Los alcances de la psicología deportiva en el Perú

En el mundo del deporte, en donde se abarca diferentes disciplinas con algunas más destacables y populares que otras, existe un mundo intrínseco en cada deportista que tiene que ver con su manera de ser y las ganas que tiene para sacar adelante su profesión y ser exitoso en la disciplina en donde se desempeña, he aquí en donde destacamos la importancia y vitalidad de este tema. 

Si definimos como un concepto técnico a  la psicología deportiva, podemos afirmar que esta estudia el comportamiento del deportista antes, durante y después de la actividad deportiva en relación a la personalidad, motivación y perseverancia.

Fuera de la preparación física que cada deportista lleva en su profesión, también es importante la preparación mental y personal que se tiene para afrontar cada reto. Un deportista motivado y con una personalidad  ganadora siempre dará lo mejor de sí en cada competición, al margen de si se ganó, empató o perdió.

Según la revista Mundo Deportivo: (2020), en su artículo digital “Psicología deportiva” menciona que: la Psicología es una disciplina científica autónoma y permanente, dedicada a la producción de ideas, instrumentos, métodos y procedimientos de acción que se ocupan de lo psicológico. También apuntan que, como ámbito científico, la Psicología tiene una triple dimensión: ciencia (teorizan e investigan), tecnología (diseñan instrumentos) y profesión (prestan servicios especializados con una contraprestación económica). Como menciona el autor la psicología deportiva en estos últimos tiempos se convirtió en una parte esencial en la rentabilidad y éxito en las empresas que se dedican al rubro deportivo, sean principalmente clubes de fútbol, básquet o federaciones deportivas.

Si hablamos de fútbol, podemos afirmar que este es el deporte rey, y por ende, el que roba más miradas a nivel mundial. Si bien es cierto que en el fútbol se necesitan deportistas con un buen estado físico, con un talento mágico e inteligencia corporal; también es importante desarrollar un ambiente motivado, positivo, óptimo para el futbolista y no solo de manera individual, si no que, es más importante abarcar esto a nivel del grupo de futbolistas, cuerpo técnico, preparadores, utileros que conforman un equipo de fútbol. Un plantel motivado y con una personalidad ganadora es capaz de alcanzar grandes objetivos y ser más que solo un equipo.
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Influencia de la psicología deportiva en el Perú

Hasta antes del año 2010 o incluso un poco mas atrás, la Psicología no abarcaba de manera profesional en el deporte peruano, era una función  primitiva e innecesaria en los deportes. Sin embargo, con el pasar del tiempo, la psicología deportiva se posicionó como estrategia esencial en toda entidad dedicada al deporte. Ahora la mayoría de clubes peruanos de fútbol, vóley, básquet cuentan con un departamento o asesoría psicológica para los deportistas. 

Influencia del fútbol en los peruanos

El fútbol es pasión, mística, magia y sobre todo una manera de vivir para muchos peruanos; en los últimos años fuimos testigos de un orgullo nunca antes visto por nuestra selección peruana, en donde llegamos a un mundial y fuimos subcampeones de la Copa América, en cada partido de la selección nacional los peruanos se emocionan, dejan atrás sus problemas y se olvidan del mundo por completo.

El fútbol puede influir mucho en la vida de cada persona, más allá de ser un generador de economía gigante, esta actividad puede ser capaz de motivar a las personas así como destruirlas emocionalmente. Para bien o para mal, todo dependerá si el equipo del cual somos hinchas pierde o gana.

Melgar de Arequipa y el secreto de su éxito deportivo

Lo lejos que puede llegar un equipo de fútbol en un torneo internacional altamente competitivo plagado de clubes con más dinero y recursos. Melgar de Arequipa sin duda es la gran sorpresa de la Copa Sudamericana, y más allá del esfuerzo profesional de cada uno de los integrantes de este club, su éxito se basa en el grupo humano que formaron y la personalidad que desarrollaron este año. Marcelo Raffo, especialista en la psicología del deporte y asesor psicológico del club Melgar, mencionó que: 

Nosotros decimos que la torta del rendimiento tiene un 100%. El 25 % es físico, el 25% táctico y hay otro 25% técnico. El 25 % que no se entrena es mental. Hoy cuando se equipara lo técnico, táctico y físico lo que mueve la aguja termina siendo lo mental, a favor o en contra.

