La pérdida del presente: Ansiedad

En ocasiones podemos sentir que el presente no es suficiente y nuestra mente nos obliga a enfocarnos en lo que ya hemos pasado o lo que pasaremos más adelante, el pasado es una época que nos recuerda lo que nos trajo a donde estamos, casi siempre acompañada de nostalgia, hay veces que no nos deja vivir tranquilamente y nos hace revivir escenarios positivos o negativos.

Por otro lado, el futuro es el faro de lo incierto, es la época que no conocemos pero quisiéramos conocer, cuando pasamos nuestros días pensando en lo que puede ser, nos alejamos de nuestro presente y enfocamos nuestra energía en intentar cumplir predicciones llenas de expectativas.

La ansiedad es una emoción que nos protege de lo desconocido, de lo que podría hacernos daño y nos impulsa a ser cautelosos, sin embargo, cuando la ansiedad es excesiva llega a enfermarnos y truncar nuestro desarrollo y nuestra capacidad de disfrutar situaciones cotidianas.

El trastorno de ansiedad y los ataques de pánico suelen estar emparentados, no obstante, NO son iguales; los ataques de pánico son episodios repentinos de miedo intenso y normalmente vienen acompañados de síntomas físicos desafiantes.

El trastorno de pánico, por otro lado, viene en muchas formas y tamaños, según el manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales pueden presentarse como:

Agorafobia:

Descrito como un trastorno de ansiedad en el que se evita exponerse a situaciones o lugares que puedan causar pánico o hacernos sentir atrapados, indefensos o avergonzados y no poder “huir” de ello.

Trastorno de ansiedad debido a enfermedad:

Incluye síntomas de ansiedad o pánico intensos que son directamente causados por un problema de salud físico.

Trastornos de ansiedad generalizada:

Caracterizado por una ansiedad y una preocupación persistentes y excesivas por actividades o eventos, incluso asuntos comunes de rutina. La preocupación tiende a ser desproporcionada y es difícil controlarla. A menudo viene acompañada de otros trastornos emotivos, como depresión.

Trastorno de pánico:

Episodios de ansiedad y miedo o terror intensos que alcanzan un nivel máximo en pocos minutos ( ataques de pánico). Acompañados de pensamientos negativos persistentes y somatizaciones como palpitaciones, falta de respiración, dolor en el pecho o presión.

Mutismo selectivo:

Cuando el “miedo a decir algo incorrecto” pasa a las ligas mayores y la persona no se permite hablar en momentos específicos, puede afectar las relaciones interpersonales, familiares de trabajo o pareja.

Trastorno de ansiedad por separación:

Normalmente presentada en niños, se presenta cuando la persona tiene mucho miedo a la pérdida de la figura de apego o cuidador principal, tiende a haber llanto desmedido, sufrimiento emocional intenso, negarse a vivir experiencias nuevas por si solo, pesadillas y síntomas físicos como dolor de cabeza, estómago u otros.

Trastorno de ansiedad social ( fobia social ):

Implica niveles de ansiedad elevados relacionados con el miedo de sentirse avergonzado, inseguro o juzgado por otras personas.

Fobias especificas:

Notable ansiedad cuando la persona se ve expuesta a un objeto o situación específica, y un deseo por evitarlos. Algunas fobias provocan ataques de pánico.

Trastorno de ansiedad inducido por sustancias:

Caracterizado por síntomas de ansiedad o pánico intensos resultado directo del uso indebido de drogas como alcohol, medicamentos u otros.

¿Cómo puedo manejar mi ansiedad?

Es importante no olvidar que si sentimos que la ansiedad nos supera y no nos somos capaces de controlarlo, debemos acudir a un profesional.

  1. Duerme lo suficiente

El descanso es un punto importante para poder desempeñarse sin problemas, sin embargo cuando no es suficiente, podemos volvernos irritables y nuestro pensamiento se dificulta; por ello es importante descansar lo suficiente para que tengamos más control sobre nuestro pensamiento y sentir.

2. Trata de hacer actividades que sean de tu agrado

Busca actividades que te hagan sentir bien, puedes escribir, pintar, ver películas o series, salir a pasear, estar con los amigos, hacer ejercicio, etc.

La actividad que elijas debe relajarte, no frustrarte, así que es importante escogerla como un gusto más no como una exigencia.

3. Identifica cuales son las situaciones que te causan ansiedad

En un cuaderno o en el teléfono, puedes escribir lo que sientes que te está causando ansiedad y que es lo que podrías hacer al respecto.

4. Céntrate en tu presente

Cuando sientas mucha ansiedad, puedes enfocarte en lo que lo rodea, las personas, los detalles del lugar donde te encuentres, en lo que llevas puesto, en la actividad que estás realizando, etc. Esto hace que nos enfoquemos en otros aspectos más que en la ansiedad y ayuda a disminuirla.

5. Realiza ejercicios de respiración

Los ejercicios de respiración nos ayudan a relajar el sistema nervioso, por lo que nos harán sentir más calmados.

Hay muchas técnicas de respiración, la más común es la diafragmática, respira profundamente por la nariz sacando el estómago, sostenga la respiración durante 3 o 4 segundos y bota por la boca lentamente.

6. Dibuja espirales o líneas curvas

El acto de dibujar, especialmente patrones simples y repetitivos, puede ayudar a enfocar la atención en el momento presente, calmando la mente y aliviando el estrés.

Referencias

Livieri.F( 2023). Cómo calmar la ansiedad.https://www.unobravo.com/es/blog/como-calmar-la-ansiedad

Delgado S,J(2023).10 formas de poner orden en tu cerebro dibujando.https://rinconpsicologia.com/10-formas-de-poner-orden-en-tu-cerebro/

Mayo clinic.Trastornos de ansiedad.https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/anxiety/symptoms-causes/syc-20350961

Mayo clinic. Los ataques de pánico y el trastorno de ansiedad. Recuperado de:https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/ansiedad

Mi yo y el trabajo

Seguramente han escuchado la expresión “ naces, trabajas y mueres”, lo cierto es que, el trabajo ocupa un espacio importante dentro de nuestras vidas, ya que nos hace sentir útiles, importantes y realizados.

Sin embargo, cuando el trabajo aparta de nosotros la posibilidad de realizar otro tipo de actividades como pasar tiempo con la familia, deporte, hobbies, etc. Aparece un fenómeno llamado doble presencia.

¿Qué es la doble presencia?

Este término está relacionado a un desequilibrio entre el trabajo y la vida personal, el cual no nos permite desempeñarnos bien, puede traer consigo problemas como falta de concentración, somatización del estrés, irritabilidad, frustración, sentimiento de desesperanza y otros.

Este término se acuñó en los años 70´s para representar la situación laboral de la mujer, recalcando las preocupaciones hogareñas y las laborales que preocupan a las mujeres en un mundo industrializado.

Actualmente, la doble presencia afecta tanto a hombres como a mujeres ya que los roles se han dispersado y diversificado para ambos géneros y el disfrute del tiempo libre tiene hoy más importancia que en el pasado.

¿Conoces la pirámide de Maslow?

La pirámide de Maslow representa la jerarquía de las necesidades humanas, en ella se pueden observar los puntos clave que nos llevarán a la autorrealización, el trabajo es un aspecto relacionado con el reconocimiento, respeto, confianza y éxito.

Según la pirámide, no podemos llegar a la autorrealización sin todas las necesidades cubiertas, por ello es importante darle su lugar a cada uno de los aspectos de nuestra vida, sin olvidar los básicos, como el sueño y apetito y los de dispersión como la socialización y actividades que nos brinden distracciones y relajación.

¿Cómo puedo equilibrar mi trabajo y mi vida personal?

Disfruta cada actividad que realices

Incluso cuando estás en la ducha, lavando trastes o arreglando algo en casa, disfruta el tiempo que tienes haciendo esta actividad e intentemos ver el tiempo como algo aprovechado. Desconéctate de otras actividades y enfócate en lo que estás haciendo.

Establece prioridades

Las prioridades pueden cambiar de acuerdo a las necesidades que tenemos, por lo que no te sientas culpable si tus prioridades cambian con el tiempo. Puede realizar una lista de cosas por hacer durante la semana y dedicarles un momento durante el día.

Se pueden dividir las prioridades como metas fijas a largo plazo, prioridades diarias, semanales o incluso por tareas. La priorización nos ayudará a organizar lo que queremos hacer y lo que tenemos que hacer para alcanzar objetivos.

Cuida tu salud

Duerme lo suficiente, disfruta de tu comida, ten una rutina de sueño, toma suficiente agua y respeta tus horas de alimentación, además puedes incluir cuidados adicionales que para ti sean importantes como el cuidado de la piel, pies, manos, cabello, ejercicio, etc. Evita el consumo de sustancias como alcohol, tabaco u otras que pueden ocasionar problemas de salud.

Organiza tu tiempo

Con un horario o con una “to do list”, puedes asignar las tareas a realizar durante el día, es importante recordar que no lograr todas las tareas propuestas no significa fracaso, simplemente reorganización.

