Volver a brillar, cuestión de gestionar

Cuando los días suelen ser sumamente complicados nos embargan emociones que posiblemente sean catalogadas como negativas, estas pueden ser la ira, el enojo, la frustración o cualquier otra que se puedan imaginar. Esto es lo que me había pasado esta última semana, una serie de eventos desafortunados que se fueron acumulando poco a poco como una bola de nieve que fue creciendo. No entendía el porqué y el para qué de esa situación. Sin embargo, me sentía totalmente al borde del colapso por aquellas emociones sumamente complejas y desagradables. El no saber expresarlas, etiquetarlas, ni mucho menos afrontarlas, me hacía sentir perdida en el mar de mi mente y de mi corazón, porque ser una persona con desregulación emocional DRE/TLP es más complejo de lo que se cree. 

Pero tenía dos opciones muy claras. Posiblemente seguir inmersa en aquella emoción y avivando la intensidad de la misma o tomar otros medios que pudieran generar un cambio en mí. 

Adivinen lo que hice… de esto se refiere esta reflexión. 

Guía práctica para sobrevivir a los días de neblina emocional: 

  1. Hace mucho tiempo que no me había dado cuenta de que, las emociones, al venir de adentro, también tienen que ser acogidas ya que esto nos permitirá  sentir y apreciar que sucede con dicha emoción. Tal vez suene sumamente desagradable y difícil, pero es una tarea constante y un trabajo arduo el cual debemos ejercitar. Abrazar (aceptar) sin más, sin preguntar, sin cuestionar, ni renegar de ella, porque ya habrá un momento para eso.
  1. Anteriormente había hablado de etiquetar una sola emoción. Si ya lograste ejercitar esta habilidad te sugiero que puedas hacerlo de forma simultánea con más de una y de este modo, también evaluar sí dicha sensación proviene de adentro hacia afuera o si es algo que es externo y te afecta hacia tu interior. Esto tiene un fin muy importante, ya que puede generar algún movimiento o cambio en tu comportamiento. Ej: gritar en una discusión, llorar, aislarte, etc. 
  1. Ahora, nos podemos detener en traducir lo que refiere está emoción para poder entenderla en tal sentido que nos referimos. Por ejemplo: el enojo puede generarse debido a una incongruencia dentro de algún límite que se ha saltado (solo por dar una interpretación). Otro ejemplo, en el caso de llorar y apartarnos de las personas, también podríamos preguntarnos: ¿Qué estamos buscando al momento de aislarnos? quizás sea que necesitamos despejar nuestra mente, es una posible respuesta o salida al problema. 
  1. Algo que es fundamental es entender que tenemos que actuar en consecuencia. Es la regla de la causa y el efecto. Pero dentro de esto debe existir una gran coherencia y no una discordancia tratando de buscar cuál sería una conducta mucho más adaptativa para nosotros.

Un punto crucial es entender que las emociones son sumamente complejas, cada una de ellas son importantes para nuestro crecimiento personal e individual y al no aceptarlas puede traer grandes problemas. No solamente la frustración o tristeza de no saber afrontar situaciones a corto o mediano y largo plazo, sino que nos perdemos un gran e importante aprendizaje en nuestra vida lo que ayudaría muchísimo a reducir y reproducir patrones de conducta que sean sumamente dañinos en el futuro.

Por último, quisiera compartir actividades que puedes sumar para tus días de «neblina emocional» (como las suelo catalogar) para que puedas disipar tu mente: 

  1. Pequeño diario (escribe lo que pase en tu día) incluso un muy buen ejercicio  es tener un apartado para lo positivo y negativo del día. 
  2. Realiza actividad física de tu preferencia. Te servirá para regular la energía concentrada. 
  3. Toma clases de alguna actividad que desees retomar (arte u oratoria, por ejemplo) refuerza aquellas aptitudes que quieres potenciar en ti.
  4. La alimentación es fundamental, prueba recetas que te proporcionen energía. 
  5. Crea un botiquín de emergencia donde puedas encontrar números de ayuda, ya sea de tu especialista de confianza, amigos, familia o una fotografía de aquella persona que influyó en ti. Algún recuerdo agradable o perfume/aroma puede servir.

Bonus: Cree en ti y confía. Disfruta del proceso más que lograr la meta. Nadie dijo que gestionar nuestras habilidades era una tarea sencilla.  

Y ahora, dime: ¿cómo estás?

Si deseas profundizar sobre el TLP o cómo las emociones se desenvuelven en nosotros, puedes leer estos artículos:

TLP vs. un ser humano

¡Hola! Soy Katherine Acero, estudiante de Psicología, el tema a continuación abordará una frase que siempre me dedico día tras día y es: “La vida no espera…”. Hago mención de este detalle porque los mínimos regalos de la vida nos los podemos dar nosotros mismos. 

Parte de entender qué es el trastorno límite de personalidad (TLP) o bordeline, es de total importancia ver con los ojos de una persona que lo padece, dicho esto podríamos llegar a concebir la perspectiva del sujeto y ayudarlo a estar en convivencia en donde reine la comprensión, seamos quienes seamos para esta persona, una pareja, familia o simplemente un compañero de trabajo. 

Actualmente se conoce el término límite como el nivel avanzado y altamente grave de un funcionamiento desadaptativo de la personalidad, el cual presenta patrones duraderos de funcionamiento alterado. Estos comportamientos pueden tener una apariencia de un funcionamiento adaptativo, sin embargo, causan limitaciones muy notables en la calidad de vida del ser humano (Mosquera, 2022).

Dicho lo anterior, comento a experiencia propia que, antes de ser diagnosticada con este trastorno o siendo más exacta, antes de conocer a profundidad del por qué acontecía dichos problemas en mi entorno familiar y académico, o entender dichas conductas autodestructivas y entre otros, yo tenía el pensamiento de que todas esas acciones eran normales y que a mucha gente le pasaba o actuaba de tal manera cuando están en alguna situación de un simple estrés, justificando así el trastorno que en ese tiempo desconocía. Para este descubrimiento de hace aproximadamente ocho años, encajaba cumpliendo con los criterios diagnósticos que serán mencionados a continuación.

Criterios diagnósticos según el DSM V:

  1. Esfuerzos desesperados para evitar el desamparo real o imaginado. (Nota: No incluir el comportamiento suicida ni de automutilación que figuran en el Criterio 5.)
  2. Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas que
    se caracteriza por una alternancia entre los extremos de idealización y de devaluación.
  3. Alteración de la identidad: inestabilidad intensa y persistente de
    la autoimagen y del sentido del yo.
  4. Impulsividad en dos o más áreas que son potencialmente autolesivas (p. ej., gastos, sexo, drogas, conducción temeraria, atracones alimentarios). (Nota: No incluir el comportamiento suicida
    ni de automutilación que figuran en el Criterio 5.)
  5. Comportamiento, actitud o amenazas recurrentes de suicidio, o
    comportamiento de automutilación.
  6. Inestabilidad afectiva debida a una reactividad notable del estado de ánimo (p. ej., episodios intensos de disforia, irritabilidad
    o ansiedad que generalmente duran unas horas y, rara vez, más
    de unos días).
  7. Sensación crónica de vacío.
  8. Enfado inapropiado e intenso, o dificultad para controlar la ira (p.
    ej., exhibición frecuente de genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).
  9. Ideas paranoides transitorias relacionadas con el estrés o síntomas disociativos graves

Teniendo en cuenta los criterios clínicos que una persona debe cumplir para ser diagnosticada, es de total importancia que todos ellos sean confirmados por un especialista. Es así que, mediante una intervención sorpresa, mis padres me llevaron a una clínica particular para que con la ayuda de un experto en la conducta humana realice la entrevista con un buen clima de confianza, sumado a esto los test necesarios para confirmar o solamente sustentar mis acciones limites en un diagnóstico de un trastorno, que si bien es cierto no tiene cura. No existe el versus como dice el título porque es parte de mí y aprendí a tener más responsabilidad en aceptar e ir a terapia, y ser disciplinada en los medicamentos. Porque al aceptar este problema me di cuenta que quería ser diferente para los que me rodean, por eso decidí ser mejor que ayer, día tras día.

Palabras clave: TLP, borderline, DSM-IV-TR

Referencias:

Asociación Americana de Psiquiatra (2014). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5. Washington DC, Londres: American Psychiatric Publishing

Mosquera, D. (2022). Criterios diagnósticos del trastorno límite de la personalidad. https://www.trastornolimite.com/tlp/criterios-diagnosticos-trastorno-limite-de-la-personalidad-tlp

Más allá de la tristeza

Puede que en este momento te estés haciendo esta pregunta: ¿cómo saber si tengo depresión?, si la tengo, ¿cómo puedo salir de ella?, ¿será tan fácil cómo los demás me aconsejan? ¡Alto!  Detente, respira; llegó el momento de hablar de este enemigo silencioso. Probablemente por desconocer los verdaderos síntomas de la depresión, a menudo hablamos de este conjunto de trastornos mentales de un modo superficial o inadecuado. Frases cómo “ponle ganas”, “hemos venido a este mundo a ser felices”, “anímate” resultan tan fáciles de decir, pero es difícil describir lo que es una depresión a quien nunca lo ha vivido.

Mi primer acercamiento a ella fue por el 2009, no recuerdo bien las razones, pero si puedo mencionar cómo me sentía. Nada te divierte, nada te complace. Sientes que eres como un fantasma… que no eres parte del mundo real. Es como ahogarse, excepto que puedes ver que todos a tu alrededor están respirando. Te hace pensar que eres una actriz que te interpreta a ti misma —y que siempre está obligada a sonreír—. La depresión es la incapacidad para construir o imaginar un futuro. Sentirse oscura, sola, asustada. Dormir es la única escapatoria para el dolor. En el 2011 vino con fuerza y se presentó cómo “depresión post parto” (mejor vista en la sociedad, acababa de ser mamá); sueño e irritabilidad todo el día; pocas ganas de levantarse; pérdida del sentido del gusto; que un día se convierta interminable; sólo esperar que llegue la noche para meterme en mis pensamientos;  junto a eso estaba mi incapacidad para poder concentrarme y poder tomar decisiones.

