39 Kilos: Una mirada a su espejo

A mediados de la cuarentena, decidí iniciar una investigación sobre la perspectiva de las personas con un trastorno de la conducta alimentaria, ya fuese en desarrollo, en curso o en estado crítico.

Los trastornos de la conducta alimentaria se caracterizan por una conducta alterada respecto a la ingesta de alimentos y/o al control excesivo respecto al peso corporal. Son perjudiciales para la salud de la persona, sus emociones y sus relaciones interpersonales.

Revisando apuntes pude analizar todos y cada uno de los casos que había tenido hasta la fecha, ya fuese con un diagnóstico de anorexia, bulimia, atracones, o algún cuadro mixto. Lógicamente, y como ya se ha probado con muestras mucho mayores existen patrones de conducta evidentes, por lo que me centré en uno no tan estudiado a la fecha, que considero merece mayor detenimiento, me refiero al poder de influencia que ejerce en estos trastornos el círculo de «apoyo» de las redes sociales.

Punto de inicio:

Decidí tomar en cuenta la forma en la que mis pacientes me contaron que podían ponerse en contacto con estos grupos virtuales, e inicié ingresando a siete grupos, algunos por Whatsapp, otros por aplicaciones más directas, de las cuales mantendré el anonimato.

Para ingresar a estos grupos, creé un seudónimo: «Raquel», y toda una historia tras ella, «16 años, estudiante del último año escolar, estructura familiar, etc.» ¿Por qué creé esta historia? Porque todos los grupos, aunque algunos más exigentes que otros, me pedían los datos. A esto tuve que agregarle una talla 1.60, y un peso de 42 kilos, ya que eran las preguntas base, para analizar mi ingreso.

Resultó ser todo un proceso de postulación, el «currículum» básicamente era definido por el tipo de trastorno que tenías, por el peso y la meta a la que querías llegar. A más alta la meta, más oportunidad de ingreso.

Hubo algunos grupos, en los que los filtros eran demasiado estrictos como para poder arriesgarme a pasarlos, por ejemplo, solicitaban una videollamada, o una fotografía haciendo determinados ademanes, o cosas muy denigrantes, como por ejemplo, escribir en un cartel: «Soy una obesa», o dejar un audio haciendo el sonido que hacen algunos animales, como una vaca, o un cerdo.

Estaba muy sorprendida y recién era el inicio, especialmente muchos adolescentes accedían a los pedidos, y de pronto, mi celular comenzaba a llenarse de imágenes, videos y audios, que ocultaban una desesperación abismal.

Análisis de los TCA:

Antes de continuar analizando la influencia de los grupos virtuales para fomentar las conductas en los Trastornos de la conducta alimentaria «TCA», es importante conocer más sobre los síntomas, características, y tipologías.

Existen tendencias significativas en las personas diagnosticadas con cualquiera de los «TCA», a presentar las siguientes características previas al desarrollo del trastorno:

A nivel individual: Baja autoestima, perfeccionismo, constantemente enfocadas en la exigencia, patrones de conducta rígidos, poca flexibilidad mental, necesidad de control, dificultades para tolerar la frustración, impulsividad, ansiedad.

A nivel familiar: Ambiente familiar disfuncional, problemas en la relación con la madre, dinámica familiar excesivamente controladora, exigente y de muy altas expectativas, padres ejerciendo un estilo de crianza sobreprotector, antecedentes familiares.

Los trastornos de la conducta alimentaria «TCA» pueden ser de diversos tipos, acorde al Manual diagnóstico DSM-V:

Trastorno de Anorexia nerviosa:

Existe una autopercepción distorsionada, esto quiere decir, que por ejemplo, la persona con anorexia se mira al espejo y su reflejo le indica un mayor peso que el que realmente tiene. Por esta grave dificultad para reconocer su imagen corporal, la persona reduce y restringe la ingesta de alimentos, lo que conlleva a una pérdida considerable de peso. En este cuadro se tiene un gran miedo a ganar peso, y los pensamientos obsesivos giran entorno a esto. Pueden existir conductas de ayuno, ejercicio excesivo, episodios de atracones, seguidos de purgas (vómito provocado, uso de laxantes, diuréticos, etc).

Trastorno de Bulimia:

Se presentan episodios recurrentes de atracones. Un atracón es ingerir una cantidad excesiva de alimentos, usualmente de forma rápida. Seguido a ello, aparece la sensación de «pérdida de control», lo que lleva a la persona a tener acciones compensatorias para contrarrestar lo que ingirieron, recurriendo a distintos medios de auto-purgación, o a ayunar al día siguiente. Todo esto esta acompañado de una excesiva preocupación por el peso.

Trastorno por Atracones:

Se caracteriza por episodios recurrentes de atracones. Tal cual se les describió líneas arriba. La persona continua comiendo a pesar de no tener hambre, y por el contrario, percibe una sensación de desagrado e incomodidad por sentirse llena. En estos casos se remarca la sensación de culpabilidad.

Dentro de los grupos:

Casi seis meses en estos grupos, tras varios episodios de abandono o despido, ahora puedo detallar lo encontrado:

SENTIDO DE PERTENENCIA:

No parecen ser grupos compuestos por personas extrañas, ellas arman una especie de hermandad, participan constantemente, agradecen por la existencia del grupo.

Han creado una especie de leyenda, en dónde las diosas Ana y Mia, son una especie de representaciones a la anorexia y bulimia, respectivamente. Y ellas hacen «sacrificios alimenticios», en nombre de cada una de ellas.

Estos grupos podrían reflejar en los participantes una sensación falso positiva, de facilidad de autoexpresión (libertad para hablar de lo que les sucede sin censuras), de catarsis y de apoyo social.

CONFIANZA A CIEGAS:

Se cuentan sus problemas del día a día usualmente de forma impulsiva, a penas ocurren, o mientras están sucediendo. Y los consejos que se brindan prácticamente giran en torno a una especie de auto-castigo con la alimentación.

  • Raquel: «Mi enamorado terminó la relación».
  • Participantes de los grupos: «Deja de comer de inmediato», «Enciérrate en tu cuarto y no bajes a cenar», «Tienes el motivo perfecto para aumentar los kilos que quieres bajar».

SE CONDICIONAN ENTRE SÍ:

Hay retos constantes, muchos de ellos pueden ser cuantificados, por ejemplo, reducir su peso y mandar una foto de la balanza, concursar en carreras para ver quien baja de peso más rápido.

Al lograr los retos, reciben alabanzas y reforzadores positivos, y cuando no los logran, son castigadas, muchas veces eliminadas de los grupos más severos. O se aconsejan sobre formas autolesivas, como cutting (cortarse a sí mismas), entre otras.

Muchas recurren a los grupos a contar que, los padres, familiares, pareja, amigos se han dado cuenta, y que, están tomando medidas, o comparten lo que discuten en sus sesiones psicológicas, obteniendo la respuesta inmediata de los demás, que sugiere fortaleza, algo así como: «No abandones la causa, tu puedes, no dejes que te controlen».

OBSESIONES COMPARTIDAS:

ASPECTO FÍSICO: Presentan compulsiones tipo comprobación como mirarse al espejo constantemente, probarse ropa de tallas menores, tomarse las medidas con el cinturón, pesarse más de 5 veces al día.

Comparten entre sí, «Thinspo» y «Thinspiration» que son imágenes de personas excesivamente delgadas. Así como también, aplicaciones que calculan las calorías, o que monitorean actividad física.

ALIMENTACIÓN: Ya sean episodios restrictivos, en dónde al no comer, tienen una sensación de hambre constante, o sean episodios de atracones. Se la pasan pensando en la comida, en las calorías, en el proceso digestivo.

PROTEGER SU SECRETO: Se preocupan porque los demás no se den cuenta de las dificultades que presentan respecto al hábito alimenticio. Pueden esconderse tras muchas capas de ropa, evadir la interacción con familiares y amigos, especialmente los momentos en dónde se supone compartan alimentos en público, como el desayuno, almuerzo, cena, cumpleaños, salidas a restaurantes, etc. Existe una fuerte negación ante la enfermedad, hablan de las secuelas como «caerse el cabello», «interrupción de la menstruación» (amenorrea), entre otras, de una forma normalizada, minimizando los riesgos.

RITUALES: Adoptan ciertos rituales rígidos respecto a la forma en la que cortan los alimentos, se llevan el bocado a la boca, esconden la comida, o rituales sobre la forma en la que se purgan.

INFORMACIÓN Y TIPS:

Es importante tener en cuenta que, al hablar de pensamientos obsesivos, tenemos a personas que le dedican la mayor parte de su tiempo a pensar, buscar información, compartirla, etc. sobre su TCA, alimentación, nutrición, dietas, etc.

Algunos de los consejos que logré extraer de los grupos:

  • «Si te da hambre coloca un cubo de hielo en tu boca, si puedes que este hecho de agua con té, para que te deje con algún sabor. La sensación de frío te distraerá».
  • «Mastica lento, se cansará tu maxilar, y podrás tener otro motivo para no comer».
  • «Juega con la comida, organízala como un juego de Tetris, de tal forma que, puedas esconderla y camuflarla en el mismo plato».
  • «Habla mucho en las horas de comer, y cada que tengas que llevarte un pedazo de comida a la boca, asegúrate que alguien te vea, para que, no digan que no comes».
  • «El proceso de digestión demora de 3 a 4 horas, por lo que, si comiste más de lo planeado, tienes esa cantidad de tiempo para poder vomitar, si te demoras más, será muy tarde».
  • «Compra ropa de tallas menores, entonces será todo un reto para ti, porque querrás usarla».
  • «Llevó pequeñas pesas en la ropa interior cuando voy al médico, para que, mi peso sea más elevado».
  • «Si vas a vomitar, alista papel porque vas a tener que hacerlo varias veces, y tendrás que ir limpiando tus dedos, humedece tus dedos para que no te lastimes la garganta, pon música antes para que no te escuchen».

Al sonar a testimonios de experiencias alcanzadas, lamentablemente, estos «consejos» podrían generar una fuerte influencia persuasiva en las personas que ya tienen un desorden alimenticio.

En el consultorio:

Me ha servido de mucho poder ver a través de los ojos de «Raquel», la forma de interacción de personas con algún TCA.

Al hacer un abordaje de casos de esta temática, es indispensable contar con el acompañamiento de un(a) Nutricionista, y de un Psiquiatra. Y mantener comunicación constante con los mismos, esta tríada será de gran ayuda para validar los progresos o retrocesos de cada caso.

La terapia familiar también se vuelve en un pilar necesario para poder fomentar la contención emocional, mejorar los canales de comunicación, ayudar en procesos de observación, sin caer en el control. Esto a menos que, la persona haya desarrollado problemas orgánicos que la lleven a la necesidad de un internamiento hospitalario.

Por todo lo señalado, considero muy importante, poder conocer las fuentes de apoyo del paciente, especialmente si se trata de estas redes de apoyo virtual. Porque si eres psicólogo, créeme, mucho de lo que trabajes en consulta, corre el riesgo de ser distorsionado por estos grupos, disminuyendo el valor terapéutico, ya que su principal objetivo es el de reforzar las conductas patológicas propias de la enfermedad.

Este artículo «39 kilos», está dedicado a Antonella, aunque nunca lo sepa. Se trata de una adolescente de tan solo 15 años, a la que pude leer en varias oportunidades, ya que participaba activamente en la mayor parte de chats. Antonella tuvo que ser hospitalizada por riesgo de muerte, al llegar a pesar 39 kilos, midiendo 1.58. Espero de corazón se encuentre totalmente fuera de estos grupos, y cada vez más cerca de su rehabilitación. Al igual que las 312 personas que participaron en estos grupos, mientras yo, a través de la pantalla, trataba de entender. Entender, para ayudar.

Alicia en el diván

«Cuando el día se convierte en la noche y el cielo en el mar, cuando el reloj golpea fuerte y no hay tiempo para el té; y en nuestra hora más oscura, antes de mi rima final, ella volverá a casa al País de las Maravillas y hará retroceder las manecillas del tiempo» – Gato de Cheshire

Dedicado a: Romina L. N. H

Había una vez, una blogger que mientras estaba descansando fue absorbida por un huracán inmenso, y mientras se encontraba girando, cansada de luchar, se dejó llevar, puso algo de música, cerró los ojos, y volvió a Alicia, uno de sus libros surrealistas favoritos en toda la vida, dándose cuenta que el viaje más intenso, a partir de ese momento, era hacia adentro.

No había más tiempo, pensó, y a pesar del cansancio que le causaban tantas vueltas en el huracán, tan solo necesitaba escribir.

Puedes leerla, y pensar que lograrás comprenderla, pero créeme la verdad está entre líneas, las cuales solo aquel que se encuentre en medio de un desastre natural podrá descifrar.

Alicia en el país de las maravillas, será mi metáfora en esta historia, aunque claramente esto no sería posible sin el equilibrio perfecto de Lewis Carroll al mezclar la realidad con la fantasía.

Algunos autores consideran que el capítulo en el que Alicia cae a lo profundo de la madriguera, representa la puerta de ingreso al mundo del subconsciente.

ALICIA

Alicia es una niña – adolescente, a veces lo quiere todo responsabilizando a los demás, otras veces juega a asumir cada uno de sus pasos, vayan hacia adelante, o la hagan retroceder.

Incomprendida por los adultos que congelaron a su niño interior, no escucha consejos, rompe reglas, quiere trascender, ella no vino a este mundo a hacer lo que los demás le dijeran, o a lo que algunos llaman «Cumplir con su destino». Uno de sus mayores temores, es convertirse en adulto, y perder a su niña interior.

Con las emociones a flor de piel, por momentos se llena de tanta tristeza que inunda todo lo que tiene al rededor, incluso a sí misma. Por otros momentos, se llena de alegría, tanto como para sentarse a tomar una taza de té con seres extraños, observando con los ojos grandes, llenos de curiosidad.

Alicia reflexiona sobre las huellas que sus zapatos han ido trazando, y se cuestiona por las figuras que ha dibujado en su camino. No sabe hacia dónde ir, encuentra muchas flechas con direcciones opuestas, y está dispuesta a tomarlas todas al mismo tiempo, no quiere perderse de nada.

El tiempo no es un problema, piensa, si este no era el camino, daré media vuelta. El problema es detenerse, estancarse, por eso no para.

Vive el presente, observa, toca, huele, respira, siente. Cada que se encuentra con una criatura diferente, logra caracterizarla en su mente de una forma tan pintoresca, y a la vez tan clara.

  • Alicia: «No sirve de nada volver a ayer, porque entonces era una persona diferente», «¿Quién en el mundo soy yo? Ah, ese es el gran rompecabezas».

