Cambio de chip

Generalmente, en la vida siempre estamos esperando que los demás cambien para que nosotros podamos mejorar, o para que le transformen la vida a uno. Por ejemplo, una relación sentimental, cuando estamos en ciertas dificultades con la pareja normalmente decimos, “es que si él o ella cambiara todo sería diferente”. Tarde o temprano  llegas a la conclusión de que la solución a esto es que tu pareja transmute. A partir de ese momento pones mucha energía e interés en presionarla, culpabilizarla y convencerla de que debe cambiar. Te dices a ti mismo: “Cuando esto lo consiga, mi sufrimiento acabará y seré por fin feliz”.

Lo primero es entender que a las personas hay que aceptarlas tal y como son, que cada uno piensa y siente de manera diferente, esa es nuestra riqueza.  A menudo nos empeñamos en cambiar actitudes o comportamientos de los demás sin tener en cuenta que el otro tiene una historia distinta, y que lo que para mí es importante quizá para él no lo es, y eso está bien.  Tendemos a generalizar nuestras creencias hasta el punto de hacernos inflexibles.  Aceptar que no podemos tener poder sobre los demás es el primer paso para mejorar en nuestras relaciones interpersonales.  Llegado este punto, piensa: ¿Para qué quieres que el otro se transforme? Puede que la respuesta sea para que él o ella sea más feliz o para que sufra menos, aunque si profundizas un poco más quizás llegues a reconocer que sería para que tu relación con él o ella mejore y no te genere sufrimiento a ti. 

Hoy me voy a enfocar en las relaciones de pareja. Idealizar a la pareja es uno de los errores más comunes, esto a menudo nos lleva a echar sobre las espaldas del otro la supuesta responsabilidad de ser fuente de gratificación de muchos de nuestros deseos. Algunas personas, además,  de forma inconsciente tratan de  curar heridas afectivas de su pasado infantil por medio de la relación de pareja. Nuestras decisiones tienen que ver con la repetición de modelos que hemos aprendido a través de los primeros vínculos con las figuras parentales, y también con la identidad. Al enamorarnos, idealizamos al otro y ponemos en él o ella todo lo que creemos que nos falta o nos sobra; y si no encaja a lo que deseo pues intento cambiarlo.  La teoría del apego, desarrollada por el psicoanalista inglés John Bowlby en la década de 1950, afirma que los seres humanos seguimos en la edad adulta los patrones de relación que aprendimos en la infancia. Formamos un apego seguro cuando nos han educado con afecto, atendiendo nuestras necesidades y emociones (sin sobreprotegernos) y poniéndonos unos límites claros y adecuados. Desde este estilo nos identificamos con el modelo y buscamos parejas similares, que nos traten de manera sana y satisfactoria. 

Pero ¿Qué sucede cuando la figura de apego es rígida e inflexible, o cuando muestra rechazo u hostilidad ante nuestras necesidades, o si unas veces las atiende y otras veces no? En esos casos podemos generar inseguridad, miedos y ansiedad, y es entonces cuando elegimos  parejas que mantengan estos estados y acabamos convirtiéndonos en personas que entienden las relaciones desde el conflicto, sintiéndonos incómodos a menudo, desconfiados o ansiosos. El estilo que elegimos para llevar nuestra relación es un aprendizaje, no un instinto por lo que tenemos margen de movimiento. Lo que aprendimos se puede desaprender, descubriendo otra manera de relacionarnos y abriéndonos a características diferentes. Pero repetimos el patrón si no somos conscientes de nuestros miedos e inseguridades; y si por miedo a la soledad “evitamos el ser juzgados”, aferrándonos a la idea de pareja a pesar de que nuestra salud mental pueda estar en juego. 

Debemos tener presente que algunos patrones o creencias no las hemos generado nosotros a través de vivencias, sino que pueden corresponder a algo que vimos en nuestras familias o en algún modelo que terminó influyendo en nosotros. Quiero que te tomes un tiempo para responder estas preguntas:

  • ¿Cómo recuerdas la relación de tus padres?
  • Cuando había problemas ¿cómo los solucionaban?
  • ¿Qué muestras de afecto tenían contigo?
  • ¿Qué rol tuve que jugar y sigo jugando para sentirme bien, o para obtener amor y aprobación?
  • ¿Qué estás llevando hoy a tu relación de lo que viviste con tus cuidadores?

Después de tener este diálogo interno, vamos a dar con la “creencia” y hacernos conscientes de ella. El poder dar con la raíz de nuestras inseguridades, siendo comprensivos y compasivos, nos ayudará a una reformulación  de pensamiento que nos permitirá tomar decisiones sanas, haciéndonos responsables de nuestra felicidad, sin esperar que los demás deban cambiar. Entonces ¿por qué pasamos nuestra vida pretendiendo que mi pareja transmute? La respuesta está en la actitud cómoda y fácil de culpabilizar al otro cuando las cosas no son o no ocurren como nos gustaría, y así, librarnos de la responsabilidad de afrontar con la mochila emocional que llevamos. 

Cuando estoy en sesiones de pareja, suelo preguntarles en qué medida creen que están contribuyendo cada uno de ellos a que la relación no funcione como les gustaría. Es interesante, porque ambos buscan autoculparse de aspectos propios que por supuesto conocen y no saben manejar de forma adecuada. Esto me alegra mucho, “son conscientes” me digo a mí misma… Pero unos segundos después aparece la afirmación del “pero”. “Yo sé que no la escucho mucho… pero si ella fuera más cariñosa conmigo, yo la escucharía más”. En este escenario son muchas las relaciones que terminan por romperse. El planteamiento es tan turbio que las conclusiones a las que suelen llegar son, por un lado, de refuerzo de la culpabilización (“la otra destruyó la relación por no cambiar”) y, por otro lado, de fracaso (“no fui capaz de hacerla cambiar”), cuando en realidad no hay culpables ya que ambos no son conscientes de la raíz del problema y el único fracaso es el planteamiento erróneo de querer convertir a tu pareja.

Aquí te dejo tres estrategias para no pretender cambiarle el chip a tu pareja si llevas una relación sana:

  • Ten una mirada compasiva y comprensiva hacia ti mismo y tu pareja. Interioriza esta creencia: “Todos hacemos lo que podemos, de la mejor forma con los recursos que tenemos”. No te tomes las acciones de los demás como algo personal y considera que detrás de ellas puede haber una historia que las justifique, más allá de una intención maliciosa.
  • Olvida el querer modificar a tu pareja, centra todos tus esfuerzos en cambiar tú. Contempla la posibilidad de que el comportamiento de tu pareja te está mostrando algún aspecto de tu personalidad que puedes mejorar.
  • Colócate como un aprendiz en la vida y déjate enseñar. Mostrar vulnerabilidad es el primer paso para comprender que no podemos con todo y que necesitamos ayuda, quien está caminando a tu lado puede brindarte grandes aprendizajes. 
  • Por último, adquiere la sabiduría para saber distinguir qué aspectos puedes trabajar en ti y aceptar los que no. Aprender a aceptar es una de las habilidades que mayores frutos pueden dar en tu crecimiento personal. En este caso, aceptas al otro tal cual es, sin pretender que cambie, y te aceptas a ti mismo, con tus luces y tus sombras.

Referencia:

Bowlby J. (1979) : Vínculos afectivos: formación, desarrollo y pérdida. España: Ediciones Morata

El fin del mundo

Se puede afirmar que el ser humano se encuentra profundamente interesado en comprender el funcionamiento del mundo. El inicio y fin de las sociedades suele ser un tema recurrente en estudios formales, como en la Historia, e incluso en la ficción. Ciertamente, este último es el que se encuentra más resaltado.

El género apocalíptico en la ficción, nos muestra los sucesos finales de una sociedad, las dificultades que los protagonistas afrontan en los últimos momentos;  en cambio en el género post-apocalíptico, se muestra lo que pasa después de la destrucción, es importante precisar que es usual mostrar la condición humana en el aspecto más básico (Hernández, 2018).

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Las producciones de “Mad Max” pueden ser un claro ejemplo del género post-apocalíptico, puesto que muestran un futuro distópico en el que la humanidad perdió gran parte de la tecnología; por lo que, el día a día resulta un reto. En este ejemplo, el autor representa la fuerza y energía necesaria para afrontar los peligros y dificultades del entorno al tintar el entorno de tono naranja. Dado que dicho color transmite emociones  áridas (Miller, 2015).

