Memento mori: Recuerda que morirás

La muerte es un suceso trascendental que pone fin a nuestros días, para muchos, el final en este plano de existencia es causa de reflexiones, temores y cuestionamientos, y por esto, obliga a los hombres a ser más profundos.

La Magdalena penitente de Francesco Lupicini

Memento mori, recuerda que morirás, es una frase que proviene del latín y que nos recuerda la finitud de la condición humana, se dice que en un sentido que pretende evocar humildad en la persona. Se encuentra también en escritos de filósofos estoicos como Séneca y Marco Aurelio, quienes tenían reflexiones sobre lo efímero de la existencia, y es en este sentido donde yo creo que la frase tiene más relevancia, en que la reflexión sobre la muerte nos llame a vivir de forma significativa y con conciencia, de forma virtuosa como decían los filósofos estoicos.

La vida y la muerte

Me encantan las reflexiones sobre la vida que tiene esta nueva generación, es parte de la adolescencia el hacerse preguntas y cuestionar las cosas, las reglas y lo que los adultos les dicen. Como una persona que le da importancia a filosofar, nada me merece más respeto que esta necesidad de cuestionar. Esta nueva generación con más libertad, se da el permiso de ser graciosa, de hacer bromas de sus miedos, de su dolor, y muchos (no todos) están preocupados en cuestionar y enojarse con la gente que se burla de otros, que hablan de físicos ajenos o que discriminan y son intolerantes a las diferencias. Mis ojos brillan al ver a los adolescentes.

Uno de los «eventos canónicos», como bien dirían ellos, fue cuando vi una tendencia donde los jóvenes se quejaban de haber nacido, de que nadie les había pedido permiso para traerlos a este mundo. Así como lo leen, queridos lectores. No hay nada más interesante y gracioso, pues son cosas que pensé, pero que nunca pude expresar, y, al tener a mi adolescente interior tan presente, yo dije: «los acompaño en su dolor, en el dolor de este despertar». Sé que para muchos la actitud de estos jóvenes será ridícula y una actitud ingrata, pero no es más que un despertar profundo a lo que significa la vida, a la insoportable levedad del ser.

Venimos aquí para morir, venimos a un mundo de dificultades, un mundo que nos exige, nos critica y que no se cansa de pedir cosas, con estándares de éxito y de belleza. La vida y la muerte nos hace pensar en todo esto, ¿qué sentido tiene el estar vivos?, ¿acaso se trata de quién sufre menos?

Los Duelos

La ira

El proceso por el que pasamos en cada pérdida es el duelo, y los duelos que pueden llegar a ser más significativos son aquellos que nos enfrentan a la muerte, a dejar de ver vivos a nuestros seres queridos, o a saber que nosotros mismos dejaremos este mundo. Lo cierto es que enfrentaremos muchos finales con el paso del tiempo: el final de nuestra niñez, el final de nuestras amistades, el final de nuestras relaciones amorosas, entre otras pérdidas, y todas nos obligan a reinventarnos.

Uno de los finales que nos trae de forma obligada una reinvención es la adolescencia. El empezar a apreciar la vida con los ojos de un adulto que ve como muere su niñez, es una de nuestras primeras pérdidas. Y para muchos adolescentes, puede hacer que empiecen lo que sería la segunda etapa del duelo, la ira, pues la vida puede ser injusta y las personas crueles.

En mi propia experiencia de vida, recuerdo descubrir, por primera vez, que la gente le podía hacer daño a otros seres vivos solo por diversión, recuerdo cómo podía ver a muchos adultos minimizar cosas que eran espantosas. Bajo mi mirada, asimilar estas cosas y otras más personales, fue todo un proceso, del que no era del todo consciente.

Como adulta y profesional de la psicología, puedo decir que dudo que exista un solo ser humano (con capacidad de sentir) que pueda decir que no pasó por situaciones desagradables y dolorosas; y sé que cada profesional que se dedica a alguna vocación donde tenga que ver las situaciones personales de otros seres humanos, entiende que los casos varían y que, aunque todos sufrimos y tenemos una historia, estamos frente a una escalera de males y dolores que van desde el escalón de lo triste hacia el escalón de lo inenarrable. La etapa de ira, probablemente, será tan grande como tan alto nos haya tocado estar en la escalera de los males.

Asimilar que nadie escoge venir al mundo, que nadie escoge a sus padres, ni la condición económica de los mismos, ni su genética, ni el entorno en donde nos toca crecer, puede ser más o menos difícil, según el caso, y sin duda, podría hacer que nos llenemos de enojo y nos cuestionemos: ¿Por qué? Esto es muy válido, pero no superar esta etapa puede volvernos personas resentidas. Yo lo llamo el duelo patológico de estar vivos.

La negociación

Esta etapa del duelo es donde las personas, ante una pérdida, después de estar en negación y de pasar por la ira, intentan hacer un pacto: personas que profesan una religión o fe, lo hacen con Dios, otros, con la vida misma. En esta etapa se intenta sopesar nuestras opciones para superar la pérdida por la que se atraviesa. En el caso de estar ante el duelo del final de la inocencia y de la despreocupación de nuestra condición de infantes, después de pasar por la ira o indignación, podemos ver a muchos pasar por esta etapa de negociación, pues no son pocos los adolescentes que se suman o se acoplan a ciertas causas, que encuentran personas a quienes admirar y escuchar, porque comparten sus ideas y con quienes crean relaciones parasociales, hacen de algunas causas, sus causas, y pueden llevar esto hasta el punto de modificar sus acciones, hábitos y estilos de vida. Como por ejemplo, un jovencito que, después de una serie de cuestionamientos, decide hacerse vegano, o una jovencita que, después de lo mismo, decide estar en cada marcha feminista y empaparse de la literatura sobre el tema.

Toda decisión que implique que las personas tomen acciones y procuren cambios, implica una negociación con la vida, para que lo malo mejore. Los adolescentes más comprometidos, a veces, tienen toda la intención de cambiar el mundo, de cambiar lo que es injusto.

Los logros del woke - Nueva Revista

La depresión

Al enfocarnos en el paso de la adolescencia a la adultez, se vive la depresión cuando entendemos que no podemos cambiar a otros, o que no podemos cambiarlo todo de acuerdo a nuestras expectativas. Diré que este es uno de los últimos golpes antes de que se determine qué clase de adultos seremos, el golpe definitivo.

Al igual que en la antigua leyenda de los indios Cherokee, donde se nos ejemplifica cómo en la vida nos encontramos ante la dualidad, el dolor de la vida nos puede llevar a caminos diferentes y opuestos, tan opuestos como lo serían un lobo bueno y un lobo malo. Según el relato indio, en nuestro corazón luchan estos dos lobos y ganará al que más alimentemos: El lobo malo representa el miedo, la ira, la envida, la pena, el arrepentimiento, la avaricia, la arrogancia, la culpa, el resentimiento, la inferioridad, las mentiras, el falso orgullo, la superioridad y el ego; y el otro lobo bueno representa la alegría, la paz, el amor, la esperanza, el compartir, la serenidad, la amabilidad, la benevolencia, la amistad, la generosidad, la verdad y la fe.

Entonces, ¿qué determinará nuestro camino, después de llorar ante la realidad de nuestras limitaciones, de las limitaciones de nuestros esfuerzos?

Nos determinará todo lo que nos ha alimentado durante este proceso. Son aquellos amigos que hicimos en el camino, aquel profesor que nos inspiró respeto, a quien diferenciamos de otros, porque se sabía real su interés por sus alumnos; aquellos momentos donde vimos gestos genuinos de nuestra familia o de alguna persona de nuestro entorno; el recuerdo de estar ilusionados, de cómo nos podía emocionar la sonrisa de un amor platónico; aquella canción que nos hizo llorar, y toda pequeña cosa, incluso si fuese insignificante, pero, sobre todas las cosas, ese algo que nos hizo entender que la vida no se trata de quién sufre menos, sino de qué es lo que hacemos ante el sufrimiento.

Ese algo puede venir en forma de un libro, en forma de una película, puede venir a través de la voz de alguien a quien admiramos y respetamos, o a través de una experiencia donde logramos ser cruciales en la ayuda a un compañero o amigo, o a un pequeño ser vivo que logramos salvar, porque no podemos cambiar el mundo, pero podemos cambiar vidas, tenemos impacto sobre otros, y, en alguna medida, sobre la sociedad, porque es esta la suma de sus individuos.

La aceptación

Todos tenemos dos vidas, y la segunda inicia cuando te das cuenta de que solo tienes una.
Confucio

La aceptación no es solo saber y entender algo, es tener paz con lo que sabes, es hacer las paces con la realidad. ¿Recuerdan algún momento en su vida donde lloraron tanto que ya no habían más lagrimas?, ¿alguna vez donde se desahogaron de tal manera que, después, solo los inundó un profundo silencio? Esa es la calma después de la tormenta.

Si no has tenido el infortunio de que alguien te haya transmitido constantemente la idea de que la vida es para estar enfocándolo todo en lograr algo —podría ser el dinero, una carrera, éxito de algún tipo, alcanzar estándares sociales a nivel obsesivo— sin descanso alguno, podrás volver a encontrar aquello que creíste que habías perdido, pues al igual que cuando perdemos a un padre, a una madre o a alguien significativo, aunque esas personas no estén más en esta vida, viven en nosotros, cada recuerdo, cada abrazo y el amor que aún les tenemos están presentes, por ello, tratar de no pensar o de olvidar la muerte, es hacer mal el duelo. A todos los que nos importan y nos dieron felicidad, hay que darles un lugar siempre, y, cuando ya no podamos encontrarlos en carne y hueso, hay que encontrar un lugar donde podamos, simbólicamente, acercarnos para honrarlos y decirles que los amamos. Hay que darles un lugar en nuestras vidas, porque solo desaparecerán cuando nosotros ya no podamos recordarlos, cuando nosotros ya no podemos amarlos.

Aquello que perdiste al finalizar tu niñez, fue tu capacidad de enamorarte de estar vivo, de vivir cada cosa aparentemente insignificante, pero que detrás de ello, podías sentir pequeños y hermosos momentos por los cuales vale la pena vivir. Ajeno al miedo a no ser lo suficientemente bueno, puedes tener perspectiva para ver que ninguna meta es el propósito de la vida y, por tanto, que el fracaso no te condena a no vivir una vida feliz.

Por su puesto que las metas y objetivos son importantes, estas nos dan orden, y el orden dota de belleza a todo. Las metas nos encaminan a mejorar e incluso a ser mejores personas, pero no son el propósito de la vida en sí mismas.

Hay un viejo poema que ejemplifica el poder de las metas en cuanto a nuestro propósito, con el que me despido, no sin antes expresar la frase que inspiró todas estas palabras: “Recuerda que morirás y recuerda cada momento por el que vale la pena vivir”.

Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues —¡con qué placer y alegría!—
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya, qué significan las Ítacas.

Poema de Konstantíno Kaváfis

Contacto:

Instagram: @psic.adrianamiranda

Correo: pisc.adrianamiranda@gmail.com

Soltero feliz o soltero desolado

Feliz San Valentín! Las 20 mejores frases para felicitar por WhatsApp el  día de los enamorados

Hace un par de semanas fue el Día de San Valentín o el Día del Amor. Cuando iba camino al consultorio, pude visualizar en las calles una gran cantidad de comercios que vendían objetos relacionados a esta fecha, como globos, flores, chocolates, peluches, entre otras cosas. También vi parejas de enamorados que se hacían más “visuales” en este día. Además de los especiales que había tanto en la televisión como en plataformas digitales, todo lleno de películas románticas o las romcoms clásicas y nuevas, todas alusivas al amor romántico o de pareja. Todo esto me hizo pensar en cómo pueden llegar a vivir esta fecha las personas solteras (que no quieren estarlo), algo que puede llegar a ser difícil y que, personalmente, conozco.  

Llevo soltera un aproximado de cuatro años, de los cuales los tres primeros realmente quería estar en una relación, lo cual obviamente no se dio. Fue en el último año —o incluso en los últimos meses— que empecé a “amistarme” con la idea de estar soltera; y es algo que ahora me llena de paz y tranquilidad, llegando a amar mi soltería y mi espacio. Más tuvieron que pasar tres años para poder sentir esa paz que tanto anhelaba, y, en un momento, pensé que una pareja me podía o tenía que dar, porque realmente existe diferencia entre estar soltero y feliz a estar soltero y sentirse desolado.

