¡Hola! Soy Katherine Acero, estudiante de Psicología, el tema a continuación abordará una frase que siempre me dedico día tras día y es: “La vida no espera…”. Hago mención de este detalle porque los mínimos regalos de la vida nos los podemos dar nosotros mismos.
Parte de entender qué es el trastorno límite de personalidad (TLP) o bordeline, es de total importancia ver con los ojos de una persona que lo padece, dicho esto podríamos llegar a concebir la perspectiva del sujeto y ayudarlo a estar en convivencia en donde reine la comprensión, seamos quienes seamos para esta persona, una pareja, familia o simplemente un compañero de trabajo.
Actualmente se conoce el término límite como el nivel avanzado y altamente grave de un funcionamiento desadaptativo de la personalidad, el cual presenta patrones duraderos de funcionamiento alterado. Estos comportamientos pueden tener una apariencia de un funcionamiento adaptativo, sin embargo, causan limitaciones muy notables en la calidad de vida del ser humano (Mosquera, 2022).
Dicho lo anterior, comento a experiencia propia que, antes de ser diagnosticada con este trastorno o siendo más exacta, antes de conocer a profundidad del por qué acontecía dichos problemas en mi entorno familiar y académico, o entender dichas conductas autodestructivas y entre otros, yo tenía el pensamiento de que todas esas acciones eran normales y que a mucha gente le pasaba o actuaba de tal manera cuando están en alguna situación de un simple estrés, justificando así el trastorno que en ese tiempo desconocía. Para este descubrimiento de hace aproximadamente ocho años, encajaba cumpliendo con los criterios diagnósticos que serán mencionados a continuación.
Criterios diagnósticos según el DSM V:
Esfuerzos desesperados para evitar el desamparo real o imaginado. (Nota: No incluir el comportamiento suicida ni de automutilación que figuran en el Criterio 5.)
Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas que se caracteriza por una alternancia entre los extremos de idealización y de devaluación.
Alteración de la identidad: inestabilidad intensa y persistente de la autoimagen y del sentido del yo.
Impulsividad en dos o más áreas que son potencialmente autolesivas (p. ej., gastos, sexo, drogas, conducción temeraria, atracones alimentarios). (Nota: No incluir el comportamiento suicida ni de automutilación que figuran en el Criterio 5.)
Comportamiento, actitud o amenazas recurrentes de suicidio, o comportamiento de automutilación.
Inestabilidad afectiva debida a una reactividad notable del estado de ánimo (p. ej., episodios intensos de disforia, irritabilidad o ansiedad que generalmente duran unas horas y, rara vez, más de unos días).
Sensación crónica de vacío.
Enfado inapropiado e intenso, o dificultad para controlar la ira (p. ej., exhibición frecuente de genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).
Ideas paranoides transitorias relacionadas con el estrés o síntomas disociativos graves
Teniendo en cuenta los criterios clínicos que una persona debe cumplir para ser diagnosticada, es de total importancia que todos ellos sean confirmados por un especialista. Es así que, mediante una intervención sorpresa, mis padres me llevaron a una clínica particular para que con la ayuda de un experto en la conducta humana realice la entrevista con un buen clima de confianza, sumado a esto los test necesarios para confirmar o solamente sustentar mis acciones limites en un diagnóstico de un trastorno, que si bien es cierto no tiene cura. No existe el versus como dice el título porque es parte de mí y aprendí a tener más responsabilidad en aceptar e ir a terapia, y ser disciplinada en los medicamentos. Porque al aceptar este problema me di cuenta que quería ser diferente para los que me rodean, por eso decidí ser mejor que ayer, día tras día.
Palabras clave: TLP, borderline, DSM-IV-TR
Referencias:
Asociación Americana de Psiquiatra (2014). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5. Washington DC, Londres: American Psychiatric Publishing
Mosquera, D. (2022). Criterios diagnósticos del trastorno límite de la personalidad. https://www.trastornolimite.com/tlp/criterios-diagnosticos-trastorno-limite-de-la-personalidad-tlp
En la actualidad el delito de violación sexual es muy recurrente, por lo que la Psicología, a través de la Psicología criminal, tiene como objetivo estudiar los determinantes psicológicos de la conducta de los individuos que intervienen en un acto delictivo, en relación a factores genéticos, emocionales y ambientales; esto para definir el porqué de su conducta o si padece de un trastorno de la personalidad, siendo los más comunes la psicopatía y la personalidad antisocial. Entonces, está claro que esta rama de la Psicología, representa una pieza clave en la administración de justicia, en cuanto a estudiar cada caso en particular, y así esclarecer los hechos y las motivaciones que han impulsado a la persona a ir contra las normas sociales.
Un caso muy particular es el estudio del perfil del agresor sexual de niños, en donde, por lo general, el individuo busca volver a revivir escenas en las que confluyen, sus temores, angustias y traumas anteriores.
Finkelhor y Krugman (1993, citados en Bentovim, 2000) describen cuatro factores de riesgo para el abusador de niños, que son determinantes para que el abuso sexual se produzca:
1. Motivación del agresor para cometer el abuso
• Por repetición transgeneracional de experiencias previas de abuso en la infancia.
• Por un componente psicopático de personalidad.
• Por trastorno de control de impulsos.
• Pedófilo exclusivo, por fijación obsesiva con un objeto sexualizado.
2. Habilidad del agresor para superar sus propias inhibiciones y miedos:
Entre la desinhibición se encuentran el alcohol, la psicosis, la senilidad o el fracaso en la represión del incesto dentro de la dinámica familiar. Y entre los factores de riesgo, está la pornografía infantil y la incapacidad de los adultos para identificarse con las necesidades de los niños.
3. Capacidad del agresor para superar las barreras externas o los factores de protección del niño:
Factores de riesgo: la ausencia, enfermedad o distanciamiento de la madre, o el hecho de que esté dominada o sea maltratada por su compañero; el aislamiento social de la familia; la existencia de oportunidades de estar a solas con el niño; la falta de vigilancia; entre otros.
4. Consecuencias psicológicas del abuso sexual.
Para Finkelhor y Browne (1985) los modelos explicativos, centrados en los modelos individuales, muestran hipótesis de que los abusadores sexuales tienen una cierta patología psíquica, que involucra la presencia de características personales como inmadurez, baja autoestima, sentimientos de inutilidad, entre otros.
Estos intentos explicativos se basan, además, en criterios familiares que enfatizan en la conflictividad marital (violenta o no) y el alejamiento sexual de la pareja.
Por otra parte, en los modelos explicativos, centrados en los criterios contextuales, se argumenta que el abusador es una persona introvertida, solitaria y con falta de apoyo social (Milner, 1990). Este mismo autor destaca el hecho de que el abusador suele haber crecido en un ambiente familiar no protector, de abandono, maltrato físico y abuso sexual.
“La bestia de Colombia”
Luis Alfredo Garavito Cubillos, denominado «la bestia», fue el mayor asesino en serie y violador de niños en la historia de Colombia. Según las investigaciones, habría violado y asesinado a 200 niños. Su caso volvió a tomar importancia debido a la posibilidad de que salga en libertad condicional. Fue capturado a los cuarenta y dos años de edad, en 1999. Su actividad criminal duró del 4 de octubre de 1992 al 22 de abril de 1999.
Perfil
Garavito, desde su infancia fue un niño introvertido, y a veces violento. Fue víctima de burlas en el colegio, razón por la cual abandonó sus estudios a los 10 años. Asimismo, estuvo en un hogar lleno de violencia (discusiones y peleas), donde su padre maltrataba constantemente a su madre y él era el único que la defendía, motivo por el cual fue agredido en muchas ocasiones.
Fue abusado sexualmente por primera vez por su padre, y a los 12 años, también fue víctima de un amigo de su padre, quien lo torturó y violó a tal punto que le causó daño a sus genitales. Este hecho duró dos años.