Tanto la película, como el libro de la Guerra de los Mundos muestran los primeros momentos de una invasión extraterrestre, en la que se manifiesta la clara superioridad tecnológica y armamentística. Dicha obra resultó tener un peso mayor en la historia, puesto que, al ser interpretada en la radio, muchos radioescuchas supusieron que los eventos narrados eran verídicos, reaccionando de tal forma como si se estuviera acabando la civilización por una invasión extraterrestre.  Actualmente se considera que, por la cercanía a la Segunda Guerra Mundial, no resultó tan “extraña” dicha invasión. Así mismo, se afirma que la subjetividad humana determina lo sucesos que pueden ser verosímiles contribuyendo al fenómeno de masas que marcó el cuestionamiento de las teorías de comunicación (Becerra, 2010).

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La resiliencia y deseos de vivir, suelen ser los motivos que acompañan a los protagonistas en continuar avanzando. Más aún, cuando este debe cuidar o preservar alguna persona, objeto o información. Puesto que, si bien nuestra sociedad constantemente estudia métodos de almacenamiento de información, los registros que puedan sobrevivir largos periodos de tiempo, son los únicos capaces de dar fe a los avances obtenidos. Por tanto, se reconoce como valor primario la preservación del arte, cultura e historia (Heredia Poma, 2013).

Conclusiones

El género post-apocalíptico nos presenta perspectivas enriquecedoras de los gustos o intereses de la sociedad. Puesto que, si bien en la ficción no hay límites, se puede reconocer que en la actualidad el aprecio por descubrir nuevas cosas es limitado por la percepción de que ya todo está dicho.

“Naciste demasiado tarde para descubrir el mundo y demasiado pronto para descubrir las estrellas”. En un mundo post-apocalíptico, resulta paradójico lo reconfortante que puede ser el primero en redescubrir o crear algo. La posibilidad de encauzar la energía en objetivos propios resulta atractiva, la inexistencia de horarios puede ser hasta seductora. Incluso la dureza del entorno resalta los buenos momentos (DayoScript, 2019).

Durante el E3 del 2019, se presentó un significativo número de entregas que ambientan sus historias en futuros distópicos (Garro, 2019). Del mismo modo, películas como “Contagio”, tuvieron un repunte en la audiencia al presentar una situación de pandemia que paraleliza con la vivida por el Covid-19 (BBC News Mundo, 2020).

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Por otra parte, el post-apocalipsis se reduce al fin del mundo; el cambio climático, la contaminación, las confrontaciones bélicas, etc. Como sociedad llegamos a considerar que el fin llegará en algún momento, irónicamente en la actualidad contribuimos a que este hecho se concrete. En la ficción se tiene interiorizado que el fin de la humanidad, es casi en su totalidad responsabilidad de la propia especie humana; por ello aun después de acabar con el mundo, muy pocas veces se consigue no volver a cometer los mismos errores. A fin de cuentas, el futuro es incierto, pero cada vez se demuestra que las historias narradas en la ficción resultan ser una suerte de preludios de nuestro futuro.

Referencias.

BBC News Mundo. (2020, febrero 4). «Contagion», la película que el coronavirus de Wuhan convirtió en un hit (y cuánto se parece la ficción a la realidad). BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-51371643

Becerra, H. (2010). Psicoanálisis de la invasión marciana. Psicologia para América Latina, 20, 0-0.

DayoScript. (2019, junio 17). Por qué nos fascina el postapocalipsis. https://www.youtube.com/watch?v=TfbTovv3nNc

Garro, J. (2019, junio 9). Xbox en el E3 2019: Todas las novedades, nuevos juegos y tráilers. Xataka. https://www.xataka.com/videojuegos/xbox-e3-2019-todas-novedades-nuevos-juegos-trailers

Heredia Poma, J. (2013). EL REGISTRO DE NUESTRA ÉPOCA. Fides et Ratio – Revista de Difusión cultural y científica de la Universidad La Salle en Bolivia, 6(6), 67-71.

Hernández, G. G. (2018). Ficcionalización histórica en el espacio post-apocalíptico de Los Superhomos. Impossibilia, 16, 4-27.

Miller, G. (2015). Mad Max: Fury Road – Películas en Google Play. https://play.google.com/store/movies/details/Mad_Max_Fury_Road?id=vRtDIIjzjeU&hl=es_419&gl=PE

¿Tienes solo sexo o vives tu sexualidad?

Sexo, energía creadora del mundo. Si esta energía es mal utilizada, por medio del saboteo a nosotros mismos, puede acarrear incertidumbre, vacío, decepción, desavenencias afectivas, etc.

Nuestra vivencia del deseo sexual y sexualidad se ve afectada por los mensajes culturales que no paramos de recibir todos los días por todos los medios posibles. Lo que se considera aceptado por la sociedad nos pone unos lentes mentales, haciéndonos creer que eso es verdad, que es lo único… Si sale en la tele, debe ser cierto; si lo veo en una página pornográfica, debe ser cierto y tengo que imitarlo.

Lo que sabemos hasta la fecha, es que la sexualidad puede estar bien o mal usada. Esta mal usada cuando se hace con culpa, con temor, con baja autoestima, con imprudencia, sin antes haber comprendido que consta de tres energías: física, emocional y espiritual.

Ilustración 1: Energía sexual

EL SABOTEO SEXUAL:

El ser humano a lo largo de su vida pasa por varias etapas, algunas con mayor crecimiento personal que otras y es entonces donde se recurre a llenar estas etapas no tan buenas con adicciones, una es la adicción sexual. Cuando en vez de buscar llenar, se debe buscar esclarecer. ¿Preguntarse? ¿No sabía que esto me podía afectar de tal manera? Lo positivo es que ahora me conozco más, sé de qué pie cojeo.

EL HOMBRE EN BUSCA DE VARIAS PAREJAS SEXUALES:

Los seres humanos tenemos dos energías en nuestro ser, independientemente de la genitalidad, tenemos la energía femenina que es la encargada de dar y recibir afecto, energía creadora, ve el mundo de la creatividad y las emociones, la intuición y la empatía. La energía masculina es la que lleva a cabo la realización de proyectos, es más racional, llevada a la acción, el hacer, el yo puedo.

Ilustración 2: Energía masculina y femenina

Cuando un hombre no tiene en equilibrio estas dos energías, se deja llevar solo por el instinto, por lo terrenal, y no ahonda en sus emociones, en dar y recibir amor, no comprende que el sexo es una energía creadora y así se pone una cadena sin fin, donde tiene relaciones sexuales a diestra y siniestra con diferentes personas. Sin importar ya con quien, sin a ver visto el alma primero, donde se hace daño a el mismo, por dejar que no haya un respeto a su propio cuerpo; la sexualidad es buena, pero en demasía no lo es.

¿SE PUEDE SEPARAR SEXO Y SENTIMIENTOS?:

La realidad científica nos dice que tomamos decisiones en gran medida de manera irracional. Estas teorías se apoyan en la observación de que las personas exhibimos errores y sesgos recurrentes en toma de decisiones, como han mostrado los psicólogos y economistas Daniel Kahneman y Amos Tversky; y como sugiere la observación de que usamos reglas sencillas quizá no óptimas para “ir tirando” a la hora de tomar decisiones complicadas. Un ejemplo recurrente es el juego de lotería, casi siempre perdemos dinero, por lo tanto, es irracional jugar a ella, desde el punto de vista económico, aun así, hay millones de personas buscando suerte cada día (Moreno Bote, 2018).

También los recuerdos modulan las decisiones, si así es, cuando un acontecimiento fue muy bueno sobre todo al final de toda la experiencia, es más probable que se vuelva a repetir.

Ilustración 3: Decisiones

EL SEXO ES MENTAL

La atracción empieza en el cerebro, desde que conocemos a alguien, podemos saber a los pocos minutos si queremos volver a ver a esta persona. Es así como la idea de tener sexo, pasa por nuestras mentes primero, y luego lo llevamos acabo.

El puro acto sexual es una suma de componentes, no solo físico, también
mental, emocional, etc ; porque somos humanos y queremos conectar en diferentes niveles. Las palabras, son una entrada a la imaginación y producen niveles impresionantes de excitación; las caricias, son la liberación del cariño que no podemos transmitir por palabras. El saber los tiempos de nuestra pareja, para tener o no relaciones, con cuanta frecuencia y de que manera, el saber su opinión, planificar con tiempo la llegada de este acontecimiento; son cosas que no se deben pasar por alto. Pues, sentir respeto, cordialidad, atención; dará un plus de excitación en tu relación. Recordemos, lo sutil va más allá de lo evidente y embellece el encuentro amatorio.

CONCLUSIONES:

El sexo es la energía creadora y consta de tres energías: física, emocional y espiritual.

Todas las personas tenemos energía femenina y masculina en nuestro ser, debemos buscar el equilibrio de ambas, para tener una vida sexual plena.

