La maternidad me volvió invisible…

Antes de escribir este artículo, me limitaban mucho mis ideas de exponer mi vida e imagen como profesional de la salud mental envuelta en esta situación. Quienes saben un poco más de mi, conocen mi historia familiar; soy casada, tengo dos hijas, una de once años, otra de seis, y un pequeño bebé con apenas días de nacido, que me ha llevado a conectar con mi vulnerabilidad y esa parte sensible que no me gusta reconocer en mí. Es más fácil mostrarse fría, tener las cosas bajo control, y con una respuesta que ayude a la esperanza. Pero, decidí hacerlo porque es una forma de sanar.

A quienes son mis pacientes, muchas veces, les dije que escribir es terapéutico, y que las veces en que he escrito artículos para el blog han sido durante momentos que necesitaba conectar conmigo y reconocer mis emociones. Espero poder ayudar a algunas mamás que estén pasando esta etapa. Ya seas primeriza o tengas tu cuarto hijo, cada experiencia es distinta.

Este tiempo he estado leyendo mucho sobre la depresión postparto, o artículos de cómo puede afectarnos la llegada de un nuevo ser a nuestra vida; nadie niega que no lo hayas esperado tanto y que deberías estar contenta y agradecida, porque ya está contigo; pero se olvidaron de decirnos que la maternidad duele. Duele ya no tenerlo en tu vientre, no poder hacer las cosas que hacías antes, dejar de sentirte reconocida en tu trabajo; duele dar de lactar; las malas noches; el cansancio; ver que tu cuerpo que ya no es el de antes; afecta esa carga hormonal que estaba a mil con el bebé dentro, y hoy, ya no está; frustra la ansiedad que sientes por si acaso podrás terminar tus cosas a tiempo, antes de que despierte el bebé; apena no tener tiempo de pareja, y pensar que tu relación puede llegar a su fin, porque eres invisible para él; destroza no tener el mismo tiempo, ni la sonrisa y energía para los tuyos cómo te veían antes… Y así, una lista interminable de la que no se habla mucho, porque se ha idealizado «la maternidad».

Según la sociedad, el fin y felicidad de toda mujer debe ser el tener una familia o casarse; cuanta mentira nos metieron las novelas y cuentos de hadas, desde esas creencias absurdas de que «el amor debe ser sufrido» y que «el matrimonio es para siempre, así tu salud mental o física esté en peligro», Todos esos mensajes equivocados han hecho que veamos el amor hacia el otro y no hacia uno mismo, lo que hace que anulemos o posterguemos nuestras necesidades y satisfagamos la de los otros. ¿Y por qué menciono esto? Porque al comienzo la maternidad puede verse así, dar de lactar o dar biberones antes de tomar desayuno, despertarse por alguien que necesita que lo atiendas, así no hayas pegado el ojo toda la noche… La maternidad, al inicio, es de alta demanda y sí se sufre; no pretendas que en el primer mes, puedas hacer todo lo que hacías antes, o estar súper-arreglada, bañarte todos los días, tener una sonrisa deslumbrante… Ideas completamente falsas;  por eso, cuando nace un bebé, él estará protegido y con buenos cuidados, más sin embargo, quien necesita apoyo es la nueva mamá para manejar los cambios de su ser, de su cuerpo y de su antes vida. 

Las redes sociales y medios de comunicación ponen imágenes de mamás puerperinas, alegres, sin ojeras y dando de lactar, completamente realizadas, poco real, ¿no? Eso te hace sentir como una extraterrestre, con miles de dudas de por qué yo no vivo mi maternidad así. Por qué me duele cada vez que doy teta, o por qué mi ropa termina manchada de leche; mi mirada anda perdida por extrañar mi yo de antes, y me pregunto, ¿qué estaría haciendo hoy, meses atrás? Pero la realidad no es esa, la realidad es que estoy en mi cuarto, metida las veinticuatro horas, siete días a la semana, atendiendo las necesidades de un ser pequeñito, tomando muchísimo líquido para tener leche, y, con mis emociones cómo una montaña rusa, que van desde sentir ternura, hasta querer desaparecer por un momento.

Así es cómo hoy me siento, y qué bueno es hablarlo con mi red de apoyo, porque no soy la única que vivió su postparto así. Debido a mi alta vulnerabilidad, conversé con muchas amigas mamás, donde tuve que quitarme el papel de psicóloga, mostrarme humana y frágil; al fin me sentí comprendida… Muchas pasaron depresión postparto, otras, melancolía postparto, varias la manejaron más rápido, y algunas ni la sintieron. Seguro que has escuchado de ese término…

 Aquí te lo defino teóricamente: La depresión posparto o posnatal es diferente de la melancolía que se siente después del parto. Suele aparecer entre dos y ocho semanas después de dar a luz, pero puede darse hasta un año después del nacimiento del bebé. “Uno de los aspectos importantes de la depresión posparto es que no es solo un sentimiento de tristeza”. (Stuebe, en Rich, s/f). Los sentimientos de ansiedad intensa, también son una característica común de la depresión posparto.

Algunos síntomas de la depresión posparto, a los que debe prestarse atención, son la sensación de agobio, el llanto persistente, la falta de lazos de afecto con el bebé, y las dudas sobre la propia capacidad para cuidar de una misma y de la criatura.

“Todos nos preocupamos por nuestros hijos, pero [las mujeres que viven una depresión posparto] están tan preocupadas, que eso les impide disfrutar de su bebé y de su vida” (Stuebe, en Rich, s/f). La depresión posparto también puede dificultar el cuidado de una misma y el del pequeño. Ahora, que ya tenemos la definición, vamos a hablar de lo que yo pasé, muchos lo confunden con «depresión postparto», pero se le dice «melancolía postparto». ¿Melancolía posterior al parto?

Alrededor de dos o tres días después de dar a luz, son comunes los sentimientos de depresión y ansiedad. Es posible que llores sin motivo, tengas dificultades para dormir, o dudes de tu capacidad para cuidar a tu bebé recién nacido. “Esto se debe, sobre todo, al cambio en los niveles de progesterona», me lo explicó mi ginecólogo. Sin embargo, es poco probable que los cambios hormonales sean la única causa. Además de estos cambios, existen otros factores que pueden provocar esos sentimientos, tales como los períodos prolongados de cansancio o agotamiento, las dificultades con la lactancia, y otras complicaciones posparto.

Estos son otros factores que también pueden intervenir:

  • Problemas previos de salud mental.
  • Causas biológicas.
  • Falta de apoyo.
  • Experiencias difíciles durante la infancia.
  • Poca comunicación con tu pareja. 
  • Sentirte invalidada emocionalmente. 
  • Experiencias de abusos.
  • Baja autoestima.
  • Condiciones de vida estresantes.

Con un buen apoyo de la familia, los seres queridos y los amigos, estos sentimientos suelen desaparecer en unas dos semanas, sin necesidad de tratamiento. No estoy aun a mi 100 %, quizá estoy en un 30 o 40 % de mi esencia, pero déjame decirte que todo lo que sientes en esta etapa es válido. Es normal no querer ver a nadie durante un tiempo, así los quieras y sean parte de tu vida; a veces, una necesita una pausa, más aún cuando estamos transformándonos en cuidadoras; es normal llorar en el baño, al caer la noche o de día; recuerdo que hubo una vez en la que lloré mares, fue el día de bañarme después del parto… Me dolía todo, la herida de la cesárea, que hasta me daba miedo pasar mi mano por ahí; el pecho, por la angustia; la soledad… Todo.