Cuando se mudó al municipio de Trujillo, nuevamente fue víctima de abuso por parte de otro amigo de su padre. Mientras ocurrían estos hechos, él se quedó callado por temor a que no le creyeran. Tiempo después, él refiere que empezó a sentir atracción hacia las personas de su mismo sexo, y realizaba tocamientos indebidos contra sus hermanos menores, mientras dormían. Es así que, a una edad muy joven, Garavito reconoce su gusto por los niños, lo que de cierta forma lo convierte en un pedófilo, pues manifestó que a la edad de 14 años, su madre lo botó de su casa por intentar acorralar a un niño de 5 años para violarlo, según él, fue a esa edad cuando descubrió que tenía una fuerte atracción sexual hacia los niños, admitió que al torturar a un niño sentía más placer sexual, por lo que, no sentía ninguna clase de compasión por el sufrimiento que experimentaban los niños, sino que por el contrario, se jactaba de cada situación y de cada crimen cometido, y disfrutaba de estas situaciones.
Contraste de la teoría con el perfil de «la bestia»
En la motivación del agresor para cometer el abuso, se denota que es por repetición transgeneracional de experiencias previas de abuso en la infancia, y por trastorno de control de impulsos.
Sobre la habilidad del agresor para superar sus propias inhibiciones y miedos, encontramos la desinhibición y el alcoholismo.
La similitud que tiene esta teoría con el caso de Garavito es que el dolor le genera placer.
Patología psíquica, como sentimientos de rechazo por parte de su familia, lo que produce que Garavito cometa los delitos que ha sufrido anteriormente.
Busca complacerse así mismo sin importarle el dolor que le pueda generar a la víctima, por lo que denota una clara falta de empatía.
Incapacidad como adulto de identificarse con las necesidades de los niños.
En criterios contextuales, encontramos que es una persona introvertida, solitaria y con falta de apoyo social.
En criterios familiares, podemos ver un ambiente familiar no protector, de abandono, maltrato físico y abuso sexual.
Diferencias y semejanzas
A continuación, se hace una diferenciación entre el perfil de un agresor sexual en líneas generales, con el de un agresor sexual de niños. Cabe resaltar la diferencia entre un pedófilo y un pederasta, en donde el primero es una persona interesada sexualmente por niños, y el segundo comprende al abusador sexual de niños; por lo que es un claro proceso, desde el deseo hasta hacer realidad las fantasías que se dan cuando existe la atracción sexual.
Violador
Violador de niños
Sus víctimas son normalmente de su edad.
Generalmente tienen una autoestima baja, un nivel intelectual bajo y pueden demostrar seguridad ante los demás.
Generalmente la causa es una educación de humillación y sometimiento del más débil. Por ejemplo, cuando el abusador es varón y humilla a su novia, porque es físicamente más débil que él.
Generalmente tienen una comunicación normal.
Por lo general, se relacionan con parejas de su edad y pueden presentar problemas para sobrellevar la relación.
Creen que las mujeres los provocan y que disfrutan del acto abuso sexual.
Pueden tener parejas dependientes.
Actúan, si se da la oportunidad u ocasión, de forma impulsiva.
Tienen fantasías sexuales con adultos.
No generan nada, normalmente el abuso es sin premeditación.
El abuso es directo.
Pueden tener cualquier profesión y vigilar lugares por donde camina su víctima, si es que es algo planeado.
No piensan en las consecuencias de sus actos, no piensan sistemáticamente, solo aprovechan las situaciones.
Pueden estudiar a sus víctimas, pero son más de actuar.
Puede no tener problemas con otros reos.
Pueden disfrazar sus intenciones para ganarse la confianza de sus víctimas.
Pueden actuar en cualquier ámbito social.
Por lo general utilizan la amabilidad entre otras características que pueden agradar a su víctima.
Alcanzan la excitación sexual con mujeres.
Aprendizaje vicario: «yo soy igual que mi papá, soy un hombre».
Despersonalización de la víctima, justifican el abuso sexual o lo minimizan (distorsión cognitiva).
Su estilo puede ser violento e impulsivo.
Empatía: Presentan una menor empatía y no reconocen el daño causado a su víctima. Por el contrario, uno de los primeros pasos para que se dé la empatía, es el reconocimiento de la angustia emocional que se genera en otras personas.
Prefieren víctimas menores de 13 años.
Generalmente tienen una autoestima baja, su nivel intelectual no tiene que ser bajo y se sienten más seguros con niños que con los adultos.
Generalmente la causa es el abuso físico, emocional y/o sexual (se repiten patrones de conducta, o escena traumática). Por ejemplo, el niño que fue abusado por su padre, de adulto puede convertirse en el abusador.
Puede tener una comunicación infantil (regresión).
Se relacionan con madres solteras o mujeres divorciadas con niños, para estar cerca de sus futuras víctimas.
Creen que los niños los provocan y que disfrutan del acto abuso sexual.
Necesitan parejas dependientes emocionales.
Actúan mediante la premeditación y la manipulación, plantando patrones cognitivos y haciendo uso de la distorsión cognitiva.
Pueden desvestirse delante de la víctima, hablar de sexualidad abiertamente con ella.
Tienen fantasías sexuales con niños.
Generan ternura y afecto al principio.
Generalmente se empieza con prácticas sexuales orales.
Tienen profesiones que están en contacto con niños, también suelen rondar lugares donde asisten niños.
Piensan en el día en que los descubran, por eso tienen un plan de desaparición, ya que el abuso es su estilo de vida.
Pueden estudiar a sus víctimas a profundidad, dependiendo del contexto.
No son conflictivos en la cárcel, tienen buen comportamiento, debido a su inseguridad con personas de su edad.
Son creativos al ganarse la confianza del niño. Por ejemplo, relacionando dulces y sexo.
Pueden actuar en lugares marginales, o de pobreza extrema, donde hay niños con muchas carencias y los padres no están atentos.
También suelen utilizar animales exóticos para atraer a sus víctimas.
Alcanzan la excitación sexual sólo con niños.
Aprendizaje vicario mediante la observación: «si me pasó a mí, a ti también».
Despersonalización de la víctima, justifican el abuso sexual o lo minimizan (distorsión cognitiva).
Estilo superficial, pasivo e infantil con otras personas.
Empatía: De los tres factores de la empatía como son la interacción de los aspectos cognitivos, afectivos y de comportamiento, por lo general sólo llegan a la cognición que es la toma de perspectiva, y débilmente al factor afectivo, que involucra reconocer el sufrimiento o los sentimientos del otro. Los utilizan para identificar y explorar las debilidades de sus víctimas.
Finalmente, es importante que estemos atentos a las personas que se encuentran cerca a nuestros niños ya que, por lo general, el perfil de un abusador sexual de menores responde al secretismo bajo amenaza, debido a que encuentran en el niño a un ser al que pueden someter y dominar a base de sus mentiras y extorsiones; también porque en la mayoría de los casos, el agresor responde a una psicopatía, en donde la característica más resaltante es la falta de empatía por su víctima. Asimismo, es relevante hablar de forma clara con los niños acerca de los riesgos que existen a su alrededor, brindándoles en todo momento la confianza de poder decir, si algo les está sucediendo en cualquier ámbito, y así estar al tanto de su vida y de sus necesidades.
Bibliografía
Cepeda, Z. y Ruiz, J. (2015). Empatía: diferencias entre abusadores sexuales, delincuentes violentos y un grupo control. Revista criminalidad, 57 (2):209 – 220. https://biblat.unam.mx/hevila/Revistacriminalidad/2015/vol57/no2/5.pdf
Esperanza, A. C. El perfil psicológico de un abusador sexual infantil. https://bit.ly/3NajL42
Gutiérrez Fioritto, M. (2020). Agresores sexuales infantiles, la otra cara de la moneda. https://bit.ly/3w5JYed
Segovia, A. (2016). Características de los abusadores sexuales. https://bit.ly/3FExuNW
Puede que en este momento te estés haciendo esta pregunta: ¿cómo saber si tengo depresión?, si la tengo, ¿cómo puedo salir de ella?, ¿será tan fácil cómo los demás me aconsejan? ¡Alto! Detente, respira; llegó el momento de hablar de este enemigo silencioso. Probablemente por desconocer los verdaderos síntomas de la depresión, a menudo hablamos de este conjunto de trastornos mentales de un modo superficial o inadecuado. Frases cómo “ponle ganas”, “hemos venido a este mundo a ser felices”, “anímate” resultan tan fáciles de decir, pero es difícil describir lo que es una depresión a quien nunca lo ha vivido.