En alguna oportunidad, en una reunión entre amigos, recuerdo una frase que alguien dijo: “pero bueno, algún día me tendré que enamorar, no puedo ser feliz para siempre”, en su momento todos rieron. Ahora analizo un poco más a fondo esa frase, y, en realidad, esta persona estaría diciendo, de manera objetiva, que estar enamorado es ser infeliz y estar soltero es estar feliz, como si fuera una regla. Claro que hay personas que estando en pareja son infelices y personas solteras que son felices, como también lo contrario, es decir, el estar en pareja o estar solteros no nos garantiza la felicidad, sino desde qué punto nosotros decidimos relacionarnos.

Retomando lo anterior, la diferencia más grande que viene entre la desolación en la soltería y una soltería feliz, es pretender que necesitamos una pareja. Entendamos “necesidad” como “algo que el ser humano requiere de manera indispensable para permanecer vivo” (Dorsch, 1991), como lo sería el respirar, el comer o el dormir. Muchas personas sienten que necesitan a una pareja para ser felices; incluso nos han vendido el cuento de “la media naranja” o “el alma gemela”, y que, si no lo conseguimos o no lo encontramos, estamos incompletos, y no hay peor mentira que ello. 

Absolutamente todo sobre el amor romántico que se nos vende en la televisión, películas, canciones, poemas, etc., nos lo muestran con un matiz muy grande de drama; y lo peor de todo es que varios de nosotros nos hemos comprado ese cuento sobre el amor de pareja, e incluso aspiramos a tenerlo.

25 películas con escenas que la gente piensa que son tremendamente  problemáticas
Diario de una pasión (2004). New Line Cinema.

Por ejemplo, en la película, Diario de una pasión o El diario de Noah, nos presentan a Noah como un joven que se enamora de Allie, y hace de todo para conseguir su atención y amor, cuando, en realidad, la manipula. Por ejemplo, en la escena en la que se queda colgado de una rueda de la fortuna, amenazando con lanzarse si ella no acepta salir con él.

Entonces, la primera cita que ellos tienen fue porque Allie fue coaccionada y no porque fuera 100 % consensuada. Después en la película, se ven bastantes discusiones, drama y mucha pero mucha manipulación. Un gran número de personas piensan que el amor de pareja realmente es así, y como dije anteriormente, no hay nada más alejado de lo que es un amor sano a eso que nos pintan. 

Una escena de campo de batalla con una nube y un cielo oscuro con las  palabras campos de batalla. | Foto Premium

La canción de Pat Benatar, Love is a Battlefield (El amor es un campo de batalla), literalmente dice que el amor es luchar, y, por cultura general, sabemos que una lucha o una batalla conlleva pérdidas y posibles muertes. Incluso hay frases como esta: “si amas a esa persona, lucha por ella”. Dicha expresión nos haría tergiversar lo que sería estar en una relación sana, porque, a veces, ese “luchar” involucraría perdernos a nosotros mismos para amar a la otra persona, entonces, ¿por qué tendríamos que “luchar” por alguien? Sería más sano el poder trabajar por una relación de pareja en la base del respeto, compasión y límites saludables. Porque, en efecto, una relación sana necesita de límites claros para poder respetar la autonomía, valores e integridad de cada individuo dentro del vínculo de pareja. 

Por otra parte, nos pintan también la idea de que, para poder tener una relación sana, tenemos que “sí o sí” amarnos a nosotros mismos, nuevamente, como si esto fuera una regla. Si bien es cierto que el amor propio constituye uno de los fundamentos de una relación de pareja sana y sólida, no es un lugar o una meta a la cual se llega, sino que es el camino que día a día transitamos, es decir, hay que entender que incluso amarnos a nosotros mismos de manera incondicional, a veces, es complicado, y, más allá de aceptarnos incondicionalmente, se trata de ser compasivos y respetuosos con nosotros mismos y con nuestros procesos; y, adicional a ello, también hay que saber que, independientemente del camino del amor propio en donde nos encontremos, merecemos ser amados, pero nadie puede dar lo que no tiene. 

Enséñale al otro cómo merecer tu amor - Psicologos.com.co

Si nuestra búsqueda de pareja se da desde la necesidad, hay que tener por asegurado que vamos a sufrir, es dar un paso hacia ser dependientes emocionalmente de otra persona, y caer en un ciclo eterno de manipulación. Más si decidimos relacionarnos desde la madurez, porque la otra persona nos motiva y nos inspira, la probabilidad de que esa relación sea sana y fructífera será mucho mayor, claro que se necesita trabajo, puesto que el amor no se encuentra por arte de magia, sino que se construye.

El deseo de estar en una relación de pareja es algo completamente válido, pero tenemos que empezar a cuestionarnos desde qué punto queremos estar con alguien, ¿cuál sería el objetivo de estar en pareja?

Referencia: Dorsch, F. (1991). Diccionario de psicología. Barcelona: Herder.

Suicidio y lesiones autolesivas: Una confusión constante

La muerte de Marat (1793).
Autor: Jacques-Louis David.
Técnica: Óleo sobre lienzo. 

Una gran problemática y que aún se mantiene vigente tanto en niños y adolescentes es el suicidio, el cual es la principal causa de muerte en esta etapa de la vida. Poder identificar los factores de riesgo y también —a su momento— un tratamiento efectivo, es lo más preocupante dentro de las políticas de salud. 

La suicidalidad nos refiere y da grandes luces frente a las actividades bajo este contexto, incluyendo los pensamientos, acciones u omisiones de las mismas. Esto nos ayuda a entender las cogniciones por las cuales atraviesa la persona que tiene esta conducta.

Suicidio

Según la RAE (La Real Academia de la Lengua Española), el suicidio es el acto voluntario por el que un a persona pone fin a su existencia.

Epidemiología

Según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 800,000 personas en todo el mundo mueren por suicidio cada año; siendo más predominantes en hombres que en mujeres (la tasa de mortalidad media en el 2012: 11.4 por cada 100,000; 15 para hombres y 8 para mujeres; OMS, 2014; es decir, una muerte cada 40 segundos. 

Esto se debe al uso de medios letales, los cuales son más violentos en varones (como las armas de fuego) y también por patrones de riesgo que se ven relacionados a los varones, como la agresividad, la impulsividad y el abuso de sustancias.

Género: Sin embargo, respecto a los intentos suicidas, son mucho más frecuentes en mujeres, lo que genera una paradoja respecto al género.

Factores sociodemográficos: Entre los factores relacionados respecto a las regiones o países, el suicidio se refleja con variabilidad en los factores de riesgo y factores protectores que se ven inmersos dentro de una sociedad y cultura determinada. Los patrones que se sugieren dentro de los factores que influencian, pueden verse reflejados en:

  • La desventaja económica.
  • El cambio cultural.
  • El clima.
  • La geografía.
  • El acceso a medios letales.
  • El consumo de drogas. 
  • Las creencias religiosas. 

Tiende a presentarse en momentos de crisis y donde, generalmente, se requieren ciertos factores para poder facilitar dicha conducta, tales como:

  • Predisposición: genética, patologías mentales, condición orgánica o biológica.
  • Desencadenante: situaciones de conflicto con otras personas.
  • Facilitador: factores de riesgo con los que el joven está influenciado. Pueden ser las drogas, alguna imagen de admiración, como famosos, o incluso los antecedentes dentro de la familia.
  • Oportunidad y métodos: se requiere acceso a métodos que sean aceptables para poder encaminar la conducta, es decir, tener una idea clara de cómo incrementar la posibilidad, por ejemplo: el acceso a medios letales. 

Prevención 

El Programa de Prevención del Suicidio de la Organización Mundial de la Salud (SUPRE, por sus siglas en inglés) manifiesta la importancia de reducir la mortalidad, morbilidad y otras consecuencias de las conductas suicidas:

  • Minimizar el acceso a los métodos de suicidio (p. ej., sustancias tóxicas, armas de fuego).
  • Por medio de una identificación temprana y tratamiento de los trastornos mentales.
  • Reportando responsablemente los suicidios por parte de los medios de comunicación. 

Si bien es cierto que la evidencia empírica de verdad en las intervenciones preventivas de suicidio es escasa, en los últimos años ha aumentado significativamente dentro de las estrategias de intervención:

  • Restringir el acceso a los medios letales.
  • Implementación de tratamientos farmacológicos y psicológicos.
  • La búsqueda directa de casos de los estudiantes, mediante una detección adecuada de los factores que merman en su salud mental.
  • Acuerdos con los medios de comunicación para no causar una visión distorsionada del suicidio; comunicar con responsabilidad.
  • Programas educativos para docentes, padres y alumnos. 
  • Formación de los profesionales de salud (psicoeducación).

Suicidio vs. autolesiones no suicidas

Muchos dudarán cómo funcionan las autolesiones no suicidas, un comportamiento recurrente en los jóvenes a escala global. Se suele confundir con la alta intencionalidad y aquella desesperanza desbordante que pone de manifiesto esta conducta. Sin embargo, la aparición de este fenómeno tiene ciertas características a tomar en cuenta.  

¿Qué son las autolesiones no suicidas?

Son aquellas conductas que no tienen el objetivo suicida y que afecta a los adolescentes dentro de una prevalencia del 17 al 18 %. Las lesiones se presentan principalmente en las extremidades y el abdomen. Dentro de la patología, prima la desregulación emocional en busca de disminuir el dolor emocional mediante el dolor físico. 

¿Por qué causa confusión? 

Se suelen confundir mucho con las conductas netamente suicidas, al ser estas muy difíciles de distinguir. Los siguientes puntos son los más importantes:

  • La intención: en la lesión es casi siempre un referente “sentirse mejor” o, por lo menos, disminuir el dolor emocional, en el caso del suicidio, tiene la finalidad de acabar con esos sentimientos de por medio.
  • Los métodos a utilizar y el nivel de letalidad: los métodos para las autolesiones no suicidas causan un daño superficial al cuerpo, por el contrario, los métodos relacionados al suicidio son significativamente más letales.
  • Frecuencia: las autolesiones se pueden ver inmersas dentro de lo que es el manejo al estrés y otro tipo de regulación emocional, los comportamientos relacionados al suicidio son más infrecuentes.
  • Aspectos cognitivos: las personas que pasan por tendencias suicidas, suelen experimentar un pensamiento más polarizado, es decir, “todo o nada”, donde la intensidad del pensamiento blanco y negro es más grave en estos individuos a diferencia de aquellos que utilizan las autolesiones como un medio para poder afrontar experiencias negativas.

Muy importante: Hay que entender que los métodos dentro del daño autoinfligido que sean no letales, son variados en relación a lesiones cutáneas, por ejemplo: cortarse la piel; hacerse una herida hasta sangrar; quemarse; arrancarse pelos; golpearse a sí mismo; etc., a diferencia de los mecanismos más letales que presentan intención suicida. Desde el ámbito clínico, es de gran relevancia para diferenciar entre los intentos de suicidio y las lesiones no suicidas.   

Conclusiones

La importancia de evaluar los factores diferenciales en ambas conductas nos ayudará a poder identificar mejor la conducta suicida y las lesiones autolesivas.

Encaminar a los jóvenes y a la sociedad a una cultura de autocuidado y bienestar, mediante el estudio de estas variables que van en aumento, a través de la promoción de valores, autoasistencia, respeto por la vida, estrategias de afrontamiento, tolerancia a la frustración y redes de apoyo.

Nunca es suficiente, pero generar acciones preventivas, sin tabúes o prejuicios, es el primer paso para hacer que germine la semilla de la comprensión de ambas conductas que afectan a la construcción de un proyecto de vida con sentido. 

Ofelia,  cuadro de John Everett Millais (1852), conservado en la galería Tate Britain. Esta pintura influyó en el Hamlet de Kenneth Branagh.

Referencias

Organización Mundial de la Salud (2014). Preventing Suicide: A Global Imperative. Ginebra: WHO Press.

Organización Mundial de la Salud (2008). Preventing Suicide: A Resource for Media Professionals. Ginebra: World Health Organization. 

