TLP y Sufrimiento: ¿El dolor es el hogar de mi TLP?

Alguna vez te has preguntado por qué, al tener TLP, piensas cosas como: ¿Por qué necesito reemplazar el dolor emocional con dolor físico? ¿Por qué siento que cada vez que ocurre un problema es mi culpa y debo pagar por eso? ¿Por qué siento al dolor como algo tan familiar, como si fuera mi hogar? ¿Realmente me gusta sufrir? ¿Lo merezco?

Bueno, en este artículo intentaremos responder a esas preguntas, desde una perspectiva profesional y personal, para entender por qué se siente tan cómoda la idea del dolor.

Para comenzar, debemos tener una concepción sobre lo que es el trastorno límite de la personalidad (TLP). Según el Manual de diagnóstico y estadístico de trastornos mentales (DSM-V, 2014), este trastorno de personalidad es caracterizado por un “patrón general de inestabilidad de las relaciones interpersonales, la autoimagen, y los afectos. Además muestra una notable impulsividad que comienza antes de la edad adulta y está presente en una variedad de contextos”. 

Es decir, que se trata de un trastorno complejo, el cual afecta todas las áreas de la vida tanto de manera interpersonal como intrapersonal. En esta se acentúa la inestabilidad afectiva, debido a un profundo miedo al abandono que produce un vacío crónico en quien lo padece, lo que hace que el “humor” cambie repentinamente por estímulos pequeños que puedan estar prediciendo el abandono de alguien cercano, lo que hace que uno sienta un dolor indescriptible. Este dolor es tan grande que se ha llegado a comparar por especialistas como una “quemadura de tercer grado”, asimismo, se encuentra un enojo y control de ira inapropiado, el mismo que provoca disputas que llegan a alejar a personas cercanas, las cuales desencadenan un sentimiento enorme de culpa, y esto nos regresa al primer punto, el miedo al abandono.

Entonces se genera la interrogante: ¿Una persona con TLP vive en un ciclo constante donde el dolor es su único acompañante? 

¿De dónde viene el TLP?

Este tiene su base en un factor genético y un factor ambiental. Cuando hablamos de un factor genético, nos referimos a lo que nos pudieron transmitir nuestros progenitores o familiares cercanos, al tener ciertas condiciones de salud mental a través de los genes, mientras que al hablar del factor ambiental, tenemos que tocar temas como los estilos de crianza, el apego y el ambiente invalidante. 

En cuanto al apego, nos remontamos a los primeros momentos de vida, cuando aprendemos a distinguir lo bueno y lo malo, al hacer comparaciones radicales sobre lo placentero y displacentero, este proceso es llamado escisión y fue un término brindado por la corriente psicoanalítica. 

Este proceso intenta explicar que todo inicia desde la infancia, pues, el recién nacido crea dos versiones de una misma persona. Por ejemplo, un bebé, al distinguir a su mamá, crea dos versiones de ella: a la “madre buena”, la cual cumple con sus necesidades fisiológicas y a la “madre mala”, que no lo atiende e ignora sus necesidades, dividendo a una misma persona en dos para poder entender algunas complicaciones de la vida. No obstante, en el futuro, el menor  logrará unir a estas dos personas en un mismo ser. Pero si la madre siguiera con un patrón de invalidación o negligencia, el cerebro del hijo seguirá usando el mismo pensamiento dicotómico para entender la realidad y así, se convertirá en un mecanismo de defensa para el TLP.  (Arango, 2018). A partir de la escisión surgen cuestiones como:   ¿Todo o nada? o, ¿blanco o negro?  

Durante la niñez, se tiene un sentido innato de buscar protección en nuestros cuidadores principales, lo cual no se cumpliría si es que se crece en un ambiente “invalidante”, mismo término que Linehan (1993) define como: “Las características  del  entorno  que  niega  o  responde  de  modo  no  adecuado  a  las  experiencias  privadas  de  los  sujetos”.  En ese contexto,  no se podría cumplir con esta necesidad básica y el niño se encontraría  en un “miedo irresoluble”; esto ya que muchas personas con TLP viven situaciones traumáticas de mayor o menor grado, he incluso les impide pedir ayuda, ya sea porque las personas que ocasionan el trauma son parte de quienes este  consideraría como “seres  queridos”, o que estos minimicen el hecho traumático e incluso lo culpen por la producción del trauma; esto hará que la persona se sienta en un dolor constante, del cual no ve salida. Según Causera y Peris (2015), “todos podemos funcionar a nivel borderline, pero la duración e intensidad de experiencias que impiden al niño establecer una relación segura con el objeto amado, hacen que éste actúe de forma crítica en un nivel borderline”.

Entonces, el ser criado en un entorno de negligencia o abuso puede provocar que, posteriormente, se cree un apego inseguro o desorganizado, siendo este último el de mayor gravedad y que dará mayor predictibilidad a vivenciar episodios disociativos. Por lo que, al vivir en un entorno sin la protección necesaria, es que se desarrollará un apego basado en el miedo.

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Apegos en el Trastorno Límite de la Personalidad

Apego Inseguro:

Para desarrollar el apego inseguro, el padre, la madre o ambos actuarán de forma inestable al ejercer su paternidad, e incluso mostraran cierto rechazo, lo que ocasionará que, muchas veces, el menor no pueda contar con ellos; una consecuencia de esto, será que cuando este crezca, mantendrá cierto rechazo a sus cuidadores. Asimismo, al tener este tipo de apego se requerirá constante validación del amor, ya que no lo percibirá como un sentimiento real y genuino; por lo que, ante cualquier mínima señal de abandono, el cerebro mandará una alerta roja que ocasionará un estado de crisis y ansiedad en la persona que vive con este apego, todo ello debido a su constante miedo al abandono, que le lleva a tomar acciones impulsivas que muchas veces podrían atemorizar a sus seres queridos y provocar que se vayan.

Apego desorganizado:

Al hablar del apego desorganizado, nos encontramos con una niñez donde la incoherencia de los estados afectivos de los padres prima por sobre todo, es decir, que estos provocan un estado de amenaza por el abuso y protección excesiva al mismo tiempo. Lo que generará que estas personas tengan una estrategia de apego incoherente, donde si bien se mantendrá el mismo sentimiento de miedo al abandono, también provocarán una evitación hacia las personas que sean importantes para ellos, ya que su subconsciente pensará en: “Si no me relaciono de forma cercana a alguien, no podrá abandonarme”. Y el vivir dentro de un constante círculo de amor-evitación, será desgastante y doloroso para quien lo padezca, lo que hará que reviva constantemente su miedo al abandono, que muchas veces será provocado por él mismo (Causera & Peris, 2015). 

En conclusión, el ambiente en el que nos criamos desde el nacimiento será precursor del posible desarrollo de un trastorno mental. Ya que cuando la “invalidación” por parte de nuestros cuidadores prime durante el desarrollo, aumentará la posibilidad de generar un posible TLP, y ya desde entonces, empezará a crearse la idea del “dolor” como parte de nuestra vida, el mismo que seguirá repitiéndose indefinidas veces por ser parte de nuestro apego. Sin embargo, a esto también se le suma los estilos de crianza, caracterizados por un excesivo control y poca protección, lo cual se denota en la falta de reconocimiento e invalidación, junto a un alto nivel de exigencia con castigos de bastante dureza, que pueden ser físicos o psicológicos.

Aquí es donde se resalta la teoría del doble vínculo de Gregory Bateson, la cual habla de un dilema de comunicación donde hay una confusión en el mensaje, con una notoriedad especial en el empleo de castigos. 

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Un ejemplo de este, sería en los castigos psicológicos: cuando se le quita toda atención al niño y sus necesidades por un periodo de tiempo, en el cual el dolor por el miedo al abandono será de gran intensidad. Aunque después de unas horas, regresé la madre y reafirme el amor con palabras corteses y preste atención a sus necesidades, ella incluso podría llegar a culpar a su hijo por hacer que tenga que castigarle. En este ejemplo se dio una primera comunicación no verbal amenazadora a la vida del menor, donde se le mostraba que no se le quería y se le quitaba la protección, mientras que, en la posterior comunicación verbal, se le muestra que sí le quiere y que la culpa de perder el amor es del propio niño. Entonces, su cerebro entiende que merece sufrir, ya que es su culpa, y la única forma de conseguir amor es sufriendo antes, aquí empezamos a relacionar un pensamiento dicotómico: Placer – Dolor. 

A continuación, se procederá a responder aquellas preguntas por las que este artículo te interesó, pero, a diferencia de lo explicado anteriormente, se hará en primera persona, pues quien les habla, vive con este trastorno desde hace muchos años, y lo que busca, es ayudar a comprender ciertas cuestiones que nos planteamos sobre nosotros mismos. Entonces, desarrollemos las siguientes preguntas. 

¿Necesito sentir dolor para sentir placer? 

Cuando hablamos de “intercambiar dolor psicológico interno y vago por un dolor físico claro pero controlado puede ser una explicación para la paradoja que une placer y dolor” (Puértolas Argüelles, 2018). Es por ello que debemos tener en cuenta que muchas de las personas con TLP tienen alteraciones estructurales y funcionales en la red frontolímbica la cual incluye a la corteza cingulada, la ínsula y la amígdala con sus respectivas conexiones, lo que reduce la sensibilidad ante estímulos nociceptivos fásicos o la percepción del dolor, así se da una relación entre la experiencia de este con la liberación de endorfinas, las cuales son neurotransmisores que modulan la experiencia del dolor e incrementan la sensación de placer. A causa de ello, generan un estado de ánimo alterado en base a los estímulos provocados por una persona, que le permiten tener una percepción de control sobre el dolor, produciendo sentimientos de orgullo, logro, catarsis e identidad positiva. 

Aunque también se ha podido ver por otros investigadores que, al generar un dolor físico, se puede escapar del “yo”, y aliviar la autoconciencia durante un corto periodo de tiempo. Esta forma de manipular el concepto de “dolor” por nuestro cerebro, hace que veamos a estímulos aversivos como más agradables si alivian un dolor mayor como lo es el emocional (Puértolas Argüelles, 2018).

¿Me gusta sufrir?