No llegué a un tratamiento psiquiátrico ni terapéutico, hoy no recuerdo cómo salí de eso, quizá no era un trastorno depresivo y sólo fue un estado anímico debido a distintas circunstancias en mi vida. En muchas ocasiones los límites entre una salud mental normal y un trastorno del estado de ánimo son difusos. Es posible que en tu estado de ánimo haya un cierto “fondo depresivo” o que seas una persona más bien melancólica y pesimista. Eso no quiere decir exactamente que tengas una depresión en el sentido clínico, sobre todo si funcionas bien en otras áreas importantes de la vida y conservas la capacidad para disfrutar y relacionarte.

En la actualidad la sociedad nos exige un grado de bienestar inalcanzable, y satisfacciones inmediatas… Es cómo si estuviéramos en la orilla de una piscina y nos están diciendo: ¡Lánzate no hay de otra! Debido a que no solo nos frustra, sino que incluso llegamos a tener culpa por no sentirnos felices ¿qué estoy haciendo mal? ¿por qué no me siento plena? Entiéndelo de una vez, es falso ser felices todo el tiempo, la felicidad es intermitente, la vida real implica tener momentos de sacrificio, esfuerzo o simplemente estar cansados físicamente. Sin embargo, si te identificas con expresiones del tipo “Mi vida no tiene sentido”, “Nadie me puede ayudar a salir de esto” o “Todo está perdido, no hay esperanza en mi futuro” ha llegado el momento de tomar medidas más allá de la reflexión.

Es característico observar en las personas que la padecen una gran sensación de abatimiento, falta de energía y desmotivación para cualquier actividad a la que tengan que enfrentarse. De hecho, uno de los síntomas más relevantes suele ser la dificultad o incapacidad para disfrutar de las cosas y situaciones de la vida, incluyendo aquellas situaciones en las que antes sí se hallaba placer o ilusión. Junto a lo que ya hemos mencionado, en ciertos tipos de depresión es frecuente encontrar una autoestima baja y una falta de confianza en las propias capacidades para desarrollar una vida satisfactoria tanto en el presente como en el futuro.

La depresión es un problema de salud mental complejo que no se reduce solo a estar “muy triste” sino que tiene una estrecha relación con la manera que tenemos de definirnos y de valorarnos a nosotros mismos. Es decir: para observar nuestro estado de ánimo también tenemos que observar qué pensamos de nosotros mismos. Si has leído acerca de los síntomas de la depresión, recordarás las palabras anhedonia, abulia y apatía. Efectivamente, la depresión dificulta el disfrute y además paraliza y “desinfla” la motivación, las ganas de hacer cosas. Es importante fijarse en si un periodo de desánimo vital más o menos puntual va convirtiéndose en un trastorno grave. El trastorno estaría caracterizado por un estado de desgano y desmotivación que hacen que la persona pierda el interés por la vida que hay más allá de su pequeño espacio y de su mundo interior. Se presentan varios otros síntomas, entre los que se incluyen la dificultad de concentración, el sentimiento de culpa excesiva o de autoestima baja, la falta de esperanza en el futuro, pensamientos de muerte o de suicidio, alteraciones del sueño, cambios en el apetito o en el peso y sensación de cansancio acusado o de falta de energía.

En efecto, desaparece la ilusión por el futuro y aumenta el desinterés hacia los asuntos presentes, cuyo disfrute se hace cada vez más difícil. A nivel cognitivo genera una importante dificultad para hallar soluciones a los problemas o encontrar interpretaciones alternativas a la propia visión pesimista de la realidad. El desánimo puntual es un sentimiento humano normal, mientras que la depresión es una enfermedad y no se remonta con consejos superficiales o con frases motivadoras. Debido a que quienes padecen dicho trastorno no pueden estar felices, este tipo de actitudes de la familia y amigos suelen incrementar su culpa o frustración porque los llevan a preguntas como “¿por qué yo no puedo?”.

Cuando tenemos que convivir o relacionarnos con alguien que tiene depresión, no debemos confundir nuestro cuidado, compañía y apoyo con responsabilizarnos de la solución de su problema. Son cruciales y no tienen nada de malo, pero no debemos confiar en que nuestro amor, simpatía o cuidados son suficientes por sí mismos para revertir el curso de una enfermedad mental, sobre todo si esta es grave.  Podemos contribuir al bienestar de una persona que la esté padeciendo, pero es un error cargar con la responsabilidad de revertir su estado.  A menudo estas personas también piensan que nadie les comprende o les trata como merecen o que no hay solución posible a sus problemas. Es frecuente que los síntomas de la depresión hagan que la persona se aleje de los demás y no encuentre comprensión en ellos ni alternativas válidas en sus propuestas. Esto resulta muy frustrante y desolador para quienes tratan de acompañarla. No hay una manera concreta de tratar a las personas que padecen una depresión clínica establecida, porque las características de este trastorno se manifiestan de forma diferente de un individuo a otro. Es importante escuchar y tratar de comprender, pero sin dejarse arrastrar por su intenso nivel de apatía o abatimiento. Podemos mostrar empatía, calidez y apoyo, pero no reforzar la victimización que la persona experimenta. Si el caso es grave no basta con nuestras buenas intenciones: es necesaria la ayuda psicológica e incluso psiquiátrica.

Según las últimas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el desarrollo de la depresión es causado por una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales. A continuación se describen en mayor detalle:

  • Factores genéticos (40 a 50 %) : La depresión es una condición de salud mental que puede heredarse de los padres. Las personas diagnosticadas con depresión pueden tener antecedentes familiares de este trastorno.
  • Factores físicos (20 a 30%): Partes de su cerebro responsables de regular el estado de ánimo, el pensamiento, el sueño, el apetito y el comportamiento no funcionan adecuadamente. Además, las personas con depresión tienen un desequilibrio en ciertos neurotransmisores.
  • Factores ambientales (30 a 40%) : El trauma, la pérdida de un ser querido o cualquier otro evento estresante puede propiciar un episodio depresivo. O el no dejar de lado la presión del mundo y la competitividad que nos exige.

Habiéndola definido, identificado sus síntomas y evaluado sus causas; necesitamos saber cómo evitar que la “susodicha” toque nuestra puerta o vuelva a visitarnos. En primer lugar, hay que plantearnos preguntas para ver cuál es la percepción que tengo de mí mismo, del tiempo y del entorno. ¿Me exijo mucho?, ¿estoy en constante competitividad con los demás?, ¿siento que no logro nada en el tiempo y eso me hace creer que soy un fracasado? Si te has sentido identificado, es momento de conectarte con el presente, de actuar a conciencia, un día a la vez, empieza a ser compasivo contigo, a escuchar tu cuerpo y permitirte descansar, no olvides que el vivir en gratitud con tus seres queridos aliviana los problemas.

Como paso dos, tómate unos minutos para pensar en tus relaciones personales: la familia, la pareja, los amigos, los compañeros de trabajo, la gente de tu vida pasada y presente. De este modo podrás evaluar la percepción que tienes actualmente de tu red social, es decir, de la calidad de tus relaciones y de los vínculos con las personas importantes de tu vida. Si en esta fase detectas que no han sido de lo mas “sanas”, es hora de hacer una limpieza, así cómo cuando removemos archivos del celular y establecer distancia o límites por un tiempo con lo que no te hace bien.

Por último, puedes echarte una mano para salir de estos rasgos depresivos. En el proceso hay cosas que te pueden auxiliar, así como hay otras que puedes evitar. Recuerda que lo más probable es que no te apetezca hacer nada o estar con nadie. Pero en vez de meterte debajo de la manta o no hacer absolutamente nada, lo que a menudo hace que te sientas aún peor, puedes intentar, poco a poco, asumir alguna actividad. No te plantees qué te apetece hacer, porque la respuesta normal es que no te dé la gana de hacer nada, sino qué puedo hacer. Aunque te parezca poco, es mucho. Ponte objetivos sencillos que puedas cumplir: ir a tirar la basura, caminar un poco, copiar en un cuaderno la letra de una canción que te gustaba, ordenar los cubiertos en el cajón de la cocina. Cosas pequeñas, concretas, claras. Es un error plantearse objetivos ambiciosos en medio de una crisis emocional.

En definitiva, si con este artículo te ha entrado la incógnita que cité en las primeras lineas. Debemos tener en cuenta que cada depresión es diferente y que existen muchos grados, pero con la ayuda profesional adecuada es posible que tu estado de salud mental mejore mucho. Si es tu caso, al menos merece la pena que intentes salir de esto, por tu salud y por el bienestar de las personas que te rodean. Plantéatelo y da el paso. Los psicólogos estamos aquí para ayudarte.

El poder de la vulnerabilidad

Escrito en conmemoración del 30 de abril, día del psicólogo peruano

Palabras clave: TLP/DRE, Terapia Dialéctica Conductual, vulnerabilidad, experiencia. 

A raíz de que ya fueron pasando los años se me hizo más sencillo hablar respecto a mi diagnóstico, aunque no lo crean ya han pasado siete años y por más que parezca que ya sea bastante, siento que aún me causa un poco de nerviosismo. Es como subirse a un escenario y realizar la mejor performance de toda mi vida o al menos, de lo que va… 

Supongo que a todos nos gusta tener el control de todo o la mayoría de los factores dentro de las circunstancias habitualmente.

