CAPÍTULO IV: «¡No quiero prender la cámara!»

En abril del 2020 inicié con algunos apuntes respecto al impacto de la pandemia en la salud mental, hoy a poco más de un año, puedo presentar una cuarta parte (Al final de este texto dejó los 3 links anteriores, por si alguien desea curiosear un poco más). Esta pandemia, a pesar de su complejidad, nos está brindando una luz gigante a aquellos que nos pausamos a observar la conducta humana.

En estos últimos meses me he encontrado varias veces con la frase: «La pandemia de salud mental». Y creo que es muy honesta, tanto que me he permitido usarla un par de veces. Hay datos interesantísimos, en los que necesitamos profundizar día a día, a veces siento que no puedo dejar de pensar en todas ventanas que nos abren el ingreso a la mente de las personas, que hoy en día han aprendido a vivir más adentro que afuera.

Creo que nunca antes había escuchado a mis pacientes hablar con tanta urgencia de su necesidad de recibir atención, de ser escuchados.

El capítulo IV de mis apuntes en pandemia: «No quiero prender la cámara», surge a raíz de que a la fecha, no he tenido un sólo paciente adolescente que no se haya negado a activar la cámara del dispositivo electrónico con el que fuese a conectarse a sus clases virtuales (En cualquiera de las plataformas más utilizadas como Zoom, Skype, etc.)

Muchos padres y docentes se preguntan: ¿Cuáles son las razones por las cuáles les cuesta tanto hacerlo?, me comencé a cuestionar sobre lo mismo hace meses, me costaba entender, porque así como muchos de los padres o profesores, yo tampoco usaba tanta tecnología cuando era adolescente. Entonces me di cuenta que, la recopilación de datos se tenía que basar en primero identificar las diferencias generacionales, para que fuesen criterios de exclusión al auto-análisis, y es que el primer paso, es dejar de comparar a los adolescentes del hoy, con los adolescentes que fuimos, es realmente distinto.

Me parece importante dejar para más adelante el tema de la influencia de la tecnología en los distintos grupos generacionales en cuanto al desarrollo de la personalidad, estilos de apego, formas de afrontamiento, habilidades sociales, etc.

¿Qué significa encender la cámara en las clases para un adolescente?

En la adolescencia uno tiende a sentirse más observado, porque realmente comienza a importar más y más el aspecto físico. Hacer las clases virtuales frente a una pantalla, hubiese sido como si nos hubiesen puesto un espejo al frente nuestro durante toda la jornada académica.

Es importante resaltar que en esta época de vida, los adolescentes suelen obsesionarse con algunas ideas sobre su auto-imagen, las cuales abstraen de la opinión que piensan que los demás tiene sobre ellos.

Por la presión social, muchos adolescentes están plenamente convencidos de que su aspecto físico es crucial para alcanzar la felicidad.

Al tener su reflejo frente a ellos, muchos adolescentes se siente vigilados y están concentrados en lo que su lenguaje no verbal dice, y piensan mucho antes de tener algún movimiento.

Creo firmemente que cuando crezcan van a ser los mejores lectores de gestos, posturas, pero a la vez, corren el riesgo del mayor disimulo social.

Esta nueva rutina «obliga» a los estudiantes a mostrar sus espacios privados, y la mayoría de estudiantes adolescentes tienden a hacer las clases aislados de las demás personas del hogar, y que mejor alternativa que su habitación. Aunque no solo es el tema visual, a este grupo de edad suele incomodarle también los ruidos provenientes de su hogar. Entonces, ¿No resulta invasivo el obligarlos a que enciendan la cámara?

Con la metodología virtual se agudiza el temor a equivocarse públicamente y a ser juzgados por los demás. Por lo que, esta nueva modalidad de enseñanza, esta ocasionando que varios estudiantes desarrollen ansiedad a la exposición social.

Pensar que su conexión a internet podría fallar durante su exposición, o justo cuando se les pida participar. Aunque es una situación que escaparía de su control, genera gran preocupación. Así como también, el pensar en que su imagen se quedaría congelada por varios segundos frente a todos los demás.

Otra de las razones por las cuales se les dificultan las clases virtuales, es porque mencionan que al poder ver a todos en una misma pantalla, se distraen con mayor facilidad.

«No es como cuando estabas en el salón de clase, y si volteabas la profesora te llamaba la atención, ahora tu miras al frente, y nadie sabe que es lo que realmente estás viendo».

¿Cuáles son los síntomas de esta ansiedad social?

Las interacciones diarias de las clases remotas generan los siguientes síntomas y signos:

-Ansiedad elevada.

-Angustia por sentirse avergonzado o humillado.

-Percepción incomodidad.

-Tensión.

-Temor al pensar que serán juzgados por los demás.

-Temor a tener que interactuar con los demás, especialmente si se trata de personas extrañas.

-Temor a que los demás noten su angustia, al reflejarla en algunos síntomas físicos, como por ejemplo, sudoración, voz temblorosa, sonrojarse, tensión muscular, etc.

-Desmotivación académica.

-Conductas evitativas al tener que prender la cámara y/o el micrófono, para el desarrollo de las clases virtuales, y mucho más si les toca participar.

-Después de participar, tener ideas obsesivas sobre los errores identificados, aunque muchas veces la mayoría de estos son magnificados.

Estos síntomas varían en nivel de gravedad en base a los recursos psicológicos que tuviese el adolescente, antes de iniciar con esta nueva metodología. El nivel de comodidad en las situaciones sociales depende de los rasgos de la personalidad y de las experiencias de vida. 

El estrés intenso puede afectar la rutina diaria, la relación intrafamiliar, el proceso de aprendizaje, hábitos de estudio, ejecución de tareas académicas, entre otras actividades.

Escopofobia:

Es es un trastorno de ansiedad caracterizado por un miedo permanente y patológico a ser visto por los demás o a percibir que los demás depositan su atención sobre ellos.

Recomendaciones:

El aprendizaje debe ser afectivo, motivacional, por lo que es necesario promover estrategias que permitan reconstruir la interacción con los estudiantes, capacitando a los docentes en estrategias psicoeducativas y en la gamificación de actividades, con el fin de propiciar un entorno menos distante y más amigable con los estudiantes.

Es importante que la cámara del docente este encendida en todo momento, pero podría considerarse alguna opción para que los estudiantes, independientemente de que prendan o no la cámara, no puedan estar viéndose a sí mismos, y al resto, durante toda la jornada académica, es probable usar algún tipo de filtro para que sea solo una la persona que los observe y pueda monitorearlos. Esto a excepción de cuando tengan que participar.

Encender la cámara no debería ser obligatorio para todos los casos, es recomendable evitar el condicionamiento al uso de la cámara, con las calificaciones o asistencia. Tendiendo en cuenta los casos específicos, en dónde se este presentando este nuevo tipo de ansiedad social a la exposición virtual. En donde también es recomendable la asistencia psicológica.

Se puede sugerir el uso de fondos virtuales para evitar que perciban una exposición a su privacidad.

Tener en cuenta otros medios de participación, como las respuestas por audios, o mediante el uso del chat.


Referencias:

Melo-Solarte, D. y Diaz, P. (2018). El Aprendizaje Afectivo y la Gamificación en Escenarios de Educación Virtual. Información Tecnológica Vol. 29(3).https://scielo.conicyt.cl/pdf/infotec/v29n3/0718-0764-infotec-29-03-00237.pdf

Patel, Shivani (2020). Online classroom etiquette: to turn cameras on or not. VC Starhttps://www.vcstar.com/story/news/2020/08/24/ventura-county-virtual-learning-educators-online-classroom-etiquette/3387448001/

Fibromialgia: Las personas más fuertes

Imagina que todos los días por encima de la piel traes una armadura, y que, por tener que cumplir con tus funciones del día día, cada vez la sientes más y más áspera. Y aún durante la noche debes continuar portándola. No hay descanso, no hay elección, y luego de una larga temporada de enojo, aceptas su existencia, y de pronto sin darte cuenta, esa armadura se volvió parte de ti. Y te preguntas: ¿Por qué a mí?, ¿De qué me protege esta armadura?

Con los años empezarás a descubrir que te protege de distraerte de ti mismo(a), que esa armadura te invita a vivir en un reconocimiento pleno del que es tu hogar, tu cuerpo. Te recuerda el presente, te muestra el lado oscuro de tus emociones, pero sobre todo te muestra tu fuerza interna.

Ahora, si no has tenido que imaginarlo, de seguro es porque lidias con algún diagnóstico de dolor crónico, como el cáncer, la artritis o la fibromialgia. En este artículo hablaremos de esta última, empezando por definirla, entender sus posibles causas, su sintomatología, y el abordaje psicológico recomendado.

¿QUÉ ES LA FIBROMIALGIA?

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS:

ETIOLOGÍA:

Alteración en los neurotransmisores del dolor:

Alteraciones neuroendocrinas:

Alteraciones del sueño:

Alteraciones musculares:

Alteraciones psicológicas:

Síntomas:

1. Dolor de pies a cabeza:

«Es un dolor que se va moviendo alrededor de mi cuerpo, lo describiría entre fuerte y muy fuerte, no para casi nunca».

2. Fatiga persistente:

«Siento a mi cuerpo cansado, como si hubiese hecho ejercicio todo el día, o como si hubiese cargado peso».

3. Rigidez del cuerpo:

4. Sueño de mala calidad:

5. Síntomas gastrointestinales:

6. Alteración de la sensibilidad:

7. El fenómeno de Raynaud:

8. Síntomas neurológicos:

9. Síntomas cognitivos:

10. Síntomas urogenitales:

11. Síntomas emocionales:

El vivir con cualquier tipo de dolor crónico simboliza un desgaste físico y mental, el cual afecta directamente al estado anímico.

El nivel de afección de los síntomas varía en cada caso, desde secuelas casi imperceptibles por el resto de personas, hasta un nivel más alto de disfuncionalidad en las diversas esferas de vida (familia, trabajo, amigos, etc.). De todos modos, el diagnóstico prematuro de esta condición, propiciará una intervención adecuada.

La cronicidad y el malestar permanente del SFM, tienen como consecuencia, por lo menos en algún momento de la enfermedad, un autoconcepto negativo, lo que conlleva a una baja autoestima. Especialmente, al sentir un pérdida de la autosuficiencia, y al tener que adaptarse por momentos a un ritmo distinto de vida.

En la mayoría de casos, al no encontrar una pausa o cese del dolor, suele manifestarse el estrés crónico, acompañado de desesperanza (abandono de la idea de mejorar), de irritabilidad y tensión. Esto podría traducirse por los demás, como hostilidad, deteriorando algunas relaciones interpersonales.

El malestar físico genera que se manifieste en ocasiones una sensación de angustia impredecible (desesperación). Esta sensación trae como consecuencia, que las personas focalicen agudamente su atención al plano corporal, desconectándose por momentos del resto de estímulos que se encuentran fuera de sí mismos.

Cada persona con fibromialgia cuenta con sus propias características, síntomas, duración y enfoques de tratamiento.

12. Síntomas cognitivos:

Intervención Psicológica:

Collado et al. (2001), y Monsalve (2004), afirman que a pesar de que la fibromialgia es una patología que no tiene cura, es posible conseguir mejoras en la calidad de vida tanto física, psíquica y social, aplicando un tratamiento multidisciplinar, que incluye el tratamiento psicofarmacológico, la actividad física y la intervención psicológica.

¿Recuerdas el ejemplo de la armadura?, me imagino lo difícil que debe ser vivir con un dolor crónico, y realmente lo siento mucho, es cierto que no hiciste nada para merecerlo, y que es completamente injusto. Pero, aquí estamos, otra vez en medio de dos caminos, o volvemos al camino «conocido», o intentamos algo «diferente». Y si, seguro en más de una oportunidad llegaste a cruzar hacia el intento, hacia las nuevas experiencias, los últimos tratamientos, etc. Pero hay una realidad que aceptar, la fibromialgia es una enfermedad, de esas en las que más que el cuerpo, puede llegar a doler el alma, de esas en las que a más luches contra ellas, más fuertes se pueden volver.

¿Qué pasaría si los síntomas más dolorosos ya no están siendo solo generados por la fibromialgia? Es muy importante señalar que, muchos síntomas de esta enfermedad, son los mismos síntomas psicosomáticos que se generan por la ansiedad y/o depresión. Y estas dos últimas enfermedades no tendrían porque coexistir de manera crónica junto al SFM. Diversos estudios demuestran que con la psicoterapia efectivamente se pueden llegar a reducir estos síntomas.

1.

El primer paso, es contar con un equipo de salud mental.

Busca a profesionales de la salud mental, con quienes te sientas tan cómodo(a), que de pronto, sin darte cuenta en una de las tantas sesiones, te sorprendas de la forma en la que te expresas, sin pausar a maquillar lo que dices, simplemente siendo tu mismo(a).

2.