La respuesta es que a veces sufrimos tanto que ya no encontramos más salida que las conductas impulsivas que liberen las endorfinas que nos hagan sentir “vivos”. En muchas ocasiones, al tener mucho dolor cargado, empezamos a disociar el dolor, y nos quedamos con un estado de ánimo aplanado, que nos hace sentir completamente solos, y es en ese momento cuando solo buscamos sentir algo que nos libere de ese vacío, aunque se comience con un acto mínimo, si funciona, buscaremos repetirlo para seguir sintiendo lo mismo, aunque las exigencias vayan en incremento. 

No quiero llamar la atención: tengo TLP - Salud con lupa

El sentimiento de placer que buscamos para desahogar el dolor es mucho más grande al que sentiría una persona sin este tipo de trastorno, ya que, no solo se disminuye el dolor, sino que se siente una salvación de cualquier estímulo negativo que podría haber pasado hasta el momento. 

Para desarrollar esta idea, podemos imaginar el siguiente escenario: “Haberse perdido hace años, y que alguien te regrese a la realidad, sanando cada herida que pudiste tener, por más que sea superficial, y, a pesar de que al final te vuelvas a perder, tener esa sensación, aunque sea durante un corto periodo de tiempo, resulta en algo glorioso”. 

Como dice en la canción “Pain” de Three Days Grace: Prefiero sentir dolor a no sentir nada en absoluto.

Mi bestie el TLP

Es por todo lo que hemos revisado que podemos decir que, desde la infancia, el dolor ha sido algo que se crio con nosotros, es parte de nuestro día a día, y por eso, ahora se siente como “nuestro hogar”, el lugar seguro en el que siempre estuvimos, por eso es que se siente tan familiar y cómodo el sentirlo cuando lo provocamos nosotros mismos, ya que nos da la sensación de poder controlar algo de nuestra vida, algo muy fuerte que vive con nosotros, y que produce calma, al darnos la falsa sensación de controlar nuestras emociones. 

Pero, en realidad, este dolor no es exactamente nuestro hogar, nosotros hemos vivenciado muchas más cosas que nos llevan a ser quienes somos hoy en día, vivimos experiencias nuevas y gratificantes en cada momento, y así como podemos sentir un dolor crónico, en otras ocasiones nos podemos sentir con muchos ánimos que nos llevan a cumplir muchos objetivos propios. El dolor es parte de nosotros, pero no es toda nuestra vida, no es nuestra casa, pero sí podemos decir que es el hogar donde se crio nuestro TLP.

¿Merezco sufrir?

No, no merecemos sufrir, aunque nuestro cuerpo esté acostumbrado a la sensación de dolor y nuestra mente parezca necesitarlo para “funcionar” adecuadamente, la realidad es que esta necesidad de dolor es la que nos coloca en diversas situaciones de riesgo como las conductas suicidas y autolesivas, que incluso dificultan llevar un tratamiento psicoterapéutico, e interfieren con nuestra calidad de vida, al impedir que nos desarrollemos adecuadamente con nosotros mismos, así como con los demás. 

Marsha M. Linehan

¿Qué hago con mi dolor?

El tratamiento psiquiátrico y psicoterapéutico es esencial para el tratamiento del trastorno límite de la personalidad, y ambas son completamente necesarias para trabajar en nuestro estado, pero quisiera resaltar la importancia de la psicoterapia con el Modelo Dialéctico Conductual, la cual fue creada y desarrollada por Marsha Linehan, quien creó su modelo teórico en base a su propia experiencia con el TLP, donde pudo identificar todos estos factores que interfieren en nuestra vida afectada por este trastorno.

En su modelo terapéutico se trabaja desde una visión de aceptación y cambio, ya que, como hemos podido revisar, pasamos por cosas muy difíciles durante toda nuestra vida, que provocan que ahora busquemos solucionar ciertos problemas de formas desadaptativas. Por ejemplo, pensar que, por haber discutido con nuestra pareja, todo es nuestra culpa, y por lo tanto, merecemos castigarnos con algo físico, como el acto de cortarse para dejar de sentir el dolor emocional. Esto es una acción que podemos aceptar, porque aprendimos a solucionar las cosas de esta forma, sin embargo, no significa que esté bien y es aquí donde comienza el cambio, así como el reeducar a nuestro cerebro para aprender a enfrentar la vida de forma adaptativa.

En este modelo se trabaja con diversos formatos como las terapias individuales, grupales (para desarrollar habilidades y estrategias de afrontamiento), el coaching telefónico (para mantener estas habilidades en un contexto de vida normal), así como el manejo de un equipo de consulta para el cuidado de los terapeutas.

Trastorno Límite de la Personalidad - Osasun Eskola

Una vez que se consignan todos los formatos de intervención, podemos trabajar diversos objetivos. Se iniciará principalmente con la terapia individual, desarrollando la reducción de conductas suicidas y autolesivas en una primera instancia, junto a la reducción de las conductas que interfieran en la terapia, como puede ser el tratar con una dependencia al alcohol que podría interferir en la realización de las sesiones, para, después de un tiempo, comenzar a trabajar la reducción de las conductas que interfieran en la calidad de vida y tratar más a fondo con el paciente, otros padecimientos como del estado de ánimo o el trauma que, como pudimos revisar, es bastante común en el desarrollo; mientras que al mismo tiempo, se busca incrementar y generalizar la puesta en práctica de las habilidades sociales y estrategias impartidas en el formato grupal como: La atención plena, la regulación emocional, la tolerancia al malestar y la eficacia interpersonal. Por último, en esta terapia también se trabaja con la espiritualidad, para lo que se maneja mucho el mindfulness como técnica terapéutica para mantener un estado de vida más equilibrado y funcional (Laffite Cabrera et al., 2022).

Entonces, podemos ver que las personas con TLP tenemos muchas heridas por sanar, que incluso nos dificulta saber si nos permitirán vivir en algún momento sin dolor, pero el primer paso es reconocer que necesitamos ayuda, que merecemos una buena vida, tal y como lo deseamos muchas veces de pequeños, y cumplir con todos esos objetivos propios que, a veces, creemos inalcanzables por el diagnostico. La terapia dialéctico conductual es la más recomendada para el TLP, pero no es la única, mucho dependerá de nuestra personalidad propia el decidir a qué rama acercarnos más, pero si no sabes por dónde comenzar, este podría ser un buen lugar.

En conclusión, el dolor es algo tan familiar que duele pensar que eso sea cierto, y duele aún más cuando lo confirmas, a veces, parece que no hay salida para lo que sientes, aunque siempre procuramos buscarlo, ya sea a través de situaciones de riesgo que nos ponen en peligro, al intentar desfogar un poco nuestros sentimientos, pero que al final, nos dejan con el mismo sentimiento de culpa, desesperación y tristeza que tuvimos al inicio.

Recordando una parte de una canción que me identifica mucho, pienso que cuando describo el dolor se puede sentir algo así:

Hoy mis lágrimas se quieren suicidar, acurrucadas morir en tu piel, han nacido secas tienen sed, mi llanto hoy se quiere morir.
Mago de Oz – La cantata del diablo

Cuando entendemos que el dolor propio no solo nos hace daño a nosotros, sino que también al resto, intentamos reprimir nuestras emociones hasta quedarnos solos, patinando en un lago de hielo que se está resquebrajando poco a poco, y nos terminará por hundir en un mar de sufrimiento donde ya no hay nadie para salvarnos, entonces son reales las preguntas: ¿En verdad merezco esto?, ¿debo estar sola? Y la respuesta es: no, no merecemos esto, y las decisiones que tomamos para deshacernos del dolor son en base a las herramientas que cada uno aprendió para protegerse. Debido al tipo de apego que se pueda tener, es que muchas veces alejamos al resto, y nos terminamos aislando a nosotros mismos, sin embargo, debemos resaltar que, muchas veces, estas herramientas no serán las adecuadas y necesitaremos cambiarlas. 

Al final, la verdad es que las personas con TLP hemos vivido situaciones deshumanizantes desde que nacimos, ya sea por factores hereditarios o ambientales, pero nadie nos enseñó a vivir una vida “sana”, con herramientas adecuadas para enfrentar al dolor. Muchas veces, esperamos que alguien nos “salve”, pero al final terminamos alejando al resto para que no caigan en el mismo abismo que nosotras. ¿Eso nos vuelve malas personas? Bueno, de hecho, es lo contrario, sentimos gran amor por las personas que nos han ayudado, tanto que a veces es «intoxicante», o algo exagerado y muchas veces, vamos a decidir cuidar al resto en vez de cuidarnos a nosotras mismas. Y eso ocurre porque no sabemos manifestar el amor de forma sana, nuestros cuidadores tampoco supieron enseñarnos esta forma de amor, muy probablemente porque tampoco lo aprendieron. Aquí llega lo difícil, romper con este patrón de dolor que viene cargado incluso generaciones atrás. 

Aprender a amar es difícil, especialmente cuando no sabes cómo te sentirás en unas horas, parece no ser primordial, ya que muchas veces, lo más importante es pasar el día sin hacer alguna conducta de riesgo. No obstante, no es algo justo para uno mismo, es por ello que me gustaría compartir con ustedes, el título del libro de Marsha Linehan, Construyendo una vida digna de ser vivida, la cual me hizo reflexionar sobre cómo se estaba desarrollando mi vida, y es que hemos vivido tanto tiempo “sobreviviendo” que nos hemos olvidado de “vivir”, y la verdad, es que nunca aprendimos este concepto, por eso, debemos hacer un trabajo extra al de otras personas, el cual es crear un ambiente en el que nos sintamos seguros y cómodos, donde podamos vivir la vida que deseamos de la forma más sana posible, y esto se desarrollará en gran parte durante terapia. Pero comencemos por aceptar que merecemos algo bueno, que somos humanos y que nos vamos a equivocar muchas veces, pero eso no quita que merecemos vivir mejor. 

The Secret Dr. Marsha Linehan Kept for Five Decades | Parvati Magazine

Por otra parte, sabemos que podemos vivenciar el dolor de varias formas, pero, en lo personal, la más peligrosa se puede dar cuando nos encontramos ante un episodio largo del dolor: empezamos a disociar las emociones y entrar en contacto directo con el vacío, es aquí cuando nos encontramos más propensos a mostrar conductas de riesgo, ya que intentamos bajar hasta lo más profundo del dolor para sentir algo, para que luego, cuando sintamos algo placentero en contraste, todo nuestro cuerpo sienta un estado eufórico que mejore el ánimo, aunque sea aparente y nos permita regresar a un estado más “funcional”.