No te juzgues si lloras una o trecientos sesenta y cinco veces por lo mismo, no seas tan dura y juiciosa contigo. Reconoce tus emociones, exprésalas; si no tienes una red de apoyo, puedes hacerlo mediante la escritura, la pintura, o el dibujo… Vivamos un día a la vez, hoy no es siempre. Para terminar, te dejo algunas ideas que, hoy en día, me sirven para sobrellevar este tiempo:

  • Agradece, a si sea por lo más mínimo. 
  • Habla de lo que sientes, dilo una y mil veces sin prejuicios.
  • Desconéctate de redes sociales o grupos, si sientes que es necesario, pero al mismo tiempo, busca una red de apoyo que te sostenga.
  • Canta las canciones que siempre te ayudaron en momentos de tinieblas.
  • Ponte límites a ti misma, no estás con toda tu fuerza; prioriza lo que es necesario y delega si tienes oportunidad.
  • Poco a poco y según tus fuerzas, trata de volver a tu rutina de antes. 
  • Confía y espera en Dios, si eres católica esto puede ayudarte. 

Y por último, déjame recordarte que, aunque el bebé esté sano, así haya sido un parto increíble, y lleves una lactancia admirable; aunque tengamos todo lo necesario, dinero, comida y amor; aunque hayamos deseado con todas nuestras fuerzas a este bebé, aún lloramos, y eso está bien. Lloramos porque nuestro cuerpo duele, el cabello se nos cae, el tiempo y nuestra identidad se desvanece; lloramos por quién éramos hace apenas unos días atrás; lloramos porque nuestras hormonas se descontrolan y desconocíamos su poder sobre nuestra complexión física y sobre nuestras emociones; lloramos de cansancio, sí, lloramos de un agotamiento enorme. Pero somos fuertes, poderosas, creadoras, y también lloramos, eso es completamente sano, que nadie te diga lo contrario. Lo estás haciendo bien. 

Referencia

Rich, M. (s/f). ¿Qué es la depresión posparto? Aprende cuáles son las señales y cómo encontrar apoyo. https://www.unicef.org/parenting/es/salud-mental/que-es-la-depresion-posparto

Tu motivación está incompleta

La motivación debe ser de esas sensaciones que todos podemos percibir, pero pocos pueden definir. En términos generales se refiere algunos factores que impulsan a la gente a actuar de determinada manera, y como todo lo que les pasa a los humanos, la motivación inicia en el cerebro, y existe gracias a algo que se llama el “sistema (circuito) de recompensa cerebral” y está muy ligado con la dopamina.

El circuito funciona así:

  • Un estímulo externo, por lo general, es percibido por el cerebro, que lo analiza, y genera dopamina, si este estímulo le causa placer o le evita el dolor.
  • Cuando recibimos este baño de dopamina, queremos más, entonces actuamos en consecuencia para obtener más de dicho neurotransmisor, lo que refuerza la conducta que conduce a la recompensa.
  • Este sistema se activa cuando se experimenta algo placentero o gratificante, como comer un alimento delicioso o recibir un elogio.

Como podrás imaginar, este sistema se activa y se desactiva varias veces durante el día, todo depende del estímulo de turno. Pero es solo una chispa que se apaga bastante rápido. A veces, algunos estímulos que nos generen dopamina ahora, quizás no lo hagan más tarde, y algunos estímulos pueden provocar conductas perjudiciales, pues este sistema también está muy relacionado con las adicciones.

¿Entonces es buena la motivación?

Por supuesto, nadie dice que la motivación sea mala, es el primer paso de un camino más largo, la disciplina.

Durante mi etapa universitaria, muchos docentes comentaban la importancia de la motivación de los trabajadores, pero pocos te decían cómo hacerlo, qué es lo que implica una acción motivadora. A menudo, son charlas, capacitaciones o conversaciones, y es cierto, en la mayoría de casos, una charla motivacional logra que un trabajador mejore su desempeño, pero por un muy corto tiempo, y cabe mencionar que esto no solo ocurre en ámbitos laborales…

Estamos llegando a la mitad de este año, ¿cuántos de los propósitos de año nuevo ya hemos abandonado? Seguramente estabas muy motivado a empezar a ejercitarte en el gimnasio, te propusiste leer más libros, hacer dieta, o a retomar tus pasatiempos. El estímulo externo de “año nuevo” generó la suficiente dopamina para motivar, pero cinco meses más tarde, no te has inscrito al gimnasio, no has abierto ese libro desde hace dos semanas, y rompiste la dieta un día después de empezarla.

Esto se debe a que la motivación suele durar poco, muchas de las actividades saludables, las hemos asociado al dolor, y el sistema de recompensa cerebral quiere evitarte ese dolor, es por ello que la motivación, por sí sola, no funciona.

El cambio a esta situación

El proceso completo que te permitirá lograr tus propósitos de año nuevo estés motivado o no, o que hará que tus trabajadores siempre se desempeñen al mejor nivel estén motivados o no, es la disciplina.

Kenji Yokoi es un conferencista, y probablemente, te hayas topado con sus videos en TikTok o Youtube. Él explica que la disciplina tiene tres elementos: Organización, limpieza y puntualidad.

  • Organización, porque todo tiene un lugar, y esto optimiza el tiempo y el espacio.
  • Limpieza, porque se deshace de todo aquello que no es importante, lo innecesario.
  • Puntualidad, porque es el respeto del tiempo de los demás, es el respeto a la propia palabra.

Ahora bien, puede sonar raro que vayas a “disciplinar” a tus trabajadores, y es porque durante el Siglo XX, la palabra «disciplina» se usó, para algunos casos, como sinónimo de castigar. Es por eso que nos resulta extraño hablar de ella, de disciplinar a los hijos, a los trabajadores, o incluso, a uno mismo, hemos convertido la disciplina en dolor.

Pero si no quieres hablar de disciplina, puedes hablar de hábitos, de crear nuevos y buenos hábitos, y eliminar los malos, en ti, en tus hijos, o en tus trabajadores.

James Clear, autor de “Hábitos Atómicos”, establece estos cuatro pasos: Señal, anhelo, respuesta y recompensa.

La señal es hacerlo obvio, es el primer estímulo que te recordará el hábito que quieres implementar. Por ejemplo, una alarma puede darte el estímulo de recordarte que es hora de leer durante veinte minutos. Un factor más importante que la motivación puede ser el ambiente. El ambiente que te rodea puede brindarte las señales necesarias para iniciar tus hábitos: un libro al costado de tu mesa de noche, te recordará que debes leer antes de dormir; una jarra llena de agua en la mesa, te impulsará a beber más agua y menos bebidas azucaradas, y una pizarra de pendientes te apresurará a acabar con ellos en el trabajo. Evidentemente, si quieres desechar un mal hábito, elimínalo de tu ambiente, si quieres dejar de tomar gaseosa, no tengas gaseosas en tu ambiente.

El anhelo es hacerlo atractivo, es aquí donde activamos el sistema de recompensa -la motivación-. Puedes hacer planchas o abdominales y descansar mientras revisas tus notificaciones de Facebook, o ves unos cuantos videos en Tik Tok. Al vincular la actividad de necesitas con la actividad que quieres hacer, usarás el sistema de recompensa cerebral a tu favor. Procurar estar en ambientes donde lo que quieres lograr, sea normal, por ejemplo, ir al gimnasio, y rodearte de personas que ya han conseguido el hábito, permite que sientas el hacer ejercicio de manera más natural. Aléjate de los ambientes donde tu hábito sea anormal o diferente. En caso de que desees eliminar un hábito, intenta quitarle atractivo, así te costará cada vez más hacerlo.

La respuesta es hacerlo sencillo. Una vez que has generado la señal y has vinculado la actividad que necesitas con la actividad que quieres para generar dopamina, es hora de la actividad en sí. Aquí es donde entra la disciplina, debes repetir el hábito hasta que sea parte de ti, hasta que lo hagas de manera inconsciente. Debes simplificar el hábito lo más que puedas, y añadir dificultad poco a poco, por ejemplo:

  • Inicia con una lectura de veinte minutos.
  • Haz ejercicio durante quince minutos.
  • Empieza con las tareas pendientes más sencillas.
  • Procura que el nuevo hábito este en tu rutina diaria.
  • Si vas a correr durante quince minutos, no busques el lugar más alejado de tu casa.