Lo más importante es que la sexualidad no es estática, puede llegar a niveles nunca antes explorados, sensorialmente, espiritualmente; en la variedad está el detalle.

Lo sutil va más allá de lo evidente y embellece el
encuentro amatorio.

REFERENCIAS:

Moreno Bote, R. (2018). ¿Cómo tomamos decisiones? España: Bonalletra Alcompas, S.L.

Rigidez mental: Pensamientos ladrillo

El pensamiento es la capacidad que poseemos las personas de construir ideas y representaciones de la realidad. En sí, el pensamiento es toda creación de nuestra mente.

Un gran porcentaje de personas presenta una forma de pensar rígida, hecho que influye en su forma de sentir y de actuar.

Los pensamientos rígidos, absolutos o «pensamientos ladrillo» son inflexibles, y se empiezan a consolidar desde que tenemos uso de razón, pueden verse significativamente influenciados por los estereotipos, creencias y prejuicios sociales. La variabilidad crea inseguridad y ansiedad.

Algunas características que promueven el fortalecimiento de esta rigidez son la intolerancia a la incertidumbre, a la ambigüedad, la resistencia al cambio y a la novedad, la obstinación y el ego desmedido.

La inflexibilidad mental limita nuestro modo de pensar, cerrando nuestras ideas entre cuatro paredes, hecho que interfiere directamente con procesos como la creatividad, la espontaneidad y la adaptación.

Este tipo de forma de pensar es una característica de personalidades obsesivas.

Las creencias se fundamentan en una sola perspectiva unidireccional, en donde la mayoría de las veces tienden a excluirse criterios alternativos. No asumen que existen otras formas de ver el mundo.

A una persona con rigidez mental se le dificulta percibir la realidad desde diversas perspectivas, permaneciendo atrapada en un patrón cognitivo y a la vez conductual que la misma persona se formó, y del cual le cuesta significativamente poder salir, pese a que las consecuencias negativas a las que la rigidez conlleva.

Esta forma de pensar es completamente unidireccional, ya que existe una fuerte negación a darle la oportunidad a nuevas perspectivas, hecho reforzado por la reticencia a los cambios.

Personas que presenten rigidez mental, suelen utilizarla para encubrir la incertidumbre que acontecería de permitirse generar algún cambio, o romper algún esquema autoimpuesto. Esto quiere decir que, detrás de la pared de ladrillos, se encuentra una percepción de autoindefensión.

Esta percepción errónea de tener siempre la razón, no fomenta el desarrollo del pensamiento divergente, el cuál se centra en emplear la creatividad y el ingenio, como complemento al pensamiento lógico o lineal, para la búsqueda de soluciones.

La pobre apertura al cambio, se fundamenta en un miedo inconsciente de perder el control, por lo que se aferran a sus propias creencias. Es así que, la rigidez mental se considera un mecanismo de defensa.

En cierto punto, esta característica de seguir los mismos antiguos patrones para sentirse a salvo, repercute negativamente en las relaciones interpersonales, especialmente en aquellas situaciones en donde se requiere del trabajo en equipo, ya sea en un medio laboral, social o de pareja.

Para no salir de su visión túnel, se encuentran en una búsqueda constante para lograr racionalizar lo que sienten, bloqueando aquellas emociones que podrían sugerirles que la decisión tomada, no es necesariamente la correcta.

Human Psychology – Obstacles and Challenges – Abstract Illustration as EPS 10 File

Todo aquel que no les dé la razón queda fuera de cualquier reflexión autocrítica, presentándose una sólida reafirmación del yo interno, en donde se le atribuye mayor valor a la propia opinión que a la empatía, aún en circunstancias en donde se requeriría darle más cabida a este componente de la inteligencia emocional.

Una persona con poca flexibilidad mental, oculta un gran temor al fracaso, a la equivocación, hecho por el cual, no se brinda la oportunidad de evaluar otras posibilidades. Sus pensamientos ladrillos son percibidos como inamovibles y entonces se convierten en una especie de zona de confort mental, es donde se desarrolla un estado de ansiedad severa por intentar permanecer ahí.

El pasado les supone su aprendizaje base, por lo que se aferran a él, aún cuando hayan variables distintas en nuevas experiencias. Esto construye sus propios conceptos de perfección, rechazando o evadiendo cualquier posibilidad que los ponga en «riesgo».

La rigidez mental es una característica de algunos desórdenes psicológicos, tales como, la personalidad obsesivo compulsiva, personalidad anancástica, el Trastorno del Espectro Autista, Trastornos de la conducta alimentaria (Especialmente Anorexia nerviosa), entre otros.

Cultura y superstición

La cultura se define como el estudio antropológico del medio, englobando las ciencias, la política, religión, tradiciones, entre otras (Barrera Luna, 2013). Por tanto, la cultura comprende distintos ámbitos, según Grimson, el concepto moderno de cultura surge en  rechazo a la idea de la “Alta cultura”, es decir que contradice la idea de que existe gente “culta” e “inculta” (Grimson, 2008).  Esto se debe a que los estándares propuestos por la “Alta cultura”, reflejan costumbres que puedan ser identificadas con grupos pudientes, rechazando cualquier otra manifestación o pensamiento que no encaje en dichos estándares.

Actualmente resulta menos complicado establecer como cultura ritos y tradiciones indígenas, puesto que el estudio de dichas manifestaciones resulta enriquecedor. Sin embargo, la cultura no es estática, por lo que la sociedad juega un papel clave en la creación y permanencia de estas.

Relativismo cultural | SurySur

El relativismo cultural

En base a que cada sociedad establece niveles de estudios complejos, la comparación entre culturas resulta como un proceso inherente a la naturaleza humana, puesto que se busca comprender y establecer márgenes de similitud y disparidad. Como resultado, diversas corrientes establecen pautas intrínsecas, que establecen toda cultura tan digna de respeto como las demás. Si bien resulta cierto que el valor de una cultura no puede ser estrictamente cuantificado, la Antropología aporta una perspectiva científica más precisa al establecer juicios éticos sobre el valor de las diferentes pautas culturales (Harris, 2001).  Ciertamente el cometer canibalismo, la guerra, el sacrificio humano, entre otros, son prácticas que atentan contra el bienestar. Lo que significa, que si bien el rol del investigador es el de no juzgar, tampoco resulta ajeno lo poco recomendable que resulta dicha práctica.

Relativismo: qué es, origen, críticas, ejemplos y características

Supersticiones

Las supersticiones pueden ser agrupadas con un conjunto de creencias y acciones inherentes a la misma humanidad, que persisten hasta la actualidad, teniendo mayor prevalencia en sociedades primitivas o con un desarrollo científico reducido. Por otra parte, se evidencia que el cambio de supersticiones de una sociedad a otra, únicamente se limita a la naturaleza o contenido (Fluke et al., 2014). Por norma general, se establece una correlación causal errónea, asociando sucesos sin relación lógica. Conductas que pueden ser comparadas con las realizadas por parte de pacientes con trastorno obsesivo compulsivo, al establecer rituales que al no ser cumplidos generan episodios de ansiedad y estrés (Vásquez et al., 1999).

Así mismo, si se parte desde el modelo conductual de Skinner la obtención de resultados positivos frente a la realización de acciones especificas supone un reforzador, lo que sumado a una percepción de falta de control puede resultar en adquisición de comportamientos supersticiosos (Mieres et al., 2012).   

En base a revisiones bibliográficas, gran parte de los artículos psicológicos afirman que el comportamiento supersticioso parte de la reafirmación de la ilusión de control, puesto que la incertidumbre puede resultar agobiante (Mieres et al., 2012). Ciertamente es más fácil atribuir la responsabilidad de las acciones a elementos externos, en especial cual la sociedad refuerza la existencia empírica de la suerte.

Supersticiones en relación con las tradiciones

Festividades como la Navidad, año nuevo, Halloween, entre otras, se han interiorizado en la cultura conllevando tradiciones asociadas a su realización. Un claro ejemplo, relacionado a la superstición, son las cábalas por año nuevo, cada comunidad presenta diferencias notorias. No obstante, tienen en común la relación entre la realización de acciones específicas con la ilusión de obtener resultados futuros favorables. Paradójicamente estas acciones supersticiosas no tendrían que realizarse por el alto desarrollo científico que caracteriza la sociedad moderna. A pesar de ello, la facilidad que supone las redes sociales para transmitir información contribuyen en la propagación de nuevos rituales o tradiciones.