Organización Mundial de la Salud (1996). Multiaxial classification of child and adolescent psychiatric disorders. The ICD-10 classification of mental and behavioral disorders in children and adolescents. Cambridge University Press: Cambridge, New York.

Jacobson, C., Muehlenkamp, J., Miller, A. et al (2008). Psychiatric impairment among adolescents engaging in different types of deliberate self-harm, Journal of Clinical Child and Adolescent Psychology, 37:363–375.

Wilkinson, P., Goodyer, I. (2011). Non-suicidal self-injury. European Child & Adolescent Psychiatry, 20:103–108.

Narciso y yo: Trastorno de personalidad narcisista

En mi círculo de amigos he conocido amigas que han tenido relaciones amorosas con rupturas que dejaron un antes y un después en sus vidas. Cuando las escuchaba hablar sobre los comportamientos de manipulación o la disonancia cognitiva, siempre pensé que se podía poner un límite, y que darse cuenta sería muy fácil. Realmente, no lo es.

Desde un aspecto personal y profesional profundicé más mis conocimientos sobre el trastorno de personalidad narcisista, y pude hallar que, actualmente, hay mucha especulación en redes sociales sobre el diagnóstico. Un ejemplo serían los controversiales podcasts de “Un tal Alfredo”, donde muchas mujeres influencer cuentan parte de su relación amorosa con personas con características de sociopatía, egocentrismo y narcisismo.

Pero ¿qué es el trastorno de personalidad narcisista?

Según el DSM-V, el trastorno de personalidad narcisista (F60.81) se describe como un patrón dominante de grandeza, necesidad de admiración y falta de empatía, que comienza en las primeras etapas de la vida adulta, como la exageración de logros y talentos, donde el individuo se encuentra absorto en fantasías de éxito, poder, brillantez o amor ideal ilimitado, siente que es especial y único, que solo pueden comprenderle o relacionarse con personas especiales o de alto estatus, experimenta sentimientos de un trato especialmente favorable que cumpla sus expectativas, explota las relaciones interpersonales al aprovecharse de los demás, siente envidia de otros o cree ser envidiado y muestra comportamientos arrogantes o de superioridad.

Así mismo, la Terapia Cognitiva de Beck considera que sus raíces se encuentran en la infancia y deriva de una serie de creencias disfuncionales sobre uno mismo, el mundo y el futuro producido por un exceso de favoritismo, adulación e indulgencia por la familia o figuras significativas o como un mecanismo de compensación a experiencias de exclusión, desvalorización o rechazo que refuerzan los esquemas de verse superior o especial.

Esquemas básicos del narcisismo (pensamientos):

  • “Soy especial, soy superior y merezco un trato igual”.
  • “A mi no me gustan las reglas que otros siguen”.
  • “Necesito ser reconocido”.
  • “Es intolerable que no se me tenga el debido respeto”.
  • “La gente no tiene derecho a criticarme”.
  • “Mis necesidades son importantes, incluso sobre las de los demás”.
  • “Tengo toda la razón sobre las grandes cosas que me esperan”.
  • “Solo me comprenden personas inteligentes, como yo”.
  • “Si los demás no me respetan, merecen ser castigados”.

Además, Beck menciona la función de dos autoimágenes: una muy positiva y otra muy negativa que se alternan. Cuando hay una autoimagen de grandiosidad y no se puede mantener, se activa la imagen negativa, entonces prevalece hasta volver a la autoimagen de grandiosidad, siendo más implícita y explicita respectivamente, lo que se complementa con un carácter de impulsividad no llevada de forma adaptativa.

Para Freud, el narcisismo es parte normal del desarrollo psicológico, pero, al tener una prolongación en la edad adulta, el individuo no podrá mantener relaciones satisfactorias con los demás.

Para la teoría Gestalt, un narcisista es dependiente de la actitud positiva de los demás hacia ellos, consideran al ambiente únicamente para apoyarlos, no los ven como seres autónomos, y no perciben que puedan tener necesidades, pues creen que el mundo entero es el lugar donde manifiestan insatisfacción y crueldad hacia los demás.

El narcisista está atrapado en una imagen de quien imagina que es y no posee limites claros, a causa de ello, exterioriza impulsos sin contenerse. Uno de los antecedentes puede deberse a la proyección de la figura materna sobre su narcisismo hacia el niño o la carencia del cuidado a nivel emocional y la necesidad constante de sentirse especiales. En terapia, casi siempre se muestra como miembro de una “familia perfecta”, pero mientras se avanza, el paciente menciona haberse sentido privado de libertad, incomprendido e invisible.

En un estudio realizado en Barcelona, que medía la comorbilidad del trastorno narcisista de la personalidad y el trastorno límite de la personalidad, describe un porcentaje de prevalencia. Por otro lado, los factores asociados son el trastorno disocial de la personalidad, el trastorno antisocial de la personalidad, trastorno obsesivo compulsivo, ansiedad, adicción al sexo, depresión, consumo de sustancias y ludopatía.

Para las neurociencias, el investigador chino Yu Mao menciona que hay una reducción del grosor y el volumen de la corteza prefrontal, donde hay una afección en el control ejecutivo del cerebro, lo que favorece a la desregulación emocional. Se observó también una disminución de la materia gris en una región del cerebro que corresponde a la compasión y la empatía.

Bruce Stevens, en su artículo A nine headed Hydra (2000), menciona nueve tipos de clasificación de la personalidad narcisista:

  1. El dependiente: Necesidad de ser amado y jamás estar satisfecho.
  2. El amante: Idealiza el amor y siente decepción, llevan consigo heridas de relaciones pasadas y no toleran las imperfecciones de su pareja.
  3. El poderoso: Enamorado del poder, desprecia a sus inferiores y exhibe su éxito constantemente.
  4. El cuerpo: Importancia a la imagen corporal, la perfección física es la cura de sus males.
  5. El furioso: Muestra estallidos de rabia ante cualquier ofensa real o imaginada, y, debajo de ella, se esconde tristeza, vergüenza o desesperación.
  6. El estafador: Una persona encantadora que solo pretende utilizar a los demás, no existen normas morales.
  7. El fantasioso: Se encuentra en fantasías de éxito, admiración o amor, y no desean salir de ello, el deseo de ordenar es el protagonista, de igual modo, se muestran solitarios, se identifican con héroes de videojuegos o personajes, confundiendo la fantasía con la realidad.
  8. El mártir: Su identidad se construye en base a ser una víctima: “nadie sufre como yo”. Esto con el objetivo de afrontar problemas reales de su vida y de sí mismo.
  9. El salvador: “Solo yo puedo ayudarte”, dedica tiempo a “los que le necesitan”, pero siempre por algo a cambio.

Como redactora del presente artículo, al recopilar toda esta información, llegué a la consideración de que todos poseemos un cierto grado de egocentrismo, diferente al narcisismo. En comparación con las redes sociales, podemos evidenciar que es una condición que se desarrolla en la infancia y que se consolida en la edad adulta, siendo esta etapa de la vida un tiempo de concientizar la enfermedad para una posterior consciencia de cambio, en ello, los tipos de terapia que abordan esta condición y pueden sernos de ayuda son: la Terapia Dialéctica Conductual y la Terapia Psicodinámica.

Recapitulando lo mencionado al principio del artículo, es importante informarse sobre lo que vemos o escuchamos en las redes sociales y abordarlo con bases científicas. Debemos establecer límites saludables, puesto que el trastorno antisocial de la personalidad puede generar aspectos negativos -incluso dañinos- en las relaciones interpersonales, donde claramente no existe alguna justificación para las conductas que puedan vulnerar a la familia, amigos o pareja.

Es necesario realizar un autoanálisis para generar la consciencia de cambio y poder tener una mejor calidad de vida.

Referencias

Arosemena, M. (2017). Los nueve tipos de narcisismo. https://www.psyciencia.com/las-9-cabezas-de-hidra-y-del-narcisismo/

García, S. R. (s/f). El narcisismo y sus tipos de vinculación según Freud. https://saludpsi.mx/el-narcisismo-y-sus-tipos-de-vinculacion-segun-freud/

Hörz-Sagstetter, S., Diamond, D., Clarkin, J. F., Levy, K. N., Rentrop, M., Fischer-Kern, M., Cain, N. M., Doering, S. (2020). Características clínicas del trastorno comórbido de la personalidad narcisística en pacientes con trastorno límite de la personalidad. RET, Revista de Toxicomanías. 84. España. https://www.cat-barcelona.com/wp-content/uploads/RET-84-4.pdf

Instituto Ananda (s/f). PSICOPATOLOGÍA – NARCISISMO Y GESTALT. https://institutoananda.es/psicopatologia-narcisismo-y-gestalt/

Ita. Especialistas en salud mental (s/f). Tratamiento Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP). https://itasaludmental.com/tratamientos/trastorno-narcisista-personalidad#

Ochoa Buitrago, S. M. y Peláez Gómez, A. M. (2023). Revisión documental de los trastornos, narcisista, antisocial de la personalidad y trastorno disocial de la conducta. [Trabajo de grado, Corporación Universitaria Minuto de Dios]. Repositorio institucional UNIMINUTO. https://repository.uniminuto.edu/bitstream/10656/18018/1/T.P_OchoaBuitragoSarahMelissa_2023.pdf

Depresión: La Pandemia Invisible

La depresión es tan antigua como la humanidad, durante muchos siglos fue manejada por amigos, brujos, sacerdotes, etc., y tratada con todo tipo de pócimas, brebajes, baños, cambios de ambiente y demás recursos.

Según datos de la OPS, hay cien millones de nuevos casos de depresión cada año en el mundo. Encontramos una alta prevalencia en el adulto, con 15 % de hombres y 24 % de mujeres, generalmente, estas se presentan en edades de 18 a 45 años.

La definición académica sitúa esta enfermedad como el síndrome caracterizado por una tristeza profunda y la inhibición de casi todas las funciones psíquicas, que da lugar a cinco series de síntomas: físicos, psicológicos, de conducta, cognitivos (intelectuales), asertivos y sociales.

La OMS define a la depresión como un trastorno mental afectivo común y tratable, muy frecuente en el mundo y caracterizado por cambios en el ánimo con síntomas cognitivos y físicos. Estos pueden manifestarse de manera primaria o secundaria a enfermedades de base (cáncer, enfermedad cerebro-vascular, infartos agudos al miocardio, diabetes, VIH, enfermedad de Parkinson, trastornos alimenticios y abuso de sustancias).

Se identifican un amplio grupo de factores de riesgo personales, cognitivos, sociales, familiares y genéticos que intervienen en la patología; la presencia de estos aumenta la probabilidad de padecer de ella. Se estima que, al menos, se va a tener un episodio en la vida, y la repercusión en cada persona va a depender de su grado de inteligencia emocional y resiliencia.

El enfermo con trastornos afectivos debe ser visto con la interacción mente-cuerpo, los cuales no se pueden desligar, en su manejo no solo se debe tratar el eje nuclear afectivo, ya que la tristeza que envuelve al sujeto puede llegar a afectar todas las esferas de su relación intrapersonal e interpersonal, y hacer que emerjan otros estados emocionales como la irritabilidad y la ansiedad, que se destacan en las depresiones neuróticas y tardías.

Por lo tanto, su manejo no se basa en “alentar” al paciente. En la sociedad, se ha construido la idea de que basta con pensar positivo y tener fuerza de voluntad para combatir la depresión, por ende, constantemente se utilizan frases que invalidan lo que una persona depresiva siente, vive y piensa, influyendo en que esta se sienta incomprendida, inútil y frustrada.

Como ejemplo, se puede establecer frases como: “Tu problema es de actitud”, “Métele ganas”, “Todo está en tu cabeza es cuestión de tener fuerza de voluntad”. Aunque estas frases, a los ojos de los demás, parecen alentadoras, las personas con depresión no ponen de su parte, no porque no quieran, como mucha gente cree, sino porque la enfermedad se lo impide; en el fondo, quieren salir de allí, pero no saben cómo.

Por lo tanto, aquellos que sufren de esta enfermedad mental, además de necesitar ayuda médica y psicológica, necesitan apoyo moral, sin embargo, la cultura y la falta de concientización en estos temas conlleva a que se utilicen expresiones incorrectas que, para quien padece de depresión, son un factor ansiógeno y de desesperanza.