Curiosa, ingenua, atrevida, suspicaz, de silueta blanca y negra, dicotómica, o lo tiene todo, o no quiere nada. Niña, caprichosa, sabia, niña feliz, niña triste, niña que se pierde, niña que se encuentra. Adolescente que busca el equilibrio, y que desea vivir en justicia.

De pronto el mundo adulto se abre de un portazo frente a ella, entonces Alicia cierra los ojos un momento, y cae por la madriguera, iniciando una aventura que mezcla la fantasía y el sin sentido.

Los dilemas de Alicia podrían ser representados por el «Yo». Acorde a Freud, el «Yo» se remonta a la infancia, y hace referencia a todo aquel aspecto que sea moralmente correcto, bien visto socialmente y que de alguna manera ayude a la persona a controlar el ello con acciones bien vistas, además de servir como escudo y defensa al ambiente en el cual estamos expuestos. Sabater (2017).

CONEJO BLANCO

La aparición de este personaje retrata en milésimas de segundos, su personalidad. Estricto, parametrado, de orejas largas pero pobre escucha. Trae un reloj consigo todo el tiempo, mientras repite: «Es tarde ya….»

El conejo del reloj grande se encuentra fijado en el tiempo, sin embargo, vive en el futuro, y ha olvidado el hoy.

Conejo blanco, paranoico, obsesivo, desconfiado, sensato, responsable, personaje que a pesar de traer el reloj, intervino como una estrella fugaz en las reflexiones de Alicia. En una de estas pocas interacciones con Alicia, el conejo blanco, le responde de la siguiente manera:

  • Alicia: «Cuánto tiempo es para siempre?»
  • Conejo blanco: «A veces, un segundo».

Señor conejo, por momentos tan preciso con el tiempo, por otros momentos, tan atemporal. El temor de llegar tarde, aunque no comprendemos a dónde va con tanta prisa, nos llena de angustia, y mientras leemos el cuento, los fieles seguidores, realmente llegamos a desear con todo el corazón que llegue a tiempo.

  • Conejo blanco: «¡Llego tarde, llego tarde! ¡Para una cita muy importante! No hay tiempo para decir «hola, adiós», ¡llego tarde, llego tarde, llego tarde!». 

El Conejo blanco podría representar el «Superyó». El cuál es descrito por Freud, como aquel comportamiento heredado por una serie de reglas, generadas por el contexto sociocultural en donde crecemos, asimismo, este cumple las funciones de ser la contraparte del ello, dado que esta faceta lo que busca es velar por un cumplimiento óptimo de las normas y tener un
estricto seguimiento de la moral. Sabater (2017).

GATO DE CHESIRE

Uno de mis personajes favoritos, el gato visible – invisible, siempre sonriente (Aun cuando no se le ve, se puede escuchar- leer su risa).

El gato de Chesire es como un truco de magia, aparece para confundirte y desaparece para hacerlo aún más. Se desintegra de a pocos mostrando partes de su cuerpo de forma aislada, cada que quiere, aunque otras veces lo puede hacer de golpe. Impredecible, impulsivo, de colores, transparente.

Sus respuestas son encrucijadas, como su sonrisa en plena oscuridad. Vive el hoy, sin importar el mañana.

  • Gato de Chesire: «Siempre llegarás a alguna parte si caminas lo suficiente», «¿Cómo huyes de lo que hay dentro de tu cabeza?», «La imaginación es la única arma en la guerra con la realidad», «Si vas a llegar a la cima, agarra esta roca, y agárrate a ti mismo», «Qué bien te ves cuando te vistes de furia. Tus enemigos son afortunados de que tu condición no sea permanente. Tú también tienes suerte. Los ojos rojos le sientan bien a tan pocos», «Bueno, algunos van por aquí y otros por allá. Pero en cuanto a mí, personalmente, prefiero el atajo».

El gato de Chesire podría representar el «Ello». El cuál es descrito por Freud, como todo aquello que se basa en los rasgos de conducta primitiva, ya que se rige por la búsqueda de obtener placer inmediato, causante de la conducta en los primeros años de vida, y siendo la causa de lucha interna dado que es raíz de nuestra esencia y esta se encuentra presente a lo largo de nuestra existencia. Sabater (2017).


«Cuando hayas entendido esta escritura, tírala. Si no puedes entender esta escritura, tírala. Insisto en tu libertad.» – Gato de Cheshire 😉


REFERENCIAS:

Carroll, Lewis. Alicia en el país de las maravillas. Dautremer, Rebecca (il.). 2ªed. Madrid: Edelvives, 2011. 137 p. ISBN: 978-84-263-7969-6

Sabater, V. (2017). La teoría del inconsciente según Sigmund Freud. Obtenido de: La teoría del inconsciente según Sigmund Freud: https://lamenteesmaravillosa.com/teoriainconsciente-segun-sigmund-freud

Hipocondría: Enfermedades imaginarias

«Doctor: Las hipocondrías, las falsas y las verdaderas, nos enseñan a conocer a nuestro prójimo y algo, no excesivamente, a conocernos a nosotros mismos, doctor. Un hipocondríaco es un enfermo, falso o verdadero, hipersensible que siempre está alerta, agresivo y temeroso al mismo tiempo, porque desconfía del mundo y de sí mismo».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

En estos tiempos de pandemia, han incrementado considerablemente los casos con diagnóstico de hipocondría / hipocondriasis, o como se le denomina actualmente según el Manual Diagnóstico DSM V: Trastorno de ansiedad por enfermedad «AS».

Se trata de un miedo irracional a estar enfermos, miedo sobre cual terminan girando sus vidas. En estos pacientes el miedo a contraer el Coronavirus es significativamente mayor al de la la población en general.

Hay que tener en cuenta que, existen distintas variables en esta situación, ya que el abordaje difiere en base al análisis de cada caso, en donde bajo este contexto, se podrían presentar los siguientes casos:

– Paciente que fue diagnosticado con este trastorno previamente al desenlace de la pandemia, o que, a pesar de no haber llegado a tener un diagnóstico, se identifica durante la recopilación de antecedentes que la hipocondría ya tenía un desarrollo previo.

– Paciente en el que se empiezan desencadenar los síntomas de hipocondría a raíz de las experiencias personales, sobreinformación y el miedo colectivo que trae consigo la pandemia.

Por todo lo señalado, considero importante darle un mayor estudio a este fenómeno. A continuación, se mencionan los criterios de diagnóstico (DSM-V), acompañados de un análisis detallado:

A. Preocupación por padecer o contraer una enfermedad grave.

«No me puedo concentrar en nada más que en mi dolor de estómago», «Mi dolor de cabeza podría tratarse de un tumor», «Basta con que tenga un síntoma de gripe, para que me aísle, pensando que es Covid», «He leído las estadísticas del cáncer de mama en mujeres y creo que podría ser parte de ese número, no me parece que sea suficiente con el chequeo».

La mente de una persona con este trastorno reúne las siguientes características:

– Ampliación somatosensorial: Acorde a Barsky (1992), el malestar psicológico genera una hipersensibilidad con cada síntoma de malestar fisiológico.

– Atribución errónea a la patología: Esta extrema sensibilidad cenestésica trae como consecuencia, que los pacientes focalicen agudamente su atención «Atención selectiva» al plano corporal, y que relacionen las sensaciones somáticas (Ej. una molestia en la garganta), a causas patológicas (Ej. tener cáncer).

– Se activan esquemas cognitivos sobre enfermedades, los pacientes tienen la convicción de padecer una enfermedad. Estas ideas sobrevaloradas podrían generar a su vez, ciertas somatizaciones referentes a la ansiedad percibida (Ej. Sequedad en la boca, palpitaciones, sudoración, etc.) síntomas que reafirmarían en los pacientes la idea de que «Algo no anda bien».

«Doctor: Las enfermedades y la tragicomedia de la hipocondría son máscaras de la muerte. Siempre triunfan aunque pierdan algunas pequeñas batallas. Yo no soy un hipocondríaco. Yo soy, y siempre lo he sido, un muestrario de calamidades y temores fundados».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

– Se trata de pensamientos rumiantes e intrusivos, con ideas obsesivas acerca de enfermedades con una interpretación catastrófica.

– Salkovskis et al. (2003), menciona que las expectativas negativas, disminuyen en los pacientes la esperanza de poder sanarse, hecho que, incrementa la sensación de pérdida de control, y el malestar en general.

– En este tipo de pacientes se suele encontrar poco insight, es decir, no logran identificar a sus pensamientos como irracionales. Las creencias disfuncionales giran en torno a la
salud y la enfermedad.

– Gingras, P. ( 2016), detectó cuatro tipos de cogniciones que parecen determinar este trastorno: Percepción de que existe la posibilidad de contraer o haber contraído una enfermedad, percepción de que tener una enfermedad es algo horrible, percepción de incapacidad para afrontar una enfermedad, y la percepción de que los recursos médicos son ineficaces para tratar su enfermedad.

– Aunque en un menor grado, también se llegan a preocupar por la salud de los demás. Sin embargo, la gran preocupación surge al compararse con la persona enferma, y al empezar a encontrar similitudes.

B. No existen síntomas somáticos o, si están presentes, son únicamente leves. Si existe otra afección médica o un riesgo elevado de presentar una afección médica (p. ej., antecedentes familiares importantes), la preocupación es claramente excesiva o desproporcionada.

«He ido a cinco doctores diferentes este último mes, todos me han dicho que me duele la cabeza por estrés, pero siento que podría tratarse de algo más grave», «A pesar de ver que en la radiografía no tengo nada, siento que hay algo que no esta bien y no puedo dormir hace días por pensar en eso», «Mi madre tiene diabetes, desde que lo supe he entrado a una dieta estricta, aunque creo que lo más probable es que igual ya tenga la enfermedad».

Estas preocupaciones por encontrarse enfermos(as) interfieren en la funcionalidad de vida de las personas. Aún cuando tras someterse a estudios, análisis, y chequeos con distintos profesionales de la salud, no se encuentran evidencias justificables o diagnósticos que las validen. En general, la problemática radicaría en un problema psicológico, más que en un problema fisiológico.

C. Existe un grado elevado de ansiedad acerca de la salud, y el individuo se alarma con facilidad por su estado de salud.

«Las ultimas semanas me despierto y me falta la respiración, me sudan las manos, mi corazón late rápidamente, he ido a la clínica y me dicen que se trata de un ataque de ansiedad», «No puedo estudiar ni trabajar, siento que debería dejar de hacer muchas cosas para ocuparme de mi salud».

Los principales temores identificados en este tipo de pacientes están direccionados a padecer la enfermedad, al progreso de la misma, ya que automáticamente se infiere que es de gravedad. Temores hacia la equivocación en el diagnóstico, al dolor, al sufrimiento, a complicaciones de la enfermedad en sí, y a las consecuencias que el mismo tratamiento podría acarrear, inclusive temor al riesgo de mortalidad.

«Doctor: Mi problema, doctor, es que parezco hipocondríaco sin serlo. Soy un seudo-hipocondríaco, un pobre aficionado que está usurpando un título que no le corresponde. Yo carezco del tesón de los hipocondriacos pelmazos y tenaces que insisten en sus temores y ansiedades aunque les demuestren que están sanos y que sus supuestas enfermedades no existen, que son simples somatizaciones de sus angustias neuróticas, como se decía hace años cuando se utilizaban esas jergas ya en desuso».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

D. El individuo tiene comportamientos excesivos relacionados con la salud (p. ej., comprueba repetidamente en su cuerpo si existen signos de enfermedad).

«Me miro al espejo por varias horas, creo que estoy muy pálida, reviso mi piel, también reviso si el color de mi lengua es normal». «A penas me despierto, entro a la ducha y empiezo a palpar todo mi cuerpo para ver si encuentro alguna especie de bolita, que podría ser un tumor», «Ayer discutí con mi esposo porque me dijo que estaba cansado de que le pidiera a cada rato, que me mirara para saber si notaba algo malo en mí», «Me quedo en silencio escaneando mentalmente mi cuerpo, para poder detectar cuando hay algún dolor, incomodidad o molestia en mi cuerpo», «Estoy por pagar un seguro particular que me permita visitar distintos especialistas, ya que, cada vez que noto algún síntoma, tengo que ir por lo menos a diez especialistas diferentes».

¿Cómo actúa una persona con un Trastorno de Ansiedad por enfermedad?

Una de sus principales formas de afrontamiento es mantener conversaciones persistentes y monotemáticas sobre sus síntomas, los cuales describen de forma exagerada y excesivamente detallada.

Autoexploraciones corporales de forma recurrente, que pueden implicar mirarse al espejo, tomarse la presión, medir su saturación, palpaciones en el cuerpo, tomarse la temperatura, etc.

Acudir constantemente a diferentes especialistas, la conocida «Peregrinación médica», en búsqueda prioritariamente de atención.

Existe una gran necesidad de ser escuchados, ya que al saber que son los que han estado más atentos a todas las manifestaciones corporales, se consideran una fuente importante y fiable para que se pueda llegar a detectar la enfermedad supuestamente cursante. En algunos casos, podrían llegar a percibir cierta satisfacción al definir los síntomas, muchas veces emplean tecnicismos rebuscados.

Necesidad de reaseguramiento, no suele bastarles una opinión médica, especialmente cuando reciben como respuesta: «Todo está en orden», «No tienes nada de que preocuparte». Se identifican altos niveles de desconfianza al personal de salud: Doctores, enfermeras, y a procedimientos, como es en el caso de análisis de laboratorio «Es muy probable se hayan confundido con mis resultados, porque el malestar continua», «¿Y si, no están bien tomadas las muestras de sangre?», «Siento que el doctor no me está diciendo la verdad».

Usualmente solicitan la mayor cantidad de pruebas diagnósticas, aún cuando asistir a cada una de ellas les pueda provocar malestar físico, y definitivamente emocional.

En muchos casos, cuando los pacientes sienten que el doctor ha sido exhaustivo en la revisión, y se ha comprobado la inexistencia de la enfermedad, se quedan tranquilos por un tiempo hasta que aparecen sensaciones distintas, que sugieran para ellos otro tipo de enfermedad.

En caso de recibir tratamiento farmacológico, le prestarán amplia atención a las precauciones y contraindicaciones de cada pastilla.

«Abrimos las cajas de las medicinas y con temblores y trepidaciones de huesos e intestinos. Llenos de angustias, leemos el prospecto para intentar averiguar por fin qué es lo que tenemos. Nueva decepción. Las medicinas que nos recetan sirven siempre para miles de cosas. ¿Cuál será nuestra enfermedad? Si tenemos la osadía de leer entero el papelito, al llegar a la información de contraindicaciones estamos ya cerca del ataque cardíaco. Nos amenaza con riesgos tremendos si tomamos las medicinas, si padecemos alguna de la infinidad de patologías peligrosas. para el tratamiento que nosotros no sabemos si las padecemos o no».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

A pesar de ser personas altamente sugestionables, inician con una búsqueda compulsiva de información sobre las enfermedades que les preocupa tener.

