Necesitamos enseñarles a los niños a escuchar con mayor atención su diálogo interno, a manejarlo, a hablarse con un tono de voz amable y amigable. Ten en cuenta el tono y ritmo de voz, las palabras de aliento, de reflexión y de consuelo que utilizas al hablarle.
El diálogo interno está relacionado con nuestra conciencia, autoconcepto y autoestima, y determina gran parte de nuestras emociones.
«Pensamientos –> Emociones y Sentimientos –> Conducta», la voz interna es una de las principales causas de la conducta infantil, por lo que, si buscamos modificar una conducta, es necesario partir por modificar los pensamientos.
Ten presente que en la infancia le estás enseñando cómo construir sus pensamientos.
2. AUTOIMAGEN Y AUTOCONCEPTO:
La diferencia entre autoconcepto y autoimagen es que el primero se refiere a la opinión que tenemos de nosotros mismos, mientras que la autoimagen se refiere a cómo nos vemos a nosotros mismos. En gran parte, en base a ambos se desarrollará la autoestima.
Autoimagen: Ten un espejo en casa a la altura de tu niño, para que pueda identificarse con su aspecto físico, reconociéndolo y valorándolo. Crea junto a él rutinas de aseo personal y de autocuidado, puedes descargar estas rutinas buscándolas como «pictogramas». Un álbum de fotografías le dará acceso a evocar algunos recuerdos de momentos agradables, pero especialmente a reconocerse en distintas etapas de vida.
Autoconcepto: Si quieres fomentar esto, empieza por observarlo, escucharlo y conocerlo con plena conciencia. Exprésale de distintas formas que es valioso, por ser quien es, tal y como es.
3. PALABRAS MÁGICAS:
Enséñale a pedir perdón cuando corresponda, enfatiza que es un acto de humildad, de toma de conciencia, explícale que pedir perdón cuando nos equivocamos nos abre la posibilidad de mejorar como personas. Del mismo modo, encontrar motivos para sentirnos agradecidos es una virtud que se desarrolla desde la niñez, mediante el ejemplo.
Northrup (2012) menciona que cuando ponemos en práctica la gratitud durante quince o veinte segundos, nuestro organismo experimenta varios cambios fisiológicos sutiles y beneficiosos, como la disminución de los niveles de estrés y el fortalecimiento del sistema inmunológico, entre otras.
4. TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN:
Cuando se equivoque, no le juzgues ni critiques, recuerda que tienes los siguientes cinco minutos, aproximadamente, para ser su guía.
Ayúdale a expresar sus emociones desagradables (como el miedo, la tristeza o el enojo) en un entorno de seguridad y confianza.
Enséñale a analizar las consecuencias de sus actos, a buscar soluciones, y a ser proactivo. Esto a la vez estimulará en ti la escucha activa, comprensión, paciencia y gestión del estrés.
5. EXPRESIÓN EMOCIONAL:
Llorar es una estrategia de desahogo, es parte de nuestra liberación emocional, fomenta la empatía y la solidaridad en los demás, entre muchos otros beneficios. Por eso, llora delante de él cuando el sentimiento sea auténtico, muéstrale en primera persona que llorar está bien y que tienes la confianza de hacerlo en su presencia.
Una vez que las emociones se han expresado, el siguiente paso es averiguar exactamente cuál fue el problema.
6. INTELIGENCIA EMOCIONAL:
Crea junto a él un diccionario de emociones, no solo con las emociones básicas, sino también con las que se desprenden de estas.
Coloca ejemplos y narra lo acontecido en tu día a día, nombrando la emoción identificada, explícale cómo se siente esta emoción y en qué parte del cuerpo se siente.
También puedes utilizar recursos de apoyo como las películas, para tener un diálogo reflexivo breve sobre la conducta de determinados personajes.
Jugar junto a él te brindará apertura para entender su mundo interno; estimula su imaginación, hazle preguntas reflexivas, crea junto a él una rutina de lectura y lean cuentos e historietas todas las noches.
7. APRENDIZAJE:
Permítele descubrir el mundo con todos sus sentidos. Este punto es muy importante, porque cuanto más grande sea la conexión con sus sentidos, habrán más probabilidades de que tenga paz emocional.
Huele cosas junto a él, velas aromáticas, flores y frutas; escuchen música, ayúdale a descubrir los sonidos que le relajen y los que le activan; bailen juntos por casa. Si te escucha cantar por las mañanas, por ejemplo, mientras manejas de camino al colegio, su voz tendrá mayor libertad.
Alienta su originalidad y creación de ideas, con proyectos personales como, por ejemplo: “Piensa en una idea de emprendimiento», «Piensa en una actividad sobre reciclaje”, “Crea un cuento sobre algún personaje de un cuento que ya conozcas, como el Capitán Garfio”.
8. EDUCACIÓN SEXUAL:
Para poder brindarle una adecuada educación sexual es necesario psico-educarte: busca libros, videos y material específico acorde a su rango de edad.
Ten presente lo siguiente para prevenir un abuso sexual: Si el niño no quiere tener contacto físico con alguien, por ejemplo, dar un beso al saludar a esa persona, no le presiones y no permitas que terceros lo hagan. Por el contrario, dale soporte a su postura. Enséñale a respetar su espacio personal y el de otros. Repítele, mediante ejemplos, que los secretos a esa edad, no están permitidos. Mírale a los ojos cada vez que vuelvan a encontrarse, el contacto visual es una estrategia maravillosa para reconocer cuando los niños están incómodos, confundidos o heridos por distintas situaciones. Asimismo, motiva su autonomía en cuanto a su higiene personal.
9. EDUCACIÓN PARA LA VIDA:
Dale responsabilidades en el hogar y, conforme pase el tiempo, cámbialas por otras de mayor dificultad; fomenta la lectura; la escritura de un diario personal; ayúdale a identificar sus talentos, y bríndale las herramientas para potenciarlos.
Recuerda que el hogar es el principal centro educativo: enséñale sobre la naturaleza y sobre el manejo de propinas, construye una relación saludable con la alimentación, con el ejercicio y con el hábito de sueño, y, de igual manera, enséñale el arte de apreciar y de permanecer —mental, emocional y conductualmente— en el presente.
REFERENCIAS:
Northrup C. (2012). Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer (Crecimiento personal).
Nos peinamos día a día, desconociendo mayormente el significado de nuestros movimientos mientras cepillamos nuestro cabello, así como el porque le dedicamos cuidado diario en la mayoría de casos, y porque es una de las prioridades en centros dermatológicos, estéticos y de belleza. Existe también una especialidad en la dermatología «tricología», que se refiere al estudio de las enfermedades, funciones y anatomía del pelo. En general, existe una alta demanda de servicios y productos para tratamientos capilares, hidratación del cabello, colorimetría, cosmética, tintes, pelucas, etc.
El estilo en el que usemos el cabello o la barba también nos traduce de cierta manera nuestra autenticidad, y a la vez, intentamos expresar un mensaje, haciendo a un lado la vanidad o practicidad, muchas veces la forma en la que llevamos el cabello está relacionada a nuestro estado de ánimo.
El cabello y el estilo del peinado tienen distintas connotaciones. En base a las costumbres, por ejemplo, los pueblos indígenas definían el rol protagónico de las personas en diversos eventos: ceremonias, matrimonios, guerras, duelos, en donde cortaban su cabello o lo cubrían utilizando velos. Así como también, el estilo de peinado era una etiqueta de estatus, madurez, etc.
El peinado ha tenido diversas transformaciones a nivel social, algo que también en a la actualidad, representa el estatus social, cívico, religioso. Una de las transformaciones más constantes es la moda.
Por otro lado, la historia de las trenzas siempre me ha parecido maravillosa, este estilo de peinado es una parte de la cultura y la identidad africana, y resulta que, hace muchos años, las trenzas servían como mapas secretos con rutas a distintos destinos, como casa, como la libertad.
Tenemos también el significado espiritual del cabello, el cual varía según la cultura y las creencias individuales. Varias fuentes coinciden en que el cabello representa los pensamientos, los vínculos familiares y comunitarios. Así como también, algunas tribus consideran que el cabello simboliza los estados de la naturaleza en cada persona (En línea recta como una cascada, o ondulado como el caudal del río). También se cree que el cabello es un canal a través del cual fluye la energía espiritual (como una antena hacia la naturaleza). En algunas tradiciones espirituales, el acto de cortarlo es un ritual simbólico de liberación y renovación.