Un dato curioso se encuentra en el hecho de que las depresiones evolucionan. Al menos así parece desprenderse de los estudios realizados durante las últimas décadas, aunque, a grandes rasgos, el trastorno es el mismo, también podemos observar diferencias notables entre las que se veían hace veinte o treinta años y las que tratamos hoy en día. Lo fundamental de las depresiones de hoy se consideraba secundario en las antiguas. Este cambio constatado por el análisis clínico ha desplazado el acento, hasta tal punto de que el psiquiatra y el psicólogo actuales deben sumergirse en la frondosidad del problema, si quieren establecer un diagnóstico correcto.

La enfermedad psíquica, igual que la somática, es algo vivo, en perpetuo movimiento, como la propia persona. Así pues, el diagnóstico nunca debe ser entendido como una cosa inamovible o un destino definitivo. Las depresiones se mueven, giran, alteran sus síntomas, cambian de expresión, etc.

Algunas de las prácticas que ayudan a prevenir la depresión son: contar con grupos de apoyo social activo, así como mantener un  vínculo activo con la familia, pues esta, como sistema y red de apoyo social informal, cumple con dos funciones básicas que son: asegurar la supervivencia, el bienestar físico, la suficiencia de alimento y vestido, y proporcionar los vínculos afectivos, no solo en la enfermedad, sino también en su rehabilitación.

Cabe agregar que la actividad física tiene efectos favorables sobre la disminución del riesgo de padecer de depresión. Y evitar el aislamiento social es un pilar fundamental para impedir el declive físico y mental.

Referencias

Corea, M. T. (2021). La depresión y su impacto en la salud pública. Rev Méd Hondur, 89(1).

Josué, L., Torres, V., Urrutia, E., Moreno, R., Font, I., & Cardona, M. (2006). Factores psicosociales de la depresión. Rev Cub Med Mil, 35(3).

Rojas, E. (2011). Adiós, depresión. Madrid: Ediciones Planeta Madrid.

El impacto de ser adulto visto desde el cine y la psicología

Desde la psicología, la adultez involucra madurez y factores internos como la autonomía, autocontrol y responsabilidad afectiva, que acompañan una serie de logros como el descubrimiento de la propia identidad, la independencia de los padres, el desarrollo de valores y establecer relaciones. 

En el cine, esto se ha reflejado en películas icónicas, un ejemplo podría ser la película Si tuviera 30, una comedia romántica donde acompañamos a Jenna, una adolescente topándose con un mundo, aparentemente idealizado, donde se da cuenta que la vida adulta es mas compleja de lo que imaginó y que, a partir de malas decisiones, decide tomar mejores en una segunda oportunidad.

Si tuviera 30 (2004). Revolution Studios.

Esta película representa la dificultad de llegar de la adolescencia hasta la vida adulta, muestra lo abrumador que puede llegar a ser, y que es necesario el desarrollo de autonomía y resiliencia.

Asimismo, la construcción de relaciones es parte de esta etapa. Una cinta que retrata esto es Yo antes de ti, una comedia romántica que acompañamos a una intrépida Louisa que trabaja para apoyar a sus padres y se enamora de su empleador quien tiene una condición física. Al ser una de las primeras relaciones de la protagonista, tiende a ser muy enrevesado.

Un par de personas de pie

Descripción generada automáticamente con confianza media
Yo antes de ti (2016). Metro-Goldwyn-Mayer, New Line Cinema, Sunswept Entertainment.

Estos dos ejemplos, visibilizan, de cierta manera, el paso a una nueva etapa y los desafíos de esta. 

El cine también proyecta lo que socialmente se representa en distintos grupos sociales, edades y lugares; y que sigue un patrón evolutivo utilizado por el séptimo arte. Tanner (2006, en Papalia, 2010) nos da una explicación a todos estos procesos, él menciona que esto debe al recentramiento denominado como el proceso que fundamenta el cambio a una identidad adulta que consta de tres etapas donde el poder, la responsabilidad y la toma de decisiones transmitido por la familia.

Como último ejemplo, tenemos a la película Mis dos vidas, donde Natalie (interpretada por Lili Reinhart) pasa de la preparatoria a cumplir sus sueños, sin embargo, vemos dos historias donde ella quedó embarazada y tomó otro camino, y cómo en cada una, Natalie intentará salir adelante con el apoyo de sus padres.

Grupo de personas posando delante de una pared

Descripción generada automáticamente con confianza media
Mis dos vidas (2022). Screen Arcade, CatchLight Studios

Aunque la vida adulta parezca complicada, frustrante y abrumadora es un estado al cual hay que adaptarnos, ser analíticos y comprender que es parte de nuestras vidas. La vida adulta nos abre puertas a nuevos momentos, nuevas relaciones y oportunidades.

Y tal como dijo una vez el psicólogo Erik Erickson: “Cuanto más te conoces a ti mismo más paciencia tienes para lo que ves en los demás”, esto es una invitación a desarrollar un autoconocimiento en fortalezas y debilidades; y ello también se verá reflejado en nuestras relaciones interpersonales.

Lo más importante es estar en el presente, ser consciente de cada etapa que transitamos, de lo que adquirimos, de lo que aprendemos y cómo vamos construyendo la vida que cada uno quiere para sí mismo.

Posdata: Disfruten de estas películas, las pueden encontrar en Netflix.

Referencia

Papalia, D. (2010). Desarrollo Humano. McGraw Hill

El universo, las casualidades y la sincronicidad del cerebro por Carl Jung

A menudo se plantean las siguientes preguntas: ¿Por qué sucedió esto?, ¿por qué sucedió aquello?, ¿qué es lo que causa lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos? 

Ante ellas tenemos dos realidades paralelas que están vinculadas y coordinadas sincronísticamente, la relación de la mente con la materia, una fuente inagotable de interés e intriga para Jung. 

En la vida cotidiana somos parte de un acontecimiento que sucede sin que lo notemos, el cual es, sin duda, algo de suma importancia, cuando le tomas el tiempo de analizarlo. Estamos hablando de la suerte, del azar, las casualidades, el universo y muchas otras formas de decirlo; no tenemos claro qué es o cómo suceden, pero es un hecho que todo el mundo tiene este tipo de casualidades latentes, ya sea que estén conscientes de ello o no. De todas formas está sucediendo en todas partes, así pues, surgen preguntas y respuestas interesantes de las que quiero compartirte algunas reflexiones.

En la vida se han presentado este tipo de casos, como por ejemplo encontrar dinero que necesitabas urgentemente y sucede que lo hallas en el suelo de la calle, y justamente pasaste ese día a esa hora exacta, cuando la calle estaba vacía, prácticamente ese dinero estaba esperando por ti. Podrías interpretarlo como una respuesta del universo, y estoy seguro de que a más de uno le ha sucedido algo similar. 

Carl Jung, notable psicólogo, trabajó junto a Sigmund Freud, ambos fueron pioneros en el psicoanálisis, pero Jung hizo un camino diferente y siguió sus propias ideas de pensamiento científico, místico, religioso y casi mágico. Intentó mantener esta tensión sin favorecer a ninguno de los dos elementos, religión y ciencia, esa es la pieza fundamental de su trabajo, postuló que los seres humanos tienen un pensamiento causal, pero que también tienen un pensamiento científico.

Para Jung, desafiar el experimento causal es ignorar el sentido común, al cuestionar el argumento de causa y efecto. Jung encontró que la física moderna era aliada, ya que se había enterado de que la descomposición de los elementos radioactivos también era causa de probabilidades donde se puede mostrar un análisis matemático, sin embargo, no se ha encontrado un argumento especifico, que de fe a su acontecer. ¿Se trata solo de elementos causales?, la probabilidad es importante para abordar este tema. 

Jung se alejaba de las correspondencias que han sido propuestas por unos filósofos como Arthur Schopenhauer, decidió tener una postura científica, empírica y racional. Durante muchos años lidió con el misterio de lo oculto, con los temas de tesis acerca del puente sobre lo material con lo sutil (lo que se puede ver y lo que solo se puede sentir). 

 El problema de la sincronicidad me ha confundido mucho tiempo, desde la mitad de los años veinte, cuando estaba investigando un fenómeno del inconsciente colectivo y me encontraba continuamente con relaciones que, sencillamente, no podía admitir como agrupaciones casuales o “rachas”. Lo que encontré fueron “coincidencias”, que estaban tan significativamente relacionadas que su probabilidad de producirse era increíble.

Carl Jung

Su teoría de “los arquetipos” y del “sí mismo” se combinaron con la “sincronicidad” para llegar a un solo pensamiento, esta debe ser considerada como la sincronicidad. Además, también para entenderse, debe comprender la teoría de los arquetipos, por ese motivo es que pocos psicólogos han seguido a Jung en cuanto a esta teoría,.

Según el propio Jung, son pocos los psicólogos que se sentían cómodos en abarcar esta teoría que brinda una lección mental que pocos académicos podrían igualar, son tímidos a la hora de apartarse de su propio tema, pero Jung nos presenta una característica de trascendencia más allá de la conciencia y la psique.

Para un mejor entendimiento de mis lectores, haré un paréntesis y hablaré brevemente sobre el significado de los “arquetipos”, Jung, en su libro Arquetipos e Inconsciente Colectivo, hace referencia a los arquetipos como símbolos o imágenes inconscientes que pueden suscitarse mediante los sueños, nos pueden indicar un significado mediante símbolos, muchas veces son la inspiración que uno tiene para pintar algún cuadro, escribir algún cuento o novela, componer una sinfonía, escribir una canción; sin que lo sepamos, puede pertenecer a un recuerdo de algún familiar o antepasado que, gracias a los cromosomas o los genes (que son los únicos que nunca se extinguen), podemos tener esas “luminarias” o inspiración que no sabemos de dónde nos llega, pero según lo que postula Jung, son arquetipos que pueden provenir  de nuestros antepasados. 

Por ello, Jung propone un conocimiento inexplicable que puede acontecer en un momento crucial, que podemos llamar existencia inmediata de imágenes inconscientes que no tienen bases reconocibles o que también se encuentran situaciones causales reconocibles.

Es así como llegó a la conclusión de que, al parecer, la presencia de la afectividad tiene influencia para que la sincronicidad aparezca. 

Una coincidencia temporal significativa puede adoptar tres formas: 

  1. La coincidencia de un estado psíquico (pensamiento) con su proceso objetivo (materia) correspondiente, cuyo acontecer tiene lugar simultáneamente. Ejemplo: Pienso y deseo fervientemente que me toque un as en la baraja para ganar un juego de póker.
  2. La coincidencia de un estado psíquico subjetivo con un fantasma (sueño o visión) que más tarde aparece como reflejo más o menos fehaciente de un suceso “sincronístico” y objetivo que tuvo lugar, más o menos, simultáneamente, aunque a distancia. Ejemplo: Sueño que estoy en medio de una guerra, días después veo en las noticias que empezó un conflicto armado entre potencias mundiales.
  3. Lo mismo, salvo que el evento percibido tiene lugar en el futuro y está representado en el presente solo por un fantasma que se corresponde con él. 

Hablando de manera técnica, para los psicólogos que lean este artículo, entendemos que en el primer caso, un suceso objetivo coincide con un contenido subjetivo, la sincronicidad en los otros dos casos solo puede comprobarse después, aunque el suceso sincronístico como tal este constituido por la coincidencia de un estado psíquico neutro con un fantasma (sueño o visión).

En su libro Sincronicidad, Jung nos indica lo siguiente: «Con frecuencia la sincronicidad ocurre cuando una persona se encuentra psíquicamente en un estado-nivel más bajo de consciencia, es una disminución de un estado de alerta de conciencia, cuando una persona a avanzado a un nivel que su inconsciente pasa a un estado mas activo y puede pasar el umbral hacia la consciencia es posible que lo psíquico se encuentre en un estado intuitivo». Basándose en su propia experiencia, Jung afirma que el inconsciente tiene un conocimiento a priori.  

¿Cómo puede un evento remoto en el tiempo y en el espacio producir una imagen psíquica correspondiente?

