes pude analizar todos y cada uno de los casos que había tenido hasta la fecha, ya fuese con un diagnóstico de anorexia, bulimia, atracones, o algún cuadro mixto. Lógicamente, y como ya se ha probado con muestras mucho mayores existen patrones de conducta evidentes, por lo que me centré en uno no tan estudiado a la fecha, que considero merece mayor detenimiento, me refiero al poder de influencia que ejerce en estos trastornos el círculo de «apoyo» de las redes sociales.

Punto de inicio:

Decidí tomar en cuenta la forma en la que mis pacientes me contaron que podían ponerse en contacto con estos grupos virtuales, e inicié ingresando a siete grupos, algunos por Whatsapp, otros por aplicaciones más directas, de las cuales mantendré el anonimato.

Para ingresar a estos grupos, creé un seudónimo: «Raquel», y toda una historia tras ella, «16 años, estudiante del último año escolar, estructura familiar, etc.» ¿Por qué creé esta historia? Porque todos los grupos, aunque algunos más exigentes que otros, me pedían los datos. A esto tuve que agregarle una talla 1.60, y un peso de 42 kilos, ya que eran las preguntas base, para analizar mi ingreso.

Resultó ser todo un proceso de postulación, el «currículum» básicamente era definido por el tipo de trastorno que tenías, por el peso y la meta a la que querías llegar. A más alta la meta, más oportunidad de ingreso.

Hubo algunos grupos, en los que los filtros eran demasiado estrictos como para poder arriesgarme a pasarlos, por ejemplo, solicitaban una videollamada, o una fotografía haciendo determinados ademanes, o cosas muy denigrantes, como por ejemplo, escribir en un cartel: «Soy una obesa», o dejar un audio haciendo el sonido que hacen algunos animales, como una vaca, o un cerdo.

Estaba muy sorprendida y recién era el inicio, especialmente muchos adolescentes accedían a los pedidos, y de pronto, mi celular comenzaba a llenarse de imágenes, videos y audios, que ocultaban una desesperación abismal.

Análisis de los TCA:

Antes de continuar analizando la influencia de los grupos virtuales para fomentar las conductas en los Trastornos de la conducta alimentaria «TCA», es importante conocer más sobre los síntomas, características, y tipologías.

Existen tendencias significativas en las personas diagnosticadas con cualquiera de los «TCA», a presentar las siguientes características previas al desarrollo del trastorno:

A nivel individual: Baja autoestima, perfeccionismo, constantemente enfocadas en la exigencia, patrones de conducta rígidos, poca flexibilidad mental, necesidad de control, dificultades para tolerar la frustración, impulsividad, ansiedad.

A nivel familiar: Ambiente familiar disfuncional, problemas en la relación con la madre, dinámica familiar excesivamente controladora, exigente y de muy altas expectativas, padres ejerciendo un estilo de crianza sobreprotector, antecedentes familiares.

Los trastornos de la conducta alimentaria «TCA» pueden ser de diversos tipos, acorde al Manual diagnóstico DSM-V:

Trastorno de Anorexia nerviosa:

Existe una autopercepción distorsionada, esto quiere decir, que por ejemplo, la persona con anorexia se mira al espejo y su reflejo le indica un mayor peso que el que realmente tiene. Por esta grave dificultad para reconocer su imagen corporal, la persona reduce y restringe la ingesta de alimentos, lo que conlleva a una pérdida considerable de peso. En este cuadro se tiene un gran miedo a ganar peso, y los pensamientos obsesivos giran entorno a esto. Pueden existir conductas de ayuno, ejercicio excesivo, episodios de atracones, seguidos de purgas (vómito provocado, uso de laxantes, diuréticos, etc).

Trastorno de Bulimia:

Se presentan episodios recurrentes de atracones. Un atracón es ingerir una cantidad excesiva de alimentos, usualmente de forma rápida. Seguido a ello, aparece la sensación de «pérdida de control», lo que lleva a la persona a tener acciones compensatorias para contrarrestar lo que ingirieron, recurriendo a distintos medios de auto-purgación, o a ayunar al día siguiente. Todo esto esta acompañado de una excesiva preocupación por el peso.

Trastorno por Atracones:

Se caracteriza por episodios recurrentes de atracones. Tal cual se les describió líneas arriba. La persona continua comiendo a pesar de no tener hambre, y por el contrario, percibe una sensación de desagrado e incomodidad por sentirse llena. En estos casos se remarca la sensación de culpabilidad.