Dile adiós a las culpas

En ocasiones incluso descansar puede ocasionar culpa por no estar “aprovechando” el tiempo como deberíamos, sin embargo los momentos de relajación son importantes para poder recobrar energía y continuar con nuestras actividades.

Recuerda que el equilibrio perfecto no existe, hay muchos factores que pueden alterar nuestros planes, mantente flexible al cambio.

Cambia tu perspectiva respecto a lo que debe ser y enfócate en lo que tienes enfrente para aprovecharlo lo mejor posible.

Referencias:

Generación Anáhuac (2020).La importancia del balance entre vida laboral y personal.https://www.anahuac.mx/generacion-anahuac/la-importancia-del-balance-entre-vida-laboral-y-personal

Organización Mundial de la Salud (1995). Salud ocupacional para todos. http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/42109/1/951802071X_spa.pdf

Calera A (2003). Tiempos y ritmos de trabajo: incidencias en la salud. Madrid: CCOO.

¿Y qué pasará ahora? – Incertidumbre.

Si algo nos enseñó la pandemia COVID-19 del año 2020, es que las cosas pueden cambiar rápidamente y en ocasiones, solo hay que adaptarnos a nuestra realidad.

La sensación de control normalmente nos trae paz y comodidad, ya que sentimos que podemos manejar las situaciones que se nos presentan y el punto de inflexión siempre estará en nuestras manos.

Preguntarnos por el futuro, sin embargo, tiende a traer poco o nada de control consigo, ya que las situaciones de la vida son cambiantes y están influenciadas por muchos factores que escapan de nuestras manos.

Los miedos que vienen con la incertidumbre están relacionados a la preocupación por lo que traerá o NO traerá el futuro y el hecho de no saber todo lo que podría resultar de una simple decisión.

¿Esto es ansiedad?

Esta preocupación por el futuro es llamada ansiedad anticipatoria, este tipo de ansiedad suele venir cargada de pensamientos negativos, escenarios catastróficos, y situaciones que pueden salir mal.

Los pensamientos que tenemos relacionados a esto suelen pasar al tratar de ver escenarios más positivoS, entendiendo que no tenemos control sobre todos los factores que pueden influir en el desenlace de nuestra historia y así disfrutar de una forma más consciente de nuestro presente.

Por otro lado, cuando estos pensamientos se alojan en nuestra mente por mucho tiempo podemos desarrollar distorsiones cognitivas que pueden desarrollar depresión, ataques de pánico, pesimismo, entre otros.

Los engaños de la mente

Algunas de las distorsiones cognitivas relacionadas con la ansiedad anticipatoria son las siguientes:

Filtraje: Se trata acerca de una “visión de túnel” que nos encasilla en una sola percepción sobre alguna situación por la que estemos pasando.

“No hay otra salida”

Sobregeneralización: Se refiere a sacar una conclusión de un solo hecho en particular.

“Todas las personas son poco confiables”

Visión catastrófica: Consiste en adelantar acontecimientos de un modo desastroso, sin una prueba concreta de que pasara lo peor.

“Siento que no estoy desempeñándome como deberia, seguro me despedirán”

Los debería: Relacionado a mantener reglas rígidas inamovibles de como tienen que suceder las cosas o comportarse las personas.

“ Deberías ser detallista conmigo todos los días”

Falacia de cambio: Consiste en creer que el bienestar de uno mismo depende de manera exclusiva de los actos de los demás.

“Solo me sentiré útil cuando mi jefe me de su aprobación”

Falacia de control: Tiene que ver con la forma extrema en que nos vemos en relación al grado de control que tenemos sobre los acontecimientos de nuestra vida.

“ Yo puedo controlar cada aspecto de mi vida” / “ No tengo control sobre ninguna situación de mi vida”

La ansiedad anticipatoria tiende a presentarse cuando se presentan situaciones que amenazan nuestros planes y nuestra conciencia se vuelca al futuro tratando de dar siguiente paso para no volver a caer, se activa nuestro sistema de alerta y tratamos de que nuestro plan continúe su curso, sin embargo a veces los planes deben cambiar, lo que lejos de calmar nuestra ansiedad, la incrementa.

¿Qué puedo hacer para manejar la ansiedad anticipatoria?

La regulación emocional es vital para poder manejar situaciones que salen de nuestro control, ya que al no controlar nuestras emociones, estas se desbordan y no nos dejan pensar con claridad.

Para ello hay que conocernos, entender cómo nos sentimos y porque nos sentimos de esa manera, cuáles son las emociones que nos atan y no nos dejan continuar, identificarlas, entenderlas y aceptarlas.

La meditación, respiración y análisis objetivo son herramientas que ayudan a que estemos más conscientes de lo que está dentro de nuestras posibilidades y que podemos hacer respecto a los aspectos que no lo están.

También, centrarnos más en lo que tenemos y no tanto en lo que no, ayuda a que disfrutemos nuestro presente, desarrollando pensamientos más positivos que nos lleven a superar los obstáculos que puedan presentarse.

No hay que olvidar que el autoconocimiento nos ayuda a tomar decisiones con mayor facilidad y seguridad, asi como, reconocer nuestros puntos fuertes y los que podemos mejorar.

En este 2025, trabaja en ti mismo, conócete, agradece lo que tienes en este momento y persigue tus metas, pero no olvides que si el plan debe cambiar no significa que hayas fracasado solo significa que tal vez el camino tiene algunos desvíos para llegar a donde quieres llegar.

NECESITO de ti: DEPENDENCIA EMOCIONAL

“ El instinto de los hombres no se basa en el amor en la sociedad, sino en el miedo a la soledad” – Arthur Schopenhauer.

Es curioso como los seres humanos tendemos a buscar el afecto y contacto con otras personas, es una necesidad emocional, psicológica, física y afectiva que suele guiar nuestro actuar en especial en etapas tempranas de la vida.

Según la Real Academia Española, el amor es definido como el sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser. Sin embargo, no todos amamos de la misma manera, los constructos relacionados al amor cambian de acuerdo a nuestras propias experiencias, carácter, autoestima, personalidad.etc.

El apego es un vínculo que creamos desde muy pequeños, normalmente desarrollado por la forma en la que conectamos con nuestro principal cuidador, esto tiende a definir nuestras necesidades dentro de nuestras relaciones y la forma en la que interactuamos dentro de estas.

Actualmente, el contacto continuo con otras personas es básico para la satisfacción emocional, pero un factor importante como las redes sociales, han influenciado de forma exponencial la necesidad de “ ser vistos”  y de recibir respuestas inmediatas a nuestras acciones.

En un mundo donde la autoestima depende de corazones virtuales enviados por personas que conocemos poco o nada, ejecutando interacciones banales que aparentan interés y reconocimiento; sin lugar a dudas, las relaciones han cambiado su dinámica.

En el 2018 el instituto de Andaluz de sexología y psicología se refirió a la dependencia emocional como la esclavitud del siglo XXI. En el 2022 la revista San Gregorio de la Universidadd Nacional de Huancavelica publicó un artículo sobre la dependencia emocional en estudiantes universitarios en aislamiento social obligatorio debido al Covid – 19, teniendo como conclusión que una de cada tres mujeres y uno de cada dos hombres se encuentran en el nivel moderado o servero de dependencia emocional hacia la pareja.

La dependencia emocional hace referencia a un apego patológico, un estado de subordinación extrema hacia otra persona casi siempre debido a la necesidad de mantener el vínculo emocional y el afecto de esta.

Normalmente relacionada a una autoestima baja, la persona con dependencia emocional abandona su propio YO para poder “ encajar” en un papel que piensan debe cumplir dentro de una relación disfuncional en la que las decisiones son tomadas en su mayoría por la otra persona.

También se presenta un miedo exagerado a la separación, culpabilidad, ansiedad, miedo a la soledad, control de la pareja, celos y ruptura de relaciones interpersonales con amigos o familia.

La teoría define 3 tipos de dependencia emocional:

Dependiente afectivo. Asume el rol de demandante y necesitado, requiere atención, afecto y valoración.

Dependiente instrumental. Asume el rol necesitado, y demanda protección, orientación y cuidados.

Codependiente. Su rol es el de dador, salvador y ayudado de la otra persona. Provoca o acrecienta la dependencia del otro para asegurar su permanencia y convertirse en una persona imprescindible.

Claves para una relación sana

Es importante recordar que dentro de una relación sana la comunicación es abierta, viene en dos sentidos, se escucha y se es escuchado, sin miedo a juicios.

Hay mucho respeto y  lealtad mutuos que crean un lazo de confianza y seguridad dentro del vínculo; además, es vital el tiempo de calidad y el entendimiento de lo que la otra persona necesita para sentirse valorada ( lenguajes del amor ), aceptar que habrá diferencias, tener tiempo para uno mismo y cultivar las relaciones con la familia y amigos.

En la película “ las ventajas de ser invisible” el personaje del profesor Bill Anderson, dijo: “ aceptamos el amor que creemos merecer”, quererse a uno mismo es la base en la que cementaremos todas las relaciones y vínculos que crearemos a lo largo de nuestras vidas.