Claramente no es algo que decidan hacer porque busquen entretenerse, realmente les causa angustia abrir cada enlace con información médica, pero se sienten en la necesidad de hacerlo para informarse y luego, compararse. Esta búsqueda, mayormente se efectúa mediante los accesos y facilidades que nos ha brindado el desarrollo tecnológico, Algunos autores, la han denominado: «Cibercondría» o «Hipocondría digital», parte de las tecnopatologías de estos tiempos, en donde prevalece el autodiagnóstico en base a la información analizada.

O presenta evitación por mala adaptación (p. ej., evita las visitas al clínico y al hospital).

«Todas las personas a las que les cuento como me siento, me dicen que vaya al doctor, que me haga los análisis respectivos, pero tengo tanto miedo, que siempre que saco alguna cita, termino cancelándola», «Me automedico porque busco información al respecto, pero solo en casos de dolor extremo, ya que no voy a ningún doctor desde hace más de 5 años», «Me causa mucho conflicto tener que ir a los exámenes médicos anuales a los que te envían por el trabajo. La última vez no me renovaron el contrato por negarme a asistir».

Otra forma de afrontamiento de los pacientes con hipocondría, es la evasión. Esto quiere decir que, evitan considerablemente la exposición a todos los estímulos que incrementen la angustia, como por ejemplo, evasión a buscar o recibir información de enfermedades, a asistir a consultas médicas e incluso evasión cuando realmente hay necesidad de algún procedimiento médico.

En este tipo de hipocondría, existe una mayor tendencia a la automedicación.

E. La preocupación por la enfermedad ha estado presente al menos durante seis meses, pero la enfermedad temida específica puede variar en ese período de tiempo.

«Nosotros padecemos la enfermedad de creer que estamos enfermos, y eso, doctor, ya es una manera de estar enfermo. Añada a esa dolencia metafísica las enfermedades reales que padecemos al mismo tiempo y comprenderá lo que sufrimos los pobres y desdeñados hipocondríacos».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

Se manifiesta una preocupación excesiva hacia el cuidado del cuerpo, pero no en un sentido estético, sino con un propósito netamente saludable.

Es necesario tomar en cuenta que los aspectos cognitivos preceden al componente conductual. Los pensamientos podrían estar incubándose en la mente de los pacientes mucho tiempo antes de manifestarse en síntomas. Por ejemplo, pueden centrarse en investigar de una forma realmente minuciosa los antecedentes de enfermedades familiares, o sobre los riesgos de enfermedades de los animales que comen, suprimiendo paulatinamente su consumo.

F. La preocupación relacionada con la enfermedad no se explica mejor por otro trastorno mental, como un trastorno de síntomas somáticos, un trastorno de pánico, un trastorno de ansiedad generalizada, un trastorno dismórfico corporal, un trastorno obsesivo-compulsivo o un trastorno delirante de tipo somático.


En conclusión, en nuestro contexto actual, es necesario que los médicos o especialistas de la salud, tengan en cuenta la derivación oportuna de estos casos al personal de salud mental, para poder iniciar con abordajes que regulen emocionalmente a los pacientes, y que mediante distintas estrategias, se les permita encontrar la causa real de sus enfermedades imaginarias: El trastorno de ansiedad por enfermedad.

Bibliografía:

Barsky AJ. (1992). Amplification, somatization, and the somatoform disorders. Psychosomatics

Chúmez. Ch. (2000). Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Publicado por Edaf Antillas

Gingras, P. Viewer anxiety and TV health talk shows: What factors play a role in cultivating anxiety about personal health and wellness? Dissertation Abstracts International: Section B: The Sciences and Engineering, 2016; 76(12-B) (E)

Organización Mundial de la Salud. Décima Revisión de la Clasificación Internacional de las Enfermedades (CIE-10). Trastornos Mentales y del Comportamiento. Madrid: Meditor; 1992.

Salkovskis, P. M., Warwick, H. M. C., Deale, A. C. (2003). Cognitive-Behavioral Treatment for Severe and Persistent Health Anxiety (Hypochondriasis). Brief Treat Crisis Interv; 3:353-367.

AJEDREZ: PSICOLOGÍA EN BLANCO Y NEGRO

Capacidades Intelectuales:

Al ser cada partida de ajedrez distinta a cualquier otra, este deporte representa el enigma de diversas acciones y circunstancias de la vida, desarrollando determinados procesos intelectuales entre sus jugadores. Investigaciones como la efectuada por Krogius (1972), señalan que, procesos intelectuales como atención, memoria,  concentración, creatividad y razonamiento, entre otros,  se ven estimulados y potenciados por la práctica de dicha  disciplina.

Por este motivo, se brinda un análisis sobre la influencia ejercida por el ajedrez en estas capacidades intelectuales:

Memoria:

Para el ajedrecista, retener experiencias y conocimientos lo convierte en un jugador más competitivo. La reproducción de algo anteriormente aprendido en un partido de ajedrez, le permite al jugador desarrollar durante el partido las estrategias y movimientos ideales, así como también le ayuda a memorizar las posibles posiciones que su contrincante pudiese generar.

La práctica de este juego, estimula a la memoria sensorial, específicamente la icónica o visual. Así como también, a la memoria a corto plazo o memoria de trabajo, ya que es este procesamiento cognitivo el que permite el cumplimiento de tareas en las que interviene el razonamiento, la comprensión y la resolución de problemas. Dentro de la memoria a corto plazo, el sistema que integra la información y la representa de modo visual, espacial, verbal y temporal (Hechos que ocurren en las jugadas del ajedrez), es el almacenamiento episódico.

El estudio elaborado por el doctor Robert Freidland, publicado en la revista: “The New England Journal of Medicine”, demostró que personas mayores de 75 años que habían practicado actividades como el ajedrez estaban mucho mejor preparadas para luchar contra el Alzheimer, la demencia y otras enfermedades mentales ocasionadas por deficiencias en la capacidad de memoria.

Atención y Concentración:

Meza P. & Rodriguez, J. (2007), consideran que la concentración o atención selectiva es la persistencia de la atención sobre un objeto determinado. La atención capta cuantas informaciones vienen desde fuera o desde dentro del individuo y las gradúa con relación a su importancia. Es esta jerarquía de priorizaciones, la que permite a los jugadores un mejor desenvolvimiento en sus estrategias. Siendo la concentración, una de las capacidades promovidas desde un inicio por este deporte.

Para optimizar el rendimiento es necesario que se consideren los factores que afectan estos procesos, tales como el interés y la motivación que se mantiene, el estado emocional y físico positivo, y el ambiente adecuado con pocos distractores.

Creatividad e Imaginación:

Para el psicólogo, Papalia (2001), creatividad es aquella “Habilidad de ver las cosas bajo una nueva perspectiva e inventar luego soluciones nuevas, originales y eficaces”.

La creatividad es aquello que nos llena el cerebro de magia y nos permite plasmarla en acciones que nos hacen dueños de nuestros movimientos, y de las consecuencias de los mismos. Empleando esta capacidad, es que los jugadores pueden dar un giro a las situaciones de la partida, tal como lo recuerda la frase elaborada por James Mason, “Cada peón es potencialmente una reina”, la cual invita a reflexionar que son las mismas reglas del ajedrez, las que dan valor a la imaginación.

La imaginación creadora, surge cuando el ajedrecista debe imaginar posiciones distintas a las que ya existen en el tablero, y elaborar estrategias que le permitan alcanzarlas (Hecho que ocurre, en cada movimiento). De esta premisa podemos deducir que el ajedrez estimula constantemente la capacidad de creatividad e imaginación. Además, trae consigo una positividad implícita.

El estilo personal de juego que cada uno de los ajedrecistas manifiesta, este sello distintivo, se ve reflejado especialmente en la capacidad de creación.

Análisis y Síntesis:

Existe una interrelación entre ambas capacidades, ya que juegan un papel vital en el proceso del pensamiento ajedrecístico. La capacidad de análisis, se refiere a que a partir de un todo, segmentamos y analizamos detalladamente las partes que lo conforman. Por otro lado, la capacidad de síntesis, va en sentido inverso al análisis, ya que el inicio del proceso se da cuando se tienen identificadas las partes que conforman un todo, y al analizarlas se busca comprender el todo.

Durante la partida, los jugadores deben establecer relaciones o conexiones entre diversas estrategias para descubrir los componentes de cada una, analizar múltiples alternativas de respuestas, construir nuevos conocimientos y sintetizar la jugada idónea.

Razonamiento Lógico-Matemático:

El razonamiento y el proceso de análisis empleados en el ajedrez son similares a los utilizados en las habilidades lógico – matemáticas. Siendo, el ajedrez considerado como una poderosa herramienta para resolver problemas complejos.

El sentido didáctico del Ajedrez, estimula el desarrollo de habilidades, procesos y operaciones del pensamiento, pudiendo considerársele de acuerdo a Blanco (1996), como alternativa a las matemáticas para el desarrollo las mismas.

Habilidades de Inteligencia Emocional:

Una reflexión sobre el perfil del jugador de ajedrez, pone en evidencia que las habilidades intelectuales, por sí solas, no garantizan el éxito en esta disciplina. Kelly (1985).

En este artículo, también detallaré cuales son las competencias socio-afectivas involucradas en el proceso. Las cuales se desarrollan con el entrenamiento continuo de este juego de mesa. Dando lugar al efecto de transferencia de estas competencias para otras áreas de la persona que práctica el deporte.

Habilidades Sociales:

La socialización es la interacción entre dos o más personas. En el ajedrez, si bien es cierto, el deporte es uno a uno, intervienen otros agentes como el entrenador, y los distintos compañeros que buscan un objetivo en común.

Por lo expuesto, el manejar con éxito las emociones en estas relaciones sociales, hará que el jugador pueda interactuar positivamente con los demás, reforzando así la habilidad de trabajo en equipo.

Es importante tener en consideración, que al desarrollarse en un ambiente agradable y seguro, donde son las habilidades ajedrecísticas las que serán puestas a prueba, más no la persona, este deporte promueve el desarrollo de amistades en personas introvertidas.

Cabe mencionar, que en este deporte, se juega mente a mente, no importando la edad, nacionalidad, idioma, condición social, ni cualquier otra característica excluyente para iniciar una relación social, esto fortalecería la capacidad de apertura mental a la cultura y a la experiencia.

Control emocional:

El Ajedrez desencadena una serie de emociones intensas entre sus participantes. Pudiendo ser, este deporte, la canalización perfecta para emociones negativas.

Por otro lado, la impotencia y la frustración son emociones negativas que conllevan a la falta de control emocional, pudiendo ofuscar al jugador y haciendo que fracase en el juego. Por lo señalado, es que, a los ajedrecistas se les enseña a tener conciencia de estas emociones, y se les entrena para combatirlas.

En el ajedrez, se practican también las metas de ejecución, las cuales hacen que la persona se enfoque no solo en el resultado, sino en el presente, en metas de corto y mediano plazo.

En conclusión, el manejo de emociones ante una mala jugada propia, hará que el ajedrecista no se desestabilice y pueda disimular el error cometido, no haciéndolo más evidente para el oponente. Y viceversa, ante una mala jugada del contrincante, la autorregulación del ajedrecista, hará que le sea factible dominar la razón por encima de las emociones.

Sentido de transparencia:

El Ajedrez tiene una serie de reglas estrictas, y el incumplimiento de cualquiera de estas, es penalizado de acuerdo a las normas de esta disciplina. En este sentido, durante cada partida, los deportistas deben ser honestos con sus jugadas, y mantener la ética del juego.

 Adaptabilidad:

Durante el desarrollo de una partida se presentan múltiples situaciones inesperadas, y el ajedrecista debe enfrentarse a cada una de estas, aceptarlas y replantearse nuevas estrategias. Es esta capacidad de adaptabilidad, la que permitirá que se generen nuevas ideas y que el jugador continúe buscando lograr el éxito durante el juego.

Motivación al logro: 

En el Ajedrez, la principal meta es ganar la partida, para lo cual los jugadores desarrollan la predisposición de sobresalir superando las dificultades que se pudiesen presentar. Además, esta motivación desarrolla en ellos la capacidad de auto-exigencia y de perseverancia.

Autoestima: 

Cuando se juega ajedrez, es inevitable separar nuestras acciones de nuestra autoestima, ya que el concepto y el sentimiento de valía que tenemos de nosotros mismos, será el impulsor en cada decisión.

Así mismo, el sabernos victoriosos de alguna partida, fortalecerá nuestra autoestima y nos conducirá a querer más victorias, no sólo en el ámbito del tablero, sino también, en nuestra vida fuera de él.

Empatía:

Es necesario considerar que hay presente un “Otro” que realiza jugadas al frente nuestro. Para comprender la estrategia del oponente y poder anticiparse a sus acciones, se debe emplear la capacidad de empatía, en donde hay que aprender a observar e interpretar la afectividad en una realidad ajena.

Resolución de problemas:

La capacidad de resolver problemas, se refiere a la agilidad y eficacia para dar soluciones a problemas detectados.

Durante la partida, el ajedrecista se enfrentará a distintos problemas, para los que debe definir y aplicar una estrategia de solución.  La solución de problemas involucra los siguientes pasos: Identificar y definir el problema, evaluar alternativas de solución y/o crearlas, analizar las consecuencias positivas y negativas de cada opción, elegir la más conveniente e implantarla en el tablero de juego.

Iniciativa:

El factor tiempo y competencia son una amenaza permanente contra el ajedrecista, por lo que la predisposición a emprender acciones y la proactividad del jugador serán vitales para el éxito.

Toma de decisiones:

Se conoce como toma de decisiones al proceso que consiste en realizar una elección entre distintas opciones. Durante la partida de ajedrez permanentemente son planteadas situaciones que los jugadores deben resolver, desarrollándose en ellos el hábito de meditar, es aquí donde se presenta el diálogo interno y la determinación de los jugadores.

Responsabilidad y Aceptación de reglas:

En el ajedrez se requiere el cumplimiento de una serie de reglas, y al ser las propias acciones las que traen consigo las consecuencias, el jugador estará siendo entrenado para asumir la responsabilidad total de las mismas.

Para finalizar, adjunto el enlace de un cortometraje al estilo de Pixar: https://www.youtube.com/watch?v=NPVhpzm2

Bibliografía:

Krogius, N. (1972). La psicología en ajedrez. Editorial: Ediciones Martínez Roca. Barcelona.