Podrás creer que correr quince minutos no te ayudará a bajar de peso, o que leer tres páginas no servirá de mucho aprender cosas nuevas; pero, el objetivo no es ese sino crear el hábito, más adelante, correrás mucho más tiempo sin cansarte, y leerás sin parar.

Otra manera de generar hábitos duraderos, es asegurarlo una sola vez, por ejemplo: pagar tres meses de gimnasio hará que sea más sencillo ir durante ese tiempo, en cambio, si debes pagar cada día que vas, el dolor se multiplicará cada día que vayas; si quieres hacer dieta, puedes comprar platos más pequeños; si quieres leer, intenta adquirir toda una saga de libros que te interese, en una sola compra; en un ambiente laboral, simplifica las labores de tu equipo, no burocratices demasiado, siempre procura tener los recursos necesarios para la tarea. Si quieres eliminar los hábitos malos, haz que sean difíciles, si te dan ganas de tomar gaseosa, y ya eliminaste todas las botellas de tu casa, es probable que no quieras salir de tu casa para ir a comprar una.

Finalmente, la recompensa es hacerlo satisfactorio, nuestro cerebro prioriza la recompensa inmediata, y a menudo, esta viene de los malos hábitos. Por ejemplo, la satisfacción de comer un pastel es instantánea, calma tu hambre y tu necesidad de azúcar, justo después de acabarlo. La satisfacción de ir al gimnasio es a futuro, solo después de algunos meses, podrás ver tu progreso y te sentirás más fuerte y saludable.

Es por eso que es más fácil comer un pastel todos los días, que ir todos los días al gimnasio; pero puedes añadir satisfacción inmediata en tus buenos hábitos o en la eliminación de malos hábitos, por ejemplo: Cada día que vayas al gimnasio, tomarás un baño de burbujas, verás un capítulo de tu serie preferida, escucharás las canciones que más te gusten de tu playlist, cada día que evites comer un pastelito, ahorrarás ese dinero para comprarte algo que desees mucho, como una par de zapatillas, o un abrigo de piel. Puedes usar un calendario para marcar los días que ahorraste, o los días que leíste varias páginas, así verás cómo progresas, eso también genera satisfacción inmediata.

Honestamente, hoy no tenía ganas de escribir este artículo, si me conoces de otro lado, habrás visto que no han sido mis mejores semanas, mi motivación para hacer casi cualquier cosa, no está en su punto más alto, diría que ahora, es todo lo contrario. Pero intento que escribir aquí sea un buen hábito, vi que hoy era miércoles (señal), anticipé que mucha gente pueda leerlo e interesarse por este artículo (anhelo), revisé mis notas sobre este tema que ya había elegido para escribir, y simplemente, me puse a redactar (respuesta). Ahora tomare una ducha, espero que el agua esté caliente, y me pondré a jugar un videojuego mientras escucho algunas canciones que me encantan (recompensa).

Referencia

Clear, J. (2019). Hábitos Atómicos. Ciudad de México: Paidós.

¿Autolisis Voluntaria?

El comportamiento suicida es un tema crítico y fundamental para la sociedad actual. ¿Por qué? Si tomamos los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) donde nos dice que el suicidio es la tercera causa de muerte en la población de 15 a 19 años, y que el 79 % de los suicidios consumados suceden en países de ingresos bajos y medios; asimismo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) refiere que los adolescentes tienen una tasa de mortalidad de 9.1 por 100.000 habitantes (ONU, 2023).

Si hablamos sobre las principales condiciones de riesgo para cometer suicidio consideremos la comunicación poca o nula con los demás; problemas escolares; embarazos no deseados; falta de recursos emocionales, económicos o materiales; ausencia de relaciones afectivas estables; dificultades en relaciones con los padres; no pertenecer a un “círculo”; aislamiento; poca interacción con grupos de pares; carencia de relaciones sociales confiables y de apoyo, etc.

A la vez, se ha intentado esclarecer la relación entre causas neurológicas y el suicidio, si se considera que el funcionamiento irregular de las estructuras cerebrales responsables del estado de ánimo, impulsividad, inteligencia emocional y la toma de decisiones pueden predisponer, biológicamente, a una persona joven, o de cualquier otra edad, a cometer un suicidio.

Palabras claves: adolescentes, autolisis, suicidio

Contexto familiar y factores de riesgo

Si se presenta hogares con padres con baja o nula escolaridad; cambios drásticos en el nivel de vida; desempleo; hogar conflictivo; antecedentes de intentos o suicidios consumados realizados por familiares; desconfianza en los padres; ausencia de una figura de apoyo afectivo; dependencia de figuras parentales ajenas a la víctima; castigo físico, o enfermedad mental, hacen que haya riesgos relativos a la estructura del grupo familiar, con una alta probabilidad de afectar el área emocional y afectiva de jóvenes vulnerables (Dávila & Luna, 2019, Fonseca-Pedrero & Pérez de Albéniz, 2020).

Factores protectores

Se consideran tales como la presencia de una red social fuerte; dinámicas familiares que posibilitan una autoestima favorable; apoyo percibido de los padres; relaciones estables de pareja; las creencias y las prácticas religiosas; aceptación de defectos propios en el caso de los hombres; ausencia de percepción de rechazo en las mujeres; comunicación horizontal entre sus miembros; ausencia de agresiones psicológicas y físicas; adecuada contención emocional y apoyo, son condiciones fundamentales para disminuir el riesgo de suicidio (González-Sancho & Picado, 2020).

Hablemos sobre el suicidio

Ahora, al mencionar el “efecto de contagio” o “efecto Werther”, donde se indica que las noticias podrían influir en las conductas suicidas de las personas que tienen acceso a ellas y que, si sumamos los otros factores de riesgo, podrían tener influencia sobre el público (mayor efecto si el o la suicida es una persona famosa).

Si consideramos que a nivel mundial una persona se suicida cada cuarenta segundos, habría que ver realmente si este efecto es considerable estadísticamente o no. Porque también tenemos que ponernos en la otra posición; qué debemos hacer para prevenirlo, y claramente, es de vital importancia hablar de este tema en todos los ámbitos posibles, por eso es importante el efecto Papageno.

Entonces, es pertinente fomentar la psicoeducación para reducir el estigma y aumentar los conocimientos generales sobre el suicidio; entrenamiento en habilidades de afrontamiento; búsqueda de ayuda y resolución de problemas para reducir el estrés y los factores de riesgo del suicidio; además de los formación en el gatekeeper (especialista en salud mental que se encarga detectar, contener y evitar potenciales casos de suicidio). Cabe destacar que algunos de los programas incluidos en ambas revisiones coinciden, sobre todo los que han demostrado mejores resultados, como el SOS, el C-CARE, o el Yellow Ribbon (Soto-Sanz, y otros, 2019).