No hay que olvidar que la base para generar relaciones saludables, son el autoconocimiento y la autoestima, aceptar lo que somos y ser conscientes de lo que podemos mejorar, respetar nuestros límites y estar abiertos a respetar los límites de los demás.

Referencias

Real Academia Española. (2014). Diccionario de la lengua española (23a ed.).

Castelló, J. (2012). La superación de la dependencia emocional: Cómo impedir que el amor se convierta en un suplicio. Ediciones Corona Borealis.

Castro, S. (6 de febrero de 2024). Dependencia emocional no es amor. Instituto Europeo de Psicología Positiva.

Guillen, A ( 2024). Que es la dependencia emocional. Blog: PSICOPARTNER

Oré. J ( 2022). Dependencia emocional en estudiantes universitarios en aislamiento social obligatorio por Covid-19.Revista San Gregorio. Recuperado de:. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/8839103.pdf

ReiDoCrea. Revista electrónica de investigación Docencia Creativa. Volumen 2. Páginas 143-148.

«Disociación, el escape que necesitamos»

Imagina esto: te encuentras en medio de una discusión familiar, un clásico, y sin darte cuenta, de repente te encuentras mirando al vacío como si estuvieras paralizado(a). No es que no te importe lo que está pasando, es solo que, de alguna manera, tu mente decide tomar un pequeño descanso…mental, por supuesto. Esto me pasó hace poco. Mis hermanos estaban discutiendo como si no hubiera un mañana y, sin querer, mi cerebro hizo «click» y me desconecté. Mi cuerpo seguía allí, pero mi mente se fue a dar una vuelta, quien sabe a donde. ¿Te suena familiar?

¡No todo es tan malo como parece!

La disociación, es un mecanismo tan humano que nos permite «escapar» de una situación emocionalmente abrumadora, no es algo que deba ser visto necesariamente como algo negativo. En muchos casos, es una respuesta adaptativa, algo que nuestro cerebro hace para protegernos, para sobrellevar momentos de alta tensión emocional.

Pero, claro, en exceso no es tan bueno. Cuando se vuelve habitual o excesiva, puede interferir con nuestra capacidad para conectar con la realidad y las personas que nos rodean, por ejemplo, a veces me pasa que cuando leo un libro, tengo que volver a leer la misma oración varias veces, es como si mis ojos estuvieran en el papel, pero mi mente estuviera en otro lado o a veces, me doy cuenta de que estoy haciendo algo en piloto automático, como cuando camino sin darme cuenta de a dónde voy, o de repente llegó a un lugar sin recordar cómo llegué allí. ¿También te pasa?

La disociación, como ves, puede ir desde una simple desconexión momentánea hasta episodios más largos, pero, en su forma más momentánea, es una forma de protegernos cuando las cosas se vuelven emocionalmente complejas, cuando estamos sobreestimulados, o cuando pasamos por mucho estrés.

¿Por qué a veces no es tan funcional?

La disociación puede ser útil como una estrategia rápida para lidiar con el estrés, pero cuando se convierte en un mecanismo de defensa habitual, puede dejar de ser funcional.

Si tu mente se desconecta cada vez que algo se vuelve incómodo o abrumador, es probable que evites procesar las emociones que necesitas enfrentar. A largo plazo, esto puede hacer que las emociones no resueltas se acumulen y que te desconectes cada vez más de la realidad. Además, cuando la disociación se vuelve frecuente, puede afectar tus relaciones, ya que estar presente y conectar con los demás se vuelve más difícil.

Si «huyes» mentalmente en una conversación o durante una actividad importante, puedes perderte momentos importantes de conexión emocional con los demás. Y, aunque es comprensible que quieras evitar el conflicto o la incomodidad, a largo plazo, esto puede generar sentimientos de aislamiento o desconexión.

Es importante recalcar que en casos de trauma severo, como abuso o violencia, la disociación puede ser una respuesta de supervivencia y es un tema mucho más complejo del que se redacta en este artículo.

En estos casos la mente se «desconecta» para protegerse del dolor insoportable de la experiencia. Este tipo de disociación, aunque adaptativa en ese momento, puede volverse crónica y dificultar el proceso de sanación. En situaciones de estrés postraumático (TEPT), por ejemplo, la disociación puede ser un síntoma persistente, ya que la mente busca escapar de las emociones y recuerdos traumáticos que no han sido procesados.

¿Cómo lidiar con la disociación?

Hay técnicas muy útiles para traer de vuelta nuestra atención al presente y hacer que nuestro cerebro se conecte nuevamente al «aquí y ahora».

  1. Respiración profunda: Cuando me siento «fuera de mí misma», una de las mejores maneras de regresar al presente es parar un momento y tomar una respiración profunda. Inhala por la nariz, llena tu abdomen de aire (no solo el pecho) y exhala lentamente por la boca. Hazlo varias veces. Esto ayuda a calmar el sistema nervioso y a traer tu foco de atención al aquí y al ahora.
  2. Grounding (o enraizamiento): Esta es una técnica sencilla y poderosa. Se trata de usar nuestros sentidos para estar en el presente, por ejemplo, si sientes que te estás desconectando, puedes tocar un objeto con textura (como una taza, una bola antiestrés o algo que esté cerca), sentir su temperatura o peso. Incluso puedes detenerte a notar cosas en tu entorno: «¿Qué veo? ¿Qué escucho? ¿Qué huelo?» Esto te conecta con el mundo real y te ayuda a salir del piloto automático.
  3. Validación emocional: Hacer una pausa y reconocer en voz alta: “Ok, estoy disociando porque esta situación me está abrumando”, “aguanta, estoy disociando” es un primer paso. Validar tus emociones (incluso las que te hacen querer huir) puede ayudar a disminuir su intensidad.
  4. Movimientos físicos: A veces, simplemente mover el cuerpo ayuda a liberar tensiones. Caminar, estirarse o incluso saltar un poco en el lugar puede hacer maravillas para devolver la atención al cuerpo y salir de ese «mood automatico».
  5. Practicar mindfulness o atención plena: Hacer ejercicios pequeños de mindfulness en tu día a día, como estar 5 minutos completamente presente mientras tomas tu café, disfrutas de una caminata o te bañas, puede ayudarte a entrenar tu cerebro para estar más consciente y menos propenso a desconectarse en situaciones difíciles.

Todos tenemos nuestras formas de lidiar con lo que nos abruma. Sin embargo, aprender a manejarla y a conectar nuevamente con la realidad cuando sea necesario, es necesario  para mantener un balance emocional óptimo.

«Así que, la próxima vez que tu mente se pierda en un viaje astral, dale la bienvenida con una sonrisa y dile: “aquí estás de nuevo, disociando”. Pero también recuerda traer tu mente al “aquí y ahora”, con cariño, respeto y si es necesario, un poco de humor. “oye Ale, pellizca tu mano o toca tu nariz”. Porque, al fin y al cabo, ¿quién no se ha escapado un poco de vez en cuando?

“La vida no es un problema a ser resuelto, sino una realidad a experimentar”

 Alan Watts

LAS REDES SOCIALES EN LA SALUD MENTAL

Las redes sociales pueden terminar siendo más perjudiciales que beneficiosos si no tomas el control. Busca el equilibrio para proteger tu salud mental.

¿Qué consecuencias conlleva el uso excesivo o el mal uso de las redes sociales?

El Internet ha contribuido a numerosos beneficios a la sociedad, pero también ha generado riesgos, como la adicción a la tecnología y las consecuencias del mal uso. Es indudable que en la actualidad la tecnología y las redes sociales han llegado para quedarse y están profundamente integradas en nuestras vidas cotidianas. Sin embargo, los niños, adolescente, jóvenes y adultos enfrentan peligros de manera particular, muchas veces, no son plenamente conscientes de las posibles consecuencias negativas en sus vidas que podrían generar perjuicios para la salud mental y la integridad.  Cada vez más, los menores reciben teléfonos inteligentes a una edad temprana sin un control adecuado sobre su uso, sin límites horarios ni información preventiva. Esto está contribuyendo a un aumento acelerado de la adicción a las nuevas tecnologías y al uso inadecuado.

Muchos de nosotros disfrutamos estar conectados a las redes sociales, pero el uso excesivo de estas plataformas puede provocar adicción, ansiedad, depresión, baja autoestima, aislamiento entre otros.

La directora de Salud Mental del Ministerio de Salud, July Caballero Peralta, subrayó que es necesario fortalecer espacios de diálogo en el hogar donde se converse sobre las vidas de sus integrantes propiciando confianza y seguridad en niñas, niños y adolescentes; así como establecer límites claros en el tiempo y calidad de contenido al que los menores están expuestos en las redes.

¿Qué ocurre cuando las redes sociales afectan nuestra salud mental?

Aunque las redes sociales ofrecen beneficios significativos en términos de conectividad y comunicación, su uso excesivo está vinculado a un incremento en problemas de salud mental, afectando la percepción que tienen de sí mismos y de los demás en la vida real.