No siempre sufrimos porque nos guste, pero es lo único que conocemos para lograr que las cosas funcionen y conseguir algo bueno, aunque sea solo durante unos segundos. Escapar de una realidad tan complicada y desgastante como es la de un TLP no es tan raro, si lo piensas bien, de hecho, es una función básica de cualquier humano cuando se encuentra ante el peligro, cosas que te podrían parecer tan descabelladas como el uso de sustancias, las conductas sexuales de riesgo e incluso los intentos de suicidio, son solo algunas formas que encontramos para huir del sufrimiento. Pero que, sin embargo, no le quitan lo desadaptativo y, aunque son válidas, no significa que sean correctas. 

Recuerda que el tener un trastorno no es sinónimo de merecer una vida dolorosa y caótica, todos merecemos vivir de forma adecuada, en ambientes sanos y amorosos, así que permítete gozar de esta calma que tanto necesitas, y acude a terapia. Mi mayor recomendación es que no dejes tu tratamiento y si lo has hecho puedes retomarlo, es un proceso que toma tiempo, pero que resulta gratificante cuando ves los resultados, yo llevo varios años en terapia con distintos especialistas de diferentes ramas, pero gracias a eso, ahora me considero una persona mucho más funcional, que sigue generando logros y alcanzando metas, y que puede escribir este artículo que reúne muchos conocimientos y reflexiones obtenidos con el paso de los años. 

No obstante, si te identificaste y aun no tienes un diagnóstico, acude con un especialista para que pueda evaluar tu situación personal. En Warayana podemos ayudarte con ello, tú también mereces una vida digna de ser vivida. 

Referencias

American Psychological Association. (2014). Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5).

Arango, J. D. (2018). LA ESCISIÓN. PSICOLOGÍA DINÁMICA. https://psicologiadinamicahoy.blogspot.com/2015/04/32-la-escision.html#:~:text=La%20escisi%C3%B3n%20es%20la%20separaci%C3%B3n,como%20lo%20desea%20el%20infante

Linehan, M. M. (1993). Skills Training Manual for Treating Borderline Personality Disorder. New York: Guilford

Prades, I., Romero, M. (2015). Tras las Huellas Borderline: Rastreando el Apego de Personas con Trastorno Límite de Personalidad. Revista REDES, (32), 59–70. https://redesdigital.com/index.php/redes/article/view/179

Puértolas Argüelles, M. (s. f.). La búsqueda de placer a través del dolor: revisión acerca de la relación entre TLP y BDSM [Trabajo Final de Máster, Universitat ramon llull]. https://dau.url.edu/bitstream/handle/20.500.14342/242/MERITXELL%20PU%C3%89RTOLAS%20ARG%C3%9CELLES.pdf?sequence=5&isAllowed=y

Laffite, H., Rodríguez, F., Alonso, R., Medina, T., & Díaz, J. A. (2022). TERAPIA DIALÉCTICO-CONDUCTUAL. UNA BREVE REFERENCIA A SU ESTRUCTURA Y AL ABORDAJE INDIVIDUAL. Interpsiquis, 23. https://psiquiatria.com/congresos/pdf/1-10-2022-20-tem1.pdf

Intimidad versus aislamiento: Virtud, el amor, un mirar en pleno Siglo XXI

En 1950, el psicoanalista estadounidense Erik Erikson, planteó la teoría del Desarrollo Psicosocial. En ella, identifica estadios de tiempo en los cuales se presentan peculiares conflictos internos que van de acuerdo a la edad y etapa de desarrollo en que la persona se encuentre. Estos conflictos surgen de fuerzas intrapsíquicas que se contraponen, generando una crisis que, si es superada, desarrollará una virtud o, de no ser superada, producirá un estancamiento. 

Aquí, un cuadro de las etapas:

Fuente: UNED, Universidad Nacional de Educación a Distancia

Para Erickson, en la etapa seis, comprendida entre los 20 a los 40 años de edad, la prioridad de la persona consiste en cumplir con su entorno, dicho de otra forma, su prioridad está en encajar y también afianzar su identidad a través de poner ciertos límites que no está dispuesto a negociar, ceder, ni contentar. Esto no debe ser visto como una rebeldía para diferenciarse del otro, como sucede en la adolescencia (etapa anterior), más bien, como un hecho activo que afianza su «yo» o su self (1950).

Este adulto joven, cuando logra establecer su identidad (su self), se encontrará listo para el compromiso, para formar relaciones íntimas y recíprocas. Así, estará dispuesto a adquirir responsabilidades y deberes que requieran sacrificios. Sin embargo, si no alcanzara esta capacidad, el resultado de la crisis sería el aislamiento. Por tanto, superada la crisis, el fruto sería el “amor”.

Han pasado más de setenta años y con los avances tecnológicos, surge la ocasión de que cuestionemos la vigencia de esta vieja teoría y busquemos nuevas respuestas a la crisis de identidad y al hedonismo social actual.  Sociólogos, filósofos, psicólogos y pensadores contemporáneos ven, en los adultos jóvenes, una serie de cambios en su cosmovisión y los perciben con un padecimiento existencial. 

Zygmunt Bauman, fot. M. Oliva Soto | European Culture Congre… | Flickr
Zygmunt Bauman fue un destacado sociólogo y filósofo

Zygmunt Bauman (2002) acuñó el término de modernidad líquida a los tiempos contemporáneos. Bauman explica que vivimos una época de constante cambio, donde lo líquido hace referencia a algo que corre fácilmente y no se detiene, que es maleable y escurridizo. Expresa que el mundo acelerado que se vive, se asemeja a una costra volcánica que se endurece, para luego fundirse y cambiar de forma en comparación con la solidez de la vida pasada, de décadas atrás,  que era más predecible y controlable.  

Así mismo, critica la modernidad y plantea que, bajo este escenario, el sujeto se vuelca en una búsqueda de identidad y su tarea es construirse para poder integrarse a un mundo global, cambiante y maleable, en donde debe inventarse y moldearse a partir de máscaras para sobrevivir, por lo tanto, ya no existe una visión colectiva, un sentido de pertenencia, sino una notoria individualidad. 

En esa línea, las relaciones interpersonales que predominan en esta “modernidad líquida”, las llama “amor líquido” y tienen algunas características como el hedonismo, la satisfacción inmediata y una búsqueda insaciable de goce. 

Este “amor líquido” es superficial y frágil, idealizado, afectado por la insatisfacción e individualidad, siendo un amor efímero, algo así como simples conexiones y vínculos superficiales (Bauman, 2005). La posibilidad de casarse, tener hijos, o crear compromisos sobre el otro son reemplazados por vitrinas de consumo, no hay cabida para el sacrificio o la frustración.

A partir de esto, ¿qué podría decir como profesional de la salud mental? ¿Está vigente aquella etapa específica del desarrollo psicosocial en tiempos de crisis y caos? ¿Puede un joven en esta etapa de su vida vivir según la virtud del amor y darle un lugar protagónico? O más bien, ¿se resistirá a la intimidad, al relacionamiento significativo con el otro y a forjar relaciones duraderas?

La falta de compromiso se ve en diferentes esferas, en lo laboral: alta rotación de trabajadores; en lo personal: el embarazo se aplaza o desestima cada vez más; en la pareja: la vivienda pasa a ser parte del ajuar de novios o la dote del matrimonio. Sin embargo, concuerdo en que la teoría de Erikson sigue siendo significativa y vigente, a pesar de la realidad actual. La intimidad vista como el relacionamiento con uno mismo y con los demás, debe ser rescatada y fomentada, además de que es un factor de protección frente a otras aflicciones. 

Grupo De Manos

Bauman propone, en la persona, lograr constituirse bajo una responsabilidad reflexiva y autónoma frente al otro, dirigida a la inclusión y la autorrealización, en contraposición con el aislamiento que sería la carencia de intimidad que produce una sensación de estancamiento o de no poder avanzar.

Byung-Chul Han (2023), filósofo contemporáneo, sugiere abandonar la hiperactividad de la época y recuperar el sentido, el equilibrio y la vida interior. Incluir momentos contemplativos en el día a día que faciliten esta tarea.  

Entender la intimidad y procurarla, dará como fruto al “amor”, esto no cambia a pesar de los tiempos, y le da vigencia a esta teoría, específicamente, en esta etapa del desarrollo psicosocial. Tener intimidad con uno mismo es darse el tiempo para cultivar una relación vigorosa y sana con uno mismo, con los demás, y, si eres creyente, con Dios.

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Referencias

Bauman, Z. (2002). Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica.

Bauman, Z. (2005). Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. Madrid: Fondo de Cultura Económica.

Erikson, E. (2000). El ciclo vital completado. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica.

HAN, B. C. (2023). VIDA CONTEMPLATIVA, ELOGIO DE LA INACTIVIDAD. ESPAÑA: TAURUS.

Hernández Moreno, J. (2016). La modernidad líquida. Política y cultura, (45), 279-282. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-77422016000100279&lng=es&tlng=es.

Universidad Nacional del Nordeste. (2014). CORRIENTES DEL PENSAMIENTO. CUADERNO DE CÁTEDRA, 93-98. https://hum.unne.edu.ar/academica/departamentos/educa/catedras/cpc.htm

Vivir con depresión: Un análisis desde la profundidad dolorosa

La depresión, en la actualidad, la comprendemos y estudiamos como una enfermedad mental debilitante que afecta a millones de seres humanos en todo el mundo. El propósito del presente artículo es explorar cómo vivir con depresión, para ello, exploraremos sus conceptos básicos, antecedentes históricos, teorías contemporáneas, recomendaciones de manejo y brindaremos unas conclusiones finales sobre su gran impacto en la vida cotidiana de las personas con dicha condición. 

El concepto de depresión:

La Organización Panamericana de la Salud la define como: “una enfermedad común pero grave que interfiere con la vida diaria, con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida. La depresión es causada por una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos”. En síntesis, hablar de la depresión es entenderla como un trastorno del estado de ánimo caracterizado por una tristeza persistente, sentimientos de desesperanza y con conductas manifiestas como la pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba. La enfermedad afecta no solo el estado emocional de una persona, sino también al funcionamiento a nivel cognitivo y físico (somatización). 