Referencias

Baños-Chaparro, J. (2022). Ideación suicida pasiva y activa: una breve descripción. Peruvian Journal of Health Care and Global Health, 6(1), 42-45. doi:10.22258/hgh.2022.61.111

Baños-Chaparro, J., Fuster, F. (2023). Evidencias psicométricas de la Escala de Ideación Suicida de Roberts en adolescentes peruanos. INTERDISCIPLINARIA, 40(1), 159-171. doi:doi.org/10.16888/interd.2023.40.1.10

Dávila, C., Luna, M. (2019). Intento de suicidio en adolescentes: Factores asociados. Revista chilena de pediatría, 90(6). doi:dx.doi.org/10.32641/rchped.v90i6.1012

Fonseca-Pedrero, E., Pérez de Albéniz, A. (2020). Papeles del Psicólogo. Evaluación de la conducta suicida en adolescentes: a propósito de la Escala Paykel de Suicidio, 41(2). doi:dx.doi.org/10.23923/pap.psicol2020.2928

Gonzalez, L. (2023). La Ideación suicida en adolescentes. Estado de la cuestión. Revista CoPaLa, 8(17). doi:https://doi.org/10.35600/25008870.2023.17.0270

González-Sancho, R., & Picado, M. (2020). Revisión sistemática de literatura sobre suicidio: factores de riesgo y protectores en jóvenes latinoamericanos 1995-2017. Actualidades en Psicología, 34(129). https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2215-35352020000200047

Nock, M., Green, J., Hwang, I., McLaughlin, K., Sampson, N., Zalacsky, A., & Kessler, R. (s.f.). Prevalence, correlates, and treatment of lifetime suicidal behavior among adolescents: results from the National Comorbidity Survey Replication Adolescent Supplement. JAMA Psychiatry, 70(3), 300-310. doi: 10.1001/2013.jamapsychiatry.55

ONU. (23 de Febrero de 2023). Noticias ONU. https://news.un.org/es/story/2023/02/1518852

Soto-Sanz, V., Ivorra-González, D., Alonso, J., Castellvi, P., Rodriguez-Marín, J., & Piqueras, J. (2019). Revisión sistemática de programas de prevención del suicidio en adolescentes de población comunitaria. Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes, 6(3), 62-75. doi:10.21134/rpcna.2019.06.2.1

La prisión de oro: La nulidad

Cuando Esther y Fausto se casaron, creyeron encontrar en el otro todo lo que necesitaban, aplaudían vivamente las horas que pasaban juntos y gracias a ello surgieron los frutos de su amor, la cúspide de la familia según la sociedad que los enmarca, así, tuvieron 2 hijos, una chica, Fernanda, y, un chico José. 

Eran la familia convencional, acomodados siempre bajo cortinas inamovibles de rectitud, valores, cierta riqueza y mucho movimiento social, es decir, participaban activamente de convenciones, fiestas, reuniones, todo lo que involucra pertenecer con cierto status a un nivel en la sociedad.

Sin embargo, los años se fueron sucediendo, y comenzaron a marcarse surcos en las amplias y relucientes frentes, los hijos se alargaron y marcharon a construirse sus propios destinos, y allí, entre libros, papeles, trabajos y viajes, los padres, aguardaban solos, quedándose sentados y cruzados de brazos añorando nuevas vivencias. Comenzaron a desconocer que entre ellos aún podían fabricarlas.

En un inicio, Esther fanfarroneaba de ser la mujer maravilla, trabajaba, estudiaba, era agente activa del grupo de conservación de su urbanización, era la niña de oro de sus padres, y, aunque tenía hermanas, ella era la que tenía esa especie de luz bendita que la hacía sobresalir, sus esquemas de trabajo eran insoportables para cualquier mortal. Solo ella toleraba más de doce horas de trabajo y luego otras cinco de fiesta. Logró graduarse con honores de la universidad, su profesión fue, en su momento, su más grande tesoro. Luego, al casarse comprendió que con la maternidad era normal estar ocupada, pero, se vio en la encrucijada de encontrarse sin salidas, llamadas de amigos y sin trabajo, pues, por sugerencias médicas lo anuló de su vida para dedicarse al hogar.

Para todos fue un hecho natural, es evidente que una mujer en gestación y luego ejerciendo su maternidad no puede reintegrarse al ágil mundo social. ¡Tonterías! La misma sociedad quien le enseñó sin cuestionamientos que debía ser una chica de oro la excluyó de sus filas y dejó al mando de cuatro paredes y un techo. Tenía más accesorios, por supuesto, pero, ¿acaso valían más la pena que su propia libertad y desarrollo? Tal parece que sí, presa de convicciones añejas y un dolor casi silente, nunca se percató que las barreras de su mente lejos de ser flexibles después de su recorrido de vida, lo que hicieron fue ensancharse y provocar horribles realidades mentales, en las que se sumergió con tanta fuerza y dependencia, que se las creyó y ahora vive en ellas.

Fausto, el otrora magnate, vive lánguidamente aprovechando oportunidades, concurre regularmente a eventos sociales, entrevistas de trabajo y claro, con sus amigos a tomar «un café», de estos «marrones» con sabor a Irlanda, que de café tenían poco. Su vida, lejos de anularse e impregnarse de gris, más bien estaba con un nuevo tinte, no era un boom hollywoodense como el de su esposa en sus momentos de lujo y alto alcance, pero si manifestaba energía y ganas de vivir las experiencias que la vida aún podía ofrecerle. Es por estos rumbos, que comenzó a notarse más la decadencia.

-Fausto, amigo ¿cómo te va? Y, ¿Esther?

-Se ha quedado en casa, ya sabes, descansando un poco.

-Hace tiempo que no la vemos, ni se pasea por el club, es más, Marco, el estilista, hace años no le hace sus retoques de raíz.

-Ya la conoces, todo es cuando ella quiere. Y, últimamente se queda en casa relajándose, no le gusta salir a ningún lado.

La realidad era otra, décadas parecían haber pasado en el sillón de la sala de estar que hasta habían esculpido su ahora descuidada figura, alrededor, se respiraba un aire profano de quien cambió sus virtudes por un anillo vacío que en un inició simbolizo el reinicio de una buena vida. Además, el ambiente estaba impregnado de una sombra de quebranto y añoranza por los días pasados, ese olvido obligado a los días de fiesta y reuniones con amigas que la habían excluido por tener hijos y poco tiempo, finalmente, el olor a desánimo y poca voluntad para hacerse cuidados a sí misma, la gloria pasada era inexistente. 

Sus hijos, sus dos grandes constelaciones eran mudos, ciegos y sordos ante tal vorágine de destrucción pasiva. Ellos, decidieron contemplar la visión paternalista de que así sucede, así es la vida y los matrimonios. Si bien ellos nacieron en una época cercana a nosotros, fueron criados con las mismas pesadas mantas de nulidad de criterio «así es mamá y así lo ha sido siempre», «quejumbrosa, falta de luz», «pocos anhelos y muchos consuelos: la televisión, cigarrillos, dormir, y esas píldoras de colores del psiquiatra»

La revancha

Falso. Ninguna vida inicia sin dulzura ni arte para trazar una historia, lo que le sucedió a Esther es la vida de muchas y muchos que deciden no existir por sumergirse en los propósitos externos, personas que rehúyen de la responsabilidad divina de decidir con convicción cada día qué hacer consigo mismos. Los cuidados que estas personas ameritan tienen que ver con grandes sumas de realidad, una dosis para elefantes que les haga ver aún con dolor que las excusas para no salir a la vida y refugiarse en la penuria no son más que fantasmas que pueden exorcizarse, con apoyo, claro, pero, existen probabilidades y una gran suma de éxito sí el «ritual» se hace apropiadamente.

La depresión, que arrastra pesadas rutinas de días vacíos y monótonos son una instancia habitual. Aquí, los gustos y placeres que antes hacían volar la cabeza son un terreno desconocido, nada tiene lugar para el disfrute porque la abulia ha hecho su nido y entendió sus raíces a todo el sistema, es decir, el sujeto carece de voluntad hasta para verse en el espejo. Es aquí, en el universo del «me da igual» que preparaciones y cuidados respecto a la ingesta poco valen, o se disminuye el apetito o hay un incremento desmesurado, total, que eso no les interesa, la vida se apaga y es todo lo que existe.

