Antonella Contto

Psicóloga con Máster en Terapia Dialéctico- Conductual. Orgullosa poeta arequipeña 🌋 Clown hospitalaria en área oncológica y pedíatra.👩🏻‍⚕️Fundadora de Validar.pe🌊(instagram). Erradicar el estigma respecto a las patologías mentales es una meta a cumplir. La rama clínica y social son mi gran pasión. ¡Ah! Además del arte, ya que nos redime y trasforma. No fuimos hechos para la comodidad, sino para la grandeza.

¡No es para tanto!

Hemos escuchado muchas frases como “¿Por eso lloras?”, “¡No es para tanto!”, “Eres una exagerada” o “¡Qué sensible que eres!”. Todo esto se resume en una sola palabra: Invalidación. Estas son algunas frases o invalidaciones que incluso se presentan de manera temprana, al ser un patrón de los padres o cuidadores que deslegitima las emociones expresadas por el niño.

Según lo que nos señala el modelo Biosocial dentro de los factores que se toman en cuenta es la vulnerabilidad biológica que expone la sensibilidad e intensidad frente a los estímulos del ambiente. 

Marsha Linehan

La creadora de la terapia dialéctica comportamental, Marsha Linehan, nos dice que las pacientes con desregulación emocional cumplen los siguientes criterios:

  • Alta sensibilidad a los estímulos.
  • Una alta reactividad emocional.
  • Un lento retorno a la calma.

Todo esto se debe a que el umbral de la respuesta es más bajo comparado a personas que no tienen este problema. Es por eso que se desarrolla la alta reactividad frente a algunos estímulos que van de la mano con la alta sensibilidad. Además la actividad emocional va en escala u aumento y cuesta de nuevo volver a ese retorno o a la calma que es la línea base. 

Es idóneo poder imaginar cómo opera el proceso de invalidación, pues en un niño el cual se encuentra muy enojado porque alguien agarró su juguete favorito y un padre que bloquea dicha emoción, sin tener una razón aparente, cuando claramente el menor manifiesta el malestar como una forma muy sencilla de ser poco efectivo ante una necesidad tan básica de cualquier ser humano. Nadie nace sabiendo gestionar sus emociones y eso dista mucho del “sobre-control”. Es como un caño donde el agua corre y uno utiliza la llave de agua para poder modular el flujo, según se necesite, más no para cerrar abruptamente el agua y que no corra. 

Uno de los problemas más graves en psicopatología infantil no visibilizada. 

Y sucede que un niño que está siendo expuesto a un ambiente invalidante (exponencialmente) hace que se sienta más castigado por lo que siente o hace y resulta que sea “razonable”. Incluso en algunos casos mucho más severos puede ser víctima de abuso físico o sexual, haciéndolo dudar de su experiencia emocional por los mecanismos dónde se le vulnera, mientras que, al mismo tiempo, es ridiculizado, juzgado e ignorado.

El factor indiscutible son los padres…

En tal caso podemos decir que la vulnerabilidad se presenta tanto desde el aspecto biológico y esta transacción que se realiza con el ambiente. En un contexto que es invalidante podemos entender que, cuando las emociones no son comprendidas, no se enseñan las habilidades pertinentes para poder gestionarlas. A su vez, estas primeras relaciones donde debería mostrarse una genuina aproximación hacia las emociones se ve interrumpida por la forma inapropiada de las primeras experiencias que terminan por ser anuladas, minimizadas e incluso castigadas como antes se ha mencionado, lo que hace que la enseñanza en habilidades no sea eficiente, y, por lo tanto, se produzca un aprendizaje, pero totalmente disfuncional. 

Nuevamente mencionando a la autora Marsha Linehan, existen tres tipos de familia que suelen ser invalidantes:

– Las familias caóticas: caracterizadas por la negligencia y abuso.

– Las familias perfectas: la expresión de emociones “negativas” son mal vistas.

– Las familias normales: donde los niveles de invalidación siendo normales pueden generar conductas de regulación, pero por el alto grado de la vulnerabilidad genética. 

De por sí, podemos entender que una vulnerabilidad agregada (como es la biológica) suele generar invalidación ante los otros que no comprenden directamente, ya que no la padecen. 

Debemos entender que, indirectamente, tampoco no deberíamos menospreciar la invalidación, pues, en muchos casos, esta es efectiva frente a ciertas circunstancias donde es propicio invalidar. Es más, puede ser una conducta invalidante querer ayudar, pero puede que no sea lo más efectivo en ese momento y en otros contextos. Por supuesto que sí, la invalidación será sumamente poderosa para poder evitar un daño inminente a la persona en que estamos aplicando dicha conducta y ahí es cuando resultará efectiva. Por ejemplo, imaginemos que un niño quiere ayudar a servir el agua de la tetera, estando aún caliente, además de querer tomarla con apuro por estar muy sediento; frenaríamos automáticamente la conducta frente al peligro que se presenta, por más que de buenas a primeras el infante no lo entienda. 

No todo es malo, porque no se trata de “liberarnos” de la invalidación, pero sí… ¡Sí es para tanto! Porque las emociones deben ser gestionadas desde la infancia, esto hará que sea mucho más sencillo transitar en el crecimiento y comprenderemos que incluso el rechazo a ciertas emociones que calificamos como negativas, en realidad, no lo son solamente porque nos produzcan una sensación que pueda ser adversativa. Muy en el fondo, en el corazón de ellas, ¡todas nuestras emociones son válidas!, y eso se debe abrazar sin duda alguna, pero entendiendo que debemos gestionar para operar en la conducta, porque estas quieren decirnos algo importante de nuestra persona, de nosotros mismos. 

¿Exageramos? 

Referencias

Haslam, M., Mountford, V., Meyer, C., & Waller, G. (2008). Invalidating childhood environments in anorexia and bulimia nervosa. Eating Behaviors 9: 313–318.

Sturrock, B. A., Francis, A., & Carr, S. (2009) Avoidance of affect mediates the effect of invalidating childhood environments on borderline personality symptomatology in a non-clinical sample. Clinical Psychologist, Vol. 13, No. 2, 41–51. 

Van Dijk, S.; Jeffrey, J., & Katz, M. R. (2013) A randomized, controlled, pilot study of dialectical behavior therapy skills in a psychoeducational group for individuals with bipolar.

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