Meza P. & Rodríguez, J., (2007). Manual de Psicopatología General. Ediciones Pirámide.

Papalia, D. Desarrollo Humano. Ed. 8. McGraw Interamericana. México.

SAP: Padres, del amor al odio

¿QUÉ ES EL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL?

Es un conjunto de síntomas presentes en los hijos y los padres, y por consecuencia, en la integridad de la dinámica familiar en donde interactúan el padre/madre alienador, el padre/madre rechazado (mayormente se trata del progenitor con el que no se vive), y el hijo(a) alienado.

El SAP es originado cuando uno o ambos de los progenitores, mediante distintas estrategias, transforman la conciencia de los hijos con el objetivo de impedir, obstaculizar y/o destruir sus vínculos con el otro progenitor. Aguilar (2004).

Esta campaña de desacreditación, es el resultado de la combinación del sistema de adoctrinamiento de los padres, y en adelante, de la propia contribución de los hijos hacia el rechazo a la interacción parentofilial.

Este desorden surge usualmente, a raíz de una alta conflictividad tras la separación o divorcio, y/o en el contexto de las disputas por la custodia de los hijos, y cuando el menor se encuentra inmerso en estas situaciones. Sin embargo, existen algunos casos, en dónde los padres continúan en una relación y aún así se genera el SAP.

Es muy importante resaltar que, para que se considere SAP, se deben cumplir estas dos condiciones:

  1. La polarización debe estar fomentada por conductas de uno o ambos de los progenitores, o por familiares o personas cercanas al entorno de los mismos. Es necesario identificar dicha relación causal.
  2. Los problemas en la relación entre el progenitor y el hijo(a) deben tener una causa que no se justifique por las acciones del progenitor rechazado, como la existencia de un maltrato psicológico previo, o de otra índole, real.

Diversos autores, señalan que, el SAP puede generarse en distintas fases de la dinámica familiar, antes de la ruptura de la relación de pareja, durante, inmediatamente después, o luego de un tiempo de la misma. De este modo, se diferencian, dos tipos de rechazo en función del momento en que aparecen: primario y secundario, que configuran una dinámica relacional.

Es usual que el padre/madre alienador no sea plenamente consciente de la magnitud del daño psicológico a corto, mediano y largo plazo que genera en sus hijos/as. Este es uno de los motivos por los cuáles me interesé en escribir este artículo. Otro de ellos, y el más importante es el proteger el bienestar emocional de los hijos, y favorecer un proceso de vinculación saludable con ambos progenitores.

¿CÓMO IDENTIFICAR EL SAP?

SIGNOS DE ALERTA RESPECTO AL PROGENITOR(A) ALIENADOR(A):

  1. Mensaje verbal compuesto por insultos refiriéndose al otro progenitor(a).
  2. Comentarios de desvalorización, menospreciando y o ridiculizando al otro progenitor(a), afectando en su imagen.
  3. Mencionar temas de la relación de pareja, o del curso de la separación, que no tienen relación con el rol de padres. Usualmente concientizando al hijo(a) sobre la culpa otorgada al otro progenitor.
  4. Contaminar al menor dándole información sobre asuntos legalesy/o económicos.
  5. Influir en los hijos con mentiras sobre el otro progenitor(a). Por ejemplo, el progenitor alienador le menciona a los hijos que su otro progenitor no viene a visitarlo porque no es prioridad para él, cuando, en realidad, el progenitor está trabajando, y se tiene claro conocimiento de esto.
  6. Inculcar argumentos denigrantes e injuriosos que construyen en el menor creencias, emociones y conductas que consideran elaboradas por sí mismos, en donde expresan su odio hacia el progenitor rechazado.
  7. Impedir el derecho de convivencia del hijo con el otro progenitor, ya sea interrumpiendo las visitas presenciales, videollamadas, llamadas y/o mensajes.
  8. Entorpecimiento del contacto físico, utilizando diversas excusas para limitar en el tiempo o evitar los contactos entre progenitor e hijos. Así los hijos enferman, tienen actividades extraescolares, el cumpleaños de un niño de su clase, etc., siempre en los horarios que le corresponden al otro progenitor, aumentando estas situaciones especiales en cantidad y frecuencia. Menoscabando la importancia de la relación con el padre, frente a asuntos superficiales en muchos casos.
  9. Imponer dificultades en la relación de los hijos con la familia de origen del otro progenitor.
  10. Implicar al entorno familiar y a los amigos en los mensajes polarizados.
  11. Subestimar o ridiculizar los sentimientos de los hijos hacia el otro progenitor.
  12. Incentivar o reforzar los comportamientos despectivos y de rechazo por parte de los hijos hacia el otro progenitor.
  13. El progenitor alienador se llega a asumir como el único cuidador y verdadero protector, sin que en ningún momento quepa reflexión sobre la violación de derechos que está llevando a cabo.
  14. Excluir al progenitor de las decisiones importantes respecto a la salud, educación, y otras actividades parte de la crianza de los hijos. Esto provoca que el menor se desarrolle sin la referencia de uno de sus progenitores.
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selective focus of kid covering ears near screaming father at home

SIGNOS DE ALERTA EN LOS HIJOS:

  1. Rechazo injustificado hacia uno de los progenitores. A menudo este rechazo se extiende a la familia o entorno.
  2. Los hijos aprenden a identificar a los padres alienadores como víctimas de la ruptura de pareja, limitando su empatía con el progenitor rechazado.
  3. Empatía reducida: El menor rechaza y critica de forma frívola y repetida al otro progenitor. Las críticas resultan injustificadas, dramáticas y/o exageradas, sin manifestar sentimientos de culpa o vergüenza por ello.
  4. Intentos por justificar el rechazo con explicaciones o razones absurdas e incoherentes.
  5. En ocasiones, pueden usar diálogos o frases propias de su progenitor alienador, y palabras o comentarios impropios de su edad.
  6. Evidenciar una defensa extrema hacia el progenitor alienador.
  7. Negación injustificada del derecho a disponer del apoyo y afecto.
  8. No tiene conocimiento de los aportes efectuados por el padre alienado, ejemplo, cumplimiento de la pensión alimenticia.
  9. Conflicto de lealtades.
  10. Depresión, ansiedad, problemas de conducta.

¿CUÁLES SON LOS NIVELES DE GRAVEDAD DEL SAP?

El nivel de afección en los hijos, depende de la intensidad de las actitudes y conductas de SAP del progenitor(a) alienador(a), y del tiempo de sostenibilidad de las mismas.

El investigador Bolaños (2004), considera tres tipos:

  1. Rechazo leve: Caracterizado por la expresión de algunos signos de desagrado en la relación con el progenitor(a), Sin embargo, no se presenta la evitación, por lo que la relación no se llega a interrumpir.
  2. Rechazo moderado: Una de las principales características es la manifestación del hijo(a) de no desear tener contacto con el progenitor rechazado, justificándose en aspectos negativos del mismo. En este nivel se produce la disminución en la expresión afectiva, y la evasión a la relación.
  3. Rechazo intenso: Se caracteriza por llegar a reforzar el rechazo por la elaboración de argumentos a nivel cognitivo (ideas, pensamientos), para sustentarlo. El nivel de ansiedad ante la presencia o la posibilidad de mantener contacto con el padre rechazado es significativa, con gran probabilidad de somatizaciones.

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS POR LAS QUE EL PROGENITOR ALIENADOR ACTÚA DE ESA MANERA?

Generalmente las principales razones por las que uno o ambos padres generan SAP en los hijos, son las siguientes:

  1. Acumulación de emociones negativas durante la relación de pareja por conflictos no resueltos.
  2. Enfado por errores de la ex pareja durante la relación, o al finalizar la misma. Siendo uno de los motivos más frecuentes, la infidelidad. Hecho que reduce radicalmente la empatía hacia el otro progenitor.
  3. En muchas oportunidades, durante la relación de pareja el padre alienador sufrió de maltratos psicológicos por parte del otro progenitor, por lo que, podría llegar a percibir que es un riesgo para el bienestar emocional del menor, de ahí que uno de los objetivos del SAP sea excluir al otro progenitor de la vida de los hijos. Aún cuando no se tiene evidencia de un maltrato a los mismos.
  4. Dificultades en la expresión y manejo de emociones, especialmente cuando hablamos de la tolerancia a la frustración y de la ira.
  5. Impulsividad.
  6. Problemas de autoestima.
  7. Dependencia emocional hacia la ex pareja.
  8. Falta de habilidades sociales.
  9. Estar cursando un episodio de depresión no tratada, por la ruptura.
  10. Trastornos de personalidad, como por ejemplo Trastorno de personalidad límite, dependiente, histriónica, narcisista, entre otros.

CONSECUENCIAS DEL SAP

La progenitores se convierten en la primera fuente de información de los hijos, en base a la transmisión de mensajes verbales, no verbales (imitación), los niños y adolescentes construirán su propia realidad.

La familia interviene modulando las experiencias infantiles determinando conductas y participando en la personalidad progresiva de los menores.

Uno de los primeros síntomas ligados al SAP, es el conflicto de lealtades en los hijos, hecho que genera altos niveles de preocupación y angustia, llegando a sentir que, estar de lado de uno de los progenitores, supone una especie de traición para con el otro, y viceversa.

Otra consecuencia, es que, con la interrupción del vínculo de los hijos con el progenitor alienado, se producen dificultades en el desarrollo del propio autoconcepto, y por ende, en la autoestima. Esto parte del hecho que, el hijo(a) presenta y desarrollará características biológicas y psicosociales de ambos padres, y al sentir el rechazo de uno de los progenitores por algunas de las características identificadas en el otro padre, podría ocultarlas o avergonzarse de sí mismo al encontrar las similitudes, bloqueando el propio desarrollo de sus competencias.

Una de las secuelas más graves, es la ruptura del vínculo, situación que fomenta una dificultad de empatía con el otro progenitor, esto podría extenderse hacia otras personas y entornos. Es importante resaltar que, la empatía es el pilar de la inteligencia emocional.

Al no tener contacto con el otro progenitor, y al no verse inmerso este mismo en las decisiones de crianza, los hijos no podrán adquirir parte de sus enseñanzas, valores, costumbres, etc. Generándose una ruptura en la adquisición de la cultura familiar de la otra parte.

Del mismo modo, el que los hijos desarrollen una imagen negativa y deteriorada respecto a alguno de sus progenitores, podría resultar en una infravaloración hacia su otro progenitor(a), y al no sentirse orgullosos de su padre o madre, se generan episodios marcados de tristeza, culpa, ira, vergüenza, etc.

El fomentar la construcción de una única realidad, aquella que el progenitor(a) alienador(a) decida, más allá de toda reflexión, transformando “su verdad”, en la única verdad e impidiendo a los hijos llegar a razonar, analizar, comparar y, finalmente, decidir. En síntesis, la alienación entorpece las reflexiones individuales del hijo(a) consigo mismo(a), por lo que, es muy probable se deje una puerta abierta a personas con mensajes manipuladores.

EL SAP COMO DIAGNÓSTICO PSICOLÓGICO

En 1985 el psiquiatra estadounidense Richard Gardner mencionó por primera vez el Síndrome de Alienación Parental (SAP). Desde entonces, ha sido un tema controversial en el ámbito social, científico y jurídico.

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Si bien es cierto, a la fecha la existencia de este síndrome no ha sido aceptada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) ni por la Asociación Americana de Psiquiatría, y a pesar de que el SAP no está consignado dentro de los manuales de clasificación de los problemas y trastornos mentales, tales como el CIE-10 y el DSM-V. La sintomatología del mismo es evidente, y puede ser clasificada dentro del diagnóstico “Problema de relación entre padres e hijos”.

En muchos casos, es un diagnóstico difícil de detectar, dado que la contaminación al menor por parte del progenitor(a) alienador(a) puede darse de forma indirecta, siendo «sutil» y gradual. Así como también, por el desarrollo del SAP en la intimidad del hogar.

En conclusión, el SAP es un tipo de maltrato psicológico hacia los hijos, y hacia el progenitor rechazado, con secuelas a corto, mediano y largo plazo.

Este artículo esta dedicado a todos mis pacientes, padres y madres, que son víctimas del Síndrome de alienación parental, y que a pesar de las implicancias del mismo, aún no encuentran la justicia legal que incansablemente buscan. Resaltando en ellos el valor de la perseverancia, y el no rendirse hasta lograr recuperar el vínculo con sus queridos hijos(as).

Bibliografía

Aguilar J. (2004). Síndrome de Alienación Parental. Hijos manipulados por un cónyuge para odiar al otro. Editorial Almuzara. Córdoba

Bolaños I. (2004). Hijos Alienados y Padres Alienados. Asesoramiento e Intervención en las Rupturas Conflictivas. I Congreso de Psicología Jurídica en Red 

Gardner R. (2002). Parental Alienation Syndrome vs Parental Alienation. Which Diagnosis Should Evaluators Use in Child-Custody Disputes?. The American Journal of Family Therapy. 30(2):93-115.  

¿Disociar para sobrevivir?

Todo lo que sucede en nuestra mente, es como la proyección de una película en dónde somos los protagonistas, aunque también existe el detrás de cámaras, al que no siempre tenemos acceso.

¿Qué significa poseer una mente integrada?

Es el saber que somos nosotros mismos en el transcurso de nuestra vida, en todas y cada una de las situaciones y contextos en las que nos podamos encontrar. Se refiere a la integración de nuestra conciencia.

Pase lo pase, actúes como actúes, a pesar de los cambios que se puedan suscitar en el tiempo, el ser siempre la misma persona, y el saber que lo eres.

¿Qué significa poseer una mente fragmentada?

Lo contrario a tener una mente integrada se denomina disociación, y ocurre básicamente cuando nos sucede algo que nuestra mente no es capaz de tolerar, entonces se fragmenta, como si de pronto se desarmara el rompecabezas que traíamos completo y extraviáramos alguna(s) piezas.

Al disociar se producen momentos en los que no estamos siendo conscientes de nuestra forma de ser, dejamos de procesar consistentemente pensamientos, sensaciones, emociones, etc. Y se dispersan, como desconectándose de nuestra consciencia, por lo que se pierde la capacidad de evocar recuerdos sólidos voluntariamente.

Algunos autores, manifiestan que existen dos tipos de disociaciones. Estas alteraciones pueden ser repentinas o graduales, transitorias o crónicas.

Las que son «naturales», y ciertamente normales, ocurren por ejemplo cuando manejamos, o realizamos alguna actividad cotidiana «En automático», en dónde podemos perder la noción del tiempo u otros. Por otro lado, un segundo tipo se refiere a una condición extrema, episodios recurrentes, que pueden llegar a ponernos en distintas situaciones de riesgo. En este último grupo, encontraríamos a personas diagnosticadas con Trastorno de Identidad Disociativo (TID), conocido anteriormente como personalidad múltiple, aunque la disociación también podría estar presente en otros trastornos que detallaré más adelante.