Mi primer acercamiento a ella fue por el 2009, no recuerdo bien las razones, pero si puedo mencionar cómo me sentía. Nada te divierte, nada te complace. Sientes que eres como un fantasma… que no eres parte del mundo real. Es como ahogarse, excepto que puedes ver que todos a tu alrededor están respirando. Te hace pensar que eres una actriz que te interpreta a ti misma —y que siempre está obligada a sonreír—. La depresión es la incapacidad para construir o imaginar un futuro. Sentirse oscura, sola, asustada. Dormir es la única escapatoria para el dolor. En el 2011 vino con fuerza y se presentó cómo “depresión post parto” (mejor vista en la sociedad, acababa de ser mamá); sueño e irritabilidad todo el día; pocas ganas de levantarse; pérdida del sentido del gusto; que un día se convierta interminable; sólo esperar que llegue la noche para meterme en mis pensamientos; junto a eso estaba mi incapacidad para poder concentrarme y poder tomar decisiones.
No llegué a un tratamiento psiquiátrico ni terapéutico, hoy no recuerdo cómo salí de eso, quizá no era un trastorno depresivo y sólo fue un estado anímico debido a distintas circunstancias en mi vida. En muchas ocasiones los límites entre una salud mental normal y un trastorno del estado de ánimo son difusos. Es posible que en tu estado de ánimo haya un cierto “fondo depresivo” o que seas una persona más bien melancólica y pesimista. Eso no quiere decir exactamente que tengas una depresión en el sentido clínico, sobre todo si funcionas bien en otras áreas importantes de la vida y conservas la capacidad para disfrutar y relacionarte.
En la actualidad la sociedad nos exige un grado de bienestar inalcanzable, y satisfacciones inmediatas… Es cómo si estuviéramos en la orilla de una piscina y nos están diciendo: ¡Lánzate no hay de otra! Debido a que no solo nos frustra, sino que incluso llegamos a tener culpa por no sentirnos felices ¿qué estoy haciendo mal? ¿por qué no me siento plena? Entiéndelo de una vez, es falso ser felices todo el tiempo, la felicidad es intermitente, la vida real implica tener momentos de sacrificio, esfuerzo o simplemente estar cansados físicamente. Sin embargo, si te identificas con expresiones del tipo “Mi vida no tiene sentido”, “Nadie me puede ayudar a salir de esto” o “Todo está perdido, no hay esperanza en mi futuro” ha llegado el momento de tomar medidas más allá de la reflexión.
Es característico observar en las personas que la padecen una gran sensación de abatimiento, falta de energía y desmotivación para cualquier actividad a la que tengan que enfrentarse. De hecho, uno de los síntomas más relevantes suele ser la dificultad o incapacidad para disfrutar de las cosas y situaciones de la vida, incluyendo aquellas situaciones en las que antes sí se hallaba placer o ilusión. Junto a lo que ya hemos mencionado, en ciertos tipos de depresión es frecuente encontrar una autoestima baja y una falta de confianza en las propias capacidades para desarrollar una vida satisfactoria tanto en el presente como en el futuro.
La depresión es un problema de salud mental complejo que no se reduce solo a estar “muy triste” sino que tiene una estrecha relación con la manera que tenemos de definirnos y de valorarnos a nosotros mismos. Es decir: para observar nuestro estado de ánimo también tenemos que observar qué pensamos de nosotros mismos. Si has leído acerca de los síntomas de la depresión, recordarás las palabras anhedonia, abulia y apatía. Efectivamente, la depresión dificulta el disfrute y además paraliza y “desinfla” la motivación, las ganas de hacer cosas. Es importante fijarse en si un periodo de desánimo vital más o menos puntual va convirtiéndose en un trastorno grave. El trastorno estaría caracterizado por un estado de desgano y desmotivación que hacen que la persona pierda el interés por la vida que hay más allá de su pequeño espacio y de su mundo interior. Se presentan varios otros síntomas, entre los que se incluyen la dificultad de concentración, el sentimiento de culpa excesiva o de autoestima baja, la falta de esperanza en el futuro, pensamientos de muerte o de suicidio, alteraciones del sueño, cambios en el apetito o en el peso y sensación de cansancio acusado o de falta de energía.
En efecto, desaparece la ilusión por el futuro y aumenta el desinterés hacia los asuntos presentes, cuyo disfrute se hace cada vez más difícil. A nivel cognitivo genera una importante dificultad para hallar soluciones a los problemas o encontrar interpretaciones alternativas a la propia visión pesimista de la realidad. El desánimo puntual es un sentimiento humano normal, mientras que la depresión es una enfermedad y no se remonta con consejos superficiales o con frases motivadoras. Debido a que quienes padecen dicho trastorno no pueden estar felices, este tipo de actitudes de la familia y amigos suelen incrementar su culpa o frustración porque los llevan a preguntas como “¿por qué yo no puedo?”.
Cuando tenemos que convivir o relacionarnos con alguien que tiene depresión, no debemos confundir nuestro cuidado, compañía y apoyo con responsabilizarnos de la solución de su problema. Son cruciales y no tienen nada de malo, pero no debemos confiar en que nuestro amor, simpatía o cuidados son suficientes por sí mismos para revertir el curso de una enfermedad mental, sobre todo si esta es grave. Podemos contribuir al bienestar de una persona que la esté padeciendo, pero es un error cargar con la responsabilidad de revertir su estado. A menudo estas personas también piensan que nadie les comprende o les trata como merecen o que no hay solución posible a sus problemas. Es frecuente que los síntomas de la depresión hagan que la persona se aleje de los demás y no encuentre comprensión en ellos ni alternativas válidas en sus propuestas. Esto resulta muy frustrante y desolador para quienes tratan de acompañarla. No hay una manera concreta de tratar a las personas que padecen una depresión clínica establecida, porque las características de este trastorno se manifiestan de forma diferente de un individuo a otro. Es importante escuchar y tratar de comprender, pero sin dejarse arrastrar por su intenso nivel de apatía o abatimiento. Podemos mostrar empatía, calidez y apoyo, pero no reforzar la victimización que la persona experimenta. Si el caso es grave no basta con nuestras buenas intenciones: es necesaria la ayuda psicológica e incluso psiquiátrica.
Según las últimas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el desarrollo de la depresión es causado por una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales. A continuación se describen en mayor detalle:
Factores genéticos (40 a 50 %) : La depresión es una condición de salud mental que puede heredarse de los padres. Las personas diagnosticadas con depresión pueden tener antecedentes familiares de este trastorno.
Factores físicos (20 a 30%): Partes de su cerebro responsables de regular el estado de ánimo, el pensamiento, el sueño, el apetito y el comportamiento no funcionan adecuadamente. Además, las personas con depresión tienen un desequilibrio en ciertos neurotransmisores.
Factores ambientales (30 a 40%) : El trauma, la pérdida de un ser querido o cualquier otro evento estresante puede propiciar un episodio depresivo. O el no dejar de lado la presión del mundo y la competitividad que nos exige.
Habiéndola definido, identificado sus síntomas y evaluado sus causas; necesitamos saber cómo evitar que la “susodicha” toque nuestra puerta o vuelva a visitarnos. En primer lugar, hay que plantearnos preguntas para ver cuál es la percepción que tengo de mí mismo, del tiempo y del entorno. ¿Me exijo mucho?, ¿estoy en constante competitividad con los demás?, ¿siento que no logro nada en el tiempo y eso me hace creer que soy un fracasado? Si te has sentido identificado, es momento de conectarte con el presente, de actuar a conciencia, un día a la vez, empieza a ser compasivo contigo, a escuchar tu cuerpo y permitirte descansar, no olvides que el vivir en gratitud con tus seres queridos aliviana los problemas.
Como paso dos, tómate unos minutos para pensar en tus relaciones personales: la familia, la pareja, los amigos, los compañeros de trabajo, la gente de tu vida pasada y presente. De este modo podrás evaluar la percepción que tienes actualmente de tu red social, es decir, de la calidad de tus relaciones y de los vínculos con las personas importantes de tu vida. Si en esta fase detectas que no han sido de lo mas “sanas”, es hora de hacer una limpieza, así cómo cuando removemos archivos del celular y establecer distancia o límites por un tiempo con lo que no te hace bien.