Antecedentes históricos:

Para Zoch (2002) los precedentes en relación a la depresión refieren a una cosmovisión mágica/religiosa de explicar en el hombre primitivo, al avance de la humanidad salen personajes como Hipócrates (450 a. C.), quien hizo estudios sobre la melancolía (bilis negra), lo que fue un primer vistazo a la conceptualización de la sintomatología presente en la depresión como un término a expresarse.  

Como podemos ver, la comprensión de la depresión ha evolucionado en el transcurso de la historia. Los síntomas de la depresión han sido documentados en diversas culturas desde la antigüedad, sin embargo, en el Siglo XX, la melancolía comenzó a ser reconocida como una enfermedad mental legítima, lo que llevó al desarrollo de tratamientos psicológicos y farmacológicos.

Teorías:

Duncan y Antonuccio (2011) ven la depresión y su curso desde una perspectiva cognitivo conductual, basado en ello mismo, mucho del manejo del curso del tratamiento tiene dicho enfoque, y apoyado a su vez, en el método de ensayo y error, experimentación y documentación de los hallazgos.

Las teorías contemporáneas sobre la depresión abarcan una variedad de enfoques, que van desde aspectos biológicos y genéticos hasta aspectos psicosociales y ambientales. Por un lado, las teorías biológicas sugieren que un desequilibrio químico en el cerebro (como la falta de serotonina) es la principal causa de la depresión, por otro lado, las teorías psicosociales enfatizan la importancia del estrés, las experiencias traumáticas y los factores ambientales en el desarrollo y mantenimiento de la depresión. 

La vida universitaria:

Es una época de constantes desafíos, aprendizajes y adaptación. Para algunos, es una etapa de crecimiento personal, descubrimiento y nuevas experiencias. En cambio, para quienes luchan contra la depresión, esta fase puede parecer extremadamente complicada. Las presiones académicas, las expectativas sociales y la transición a la edad adulta pueden exacerbar los síntomas de depresión y hacer que cada día parezca una lucha. Vivir con ello representa un desafío único.

La depresión puede afectar la concentración y la motivación, asimismo, las interacciones sociales pueden ser agotadoras, ya que la depresión puede hacer que una persona se sienta aislada o fuera de lugar. La falta de comprensión de parte de la red de apoyo (padres, tutores, etc.) puede empeorar las cosas. Muchos estudiantes enfrentan el estigma asociado con la salud mental, lo que dificulta la búsqueda de ayuda.

La cultura universitaria, a menudo, promueve la idea de que el estrés y la ansiedad son una parte natural e inevitable de la realidad y que se naturaliza, lo que puede hacer que quienes luchan contra la depresión se sientan aún más solos y aislados. Se debe comprender que la depresión en la universidad no es una debilidad o un fracaso personal. La depresión es una enfermedad mental grave que requiere tratamiento y apoyo adecuados. 

Propuesta de gestión:

Vivir con depresión es una situación difícil y confusa, pero existen estrategias efectivas para afrontarla. La terapia cognitivo-conductual (TCC) y los medicamentos (como los antidepresivos) son tratamientos comunes, recomendados por los profesionales de la salud mental. Además, un estilo de vida saludable, que incluya ejercicio regular, una dieta equilibrada y técnicas de relajación, puede ayudar a reducir los síntomas de la depresión. Cuidar de nuestra salud física y alimentación, tener una adecuada red de apoyo, técnicas de autocuidado y ayuda especializada pueden no solo mejorar sino permitir que se lleve una vida de calidad.

Conclusión:

En resumen, vivir con depresión es una experiencia difícil que puede afectar significativamente la vida diaria de una persona. Una comprensión más profunda de sus conceptos, antecedentes históricos y teoría contemporánea, así como la implementación de recomendaciones de manejo efectivas, pueden reducir los efectos negativos de la depresión y mejorar la calidad de vida de los pacientes deprimidos. Sin embargo, es importante enfatizar la necesidad de aumentar la conciencia pública, el acceso a los servicios de salud mental y el apoyo continuo a las personas que padecen esta enfermedad.

Recuerda que no te tienes que encasillar en una etiqueta, tú eres valioso y merecedor de ayuda.

Referencias

Organización Panamerica de la Salud (s/f). Depresión. https://www.paho.org/es/temas/depresion

Zoch, C. (2002). Depresión. https://www.binasss.sa.cr/bibliotecas/bhp/textos/depresion2005.pdf

Duncan, B., Antonuccio, D. (2011). A Patient Bill of Rights for Psychotropic Prescription: A Call for a Higher Standard of Care. International Journal of Clinical Medicine, 2(4), pp. 353-359. doi: 10.4236/ijcm.2011.24061.


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La compasión y la violencia: ¿Reconoces a los monstruos? Si los ves, ¿podrías perdonarlos?

La compasión y la violencia, esta es la dicotomía que hoy quiero traer a sus mentes, queridos lectores. Al hablar de compasión, lo que viene con esta (que es la capacidad de empatizar con el otro), y hacer algo al respecto para aliviar su dolor, también tenemos que hablar de la violencia, algo que caracteriza muchas de las dinámicas del ser humano, que incluso puede llegar hasta el sadismo.

Es muy interesante la pregunta filosófica: ¿El ser humano es bueno o malo por naturaleza?, como toda pregunta de esta índole, trae más preguntas que respuestas, pero, para enfocarnos en la dicotomía de hoy, tomaré el punto de vista del registro histórico, en el cual vemos la crueldad sistemática y la reiteración en todas las culturas y civilizaciones de la violencia extrema, esta no sucede en circunstancias excepcionales, patológicas o criminales, sino que son aceptadas socialmente. Solo tenemos que ir a generaciones anteriores y retroceder, para ver como las cosas van escalando en cuanto a la crueldad: si tus padres tienen treinta años de edad, verás en muchos casos cómo la violencia psicológica fue notoria durante su crianza. Si tus padres tienen cincuenta años o más, verás como además de la violencia psicológica, estuvo presente la violencia física e incluso la violencia sexual, y, dicho sea de paso, en las partes más oriundas de nuestro país esto no está alejado del día de hoy.

La respuesta, entonces, sobre la violencia y su capacidad de estar presente en el ser humano es que sí, que el devenir histórico muestra que el ser humano tiene esa tendencia hacia la crueldad o la violencia como instrumento de dominación reiterada y universal.

La violencia y la inconsciencia

Cuanto más atrás vayamos y observemos la violencia, más fácil es reconocerla y condenarla, pero cuando retrocedemos solo décadas, las cosas cambian: la gravedad no esta tan clara para muchos, a veces las justificaciones se asoman y hasta la admiración a la violencia. Puesto que ver la violencia en uno, vernos a nosotros mismos como malas personas, egoístas y dañinas, es una de las cosas más dolorosas para una personas. El tema de la «generación de cristal», es uno de los más escuchados y que demuestra esta tendencia a la inconsciencia.

A una persona joven le falta asimilar —por su juventud— una premisa de vida que mucha gente no llega a integrar, incluso hasta el final de sus días, que es “no puedo controlar lo que otros hagan o digan, pero si mi reacción y la actitud que tomaré al respecto, soy dueño de mis palabras, dueño de mis silencios y dueño de mis acciones”. Si bien esta postura de vida requiere gran fortaleza, lo cierto es que los cuestionamientos de los jóvenes son más que legítimos, y vemos cómo muchos adultos no tienen capacidad alguna de introspección y que hay bastante inconsciencia.

¿Por qué necesitan insultarlos?

¿Por qué quieren criticarlos?

¿Por qué quieren comparar su vida con la suya?

¿Por qué quieren que se sientan mal por no vivir lo que otros si vivieron?

¿Por qué quieren que se sientan en deuda por vivir una vida tranquila?

¿Por qué quieren dejarles en claro que son débiles?

¿Por qué quieren burlarse de ellos?

Y sobre todo

¿Por qué creen que ellos deberían sentarse a escuchar burlas?

¿Por qué esa necesidad de decirles cómo deberían de verse y cómo deberían de sentirse?

Si alguien tiene tantas ideas negativas sobre alguien o sobre un grupo, ¿por qué necesitan increparlo? Si la otra persona está en una posición de entendimiento superior, sabe que llevar esas actitudes solo van a lograr más resentimientos que cambios, no van a hacer a nadie más fuerte, porque si el que es —supuestamente— fuerte “no es dueño de sus silencios”, y si hace todo lo anterior como un “burdo desahogo de sus ideas”, ¿con qué autoridad puede querer algo de un joven que está aprendiendo a vivir?

Si vemos esto en el caso de padres e hijos, vemos relaciones con profundas heridas. Existen casos donde la violencia estuvo muy presente en la infancia y el resentimiento sigue latente, a pesar de que los años y la vida trajeron cambios de actitud y, quizá, una faceta diferente por parte de esos padres que maltrataban y, ahora, son diferentes con sus nietos. Sin embargo, el cambio de actitud nunca incluyó abiertamente las disculpas y el reconocimiento de esos actos, todo se desenvuelve dentro de una nube gris de rencores e inconsciencia.

Perdonar a los monstruos

Perdonar es un acto sumamente complejo, para algunos, como dice Borges: cuando hay perdón ya no hay remordimiento y el olvido es una de las formas del perdón. Por eso yo les recuerdo a mis pacientes, por los cuales tengo una gran admiración y me siento afortunada de ser parte de sus procesos, que también es válido alejarse de las personas que les hicieron daño, que eso es una forma de perdonar: la lejanía y el olvido. En otros casos, esto no será necesario y podrá seguir existiendo un lazo entre las personas, a pesar de esta parte imperfecta que nos lleva, a veces, a dañar a otros. Cuando en el que ha cometido el agravio, encontramos ese proceso de hacer conscientes sus actos y de tener compasión, podemos incluso fortalecer la confianza que es parte del amor.

Quizá recuerden la historia del minotauro, un monstruo de la mitología griega, fruto de un escarceo amoroso entre la reina Pasifae y un hermoso toro blanco enviado por Poseidón. El destino del minotauro estuvo para siempre ligado a su encierro en un laberinto, donde devoraba cada año a catorce jóvenes atenienses, que eran entregados en sacrificio como pago por perder la guerra contra Minos de Creta. Finalmente, el monstruo solitario murió a manos del príncipe ateniense Teseo.