Según lo que postula Jung, tenemos en el inconsciente un conocimiento a priori, o una teoría que tiene una base causal, reconoceremos que somos capaces de conocer cosas que nosotros tenemos dentro de nuestro inconsciente, para Jung el inconsciente desafía las teorías del conocimiento, en cuanto a los limites de lo que es posible conocer. 

Leamos el siguiente fragmento de Sincronicidad:

En mi propia experiencia médica: «Una paciente, de cuya fiabilidad e integridad no me cabe la menor duda, me contó que su primer parto fue difícil. Tras treinta horas de trabajo en vano, el doctor consideró que sería necesario utilizar los fórceps, lo cual se realizó bajo una ligera anestesia. Se desgarró muchísimo y tuvo una gran pérdida de sangre. Cuando el doctor, su madre y su marido se habían ido, todo estaba en orden. La enfermera quería comer y la paciente la vio asomarse a la puerta y preguntar. ´¿quiere algo antes de que me vaya a cenar?´. Ella intentó contestar, pero no pudo. Tenía la sensación de que, a través del colchón, se estaba hundiendo en un vacío insondable. Vio a la enfermera corriendo hacia la cabecera de la cama y cogerle su mano para tomarle el pulso. Por la forma de mover sus dedos de un lado a otro, la paciente pensó que debía ser casi imperceptible. No obstante, ella se sentía bastante bien y hasta le resultaba un poco divertida la alarma de la enfermera. No estaba asustada en lo mas mínimo, eso fue lo último que pudo recordar durante mucho tiempo. Lo que recordó después fue que, sin sentir su cuerpo ni su postura, se encontraba mirando hacia abajo, desde el techo, desde donde podía ver todo lo que sucedía en la habitación debajo de ella: se vio a si misma echada en la cama, mortalmente pálida y con los ojos cerrados. A su lado se encontraba la enfermera. El doctor andaba inquieto de un lado para otro de la habitación, y le pareció que había perdido el control y no sabia que hacer. Sus parientes se amontonaban a la puerta. Su madre y su marido entraron y la miraron con cara de susto. Se dijo que era demasiado estúpido por su parte pensar que se iba a morir, pues volvería en si de nuevo. Durante todo ese tiempo, sabía que detrás de ella había un paisaje celestial, como un parque que brillaba con los colores mas refulgentes, y, en particular, un prado verde esmeralda con una hierba baja, era primavera y el césped estaba salpicado de pequeñas y alegres flores que nunca había visto. Toda la región centelleaba con la luz del sol y todos los colores tenían un esplendor indescriptible. El prado, que hacia una ligera pendiente, estaba limitando a ambos lados por los árboles verde oscuros. Le dio la impresión de que había un bosque que todavía no había pisado pie humano. ´sabia que era la entrada a otro mundo y que, si me volvía a contemplar el cuadro directamente, sentiría la tentación de entrar por la puerta y dejar la vida´. Ella, en realidad, no vio el paisaje, puesto que estaba de espaldas a él; pero sabía que estaba allí. Sentía que no había nada que le impidiera cruzar la verja. Solo sabía que regresaría a su cuerpo y que no moriría. Por eso encontraba ridícula y fuera de lugar la excitación del médico y la preocupación de sus parientes. Lo que ocurrió después fue que despertó de su coma y vio a la enfermera inclinada sobre ella en la cama. Le dijeron que había estado inconsciente durante media hora. Al día siguiente, unas quince horas después, cuando se sintió un poco más fuerte, hizo una observación sobre el comportamiento incompetente e ´histérico´ del médico durante su estado de coma. La enfermera negó enérgicamente esa critica creyendo que la paciente había estado completamente inconsciente en aquel momento y que no podía, por lo tanto, saber nada de lo que había ocurrido. Solo cuando describió con toda suerte de detalles lo que había sucedido, la enfermera se vio obligada a admitir que la paciente había captado todos los acontecimientos como habían sucedido en realidad». (Jung, 1988, p. 120) 

En este ejemplo resulta difícil explicar cómo puede producirse un proceso psíquico tan intenso y recordarlo en un estado de colapso grave, ni como la paciente pudo observar los sucesos reales con detalles concretos con los ojos cerrados. Lo que cualquiera podría pensar es que una amnesia cerebral impediría que se produjeran procesos de este tipo Para Jung este ejemplo podría abrir una última posibilidad de su teoría de la sincronicidad, ya que estas percepciones independientes del espacio y del tiempo no pueden explicarse como procesos en el substrato biológico. 

Esta actividad de la conciencia se da en casos excepcionales, pero, suelen ser frecuentes en un estado de desmayo. Jung habla sobre el sistema simpático, que podría considerarse como un posible vehículo de las funciones psíquicas, de igual modo, los posibles sueños conscientes pueden considerarse de la misma forma. En este caso, según Jung, los sueños se producen no tanto por la actividad de la corteza dormida como por la del sistema simpático que no duerme, y son, finalmente, de naturaleza trascerebral. 

Podemos darnos cuenta de que el inconsciente sabe muchas cosas que no podríamos percatarnos que sabemos, este suceso puede ser denominado como pensamientos no pensados o pensamientos a priori. Recuerda esta locución, pues la tocaremos mas adelante.

¿Acaso nuestro nacimiento y la familia que nos tocó se debe al azar o la casualidad?, ¿o debe tener un significado?, ¿o la psique esta por secuencia de etapas epigenéticamente establecidas? 

En mi anterior artículo, sobre el Bardo Thodol y la liberación de la conciencia, que esta publicado en este mismo blog (y te invito que lo revises si aún no lo has hecho), indico que, según el Bardo Thodol, nuestro inconsciente o espíritu, constantemente está de vida en vida, moviéndose por eones de años y busca donde encarnarse, así pues, es importante mencionar que los sacerdotes tibetanos tienen un entrenamiento o siguen un camino de preparación de toda una vida, para cuando llegue el momento de morir, así, su conciencia o espíritu ya no vuelve a encarnarse, sino que regresa al creador y se vuelve uno con él. De hecho, esto no está exclusivamente dado para los sacerdotes, sino para todo aquel que este buscando un camino superior hacia la divinidad y alcanzar nuevos límites de conciencia. 

De acuerdo a la experiencia de Jung, los misterios que se incorporan en los sucesos sincronístico transforman a las personas, su vida adquiere un nuevo rumbo y lleva a la conciencia hacia niveles más profundos. 

Existe una filosofía o experiencia de vida de estar en el Tao, lo que se hace asequible para la conciencia, es la esencia de lo real porque, como seres humanos podemos estar y todo esto tiene que ver con la voluntad de Dios. Para Jung nuestra conciencia es capaz de reflejar en el cosmos y atraerlo, vivimos en un universo que puede describirse, haciendo uso de cuatro principios.

  1. Causalidad.
  2. Sincronicidad.
  3. Causa.
  4. Efecto.

Poco a poco, Jung se fue adentrando en temas sobre el universo y la conciencia, indicó que el universo procede a nivel del psicoide del inconsciente, estos son ciertos patrones de orden y cualquier individuo puede ser testigo, tal como es arriba así es abajo, tal como es adentro también es afuera, son leyes universales que están ahí, para todo el mundo.

Aquí tienen un ejemplo de casualidad brindado por el propio Jung:

El 1 de abril de 1949

Es viernes, tenemos pescado para comer, a alguien se le ocurre mencionar la costumbre tradicional de dar inocentadas ese día. Aquella misma mañana escribí una nota que decía “est hotmo totus medius piscis ab imo”. Por la tarde, una antigua paciente mía, a la que no había visto desde hacía meses, se me enseñó algunos dibujos de peces, muy llamativos, que había pintado por aquellos días. Por la noche me enseñaron un bordado con monstruos semejantes a peces. El 2 de abril por la mañana, otra paciente, que no había visto desde hacia muchos años, me contó un sueño en el que, a orillas de un lago, vio un gran pez que nadaba hacia donde ella se encontraba y se puso a sus pies. Por aquel entonces yo estaba estudiando la simbología del pez en la historia. Solo lo sabía una de las personas mencionadas aquí. Es completamente lógico suponer que se trata de un caso de coincidencia significativa, es decir una conexión a causal. Debo confesar que estos sucesos me impresionaron mucho. Me pareció que tenían alguna cualidad sobrenatural. En tales circunstancias nos inclinamos a decir que “eso no puede ser una simple coincidencia”, sin saber exactamente lo que estamos diciendo. […] Es muy extraño que el tema del pez aparezca no menos de seis veces en 24 horas; pero debemos recordar que el pescado en viernes es una cosa normal y el 1 de abril no podría pensar muy fácilmente en el pescado de abril. Por entonces, yo llevaba trabajando varios meses sobre la simbología del pez. Los peces aparecen muchas veces como símbolos de satisfacciones inconscientes. Por eso no hay justificación posible para ver en ello algo más que una coincidencia del azar. (Jung, 1988, p. 15)

En su libro, Sincronicidad, Jung cita un experimento realizado a cinco personas: «El experimento consistía en poner 25 cartas en grupos y que las personas por turnos intenten descifrar las cartas correspondientes a sus pares, en el experimento se dieron cuenta que el azar podría ser algo estadístico y que las cinco personas que tuvieron resultandos diferentes, algunos con más acierto que otros, indican estadísticamente y matemáticamente que el azar son hechos estadísticos, que suceden 1 de 1,500 veces, en otros casos 1 de 1,500 al cuadrado». 

Entonces, que cualquier persona entusiasta por la estadística le dedique tiempo a verificar o experimentar con las probabilidades, de una u otra forma, podemos concluir que las cosas (que podemos llamar azar o casualidades) suceden estadísticamente de 1: 1500, no obstante, Jung nos da un análisis más profundo. 

Me pongo en el lugar del lector, y sé que estas citas son largas, pero quiero rescatar la esencia de lo que Jung postula en su libro Sincronicidad. Bien, ya que estos hechos de causa y efecto suenan como algo difícil de entender, daremos un concepto general acerca de lo que es la sincronicidad para Jung: Sincronicidad es una sucesión simultanea de dos acontecimientos significativos no relacionados causalmente, que tienen el mismo significado o similar, contrastando con el “sincronismo” que manifiesta el acontecimiento simultaneo de dos sucesos. 

De hecho, por medio las investigaciones y experimentos de J. B. Rhine, Jung construyó una base estadística para su teoría de la sincronicidad; se dio cuenta de algo muy interesante: En uno de sus experimentos, decidió utilizar unos dados para ver en tal caso, cuál era la probabilidad de que salga un número en específico. Después de varias pruebas con diferentes personas, se dieron cuenta de que obtuvieron mayores aciertos cuando la persona que tiraba los dados deseaba fervientemente que salga dicha numeración, en este caso tuvo más acierto que los demás que lanzaban los dados de manera mecánica, entonces, aquí tenemos una conclusión y debemos formularnos una pregunta: ¿El azar se puede inducir con el deseo y los sentimientos? 

Según Jung, cuando se considera un acontecimiento sin restricciones experimentales, el observador puede estar influido fácilmente por un estado emocional que altera el espacio y el tiempo por “contracción”, esto quiere decir que cada estado emocional produce una alteración de conciencia que llaman “descenso del nivel mental”. Lo cual significa que se produce una reducción de conciencia con su correspondiente aumento del inconsciente, en el caso de sentimientos fuertes, esto es perceptible incluso para el inexperto o para los que no están familiarizados con el tema.

Haciendo una referencia al libro Arquetipos, podemos destacar la aparición de imágenes y recuerdos olvidados que no pueden reproducirse por el momento, y quizás nunca. Entre los contenidos subliminales, se distingue la percepción de un “conocimiento inexplicable” o “existencia inmediata”.

Podemos afirmar que, en la cultura popular, muchas personas han tenido, al menos una vez en su vida, el famoso déjà vu, acontecimientos o escenas que crees que ya pasaste o que se te hacen conocidas por alguna razón inexplicable. En tanto a las investigaciones de Jung, en el inconsciente hay algo así como un conocimiento a priori o una presencia inmediata de sucesos a los que falta una base causal. Por lo que afirma que en su concepto de causalidad es incapaz de explicar los hechos. 

Así pues, ya que el tema se torna complicado, Jung, trata de ayudarse para la explicación mediante sus experimentos y citas.