El segundo paso, es entender tu enfermedad si se describieron los diversos síntomas del SFM es porque hay que empezar por el insight «tomar conciencia».

Tengamos en cuenta que se trata de una enfermedad tan común, y a la vez tan poco conocida, tan silenciosa para el entorno, y tan ruidosa para tu interior. Necesitamos observarla, analizar los síntomas que corresponden a tu cuadro, desglosarlos uno a uno, como si se tratara de un rompecabezas.

Del mismo modo, efectuar un estudio multidimensional respecto al impacto físico, sobre el perfil psicológico (hábitos, rutinas, expectativas, creencias, etc.).

3.

El tercer paso, implica un análisis del perfil psicológico:

Para lograr establecer los objetivos de la terapia, es necesario entender previamente tu tipo de temperamento, personalidad, estilos de afrontamiento, redes de apoyo, rutinas y metas de vida, entre otros aspectos que ayuden a retratar lo abstracto. Uno de los procesos más científicos y a la vez, más «mágicos» de la psicología.

4.

El cuarto paso, es definir junto a tu Psicólogo(a) los objetivos que requiere tu proceso psicoterapéutico, tales como:

– Establecer objetivos de forma realista, alcanzable, gradual y escalonada.

– Identificar cada uno de los síntomas generados por la fibromialgia y los que podrían estarse generando o agravando por la presencia de un cuadro depresivo – ansioso.

– Detectar y reformular pensamientos negativos.

– Afrontar la desmoralización que puede traer consigo el asimilar que se tiene una condición médica crónica.

– Entrenamiento en habilidades de afrontamiento a la enfermedad y al dolor.

– Identificarse en un rol activo ante la fibromialgia.

– Mejorar el entendimiento del SFM con el entorno de los pacientes (Psicoeducación).

– Fortalecer los vínculos intrafamiliares y sociales.

– Facilitar la expresión emocional, y brindar contención.

– Lograr discernir el «ser» del «estar», hacer hincapié en el autoconcepto y la validez personal.

– Separar las propias capacidades intrínsecas de la auto-percepción de la enfermedad.

– Mejorar progresivamente la autoconfianza.

– Relajarse.

– Promover patrones de sueño reparador.

– Analizar el conocimiento, la evaluación y manejo del dolor.

– Promover el contacto con actividades placenteras.

– Analizar y mejorar habilidades sociales.

– Mejorar la calidad de vida.

5.

El cuarto paso, será que tu Psicólogo(a) establezca la terapia o el conjunto de terapias que se adecuen mejor a tu perfil, en base a las distintas corrientes psicológicas que tengan evidencia científica de propiciar los resultados esperados.

A continuación mencionaré las principales terapias de enfoque individual:

Terapia cognitivo – conductual (TCC):

La TCC busca modificar los diversos esquemas de pensamiento, las emociones desadaptativas, y las estrategias de afrontamiento para manejar la fatiga y el dolor.

Es necesario prestarle mayor atención a lo que pensamos, ya que esto influye significativamente en cómo nos puede llegar a afectar la enfermedad.

Se pueden aplicar técnicas de reestructuración cognitiva, en donde las convicciones o creencias sobre la enfermedad profundamente arraigadas requieren reformularse, técnicas de distracción cognitiva, de detención de pensamientos negativos, etc.

Técnicas de relajación-visualización:

Las técnicas de relajación (relajación muscular progresiva, respiración diafragmática y técnicas de imaginería), permiten alcanzar efectos psicofisiológicos a través de la disminución de la tensión, y ayudan a desconectarse del mundo exterior.

Técnicas de estimulación cognitiva:

Se focalizan en entrenar diversos procesos cognitivos (atención, concentración y memoria).

Técnicas de biofeedback:

El entrenamiento del biofeedback es un proceso psicoeducativo para permite ser conscientes de la relación entre el cuerpo y la mente. El paciente es entrenado en analizar diversas reacciones orgánicas ante sus diversos tipos de pensamientos, mediante la medición de la temperatura, toma de presión arterial, mediante la aplicación de un EEG, y mediante el sistema de RED (que brinda retroalimentación de resistencia electro-dérmica que discrimina los cambios emocionales a través de la piel de los dedos y palma de la mano).

Mindfulness:

Práctica de habilidades psicológicas como la conciencia plena, la cognición corpórea, la tolerancia del malestar y la regulación emocional.

Bibliografía:

Collado A, Torres A, Arias A, Cerdá D, Villarrasa R, Valdés M. (2001). Descripción de la eficacia del tratamiento multidisciplinar del dolor crónico incapacitante del aparato locomotor. Med Clin 2001; 117: 401-5.

Doherty M, Jones A. ABC of rheumatology: fibromyalgia syndrome. BMJ 2000; 310:86-9

Monsalve V. (2004). Importancia de la valoración psicológica en el tratamiento de dolor miofascial y fibromialgia. Simposium Internacional de Tratamiento del dolor. Valencia

WHO. Internacional Statistical Classification of Diseases and Related Problems. ICD-10. (1992). Geneve: WHO

LA LUZ DEL FARO: Orientación topográfica

Los capitanes de barcos y navegantes al ver los colores y los intervalos del haz de luz que emiten los faros, logran identificar la proximidad a tierra firme, y trazan sus caminos. Esta luz es como nuestra habilidad de orientación, ya que nos ayuda a trazarnos mapas mentales para saber hacia donde ir.

La orientación visoespacial nos permite establecer el nivel de conciencia de nosotros mismos con relación a nuestros alrededores, y el estado general de activación. Así mismo, este proceso implica una gama de habilidades cognitivas, como la capacidad atencional, perceptiva, de memoria, de toma decisiones y de mediciones mentales.

El lóbulo parietal es el responsable de la orientación espacial, tanto del propio cuerpo como del reconocimiento de nuestro entorno. Los neurocientíficos Edvard Moser, May-Britt Moser y John O’Keefe fueron reconocidos con el Premio Nobel de Medicina en 2014 por descubrir que las células que permiten que nos ubiquemos, son las llamadas células de red (ubicadas en la corteza entorrinal del cerebro), las cuáles actúan como un GPS interno.

Características:

¿Cuáles son las 10 principales características de una persona con problemas en esta cognición espacial?

1 – Presenta desorientación, es decir, una notable dificultad para encontrar el camino en un entorno familiar.

2 – Dificultad para identificar la relación y el esquema corporal existente entre la persona y las rutas, es decir, no saber cómo dirigir el cuerpo de acuerdo con las marcas espaciales, cuándo voltear y en qué dirección hacerlo.

3 – Lentitud en procesar los conceptos topográficos, estos se refieren a la capacidad de orientarse en los mapas, que son las representaciones gráficas de los territorios.

4 – Problemas al tener que guiarse en ciudades o lugares que recién se empiece a conocer.

5 – Conflictos para ubicar datos en los mapas políticos y geográficos, esto se refiere al contorno, límites y distancias de un país, y sus relaciones con los países fronterizos. Esto podría generar un problema en los cursos de geografía por ejemplo (al tener que ubicar las distintas ciudades dentro de los mapas).

6. Dudas al tener que dibujar un plano o hacer un croquis.

7. Dificultad al elegir el transporte público, ya que no se tiene claro el recorrido de los autobuses.

8. Problemas al caminar, y al conducir, por la desorientación con las rutas, y para ubicarse en el espacio y ubicar las calles y lo que hay en ellas.

9. Desorientación al localizar algún alimento en las estanterías del supermercado.

10. Respecto a los mapas de información espacial digitales, como por ejemplo Google Maps, existe una diferencia entre lo que observan en la pantalla y la orientación que tienen sobre sí mismos, desde la perspectiva visual.

Causas:

Las causas del problema de orientación espacial:

¿Qué ocurre si tengo problemas para orientarme?, podría tratarse, acorde a la gravedad del problema, de algún tipo de trastorno. Por lo que, es importante que un profesional especialista en temas neuropsicológicos, pueda establecer un diagnóstico diferencial, entre los siguientes problemas:

1 – Trastorno de la orientación: Agnosia y/o Amnesia

2 – Trastorno de la lateralidad cruzada

3 – Trastorno neurológico: Apraxia constructiva

Trastornos de la orientación y de la memoria espacial

Existen dos tipos distintos: La agnosia y la amnesia topográfica. La amnesia topográfica, según Morrow, Ratcliff, y Johnson (1985), se refiere a la dificultad de comprender, manipular y emplear marcas geográficas externas, asociadas con determinada posición espacial.

Trastorno de Lateralidad

Nuestro cerebro está subdividido en dos hemisferios, el derecho y el izquierdo. Mayormente, un solo hemisferio gobierna una gama de funciones y también la mayor parte del lado inverso del cuerpo; es decir, se da una prevalencia de uno de los hemisferios. Esto es lo que llamamos “lateralidad” o “lateralización”, la cual queda establecida alrededor de los cinco años de edad.

Podemos tener una lateralidad bien definida, de tipo homogénea u homolateral (ser diestro o zurdo), o una lateralidad no bien definida, de tipo heterogénea o cruzada, la cuál es considerada como un trastorno neurofisiológico.

Además, este trastorno se caracteriza por representar una dificultad en que las personas pueda definir la lateralidad derecha – izquierda, por una afección en la capacidad de percepción espacio-temporal, de comprensión, de concentración, capacidad analítica y de toma de decisiones.

Es importante diferenciar la Amnesia topográfica del trastorno de lateralidad, el cual es un trastorno neurofisiológico (del sistemas nervioso), no psicológico. Sin embargo, en este trastorno también se genera la desorientación espacial como síntoma.

Trastorno Neurológico: Apraxia constructiva

La apraxia es un trastorno neurológico, y se refiere a la dificultad para hacer movimientos coordinados, inclusive cuando la persona tiene la destreza y la intención de ejecutarlos, la apraxia tiene su origen como resultado de lesiones o daños cerebrales.

Para hablar de la apraxia, tipo constructiva, se requiere analizar a las habilidades visuespaciales, mediante las cuales logramos comprender el espacio que nos rodea (forma, tamaño, orientación y localización), y somos capaces de movernos dentro del espacio.

La apraxia constructiva o visoconstructiva, implica un déficit visuoespacial y constructivo. Es la alteración de la capacidad para construir en el espacio, generando incapacidad para reproducir dibujos o para ensamblar piezas bidimensionales o tridimensionales, dificultando la
realización de actividades como maquetas, rompecabezas, diseño de planos, construcción con cubos o la copia de un dibujo simple.

Detección:

Mediante las bases de la neuropsicología, el Psicólogo tratante seleccionará una batería de instrumentos adecuada, para poder medir los niveles de orientación espacial. Los tests empleados pueden ser:

A – «El Test de Laberintos de Porteus».

La prueba consiste en la resolución de laberintos ordenados en un modelo de dificultad creciente, la persona traza con un lápiz el camino desde la entrada hasta la salida cumpliendo consignas que permiten ubicarlo.

B – «Test BC – Batería para Conductores»:

Si bien es cierto, este test se aplica a conductores, encontramos la Escala «Direcciones», que mide la orientación espacial usando material gráfico. Para esta prueba, se requiere que la persona observe un círculo con 18 radios representados sobre él, los cuales están identificados por letras, para determinar posteriormente y con rapidez la posición relativa de uno de ellos.

C – «La prueba de lectura de mapas de Semmens»

En el cual, la persona evaluada seguirá las ubicaciones de un mapa desconocido.

D – «Test de Retención espacial de Benton»:

El cual evalúa la percepción espacial, la memorial visual y la habilidad visoconstructiva. Se muestra un grupo de láminas, y la persona evaluada, luego de un tiempo tiene que intentar reproducirlas.

Es importante tener en cuenta que las personas con amnesia topográfica tienen generalmente un óptimo desempeño en pruebas de discriminación visual.

E – «Batería Piaget – Head»:

Averiguar sobre la posibilidad del niño de orientarse en el espacio, mediante determinadas actividades (Organización del espacio gráfico, orientación sobre planos), implican organización espacial, y reconocimiento de coordinadas (derecha-izquierda, arriba-abajo).

Es necesario que en caso el Psicólogo(a) evaluador(a) tenga sospecha de un déficit en la capacidad de orientación espacial, y en caso se lleguen a identificar dificultades en los instrumentos aplicados, se emita un informe psicológico con las descripciones oportunas, y se realice una derivación a la especialidad de Neurología.

Tratamiento:

Para cualquiera de estos trastornos, o rasgos de los mismos, se sugiere un entrenamiento cognitivo, que cumpla con el objetivo de «restaurar el GPS cerebral»:

1 – Elaboración de mapas verbales, en dónde el propósito es entrenar al cerebro del paciente a formar mapas mentales.

2 – Estimular la organización espacial.

3 – Ejercicios que amplíen el rango de la capacidad de atención sostenida.

4 – Ejercicios de exposición, como salir a la calle a nuevas rutas, y situar diferentes puntos en referencia a uno mismo, trazando recorridos. Así como también, cambiar de sus rutas familiares, y tomar nuevos senderos.