Reflexión

Ciertamente la sociedad se encuentra en constante cambio, adoptando costumbres y creencias que enriquecen la historia y cultura. No obstante, se evidencia cierta negligencia al tomar como válidas, costumbres que se alejan del método científico. Pero, desde la perspectiva Grimson  no se puede atribuir a una cultura “superior” o “inferior”, pese a las evidencias científicas. En contra posición, Harris presenta que ciertas costumbres no deberían de realizarse si atentan contra el bienestar social. Así mismo, es importante resaltar que la atribución irracional de sucesos puede contribuir a la creación de rituales poco saludables, por lo que es necesario realizar investigaciones que profundicen en la repercusión que pueda tener, en el bienestar psicológico, la creencia y práctica supersticiosa.

Referencias

Barrera Luna, R. (2013). El concepto de la Cultura: Definiciones, debates y usos sociales. 343.

Fluke, S. M., Webster, R. J., & Saucier, D. A. (2014). Methodological and theoretical improvements in the study of superstitious beliefs and behaviour. British Journal of Psychology (London, England: 1953), 105(1), 102-126. https://doi.org/10.1111/bjop.12008

Grimson, A. (2008). Diversidad y cultura. Reificación y situacionalidad. Tabula Rasa, 8, 45-67. https://doi.org/10.25058/20112742.321

Harris, M. (2001). Antropología cultural. Alianza Editorial.

Mieres, H. G., González, N. G., & González, A. F. (2012). La medición de la superstición y su relación con el locus de control. Revista de Investigación y Divulgación en Psicología y Logopedia, 1, 7-15.

Vásquez, R., Ortiz, J., Rodríguez-Losada, J., & Jaramillo-González, L. (1999). OCD IN CHILDREN AND ADOLESCENTS. Revista Colombiana de Psiquiatría, 28, 99-110.

Las bendiciones de la vida según Mark Twain

“Las cinco bendiciones de la vida” es un cuento escrito por Mark Twain, en el que retrata las experiencias, pruebas y penurias que se pueden presentar durante la vida en este mundo. En este texto esbozaré algunas reflexiones que podemos obtener del relato.  Les recomiendo encarecidamente que si no han leído el cuento, lo hagan antes de leer mis reflexiones, para que con las impresiones particulares que se hayan llevado, las comparen con las mías. Y de paso, no se privarán de la grata sensación que da el apreciar algo nuevo.

Aquí tienen un enlace con el cuento, es directo y mordaz como el propio Twain: https://www.nexos.com.mx/?p=39003

¿Ya lo leyeron? Empecemos entonces… Las bendiciones (o dones) de la vida (o del mundo) son la Fama, el Amor, la Riqueza, el Placer y la Muerte. Depende de cómo se concibe la manera de ver las cosas, unas pueden ser más atractivas que otras, o por el contrario, no generarían interés alguno, incluso podrían generar un rechazo inmediato. Es importante notar que es un “hada buena” la que se encarga de entregar los dones a nuestro protagonista sin nombre, y que a su vez le advierte que solamente uno es valioso en realidad. Ella podría representar el destino, las fuerzas sobrenaturales, incluso la divinidad o también el mero paso del tiempo, tenemos que recordar la cualidad de bondad que Twain le adjudica al hada, pues no es ninguna ironía o sarcasmo.

«Espíritu de la Noche» de John Atkinson Grimshaw

Al inicio, el hombre -joven en ese momento- del cuento eligió el Placer y lo vivió inmediatamente. En efecto se embriagó con él, pero se dio cuenta de la levedad, y decepción que genera la satisfacción de los impulsos, “Pero todos resultaron a su vez breves y frustrantes, vanos y carentes de sentido” (Twain, 2016, p. 750). El placer en sí mismo no es malo, lo que ocurre es que hay que educarlo, saber darle el lugar que le corresponde, no hacer que sea el centro en el que gira nuestra vida, por más atractivo que pueda aparentar; además debemos saber en qué complacernos. Por ejemplo, el placer que genera una relación de pareja, si es guiado por un amor genuino (que vas más allá del deseo) tiene mucho provecho y redondea la relación; por otro lado el placer inmediato que generan los vicios o el libertinaje, te enceguece y te hace esclavo de ellos o si se les supera, de todos modos dejan una sensación de frustración y arrepentimiento. Volviendo al cuento, el muchacho terminó entrando a cuenta de que desperdició los años de su juventud al tener como centro al Placer, y deseando otra oportunidad para elegir.

René Magritte: el principio del placer
«El principio del placer» de René Magritte

En efecto el hada buena le dio otra oportunidad, y el joven eligió el Amor, ello causó que extrañamente, el hada derramase algunas lágrimas. Ahora pasaron muchos más años que su época placentera, y en el transcurso, el hombre tuvo que ver morir a todos sus seres queridos. Cuando su última -y más querida- persona, una mujer (no se especifica cual era su vínculo con él) murió, nuestro protagonista dijo lo siguiente: “Por cada hora de felicidad que me ha vendido el Amor, ese mercader traicionero, he pagado mil horas de aflicción. Desde lo más profundo de mi alma, yo lo maldigo” (Twain, 2016, p. 751). Les confieso que esas palabras afligieron mi corazón, en verdad se puede sentir la impotencia del personaje. Lo peor es saber que muchas personas en este mundo llegan a estados similares, el dolor que les toca enfrentar es tan grande que a veces no lo pueden resistir y se llenan de amargura y tristeza. De todos modos debo mencionar que la visión de Twain con respecto al Amor, si bien tiene cierta lógica, queda incompleta. Es verdad, amar trae consigo pruebas y dolores, y si aún admitiéramos que en cantidad podrían sobrepasar a la felicidad que también brinda, no la superará nunca en calidad. Asimismo, uno debe amar sabiendo que nada en esta vida es eterno. Hay que luchar con todas nuestras fuerzas, pero a veces no se podrá hacer mucho por evitar una pérdida; debemos traer a conciencia ello, y saber asumirlo (si es posible, con ayuda de otros seres queridos o por profesionales de la salud).

«This is Love» de George Harrison, muestra dulce y verídicamente algunas de las bellezas del amor.

Regresemos al cuento, nuestro personaje, desgraciadamente, con el corazón herido y rencoroso, se encontró con el hada nuevamente quien le volvió a dar la chance de elegir, ella esperaba que haría una mejor elección pero cuando vio que él eligió la Fama solo pudo suspirar y dejarlo a su suerte. En el inicio del ocaso de la vida, el hada regresó y vio que el hombre curtido por los años, estaba pensando mejor pero seguía en soledad. El hombre se dio cuenta más rápido que la Fama, en su apogeo, termina por despertar la envidia, el odio, y el escarnio de los demás, y en su decadencia, solo despierta lástima y desprecio  (Twain, 2016, p. 751). Así como el placer, la fama no es mala en sí misma, e incluso puede ser una herramienta muy valiosa cuando se quiere transmitir un mensaje provechoso y de bondad, pero claro, se puede usar para todo lo contrario y dispersar necedades y vanidades en los demás y en uno mismo. El propio Twain goza de una fama inmensa, sin ella no estaríamos reflexionando acerca de este cuento. No obstante, lo que escribió no deja de ser cierto, la gente famosa puede ser adulada un tiempo y luego los quieren ver caer… La paz y privacidad que brinda una vida discreta, en ese sentido, no tiene precio.

Les recomiendo escuchar «Fame» de David Bowie (junto con John Lennon), donde deja en evidencia a ese lado lúgubre de la fama: https://www.youtube.com/watch?v=aQINihWd7ts

El hada aún le permitió elegir una vez más, pero a causa de todo lo vivido, la mentalidad del hombre se tornó agria y desvergonzada. Eligió la Riqueza, a pesar de que ya sabía que todo lo que conseguiría sería nuevamente las frustraciones del Placer y la Fama. “¡Compraré, compraré y compraré! Deferencia, respeto, estima, adoración… Todas las falaces gracias de la vida que el mercado de un mundo trivial es capaz de proporcionar sin límites” (Twain, 2016, p. 752). 

Así como la fama, la riqueza puede ser usada para fines nobles, pero tiene el peligro de que uno quede esclavizado por ella. Además es efímera, el mismo cuento menciona que solo pasaron tres años para que nuestro hombre, ya llegando a una edad avanzada, se quedase sin nada. Es más que se viera sumido en la pobreza. En efecto, la riqueza material puede envanecer la mente y el corazón, estemos conscientes o no de ello. La riqueza te puede sofocar con tanta pompa, la pobreza te puede ahogar al hundirte en ella, ambos extremos son peligrosos, pero no intransitables. Eso sí, la tranquilidad que brinda una vida modesta pero estable, puede liberarnos de todas las contrariedades de los dos estados polarizados antes mencionados (Defoe, 2012, pp. 14, 15).