La sincronicidad se compone de dos factores: 

  1. Una imagen inconsciente entra dentro de la consciencia, ya sea de forma directa o indirecta (simbólica o sugerida) a modo de sueño, idea o premonición.
  2. Una situación objetiva con este contenido. 

En Sincronicidad, Jung cita a Alberto Magno, denominado el santo de la ciencia: “He descubierto un relato instructivo (de magia) en el Liber Sextus Naturalium de Avicena, que dice que reside en el alma humana un cierto poder de alterar las cosas y que subordina a ella todo lo demás, en especial cuando la mueve un arrebato de amor, odio o placer. Por eso cuando el alma de un hombre cae en una pasión desmesurada, enlaza cosas (mágicamente) y las transforma a su antojo. Durante mucho tiempo no lo creí, pero después de haber leído libro nigrománticos y otros sobre signos y magia, me di cuenta de que la emotividad del alma humana es la causa principal de todas estas cosas, ya sea porque, debido a su gran emoción, cambia su sustancia corpórea y las demás cosas en las que ella busca, ya porque, considerando su dignidad, las otras cosas inferiores están sometidas a ella, o bien porque la hora apropiada o la situación astrológica u otro poder coincide con tan desordenada emoción, y nosotros (en consecuencia) creemos que es el alma la que desencadena este poder, quienquiera que aprenda el secreto de hacer y deshacer estas cosas, debe saber que cualquiera puede influir en todo con la magia, si cae en algún arrebato… y que debe hacerlo en el momento en que le sobreviene el arrebato y actúa con las cosas que el alma le indica. Pues el alma esta entonces tan deseosa del trabajo que debe realizar que, por iniciativa propia, escoge el momento astrológico mejor y mas significativo y que rige además en las cosas relacionadas con el tema. Por tanto, es el alma la que desea una cosa con más intensidad, la que hace las cosas mas efectivas y mas parecidas a como suceden. Así es como procede el alma cuando desea algo intensamente. Todo lo que hace con vistas a lograr ese objetivo tiene fuerza motriz y eficacia para lo que ella desea”.

Según la cita de Jung, Alberto Magno, como gran filósofo y teólogo, confirma que, gracias a sus estudios, tiene la certeza de que dentro de nosotros existe un poder oculto, que se desencadena o se activa mediante las fuertes emociones y sentimientos. Nuevamente, Jung se apoya en las citas de personajes para darle bases contundentes y opiniones de grandes pensadores para su teoría de la sincronicidad.

Pintura de Alberto Magno, filósofo, teólogo y obispo católico.

Además, gracias a los experimentos antes mencionados de Rhine, sus conclusiones acerca de los números indican que lo más parecido a pruebas concretas de lo que somos y de lo que existe, son, en efecto, los números. Es así que evaluó a mujeres y hombres con diferentes variaciones y dio con diversos números, estimaciones y valores de media. Para entender que la sincronicidad muchas veces se ubica de manera estadística y poder ver en qué momento podría ocurrir un azar gracias a los números. No obstante, podemos entender que, aunque el azar ocurra de manera estadística, nosotros podemos causarlo mediante emociones y sentimientos. 

Para Jung el arquetipo representa una probabilidad psíquica, puesto que reproduce los sucesos instintivos (tipos). El psicólogo fue franco en su investigación y admitió que la sincronicidad no es un fenómeno fácil de demostrar. 

La sincronicidad no es una opinión filosófica, sino un concepto empírico que plantea un principio intelectualmente necesario, esto no puede llamarse materialismo o metafísica, ningún investigador serio afirmaría que la naturaleza de lo que se observa que existe y la de lo que lo observa, es decir, la psiquis, son cantidades conocidas y reconocidas. Si las últimas conclusiones de la ciencia se están aproximando cada vez más a la idea unitaria del ser, caracterizada por la de espacio y el tiempo, por un lado, y por la causalidad y la sincronicidad, por el otro, eso no tiene nada que ver con el materialismo. Parece demostrar, por el contrario, que hay posibilidad de deshacerse de la inconmensurabilidad existente entre el observador y lo observado, el resultado, en este caso, sería la unidad del ser, que habría de expresarse con un nuevo lenguaje conceptual, un “lenguaje neutro”.

Jung 

En sus propias palabras, Jung nos indica que «la razón principal es sencillamente la ignorancia que, hoy en día, por desgracia, oculta el horizonte por fuerza limitada de los estudios especializados desde todos los puntos de vista y de la forma más indeseable. ¡Cuántas veces no hemos descubierto que las llamadas “supersticiones” contienen una base verdadera que vale la pena conocer! Los anhelos con sentido de deseo podrían ser una acción mágica, y la creencia tradicional en la eficacia de la plegaria, estén basadas ambas en la experiencia de fenómenos sincronísticos concomitantes». 

Cuántos de ustedes no han hecho plegarias y en algunos casos lo han pedido con tanta fe que se han cumplido. Estoy seguro que conocen a alguien que le sucedió algo similar, de hecho, yo tengo varios pasajes en mi vida que me asistió la casualidad y por eso mismo le dedique tiempo a este tema para traerles de manera entendible (a medida de lo posible) y juntos, poder llegar a un mejor entendimiento de lo que sucede en nuestra vida cotidiana, y expandir nuestra mente y nuestra conciencia.

A diferencia de la cultura occidental, ponemos el caso de China como base anclada a la filosofía del Tao, en la que está impregnada la causalidad en toda su cultura. Lao-Tse describe el Tao en su libro, Tao Te King

Hay algo sin forma, aunque completo, que existe antes que el cielo y la tierra.
¡Que apacible¡, ¡que vacío!
No depende de nada, no cambia,
lo impregna todo, es infalible.
Uno puede considerarlo como la madre de todas las cosas que existen bajo el cielo.
No conozco su nombre, pero le llamo “significado”.
Si tuviera que darle un nombre lo llamaría “El Grande”.

El Tao Te King es una obra sublime, para aquellas personas que tienen una inclinación hacia su ser, su conciencia y quieren encontrar el equilibrio en sus vidas, esta obra, aunque está escrita de una manera filosófica y en alguna medida metafórica, paradójicamente, también dice las cosas de manera directa y deja que el intelecto de quien lo lee sea capaz de captar su esencia y llegue a sus propias conclusiones.

Ponemos treinta radios juntos y lo llamamos rueda, pero la utilidad de la rueda depende del hueco donde no hay nada.
Amasamos la arcilla para hacer una vasija; pero la utilidad de la vasija depende del hueco donde no hay nada.
Creamos, puertas y ventanas para hacer una casa, pero la utilidad de la casa depende de esos huecos en los que no hay nada
(Tao Te King, capítulo XI).

Con el fragmento anterior, Jung hace referencia al Tao para explicar ciertas cuestiones subjetivas e indica que al aprovecharnos de lo que es, deberíamos reconocer la utilidad de lo que no es. Nada es, evidentemente “significado” o “propósito” y se le llama “nada” porque se manifiesta a sí misma en el mundo sensible, del que es organizadora.

Pintura de Chuang Tse

Utiliza tu ojo interno y tu oído interno para penetrar en el corazón de las cosas y no tengas necesidad del conocimiento intelectual.

Chuang Tse

Según Jung, esta es una alusión al conocimiento absoluto del inconsciente y a la presencia de acontecimientos macrocósmico en el microcosmos. Dicha concepción taoísta es típica del pensamiento chino. 

Esto me lleva a pensar en Platón y en su alegoría la caverna, donde hace una referencia de hombres que están atrapados en una caverna, viendo solamente sombras en la pared que otros proyectan, y piensan que es la realidad, sin embargo, el gran objetivo es salir de la caverna y darte cuenta de que allá afuera se encuentra la realidad y es muy diferente de lo que ellos piensan que es real estando dentro de la caverna. Tiene un sentido metafórico para que, nuevamente, cada uno saque sus propias conclusiones. 

Jung postula que estos hechos no son causa desconocida, sino que la causa no es ni siquiera imaginable en términos intelectuales, es decir, lo que causa que tengamos consciencia y un inconsciente, y que el modo de operar de estos tenga una causa superior, es precisamente el caso cuando el espacio y el tiempo pierden su significación o se han hecho relativos. La existencia de espacio y tiempo para su continuidad se hace completamente impensable, de hecho, hablar de un ser superior escapa totalmente del raciocinio humano, ya que no puede entender lo que es, ni como es, porque no existe una palabra que lo describa en la filosofía hindú, más bien le llaman el “El Todo” 

Llegando a una conclusión, primero sobre el arquetipo, es la forma de la ordenación psíquica a priori, que puede reconocerse de modo introspectivo; indica que los procesos sincronísticos externos también están ordenados por el universo, y que la ordenación psíquica son actos que podemos crear en el tiempo. algo característico de estos fenómenos y por lo que Jung les ha llamado sincronísticos. Entonces, ¿Jung nos trata de decir que podemos ordenar y crear casualidades en el espacio-tiempo y eso se llamaría sincronicidad? 

Así es, en mi opinión, gracias a nuestros sentimientos, deseos y emociones, nosotros podemos crear en el espacio-tiempo una brecha para que el universo manifieste una casualidad que, por consiguiente, sería una sincronicidad: puede ser de aquello que soñamos y, a la vez, surge en la realidad como la conocemos.

Es decir, aquello que anhelamos pueden ser tus sueños más apreciados, deseos fervientes, metas y objetivos en tu vida cotidiana, los cuales, al ser combinados con sentimientos fuertes, hacen que puedas causar tus propias casualidades. Si hace unos minutos creías que sucedían por azar, ahora sabes que ese azar está a tu favor, si lo utilizas de manera adecuada.

“Cristo entro en la sala”, lo digo de una manera pintoresca porque para mí es un personaje muy importante que partió la Historia en dos, y soy un fiel seguidor de su verdadera enseñanza. Recordemos lo que dijo: “Lo que entra por la boca, no mata al hombre, sino, lo que sale de su boca” (Mateo 15: 11).

En tal sentido, para que todo esto se lleve a cabo, hace falta el poder de la “palabra”, lo que sale de tu boca te puede matar, pero también te puede construir. Lo que quiero decir es que, no basta solo con tener el sentimiento o el pensamiento de tus deseos fervientes, sino también, hace falta pronunciarlo, decirlo en voz alta, la palabra, el logos. “Y el verbo se hizo carne”, ¿recuerdas? 

Cristo mostrando la clave en su mano derecha, por Leonardo da Vinci

Quiero dejar algo bien en claro, y espero que te lo lleves a casa como un mensaje importante. Nosotros podemos causar nuestras casualidades, pero tenemos que tener intención, por ejemplo, ¿quieres ser un gran orador? Entonces, ¿qué esperas que no practicas? Toma acción y muévete donde haya presión, habla delante de muchas personas, muéstrate y practica en público, pronto la casualidad te asistirá porque estarás haciendo lo que dijiste que harías. Tú no sabes como llegará la casualidad, nadie lo sabe, pero será armonioso para tu vida, porque pondrás pensamiento, sentimiento y tu palabra. Piénsalo, imagínate que, por casualidad, justo ese día que vas a una plaza para hablar de un tema x, va una persona que busca un orador y te contratan por tu habilidad, por decir algo…

Lo mismo aplica para los que quieren ser artistas, cantantes, actores o escritores. No basta con el deseo ardiente de querer que se cumpla, ya tienes el cetro en tus manos para realizar cualquier cosa que te propongas, sabes como poner de tu lado al universo, ya sabes como causar tu propia casualidad, como indica Jung, la sincronicidad perfora el espacio y el tiempo. 

Te invito a que salgas de la caverna y cumplas todos tus sueños y objetivos, recuerda que el azar favorece al que esta preparado.