Este monstruo siempre fue víctima de las circunstancias. Como cada ser vivo, no pidió venir a este mundo y menos en la forma en que lo hizo, fruto de la venganza de Poseidón, el dios del mar, que al ver que el rey no cumplió su pedido de sacrificar en su honor a un hermoso toro blanco, se vengó utilizando a su esposa, haciendo que se enamore y mantenga relaciones con el toro. Las circunstancias destinaron al minotauro a ser un monstruo, cada año mataba a catorce inocentes, cada año, cuando le daban la oportunidad, dañaba a otros. Nuestro incomprendido minotauro, también conocido —pues ese era su nombre— como “Asterión”.

Asterión nos cuenta su propia historia, su perspectiva sobre su propia vida, de quién es él; al escucharle, lograremos entender y quizás perdonar su falta de consciencia, gracias al genial Jorge Luis Borges y su cuento La Casa de Asterión:

«Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí, ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la Tierra.

«Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el Sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo; aunque mi modestia lo quiera.

«El hecho es que soy único […] corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos). […]

«Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que, alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?».

Entonces, vemos como Asterión no se percibe a sí mismo como un monstruo, él nos cuenta de su soledad, del aburrimiento, nos revela que el no está encerrado pues, si no sale, es por la gente y cómo reacciona cuando le miran y las respuestas de la personas a su presencia le dan miedo. Él no se da cuenta que mata a los que entran a “visitarlo”, el va a jugar con ellos, y para él simplemente mueren, está esperando a alguien que lo libere (que lo mate) y ve a ese alguien como su redentor, pues si analizamos, para él, la la muerte es su liberación.

Cuantas personas no perciben la real magnitud de sus actos, catalogare estos como actos monstruosos, a fin de que se entienda la razón de traer este cuento sobre el minotauro para ilustrar cómo los seres humanos podemos ser inconscientes del daño que hacemos. Aquí pondré el ejemplo de los padres: si tuviste padres violentos, muchas veces podrás ver justificaciones, negación y hasta pedidos de admiración a sus actos violentos, con él tiempo, al escuchar cómo crecieron ellos, también entenderás por qué son fruto de sus circunstancias y de su propio sufrimiento, queda en ti el perdonarlos y el cómo perdonarlos. Pero, recuerda también tus propios actos monstruosos y el perdón a uno mismo.

Perdonarse es difícil, porque, en primera instancia, reconocer nuestra monstruosidad lo es en sí. Me es difícil verme a mi misma como una persona mala, una persona de actos crueles, pero si me reconozco, si en vez de esperar a mi redentor, me redimo yo misma, podré encontrar el camino para perdonarme.

No soy perfecta, soy Asterión, pero buscaré un espejo en el laberinto de mi vida. Para muchos, esa es la terapia, un espejo. Esta bien poner nuestros actos ante estos espejos para ver, frente a frente, nuestra violencia y todo aquello que nos aleja de la compasión.

En Warayana te invitamos a hacer uso de un recurso espléndido de catarsis, que son “los cuartos de la ira”, donde podrás echar todo el enojo, frustración y demás emociones negativa, liberarlas y permitirte, ya con todo esto volcado, mirarte en el espejo.

Me despido con esto, dejándoles un minotáurico saludo. Más abajo podrán encontrar toda la información de la magnífica institución con la que tenemos convenio, «Crash. Cuarto de ira».

En “Crash” podrás encontrar instalaciones debidamente implementadas para soltar toda esa carga emocional de la que buscas deshacerte.

Facebook de Crash: https://www.facebook.com/crash.arequipa?mibextid=ZbWKwL

Referencia

Borges, J. L. (1949). La Casa de Asterión, en El Aleph. https://ciudadseva.com/texto/la-casa-de-asterion/

Mis redes:

Instagram: @psic.adrianamiranda

Correo: pisc.adrianamiranda@gmail.com

Cultura de dieta y gordofobia

Durante estos últimos días, antes de sentarme a escribir sobre la entrada del mes, estuve escuchando diversos podcasts, y los últimos abordaban temas en relación al cuerpo. Algo que realmente “tocó” fibras dentro de mí, y que considero que es conveniente poder sacar más este tema a palestra. 

Iniciaré con algunas preguntas: ¿Cuándo fue la primera vez que fuiste consciente de que tu cuerpo te gustaba o no?; ¿cuándo fue la primera vez que te sentiste incomoda(o) en el cuerpo en el que habitas?; ¿hiciste en algún momento algo para cambiarlo? (ejercicios, dietas, cirugías, etc.). Lo sé, responder a estas preguntas puede ser difícil, si necesitas tomarte un tiempo para procesarlo, estará bien.

Como respuesta personal, la primera vez que recuerdo ser consciente de mi corporalidad fue aproximadamente a los diez años de edad, cuando una profesora hizo un comentario a mi mamá sobre mi cuerpo (bajo el contexto de una actuación que tuvimos y que fuimos con ropa de calle); realmente, yo no había parado a verme en el espejo hasta esa vez, incluso recuerdo haberme confundido por no saber cómo sentirme ante mi cuerpo reflejado en el espejo. Por otra parte, la primera vez que recuerdo haberme sentido incómoda con mi cuerpo, fue a los quince años, cuando, probándome unos polos, me di cuenta que la talla S no me quedaba y además de ello, tuve vergüenza por tener que pedir una talla más. Y por último, la respuesta es , hice dietas incontables veces, ejercicio en forma compensatoria para “quemar” lo que había comido el día anterior, e incluso llegar a tener conductas poco saludables, tanto para mi salud física como para mi salud mental, por el temor aparentemente “irracional” de engordar (ese miedo no es irracional en absoluto, sigue leyendo).

Vivimos en una cultura de dieta, pero ¿qué significa este término? La cultura de dieta hace alusión a la incentivación de que las personas, en especial mujeres¸ se sometan a diversas dietas restrictivas, u otras prácticas, con el objetivo “tan preciado” de bajar de peso, y que encajen en un modelo hegemónico de belleza (tipo Barbie). Y es algo constantemente bombardeado por los medios de comunicación, incluidas las redes sociales, y se pueden ver camuflados como tendencias para comer “más saludable” o “combatir la obesidad”.

La sociedad, bajo el argumento de que “no se debe de promover la obesidad” (ignorando la diversidad corporal que existe), nos dice que no solamente un cuerpo es más bonito si es delgado, sino que solamente un cuerpo delgado es saludable. Y esto, mis queridos lectores, es falso

La gordofobia se puede traducir como el miedo a la gordura o a ser gordo(a), ya que hay muchos estereotipos y discriminación hacia las personas que habitan un cuerpo gordo. Por lógica, nadie quiere ser discriminado, entonces, nadie quiere ser gordo. Y esto, ¿dónde deja a las personas que habitan un cuerpo gordo? Ellas suelen ser excluidas de poder gozar algún beneficio en alguna área de su vida (social, afectiva, laboral o deportiva). Esta exclusión va desde chistes, burlas, insultos, acoso médico y la falta de visibilización de cuerpos gordos en medios de comunicación (Allende, 2020). 

Primero, hay que entender que la palabra gordo no es algo negativo, mas como sociedad, la palabra es vista como algo despectivo, inaceptable e inferior (Gallardo, 2021). Entonces, socialmente, por un lado, está presente la idea de creernos con derecho a opinar de los cuerpos de otras personas cuando estas suben de peso o son gordas: “¡uy!, hay que bajarle una papa al caldo”, “pero, ¿que te «panzó»?”, “más delgadita te veías más bonita”, “serías más bonita si bajaras de peso”. Y por el otro lado, elogiar la disminución de peso: “pásame tu dieta, te ves divina”, “te ves súper bien, seguro bajaste de peso”. Cuando ambos argumentos son sumamente violentos hacia la corporalidad de las personas.

Vemos entonces a la belleza como algo que solo las personas con cuerpo delgado podrían ser, y la verdad, es que no es así, ya que “la belleza esta en los ojos de quién mira”. 

En conclusión, la relación con nuestro cuerpo puede llegar a ser complicada, ya que se ve influenciada por numerosos factores sociales, que van desde los comentarios de otras personas sobre nuestro cuerpo, como a los estándares sociales de belleza. El adoptar alguna conducta poco saludable para intentar ajustarnos a ese ideal inalcanzable es agotador, y en el camino nos podemos perder la dicha de habitar nuestro cuerpo. 

La cultura de dieta perpetua la idea errónea de que solo los cuerpos delgados son saludables y bellos, ignorando la diversidad y promoviendo la gordofobia. Como sociedad es necesario empezar a cuestionar nuestras creencias y privilegios para deconstruirnos, para desafiar los prejuicios y reconocer la belleza en todas sus formas. Solo así podremos construir un mundo donde la belleza se vea a través de la lente de la diversidad y la autenticidad.

Escribir sobre esto es algo, en cierta forma, liberador, pero también muy vulnerable. Cuando uno elige la carrera de psicología, considero que no solo elige su trabajo si no que también se somete al juicio social de «cómo debería de ser un psicólogo». Ya saben, frases como: “¿Por qué te enojas? Y mira eso que eres psicóloga”, “¡Ay!, ¿pero cómo vas a tener problemas si tu estudiaste psicología?”, “¿Cómo que también has tenido algún problema con tu amor propio?, debería darte vergüenza ya que eres psicóloga”. En fin, poder dejar esa etiqueta de lado y también mostrarse como un ser humano que siente y que experimenta esta vida por primera vez, es necesario. Hay que reconocer a la persona más allá de su profesión.

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Y para cerrar, les dejo una frase que cuando la leí, me encantó:

Y le dije a mi Cuerpo: “Quiero ser tu amiga”. Dio un respiro hondo, y me respondió: “Esperé toda mi vida para este momento…

Referencias

Allende, I. (2020). Gordofobia, una lectura desde (y para) el Trabajo Social. Revista Perspectivas, 35, 109-133. https://doi.org/10.29344/07171714.35.2393

Gallardo, A. M. (2021). Gordofobia: Una deuda en el campo de la psicología. Revista Perspectivas, 37, 151-168. DOI: 10.29344/07171714.37.2671

El clown: Nuestro yo más inocente y puro

Muchas veces me he preguntado qué sería si tuviera la total licencia de jugar en cualquier momento y lugar, volver a esa etapa de juego, risas sin control, razón o motivo (a pesar de vivir en nosotros por medio del recuerdo). Es entonces donde podemos ver, a través de nuestra línea de tiempo, la evolución constante de nuestras habilidades, aptitudes y puntos a mejorar. El autoconocimiento como herramienta de mediación hacia una mejor versión de nosotros mismos es fundamental, porque no se ama lo que no se conoce y, por supuesto, es esencial tener la capacidad de introspección para emprender dicho camino. 

