Tu motivación está incompleta

La motivación debe ser de esas sensaciones que todos podemos percibir, pero pocos pueden definir. En términos generales se refiere algunos factores que impulsan a la gente a actuar de determinada manera, y como todo lo que les pasa a los humanos, la motivación inicia en el cerebro, y existe gracias a algo que se llama el “sistema (circuito) de recompensa cerebral” y está muy ligado con la dopamina.

El circuito funciona así:

  • Un estímulo externo, por lo general, es percibido por el cerebro, que lo analiza, y genera dopamina, si este estímulo le causa placer o le evita el dolor.
  • Cuando recibimos este baño de dopamina, queremos más, entonces actuamos en consecuencia para obtener más de dicho neurotransmisor, lo que refuerza la conducta que conduce a la recompensa.
  • Este sistema se activa cuando se experimenta algo placentero o gratificante, como comer un alimento delicioso o recibir un elogio.

Como podrás imaginar, este sistema se activa y se desactiva varias veces durante el día, todo depende del estímulo de turno. Pero es solo una chispa que se apaga bastante rápido. A veces, algunos estímulos que nos generen dopamina ahora, quizás no lo hagan más tarde, y algunos estímulos pueden provocar conductas perjudiciales, pues este sistema también está muy relacionado con las adicciones.

¿Entonces es buena la motivación?

Por supuesto, nadie dice que la motivación sea mala, es el primer paso de un camino más largo, la disciplina.

Durante mi etapa universitaria, muchos docentes comentaban la importancia de la motivación de los trabajadores, pero pocos te decían cómo hacerlo, qué es lo que implica una acción motivadora. A menudo, son charlas, capacitaciones o conversaciones, y es cierto, en la mayoría de casos, una charla motivacional logra que un trabajador mejore su desempeño, pero por un muy corto tiempo, y cabe mencionar que esto no solo ocurre en ámbitos laborales…

Estamos llegando a la mitad de este año, ¿cuántos de los propósitos de año nuevo ya hemos abandonado? Seguramente estabas muy motivado a empezar a ejercitarte en el gimnasio, te propusiste leer más libros, hacer dieta, o a retomar tus pasatiempos. El estímulo externo de “año nuevo” generó la suficiente dopamina para motivar, pero cinco meses más tarde, no te has inscrito al gimnasio, no has abierto ese libro desde hace dos semanas, y rompiste la dieta un día después de empezarla.

Esto se debe a que la motivación suele durar poco, muchas de las actividades saludables, las hemos asociado al dolor, y el sistema de recompensa cerebral quiere evitarte ese dolor, es por ello que la motivación, por sí sola, no funciona.

El cambio a esta situación

El proceso completo que te permitirá lograr tus propósitos de año nuevo estés motivado o no, o que hará que tus trabajadores siempre se desempeñen al mejor nivel estén motivados o no, es la disciplina.

Kenji Yokoi es un conferencista, y probablemente, te hayas topado con sus videos en TikTok o Youtube. Él explica que la disciplina tiene tres elementos: Organización, limpieza y puntualidad.

  • Organización, porque todo tiene un lugar, y esto optimiza el tiempo y el espacio.
  • Limpieza, porque se deshace de todo aquello que no es importante, lo innecesario.
  • Puntualidad, porque es el respeto del tiempo de los demás, es el respeto a la propia palabra.

Ahora bien, puede sonar raro que vayas a “disciplinar” a tus trabajadores, y es porque durante el Siglo XX, la palabra «disciplina» se usó, para algunos casos, como sinónimo de castigar. Es por eso que nos resulta extraño hablar de ella, de disciplinar a los hijos, a los trabajadores, o incluso, a uno mismo, hemos convertido la disciplina en dolor.

Pero si no quieres hablar de disciplina, puedes hablar de hábitos, de crear nuevos y buenos hábitos, y eliminar los malos, en ti, en tus hijos, o en tus trabajadores.

James Clear, autor de “Hábitos Atómicos”, establece estos cuatro pasos: Señal, anhelo, respuesta y recompensa.

La señal es hacerlo obvio, es el primer estímulo que te recordará el hábito que quieres implementar. Por ejemplo, una alarma puede darte el estímulo de recordarte que es hora de leer durante veinte minutos. Un factor más importante que la motivación puede ser el ambiente. El ambiente que te rodea puede brindarte las señales necesarias para iniciar tus hábitos: un libro al costado de tu mesa de noche, te recordará que debes leer antes de dormir; una jarra llena de agua en la mesa, te impulsará a beber más agua y menos bebidas azucaradas, y una pizarra de pendientes te apresurará a acabar con ellos en el trabajo. Evidentemente, si quieres desechar un mal hábito, elimínalo de tu ambiente, si quieres dejar de tomar gaseosa, no tengas gaseosas en tu ambiente.