Estos son algunos de los principales problemas de salud mental que se han incrementado con el uso excesivo de los medios sociales (Maza,2024):

  • Trastornos del sueño

El uso desmedido de las redes sociales ha sido asociado con un incremento en la aparición de trastornos de sueño, ansiedad, depresión y problemas de autoestima, sobre todo en los más jóvenes, personas con edades comprendidas entre 16 y 26 años.

  • Acoso cibernético o ciberbullying

Así mismo, también se ha identificado la presencia de otros problemas como el bullying cibernético o ciberbullying, el cual es cada vez más frecuente entre los escolares, universitarios y adultos jóvenes.

Muchos de ellos admiten haber participado de este fenómeno, ya sea contribuyendo con el acoso cibernético o siendo víctimas de este. En este sentido, las redes sociales también se han convertido en un espacio en donde muchos descargan sentimientos de hostilidad y rechazo hacia otras personas, especialmente escudados en el anonimato, la falta de límites claros y la poca o nula consecuencia inmediata que tiene este tipo de comportamiento en línea. 

  • Ansiedad y síndrome de abstinencia

Por otra parte, aquellos que tienen dificultades para controlar el uso de las redes sociales, constantemente han experimentado síntomas de ansiedad, por la necesidad de estar conectado constantemente y así mantenerse actualizados de lo que sucede a su alrededor.

Esto ha llegado incluso a afectar hábitos de alimentación y sueño, generando una suerte de dependencia en algunas personas. 

  • Baja autoestima

Entre otros de los efectos del uso desmedido de las redes sociales, está el efecto negativo entre aquellas personas que las utilizan como una suerte de parámetro a partir del cual tienden a compararse.

Por ejemplo, estar pendientes de las publicaciones de amistades que se encuentran disfrutando de salidas o viajes, puede generar en algunas personas sentimientos de baja autoestima, ansiedad y depresión por sentir que no tienen los mismos logros o experiencias o también por considerar que lo que tienen no es suficiente en comparación con lo que muestran otras personas en una situación diferente.

Señales de advertencia

Las principales señales que indican una dependencia de las tecnologías de la información y comunicación o de las redes sociales, y que pueden reflejar una transición de una afición a una adicción, incluyen (Young, 1998):

  • Reducir el sueño a menos de 5 horas para mantenerse conectado a la red, dedicando tiempos de conexión excesivamente largos.
  • descuidar otras actividades importantes, como el contacto con la familia, las relaciones sociales, el estudio o el cuidado personal.
  • Recibir quejas de personas cercanas, como familiares o amigos, sobre el uso excesivo de la red.
  • Pensar constantemente en la red, incluso cuando no se está conectado, y experimentar irritación extrema cuando la conexión es lenta o se interrumpe.
  • Intentar limitar el tiempo de conexión sin éxito, y perder la noción del tiempo mientras se está en línea.
  • Mentir acerca del tiempo real que se pasa conectado o jugando a videojuegos.
  • Aislarse socialmente, mostrarse irritable y experimentar una disminución en el rendimiento académico.
  • Sentir una euforia o excitación inusual al estar frente al ordenador.

Estrategias de prevención

Es necesario un enfoque equilibrado en el uso de las tecnologías y las redes sociales.

Los padres y educadores deben ayudar a los niños y adolescentes a desarrollar la habilidad de la comunicación cara a cara, lo que, entre otras cosas, supone (Ramón-Cortés, 2010):

  • Limitar el uso de aparatos y pactar las horas de uso del ordenador.
  • Fomentar la relación con otras personas.
  • Potenciar aficiones tales como la lectura, el cine y otras actividades culturales.
  • Estimular el deporte y las actividades en equipo.
  • Estimular la comunicación y el diálogo en la propia familia.
  • Desarrollar actividades grupales, como las vinculadas al voluntariado.

En conjunto, estas estrategias están diseñadas para ayudar a los niños y jóvenes a desarrollar hábitos saludables de uso de la tecnología, equilibrando su tiempo en línea con otras actividades y garantizando un entorno digital seguro.

Restringir el tiempo de conexión a la red durante la infancia y adolescencia (no más de 1,5-2 horas al día, excepto los fines de semana), ubicar los ordenadores en áreas comunes (como el salón) y supervisar el contenido al que se accede son estrategias adicionales importantes (Mayorgas, 2009).

BIBLIOGRAFÍA:

Violencia: La antesala a los trastornos por estrés

Tenemos de conocimiento que los delitos violentos son sucesos negativos, que son vividos de forma brusca y que generan terror e indefensión, ponen en peligro la integridad física o psicológica de una persona y dejan a la víctima en tal situación emocional, que es incapaz de afrontarla con sus recursos psicológicos habituales. Cualquier delito es causa de un trauma, que supone un quiebre en el sentimiento de seguridad de una persona y lo cual va a repercutir en el entorno cercano y la familia. 

El padecimiento de un delito violento supone un ataque directo al sentimiento de seguridad de quien lo sufre, del que deriva una afectación en sus estructuras psíquicas.

Para Kilpatrick, un delito violento es un suceso negativo vivido de forma brusca, que genera terror e indefensión y pone en peligro la integridad física o psicológica de la persona, lo que deja a la víctima en tal situación emocional que es incapaz de afrontarla con sus recursos psicológicos habituales.

Dentro de los delitos violentos existen diferentes características multicausales que son complejas. El ambiente y las características de las personas tienen relación con la génesis de ciertos trastornos. De igual manera, la percepción social que se tiene de los trastornos, está relacionada con la ejecución de conductas violentas, provocando así una mayor dificultad de integración y marginación de las personas que lo sufren.

Echeburúa (2008) menciona que las personas que sufren trastornos mentales, automáticamente se relacionan con la violencia, ya que, estos sujetos son más propensos a ser objeto de violencia que protagonistas de ella, y que “la situación de esta bajo un trastorno mental, convierte a estas personas en seres más proclives de ser víctimas, que protagonistas”, porque la percepción social que se tiene del trastorno mental, está íntegramente relacionada con la ejecución de conductas violentas, lo que provoca una mayor dificultad de integración y marginación de las personas que lo sufren. Sin embargo, también hay personas que padecen trastornos y que ejercen acciones peligrosas. Generalmente, esta última idea ocurre cuando el protagonista está inmerso en el consumo de alcohol y drogas, no está o no ingiere el tratamiento correspondiente y cuando no cuenta con un apoyo familiar y social.

Desarrollo

  1. Estrés postraumático

El trastorno por estrés postraumático (TEPT) constituye el eje psicopatológico fundamental sobre el que gravita el trauma. La importancia de este trastorno no es reciente, ya que comenzó a ser estudiado en el Siglo XIX.  El TEPT ha sufrido un largo camino: maltrato infantil, agresiones sexuales, incendios, accidentes de tráfico, desastres naturales, atentados terroristas, torturas, han sido, entre otros, los aspectos más estudiados por los investigadores.

El síndrome o trastorno de estrés postraumático fue catalogado como un trastorno de ansiedad que tiene características singulares. Básicamente, lo padecen personas que “son víctimas de sucesos aversivos e inusuales de forma brusca, tales como las consecuencias de la guerra (Albuquerque, 1992), las agresiones sexuales (Echeburúa, Corral, Sarasúa y Zubizarreta, 1990), los accidentes (Alario, 1993) o las catástrofes (Holen, 1991).

Los resultados de diferentes estudios muestran que hay una indiscutible relación entre la ocurrencia de una situación traumática y el riesgo de sufrir problemas psicológicos posteriores. El estudio del trauma relacionado con la guerra también ha servido como paradigma en la investigación de otros tipos de estrés postraumático, como, por ejemplo, las situaciones traumáticas que ocurren durante la infancia. Los resultados de los distintos trabajos indican que es frecuente encontrar síntomas de TEPT tanto entre las víctimas de maltrato infantil, como entre las de abuso sexual infantil.

El hecho de ser víctima de un delito puede causar unas repercusiones psicológicas muy negativas en la estabilidad emocional de las personas afectadas, especialmente en el caso de las víctimas de violación. Las investigaciones sobre agresiones sexuales han contribuido a que aparezcan datos sobre la frecuencia del TEPT en la población general, aunque no resulta fácil hacer una estimación precisa de la presencia de este fenómeno en la sociedad, ya que muchas de las víctimas no denuncian la agresión, ni acuden a hospitales o servicios de atención a la mujer, lo que dificulta la valoración epidemiológica. Los resultados de estas investigaciones coinciden en afirmar que el hecho de ser víctima de una agresión sexual pone a la víctima bajo un elevado riesgo de padecer TEPT, incluso en mayor medida que otras situaciones traumáticas.

El abuso emocional continuado, aún cuando no exista violencia física, provoca consecuencias muy graves desde el punto de vista de la salud mental de las víctimas. En efecto, se diagnostica trastorno de estrés postraumático en personas que han sufrido “solo” maltrato psicológico crónico (Echeburúa et al., 1996a), y se han realizado estudios que demuestran que la violencia psicológica tiene consecuencias tan perniciosas para las víctimas como la violencia física.