Marcelo Roffe, dentro de su trabajo psicológico en Melgar, destacó la formación de resiliencia en cada integrante del plantel. Melgar no tuvo un buen inicio de campeonato y después de clasificar a fase de grupos de la Copa Sudamericana obtuvo resultados desfavorables que invitaban a pensar que el equipo mistiano sería eliminado rápidamente de esta competición, sumándose a los tantos fracasos del fútbol peruano en torneos internacionales. Sin embargo, el equipo de psicólogos de club desarrolló un gran trabajo al fomentar estrategias de motivación y resiliencia; se enfocaron en afrontar sus demás retos, superando los errores del pasado, trabajaron mucho en ser fuertes mentalmente y físicamente. Al final Melgar se coronó ganador del Torneo Apertura y sigue con un buen semblante en su camino a la final de la Copa Sudamericana. 
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Este pequeño ejemplo del club Melgar es uno de tantos que existe en el mundo del deporte, trabajar en nuestra personalidad nos ayudará a complementar lo demás que nos falta para ganar cualquier partido, sea de fútbol, básquet u otras disciplinas.

La psicología del deporte es comprender que se deben desmenuzar los pequeños detalles dentro de un equipo, esto acompañado, también, de un buen líder.

Referencias:

Mundo deportivo (Abril 2020) “Psicología deportiva”. https://www.mundodeportivo.com/vidae/ejercicio-fisico/20201123/49545854694/psicologia-deportiva-que-es-y-su-importancia.html

Noticias Melgar de Arequipa  (Junio 2022). Entrevista a Marcelo Roffe. https://fbcmelgar.com.pe/noticia/la-psicologia-del-deporte-con-el-especialista-marcelo-roffe/

Dante Alighieri y la existencia humana

Lepoldo Chiappo, en su artículo «La Existencia Humana (Estudio sobre la Comedia de Dante)», nos comparte sus aportes en el constante ejercicio de como vivir la vida. Pero no lo hace de modo sencillo, es más, algunas de sus afirmaciones son implacables y duras, por otro lado tiene unas tan bellas y esperanzadoras, que uno no puede evitar inclinarse a darle la razón.

En este escrito procuraré recoger las ideas principales del estudio.

Palabras clave: Vida psico-espiritual, plenitud existencial, fracaso existencial, fortunio, Psicología Fundamental.

Leopoldo Chiappo (1924-2010), psicólogo peruano. Fue nuestro primer especialista en Dante Alighieri.

La Divina Comedia es una obra maestra de la literatura cristiana y universal. Más allá de las libertades creativas en cuanto al proceder de la vida más allá de la muerte; y una actitud crítica -y sensata- por parte de Alighieri hacia ciertas autoridades eclesiales de su tiempo; no cabe duda que “Europa no ha visto […] un poeta cristiano más grande que Dante” (Dawson, 2013).

Como decía, la Comedia, como toda obra literaria trascendente, refleja al ser humano, tanto en el tiempo en que fue escrita, así como de manera intemporal. Chiappo buscó amplificar ese alcance, o más bien aclarar el camino para ver todo el panorama dentro de la obra, y por supuesto, partiendo de la perspectiva de la Psicología. Y razón no le faltaba pues Dawson (2013) comenta que el crítico literario Luigi Valli teorizó acerca de un «lenguaje secreto» en la obra de Dante.

«Dante y la Divina Comedia» de Domenico di Michelino

Sin bien menciona que, para entender a la obra plenamente no hay que dejar de lado el espíritu cristiano de la misma. Propone que reflejar las situaciones del poema en la vida de cualquier hombre puede darnos un aporte valioso para el entendimiento del ser humano, mencionando que hay elementos del Infierno, Purgatorio y Paraíso dantianos en la vida que conocemos.

Uno «vive el Infierno» en esta vida cuando se es un fracasado existencial, y no está dispuesto a cambiar. Pero claro, a diferencia del infierno de condena eterna, uno puede liberarse del infierno figurativo. De igual manera, el Purgatorio y el Cielo figurados por Chiappo no son los eternos que pregona el cristianismo católico; sino que son símiles de estos últimos. Y si uno busca mantenerse en el Paraiso de Chiappo, hay que estar en constante trabajo para no perderlo,

¿Qué es un fracasado existencial?