Yo como paciente TLP o DRE  no lo tengo y tal vez sea porque no he desarrollado las facultades o capacidades que muchas otras personas como tú (estimado lector/a) posiblemente poseas. Sin embargo, la experiencia de ser diferente no tiene pierde.

A lo que quiero llegar es que, todos hemos pasado por ese túnel oscuro que es la vulnerabilidad, pero que muchas veces consideramos qué no existe una luz al final de este mismo. Hoy (y siempre que se pueda) solo quiero decirte que es todo lo contrario…

A lo largo del camino incendiario, hemos dejado pasar un concepto que tal vez había quedado desapercibido durante todo este tiempo y que les puede suceder de igual modo a muchos pacientes, que es justamente el validar. 

 Primero aprende a Validar 

Pero, ¿qué es validar?

Validar desde el aspecto coloquial es el aceptar/permitir. Sin embargo, en la práctica que realizó en DBT (Dialectic Behavior Therapy/ Terapia Dialéctica Conductual). Podemos aborda el término de la siguiente manera:

«tener presente el conocimiento de ciertas conductas o comportamientos que están ahí presentes, que tienen una causa y que se busca entender dicho origen…» 

Y es justamente, el no validar lo que nos hace vulnerables, por nosotros mismos.

El dolor que sentimos, al no tener quizás las capacidades como para poder afrontar dicha situación adversa o eventos que se puedan considerar desafortunados a lo largo de nuestra vida. Somos los primeros tal vez en no saber cómo definir ciertas situaciones (etiquetar), conductas y que a su vez el momento de pedirle al contexto desde un inicio (en nuestros años tiernos de vida) que nos puede enseñar qué es esto y el temor aparece en el ambiente, ocasiona la invalidación, más frustración; por ende sufrimiento, la vulnerabilidad misma.

Porque nadie va por la vida diciendo: «yo pienso mal», «yo siento mal». Pues incluso en ciertas conductas (que suelen ser disfuncionales) para algunos otros o no aceptadas, existe verdad. Verdad que no puede ser negada, ni mucho menos invalidada. 

Aproximación al otro

El problema radica en no entender la experiencia privada del otro y esto se da en lo más íntimo del círculo (sociedad): en la familia. 

Ocurre que en el modelado de la búsqueda de una crianza adecuada se puede caer en ciertos errores de estrategias, cuidados… Al no conseguir los resultados que se esperaban y que, como normalmente se ha visto en nuestra cultura, sigue un castigo que resulta justamente insuficiente frente al modelado inicial ante las instrucciones dadas.

  • Esto no solamente explicaría la cacería de brujas que se puede ocasionar en la  búsqueda del cambio, sino en las habilidades de nuestros pacientes para lograr el éxito. 

Pero resulta, en la mayoría de veces, tedioso. Tendríamos que evaluar la mismidad (condición de ser uno mismo) y además la individualidad de la persona. Comprender que no todas las estrategias son buenas para todos y que no todas las habilidades son las mismas en todos los pacientes. 

Recuerdo muchísimo la imagen de un pez qué está plácidamente en su pecera pero que si le preguntas si puede volar te dirá que es incapaz; incluso se podría presentar otros cuestionamientos. Como el no ser lo suficientemente apto para hacerlo, por consiguiente, surge la sombra de la desconfianza. 

En ocasiones me sentía ese pez, nadando a contracorriente frente a mi falta de destreza y armonía con las matemáticas y la Física, llegaba el castigo y sufría. Solo cuestiónenlo… ¿alguna vez les ha pasado?

A veces, pedimos más de lo que nos pueden dar los demás, cuando lo que ya nos proporcionan y poseen es sumamente valioso y no sabemos reconocerlo. Y al fallar, ocurre el antes mencionado castigo sistemático. Los intentos de pedir ayuda se vuelven nulos y aparece lo que es la desesperanza.

Esto solamente sería el preludio para una muerte anunciada o más bien, de un manejo de contingencias anunciado: 

  • Que serían las expresiones llamativas, lo que ocasiona un cambio en el contexto.

En mi experiencia, recuerdo no solo el confiar mis secretos a los personajes de entrañables libros, o poemas que solía escribir desde muy pequeña, sino a la soledad o aquellas conductas que no se ven políticamente correctas, las cuales serían aquellos medios desesperados para pedir ayuda cuando ya todo está consumado (invalidado)  al menos es lo que se genera y se conoce como self-harm (daño a uno mismo), solo por mencionar una de estas. 

Todo en consecuencia de conductas invalidantes. 

Es cuando se minimiza la dificultad al mostrarnos vulnerables ante esta experiencia, y no se le da la oportunidad al individuo a tolerar el malestar de forma gradual y lenta, antes de ser resuelto. 

Es tenerle temor y miedo a la experiencia reveladora del sufrimiento. 

No es una oda a los eventos desafortunados, sino es la hermosura que nos puede proporcionar la adversidad. La  sociedad nos vende un happy ending cuando esto, muchas veces no nos pasa. Solo eso ocasiona una frustración tal, que causa el nacimiento descarnado de conductas extremas para provocar una respuesta de nuestra atmósfera ya doliente. 

Una comunicación errática del: «sonríe o muere» y no cuestionamos qué nuevo nos puede traer la vulnerabilidad, la experiencia de darle un nombre a lo que nos hiere, darle una antesala al encuentro.

Jamás seremos capaces del cambio, sin validar. 

En algún momento todos nos vestimos de verdugo de nosotros mismos (y tal vez, de otros) y decimos: ¿realmente no sé si importa lo que yo creo? Y el depender; el estar solo; el que no puedo; el que siento de manera inadecuada; que actuó mal, es una constante…

Ser vulnerable es mostrarse desnudo, en pensamiento, palabra, cuerpo y no en omisión alguna. 

Este es solo un pequeño haz de luz, de reflexión, de cómo estaba sentada en su momento al otro lado del escritorio, pero los roles cambiaron, ahora soy yo la que está frente a ustedes, en un día tan especial como este. 

El mejor disfraz del mundo

La depresión leve. Se esconde bajo facetas que hace que explicarla parezca un cuento de hadas para todos. Es como los hermanos pequeños a quienes la familia no les hace caso debido a sus niñerías. Sin embargo, quien las padece, lejos de simular ser un alma inocente y libre de angustias y sufrimiento, realmente demuestra un monstruo que sonríe y golpea con tal contundencia y arrogancia que sin que te des cuenta te lleva a las puertas de un abismo insondable y a veces sin recuperación real, como la muerte.

Por eso, es el mejor disfraz, tiene un camuflaje de persona activa, quien se bambolea a lo largo de la vida sin prisa y siendo eficaz. No obstante, a solas, con la casa vacía, llena de muebles y al son del viento de medianoche y un trabajo que rechazas se descubre en medio de la esquina como el coco que acecha al indefenso en la oscuridad una quimera terrible.

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM V), la caracteriza como:

Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo… cuyo rasgo común es la presencia de un ánimo triste, vacío o irritable, acompañado de cambios somáticos y cognitivos que afectan significativamente a la capacidad funcional del individuo” (pág. 155)

Entonces, como se observa, hay una estancia que irrumpe cada sonrisa, sueño y vivencia entrañable, pasando de una explosión breve de alegría a una pesadumbre. Es como si la alegría y la felicidad no existieran, es más, no existe como estadía ni utopía, es que la felicidad no sabe a nada.

Describir un día de depresión leve es ir al trabajo pensando en querer dormir, en los momentos en que la hipersomnia está prevalente. O, por el contrario, el insomnio se manifiesta haciendo presente todos los escenarios macabros posibles. De este modo, la idea de trabajar se hace más por un deseo externo que una verdadera vocación o bocanada de motivación, la cual brilla por su existencia.

A esto le sumamos, que el desgano por el autocuidado es tal que lavarse los dientes, peinarse, depilarse o rasurarse parece una actividad de otro milenio. Asimismo, comer, es un vaivén que puede ir de extremos que rondan la inanición intermitente a momentos donde lo único que apaña el vacío de los pensamientos es comer.

¿Cómo es la vida familiar? Enmascarada, tal cual un carnaval veneciano, no existe la verdadera algarabía, y si la tristeza se sobrepasa y desborda, solo existen episodios de llanto, pero ninguna explicación plausible a lo que sucede.

¿Cómo verbalizar lo que no se sabe que se tiene?, ¿cómo explicar que pese a tener éxitos laborales todo carece de una brújula para llegar a una meta?, ¿cuál meta, qué objetivos?, ¿la pareja? ¡Por favor! Sí la ideación suicida ronda con más intensidad que la idea de una vida con alguien, ¿qué vida puede existir si lo que se añora inexplicablemente es acortarla?

De este modo, se puede ver en resumen cómo es la vida de la depresión leve, necesita ayuda, entendimiento, difusión y, sobre todo, comprender que también puede bordear límites peligrosos sí no se atiende prontamente. Vivir en tristeza no es normal, no tener motivación interna para ejecutar las actividades tampoco lo es, y mucho menos es natural tener que sonreír incomodos ante una vida llena de escenas grises, sin matices chispeantes que evocan al suspiro.

¿Qué haces cuando te duele el alma?

¿Qué haces cuándo el alma duele?, cuando su dolor es taciturno, tenue a la vista de otros, pero para ti, enunciarlo parece más bien gritos y alaridos desaforados en lugar de los pausados susurros que te dices y no terminan jamás de salir.

Qué haces cuándo el alma clama por justicia, pero no comprendes la diferencia entre dicho concepto y la venganza.

Qué haces cuándo tu alma pide como famélico que aclama al mendrugo un pedazo de escucha y solo recibe la carga incontenible de un sordo que de mudo no tiene nada.