¿Qué significa disociar?

Los seres humanos tenemos tres mecanismos para poder enfrentar un evento que suponga algún tipo de peligro: La lucha o defensa, la huida, y la parálisis o disociación.

Cabe mencionar que un niño pocas veces puede huir de la situación agobiante, por los pocos recursos de autonomía que posee, así como tampoco se les hace fácil defenderse, por lo que, el mecanismo de parálisis o disociación, suele ser uno de los más comunes.

De todo lo mencionado proviene el título de este artículo, disociar para sobrevivir, el «No vivir conscientemente para evadir el sentir». La disociación ocurre porque la persona evita asociar la realidad consciente y el entendimiento del yo, con el objetivo de que no se conecten, para insensibilizarse.

En estos casos la disociación sería un intento de la mente por protegerse de algo que no puede tolerar, algo que, si lo viviéramos plenamente, nos lastimaría profundamente. Esto se conoce como una defensa disociativa.

Cualquier evento considerado como traumático podría generar ciertas disociaciones, como por ejemplo, la muerte de un ser querido, el haber atravesado una situación de riesgo de vida, enfermedad o accidente, el abuso sexual, etc.

¿Por qué disocia la mente?

La disociación o los trastornos disociativos presentan una relación significativa con el trauma en la niñez, el cual puede incluir, situaciones de abuso (físico, emocional y/ o sexual), y de negligencia (abandono o descuido).

Desde que nacemos necesitamos a figuras de apego que nos ayuden a desarrollar una imagen unificada de nuestra forma de ser. Los problemas iniciales surgen cuando los niños(as) tienen inconsistencias para entender quienes son.

Caso 1: Ximena / 24 años / abogada / soltera

Ximena en una sesión refiere lo siguiente: «Cuando era niña me portaba mal, era muy traviesa, y para corregirme, mis padres me daban correazos. Tengo grabadas las dos primeras fechas en las que me pegaron mis papás, pero luego de eso, es muy borroso. A mis 4 años, me gustaba la canción de la sirenita de Disney, me la sabía casi de memoria, y recuerdo empezar a cantarla en mi cabeza, cuando veía la correa acercarse a mi piel. Al cantarla sentía que me iba a otro lugar, y creo que por eso no recuerdo más allá de las dos primeras veces que me pegaron. Sé que han sido muchas más, porque recuerdo despertar al día siguiente con morados en las piernas y dolor en la espalda, pero no sé cómo pasó».

Es decir, cuando iniciaban los episodios de violencia física, como forma de afrontamiento, Ximena evocaba el sonido de la canción de la sirenita, que para ella simbolizaba una sensación de paz, tranquilidad y seguridad, ya que solía ver esa película antes de dormir, mientras descansaba en su cama, estando abrazada de su hermana mayor.

Actualmente, Ximena tiene episodios de disociación recurrentes, hace unas semanas volvió en sí, mientras estaba en el bus camino al trabajo, y de pronto notó que se había pasado de la ruta, y que no recordaba porque tenía una revista en su maletín.

Se logró identificar que, ante episodios de estrés, que solían darse especialmente cuando Ximena tenía que relacionarse con figuras de «Autoridad», como su jefe del trabajo, ella disociaba.

Es importante reconocer que existe un inicio, que hay un punto de quiebre, el cual es necesario identificar en terapia, para luego buscar hipótesis que permitan relacionarlo al presente, las cuáles se irán validando en el transcurso de las sesiones.

Caso 2: Mariela / 45 años / Ama de casa

Mariela vivió un evento traumático, al sufrir de un accidente vehicular, en este suceso falleció su prima. Tras vivir esta experiencia, que la impactó gravemente, cada que ella narra el suceso no refleja ningún sentimiento. Esto se conoce como «Embotamiento emocional», y es justamente una de las principales características de un Trastorno por estrés postraumático.

«Siento que soy una espectadora más cuando recuerdo el accidente, como si hubiera salido de mi cuerpo y pudiese mirar todo desde afuera».

Caso 3: Gabriel / 19 años / estudiante de Diseño gráfico

«Recuerdo haber tenido 8 o 9 aproximadamente cuando mi mamá me dijo que sus cambios de estado de ánimo se debían a un problema psicológico, que se llamaba bipolaridad, ella me dijo que a veces podía sentirse con mucha energía como una pila recién estrenada, y que podía con todo, pero que otras veces, estaba desgastada, y hacer el menor esfuerzo era agotador. No lo entendí muy bien, hasta que pude empezar a relacionar sus episodios de depresión vs. episodios maníacos. Lo más difícil de toda esta situación fue que ella me trataba de dos formas totalmente diferentes, a veces yo era para ella un hijo maravilloso, podíamos pasarnos toda la noche jugando en el parque, comer hasta el cansancio, comprarme todos los juguetes que quisiera, sin embargo, muchas otras veces, no tenía quien me ayudase a preparar la comida, ni quien se sentase a cenar junto a mi, habían muchos gritos, y en ocasiones violencia, en esos días yo no lograba, por más que me esforzaba, hacerla feliz».

Actualmente, Gabriel tiene episodios de disociación recurrentes, uno de los factores desencadenantes identificados es cuando discute con su pareja, hecho que no le permite llevar una relación que pueda afrontar los conflictos que se presenten.

Estos casos, en los que los hijos(as) tienen a una madre o padre con un estilo de crianza incongruente, y con problemas psicológicos, generan un patrón de apego del tipo Desorganizado-Desorientado, que no les permitirá desarrollar un concepto claro y estable, sobre su personalidad.

Del mismo modo, visualizar a una de las figuras parentales como fuentes de afecto y al mismo tiempo de amenaza, genera una ambivalencia en las emociones y conductas contradictorias, llegando a recurrir a «Estrategias» disociativas para mantener algún tipo de consistencia interna y para poseer cierta coherencia identitaria.

Cuando la disociación se convierte en patología

En general, la disociación sería un amortiguador que emplea nuestra mente para protegerse del impacto de un evento traumático, o también podría darse como consecuencia al trauma.

Cuando los eventos traumáticos, especialmente de una misma temática (Trauma acumulativo), se repiten, el sujeto corre el riesgo de que, el estado de disociación se vuelva crónico o que desarrolle alguna patología que impida el funcionamiento normal de la persona, reduciendo considerablemente sus capacidades de afrontamiento, ya que las disociaciones se van generalizando a diversas situaciones.

Este proceso desadaptativo, es un generador de dificultades en la capacidad de regulación emocional, de impulsividad, problemas en la capacidad de memoria y atención. Influye negativamente especialmente en la autopercepción.

En estos casos, el adulto narra tener vacíos mentales, en dónde no tiene recuerdos de lo que pudo haber sucedido. Es sorprendente para ellos que a veces les cuenten cosas que hicieron que no recuerdan haber hecho, y muchas veces son cosas que normalmente no harían, es angustiante que personas «desconocidas», afirmen no serlo, porque justo los conocieron en estos episodios de disociación, o «reaccionar» estando en un lugar, sin identificar como se llegó allí.

Una característica dé los distintos fenómenos disociativos es la alteración de las funciones integradoras de la conciencia, la identidad, la memoria y la percepción del entorno, manifestando un distanciamiento de la realidad. Todo esto causa problemas con el funcionamiento diario.

La disociación presenta cinco patologías, las cuáles iré desarrollando en futuros artículos.

  • Amnesia disociativa.
  • Despersonalización.
  • Desrealización.
  • Confusión de la identidad.
  • Alteración de la identidad.

¿Cómo funciona la psicoterapia en estos casos?

Entendiendo que los síntomas disociativos aparecen como consecuencia de la ruptura o desconexión que se produce durante el trauma, el objetivo primordial del plan psicoterapéutico es la integración de los elementos disociados, fomentando que el sujeto tenga una forma de afrontamiento más sana y adaptativa.

En líneas generales, el abordaje terapéutico busca lograr la estabilización del paciente, incluyendo técnicas de psicoeducación, desarrollo de recursos psicológicos, dar tratamiento al trauma, y finalmente alcanzar la integración de la personalidad.

El bosque de las lágrimas

Desde hace mucho tiempo estuve analizando el proceso del llanto, me parece increíble encontrar tanta sensibilidad contenida y transformada en unas cuantas gotas.

Siempre me ha fascinado ver pelí­culas, de todos los géneros, aunque las de drama y suspenso son mis favoritas, ya que demuestran una paleta más amplia de emociones, y es que no puedo resistirme a analizar a cada uno de los personajes.

Para escribir este post, estuve estudiando por varios dí­as, el rostro del llanto, he buscado también libros y artículos sobre el tema. Y rememorado escenas de las novelas que he leído, centrándome en los momentos más cúspide de los protagonistas.

El llanto para mi, no es un misterio, quizá es más una especie de tabú. Afortunadamente por mi profesión como Psicóloga clínica, cada vez que van a ingresar al consultorio, mis pacientes se quitan el escudo, y por varios años, los observo mientras lloran. Del mismo modo, en este tiempo de pandemia, he estado siendo más consciente de mi propio desahogo, y de todo esto se trata este nuevo artí­culo.

Es importante iniciar mencionando que, históricamente durante siglos la gente pensó que las lágrimas se originaban en el corazón. Una creencia del siglo XVII sostení­a que las emociones, en especial el amor, calentaban este órgano, el cual generaba vapor de agua para enfriarse. El vapor del corazón subí­a luego a la cabeza, se condensaba cerca de los ojos y escapaba en forma de lágrimas.

El llanto es universal, tanto como la risa lo es. Pero la expresividad de ambos varí­a significativamente en cada cultura, sociedad, familia, y persona. Si podemos reír con tanta facilidad, ¿Por qué a veces censuramos nuestro llanto?

Pocas conductas nos hacen tan humanos, como el llorar.

Llorar es nuestro reflejo, es un espejo en el que podemos dibujar lo que nos sucede, a veces para leerlo en primera persona, otras, para que los demás nos lean.

Mientras lloramos, estamos trazando el camino de ida y vuelta a casa, y en el trayecto nos reencontramos. Llorar es un movimiento de vulnerabilidad que se transforma en fortaleza. Cuando observo a alguien llorar, es como ver un atardecer, es el «Soltar», para luego «Aparecer».

TIPOS DE LLANTO

En este bosque, existen tres tipos árboles, cada uno con su propia estructura, sus propias raíces y colores. Cada planta tiene sus particularidades, como nosotros.

Los tres tipos de lágrimas son: Basales, reflejas y emocionales. Mencionaré brevemente características de los dos primeros, ya que la idea es profundizar en el llanto psicoemocional.

1) SECRECIÓN LAGRIMAL BASAL

Este árbol funciona en base al clima de la naturaleza.

¿Qué desencadena este tipo de lágrimas? El contacto atmosférico, según Schirmer (1903), el parpadeo, la posible hidrosensibilidad del aparato lagrimal y la fotoestimulación son los principales factores.

Estas lágrimas cumplen con el propósito de nutrir, proteger y lubricar la córnea. Es decir, mantienen a nuestros ojos húmedos, eliminan residuos y cuerpos extraños, y nos permiten mantener la funcionalidad del sistema visual.

2) SECRECIÓN LAGRIMAL REFLEJA

Este árbol funciona para protegerse de la contaminación del medio ambiente. Su función básica es la de defensa.

¿Qué desencadena este tipo de lágrimas? Una respuesta a los estí­mulos, tales como el humo del tabaco, el viento, cuando cortamos una cebolla, o en general, ante la presencia de cuerpos extraños, entre otros.

Estas lágrimas cumplen con el propósito de liberar a nuestros ojos de sustancias que podrí­an irritarlos. Es un llanto tan preciso, que la cantidad de lagrimeo es proporcional a la intensidad de estí­mulos.

3) SECRECIÓN LAGRIMAL PSICOEMOCIONAL

Este último árbol funciona en base a las estaciones. Las plantas usan la energía del Sol para la fotosíntesis y durante este proceso fabrican la clorofila. Sin embargo, en otoño e invierno hay menos horas de exposición a la luz solar, por ende se ralentiza la producción de clorofila (deteniéndose la producción de nutrientes), es entonces cuando las hojas se vuelven amarillas y comienzan a caerse.

Con el viento y la lluvia las hojas se caerán, y dejaran a los troncos desnudos, listos para empezar de nuevo. Las hojas caen porque dejan de ser útiles, así como algunas emociones que llegan a demostrarnos que es momento de dejarlas ir.

Es como si todos viviésemos en ese bosque, y las lágrimas fueran las hojas del árbol cayendo en otoño, el desprendimiento es una acción muchas veces involuntaria. Creo que lo más difí­cil es cuando lo retenemos, no puedes quedarte en una estación para siempre porque no verás las demás.

Lo maravilloso de este proceso, es que no por perder sus hojas los árboles mueren, tan solo quedan en estado latente hasta que llegue la primavera. Tal como nosotros, no por llorar perdemos, simplemente volvemos a empezar.

¿Qué desencadena este tipo de lágrimas? Es el resultado de un proceso cerebral cognitivo y emocional, un estí­mulo cerebral de origen psicógeno ligado a estados de ánimo. Murube (2009).

Antes de llorar hay un sinfí­n de ataduras, pero al momento de hacerlo, nos permitimos desbloquear los miedos, y enfrentar el dolor, escucharlo, sentirlo, llorar significa externalizarlo, y al final te limpia, te sana.

Considero que este tipo de lágrimas son el instrumento de comunicación no verbal más poderoso que existe, llorar es sinónimo de expresar. Es ponerle voz a nuestra alma.

Al ser este llanto un medio de comunicación, lo acompañan diversas expresiones y gestos. Los cuales varí­an acorde a la emoción manifestada, al contexto y a la personalidad del sujeto.

Algunos de los signos mediante los cuales expresamos el llanto son: Lágrimas acumuladas en los ojos, mediante expresiones mímico-faciales: Tapándonos los ojos, cerrando los ojos, evadiendo la mirada, frunciendo el ceño, frotando nuestro rostro, sollozando, sujetándonos el cabello, haciendo puño, apretando un objeto o la ropa, gritando, encorvándonos, sintiendo un nudo en la garganta, suspiros, tragando saliva, respiración entrecortada y desacelerada, taquicardia, vocalizando de una manera más aguda y vibrante, etcétera.

Por lo que he podido apreciar, la forma de manifestar el llanto varí­a de acuerdo a la intensidad del mismo, la cual a su vez puede estar determinada por el dolor acumulado, o por la confianza que se deposita hacia el testigo de ese momento.