Dentro de los grupos:

Casi seis meses en estos grupos, tras varios episodios de abandono o despido, ahora puedo detallar lo encontrado:

SENTIDO DE PERTENENCIA:

No parecen ser grupos compuestos por personas extrañas, ellas arman una especie de hermandad, participan constantemente, agradecen por la existencia del grupo.

Han creado una especie de leyenda, en dónde las diosas Ana y Mia, son una especie de representaciones a la anorexia y bulimia, respectivamente. Y ellas hacen «sacrificios alimenticios», en nombre de cada una de ellas.

Estos grupos podrían reflejar en los participantes una sensación falso positiva, de facilidad de autoexpresión (libertad para hablar de lo que les sucede sin censuras), de catarsis y de apoyo social.

CONFIANZA A CIEGAS:

Se cuentan sus problemas del día a día usualmente de forma impulsiva, a penas ocurren, o mientras están sucediendo. Y los consejos que se brindan prácticamente giran en torno a una especie de auto-castigo con la alimentación.

  • Raquel: «Mi enamorado terminó la relación».
  • Participantes de los grupos: «Deja de comer de inmediato», «Enciérrate en tu cuarto y no bajes a cenar», «Tienes el motivo perfecto para aumentar los kilos que quieres bajar».

SE CONDICIONAN ENTRE SÍ:

Hay retos constantes, muchos de ellos pueden ser cuantificados, por ejemplo, reducir su peso y mandar una foto de la balanza, concursar en carreras para ver quien baja de peso más rápido.

Al lograr los retos, reciben alabanzas y reforzadores positivos, y cuando no los logran, son castigadas, muchas veces eliminadas de los grupos más severos. O se aconsejan sobre formas autolesivas, como cutting (cortarse a sí mismas), entre otras.

Muchas recurren a los grupos a contar que, los padres, familiares, pareja, amigos se han dado cuenta, y que, están tomando medidas, o comparten lo que discuten en sus sesiones psicológicas, obteniendo la respuesta inmediata de los demás, que sugiere fortaleza, algo así como: «No abandones la causa, tu puedes, no dejes que te controlen».

OBSESIONES COMPARTIDAS:

ASPECTO FÍSICO: Presentan compulsiones tipo comprobación como mirarse al espejo constantemente, probarse ropa de tallas menores, tomarse las medidas con el cinturón, pesarse más de 5 veces al día.

Comparten entre sí, «Thinspo» y «Thinspiration» que son imágenes de personas excesivamente delgadas. Así como también, aplicaciones que calculan las calorías, o que monitorean actividad física.

ALIMENTACIÓN: Ya sean episodios restrictivos, en dónde al no comer, tienen una sensación de hambre constante, o sean episodios de atracones. Se la pasan pensando en la comida, en las calorías, en el proceso digestivo.

PROTEGER SU SECRETO: Se preocupan porque los demás no se den cuenta de las dificultades que presentan respecto al hábito alimenticio. Pueden esconderse tras muchas capas de ropa, evadir la interacción con familiares y amigos, especialmente los momentos en dónde se supone compartan alimentos en público, como el desayuno, almuerzo, cena, cumpleaños, salidas a restaurantes, etc. Existe una fuerte negación ante la enfermedad, hablan de las secuelas como «caerse el cabello», «interrupción de la menstruación» (amenorrea), entre otras, de una forma normalizada, minimizando los riesgos.

RITUALES: Adoptan ciertos rituales rígidos respecto a la forma en la que cortan los alimentos, se llevan el bocado a la boca, esconden la comida, o rituales sobre la forma en la que se purgan.

INFORMACIÓN Y TIPS:

Es importante tener en cuenta que, al hablar de pensamientos obsesivos, tenemos a personas que le dedican la mayor parte de su tiempo a pensar, buscar información, compartirla, etc. sobre su TCA, alimentación, nutrición, dietas, etc.