Qué haces cuándo tu alma se apaga y nadie parece notarlo, cuando desaparecen las luces y solo hay oscuridad y un tren marchante que no cesa llamado responsabilidad.

Qué haces cuándo la ilusión de dormir y despertar con fuerzas más parece un martirio y un castigo más que una esperanza.

Qué haces cuándo tu alma reclama por una fantasía de estabilidad y te das cuenta con los ojos bien abiertos que no se puede, que simplemente no existe posibilidad, y la que hay es lejana, llena de astillas y púas.

Qué haces cuándo en la noche lúgubre te abraza la profunda tristeza y no tienes más que abrazarla y verla de frente, observando como ella gana en el tira y encoje de la soga.

Qué haces cuándo te apaciguas porque ya no sabes llorar, porque te cansaste de intentar salir a flote y tus brazos ya se cansan de ver inamovibles la actitud de otros.

Qué haces cuándo te exprimen a tal nivel que aun cuando pides que cese intentas un cambio y ya todo da igual, y más bien pides más carga para regodearte en la pocilga y así decir que tienes razón, que nadie escucha. Algo de ilusión pasajera debe servir para algo, pero no es así.

Qué haces cuándo tu alma solo escucha un eco de sí misma y se ve obstinada en el otro que, aún con los ojos bien abiertos es incapaz de notar el dolor que causa su indiferencia, su incapacidad de notar el pedido de cobijo, porque de ayuda, no se habla.

Cómo le dices a tu alma que pida socorro si el único paramédico está incapacitado, está tonto, y simplemente no está.

Cómo callas a tu alma si cuando rememora sus buenos momentos solo encuentra un ápice de alegría y un listado enorme de quienes se hizo ave de presa, y la utilizaron.

Cómo descansar si los demonios persiguen a la pequeña y enjuta que corre a través de un bosque pavimentado de espinas y solo encuentra matorrales en medio de cientos de personas que, como espectadores zombies contemplan el final.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

American Psychiatric Association – APA. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5 (5a. ed. –.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.

Introducción a la dependencia a los medios digitales

Se define a la dependencia como un estado psicofisiológico, puesto que presenta síntomas orgánicos y psicológicos. Se caracteriza por un comportamiento compulsivo y tendencias obsesivas. Cabe resaltar que si bien, el término adicción y dependencia comparten similitud, el término adicción referencia un estado de disfunción neuronal, motivado por factores genéticos o individuales (Beguir, 2020).

Azócar-Gallardo & Ojeda-Aravena (2021) y De Sousa Bemerguy et al. (2021) sostienen que tras el inicio de la pandemia, las medidas de confinamiento incrementaron el tiempo libre de las personas, lo que supone la reducción o suspensión de prácticas en el exterior. Lo cual, contribuyó al incremento de actividades como el jugar videojuegos, pasar tiempo en redes sociales o en servicios de streaming .

Adicción a los videojuegos

Por qué las compañías de videojuegos son un blanco tan atractivo para los  cibercriminales? | WeLiveSecurity

Recientemente se integró la adicción a los videojuegos como patología reconocida por la OMS, la publicación de la undécima versión de la clasificación internacional de enfermedades (CIE-11), la establece como un desorden mental, dentro de la categoría de “uso de sustancias o comportamiento adictivo”, situación que es comparable con la adicción a los juegos de azar (DW, 2022). Este escenario renueva el debate de la adicción a los medios digitales.

Recientes estudios relacionan la dependencia a sustancias con la adicción a los videojuegos, puesto que comparten síntomas y características conductuales. Situación que resulta paradójica, al no existir ingesta de sustancias o productos químicos en estos últimos. Por tanto, se puede afirmar que tanto los juegos online como los relacionados al azar, pueden ser descritos como adicción comportamental, ya que cumplen con los criterios de diagnóstico (Salas et al., 2017).

Marco & Chóliz (2013, 2014) afirman que, en relación con el tratamiento, se requiere de al menos tres sesiones de entrevista, para establecer los patrones conductuales relacionados a la adicción. Así mismo, es importante establecer medidas de apoyo, en el caso de paciente jóvenes, los padres pueden aportar información clara del inicio del comportamiento patológico, como contribuir en el seguimiento de las conductas. En base a protocolos cognitivos-conductuales, se puede establecer opciones de tratamiento eficaces, resaltando la importancia de adoptar los modelos a cada paciente.

Adicción a las redes sociales

Recurso de protección interpuesto por particular acusada en redes sociales  y medios de comunicación de quitarle el hijo a la recurrida, es acogido. -  Diario Constitucional

Las redes sociales pueden ser consideradas como un invento útil y consecuente con el proceso de globalización, puesto que, tras formalizar el uso de Internet, la posibilidad de interrelacionar varios grupos poblacionales supuso un intercambio de información sin precedentes históricos. La creación de esferas permite la clasificación de las mismas según su utilidad y el desempeño esperado por su comunidad, redes profesionales como LinkedIn, Xing, Viadeo, entre otras, son especialmente útiles para reconocer un posible potencial corporativo. Así mismo, redes especializadas como Ediciona, eBuga, GoodReads, WattPadd, entre otras, presentan espacios diseñados para satisfacer una necesidad en específico. Por otra parte, también existen espacios que no cumplen con criterios específicos, como el caso de Facebook, Twitter, entre otros; puesto que, si bien poseen elementos generalistas, también se demostró su eficacia para establecer herramientas de mercadeo. Ciertamente, resulta complejo ver como en una misma esfera, empresas presentan productos al mismo tiempo que se establecen foros o comparten contenido multimedia (Herrera, 2012).

Como resultado del inicio de la pandemia se pudo observar el constante crecimiento en el uso de las redes sociales, llegando incluso a reportarse situaciones patológicas. Se reportan que personas mayores de entre 25 y 40 años, aumentaron significativamente el uso de redes sociales para establecer conexiones con otras personas, mientras que personas más jóvenes vieron reforzado el uso cotidiano, ya sea por el incremento de tiempo libre como por la necesidad de establecer vías alternas para el dictado de clases, o realización de actividades formativas. Debido a esto, se puede presumir que en los próximos años se evidenciará posibles situaciones de adicción (Quispe & Condori, 2022).

Las telecomunicaciones en el tiempo de la pandemia

Conclusiones

Ciertamente el exceso de uso de estos medios significa un problema para la salud metal. Sin embargo, el acceso a medios digitales es una necesidad, tanto para fines formativos como profesionales. Por tanto, no se puede establecer protocolos prohibitivos, como los vistos en el tratamiento de adicciones relacionadas al consumo de sustancias, lo que complejiza el tratamiento clínico.

En base a los estudios realizados durante el periodo de confinamiento, no se espera que el uso de los medios digitales decrezca. Por lo contrario, se espera que se incrementen, e incluso se integren prácticas como “sexting”, dado que establece alternativas “seguras” frente a posibles contagios (Blanco, 2021).

Referencias

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Blanco, I. (2021). El sexting como alternativa de práctica sexual durante el confinamiento por pandemia de COVID 19. 23.

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DW. (2022, febrero 15). La OMS clasifica la adicción a los videojuegos como una enfermedad mental | DW | 15.02.2022. DW.COM. https://www.dw.com/es/la-oms-clasifica-la-adicci%C3%B3n-a-los-videojuegos-como-una-enfermedad-mental/a-60787737

Herrera, H. H. (2012). LAS REDES SOCIALES: UNA NUEVA HERRAMIENTA DE DIFUSIÓN. Revista Reflexiones, 91(2), Article 2. https://doi.org/10.15517/rr.v91i2.1513

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Quispe, F. Z. O., & Condori, M. B. (2022). El uso en exceso de las redes sociales en medio de la pandemia. ACADEMO Revista de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades, 9(1), 85-92.

Salas, E., Merino, C., Chóliz, M., & Marco, C. (2017). Análisis psicométrico del test de dependencia de videojuegos (TDV) en población peruana. Universitas Psychologica, 16(4), 1. https://doi.org/10.11144/Javeriana.upsy16-4.aptd

Huella y secuela

Los delitos son eventos que resultan ser violentos en su origen, en su totalidad y como este se suele generar. Son sucesos sumamente denigrantes, no solamente para quienes lo imparten porque convierte en un agresor a quien lo ejerce sino también quien resulta ser la víctima y sufre las consecuencias. Son tan vividos de forma brusca, y que generan terror que ponen en peligro la integridad física o psicológica de un individuo, donde dejan a la víctima en tal situación emocional, que es incapaz de afrontarla con sus recursos psicológicos a los que solía recurrir con normalidad.

¡Aquí nos detenemos! Porque tenemos que tener en cuenta, estimado lector, que cualquier delito violento es causa de un trauma, lo cual supone un quiebre en el sentimiento de seguridad de aquel que fue la víctima y lo cual va a repercutir en el entorno más próximo.

El padecimiento de un delito violento supone también, un ataque directo al sentimiento de seguridad de quien lo sufre, del que deriva una afectación en sus estructuras psíquicas.

En efecto, los delitos violentos existen diferentes características multicausales que son complejas. El ambiente y las características individuales tienen relación con la génesis de ciertos trastornos. De igual manera, la percepción social que se tiene de los trastornos, está relacionada con la ejecución de conductas violentas, provocando así una mayor dificultad de integración y marginación de los que lo sufren.

Echeburúa (2008) menciona que las personas que sufren trastornos mentales, automáticamente se relacionan con la violencia, ya que, estos sujetos son más propensos a ser objeto de violencia, que protagonistas de ella y que “la situación de esta bajo un trastorno mental, convierte a estas en seres más proclives de ser víctimas, que protagonistas”, porque la percepción social que se tiene del trastorno mental, está íntegramente relacionada con la ejecución de conductas violentas, provocando así una mayor dificultad de integración y marginación de los que lo sufren. 

