Stephanie Alison Fernández Guerra

Soy estudiante de Psicología de la Universidad Continental. Me interesan las áreas de pareja, familia y adolescencia; así como los temas de bioneuroemoción y descodificación. Me gustan el arte y el baile; y su influencia en la Psicología.

¿Tienes cambios de humor repentinos? No estás solo

Queridos amigos, tras pasar por unos días de repentinos cambios de humor, quise investigar más al respecto sobre este fascinante tema.

Los cambios de humor también se pueden conocer como “bajones emocionales”, que ocurren cuando uno lleva quizá un día, unos días, una semana o varias semanas, acumulando una situación estresante; también se puede detonar en momentos que se vive una crisis existencial y/o momentos de fuerte crítica hacia nuestra persona, podemos quizá no darnos cuenta de ello, pues también ocurre inconscientemente. Es así como nuestro cerebro y nuestro cuerpo busca una vía de escape o salida a tal saturado trajín, entonces nos provee de llanto inesperado, de irritabilidad, de pensamientos catastrofistas.

Y hablando de este tema tan importante me gustaría resaltar que, en nuestra sociedad hay muchos prejuicios respecto a estos cambios de humor repentinos, pues tildan a las personas ya de bipolar, cuando no es así; es cierto que puede aparecer conjuntamente con este trastorno y/o con ansiedad, depresión, pero no se tiene necesariamente que asociar a un trastorno.  Estos estados de ánimo cambiantes también se denominan “labilidad emocional”, esta se identifica con los siguientes síntomas y/o signos:

  • Hay estallidos emocionales que pueden durar algunos minutos y luego desaparecen.
  • Las personas con labilidad emocional suelen no mostrar emociones durante una etapa.
  • Lloras y ríes repentinamente. Puedes pasar de estar en una situación tranquila y tener ganas de llorar sin razón aparente.
  • Irritabilidad emocional.
  • Desaparecen con facilidad
  • Son leves y presentan poca gravedad (Muñoz, 2022)
Imagen 1: labilidad emocional

Soluciones para estos momentos de cambios de humor:

  1. Racionalizar las emociones: Debemos interiorizar que las emociones tienen un fin en nuestra vida, y es el de protegernos; cuando lloramos, reímos, es nuestro cuerpo mandándonos un mensaje de alarma hacia qué cosas debemos prestar atención, por ejemplo, un llanto repentino puede esconder un estrés acumulado, o una confusión mental no resuelta, así como cuestiones aún más profundas que se deben analizar, y sabemos que después de llorar estaremos más tranquilos. Debemos aprender a racionalizar que todo pasa por nuestro bien, usar preguntas, en relación al tema que nos aqueja: ¿Me siento mal anímicamente? Sí, entonces… ¿Eso me hace peor persona? ¿En realidad estoy enferma por tener solo estos pensamientos? ¿De verdad no merezco nada? ¿Nadie me querrá si estoy irritable? ¿Estoy siendo débil si lloro? Si contestamos racionalmente estas preguntas, nos darán mucha tranquilidad.
  • Comprender el poder de las emociones:

Sin emociones seríamos simples robots, no podríamos tomar decisiones que busquen nuestro bienestar; ya que cuando decido, mucho interfiere como me siento ante una situación, personas y contexto.

Hasta la fecha se tiene un prejuicio frente a determinadas emociones, como el enojo o la tristeza, y se les tacha tajantemente porque son desagradables; en realidad si conectamos más con estas emociones en vez de evitarlas, podríamos no solo encontrar arte en ellas, sino ver la vida desde otra óptica, en que, sí, se sufre, pero solo porque somos humanos y eso no quiere decir que no tengamos valor.

Imagen 2: afirmaciones positivas
  • El poder de las afirmaciones para aliviar momentos de crisis de cambios de humor:

Es sabido que las frases de afirmación al escribirlas y decirlas en voz alta conscientemente (por ejemplo: puede repetir: “Yo María, soy una persona prospera, me acepto tal cual soy”), el cerebro tomará como verdadera esta información y se empezara a ver cambios en nuestra actitud y comportamiento.

  • Comprender que las emociones se pueden heredar:

Algunas emociones, especialmente las asociadas a experiencias traumáticas pueden heredarse y pasar a las siguientes generaciones. Se cree que la experiencia traumática afectaría a nuestro material genético, en concreto a los procesos de metilación del ADN (en el que se hallan las instrucciones genéticas que marcan el desarrollo y funcionamiento de los organismos vivos, así como la transmisión hereditaria). La información en el ADN se transmitirá de padres a hijos, e incluso a nietos; por ello suelen brotar de forma incontrolada y son fácilmente identificables. (Alonso, 2017)

  • Acudir a terapia:

Unas cuantas sesiones o hasta una sola sesión, dependiendo de la capacidad del especialista, ayudarían enormemente a encontrar el camino de salida a todo a nuestro alrededor que podria detonar en la “labilidad emocional”.

imagen 3: acudir a terapia

Conclusiones:

  • Los cambios de humor, también se pueden conocer como “bajones emocionales”, que ocurren cuando uno lleva quizá un día unos días, una semana o varias semanas, acumulando una situación estresante.
  • Los estados de ánimo cambiantes también se denominan “labilidad emocional”.
  • Algunas emociones, especialmente las asociadas a experiencias traumáticas pueden heredarse y pasar a las siguientes generaciones.

Bibliografía:

Alonso, J. R. (2017). Las emociones, la base neurologica del comportamiento. España: EDITEC.

Muñoz, E. (14 de febrero de 2022). Mundo Psicologos. https://www.mundopsicologos.com/articulos/labilidad-emocional-no-es-sinonimo-de-bipolaridad

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