5 – Ejercicios de entrenamiento en la capacidad de análisis visual dividiendo el todo en sus partes componentes. 

6 – Análisis y psicoterapia en base a las consecuencias socio-emocionales generadas por la dificultad en la orientación espacial.

7- Estimulación mediante juegos de mesa, como legos, rompecabezas, o juegos con objetivos de percepción y organización espacial. Los juegos de mesa ofrecen la posibilidad de crear pequeñas realidades donde los jugadores intervienen de manera directa y esto facilita la mejora de la orientación espacial.

8 – Recursos psicoeducativos virtuales, algunos videojuegos son representaciones realistas de ambientes rurales tridimensionales, en dónde los protagonistas deben ubicarse en diversos escenarios.

El Síndrome de la cabaña en tiempos de coronavirus

¿Qué es el Síndrome de la cabaña?

Antes de la aparición del COVID-19, ya se había mencionado al Síndrome de la Cabaña, pero nunca antes se había investigado tanto como ahora que el confinamiento ha sido masivo.

Un síndrome es el conjunto de síntomas cognitivos, emocionales y conductuales, generado por uno o varios eventos y/o circunstancias que impliquen un cambio en las condiciones de vida de las personas.

Una persona o un colectivo social con este síndrome presentan pensamientos catastróficos, ya que perciben como altamente peligrosa la exposición, ya sea mental (imaginaria) o real, al tener que salir de un espacio concreto (desconfinamiento), y en consecuencia, sienten un malestar significativo. Por este motivo, prefieren continuar recluidos en casa o en el espacio de cuatro paredes que perciben como su «Lugar seguro».

¿Cómo surge este término?

Tal cual su nombre lo indica, el «Síndrome de la cabaña» viene de la percepción de seguridad que otorga el permanecer encerrados en nuestras propias «cabañas». No se trata de un trastorno mental, ya que debido a sus características se categorizaría como un síndrome.

El origen de este término, tiene dos vertientes, cada una de ellas compuesta por grupos de trabajadores que pasaron largas temporadas resguardados dentro de chozas o cabañas (las cuales les servían de protección ante el clima, depredadores, etc.), en zonas lejanas a su hogar. La primera se remonta al siglo XIX, y se refiere a los buscadores de oro en EEUU. La segunda se remonta a los inicios del siglo XX, y se refiere a un grupo de exploradores destinados a trabajar en el polo norte. En ambos casos, al retornar a sus hogares, la mayoría de los trabajadores tuvieron dificultades para adaptarse a sus anteriores rutinas de vida, mostrando cierto rechazo a la civilización, ansiedad y otros síntomas que se atribuyeron al miedo a salir de casa. (BBC Mundo, 2020).

El Síndrome de la Cabaña y el COVID-19

La sintomatología percibida por los grupos de trabajadores mencionados previamente, coincide con los síntomas que experimenta la población mundial actual, ya que en ambos casos la lucha más importante esta direccionada a sobrevivir ante una situación adversa.

Es interesante analizar que inicialmente el hecho de tener que estar en confinamiento, generó que se experimentaran sensaciones de insatisfacción, aburrimiento, desosiego, necesidad de romper la rutina e irritabilidad en la mayoría de la población. (BBC Mundo, 2020).

Actualmente la causa principal de este síndrome es el miedo a contraer el virus, hasta cierto punto este miedo puede considerarse adaptativo ya que nos mantiene alerta para sostener conductas que fomenten la higiene y salud. Sin embargo, este miedo se podría convertir en desadaptativo al momento de tomar ciertas decisiones que limiten nuestras experiencias de contacto social, académicas, laborales, de exploración y pasatiempos.

Estar encerrados por mucho tiempo en un mismo lugar, genera que, como mecanismo de adaptación, seleccionemos de nuestra mente, todas las cosas buenas de permanecer ahí, empleando auto-afirmaciones como: «Acá estoy a salvo», «Nada malo puede pasarme estando en este espacio». Y lo hacemos de una forma repetitiva y constante, así como también, filtramos todos los argumentos negativos del riesgo que implicaría salir de casa.

Así mismo, cuando van pasando los meses, se origina el acostumbramiento a espacios reducidos, y la adaptación a la nueva rutina de vida, es entonces cuando el pensar en la libertad de movilización se convierte en el problema central.

Esta pandemia ha confinado a la población mundial, y de cierto modo el hogar se ha transformado en un espacio de resguardo y seguridad. En esta situación actual, los argumentos de no salir de casa, tienen un sustento de protección real, que es validado por la sociedad.

El Síndrome de la cabaña en las cárceles y hospitales

Antes de la pandemia COVID-19, ya se había analizado el Síndrome de la cabaña en casos de personas que habían tenido que estar recluidas por un tiempo considerable, como por ejemplo, en convictos que estaban por recuperar su libertad y en pacientes de hospitales que estaban por ser dados de alta, o que ya se encontraban en casa, pero continuaban arrastrando los síntomas.

Algunos de los principales temores en convictos o ex convictos, se centran en la reinserción social, en el riesgo de volver a delinquir por escases económica, por retornar a una familia disfuncional, por recaer en el abuso de sustancias, etc. Mientras que, para las personas que son dadas de alta en los hospitales, se encuentra el temor a reincidir en algunos síntomas de la enfermedad previamente detectada, angustia por no tener a disposición al personal de salud para controles constantes, como a los que estaban acostumbrados, entre otras.

¿Qué nos hace más vulnerables a este síndrome?

Este síndrome puede ser desarrollado mayormente en personas que hayan tenido dificultades previas a nivel emocional, especialmente aquellas centradas en la percepción de estímulos ansiógenos, tales como: El trastorno de Ansiedad Generalizada, Agorafobia, Misofobia o fobia a los gérmenes, Trastorno obsesivo compulsivo, especialmente el de tipo contaminación (Hace referencia a la obsesión por la limpieza o por la higiene personal). 

Genéticamente, se podría considerar a personas con neuroticismo (predisposición a vivenciar emociones desagradables).

También es importante resaltar que aquellas personas que estén haciendo una cuarentena estricta, y que no hayan salido de casa desde que la pandemia inició, tengan una mayor probabilidad a desarrollar el síndrome de la cabaña.

Por último, este síndrome tendría mayor oportunidad de desarrollo en personas que hayan sufrido de COVID-19, o que hayan tenido alguna pérdida familiar, esto podría verse asociado a un cuadro depresivo – ansioso.

¿Cuáles son los síntomas?

Sintomatología a nivel cognitivo: Pensamientos catastróficos, aparecen anticipaciones relacionadas con la posible aparición de una crisis de ansiedad. Así como también, pensamientos intrusivos (Ideas o imágenes no deseadas que aparecen de manera espontánea, pensamientos desagradables involuntarios y obsesivos).

Sintomatología a nivel fisiológico: Respiración rápida y sensación de ahogo (hiperventilación), sudoración, aturdimiento, mareos, taquicardia (frecuencia cardíaca acelerada), entumecimiento, hormigueo o temblores en las extremidades, escalofríos, enrojecimiento, malestar estomacal.

Sintomatología a nivel conductual: Prevalece la evitación al estímulo temido (salir de casa, contacto social presencial).

Sintomatología a nivel emocional: Irritabilidad, nerviosismo, angustia, sensación de pérdida de control, apatía (falta de motivación y de entusiasmo ante cualquier estímulo externo), agotamiento (sensación de cansancio), dificultades para concentrarse, insomnio (dificultad para conciliar el sueño), o alguna otra alteración en el estado de sueño.

¿Cuál es la diferencia con la Agorafobia?

Es importante diferenciar al Síndrome de la cabaña, con el Trastorno de Agorafobia, este último resulta ser una de las fobias más comunes.

Los síntomas típicos de la agorafobia comprenden el miedo a: Salir de casa solo, a las multitudes o esperar en una fila, a los espacios cerrados, como cines, ascensores o tiendas pequeñas, espacios abiertos, como estacionamientos, puentes o trenes, y a usar el transporte público, como autobuses, aviones o trenes.

Mientras que, en el síndrome de la cabaña aparece el temor a salir de un espacio en el que se permaneció por mucho tiempo para evitar una consecuencia negativa pero probable, como el contagio del virus; el mayor temor de una persona con Agorafobia, es el encontrarse en espacios abiertos en dónde hayan varias personas, y se pierda el control de lo que pueda suceder en situaciones que, por su propia naturaleza, no coinciden con el malestar.

A pesar de las diferencias entre ambos, los síntomas de este síndrome, podrían volverse más crónicos y desarrollar un trastorno por agorafobia. A continuación, se coloca un cuadro comparativo entre ambos:

¿Cómo afrontar este síndrome?

Por lo general, el síndrome de la cabaña debería desaparecer o al menos disminuir por sí mismo con el tiempo, a medida que la situación externa se normalice o se adapte a una nueva condición.

De todas maneras, se plantean las siguientes sugerencias:

-Reconocer la ansiedad, y los factores desencadenantes frente a este tema.

-Llevar un registro de pensamientos (tipo diario), para identificar los de tipo catastróficos, y posteriormente poder cuestionarlos.

-Elaborar un nuevo patrón de gestión individual, en base a sus propias características, identificando necesidades y recursos.

-Identificar los miedos, y empezar a exponerse a estos, en un inicio de forma imaginaria, y paulatinamente de forma presencial. Esto para poder afrontar los miedos, sin necesidad de evadirlos, esta estrategia permitirá que las personas corroboren por sí mismas que la intensidad de muchos temores no es congruente con la vivencia real.

Dichos aspectos se vinculan a un proceso de re-aprendizaje, en donde es importante considerar que todas nuestras emociones son adaptativas, y que podemos transformar el miedo en valentía.

En caso que los síntomas sean muy intensos, lo sugerible es asistir a terapia psicológica, especialmente para tener un abordaje centrado en la Terapia Cognitivo Conductual.

Bibliografía

American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5ª ed.). Washington D. C.: American Psychiatric Association.

BBC Mundo. (2020). Obtenido de https://www.bbc.com/mundo/noticias-52091584

Clark, D. M. (1989). Anxiety states: panic and generalised anxiety. In K. Hawton, P. M. Salkovskis, J. Kirk Y D. M. Clark (Eds), Cognitive therapy for psychiatric problems: a practical guide. Oxford: Oxford University Press.

CLEPTOMANÍA. ROBAR PARA SENTIR

Hace unos días, empecé a buscar una serie nueva en Netflix, y encontré «Trinkets», que trata de un grupo de adolescentes que se conocen en terapia grupal «Ladrones anónimos», que brinda tratamiento a personas diagnosticadas con cleptomanía. La cleptomanía es un trastorno psicológico del grupo de trastornos del control de los impulsos, una persona con cleptomanía reúne la siguiente sintomatología: Obsesiones (pensamientos o imágenes intrusivas), compulsiones, ansiedad extrema, impulsividad, inadecuada regulación social.

Me resulta muy interesante analizar esta serie, ya que estos casos no son muy comunes en la consulta privada porque la mayor parte de ellos se descubren al cometer el acto delictivo y son derivados a terapia psicológica del estado por asuntos legales.

Esta serie está basada en la novela «Cleptómanas» de Kirsten «Kiwi» Smith (2013), quien describe la vida de tres adolescentes, Tabitha, Elodie y Moe, quienes inician un proceso de introspección y de apoyo grupal por tener conductas de cleptomanía.

Revisando investigaciones de estudios de casos con cleptomanía, se han identificado reacciones cíclicas, las cuáles grafiqué de la siguiente manera:

Se trata de un círculo vicioso, en dónde el robo se convierte en un canal de escape a la realidad vivenciada por las personas con cleptomanía. Por ejemplo, en el caso de Eloy, el personaje protagonista de la serie, quien tuvo que lidiar con la experiencia traumática de perder a un ser amado.

«La primera vez que robé fue por accidente. Salí de la tienda con un paquete de caramelos Starbust en la mano que había olvidado pagar. Mi madre ya llevaba meses enferma y aquel día estaba de mal humor. Podría haber vuelto a la tienda pero sentí que merecía un regalo, un obsequio, algo bueno, porque si existen unas fuerzas que deciden llevarse a la gente al azar, también debería haber fuerzas que decidieran dar cosas gratis al azar». Fragmento extraído del libro «Cleptómanas» de Kirsten «Kiwi» Smith (2013)

Se recurre al robo como canalizador de emociones negativas, como si luego de caminar largo rato en el desierto se pudiese beber un poco de agua. Y es justamente esa sensación «revitalizante», la que genera la adicción a este comportamiento. Sienten ansiedad antes del robo, la cual se va transformando en excitación, alivio o placer durante el mismo.

En este contexto, la mayor parte de las veces, la acción de robar no es planificada, ya que corresponde a un momento de arrebato. En dónde a más compleja sea la sustracción del bien(es) sin ser descubierto(a), mayor dificultad para resistirse al impulso.