Sin embargo, también hay algunos sujetos que padecen trastornos y que ejercen acciones peligrosas. Generalmente esta última idea ocurre cuando el protagonista está inmerso en el consumo de alcohol y drogas, no está o no ingiere el tratamiento correspondiente y cuando no cuenta con un apoyo familiar y social.

DESARROLLO

  1. Estres post-trauma 

El Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) constituye el eje psicopatológico fundamental sobre el que gravita el trauma. La importancia de este trastorno no es reciente, ya que comenzó a ser estudiado en el siglo XIX.  TEPT ha sufrido un largo camino: maltrato infantil, agresiones sexuales, incendios, accidentes de tráfico, desastres naturales, atentados terroristas, torturas, han sido, entre otros, los aspectos más estudiados por los investigadores.

El síndrome o trastorno de estrés postraumático fue catalogado como un trastorno de ansiedad que tiene características singulares. Básicamente, lo padecen personas que “son víctimas de sucesos aversivos e inusuales de forma brusca, tales como las consecuencias de la guerra (Albuquerque, 1992), las agresiones sexuales (Echeburúa, Corral, Sarasúa y Zubizarreta, 1990), los accidentes (Alario, 1993) o las catástrofes (Holen, 1991).

Los resultados de diferentes estudios muestran que hay una indiscutible relación entre la ocurrencia de una situación traumática y el riesgo de sufrir problemas psicológicos posteriores. El hecho de ser víctima de un delito puede causar unas repercusiones psicológicas muy negativas en la estabilidad emocional de los afectados, especialmente en el caso de las víctimas de violación. Las investigaciones sobre agresiones sexuales han contribuido a que aparezcan datos sobre la frecuencia del TEPT en la población general, aunque no resulta fácil hacer una estimación precisa de la presencia de este fenómeno en la sociedad, ya que muchas de las víctimas no denuncian la agresión, ni acuden a hospitales o servicios de atención a la mujer, lo que dificulta la valoración epidemiológica. Los resultados de estas investigaciones coinciden en afirmar que el hecho de ser víctima de una agresión sexual pone a la víctima bajo un elevado riesgo de padecer TEPT, incluso en mayor medida que otros eventos traumáticos.

El abuso emocional continuo, aún cuando no exista violencia física, provoca consecuencias muy graves desde el punto de vista de la salud mental de las víctimas. En efecto, se diagnostica trastorno de estrés postraumático en aquellos que han sufrido “sólo” maltrato psicológico crónico (Echeburúa et al., 1996a), y se han realizado estudios que demuestran que la violencia psicológica tiene consecuencias tan perniciosas para las víctimas como la violencia física.

Las víctimas de abuso sexual tienen una incidencia alta de trastorno por estrés postraumático (TEPT), trastorno del pánico y abuso de SPA. Se ha documentado una estrecha relación entre el TEPT y el uso de la fuerza o amenazas por parte del agresor; además, se ha sugerido que el TEPT se asocia con la gravedad del abuso, el número de eventos de abuso, la duración y frecuencia del abuso y la presencia de penetración, la exposición previa a otros sucesos traumáticos esto especialmente a una edad temprana.

  1. Trastorno Adaptativo

Según el DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), el Trastorno Adaptativo o los Trastornos de Adaptación se definen como trastornos mentales relacionados con el estrés. Los eventos estresantes o una alta frecuencia de circunstancias desagradables son la mayor y primera causa de dichos trastornos (Kocalevent, Mierke, Danzer, & Burghard, 2014); en otras palabras, el Trastorno Adaptativo no se desarrolla sin estar presente el estrés. Específicamente, los trastornos de adaptación se pueden considerar como “respuestas desadaptativas a un estrés continuo o severo, en la medida en que interfieren con mecanismos de afrontamiento eficaces que dificultan el funcionamiento social adecuado» (OMS, 2013). El Trastorno Adaptativo generalmente provoca malestar significativo y prolongado, pérdida de interés, tristeza, sensación de indefensión y ansiedad en el paciente. Sus consecuencias son extremadamente importantes dado que en algunas ocasiones puede provocar pensamientos e incluso acciones suicidas.


Se ha demostrado que tras sufrir algunas situaciones estresantes, algunos individuos aprenden a prestar más atención a sus sensaciones fisiológicas y a interpretarlas como amenazantes cuando se sienten estresados, lo que a su vez genera mayores niveles de ansiedad (Rapee, Litwin, & Barlow, 1990) y un estado de ánimo deprimido debido a la falta de control percibido sobre la situación. En otras palabras, se ha dado el caso que algunos sujetos pueden terminar reaccionando al estrés de la misma manera que otros reaccionaron ante un verdadero peligro físico. Por lo tanto, los estresores pueden ser los precursores de la aparición y el mantenimiento del Trastorno Adaptativo en algunos individuos.

Síntomas del Trastorno Adaptativo

Ahora bien, otra gama variada dentro de las secuelas psicológicas son los síntomas de los trastornos de adaptación. Estos se desarrollan cuando la persona se ve expuesta en un panorama particularmente difícil o en un evento que lo lleva al límite de sus capacidades al que debe amoldarse como por ejemplo una pérdida, una relación inestable o codependiente, violencia intrafamiliar, inestabilidad económica, incertidumbre política, decepciones de diversa índole o diversos fracasos, etc. 

  • Los síntomas típicos del Trastorno Adaptativo son: bajo estado de ánimo, tristeza, llanto, preocupación, ansiedad, dificultad para respirar, opresión en el pecho, insomnio y problemas de concentración.
  • Otras manifestaciones comunes son baja autoestima, sentimientos de desesperanza, miedo, sentirse atrapado sin escapatoria, dudas constantes, incapacidad para planear actividades o llevar a cabo con normalidad la rutina diaria, y sentirse solo o sola.
  • En el caso de niños y adolescentes los síntomas del Trastorno Adaptativo son levemente distintos. En lugar de sentirse tristes, algunos niños pueden mostrarse irritables, con problemas para dormir y con un bajo rendimiento académico.

No se han encontrado correlatos físicos específicos para los trastornos de adaptación; no obstante, los pacientes deberían consultar a su médico de cabecera en el caso de dolores (especialmente de cabeza, cuello y espalda) o molestias, fatiga, problemas digestivos, de sueño o dermatológicos.

Diagnóstico del Trastorno Adaptativo

Estos síntomas o comportamientos son clínicamente significativos, como se pone de manifiesto por una o las dos características siguientes:

  • Malestar intenso desproporcionado a la gravedad o intensidad del factor de estrés, teniendo en cuenta el contexto externo y los factores culturales que podrían influir en la gravedad y la presentación de los síntomas.
  • Deterioro significativo en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

La alteración relacionada con el estrés no cumple los criterios para otro trastorno mental y no es simplemente una exacerbación de un trastorno mental preexistente.
Los síntomas no representan el duelo normal.
Una vez que el factor de estrés o sus consecuencias han terminado, los síntomas no se mantienen durante más de otros seis meses.
La información que se ofrece en este artículo tiene una función divulgativa y orientadora. Todo diagnóstico relacionado con el Trastorno Adaptativo y cualquier otro trastorno psicológico, requieren de una completa y minuciosa evaluación y estudio que siempre serán realizados por profesionales sanitarios de Psicología.

Tipos de Trastorno Adaptativo y prevalencia

Los siguientes especificadores se utilizan para identificar los subtipos del Trastorno Adaptativo:

  • Con estado de ánimo deprimido: Predomina el estado de ánimo bajo, las ganas de llorar o el sentimiento de desesperanza.
  • Con ansiedad: Predomina el nerviosismo, la preocupación, la agitación o la ansiedad de separación.
  • Con ansiedad mixta y estado de ánimo deprimido: Predomina una combinación de depresión y ansiedad.
  • Con alteración de la conducta: Predomina la alteración de la conducta.
  • Con alteración mixta de las emociones o la conducta: Predominan los síntomas emocionales (p. ej., depresión,ansiedad) y una alteración de la conducta.
  • Sin especificar: Para las reacciones de mala adaptación que no se pueden clasificar como uno de los subtipos específicos del trastorno de adaptación.

La prevalencia estimada utilizando datos del estudio Europeo Outcome of Depression International Network (ODIN) fue de 0.5% para los trastornos de adaptación.

Tratamiento del Trastorno Adaptativo

El principal objetivo del tratamiento del Trastorno Adaptativo es reducir y eliminar los síntomas de modo que el individuo pueda recuperar un nivel de funcionamiento normal.

La Terapia Cognitivo Conductual es el tratamiento para los trastornos de adaptación que obtiene mejores resultados basados en técnicas científicas.

Objetivos del Tratamiento Cognitivo Conductual

  • Identificar los estresores que están afectando al paciente y determinar si se pueden reducir o eliminar (entrenamiento en solución de problemas).
  • Comprender y reformular el significado del estresor para el paciente.
  • Elaborar una lista de las consecuencias negativas experimentadas por el paciente y trabajar conjuntamente para reducirlas.
  • Dotar al paciente de habilidades de afrontamiento (autorregulación emocional, evitación de afrontamiento desadaptativo, conducta asertiva, reestructuración cognitiva y autoinstrucciones positivas).
  • Ayudar al paciente a cambiar su interpretación del estresor, realizar ejercicio físico, aprender a relajarse, establecer relaciones, movilizar el apoyo social (no solo aprender a solicitarlo sino a aceptarlo), manejar sus emociones y los estresores mediante la inteligencia emocional.