El anhelo es hacerlo atractivo, es aquí donde activamos el sistema de recompensa -la motivación-. Puedes hacer planchas o abdominales y descansar mientras revisas tus notificaciones de Facebook, o ves unos cuantos videos en Tik Tok. Al vincular la actividad de necesitas con la actividad que quieres hacer, usarás el sistema de recompensa cerebral a tu favor. Procurar estar en ambientes donde lo que quieres lograr, sea normal, por ejemplo, ir al gimnasio, y rodearte de personas que ya han conseguido el hábito, permite que sientas el hacer ejercicio de manera más natural. Aléjate de los ambientes donde tu hábito sea anormal o diferente. En caso de que desees eliminar un hábito, intenta quitarle atractivo, así te costará cada vez más hacerlo.

La respuesta es hacerlo sencillo. Una vez que has generado la señal y has vinculado la actividad que necesitas con la actividad que quieres para generar dopamina, es hora de la actividad en sí. Aquí es donde entra la disciplina, debes repetir el hábito hasta que sea parte de ti, hasta que lo hagas de manera inconsciente. Debes simplificar el hábito lo más que puedas, y añadir dificultad poco a poco, por ejemplo:

  • Inicia con una lectura de veinte minutos.
  • Haz ejercicio durante quince minutos.
  • Empieza con las tareas pendientes más sencillas.
  • Procura que el nuevo hábito este en tu rutina diaria.
  • Si vas a correr durante quince minutos, no busques el lugar más alejado de tu casa.

Podrás creer que correr quince minutos no te ayudará a bajar de peso, o que leer tres páginas no servirá de mucho aprender cosas nuevas; pero, el objetivo no es ese sino crear el hábito, más adelante, correrás mucho más tiempo sin cansarte, y leerás sin parar.

Otra manera de generar hábitos duraderos, es asegurarlo una sola vez, por ejemplo: pagar tres meses de gimnasio hará que sea más sencillo ir durante ese tiempo, en cambio, si debes pagar cada día que vas, el dolor se multiplicará cada día que vayas; si quieres hacer dieta, puedes comprar platos más pequeños; si quieres leer, intenta adquirir toda una saga de libros que te interese, en una sola compra; en un ambiente laboral, simplifica las labores de tu equipo, no burocratices demasiado, siempre procura tener los recursos necesarios para la tarea. Si quieres eliminar los hábitos malos, haz que sean difíciles, si te dan ganas de tomar gaseosa, y ya eliminaste todas las botellas de tu casa, es probable que no quieras salir de tu casa para ir a comprar una.

Finalmente, la recompensa es hacerlo satisfactorio, nuestro cerebro prioriza la recompensa inmediata, y a menudo, esta viene de los malos hábitos. Por ejemplo, la satisfacción de comer un pastel es instantánea, calma tu hambre y tu necesidad de azúcar, justo después de acabarlo. La satisfacción de ir al gimnasio es a futuro, solo después de algunos meses, podrás ver tu progreso y te sentirás más fuerte y saludable.

Es por eso que es más fácil comer un pastel todos los días, que ir todos los días al gimnasio; pero puedes añadir satisfacción inmediata en tus buenos hábitos o en la eliminación de malos hábitos, por ejemplo: Cada día que vayas al gimnasio, tomarás un baño de burbujas, verás un capítulo de tu serie preferida, escucharás las canciones que más te gusten de tu playlist, cada día que evites comer un pastelito, ahorrarás ese dinero para comprarte algo que desees mucho, como una par de zapatillas, o un abrigo de piel. Puedes usar un calendario para marcar los días que ahorraste, o los días que leíste varias páginas, así verás cómo progresas, eso también genera satisfacción inmediata.

Honestamente, hoy no tenía ganas de escribir este artículo, si me conoces de otro lado, habrás visto que no han sido mis mejores semanas, mi motivación para hacer casi cualquier cosa, no está en su punto más alto, diría que ahora, es todo lo contrario. Pero intento que escribir aquí sea un buen hábito, vi que hoy era miércoles (señal), anticipé que mucha gente pueda leerlo e interesarse por este artículo (anhelo), revisé mis notas sobre este tema que ya había elegido para escribir, y simplemente, me puse a redactar (respuesta). Ahora tomare una ducha, espero que el agua esté caliente, y me pondré a jugar un videojuego mientras escucho algunas canciones que me encantan (recompensa).