Es cierto que, una vez cometido el robo baja la intensidad de la ansiedad o del malestar en general, en el transcurso de un breve tiempo, aparecerá una sensación de culpa por no haber ganado la lucha para oponerse al impulso, por haber vuelto a incurrir, en algo que se sabe, está mal. Así como una sensación de vergüenza y miedo.

«El problema de recurrir a la cleptomanía para aliviar tus problemas es que necesita ser activada una y otra vez». Fragmento extraído del libro «Cleptómanas» de Kirsten «Kiwi» Smith (2013)

Estos objetos hurtados no suelen ser elegidos por su costo o por su prestigio de marcas, en algunos casos aquello que se roba es algo simbólico a una necesidad o carencia netamente emocional.

Independientemente del valor económico, en un caso de cleptomanía está en juego el valor emocional, me refiero a la vinculación que se forja con el objeto robado, que viene a ser como un reconocimiento, un premio a la astucia, al no dejarse descubrir, al poder engañar, al poder controlar.

«Las razones por las que hurtamos son diversas, pero todas tienen en común la euforia que siente un adicto al tomar su dosis de droga… Para algunos de nosotros el hurto está motivado por la pérdida. Cuando perdemos a una persona, el puesto de trabajo, los ingresos… sentimos un vacío interior, y robar lo llena. Para otros, robar es un acto de rebeldía contra un mundo que no podemos controlar». Fragmento extraído del libro «Cleptómanas» de Kirsten «Kiwi» Smith (2013)

La persona con cleptomanía es consciente de que robar es una acción negativa, ilegal, rechazada socialmente, etc. por lo que la experiencia le parece incongruente consigo mismo (ego-distónica) (APA, 1995). Aún así, es probable que cada vez la persona busque condiciones más extremas para efectuar el robo, ya que esta conducta se va convirtiendo en su principal mecanismo de alivio a la activación interior generada por el malestar inicial.

«Al tener un mal día, me daba un premio yendo a una tienda a robar algo. Eso era lo que me daba la felicidad». Fragmento extraído del libro «Cleptómanas» de Kirsten «Kiwi» Smith (2013)

Pero, ¿Qué ocurre con los objetos robados? Con frecuencia no los utilizaran, los acumularan en un rincón del armario o se desharán de ellos, regalándolos o votándolos. Esto porque lo que realmente les importa es el proceso del robo, no la permanencia del objeto.

Respecto al curso de la cleptomanía, existen tres modalidades: La esporádica, en dónde suelen darse episodios breves con procesos de remisión, la episódica, en dónde los periodos de robo y remisión son más extensos, y la modalidad crónica. APA (1994).

En las sesiones de terapia es necesario ayudar al paciente a identificar las causas que se ocultan tras el acto de robar para poder neutralizarlas. Tomando en cuenta que a menudo personas con este diagnóstico presentan alteraciones en sus relaciones interpersonales, por lo que no cuentan con redes de apoyo estables.

Grant, Suck y Grosz (2003), establecen que el robo puede desencadenar problemas legales, arrestos, multas, sanciones. Hecho que incrementa sus síntomas depresivo – ansiosos, la culpa y la humillación.

Todas las explicaciones acerca del robo, independientemente del punto de fijación, nos hablan acerca de una expresión de necesidades infantiles no satisfechas, además de la evitación del dolor y la gratificación de los impulsos.

Otras teorías afirman que la conducta de hurto es una reacción a un profundo sentimiento de inferioridad, lo que le otorga a la persona una autoimagen momentánea de «fortaleza».

Grant propuso recientemente que el modelo de la conducta adictiva puede ser apropiado para los individuos con cleptomanía, por la compatibilidad e intensidad en algunos síntomas.

También se ha considerado a la cleptomanía como una forma de expresión de la agresividad interna. (McElroy et al., 1991b).

Los psicoanalistas interpretan el síndrome como un reflejo de una defensa inconsciente del ego contra la ansiedad, los instintos o deseos prohibidos, los conflictos no resueltos. Se le atribuyó un significado simbólico al acto en sí mismo, al objeto robado y a la víctima del robo.

Otros autores, han considerado esta conducta como una forma de auto-punición, castigo generado por las emociones que aparecen posterior al robo, o mediante una búsqueda de castigo externo mediante la humillación y demás riesgos.

«Algunos robamos porque nos parece una compensación justa ante lo mucho que hemos perdido». Fragmento extraído del libro «Cleptómanas» de Kirsten «Kiwi» Smith (2013)

La psicopatología más asociada a la cleptomanía son los trastornos de personalidad, depresivos, ansiosos, trastornos de la conducta alimentaria, trastorno obsesivo compulsivo, de acumulación, y con las disfunciones sexuales. Hudson y Pope (en Dannon et al.,2006).

La Terapia Cognitivo Conductual «TCC», suele ser una de las alternativas con mayor evidencia científica de eficacia, algunas de las actividades a desarrollar en las sesiones son: Llevar un diario que registre las principales experiencias y emociones percibidas con el objetivo de llegar a identificar los factores desencadenantes. identificar actividades placenteras que sean saludables, proveer de formas alternativas de satisfacción, deshacerse o destruir los objetos robados.

También se reconoce con un alto grado de efectividad la técnica de sensibilización conversiva, en la que se ayuda al paciente a visualizarse en la escena del robo, pero centrándose en consecuencias negativas, como por ejemplo la humillación social de ser descubierto. Así mismo, una de las técnicas más usadas es la desensibilización sistemática, en dónde mediante ejercicios de respiración y relajación el paciente imaginará que atraviesa por los episodios de impulsividad al robo, frenándolos mediante la reducción de los factores estresores.

Existen otras técnicas parte de la TCC, como la terapia de aversión, en la cuál se entrena al paciente a ejecutar técnicas levemente molestosas, incómodas, o hasta dolorosas, como por ejemplo, aguantar la respiración hasta que cese el impulso de robar.

En este tipo de casos es muy recomendable la terapia grupal, porque al escuchar relatos de personas con pensamientos similares, la sensación de culpa se reducirá.

BIBLIOGRAFÍA:

American Psychiatric Association. (1995). Diagnostic and statistical manual of mental disorders: dsm iv. Washington, DC: American Psychiatric Association

Fenichel O. (2009) Teoría Psicoanalítica de las Neurosis. Editorial Paidos. México

Fishbain DA. Kleptomania as risk-taking behavior in response to depression. Am J Psychother 41 (4):598-603, 1987.

Grant, J.E., Suck, W.K., Grosz, B.A (2003). Perceived stress in Cleptomania.
Psychiatric Quarterly, 74 (3), 251-258.

Grant JE. Understanding and treating kleptomania: new models and new treatments. Isr J psychiatry relat sci 43 (2): 81-87, 2006.

McElroy SL, Pope HG, Keck PE, Hudson JL, Phillips KA, Srtakowski SM. Are impulse-control disorders related to bipolar disorder? Copmr Psychiatry 37: 229-240, 1996.

McElroy SL, Pope HG, Hudson JI et al. Kleptomania: a report of 20 cases. Am J Psychiatry 1991b; 148: 652-657

Smith, K. (2019). Cleptómanas. Editorial Nube de Tinta. Chile

Turnbull JM. Sexual relationships of patients with kleptomania. South Med J 80 (8):995-998, 1987.

39 Kilos: Una mirada a su espejo

A mediados de la cuarentena, decidí iniciar una investigación sobre la perspectiva de las personas con un trastorno de la conducta alimentaria, ya fuese en desarrollo, en curso o en estado crítico.

Los trastornos de la conducta alimentaria se caracterizan por una conducta alterada respecto a la ingesta de alimentos y/o al control excesivo respecto al peso corporal. Son perjudiciales para la salud de la persona, sus emociones y sus relaciones interpersonales.

Revisando apuntes pude analizar todos y cada uno de los casos que había tenido hasta la fecha, ya fuese con un diagnóstico de anorexia, bulimia, atracones, o algún cuadro mixto. Lógicamente, y como ya se ha probado con muestras mucho mayores existen patrones de conducta evidentes, por lo que me centré en uno no tan estudiado a la fecha, que considero merece mayor detenimiento, me refiero al poder de influencia que ejerce en estos trastornos el círculo de «apoyo» de las redes sociales.

Punto de inicio:

Decidí tomar en cuenta la forma en la que mis pacientes me contaron que podían ponerse en contacto con estos grupos virtuales, e inicié ingresando a siete grupos, algunos por Whatsapp, otros por aplicaciones más directas, de las cuales mantendré el anonimato.

Para ingresar a estos grupos, creé un seudónimo: «Raquel», y toda una historia tras ella, «16 años, estudiante del último año escolar, estructura familiar, etc.» ¿Por qué creé esta historia? Porque todos los grupos, aunque algunos más exigentes que otros, me pedían los datos. A esto tuve que agregarle una talla 1.60, y un peso de 42 kilos, ya que eran las preguntas base, para analizar mi ingreso.

Resultó ser todo un proceso de postulación, el «currículum» básicamente era definido por el tipo de trastorno que tenías, por el peso y la meta a la que querías llegar. A más alta la meta, más oportunidad de ingreso.

Hubo algunos grupos, en los que los filtros eran demasiado estrictos como para poder arriesgarme a pasarlos, por ejemplo, solicitaban una videollamada, o una fotografía haciendo determinados ademanes, o cosas muy denigrantes, como por ejemplo, escribir en un cartel: «Soy una obesa», o dejar un audio haciendo el sonido que hacen algunos animales, como una vaca, o un cerdo.

Estaba muy sorprendida y recién era el inicio, especialmente muchos adolescentes accedían a los pedidos, y de pronto, mi celular comenzaba a llenarse de imágenes, videos y audios, que ocultaban una desesperación abismal.

Análisis de los TCA:

Antes de continuar analizando la influencia de los grupos virtuales para fomentar las conductas en los Trastornos de la conducta alimentaria «TCA», es importante conocer más sobre los síntomas, características, y tipologías.

Existen tendencias significativas en las personas diagnosticadas con cualquiera de los «TCA», a presentar las siguientes características previas al desarrollo del trastorno:

A nivel individual: Baja autoestima, perfeccionismo, constantemente enfocadas en la exigencia, patrones de conducta rígidos, poca flexibilidad mental, necesidad de control, dificultades para tolerar la frustración, impulsividad, ansiedad.

A nivel familiar: Ambiente familiar disfuncional, problemas en la relación con la madre, dinámica familiar excesivamente controladora, exigente y de muy altas expectativas, padres ejerciendo un estilo de crianza sobreprotector, antecedentes familiares.

Los trastornos de la conducta alimentaria «TCA» pueden ser de diversos tipos, acorde al Manual diagnóstico DSM-V:

Trastorno de Anorexia nerviosa:

Existe una autopercepción distorsionada, esto quiere decir, que por ejemplo, la persona con anorexia se mira al espejo y su reflejo le indica un mayor peso que el que realmente tiene. Por esta grave dificultad para reconocer su imagen corporal, la persona reduce y restringe la ingesta de alimentos, lo que conlleva a una pérdida considerable de peso. En este cuadro se tiene un gran miedo a ganar peso, y los pensamientos obsesivos giran entorno a esto. Pueden existir conductas de ayuno, ejercicio excesivo, episodios de atracones, seguidos de purgas (vómito provocado, uso de laxantes, diuréticos, etc).

Trastorno de Bulimia:

Se presentan episodios recurrentes de atracones. Un atracón es ingerir una cantidad excesiva de alimentos, usualmente de forma rápida. Seguido a ello, aparece la sensación de «pérdida de control», lo que lleva a la persona a tener acciones compensatorias para contrarrestar lo que ingirieron, recurriendo a distintos medios de auto-purgación, o a ayunar al día siguiente. Todo esto esta acompañado de una excesiva preocupación por el peso.

Trastorno por Atracones:

Se caracteriza por episodios recurrentes de atracones. Tal cual se les describió líneas arriba. La persona continua comiendo a pesar de no tener hambre, y por el contrario, percibe una sensación de desagrado e incomodidad por sentirse llena. En estos casos se remarca la sensación de culpabilidad.

Dentro de los grupos:

Casi seis meses en estos grupos, tras varios episodios de abandono o despido, ahora puedo detallar lo encontrado:

SENTIDO DE PERTENENCIA:

No parecen ser grupos compuestos por personas extrañas, ellas arman una especie de hermandad, participan constantemente, agradecen por la existencia del grupo.

Han creado una especie de leyenda, en dónde las diosas Ana y Mia, son una especie de representaciones a la anorexia y bulimia, respectivamente. Y ellas hacen «sacrificios alimenticios», en nombre de cada una de ellas.

Estos grupos podrían reflejar en los participantes una sensación falso positiva, de facilidad de autoexpresión (libertad para hablar de lo que les sucede sin censuras), de catarsis y de apoyo social.