Algunos de los consejos que logré extraer de los grupos:

  • «Si te da hambre coloca un cubo de hielo en tu boca, si puedes que este hecho de agua con té, para que te deje con algún sabor. La sensación de frío te distraerá».
  • «Mastica lento, se cansará tu maxilar, y podrás tener otro motivo para no comer».
  • «Juega con la comida, organízala como un juego de Tetris, de tal forma que, puedas esconderla y camuflarla en el mismo plato».
  • «Habla mucho en las horas de comer, y cada que tengas que llevarte un pedazo de comida a la boca, asegúrate que alguien te vea, para que, no digan que no comes».
  • «El proceso de digestión demora de 3 a 4 horas, por lo que, si comiste más de lo planeado, tienes esa cantidad de tiempo para poder vomitar, si te demoras más, será muy tarde».
  • «Compra ropa de tallas menores, entonces será todo un reto para ti, porque querrás usarla».
  • «Llevó pequeñas pesas en la ropa interior cuando voy al médico, para que, mi peso sea más elevado».
  • «Si vas a vomitar, alista papel porque vas a tener que hacerlo varias veces, y tendrás que ir limpiando tus dedos, humedece tus dedos para que no te lastimes la garganta, pon música antes para que no te escuchen».

Al sonar a testimonios de experiencias alcanzadas, lamentablemente, estos «consejos» podrían generar una fuerte influencia persuasiva en las personas que ya tienen un desorden alimenticio.

En el consultorio:

Me ha servido de mucho poder ver a través de los ojos de «Raquel», la forma de interacción de personas con algún TCA.

Al hacer un abordaje de casos de esta temática, es indispensable contar con el acompañamiento de un(a) Nutricionista, y de un Psiquiatra. Y mantener comunicación constante con los mismos, esta tríada será de gran ayuda para validar los progresos o retrocesos de cada caso.

La terapia familiar también se vuelve en un pilar necesario para poder fomentar la contención emocional, mejorar los canales de comunicación, ayudar en procesos de observación, sin caer en el control. Esto a menos que, la persona haya desarrollado problemas orgánicos que la lleven a la necesidad de un internamiento hospitalario.

Por todo lo señalado, considero muy importante, poder conocer las fuentes de apoyo del paciente, especialmente si se trata de estas redes de apoyo virtual. Porque si eres psicólogo, créeme, mucho de lo que trabajes en consulta, corre el riesgo de ser distorsionado por estos grupos, disminuyendo el valor terapéutico, ya que su principal objetivo es el de reforzar las conductas patológicas propias de la enfermedad.

Este artículo «39 kilos», está dedicado a Antonella, aunque nunca lo sepa. Se trata de una adolescente de tan solo 15 años, a la que pude leer en varias oportunidades, ya que participaba activamente en la mayor parte de chats. Antonella tuvo que ser hospitalizada por riesgo de muerte, al llegar a pesar 39 kilos, midiendo 1.58. Espero de corazón se encuentre totalmente fuera de estos grupos, y cada vez más cerca de su rehabilitación. Al igual que las 312 personas que participaron en estos grupos, mientras yo, a través de la pantalla, trataba de entender. Entender, para ayudar.

Hipocondría: Enfermedades imaginarias

«Doctor: Las hipocondrías, las falsas y las verdaderas, nos enseñan a conocer a nuestro prójimo y algo, no excesivamente, a conocernos a nosotros mismos, doctor. Un hipocondríaco es un enfermo, falso o verdadero, hipersensible que siempre está alerta, agresivo y temeroso al mismo tiempo, porque desconfía del mundo y de sí mismo».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

En estos tiempos de pandemia, han incrementado considerablemente los casos con diagnóstico de hipocondría / hipocondriasis, o como se le denomina actualmente según el Manual Diagnóstico DSM V: Trastorno de ansiedad por enfermedad «AS».

Se trata de un miedo irracional a estar enfermos, miedo sobre cual terminan girando sus vidas. En estos pacientes el miedo a contraer el Coronavirus es significativamente mayor al de la la población en general.

Hay que tener en cuenta que, existen distintas variables en esta situación, ya que el abordaje difiere en base al análisis de cada caso, en donde bajo este contexto, se podrían presentar los siguientes casos:

– Paciente que fue diagnosticado con este trastorno previamente al desenlace de la pandemia, o que, a pesar de no haber llegado a tener un diagnóstico, se identifica durante la recopilación de antecedentes que la hipocondría ya tenía un desarrollo previo.

– Paciente en el que se empiezan desencadenar los síntomas de hipocondría a raíz de las experiencias personales, sobreinformación y el miedo colectivo que trae consigo la pandemia.