Comencé siendo una niña muy tímida y encontré que en el teatro podía expresar emociones que eran duras, también tuve que aprender a transformar emociones muy intensas que son las de antes de entrar al escenario, como cuando uno está en camerino, casi paralizado por el miedo, aturdido por la ansiedad, por el pánico, el terror e incluso la preocupación. Ante todas estas emociones tuve que aprender a transformarlas, no voy a decir controlarlas, porque controlar implica una intención de: “quiero que las cosas sean así”, en cambio, en muchas ocasiones es mejor encontrar un método para transformarlas, aceptándolas primero, entonces, empezar a fluir desde un lugar mucho más amoroso, y en segundo lugar, pues ahí está el clown. 

¿Qué es un clown?

Es este ser que se pone una nariz roja y hace reír a través de mostrar su propia torpeza, su caos, fracaso o neurosis, todo lo que es tal cual es, pero en estado de juego, es decir, desde esta increíble naturaleza de niños que tenemos que hace más ligero todo, y, conectados pues con esta ligereza de compartirse con el otro (aceptándose primero), logra con el clown lo que es un como regalo, la aceptación a uno mismo: “tal como soy”, con todo el monstruo que llevo adentro y que todos lo tenemos. Esta parte de luz, nuestra parte de oscuridad, pero que el sistema ha dicho que la parte de oscuridad es mala o negativa y que, si la sientes, eres mala persona, cuando resulta ser todo lo contrario, porque identificarla nos ayuda a conocernos mejor y entendernos. En tal sentido, en cuanto a poder entrar a esa zona oscura, el clown nos enseña a reflexionar y decir: “miren, todo mi desastre aquí está y a través de él, me permitiré ver todo este conflicto humano que existe en mi interior”. En este punto, ya llegamos a la palabra base que es la aceptación, y aprender a vivir esta experiencia con una pequeña máscara como ancla a nuestro yo más inocente y sin prejuicios, es justamente un descubrimiento para derrumbar nuestros propios arquetipos (que lo único que hacen es conformar una estructura protectora que impide sentirnos libres), para abrirnos y mostrarnos tal como somos. Para Vigneau (2010), el clown es una herramienta que se basa en el mundo interior de la persona, en relación a sus sentimientos emociones u otros aspectos relacionados, por ejemplo: la sexualidad, el poder o la muerte, y que esto no nos resulte un tema prohibido, sino más bien, ejecutarlo o exteriorizarlo por medio de un performance, donde podamos liberar y abordar lo que se siente al instante, hacia el público, de este modo, nos encontrarnos desnudos de manera emocional. 

Aspectos fundamentales

Otra incógnita que surge es la visión del autoconocimiento. Si tuviera que darle una forma o color, sería un punto rojo, así como una  pequeña nariz de clown, y es que, todo recae en esta pequeña máscara llena de posibilidades. 

Es el clown el inicio a una eterna y fructífera aventura de autoconocimiento inigualable. Pero ¿cómo así? 

Primer acto: introspección

Cuando se habla de introspección, nos referimos al conocimiento del sujeto, por medio de la observación y del análisis de sí mismo, en donde puede ir interpretando y ser consciente de aspectos íntimos de forma reflexiva, tanto por medio del recuerdo hacia vivencias pasadas, así como observar e inspeccionar vivencias actuales dónde puede profundizar o develar aspectos propios de su ser. Es el poder de conocerse a sí mismo para construir nuestra identidad. 

Segundo acto: autoconocimiento 

Cuando hablamos de autoconocimiento, hacemos referencia al conocimiento que tenemos de nosotros mismos en el momento actual. Este conocimiento se seguirá adquiriendo y desarrollando en el transcurso de nuestra vida. Sin embargo, es en el ejercicio cotidiano donde se puede adquirir todo este conocimiento, y así, salir de nuestra zona de confort desde el interior al exterior y viceversa, lo que resulta en un encuentro de comunión, complicidad y comunicación con uno mismo. 

Tercer acto: ¡cámaras, luces, clown!

Digamos que el regalo de autoaceptarse es empoderarse, quererse, respetarse y, entonces, cuando uno sea autoaceptado, es cuando ya asumí mi manera de ser. Asumir desde esta ligereza, no es que sea pesado, ni nada parecido. Desde esta idea, compartimos el caos que hay dentro y todo esto que hace que uno se empodere y, por lo tanto, abrirse y compartir con el otro, sin miedo a los juicios de los demás, y es entonces (gracias a esta habilidad) que disminuye el poder de los demás hacia mi, y cuando los juicios de valor terminan, todo mundo se ha quedado en silencio, sin poder hacer una sola burla a nosotros.

Esa escena nos brinda el poder de asumirnos y recibir estos defectos o lo que nuestra mente ve como defecto, algo que sencillamente es tal cual es. La autoaceptación sembró sus frutos y, de la mano de la introspección, nos cultivamos en un grado de crecimiento y expansión maravillosa, de uno mismo, del ser que uno es, y da el regalo de poder compartirse con los demás, de una manera auténtica, es decir, disfrutar lo auténtico que puedo llegar a hacer, disfrutar esa diferencia que yo tengo con los demás, con mi familia, con mi grupo de amigos, con todo lo que me rodea, lo que resulta ser placentero, porque cuando uno se acepta, es muy probable que los demás también lo hagan, pues uno está pidiendo aceptación de los demás todo el tiempo, y, cuando uno lo empieza a hacer, entonces, mágicamente ocurre también, o puede que no suceda. Pero ya no duele y nos mimetizamos en ese estado perenne, en donde nadie tiene más poder que esta bola roja en mi nariz y yo, en ese estado más inocente y puro. 

Referencias

Equipo editorial (2022). Autoconocimiento personal: 7 herramientas para conocerte mejor. https://lamenteesmaravillosa.com/autoconocimiento-personal-3-herramientas-para-conocerte-mejor/

Savater, V. (2015). El autoconocimiento, la auténtica clave de la felicidad. https://lamenteesmaravillosa.com/el-autoconocimiento-la-autentica-clave-de-la-felicidad/

Unocc, G. A. (2023). El arte de clown como estrategia para el desarrollo de habilidades sociales en estudiantes universitarios. Horizontes. Revista De Investigación En Ciencias De La Educación7(27), 493–508. https://doi.org/10.33996/revistahorizontes.v7i27.532

Vigneau, A. (2010). El Clown esencial: El arte de reírse de sí mismo. Madrid: La Valle.

¿Por qué repetimos las mismas frases?

El otro día tuve un sueño muy extraño, soñé que veía la palabra «Diferente» por todo lugar al que iba, incluso la miraba en las paredes dibujada. Ese sueño me gustó. De allí, surgió una interrogante: ¿Qué significa ser diferente? Para mí, ser diferente es una elección y además, es el tratar de no usar clichés, frases repetidas, expresiones comunes, etc.

Las frases repetidas existen, cuando se presentan cosas similares que pasaron nuestros amigos, conocidos, familiares, etc., y creemos tener la fórmula para su solución. Cuando, en realidad, debemos recordar que cada caso es único y, en algunos casos, requiere una atención personalizada por un especialista (por eso existen los terapeutas y los psicólogos, por ejemplo). Dentro de estas frases también puede haber refranes que se usan porque nos dejamos llevar por sesgos cognitivos, es decir, juicios inexactos. Las expresiones repetidas también abundan cuando hay una falta de originalidad en el procesamiento de pensamiento. ¡Y qué difícil es ser original! Ser original radica en desprenderse de muchas cuestiones, como juzgamientos, modelos, ideas y estereotipos establecidos.

La repetición, ¿por qué se da?

La repetición se siente segura, tener la comodidad de saber lo que viene a continuación, así como una rutina familiar reglamentada puede ser realmente útil y funciona para muchas personas.

Loveday (2021) afirma que «no tener que lidiar con muchas situaciones nuevas y muchos desafíos desconocidos es cómodo». Por tanto, podemos decir que usamos frases repetidas, porque nos sentimos seguros de que diremos cosas apropiadas que ya están aceptadas dentro de un determinado contexto, por ejemplo:

  • «Cuidado, que se te pasa el tren» (a una mujer que no se casa aún).
  • «Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente» (quien aparenta pasividad lo superan otros).
  • «Lo que fácil llega, fácil se va» (cuando obtenemos algo sin esfuerzo, no lo valoramos y puede irse rápido).
  • «Soltero/a, pero no solo/a»(en referencia a libertinaje o tener compañeros sexuales o con derechos).
  • «Calladito/a te vez más bonito/a».
  • «El que con muchas juega, con ninguna se queda» (alusión a la infidelidad).
  • «A un hombre rico, no reparéis si es feo o bonito» (alusión a la importancia material).
  • «Mujer que sabe latín, ni encuentra marido, ni tiene buen fin».

Si bien en el transcurso de la historia, los refranes, pensamientos e ideas de grandes figuras nos han servido para acumular sabiduría y entender los entrecejos de la vida, de todos modos, es importante ser originales, pero, sobre todo, aprender a fomentarla en la sociedad. Por ejemplo, está demostrado que dar libertad a los trabajadores aumenta el rendimiento; la saturación de la rutina apaga a cualquier empleado.

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La originalidad es más que importante y se debe fomentar, todo lo que pongamos en práctica con método y disciplina lo podemos lograr, por ejemplo: empezar a pensar muy bien las palabras que vamos a decir, para no repetir clichés o frases trilladas. Podemos escribir en una libreta todas las ideas que se nos vengan a la cabeza, por muy disparatadas que parezcan. No juzgar ninguna reacción, ni dar por hecho alguna acción. Tratemos de dejar la impulsividad de lado y seguir nuestra intuición y emociones en determinados momentos.

La creatividad nace del dejarse llevar, como cuando uno se mece en las olas del mar; la creatividad es no tener miedo al qué dirán y mostrar con seguridad nuestras ideas. Por ello, a la sociedad debe educársele para aceptar nuevos conceptos, estar abiertos ante ideas desafiantes, ideas raras, controversiales, pero que al final tengan un fin humano, el de representar un sentimiento profundo. Todo lo que sea una expresión con un fin lógico y «mágico» es bueno.