CONFIANZA A CIEGAS:

Se cuentan sus problemas del día a día usualmente de forma impulsiva, a penas ocurren, o mientras están sucediendo. Y los consejos que se brindan prácticamente giran en torno a una especie de auto-castigo con la alimentación.

  • Raquel: «Mi enamorado terminó la relación».
  • Participantes de los grupos: «Deja de comer de inmediato», «Enciérrate en tu cuarto y no bajes a cenar», «Tienes el motivo perfecto para aumentar los kilos que quieres bajar».

SE CONDICIONAN ENTRE SÍ:

Hay retos constantes, muchos de ellos pueden ser cuantificados, por ejemplo, reducir su peso y mandar una foto de la balanza, concursar en carreras para ver quien baja de peso más rápido.

Al lograr los retos, reciben alabanzas y reforzadores positivos, y cuando no los logran, son castigadas, muchas veces eliminadas de los grupos más severos. O se aconsejan sobre formas autolesivas, como cutting (cortarse a sí mismas), entre otras.

Muchas recurren a los grupos a contar que, los padres, familiares, pareja, amigos se han dado cuenta, y que, están tomando medidas, o comparten lo que discuten en sus sesiones psicológicas, obteniendo la respuesta inmediata de los demás, que sugiere fortaleza, algo así como: «No abandones la causa, tu puedes, no dejes que te controlen».

OBSESIONES COMPARTIDAS:

ASPECTO FÍSICO: Presentan compulsiones tipo comprobación como mirarse al espejo constantemente, probarse ropa de tallas menores, tomarse las medidas con el cinturón, pesarse más de 5 veces al día.

Comparten entre sí, «Thinspo» y «Thinspiration» que son imágenes de personas excesivamente delgadas. Así como también, aplicaciones que calculan las calorías, o que monitorean actividad física.

ALIMENTACIÓN: Ya sean episodios restrictivos, en dónde al no comer, tienen una sensación de hambre constante, o sean episodios de atracones. Se la pasan pensando en la comida, en las calorías, en el proceso digestivo.

PROTEGER SU SECRETO: Se preocupan porque los demás no se den cuenta de las dificultades que presentan respecto al hábito alimenticio. Pueden esconderse tras muchas capas de ropa, evadir la interacción con familiares y amigos, especialmente los momentos en dónde se supone compartan alimentos en público, como el desayuno, almuerzo, cena, cumpleaños, salidas a restaurantes, etc. Existe una fuerte negación ante la enfermedad, hablan de las secuelas como «caerse el cabello», «interrupción de la menstruación» (amenorrea), entre otras, de una forma normalizada, minimizando los riesgos.

RITUALES: Adoptan ciertos rituales rígidos respecto a la forma en la que cortan los alimentos, se llevan el bocado a la boca, esconden la comida, o rituales sobre la forma en la que se purgan.

INFORMACIÓN Y TIPS:

Es importante tener en cuenta que, al hablar de pensamientos obsesivos, tenemos a personas que le dedican la mayor parte de su tiempo a pensar, buscar información, compartirla, etc. sobre su TCA, alimentación, nutrición, dietas, etc.

Algunos de los consejos que logré extraer de los grupos:

  • «Si te da hambre coloca un cubo de hielo en tu boca, si puedes que este hecho de agua con té, para que te deje con algún sabor. La sensación de frío te distraerá».
  • «Mastica lento, se cansará tu maxilar, y podrás tener otro motivo para no comer».
  • «Juega con la comida, organízala como un juego de Tetris, de tal forma que, puedas esconderla y camuflarla en el mismo plato».
  • «Habla mucho en las horas de comer, y cada que tengas que llevarte un pedazo de comida a la boca, asegúrate que alguien te vea, para que, no digan que no comes».
  • «El proceso de digestión demora de 3 a 4 horas, por lo que, si comiste más de lo planeado, tienes esa cantidad de tiempo para poder vomitar, si te demoras más, será muy tarde».
  • «Compra ropa de tallas menores, entonces será todo un reto para ti, porque querrás usarla».
  • «Llevó pequeñas pesas en la ropa interior cuando voy al médico, para que, mi peso sea más elevado».
  • «Si vas a vomitar, alista papel porque vas a tener que hacerlo varias veces, y tendrás que ir limpiando tus dedos, humedece tus dedos para que no te lastimes la garganta, pon música antes para que no te escuchen».

Al sonar a testimonios de experiencias alcanzadas, lamentablemente, estos «consejos» podrían generar una fuerte influencia persuasiva en las personas que ya tienen un desorden alimenticio.

En el consultorio:

Me ha servido de mucho poder ver a través de los ojos de «Raquel», la forma de interacción de personas con algún TCA.

Al hacer un abordaje de casos de esta temática, es indispensable contar con el acompañamiento de un(a) Nutricionista, y de un Psiquiatra. Y mantener comunicación constante con los mismos, esta tríada será de gran ayuda para validar los progresos o retrocesos de cada caso.

La terapia familiar también se vuelve en un pilar necesario para poder fomentar la contención emocional, mejorar los canales de comunicación, ayudar en procesos de observación, sin caer en el control. Esto a menos que, la persona haya desarrollado problemas orgánicos que la lleven a la necesidad de un internamiento hospitalario.

Por todo lo señalado, considero muy importante, poder conocer las fuentes de apoyo del paciente, especialmente si se trata de estas redes de apoyo virtual. Porque si eres psicólogo, créeme, mucho de lo que trabajes en consulta, corre el riesgo de ser distorsionado por estos grupos, disminuyendo el valor terapéutico, ya que su principal objetivo es el de reforzar las conductas patológicas propias de la enfermedad.

Este artículo «39 kilos», está dedicado a Antonella, aunque nunca lo sepa. Se trata de una adolescente de tan solo 15 años, a la que pude leer en varias oportunidades, ya que participaba activamente en la mayor parte de chats. Antonella tuvo que ser hospitalizada por riesgo de muerte, al llegar a pesar 39 kilos, midiendo 1.58. Espero de corazón se encuentre totalmente fuera de estos grupos, y cada vez más cerca de su rehabilitación. Al igual que las 312 personas que participaron en estos grupos, mientras yo, a través de la pantalla, trataba de entender. Entender, para ayudar.

Alicia en el diván

«Cuando el día se convierte en la noche y el cielo en el mar, cuando el reloj golpea fuerte y no hay tiempo para el té; y en nuestra hora más oscura, antes de mi rima final, ella volverá a casa al País de las Maravillas y hará retroceder las manecillas del tiempo» – Gato de Cheshire

Dedicado a: Romina L. N. H

Había una vez, una blogger que mientras estaba descansando fue absorbida por un huracán inmenso, y mientras se encontraba girando, cansada de luchar, se dejó llevar, puso algo de música, cerró los ojos, y volvió a Alicia, uno de sus libros surrealistas favoritos en toda la vida, dándose cuenta que el viaje más intenso, a partir de ese momento, era hacia adentro.

No había más tiempo, pensó, y a pesar del cansancio que le causaban tantas vueltas en el huracán, tan solo necesitaba escribir.

Puedes leerla, y pensar que lograrás comprenderla, pero créeme la verdad está entre líneas, las cuales solo aquel que se encuentre en medio de un desastre natural podrá descifrar.

Alicia en el país de las maravillas, será mi metáfora en esta historia, aunque claramente esto no sería posible sin el equilibrio perfecto de Lewis Carroll al mezclar la realidad con la fantasía.

Algunos autores consideran que el capítulo en el que Alicia cae a lo profundo de la madriguera, representa la puerta de ingreso al mundo del subconsciente.

ALICIA

Alicia es una niña – adolescente, a veces lo quiere todo responsabilizando a los demás, otras veces juega a asumir cada uno de sus pasos, vayan hacia adelante, o la hagan retroceder.

Incomprendida por los adultos que congelaron a su niño interior, no escucha consejos, rompe reglas, quiere trascender, ella no vino a este mundo a hacer lo que los demás le dijeran, o a lo que algunos llaman «Cumplir con su destino». Uno de sus mayores temores, es convertirse en adulto, y perder a su niña interior.

Con las emociones a flor de piel, por momentos se llena de tanta tristeza que inunda todo lo que tiene al rededor, incluso a sí misma. Por otros momentos, se llena de alegría, tanto como para sentarse a tomar una taza de té con seres extraños, observando con los ojos grandes, llenos de curiosidad.

Alicia reflexiona sobre las huellas que sus zapatos han ido trazando, y se cuestiona por las figuras que ha dibujado en su camino. No sabe hacia dónde ir, encuentra muchas flechas con direcciones opuestas, y está dispuesta a tomarlas todas al mismo tiempo, no quiere perderse de nada.

El tiempo no es un problema, piensa, si este no era el camino, daré media vuelta. El problema es detenerse, estancarse, por eso no para.

Vive el presente, observa, toca, huele, respira, siente. Cada que se encuentra con una criatura diferente, logra caracterizarla en su mente de una forma tan pintoresca, y a la vez tan clara.

  • Alicia: «No sirve de nada volver a ayer, porque entonces era una persona diferente», «¿Quién en el mundo soy yo? Ah, ese es el gran rompecabezas».

Curiosa, ingenua, atrevida, suspicaz, de silueta blanca y negra, dicotómica, o lo tiene todo, o no quiere nada. Niña, caprichosa, sabia, niña feliz, niña triste, niña que se pierde, niña que se encuentra. Adolescente que busca el equilibrio, y que desea vivir en justicia.

De pronto el mundo adulto se abre de un portazo frente a ella, entonces Alicia cierra los ojos un momento, y cae por la madriguera, iniciando una aventura que mezcla la fantasía y el sin sentido.

Los dilemas de Alicia podrían ser representados por el «Yo». Acorde a Freud, el «Yo» se remonta a la infancia, y hace referencia a todo aquel aspecto que sea moralmente correcto, bien visto socialmente y que de alguna manera ayude a la persona a controlar el ello con acciones bien vistas, además de servir como escudo y defensa al ambiente en el cual estamos expuestos. Sabater (2017).

CONEJO BLANCO

La aparición de este personaje retrata en milésimas de segundos, su personalidad. Estricto, parametrado, de orejas largas pero pobre escucha. Trae un reloj consigo todo el tiempo, mientras repite: «Es tarde ya….»

El conejo del reloj grande se encuentra fijado en el tiempo, sin embargo, vive en el futuro, y ha olvidado el hoy.

Conejo blanco, paranoico, obsesivo, desconfiado, sensato, responsable, personaje que a pesar de traer el reloj, intervino como una estrella fugaz en las reflexiones de Alicia. En una de estas pocas interacciones con Alicia, el conejo blanco, le responde de la siguiente manera:

  • Alicia: «Cuánto tiempo es para siempre?»
  • Conejo blanco: «A veces, un segundo».

Señor conejo, por momentos tan preciso con el tiempo, por otros momentos, tan atemporal. El temor de llegar tarde, aunque no comprendemos a dónde va con tanta prisa, nos llena de angustia, y mientras leemos el cuento, los fieles seguidores, realmente llegamos a desear con todo el corazón que llegue a tiempo.

  • Conejo blanco: «¡Llego tarde, llego tarde! ¡Para una cita muy importante! No hay tiempo para decir «hola, adiós», ¡llego tarde, llego tarde, llego tarde!». 

El Conejo blanco podría representar el «Superyó». El cuál es descrito por Freud, como aquel comportamiento heredado por una serie de reglas, generadas por el contexto sociocultural en donde crecemos, asimismo, este cumple las funciones de ser la contraparte del ello, dado que esta faceta lo que busca es velar por un cumplimiento óptimo de las normas y tener un
estricto seguimiento de la moral. Sabater (2017).

GATO DE CHESIRE

Uno de mis personajes favoritos, el gato visible – invisible, siempre sonriente (Aun cuando no se le ve, se puede escuchar- leer su risa).

El gato de Chesire es como un truco de magia, aparece para confundirte y desaparece para hacerlo aún más. Se desintegra de a pocos mostrando partes de su cuerpo de forma aislada, cada que quiere, aunque otras veces lo puede hacer de golpe. Impredecible, impulsivo, de colores, transparente.

Sus respuestas son encrucijadas, como su sonrisa en plena oscuridad. Vive el hoy, sin importar el mañana.

  • Gato de Chesire: «Siempre llegarás a alguna parte si caminas lo suficiente», «¿Cómo huyes de lo que hay dentro de tu cabeza?», «La imaginación es la única arma en la guerra con la realidad», «Si vas a llegar a la cima, agarra esta roca, y agárrate a ti mismo», «Qué bien te ves cuando te vistes de furia. Tus enemigos son afortunados de que tu condición no sea permanente. Tú también tienes suerte. Los ojos rojos le sientan bien a tan pocos», «Bueno, algunos van por aquí y otros por allá. Pero en cuanto a mí, personalmente, prefiero el atajo».