Por todo lo señalado, considero importante darle un mayor estudio a este fenómeno. A continuación, se mencionan los criterios de diagnóstico (DSM-V), acompañados de un análisis detallado:

A. Preocupación por padecer o contraer una enfermedad grave.

«No me puedo concentrar en nada más que en mi dolor de estómago», «Mi dolor de cabeza podría tratarse de un tumor», «Basta con que tenga un síntoma de gripe, para que me aísle, pensando que es Covid», «He leído las estadísticas del cáncer de mama en mujeres y creo que podría ser parte de ese número, no me parece que sea suficiente con el chequeo».

La mente de una persona con este trastorno reúne las siguientes características:

– Ampliación somatosensorial: Acorde a Barsky (1992), el malestar psicológico genera una hipersensibilidad con cada síntoma de malestar fisiológico.

– Atribución errónea a la patología: Esta extrema sensibilidad cenestésica trae como consecuencia, que los pacientes focalicen agudamente su atención «Atención selectiva» al plano corporal, y que relacionen las sensaciones somáticas (Ej. una molestia en la garganta), a causas patológicas (Ej. tener cáncer).

– Se activan esquemas cognitivos sobre enfermedades, los pacientes tienen la convicción de padecer una enfermedad. Estas ideas sobrevaloradas podrían generar a su vez, ciertas somatizaciones referentes a la ansiedad percibida (Ej. Sequedad en la boca, palpitaciones, sudoración, etc.) síntomas que reafirmarían en los pacientes la idea de que «Algo no anda bien».

«Doctor: Las enfermedades y la tragicomedia de la hipocondría son máscaras de la muerte. Siempre triunfan aunque pierdan algunas pequeñas batallas. Yo no soy un hipocondríaco. Yo soy, y siempre lo he sido, un muestrario de calamidades y temores fundados».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

– Se trata de pensamientos rumiantes e intrusivos, con ideas obsesivas acerca de enfermedades con una interpretación catastrófica.

– Salkovskis et al. (2003), menciona que las expectativas negativas, disminuyen en los pacientes la esperanza de poder sanarse, hecho que, incrementa la sensación de pérdida de control, y el malestar en general.

– En este tipo de pacientes se suele encontrar poco insight, es decir, no logran identificar a sus pensamientos como irracionales. Las creencias disfuncionales giran en torno a la
salud y la enfermedad.

– Gingras, P. ( 2016), detectó cuatro tipos de cogniciones que parecen determinar este trastorno: Percepción de que existe la posibilidad de contraer o haber contraído una enfermedad, percepción de que tener una enfermedad es algo horrible, percepción de incapacidad para afrontar una enfermedad, y la percepción de que los recursos médicos son ineficaces para tratar su enfermedad.

– Aunque en un menor grado, también se llegan a preocupar por la salud de los demás. Sin embargo, la gran preocupación surge al compararse con la persona enferma, y al empezar a encontrar similitudes.

B. No existen síntomas somáticos o, si están presentes, son únicamente leves. Si existe otra afección médica o un riesgo elevado de presentar una afección médica (p. ej., antecedentes familiares importantes), la preocupación es claramente excesiva o desproporcionada.

«He ido a cinco doctores diferentes este último mes, todos me han dicho que me duele la cabeza por estrés, pero siento que podría tratarse de algo más grave», «A pesar de ver que en la radiografía no tengo nada, siento que hay algo que no esta bien y no puedo dormir hace días por pensar en eso», «Mi madre tiene diabetes, desde que lo supe he entrado a una dieta estricta, aunque creo que lo más probable es que igual ya tenga la enfermedad».

Estas preocupaciones por encontrarse enfermos(as) interfieren en la funcionalidad de vida de las personas. Aún cuando tras someterse a estudios, análisis, y chequeos con distintos profesionales de la salud, no se encuentran evidencias justificables o diagnósticos que las validen. En general, la problemática radicaría en un problema psicológico, más que en un problema fisiológico.

C. Existe un grado elevado de ansiedad acerca de la salud, y el individuo se alarma con facilidad por su estado de salud.

«Las ultimas semanas me despierto y me falta la respiración, me sudan las manos, mi corazón late rápidamente, he ido a la clínica y me dicen que se trata de un ataque de ansiedad», «No puedo estudiar ni trabajar, siento que debería dejar de hacer muchas cosas para ocuparme de mi salud».