TRESCIENTOS AÑOS DE ROBINSON CRUSOE - Qué Leer
«Robinson Crusoe» de Daniel Defoe es, entre muchas otras cosas, una lección acerca de que los verdaderos tesoros no son materiales.

El protagonista, ya mayor, y demasiado golpeado por la vida y por sus propias elecciones, generó una agria resignación en su corazón. No obstante, también desarrolló cierta sabiduría, pues por fin entendió que detrás al Placer, le sigue el dolor; al lado del Amor está la aflicción; que a la Fama la acecha la vergüenza y que la Riqueza rápidamente se torna en pobreza -espiritual mayormente- (Twain, 2016, p. 752). Pero no asumió este saber con calma, sino que lo hizo con enojo y hartazgo, es por eso que pidió el último don, la Muerte. Pero el hada buena ya no tenía a la Muerte consigo, se la entregó a un niño, un niño muy querido por su madre. El pequeño le dijo al hada que eligiera por él. Qué misterio ¿Cuál habría sido la situación del niño? ¿Acaso estaría desahuciado y la Muerte no podía ser elección sino el único camino? (El hecho de que el hada eligiese por él, osease, que él no ejerciera su voluntad en la decisión, podría fundamentar esta suposición). Twain hace una llamada a la conciencia, la Muerte puede llegar en cualquier edad de la vida. Repito la idea dada al abordar al Amor, hay que saber que la muerte es inevitable, y aceptarla con serenidad. Es verdad, es una tarea muy difícil, entrar a conciencia de ello puede ser deprimente o causar temor, pero hay maneras de enfrentar esto, reconocer nuestra temporalidad, apreciar lo que está presente (nuestra vida, nuestras bondades, nuestros seres queridos) y no angustiarse por lo que todavía no llega (la misma muerte), e incluso acoger la esperanza de una vida después de fallecer. Estos son remedios que ayudan a ver de una manera más madura y serena a esa otra parte de la vida.

San Francisco de Asís y la hermana muerte corporal | Diócesis de Celaya
San Francisco de Asís decía que la muerte es una hermana que guía a la vida eterna.

Para terminar, nuestro héroe curiosamente se quedó sin la muerte (una muerte inmediata) y tuvo que vivir su vejez. Si bien el cuento acaba de manera agria, yo interpreto que el hombre termina con la oportunidad para pensar y meditar sobre todo lo vivido; y liberarse de la amargura y tristeza en la que se vio comprometido.

Como podemos apreciar, los dones de la vida que propone Twain, tienen sus implicancias, su pros y sus contras. La Fama y la Riqueza, no se conceden a todo el mundo. El Amor, el Placer y la Muerte son más democráticos, llegan a todos en mayor o menor medida, y su correcto desarrollo depende de cómo nosotros actuemos con ellos. Es importante resaltar que el cuento afirma que el Placer, la Fama y la Riqueza, no son realmente dones, sino “préstamos temporales» y «disfraces provisionales” (Twain, 2016, p. 752), estoy de acuerdo con los tres primeros, y el propio cuento lo fundamenta. Pero el Amor es diferente, el Amor no es una apariencia tampoco en un “mercader traicionero”, el amor salva, nos dignifica. Le acompañarán mil peripecias, pero siempre vale la pena luchar en nombre de él, solo hay que saber dónde se vierte nuestro amor. De todas maneras, las observaciones de Twain no dejan de tener mucha verdad; el cuento es bastante certero, y te deja con el deber de pensar, porque su protagonista sin nombre no es nada más ni nada menos que una representación de la propia especie humana, entre muchas otras razones a descubrir.

Referencias

  • Defoe, D. (2012). Robinson Crusoe. Barcelona: Ediciones Brontes S.L.
  • Twain, M. (2016). Cuentos Completos. México DF: Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. de C. V.

¿Y si hablamos de la muerte? Primera parte

No se puede pensar: “Voy a ser feliz el día que mi papá se mejore definitivamente”. Tengo que ser feliz hoy con su cáncer. Y él también. Pero ojo: puedo «ser feliz y no estar contenta». En la quimioterapia, la gente es feliz pero no lo vive contenta. Nadie quiere estar en ese lugar. Sin embargo, agradece cada circunstancia, cada sonrisa, cada día. Esa gente tiene conciencia de la muerte aprendió a disfrutar de la vida.

¿Por qué en vez de hablar de cómo tenemos que vivir, hablamos de que queremos hacer antes de morir? Una de las características del ser humano es darse cuenta de su temporalidad, de que no estará vivo siempre. La muerte nos acompaña desde el principio del camino. Esto ha sido siempre un drama terrible para nosotros, que a lo largo de nuestra existencia tenemos que enfrentarnos a situaciones que conllevan dolor. Entender que es tan parte nuestra como nacer, mencionarla es adecuado porque permite mayor consciencia en el trajín diario y que los duelos por las pérdidas sean también transiciones más naturales.

¿Podemos decir entonces que conversar de la muerte es saludable?, creo que “Es sanador”. Nos aporta recursos, nos posiciona en otro lugar ante la vida, nos ayuda a practicar la gratitud y tener una postura de aprendiz ante ella.

Esta es una de las claves para que se pueda disfrutar plenamente de nuestro paso por aquí, hay que darle un poco más de acogida a la muerte, que deje de ser tabú, aceptarla para que nos ayude a transitar con mayor intensidad, con mayor disfrute.

Todos entendemos que en algún momento nos vamos a ir, pero no lo hacemos real, no lo tenemos consciente hasta que perdemos a alguien muy cercano, cayendo en sobrevivir desde un lugar muy omnipotente, “como si fuéramos eternos , aún sabiendo desde el minuto cero que sí somos seres finitos”.

Yo quisiera departir desde mi historia en que pude ver la muerte tan de cerca, en el año 2016 tuve a mi segunda hija y debido al embarazo se me formaron múltiples cálculos en la vesícula que si bien de manera externa no había problema, por dentro me estaban destruyendo. Tenía algunos cólicos, unos manejables otros peor que un parto, pero mi respuesta era: “me voy a operar más adelante que mi hija pequeña cumpla seis meses”; cada día eran más fuertes hasta que en uno de esos colapsé… Cuando tuve conciencia estaba en la clínica en una camilla con un dolor insoportable,  recuerdo la cara de los médicos preocupados, mi esposo con cara de desesperanza y yo retorciéndome en la camilla, no recuerdo más. La mañana siguiente desperté,  estaba hospitalizada con suero, él a mi lado y el médico, al verme abrir los ojos dio una sonrisa más grande que la de un niño cuando abre su regalo de Navidad. Me explicaron que había sufrido de una pancreatitis y que en la mayoría de casos era mortal, “hace dos días falleció un chico en la habitación de al lado por el mismo diagnostico”, comentó el doctor seguido por estas palabras: “estas viva por milagro”.

Estuve dos semanas hospitalizada sin ver a mi familia, sin probar alimento alguno;  todo era suero. Tenía los brazos destrozados e hinchados. Los primeros días fueron buenos porque me los tomé como un descanso sin embargo cuando me daban más días de hospitalización y ya me estaba olvidando de masticar por lo que no probaba alimento, empezó a salir mi lado impaciente; hubo días que lloraba, otros que rezaba y también venían las preguntas: ¿Por qué a mí? algún motivo debe haber… buscaba y buscaba. Finalmente lo encontré; antes de esto vivía renegando de mi historia y del rol que me había tocado, agestada 24 x 7, sin una pisca de gratitud, envidiando la libertad de los otros, anclada en el pasado con sentimientos de melancolía. Hoy puedo decir gracias “pancreatitis” porque así me di cuenta que no seré eterna, que no tengo el control de nada ni de nadie y que debo conectarme con el presente aquí y ahora cómo un regalo, ser agradecida, ponerme en el papel de alumna ante la vida y sobre todo gozar de quienes tengo hoy conmigo.

«Ofelia» por John Everett Millais, representa una escena de Hamlet por William Shakespeare

El poder hablar de esto es lo que me va a ayudar a vivir mejor cada instante, a disfrutar de mis seres queridos, de lo natural, de lo cotidiano. Conversar de la muerte, propia o ajena, suele ser difícil. Rodeos, excusas, palabras cómo “no hables de eso”, “te vas a poner bien” son las que usamos al ver a alguien enfermo. Sin embargo, con la pandemia de coronavirus como protagonista y de cara a una estadística que pone en evidencia constante la lista de víctimas, la finitud se hizo visible así cómo los procesos de duelo.