Como dijo Johann Wolfgang von Goethe: “La originalidad no consiste en decir cosas nuevas, sino en decirlas como si no hubiesen sido dichas por otro”.

Para finalizar, les dejo una pequeña lista de figuras famosas y originales, adelantadas a su tiempo:

  • Charles Chaplin: Adquirió gran popularidad en el cine mudo gracias a las múltiples películas que realizó con su personaje Charlot.
  • Madonna: Ha sido elogiada por los críticos por sus producciones musicales y puestas en escena, lo que le dio el título de la «Reina del Pop».
  • Picasso: Pintor, creador del cubismo.
  • Kraftwerk: Banda alemana, creadores de la música electrónica.
  • Björk: Cantante y compositora reconocida por hacer música experimental, alternativa y vanguardista.
Charles Chaplin: una vida entre la comedia y la tragedia | Cultura

Fuente: Loveday, C. en BBC News Mundo (2021). Por qué la repetición es tan importante y cómo nos afecta (para bien y para mal). https://www.bbc.com/mundo/noticias-55553122

Dime tres fortalezas y tres debilidades que tengas: Un análisis integral de fortalezas y debilidades en el ámbito laboral

Siempre que voy a entrevistas de trabajo me preguntan lo siguiente: “Dime tres fortalezas y tres debilidades que tengas”.

Mi respuesta sigue siendo la misma desde que supe cómo contestar a esta pregunta, pero antes de responderla a conciencia, hay que hacer un pequeño análisis.

¿Por qué es crucial el análisis de fortalezas y debilidades?

Por un lado, conocer nuestras fortalezas nos permite capitalizarlas para destacarnos en el entorno laboral, por otro lado, identificar nuestras debilidades no solo nos ayuda a abordar áreas de mejora, sino que también, eventualmente, nos proporciona la oportunidad de convertirlas en fortalezas.

  1. Identificación de logros y éxitos anteriores:

La primera vez que me preguntaron sobre mis fortalezas y debilidades, me quedé en blanco, yo aún estaba en la universidad, tratando de conseguir un trabajo o prácticas y no tenía la experiencia en entrevistas que ahora poseo, nunca había pensado realmente en eso, y dije cualquier cosa que se me vino a la cabeza. Al volver a casa reflexioné sobre aquella pregunta.

Empecé a pensar en las situaciones en las que haya podido demostrar algunas de las fortalezas o debilidades:

  • Enumeré logros y éxitos profesionales pasados.
  • Destaqué momentos en los que me sentí especialmente competente y eficaz.

Nota: Puedes mejorar tu CV con este ejercicio: por cada experiencia que hayas tenido, describe también un logro que alcanzaste en dicho puesto, los reclutadores te lo van a agradecer.

  1. Reconocimiento y feedback

Una de las partes más importantes de este análisis es el feedback, es así que consideramos hacer, como parte de una actividad curricular, un taller, nos dividimos en grupo por afinidad y lo primero fue recordar estas experiencias anteriores, escribirlas en un papel, y compartirlas con nuestro grupo, recibiendo comentarios de aquellas personas que nos conocían mejor.

Al finalizar, la tarea consistía en:

  • Reflexionar sobre feedback recibido en evaluaciones anteriores.
  • Considerar comentarios positivos y áreas de mejora mencionadas.

Te recomiendo que converses sobre estas experiencias pasadas y recibas retroalimentación, puedes hacerlo en grupos pequeños de amigos, familiares, etc.

  1. Evaluación de habilidades técnicas (duras) y blandas

Es importante pensar en que sabemos hacer para obtener un puesto, todas las actividades que realicemos, necesitan de ciertas habilidades, tanto técnicas como blandas.

Las habilidades técnicas o duras, como su nombre lo dicen, son aquellas que parten de un conocimiento técnico específico, como el manejo de herramientas tecnológicas o materiales y se pueden medir por capacidad o velocidad. La mayoría de estudios/carreras profesionales o técnicas están enfocadas en hacer crecer este conocimiento

Las habilidades blandas son habilidades intangibles y muy difíciles de evaluar, están más relacionadas a la inteligencia interpersonal: como habilidades comunicativas o liderazgo y también se puede aprender o desarrollar, aunque su aprendizaje suele ser diferente al que estamos mayormente acostumbrados.

De igual manera puedes escribir, compartir y recibir feedback de estas habilidades. La tarea es la siguiente:

  • Enumera las habilidades técnicas específicas relacionadas con tu área laboral.
  • Evalúa tu nivel de competencia en cada habilidad.
  • Identifica habilidades blandas como la comunicación, trabajo en equipo, liderazgo, etc.
  • Evalúa cómo estas habilidades impactan tu desempeño laboral.
  1. Hábitos y comportamientos

Los hábitos y comportamientos están muy relacionados a tus valores, identifica como te sientes respecto a ellos.

¿Eres puntual, responsable, honesto, respetuoso, integro, justo…?

Si eres puntual, ¿por qué lo eres?, ¿qué hábitos han hecho que seas puntual?, ¿qué comportamientos adoptas?

Hazte estas preguntas y podrás descubrir poco a poco tus hábitos, también podrás hallar algunos ámbitos de mejora donde establecer hábitos. Te recomiendo este artículo que escribí hace un tiempo, te puede ser de ayuda: https://warayana.com.pe/publicaciones/2023/07/10/tu-motivacion-esta-incompleta/

  1. Áreas y plan de mejora

Cuando terminé todo este análisis, podía hablar de diez o quince fortalezas mías sin quedarme en blanco, descubrí que era bueno en muchas cosas a las que nunca habría prestado atención, pero también me di cuenta que había otras tantas que quería mejorar y aprender.

Escribí todas aquellas en las que quería mejorar y cómo podría hacerlo: aprender algunas herramientas tecnológicas mejoraría mi nivel en alguna habilidad técnica, aprender oratoria mejoraría mi nivel de comunicación, establecer hábitos me ayudaría con mi puntualidad. Esto es clave cuando hablamos de nuestras debilidades: como actuamos para convertirlas en fortalezas.

Comprométete realmente a mejorar estas debilidades, crea planes de estudio, hábitos o practica lo que desees mejorar, estableciendo objetivos claros y alcanzables.

  1. El contexto

Durante un tiempo, en pandemia, trabajé para un médico que estuvo ayudando a cientos de enfermos por Covid a conseguir oxígeno medicinal, lo hacía hasta sin cobrar, cada vez que lo llamaban, él estaba disponible para auxiliar, conseguía el oxígeno, lo llevaba, instalaba los balones en la casa de la persona, los atendía, recetaba medicamentos, llamaba constantemente para ver cómo había evolucionado… Al poco tiempo, también empezó a llevar oxígeno a neonatos que tenían problemas para respirar y no conseguían oxígeno en los hospitales por la coyuntura pandémica. El médico enfermó, estuvo convaleciente durante varias semanas, y aun así quería salir a socorrer, a pesar de casi no poder mantenerse en pie. Ahora vive una vida un poco más tranquila, pero su solidaridad casi acaba con él.

No todas las debilidades son siempre debilidades ni todas las fortalezas lo son siempre, depende del contexto en el que se evalúen.

  1. Evaluación continua

Repite el proceso

Repítelo constantemente, cada vez que vayas a buscar un nuevo trabajo, si no vas a cambiar de trabajo, repite el proceso cada año o cada dos años. Ajusta tus planes de mejora continuamente si no has conseguido los objetivos planteados, cada vez que tengas dificultades académicas, laborales o emocionales, puedes preguntarte qué es lo que te falta para lograr tus metas, y apóyate en personas que puedan ayudarte, ya sean amigos, pareja, familia o profesionales. 

Entonces…

¿Cómo respondo a la pregunta?

Ya conoces tus fortalezas, puedes escribirlas en un cuaderno y preparar tu respuesta, escoge las tres fortalezas que consideres que más necesite el puesto al que te presentarías

Al momento de responder puedes usar como ejemplo, el momento en que la ejecutaste a manera de historia. Te recomiendo que leas este artículo que escribí al respecto:  https://warayana.com.pe/publicaciones/2023/10/17/storytelling-para-entrevistas-de-trabajo/

Las historias son más efectivas si se trata de crear emociones, y los reclutadores se acordarán de las emociones que sintieron al escucharte.

Cuando hables de tus debilidades, incluye también una explicación de tu plan de mejora, objetivos y cómo estás trabajando para mejorar ese aspecto y por qué lo estás haciendo, tus motivaciones serán de mucha utilidad.

Nota: Si tu objetivo es ayudar a alguien a seguir este proceso, te recomiendo lo siguiente:

  • Fomentar un ambiente abierto y de apoyo.
  • Proporcionar ejemplos concretos durante las actividades.
  • Estar disponible para brindar orientación y apoyo adicional.
  • Celebrar los logros y avances de los participantes para reforzar el aprendizaje positivo.

El análisis de fortalezas y debilidades en el ámbito laboral es un proceso esencial para el desarrollo profesional continuo. Al entender nuestras habilidades, aptitudes y hábitos, podemos construir una base sólida para el éxito. A través de un enfoque metódico y la implementación gradual de cambios, podemos avanzar hacia nuestras metas profesionales, al capitalizar nuestras fortalezas y transformar nuestras debilidades en oportunidades de crecimiento. Este proceso no solo beneficia nuestra carrera, también contribuye a un desarrollo personal integral.

Actividad física: Un analgésico emocional

Siempre me siento satisfecha cuando realizo una actividad física (entrenamiento con pesas, pilates o running), sobre todo en la mañana, noto que tengo mayor productividad, me siento saludable, liviana, feliz y mantengo este estado anímico durante el día. Pero también noto que, muchas veces, suele ser difícil mantener el mismo ritmo de entrenamiento, ya que algunos días no tengo mucha energía, tiempo o motivación. Hace algunos años empecé con el hábito de los ejercicios físicos y me doy cuenta que las temporadas en las que más constante soy,  me siento mejor conmigo misma.

A propósito de ello, hablemos de todos los beneficios que trae consigo realizar una actividad física, ejercitarte y mover el cuerpo de forma regular y persistente, hablemos sobre cómo puede ser un analgésico para lidiar y desfogar emociones, preocupaciones y tensión, para mantener el bienestar de la salud física y mental. 

¿Actividad física y ejercicio físico son lo mismo?