Del mismo modo, parece que el tiempo avanza despacio, y es que hay un enlentecimiento y disminución de tareas, lo que antes se afanaba en el quehacer ahora «la chica de la limpieza» se encarga. De este modo, progresamos al terreno hostil y casi delirante de la culpa excesiva, una ensoñación de pesadilla de creerse inútiles y completos ineptos a las tareas profesionales o de la vida misma, la muralla de excusas es tan inexpugnable que ni siquiera se acercan para ver qué hay más allá. De este modo, observamos que la terapia más que una opción, es una exigencia.

Cuando un ser querido opta por exigencias del medio, por creencias obsoletas y finalmente por cuestión social, anularse, sólo le queda algo: vacío. Podemos sentirlo y notarlo cada día, pero no hacemos nada al respecto, y es allí donde fallamos. Como familiares, es nuestro deber y derecho ser agentes de cambio, voceros que puedan extender una mano gentil para amortiguar y revertir el veneno. 

¿Hay escapatoria? Si.

Sin embargo, no será fácil, y tendrá que recurrirse a diversas estrategias, la terapia es aquí la primordial aliada, el profesional puede brindarte asesorías sobre conductas usuales que el anulado suele repetir, construyendo a pasos pequeños cada día una una nube de oportunidades que dejará caer después gotas de bienestar, solicita ayuda y rescata de la jaula de oro al esclavo de la soledad. Las negativas son parte de la muralla oscura de pesar y costumbre, sin embargo, nada es perpetuo, y hay que recordar y hacerles recordar, que esas murallas no siempre estuvieron allí.

Celos y relatoterapia

Gilmará tiene una personalidad compuesta por las tres primeras letras de su nombre, no me malinterpreten soy su amiga y la conozco desde que nació, tanto así que inclusive compartimos día y mes de nacimiento, por ende, sé con certeza que nuestras vidas iban a estar juntas como dos ríos que si bien marcaban independencia por diversos cauces y desembocaduras, iban a estar cercanos, aunque sin mezclarse, ya saben, la autonomía es necesaria. 

Ella, es hermosa, con unas caderas envidiables, un cabello que aprendió a valorar hace poco y un alma en exceso pura, una carcasa de fuego y hierro, nadie entra fácilmente, es tan difícil que sí estás dentro nunca llegarás a saberlo realmente, este límite es tan profundo que su dolor casi siempre es individual, injusto y la carcome. Esto es debido a que nosotras fuimos criadas con reglas de silencio, los celos, los callas, los muerdes, disimulas y sonríes. Nada ha pasado, eres libre, solo eres un amigo. A esto me refiero, a que lo gil pasa como un atributo más de personalidad.

Las relaciones del silencio

Amistad, solo eso, así resume mi querida Gilmará a todos cuando ve llegar un obsequio, cuando nota mayores atenciones de quien se le ve notoriamente interesado, pero ella, externamente lo minimiza, no quiere develar que por dentro le importa, que se cae de bruces por un beso, por esos buenos días, y que además le importa muchísimo lo que dirán sobre su nuevo prospecto, ella, primeramente controla las habladurías y las asimila, aunque por dentro estalle en cohetes, en otras palabras, es la amiga que en silencio ya se imagina de capa y velo, pero jamás lo confesará.

El problema con esto, es que se convierte en un monstruo que tal cual el Rey Midas que pidió contemplaciones a los dioses, comienza a comerse a sí misma, a fallecer poco a poco porque las imaginaciones no se cumplen, o los intereses se van solo a lo carnal y ella queda relegada otra vez, queda como la amiga linda, sexy y confidente que escucha divertida cada una de las más sucias aventuras, todo chill, nada le interesa, total ¿somos amigos, ¿no? Pero, yo que soy su amiga, se la verdad, le duele, está celosa y necesita saber más después de cada historia de aventuras, que claramente, no fueron con ella.

La adicción cognitiva

Ese hábito insano es nuevo para ella, lo acaba de descubrir hace relativamente poco tiempo, descubrió que es un hambre insaciable que le perjudica, pero, como toda adicción no puede conducirse adecuadamente, la voluntad le flaquea y se vuelve Sherlock Holmes y requiere nombres, saber de orgasmos, si pasó más de una vez o sí es serio o un arrimón de una noche. Ella requiere saberlo todo. Se convierte en una quimera, no la descubres, no la lees, tiene su fino arte de ocultar lo que siente muy bien domesticado, y si es a distancia ¡Uff, es imperceptible!

Ella, se disfraza de una confidente fiel y leal, incapaz de juzgar, pero, lo cierto, es que se invade de envidias y celos asquerosos que le corroen la piel, a continuación, lo que hace es buscar validación externa: usa escotes, se bambolea al caminar, frente y mentón en alto, sonrisa jocosa, ropa atractiva que le haga sentirse poderosa, sin embargo, esta forma de manejar el despecho que ella misma se inventó la rompe en mil pedazos, la ilusión deshecha de lo que ella se fabricó se esfumó, y lo peor, es que sin llegar a nada, realmente.

No lo comenta, se lo sacas a cucharadas.

-Gilmará, sé que no estás bien, habías decidido avanzar con él, hacerle regalos y abrirte emocionalmente, inclusive, le perdonaste esos arranques verbales que tuvo cuando te sentiste mal, le diste una oportunidad diciéndole cómo conducirse contigo en momentos así, para que no se repitiera, es decir, invertiste emociones y esfuerzos en encauzar la cosa, pero, aun así, le decidiste seguir llamándolo amigo.

Y es aquí, cuando arranca y con la mirada más fiera y tenebrosa te dice en un brote de furia con mesura: “Era obvio, menos mal que fue así, porque mientras yo me ilusionaba él se acostó con otra, sí, ese día antes de que pasará lo de mi “mal día”, sí días antes ocurrió. Y yo allí, malgastándome diciéndole cómo me gustaría que me arrullara, ¿Qué no te das cuenta de lo inservible que es seguir?, ¿Qué aquí no vale decirle lo que siento porque él solito se encargó de manosearlo y tirarlo después? Abre los ojos tú”.

La falacia

Se hace la dura, lo dice convencida, pero, en el fondo, está dolida hasta la médula, ella es así, una mujer fuerte pero excesiva consigo misma, ciega a darse cuenta que su valor está por encima de la valoración de sus tacones y su melena, y que, el hacedor de ilusiones que cree es su prospecto idóneo realmente no lo es, es simplemente un payaso que en un acto de abrir y cerrar de ojos destruyó las ilusiones de alguien que pudo darle una calidad de vida y bienestar alto, pero, ya sabes lo que dicen sí no estás listo, no importa lo que tengas al frente, no lo valorarás.

Entonces, para ti Gilmará que se identifica con la historia, o la amiga que la acompaña, te brindo un soplo con aroma a alivio. Celos es querer o anhelar lo que sentiste fue tuyo y se te arrebató. No, nadie es de nadie, las ilusiones en un recipiente equivocado brindan una confusión del demonio, que en un inicio sabía a elixir de vida, te nutría, salvaba del cataclismo existencial, pero es falso, tomabas la salvia de una fachada que jamás se concretó en la realidad, apégate a la idea de que es mentira y no lo mereces. 

Cuida de ti misma, evita el control, los largos cuestionarios, los interrogatorios disfrazados no sirven para acallar la duda, al contrario, afinan el ímpetu de corroborar lo que para ti es una infamia. La deslealtad no se cura con base a detalles absurdos y sin contexto, se hace desde el plano de replantear el lugar donde están y quieren estar, y para eso, se requiere de dos entes bien enterados y comprometidos. Ese proceso de odiar, perdonar, amar y herir que solo tú provocas en la mente, no funciona, reconciliarse sola no tiene sentido, la realidad es lo que está machacando tus entrañas, que lo suavices con la mente solo hará que la mentira perdure.