En el Islam, las mujeres que usen velo es señal de devoción y recato. Por otro lado, en la Biblia, se narra como Sansón perdió su fuerza extraordinaria cuando le cortaron el largo cabello.
Anatomía del cabello
Abordar el tema de la tricotilomanía, impulsa a mi curiosidad sobre las bases biológicas del cabello.
Anatomía del cabello:
Extraído el 06 de agosto del siguiente link: CIFES
¿Qué es la tricotilomanía?
Se trata de aquella psicopatología autolesiva que consiste en sentir el impulso, y en la mayoría de casos efectuarlo, de jalar y arrancarse de forma compulsiva el cabello, cejas, pestañas, la barba, y/o cualquier tipo de vello. Se inicia como un juego táctil, pero luego con los mismos movimientos, se arranca uno tras otro. Al momento de tirar del pelo, hay una sensación de alivio.
La tricotilomanía fue descrita por primera vez por el médico francés Francois Henri Hallopeau en 1889. La palabra tricotilomanía se compone de los vocablos griegos trichos (pelo), tylos (estirar) y manía (impulso).
Se encuentra dentro del Trastorno del Control de los Impulsos, y sus siglas son: «TTM».
Los invito a revisar el poema escrito por Elena Lobos (2018), quien refirió tener tricotilomanía:
Dedos errantes recorren mi cráneo en busca de pelos hirsutos y extraños. De pronto en el bosque de finos castaños el grupo anhelante divisa un foráneo.
Al pobre bastardo le toca morir; una vez hallado ya no puede huir. Dos dedos ansiosos toman la delantera, y prestos lo acarician de grata manera.
Una caricia. Dos caricias. Tres caricias. No valen tijeras. Lo cogen del cuello y lo arrancan de raíz. Alivio inmediato se adueña de mí.
Dos foráneos. Tres foráneos. Cuatro foráneos más, extirpados del bosque ahora yacen afuera, en el campo infértil se arrastran sin fin.
Después del letargo recobro el dominio, con la boca seca suspendo el martirio; la culpa me azota por el genocidio. Pero no fui yo, no. Fueron los dedos tibios.
Características de la tricotilomanía
Para efectuar el diagnóstico de la TTM se considera que reiterativamente se haya intentado frenar o disminuir el acto de arrancarse el pelo, y que estos intentos infructuosos causen un malestar clínicamente significativo en el funcionamiento de vida del sujeto (American Psychiatric Association, 2013).
La tricotilomanía suele ir acompañada de rituales como iniciar examinando meticulosamente el cuero cabelludo en busca de un tipo de pelo o vello, seguido por enrollar o retorcerlo entre los dedos, tirando de él de una forma particular con los dedos o en menor medida, con una pinza o herramienta, o con los dientes, morder y arrancar. Algunos sujetos al finalizar el ritual mencionado tragan su cabello (tricofagia).
En muchas ocasiones, la persona con TTM mantiene paralelamente otras conductas reiterativas con su cuerpo, como por ejemplo, pellizcarse, rascarse o morderse las uñas (onicofagia).
Algunos pacientes con TTM arrancan pelos ajenos, ya sea de otras personas, o de animales, así como también pueden tener una preferencia significativa por jalar o sacar hilos de telas fibrosas.
Otra característica de la TTM es la pérdida de pelo o vello, aunque existe la tendencia a ocultar las zonas afectadas.
Le conté a mi paciente con tricotilomanía que estaba escribiendo sobre el tema, y me sorprendió gratamente escribiendo y enviándome una carta para personas con el mismo diagnóstico, la cual, con su consentimiento, procedo a compartir. No sin antes agradecerle a «hope» por su valentía y gran talento en esta redacción:
Ciclo de las conductas autolesivas:
Tipos de tricotilomanía:
Existen diferentes maneras de clasificar la tricotilomanía, para lo cual grafique los siguientes cuadros comparativos:
Por último sobre este apartado. Mayormente, los tipos de extracción automático y consciente coinciden en la misma persona en distintos episodios de vida.
Causas de la tricotilomanía
Algunas teorías señalan que la TCC se genera por estímulos internos y externos como situaciones de cansancio, aburrimiento, sedentarismo, relajación y distracción. Mayormente estando a solas, y en actividades pasivas, como por ejemplo, mientras se encuentra mirando algún aparato electrónico.
Young woman relaxing on the couch at home and watching videos on demand on her TV, entertainment concept
Cuando la conducta se efectúa con un propósito; este puede ser el alivio de un estado socio-cognitivo-emocional negativo. Es entonces que, se arranca el pelo o vello para inducir a un estado positivo (regulando la ansiedad y tensión crecientes). En estos casos el sujeto suele anticipar que esta conducta va a ocurrir ya sea durante o inmediatamente después de la misma.
Algunas personas con tricotilomanía experimentan también una sensación de placer y satisfacción al arrancarse el pelo o vello.
Cuando el pelo o vello comienzan a crecer nuevamente, se produce comezón, lo que incrementa la probabilidad de que la persona lo arranque nuevamente para aliviar la incomodidad, creando así un ciclo.
Una de las causas más comunes de la tricotilomanía, es el Trastorno de estrés postraumático complejo. Aún cuando también se puede relacionar directamente el primer episodio de arrancamiento de cabello con un evento traumático concreto (Boughn, 2003; Aznárez, 2018). Por ejemplo, en sesiones con pacientes con TTM recuerdo un caso, en donde Julia narraba haber sido víctima de maltrato físico por parte de su madre, este maltrato consistía en jalarle el cabello, es así que Julia estaba condicionada al castigo, y cuando se convirtió en adulto, ella misma comenzó auto-infligiéndoselo.
Otra causa identificada es que pacientes con TTM tuvieron figuras parentales con poca tolerancia a la expresión agresiva en su niñez.
En pacientes infantes con TTM de tipo precoz, durante citas de juego simbólico, representaron situaciones de atención y colaboración de sus figuras parentales hacia ellos de forma intermitente, oscilando entre intrusión y retirada.
Se ha identificado en varios casos el desarrollo de la TTM tras una pérdida significativa o muerte en la familia, que desencadena una disociación cuya expresión es la conducta tricotilomaníaca.
También se muestra la oposición entre auto-agresividad y ternura corporal (arrancar-acariciar).
Consecuencias de la tricotilomanía
Posterior a la conducta, las personas con TTM pueden sentir culpa, tristeza, vergüenza, asco, emociones acompañadas del autorreproche. Todo esto influye en su autopercepción y autoestima.
Una de las principales consecuencias, es la pérdida de cabello, con intentos constantes por cubrir las zonas afectadas, ya sea con el estilo de peinado, o usando gorros, vinchas, pelucas y/o pañuelos. El cabello reiterativamente arrancado tenderá a salir más frágil y delgado.
El aislamiento social es una de las consecuencias más significativas, en donde existe la tendencia a evitar situaciones de exposición social. Del mismo modo, las personas con TTM narran haber vivido episodios de bullying.
Esta conducta puede provocar desde pequeñas pérdidas, y por los daños en la piel de los folículos, hasta una calvicie severa, ausencia de cejas y pestañas y posibles problemas oculares por ello.
Comorbilidad
La mayoría de los pacientes también tienen otras conductas repetitivas focalizadas en el propio cuerpo, tales como cortarse (cutting), pellizcarse (dermatilomanía), rascarse la piel (trastorno de excoriación) o morderse las uñas (onicofagia).
También suele existir comorbilidad con los rasgos disfuncionales de trastornos de personalidad del clúster B, como lo son el Trastorno Límite de Personalidad (TLP o Borderline), Trastorno de Personalidad Histriónico, Trastorno Narcisista de la Personalidad.
Por otro lado, es bastante común que las personas con tricotilomanía, al culminar el arrancado de cabello, se lo coman (tricofagia), esto puede ocasionar el almacenamiento en el tracto digestivo de bolas de pelo denominadas tricobezoares, las cuales pueden causar obstrucción (Síndrome de Rapunzel).
La TTM está íntimamente relacionada con el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Recordemos que la acción de arrancarse el pelo es compulsiva. Inmersa también en un trastorno motor (movimiento estereotipado).
El Trastorno del procesamiento sensorial (es una afección neurológica en la que un individuo tiene dificultad para percibir o responder a cualquier estímulo que afecte los sentidos). En este caso, se da la comorbilidad con la TTM especialmente en la alteración táctil, ya sea hipersensitivo o hiposensitivo táctilmente.