El gato de Chesire podría representar el «Ello». El cuál es descrito por Freud, como todo aquello que se basa en los rasgos de conducta primitiva, ya que se rige por la búsqueda de obtener placer inmediato, causante de la conducta en los primeros años de vida, y siendo la causa de lucha interna dado que es raíz de nuestra esencia y esta se encuentra presente a lo largo de nuestra existencia. Sabater (2017).


«Cuando hayas entendido esta escritura, tírala. Si no puedes entender esta escritura, tírala. Insisto en tu libertad.» – Gato de Cheshire 😉


REFERENCIAS:

Carroll, Lewis. Alicia en el país de las maravillas. Dautremer, Rebecca (il.). 2ªed. Madrid: Edelvives, 2011. 137 p. ISBN: 978-84-263-7969-6

Sabater, V. (2017). La teoría del inconsciente según Sigmund Freud. Obtenido de: La teoría del inconsciente según Sigmund Freud: https://lamenteesmaravillosa.com/teoriainconsciente-segun-sigmund-freud

Hipocondría: Enfermedades imaginarias

«Doctor: Las hipocondrías, las falsas y las verdaderas, nos enseñan a conocer a nuestro prójimo y algo, no excesivamente, a conocernos a nosotros mismos, doctor. Un hipocondríaco es un enfermo, falso o verdadero, hipersensible que siempre está alerta, agresivo y temeroso al mismo tiempo, porque desconfía del mundo y de sí mismo».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

En estos tiempos de pandemia, han incrementado considerablemente los casos con diagnóstico de hipocondría / hipocondriasis, o como se le denomina actualmente según el Manual Diagnóstico DSM V: Trastorno de ansiedad por enfermedad «AS».

Se trata de un miedo irracional a estar enfermos, miedo sobre cual terminan girando sus vidas. En estos pacientes el miedo a contraer el Coronavirus es significativamente mayor al de la la población en general.

Hay que tener en cuenta que, existen distintas variables en esta situación, ya que el abordaje difiere en base al análisis de cada caso, en donde bajo este contexto, se podrían presentar los siguientes casos:

– Paciente que fue diagnosticado con este trastorno previamente al desenlace de la pandemia, o que, a pesar de no haber llegado a tener un diagnóstico, se identifica durante la recopilación de antecedentes que la hipocondría ya tenía un desarrollo previo.

– Paciente en el que se empiezan desencadenar los síntomas de hipocondría a raíz de las experiencias personales, sobreinformación y el miedo colectivo que trae consigo la pandemia.

Por todo lo señalado, considero importante darle un mayor estudio a este fenómeno. A continuación, se mencionan los criterios de diagnóstico (DSM-V), acompañados de un análisis detallado:

A. Preocupación por padecer o contraer una enfermedad grave.

«No me puedo concentrar en nada más que en mi dolor de estómago», «Mi dolor de cabeza podría tratarse de un tumor», «Basta con que tenga un síntoma de gripe, para que me aísle, pensando que es Covid», «He leído las estadísticas del cáncer de mama en mujeres y creo que podría ser parte de ese número, no me parece que sea suficiente con el chequeo».

La mente de una persona con este trastorno reúne las siguientes características:

– Ampliación somatosensorial: Acorde a Barsky (1992), el malestar psicológico genera una hipersensibilidad con cada síntoma de malestar fisiológico.

– Atribución errónea a la patología: Esta extrema sensibilidad cenestésica trae como consecuencia, que los pacientes focalicen agudamente su atención «Atención selectiva» al plano corporal, y que relacionen las sensaciones somáticas (Ej. una molestia en la garganta), a causas patológicas (Ej. tener cáncer).

– Se activan esquemas cognitivos sobre enfermedades, los pacientes tienen la convicción de padecer una enfermedad. Estas ideas sobrevaloradas podrían generar a su vez, ciertas somatizaciones referentes a la ansiedad percibida (Ej. Sequedad en la boca, palpitaciones, sudoración, etc.) síntomas que reafirmarían en los pacientes la idea de que «Algo no anda bien».

«Doctor: Las enfermedades y la tragicomedia de la hipocondría son máscaras de la muerte. Siempre triunfan aunque pierdan algunas pequeñas batallas. Yo no soy un hipocondríaco. Yo soy, y siempre lo he sido, un muestrario de calamidades y temores fundados».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

– Se trata de pensamientos rumiantes e intrusivos, con ideas obsesivas acerca de enfermedades con una interpretación catastrófica.

– Salkovskis et al. (2003), menciona que las expectativas negativas, disminuyen en los pacientes la esperanza de poder sanarse, hecho que, incrementa la sensación de pérdida de control, y el malestar en general.

– En este tipo de pacientes se suele encontrar poco insight, es decir, no logran identificar a sus pensamientos como irracionales. Las creencias disfuncionales giran en torno a la
salud y la enfermedad.

– Gingras, P. ( 2016), detectó cuatro tipos de cogniciones que parecen determinar este trastorno: Percepción de que existe la posibilidad de contraer o haber contraído una enfermedad, percepción de que tener una enfermedad es algo horrible, percepción de incapacidad para afrontar una enfermedad, y la percepción de que los recursos médicos son ineficaces para tratar su enfermedad.

– Aunque en un menor grado, también se llegan a preocupar por la salud de los demás. Sin embargo, la gran preocupación surge al compararse con la persona enferma, y al empezar a encontrar similitudes.

B. No existen síntomas somáticos o, si están presentes, son únicamente leves. Si existe otra afección médica o un riesgo elevado de presentar una afección médica (p. ej., antecedentes familiares importantes), la preocupación es claramente excesiva o desproporcionada.

«He ido a cinco doctores diferentes este último mes, todos me han dicho que me duele la cabeza por estrés, pero siento que podría tratarse de algo más grave», «A pesar de ver que en la radiografía no tengo nada, siento que hay algo que no esta bien y no puedo dormir hace días por pensar en eso», «Mi madre tiene diabetes, desde que lo supe he entrado a una dieta estricta, aunque creo que lo más probable es que igual ya tenga la enfermedad».

Estas preocupaciones por encontrarse enfermos(as) interfieren en la funcionalidad de vida de las personas. Aún cuando tras someterse a estudios, análisis, y chequeos con distintos profesionales de la salud, no se encuentran evidencias justificables o diagnósticos que las validen. En general, la problemática radicaría en un problema psicológico, más que en un problema fisiológico.

C. Existe un grado elevado de ansiedad acerca de la salud, y el individuo se alarma con facilidad por su estado de salud.

«Las ultimas semanas me despierto y me falta la respiración, me sudan las manos, mi corazón late rápidamente, he ido a la clínica y me dicen que se trata de un ataque de ansiedad», «No puedo estudiar ni trabajar, siento que debería dejar de hacer muchas cosas para ocuparme de mi salud».

Los principales temores identificados en este tipo de pacientes están direccionados a padecer la enfermedad, al progreso de la misma, ya que automáticamente se infiere que es de gravedad. Temores hacia la equivocación en el diagnóstico, al dolor, al sufrimiento, a complicaciones de la enfermedad en sí, y a las consecuencias que el mismo tratamiento podría acarrear, inclusive temor al riesgo de mortalidad.

«Doctor: Mi problema, doctor, es que parezco hipocondríaco sin serlo. Soy un seudo-hipocondríaco, un pobre aficionado que está usurpando un título que no le corresponde. Yo carezco del tesón de los hipocondriacos pelmazos y tenaces que insisten en sus temores y ansiedades aunque les demuestren que están sanos y que sus supuestas enfermedades no existen, que son simples somatizaciones de sus angustias neuróticas, como se decía hace años cuando se utilizaban esas jergas ya en desuso».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

D. El individuo tiene comportamientos excesivos relacionados con la salud (p. ej., comprueba repetidamente en su cuerpo si existen signos de enfermedad).

«Me miro al espejo por varias horas, creo que estoy muy pálida, reviso mi piel, también reviso si el color de mi lengua es normal». «A penas me despierto, entro a la ducha y empiezo a palpar todo mi cuerpo para ver si encuentro alguna especie de bolita, que podría ser un tumor», «Ayer discutí con mi esposo porque me dijo que estaba cansado de que le pidiera a cada rato, que me mirara para saber si notaba algo malo en mí», «Me quedo en silencio escaneando mentalmente mi cuerpo, para poder detectar cuando hay algún dolor, incomodidad o molestia en mi cuerpo», «Estoy por pagar un seguro particular que me permita visitar distintos especialistas, ya que, cada vez que noto algún síntoma, tengo que ir por lo menos a diez especialistas diferentes».

¿Cómo actúa una persona con un Trastorno de Ansiedad por enfermedad?

Una de sus principales formas de afrontamiento es mantener conversaciones persistentes y monotemáticas sobre sus síntomas, los cuales describen de forma exagerada y excesivamente detallada.

Autoexploraciones corporales de forma recurrente, que pueden implicar mirarse al espejo, tomarse la presión, medir su saturación, palpaciones en el cuerpo, tomarse la temperatura, etc.

Acudir constantemente a diferentes especialistas, la conocida «Peregrinación médica», en búsqueda prioritariamente de atención.

Existe una gran necesidad de ser escuchados, ya que al saber que son los que han estado más atentos a todas las manifestaciones corporales, se consideran una fuente importante y fiable para que se pueda llegar a detectar la enfermedad supuestamente cursante. En algunos casos, podrían llegar a percibir cierta satisfacción al definir los síntomas, muchas veces emplean tecnicismos rebuscados.

Necesidad de reaseguramiento, no suele bastarles una opinión médica, especialmente cuando reciben como respuesta: «Todo está en orden», «No tienes nada de que preocuparte». Se identifican altos niveles de desconfianza al personal de salud: Doctores, enfermeras, y a procedimientos, como es en el caso de análisis de laboratorio «Es muy probable se hayan confundido con mis resultados, porque el malestar continua», «¿Y si, no están bien tomadas las muestras de sangre?», «Siento que el doctor no me está diciendo la verdad».

Usualmente solicitan la mayor cantidad de pruebas diagnósticas, aún cuando asistir a cada una de ellas les pueda provocar malestar físico, y definitivamente emocional.

En muchos casos, cuando los pacientes sienten que el doctor ha sido exhaustivo en la revisión, y se ha comprobado la inexistencia de la enfermedad, se quedan tranquilos por un tiempo hasta que aparecen sensaciones distintas, que sugieran para ellos otro tipo de enfermedad.

En caso de recibir tratamiento farmacológico, le prestarán amplia atención a las precauciones y contraindicaciones de cada pastilla.

«Abrimos las cajas de las medicinas y con temblores y trepidaciones de huesos e intestinos. Llenos de angustias, leemos el prospecto para intentar averiguar por fin qué es lo que tenemos. Nueva decepción. Las medicinas que nos recetan sirven siempre para miles de cosas. ¿Cuál será nuestra enfermedad? Si tenemos la osadía de leer entero el papelito, al llegar a la información de contraindicaciones estamos ya cerca del ataque cardíaco. Nos amenaza con riesgos tremendos si tomamos las medicinas, si padecemos alguna de la infinidad de patologías peligrosas. para el tratamiento que nosotros no sabemos si las padecemos o no».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

A pesar de ser personas altamente sugestionables, inician con una búsqueda compulsiva de información sobre las enfermedades que les preocupa tener.

Claramente no es algo que decidan hacer porque busquen entretenerse, realmente les causa angustia abrir cada enlace con información médica, pero se sienten en la necesidad de hacerlo para informarse y luego, compararse. Esta búsqueda, mayormente se efectúa mediante los accesos y facilidades que nos ha brindado el desarrollo tecnológico, Algunos autores, la han denominado: «Cibercondría» o «Hipocondría digital», parte de las tecnopatologías de estos tiempos, en donde prevalece el autodiagnóstico en base a la información analizada.

O presenta evitación por mala adaptación (p. ej., evita las visitas al clínico y al hospital).

«Todas las personas a las que les cuento como me siento, me dicen que vaya al doctor, que me haga los análisis respectivos, pero tengo tanto miedo, que siempre que saco alguna cita, termino cancelándola», «Me automedico porque busco información al respecto, pero solo en casos de dolor extremo, ya que no voy a ningún doctor desde hace más de 5 años», «Me causa mucho conflicto tener que ir a los exámenes médicos anuales a los que te envían por el trabajo. La última vez no me renovaron el contrato por negarme a asistir».

Otra forma de afrontamiento de los pacientes con hipocondría, es la evasión. Esto quiere decir que, evitan considerablemente la exposición a todos los estímulos que incrementen la angustia, como por ejemplo, evasión a buscar o recibir información de enfermedades, a asistir a consultas médicas e incluso evasión cuando realmente hay necesidad de algún procedimiento médico.

En este tipo de hipocondría, existe una mayor tendencia a la automedicación.

E. La preocupación por la enfermedad ha estado presente al menos durante seis meses, pero la enfermedad temida específica puede variar en ese período de tiempo.