3.  Trastorno por estrés agudo

El trastorno por estrés agudo consiste en una reacción disfuncional, desagradable e intensa que comienza poco después de un acontecimiento traumático o abrumador y que se prolonga durante menos de un mes. Si los síntomas persisten durante más de un mes, se diagnostica un trastorno de estrés postraumático.
El acontecimiento traumático ha sido definido por la Asociación Psiquiátrica Americana como aquella situación psicológicamente estresante que sobrepasa el repertorio de las experiencias habituales de la vida (como puede ser un duelo simple, una enfermedad crónica, una pérdida económica o un conflicto sentimental), afectara y que provocará un intenso miedo, terror y desesperanza, con una seria amenaza para la vida o la integridad física personal o de un tercero (Calzada Reyes, Oliveros Delgado, & Acosta Imas, 2012).
En el caso del trastorno por estrés agudo, las personas han atravesado un evento traumático, experimentado directamente (una lesión grave o amenaza de muerte) o indirectamente (ser testigo de acontecimientos que les suceden a otros). Las personas tienen recuerdos recurrentes del trauma, evitan los estímulos que les recuerdan el trauma y aumentan su estado de alerta. Los síntomas comenzarán en las 4 semanas siguientes al episodio traumático y durarán un mínimo de 3 días pero, a diferencia del trastorno por estrés postraumático, no duran más de 1 mes. Las personas que experimentan este trastorno pueden presentar síntomas disociativos.(Warren Barnhill, 2020)

Criterios Diagnósticos DSM V

Para cumplir con los criterios diagnósticos, los pacientes deben haber estado expuestos directa o indirectamente a un evento traumático, y deben estar presentes mayor o igual de los 9 siguientes síntomas durante un período entre 3 días y 1 mes:

  • Recuerdos angustiantes, recurrentes, involuntarios e intrusivos del evento
  • Sueños angustiantes recurrentes sobre el evento
  • Reacciones disociativas (flashbacks) en las que los pacientes sienten como si el evento traumático se estuviese repitiendo
  • Intensa angustia psicológica o fisiológica cuando recuerda el episodio.
  • Incapacidad persistente de sentir emociones positivas
  • Un sentido de la realidad distorsionado
  • Incapacidad de recordar una parte importante del evento traumático
  • Esfuerzos para evitar recuerdos angustiantes, pensamientos o  sentimientos asociados con el evento
  • Esfuerzos para evitar factores externos que rememoran el suceso  (lugares, conversaciones, actividades, objetos, situaciones)
  • Trastorno del sueño
  • Irritabilidad o crisis de enojo
  • Hipervigilancia
  • Dificultades para concentrarse
  • Respuesta de sobresalto exagerada

Además, las manifestaciones deben provocar malestar intenso o deteriorar significativamente el funcionamiento social u ocupacional, y no deben ser atribuibles a los efectos fisiológicos de una sustancia o de otro trastorno médico.

CONCLUSIONES

Como podemos observar, el TEPT, el Trastorno por estrés agudo y el Trastorno adaptativo tienen en común un evento que causa un alto nivel de estrés, lo que conlleva a sentimientos encontrados, como tristeza, mal ánimo, estrés, miedo, ansiedad, etc. Ante situaciones de violencia, donde hay un abusador y una víctima, se pueden presentar estos síntomas en mayor o menor nivel, los cuales deben ser identificados oportunamente para una intervención exitosa. 

De igual forma se puede notar que existe un gran impacto emocional de la violencia sexual, varias investigaciones dieron como resultado que tanto trastornos depresivos, ansiosos, comportamentales son unos de los más frecuentes en la población que ha sufrido este tipo de violencia.  Es por ello que se deben tomar acciones, un ejemplo de ello serían las capacitaciones para aquellos que son servidores de salud, para que ellos puedan brindarle la ayuda necesaria a víctimas de violencia, pero sobre todo brindarle una atención que sea integral, tanto física como psicológica. 

Bibliografía

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Kocalevent, R. D., Mierke, A., Danzer, G., & Burghard, F. K. (2014). Adjustment disorders as a stress-related disorder: A longitudinal study of the associations among stress, resources, and mental health. PLoS One, 9 (5).

Rapee, R. M., Litwin, E. M., & Barlow, D. H. (1990). Impact of life events on subjects with panic disorder and on comparison subjects. American Journal of Psychiatry, 147, 640-644

World Health Organization (2013) ICD-11 beta draft.

Calzada Reyes, A., Oliveros Delgado, Y.C., & Acosta Imas, Y.. (2012). Trastorno por estrés agudo: Presentación de un caso. Cuadernos de Medicina Forense, 18(1), 27-31. https://dx.doi.org/10.4321/S1135-76062012000100004

Warren Barnhill, J. (2020) Trastorno por estrés agudo. Recuperado de: https://www.msdmanuals.com/es-pe/professional/trastornos-psiqui%C3%A1tricos/trastorno-de-ansiedad-y-trastornos-relacionados-con-el-estr%C3%A9s/trastorno-por-estr%C3%A9s-agudo

Nosotras y yo: Cuando la identidad se fragmenta

Introducción a un sistema disociativo múltiple

Hablar sobre la posibilidad o existencia de otras identidades dentro de una misma persona, ya es de por sí, complejo, mas no imposible; se trata del trastorno de identidad disociativo conocido antiguamente como trastorno de personalidad múltiple. Démonos cuenta de lo siguiente, si a veces no sabemos exactamente, cómo nos sentimos o no logramos ver de dónde viene nuestra tristeza o por qué sentimos ansiedad, (gracias a una escasa educacional emocional) nos preguntamos ¿por qué estoy ansioso? ¿se imaginan escuchar voces de identidades con preferencias y gustos? Sería difícil ¿no?

En mi viaje para entender quién soy, he descubierto muchos caminos, muchos de ellos dolorosos, otros más fáciles de sobrellevar pero que al final me alejaban de mi fin principal: Saber quién soy ¿Qué tan difícil será construir una identidad con recuerdos inconclusos, sintiendo que todo es confuso, sintiéndose siempre extraño, no humano, con miedo a todo, sin que alguien te explique o contenga el miedo? ¿y si le pasa a un niño? Y si ese niño crece con ideas de “otros” susurrándole al oído… ¿Estamos hablando necesariamente de un trastorno esquizofrénico?

  • Yo: Espera, a mí no me gusta esto.
  • Alguien: Sí, sí me gusta.
  • Yo: Claro que no.
  • Otro: Eres realmente tonto.
  • (Yo grito): ¡Quién dijo eso!
  • Padre: ¿Con quién estás hablando?

*Nota: el presente dibujo es compartido, con el conocimiento y consentimiento necesario, con fines académicos..

 Me recuerdo como una niña con un mundo interior muy rico, llena de fantasías y lugares increíbles, sin embargo sabía que era la única experimentándolo, sin duda, el que mis padres me hayan permitido explorar jugar hasta el cansancio, es algo que realmente no tiene precio, agradezco su sacrificio por darme una niñez lo más sana posible, aunque ya mirándolo a la distancia, los problemas siempre estuvieron allí… y es que no se trata de encerrar al niño en una burbuja y protegerlo de todo dolor y frustración, hacer esto, sería opuesto de protegerlo. Se trata de tener consideración sobre su condición, un niño solo tiene las herramientas para asimilar el mundo que le corresponden a su edad, por eso, el ser padres o estar al cargo de un niño es una tarea realmente importante, vital diría yo. Procuremos ser conscientes de quién debe cuidar a quién: El adulto al niño, hagamos el esfuerzo de empatizar con ellos, recordemos nuestra propia niñez. 

Y qué pasa cuando, por diferentes variables ¿no podemos cuidarlo? y se ve expuesto a situaciones muy estresantes o traumáticas, sin que tenga aún la capacidad de entenderlo, qué pasa cuando aún no existen palabras para expresar las sensaciones ¿cómo entiendo un hecho si no sé definirlo? 

Según la Teoría de disociación estructural “parte de la idea, de que nadie nace con una personalidad integrada, los niños pequeños operan basándose en diferentes estados del Yo que manejan diferentes necesidades como comer, jugar, sentir apego al cuidador, explorar el mundo, etc. Cuando crecen, estos estados del Yo que funcionaban semi independientemente se integran para formar una personalidad congruente, flexible y adaptativa”. Esta teoría está basada en los trabajos de Pierre Janet y otros autores, además de la teoría del apego de John Bowlby. Es hasta ahora la más aceptada a nivel mundial. (Van der Hart, et al., 2003, 2006); (Gonzales, 2010); (International Society for the Study of Trauma and Dissociation, 2011); (System long soul blog, 2021).

Aparentemente esto se logra entre los 8 y 9 años, por lo que, para que una identidad se integre en una sola y se defina así misma como un YO integrado, no deben ocurrir hechos que interrumpan dicha construcción y fragmenten la identidad, es decir no antes de los 8 años. Un niño que experimente un trauma, que sea constante en el tiempo (abuso psicológico, físico, sexual o de ritual), en donde sea maltratado, torturado y sobre todo humillado, desarrolla un trauma complejo con la posibilidad de disociar o no, a menos edad mayor riesgo de trauma complejo o disociación, ya que el niño cuenta con menos recursos para asimilar el evento (es por eso que alguna de las identidades pueden ser introyecciones de animales, objetos, etc. ya que utiliza sus recursos infantiles y fantásticos para protegerse).