Protégete y resguárdate de la tormenta de pensamientos de recordar sus palabras que comunicaron el hecho. No vale la pena darle tantas vueltas, no sirve molestarte por mucho tiempo y sufrir por ello, lo que queda es decidir ¿Qué harás con la ira? O construyes o te marchitas.No se trata de fingir, no me malentiendas, se trata de que los celos cuando son desmedidos, cuando no se ha dado nada realista, que solo están «tonteando», «vacilando» o simplemente es una situación de «saliditas sin más» date la oportunidad de hacer un alto y revisarte, y, en segunda instancia, revisar qué sucede allí afuera, ¿realmente quieres seguir invirtiendo energías y empecinarte en quién te está dando todas las señales de que emocionalmente no está disponible? Cuestionarte duele y salva, no hay puntos medios, pero, es necesario.

Mi verdadero y falso yo: Esencia y ego

Podríamos decir que somos como somos debido a lo que hemos vivido, desde que nacemos estamos expuestos a situaciones que influirán poco o mucho en nuestra forma de ser. De bebés no tenemos consciencia del mundo y somos completamente dependientes de otros para sobrevivir tanto física como emocionalmente; pasarán muchos años hasta que podamos desarrollar la cualidad que nos hará quienes somos: la conciencia.

Nuestra conciencia nos permitirá elegir cómo pensar, qué decir, cómo comportarnos y qué tipo de decisiones tomar para construir nuestro propio camino en la vida. Antes de nacer tenemos una unión y conexión profunda con nuestra madre, sin embargo, en el nacimiento se produce el primer gran trauma de nuestras vidas: la separación de esa unión y conexión que nos deja a merced del gran y peligroso mundo; de pronto, al encontrarnos solos, con frío, hambre y necesidad de seguridad y protección, empezamos a sentir una perpetua sed de cariño, ternura y amor (Vilaseca, 2013).

Según Vilaseca (2013), cada herida que sufrimos se cura con el tiempo, sin embargo, el trauma del nacimiento es tan cruel que nos deja una marca de por vida -informalmente conocida como ombligo-, esta permanece en nuestro cuerpo hasta la muerte, recordándonos aquello que necesitábamos para el vínculo esencial que en su tiempo todos experimentamos.

Si bien Sigmund Freud y Aristóteles han hablado sobre lo consciente e inconsciente del ser, cada uno con diferentes teorías y argumentos, ambos concuerdan con que hay una parte en lo profundo de nosotros que nos hace ser quienes realmente somos y otra, más superficial, que mostramos ante el mundo. La esencia es el lugar donde se encuentra nuestra verdadera naturaleza, es una conexión intensa con lo que realmente somos. Según la Real Academia Española (RAE), la esencia es: “Aquello que constituye la naturaleza de las cosas, lo permanente e invariable de ellas”. La esencia está relacionada al arte de ser y estar, cuando empezamos a vivir de dentro hacia afuera. Y por más que todo a nuestro alrededor siga igual, si nosotros cambiamos, de pronto todo empezará a cambiar.

Vilaseca (2019) señala que la oposición de la esencia es el ego, siendo este un instinto de supervivencia emocional, el ego nos hace construir un personaje con el que interactuamos en sociedad, este surge al victimizarnos, al culpar a los demás por lo que nos sucede, cuando tomamos las cosas que nos pasan o los comentarios de los demás como una ofensa personal, o al dejarnos llevar por lo que dicen los demás acerca de nosotros. Aunque nos identifiquemos con él, no somos nuestro ego, es una creación individual, tintada con pensamientos y creencias. Con el paso del tiempo solemos sentirnos guiados, no por nosotros, sino por nuestras reacciones emocionales, en consecuencia, nos volvemos esclavos de nuestras circunstancias.

Nuestro ego nunca tiene suficiente, siempre quiere más. Sin embargo, gracias al sufrimiento que nos provoca nuestro ego, cuestionamos el sistema de creencias que nos mantiene mimetizados a él. Y es allí cuando empezamos un camino de aprendizaje para reconectar nuevamente con nuestra verdadera esencia.

A raíz de todo esto, podríamos decir que la esencia es lo que somos realmente, y el ego, lo que aparentamos ser. La primera permanece, aunque oculta la mayoría parte del tiempo y la segunda está regida por las diferentes vivencias, contextos y culturas a las que estamos expuestos.

Referencias

Vilaseca, B. (2019). Encantado de conocerme. Editorial: S.A.U. Barcelona.

Freud, S. (1923). El yo y el ello. España: AMORRORTU.

Perez Arenzana, M. T. (2016). La esencia aristotélica, sus implicaciones y aplicaciones a la realidad natural. Universidad de Málaga.

Real Academia Española (2014). Diccionario de la lengua española (23a ed.).

Un grupo de autoayuda

Un hábito negativo se había apoderado de mi vida” 

Como un factor no positivo del Trastorno Límite de Personalidad es que, al presentar anhedonia, facilitó a que busque experimentar placer por medio de experiencias y acciones no saludables (Cervera et al., 1999), pero hoy, solo por hoy, disfruto de mi libertad gracias a los grupos de autoayuda.

Los grupos de autoayuda nacen por los años cuarenta con el movimiento de autoayuda, donde se funda Alcohólicos Anónimos (AA) que tenían como único objetivo, el brindar un medio social como una alternativa de solución frente a una enfermedad. Es así que, las personas con diferentes problemas empezaron a realizar esta práctica y fomentar la ayuda mutua. 

En los grupos de autoayuda y diferentes asociaciones se encuentran: mujeres maltratadas, homosexuales, enfermos de sida, madres solteras, familiares y allegados de enfermos mentales, personas con problemas de diferentes tipos de patología (alcoholismo, adicciones, depresiones, trastornos de alimentación, etc.), diabetes, cáncer y entre otros (Rivera et al, 2000).

Es por ello que considero como una herramienta complementaria a un grupo de apoyo que me ayudó a reconectarme con la espiritualidad. Porque además de mi psicoterapeuta y psiquiatra, necesitaba conocer el lado espiritual para sentirme serena, y tranquila en mi recuperación a causa de un mal hábito que había gobernado mi vida por muchos años. De igual manera con la identificación con los miembros del grupo, lo cual me hace saber que no soy la única que atraviesa dicho problema. 

En cuanto a la espiritualidad, es aquella experiencia personal expresada a través de la creatividad, sentimiento, cuerpo y pensamiento, donde permite a la persona el poder conocerse a sí mismo por medio de la reflexión (Culliford, 2006).  

La espiritualidad y el bienestar psicológico tienen una estrecha relación al cumplir un papel indispensable en la salud mental y física de las personas con un problema en el proceso de recuperación que se encuentren, ya que esta recuperación es personal. Asimismo permite un favorable resultado en sus tratamientos o al afrontar algún síndrome de abstinencia (Vives, 2016).

En los grupos de autoayuda se mantiene un sentido espiritual más no religioso, es decir, cada quien puede recurrir a un Poder Superior a quien brindarle culto o agradecimiento.

Algunos autores mencionan que la religión vive en el pasado y en el futuro mientras que la espiritualidad vive en el presente, en el hoy (Rubio, 2018). Pero al fin y al cabo, y como dice la frase atribuida al sacerdote jesuita Pierre Tielhard de Chardin: “No somos seres humanos que pasan por una experiencia espiritual… Somos seres espirituales que pasan por una experiencia humana”. Muchas personas prefieren vivir cada 24 horas y, en cada día de hoy, pensar en una plena recuperación, disfrutar la vida, confiar en las nuevas amistades, no faltar a las reuniones, y ver el cambio en el día a día en esta nueva forma de vida (NA, 2010). 