Referencias

Cappelletti. A. (s/f). CHUANG TSE: UN NATURALISMO MÍSTICO Y ANÁRQUICO. https://bibliotecavirtual.unl.edu.ar:8443/bitstream/handle/11185/4357/RU059_03_A001.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Jung, C. (1988). Sincronicidad. Málaga: Editorial Sirio S. A. https://www.formarse.com.ar/libros/libros-Jung/JungCarlGustavSincronicidad.PDF

Lao Tse (s/f). Tao Te King. http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/Colecciones/ObrasClasicas/_docs/TaoTeKing_LaoTse.pdf

Lugo, M. (2023). Tipos de sueños y sus características. https://www.psicologia-online.com/tipos-de-suenos-y-sus-caracteristicas-6897.html

Ocampo, J. (1999). AVICENA: Médico árabe medioeval. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Anales de la Facultad de Medicina 60(4), pp. 298-303. https://sisbib.unmsm.edu.pe/bvrevistas/anales/v60_n4/pdf/a10v60n4.pdf

Platón: El mito de la caverna. https://arditiesp.files.wordpress.com/2012/10/platon_caverna.pdf

Sala de prensa de la Universidad Autónoma de Barcelona (2020). Una nueva hipótesis explica por qué el cromosoma Y no se ha extinguido (todavía) en los mamíferos. https://www.uab.cat/web/sala-de-prensa/detalle-noticia/una-nueva-hipotesis-explica-por-que-el-cromosoma-y-no-se-ha-extinguido-todavia-en-los-mamiferos-1345667994339.html?noticiaid=1345823680906

Sígueme en mis redes sociales:

https://www.youtube.com/@eddyeltigre1/featured

https://www.instagram.com/eddyneil.z/

https://twitter.com/EddyZapata

https://web.facebook.com/eddy.zapatavalderrama/

El verdadero amor: Quien no conoce, no ama

Las relaciones románticas se conocen simplemente como aquellas relaciones en las que existe un interés y acuerdo mutuo entre dos personas. Se caracterizan porque son elegidas voluntariamente, porque existe algún tipo de atracción, ya sea basada en la apariencia física, intereses, habilidades de la persona o en su personalidad, y por último, porque implican expresiones de intimidad, protección y apoyo. Pero… ¿Qué se cumplan estos requisitos es hablar de amor? La respuesta corta es que ¡no!, vamos a profundizar a continuación.

¿Qué requiere el “verdadero” amor?

Creo que la literatura es el arte más hermoso para explicar cosas complejas, por ello, evocaré a la obra El Principito, escrito por el autor Antoine de Saint Exupéry. En un extracto del libro, donde interactúan los personajes del principito y el zorro del desierto, se explica algo que, en términos más complejos, encontramos en el libro de Erich Fromm, El Arte de Amar, este episodio nos explica la parte esforzada de un amor que va más allá de una atracción hormonal y de procesos neuroquímicos, que algunos confunden con el amor a primera vista o con los llamados flechazos. Habla en cambio de lo que algunos conocemos como amor fatuo (de amigos y compañeros) o amor de construcción (de pareja), en el caso del público general lo que conocen como “amor verdadero”, que, en sentido amplio, ellos asocian a la durabilidad de una relación, a estar juntos a pesar de los problemas y, en el mejor de los casos, lo asocian a una relación tranquila y equilibrada, en el marco de la pareja.

El principito quería ser amigo de un zorro del desierto, este le dijo «¡ven a jugar conmigo!, estoy tan triste».

EL zorro le dijo: «No puedo jugar contigo, no estamos familiarizados».

«¿Qué significa familiarizar?», pregunta el niño.

El zorro contesta, «es una cosa demasiado olvidada, significa crear lazos. Para mí no eres todavía más que un muchachito parecido a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a cien mil zorros. Pero, si nos conocemos, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo…».

«¿Cómo nos conocemos?», dijo el principito.

«Hay que ser muy paciente», contesta el zorro, «te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en la hierba. Yo te miraré de reojo, pero cada día podrás sentarte un poco más cerca…».

Al día siguiente volvió el principito.

«Hubiese sido mejor regresar a la misma hora», dijo el zorro. «Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a estar feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro, estaré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón… Los ritos son importantes. Solo se conocen las cosas a las que dedicas tiempo, los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada, compran las cosas hechas a los mercaderes, pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos. ¡Si quieres un amigo, conóceme!», dice el zorro.

En conclusión, las relaciones que creamos con las personas requieren el conocimiento del otro, si realmente queremos que no sean superficiales es necesario dedicar tiempo para conocer. También requieren de paciencia y de constancia, no basta con hacer algo por otro un día o hacerlo unos días sí y otros no, hay que ser constantes en el cariño, en la búsqueda de frecuentar la compañía, en la escucha hacia el otro. Los ritos son importantes porque nos hablan de hacer ciertos actos permanentemente, de tener designados un tiempo y esfuerzo para los mismos.

Indica acertadamente Erich Fromm que el amor implica cuidado. Por ejemplo, es especialmente evidente en el amor de una madre por su hijo que ninguna declaración de amor por su parte nos parecería sincera si viéramos que descuida al niño, si deja de alimentarlo, de bañarlo, de proporcionarle bienestar físico; y creemos en su amor si vemos que cuida a la criatura. Lo mismo ocurre incluso con el amor a los animales y las flores: si una mujer nos dijera que ama las flores, y viéramos que se olvida de regarlas, no creeríamos en su «amor» a las flores. El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos. Cuando falta tal preocupación activa, no hay amor. Entonces también vemos (si reflexionamos en el primer ejemplo), que en el amor esta presente el valor de la responsabilidad de la madre a su hijo, ya que forma parte del amor el atender las necesidades de su pequeño. Asimismo, en el amor entre adultos, se ve la responsabilidad al cuidar las necesidades psíquicas de la otra persona.

La responsabilidad podría degenerar fácilmente en dominación y posesividad, si no fuera por un tercer componente del amor, el respeto. Respeto no significa temor y sumisa reverencia; denota, de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere = mirar), la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse por que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es, de ese modo, el respeto implica la ausencia de explotación. Quiero que la persona amada crezca y se desarrolle por sí misma, en la forma que le es propia, y no para servirme.

El respeto solo existe sobre la base de la libertad; el amor es hijo de la libertad, nunca de la dominación. Respetar a una persona sin conocerla, no es posible; el cuidado y la responsabilidad serían ciegos si no los guía el conocimiento. El conocimiento estaría vacío si no lo motivara la preocupación, la empatía.

Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien nada comprende, nada vale. Pero quien comprende también ama, observa, ve… Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor… Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo, nada sabe acerca de las uvas.

Paracelso

Después de todas estas reflexiones, seguramente notaremos que muchas de las relaciones que vemos en nuestro entorno no son de amor, pues muchas veces hay ausencia de valores en los individuos, y, por tanto, en las relaciones que conforman. Hay muchos factores que pueden volver a una relación malsana, y no hay que olvidar que, en cada caso, veremos que una o ambas personas tienen conductas o muestran patrones de comportamiento «tóxicos» en mayor o menor medida, según sea el caso.

Las «relaciones tóxicas» son relaciones con comportamientos disfuncionales, entendidos como aquellos que no permiten, o cohíben el crecimiento individual, inhiben la expresión psicoafectiva, lo cual afecta a las emociones, conductas y cogniciones de las personas que forman parte de la relación. En sí, la relación tóxica hace que una persona sea un amo y el otro un esclavo; en las relaciones de maltrato, esta dinámica se mantendrá con la sumisión o el vínculo traumático de uno de los lados. En otros casos, habrá una lucha de poder, es decir, habrá reclamos mutuos, cargados de manipulación, de culpabilizar al otro, de insultos o más (violencia), todo esto con el fin de que el otro se someta,

Es bueno entender qué es el verdadero amor, pues cuando escuchamos que otros están pasando por un problema o decepción, o cuando nosotros mismo nos desilusionamos, empezamos a satanizar al amor o a acusarlo de ser muy complicado por asociarlo al maltrato o a estas luchas de poder, a estas relaciones que no son de amor, y que no deberíamos aceptarlas en nuestra vida. El amor es complicado por otras razones, pues ser una persona de valores y con principios requiere de madurez y de estoicismo, es complicado porque el tiempo y la dedicación amerita que estemos presentes, que escuchemos activamente, y que comuniquemos. Hablar con los otros de forma tranquila, en el tono de voz adecuado, con las palabras correctas, ello significa que tenemos la capacidad de ser asertivos.

Debemos poner en practica todo lo mencionado, no solo en los días bonitos, no solo mientras dura el enamoramiento (y no deberíamos confundir estar enamorados con amar). Es complicado por los días donde tenemos poco tiempo, cero ganas de conversar, los días donde algo nos puso de mal humor y entonces debemos poner un esfuerzo extra, días donde debemos darnos un momento para gestionar esas emociones con las que venimos cargados, gestionarlas con un paseo a solas, con respiración diafragmática, con una ducha u otras formas, y tomar aire para ser esas personas que respetan, que son responsables y cuidadosas, que se alegran por las alegrías del otro y sufren con su sufrimiento. Debemos estar listos para una conversación o un abrazo con ese ser humano que tenemos delante… Listos para ser esas personas que saben amar.

Por supuesto, este amor de calidad es real, se extiende a todos nuestros seres queridos, a la humanidad y la naturaleza, porque si hemos llegado a este punto de la lectura y vimos todos los valores que rodean al amor, nos daremos cuenta de que amar es más que lo que sentimos por un solo ser humano, es una capacidad que poseemos, la cual puede estar estropeada o nutrida, depende de qué tanto pongamos en práctica los valores mencionados en nuestra vida diaria. No siempre es sencillo pero qué bello y qué grande es poder decir: yo amo.

Referencias

Fromm, E. (1977). El Arte de Amar, una Investigación sobre la Naturaleza del Amor. Buenos Aires: Paidos.

Saint – Exupéry, A. d. (2004). El Principito. México D.F.: Publimexi

Contacto:

Instagram: @psic.adrianamiranda

Correo: pisc.adrianamiranda@gmail.com

El instinto maternal

No sé en qué momento comencé a contemplar la maternidad. De hecho, no estoy segura si esta reflexión surgió como un deseo genuino o si fue influida por mi entorno: amigas y conocidas que empezaron a embarazarse (y ya no eran embarazos adolescentes), ¿o también podría se que la sociedad así lo demanda? 

embarazo adolescente a los 30 meme|Búsqueda de TikTok

Puedo explicar, por medio de la siguiente metáfora, uno de los motivos por el cual maternar no esté en los planes de vida de algunas mujeres: Las personas que en alguna oportunidad hayamos viajado en avión, hemos escuchado el protocolo de seguridad que las aeromozas explican antes de despegar: en caso de despresurización en el vuelo, debemos colocarnos primero la máscara de oxígeno antes de ayudar a otros. A veces, en medio del caos, podríamos sentir la urgencia de ayudar a los demás antes que a nosotras mismos, con la posibilidad y el riesgo de sufrir algún tipo de descompensación o incluso la muerte. Y es esta enseñanza la que nos recuerda la necesidad de cuidarnos primero para estar en condiciones de cuidar a otros. Trasladando lo anterior a la maternidad, implica reconocer que intentar darles a nuestros futuros hijos algo que nosotras mismas carecemos (desde falta de estabilidad financiera, mental o emocional), podría resultar contraproducente. ¿Cómo brindaríamos cuidados a otro ser (que depende 100 % de una) si no nos cuidamos primero a nosotras mismas? 

En el momento que me di cuenta de que la maternidad no figura entre mis prioridades actuales (ni siquiera cercanas) y comencé a compartir esta reflexión con personas de mi entorno, rápidamente me enfrente al juicio. Algunas personas me tildaron de “egoísta” o me dijeron frases como “cambiarás de opinión con el tiempo” o “tu instinto maternal llegará con los años”. Estas reacciones me llevaron a cuestionar dos cosas: ¿Realmente existe el “instinto maternal”?, ¿y por qué se consideraría egoísta la decisión de no querer traer hijos a este mundo?

La idea de querer tener hijos viene, en cierto punto, del deseo de supervivencia, asegurar nuestra continuidad y nuestro legado (tener a quien preceda nuestros apellidos, y herede nuestras pertenencias, “todo el trabajo duro que hicimos en vida”) para sentir que una parte de nosotros prevalece en la tierra, aun cuando nuestro cuerpo físico parta de esta dimensión y experiencia terrenal, sin embargo, ¿es esto realmente necesario? ¿Es justo esperar que otro ser nos dé sentido de trascendencia? 