Tratamiento
Tratamiento psicoterapéutico:
Al estar la tricotilomanía asociada a factores estresores previos. Los pacientes con TTM muestran ansiedad, irritabilidad, impulsividad, entre otras características de personalidad, que requieren de tratamiento psicoterapéutico, en donde hay que resignificar los eventos traumáticos mediante la Terapia Cognitivo Conductual (TCC), así como gestionar las maniobras auto calmantes o de descarga. Uno de los objetivos primordiales de dicha terapia, es el entrenamiento para revertir este hábito.
La terapia de tipo Conductual, incluye los siguientes aspectos: Entrenamiento en sensibilización, en donde nos centraremos en potenciar el autocontrol, así como en identificar los estímulos desencadenantes de la conducta. Otra de las técnicas, es la de control de estímulos, la cual consiste en modificar las situaciones, evitando disparadores de la conducta que se desea extinguir. También se aplica la técnica de entrenamiento de respuesta competitiva, mediante la cual se pretende que los pacientes sustituyan el arrancar el cabello, por conductas favorables como por ejemplo, hacer movimientos repetitivos de prensión con los dedos o colocar una vincha o gorro para evitar el contacto directo con el cabello. Se considera también el auto registro de conductas, las técnicas de relajación y las técnicas de incompatibilización con las maniobras de arrancado.
Se suelen emplear también técnicas de la Terapia Dialéctico Conductual (TDC) mindfulness o conciencia plena, así como de la Terapia de aceptación y compromiso (ACT).
Sugiero también técnicas de Arteterapia que impliquen el movimiento de los dedos, y preferentemente hacia texturas, hilos y/o telas, como tejer, coser, bordar.
Es muy importante que el paciente acuda a un tratamiento multidisciplinario, con psicólogo, psiquiatra, endocrinólogo, y por otras especialidades como dermatología (especializado en tricología), para la examinación de la piel, cabello y cuero cabelludo.
En la fase de inspiración para escribir este post, encontré el proyecto de Jillian, una película de largometraje documental llamado «Trichster». Ella filmó a siete personas que padecen de la tricotilomanía durante un año para visibilizar la sintomatología, percepción y consecuencias de la tricotilomanía. Encontramos el trailer: https://freethework.com/video/CmA8F6zgvQUtUmU0IGYs
Continuando en la línea de la filmoterapia, recomiendo el documental de tipo recolección de testimonios en casos de TTM y el análisis psico -bio -social del mismo. «Bad Hair Life: A Documentary about Trichotillomania»: Bad Hair Life: A Documentary about Trichotillomania (youtube.com) .
Por último, Rebeca, paciente con TTM, se tomó fotografías que exponían su tricotilomanía de forma diaria, desde los 14 hasta los 21 años, es un viaje en el tiempo: La CHICA que GRABÓ su TRICOTILOMANÍA (youtube.com) .
Bibliografía
American Psychiatric Association. (2013). DSM-5 Diagnostic Classification. In Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. Barcelona: Masson.
Aznárez, B. (2018). Experto en Clínica e Intervención en Trauma con EMDR. Madrid: Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia.
Boughn, S., & Holdom, J. J. (2003). The relationship of violence and trichotillomania. Journal of nursing scholarship, 35(2), 165-170.
Merck. (2018). Manual MSD versión para público general. Manía depilatoria (tricotilomanía. University of Cape Town.
¿ALGUNA VEZ HAS INTENTADO CONTAR OVEJAS PARA DORMIR?
Es muy probable que tu respuesta haya sido afirmativa, por lo que saber el origen de esta frase puede resultarte interesante.
A inicios del Siglo XII, Pedro Huesca escribió un libro en donde recopilaba fábulas, una de ellas mencionaba a un rey que tenía serias dificultades para poder conciliar el sueño, por lo que, en su desesperación, convocó a un cuenta cuentos para que cada noche le contará una historia diferente.
Una de esas largas noches, el rey ya había escuchado cinco relatos del cuenta cuentos, y aún no podía dormir. El narrador iba quedándose sin historias, y sin ideas, y ya había pasado muchas noches en vela, por lo que inició contándole al rey, la historia de un campesino que había comprado dos mil ovejas, y que para llevarlas a casa, necesitaba hacerlas cruzar por un puente angosto, por lo que las ovejas debían pasar de dos en dos. Es así que, el narrador le encargó al rey que llegará a pasar las dos mil ovejas para poder contarle el final de la historia. Este conteo era prácticamente inacabable, por lo que, el rey llegaba a dormirse a los minutos, y el narrador cumplía su objetivo, lograr que el rey durmiera.
Analizando factores psicológicos, una de las principales razones por las que este consejo: «Cuenta ovejas para dormir», prevalece en el tiempo, es porque incentiva a que nos concentremos en seguir el número, dejando menos espacio mental para otro tipo de pensamientos. Así mismo, si se pierde el hilo de la numeración, se debe empezar de nuevo, y la actividad resultaría cada vez más y más aburrida. Y tiene mucho sentido, porque efectivamente uno puede llegar a dormirse también de aburrimiento.
Este cuento, como muchos otros, deja un sabor de familiaridad a los oyentes, ya que, lo hemos escuchado en repetidas ocasiones. Cuando se escucha un relato conocido, se ingresa a un grado de relajación que estimula el sueño.
El cuento de las ovejas tiene una estructura encadenada, esto quiere decir que, presenta una palabra u oración que se va repitiendo a lo largo de la narración. Este efecto, deja cierta sensación de comodidad y seguridad.
CARACTERÍSTICAS DELSUEÑO SALUDABLE
La cantidad de sueño que necesitamos depende de varios factores, especialmente del grupo etario al que pertenezcamos:
Por otro lado, se considera como adecuado conciliar el sueño o volver a dormirse, en caso de ser adulto, en un lapso de 30 minutos, y en caso de ser niño o adolescente, en un lapso de 20 minutos. A esto se le conoce como latencia del sueño.
INSOMNIO: ALMOHADA DE PENSAMIENTOS
El insomnio pertenece a la familia de las disomnias o trastornos del sueño en donde está alterada la cantidad y la calidad del sueño.
Se trata de una dificultad persistente en el inicio, duración, consolidación o calidad del sueño, a pesar de que no existan condiciones externas que influyan negativamente.
CONSECUENCIAS DEL INSOMNIO
Las consecuencias emocionales del insomnio se vivencian desde dos líneas de tiempo distintas, una de ellas se da mientras se intenta dormir y no se logra, lo que genera mayor inquietud mental, frustración y desesperación. La segunda, se refiere a la afección emocional que surgirá al despertar y durante el transcurso de la vigilia, en donde la capacidad de gestionar las emociones suele verse afectada, presentando características como la presencia de irritabilidad, baja tolerancia a la frustración.
Una consecuencia emocional extrema al insomnio, es la ansiedad anticipatoria y el miedo intenso a la hora de dormir (somnifobia).
El insomnio tiene como consecuencia cierta ralentización de algunos procesos cognitivos: la concentración, el proceso de consolidación de la memoria durante la noche, así como también somnolencia, disminución de energía física y fatiga.
Suelen aparecer dolores de cabeza o cefaleas, tensión muscular y síntomas gastrointestinales. Del mismo modo, la conducta se ve alterada, con mayores índices de impulsividad, hiperactividad e incluso puede llegar a tener menor control de su agresividad (Morin, Leblanc & Daley, 2006).
Otra de las consecuencias de la insatisfacción del sueño, es que la privación del sueño anterior, al día siguiente, activará una mayor necesidad de cantidad de sueño en la persona, convirtiéndose en un círculo vicioso.
Todo esto afecta la posterior vigilia de la persona, y por ende su funcionamiento diurno en varias esferas de vida. Esta última condición es necesaria para poder establecer el diagnóstico.
Es necesario conocer de forma específica las características del insomnio, ya que servirá como punto clave para el diagnóstico e intervención
INSOMNIO POR EL MOMENTO DE APARICIÓN
-.-.-.-.-.- INSOMNIO DE CONCILIACIÓN -.-.-.-.-.-
La dificultad aparece al inicio del sueño (incrementando la latencia del sueño). Es decir, presentar dificultad mayor a 30 minutos para lograr conciliar el sueño.
-.-.-.-.-.- INSOMNIO POR MANTENIMIENTO -.-.-.-.-.-
A este tipo de insomnio se le conoce como despertares frecuentes.
Se trata de la dificultad para mantener el sueño una vez alcanzado acorde a las horas de sueño adecuadas. Puede tratarse de un insomnio intermitente, en donde hay periodos en los que la persona se despierta, o puede tratarse de la dificultad para lograr conciliar el sueño luego de haber despertado tiempo antes de concluirlo.