La muerte no es lo único que provoca duelos en la vida: puede haberlos por cualquier tipo de desenlace, desde la baja en un trabajo, defunción o hasta una mudanza. Es un proceso de adaptación emocional ante cualquier pérdida. Puedes hacerlos hasta por el extravío de algún objeto, lo que cambia es cómo se va a desarrollar, si voy a ser más o menos consciente de eso. El duelo se desarrolla de manera individual, cada uno lo transita a su manera donde lo único en común es poder aceptar las circunstancias, así recién podemos ver qué mensaje hay detrás.  Esto tiene que ver con codificar elementos de la inteligencia espiritual: ese para qué le da sentido a esa experiencia, ese para qué invita a que valoremos nuevos hábitos, evaluar nuestros afectos, hayamos cambiado prioridades, aumentemos nuestros espacios de conciencia, tengamos mucho mayor conocimiento de vivir en gratitud y con flexibilidad.

La Dra. Arango que lanzó su libro “Mundos Invisibles” discute sobre la muerte y el duelo, donde señala que no podemos elegir cómo morir pero si cómo poder morar bien. Según Arango asumir la certeza de deceso, además, ayuda a disfrutar el día, a estar en paz y a ser más feliz. Esto no significa no tener dificultades porque los retos y los problemas hacen parte de la evolución , sino actuar con bondad, compasión y honestidad. “Las personas que viven bien están conectadas con su alma y un alma buena es aquella consciente de los valores básicos que deben guiar a un ser humano bondadoso”. Se trata de experiencias naturales que deberían estar más presentes en la cotidianidad. Pues como ella dice, “si aprende a hablar de la muerte la gente se libera de muchos temores y vive con mayor tranquilidad”.

“El duelo es un proceso totalmente natural, no es patológico y no es una enfermedad”. No siempre se necesita de ayuda psicológica para llevarlo adelante; sin embargo, hay cierto tipo de pérdidas que quizás hagan que se necesite ayuda profesional desde el principio…

Referencia

Arango, E. L. (2016). Mundos invisibles: Una guía para comprender el viaje del alma de regreso a su hogar y contactarnos. Colombia: Penguin Random House

Soledad “la gran aliada”

¿Qué pensarías si te dijera que la soledad no es mala compañía? Sino que es algo para guerreros. Lee el artículo hasta el final. 

Vivimos en tiempos donde se necesita “sentir” para creer realmente que estamos vivos, es una contradicción de la naturaleza humana; porque cuando mucho sentimos, puede haber un colapso en nosotros, ya sea por exceso de adrenalina, emociones, sustancias, etc. Y nuestro cerebro no puede tomar las decisiones correctas. 

La soledad tiene diferentes interpretaciones desde donde se la vea, para mí, es una prueba de fuego en la vida de cualquier hombre, porque te invita a ser fuerte. Allí es donde sabes que solo te vales por ti mismo; te haces más independiente; no tienes que esperar la opinión de otros; y solo escuchas tu voz interior.

En mi defensa por la soledad, diría que es un momento de paz, muchas veces con amigos se presentan los falsos elogios o halagos disforzados, nunca me sentí cómoda con ellos; admito que a veces siento gran desconfianza por la especie humana y de allí nace mi placer por tener momentos conmigo misma.

Ilustración 1: momentos de soledad

¿Por qué le tenemos miedo a la soledad?

Desde la Psicología: El origen del miedo a la soledad está relacionado con los estilos de apego y el aprendizaje de vida de cada persona.

En el miedo a la soledad hay creencias incorrectas o pensamientos distorsionados que se repiten con frecuencia, se destacan tres esenciales:

1.- Pensamientos de tipo catastrofista: “Nunca encontraré a nadie. Esta es mi última oportunidad. Cada vez es más difícil encontrar a alguien adecuado”.

2.- Creencias absolutas del estilo “todo o nada” sobre la pareja y el amor. “Estar en pareja es el único modo de ser feliz. Tengo que encontrar a mi media naranja. Estar solo o sola, significa que nadie me quiere, que no soy válido o válida”

3.- Pensamientos relacionados con una elevada auto-exigencia: “Si la relación ha fallado es por algo que he hecho mal”. “Tengo que conseguir que esto funcione”

4.- Creencias anticipatorias en relación a nosotros mismos y a los demás: “No sabré estar sola o solo” (Franco, 2018)

Corbera (2019), señala que: “El sentimiento de soledad está relacionado con la desconexión emocional con el entorno, es independiente del número de personas que nos rodean. Siempre hay algo o alguien con quien podrías encontrar compañía, lo complicado es abrirse a ello”.

Recordemos la palabra de Dios, para resistir los momentos de soledad :

“Y yo le pediré al padre y él les dará otro consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes”. (Juan 14:16-18)

Esta cita bíblica nos quiere decir que nunca estamos solos, pero nosotros nos sentimos así por el vacío y el desierto espiritual que sembramos por estar alejados de Dios. Todas las personas pasan por esto, se tiene que pasar un desierto para crecer, son momentos en donde no sentimos amor por nadie, ni para nosotros mismos, ni para Dios (Morera Rivera, 2021)

ilustración 2: desierto espiritual

Buscar el equilibrio

Lo mejor es buscar el equilibrio, no es bueno estar completamente solo y tampoco es bueno desperdiciar el tiempo con demasiada gente. Para cumplir nuestros sueños requiere que nos enfrasquemos muchas veces en nuestros proyectos “solos”.

Nosotros como seres humanos tenemos energía y vibración, mientras más personas contactemos, diferentes energías vendrán a uno, esto lo sabe muy bien un vendedor, un psicólogo… Y de allí es importante tener momentos de soledad para restaurarnos y recuperar fuerzas.

Conclusiones

Es cierto que cada persona tiene una perspectiva diferente de la soledad, querer entenderla en una sola sesión es una búsqueda inalcanzable.

Cuando se distorsiona el recto sentido de la soledad, se forma una especie de vacío, y un distanciamiento de Dios, quien es un árbol fuerte con grandes raíces, de quien podríamos sostenernos en momentos de incertidumbre.

No regales tu fuerza ni energía a personas que no están en la misma frecuencia vibratoria que tú. Asimismo, recuerda que uno también se siente solo cuando da todo de sí, sin recibir nada  a cambio.

Lo mejor es buscar el equilibrio, con momentos de calma en soledad para comprender y analizar nuestros pensamientos y buscar estar con los demás para compartir.

Referencias

Corbera, E. (2019). Enric Corbera. Obtenido de https://www.facebook.com/EnricCorberaOficial/photos/el-sentimiento-de-soledad-est%C3%A1-relacionado-con-la-desconexi%C3%B3n-emocional-con-el-e/2323767654385126/

Franco, N. (2018). Área Humana-Investigacion, Innovacion y experiencia en Psicología. Obtenido de https://www.areahumana.es/miedo-a-la-soledad/

Morera Rivera, F. (mayo de 2021). Frank Morera Rivera Apologética. Obtenido de https://www.facebook.com/112365216349108/photos/a.112368186348811/611069116478713/

Cuando le crees todo a mamá

Los pilares también se quiebran


Muchos quebraderos de cabeza, dolores, manías y compulsiones pueden tener una luz de origen en el seno familiar, para nadie es un secreto que varias de las actitudes o aptitudes que nos ayudan a desenvolvernos en la vida la pudimos haber heredado de ellos (los padres), sin embargo, nunca dejemos de lado ese vasto imperio derruido que se conforma de las “malas ideas”, y si, están entre comillas porque definen lo que sucede con un pensamiento que tras mucho rodar por la vida termina espichado y sin brillo. Ahora, toma un asiento muy cómodo y vamos a quejarnos y simular al menos por una vez, que la responsabilidad culpa no es nuestra.

¿Cómo y cuándo una idea se vuelve “mala”?

Si nos desligamos del área fisiológica y vamos a hechos más accesibles, podemos comprender que unas ideas al aparejarse a otras configuran una creencia, y esta, al aplicarse a diversas situaciones y dar resultados (la mayoría de las veces, agradables) provoca un reforzamiento. Siendo esto así, sí nos volcamos a usar el mismo plan para casi todas las situaciones de la vida ¿qué crees que ocurra? Antes de continuar, tómate un espacio, reflexiona, respóndete y luego sigue leyendo, quizás tengamos una grata coincidencia.

Ahora que te has detenido y pensado, hablemos un poco de la suspicacia a modo de ejemplo de lo anterior. Ese arte fino de dudar, de ver entre líneas negativamente lo que no se ha dicho de forma clara, esa forma de quien entre cierra los ojos, ladea la cabeza y dice que algo no está del todo bien. Nos parece una cualidad importante, y lo es, pero, ¿sí la empleamos a todo?, ¿qué resultaría? Básicamente, la búsqueda y resolución de un crimen que no se ha cometido, una saña contra inocentes que se ven criminales por no poder leerles la mente, una incansable cacería para obtener “la razón” cuando el otro se harta y nos traiciona víctima de tantas injurias y señalamientos. Como vemos, no es aplicable a todo ni a todos. Es así como llegamos a una “mala idea” el uso excesivo de una fortaleza se convierte en debilidad en la medida que se aplica a todo.