Es innegable que existe un rol social asignado a la mujer, un rol de reproducción, donde solemos ser vistas como complemento del varón (no se da de manera inversa), lo que le da un valor a la mujer asociado al rol de esposa y de madre (no de sí misma). En nuestra sociedad, hemos observado una dinámica donde el varón se establece como el proveedor del hogar, mientras que se asigna a la mujer el rol de cuidadora del esposo y los hijos, el cual es considerado como una obligación. Esto conlleva a una visión estereotipada de la mujer, lo cual la limita a únicamente al papel de madre (Recciutti, 2020). Este modelo permite que se pueda afirmar que la idea del instinto materno no es más que un constructo social, moldeado históricamente por el machismo. Las mujeres que se ven presionadas a conformarse con esta forma de maternidad, se arriesgan a sentirse culpables y transgresoras si no cumplen con el ideal maternal impuesto por la sociedad  (Del Castillo y Polo, 2020); muchos hablan incluso de que el no tener hijos haría que la mujer no estaría cumpliendo con lo que “debería”, por lo tanto, no sería una “mujer completa”. Estas expectativas generan síntomas de ansiedad, impotencia y frustración por no encajar con la idea de ser “buenas madres”, más aún en una cultura machista que suele ver a las madres como “mujeres sacrificadas, puras, virtuosas y dignas”; y si una de ellas se sale de este estereotipo es rápidamente señalada y juzgada.

En este contexto, la mujer se encontraría restringida en su capacidad de elegir roles más allá de la maternidad, lo cual refleja una concepción arcaica. En el año 2024, la noción de que existe un instinto maternal “innato”, arraigado en la sociedad parece obsoleta y limitante.

En una perspectiva distinta, algunos sostienen que el deseo de no tener hijos es egoísta, disfrazado bajo la premisa de que “solo piensas en ti”. Sin embargo, ¿no es igualmente egoísta querer tener hijos con la expectativa de que cuidarán de nosotros en la vejez? Ya que se suele plantear la pregunta “¿quién te cuidará cuando envejezcas?” como una de las razones para elegir la maternidad. Pinilla y Sánchez (2020) analizaron el egoísmo en base al pensamiento de Hobbes, indicando que, desde la psicología, es la forma en la que una persona actúa solo en pro de sus intereses, y por ello, actúa de manera que “sea” o “parezca” conveniente, resaltando que existe una diferencia entre actuar en base a nuestros intereses personales y actuar en función de lo que nos interesa. El querer ejercer una maternidad, por lo tanto, tiene que nacer desde el interés real, no solo querer ser madres sino ejercer de manera presente.

Y otro punto a señalar es que otras personas (en especial mujeres que son madres) indican que la única forma en la que se experimenta el “verdadero amor” es solo siendo madres; en cierto punto, no dudo que sea así, es decir, las mujeres que se convierten en madres deben sentir un amor muy grande por sus hijos (por lo menos un porcentaje alto), sin embargo, desde mi perspectiva profesional y humana, creo firmemente que no es necesario ser madre para experimentar el “verdadero amor”.

El amor es uno de los sentimientos de más alta frecuencia, que nos permite vibrar ligeramente con la vida, y decir que solo se experimenta este sentimiento al ser madres es limitarlo (y el amor no tiene límites). Podemos sentir amor hacia nosotras mismo, nuestros padres, hermanos, hermanas, amigos, amigas, pareja, mascotas, incluso al contemplar un atardecer, o al tomar una taza de café o té; y no se trata de comparar que se ama más o menos, sino entender de que el amor tiene expresiones infinitas, y que ninguna es más o menos “verdadera”.

La maternidad puede dar lugar a experiencias que sean satisfactorias y empoderadoras, como también a experiencias traumáticas que pueden afectar el estado psíquico de la mujer que se convierte en madre, esto incluso puede llegar a afectar el vínculo que se pueda tener con el recién nacido (Del Castillo y Polo, 2020), aquí podríamos poner como ejemplo claro a la depresión post-parto. Es decir, algunas mujeres no atraviesan por ese “momento mágico” de dicha y felicidad, sino que algunas tienen miedo, ansiedad y frustración, emociones completamente válidas al viaje de la vida que empiezan: el cuidado de otro ser humano que depende completamente de una.

Decidir no tener hijos también es una elección valida, especialmente en una cultura que idealiza la maternidad. No ser madres no nos hace “menos mujer” o “mujeres incompletas”, todas somos igualmente valiosas, ya sea si elegimos maternar o no. 

Para las personas que juzgan acerca de ello, es bueno comprender que nuestra verdad no siempre será replicable a otras personas o contextos, así que antes de emitir algún tipo de juicio mejor escuchemos con atención: si alguna mujer te comenta su deseo de no ser mamá, escucha con apertura y amor, respetando la opinión y decisión que tome.

Edilay. on X: "Fue así como un día a propósito de las bendiciones me envió  esta imagen (ella es mi proveedora de memes y viceversa), desde entonces  cuando me pide la bendición

El traer a alguien a esta vida es un milagro, de por si la vida misma es un milagro, sin embargo, ese “milagro” o coloquialmente llamado “bendición” requiere de cuidados, en especial en sus primeros años de vida (si no es en toda su vida o la vida de la madre), cuidados que tienen un coste económico, mental y emocional.

¿Qué ocurre si en ningún momento me llego a sentir preparada para asumir ese rol? Pues nada, soy una persona egoísta, y tacho esta palabra porque simplemente soy una persona que decide, con toda libertad, no ejercer la maternidad.

Por último, deseo aplaudir la responsabilidad y carga física, mental y emocional que las madres llevan (ya sea que lo hayan decidió o que les haya tocado). Criar a un ser humano es una tarea apoteósica y difícil por donde lo veamos, que requiere no solo de esfuerzo si no de mucho sacrificio; y fuera como se haya dado la situación, requiere a veces de posponer o dejar de lado por completo metas propias para proveer y criar a otra persona. Hay que entender que las madres, antes de serlo, son personas con sueños y metas propias que atraviesan un cambio emocional desde que se enteran del embarazo, además, es necesario reconocer y respetar su identidad más allá de la maternidad.

Referencias

Del Castillo, R., & Polo, C. (2020). Maternidad e identidad materna: deconstrucción terapéutica de narrativas. Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq 40(138), 33 – 54. https://doi.org/ 10.4321/S0211-573520200020003

Pinilla, D., & Sánchez, P. (2020). El egoísmo en el pensamiento de Thomas Hobbes. Interpretación y racionalidad cooperativa. Cinta moebio, (69), 241 – 254. https://doi.org/10.4067/S0717-554X2020000300241

Recciutti, P. (2020). Los artificios del Instinto Materno. Representaciones de la madre universal. Universidad de la República – Uruguay. https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/bitstream/20.500.12008/29363/1/tfg_paula_recciutti_2.pdf

¡No es para tanto!

Hemos escuchado muchas frases como “¿Por eso lloras?”, “¡No es para tanto!”, “Eres una exagerada” o “¡Qué sensible que eres!”. Todo esto se resume en una sola palabra: Invalidación. Estas son algunas frases o invalidaciones que incluso se presentan de manera temprana, al ser un patrón de los padres o cuidadores que deslegitima las emociones expresadas por el niño.

Según lo que nos señala el modelo Biosocial dentro de los factores que se toman en cuenta es la vulnerabilidad biológica que expone la sensibilidad e intensidad frente a los estímulos del ambiente. 

Marsha Linehan

La creadora de la terapia dialéctica comportamental, Marsha Linehan, nos dice que las pacientes con desregulación emocional cumplen los siguientes criterios:

  • Alta sensibilidad a los estímulos.
  • Una alta reactividad emocional.
  • Un lento retorno a la calma.

Todo esto se debe a que el umbral de la respuesta es más bajo comparado a personas que no tienen este problema. Es por eso que se desarrolla la alta reactividad frente a algunos estímulos que van de la mano con la alta sensibilidad. Además la actividad emocional va en escala u aumento y cuesta de nuevo volver a ese retorno o a la calma que es la línea base. 

Es idóneo poder imaginar cómo opera el proceso de invalidación, pues en un niño el cual se encuentra muy enojado porque alguien agarró su juguete favorito y un padre que bloquea dicha emoción, sin tener una razón aparente, cuando claramente el menor manifiesta el malestar como una forma muy sencilla de ser poco efectivo ante una necesidad tan básica de cualquier ser humano. Nadie nace sabiendo gestionar sus emociones y eso dista mucho del “sobre-control”. Es como un caño donde el agua corre y uno utiliza la llave de agua para poder modular el flujo, según se necesite, más no para cerrar abruptamente el agua y que no corra. 

Uno de los problemas más graves en psicopatología infantil no visibilizada. 

Y sucede que un niño que está siendo expuesto a un ambiente invalidante (exponencialmente) hace que se sienta más castigado por lo que siente o hace y resulta que sea “razonable”. Incluso en algunos casos mucho más severos puede ser víctima de abuso físico o sexual, haciéndolo dudar de su experiencia emocional por los mecanismos dónde se le vulnera, mientras que, al mismo tiempo, es ridiculizado, juzgado e ignorado.

El factor indiscutible son los padres…

En tal caso podemos decir que la vulnerabilidad se presenta tanto desde el aspecto biológico y esta transacción que se realiza con el ambiente. En un contexto que es invalidante podemos entender que, cuando las emociones no son comprendidas, no se enseñan las habilidades pertinentes para poder gestionarlas. A su vez, estas primeras relaciones donde debería mostrarse una genuina aproximación hacia las emociones se ve interrumpida por la forma inapropiada de las primeras experiencias que terminan por ser anuladas, minimizadas e incluso castigadas como antes se ha mencionado, lo que hace que la enseñanza en habilidades no sea eficiente, y, por lo tanto, se produzca un aprendizaje, pero totalmente disfuncional. 

Nuevamente mencionando a la autora Marsha Linehan, existen tres tipos de familia que suelen ser invalidantes:

– Las familias caóticas: caracterizadas por la negligencia y abuso.

– Las familias perfectas: la expresión de emociones “negativas” son mal vistas.

– Las familias normales: donde los niveles de invalidación siendo normales pueden generar conductas de regulación, pero por el alto grado de la vulnerabilidad genética. 

De por sí, podemos entender que una vulnerabilidad agregada (como es la biológica) suele generar invalidación ante los otros que no comprenden directamente, ya que no la padecen. 

Debemos entender que, indirectamente, tampoco no deberíamos menospreciar la invalidación, pues, en muchos casos, esta es efectiva frente a ciertas circunstancias donde es propicio invalidar. Es más, puede ser una conducta invalidante querer ayudar, pero puede que no sea lo más efectivo en ese momento y en otros contextos. Por supuesto que sí, la invalidación será sumamente poderosa para poder evitar un daño inminente a la persona en que estamos aplicando dicha conducta y ahí es cuando resultará efectiva. Por ejemplo, imaginemos que un niño quiere ayudar a servir el agua de la tetera, estando aún caliente, además de querer tomarla con apuro por estar muy sediento; frenaríamos automáticamente la conducta frente al peligro que se presenta, por más que de buenas a primeras el infante no lo entienda. 

No todo es malo, porque no se trata de “liberarnos” de la invalidación, pero sí… ¡Sí es para tanto! Porque las emociones deben ser gestionadas desde la infancia, esto hará que sea mucho más sencillo transitar en el crecimiento y comprenderemos que incluso el rechazo a ciertas emociones que calificamos como negativas, en realidad, no lo son solamente porque nos produzcan una sensación que pueda ser adversativa. Muy en el fondo, en el corazón de ellas, ¡todas nuestras emociones son válidas!, y eso se debe abrazar sin duda alguna, pero entendiendo que debemos gestionar para operar en la conducta, porque estas quieren decirnos algo importante de nuestra persona, de nosotros mismos. 

¿Exageramos? 

Referencias

Haslam, M., Mountford, V., Meyer, C., & Waller, G. (2008). Invalidating childhood environments in anorexia and bulimia nervosa. Eating Behaviors 9: 313–318.

Sturrock, B. A., Francis, A., & Carr, S. (2009) Avoidance of affect mediates the effect of invalidating childhood environments on borderline personality symptomatology in a non-clinical sample. Clinical Psychologist, Vol. 13, No. 2, 41–51. 

Van Dijk, S.; Jeffrey, J., & Katz, M. R. (2013) A randomized, controlled, pilot study of dialectical behavior therapy skills in a psychoeducational group for individuals with bipolar.