-.-.-.-.-.- INSOMNIO DE DESPERTAR PRECOZ -.-.-.-.-.-
También conocido como insomnio terminal o sueño no reparador, consiste en que la persona se despierta antes de cumplir su ciclo de sueño, generando la sensación de no haber descansado lo necesario.
INSOMNIO POR SU DURACIÓN
-.-.-.-.-.- INSOMNIO TRANSITORIO -.-.-.-.-.-
Se caracteriza por una duración menor o igual a siete días, es generado por algún episodio de estrés agudo, o por cambios en el ambiente, como por ejemplo: viajar a un destino con diferente zona horaria, asignación de un nuevo horario de trabajo, etc.
-.-.-.-.-.- INSOMNIO AGUDO -.-.-.-.-.-
También conocido como insomnio de corta duración, ya que se cursa en un lapso de uno a tres meses. El insomnio agudo suele verse originado porque la persona se encuentra atravesando algún proceso de adaptación, como por ejemplo: duelo, divorcio, mudanza, nacimiento de un hijo, etc.
-.-.-.-.-.- INSOMNIO CRÓNICO -.-.-.-.-.-
Se caracteriza por la aparición de problemas tres veces por semana como mínimo, durante el periodo de más de tres meses. Este tipo de insomnio tiene una causa psicológica y/o orgánica. Manifestándose en mayor medida al inicio o mantenimiento del sueño.
INSOMNIO POR SU NATURALEZA
-.-.-.-.-.- INSOMNIO EXTRÍNSECO -.-.-.-.-.-
Este tipo de insomnio es generado por causas ambientales, que pueden incluir: higiene del sueño, uso de sustancias psicoactivas, circunstancias estresantes, etc.
-.-.-.-.-.- INSOMNIO INTRÍNSECO -.-.-.-.-.-
En cambio, el insomnio intrínseco abarca factores personales de causa psicológica y/o orgánica, como el insomnio primario, las apneas obstructivas del sueño, el síndrome de las piernas inquietas, etc.
INSOMNIO POR SU ORIGEN
-.-.-.-.-.- INSOMNIO PRIMARIO -.-.-.-.-.-
Se trata del insomnio no orgánico / idiopático.
-.-.-.-.-.- INSOMNIO SECUNDARIO -.-.-.-.-.-
Se consideran causas orgánicas, tales como:
Asociado a enfermedades neurológicas: Como por ejemplo, la epilepsia, el Parkinson, Alzheimer, demencias.
Asociado a enfermedades psiquiátricas: Problemas o trastornos del estado del ánimo (depresión, ansiedad), trastorno de estrés post-traumático, trastorno obsesivo compulsivo, problemas de abuso de sustancias, esquizofrenia, etc.
Asociado a enfermedades médicas: Problemas cardiovasculares, respiratorios (síndrome de la apnea de sueño), cáncer, problemas de la próstata, etc.
TRATAMIENTO: HACER DORMIR AL INSOMNIO
Se requiere iniciar por completar la historia clínica del paciente, tomando en cuenta antecedentes, tipo de personalidad, comorbilidad con otros problemas psicológicos, hábito de sueño, alimenticio y de ejercicio, ronquidos, bruxismo, repercusiones diurnas, eventos traumáticos que se correlacionen a la aparición del insomnio, etc.
Posterior a ello, se determinarán las técnicas idóneas para brindar tratamiento, como puede ser la higiene del sueño, técnicas de relajación y mindfulness, terapia cognitivo conductual (técnica de preocupación constructiva), técnicas del control de estímulos, técnica de restricción del sueño, entre otras.
BIBLIOGRAFÍA:
Bobes J. No te rindas ante los trastornos del sueño. Ed. Rialp.1992.
Morin C, Leblanc M, Daley M, et al. Epidemiology of insomnia: prevalence, self-help treatments, consultations, and determinants of help-seeking behaviors. Sleep Med. 2006;7(2):123-30.Citado en PubMed:PMID:16459140
«Había estado esperando mucho tiempo para que ese momento llegará, y cuando pasó me quedé atónito. En poco menos de 20 días atrás, Larita me había contado que se iría a estudiar a Londres, me sentí alegre y a la vez con una especie de nostalgia anticipada. Le compré unos aretes y le escribí una nota, antes creía que nunca era demasiado tarde para decirle a la persona que quieres lo que sientes. Cuando nos despedimos me devolvió el te quiero, y realmente me quedé sin palabras. Subía constantemente fotos a sus redes sociales de lugares impresionantes. Un día me dijo que escribir textos no era lo suyo, y que mejor solo habláramos por videollamada antes de dormir, sacamos el cálculo de la diferencia horaria, y así, sin salir de nuestras habitaciones, fuimos descubriendo el mundo. O eso pensé, luego de casi un año de relación, se me ocurrió invitarla a una cita, cada uno elegiría el restaurante de su preferencia, y tendríamos la videollamada con un nuevo escenario. Y realmente fue así, aunque se cayó el telón. Larita, me dijo que no podía porque tenía trabajos académicos que presentar, pasaron varios días sin conversar, me sentía preocupado, así que, viajé en el bus hacia la casa de sus padres, en el camino pensaba que necesitaba asegurarme que estuviera bien, pero no tenía claro que les diría al verlos. Me senté frente al parque, y vi la luz del cuarto de Larita encendida, me pregunté si su hermana menor estaría durmiendo allí, pero mientras empezaba a acercarme, vi que quien se asomaba a la ventana era Larita. Quise creer que acababa de llegar, y que estaba por darme una sorpresa. Se me humedecieron los ojos, y di media vuelta. En medio del viaje, decidí escribirle, diciéndole que no era necesario hacer una videollamada fuera de casa, que la extrañaba. Larita me respondió a los minutos confesándome que ella también me extrañaba, nuevamente me quedé sin palabras, esta vez no era de alegría, ni de nostalgia anticipada, era de miedo. Prendió la cámara, y noté que era el mismo cuarto, la misma almohada, la misma colcha, las paredes tenían el mismo color, y el reflejo del espejo proyectaba los mismos objetos. No podía creerlo, Larita me había mentido, Londres nunca fue su hogar, Larita no se había mudado, seguía viviendo a tan solo veinte minutos de mi casa».
Decidí empezar este tema con un relato corto, porque vamos a analizar las características de la mentira y de la mitomanía, puntos que describen el perfil psicológico del personaje de Larita.
Psicología de la mentira
Mentir significa decir deliberadamente lo contrario de lo que se sabe, se cree o se piensa que es cierto, con el fin de engañar a alguien, o a un grupo de personas. También se considera como mentira el ocultar una verdad que se sabe es necesaria de compartir. Así mismo, una mentira puede ser una verdad selectiva, simulada o exagerada. En general, mentir es un engaño deliberado y consciente.
Uno de los principales motivos del engaño es para formar o manejar las impresiones de los demás, usualmente esto esta direccionado a generar una imagen «socialmente aceptable». Es así que, uno de los propósitos de mentir es para sentir que se satisface la necesidad de aceptación social, seguridad y protección.
El proceso de la mentira camufla una necesidad de proyección hacia un objetivo, como por ejemplo, proyectar mayor educación, atractivo, poder, inteligencia…
Las personas mienten también ante algún tipo de amenaza real o imaginaria, como lo es el miedo al abandono, al rechazo, con el fin de protegerse, evitar alguna pérdida, obtener algo a cambio de la mentira, etc.
Por otro lado, al mentir también se obtiene placer, esto es porque la persona que miente puede disfrutar de cómo logra los objetivos deseados, llegando incluso a sentirse más astuto que los demás, reforzando un tipo de complejo de superioridad, que se traduce en una baja autoestima.
La persona que miente sabe que corre el riesgo de ser descubierta, y la percepción de este riesgo favorece la producción de adrenalina, por lo que, personalidades con tendencia a conductas de riesgo tienen mayor predisposición a la mentira.
Mentir supone caer en una especie de tela de araña, ya que muchas veces se tendrá que construir una mentira sobre otra para mantenerla, incluso a mediano y largo plazo.
Diferencias entre mentir y mitomanía
La principal diferencia es el fin de la mentira, mientras que una persona mentirosa lo hace con un objetivo, como alguno de los mencionados previamente, la persona con el diagnóstico de mitomanía no.
Es necesario distinguir el grado de mentira, la frecuencia, duración, contextos. Ya que, la mitomanía se refiere a una conducta de tipo compulsiva.