«Nosotros padecemos la enfermedad de creer que estamos enfermos, y eso, doctor, ya es una manera de estar enfermo. Añada a esa dolencia metafísica las enfermedades reales que padecemos al mismo tiempo y comprenderá lo que sufrimos los pobres y desdeñados hipocondríacos».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

Se manifiesta una preocupación excesiva hacia el cuidado del cuerpo, pero no en un sentido estético, sino con un propósito netamente saludable.

Es necesario tomar en cuenta que los aspectos cognitivos preceden al componente conductual. Los pensamientos podrían estar incubándose en la mente de los pacientes mucho tiempo antes de manifestarse en síntomas. Por ejemplo, pueden centrarse en investigar de una forma realmente minuciosa los antecedentes de enfermedades familiares, o sobre los riesgos de enfermedades de los animales que comen, suprimiendo paulatinamente su consumo.

F. La preocupación relacionada con la enfermedad no se explica mejor por otro trastorno mental, como un trastorno de síntomas somáticos, un trastorno de pánico, un trastorno de ansiedad generalizada, un trastorno dismórfico corporal, un trastorno obsesivo-compulsivo o un trastorno delirante de tipo somático.


En conclusión, en nuestro contexto actual, es necesario que los médicos o especialistas de la salud, tengan en cuenta la derivación oportuna de estos casos al personal de salud mental, para poder iniciar con abordajes que regulen emocionalmente a los pacientes, y que mediante distintas estrategias, se les permita encontrar la causa real de sus enfermedades imaginarias: El trastorno de ansiedad por enfermedad.

Bibliografía:

Barsky AJ. (1992). Amplification, somatization, and the somatoform disorders. Psychosomatics

Chúmez. Ch. (2000). Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Publicado por Edaf Antillas

Gingras, P. Viewer anxiety and TV health talk shows: What factors play a role in cultivating anxiety about personal health and wellness? Dissertation Abstracts International: Section B: The Sciences and Engineering, 2016; 76(12-B) (E)

Organización Mundial de la Salud. Décima Revisión de la Clasificación Internacional de las Enfermedades (CIE-10). Trastornos Mentales y del Comportamiento. Madrid: Meditor; 1992.

Salkovskis, P. M., Warwick, H. M. C., Deale, A. C. (2003). Cognitive-Behavioral Treatment for Severe and Persistent Health Anxiety (Hypochondriasis). Brief Treat Crisis Interv; 3:353-367.

AJEDREZ: PSICOLOGÍA EN BLANCO Y NEGRO

Capacidades Intelectuales:

Al ser cada partida de ajedrez distinta a cualquier otra, este deporte representa el enigma de diversas acciones y circunstancias de la vida, desarrollando determinados procesos intelectuales entre sus jugadores. Investigaciones como la efectuada por Krogius (1972), señalan que, procesos intelectuales como atención, memoria,  concentración, creatividad y razonamiento, entre otros,  se ven estimulados y potenciados por la práctica de dicha  disciplina.

Por este motivo, se brinda un análisis sobre la influencia ejercida por el ajedrez en estas capacidades intelectuales:

Memoria:

Para el ajedrecista, retener experiencias y conocimientos lo convierte en un jugador más competitivo. La reproducción de algo anteriormente aprendido en un partido de ajedrez, le permite al jugador desarrollar durante el partido las estrategias y movimientos ideales, así como también le ayuda a memorizar las posibles posiciones que su contrincante pudiese generar.

La práctica de este juego, estimula a la memoria sensorial, específicamente la icónica o visual. Así como también, a la memoria a corto plazo o memoria de trabajo, ya que es este procesamiento cognitivo el que permite el cumplimiento de tareas en las que interviene el razonamiento, la comprensión y la resolución de problemas. Dentro de la memoria a corto plazo, el sistema que integra la información y la representa de modo visual, espacial, verbal y temporal (Hechos que ocurren en las jugadas del ajedrez), es el almacenamiento episódico.

El estudio elaborado por el doctor Robert Freidland, publicado en la revista: “The New England Journal of Medicine”, demostró que personas mayores de 75 años que habían practicado actividades como el ajedrez estaban mucho mejor preparadas para luchar contra el Alzheimer, la demencia y otras enfermedades mentales ocasionadas por deficiencias en la capacidad de memoria.

Atención y Concentración:

Meza P. & Rodriguez, J. (2007), consideran que la concentración o atención selectiva es la persistencia de la atención sobre un objeto determinado. La atención capta cuantas informaciones vienen desde fuera o desde dentro del individuo y las gradúa con relación a su importancia. Es esta jerarquía de priorizaciones, la que permite a los jugadores un mejor desenvolvimiento en sus estrategias. Siendo la concentración, una de las capacidades promovidas desde un inicio por este deporte.

Para optimizar el rendimiento es necesario que se consideren los factores que afectan estos procesos, tales como el interés y la motivación que se mantiene, el estado emocional y físico positivo, y el ambiente adecuado con pocos distractores.

Creatividad e Imaginación:

Para el psicólogo, Papalia (2001), creatividad es aquella “Habilidad de ver las cosas bajo una nueva perspectiva e inventar luego soluciones nuevas, originales y eficaces”.

La creatividad es aquello que nos llena el cerebro de magia y nos permite plasmarla en acciones que nos hacen dueños de nuestros movimientos, y de las consecuencias de los mismos. Empleando esta capacidad, es que los jugadores pueden dar un giro a las situaciones de la partida, tal como lo recuerda la frase elaborada por James Mason, “Cada peón es potencialmente una reina”, la cual invita a reflexionar que son las mismas reglas del ajedrez, las que dan valor a la imaginación.

La imaginación creadora, surge cuando el ajedrecista debe imaginar posiciones distintas a las que ya existen en el tablero, y elaborar estrategias que le permitan alcanzarlas (Hecho que ocurre, en cada movimiento). De esta premisa podemos deducir que el ajedrez estimula constantemente la capacidad de creatividad e imaginación. Además, trae consigo una positividad implícita.

El estilo personal de juego que cada uno de los ajedrecistas manifiesta, este sello distintivo, se ve reflejado especialmente en la capacidad de creación.

Análisis y Síntesis:

Existe una interrelación entre ambas capacidades, ya que juegan un papel vital en el proceso del pensamiento ajedrecístico. La capacidad de análisis, se refiere a que a partir de un todo, segmentamos y analizamos detalladamente las partes que lo conforman. Por otro lado, la capacidad de síntesis, va en sentido inverso al análisis, ya que el inicio del proceso se da cuando se tienen identificadas las partes que conforman un todo, y al analizarlas se busca comprender el todo.

Durante la partida, los jugadores deben establecer relaciones o conexiones entre diversas estrategias para descubrir los componentes de cada una, analizar múltiples alternativas de respuestas, construir nuevos conocimientos y sintetizar la jugada idónea.

Razonamiento Lógico-Matemático:

El razonamiento y el proceso de análisis empleados en el ajedrez son similares a los utilizados en las habilidades lógico – matemáticas. Siendo, el ajedrez considerado como una poderosa herramienta para resolver problemas complejos.

El sentido didáctico del Ajedrez, estimula el desarrollo de habilidades, procesos y operaciones del pensamiento, pudiendo considerársele de acuerdo a Blanco (1996), como alternativa a las matemáticas para el desarrollo las mismas.

Habilidades de Inteligencia Emocional:

Una reflexión sobre el perfil del jugador de ajedrez, pone en evidencia que las habilidades intelectuales, por sí solas, no garantizan el éxito en esta disciplina. Kelly (1985).

En este artículo, también detallaré cuales son las competencias socio-afectivas involucradas en el proceso. Las cuales se desarrollan con el entrenamiento continuo de este juego de mesa. Dando lugar al efecto de transferencia de estas competencias para otras áreas de la persona que práctica el deporte.

Habilidades Sociales:

La socialización es la interacción entre dos o más personas. En el ajedrez, si bien es cierto, el deporte es uno a uno, intervienen otros agentes como el entrenador, y los distintos compañeros que buscan un objetivo en común.

Por lo expuesto, el manejar con éxito las emociones en estas relaciones sociales, hará que el jugador pueda interactuar positivamente con los demás, reforzando así la habilidad de trabajo en equipo.

Es importante tener en consideración, que al desarrollarse en un ambiente agradable y seguro, donde son las habilidades ajedrecísticas las que serán puestas a prueba, más no la persona, este deporte promueve el desarrollo de amistades en personas introvertidas.

Cabe mencionar, que en este deporte, se juega mente a mente, no importando la edad, nacionalidad, idioma, condición social, ni cualquier otra característica excluyente para iniciar una relación social, esto fortalecería la capacidad de apertura mental a la cultura y a la experiencia.

Control emocional:

El Ajedrez desencadena una serie de emociones intensas entre sus participantes. Pudiendo ser, este deporte, la canalización perfecta para emociones negativas.

Por otro lado, la impotencia y la frustración son emociones negativas que conllevan a la falta de control emocional, pudiendo ofuscar al jugador y haciendo que fracase en el juego. Por lo señalado, es que, a los ajedrecistas se les enseña a tener conciencia de estas emociones, y se les entrena para combatirlas.

En el ajedrez, se practican también las metas de ejecución, las cuales hacen que la persona se enfoque no solo en el resultado, sino en el presente, en metas de corto y mediano plazo.

En conclusión, el manejo de emociones ante una mala jugada propia, hará que el ajedrecista no se desestabilice y pueda disimular el error cometido, no haciéndolo más evidente para el oponente. Y viceversa, ante una mala jugada del contrincante, la autorregulación del ajedrecista, hará que le sea factible dominar la razón por encima de las emociones.

Sentido de transparencia:

El Ajedrez tiene una serie de reglas estrictas, y el incumplimiento de cualquiera de estas, es penalizado de acuerdo a las normas de esta disciplina. En este sentido, durante cada partida, los deportistas deben ser honestos con sus jugadas, y mantener la ética del juego.

 Adaptabilidad:

Durante el desarrollo de una partida se presentan múltiples situaciones inesperadas, y el ajedrecista debe enfrentarse a cada una de estas, aceptarlas y replantearse nuevas estrategias. Es esta capacidad de adaptabilidad, la que permitirá que se generen nuevas ideas y que el jugador continúe buscando lograr el éxito durante el juego.

Motivación al logro: 

En el Ajedrez, la principal meta es ganar la partida, para lo cual los jugadores desarrollan la predisposición de sobresalir superando las dificultades que se pudiesen presentar. Además, esta motivación desarrolla en ellos la capacidad de auto-exigencia y de perseverancia.

Autoestima: 

Cuando se juega ajedrez, es inevitable separar nuestras acciones de nuestra autoestima, ya que el concepto y el sentimiento de valía que tenemos de nosotros mismos, será el impulsor en cada decisión.

Así mismo, el sabernos victoriosos de alguna partida, fortalecerá nuestra autoestima y nos conducirá a querer más victorias, no sólo en el ámbito del tablero, sino también, en nuestra vida fuera de él.

Empatía:

Es necesario considerar que hay presente un “Otro” que realiza jugadas al frente nuestro. Para comprender la estrategia del oponente y poder anticiparse a sus acciones, se debe emplear la capacidad de empatía, en donde hay que aprender a observar e interpretar la afectividad en una realidad ajena.

Resolución de problemas:

La capacidad de resolver problemas, se refiere a la agilidad y eficacia para dar soluciones a problemas detectados.

Durante la partida, el ajedrecista se enfrentará a distintos problemas, para los que debe definir y aplicar una estrategia de solución.  La solución de problemas involucra los siguientes pasos: Identificar y definir el problema, evaluar alternativas de solución y/o crearlas, analizar las consecuencias positivas y negativas de cada opción, elegir la más conveniente e implantarla en el tablero de juego.

Iniciativa:

El factor tiempo y competencia son una amenaza permanente contra el ajedrecista, por lo que la predisposición a emprender acciones y la proactividad del jugador serán vitales para el éxito.

Toma de decisiones:

Se conoce como toma de decisiones al proceso que consiste en realizar una elección entre distintas opciones. Durante la partida de ajedrez permanentemente son planteadas situaciones que los jugadores deben resolver, desarrollándose en ellos el hábito de meditar, es aquí donde se presenta el diálogo interno y la determinación de los jugadores.

Responsabilidad y Aceptación de reglas:

En el ajedrez se requiere el cumplimiento de una serie de reglas, y al ser las propias acciones las que traen consigo las consecuencias, el jugador estará siendo entrenado para asumir la responsabilidad total de las mismas.

Para finalizar, adjunto el enlace de un cortometraje al estilo de Pixar: https://www.youtube.com/watch?v=NPVhpzm2

Bibliografía:

Krogius, N. (1972). La psicología en ajedrez. Editorial: Ediciones Martínez Roca. Barcelona.

Meza P. & Rodríguez, J., (2007). Manual de Psicopatología General. Ediciones Pirámide.