Referencia

Clear, J. (2019). Hábitos Atómicos. Ciudad de México: Paidós.

¿Autolisis Voluntaria?

El comportamiento suicida es un tema crítico y fundamental para la sociedad actual. ¿Por qué? Si tomamos los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) donde nos dice que el suicidio es la tercera causa de muerte en la población de 15 a 19 años, y que el 79 % de los suicidios consumados suceden en países de ingresos bajos y medios; asimismo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) refiere que los adolescentes tienen una tasa de mortalidad de 9.1 por 100.000 habitantes (ONU, 2023).

Si hablamos sobre las principales condiciones de riesgo para cometer suicidio consideremos la comunicación poca o nula con los demás; problemas escolares; embarazos no deseados; falta de recursos emocionales, económicos o materiales; ausencia de relaciones afectivas estables; dificultades en relaciones con los padres; no pertenecer a un “círculo”; aislamiento; poca interacción con grupos de pares; carencia de relaciones sociales confiables y de apoyo, etc.

A la vez, se ha intentado esclarecer la relación entre causas neurológicas y el suicidio, si se considera que el funcionamiento irregular de las estructuras cerebrales responsables del estado de ánimo, impulsividad, inteligencia emocional y la toma de decisiones pueden predisponer, biológicamente, a una persona joven, o de cualquier otra edad, a cometer un suicidio.

Palabras claves: adolescentes, autolisis, suicidio

Contexto familiar y factores de riesgo

Si se presenta hogares con padres con baja o nula escolaridad; cambios drásticos en el nivel de vida; desempleo; hogar conflictivo; antecedentes de intentos o suicidios consumados realizados por familiares; desconfianza en los padres; ausencia de una figura de apoyo afectivo; dependencia de figuras parentales ajenas a la víctima; castigo físico, o enfermedad mental, hacen que haya riesgos relativos a la estructura del grupo familiar, con una alta probabilidad de afectar el área emocional y afectiva de jóvenes vulnerables (Dávila & Luna, 2019, Fonseca-Pedrero & Pérez de Albéniz, 2020).

Factores protectores

Se consideran tales como la presencia de una red social fuerte; dinámicas familiares que posibilitan una autoestima favorable; apoyo percibido de los padres; relaciones estables de pareja; las creencias y las prácticas religiosas; aceptación de defectos propios en el caso de los hombres; ausencia de percepción de rechazo en las mujeres; comunicación horizontal entre sus miembros; ausencia de agresiones psicológicas y físicas; adecuada contención emocional y apoyo, son condiciones fundamentales para disminuir el riesgo de suicidio (González-Sancho & Picado, 2020).

Hablemos sobre el suicidio

Ahora, al mencionar el “efecto de contagio” o “efecto Werther”, donde se indica que las noticias podrían influir en las conductas suicidas de las personas que tienen acceso a ellas y que, si sumamos los otros factores de riesgo, podrían tener influencia sobre el público (mayor efecto si el o la suicida es una persona famosa).

Si consideramos que a nivel mundial una persona se suicida cada cuarenta segundos, habría que ver realmente si este efecto es considerable estadísticamente o no. Porque también tenemos que ponernos en la otra posición; qué debemos hacer para prevenirlo, y claramente, es de vital importancia hablar de este tema en todos los ámbitos posibles, por eso es importante el efecto Papageno.

Entonces, es pertinente fomentar la psicoeducación para reducir el estigma y aumentar los conocimientos generales sobre el suicidio; entrenamiento en habilidades de afrontamiento; búsqueda de ayuda y resolución de problemas para reducir el estrés y los factores de riesgo del suicidio; además de los formación en el gatekeeper (especialista en salud mental que se encarga detectar, contener y evitar potenciales casos de suicidio). Cabe destacar que algunos de los programas incluidos en ambas revisiones coinciden, sobre todo los que han demostrado mejores resultados, como el SOS, el C-CARE, o el Yellow Ribbon (Soto-Sanz, y otros, 2019).