Las personas mitómanas no necesariamente se llegan a creer sus propias mentiras, algo que no suele suceder con una persona mentirosa, quienes tienden a alterar ese episodio de realidad, reasignándole otras características que cumplan con su mentira.
Una de las diferencias más evidentes, es el impacto a nivel de consecuencia que se puede llegar a tener, una persona con mitomanía tiende, con el tiempo, a ser vista por los demás con recelo, desconfianza, y a haber deteriorado significativamente sus relaciones interpersonales.
Mitomanía: El Síndrome de Pinocho
A la Mitomanía también se le conoce como la Pseudología fantástica, o popularmente como el «Síndrome de Pinocho», se trata de un problema psicológico, que consiste en presentar una conducta repetitiva del acto de mentir, haciéndolo prácticamente de forma espontánea.
La persona mitómana tiene una grave dificultad para resistirse al impulso de mentir, y ha ido «entrenando» sus procesos cognitivos (atención, concentración, memoria), por lo que, le resulta sumamente sencillo crear una realidad falsa con argumentos de distintas variantes.
Investigadores de la Universidad de California del Sur han analizado el cerebro de personas con el diagnóstico de mitomanía, y han descubierto que tienen un 14,2% menos de materia gris que las personas honestas. Concluyendo que, esto se correlacionaría con otorgarle una menor importancia a los aspectos morales y a presentar una mayor desinhibición.
Muchas veces, la mitomanía se asume como parte de la sintomatología de patologías psíquicas, en donde el foco de la acción de mentir podría explicar parte del diagnóstico. Las principales patologías que la incluyen son los Trastornos de personalidad límite, antisocial, del control de impulsos (Cleptomanía, Ludopatía), y dentro de los trastornos de adicciones.
Si te interesa saber más de este tema, te recomiendo la serie de Netflix «Inventado a Anna».
Desde el primer instante en el que el paciente ingresa al consultorio, se observa su postura encorvada, el desvío de la mirada, el enrojecimiento, las manos sobre las piernas intentando contener su movimiento prácticamente involuntario, la respiración entrecortada (en donde en cada silencio se oye un suspiro de alivio), la voz temblorosa… Traducir lo mencionado, sugiere que puede tratarse de ansiedad social, uno de los motivos de consulta psicológica más recurrentes.
Se siente como si cada síntoma se colocará sobre la mesa, tal como si se tratase de una baraja de cartas. En estos casos, comprendo que el ritmo será lento, y que, forjar la base de la relación psicoterapéutica, será como intentar construir un castillo de arena al borde de la orilla, cada sesión será un nuevo inicio, ya que, la desconfianza hacia el juicio de los demás es el principal problema.
Es así que, el primer paso, es desglosarme del resto, reforzar el concepto de espacio seguro, no extender los silencios entre frases, más de lo que el paciente requiera, su mirada suele ser una especie de semáforo, y hay que aprender a leerla, tal como si se tratase de un manual de instrucciones.
En la mente de una persona con ansiedad social, existe una especie de «audiencia imaginaria», compuesta por un público hostil, crítico, oposicionista, incompatible, antipático. La interacción mental que tiene el sujeto con estos personajes está compuesta por un diálogo interno negativo, en donde uno de los mayores temores, es que, cuando la interacción se haga real, suceda lo imaginado.
¿Qué es la Ansiedad Social?
Se trata de un subtipo de los Trastornos de ansiedad, y se puede catalogar como un problema fóbico/obsesivo con una alta probabilidad de evolucionar a la cronicidad, si no se recibe el tratamiento idóneo.
La persona le otorga una importancia exagerada a lo que los demás pueden pensar de su conducta, preferencias, y todo lo que engloba su forma de ser. En donde tienden a darle una connotación extremadamente negativa al juicio que obtendrán de los demás.
Se presenta una especial atención selectiva a la propia actuación social insatisfactoria ya sea imaginativa o real. Por ejemplo, posterior a una situación social, la persona tiende a sobre analizar su desempeño, con el objetivo de identificar las fallas en sus interacciones.
Otra de las características de una persona con ansiedad social, son los pensamientos rígidos y obsesivos frente a todo lo que involucre la interacción social, acompañado de un estado de alerta continúa, miedo excesivo a ser el centro de atención, sensación de peligro en situaciones sociales e hipersensibilidad a las críticas.
Evaluarse negativamente, pensando que lo hacen a través de los ojos de los demás, implica también una gran dificultad para tomar decisiones.
En este tipo de problema, la persona ingresa a un círculo vicioso, ya que la ansiedad a que los demás noten sus propias reacciones de conducta no verbal, tales como, el sonrojarse, que retroalimenta la idea de que se van a dar cuenta de que le sucede algo «malo», lo que le produce más ansiedad.
A mayor interacción se necesite tener, mayor ansiedad. Es por esto que, uno de los estilos de afrontamiento más empleados, es la evasión, el intentar evitar la interacción o hacerla lo más concreta posible. Por ende, no suelen permitir la oportunidad de tener experiencias sociales que contradigan sus pensamientos, bloqueando la comprobación de la inocuidad del estímulo desagradable y el temor se mantiene. Esto trae como consecuencia habilidades sociales deficientes.
¿Qué pensamientos suele tener una persona con Ansiedad Social?
«Me duele el pecho antes de exponer en clases», «Me da pánico dar un examen porque siento que me irá mal y que el profesor pensará que no aprendí lo necesario», «No quiero ir a la tienda, porque no sé si lo que voy a comprar esté bien a los ojos de los demás, aún cuando sea leche o pan», «Tengo miedo de hablar con personas por primera vez», «Sabía que responder en la entrevista de trabajo, pero me quedé en blanco», «Trato de no ir a lugares con muchas personas, porque entonces es más atosigante», «No pedí mi vuelto al taxista, y tampoco me lo dio, solo pude bajarme avergonzada», «No puedo ir a los almuerzos familiares porque no quiero que nadie me vea comer, y me da terror tener que entrar al baño luego también», «Pienso mucho en la ropa que usaré para ir a alguna reunión, ya que temo hacer una mala elección», «No puedo participar en deportes grupales, porque si me equivoco fracasarán todos por mi culpa».
Tipos de Ansiedad Social
Es importante resaltar que, una persona con ansiedad social puede percibirla de modo generalizado con las interacciones sociales (Trastorno de Ansiedad Social generalizado), o en situaciones sociales específicas (Trastorno de Ansiedad Social no generalizado), como por ejemplo cuando requieren realizar algo específico delante de otra(s) persona(s), como exponer en el salón de clases, o participar de un baile en un día festivo.
Ansiedad Social Vs. Timidez e Introversión
La timidez usualmente tiene una causa genética o carácterial, se basa en el miedo, lo cual no conlleva necesariamente a la ansiedad.
Al hablar de personalidad introvertida, se engloba a toda la forma de ser de una persona, la cual elige, por preferencia, pasar la mayor parte de su tiempo a solas. Una persona puede ser introvertida o extrovertida, y tener timidez.
Factores de riesgo
Existen varios factores que pueden incrementar el riesgo de contraer este trastorno, entre ellos se encuentran los antecedentes de tener algún familiar con el diagnóstico de algún tipo de ansiedad y/o de personalidad obsesiva, así como también, el haber atravesado por experiencias negativas e incluso traumáticas, como por ejemplo, bullying, rechazo, humillación, círculo primario de apoyo disfuncional, presentar alguna característica física que llame la atención de los demás. Otro factor, es el atravesar por una situación social estresante que tuviera una consecuencia inesperada o negativa.
Miedo a diario
Si deseas seguir investigando sobre la ansiedad social, te recomiendo el documental en ficción sonora: «Miedo a diario», trata de Marisol, una adolescente que vive el día a día con este trastorno. Adjunto el enlace donde podrás escucharlo, son tal solo 6 episodios, que nos permiten entender el diálogo interno que establece una persona con ansiedad social.
El miedo forma parte de la paleta de emociones primarias o básicas. Actúa regulando nuestra conducta ante la percepción de situaciones de peligro o riesgo.
¿Cómo se procesa esta emoción? Al inicio se percibe un riesgo, peligro o amenaza, al cual se le presta plena atención. Seguido a ello, se produce una sensación desagradable, y con ello, aparece la emoción en cuestión.
TIPOS DE MIEDO
MIEDO FUNCIONAL:
El miedo se activa ante un peligro real, en ese sentido, el miedo seguiría cumpliendo con la función primordial de nuestra supervivencia, como una especie de mecanismo de adaptación actuando en base a nuestro beneficio, no interfiriendo con nuestra vida cotidiana.