Mamá dice: «cuídate, no salgas”

Para cualquiera que lea esta frase le parecerá una buena sugerencia, una muestra de cariño y de querer la seguridad completa para su prole, pero, no olvidemos el centro de esto “las malas ideas” cuando una creencia se establece y es usada en todo y para todo.

Partiendo de esto, cuando existe una creencia sobre la seguridad, donde el mundo se aprecia como hostil, la incertidumbre se apodera de la persona con total tranquilidad, y no es para menos: “si sales a la calle, pueden atropellarte, sí contestas el teléfono de un número desconocido puede que te estafen, sí hablas con desconocidos pueden hacerte daño”. ¿te suena? Vivir con “el Cristo en la boca” es decir, vivir con un estado de incertidumbre constante, es algo que no solo se les confiere a los trastornos por fobias sociales generalizadas, muchas veces, estas creencias exacerbadas viven con nosotros y nos cubren en cada ámbito de la vida.

          Un ejemplo anecdotario de este tipo de creencias son las que encontró Rebe Secura cuando entendió desde muy pequeña que salir en toalla por el pasillo de su casa no era conveniente a todas horas, pues, debía cerciorarse que su tío quien tenía serios problemas con las drogas no estuviera en casa. De este modo, Rebe comprendía a todas horas el hecho de tener que mantenerse alerta, sí la dejaban sola en casa no podía asomarse por la ventana, sí iba a comprar el pan debía evitar los callejones y lugares con muchos hombres como la licorería de la esquina, sí llovía no podía ampararse bajo la marquesina del local vecinal porque ¿quién sabe que podía ocurrir? Un “instinto” muy fino que fue tergiversándose hasta llegar a ideas erróneas en la adultez.

          Algunas de las características que hacen orgullosa a Rebe es la del “scanner comportamental emocional” este refinado recurso que parece sacado de una película de ficción no es más que la finura actualizada de su creencia anterior. Aquí, utiliza señales mínimas para interpretar el entorno, sobre todo a las personas con las que entra en contacto, bajo una callada mirada se queda pensativa sobre la mueca que acaba de hacer su interlocutor, su mirada gacha y su tono de voz bajo casi neutro le son indicios a Rebe de que algo no anda bien, por lo que activa su segundo programa al que denomina: estabilización de situación.

          Esta aplicación orgánica la utiliza para dos casos muy bien diferenciados: protegerse, replegándose sobre sí misma; estabilizar la situación para no sentirse anímicamente amenazada.

          Personas como Rebe cundan en muchos sitios, sus relaciones se basan en tener siempre cuidado, énfasis en esta palabra, siempre, porque es allí cuando las conductas adaptativas se convierten en patrones que en un futuro son casi inamovibles. En esta situación, Rebe se ha visto envuelta en muchos “cuidados” que como dogmas se han extendido por ejemplo al área sexual, donde estar con alguna persona ya se consideraba un gesto de ligereza y de mal futuro a vistas de otros quienes ya tachaban negativamente su reputación, se le acostumbró a ir siempre por el camino de en medio, evitando conflictos y no manteniendo posturas, no volcarse a otros caminos desconocidos ni qué decir de aceptar llamadas de números extraños, eso es, claramente, impensable. Por ende, no es de extrañar que el malhumor y maltrato de otros era algo que ella asimilaba como una tarea propia, la de apaciguar.

          Es precisamente, esta labor observadora la que la hace presa de sí misma, de no atreverse a la espontaneidad luego de ver un rostro serio, de no envalentonarse cuando alguien está abusando de otros o inclusive de sí misma. Simplemente, se repliega y muerde su queja. “Ten cuidado Rebe, ten cuidado del mundo”.

Mamá dice: «no hay”

Las dificultades económicas no le son ajenas a buena parte de la población, de hecho, muchas veces puede constituirse como una lección importante de vida como antídoto para evitar las superficialidades de la misma. Sin embargo, cuando esta idea existe de una manera totalmente arraigada, encontramos a un individuo lleno de precaución que rechazan un soplo de alivio y de gusto en nombre de los “malos momentos”, donde el gastar no es solo una contención arbitraria y constante, sino que además se vuelve en una forma de apego, quieren desde la carencia.

De este modo, Rafael se movía por la vida, precavido con el dinero, precavido con el amor, precavido en amistades, precavido en todo. Invertir en una relación de pareja es para él una consideración casi que, de vida o muerte, se le metió en la cabeza desde muy pequeño que para engalanarse y coquetear no debía ser austero, al contrario, debía invertir tiempo y dinero. Y aunque para muchos esto es una realidad incuestionable, resulta que no es así al menos no con todo el mundo. Quien desea estar contigo, lo estará y aceptará una cita en un parque con un lunch. Pero Rafael, no piensa así, gastar y gastar es la moneda máxima para estar en el juego de la vida.

“Tener que levantarme y asearme por alguien, a quien tengo que llevar algún día a casa, tener ropa adecuada para mostrarme, aplazar pendientes y dedicarle espacio…no, paso” se dice Rafael cuando de amor se trata, no gusta de relaciones, aunque las anhela, simplemente teme salir de su restringida nube de barrotes sólidos en la que se encuentra, pero, su preocupación constante en no invertir porque es una pérdida le carcome. Esa necesidad que pide en silencio ser satisfecha nunca llega, dado que se acostumbró a lo que hay, nada más, conformarse y resignarse. Por ende, ama de forma lejana, desde el deseo no cumplido.

Esta misma falta de iniciativa comenzó desde casa, donde desechaban ideas tan simples como ir a la playa un fin de semana de forma exprés, inclusive, cuando brindaba algunas tácticas de paseo accesible como, por ejemplo, salir ya almorzados o con comida hecha en casa, comprar boletos antes y con promociones y demás artimañas, todas y cada una eran desechadas a veces sin razón alguna por lo que su espíritu de intento quedó cercenado. Así, su vida es eso, una idea amputada tras otra. “No gastes Rafael, no hay, esto es lo que nos tocó y así hay que vivir, poquito pero divino”.

Mamá dice: «eres especial, nadie es como tú”

Estas ideas de valoración absoluta de los hijos son muy lindas y apropiadas, hasta que llega el momento de contemplarlos a ellos como divinidades que son criadas con esmero y total atención que, al momento de relacionarse con otras familias cuyos sistemas y valores son distintos, existe un choque descomunal como si de supernovas se tratara. Y queda entonces el polvo fino luminiscente de asperezas.

La vida de las gemelas que veremos a continuación transcurrieron bajo las siguientes líneas: “no iremos a casa de tus tíos de nuevo, dice que se comportan como unas malcriadas, son unos exagerados. Prohibirles cosas a mis hijos es un abuso ¡locos!” dice la mamá enojada porque la tía impidió que las gemelas Roy y Susan jugaran con el nacimiento navideño de porcelana. ¡Les compraré otro si se rompe! – Era su respuesta a cada travesura que sus especiales e inmaculadas hijas provocaban.

El sentimiento de autovaloración es importante cuando hablamos de saber quiénes somos y de qué estamos hechos, en momentos de adversidad profunda es lo que nos ayuda a envalentonarnos y encontrar valor para reafirmarnos y no dejarnos llevar por la desidia. En situaciones sociales incómodas donde hay personas que gozan de extinguir cualquier opacidad intencional o inconsciente, saber quiénes somos y no doblegarnos resulta un as bajo la manga, muy efectivo, dado que todos somos distintos y gozamos de ese privilegio sin igual que consiste en no pensar igual, gracias a eso, el mundo camina y progresa. Pero, ¿cuándo se convierte en debilidad el que nos creamos especiales y únicos?

Volviendo a las gemelas y su ahora vida como adultas universitarias, existe un extraño ambiente en sus experiencias, un vacío que las une pese a estar separadas en sus actividades, se describen en intimidad como personas que no encajan, que no pueden establecerse en un sitio o encontrar su nicho porque todo escapa a sus expectativas, y esto, las lleva a un sin sabor enorme, un sentido de soledad abismal donde las más triviales conversaciones se sienten como paja en un establo, algo más que tratar en una noche que se supone era divertida. De este modo, pasaron de sentirse geniales y hasta superiores a ser “un bicho raro” que cuando intenta relacionarse no sabe cómo interpretar el suceso externo y huye para no afrontarlo.