Referencias

Baños-Chaparro, J. (2022). Ideación suicida pasiva y activa: una breve descripción. Peruvian Journal of Health Care and Global Health, 6(1), 42-45. doi:10.22258/hgh.2022.61.111

Baños-Chaparro, J., Fuster, F. (2023). Evidencias psicométricas de la Escala de Ideación Suicida de Roberts en adolescentes peruanos. INTERDISCIPLINARIA, 40(1), 159-171. doi:doi.org/10.16888/interd.2023.40.1.10

Dávila, C., Luna, M. (2019). Intento de suicidio en adolescentes: Factores asociados. Revista chilena de pediatría, 90(6). doi:dx.doi.org/10.32641/rchped.v90i6.1012

Fonseca-Pedrero, E., Pérez de Albéniz, A. (2020). Papeles del Psicólogo. Evaluación de la conducta suicida en adolescentes: a propósito de la Escala Paykel de Suicidio, 41(2). doi:dx.doi.org/10.23923/pap.psicol2020.2928

Gonzalez, L. (2023). La Ideación suicida en adolescentes. Estado de la cuestión. Revista CoPaLa, 8(17). doi:https://doi.org/10.35600/25008870.2023.17.0270

González-Sancho, R., & Picado, M. (2020). Revisión sistemática de literatura sobre suicidio: factores de riesgo y protectores en jóvenes latinoamericanos 1995-2017. Actualidades en Psicología, 34(129). https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2215-35352020000200047

Nock, M., Green, J., Hwang, I., McLaughlin, K., Sampson, N., Zalacsky, A., & Kessler, R. (s.f.). Prevalence, correlates, and treatment of lifetime suicidal behavior among adolescents: results from the National Comorbidity Survey Replication Adolescent Supplement. JAMA Psychiatry, 70(3), 300-310. doi: 10.1001/2013.jamapsychiatry.55

ONU. (23 de Febrero de 2023). Noticias ONU. https://news.un.org/es/story/2023/02/1518852

Soto-Sanz, V., Ivorra-González, D., Alonso, J., Castellvi, P., Rodriguez-Marín, J., & Piqueras, J. (2019). Revisión sistemática de programas de prevención del suicidio en adolescentes de población comunitaria. Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes, 6(3), 62-75. doi:10.21134/rpcna.2019.06.2.1

El ego, la tecnología y el autoconocimiento. ¿Destrucción o construcción?

¿Qué información nueva ingresa a tu mente cada mañana?

Estamos en la Era de la información, la era digital. Todos los días el Internet registra un movimiento de datos a una velocidad impresionante. Lo que hoy es un descubrimiento, para mañana puede ser obsoleto, así es. Hoy en día puedes digitar lo que quieras saber en cualquier buscador, y te aparecerá mucha información de calidad gratuita, si sabes averiguar bien; no obstante, de igual manera podemos encontrar lugares de desinformación, por eso es bueno levantar la ceja e indagar más a fondo acerca del tema de tu interés.

Es sin duda una época de grandes avances, pero como todo en el universo tiene su polaridad, también observamos muchos retrocesos en el comportamiento del ser humano y en la sociedad en general.
Como decía Sigmund Freud: “Que grandes avances hemos hecho, ahora queman mis libros, antes me hubieran quemado a mi” (Cartas a Ernest Jones, Vida y Obra de Sigmund Freud, 1933).

Es un hecho comprobado que un gran porcentaje de las personas que tienen un celular smartphone pueden distraerse de una a dos horas seguidas al día con dicho aparato, y no hacen otra cosa que mover el dedo, para presionar la pantalla táctil, y malgastan tiempo valioso de su vida que jamás volverá. Asimismo, la televisión, que es un medio de «información», se ha ido transformando, con el tiempo, en un medio de distracción. Además, las redes sociales son, cada vez más, una salida a los problemas personales y aparecen “máscaras”. El hecho de querer agradar a los demás para sentirse valorado y apreciado con montones de «Me Gusta» y «Corazones», por los que se estaría dispuesto a hacer lo que sea para alimentar el ego. Freud, pionero en el psicoanálisis, en uno de sus artículos llamado “El Ego, el Super Ego y la Conciencia” Nos indica que el «Ego» está dentro de nosotros y jamás podríamos reconocerlo, pero ahora que estas leyendo esto, tienes la oportunidad. Cada uno cumple con características diferentes:

  • El yo: Desde los siete años comenzamos a formarlo. El niño empieza a descubrir o moldear su personalidad gracias al yo, otros podrían llamarlo el ego.
  • Super yo: Tiene mucho que ver con lo social, influye bastante en lo que el entorno pueda pensar de ti, ya sean tu familia, los amigos y o la sociedad. El super yo quiere ser incluido, quiere aceptación, y que todos lo reconozcan.
  • El inconsciente: Tiene mucho que ver con la enseñanza de Cristo; y de muchas culturas indígenas que tienen como concepto muy arraigado el poder de los sueños. El inconsciente es el más oprimido, por así decirlo.