 ¿Qué sucede si el trauma al que se ve expuesto por muchos años, no logra ser asimilado? Que tan doloroso puede ser, que el niño no entienda que le está pasando a él y que es perpetrado por las personas que se supone deben protegerlo… Lamentablemente pasa más de lo que nos gustaría aceptar, cerca del 1 al 3% de la población padecen de un trastorno disociativo de la personalidad (TID) (International Society for the Study of Trauma and Dissociation, 2011), 

Una identidad que tenga sentido

El trauma antes de los 8 o 9 años interrumpe la construcción hacia una personalidad estable. Las diferentes partes del Yo permanecen separadas, no funcionan junto a las otras, no son capaces de cumplir varias de sus necesidades. A diferencia de un Yo congruente, flexible y adaptativo, que puede fácilmente asimilar la idea: “ A mí, me pasó eso” pero este Yo, no puede formarse si el apego con el padre es inconsistente, a veces es cariñoso y protege, y a veces es agresivo y maltrata, lo que no le permite experimentar un apego seguro por lo que el niño permanece en estado de alerta constantemente, sin saber cuándo sus necesidades serán satisfechas y cuándo su cuidador volverá a dañarlo, dándole paso así a la construcción de un apego desorganizado: “no sé cuándo confiar, no sé cómo sentirme bien”

Entonces… ¿Qué es el trastorno de identidad disociativo (TID)?

El trastorno de identidad disociativo es el resultado de la disociación crónica, derivada de maltrato o negligencia durante la infancia que termina siendo mal adaptativo pero útil para la supervivencia. El TID es mayormente identificado por los pacientes y por lo tanto diagnosticado en la adultez. Los criterios diagnósticos principales son:

– Amnesia disociativa: Incapacidad para recordar eventos importantes del pasado que pertenecen a la biografía de la persona, focalizada al olvido de traumas o situaciones de mucho estrés.

– Trastorno de identidad disociativa: Disrupción de la personalidad caracterizada por dos o más estados distintos de identidad. Vacíos recurrentes al recordar hechos cotidianos, información personal importante y/o traumática.

– Trastorno de despersonalización/ desrealización: Experiencias recurrentes de sentirse separado del cuerpo, como si fuera un observador externo de los propios procesos mentales y del cuerpo.

Como anécdota…

Llega a consulta mi primer caso de TID, admito que antes de conocer los temas sobre apego, trauma complejo y disociación estructural (desde luego temas muy pesados, por que conllevan mucho dolor emocional), hubiera pensado que la persona experimentaba algún episodio psicótico, es decir, fuera de la realidad. Felizmente ya estaba informada y como dicen a veces… realmente lo teórico se quedó muy corto en comparación a lo real. De pronto el dolor se apoderó de la persona… de todo el espacio… y solo tal vez sería la primera vez, que la identidad principal (host) aceptara por unos segundos lo que le pasó, para darle paso al protector principal del sistema (Sistema: denominación al conjunto de identidades que emergen para enfrentar la cotidianidad), quien relata los hechos de manera más clara, quien sí puede hablar de lo que pasó sin demostrar dolor. Y así luego la evaluación y análisis respectivo, puedo deducir que son un sistema con más de 3 identidades, que empieza en la fase principal, en la que aún no hay conciencia de que pertenecen a un mismo origen. Y trato de darles la bienvenida y decidimos empezar con el tratamiento. Después de algunos meses de psicoterapia, han logrado conocerse, cooperar y hacerse cargo de los alters más pequeños (alter: denominación más precisa que se le da a una identidad que nace de dentro de un sistema TID) logran ayudarse y sobre todo y lo más importante: a comunicarse, ahora se validan emociones y sentimientos, deseos también y se dan espacios para expresar sus pensamientos y propósitos. Aún hay un arduo trabajo por hacer y muchos caminos que recorrer, pero siempre es mejor hacerlo en compañía de alguien que pueda y quiera sostener. Esta vez es diferente, esta vez hay menos soledad y cuentan con las herramientas para salir adelante. 😊

*Nota: el presente dibujo es compartido, con el conocimiento y consentimiento necesario, con fines académicos.

Reconozco que al ser la primera vez en el que uno se entera de estos temas, le parezca inverosímil, increíble, y tal vez la idea de las identidades nos llama la atención, pero lo importante no está solo ahí, tal vez la reflexión más importante debería ser: ¿Qué tan espantoso fue lo que le pasó a este niño, que su identidad incipiente no pudo soportar y se fragmentó? ¿durante cuánto tiempo? ¿Por qué no lo protegieron? 

Existe un gran respaldo clínico y científico, te invito a que investigues más si es que así lo deseas, también podrás :  “Ver un lado increíble de la complejidad de la mente humana de la diversidad y la experiencia humana” (Delta system, 2019), pero sobre todo porque se necesita a más personas, clínicos y profesionales de la salud en general que se interesen por estos temas y se eduquen, necesitamos que estén capacitados para informar y prevenir a las familias para que sostengan luego del trauma, también a la sociedad para que la información llegue y se pueda derivar a pacientes que presenten algunos de los síntomas ya mencionados a especialistas o personas entrenadas en trauma complejo, es necesario que se reconozcan estas realidades, con el objetivo en común de proteger a la infancia, porque sí existen consecuencias y muchas de ellas incapacitan para siempre.

Si se me permite, me gustaría dirigirme a las personas que están leyendo este artículo y se han sentido vistos o tal vez, le ha recordado a alguien que conocen:  

Si tú al leer esto te sientes identificado, busca ayuda profesional, este no es más que un proceso que intenta ser adaptativo, que se aferra a la vida, no hay nada de malo en tener contigo a tus identidades, ellas te protegen y te han permitido ser quién eres hoy. A mayor reconocimiento y validación mayor será el bienestar de todas las partes/alters/fragmentos e identidades. 

Ya no estás solo.

Referencias:

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  • International society for the study of trauma and dissociation, (2011). Guidelines for Treating Dissociative Identity Disorder in Adults, Third Revision. Journal of Trauma & Dissociation, 12:115–187, 2011.
  • Long soul system blog, (2021) https://longsoulsystem.com/recursos/lista-de-libros/
  • Long soul system – Trastornos disociativos.  Canal de youtube. https://www.youtube.com/channel/UCyQyPhi2n-olE07cBgiLMMw
  • Silberg, Y. (2013), El niño superviviente. Editorial desclée de brouwer, S.A.
  • Van der Hart, et al., (2003, 2006). El YO atormentado. Editorial desclée de brouwer, S.A.

Ana, la princesa porcelana

 

Estimados lectores en este último artículo quiero compartir con ustedes uno de los temas que más me ha interesado y qué nos puede pasar a todos: «Los trastornos de conducta alimentaria».

Cuando hablamos de Ana, resulta fácil pensar en ella y cómo transforma los cuerpos que caen en su engaño. Se llega a un peso inferior esperado a la talla:

  • Bajo peso corporal levemente severo definido como un IMC de ≥17. 
  • Bajo peso corporal moderadamente severo definido como un IMC de 16-16,99.
  • Bajo peso corporal severo definido como un IMC de 15-15,99.
  • Bajo peso corporal extremadamente severo definido como un IMC <15. (DSM V. American Psychiatric Association, 2013).

También nos encontramos con una alteración del ciclo menstrual, es decir, una amenorrea (la ausencia continua de menstruación) y una alteración de la imagen corporal que se empieza a configurar en los primeros años de la infancia.

Conforme a comentarios que han vertido sobre nosotros, nuestros familiares, comentarios de los compañeros en la escuela, lo que veíamos cuando éramos pequeños y lo que sentíamos cuando nos miramos al espejo, puede desencadenar una negación y control del hambre.

Este punto es muy importante, tenemos que pensar que etimológicamente anorexia significa «pérdida de apetito» pero las pacientes (incluido varones) anoréxicas no pierden el apetito; son las fases muy avanzadas de la enfermedad normalmente  en donde lo que hacen es pasar mucha hambre, que se niegan a sí mismas y a los demás, fruto de esta restricción prolongada en el tiempo. 

Es verdad que incurren en una pérdida de capacidad para discriminar la sensación de hambre y entonces les cuesta identificarla para mantener sumisa dicha sensación natural. 

Para contrarrestar está necesidad, ejercen una gran hiperactividad a través del ejercicio físico y a comportamientos obsesivos basados en el control de las calorías, hay un miedo a la subida de peso cuando la paciente logra de forma estable mantener un equilibrio en la restricción de la ingesta de que se ha impuesto, no solamente adelgaza sino que detiene su crecimiento, no solo logra estar delgada sino parecer una niña o princesa de porcelana.

El cuerpo adopta un funcionamiento y una apariencia infantil con motivo de la desnutrición, los órganos se reducen y tienen una funcionalidad propia de la infancia, conseguir alcanzar el peso deseado le conduce al «empoderamiento» a proclamar la victoria sobre el cuerpo y la vida, eliminando de esta manera su tendencia a infravalorarse y su miedo en la toma de decisiones.

Hay una irritabilidad y un cambio brusco en el estado de ánimo. Pasa que a lo mejor los padres acaban de ver a su hija exultante y al minuto siguiente se la encuentra llorando porque quizá ha pasado por delante de un espejo y no le gusta lo que ha visto o se ha comido un cuarto de galleta más y siempre que le aprieta el pantalón más de la cuenta se produce también un desequilibrio.

Estas peculiaridades en su dieta y estilo de vida, tienen que ser compensadas o legitimadas a través de un expediente académico intachable y esto a su vez conduce a un perfeccionismo y a una minuciosidad en sus conductas.

En los últimos 30 años las modelos de las revistas han reducido su peso significativamente donde antes tenían un peso de 65 o 70 kg y eso constituye un ideal de belleza ahora mismo el peso de las modelos no supera los 50 kg. Y en el caso de los hombres podemos ver en las revistas cuerpos hiper-musculosos por anabolizantes (Teoría de la Cultura, 2007).

Los adolescentes crecen con la idea de que estar delgados proporciona la clave de la felicidad, amistades, éxito pareja, trabajo y lo peor es que algo de eso es verdad.