MIEDO DISFUNCIONAL:
En este tipo de miedo, el peligro puede ser un supuesto, es decir, una idea irracional (imaginario, distorsionado y catastrofista). En donde no existiría un riesgo real, o por lo menos, el riesgo no sería congruente con la intensidad del miedo percibido, actuando de forma poco funcional.
Es importante aclarar que con este miedo patológico, la consecuencia al estímulo no se asemeja a la consecuencia negativa que el propio miedo en sí, generaría en la persona. El mayor riesgo, es el desarrollo de una fobia (paralización), o de una personalidad contra-fóbica (defensa agresiva).
LA PERCEPCIÓN DEL MIEDO
Además de ello, existe una percepción individual, en base a nuestras creencias, le asignamos un significado y valor propios al peligro o riesgo hacia nuestra integridad física, psicológica (autoestima, autoconcepto, seguridad), económica, etc.
CAUSAS DEL MIEDO
SOCIO-CULTURALES:
La percepción de lo que sería un peligro o riesgo ante determinados estímulos, tiene un concepto genérico a nivel de sociedad.
APRENDIZAJE VICARIO:
Se refiere al aprendizaje por observación, a por ejemplo, la reacción de miedo que tiene un tercero.
CONDICIONAMIENTO CLÁSICO:
Para explicar este concepto, describiré el experimento que, en 1920, desarrolló John B. Watson con un bebé de 11 meses.
Este experimento se tituló: «Pequeño Albert», su objetivo era el de probar cómo las personas adquirimos miedos por entornos condicionados:
Es necesario mencionar que este experimento es de ética cuestionable.
SÍNTOMAS DEL MIEDO
Las principales reacciones fisiológicas al miedo son: Taquicardia, sudoración, cambios en la temperatura corporal (escalofríos), dilatación de las pupilas, incremento del tono muscular (agarrotamiento).
Dentro de las principales sensaciones percibidas, se encuentra la sensación de malestar y de pérdida del control.
La expresión gestual del miedo se traduce en contraer y elevar las cejas, en el alargamiento de la comisura de los labios, agrandamiento de los ojos, fruncir la frente, etc.
CUATRO FORMAS DE AFRONTAMIENTO
HUIDA:
Reaccionar e intentar escapar ante cualquier peligro inminente.
AMENAZAR:
El miedo promueve conductas de defensa, a partir de las cuales se busca recuperar el control de la situaciones. Dichas conductas nos colocan en posición de ataque.
INMOVILIZARSE:
Se refiere a la inamovilidad de la persona ante el estímulo que le genera un miedo disfuncional, este estilo también se conoce como el estilo de afrontamiento pasivo.
EVASIÓN:
Suele ser una de las formas de afrontamiento más comunes, y a su vez, las que agravan más el malestar. Al evitar el estímulo amenazador, se percibe una sensación de alivio, hecho que refuerza la creencia de que este sería un canal óptimo de afrontamiento.
ABORDAJE PSICOLÓGICO:
Para trabajar esta emoción cuando es disfuncional, se suelen aplicar diversas técnicas de la terapia cognitivo conductual, entre las principales:
Técnica de Reestructuración cognitiva: Identificando los pensamientos automáticos, se puede llegar a analizar las creencias irracionales, promoviendo una re-interpretación más funcional de las mismas.
Técnica de exposición: Consiste en exponer repetitivamente al paciente al estímulo que activa el miedo, pero de una forma controlada. Esta técnica puede desarrollarse mediante la imaginación, en realidad virtual, o en una realidad concreta.
La desensibilización sistemática: Se efectúa una división de los estímulos que generan el miedo, jerarquizándolos de menor a mayor intensidad, para luego efectuar la exposición de forma progresiva.
Todas y cada una de las ocupaciones son excepcionales. Me imagino a un odontólogo interviniendo a un paciente mientras revisa sus dientes, pide una radiografía, y efectúa muchos otros estudios que denotan definitivamente de mucho conocimiento y destrezas propias de la profesión. Me imagino también a un arquitecto diseñando en la computadora, poniendo en cada gráfica una gran cuota de talento y de arte. Y así podría observar desde afuera a cada una de las ocupaciones. Pero hoy, por motivos muy personales, quisiera centrarme en los psicólogos(as).
Los psicólogos trabajamos con lo abstracto, las emociones, los sentimientos, percepciones, ideas y creencias, etc. Somos estudiantes eternos, cada caso es un tema único. Hay distintas variables que analizar, determinar que técnicas podemos aplicar para cada situación, para cada persona.
Sería muy gratificante que algunos de nuestros pacientes pudiesen llegar a leer este texto, creo que aquí va a pasar lo contrario a la dinámica de las sesiones. Por primera vez voy a hablarles de lo que pasa en mi vida al haber elegido esta maravillosa vocación.
Primeramente, necesitamos comprender que la mayoría de pacientes acuden a consulta psicológica por primera vez cuando tienen la percepción de haber tocado fondo. Aún cuando no mencionen el motivo central en la primera cita, lo cual puede deberse a muchas razones, tales como el miedo a que al decirlo en voz alta, todo se vuelva más real, o también puede ser que aún no hayan identificado con claridad las causas de su malestar, entre tantas otras cosas. El hecho es que, lo verbalicen o no, lo sienten. El motivo por el que asisten es por dolor emocional.
Claro que despierta muchas emociones el conocer a un nuevo paciente, es como si abrieras un libro nuevo, que cada vez que lo vuelvas a abrir, tendrá nuevos capítulos. Aunque no lo vas a poder leer desde la hoja número uno, ya que a veces partirá desde más de la mitad, y poco a poco se podrá ir retrocediendo, conforme el autor lo lea.
En cada libro, hay una forma de escritura única, y de lectura también. El poder leerlos, te permite de algún modo, tener la sensación de haber aprendido junto al protagonista. Pero no solo es eso, cada vez se pone más interesante. A veces, los autores (pacientes), te invitarán a leer los libros que ellos han escrito sobre otros personajes (que suelen ser personas que han impactado en sus vidas). Y aún no es todo, porque una vez que se avance lo suficiente con cada autor, se puede invitar a coautores, en sesiones de terapia familiar.
Entonces de pronto, vas recopilando todas las versiones, y este es uno de los puntos más difíciles e importantes, ya que un psicólogo(a), no es ningún personaje. Es la voz sin rostro, sin género, es el público que escucha, que aplaude, que se conmueve con cada página. Creo que desarrollar gran parte de la vida, atendiendo pacientes, te hace más humano, te va alejando del ego, te permite vivir cada día cuatro o diez vidas, aún sin ser parte de ellas. Esa es la línea invisible, que necesitamos ir aprendiendo a trazar entre las historias de vida de nuestros pacientes, las cuales resultan ser tan ajenas, pero por instantes cuando tu empatía esta al mil, son tan cercanamente propias.
¿Cómo se traza esta línea? En realidad es algo que se va a tener que dibujar antes de iniciar cada sesión, durante la misma (a veces en más de una oportunidad), y sobre todo al terminarla. Yo lo hago algo así: Escucho los relatos y me detengo por breves momentos para cuestionar mis emociones, es un juego de piensa rápido, mi sentir es maravilloso para empatizar y puedo dejar que crezca lo necesario, hasta que podría iniciar a doler. Es entonces cuando racionalizo de inmediato el propósito de mi función como psicóloga de esa persona, que está depositando su confianza, quizás como nunca antes lo ha hecho con nadie, en mi.
Pensamientos como: «La historia es ajena a ti, no se trata de remediar lo que pasó, o aplicar la ley del espejo y permitir que la transferencia se vuelva poderosa, se trata de ayudar a tu paciente a que algún día vuelva a narrar lo sucedido, con una moraleja de vida, lejos de cualquier creencia irracional, lejos de la culpa, pero sobre todo lejos del dolor». No puedes sentir luego de que tu paciente terminó de hablar. Es más, muchas veces ni siquiera puedes hacerlo antes. Y si nos permitimos hacerlo, necesitamos tener la apertura de sentir con el corazón ajeno, lejos de cualquier sentimiento de la vida propia.
Un viejo truco, es dar lo mejor de ti como profesional en la sesión, prestar una atención plena a lo que ocurre. A mi me ayuda muchísimo tomar apuntes, ya que pongo en funcionamiento a varios procesos mentales al hacerlo. Ya no solo es el escuchar, si no el sintetizar mediante la escritura, que posteriormente podrá servir para una lectura previa a una siguiente sesión.