Referencias

Cervera, G., Boliches, F. y Valderrama, JC. (1999). Trastornos de la personalidad y drogodependencias. Trastornos Adictivos. https://www.elsevier.es/es-revista-trastornos-adictivos-182-articulo-trastornos-personalidad-drogodependencias-13010685

Culliford, L. (2006). Spirituality and the Healthy Mind: Science, Therapy and the Need for Personal Meaning. PubMed Central (PMC). https://www.ncbi.nlm.nih.gov

Rivera, A., Salido, G., Martín, L. y Morandé, G. (2000). Las aportaciones de los grupos de autoayuda a la salud mental. Clínica y Salud, https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=180618250004

Vives, E. (2016). La Espiritualidad: factor protector en salud mental. Repositorio Institucional CEU. https://repositorioinstitucional.ceu.es/bitstream/10637/11074/6/Espiritualidad_Vives_2016.pdf 

Rubio, F. (2018). Religión y Espiritualidad. La prensa gráfica. http://www.repo.funde.org/id/eprint/1508/1/OPINI%C3%93N-31-12-18.pdf

Narcotics Anonymus (2010). Narcotics Anonymus World Services https://na.org/admin/include/spaw2/uploads/pdf/litfiles/cs/CS_3108.pdf

Entendiendo la identidad

Entendiendo la identidad

Para dejarlo claro de entrada, la identidad siempre está presente en toda persona, solo que, en ocasiones, no la potenciamos y nos abatimos por las dificultades, pero siempre tendremos características, que nos distingan del resto. Pero entonces, ¿por qué pareciera que hay una falta de identidad en algunas personas? Pues esto no es más que una pérdida temporal de nuestras habilidades y rasgos que sucede por diversas situaciones de nuestra vida, especialmente se da en familias disfuncionales y en situaciones estresantes, que nos llevan al límite.

LA IDENTIDAD Y MI PROPÓSITO

La identidad va ligada con nuestro propósito de vida, y para saber este, se debe contestar con sinceridad las siguientes preguntas:

¿Quién soy?

¿En qué creo? ¿Sigo alguna religión? Sí o no, y por qué.

¿Cuáles son mis valores morales?

¿Qué me gusta de la vida? ¿Qué podría hacer sin recibir dinero?

¿Qué me hace feliz? ¿Dónde estaría más feliz? ¿Me gusta mi alrededor?

Por lo tanto, una persona que conoce su identidad, debe ver forzosamente el tema espiritual, porque te orienta al camino que deseas seguir en la vida. Tiene mayor facilidad para alcanzar sus metas porque, en primer lugar, sabe lo que quiere, y tal vez aprendió a través de sus errores. Es entonces importante considerar que las personas se sienten sin identidad, cuando no aprenden de sus yerros. Y muchas veces sus padres son sobreprotectores, los que, al protegerlos de cualquier daño posible, los hacen débiles; o quizás, del otro lado de la moneda, tienen padres tan autoritarios que los vuelven personas muy críticas con ellos mismos, y en busca de esa aprobación ausente, pierden parte de su identidad. Es muy fácil caer en esto, sobre todo en la adolescencia, en la que aún no se ha formado completamente el carácter, y la familia es una guía fundamental en nuestra vida.

Carl Jung: Sombra, ego e identidad

El inconsciente es nuestra sombra, lucha por mostrarse, pero es reprimido por el ego, esto claramente es una causa de una crisis de identidad; cuando reprimimos emociones, no sacamos a flote nuestro verdadero yo (Giardini et al, 2017).

ilustracion 1: Carl Jung, sombra-ego

Identidad y alma

El alma, según todos sabemos, es lo que queda cuando el cuerpo muere y va al cielo, al infierno o al purgatorio; asimismo, para otros esto aún es un misterio. Quizá para los que no creen en estos lugares celestiales y de sufrimiento, les sea más difícil tomar conciencia de sus acciones diarias, quizá pueden vivir el día a día, llenos de miedos, angustias y obsesiones; no obstante, los creyentes tampoco están exentos de estas dificultades

Como premisa, el que tiene identidad, busca ayuda… Quien busca ayuda está bien. ¿Por qué? Porque reconoce que no es perfecto, que hay momentos donde nos marchitamos; pero entiende que volverá a florecer con ayuda de otros y confiará cada vez más en sí mismo.

ilustracion 2: identidad y alma

EJERCICIOS PARA COMPRENDER NUESTRA IDENTIDAD:

  • Escribir quién eres, lo importante del ejercicio es no pensarlo mucho y ser lo más sinceros posibles, y leerlo en voz alta; pues hablar sana, y en voz alta, mucho más; por ello las terapias con psicólogos se hacen hablando y escuchando. Nuestras palabras tienen poder.
  • Trabajar la inseguridad, por cualquier arista se puede empezar a mejorar, no hay una lista exacta de cosas a hacer. Para comenzar a mejorar, en cualquier aspecto que perjudique nuestra identidad, puedes usar tu imaginación, esta ha sido una muy buen arma ante las más grandes dificultades a lo largo de la Historia.
  • Otra herramienta que incrementa nuestra seguridad y fortalece la identidad es leer, el conocimiento es la buena amiga que nos ayuda a tener más cultura y adentrarnos en el mundo.
  • Dejar de lado la alienación, el uso excesivo de redes sociales y el miedo; allí se pierde el alma, la identidad. Hay que volver a las bases, al principio hacer cosas que, por sentido común, sabes que son buenas. ¿Qué es lo más simple que te puede hacer feliz? Podría ser sentarnos a tomar sol; mirar las plantas; rezar; dormir temprano; escuchar atentamente lo que otro nos dice sin pensar en nosotros mismos; poner nuestros pies descalzos en la hierba; escribir en una hoja todos tus miedos y luego leerla en voz alta para después quemarla; tomar un baño con agua caliente y dejar que el agua arrastre tu tristeza; etc.
  • Seguir nuestra intuición, si estamos en una situación complicada, por muchos consejos que recibamos, tenemos que seguir nuestra intuición, porque esta nunca se equivoca, aunque está presente el riesgo de confundirla con una falsa creencia de seguridad y podemos terminar tomando decisiones desde el apego, desde la duda, o desde el miedo.
  • «¿Puede haber un yo sin un tú? La existencia de uno depende de la del otro. Yo soy yo, en la medida en que puedo distinguirme de otro y puedo reafirmarme como un individuo diferente y singular, con su propia historia y con su propio bagaje de sentidos e interpretaciones. Mi identidad se construye gracias a la alteridad”. (Padilla, 2022)

Referencias

Padilla, J. (marzo de 2022). La mente es maravillosa. Obtenido de https://lamenteesmaravillosa.com/que-es-identidad-personal-como-se-construye/

Giardini, A.; Baiardini, I.; Cacciola, B.; Maffoni, M.; Ranzini, L. y Sicuro, F. (2017). Comprende la Psicologí­a. Carl Gustav Jung: El inventor de la psicología analítica. Barcelona: Editorial Salvat, S.L.

Lo que no debe decirse: Secretos familiares

De generación en generación las familias desarrollan ciertos patrones de comportamiento, así como aspectos prohibidos o mal vistos por la sociedad según sus miembros. El Instituto Vasco de Estadística, define una familia como un grupo de personas vinculadas entre sí, generalmente por lazos de parentesco; dentro de este conjunto de personas es común que se presente un individuo que guía sus acciones e implanta creencias, patrones, tradiciones y secretos que se respetaran dentro del sistema familiar.

Alarcón de Soler (2013) y Mansilla (2019) refieren a los secretos familiares como parte importante de la dinámica familiar, además, constituyen un fragmento de la intimidad de cada uno de sus miembros. La temática de estos secretos es capaz de ir cambiando a través de épocas y tiempos, hacen referencia a ciertos acontecimientos traumáticos (violación, incesto, maltrato, aborto, adopciones, trastornos mentales, etc.) ocurridos en una familia que son escondidos porque se avergüenzan o se culpan de ellos y se ocultan con tanto cuidado y recelo que pueden ocasionar problemas psicosociales a través de las generaciones.