“Siempre serán mis soles, mis gemelas únicas, especiales e insuperables, nadie es como ustedes, nadie las querrá como lo merecen, mis niñas Roy y Susan”.

Finalmente, antes de pasar a las recomendaciones y reflexiones, es necesario acotar que las madres muchas veces están en ocasiones al frente de la crianza de los hijos, algunas por decisión propia, otras por obligación, algunas más bajo la presión social del “deber”, sin embargo, lo importante de lo aquí recalcado, es que estas vivencias han venido bajo la inspiración de procesos personales extraídos de terapia,  al mismo tiempo, también se han concebido gracias al apoyo invaluable de pacientes que, tras cada sesión fueron expresando tales dificultades de vida que fueron acuñadas en sí mismos desde tempranas etapas debido a la crianza que su progenitora les había provisto.

Por supuesto que hay madres excepcionales, hay un escrito que inclusive las concibe de ese modo e intenta arrojar luz sobre sus conductas, pero, tampoco puede obviarse aquellas circunstancias donde sus acciones, aunque “buenas” (en su mayoría) no hicieron más que mella en sus hijos. Agradezco en este punto, el libro que en su momento no significó nada, sin embargo, ahora con la madurez y sabiduría que da la terapia valoro entrañablemente llamado “Cuando mamá lastima” de Rayo Guzmán (2015), el cual narra historias de perdón altamente valiosas.

¿Qué puedo hacer?

  • Derriba paradigmas. Enlista tus fundamentos, las banderas que te definen y cuestiónate sobre ellas.
  • Revisa tus relaciones. La manera en cómo te relacionas tiene que ver mucho en cómo piensas, para nadie es un secreto que el apego deviene de cómo aprendiste a recibir y dar cariño, de modo que, indaga sobre tus ideas respecto al amor.
  • Humillas o te dejas humillar. Sí tus emociones son un vaivén incontrolable, revisa de manera incansable a quién pertenece dicho rasgo, hazte cargo de esta cualidad ahora que hace mella en ti y reencáusala.
  • Toma las riendas de tu existencia. Ya responsabilizamos a mamá, sin embargo, ella y tus familiares definieron tu crianza de acuerdo a lo que ellos sabían. Pero, ahora, tú, ser consciente y presto a la comprensión de los hechos ¿Qué harás al respecto?

 

¿Cómo aprendí a querer?

Deberíamos hacernos esta pregunta más seguido y tal vez podríamos descubrir que podemos modificar y restablecer la forma en la que nos relacionarnos con los demás, una forma que se adapte más a nuestro presente.

Para entenderme en relación a los demás y cómo es que los “quiero” es importante entenderme primero como individuo. Según la teoría del apego, el niño aprende a entenderse como un individuo a partir de los dos años en adelante, cuando empieza a desplazarse y experimentar su autonomía, en definitiva, aún no entiende conceptos abstractos, por lo que la simbología que contiene su lenguaje es aún muy limitada, sin embargo; su mundo emocional es abundante e intenso. Sin siquiera terminar de comprender el lenguaje es a través de la profunda y estrecha relación con sus figuras de apego, padres o cuidadores, que establece una conexión vincular por la cual adquiere (durante el primer año de vida) el núcleo necesario para experimentar, expresar y modular sus emociones. (Di Bartolo, 2016).

La mentalización como la intérprete sensible de nuestras emociones.

¿Qué quiere decir mentalizar al otro?

Es la capacidad de una persona de interpretar sus estados mentales, con la noción de que posee y experimenta emociones, y así, a su vez, reconoce que el otro también las vive, por lo tanto, al identificarlas, las refleja y permite al otro ser consciente de las suyas propias.

Ya ¿Y en simple?

Por ejemplo: es como si la madre le prestara a su hijo, su mente para ayudarlo a reconocer, regular y organizar sus primeras emociones. (Di Bártolo, 2016).

  • “Cuando no tienes ganas de jugar con tus juguetes favoritos, es porque estás triste”
  • “¿Pasó algo que te pusiera triste?”
  • “Es válido que te sientas triste por eso, porque es importante para ti.”
  • “Cuando uno está triste a veces llora o no tiene muchos ánimos.”
  • “A mí me pone triste, cuando sin querer te haces daño y te duele.”

Como vemos en los ejemplos anteriores, la madre interpreta lo que el niño está sintiendo y se lo cuenta, también ayuda mucho cuando ella misma valora y expresa sus sentimientos con naturalidad y se permite sentirlos sin culpa ni vergüenza.

Pero conforme crecemos y vamos adquiriendo mayores responsabilidades y afrontamos nuevos retos, las emociones tienden a ponerse un poquito más complicadas de asimilar, como cuando sentimos decepción, frustración, irritabilidad, ira o cuando necesitamos consuelo. En estas ocasiones será determinante la observación sensible del cuidador, ya que si no logra reconocer y regular sus emociones cuando vive situaciones estresantes, no podrá ser el modelo adecuado para su hijo.

¿Cuántos de nosotros vivimos así?

 . . .

El inicio del desarrollo afectivo

Los primeros referentes emocionales son nuestros principales cuidadores, nuestras bases seguras, desde las cual voy a prendiendo a explorar el mundo para ver cuán seguro es, si me encuentro ante situaciones difíciles y complicadas. Pero sé que puedo volver a un lugar seguro (padres o cuidadores), aprenderé a confiar en mí mismo y en mis capacidades, por lo que mi forma de responder a los demás estará basada en el amor y confianza. Si por el contrario, al explorar, cuando voy en busca de seguridad, encuentro figuras, indiferentes, negligentes, abusivas e injustas; el miedo y la preocupación conducirán mi vida. Y no solo terminaré creyendo que el mundo es un lugar atemorizante e inseguro si no que aprenderé algo que dejará una huella firme y casi permanente en la formación de mi autoconcepto, ya que por lo general estas circunstancias de maltrato se mantienen y dan paso a la contundente y silenciosa idea de sentir que: No soy suficiente.

Ya el niño desde las primeras interacciones dentro de la barriga puede saber que tan disponible se muestra la madre a sus demandas, por lo que al primer año de vida puede entender cómo debe relacionarse con sus padres para conseguir satisfacer sus necesidades básicas tanto emocionales como físicas. ¿Es acaso el niño capaz de preguntarse a esa edad, o si la manera en la que recibe amor y se relaciona con los demás es la correcta? ¿lo hace alguna vez?

Puede ser que siga teniendo la misma imagen de mí mismo, desde de niño sin haberla nunca cuestionado.

Mucho de cómo somos al crecer, viene desde nuestra infancia, en la que se formaron nuestras bases emocionales que nos dieron una idea de quienes creemos que somos, bases que nunca cuestionamos porque no somos conscientes de cómo se formaron, siendo muy difícil de precisar en qué momento comenzaron a existir o de si podemos cambiarlas.

¿Cómo aprendí a querer? Esta pregunta de carácter filosófico nos regala una gran reflexión y sobre todo una gran oportunidad: la de reinterpretar nuestras propias narrativas, sí, esas que llevamos años contándonos a nosotros mismos, tal vez la pregunta por sí misma no sea suficiente para develar “el gran secreto”, pero si nos permite cuestionarnos, tal vez por primera vez: ¿Cómo es que yo quiero? ¿A dónde me ha llevado mi forma de querer? ¿Me quiero, como quiero? ¿Cómo estoy dejando que me quieran?

Puede que no conecte con la respuesta al instante, pero me dará una pista, ya que si no me siento contento con cómo estoy entendiendo el amor, ni encuentro una forma en la que relacionarme con los demás me sea cómoda, es posible que pueda hacerme cargo y buscar reestructurar mis pensamientos y creencias por otras con las que me sienta más a gusto, puedo tomar el control y decidir trabajar en nuevas formas de relacionarme con los demás.

Ya que hace poco conmemoramos es Día de la Salud Mental es importante tener en cuenta que la intervención de los profesionales psicólogos, es oportuna y necesaria ya que es la guía que necesitamos para construir nuevos y mejores caminos teniendo como meta alcanzar el bienestar emocional y por lo tanto social, de uno mismo y hacia los demás.

“Ya que el fin de la terapia no es solo comprender y explicar, es construir, a través de la sintonía emocional, la relación de apego dañada”.

Inés Di Bártolo

Palabras clave: desarrollo afectivo, infancia, relaciones interpersonales, vínculo afectivo.

  • Fuentes:
  • Di Bártolo I. (2016). El apego, cómo nuestros vínculos nos hacen quienes somos. Buenos Aires: Lugar editorial.
  • Cortés C. (2018). Mírame, siénteme. Estrategias para la reparación del apego en niños. España: Editorial Desclée De Brouwer.