Los principales temores identificados en este tipo de pacientes están direccionados a padecer la enfermedad, al progreso de la misma, ya que automáticamente se infiere que es de gravedad. Temores hacia la equivocación en el diagnóstico, al dolor, al sufrimiento, a complicaciones de la enfermedad en sí, y a las consecuencias que el mismo tratamiento podría acarrear, inclusive temor al riesgo de mortalidad.

«Doctor: Mi problema, doctor, es que parezco hipocondríaco sin serlo. Soy un seudo-hipocondríaco, un pobre aficionado que está usurpando un título que no le corresponde. Yo carezco del tesón de los hipocondriacos pelmazos y tenaces que insisten en sus temores y ansiedades aunque les demuestren que están sanos y que sus supuestas enfermedades no existen, que son simples somatizaciones de sus angustias neuróticas, como se decía hace años cuando se utilizaban esas jergas ya en desuso».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

D. El individuo tiene comportamientos excesivos relacionados con la salud (p. ej., comprueba repetidamente en su cuerpo si existen signos de enfermedad).

«Me miro al espejo por varias horas, creo que estoy muy pálida, reviso mi piel, también reviso si el color de mi lengua es normal». «A penas me despierto, entro a la ducha y empiezo a palpar todo mi cuerpo para ver si encuentro alguna especie de bolita, que podría ser un tumor», «Ayer discutí con mi esposo porque me dijo que estaba cansado de que le pidiera a cada rato, que me mirara para saber si notaba algo malo en mí», «Me quedo en silencio escaneando mentalmente mi cuerpo, para poder detectar cuando hay algún dolor, incomodidad o molestia en mi cuerpo», «Estoy por pagar un seguro particular que me permita visitar distintos especialistas, ya que, cada vez que noto algún síntoma, tengo que ir por lo menos a diez especialistas diferentes».

¿Cómo actúa una persona con un Trastorno de Ansiedad por enfermedad?

Una de sus principales formas de afrontamiento es mantener conversaciones persistentes y monotemáticas sobre sus síntomas, los cuales describen de forma exagerada y excesivamente detallada.

Autoexploraciones corporales de forma recurrente, que pueden implicar mirarse al espejo, tomarse la presión, medir su saturación, palpaciones en el cuerpo, tomarse la temperatura, etc.

Acudir constantemente a diferentes especialistas, la conocida «Peregrinación médica», en búsqueda prioritariamente de atención.

Existe una gran necesidad de ser escuchados, ya que al saber que son los que han estado más atentos a todas las manifestaciones corporales, se consideran una fuente importante y fiable para que se pueda llegar a detectar la enfermedad supuestamente cursante. En algunos casos, podrían llegar a percibir cierta satisfacción al definir los síntomas, muchas veces emplean tecnicismos rebuscados.

Necesidad de reaseguramiento, no suele bastarles una opinión médica, especialmente cuando reciben como respuesta: «Todo está en orden», «No tienes nada de que preocuparte». Se identifican altos niveles de desconfianza al personal de salud: Doctores, enfermeras, y a procedimientos, como es en el caso de análisis de laboratorio «Es muy probable se hayan confundido con mis resultados, porque el malestar continua», «¿Y si, no están bien tomadas las muestras de sangre?», «Siento que el doctor no me está diciendo la verdad».

Usualmente solicitan la mayor cantidad de pruebas diagnósticas, aún cuando asistir a cada una de ellas les pueda provocar malestar físico, y definitivamente emocional.

En muchos casos, cuando los pacientes sienten que el doctor ha sido exhaustivo en la revisión, y se ha comprobado la inexistencia de la enfermedad, se quedan tranquilos por un tiempo hasta que aparecen sensaciones distintas, que sugieran para ellos otro tipo de enfermedad.

En caso de recibir tratamiento farmacológico, le prestarán amplia atención a las precauciones y contraindicaciones de cada pastilla.

«Abrimos las cajas de las medicinas y con temblores y trepidaciones de huesos e intestinos. Llenos de angustias, leemos el prospecto para intentar averiguar por fin qué es lo que tenemos. Nueva decepción. Las medicinas que nos recetan sirven siempre para miles de cosas. ¿Cuál será nuestra enfermedad? Si tenemos la osadía de leer entero el papelito, al llegar a la información de contraindicaciones estamos ya cerca del ataque cardíaco. Nos amenaza con riesgos tremendos si tomamos las medicinas, si padecemos alguna de la infinidad de patologías peligrosas. para el tratamiento que nosotros no sabemos si las padecemos o no».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

A pesar de ser personas altamente sugestionables, inician con una búsqueda compulsiva de información sobre las enfermedades que les preocupa tener.