Las víctimas de abuso sexual tienen una incidencia alta de trastorno por estrés postraumático (TEPT), trastorno del pánico y abuso de SPA. Se ha documentado una estrecha relación entre el TEPT y el uso de la fuerza o amenazas por parte del agresor; además, se ha sugerido que el TEPT se asocia con la gravedad del abuso, el número de eventos de abuso, la duración y frecuencia del abuso y la presencia de penetración, la exposición previa a otros sucesos traumáticos esto especialmente a una edad temprana como se menciono anteriormente; el sexo femenino, el bajo nivel de educación y de ingresos y algunos factores biológicos (como la hiperactivación noradrenérgica e hipofunción del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal del individuo).

  1. Trastorno adaptativo

Según el DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), el trastorno adaptativo o los trastornos de adaptación se definen como trastornos mentales relacionados con el estrés. Los eventos estresantes o una alta frecuencia de circunstancias desagradables son la mayor y primera causa de dichos trastornos (Kocalevent, Mierke, Danzer, & Burghard, 2014); en otras palabras, el trastorno adaptativo no se desarrolla sin estar presente el estrés. Específicamente, los trastornos de adaptación se pueden considerar como “respuestas desadaptativas a un estrés continuo o severo, en la medida en la que interfieren con mecanismos de afrontamiento eficaces que dificultan el funcionamiento social adecuado» (OMS, 2013). El trastorno adaptativo, generalmente, provoca malestar significativo y prolongado, pérdida de interés, tristeza, sensación de indefensión y ansiedad en el paciente. Sus consecuencias son extremadamente importantes dado que en algunas ocasiones puede provocar pensamientos e incluso acciones suicidas.

Se ha demostrado que, tras sufrir algunas situaciones estresantes, algunos individuos aprenden a prestar más atención a sus sensaciones fisiológicas y a interpretarlas como amenazantes cuando se sienten estresados, lo que a su vez genera mayores niveles de ansiedad (Rapee, Litwin, & Barlow, 1990) y un estado de ánimo deprimido, debido a la falta de control percibido sobre la situación. En otras palabras, algunas personas pueden terminar reaccionando al estrés de la misma manera que otras personas reaccionaron ante un verdadero peligro físico. Por lo tanto, los estresores pueden ser los precursores de la aparición y el mantenimiento del trastorno adaptativo en algunos individuos.

Síntomas del trastorno adaptativo

Los síntomas de los trastornos de adaptación se desarrollan cuando la persona se encuentra en una situación particularmente difícil o en un evento vital estresante al que debe adaptarse, como por ejemplo, una pérdida, una relación íntima problemática, un conflicto familiar, una oposición o evaluación académica complicada, un cambio de domicilio no deseado, dificultades financieras, cambio de trabajo, una decepción o un fracaso.

  • Los síntomas típicos del trastorno adaptativo son: bajo estado de ánimo, tristeza, llanto, preocupación, ansiedad, dificultad para respirar, opresión en el pecho, insomnio y problemas de concentración.
  • Otras manifestaciones comunes son baja autoestima, sentimientos de desesperanza, miedo, sentirse atrapado sin escapatoria, dudas constantes, incapacidad para planear actividades o llevar a cabo con normalidad la rutina diaria, y sentirse solo o sola.
  • En el caso de niños y adolescentes los síntomas del trastorno adaptativo son levemente distintos. En lugar de sentirse tristes, algunos niños pueden mostrarse irritables, con problemas para dormir y con un bajo rendimiento académico.

No se han encontrado correlatos físicos específicos para los trastornos de adaptación, no obstante, los pacientes deberían consultar a su médico de cabecera en el caso de dolores (especialmente de cabeza, cuello y espalda) o molestias, fatiga, problemas digestivos, de sueño o dermatológicos.

Diagnóstico del trastorno adaptativo

Desarrollo de síntomas emocionales o del comportamiento en respuesta a un factor o factores de estrés identificables que se producen en los tres meses siguientes al inicio del origen del estrés. Estos síntomas o comportamientos son clínicamente significativos, como se pone de manifiesto por una o las dos características siguientes:

  1. Malestar intenso desproporcionado a la gravedad o intensidad del factor de estrés, teniendo en cuenta el contexto externo y los factores culturales que podrían influir en la gravedad y la presentación de los síntomas.
  2. Deterioro significativo en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  3. La alteración relacionada con el estrés no cumple los criterios para otro trastorno mental y no es simplemente una exacerbación de un trastorno mental preexistente.
  4. Los síntomas no representan el duelo normal.
  5. Una vez que el factor de estrés o sus consecuencias han terminado, los síntomas no se mantienen durante más de otros seis meses.
  6. La información que se ofrece en este artículo tiene una función divulgativa y orientadora. Todo diagnóstico relacionado con el trastorno adaptativo y cualquier otro trastorno psicológico, requieren de una completa y minuciosa evaluación y estudio que siempre serán realizados por profesionales sanitarios de psicología.

Tipos de trastorno adaptativo y prevalencia

Los siguientes especificadores se utilizan para identificar los subtipos del trastorno adaptativo:

  • Con estado de ánimo deprimido: Predomina el estado de ánimo bajo, las ganas de llorar o el sentimiento de desesperanza.
  • Con ansiedad: Predomina el nerviosismo, la preocupación, la agitación o la ansiedad de separación.
  • Con ansiedad mixta y estado de ánimo deprimido: Predomina una combinación de depresión y ansiedad.
  • Con alteración de la conducta: Predomina la alteración de la conducta.
  • Con alteración mixta de las emociones o la conducta: Predominan los síntomas emocionales (p. ej., depresión, ansiedad) y una alteración de la conducta.
  • Sin especificar: Para las reacciones de mala adaptación que no se pueden clasificar como uno de los subtipos específicos del trastorno de adaptación.

La prevalencia estimada utilizando datos del estudio Europeo Outcome of Depression International Network (ODIN) fue de 0.5% para los trastornos de adaptación.

Tratamiento del trastorno adaptativo

El principal objetivo del tratamiento del trastorno adaptativo es reducir y eliminar los síntomas de modo que la persona pueda recuperar un nivel de funcionamiento normal.

La Terapia Cognitivo Conductual es el tratamiento para los trastornos de adaptación que obtiene mejores resultados basados en técnicas científicas.

Objetivos del tratamiento cognitivo conductual

  • Identificar los estresores que están afectando al paciente y determinar si se pueden reducir o eliminar (entrenamiento en solución de problemas).
  • Comprender y reformular el significado del estresor para el paciente.
  • Elaborar una lista de las consecuencias negativas experimentadas por el paciente y trabajar conjuntamente para reducirlas.
  • Dotar al paciente de habilidades de afrontamiento (autorregulación emocional, evitación de afrontamiento desadaptativo, conducta asertiva, reestructuración cognitiva y autoinstrucciones positivas).
  • Ayudar al paciente a cambiar su interpretación del estresor, realizar ejercicio físico, aprender a relajarse, establecer relaciones, movilizar el apoyo social (no solo aprender a solicitarlo sino a aceptarlo), manejar sus emociones y los estresores mediante la inteligencia emocional.

     3.  Trastorno por estrés agudo

El trastorno por estrés agudo consiste en una reacción disfuncional, desagradable e intensa que comienza poco después de un acontecimiento traumático o abrumador y que se prolonga durante menos de un mes. Si los síntomas persisten durante más de un mes, se diagnostica un trastorno de estrés postraumático.

El acontecimiento traumático ha sido definido por la Asociación Psiquiátrica Americana como aquella situación psicológicamente estresante que sobrepasa el repertorio de las experiencias habituales de la vida (como puede ser un duelo simple, una enfermedad crónica, una pérdida económica o un conflicto sentimental), que afectará prácticamente a todas las personas y que provocará un intenso miedo, terror y desesperanza, con una seria amenaza para la vida o la integridad física personal o de un tercero (Calzada, Oliveros, & Acosta, 2012).

En el caso del trastorno por estrés agudo, las personas han atravesado un evento traumático, experimentado directamente (una lesión grave o amenaza de muerte) o indirectamente (ser testigo de acontecimientos que les suceden a otros). Las personas tienen recuerdos recurrentes del trauma, evitan los estímulos que les recuerdan el trauma y aumentan su estado de alerta. Los síntomas comenzarán en las cuatro semanas siguientes al episodio traumático y durarán un mínimo de tres días pero, a diferencia del trastorno por estrés postraumático, no duran más de un mes. Las personas que experimentan este trastorno pueden presentar síntomas disociativos (Warren Barnhill, 2020).