¿Un psicólogo(a) necesita ir al psicólogo(a)? Creo que sería necesario una ley que lo avale, es más, un estudiante de psicología necesitaría iniciar con su tratamiento personal, y continuar teniéndolo por el resto de su vida. En realidad, todas las personas lo necesitamos. Y sé que muchos piensan lo contrario, pero me pregunto si tienen por lo menos una experiencia de haber ingresado a una cita, o más importante aún, si cuando fueron llegaron a confiar en su psicólogo(a), porque si no lo hicieron, que en realidad es un trabajo en equipo, es como si nunca hubiesen ido.
Yo también voy a la psicóloga, y me enorgullece decir que, especialmente en los pasajes más duros de mi vida, he tenido la humildad de pedir ayuda, y lo seguiré haciendo. Se disfruta tanto de la psicología que sería una locura no buscar sentarme del otro lado. También he ido notando, con el pasar de los años, que cada vez más son los estudiantes de Psicología quienes buscan ese apoyo, así como colegas míos.
¿Cómo hacemos para atender a pacientes que tienen problemas, si nosotros también tenemos nuestros propios problemas? Es bastante lógico plantearnos esta pregunta, la verdad es que, como cualquier otra persona, también tenemos heridas emocionales, a veces también nos hieren o herimos. Un psicólogo(a) que no presente estabilidad no debería ejercer la psicología clínica en ese momento.
Podemos reprogramar una cita, o derivar un caso si sentimos que se nos dificulta establecer esa línea invisible, porque probablemente el caso que vemos nos toca en la fibra más sensible de nuestro ser. Y está bien, lo que se cuestiona es el no identificarlo. Trabajamos en la salud mental, nuestra base es nuestra propia salud mental. Si no estamos estables, no podremos ver las cosas con claridad, y tenemos al frente vidas. Del mismo modo con los prejuicios y creencias, hay que quitárnoslos todos, y no solo antes de entrar a consulta, si no en equilibrio con la vida personal.
Es un estudio constante de uno mismo, no me avergüenza poder hablar de algunos acontecimientos propios en alguna sesión, si corresponde y de forma muy puntual, no como desahogo, ya que nuevamente lo ponemos sobre la mesa, no se trata de tu sentir, si no del paciente. Este no es tu libro, eres la voz que lo lee, o los oídos que lo escuchan, según corresponda.
¿Puede un psicólogo llorar o reír durante una sesión? Claro que podemos, es más hay momentos en la vida, en donde es lo mejor que podemos hacer, porque es la manifestación cúspide de nuestra empatía. Pero no podemos desbordar, no podemos permitir que ese pequeño momento se alargue, no podemos dejar de racionalizar, es algo muy puntual. Y quizá una de las cosas que más te una a aquella persona que te mira con el rostro lleno de confianza. Se puede llorar de compasión, se puede llorar de bondad. Y es aquí donde comprendo porque pueden pasar 1, 2 o 6 años, y no he tenido un solo día de aburrimiento en mi vocación. Porque estoy donde necesito estar, me siento realmente viva, con el cerebro y el corazón a mil al estar en mis sesiones. ¡Gracias por tanto!
A medida que más se ingresa a la adolescencia, más amplia se va haciendo la distancia emocional con la niñez, motivo por el cual en esta etapa suelen aparecer abruptamente episodios de tristeza, de enojo, irritabilidad, aislamiento, entre otros.
Durante las sesiones psicológicas, muchos padres y/o cuidadores se cuestionan desesperadamente por el cambio drástico en la forma de ser de sus hijos, tratando de identificar causas externas, pero en realidad, la causa base, es que los adolescentes estarían atravesando por las fases de duelo psicológico, al estar «perdiendo» en cierto modo, su imagen, identidad y forma de relacionamiento de la etapa previa, de la niñez.
La pubertad es aquella etapa que vendría a ser el puente entre la niñez y la adolescencia. Y en donde podríamos argumentar que el duelo se inicia y estanca en la fase de negación. Los púberes tienden a presentar problemas en el manejo de las emociones, aún cuando ya habían logrado cierta madurez emocional. Es la etapa en la que usualmente ya no se quiere crecer más, por lo que ronda de cerca la emoción del miedo, se vuelve a viejos apegos, aparecen dificultades para compartir, y en algunos casos el conocido «Síndrome de Peter Pan», que se caracteriza tal como el cuento, por una evasión a tomar conciencia de la nueva fase de vida, rechazándose a sí mismos.
En esta transición de la niñez/pubertad/adolescencia, se tiene que atravesar por varios ciclos, como los son por ejemplo los cambios en el aspecto físico, psicosocial y los cambios en la relación con los demás.
Respecto a los cambios en el aspecto físico, Aberastury y Knobel (1997), lo denominan «Duelo por el cuerpo infantil», y describen que se trataría de la forma en la que los adolescentes ven todos los cambios físicos por los que atraviesan de una forma pasiva, como meros espectadores, hecho que genera una sensación de pérdida de control sobre la apariencia física. El crecimiento del cuerpo, genera en la mayoría cierta torpeza al caminar, al tener que manipular algún objeto, dado que se están acostumbrando a las distintas proximidades.
En esta etapa de vida, aparece el rechazo a verse frente al espejo o a aparecer en fotografías o videos. Esto porque no hay un entendimiento claro de los cambios físicos. Una vez una púber me dijo: «No me gustan las fotos porque me recuerdan lo distinta que soy, no me reconozco». Muchos de ellos también se niegan a mantener sus hábitos de higiene personal, en donde se vuelve un motivo de discusión constante, el «no me quiero bañar», no solo se trata de una manifestación de cierto estado depresivo (en donde se remarca el descuido al aspecto físico). Si no también de un rechazo a tener que verse desnudos, y en el camino, reconocerse.
Un segundo tipo de duelo, se debe a cambios en el aspecto psicológico, dado que gran parte de la identidad del que hasta hace poco era niño(a) está quedando en el pasado. Y se activa la incertidumbre respecto al ¿Quién soy? Otro aspecto que influye en este duelo, se refleja de sus acciones contradictorias en sus expectativas de autonomía, un adolescente puede sentirse en la capacidad de tomar más decisiones, pero a la vez, evade la responsabilidad de las consecuencias que no esperaba conseguir. Existen más características que se alteran en este proceso de crecimiento, tales como la evolución afectivo- sexual y la inmadurez psicosocial.
Un tercer tipo de duelo durante la transición, se refiere a la forma en la que cambian las relaciones interpersonales. Es bastante sencillo de darnos cuenta, no le hablamos igual a un niño que a un adolescente, y es justamente este desprendimiento forzoso del mundo infantil lo que los motiva a desconfiar del resto. Están centrados en reconocer el nuevo lenguaje, la nueva forma de trato, las exigencias, límites, etc.
Es necesario señalar que, los padres y/o cuidadores también experimentan un duelo al dejar de tener un hijo(a) que curse la fase de niñez, en donde se podía percibir una relación más protectora, de mayor cuidado, de menos responsabilidad para los hijos(as), incluso de mayor paciencia.
Ojalá notáramos más la gran necesidad de entendimiento que tienen los adolescentes. En este periodo es donde las heridas de infancia salpican, y si no tienen a una persona con quien hablar, aprenderán a disimular socialmente, sintiendo la incongruencia que se siente al no permitirse ser, quien realmente uno es.
Ser conscientes de esto nos podría servir para incrementar la empatía, aún cuando la brecha generacional tiende a obstaculizar la comprensión. Consejería a un adolescente en terapia: «Entiendo tu temor, tristeza, enojo, es difícil dejar de vernos, de pensar, sentir y comportarnos, de la única forma a la que estábamos acostumbrados. Es un proceso que va a tomar unos años, hasta que logres adaptarte. En realidad, el niño(a) interior no tendría que desaparecer, y eso va a depender únicamente de ti. Está bien crecer, no tienes que ir tan rápido, puedes hacerlo a tu ritmo. Pero no te detengas porque hay un mundo precioso también en la mente de los adolescentes, sobre todo de aquellos que nunca dejan de ser niños(as)».
Bibliografía: Aberastury, A. y M. Knobel (1997). La adolescencia normal. Buenos Aires, Paidós
El pensamiento es la capacidad que poseemos las personas de construir ideas y representaciones de la realidad. En sí, el pensamiento es toda creación de nuestra mente.
Un gran porcentaje de personas presenta una forma de pensar rígida, hecho que influye en su forma de sentir y de actuar.