Por último, puedes echarte una mano para salir de estos rasgos depresivos. En el proceso hay cosas que te pueden auxiliar, así como hay otras que puedes evitar. Recuerda que lo más probable es que no te apetezca hacer nada o estar con nadie. Pero en vez de meterte debajo de la manta o no hacer absolutamente nada, lo que a menudo hace que te sientas aún peor, puedes intentar, poco a poco, asumir alguna actividad. No te plantees qué te apetece hacer, porque la respuesta normal es que no te dé la gana de hacer nada, sino qué puedo hacer. Aunque te parezca poco, es mucho. Ponte objetivos sencillos que puedas cumplir: ir a tirar la basura, caminar un poco, copiar en un cuaderno la letra de una canción que te gustaba, ordenar los cubiertos en el cajón de la cocina. Cosas pequeñas, concretas, claras. Es un error plantearse objetivos ambiciosos en medio de una crisis emocional.
En definitiva, si con este artículo te ha entrado la incógnita que cité en las primeras lineas. Debemos tener en cuenta que cada depresión es diferente y que existen muchos grados, pero con la ayuda profesional adecuada es posible que tu estado de salud mental mejore mucho. Si es tu caso, al menos merece la pena que intentes salir de esto, por tu salud y por el bienestar de las personas que te rodean. Plantéatelo y da el paso. Los psicólogos estamos aquí para ayudarte.
Me gusta mucho empezar cada artículo, buscando sinónimos que me ayuden a ordenar mis ideas. Empecemos con el significado de compensar para luego hacer una diferenciación.
Si buscamos los sinónimos de compensar encontramos…
Al parecer compensar es una palabra que denota un significado positivo, algo que podemos hacer si nos equivocamos o dañamos algo o alguien. Sin embargo, cuando hablamos de sobrecompensar, es como si buscáramos volver a arreglar lo ya reparado, y como consecuencia, lo podríamos volver a descomponer.
Como ya hemos escuchado, todo en exceso daña, pareciera que hacer esto voluntariamente o con intención, es absurdo, pero seguramente viene del miedo a sentir que alguien que queremos tanto (como es el caso de nuestros hijos) experimenten un dolor similar al que nosotros vivimos en el pasado, creyendo que la forma de ser mejor que nuestros padres, es darles todo lo que ellos no pudieron darnos, juzgando por dolor, que todo lo que vivimos fue malo, jurando que cuando seamos padres no haremos los mismo. Así, nos dejamos guiar por el dolor que nos causó vivir con carencias, que nos olvidamos de aquellas cosas que sí nos sirvieron para enfrentar la vida de manera satisfactoria, en donde incluso, aprendemos y cultivamos hábitos y actitudes muy valiosas como son los valores de cada familia, que provienen de generación en generación, los cuales son importantes para desarrollar el sentido de pertenencia. A continuación, voy a contarles una historia para ilustrar mejor mis ideas.
Susan y Juan Diego son dos esposos que están casados desde los 19 años, tienen cuatro hijos, y viven en un pueblo alejado de la capital. Cuando nació el primero de sus hijos, ellos trabajaban en lo que podían, eran padres responsables, en casa nunca falta comida, distinto de cuando hablamos de ropa nueva cada mes, o de comprar los mejores juguetes para sus hijos. Vamos a contarles sobre las vivencias del primero de ellos, Mateo. Cuando Mateo creció, relata haber tenido una niñez un poco triste, pues desde muy pequeño tuvo que ayudar a sus papás en el trabajo para los gastos de la casa, siempre estuvo preocupado por el dinero, los días de infancia fueron complejos y cansados también, porque debía levantarse temprano y regresar de noche, excepto los domingos, que podía salir a jugar o pasear. Con el tiempo, Mateo logró tener una carrera técnica y se volvió un profesor muy capaz, hábil y entregado a su trabajo. Todos destacan su buen vestir y excelente metodología para enseñarle a los niños, le gustaba mucho promover el juego y los aprendizajes cantando y divirtiéndose, muchos veían en él a un niño más cuando estaba con sus alumnitos, los cuales lo adoraban. A base de esfuerzo, y enfocado en el estudio logra ir a la capital y postular a un trabajo en un asentamiento humano, ya que sabía que existían plazas disponibles porque nadie quería ir a trabajar tan lejos, pero él lo hacía con la finalidad de lograr su tan ansiado nombramiento, hasta que un día… lo logra. Pese a demorar diez años como profesor de primaria, por la inexperiencia y con la seguridad de tener un trabajo fijo, sin darse cuenta, empieza a gastar más de lo que tiene, emocionado por su gran logro, ayuda a sus hermanos a estudiar y postular a la universidad, y al mismo tiempo, ayuda a sus padres. Pero empieza a comprar cosas que sobregiran su gasto mensual, sin decirle nada a nadie, dejando de alimentarse saludablemente. ¡Ah, pero eso sí! Siempre dándole prioridad a su look y luciendo muy bien. Cuando sus hermanos logran hacerse profesionales, ya él, a la edad de 39 años, conoce a Laura, su esposa, a quien conquista con su inteligencia y simpatía, juntos tienen un niño, a quien llamaron Miguel. Miguelito tiene la fortuna de crecer en una casa en la que no hace falta trabajar de sol a sol, porque sus padres pueden proveerle comida sin que él los ayude. Laura también es profesora de primaria, con ambos trabajando, Miguelito llega a casa y siempre tiene el plato que desea comer, pues Mateo no va a permitir que coma platos que no le gusten, es así como Miguelito se vuelve muy selectivo con la comida, por otro lado, Laura al no poder estar presente junto a su hijo por las demandas de su trabajo, todos los sábados lo lleva a comprarse toda la ropa que él quiera aunque esta es muy costosa (poniendo en serios problemas a la economía del hogar) y ni hablar de los juguetes, que cuando era niño, no podía terminar de usar, le aburrían muy rápido, por lo que los rompía y no tenía mucho cuidado con ellos, porque sabía que puede tener unos nuevos “rápido y fácil”. Creo que todos podemos pronosticar el adolescente en el que se convertiría Miguelito… demandante, poco considerado, muy intolerante a la frustración y con serios problemas para aceptar la realidad económica en la que vive. A Miguel se le dificulta mucho enfrentar los retos y crisis de la vida y prefiere evitar solucionarlos, tomando decisiones que lo hacen sufrir a él y a sus padres.
Con frecuencia, resulta complicado ser padre, ya que vamos a transmitir con nuestras acciones, pensamientos y emociones, mucho de lo que aprendimos de nuestros padres lo que se convierte en una forma desentir la parentalidad cuando a nosotros nos toca ejercer nuestra labor de padres (si digo sentir, es porque se trata del cómo yo sentí mis experiencias de infancia).
Si yo siento que mi niñez fue injusta, sentiré que no puedo permitir que él viva lo que yo viví, esto pasa con frecuencia cuando nos convertimos en padres con infancias complejas no resueltas, llenas de carencias tanto emocionales, físicas como materiales, en dónde haremos todo lo necesario para que a nuestros hijos no les pase lo mismo, es un acto que intenta protegerlos. Pero que no viene con maldad o con la intención de herirlos, esto sucede de forma inconsciente y proviene de dos posibles causas: desde nuestros traumas de infancia, o porque sentimos culpa. Culpa que intentamos aliviar tratando de dar más de lo que el niño necesita, y se da por motivos que a veces el padre por desconocimiento comete, como: demostrar poco afecto, comprar regalos demasiado grandes o caros, cuando siempre es permisivo, diciendo que sí a todo para obtener la aceptación de los hijos, etc. (algo muy común cuando una pareja atraviesa un divorcio, que los podría llevar a sobrecompensar). Es por eso que, si tomamos decisiones basadas en la culpa y el dolor, inevitablemente sobrecompensaremos, al hacerlo, tendremos la tendencia de sobreproteger y al parecer este acto se ve como menos nocivo. Sin embargo, esta acción poco reflexionada, se disfraza en acciones pasivas y negligentes que comienzan a mal formar a los niños.
Entonces… ¿Vivir experiencias dolorosas, solo nos dan consecuencias negativas?