Criterios Diagnósticos DSM V

Para cumplir con los criterios diagnósticos, los pacientes deben haber estado expuestos directa o indirectamente a un evento traumático, y deben estar presentes mayor o igual de los nueve siguientes síntomas durante un período entre tres días y un mes:

  • Recuerdos angustiantes, recurrentes, involuntarios e intrusivos del evento.
  • Sueños angustiantes recurrentes sobre el evento.
  • Reacciones disociativas (flashbacks) en las que los pacientes sienten como si el evento traumático se estuviese repitiendo.
  • Intensa angustia psicológica o fisiológica cuando recuerda el episodio.
  • Incapacidad persistente de sentir emociones positivas.
  • Un sentido de la realidad distorsionado.
  • Incapacidad de recordar una parte importante del evento traumático.
  • Esfuerzos para evitar recuerdos angustiantes, pensamientos o  sentimientos asociados con el evento.
  • Esfuerzos para evitar factores externos que rememoran el suceso (personas, lugares, conversaciones, actividades, objetos, situaciones).
  • Trastorno del sueño.
  • Irritabilidad o crisis de enojo.
  • Hipervigilancia.
  • Dificultades para concentrarse.
  • Respuesta de sobresalto exagerada.

Además, las manifestaciones deben provocar malestar intenso o deteriorar significativamente el funcionamiento social u ocupacional, y no deben ser atribuibles a los efectos fisiológicos de una sustancia o de otro trastorno médico.

Conclusiones

Como podemos observar, el trastorno por estrés postraumático, el trastorno por estrés agudo y el trastorno adaptativo tienen en común un evento que causa un alto nivel de estrés, lo que conlleva a sentimientos encontrados, como tristeza, mal ánimo, miedo, ansiedad, etc. Ante situaciones de violencia, donde hay un abusador y una víctima, se pueden presentar estos síntomas en mayor o menor nivel, los cuales deben ser identificados oportunamente para una intervención exitosa. 

De igual forma se puede notar que existe un gran impacto emocional de la violencia sexual, varias investigaciones dieron como resultado que tanto trastornos depresivos, ansiosos, comportamentales son unos de los más frecuentes en la población que ha sufrido este tipo de violencia.  Es por ello que se deben tomar acciones, un ejemplo de ello serían las capacitaciones para las personas que son servidores de salud, para que ellos puedan poder brindarle la ayuda necesaria a víctimas de violencia, pero sobre todo brindarle una atención que sea integral, tanto física como psicológica. 

Referencias

Ayala, J. L. M., & de Paúl Ochotorena, J. (2004). Trastorno por estrés postraumático en víctimas de situaciones traumáticas. Psicothema, 16(1), 45-49.

Ayuso-Mateos, J. L., Vazquez-Barquero, J. L., Dowrick, C., Lehtinen, V., Dalgard, O. S., Casey, P., Odin Group (2001). Depressive disorders in Europe: Prevalence figures from the ODIN study. British Journal of Psychiatry, 179, 308–316.

Brito, R. M., & Uriarte, R. V. (2003). El síndrome de estrés postraumático y las víctimas de violación. Psicología y Salud, 13(1), 27-36.

Calzada, A., Oliveros, Y. C., & Acosta, Y. (2012). Trastorno por estrés agudo: Presentación de un caso. Cuadernos de Medicina Forense, 18(1), 27-31. https://dx.doi.org/10.4321/S1135-76062012000100004

Kocalevent, R. D., Mierke, A., Danzer, G., & Burghard, F. K. (2014). Adjustment disorders as a stress-related disorder: A longitudinal study of the associations among stress, resources, and mental health. PLoS One, 9 (5).

Rapee, R. M., Litwin, E. M., & Barlow, D. H. (1990). Impact of life events on subjects with panic disorder and on comparison subjects. American Journal of Psychiatry, 147, 640-644

Rincón, P. P. (2004). Trastorno de estrés postraumático en mujeres víctimas de violencia doméstica: evaluación de programas de intervención. Universidad Complutense de Madrid, Servicio de Publicaciones.

Warren, J. (2020) Trastorno por estrés agudo. https://www.msdmanuals.com/es-pe/professional/trastornos-psiqui%C3%A1tricos/trastorno-de-ansiedad-y-trastornos-relacionados-con-el-estr%C3%A9s/trastorno-por-estr%C3%A9s-agudo

World Health Organization (2013) ICD-11 beta draft.

El Universo del Autismo Infantil: Descubriendo Síntomas, Diagnósticos, Tratamientos y Vínculos Familiares

Introducción:

En el vasto universo de la mente, hay un fenómeno que brilla con una luz única y enigmática: el autismo infantil. Como astrónomos de la mente, nos adentramos en este cosmos fascinante para descubrir las estrellas y constelaciones que componen este intrigante paisaje neurodiverso. 

El autismo infantil es un trastorno del neurodesarrollo que afecta a la comunicación, las habilidades sociales y el comportamiento que presenta un desafío complejo para los niños, sus familias y la comunidad médica en general. En este artículo, exploraremos a fondo los diversos aspectos del autismo infantil, desde su identificación temprana hasta las estrategias de intervención y el impacto en las familias.

8 sugerencias para pasar el verano con niños con autismo

Síntomas del Autismo Infantil:

El autismo infantil se manifiesta de diferentes maneras en cada niño, lo que dificulta su diagnóstico y tratamiento. Los síntomas pueden incluir dificultades en la comunicación verbal y no verbal, como la falta de desarrollo del lenguaje o el uso inusual del mismo, al igual que dificultades en la interacción social, como la incapacidad para establecer relaciones con sus pares o la falta de reciprocidad emocional. Además, muchos niños con autismo muestran comportamientos repetitivos o estereotipados, así como intereses restringidos y actividades obsesivas.

Métodos de Diagnóstico:

El diagnóstico del autismo infantil es un proceso multidisciplinario que requiere la participación de profesionales de la salud mental, pediatras, neurólogos y otros especialistas. Se basa en la observación clínica, en la recopilación de información de los padres y cuidadores, y en la aplicación de herramientas de evaluación específicas, como el ADOS y el ADI-R. Además, es importante considerar el historial médico y el desarrollo del niño en su totalidad para llegar a un diagnóstico preciso y completo.

Tratamiento del Autismo Infantil:

El tratamiento del autismo infantil es individualizado y adaptado a las necesidades específicas de cada niño. 

1. Terapia Conductual:

La terapia ABA (Análisis Aplicado del Comportamiento) es uno de los enfoques terapéuticos más comunes y efectivos para el autismo infantil. Se basa en principios científicos del aprendizaje y se enfoca en enseñar nuevas habilidades y reducir comportamientos problemáticos, a través de técnicas de refuerzo positivo y moldeamiento. Los terapeutas ABA trabajan individualmente con cada niño, utilizando procedimientos estructurados y repetitivos para enseñar habilidades sociales, de comunicación, académicas y de vida diaria. El programa de intervención se diseña específicamente para abordar las necesidades únicas de cada niño y se ajusta regularmente según su progreso.

2. Terapia del Lenguaje:

La terapia del habla y lenguaje es fundamental para los niños con autismo que presentan dificultades en la comunicación verbal y no verbal. Los terapeutas del habla y lenguaje trabajan con los niños para desarrollar habilidades de comunicación funcional, como el habla, el lenguaje expresivo y receptivo, la pragmática del lenguaje (uso social del lenguaje) y la comprensión del lenguaje. Utilizan una variedad de técnicas y actividades, como juegos interactivos, imágenes visuales, tarjetas de comunicación y dispositivos de comunicación aumentativa y alternativa (AAC), para ayudar a los niños a comunicarse de manera efectiva en diferentes contextos y situaciones.

3. Desarrollo de Habilidades Sociales y Emocionales:

Una parte importante del tratamiento del autismo infantil es el desarrollo de habilidades sociales y emocionales. Los niños con autismo a menudo tienen dificultades para comprender y responder adecuadamente a las señales sociales, como el contacto visual, las expresiones faciales y las señales emocionales de los demás. Los terapeutas utilizan técnicas de juego estructurado, modelado de comportamientos sociales apropiados, roleplaying y actividades grupales para enseñar habilidades sociales y emocionales básicas, como tomar turnos, compartir, expresar emociones y resolver conflictos de manera constructiva. También se enfocan en el desarrollo de la empatía y la comprensión de las emociones propias y de los demás.

Qué es la terapia ABA?

4. Desarrollo de Habilidades Académicas y de Autonomía:

Además de las habilidades sociales y del lenguaje, es importante desarrollar habilidades académicas y de autonomía en los niños con autismo. Los terapeutas trabajan en estrecha colaboración con los niños para enseñar habilidades académicas básicas, como la lectura, la escritura, las matemáticas y la resolución de problemas. También se centran en el desarrollo de habilidades de vida diaria, como la higiene personal, la organización, la planificación y la independencia en las actividades cotidianas. Utilizan técnicas de modelado, instrucción directa, reforzamiento positivo y generalización para ayudar a los niños a adquirir y generalizar estas habilidades en diferentes entornos y situaciones.

5. Apoyo Continuo y Participación de la Familia:

El éxito del tratamiento del autismo infantil depende en gran medida del apoyo continuo de los padres y cuidadores. Los terapeutas trabajan estrechamente con las familias para brindarles las herramientas y estrategias necesarias para apoyar el desarrollo de sus hijos en el hogar y en la comunidad. Esto puede incluir la capacitación en técnicas de manejo del comportamiento, la creación de un ambiente estructurado y predecible, el establecimiento de rutinas consistentes y la promoción de la comunicación y la interacción social en el hogar.