Los secretos se refieren a algo oculto, ignorado, escondido y separado de la vista o del conocimiento de los demás (RAE, 2022). Así mismo, Rober, Walravens y Versteynen, en el 2012, definieron a los secretos familiares como el ocultamiento consciente de alguna información o algún acontecimiento por uno o mas miembros de la familia, que pueden verse afectados por ésta.

La generación que inicia el secreto familiar controla esta información, ya sea implícita o explícitamente, el ocultamiento se da de una manera colectiva y se muestra una realidad diferente para miembros externos a la familia.

Cuando un evento traumático no llega a simbolizarse de un modo adecuado, no puede expresarse en palabras y continua dentro de la familia mediante actitudes y comportamientos, pero no mediante el habla; causa vergüenza, rechazo, censura, desaprobación y humillación, por ello, es doloroso para la familia y somete a cada miembro a una fuerte presión psicológica (Mansilla, 2019).

Al silenciarse, se reprime la posibilidad de expresión y demostración de emociones negativas relacionadas al evento escondido, termina formando parte del inconsciente y puede emerger en siguientes generaciones; a raíz de esto suelen darse las problemáticas psicológicas y de disfunción familiar. A demás, puede vivirse como una situación destructiva que genera desgaste emocional y ansiedad que crecerá con el tiempo, pudiendo llegar a la somatización (Termini, 2018).

Cada miembro de la familia crea vínculos entre sí, pero también con sus antepasados, por ello, los mantienen unidos con los traumas silenciados, por medio de una identificación inconsciente. Por ende, es importante identificar estos secretos que causan angustia y problemas psicológicos para trabajarlos y poder mejorar la situación de la familia y cada uno de sus integrantes.

Referencias:

Alarcón de Soler, M. (2013). Secretos familiares: Interrogantes y reflexiones. PSIMONART, 5(1-2), 23-35

Mansilla Izquierdo, F. (2019). Aproximación a los secretos familiares. INTERPSIQUIS

Rober, P., Walravens, G., Versteynen, L. (2012). In search os tale they can live with: About Loss, family secrets, and selective disclosure. Journal of marital and family therapy, 38(3), 529-41.

Termini, F. (2018). Family secrets: Clasification and consequences. Euromediaterranean Biomedical Journal, 13(23): 98-103

¿Tienes cambios de humor repentinos? No estás solo

Queridos amigos, tras pasar por unos días de repentinos cambios de humor, quise investigar más al respecto sobre este fascinante tema.

Los cambios de humor también se pueden conocer como “bajones emocionales”, que ocurren cuando uno lleva quizá un día, unos días, una semana o varias semanas, acumulando una situación estresante; también se puede detonar en momentos que se vive una crisis existencial y/o momentos de fuerte crítica hacia nuestra persona, podemos quizá no darnos cuenta de ello, pues también ocurre inconscientemente. Es así como nuestro cerebro y nuestro cuerpo busca una vía de escape o salida a tal saturado trajín, entonces nos provee de llanto inesperado, de irritabilidad, de pensamientos catastrofistas.

Y hablando de este tema tan importante me gustaría resaltar que, en nuestra sociedad hay muchos prejuicios respecto a estos cambios de humor repentinos, pues tildan a las personas ya de bipolar, cuando no es así; es cierto que puede aparecer conjuntamente con este trastorno y/o con ansiedad, depresión, pero no se tiene necesariamente que asociar a un trastorno.  Estos estados de ánimo cambiantes también se denominan “labilidad emocional”, esta se identifica con los siguientes síntomas y/o signos:

  • Hay estallidos emocionales que pueden durar algunos minutos y luego desaparecen.
  • Las personas con labilidad emocional suelen no mostrar emociones durante una etapa.
  • Lloras y ríes repentinamente. Puedes pasar de estar en una situación tranquila y tener ganas de llorar sin razón aparente.
  • Irritabilidad emocional.
  • Desaparecen con facilidad
  • Son leves y presentan poca gravedad (Muñoz, 2022)
Imagen 1: labilidad emocional

Soluciones para estos momentos de cambios de humor:

  1. Racionalizar las emociones: Debemos interiorizar que las emociones tienen un fin en nuestra vida, y es el de protegernos; cuando lloramos, reímos, es nuestro cuerpo mandándonos un mensaje de alarma hacia qué cosas debemos prestar atención, por ejemplo, un llanto repentino puede esconder un estrés acumulado, o una confusión mental no resuelta, así como cuestiones aún más profundas que se deben analizar, y sabemos que después de llorar estaremos más tranquilos. Debemos aprender a racionalizar que todo pasa por nuestro bien, usar preguntas, en relación al tema que nos aqueja: ¿Me siento mal anímicamente? Sí, entonces… ¿Eso me hace peor persona? ¿En realidad estoy enferma por tener solo estos pensamientos? ¿De verdad no merezco nada? ¿Nadie me querrá si estoy irritable? ¿Estoy siendo débil si lloro? Si contestamos racionalmente estas preguntas, nos darán mucha tranquilidad.
  • Comprender el poder de las emociones:

Sin emociones seríamos simples robots, no podríamos tomar decisiones que busquen nuestro bienestar; ya que cuando decido, mucho interfiere como me siento ante una situación, personas y contexto.

Hasta la fecha se tiene un prejuicio frente a determinadas emociones, como el enojo o la tristeza, y se les tacha tajantemente porque son desagradables; en realidad si conectamos más con estas emociones en vez de evitarlas, podríamos no solo encontrar arte en ellas, sino ver la vida desde otra óptica, en que, sí, se sufre, pero solo porque somos humanos y eso no quiere decir que no tengamos valor.

Imagen 2: afirmaciones positivas
  • El poder de las afirmaciones para aliviar momentos de crisis de cambios de humor:

Es sabido que las frases de afirmación al escribirlas y decirlas en voz alta conscientemente (por ejemplo: puede repetir: “Yo María, soy una persona prospera, me acepto tal cual soy”), el cerebro tomará como verdadera esta información y se empezara a ver cambios en nuestra actitud y comportamiento.

  • Comprender que las emociones se pueden heredar:

Algunas emociones, especialmente las asociadas a experiencias traumáticas pueden heredarse y pasar a las siguientes generaciones. Se cree que la experiencia traumática afectaría a nuestro material genético, en concreto a los procesos de metilación del ADN (en el que se hallan las instrucciones genéticas que marcan el desarrollo y funcionamiento de los organismos vivos, así como la transmisión hereditaria). La información en el ADN se transmitirá de padres a hijos, e incluso a nietos; por ello suelen brotar de forma incontrolada y son fácilmente identificables. (Alonso, 2017)

  • Acudir a terapia:

Unas cuantas sesiones o hasta una sola sesión, dependiendo de la capacidad del especialista, ayudarían enormemente a encontrar el camino de salida a todo a nuestro alrededor que podria detonar en la “labilidad emocional”.

imagen 3: acudir a terapia

Conclusiones:

  • Los cambios de humor, también se pueden conocer como “bajones emocionales”, que ocurren cuando uno lleva quizá un día unos días, una semana o varias semanas, acumulando una situación estresante.
  • Los estados de ánimo cambiantes también se denominan “labilidad emocional”.
  • Algunas emociones, especialmente las asociadas a experiencias traumáticas pueden heredarse y pasar a las siguientes generaciones.

Bibliografía:

Alonso, J. R. (2017). Las emociones, la base neurologica del comportamiento. España: EDITEC.

Muñoz, E. (14 de febrero de 2022). Mundo Psicologos. https://www.mundopsicologos.com/articulos/labilidad-emocional-no-es-sinonimo-de-bipolaridad