Les propongo apreciar estas experiencias como una oportunidad de cambio, de mejora, si las vemos desde un lado más objetivo, también nos brindaron herramientas con las que hemos logrado lo que somos hoy. Pues, a pesar de las carencias, también nos llenó de valores y enseñanzas prácticas que nos han dado la experiencia de vivir aprendizajes por uno mismo, enseñándonos valores como la tenacidad, la autonomía y habilidades como la solución de problemas, te enseñó a ser creativo, a apreciar las cosas, a ser proactivo, demostrándote que eres resiliente a la adversidad (claro que sin duda, no todos los casos son iguales, como cuando hablamos de los niños que desarrollan trauma complejo, por mencionar un caso, sin embargo, felizmente no todos hemos tenido que atravesar por experiencias tan crueles y adversas en nuestras vidas). Si reflexionamos sobre los hechos de la vida y vemos que al mismo tiempo, mis padres me dieron lo mejor que tuvieron y se mantuvieron junto a mí a pesar de todo, lo más probable es que cuando sea padre, le daré a mis hijos lo mejor que tengo; a veces, le daré la oportunidad de que se frustre, para que aprenda que puede empezar de nuevo, le pediré que espere para que aprenda a desarrollar paciencia, le compraré lo que realmente necesite, para que entienda que no tengo que comprarle todo lo que quiere y podrá valorar sus cosas, aprenderá a ser creativo cuando le permita enfrentarse a desafíos que pueda manejar, y al mismo tiempo, desarrollará su inteligencia).
En pocas palabras le daré experiencias que guiaré desde cerca, para que cree sus propios recursos y se sienta muy valioso y útil, porque la valía de una persona se gesta cuando obtenemos logros, logros que hemos construido por nosotros mismos desde pequeños que pueden ser simples pero constantes en el tiempo.
Es importante valorar todas nuestras experiencias, incluso aquellas que fueron difíciles, porque nos permitieron forjar un temperamento fuerte, para evitar sobrecompensar con tus hijos y al relacionarte con los demás, trabajar en esas frustraciones sería lo más sano, así podrás ejercer una paternidad responsable.
Para vivir mejor, date la oportunidad de sanar.
Fuentes:
Taller de Machy Guerrero: “límites con amor” (06/0522)..
Queridos amigos, tras pasar por unos días de repentinos cambios de humor, quise investigar más al respecto sobre este fascinante tema.
Los cambios de humor también se pueden conocer como “bajones emocionales”, que ocurren cuando uno lleva quizá un día, unos días, una semana o varias semanas, acumulando una situación estresante; también se puede detonar en momentos que se vive una crisis existencial y/o momentos de fuerte crítica hacia nuestra persona, podemos quizá no darnos cuenta de ello, pues también ocurre inconscientemente. Es así como nuestro cerebro y nuestro cuerpo busca una vía de escape o salida a tal saturado trajín, entonces nos provee de llanto inesperado, de irritabilidad, de pensamientos catastrofistas.
Y hablando de este tema tan importante me gustaría resaltar que, en nuestra sociedad hay muchos prejuicios respecto a estos cambios de humor repentinos, pues tildan a las personas ya de bipolar, cuando no es así; es cierto que puede aparecer conjuntamente con este trastorno y/o con ansiedad, depresión, pero no se tiene necesariamente que asociar a un trastorno. Estos estados de ánimo cambiantes también se denominan “labilidad emocional”, esta se identifica con los siguientes síntomas y/o signos:
Hay estallidos emocionales que pueden durar algunos minutos y luego desaparecen.
Las personas con labilidad emocional suelen no mostrar emociones durante una etapa.
Lloras y ríes repentinamente. Puedes pasar de estar en una situación tranquila y tener ganas de llorar sin razón aparente.
Irritabilidad emocional.
Desaparecen con facilidad
Son leves y presentan poca gravedad (Muñoz, 2022)
Imagen 1: labilidad emocional
Soluciones para estos momentos de cambios de humor:
Racionalizar las emociones: Debemos interiorizar que las emociones tienen un fin en nuestra vida, y es el de protegernos; cuando lloramos, reímos, es nuestro cuerpo mandándonos un mensaje de alarma hacia qué cosas debemos prestar atención, por ejemplo, un llanto repentino puede esconder un estrés acumulado, o una confusión mental no resuelta, así como cuestiones aún más profundas que se deben analizar, y sabemos que después de llorar estaremos más tranquilos. Debemos aprender a racionalizar que todo pasa por nuestro bien, usar preguntas, en relación al tema que nos aqueja: ¿Me siento mal anímicamente? Sí, entonces… ¿Eso me hace peor persona? ¿En realidad estoy enferma por tener solo estos pensamientos? ¿De verdad no merezco nada? ¿Nadie me querrá si estoy irritable? ¿Estoy siendo débil si lloro? Si contestamos racionalmente estas preguntas, nos darán mucha tranquilidad.
Comprender el poder de las emociones:
Sin emociones seríamos simples robots, no podríamos tomar decisiones que busquen nuestro bienestar; ya que cuando decido, mucho interfiere como me siento ante una situación, personas y contexto.
Hasta la fecha se tiene un prejuicio frente a determinadas emociones, como el enojo o la tristeza, y se les tacha tajantemente porque son desagradables; en realidad si conectamos más con estas emociones en vez de evitarlas, podríamos no solo encontrar arte en ellas, sino ver la vida desde otra óptica, en que, sí, se sufre, pero solo porque somos humanos y eso no quiere decir que no tengamos valor.
Imagen 2: afirmaciones positivas
El poder de las afirmaciones para aliviar momentos de crisis de cambios de humor:
Es sabido que las frases de afirmación al escribirlas y decirlas en voz alta conscientemente (por ejemplo: puede repetir: “Yo María, soy una persona prospera, me acepto tal cual soy”), el cerebro tomará como verdadera esta información y se empezara a ver cambios en nuestra actitud y comportamiento.
Comprender que las emociones se pueden heredar:
Algunas emociones, especialmente las asociadas a experiencias traumáticas pueden heredarse y pasar a las siguientes generaciones. Se cree que la experiencia traumática afectaría a nuestro material genético, en concreto a los procesos de metilación del ADN (en el que se hallan las instrucciones genéticas que marcan el desarrollo y funcionamiento de los organismos vivos, así como la transmisión hereditaria). La información en el ADN se transmitirá de padres a hijos, e incluso a nietos; por ello suelen brotar de forma incontrolada y son fácilmente identificables. (Alonso, 2017)
Acudir a terapia:
Unas cuantas sesiones o hasta una sola sesión, dependiendo de la capacidad del especialista, ayudarían enormemente a encontrar el camino de salida a todo a nuestro alrededor que podria detonar en la “labilidad emocional”.
imagen 3: acudir a terapia
Conclusiones:
Los cambios de humor, también se pueden conocer como “bajones emocionales”, que ocurren cuando uno lleva quizá un día unos días, una semana o varias semanas, acumulando una situación estresante.
Los estados de ánimo cambiantes también se denominan “labilidad emocional”.
Algunas emociones, especialmente las asociadas a experiencias traumáticas pueden heredarse y pasar a las siguientes generaciones.
Bibliografía:
Alonso, J. R. (2017). Las emociones, la base neurologica del comportamiento. España: EDITEC.
Muñoz, E. (14 de febrero de 2022). Mundo Psicologos. https://www.mundopsicologos.com/articulos/labilidad-emocional-no-es-sinonimo-de-bipolaridad
El miedo forma parte de la paleta de emociones primarias o básicas. Actúa regulando nuestra conducta ante la percepción de situaciones de peligro o riesgo.
¿Cómo se procesa esta emoción? Al inicio se percibe un riesgo, peligro o amenaza, al cual se le presta plena atención. Seguido a ello, se produce una sensación desagradable, y con ello, aparece la emoción en cuestión.
TIPOS DE MIEDO
MIEDO FUNCIONAL:
El miedo se activa ante un peligro real, en ese sentido, el miedo seguiría cumpliendo con la función primordial de nuestra supervivencia, como una especie de mecanismo de adaptación actuando en base a nuestro beneficio, no interfiriendo con nuestra vida cotidiana.