Impacto en la Familia:

El autismo infantil puede tener un impacto significativo en las familias, tanto emocional como financieramente. Los padres y cuidadores enfrentan desafíos únicos, como el estrés emocional, la falta de apoyo social y las dificultades para acceder a servicios adecuados para sus hijos. Además, el autismo puede afectar la dinámica familiar y las relaciones entre los miembros de la familia, lo que requiere adaptaciones y estrategias de afrontamiento efectivas. Es importante que las familias tengan acceso a recursos y apoyo adecuados, como grupos de apoyo, terapia familiar y servicios de intervención temprana, para ayudarles a enfrentar estos desafíos de manera efectiva.

Consideraciones Éticas y Sociales:

Además de los aspectos clínicos del autismo infantil, también es importante considerar las implicaciones éticas y sociales de este trastorno. La inclusión y aceptación de las personas con autismo en la sociedad son fundamentales para garantizar su bienestar y calidad de vida. Reducir el estigma asociado con el autismo y promover la igualdad de oportunidades para todos los niños, independientemente de sus habilidades o discapacidades, es un objetivo crucial en la lucha por la inclusión y la equidad.

Conclusión:

A medida que continuamos explorando el autismo infantil, la investigación y el desarrollo de intervenciones más efectivas y accesibles para los niños y sus familias, es fundamental. Además, se debe aumentar la conciencia pública y reducir el estigma asociado con el autismo, para promover una mayor inclusión y aceptación en la sociedad. Con un enfoque multidisciplinario y colaborativo, podemos trabajar juntos para mejorar la calidad de vida de las personas con autismo y sus familias.

Referencias 

Díaz Atienza, F. (2018). El autismo. Del diagnóstico a la intervención. Editorial Síntesis.

Fernández, L. (2016). Guía de intervención en los trastornos del espectro autista. TEA Ediciones.

Rivière, A., Martos, J. (2005). Autismo: el niño y su mundo. Ediciones Pirámide.

Rodríguez, S. (2014). Autismo y síndrome de Asperger: una guía para comprenderlos y tratarlos. Ediciones Paidós.

Suicidio: ¿Qué hacer con el dolor?

¿Qué temores aparecen cuando escuchamos la palabra suicidio? Tal vez lo que más se nos aproxime es imaginar uno de los escenarios más complejos donde nos podamos encontrar: la muerte súbita y repentina de un ser querido. 

¿Qué encierra el suicidio? 

Según la Organización Mundial de la Salud, lo define como el acto deliberado inicial y realizado por una persona en pleno conocimiento de su propia expectativa de un desenlace fatal. 

Según sus estadísticas, la OMS data que alrededor de 800,000 personas en todo el mundo mueren por suicidio cada año, con mayor predominancia en hombres que en mujeres (la tasa de mortalidad media en el 2012: 11.4 por cada 100,000; 15 para hombres y 8 para mujeres; OMS, 2014; es decir, una muerte cada 40 segundos). 

Mitos y verdades 

Dentro de un fenómeno tan complejo como el suicidio vemos que el estigma y las barreras de los estereotipos, los prejuicios y la discriminación hacen más difícil la búsqueda de ayuda y de superación a dicho problema. Es cuando buscar los recursos de apoyo, información en líneas de ayuda y en sitios web para la prevención del suicidio, así como otras herramientas disponibles para la comunidad, es sumamente imprescindible. A continuación desglosamos algunos mitos y verdades: 

MITOREALIDAD
Hablar del suicidio es una mala idea y puede interpretarse como un estímulo para quitarse la vida.Está demostrado que hablar sobre el suicidio, en vez de incitar, provocar o introducir en esa idea, reduce el peligro de llevarlo a cabo y puede ser la única posibilidad que se le ofrezca el sujeto para el análisis de sus propósitos. 
El riesgo de suicidio es hereditario, por lo tanto, no se puede prevenir. Recordemos que el comportamiento suicida tiene múltiples causas. Aunque se puedan encontrar varios miembros de una misma familia que hayan fallecido por este motivo, cada caso está influido por factores bio-psico-sociales particulares.  
Solo las personas con trastornos mentales son suicidas.Los problemas de salud mental pueden ser un factor de riesgo de presentar estos comportamientos; sin embargo, no se les puede atribuir la causa directa (como si la relación entre problemas de salud mental-conducta suicida fuera lineal, evidente y unívoca).
El que intenta un suicidio es un cobarde o un valiente.Este criterio pretende equiparar el fenómeno del suicidio con una cualidad negativa/positiva de la personalidad; cuando en realidad es una condición transitoria a causa de un fuerte sufrimiento.
La mayoría de los suicidios suceden repentinamente sin advertencia previa. La mayoría de las muertes por suicidio han sido precedidas de signos de advertencia verbal o conductual (el 80%), solo algunos ocurren sin advertencia previa. Es por esto que es muy importante conocer los signos de alerta. 
Solo las personas mayores se suicidan, los niños no se suicidan. Si bien el grupo de riesgo en nuestro país se encuentra entre los jóvenes, se han registrado muertes en las diferentes etapas de la vida, como por ejemplo, en niñas, niños y adolescentes. 

Una vez entendidos los mitos y verdades que engloba el suicidio, podemos comprender con un mejor panorama las señales de alerta. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Sentir desesperanza, impotencia, falta de valor, tristeza. 
  • Perder interés en actividades que, por lo general, se consideran agradables.
  • Cambiar patrones de alimentación y de sueño.
  • Sentirse ansioso, irritable, inquieto.
  • Padecer dolor físico sin una causa física.
  • Bajar el rendimiento escolar o laboral.
  • Tener dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
  • No querer estar en contacto con otras personas.
  • Tener pensamientos suicidas o relacionados con la muerte.
  • Tener cambios de personalidad o de humor repentinamente.
  • Descuidar la apariencia o higiene.
  • Regalar pertenencias significativas.
  • Atender asuntos del final de la vida, como crear un testamento o poner en orden el seguro de vida.
  • Despedirse de amigos y seres queridos.

Si alguna de estas señales te hacen ruido y las has podido presenciar en un ser querido o en ti mismo, ¡no estás sólo! Frente a estas características podemos vernos en un contexto complejo, pero la intervención inmediata es esencial y para poder prevenir el suicidio aquí hay una lista de acciones a tomar en cuenta: 

  1. Escuchar con apertura y respeto, ante una declaración como quisiera morir, uno puede sentir mucho nerviosismo, pero lo mejor siempre es continuar escuchando y mantener toda la atención a la persona que en confianza nos revela dicha información. 
  2. Generar un ambiente de comunicación franca en donde la persona que sé que manifiesta el riesgo de suicidio pueda explayarse con libertad y soltura, sin valores de juicio o alguna inseguridad que haga difícil la comunicación. 
  3. Mostrar empatía y sensibilidad frente a los comentarios o ideas que se pueden estar presentando, ya que también ayuda explorar y tener una mejor comprensión respecto al sufrimiento de la otra persona y los motivos por los cuales quiere quitarse la vida.
  4. Evitar juzgar o interrumpir a la persona, ya que entendemos que, por el nerviosismo o por recabar la información dentro de ese contexto, podamos ser un poco intrusivos al momento de dialogar un tema tan complejo como es el suicidio. Esto podría ser que se retroceda en la intención de poder compartir su dolor y sería perjudicial ya que la comunicación se vería interrumpida y la persona se encontraría aún más vulnerable. 
  5. Explorar la disponibilidad del apoyo social, siendo este tan importante, podemos hacerle notar que existen otras opciones de las cuales puede recibir ayuda, ya sean familiares o amigos. 
  6. Exponer la posibilidad de recibir ayuda profesional, esta es una gran alternativa, ya que la consulta con un especialista podría ser beneficiosa para abordar el problema, mediante herramientas y técnicas terapéuticas o incluso con la intervención hospitalaria o de fármacos. 
  7. Promueva factores protectores, en este sentido, podemos hacerle notar a la persona que entienda que hay cosas que tienen mucho valor y significado en su entorno, o que incluso existen propósitos y metas que se verían truncadas por el acto de quitarse la vida. Por ejemplo: terminar la carrera, obtener un ascenso en el trabajo, dejar a las mascotas desamparadas, etcétera. 

El suicidio es sinónimo de sufrimiento. No importa la temporalidad del dolor, los tormentos del pasado, las preocupaciones del presente o la desesperanza del futuro, siempre se busca intentar con muchas estrategias, aminorar el dolor. Sea cual sea el caso, se debe propiciar un ambiente de comprensión, sin juicios de valor que hagan más difícil aun el momento que transita la persona y que experimenta la ideación suicida, o que pone de manifiesto la posibilidad de morir hasta acabar con su dolor por medio del suicidio. 