He visto llorar tantas veces, y siempre que soy la espectadora trago saliva antes de hablar, el llanto emocional, es contagioso, mueve sensaciones. Las lágrimas logran activar la vinculación de una forma inimaginable.

Es un tema complejo porque cada persona lo vive bajo sus lineamientos, aunque el secreto está, en romperlos todos. Se llora libre, de forma auténtica, se llora con el corazón.

Otra caracterí­stica que he notado, es que al llorar la mayorí­a de las personas nos tapamos el rostro con ambas manos, creo que podrí­a simbolizar una especie de autoprotección por la vulnerabilidad del momento. Aunque sorprendentemente, la mayorí­a de niños(as) no lo suelen hacer, ellos lloran mirándote a la cara, taparse pareciera más una conducta socialmente aprendida.

El sonido que emitimos al llorar, también es algo muy particular, lo he llegado a relacionar con sonido de la risa, ya que, mayormente las personas que rí­en fuerte, hacen lo mismo al llorar, y viceversa.

En lí­neas generales, solemos recurrir a este tipo de llanto por las siguientes razones:

  1. Con un propósito de desahogo.
  2. Con un fin comunicativo, ya que según Ekman (1997) y Murube et al. (1999), el llanto emocional es una manifestación facial intercomunicativa (p. 82).
  3. Existe también una teorí­a, denominada «La teorí­a del sí­mbolo del sufrimiento». Murube et al. (1999), señalan que ya era bastante claro el llanto reflejo (Aquel originado por algún tipo de molestia fí­sica o dolor), y copiamos la «señal del llanto», convirtiéndolo en una solicitud de ayuda social.

Distintos autores, han clasificado al llanto psicoemocional de la siguiente forma:

  • Por el tipo de emociones que lo provocan: Acorde a Sajnani (1994), las emociones se dividen desde la antigüedad en dos grupos: Positivas (felicidad, amor, gratitud) y negativas (hambre, llanto, rencor, enojo, tristeza, soledad).
  • Prolongado y difí­cil de controlar frente a llanto controlable. Williams y Morris (1996).
  • Por un motivo social: Ya sea de petición u de ofrecimiento de ayuda: El llanto por petición de ayuda suele asociarse a emociones negativas mientras que el llanto por ofrecimiento de ayuda puede estar relacionado a sentimientos positivos y negativos.

CARACTERÍSTICAS DEL LLANTO PSICOEMOCIONAL:

Me resulta muy interesante analizar cómo manifestamos el llanto en base a los distintos factores sociodemográficos, tales como edad, género, etc. Por ese motivo seleccioné los siguientes descubrimientos:

  • Las ecografí­as en 4D facilitan el estudio del comportamiento de los fetos, por lo que tras un largo periodo de dedicación al tema, un equipo de investigadores británicos de las universidades de Durham y Lancaster, concluyó que, los fetos son capaces de reí­r, llorar y parpadear dentro del útero, exhibiendo expresiones faciales.
  • Cuando nacemos, luego de respirar, lloramos, algunos cientí­ficos indican que este primer llanto podrí­a deberse al miedo a lo desconocido. Ya que durante esta fase de vida nos encontramos en una etapa de total indefensión, y lloramos para sobrevivir.
  • Durante los primeros meses de vida, el llanto se convierte en nuestra principal forma de comunicación, y recurrimos al mismo, cuando nos encontramos frente a alguna necesidad, como por ejemplo, hambre, dolor, frí­o, incomodidad, necesidad de contacto fí­sico, etc.
  • Una de las primeras cosas que hacemos al nacer, luego de respirar, es llorar. Y estoy segura que si pudiésemos, sería lo último que haríamos antes de morir. Así de importante es este proceso.
  • Según la Oftalmopediatra Elena Jarrí­n, los niños expresan primero el llanto que manifiesta la tristeza, y años después el que manifiesta la alegrí­a, ya que se tratarí­a de un llanto más maduro.
  • A mayor edad, menor llanto por petición de ayuda, y mayor llanto por ofrecimiento de ayuda, esto por el desarrollo de la empatí­a. Murube & Murube & Murube (1999).
  • Es común que las personas repriman el llanto. Para poder volver a expresar, es necesario que regreses al pasado, y encuentres en que circunstancia tu niño(a) interior fue silenciado(a), seguro hallarás alguna situación en la que no «era seguro» el poder expresar, pues bien, ahora lo es.
  • Acorde a un estudio efectuado por Vingerhoets, el sentimiento de pérdida o de ruptura es la razón primordial por la que los adultos lloramos. Del mismo modo, en un estudio efectuado, el 36% de adultos, indicó que se auto responsabilizaba por su llanto, en segundo lugar, el 26% derivó el motivo a sus parejas, un 22.5% a temas familiares, y el resto, al entorno social.
  • Hay un mayor control inhibitorio de parte de los varones respecto a la expresión del llanto, aunque esto se va polarizando a partir de la adolescencia.
  • Según Sajnani (1994), la duración del llanto es cuatro veces más amplia en mujeres que en varones.

¿QUÉ ES UNA LÁGRIMA?

Un hecho bastante interesante, es que la composición de las lágrimas es distinta acorde a la emoción emitida. William H. Frey, bioquímico reconocido en Minessota, demostró que las lágrimas emocionales generan una dosis de cloruro de potasio, endorfinas, prolactina, adenocorticotropina y leucina-encefalina (un analgésico natural que se libera cuando el cuerpo se encuentra bajo estrés).

¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS DE LLORAR?

  • Efecto catártico: Se refiere a la liberación de emociones negativas. Ya que, el llanto puede conducirnos a la resolución de un evento que provocó sufrimiento.
  • Desahogo o descarga emocional.
  • Disuadir de que nos hagan daño. 
  • Incrementa nuestro autoconocimiento.
  • Solicitud de ayuda.
  • Reduce el estrés.
  • Lapso de relajación que aparece al finalizar el llanto.
  • Es una forma de expresión que demanda consuelo, por lo que se activa nuestra compasión y empatía.
  • La vulnerabilidad del llanto, influye significativamente en la vinculación con otras personas.
  • Llorar nos ayuda a neutralizar la ira, y por ende, la agresividad.
  • Kottler, psicoanalista (1996), menciona que llorar es una defensa compensatoria contra impulsos (Agresividad o el impulso sexual).
  • Es una forma extraordinaria de comunicación.
  • Es una llamada de atención a nuestra propia conciencia, que nos invita a analizar lo que nos está perturbando.

INVESTIGACIONES SOBRE EL LLANTO EMOCIONAL:

El neurobiólogo Israel Noam Sobel viene desarrollando un método para ultracongelar las lágrimas, con el ambicioso objetivo de crear un banco de lágrimas destinado a los investigadores.

Por otro lado, Jay Efran, profesor de psicología en la Universidad de Temple, concluyó que es menos probable que las personas lloremos en medio de una experiencia estresante. Lo solemos hacer después de que la emoción ha desaparecido.

Las personas que no suelen llorar, no se vinculan a los demás con facilidad, y evidencian mayor irritabilidad, según estudios efectuados por el Psicólogo Benecke.

Por todo lo señalado, considero a este como uno de mis artículos más importantes.

«Es tan misterioso el país de las lágrimas» – El Principito

Bibliografía:

Asmir Gra?anin, Lauren M. Bylsma, Ad J. J. M. Vingerhoets. Why Only Humans Shed Emotional Tears. Humane Nature, 2018.

Borgquist A. Crying. American Journal of Psychology 1906;17:149-205.

Murube J. Basal, reflex, and psycho-emotional tears. Ocul Surf 2009 April;7(2):60-6

Murube J, Murube L, Murube A. Origin and types of emotional tearing. Eur J Ophthalmol 1999 April;9(2):77-84.

Sajnani DK. Frecuencia y características del llanto psíquico en la población de Las Palmas de Gran Canaria. Tesis doctoral. Facultad de Medicina. Universidad de La Laguna; 1994.

Schirmer O. Studien sur Physiologie und Pathologie der Trnenabsonderung und Tr?nenabsonderung. von Graefes Arch Ophth 1903;56:197-291.

Vingerhoets AJJM, Nyklicek I, Denollet J. Emotional inhibition and physical heatlh: fact or fiction. Revista Portuguesa de Psicossomática. 2002: 4 (1); 71-83

Williams DG, Morris GH. Crying, weeping or tearfulness in British and Israeli adults. Br J Psychol 1996 August;87 ( Pt 3):479-505.

Mi osito Teddy tiene cáncer

¡Hola!, mi nombre es Teddy, soy un oso de color café chocolate, y también soy el juguete preferido de mi persona favorita, Daisy. Ella tiene 6 añitos, le gustan los dragones, las burbujas y los cuentos de magia. Este año Daisy va a seguir aprendiendo a escribir y a leer en su colegio, y luego de hacer sus tareas, sin excepción alguna, cómo todos los años seguiremos jugando hasta gastar la última cuota de imaginación del día. Este es mi diario, y cómo podrás ver, por cada día diferente en el que escribo, el color del fondo va cambiando.

Nuestra casa tiene tres pisos, es bastante espaciosa, y tiene color celeste cielo clarito. Vivimos junto a Alexander, el hermano mayor de Daisy, mamá, papá, y Frida, la gata. Desde que Daisy era una bebé, los fines de semana, vamos a pasear a la granja de los abuelos. Al final de esos divertidos paseos, siempre termino lleno de lodo y algunas veces de unas cuantas hormigas. Por lo que, luego de regresar a casa, los domingos por la tarde, tenemos nuestro famoso baño de espuma. Daisy es una niña espontáneamente feliz, tiene la risa más bonita del mundo, cuando se ríe lo hace a carcajadas, como quién usa todo el corazón para vivir.

A Daisy también le gusta mirarse por varios minutos frente al espejo mientras hace caras graciosas. Definitivamente soy el que más la conoce, porque siempre la observo, y trato de estar ahí para ella, a veces siendo un amortiguador para que no se lastime su cabecita cuando tropieza, otras veces, siendo blandito y abrazable, especialmente cuando tiene miedo a los monstruos antes de dormir, o siendo un simple saco de box para cuando está muy enojada, y mi rol favorito, siendo su gran confidente, cada que me susurra algún secreto nuevo al oído.

Estos últimos días, nuestra relación ha cambiado, no sé si es por ella, o por mi, pero siento algo extraño, me he pasado toda la tarde pensando en eso, y he concluido los siguiente: Daisy actúa cómo si estar a mi lado le resultara por momentos incómodo, es como si me estuviera ocultando algo. Por ejemplo, estos últimos días no me ha mirado directamente a mis dos botones color negro oscuridad, que tengo como ojos. También, la he escuchado llorando sola y cuando me ha visto, ha sonreído de inmediato, pero evidentemente no era la sonrisa de hace unos días, en la que usaba todo el corazón …

Ayer la madre de Daisy empezó a empacar la ropa de todos, pensé por un momento que sería una buena época para las vacaciones, pero la ropa que colocaba la mamá en las maletas no era ropa de playa. Durante el viaje hubo un silencio profundo color remolino, y luego de que papá estacionara el carro, ingresamos a un lugar de paredes color blanco nieve, con muchas luces color amarillo sol, y con un gran silencio color transparente, aunque tendré que buscar otro color para el silencio, porque ya me había dicho antes Daisy que, el transparente no era un color.

luego

Hoy me pincharon con una aguja tan grande y larga que la sentí hasta dentro de mi relleno de algodón. Y, después de pincharme a mí, fue el turno de Daisy, y desde ese momento hasta que nos trajeron el almuerzo, ella se la pasó llorando. En las noches me cuesta dormir porque en las madrugadas suena la ambulancia, y suena muy fuerte, y eso no solo me despierta a mí, lo peor de todo es que despierta a Daisy, y también despierta a mamá o a papá. Son muchos cambios, lo bueno es que siempre podremos usar nuestra imaginación para poder viajar a dónde deseemos.

Me siento tan nostálgico, que hasta empiezo a extrañar a Alexander, aunque el prefiere jugar con los soldaditos color verde petróleo, hoy lo eché de menos. Alexander no vino con nosotros, porque está en la casa de la abuela, lo sé porque antes de venir aquí, pasamos a dejarlo.

Después de varios días de no entender porque ya no íbamos al colegio a aprender las vocales, y los números, Daisy me ha dicho al oído que iba a contarme un secreto, y realmente era secreto, porque lo dijo con una voz tan bajita, que casi no la escucho: «Estamos en un hospital de verdad». Supongo que hizo la aclaración «de verdad» porque solíamos jugar a los doctores en su cuarto, y la caja de cartón de la lavadora vendría a ser el hospital de mentira. Luego añadió: «Nos vamos a quedar una temporada aquí, hasta que te sanes», eso último no me gustó ya quería ir a casa, tenía muchas preguntas, pero Daisy giró, y se quedó completamente dormida. A veces me siento triste, sobretodo cuando veo su carita de preocupación, eso definitivamente es lo que menos me gusta. No sé cómo decirle que a mi no me duele tanto, más allá del momento, quizá. A ella pareciera que le duele la mayor parte del día. Me enojo conmigo mismo, porque creo que es mi culpa que ya no estemos en casa, y que Daisy no sea la de antes, la echo de menos, nos echo de menos a todos.

Estos días he tenido las emociones mezcladas, como aquella vez en la que decidimos hacer una plastilina gigante juntando todos los colores, pensamos en un inicio que nos saldría color arcoiris, pero quedó un color café zapato.

Por otro lado, debo admitir que tenemos a un buen doctor que nos visita todos los días, menos domingos, se llama Doctor Julián, es alto, moreno, de ojos color caramelo dulce, y con manos suavecitas. Siempre que nos visita me acaricia la cabeza, y luego lo hace con Daisy, y la mayor parte del tiempo está sonriendo. En el bolsillo de su camisa tiene stickers, y nos llena un calendario que está en la pared con cada visita. Nos ha prometido un paseo por el patio cuando lleguemos a 35, pero aún nos faltan diez.

Hay días buenos, días regulares y días como hoy, días malos, cada vez que viene el doctor, me dice: «Hola Teddy, vamos a iniciar con el tratamiento de hoy», y hace varias cosas de forma muy rápida, cosas que no entiendo, y luego, hace las mismas cosas con mi querida Daisy, pero cuando las hace con ella, se demora más tiempo. No me gusta cuando Daisy me mira con miedo, y lo hace solamente cuándo es mi turno, porque cuando le toca a ella, está bien valiente.