MIEDO DISFUNCIONAL:
En este tipo de miedo, el peligro puede ser un supuesto, es decir, una idea irracional (imaginario, distorsionado y catastrofista). En donde no existiría un riesgo real, o por lo menos, el riesgo no sería congruente con la intensidad del miedo percibido, actuando de forma poco funcional.
Es importante aclarar que con este miedo patológico, la consecuencia al estímulo no se asemeja a la consecuencia negativa que el propio miedo en sí, generaría en la persona. El mayor riesgo, es el desarrollo de una fobia (paralización), o de una personalidad contra-fóbica (defensa agresiva).
LA PERCEPCIÓN DEL MIEDO
Además de ello, existe una percepción individual, en base a nuestras creencias, le asignamos un significado y valor propios al peligro o riesgo hacia nuestra integridad física, psicológica (autoestima, autoconcepto, seguridad), económica, etc.
CAUSAS DEL MIEDO
SOCIO-CULTURALES:
La percepción de lo que sería un peligro o riesgo ante determinados estímulos, tiene un concepto genérico a nivel de sociedad.
APRENDIZAJE VICARIO:
Se refiere al aprendizaje por observación, a por ejemplo, la reacción de miedo que tiene un tercero.
CONDICIONAMIENTO CLÁSICO:
Para explicar este concepto, describiré el experimento que, en 1920, desarrolló John B. Watson con un bebé de 11 meses.
Este experimento se tituló: «Pequeño Albert», su objetivo era el de probar cómo las personas adquirimos miedos por entornos condicionados:
Es necesario mencionar que este experimento es de ética cuestionable.
SÍNTOMAS DEL MIEDO
Las principales reacciones fisiológicas al miedo son: Taquicardia, sudoración, cambios en la temperatura corporal (escalofríos), dilatación de las pupilas, incremento del tono muscular (agarrotamiento).
Dentro de las principales sensaciones percibidas, se encuentra la sensación de malestar y de pérdida del control.
La expresión gestual del miedo se traduce en contraer y elevar las cejas, en el alargamiento de la comisura de los labios, agrandamiento de los ojos, fruncir la frente, etc.
CUATRO FORMAS DE AFRONTAMIENTO
HUIDA:
Reaccionar e intentar escapar ante cualquier peligro inminente.
AMENAZAR:
El miedo promueve conductas de defensa, a partir de las cuales se busca recuperar el control de la situaciones. Dichas conductas nos colocan en posición de ataque.
INMOVILIZARSE:
Se refiere a la inamovilidad de la persona ante el estímulo que le genera un miedo disfuncional, este estilo también se conoce como el estilo de afrontamiento pasivo.
EVASIÓN:
Suele ser una de las formas de afrontamiento más comunes, y a su vez, las que agravan más el malestar. Al evitar el estímulo amenazador, se percibe una sensación de alivio, hecho que refuerza la creencia de que este sería un canal óptimo de afrontamiento.
ABORDAJE PSICOLÓGICO:
Para trabajar esta emoción cuando es disfuncional, se suelen aplicar diversas técnicas de la terapia cognitivo conductual, entre las principales:
Técnica de Reestructuración cognitiva: Identificando los pensamientos automáticos, se puede llegar a analizar las creencias irracionales, promoviendo una re-interpretación más funcional de las mismas.
Técnica de exposición: Consiste en exponer repetitivamente al paciente al estímulo que activa el miedo, pero de una forma controlada. Esta técnica puede desarrollarse mediante la imaginación, en realidad virtual, o en una realidad concreta.
La desensibilización sistemática: Se efectúa una división de los estímulos que generan el miedo, jerarquizándolos de menor a mayor intensidad, para luego efectuar la exposición de forma progresiva.
Actualmente hemos convertido nuestro pensamiento en algo “normal” ¿pero qué es algo normal?, ¿algo tradicional o algo que no esté fuera de lo común? Definitivamente lo que se hace llamar normal es lo tradicional, la escuela, la crianza, la vida diaria o seguir los estándares que tenemos desde que fuimos pequeños.
Pero qué pasa cuando nos topamos con algo “anormal” algo fuera de lo común o simplemente “diferente”, nos sorprendemos o lo apartamos. Eso es lo que sucede con una persona con habilidades especiales, personas con discapacidades intelectuales o personas de “inclusión”, son aquellas personas que tienen diferente manera de expresarse, actuar o desarrollarse.
¿Pero por qué nos genera tanto asombro ver este tipo de personas?¿porque antes no habían o antes no existían? Siempre existieron… Los niños que veíamos en los salones y los señalamos de malcriados porque no podían realizar una tarea de la manera “correcta”, o las personas que siempre les gustaba estar solas los catalogamos de “antisociales”, pero no sabíamos que poseían un trastorno o trauma detrás de cada una de ellas. Aunque siempre existieron nunca nos dimos cuenta de que ellos eran diferentes, simplemente decidimos juzgarlos porque no se expresaban o actuaban igual, no obstante viven entre nosotros, comen como nosotros, aman como nosotros y piensan diferentes cosas como nosotros; en nuestra más profunda esencia, todos somos iguales, pero ellos necesitan más apoyo en el ámbito de su aprendizaje porque decidimos que aprender los cursos básicos del colegio es algo “normal”, tener una profesión es algo normal o simplemente trabajar nos hace normales.
Sin embargo este tipo de personas tienen otras necesidades en su vida, como por ejemplo comer, tomar agua o respirar, no significa que sean diferentes, nosotros también lo hacemos. La realidad es que siempre aprendemos algo nuevo, conocemos algo nuevo y creamos algo nuevo, ellos también lo hacen, por eso significa que somos iguales, y al mismo tiempo diferentes.
Cada persona es única, es un mundo distinto lleno de conocimiento, aprendizajes y desarrollo a su propio ritmo. La enseñanza alternativa está enfocada en eso. Crecer de distinta manera, tener libertad de expresión y libertad de aprendizajes. Fueron creadas para ayudar a las personas con habilidades distintas y aprender a su ritmo, como el método Montessori, especializado en el desarrollo vivencial de niño, que todas las cosas estén a su altura para que él viva la realidad día a día (Britton, 2000), o el método cognitivo conductual que ayuda al niño a establecer límites dentro de él mismo. (Bunge, 2009)
Cuando tenemos la oportunidad de conocer a una persona con habilidades especiales es sorprendente, vemos la libertad que tiene de expresarse o actuar, y nos preguntamos qué estará pensando, por qué pensará así, o qué diría en el contexto en el que nos encontremos. Pero también existe el miedo de lo desconocido y es completamente normal, demos la oportunidad, así como la quisiéramos nosotros, para conocer e implicarnos en la vida de ese ser humano.
Al momento, las escuelas alternativas brindan atención a niños o adolescentes que tengan distintas habilidades, para que puedan aprender a entenderse y comprenderse, conocerse a sí mismos, fomentando la autoestima y detectando peligros alrededor suyo, poniéndo límites que muchas veces no miden. Los padres de los niños y adolescentes con diferentes habilidades se preguntan “¿cómo hará mi hijo para integrarse al sistema educativo o postular a una universidad?”. Mantengamos la mente abierta a que la vida no es solo estudiar o preocuparse por una carrera, los niños deben formarse en muchas otras áreas; gracias a las escuelas de educación alternativa, los pequeños pueden prepararse para el sistema educativo, enseñándoles las normas de convivencia, el abecedario o decir frases como “por favor” o “gracias”.
Dichos pequeños aprenden muchas cosas dentro de las escuelas alternativas, como el desarrollo psicomotriz, enriquecimiento del lenguaje, y los valores como el respeto, el amor, la amistad, la responsabilidad, la honestidad, etc. Pero tampoco pierden la inocencia de la infancia que se puede ver reflejada en el juego, y precisamente jugar es la base de las maestras de nivel inicial para implementar los aprendizajes en los niños pequeños.
Asimismo, los padres de familia aprenden lo que es entender a su hijo o qué es lo que necesita (cómo lo puedo llamar sin que se altere o cómo puedo calmarlo si se altera, por ejemplo). Tener un hijo con habilidades especiales muchas veces es complicado, pero tenemos que quitarnos la venda de los ojos e intentar aprender cómo nosotros podemos ayudarlos, empezar a involucrarnos en su desarrollo y no solo dejarlos en las escuelas. Ser padres es una responsabilidad que tenemos que asumir con responsabilidad y con la mente abierta.