Hablamos del hombre que se ha cerrado al amor, a la belleza y a la justicia. El que abre la boca para soltar envidia, odio y resentimiento, y no tiene la mínima intención de salir de allí. Como ven es un estado radical. Si bien no es irremediable, es muy difícil de liberarse del mismo. Pues es un problema que se clava en la voluntad individual. No hay quien pueda sacar al fracasado de su infierno, sin que el último no ponga de su parte.

Es fracaso existencial es el fracaso esencial y universal del hombre en cuanto hombre (Chiappo, 2013, p. 71). Y no nos referimos a cosas como fracasar en los negocios, en la política, en el trabajo, en el matrimonio, en la vida social, o en cualquier índole que se desarrolle en la vida terrenal. Para Chiappo estos fracasos son particularidades, y hasta accidentales (2013, p. 71). En muchos casos estos pueden deberse a factores fuera del control de uno mismo, no es así con el verdadero fracaso radical del cual seríamos totalmente responsables, ese que te lleva al infierno en la tierra.

¿Cómo es un hombre elevado que logró la plenitud existencial?

Pero también está el otro extremo, tenemos al hombre que vive en plenitud existencial. Este es alguien que, por su apertura, amor, libertad y sentido de justicia se vuelve pleno en la vida psico-espirtual (término propuesto por Chiappo).

Ahora bien, ¿bajo qué medida y en qué escenario uno puede ser un fracasado existencial o un elevado existencial? En la Comedia nos presentan al ángel Fortuna, que se encarga de administrar todo lo que ocurre en el mundo material, se encarga de enviar momentos de bienestar y adversidad. Chiappo traduce esto en términos más seculares, y lo llama destino (2013, p.76). Así es el destino que es el devenir de las cosas, que hace que las cosas ocurran de un modo escrito, pero en el que podemos elegir cómo actuar ante esto. Podrá parecer un contrasentido decir que el destino no tiene todo preestablecido, pero no es así, no hay que caer en determinismos, el libre albedrío de cómo reaccionar ante las pruebas -y ante los placeres terrenales- de la vida es algo tan propio que nada exterior a la persona lo puede manipular.

¿Pero se puede estar abierto a lo bueno y estar contento rodeado de adversidades, sufrimientos, dolores, o miserias? La respuesta es sí. Y así como vemos el Purgatorio en la Comedia donde las almas sufren constantes tormentos, están felices porque tienen la esperanza y la certeza de que todo ello pasará y podrán entrar en la gracia de Dios en el Paraíso, su dolor no es estéril y lo afrontan con una alegría interior. De igual modo en este mundo, cuando los hombres transforman sus infortunios en fortunios (Chiappo, 2013, p. 77) lo hacen apuntando inevitablemente a la plenitud de la existencia. No actúan con la cerrazón voluntaria que infierniza (neologismo de Chiappo) la vida.

¿Cuánto dura todo esto? Toda la vida por supuesto, pero también tenemos una temporalidad aparte de la cronológica donde experimentamos y vivenciamos. Chiappo también pone en juego a la temporalidad existencial, que se mide en base a lo pensado, reflexionado, y aprendido de la experiencia, que se traduce en “sabiduría, prudencia, equilibrio, serenidad, saber del mundo y de la vida” (Chiappo 2013. p. 77). Uno puede estar lleno de experiencias pero no haber aprendido nada de ellas, más bien hay experiencias que te dejan perturbado, inquieto, desubicado y necio cuando no se asimilan con reflexión.

Lo esencial en la temporalidad existencial es la madurez psicoespiritual.

(Chiappo, 2013, p.77)

Chiappo nos anima a crecer en los valores más fundamentales, bondad, paciencia, comprensión, virtud, amor, justicia, entrega de uno mismo y perseguir la belleza; en contraposición a la amargura del carácter, la ira, el resentimiento, y la frustración.

Cuando se da amor, no lo pierdes, este crece y enriquece tanto al que da como al que recibe. En el otro extremo cuando uno es iracundo o violento con otro, tampoco se desprende de la actitud negativa, la conserva y la propaga.