Papalia, D. Desarrollo Humano. Ed. 8. McGraw Interamericana. México.

SAP: Padres, del amor al odio

¿QUÉ ES EL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL?

Es un conjunto de síntomas presentes en los hijos y los padres, y por consecuencia, en la integridad de la dinámica familiar en donde interactúan el padre/madre alienador, el padre/madre rechazado (mayormente se trata del progenitor con el que no se vive), y el hijo(a) alienado.

El SAP es originado cuando uno o ambos de los progenitores, mediante distintas estrategias, transforman la conciencia de los hijos con el objetivo de impedir, obstaculizar y/o destruir sus vínculos con el otro progenitor. Aguilar (2004).

Esta campaña de desacreditación, es el resultado de la combinación del sistema de adoctrinamiento de los padres, y en adelante, de la propia contribución de los hijos hacia el rechazo a la interacción parentofilial.

Este desorden surge usualmente, a raíz de una alta conflictividad tras la separación o divorcio, y/o en el contexto de las disputas por la custodia de los hijos, y cuando el menor se encuentra inmerso en estas situaciones. Sin embargo, existen algunos casos, en dónde los padres continúan en una relación y aún así se genera el SAP.

Es muy importante resaltar que, para que se considere SAP, se deben cumplir estas dos condiciones:

  1. La polarización debe estar fomentada por conductas de uno o ambos de los progenitores, o por familiares o personas cercanas al entorno de los mismos. Es necesario identificar dicha relación causal.
  2. Los problemas en la relación entre el progenitor y el hijo(a) deben tener una causa que no se justifique por las acciones del progenitor rechazado, como la existencia de un maltrato psicológico previo, o de otra índole, real.

Diversos autores, señalan que, el SAP puede generarse en distintas fases de la dinámica familiar, antes de la ruptura de la relación de pareja, durante, inmediatamente después, o luego de un tiempo de la misma. De este modo, se diferencian, dos tipos de rechazo en función del momento en que aparecen: primario y secundario, que configuran una dinámica relacional.

Es usual que el padre/madre alienador no sea plenamente consciente de la magnitud del daño psicológico a corto, mediano y largo plazo que genera en sus hijos/as. Este es uno de los motivos por los cuáles me interesé en escribir este artículo. Otro de ellos, y el más importante es el proteger el bienestar emocional de los hijos, y favorecer un proceso de vinculación saludable con ambos progenitores.

¿CÓMO IDENTIFICAR EL SAP?

SIGNOS DE ALERTA RESPECTO AL PROGENITOR(A) ALIENADOR(A):

  1. Mensaje verbal compuesto por insultos refiriéndose al otro progenitor(a).
  2. Comentarios de desvalorización, menospreciando y o ridiculizando al otro progenitor(a), afectando en su imagen.
  3. Mencionar temas de la relación de pareja, o del curso de la separación, que no tienen relación con el rol de padres. Usualmente concientizando al hijo(a) sobre la culpa otorgada al otro progenitor.
  4. Contaminar al menor dándole información sobre asuntos legalesy/o económicos.
  5. Influir en los hijos con mentiras sobre el otro progenitor(a). Por ejemplo, el progenitor alienador le menciona a los hijos que su otro progenitor no viene a visitarlo porque no es prioridad para él, cuando, en realidad, el progenitor está trabajando, y se tiene claro conocimiento de esto.
  6. Inculcar argumentos denigrantes e injuriosos que construyen en el menor creencias, emociones y conductas que consideran elaboradas por sí mismos, en donde expresan su odio hacia el progenitor rechazado.
  7. Impedir el derecho de convivencia del hijo con el otro progenitor, ya sea interrumpiendo las visitas presenciales, videollamadas, llamadas y/o mensajes.
  8. Entorpecimiento del contacto físico, utilizando diversas excusas para limitar en el tiempo o evitar los contactos entre progenitor e hijos. Así los hijos enferman, tienen actividades extraescolares, el cumpleaños de un niño de su clase, etc., siempre en los horarios que le corresponden al otro progenitor, aumentando estas situaciones especiales en cantidad y frecuencia. Menoscabando la importancia de la relación con el padre, frente a asuntos superficiales en muchos casos.
  9. Imponer dificultades en la relación de los hijos con la familia de origen del otro progenitor.
  10. Implicar al entorno familiar y a los amigos en los mensajes polarizados.
  11. Subestimar o ridiculizar los sentimientos de los hijos hacia el otro progenitor.
  12. Incentivar o reforzar los comportamientos despectivos y de rechazo por parte de los hijos hacia el otro progenitor.
  13. El progenitor alienador se llega a asumir como el único cuidador y verdadero protector, sin que en ningún momento quepa reflexión sobre la violación de derechos que está llevando a cabo.
  14. Excluir al progenitor de las decisiones importantes respecto a la salud, educación, y otras actividades parte de la crianza de los hijos. Esto provoca que el menor se desarrolle sin la referencia de uno de sus progenitores.
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selective focus of kid covering ears near screaming father at home

SIGNOS DE ALERTA EN LOS HIJOS:

  1. Rechazo injustificado hacia uno de los progenitores. A menudo este rechazo se extiende a la familia o entorno.
  2. Los hijos aprenden a identificar a los padres alienadores como víctimas de la ruptura de pareja, limitando su empatía con el progenitor rechazado.
  3. Empatía reducida: El menor rechaza y critica de forma frívola y repetida al otro progenitor. Las críticas resultan injustificadas, dramáticas y/o exageradas, sin manifestar sentimientos de culpa o vergüenza por ello.
  4. Intentos por justificar el rechazo con explicaciones o razones absurdas e incoherentes.
  5. En ocasiones, pueden usar diálogos o frases propias de su progenitor alienador, y palabras o comentarios impropios de su edad.
  6. Evidenciar una defensa extrema hacia el progenitor alienador.
  7. Negación injustificada del derecho a disponer del apoyo y afecto.
  8. No tiene conocimiento de los aportes efectuados por el padre alienado, ejemplo, cumplimiento de la pensión alimenticia.
  9. Conflicto de lealtades.
  10. Depresión, ansiedad, problemas de conducta.

¿CUÁLES SON LOS NIVELES DE GRAVEDAD DEL SAP?

El nivel de afección en los hijos, depende de la intensidad de las actitudes y conductas de SAP del progenitor(a) alienador(a), y del tiempo de sostenibilidad de las mismas.

El investigador Bolaños (2004), considera tres tipos:

  1. Rechazo leve: Caracterizado por la expresión de algunos signos de desagrado en la relación con el progenitor(a), Sin embargo, no se presenta la evitación, por lo que la relación no se llega a interrumpir.
  2. Rechazo moderado: Una de las principales características es la manifestación del hijo(a) de no desear tener contacto con el progenitor rechazado, justificándose en aspectos negativos del mismo. En este nivel se produce la disminución en la expresión afectiva, y la evasión a la relación.
  3. Rechazo intenso: Se caracteriza por llegar a reforzar el rechazo por la elaboración de argumentos a nivel cognitivo (ideas, pensamientos), para sustentarlo. El nivel de ansiedad ante la presencia o la posibilidad de mantener contacto con el padre rechazado es significativa, con gran probabilidad de somatizaciones.

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS POR LAS QUE EL PROGENITOR ALIENADOR ACTÚA DE ESA MANERA?

Generalmente las principales razones por las que uno o ambos padres generan SAP en los hijos, son las siguientes:

  1. Acumulación de emociones negativas durante la relación de pareja por conflictos no resueltos.
  2. Enfado por errores de la ex pareja durante la relación, o al finalizar la misma. Siendo uno de los motivos más frecuentes, la infidelidad. Hecho que reduce radicalmente la empatía hacia el otro progenitor.
  3. En muchas oportunidades, durante la relación de pareja el padre alienador sufrió de maltratos psicológicos por parte del otro progenitor, por lo que, podría llegar a percibir que es un riesgo para el bienestar emocional del menor, de ahí que uno de los objetivos del SAP sea excluir al otro progenitor de la vida de los hijos. Aún cuando no se tiene evidencia de un maltrato a los mismos.
  4. Dificultades en la expresión y manejo de emociones, especialmente cuando hablamos de la tolerancia a la frustración y de la ira.
  5. Impulsividad.
  6. Problemas de autoestima.
  7. Dependencia emocional hacia la ex pareja.
  8. Falta de habilidades sociales.
  9. Estar cursando un episodio de depresión no tratada, por la ruptura.
  10. Trastornos de personalidad, como por ejemplo Trastorno de personalidad límite, dependiente, histriónica, narcisista, entre otros.

CONSECUENCIAS DEL SAP

La progenitores se convierten en la primera fuente de información de los hijos, en base a la transmisión de mensajes verbales, no verbales (imitación), los niños y adolescentes construirán su propia realidad.

La familia interviene modulando las experiencias infantiles determinando conductas y participando en la personalidad progresiva de los menores.

Uno de los primeros síntomas ligados al SAP, es el conflicto de lealtades en los hijos, hecho que genera altos niveles de preocupación y angustia, llegando a sentir que, estar de lado de uno de los progenitores, supone una especie de traición para con el otro, y viceversa.

Otra consecuencia, es que, con la interrupción del vínculo de los hijos con el progenitor alienado, se producen dificultades en el desarrollo del propio autoconcepto, y por ende, en la autoestima. Esto parte del hecho que, el hijo(a) presenta y desarrollará características biológicas y psicosociales de ambos padres, y al sentir el rechazo de uno de los progenitores por algunas de las características identificadas en el otro padre, podría ocultarlas o avergonzarse de sí mismo al encontrar las similitudes, bloqueando el propio desarrollo de sus competencias.

Una de las secuelas más graves, es la ruptura del vínculo, situación que fomenta una dificultad de empatía con el otro progenitor, esto podría extenderse hacia otras personas y entornos. Es importante resaltar que, la empatía es el pilar de la inteligencia emocional.

Al no tener contacto con el otro progenitor, y al no verse inmerso este mismo en las decisiones de crianza, los hijos no podrán adquirir parte de sus enseñanzas, valores, costumbres, etc. Generándose una ruptura en la adquisición de la cultura familiar de la otra parte.

Del mismo modo, el que los hijos desarrollen una imagen negativa y deteriorada respecto a alguno de sus progenitores, podría resultar en una infravaloración hacia su otro progenitor(a), y al no sentirse orgullosos de su padre o madre, se generan episodios marcados de tristeza, culpa, ira, vergüenza, etc.

El fomentar la construcción de una única realidad, aquella que el progenitor(a) alienador(a) decida, más allá de toda reflexión, transformando “su verdad”, en la única verdad e impidiendo a los hijos llegar a razonar, analizar, comparar y, finalmente, decidir. En síntesis, la alienación entorpece las reflexiones individuales del hijo(a) consigo mismo(a), por lo que, es muy probable se deje una puerta abierta a personas con mensajes manipuladores.

EL SAP COMO DIAGNÓSTICO PSICOLÓGICO

En 1985 el psiquiatra estadounidense Richard Gardner mencionó por primera vez el Síndrome de Alienación Parental (SAP). Desde entonces, ha sido un tema controversial en el ámbito social, científico y jurídico.

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Si bien es cierto, a la fecha la existencia de este síndrome no ha sido aceptada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) ni por la Asociación Americana de Psiquiatría, y a pesar de que el SAP no está consignado dentro de los manuales de clasificación de los problemas y trastornos mentales, tales como el CIE-10 y el DSM-V. La sintomatología del mismo es evidente, y puede ser clasificada dentro del diagnóstico “Problema de relación entre padres e hijos”.

En muchos casos, es un diagnóstico difícil de detectar, dado que la contaminación al menor por parte del progenitor(a) alienador(a) puede darse de forma indirecta, siendo «sutil» y gradual. Así como también, por el desarrollo del SAP en la intimidad del hogar.

En conclusión, el SAP es un tipo de maltrato psicológico hacia los hijos, y hacia el progenitor rechazado, con secuelas a corto, mediano y largo plazo.

Este artículo esta dedicado a todos mis pacientes, padres y madres, que son víctimas del Síndrome de alienación parental, y que a pesar de las implicancias del mismo, aún no encuentran la justicia legal que incansablemente buscan. Resaltando en ellos el valor de la perseverancia, y el no rendirse hasta lograr recuperar el vínculo con sus queridos hijos(as).

Bibliografía

Aguilar J. (2004). Síndrome de Alienación Parental. Hijos manipulados por un cónyuge para odiar al otro. Editorial Almuzara. Córdoba

Bolaños I. (2004). Hijos Alienados y Padres Alienados. Asesoramiento e Intervención en las Rupturas Conflictivas. I Congreso de Psicología Jurídica en Red 

Gardner R. (2002). Parental Alienation Syndrome vs Parental Alienation. Which Diagnosis Should Evaluators Use in Child-Custody Disputes?. The American Journal of Family Therapy. 30(2):93-115.