Muchos tememos a lo desconocido, pero es hora de aprender y saber que hay personas con diferentes habilidades entre nosotros, cada uno es diferente e igual en algunos aspectos, pero no hay que dividirnos entre nosotros juzgando o catalogando a las personas, aprendamos todos juntos a vivir en un ambiente de nuevos aprendizajes para que las futuras generaciones no se estanquen en modelos que no sean compatibles con los niños que requieren un abordaje distinto en cuanto a su enseñanza.
Agradezco a los profesionales de la salud que se especializan en los niños y no los dejan solos, luchando junto con ellos y aprendiendo mutuamente; también a las profesoras, no es su culpa no estar capacitadas para interactuar con ellos, pero si vemos que alguno necesita la ayuda correspondiente no lo dejemos solo, no le gritemos, estos pequeños sienten igual que nosotros y por ende tienen miedo como nosotros. Debemos informar a los padres de las necesidades que observamos, capacitémonos en distintos cursos de educación inclusiva para saber cómo actuar ante cualquier situación. Sigamos leyendo e informándonos, recordemos que nunca es tarde para adquirir algún nuevo conocimiento y sobre todo, innovar.
Referencias
Bunge, E., Gomar, M., Mandil, J. (2009). Terapia cognitiva con niños y adolescentes: Aportes técnicos. Buenos Aires: Librería Akadia Editorial.
Britton, L. (ed. 2000). Montessori Play and Learns. España – Barcelona.
Cuando un ser querido fallece, algo de nosotros se va en ellos y algo de ellos queda en nosotros. La honra es una forma de mostrar nuestro amor, respeto y admiración por la persona que partió. Se trata de acciones, que dicen al mundo que el ser querido fue digno y merece que ocupe un lugar en nuestra memoria.
Los funerales, los memoriales, son modos de honra, de ahí su importancia, tanto en adultos como en niños para la elaboración del duelo. El cumplir la voluntad de la persona que partió, el darle una sepultura digna, el hacer un ritual de despedida, el obedecer a un testamento… Es decirle al ser amado “te respeto y tu vida fue valiosa, dejaste un legado”.
La honra nos permite devolver a la persona que ya no está aquello que en vida no se pudo. Nos permite saldar los pendientes, nos ayuda a cerrar ciclos, nos devuelve calma y compensa lo que fue arrebatado.
Pero qué pasa si la persona que fallece, lo hace en circunstancias socialmente no aceptadas, como la muerte por sobredosis; a consecuencia de algún acto delictivo; en un acto moralmente no aceptado; etc. Aquí se da un estigma. Por ejemplo, en el suicidio, la persona enferma deja mucho dolor en sus sobrevivientes, mucha culpa y confusión, y la elaboración del duelo se complica. La ayuda psicoterapéutica tanto individual como grupal se hace imprescindible.
Existen muchas formas de honra, cada cultura tiene la propia según sus tradiciones, todas muestran respeto y admiración por aquellos quienes fueron y hoy no están. De igual forma, existen las de carácter universal como los monumentos al soldado desconocido, homenaje a los soldados que dieron su vida en conflictos bélicos, y en efecto tiene manifestaciones particulares.
En Perú podemos encontrar la Cripta al soldado desconocido, en la que están los restos de un soldado que combatió en la Guerra del Pacífico o el Monumento al soldado desconocido, que conmemora a todos los soldados que dieron la vida en la Batalla de San Juan y Chorrillos (Wikipedia, 2021a). Asimismo, en el Cementerio de Arlington, Virginia, Estados Unidos, se rinde homenaje a los caídos en batalla desde 1921, un sarcófago impecablemente blanco es llamado “La tumba del soldado desconocido” la cual custodiada las 24 horas, y cada hora se realiza un Cambio de Guardia a cargo de los «Centinelas de la guardia de la tumba de la Infantería de los Estados Unidos» (CNN Estados Unidos, 2019).
De regreso a nuestro país, el Colegio Médico, rindió un sentido homenaje llamado “Honor y Gloria a nuestros Médicos caídos que lucharon contra la Pandemia” (CONSEJO NACIONAL, 2022). En ese momento fueron 569 las víctimas, falta actualizar la cifra. En dicho acto se colocaron las fotos en todo el frontis del antiguo local institucional.
En la intimidad de una familia igualmente existen formas muy peculiares de honrar a nuestros seres queridos. Podemos ver a personas que corren largas maratones en honor a quien partió; personas que escalan nevados, cumplen retos, etc. Familias que se unen y viajan juntas al lugar de origen de su ser querido para conocer su historia. El escuchar la canción predilecta de quien partió, el preparar su comida especial, el jugar algo que le aficionaba, el guardar un objeto peculiar, el recordarlo y hacerlo partícipe de un logro, son formas de Honra.
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Cada quien honra a su ser querido en su propia forma, sin importar cómo partió, si fue en una forma aceptada o no. Son sus sobrevivientes quienes entienden su historia, quienes vieron sus luchas. En particular, yo diría que la honra es como el derecho que tiene cada persona a dar un espacio digno y privilegiado, a quien se amó y valoró.
Estos últimos dos años, han sido tiempos de muchas pérdidas donde las circunstancias ahogaron toda posibilidad de honra, pero es ahora donde podemos transformar un sentimiento en una acción. Mi esposo falleció en el 2020, y escribir es una forma de rendirle honra.
Referencias
CNN Estados Unidos. (2019). Lo que necesitas saber sobre la tumba del soldado desconocido. https://cnnespanol.cnn.com/2019/05/27/lo-que-necesitas-saber-sobre-la-tumba-del-soldado-desconocido/
CONSEJO NACIONAL. (2022). HONOR Y GLORIA A NUESTROS MÉDICOS CAÍDOS QUE LUCHARON CONTRA LA PANDEMIA. https://www.cmp.org.pe/honor-y-gloria-a-nuestros-medicos-caidos-que-lucharon-contra-la-pandemia/
Wikipedia. (2021). Tumba del soldado desconocido. https://es.wikipedia.org/wiki/Tumba_del_soldado_desconocid
Al hablar de afecto, cariño o amor, todos podemos llegar a la conclusión de que no basta con demostrarlo de una manera meramente física, sino con otro tipo de procesos como lo son la atención, el interés y el respeto. Pero ¿por qué estos son necesarios para que otra persona sienta una demostración verdadera de afecto?
En Psicología se utiliza un término interesante para hablar de esto. Con el fin de entenderlo, regresaremos a cuando éramos niños, y a pesar de no saber decir una palabra, podíamos demostrar lo que sentíamos sin rodeos.
El apego es una palabra utilizada para describir la relación afectiva más íntima. Cuando somos bebés esta relación nos ayuda a desarrollar nuestra confianza y seguridad.
Durante años este concepto ha sido estudiado y conceptualizado, podríamos remontarnos a la Segunda Guerra Mundial, en la que los huérfanos e infantes sin hogar empezaron a presentar dificultades en diferentes aspectos, por lo que la ONU solicitó al psiquiatra y psicoanalista John Bowlby que desarrollara un panfleto sobre el tema, mismo que título Privación materna; posteriormente, con base en las teorías del amor de Freud y continuando con una investigación más profunda se refirió al apego como una conexión psicológica duradera que se da en los humanos de forma natural. (Bretherton.1992; Jersild, 1978)
Bowlby (en Delgado, 2004) postuló tres claves en su teoría del apego:
1. La primera expuso que un niño presentará menos miedo al sentir plena confianza en que su cuidador siempre estará disponible para él.
2. Esta confianza se construye durante la infancia y la adolescencia (etapas críticas del desarrollo), también dependerá de las expectativas que el niño desarrolle, todo esto lo acompañará por el resto de su vida.
3. Por último, explicó que las expectativas antes mencionadas están directamente relacionadas con la experiencia de la persona; un niño esperará que su cuidador esté disponible para él si en el pasado ya lo ha estado.