La glorificación de la delgadez en el caso de las adolescentes no solamente les permite obtener la admiración del sexo opuesto sino será la envidia de sus propias compañeras. Tanto es así que las chicas anoréxicas se les presupone una mayor inteligencia, una mayor autodisciplina y la capacidad para integrarse dentro de sectores socioeconómicos elevados, pero no olvidemos que cuando una chica ha sido ridiculizada sobre su peso en la infancia, la impronta que se produce en su mente es tan intensa que esas burlas le acompañarán el resto de su vida.

Hay dos contextos familiares que propician la aparición de este tipo de trastornos el primer caso es el de los padres y protectores que están muy pendientes de cualquier necesidad física o emocional de su bebé en el momento de nacimiento, por ejemplo: frío, llanto, hambre, etcétera. Al impedir al niño desarrollar las habilidades necesarias para discriminar sus sensaciones emociones para aceptar su propia imagen corporal o la de sus hijos transmitiendo mucha falta de naturalidad en las relaciones interpersonales es posible que tiendan a cosificar el cuerpo y a percibirla de una forma fragmentada como una serie de partes a perfeccionar que no se integran entre sí, arrugas, papada, barriga, etcétera. Las madres que conservan un rol tradicional dentro de la familia proyectan sobre la comida un valor simbólico de entrega y amor a la misma pero también una forma de justificar la importancia de su rol a pesar de no tener una remuneración por su trabajo (Kirszman y Salgueiro, 2002).

Hay pacientes que rechazan la comida materna porque en el fondo están rechazando el papel simbólico de su madre dentro de la familia hay padres que creen arreglar la situación mediante la desestructuración alimentaria, es decir, cada uno llega en el horario que crea conveniente y come lo que encuentre en la nevera de esta manera se consumen alimentos precocinados demasiado elaborados sin ninguna personalidad con calorías vacías que implican una mayor sensación de insatisfacción y hambre, preludios del futuro atracón bulimico. Por otro lado, la comida premia comportamientos si te portas bien, te compro un helado, sirve como amenaza si no te comes la sopa, te quedas sin postre, endulza las penas  con pasteles y reduce el aburrimiento al tomarnos un chocolate caliente.

El ideal de belleza que se impone a la mujer, esto implica la negación por parte de las propias madres de procesos consustanciales a la transformación de su cuerpo con motivo de la menopausia entre los 40 y los 50 años de edad empieza entonces por parte de las progenitoras el seguimiento de dietas hipocalóricas sin ningún tipo de asesoramiento nutricional se ven incapaces de cumplirlas en el 95% de los casos, pero para entonces sus hijas han  tomado buena nota de ello y ya tienen un modelo a imitar.

Pensemos en las familias con un estilo relacional en el que tienden a evitarse los conflictos hay una inhibición de las emociones, la expresión positivas se considera una debilidad y la expresión negativas se considera una descalificación o una falta de clase. Sin embargo, cuando alguien inhibe necesidades crea dentro de sí, fuertes sentimientos de frustración y una incapacidad para resolver los conflictos abiertamente; es entonces cuando la comida se puede convertir en un modulador de los deseos inhibidos. En este tipo de familias es frecuente encontrar algún tipo de alianza implícita e inconsciente entre una de los padres y sus hijos intentando demostrar la superioridad moral sobre el otro miembro de la pareja (Avilés, 2007).

La hija en un intento desesperado de evitar la ruptura matrimonial; la anorexia conseguirá la unión de los dos padres pero a costa de su vida. 

En otras ocasiones, algunos padres se referirán a sus hijas con diminutivos, expresiones animadas comprándole ropa de niña pequeña como calcetines, zapatos, vestidos, etc.

Algunas pacientes anoréxicas han sido la niña bonita del padre durante su infancia con la llegada de la pubertad se tiene que romper esa relación simbiótica, por el miedo a un incesto real o fantasía. Es entonces cuando las chicas encuentran en la anorexia un refugio para mantener la seguridad sobre su cuerpo. Es frecuente también un modelo de comunicación basado en el chantaje emocional, en la inhibición de las elecciones personales y en la ausencia de límites dentro del ámbito familiar, es decir, padres que entran en las habitaciones de los hijos sin pedir permiso, abren armarios, abren cajones, diarios privados o madres que componen tensión, se intercambian vestidos con sus propias hijas.

Puede haber casos en los que un cuadro de anorexia o bulimia esté enmascarando un abuso sexual. Las pacientes adoptan conductas purgativas o entran en ingestas desaforadas o consumen sustancias con el fin de negar el impacto traumático de la experiencia, también es posible que vomitan como una muestra de rechazo hacia sí mismas.

Para culminar, comparto un poema respecto a este tema que caló en mí y de igual manera espero que en ustedes pueda tener impacto y sobre todo se quede en la retina para aprender a desaprender, no solo la forma en la que nos expresamos respecto a nuestros cuerpos, sino a reafirmar nuestra imagen con amor y respeto:

Ella 

Enséñame a ser como tú, 

a no pedir, ni reclamar.

La muerte me persigue,

y no quiero huir más.

Enséñame a tener disciplina, 

a querer ser como tú, prometo cambiar,

a ceñirme a tu figura, a no comer más.

Mi pequeña, enséñame a ser como tú, 

yo ya no quiero volver a caer, 

desfallecer, no es una opción,

cada centímetro menos, es toda una nueva ilusión… 

Bibliografía: 

  • Avilés, D. (2007). Actitud negativa hacia la alimentación (anorexia nerviosa) entre padres e hijos. Tesis de licenciatura. Toluca (México): UAEM.
  • Diagnostic and statistical manual of mental disorders, 5th ed.: DSM V. Washington, DC: American Psychiatric Association, 2013.
  • Kirszman, D. y Salgueiro, M. (2002). El enemigo en el espejo. De la insatisfacción corporal al trastorno alimentario. Madrid: TEA. 

Un verdugo llamado alcoholismo

¿Sabías que no todo lo dañino es ilegal?

Desde hace mucho tiempo tenemos una percepción errónea en cuanto nos referimos a una droga ilegal pensamos que es dañina y tóxica para la salud tanto mental como física y justificamos a las ya conocidas “drogas legales”, dentro de ellas el tabaco y el alcohol, por esta razón es que tantas personas las consumen. 

A largo plazo, el comportamiento de abuso de drogas puede convertirse en un problema con mayor probabilidad a la soledad, o incluso a menudo, con deterioro progresivo de las distintas actividades cotidianas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) plantea: el alcoholismo es un trastorno conductual crónico manifestado por ingestas repetidas de alcohol, excesivas, respecto a las normas dietéticas y sociales de la comunidad y acaban interfiriendo la salud o las funciones económicas y sociales del bebedor.

 

La dependencia de sustancias es una enfermedad del sistema nervioso central (SNC), debida a una disfunción neurobiológica de estructuras cerebrales mesencefálicas, límbicas y corticales y de circuitos cerebrales implicados en la motivación y la conducta (Kosten, 1998; Leshner, 1997; Kalivas y Volkow, 2005).

¿Por qué los adolescentes consumen drogas y alcohol?

Los adolescentes tienden a querer experimentar y probar cosas nuevas, por un tema de aceptación social, porque piensan que los hacen más adultos o que les generará felicidad. En cierto punto, hay algo de verdad y es necesario saber que este efecto puede ser inhibidor (depresor) como ocurre con el alcohol.


¿Es lo mismo adicción que dependencia?

– Adicción: Consumo repetido de una o varias sustancias psicoactivas, hasta el punto de que el consumidor (denominado adicto) se intoxica periódicamente o de forma continua, muestra un deseo compulsivo de consumir la sustancia (o las sustancias) preferida, tiene una enorme dificultad para interrumpir voluntariamente o modificar el consumo de la sustancia y se muestra decidido a obtener sustancias psicoactivas por cualquier medio.


Drogas y Alcohol En Los Adolescentes y Sus Consecuencias

-Dependencia: En sentido general, estado de necesitar o depender de algo o de alguien, ya sea como apoyo, para funcionar o para sobrevivir. Aplicado al alcohol y otras drogas, el término implica una necesidad de consumir dosis repetidas de la droga para encontrarse bien o para no sentirse mal. En el DSM-IIIR, la dependencia se define como un grupo de síntomas cognitivos, fisiológicos y del comportamiento que indican que una persona presenta un deterioro del control sobre el consumo de la sustancia psicoactiva y que sigue consumiéndola a pesar de las consecuencias adversas. Equivale, más o menos, al síndrome de dependencia recogido en la CIE-10 (ICD-10). En el contexto de la CIE-10 (ICD-10), el término dependencia podría referirse en general a cualquiera de los componentes del síndrome. Este término se intercambia a menudo con el de adicción y alcoholismo.

Infografía. La Organización Mundial de la Salud (OMS) prendió las alarmas, luego de su último informe sobre el consumo de alcohol en América. Para 2010, Paraguay lidera la lista con 33,9% de la población que ha tenido este tipo de episodios, seguido por Venezuela con 24,3% y Perú con 13,5%. 

¿Cómo apoyar a sus seres queridos con trastornos por consumo de alcohol?

El principal soporte emocional para una persona con dicho trastorno será su familia, siento un participante activo en sus actividades diarias, tener mucha paciencia y celebrar por muy mínimo que sea, todas sus victorias y sobre todo el auto cuidarse, ya que las personas de padecen de dicho trastorno pueden ser agresivas o estar a la defensiva.

PALABRAS CLAVES: ALCOHOLISMO, ADOLESCENCIA, FAMILIA.

Referencias bibliográficas

  1. Organización Mundial de la Salud. Glosario de trastornos mentales y guía para su clasificación. Ginebra,1976.
  2. González R. Variedades de alcoholismo. Rev Hosp Psiquiátr La Habana 1983;24(4):523-9.
  3. https://gestion.pe/tendencias/peru-tercer-pais-consume-alcohol-region-96077-noticia/?ref=gesr
  4. Glosario de términos de términos de alcohol y drogas.