Los dos yoes no dejan que el inconsciente se dé a conocer, este último se podría interpretar como tu alma, tu verdadero ser; únicamente tratará de comunicarse contigo por medio de los sueños. Y además de esa difícil tarea que tiene para contactar contigo, la interpretación de los sueños ya es una hazaña por si misma.

Dada su dificultad tiene que mandarte señales encriptadas o codificadas. Carl Jung fue un psicoanalista que trabajó de la mano con Freud, pero se abrió camino para crear su propia rama de psicoanálisis. Él consideraba en su libro Arquetipos que los sueños tienen mucho sentido para sus pacientes, porque, en realidad, mediante ellos se revela la raíz de sus problemas; a causa de ello, fue que escribió libros al respecto como Teoría de la Sincronicidad que habla sobre el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho que te lo recomiendo.

Ahora bien, ya que sabemos que nuestro inconsciente siempre trata de mandarnos mensajes codificados, mediante los sueños, tenemos que interpretarlos para comprender que trata de decirnos. Nuestro verdadero ser quiere comunicarse nosotros, pero nuestros yoes lo oprimen tanto que el mensaje nunca llega.

Esta información, a mi punto de vista, esta inherentemente asociada a la mente humana en general. Todo esto surge en el cerebro de las personas de a pie, cada día, todos los meses, años y décadas. Estamos atrapados en nuestras mentes sin entender cómo funciona y no podemos utilizarla a nuestro favor.

En Arquetipos, Jung nos brinda un método para entender los sueños, o tratar de descifrarlos:

«Al despertarte de un sueño, automáticamente tomar un bolígrafo y papel, y escribir todo lo que puedas acordarte en el momento, paso a paso, e imaginar cómo fue sucediendo el sueño. Y cerrar los ojos y pensar en el sueño, y repetirlo en voz alta. Esto ayudará a que puedas descifrar el mensaje oculto que trata de decirte tu inconsciente, que quiere comunicarse contigo».

Podemos afirmar que el ego puede causar todo lo negativo en nuestras vidas. Sentirte superior a los demás; quedarte mirando televisión o en el celular, a sabiendas de que puedes aprovechar ese tiempo para hacer o aprender cosas nuevas, o quizás podrías abstenerte de salir a esa fiesta y desarrollar aquel proyecto que tienes en mente. Asimismo, hay muchas cosas más que no logramos, porque muy dentro tuyo el ego es el obstáculo y no te deja avanzar. El ego es nuestro verdadero enemigo, y día a día, estamos en una lucha constante de quién es el que domina tu mente y tus acciones.

Foto: Mariel Reiser on Unsplash

La Historia de Marta:

Marta es una mujer de 30 años que siempre ha sido muy exigente consigo misma y con los demás. A menudo, se siente ansiosa y agobiada por tener que hacer todo «perfecto», y se culpa a sí misma cuando algo le sale mal. Marta se siente insatisfecha y estresada todo el tiempo, porque en la escuela, le enseñaron que no debe de cometer errores, y mientras fue creciendo, esto se arraigó en ella. Un día, su ansiedad se vuelve tan intensa que Marta tiene un ataque de nervios, porque no se preparó bien para una exposición de trabajo y es hospitalizada por mucho estrés.
Entonces, decide que quiere cambiar su vida; entiende que su mente y todo lo que aprendió en su niñez acerca de no cometer errores, paradójicamente, era un error. Busca ayuda en un programa de Inteligencia Emocional y comprende que equivocarse es una forma en que la mente humana aprende de manera eficaz, aunque dolorosa.

A medida que comienza a trabajar en sus pensamientos y emociones negativas, así como aprender a ser más compasiva y amable consigo misma, Marta se da cuenta de que la vida no es una carrera de competición, ni mucho menos ser mejor que nadie; entendió que la mejor forma de sentirse feliz en todo lo que hacía, era disfrutando cada momento, y tomar cada error como una ganancia de mayor sabiduría.

La historia de Pablo:

Pablo es un hombre de 45 años que siempre ha sido muy iracundo. Se siente frustrado y enfadado en cualquier momento, y no duda en descargar su ira en los demás. Él suele levantarse temprano, prender la televisión, y constantemente, mira las noticias del día acerca de robos, asaltos, y asesinatos, así como los programas sobre mujeres y hombres infieles que discuten y lanzan dardos hirientes a los demás.
Cuando va a su trabajo tiene mucho miedo de que le roben o asalten, tanto que no comparte tiempo con sus amigos; pero, cada vez que tiene la oportunidad, le es infiel a su mujer y asiste, ocasionalmente, a prostíbulos.