A partir de esta información, podemos darnos cuenta de lo importante que es este vínculo en nuestras vidas. Según Erick Erickson (en Delgado, 2004), está relacionado a la confianza desconfianza en un entorno motivacional psicosocial, lo que nos hace pensar en que mientras mejor se desarrolle el apego con nuestro cuidador primario, gozaremos de más seguridad al momento de relacionarnos con nuestro entorno.
En 1964, Schaffer y Emerson (en Jersild, 2004) descubrieron hechos a partir de una investigación en un hospital, entre un grupo de niños con enfermedades graves más no virales, y otro de niños con tuberculosis. Con el primero, las enfermeras tuvieron sólo los cuidados necesarios y se permitieron visitas esporádicas de los padres; sin embargo, en el otro grupo no se permitían las visitas, pero las enfermeras les brindaron más atención y cuidados. Después de meses, observaron que, al reencuentro de los niños del primer grupo con sus madres, estos se presentaron más emocionados y ansiosos que los del grupo de tuberculosis Concluyeron que lo importante en relación al apego no es el contacto físico, sino la atención y la exposición a estímulos diferentes al presentar necesidades emocionales.
Podríamos decir que la mejor forma de demostrar cariño es la proximidad emocional más no la física, ustedes se preguntarán ¿Cómo emocional? La edad en la que se da la máxima fijación por el cuidador principal son los siete meses, y a los ocho se presenta el máximo miedo a personas desconocidas, curiosamente se ha observado que los niños menores de dos años lloran o demuestran pena al separarse de su figura principal de apego más que cualquier otra persona, en cambio, a los cinco años, el niño se sentirá apenado por separarse de toda persona que sea de su agrado. Según Ainsworth et al (1978) podemos encontrar tres tipos de apego:
1. Apego seguro: Creado por una relación de respuesta inmediata a las necesidades emocionales y físicas del niño ( sueño, tristeza, dolor o frustración, etc.). Este tipo de apego le hará sentir al niño seguridad de explorar el mundo externo, ya que reconocerá que tiene un lugar al cual volver y se sentirá seguro de sí mismo y su cuidador.
2. Apego Inseguro – Evitativo: La relación en este tipo de apego es ajena a la unión, significa que el niño no tomará como base segura a su cuidador principal; podrá explorar, pero suelen ignorar la ayuda o atención de su cuidador. Ainsworth observó que tenían conductas similares a niños que habían tenido separaciones dolorosas.
3. Apego Inseguro – Ambivalente: Caracterizada por una preocupación del paradero del cuidador por parte del infante, lo que no deja que el niño disfrute de la experiencia de exploración. Asimismo, se presentan picos de emociones por parte del niño cuando el cuidador se aleja; cuando este vuelva encontrará una respuesta de irritabilidad, resistencia al contacto, al acercamiento, y las conductas de mantenimiento de contacto.
En los últimos dos casos, es probable que el niño perciba el mundo como un lugar peligroso; sentirá que no tiene un lugar seguro al cual volver
Garrido (2006) postula la importancia del apego en relación al control emocional y desarrollo de relaciones saludables, se piensa que un niño con apego seguro tendrá un mejor desarrollo en los dos puntos antes mencionados.
Respondiendo a la pregunta que nos llevó a dar este preludio, definitivamente no basta con un abrazo o un momento de cariño. Debe demostrarse la atención, interés, respeto y consideración hacia la persona en todo sentido, dando a entender que estamos presentes no solo física sino también emocionalmente.
Ainsworth, B., Blehar, M., Waters, E., Wall, S. (2015). Patterns of attachment: A psychological study of the strange situation. New York: Classic Editions.
Bretherton, I. (1992). The origins of attachment theory: John Bowlby and Mary Ainsworth.
Developmental psychology, 28(5), 759.
Delgado, A. O. (2004). Estado actual de la teoría del apego. Revista de psiquiatría y psicología del niño y del adolescente, 4(1), 65-81.
Garrido-Rojas, L. (2006). Apego, emoción y regulación emocional. Implicaciones para la salud. Revista Latinoamericana de Psicología, 38, 3.
Hola, me presento, soy Brenda y además soy psicóloga, hace unas semanas me he quedado a cuadros pensando en lo que me ha dicho mi psicóloga (sí, a nosotros también nos toca ir a terapia) y ha sido algo muy simple pero tajante: Brenda, que no tienes amor propio, lo que haces y cómo te sientes después no tiene otro camino que el de despreciarte.
Muy fuerte, y si te sientes mal imagínate cómo me sentí yo. Iniciando además por la parte donde yo he estudiado un montón y resulta que eso, que yo también se lo he llegado a decir a otros, también lo tengo yo.
Un poco de historia, para desempolvar lo que no parece tan evidente ahora. El inicio es muy clásico, una niña en un entorno de clase media baja que lucha constantemente porque la vean, la aprecien y, sobre todo, le digan lo que vale. A eso, le sumamos una adolescencia en un medio no muy seguro, acechado por la delincuencia y que, además, el hecho de estudiar y destacar es visto como una excusa para que te apedreen. En líneas generales, la búsqueda de un soplo de aprobación, de conseguir mi camino y mi rumbo se transformó en un pozo de los deseos concedidos, algo así como una lámpara mágica que cada que alguien la frotara (bueno, a mi nadie se me acercaba ni con un palo) se le concedía un deseo.
De este modo, me adapté a vivir dando, ofreciendo, proponiendo y ejecutando, por supuesto que sí, para todos, pero no para mí.
– ¿Dónde está Brenda? –
– En el coro, ensayando.
– No, que está en dirección aprendiendo a declamar para el festival.
-Para nada, está en la biblioteca preparando el periódico mural…
Y así, yo estaba metida en cuanta cosa se atravesara. Sí en casa no había reconocimiento, el profesor de lentes y mirada lasciva de seguro que sí aprovecharía mis talentos (gracias al cielo, nunca de manera sexual, al menos, no conmigo). De este modo llegamos a la adultez, la cual pinta a grandes rasgos así:
“Sí cobro demás por haberme quedado dos horas extras, estoy siendo terrible, mi jefe necesitaba que lo apoyara, no puedo ser una rata.
Pero ¿qué te pasa? ¡Calla! tonta, que no tienes jefes, que para algo en pandemia te independizaste y ya trabajas por tu cuenta ofreciendo tus servicios que para eso estudiaste y encima te especializaste.” (Brenda, diálogo mental en un día cualquiera, aplazando cobrar sus honorarios, 2017 en adelante) .
De esta manera, ridícula y lamentable te invito a reflexionar sí te ha pasado por la cabeza algo como esto:
Creer que sí no das, no serás apreciada.
Considerar que sí exiges una retribución justa entonces eres una mala persona, una rata.
Pensar que, si das tu opinión genuina, la gente se irá.
Preocuparte porque no encontrarás otro trabajo u otra persona que te quiera.
Convencerte de que tu valor no es lo suficiente y por eso mereces cualquier cosa.
En mi trabajo, cosas como estas pasan debajo de la mesa, no se nota a menos que en procesos de terapia se descubran como hallazgo de un fósil en Tierra del Fuego. Aquí, algunas de las cosas que he aprendido:
Mi trabajo, como el de muchos, tiene que ser minucioso y con mis conocimientos, soy capaz de ofrecerlo. Pero eso no significa que tenga que devaluarse por una situación personal, mis asuntos los resuelvo yo, no en el momento de trabajar.
Ser realista, las personas que estarán dispuestas a aprovecharse consciente o inconscientemente, lo harán sin miramientos. Así que, levántate en armas y sincérate sobre cómo te sientas, el riesgo es: quedarse sin esa persona y sentirte mejor por no sentirte un martillo que usan y luego dejan echado en la caja de herramientas.
Sobre el dinero, no vives del aire ni del sol. Las plantas ya lo tienen ganado y, aun así, como el mango o el cocotero se esfuerzan en ascender y obtener la mejor luz. Tú, haz lo propio. Manda ese mensaje educadamente, cobra y lanza el teléfono al sofá, lee un libro o ve una serie, olvídate de esa presión estomacal y asume lo que venga.
Por último, recuerda que sí temes sentirte mal… mal ya estás ahora, ¿qué puede ser peor? ¿Qué te paguen, feliciten, te den la razón? No todas las alternativas son negativas, solo eso. Y bueno, me voy que tengo deudas que saldar ¿y tú?