Se suele usar los términos actividad física y ejercicio físico como sinónimos, sin embargo, la OMS define la actividad física como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos, con el consiguiente consumo de energía. Por un lado, la actividad física hace referencia a todo movimiento, por otro lado, el ejercicio físico es toda aquella práctica regular y sistemática de actividad física que da como resultado el mejoramiento de la aptitud física y motriz (Meneses Montero et al).

Entonces, todo ejercicio físico que se realiza es actividad física pero no toda actividad física es ejercicio físico. A partir de ello, podemos entender que la actividad física contiene un amplio significado y engloba tanto al ejercicio físico como a otras actividades, teniendo claro que, aunque no hagas ejercicios físicos, de todas maneras, si realizas una actividad física —ya sea desde dar una caminata lenta del parque a casa, pasear a la mascota o hacer limpieza en casa—, esta información te puede interesar.


Tipos de actividad física (AF)

Si bien no se hallan investigaciones para distinguir los tipos de AF y agruparlos, se pueden diferenciar de esta forma:

  • Actividades de resistencia y estilo de vida: Realizar caminatas y correr por periodos de tiempo de 20 a 40 minutos o más, bailar, las artes marciales, subir escaleras, entre otras. 
  • Actividades de equilibrio y flexibilidad: Realizar yoga, pilates, saltar la cuerda, ciclismo, calistenia, y deportes como natación, fútbol, voleibol, básquetbol, tenis, entre otros.
  • Actividad de fortalecimiento de alto impacto: Entrenamientos con pesas, calistenia, barras y actividades de equilibrio y flexibilidad practicadas de forma persistente. 

Claro que, de todas maneras, varias AF incluso podrían encajar en los tres tipos. 

Beneficios de la constancia

La actividad física (ejercicios físicos) le trae muchos beneficios al cuerpo: mejora la circulación sanguínea, fortalece los músculos y lo libera de la tensión ósea, pero también contribuye a una mejor gestión de las emociones. Durante y después del ejercicio, el cuerpo libera endorfinas: neurotransmisores que actúan como analgésicos naturales y generan una sensación de bienestar y energía. Esto puede contribuir a una sensación general de felicidad y reducir el estrés y la ansiedad y por ende, liberarnos de algunas emociones complicadas. 

La AF también puede también tener otras ventajas psicológicas y sociales, por ejemplo, la participación de los individuos en un deporte o en un ejercicio físico ayuda a construir una autoestima más sólida (Sonstroem, 1984), en este sentido, al lograr metas, ser constante y mantener una disciplina, mejora la percepción que tenemos de nuestro cuerpo y de nuestra convicción, lo que contribuye a percepción de una imagen corporal más positiva y una mayor autoaceptación.

Así mismo, practicar una AF regular puede mejorar la calidad del sueño y reducir los problemas de insomnio. Dormir bien es necesario para regular las emociones y mantener un buen estado de ánimo…

De igual modo, el ejercicio físico puede servir como una forma saludable de hacer frente a las preocupaciones, a la ansiedad o la tristeza y, en lugar de recurrir a comportamientos problemáticos de riesgo, como consumir alcohol o sustancias, la práctica de una AF constante te brindará una forma funcional de gestionar las emociones complicadas.

¿Cómo iniciar o sostener el hábito?

  • Busca una actividad que te guste: Probar con varias AF hasta encontrar alguna que te agrade y te sientas bien al realizarla.
  • Apóyate en un modelo que tenga los hábitos que tú deseas incorporar en tu rutina: Utilizar herramientas tecnológicas, como visualizar videos en YouTube, aplicaciones, o adquirir y rodearte de la información que te sea favorable será de gran provecho para construir los hábitos que anhelas. 
  • Busca compañía: Contar con un compañero puede hacer que la actividad sea más divertida, incluso se comparte el compromiso, la constancia y fortalece la amistad. 
  • Tómalo con calma: Todas las actividades físicas requieren de tiempo, enfoque y disciplina. Es importante que en el camino a la práctica constante, te permitas ser flexible contigo mismo, no pasa nada si un día —a lo mejor— no quieres seguir con tu rutina habitual.


Una gran flexibilidad soporta toda tormenta, se mueve y se dobla en armonía  hacia donde los vientos se dirijan. Sea flexible consigo mismo, para no romperse.
Fábula del roble y del bambú


Referencias

Organización Mundial de la Salud (2022). Actividad física. Sitio web mundial. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/physical-activity 

Meneses Montero, M., & Monge, M. de los A. (1999). Actividad física y recreación. Revista Costarricense de Salud Pública, 8(15), 16-24. http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-14291999000200003&lng=en&tlng=es

Ramírez, W., Vinaccia, S., & Suárez, G. R. (2004). El impacto de la actividad física y el deporte sobre la salud, la cognición, la socialización y el rendimiento académico: una revisión teórica. Revista de Estudios Sociales, (18), 67-75. http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0123-885X2004000200008&lng=en&tlng=es.

Apaciguar la ira, camino a la serenidad

No importa que tan pequeña creas que sea la medida de tu enojo, de no controlarse puede ser perjudicial para ti y para tu entorno. Tampoco está mal sentir una emoción, el problema radica en que haremos con respecto a ella, de nosotros depende cómo manejar nuestro fuego interior, podemos hacer que nos ilumine o que nos queme.

En esa línea de pensamiento, con respecto a la ira, podemos decir es un combustible, una fuente de energía en un estado volátil que nos podría dañar, pero, de igual manera, nos puede llevar a ponernos en acción, en cambiar las cosas que hicieron que termináramos por albergar dicho sentimiento, y que podamos transferir toda la ebullición emocional latente en actividades que puedan sernos de provecho en cualquier plano de nuestro desenvolvimiento personal y social.

Aristóteles decía que la persona dada a la ira “se encolerizan pronto, con quienes no deben, por motivos que no deben y más de lo que deben, pero se is apaciguan pronto, y esto es lo mejor que tiene”, y agrega que “se desquitan abiertamente a causa de su impulsividad, y luego se aplacan”. Ahí está la clave, hay que reconocer que la ira no es un estado que se deba conservar, más bien hay que discernir los momentos y lugares donde soltarla, y procurar dejarla atrás para alcanzar la mansedumbre, la virtud que Aristóteles contraponía a la ira, la virtud que nos permite alcanzar la serenidad, no dejarnos llevar por nuestras pasiones y ser adecuadamente indulgentes y sosegados (1985, pp. 226, 227).  

En definitiva, la ira (y ningún sentimiento o emoción similar) no debe reprimirse, más bien debe controlarse con el poder de la fuerza de voluntad, de lo contrario, será como una bomba que nos explotará en las manos. Si bien hay ocasiones en que la ira puede irse o aplacarse con solo el poder de la mente, uno siempre puede recurrir a diferentes alternativas fuera de uno mismo: la atención de un amigo prudente, el consejo paternal, la intervención profesional en la psicoterapia, el ejercicio físico en un gimnasio, o… los cuartos des ira.

¿Qué es un cuarto de ira?

Es un lugar donde podemos soltar todo el enojo, tensión, frustración y cualquier otra emoción negativa, a través de actos como lanzar, aplastar, golpear y romper objetos de todo tipo (que ya se encuentren en un estado desechable, o que hayan sido diseñados precisamente para tales actos). La ventaja que ofrece un cuarto de ira es que permite que actos que, de darse en otras circunstancias, serían signos de un pobre autodominio o incluso de problemas psicológicos, puedan tener lugar dentro de un ambiente controlado y especialmente diseñado para ello. 

En efecto, los actos destructivos causados por el rencor, la amargura, el enojo etc., ya sea que se susciten dentro de la privacidad del hogar o en plena plaza pública, serán objeto de censura y reprobación, y jamás se debería permitir que surjan en dichos lugares o momentos… Pero un cuarto de ira nos ayudará a canalizar el acto con carga violenta para, precisamente, soltar en gran medida dicha negatividad.

Si vives en la ciudad de Arequipa, la Clínica de Salud Mental – Consultora Warayana te recomienda probar el cuarto de ira “Crash”, donde podrás encontrar instalaciones debidamente implementadas para soltar toda esa carga emocional de la que buscas deshacerte. Y no solo eso, también encontrarás un área de relajación donde, luego de una sesión de romper y aplastar a diestra y siniestra, podrás reencontrar o apreciar mejor esa paz y calma que precisamente se desea obtener, porque el acto no debe terminar en el exacerbación de las pulsiones agresivas, sino en la tranquilidad de una mente serena. Y por supuesto, no hace falta estar bajo el agobio de un episodio de ira para asistir a un lugar como este, también puedes ir si deseas probar algo nuevo, ¡o simplemente divertirte!   

Como mencioné en líneas anteriores, la ira puede ser un gran combustible, ¡pero hay que usarlo y agotarlo! Conservarla y dejar que ocupe mucho espacio en nuestro interior es agotador y penoso. Ya lo había señalado Marco Aurelio Denegri (2018): el rencor es la ira envejecida o el enojo retenido, y también señaló que la palabra en latín, ráncor, es denotativa tanto para “rencor” como para “rancio”. Este vínculo etimológico no es ninguna coincidencia, y en definitiva, esa ranciedad no nos dejaría desenvolvernos correctamente en otras situaciones de mayor importancia, podría contaminar nuestro interior y causarnos dificultades en nuestras actividades cotidianas, en nuestras responsabilidades, nuestros propósitos o, incluso en nuestras actividades recreativas. 

Si la ira se presenta en tu interior, haz que sirva de alimento para una antorcha que guíe nuestros pasos en los senderos de la vida, y que, justamente a causa de ello, seas, cada vez, menos proclive a caer en ella. Finalmente, es oportuno recordar que la ira no se elimina con ira, y que la mansedumbre requiere un cultivo y ejercicio constante.

Facebook de Crash

Referencias

Aristóteles (1985). Ética Nicomáquea. Madrid: Editorial Gredos S. A. https://posgrado.unam.mx/filosofia/pdfs/Aristoteles__Etica-a-Nicomaco-Etica-Eudemia-Gredos.pdf

Denegri, M. A. (2018). Rencor. https://elcomercio.pe/luces/libros/impreso-marco-aurelio-denegri-columna-rencor-noticia-499980-noticia/

Bonus

Aquí tienen una guía informativa —visual, práctica y breve— para el control de la ira diseñada por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. https://www.upc.edu.pe/servicios/orientacion-psicopedagogica/documentos/guia-pautas-para-el-manejo-de-la-ira.pdf