Uno puede amar a Dios, a sus padres, a uno mismo, a su país, a su época, a su ascendencia, a su descendencia, a todo lo bueno y respetable. Así también está la posibilidad de insultar y blasfemar contra todo, pero esto amarga la existencia y nos priva de la capacidad de abrirse a la alegría y de la capacidad de admirarse de lo bueno (Chiappo, 2013, p.80).

A la actitud hostil e iracunda Chiappo le llama voluntad aniquiladora y la identifica con el nihilismo (2013, p. 80). La infiernización de la vida humana consiste en caer espiritualmente frente a la adversidad.

Uno debe potenciar el alma con los recursos espirituales que son el amor, la resistencia, la paciencia, el sacrificio, la benevolencia, la dignidad, la grandeza, la valentía, la responsabilidad, el silencio, el ofrecimiento de uno mismo, e intentar ser constantes en ellos a pesar de la adversidad (e incluso del placer).

Una plenitud existencial consolidada permanece autónoma frente a las alteraciones y vicisitudes y se nutre de su propia riqueza; porque los placeres terrenales, también pueden enceguecer y corromper, pueden quebrar la serenidad del alma tanto como lo hacen las tristezas, el encono y la malignidad.

Psicología Fundamental es el nombre que Chiappo le dio a la psicología que se encargue de estudiar lo abordado y todo lo relacionado a la construcción psico-espiritual para comprender lo relacionado al sentido y la estructura de la existencia humana.

“La calamidad es ocasión de la virtud […] El soldado bisoño con sólo el temor de las heridas se espanta; más el antiguo con audacia, mira su propia sangre, porque sabe que muchas veces después de haberla derramado ha conseguido victoria”.

(Séneca, 2013, p. 23)

Ahora bien, mencioné que un hombre pleno debe tener la capacidad de amar y admirarse además de buscar la belleza, pues bien, ¿Cuál es esa belleza, como amar, como admirarse? Hay que estar preparado, porque de pronto todos tus conocimientos, toda tu supuesta cultura y grandes saberes, se pueden ir abajo, o puedes comunicarlos mal debido al impacto y sobrecogimiento que surge cuando tienes frente a ti a la Belleza. Lo condensaré con lo ocurrido en el pasaje cuando Dante encontró en el Paraíso a su amada Beatriz:

La hermosura que en esos momentos vi en ella, excede todo lo que los hombres podemos imaginar, por lo que yo tengo por cierto que solamente su Hacedor podría comprenderla. Yo me declaro incompetente para describirla, como jamás se sintió autor alguno, cómico o trágico, abrumado por su oficio y su trabajo, pues como con la intensidad del Sol se contrae una pupila débil, así mi mente, que de suyo es lerda, se contrae al recuerdo de su dulce sonrisa […] más ahora me veo forzado a suspender los versos que hablan de su belleza, como el artista que llega al límite de su arte.

(Alighieri, 2010, pp. 222, 223)
Dante, Virgilio y Beatriz como símbolos – LITERATURA MEDIEVAL
Dante contempla al cuerpo glorioso de Beatriz, litografía de Gustavo Doré

¿Qué más podría agregar ante estas estremecedoras líneas? Creo que capturan a la perfección la esencia de lo que es la auténtica belleza, la admiración y el amar. Ocurrió en el Paraíso dantiano, pero también un reflejo resplandeciente de este acontecer puede ocurrir en la tierra, seguro en alguno ocasión lo pudimos vislumbrar.

Referencias

  • Alighieri, D. (2010). El Paraíso. México D.F: Grupo Editorial Tomo, S. A.
  • Chiappo, L. (2013). La existencia humana (Estudio sobre La Comedia de Dante). Revista De Neuro-Psiquiatria, 65(1), 70-85. Disponible en: https://revistas.upch.edu.pe/index.php/RNP/article/view/1509/1537
  • Dawson, C. (2013) La Cultura Literaria en la edad Media. Verduzco, H. (Ed.), Historia de la Cultura Cristiana. México D.F: Fondo de Cultura Económica.
  • Séneca (2013). Los Siete Libros de la Sabiduría. Barcelona: Ediciones Brontes S.L.