Un mes se pasa volando, dijo un día el Doctor Julian, y nos regaló un lapicero de unicornio, Daisy se emocionó mucho, pero la sonrisa no duró tanto tiempo. Creo que es porque tenemos unos tubitos como sorbetes sin color en el brazo derecho. El tema está en que Daisy y yo somos diestros, por lo que, no podemos dibujar como tanto nos gustaba, y no vamos a poder hacer un buen uso del lapicero de unicornio por ahora, pero estamos aprendiendo cada día a ser más pacientes. De igual forma, a papá se le ha ocurrido una idea color brillante, y nos trajo una radio, que reproduce audiocuentos, ese día escuchamos uno de mis favoritos: «Peter Pan». Siento que ya nos estamos acostumbrando, cada día es más sencillo, este hospital va a ser como nuestra casita temporal, y la abuela suele decir que hay que vivir el presente, porque nada se repite.

Hoy la tira de stickers del Doctor Julián se ha acabado, y hemos logrado salir al patio, ha sido un día maravilloso. A pesar de todo, me gusta vernos más unidos como familia, al inicio no entendía qué significaba estar enfermo, pero hoy escuché a mamá decirle a papá, que había sido una idea maravillosa traerme para acompañar a Daisy, pensé que era ella quién me acompañaba a mi. Bueno, en realidad lo hacemos ambos. Durante su conversación, usaban términos que no comprendía, hasta que mamá dijo que Daisy estaba luchando contra el cáncer. Y, papá le dijo, que si uno enfermaba en casa, todos lo sentíamos, que todos luchaban contra el cáncer en realidad. Y, ahí recién entendí, mi forma de apoyarla es mediante la empatía. Si ella enferma, yo también siento, si ella sonríe, yo también reiré.

A cute sick little boy is sitting with his stuffed animal on a chair waiting for a chemotherapy appointment to treat his cancer. He is optimistically smiling.

Jugar en la naturaleza, y no tener ningún techo que tape el cielo, ha sido de lo más bonito. Daisy no dejaba de moverse, y la veía mirar alrededor con ojos color esperanza.

———————-¿FIN?———————

Antes de profundizar un poco más en el tema, creo que es importante aclarar que todo lo que veía Teddy en Daisy, es en realidad, LO QUE DAISY PODRÍA VER EN SUS PADRES… Un conjunto de emociones, que varían en intensidad a cada momento, y no es para menos, la incertidumbre de vivir una situación así, genera miedo, ansiedad, tristeza, enojo, cólera, alegría… Y quizá en este punto, desees regresar al principio del cuento, para generar una mayor empatía, especialmente si en tu familia alguien atraviesa por este difícil momento. Recuerda mientras lees nuevamente el cuento, tratar de ver a través de los ojos de Teddy, porque así te miran tus hijos(as).

La Psico-Oncología, es una rama de la Psicología que nos permite abordar casos de personas y familias que han sido diagnosticados con cáncer, y que luchan día a día. La información en esta sección tiene el objetivo de promover la comprensión emocional que requiere esta condición médica.

Vamos a hablar de dos puntos, primero, sobre la psicología de un niño(a) que atraviesa por esta condición médica. Y luego, sobre la red apoyo, padres, cuidadores, familia, amigos, etc.

HABLEMOS DE DAISY:

DAISY INICIA EL TRATAMIENTO:

Los primeros días suelen ser los más difíciles, aparece el inmenso miedo a lo desconocido, a lo incierto. Los hijos comúnmente reaccionan a la noticia del diagnóstico de cáncer con una postura similar a la que reflejan sus padres.

A su vez, la forma en la que reaccionen va a depender de varias variables, principalmente de, la edad y de las características de su personalidad.

Asimilar el diagnóstico es un proceso emocional, es probable que haya existido una molestia o dolor físico previo a la detección, así como también es probable que haya sido imperceptible. Pero cuando tenemos la noticia, caemos en la cuenta de que es real, realmente nos está sucediendo.

Aquí es donde surge la ansiedad, y gradualmente, una pérdida de autonomía, lo que aumenta la dependencia hacia nuestros cuidadores. La sensación de pérdida de control en un niño(a), puede ser experimentada como una posible amenaza, hecho que provoca malestar emocional.

El cáncer influye en las distintas áreas de funcionalidad del niño, modificando, por ejemplo, sus rutinas de vida, a nivel académico, social, familiar, hecho puede ir agravando este malestar emocional. Allí radica la importancia del apoyo psicooncológico desde el momento en dónde se cuenta con el diagnóstico médico, con el fin de desarrollar estrategias de afrontamiento promoviendo la adaptación del niño(a), y de su familia.

En esta fase inicial surge la necesidad de psico-educar al niño(a), es importante que ellos sepan el nombre de su cáncer, y que reciban información breve y didáctica sobre el tratamiento. Sugiero también realizar un ejercicio de imaginiería y de visualización a corto plazo, para que vean cómo cambiarán algunas cosas, durante este periodo.

Resulta bastante útil leer libros o cuentos de esta temática, y si es factible, promover el contacto social con otros niños o adolescentes con el mismo diagnóstico. La filmoterapia también abre una puerta de proyecciones en el niño respecto a los protagonistas, quienes resaltan por su valentía, y perseverancia. Recomiendo mostrarles cortometrajes, o películas que puedas haber revisado previamente.

Vamos avanzando poco a poco, que usualmente uno de los aspectos más difíciles es aceptar la situación. Lo más importante, es tener en cuenta que, desde este punto nuestra inteligencia emocional tendrá una gran posibilidad de incrementar a pasos agigantados, usaremos nuestro coraje, trabajo en equipo, tolerancia, liderazgo, pero sobre todo, nuestra empatía y amor propio.

DAISY CONTINUA CON EL TRATAMIENTO:

El lenguaje universal de los niños(as) es el juego, tómate un momento para pensar en estrategias lúdicas que ayuden al niño(a) a disminuir la incertidumbre. Por ejemplo, la técnica que utilizó el Dr. Julián, en el cuento descrito previamente, para la cuál, le aplicaba al osito Teddy primero las intervenciones médicas, cómo las inyecciones, y luego, recién a la niña. Esto facilita una breve preparación emocional, es cómo que ver lo que va a ocurrir, lo hace saber que tendrá un inicio y un fin, que hay personas a su alrededor cuidándolo(a), que todos los presentes saben que le va a doler, pero que lo hacen para que logre estar bien.

Así mismo, se pueden instaurar otras técnicas, como que, el niño(a) escriba cartas, haga dibujos o audios, para motivar a niños(as) que atraviesan por una situación similar. No olvidemos que dar fuerza a los demás, nos da fuerza a nosotros mismos. Y si tiene la posibilidad de conocerlos, mucho mejor, poder observar en un tercero lo que nos sucede físicamente, es una oportunidad para nuestro autoconocimiento.

El calendario de citas o procedimientos, es una especie de economía de fichas (Técnica conductual), que facilita a los niños el obtener una recompensa (De preferencia una experiencia a lo material), al culminar un ciclo. Pegar stickers cada día, o en cada procedimiento, hará que sientan una motivación que les permita ver a mediano plazo.

Del mismo modo, la lectura terapéutica, tiene un propósito psicoeducativo. Existen varios autores de cuentos o audiocuentos para niños de todas las edades, en dónde abordan este tipo de situaciones, ¿Por qué es educativo? Ayudará a que los niños(as) se identifiquen con algún personaje, y encuentren las palabras para expresar mejor lo que sienten a sus padres, médicos o cuidadores, entre muchos otros beneficios.

Otro tema que aborda la «Psico-oncología», es el dolor. Algunos procedimientos invasivos se consideran incluso más dolorosos y ansiógenos que el propio cáncer. Es importante aprender técnicas que ayuden a manejar las sensaciones dolorosas. Una de ellas inicia justamente en crear un «Termómetro del dolor», para que los niños(as) puedan calificar algunas intervenciones, e identificar que, muchas de estas situaciones son más tolerables que otras. Esto también ayudaría en describir su dolor al personal de salud. Sumándole a esto, la técnica de respiración diafragmática, relajación muscular progresiva, entre muchas otras que explicaré en futuros artículos.

Por otro lado, cuando les sucede algo «malo» a los niños(as), tienden a desarrollar sentimientos de culpa, hace unas semanas tuve un caso en el que la niñita refería que por haber hecho alguna travesura, recibía «una especie de castigo» al enfermarse. Manifestar ese tipo de pensamientos solo aumentaría su malestar. Es por esto que, resulta muy valioso entender su percepción de la situación. Para esto podemos conversar con ellos, preguntarles que piensan y sienten respecto a lo que sucede.

Es interesante analizar la mayor parte posible del contexto de tratamiento médico, y buscar orientar cada situación a la realidad psicológica infantil. En ese sentido, las formas más comunes de administración de los medicamentos en la quimioterapia, son mediante sonda intravenosa, medicamentos, inyecciones y tratamiento vía intratecal (Los medicamentos son inyectados en la parte baja de la espalda empleando la técnica de punción lumbar). Para lo cual, se puede representar, primero con un peluche o muñeco, el procedimiento que luego se le hará al niños, para permitirles familiarizarse y entender lo que sucederá a continuación.

Del mismo modo, es importante resaltar que, por la misma condición médica podrían aparecer cambios físicos, como la pérdida de peso, la caída de cabello, la alteración del sueño, entre otros. Y estas alteraciones, en muchos casos, se intensifican con el tratamiento.

Aunque no ocurre en todos los casos, pongámonos en la situación de la caída del cabello, muchos se lo tomarán con calma, pero para otros, especialmente si ya están en una etapa de pubertad o adolescencia, esto podría generarles emociones intensas. Es importante darles un tiempo de preparación a su nueva imagen.

Es común no tener cabello, es más, de seguro conocemos a personas que no lo tienen, ya sea por alguna condición médica, o simplemente por un corte de su elección. La forma en la que llevamos el cabello es parte de nuestro estilo, y la forma en la que no lo llevamos también debería de serlo. Por lo mencionado, dales a los hijos(as) la oportunidad de decidir qué quieren hacer respecto a esto, pueden decidir también si gustan usar algún complemento, como gorritos, turbantes, pañuelos o pelucas. Este punto es muy importante para ellos, dado que, por lo menos en cierta forma «tienen el control de su aspecto».

Otro punto importante para abordar es respecto al personal de salud que se encarga de los cuidados de tu hijo(a), se sugiere hacer lo posible para que el niño(a) tenga un solo médico de confianza, o un grupo reducido de profesionales de la salud. Esto para que pueda familiarizarse y tener mayor confianza durante su tratamiento. Especialmente en el caso de niños(as) pequeños(as). En caso de un cambio de médico, tratar de ir preparándolos con alguna fotografía del mismo, o contándoles algo personal sobre el médico. Ej. «Tu nuevo Doctor se llamará Javier, y le encantan los perritos, tiene en casa uno, que es muy travieso y es de raza salchicha, cómo los perritos que vimos aquella vez…»

Uno de los aspectos más importantes durante la fase de tratamiento, es asumir que, el niño(a) la va a pasar mal por momentos, pero que a la vez, mientras eso suceda, está ocurriendo algo bueno, porque recibe lo que necesita para ganar esta batalla.

DAISY DICE ADIÓS AL TRATAMIENTO:

Cuando un niño(a) culmina la batalla contra el cáncer, y le dan el alta, automáticamente se embarga de alivio, y poco a poco retorna la sensación de control sobre su propio cuerpo, esto supone un proceso realmente reconfortante.

Claro, es cierto, tiene que haber un seguimiento posterior a la recuperación, que incluye visitas al médico, y algunos exámenes que seguirán siendo parte de la rutina, pero ya se ha recuperado gran parte de la salud, y a partir de ese momento, tendrás a un hijo(a) mucho más resiliente, que ha desarrollado una serie de competencias psicológicas, cómo la perseverancia, paciencia, trabajo en equipo, tolerancia a la frustración, y sobretodo, ganas de vivir una gran vida.

Este artículo va dirigido con mucho cariño y respeto a una gran amiga, que en este momento se encuentra luchando, junto a su familia, por la salud de su pequeña. Ella me inspiró a profundizar en este tema, y es que, ella es tan fuerte y resiliente, que puedo asegurar que la mayor parte del tiempo lo mira todo color esperanza.

CAPÍTULO III: «Cuando las aulas escolares se volvieron del tamaño de las pantallas»

Este artí­culo esta inspirado en una investigación sostenida en las consultas psicológicas con los distintos padres y niños. Por lo que, voy a presentar a un personaje, de nombre José Gabriel, construido para permitirme hacer una simulación de lo que sucede en la vida de los niños mientras cursan sus clases virtuales.

José Gabriel, será caracterizado como un niño de nueve años, estudiante del 3er grado de primaria en un colegio mixto, colegio al que asiste desde que tiene 3 añitos. Vive en un departamento en el 4to piso de un edificio, junto a su hermana Clarita, de 4 años, y a sus dos padres. Su madre trabaja a medio tiempo, vendiendo productos de estética por internet, y su padre es agente inmobiliario.

Normalmente, el padre de José Gabriel lo despierta a las 7am, luego de eso, él se asea, va al comedor a desayunar junto a sus padres y hermanita, y posteriormente, se traslada al espacio asignado para poder hacer sus clases virtuales.

Y así, empieza, su nueva rutina de vida: Hacer click, abrir la plataforma, ingresar su usuario y contraseña, colocarse los audí­fonos, escuchar y observar al profesor(a), hacer las actividades que se indican, como por ejemplo, escribir, dibujar, pintar, leer, resolver, analizar, y en todo el proceso, tratar de aprender.

Nuestro hogar es un espacio privado en el que guardamos todo lo que necesitamos para nuestra supervivencia (alimentos, abrigo, medicinas…), lo solemos complementar con aparatos electrónicos que nos faciliten cumplir con nuestras funciones de vida (cocina/cocinar, lavadora/lavar, televisor/entretenimiento). Aparte de ello, recurrimos a decorarlo con objetos que nos evoquen emociones agradables, como por ejemplo, fotografí­as, cuadros, flores, plantas, etc.

Es como un refugio en donde tratamos de guardar lo que necesitamos, y realmente pasamos tanto tiempo ahí, que ya hemos perdido la cuenta, y lo sentimos hasta como parte nuestra. Es más, si la vida fuese una pelí­cula, para la mayorí­a, nuestro hogar serí­a una de las escenografí­as más frecuentadas.

Hasta antes de la cuarentena, para los niños el hogar podrí­a ser visto cómo un espacio de comodidad. Sin embargo, actualmente, se trata del contexto espacial en donde se han ido materializando todas sus actividades.

Las paredes del colegio, se han pintado del color de nuestra sala, habitación, cuarto de estudios, etc. Resulta interesante reconocer que hoy en día, la casa es el nuevo colegio.