Cuando esta con sus hijos, ellos se limitan a mirar la televisión junto con él, y casi no tiene contacto profundo con ellos. Pablo se siente muy desanimado con respecto a sus hijos, cree que pudieron ser mejores; pero lamentablemente, todos ellos llevan una vida desordenada
y se comportan como él. Aunque no quiera reconocerlo, siempre fue el referente de sus hijos, y a medida que ellos crecían, miraban su comportamiento. Considero que la mejor forma de enseñar es con el ejemplo. Así que invito a los lectores a que se detengan un segundo a pensar que tipo acciones están mostrando a su alrededor, porque puedes enseñar cosas tanto positivas como negativas.


En los momentos en que Pablo no está en casa, sus hijos le llaman solo para pedir dinero, pero cuando está en casa, es como un fantasma, ya que no se preocupan por él. A pesar de tener un trabajo y una familia, Pablo se siente solo e infeliz por dentro. Un día, su estado emocional fue tan grave que decidió ahogarse en alcohol, ya que no tenía con quien hablar. Estuvo en ese estado durante muchos meses, perdió su trabajo, sus hijos le dieron la espalda, hasta que tocó fondo y decidido cambiar su vida. Asistió a Alcohólicos Anónimos, y poco a poco, fue recobrando las fuerzas de trabajar y [las ganas] de disfrutar de su familia.

Entendió que aún estaba a tiempo para poder educar a sus hijos, pero debía cambiar sus pensamientos, y todo lo que ingresaba a su mente. El psicólogo le indicó que ver la televisión de manera continua y sobre todo, programas negativos, hacía que, inconscientemente, también se comporte de la misma manera. Dejó de ver televisión; empezó a leer libros de autoayuda, y a aprender cómo controlar su ira. En su casa, ya no miraban a Pablo sentado, hipnotizado por la televisión, ahora era más alegre, y estaba leyendo un buen libro; a causa de ello, sus hijos empezaron a hacer lo mismo. Se sentaban junto a él para preguntarle qué era lo que leía, y poco a poco, fueron armando un equipo de estudio, analizaban los libros para después aplicar todo lo que decían.

El cambio no solo se notó en Pablo, sino también en sus hijos. Su esposa ahora ya no le tiene miedo, y comparten momentos en familia. Pablo comienza a sentirse con mucha paz, y disfruta de su vida.

En estas dos historias hemos podido identificar como el cerebro humano puede ser nuestra salvación o perdición. Tiene el poder para destruir o construir. Formúlate esta pregunta ahora mismo: ¿Qué ingresa a mi mente cada mañana? ¿Qué cosas nuevas estoy aprendiendo hoy? ¿Las acciones que tomo hoy me ayudarán a cumplir mis objetivos familiares y profesionales a largo plazo?

Vivimos en la era de la inmediatez, todo lo queremos rápido, queremos la fibra óptica para que el Internet sea más rápido, queremos los megas de alta velocidad para el smartphone, queremos ir al gimnasio y bajar de peso en una semana. La paciencia se pierde con tanta velocidad de información y avances tecnológicos; sin embargo, la Historia ha demostrado que las cosas buenas les suceden a los pacientes, que se toman el tiempo de desarrollarse y pulir sus habilidades en este mundo tan competitivo y de constante cambio.

A modo de ilustración, tenemos la muy conocida fábula sobre la tortuga y el conejo, es un ejemplo muy simple, pero se entiende de maravilla.

¿Quién ganó la carrera? Por un lado, el conejo era rápido, pero no era consecuente, por otro lado, la tortuga era perseverante y paciente, sabía que si continuaba y daba lo mejor de sí, llegaría a la meta. Por consiguiente, la humanidad se enfrenta a muchos obstáculos disfrazados de comodidades y facilidades. Es nuestra carrera personal conocernos a nosotros mismos, saber cómo funciona nuestra mente y dominar le ego, ese que es un obstáculo que te impide lograr cosas importantes para ti. Pero en realidad, es un maestro, porque está acechándote constantemente, y te muestra tus falencias como un educador disfrazado.

En Mateo 15: 11, Cristo dijo: «Lo que entra por la boca del hombre no es lo que lo hace impuro. Al contrario, lo que hace impuro al hombre es lo que sale de su boca».

Este ejemplo nos da a entender que la palabra es lo que sale de nuestras bocas, y debemos tener mucho cuidado como las utilizamos, para construirnos o destruirnos.