Leopoldo Chiappo y William Shakespeare: Sobre bondades y tempestades

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El doctor Leopoldo Chiappo

Leopoldo Chiappo fue un ilustre hombre de ideas, psicólogo peruano, profesor universitario, filósofo, escritor y portador del singular mérito de ser nuestro primer especialista en Dante Alighieri. En esta ocasión quiero compartirles mis reflexiones acerca de los postulados principales sobre su “Psicología de la bondad”, un estudio magnifico acerca del hombre bueno, visto en “La Tempestad” de William Shakespeare. Si en mi artículo anterior sostuve que hay una gran compatibilidad de la Psicología con la Literatura, este es un momento oportuno para darles un ejemplo palmario.

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El cisne de Avon

William Shakespeare fue un dramaturgo talla prócer, no es necesario mayor presentación. En sus obras, se dedicó a mostrar la decadencia humana. En Macbeth, Otelo o Hamlet podemos encontrar claros ejemplos de lo trastornada que puede llegar a ser la mente del hombre, del hombre en decadencia por supuesto. No obstante, en su última gran obra “La Tempestad”, Shakespeare también nos brinda la otra cara; la auténtica cara del ser humano, la de un hombre que busca ser bueno.

Chiappo (2013, p. 157) sostiene que Próspero, el protagonista de la obra, es un hombre de categoría superior, debido a su benevolencia y bondad, en contraste al hombre vulgar, impulsivo y ambicioso. Apreciar el arte, culturizarse, meditar, es lo que llevó a Próspero a alcanzar la sabiduría.

Que no tema el lector de seguir leyendo, pues me encargaré de desarrollar las ideas universales dentro de la obra, revelando poco de la trama.

«Próspero y Ariel» de William Hamilton

Destierro, soledad, sufrimiento y meditación es lo que sirvió a Próspero para desarrollar poderes supranormales, y así poder convocar seres mágicos del mundo ideal. Esta es una representación simbólica del elevado entendimiento de las cuestiones de la vida. Chiappo (2013, p. 158) nos comenta esto como una experiencia psicológica humana de sublime categoría. Por otro lado, la angustia, la traición, los males de la vida en general, son los que atentan contra la idealidad que se presenta en la contemplación serena.  

“Del amor y de la esperanza nace el mundo ideal, del odio y del desencanto, su destrucción” (Chiappo, 2013, p. 159).

Nuestro cuerpo, al igual que las riquezas terrenas, es material. Por ello tanto el cuerpo como aquellas riquezas caerán al suelo, hechos polvo. Pero nosotros poseemos un espíritu, que permanece a pesar de la muerte de la carne, y como románticamente dice Próspero: “Estamos tejidos de idéntica tela que los sueños, y nuestra corta vida se cierra con un sueño” (Shakespeare, 2003, p. 53), es decir vamos más allá del mundo material a pesar de estar en el mundo material.

Chiappo nos comenta que corrientes de pensamiento como el agnosticismo, el relativismo y el nihilismo, amputan la capacidad de maravillarse y enceguecen la mirada hacia los ideales (2013, p. 159). Una cosa es ser realista y ver la vida con la cabeza fría y otra cosa es querer arrancarse la esperanza y el legítimo deseo de ver algo más elevado de lo que la mundanidad tiene para ofrecer.

Somos imperfectos y siempre estaremos proclives al error, pero cuando fallemos, no debemos dejar que la amargura y la decepción, corrompa a la noble melancolía que no deja de anhelar el bien y que lucha por lo ideal (Chiappo, 2013, p. 160).

Ante las desgracias y la aparente vacuidad de la vida, el hombre corre el peligro de caer en el escepticismo radical, amargando su vida y la de los demás. Pero la amargura y la muerte nunca tendrán la palabra final.

“La última palabra viene del espíritu, que es vida de vida” (Chiappo, 2013, p. 160). Se trata de ser sereno, ante los infortunios, las injusticias, la adversidad, el despojo y la soledad, así como lo hizo Próspero en “La Tempestad”.