Claramente no es algo que decidan hacer porque busquen entretenerse, realmente les causa angustia abrir cada enlace con información médica, pero se sienten en la necesidad de hacerlo para informarse y luego, compararse. Esta búsqueda, mayormente se efectúa mediante los accesos y facilidades que nos ha brindado el desarrollo tecnológico, Algunos autores, la han denominado: «Cibercondría» o «Hipocondría digital», parte de las tecnopatologías de estos tiempos, en donde prevalece el autodiagnóstico en base a la información analizada.

O presenta evitación por mala adaptación (p. ej., evita las visitas al clínico y al hospital).

«Todas las personas a las que les cuento como me siento, me dicen que vaya al doctor, que me haga los análisis respectivos, pero tengo tanto miedo, que siempre que saco alguna cita, termino cancelándola», «Me automedico porque busco información al respecto, pero solo en casos de dolor extremo, ya que no voy a ningún doctor desde hace más de 5 años», «Me causa mucho conflicto tener que ir a los exámenes médicos anuales a los que te envían por el trabajo. La última vez no me renovaron el contrato por negarme a asistir».

Otra forma de afrontamiento de los pacientes con hipocondría, es la evasión. Esto quiere decir que, evitan considerablemente la exposición a todos los estímulos que incrementen la angustia, como por ejemplo, evasión a buscar o recibir información de enfermedades, a asistir a consultas médicas e incluso evasión cuando realmente hay necesidad de algún procedimiento médico.

En este tipo de hipocondría, existe una mayor tendencia a la automedicación.

E. La preocupación por la enfermedad ha estado presente al menos durante seis meses, pero la enfermedad temida específica puede variar en ese período de tiempo.

«Nosotros padecemos la enfermedad de creer que estamos enfermos, y eso, doctor, ya es una manera de estar enfermo. Añada a esa dolencia metafísica las enfermedades reales que padecemos al mismo tiempo y comprenderá lo que sufrimos los pobres y desdeñados hipocondríacos».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

Se manifiesta una preocupación excesiva hacia el cuidado del cuerpo, pero no en un sentido estético, sino con un propósito netamente saludable.

Es necesario tomar en cuenta que los aspectos cognitivos preceden al componente conductual. Los pensamientos podrían estar incubándose en la mente de los pacientes mucho tiempo antes de manifestarse en síntomas. Por ejemplo, pueden centrarse en investigar de una forma realmente minuciosa los antecedentes de enfermedades familiares, o sobre los riesgos de enfermedades de los animales que comen, suprimiendo paulatinamente su consumo.

F. La preocupación relacionada con la enfermedad no se explica mejor por otro trastorno mental, como un trastorno de síntomas somáticos, un trastorno de pánico, un trastorno de ansiedad generalizada, un trastorno dismórfico corporal, un trastorno obsesivo-compulsivo o un trastorno delirante de tipo somático.


En conclusión, en nuestro contexto actual, es necesario que los médicos o especialistas de la salud, tengan en cuenta la derivación oportuna de estos casos al personal de salud mental, para poder iniciar con abordajes que regulen emocionalmente a los pacientes, y que mediante distintas estrategias, se les permita encontrar la causa real de sus enfermedades imaginarias: El trastorno de ansiedad por enfermedad.

Bibliografía:

Barsky AJ. (1992). Amplification, somatization, and the somatoform disorders. Psychosomatics

Chúmez. Ch. (2000). Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Publicado por Edaf Antillas

Gingras, P. Viewer anxiety and TV health talk shows: What factors play a role in cultivating anxiety about personal health and wellness? Dissertation Abstracts International: Section B: The Sciences and Engineering, 2016; 76(12-B) (E)

Organización Mundial de la Salud. Décima Revisión de la Clasificación Internacional de las Enfermedades (CIE-10). Trastornos Mentales y del Comportamiento. Madrid: Meditor; 1992.

Salkovskis, P. M., Warwick, H. M. C., Deale, A. C. (2003). Cognitive-Behavioral Treatment for Severe and Persistent Health Anxiety (Hypochondriasis). Brief Treat Crisis Interv; 3:353-367.