Te invito a que, pacientemente, inicies una carrera personal de transformación. Empieza por tus hábitos, cambia tus palabras. Este es el momento de aprender más sobre ti mismo, de conocerte a fondo y extraer toda la abundancia, imaginación, positivismo, e inspiración que tienes dentro. Basta que realices acciones pequeñas diariamente y en determinado momento, se convertirán en un gran resultado.

Referencias

elDiarioes (2021). [Archivo de video]. El inconsciente, la teoría de Freud para la conducta que lo enfrentó con la comunidad científica. https://www.youtube.com/watch?v=P74Hy6iB04k

Esopo. La Liebre y la Tortuga. https://www.cuentosyrecetas.com/la-liebre-y-la-tortuga-cuento-con-moraleja/

Jones, E. (1981). Vida y Obra de Freud. Barcelona: Anagrama. Vida y Obra de Freud Ernest Jones PDF | PDF | Psicoanálisis | Sigmund Freud (scribd.com)

Jung, C. (1970). Arquetipos e Iconsciente Colecgtivo. Buenos Aires: Paidos. https://www.formarse.com.ar/libros/libros-Jung/1_pdfsam_JungCarlGustavArquetiposEInconscienteColectivo.pdf

Justo, D. (2022). Este es el tiempo que pasamos de media con el teléfono móvil y las aplicaciones que más utilizamos. https://cadenaser.com/2022/04/28/este-es-el-tiempo-que-pasamos-de-media-con-el-telefono-movil-y-las-aplicaciones-que-mas-utilizamos/

Sánchez, N. (2010). Guía de lectura de «El yo y el ello» de S. Freud – Corrientes actuales de la filosofía. https://eprints.ucm.es/id/eprint/24056/1/EL_YO_Y_EL_ELLO.pdf

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Somos seres dependientes, aprendamos a serlo sanamente

El ser humano es un ser sociable, desde las primeras etapas de vida nos caracterizamos por una dependencia marcada por un cuidador. Se cree que crecemos para ser acreedores de una independencia, pero en realidad lo que obtenemos es una interdependencia donde somos parte de un apoyo recíproco entre personas.

Es así como la unión de dos personas para formar lazos se convierte en un estadío importante. La elección de una pareja.

En pareja, para mantener un vínculo estable y funcional, es primordial que las personas puedan tener un buen grado de autoestima, autorregulación y autonomía. En conjunto estas características nos ayudan a conocer quiénes somos, reconocer nuestras virtudes o carencias; nuestras responsabilidades para nosotros y los demás; la asertividad para comunicarnos y ser empáticos.

La autonomía es la capacidad para tomar decisiones libres para un propósito y es parte de ser seres funcionales, además, está relacionado con la regulación emocional.

Podemos identificar también la autorregulación donde una persona desarrolla la capacidad para regular sus emociones ante una situación adversa y la corregulación donde implica el apoyo de los demás.

Los conflictos pueden ocurrir en relación con estos tres conceptos mencionados. Y ya que la baja autoestima es un factor de riesgo para dificultades en pareja, esta se puede evidenciar en personas dubitativas, inseguras y que suelen compararse con el resto. El desbalance de estos mecanismos, se llama desregulación.

Lo que hace funcional a una pareja es una adecuada corregulación, las personas que solo mantienen ese tipo de regulación pueden experimentar sentimientos de abandono si no tienen al lado a su compañero. Son individuos que se sobre-esfuerzan para mostrarse como parejas ideales; y se mantienen en un estado de sumisión. Asimismo, los que solo trabajan una autorregulación desarrollan evitación y aislamiento, es decir, evaden la intimidad. Al igual que las personas que manejan solo la corregulación, también tienen un profundo sentimiento de abandono, pero es manejado desde el control.

Las personas con solo corregulación son más afines con personas con autorregulación, y caen en un rol de sumiso-dominante y viceversa. La probabilidad de que se desarrolle una relación inestable con dependencia emocional es alta.

Para identificar si transitamos por un periodo de dependencia emocional, debemos analizar lo siguiente:

  • Sentimiento de autorrealización en estado de fracaso.
  • No nos reconocemos físicamente.
  • Miedo a expresar lo que nos gusta o no.
  • Desregulación emocional.
  • El maltrato psicológico y físico está camuflado y justificado.
  • Una relación que debería terminarse, pero no lo hace, y se convierte en una adicción.