Son la ciencia, el arte y la fe, los pilares que sostienen al ser humano. La misma historia de la humanidad se ha encargado de demostrarlo. Estos pilares nos protegen de no caer en la amargura, en la tristeza envenenada por la ira.  Chiappo (2013, p.161) nos dice que el gran fracaso no es el amoroso, el profesional, el comercial, etc. Más bien, el gran fracaso es renunciar a la posibilidad de reivindicación, de redención, y de la búsqueda de ideales.  

Darle cabida a la amargura del alma, seria denotar el fracaso existencial del hombre decadente. Chiappo llama al hombre amargo un “fracasado existencial primordial” (2013, p. 161).

Por otro lado, la alegría de vivir, la serenidad, la calma, la paz, el júbilo que viene del alma (y no hablo de placeres sensoriales) son las que nos llevan al auténtico deleite alcanzable en esta vida.

Ahora bien, el alma entendida en el arte y la ciencia, está ante el peligro de la vanidad y pretenciosidad, Chiappo nos advierte que para alcanzar la auténtica serenidad de vida, es necesario renunciar a las banalidades y confiar en el prójimo (2013, p. 162). También nos menciona que a esto, el Maestro Eckhart le llamaba “Gelassnheit” (es decir,  abandono, disponibilidad) y San Juan de la Cruz, “desasimiento”. En conjunción, hay que desasirnos, soltarnos de nosotros mismos y abandonarse a la benevolencia y buena voluntad del prójimo. Es así como uno puede vivir sin temor ni sospecha. Pero esto ha de hacerse con prudencia y no con incauta ingenuidad.

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No podemos controlar los corazones de los demás pero si podemos guiar el nuestro, siempre tenemos el poder de dar el paso de abrazar la bondad y la benevolencia propia. Este paso, en su simpleza, es sumamente difícil de concretar y puede que para lograrlo, cueste toda la vida en este mundo, pero no debemos permitir que eso nos desanime de perseverar en el intento. Busquemos salir al encuentro con el prójimo, no podremos “cambiarles la vida” a todos, pero debemos intentar “deleitar”, “complacer” o por lo menos “agradar” (como diría Shakespeare) a las personas con las que podamos relacionarnos. No sabemos cuán valioso podría ser el bien que estemos haciendo. Por supuesto Chiappo no era ningún iluso, y sabía que en el mundo hay muchas personas que, con terquedad y torpeza, hacen amargas e infelices sus vidas y las vidas de las personas que las rodean. Eso se debe combatir con dulzura, delicadeza y gentileza (Chiappo, 2013, p. 162), quizá eso le haga bien a la persona hostil, pero sin lugar a dudas, nos hará mucho bien a nosotros mismos.

La psicología de la bondad, habla de una bondad que parte del nivel psico-espiritual, por encima del bio-temperamental. La bondad de la que nos habla Chiappo va más allá del simple buen humor y la bonachonería (que si bien no son malos, tampoco son suficientes para sostener la vida). Pero es la Bondad, esculpida quizás, por los golpes de la vida, como la traición, el dolor y la hostilidad, la que es capaz de generar un amor más fuerte y elevado.

Chiappo (2013, p. 163) acuñó el neologismo “bienser”, que es el estado del ser humano, en el que refleja la nobleza del alma e irradia bondad en todos sus pensamientos, ideas, actos y respuestas. Hablamos de una bondad profunda, pura, desinteresada que no oculta nada detrás.

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Es cierto que Chiappo le dio más importancia al “bienser” que al “bienestar”. Yo creo que “bienser” y “bienestar” deben ir juntos, de la mano. La experiencia de bondad será más completa, más redonda, más detallista, cuando uno pueda “ser y estar” dentro de la misma.

El pensamiento de Chiappo es lúcido y fascinante, muy provechoso para el que escucha. Espero que los pensamientos e ideas expuestos en estas líneas, hayan sido beneficiosas y agradables (en el sentido Shakespeariano) para mis lectores. No tengan duda de que les contaré mucho más acerca de Leopoldo Chiappo y sus ideas, en próximas entregas.

Referencias

Chiappo, L. (2013). Hacia una psicología de la bondad. Estudio sobre «The Tempest»; de Shakespeare. Revista De Neuro-Psiquiatria64(2), 156-164. https://doi.org/10.20453/rnp.v64i2.1484

Shakespeare, W. (2003). La Tempestad. Buenos Aires: Editorial del Cardo.