Los pensamientos rígidos, absolutos o «pensamientos ladrillo» son inflexibles, y se empiezan a consolidar desde que tenemos uso de razón, pueden verse significativamente influenciados por los estereotipos, creencias y prejuicios sociales. La variabilidad crea inseguridad y ansiedad.
Algunas características que promueven el fortalecimiento de esta rigidez son la intolerancia a la incertidumbre, a la ambigüedad, la resistencia al cambio y a la novedad, la obstinación y el ego desmedido.
La inflexibilidad mental limita nuestro modo de pensar, cerrando nuestras ideas entre cuatro paredes, hecho que interfiere directamente con procesos como la creatividad, la espontaneidad y la adaptación.
Este tipo de forma de pensar es una característica de personalidades obsesivas.
Las creencias se fundamentan en una sola perspectiva unidireccional, en donde la mayoría de las veces tienden a excluirse criterios alternativos. No asumen que existen otras formas de ver el mundo.
A una persona con rigidez mental se le dificulta percibir la realidad desde diversas perspectivas, permaneciendo atrapada en un patrón cognitivo y a la vez conductual que la misma persona se formó, y del cual le cuesta significativamente poder salir, pese a que las consecuencias negativas a las que la rigidez conlleva.
Esta forma de pensar es completamente unidireccional, ya que existe una fuerte negación a darle la oportunidad a nuevas perspectivas, hecho reforzado por la reticencia a los cambios.
Personas que presenten rigidez mental, suelen utilizarla para encubrir la incertidumbre que acontecería de permitirse generar algún cambio, o romper algún esquema autoimpuesto. Esto quiere decir que, detrás de la pared de ladrillos, se encuentra una percepción de autoindefensión.
Esta percepción errónea de tener siempre la razón, no fomenta el desarrollo del pensamiento divergente, el cuál se centra en emplear la creatividad y el ingenio, como complemento al pensamiento lógico o lineal, para la búsqueda de soluciones.
La pobre apertura al cambio, se fundamenta en un miedo inconsciente de perder el control, por lo que se aferran a sus propias creencias. Es así que, la rigidez mental se considera un mecanismo de defensa.
En cierto punto, esta característica de seguir los mismos antiguos patrones para sentirse a salvo, repercute negativamente en las relaciones interpersonales, especialmente en aquellas situaciones en donde se requiere del trabajo en equipo, ya sea en un medio laboral, social o de pareja.
Para no salir de su visión túnel, se encuentran en una búsqueda constante para lograr racionalizar lo que sienten, bloqueando aquellas emociones que podrían sugerirles que la decisión tomada, no es necesariamente la correcta.
Human Psychology – Obstacles and Challenges – Abstract Illustration as EPS 10 File
Todo aquel que no les dé la razón queda fuera de cualquier reflexión autocrítica, presentándose una sólida reafirmación del yo interno, en donde se le atribuye mayor valor a la propia opinión que a la empatía, aún en circunstancias en donde se requeriría darle más cabida a este componente de la inteligencia emocional.
Una persona con poca flexibilidad mental, oculta un gran temor al fracaso, a la equivocación, hecho por el cual, no se brinda la oportunidad de evaluar otras posibilidades. Sus pensamientos ladrillos son percibidos como inamovibles y entonces se convierten en una especie de zona de confort mental, es donde se desarrolla un estado de ansiedad severa por intentar permanecer ahí.
El pasado les supone su aprendizaje base, por lo que se aferran a él, aún cuando hayan variables distintas en nuevas experiencias. Esto construye sus propios conceptos de perfección, rechazando o evadiendo cualquier posibilidad que los ponga en «riesgo».
La rigidez mental es una característica de algunos desórdenes psicológicos, tales como, la personalidad obsesivo compulsiva, personalidad anancástica, el Trastorno del Espectro Autista, Trastornos de la conducta alimentaria (Especialmente Anorexia nerviosa), entre otros.
Nuestra percepción sobre las relaciones que forjemos depende especialmente del vínculo que establezcamos con las mismas. Los vínculos son como hilos que van de un lugar hacia otro, y muchas veces retornan. Imaginemos que, con cada persona «importante» para nosotros, nació un nuevo color de la gran e interminable paleta de sentimientos y emociones.
Un vínculo seguro, se caracteriza porque la otra persona fomentó la satisfacción adecuada de las necesidades emocionales. Son las personas que te devuelven todo aquello que tu das, y más. Y es maravilloso, porque ocurre sin necesidad de pedir algo a cambio.
Hay personas que elegimos como parte de nuestro círculo primario de apoyo, a quienes volvemos en busca de una mirada, de una sonrisa, de un abrazo, en búsqueda de un hogar.
Esas personas se van haciendo espacio en nuestros momentos de mayor serenidad, y son a quienes, cuando hay dificultades, uno recurre justamente para volver a ese estado, pero ¿Qué hacemos cuando el vínculo ya no es bidireccional?
Perder a algún ser amado resulta tan doloroso que es difícil explicarlo con palabras. Tras muchos cuestionamientos, avances y retrocesos, uno llega a «aceptar». Aprende que el «perder», no se consolida en un resultado, si mientras duró pesaron más todas y cada una de las ganancias acumuladas.
Se nos vienen pérdidas de todos los tipos, una de ellas, y probablemente una de las más complejas, es la muerte. Tema en el que me centraré en este artículo.
El duelo es un proceso no lineal, uno avanza tres pasos, retrocede dos, y de pronto parece una danza a oscuras.
La fase de negación puede reaparecer en las temporadas más grises, cuando más «se le necesita», y no deja de sorprenderme como vamos buscando nuevas sensaciones de amor con esa persona, tal cual niños(as) buscando a alguien en el juego de las escondidas, aunque en el fondo, sabemos que esta vez no vamos a encontrar lo que buscamos, o por lo menos no, de la forma en la que insistimos en hacerlo.
El notar que quien sostenía el «hilo», ya no está más, deja muchos sentimientos «en el aire». El miedo y la angustia, que no eran parte de esa relación compuesta por un apego seguro, se vuelven novedad. Pero tengamos presente, que esto no lo genera la persona que falleció, ni nosotros mismos, es un proceso tan natural y espontáneo, que en diversas oportunidades nos encontraremos de frente con cada uno de los sentimientos, y allí, entenderemos que el color del hilo especial que tuvimos, se ha quedado grabado, en uno o varios cuadros de nuestra vida, tal como si nos hubiesen tejido, hacia lo más profundo de nuestra forma de ser, con ese hilo.
En este proceso entran a tallar diversos factores, uno de ellos son los conceptos que le vamos dando a la muerte, en todas nuestras etapas de vida: Las experiencias previas, el haber tenido o no la oportunidad de despedirnos, nuestra propia filosofía de vida, y también el como observamos que las personas que nos rodean asumen su propio duelo.
Algo que con el tiempo reconforta, es el empezar a agradecer por las experiencias compartidas, pasearnos por la mente como recolectores de bondad.
Este es el punto de inicio para comenzar a reconciliarnos con la muerte.
Por otro lado, ¿Qué sucede cuándo el vínculo nunca fue bidireccional?
El duelo ante relaciones en las que se estableció un apego inseguro (Evitativo, ambivalente o desorganizado), deja un sinsabor, ya que en este caso, probablemente no logramos asignarle un «color al vínculo».
Imagina perder a un padre / madre que fue ausente emocional y físicamente durante toda tu vida. En este caso, el dolor se basa más, en que con la muerte, se agotan esperanzas, se interpreta la imposibilidad de lograr establecer una conexión que retribuyese.
En este tipo de relaciones, ya se percibía angustia, malestar, aunque la muerte, trae de vuelta y refuerza el vacío.
En estos casos, perdonar y agradecer la ausencia, podrían ser grandes aliados para sanar el duelo… ¿Agradecer la ausencia?, Reaprendamos que no todos «tienen que estar», sea cual sea el rol asignado. Hay veces en la vida en las que la ausencia, resulta menos dolorosa que la presencia.
Aunque no deja de ser importante el reconocer, que hubo una relación con esa persona, y con ello, un conjunto de sentimientos y emociones, que con el transcurso del proceso del duelo, serán más claras y podremos dejarlas ir.
Este es el punto de inicio para comenzar a reconciliarnos con la vida.
Luego de una pérdida significativa, uno ya no es el de antes, y en ninguna de las fases del duelo encontrará una identidad definitoria. Solo hay que seguir caminando, mientras nos vamos reconociendo de a pocos. Siendo más conscientes del gran significado que tiene la muerte sobre la vida, y viceversa.