Por todo lo mencionado anteriormente, podemos afirmar que, en nuestros hogares existen muchas distracciones, especialmente para los niños(as) y adolescentes, como por ejemplo, la TV, el celular, los juguetes. Es más, quizá muchos de estos objetos los adquirimos en algún momento de nuestras vidas justamente para «distraer» a nuestros hijos(as).

Continuaré describiendo el caso de José Gabriel, quien desde que inicio la cuarentena, viene desarrollando sus labores académicas en la mesa del comedor. Uno de los motivos de consulta, fue que, él se distraí­a constantemente desde que se sentaba, incluso se tomaba mucho más tiempo del habitual en responder los ejercicios.

Un día de terapia, le pedí­ a su madre que se sentará en el lugar de estudios de José Gabriel, y que hiciera de forma «impulsiva» todo lo que le provocara. Ella inició mirando los cuadraditos de los individuales, luego los levantó y con la mano izquierda pellizco y doblo cada esquina. Después de unos instantes, se sirvió un vaso con jugo color naranja, y se inclinó para mirar hacia abajo de la mesa, notando que, bajo la silla de José Gabriel, habí­a una cajita de madera, enseguida recordó y dijo en voz alta: «Esta es la cajita en dónde le regalamos soldaditos la navidad pasada». Seguido a ello, comenzó a apoyar los pies en la cajita, y notó que la distancia entre la laptop y sus ojos era muy lejana, por lo que, trató de acercarla, pero entonces, no habría espacio para el cuaderno de estudios. Luego de resignarse, comenzó a pintar en una hoja reciclada, y cuándo el lápiz se quedó sin punta, inició la búsqueda del tajador en una cartuchera de interminables útiles de estudio. Luego, se puso de pie, dirigiéndose hacia la cocina, en búsqueda de un tacho de basura… Y así, nos pasamos una hora, ella «sintiéndose niña», y yo, cómo un «detective entendiendo la encrucijada».

«Definitivamente no es lo mismo», pensé. La distancia entre las cosas, la mesa larga y grande, la silla de adultos, la cajita de soldados usada como una especie de apoyo pisa-tierra, la distribución espacial del material académico, la cantidad de estí­mulos…

Del mismo modo, antes de culminar la sesión narrada, la madre de José Gabriel, habí­a tomado dos vasos de jugo, y se habí­a comido dos panecillos. Lógico, pensé, comer es lo que hacemos en la mesa del comedor. Es por esto que, hay que analizar el espacio asignado a nuestros hijos, observar la diferencia en la funcionalidad del ambiente previo, y tratar de disfrazar este nuevo espacio.

Como es evidente, los niños necesitan un espacio tranquilo y agradable donde logren concentrarse para hacer las actividades escolares.

En terapia, con ambos padres de José Gabriel, empezamos retirando los objetos distractores identificados previamente, aplicando la «Técnica de control de estí­mulos», que intenta controlar cualquier estimulo que provoca una conducta, con el objetivo de limitar o retirar las condiciones en las que surge la dificultad conductual.

Aparte de ello, hicimos una lluvia de ideas para «re-decorar» el espacio de estudio, hecho que luego los padres de José Gabriel concretizaran en casa. Y así, quedó fijada como una rutina preestablecida, el tener que hacerlo, antes de iniciar la jornada académica, así cómo el tener que, retornarlo a su forma original cada momento de comida.

Ahora bien, si tenemos un escritorio destinado únicamente para las labores académicas en casa, repensamos si su ubicación facilita el aprendizaje. Normalmente escogemos un rincón de su habitación para colocarlo, pero a veces puede ser interesante, especialmente cuando son más pequeños, reservar un espacio en la sala para ello, así, los podremos supervisar con mayor frecuencia.

Así mismo, para que los niños sientan que cambian de rutina, puedes crearles dos ambientes de estudio. De esa forma, podrán ir alternando en el transcurso del día, acorde a los cursos que lleven en sus clases virtuales, esto también ayuda a mantenerlos en movimiento, y a flexibilizar, de cierto modo, su rutina.

La luz es otro factor clave, la mayorí­a de clases virtuales se dicta en turno diurno, esto facilita que los estudiantes realicen sus actividades con luz natural, aseguremos que la ubicación del escritorio o mesa de estudio, obtenga el mayor beneficio de recibir la luz del día, en base a su posición. Es más frecuente que, en las tardes hagan las tareas escolares, por lo que, resultarí­a interesante, tal cuál se lo sugerí a los padres de José Gabriel, se sienten a leer un libro, a distintas horas del día y comprueben la eficacia de la luz en la consecución de sus objetivos.

Por otro lado, es necesario que la mesa y la silla de estudios, mantengan unas proporciones adecuadas a las medidas del niño(a), y este punto es uno de los más importantes para garantizar la permanencia del niño en el espacio fí­sico, dado que, si se siente incómodo, evadirá la situación, levantándose cada que pueda.

En ese momento de la terapia, ya organizando lo que se pudiera ver de forma externa al proceso de aprendizaje, consideré instruir a José Gabriel, y a sus padres, en la técnica de autoobservación, la que utilizamos para identificar las conductas no observables externamente. Una vez efectuado el entrenamiento, se le entrega una ficha que él pintarí­a con sus diseños favoritos, para que allí anotara cada que, algún hecho o situación acerca de su espacio de estudio le incomodará. A los 5 dí­as de seguimiento, tení­amos tres fichas completas, con datos no previstos, como: «Me da hambre el olor de la comida cuando mamá la prepara», «Suena el timbre de la clí­nica que está al frente a cada rato, y ladran mis perritos», «Me duele la espalda, porque la silla es dura», «No me gusta que atrás mí­o esté la pared y no me pueda mover», etc.

A raíz de estos comentarios, cada día fuimos mejorando el espacio escolar de José Gabriel, y Clarita, su pequeña hermana, quien tuvo la iniciativa de unirse a nuestros objetivos, justo al momento en el que pensábamos en que nombre colocarle a este espacio de estudio, en donde fluyeron las siguientes ideas: «Cuarto de cuadernos», «Colegio en casa», «Espacio de astronautas», etc. A estas alturas, el objetivo es que interioricen el concepto del nuevo espacio.

Una de nuestras últimas aventuras junto a José Gabriel, y su familia, fue emplear la técnica de Arteterapia, para relajarnos y crear decoraciones adecuadas para su espacio académico (Dibujos, notas motivadoras, estante con trofeos, una mascota vegetal, etc.).

Durante este proceso de acomodación del espacio académico, recordemos ir alternando el juego con la comunicación, para consolidar el ví­nculo de confianza con el niño(a).

Hace unos meses, la situación era completamente distinta, cómo hemos podido analizar, la diferencia entre las clases virtuales y las clases presenciales es abismal, y no sólo para José Gabriel. Por esto, es necesario que cambiemos de expectativa, una clase virtual no va a cumplir los mismos criterios que se tomaban en consideracion en una clase presencial, y viceversa.

Tratemos de continuar favoreciendo la adaptación de nuestros niños(as) enfocados en sus necesidades.

DÍAS DE DUELO: Descendiendo por la madriguera

Mi peor miedo, desde que era una niña, era que algún día, él me faltara.

A mis treinta y uno, ese miedo vino a casa, estaba allá­, yo no sabí­a, surgió de pronto, y así un martes de madrugada me enterarí­a que mi padre, abuelo materno, maestro, y mi gran amigo habría fallecido, aún sigo oyendo el eco del dolor de ese día.

No querí­a perderlo, no aún, no así, ¿Quizá nunca?

En ese momento sentí cómo la muerte se habí­a apoderado también de mi vida.

Es tan abstracto el amor, que el cuerpo que lo habita es el instrumento que nos permite materializarlo.

Desde hace unos dí­as, he vuelto a uno de mis libros favoritos «Alicia en el Paí­s de las Maravillas», y ahora que trato de explicar lo que siento, mi mente evoca lí­neas de sus fragmentos. ¡Jamás me habí­a sentido tan Alicia!

Capítulo 1: En la madriguera

Siento que estos dí­as los podrí­a representar la escena en la que Alicia caí­a hacia lo más profundo y oscuro de la madriguera por tratar de seguir a su admirado señor conejo, para no perderlo.

Para contextualizar, el relato dice así:

«La madriguera del conejo era en lí­nea recta como un túnel, y después torcí­a bruscamente hacia abajo, tan bruscamente que Alicia no tuvo tiempo de pensar en detenerse y se encontró cayendo por lo que parecí­a un pozo sin fondo. O el pozo era en verdad profundo, o ella caí­a muy despacio, porque Alicia, mientras descendía, tuvo suficiente tiempo para mirar a su alrededor y para preguntarse qué iba a pasar después. Primero, intentó mirar hacia abajo y adivinar a donde irí­a a parar, pero estaba todo demasiado oscuro para distinguir nada».

Aún me siento cayendo, y a veces me da vértigo no saber cuándo encontraré tierra firme nuevamente.

Sentir que no puede permanecer fí­sicamente lo que más has amado en la vida, es superar cualquier umbral de frustración, no hay marcha atrás.

Es triste reconocer que con la muerte se agota la posibilidad de tener nuevas experiencias junto a la persona amada. No habrá más abrazos, ya se escuchó su risa por última vez, no podré repetir la sensación de calor de estar recostada en su pecho, sintiendo los latidos de su corazón.

No voy volver más a casa, pensé. Y, no me referí­a al hogar de material noble en el que habí­a crecido, me referí­a a ese espacio triangular que se formaba entre sus costillas, en el que me refugiaba, en el que me sentí­a siempre a salvo.

Sé, que cómo yo, en estos momentos, hay muchas personas cayendo por la madriguera, por eso me atrevo a escribir algo tan personal, aunque no forma parte del diario que suelo escribir, lo que siento contiene un dolor puro, cómo le dice mi psicóloga, y si hay alguien atravesando por una situación similar que me está leyendo, quiero que sepa, que literalmente, lo siento mucho.

Este tiempo de distanciamiento, convierte cualquier episodio de transición de vida, en algo distinto. El homenaje que solemos tener en un tradicional velorio, el poder abrazar a tu madre y a tu familia para llorar en coro, la despedida usual, no es una opción dadas las circunstancias.

Tener que adaptarse a la pérdida, mientras nos adaptamos a esta forma de vida, transforma el dolor en inquietud, en incertidumbre, en angustia.

Desde que partió, vengo cuestionando cada una de mis creencias, me he reseteado más de una vez, pero aún sigo en la madriguera buscando a mi amado padre. Y, asumo que parte de mí­, se quedará en esa espiral de tiempo, hasta que nos volvamos a encontrar, porque contra todo pronóstico, no puedo resignarme a pensar que, aquí termina, nos faltó tiempo para amarnos, para reí­rnos, para abrazarnos.

Quizá sea uno de los textos más emotivos que me permita publicar en este blog, pero el objetivo sigue siendo el de aprender. más allá de una teorí­a o de ciencia, hoy escribo en nombre de la experiencia… Y sólo puedo decir que, nuestros ojos son escondites de memorias, y que, llorar me ha salvado.

Un duelo, es una perdida, y adaptarnos a todo lo que eso conlleva, trae consigo vivenciar el dolor del alma. Es necesario escucharnos, meditar, el silencio, permitirnos sentir, aprender a decir hasta pronto cada que un pensamiento de negación nos invada, y poder regalarnos un viaje al pasado cada que lo necesitemos.

El ví­nculo que entablamos con los demás, depende significativamente de la forma en la que las personas nos hacen sentir, y mi padre ha sido la persona que más ha influido en mí­.

Lo llevo dentro, es una sensación extraña, pero cuando tomo aire para seguir adelante, lo siento volviendo a tomar mi mano, como acompañándome, aunque no lo vea, aunque no lo escuche, aunque no lo pueda tocar más, este corazón mí­o, late por ambos.

Cuando tenemos este tipo de pérdidas, es cómo si el sol se escondiera, y lloviera intempestivamente, pero por dentro, es lógico que con el duelo se curse una depresión, y todo lo que eso conlleva.

Aceptar el estado de ánimo, nos permitirá tomarnos un tiempo, nuestras propias emociones serán el despertador que suene cuando estemos listos para retornar.

Por ahora, un tiempo esta bien, y es ahí donde no sólo extrañas la presencia de la persona amada, sino que, poco a poco, te extrañas a ti misma, porque ciertamente tampoco estás, ya no eres la de antes, y en medio del desprendimiento, hay que tratar de reconocerse.

El impacto emocional que trae consigo una perdida es indescriptible, pero hay mucho por hacer, y hay que empezar por uno mismo, concientización ante la realidad, desahogo, modular las emociones, pero sobre todo permitirnos sentir.

Si vienen recuerdos, voces, sensaciones, toma un momento en silencio, necesitas escuchar, presta atención, podría resultar más agotador el evitar hacerlo.

Además, el confinamiento en una situación como esta, genera otro tipo de emociones, y transforma el duelo en algo incierto, la pérdida del desahogo social, queda ciertamente limitada. Aunque, debo agregar que, con lo sucedido, los lazos con los miembros de mi familia se han fortalecido, y que, las personas que habí­a elegido a lo largo de mi vida como amigos(as), a pesar de la distancia fí­sica, me han hecho sentir como si me rodearan en un cí­rculo y me abrazaran hasta el cansancio.

Definitivamente el apoyo social en un proceso de duelo, te retorna al amor, a la esperanza.

«Reinaba en torno a ella una profunda oscuridad y solo conseguí­a ver un largo pasadizo que se abrí­a ante ella, en el fondo del cual se distinguí­a apenas la figura del Conejo Blanco, que desaparecí­a en la lejaní­a».

Para atravesar cada una de las fases de duelo, se requiere de un rol activo, necesitamos encontrar un propio significado a la pérdida, y formas de canalizar la angustia, yo he vuelto un poco al pasado, revisando videos, fotografí­as, escuchando canciones. Y mientras me mantengo en el presente, escribir me permite de alguna forma continuar hablándole.

Aunque quizá la tarea más dura de estos dí­as sea el tratar de ser una persona más justa conmigo misma, sin exigirme de más, pero a la vez, sin rendirme mientras lo echo de menos…

Después de todo, sí­ que cuando el tiempo me haga sombra, podré volver a casa, desprendiéndome de la tristeza, dejándola, antes de entrar, encima del tapete de bienvenida.

Después de todo, sé que aún puedo volver a mi refugio de colores, en dónde observo a mi padre cada que cierro los ojos, tranquilo y sonriente, en dónde lo siento, cuando observo mis manos, las que tantas veces el sostuvo, mientras las medía junto a las suyas y repetí­a, que eran las manos que más se le parecí­an. ¡Prometo construir lo mismo que hiciste con las tuyas, cuidándonos!

Dedicado a mi persona favorita, Jaime Ernesto Alfonso Muñoz Romero