Las redes de apoyo son fundamentales, pero también el propio autocuidado. Al ser esto una estrategia para poder anticiparnos al suicidio, podemos: 

  • Fomentar relaciones sociales saludables.
  • Gestión del estrés.
  • Realizar actividades físicas y culturales.
  • Fomentar la comunicación en casa y estar alerta frente a los cambios sobre todo conductuales.
  • Facilitar a los jóvenes (población de riesgo) los contactos de especialistas en atención de gestión de emociones/toma de decisiones. 
  • Contar con un personal capacitado para poder detectar y actuar ante el comportamiento de riesgo suicida en las instituciones educativas.
  • Promover hábitos de vida saludable y los servicios de salud mental.

La prevención del suicidio es tarea de todos, porque representa uno de los fenómenos más insidiosos en nuestra sociedad. Todos somos miembros de una misma cultura donde la conciencia y la comprensión pública debe estar sumamente involucrada en la lucha frente a los pensamientos suicidas, debe haber una intervención a tiempo, prevención y la reducción del estigma.

Los medios de comunicación también conforman una gran ayuda y los grupos de apoyo desempeñan un papel muy importante debido a la difusión masiva, lo que garantiza el cuidado y la prevención ante conductas que atenten contra la vida. Este es un avance fundamental en la reducción de las barreras que solo nosotros somos capaces de superar. Salvar vidas al prevenir el suicido no solo nos hace una sociedad más empática, sino eficiente frente a un fenómeno que va en aumento. 

Referencias

Organización Mundial de la Salud (2014). Preventing Suicide: A Global Imperative. Ginebra: WHO Press. 

Contreras-Cordova, C., Atencio-Paulino, J., Sedano, C., Ccoicca-Hinojosa, F., & Paucar, W. (2022). Suicidios en el Perú: Descripción epidemiológica a través del Sistema Informático Nacional de Defunciones (SINADEF) en el periodo 2017-2021. Revista de Neuro-Psiquiatría85(1), 19-28. http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-85972022000100019

Gutiérrez-García, A., Contreras, C., & Orozco-Rodríguez, R. (2006). El suicidio, conceptos actuales. Salud mental29(5), 66-74. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252006000500066

National Institute of Mental Health (2023). Suicide Prevention https://www.nimh.nih.gov/health/topics/suicide-prevention

Depresión: Un viaje hacia la luz en medio de la oscuridad

“La soledad me consume, incluso cuando estoy rodeada de tanta gente”, “Siento que estoy perdiendo la batalla contra mis propios pensamientos”, “Qué sentido tiene levantarse de la cama si todo parece tan oscuro, me duele”, “A veces desearía poder simplemente desaparecer y dejar de sentir todo”, “No puedo recordar la última vez que me sentí genuinamente feliz”, “Me pregunto si alguna vez podré salir de este agujero oscuro en el que estoy”.

¡Estas son frases que las personas que tienen depresión dicen y sienten! Necesitan un abrazo, lo necesitan de nosotros, ¡pero, a la vez, no! ¿Sabes por qué? Porque con el transcurso del tiempo él o ella ya asoció el interés y valor de su persona hacia el resto como si no importara nada, porque en el momento no indicado, no estuvieron presentes y ahora permanece preguntándose e hiriéndose con esas preguntas. Está sensible y se siente irreparable, necesita verdaderamente tu apoyo y mi apoyo, porque cada día se está agobiando más y más, y si no llegaras en su auxilio pronto, si no te das cuenta, ¡lo lamentarás! Sí sospechas de alguien que necesite ese abrazo, dáselo, porque un abrazo nunca está de más… Un día, yo, tú escritora, lo necesité, espero que este artículo te pueda motivar a tomar esa iniciativa de ayuda.

¡La depresión es una realidad compleja que toca los corazones de millones en todo el mundo! Desde los síntomas más evidentes, hasta las causas más profundas, su impacto puede ser abrumador y difícil de entender para quienes no la han enfrentado. Pero aquí, en este artículo, nos embarcaremos en un viaje de descubrimiento y esperanza. ¡Vamos a explorar los matices de la depresión, desde su definición hasta las estrategias de apoyo! A lo largo de esta travesía, iluminaremos un tema que, a menudo, se ve envuelto en sombras, ofreceremos perspectivas y recursos para aquellos que están luchando. ¡La luz está al final del túnel y juntos la encontraremos!

Sigmund Freud fue el primero en diferenciar los procesos psicológicos que toman lugar en el duelo de los síntomas de la depresión melancólica. Él argumentó que la pérdida de autoestima, manifestada por autorreproches, es característica de la melancolía. Más tarde, el modelo cognitivo-conductual de la depresión propuso la presencia de pensamientos distorsionados o erróneos, conscientes sobre la interpretación de experiencias (Botto, Acuña, & Jiménez, 2021).

De igual modo, la depresión es un trastorno psicológico que se define por un estado emocional bajo, falta de interés en actividades que antes resultaban placenteras, y una sensación persistente de agotamiento. Estos síntomas impactan negativamente en la calidad de vida y pueden causar dificultades en el ámbito familiar, laboral y social de quienes la padecen (MINSA, 2023).

Supone una de las patologías más frecuentes en Atención Primaria, y es la primera causa de atención psiquiátrica y de discapacidad derivada de problemas mentales. Los tratamientos que combinan psicofármacos y psicoterapia suelen aliviar, parcial o totalmente, los síntomas de la depresión en la mayoría de los casos, y después de superar los síntomas, es recomendable continuar con el tratamiento antidepresivo durante el tiempo necesario para prevenir recaídas, que en algunos casos puede ser de por vida (Pla Vidal, 2023).

¡La batalla contra la depresión es una enfermedad emocional! Lahaye (2013) afirmó que, en las encuestas que hacía de manera masiva, la respuesta que recibía a la pregunta: “¿Hay entre los presentes alguno que nunca, en toda su vida, haya sufrido una depresión?, era que ninguna de las personas abordadas se había visto libre de este problema, aunque cabe agregar que mucha de esa gente, al responder esa pregunta, se refería a estados depresivos en términos leves, lo que algunos llaman “estar en la luna” o —como dijo una mujer encuestada— “tener un nudo en la garganta”.

La depresión aparte de ser una enfermedad mundial, no hace acepción de personas. Ninguna ocupación está exenta de la depresión, tanto amas de casa, comerciantes, obreros de construcción, maestros, contratistas, etc. Muchos temen que el hecho de confesar que están deprimidos, equivale a reconocer que padecen de una minusvalía mental (Lahaye, 2013).

Recomendaciones:

Aquí tienes algunas estrategias de apoyo que pueden ser útiles para alguien que está luchando contra la depresión:

1. Escucha activa: Estar presente y escuchar sin juzgar puede ser enormemente reconfortante para alguien con depresión. Hazle saber que estás allí para él/ella y que puedes ser un hombro en el cual apoyarse.

2. Ofrece tu compañía: Invita a la persona a participar en actividades sociales o simplemente pasar tiempo juntos, incluso si es solo para estar en silencio. La compañía puede proporcionar un sentido de conexión y pertenencia.

3. Anima la búsqueda de ayuda profesional: Apoya a tu ser querido para que busque ayuda profesional, ya sea animándole a hablar con un médico, psicólogo o psiquiatra. Incluso podrías acompañarle a las citas, si es necesario.

4. Ayuda con las tareas cotidianas: La depresión puede hacer que incluso las tareas más simples parezcan abrumadoras. Ofrece tu ayuda con las tareas domésticas, la preparación de comidas o la gestión de responsabilidades diarias para aliviar algo de su carga.

5. Fomenta la actividad física: Anima a la persona a realizar actividades físicas suaves, como pasear, practicar yoga o nadar, ya que el ejercicio regular puede tener un impacto positivo en el estado de ánimo y en la salud mental en general.

6. Evita minimizar sus sentimientos: Es importante validar los sentimientos de la persona y evitar minimizar su experiencia. Escucha con empatía y muestra comprensión sin intentar arreglar o solucionar sus problemas.

7. Ofrece información y recursos: Indaga más sobre la depresión y comparte recursos útiles, como libros, artículos o grupos de apoyo en línea, que puedan proporcionar información adicional y un sentido de comunidad.

8. Se paciente y compasivo: La recuperación de la depresión puede llevar tiempo y esfuerzo. Reconoce que tu ser querido está luchando contra una enfermedad legítima y que necesita apoyo continuo.

Recuerda que cada persona es única y puede responder de manera diferente a las estrategias de apoyo. Lo más importante es mostrarle a esa persona que tanto aprecias, que estás allí para ella, para brindarle tu apoyo incondicional y para alentarle en su camino hacia la recuperación.

Referencias

Botto, A., Acuña, J., & Jiménez, J. (2021). La depresión como un diagnóstico complejo. Implicancias para el desarrollo de recomendaciones clínicas. https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-98872014001000010

Lahaye, T. (2013). Cómo vencer la depresión. Editorial Vida.

Organización Mundial de la Salud. (2023). Depresión. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression?gad_source=1&gclid=CjwKCAjwoa2xBhACEiwA1sb1BLhZfslI0wUrwPsHZLMp60WPhtRCvuw9ePXI6GZ2xG3CGTqExxILoxoCFPcQAvD_BwE

Pla Vidal, J. (2023). Depresión. https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/depresion