Mayormente, estos patrones se aprenden en nuestra infancia. Nuestros padres son nuestra referencia, si venimos de hogares con padres conflictivos o separados, la probabilidad de desarrollar una dependencia sana es un trabajo constante. Hay que reconocer las carencias que tenemos, pero sin caer en la victimización, en lugar de ello, debemos ser conscientes de un cambio a beneficio nuestro.

La pareja tiene que contar con respeto y aceptación. Durante el periodo inicial del enamoramiento, nosotros no conocemos a la persona en su totalidad; y elegir a una pareja, luego del período del enamoramiento, es conocer, pero, al mismo tiempo, comprender lo que no me gusta de ella.

Las habilidades de regulación pueden reforzarse, así como la autoestima, porque se construyen con el paso del tiempo. Este trabajo comprende una intervención en nuestros pensamientos, emociones y nuestras conductas; con un énfasis en clarificar qué decisiones tomar, sin seguir polos, es decir, no guiarse solo por emociones, o impulsos. Buscar el equilibrio es el objetivo para lograr una dependencia saludable que implique conocernos en una relación y conocer a los demás. Finalmente, nos ayudará a comprender qué errores cometemos, a aceptarnos y a responsabilizarnos, así también con los demás.

Referencias

Valdez, A. (2007). Familia y Desarrollo. Intervenciones en terapia Familiar. https://psicologiasantacruz.com/wp-content/uploads/2019/07/familia_y_desarrollo_intervenciones_en_terapia_rinconmedico.net_.pdf

Aprendemos Juntos 2030 (2019) [Archivo de video]. Claves para evitar la dependencia emocional por Silvia Congost. https://youtu.be/PYp582OObNM

Aprendemos Juntos 2030 (2023) [Archivo de video]. ¿Por qué nos equivocamos tanto en el amor? https://youtu.be/u4duNKPm9cM

Tedx Talks (2018). Dependencia Emocional por Arun Masukhani. https://youtu.be/zRj5M-MDzzo

Eliminando la estigmatización de la esquizofrenia

«El que sabe quién es, no necesita demostrar nada a nadie, puede aceptar los designios que le da la vida con dignidad, consciente de que todo tiene una respuesta, y aprende, poco a poco, a ser benevolente consigo mismo, y entiende que ello, no le hace menos persona»

Empiezo el artículo con esta entrada, para motivar a las personas con esquizofrenia.

¿Qué es estigmatizar? Es hacer sentir a una persona, o un grupo de personas, como si fueran seres inferiores, o inútiles; es rechazar a una persona, en la ignorancia, cuando no se tiene un conocimiento amplio de la condición.

La esquizofrenia es muy diferente que un estado como la depresión o la ansiedad, donde uno tiene la batuta y el poder de mejorar sus pensamientos e ideas. En la esquizofrenia se libra una lucha constante contra una serie de pensamientos que llegan, a veces, sin explicación a atormentar al individuo; ellos no lo buscan. Una explicación médica es que su cerebro tiene malas conexiones sinápticas que -se cree- los hace proclives a alucinar

Lamentablemente, los medios de comunicación transmiten una idea equivocada del trastorno; aluden a que son personas que pueden tener comportamientos violentos y cometer crímenes, tales como la violación y el asesinato, pero ello sucede en una ínfima cantidad de casos, y muy estudiados.

Ilustración 1: delirios

Causas de los trastornos esquizofrénicos:

Se estima que la predisposición a padecer esquizofrenia es del 1 % de la población en general; si se tiene un familiar de primer grado con el trastorno, la probabilidad es de 10 %, y si ambos padres tienen esquizofrenia, el porcentaje es de 40 %. Vemos que el factor hereditario es importante, pero no determinante (Rebolledo Moller, 2008).

Algunos clínicos destacan que el estilo de comunicación patológica entre padres e hijos que fuese defectuosa, paradójica, contradictoria entre el lenguaje verbal y el no verbal, con ocultamiento de situaciones, y negación de realidades, provocaría el trastorno.

Otras teorías psicológicas acuñan el término “madre esquizofrenógena” (madre productora de la enfermedad), que designa una relación simbiótica en que la madre se vuelve sobreprotectora de su hijo, e impide el desarrollo de su propia personalidad (Rebolledo Moller, 2008).

Síntomas positivos y negativos

Los síntomas positivos tienden a ser productivos, y añaden algo nuevo a la vida psicológica del sujeto:

  • Las alucinaciones (que, usualmente, son voces que comentan su conducta) y los delirios (ideas que no corresponden al consenso social). Existe evidencia científica que afirma que las alucinaciones auditivas podrían ser los propios pensamientos, pero, por alguna mala conexión en el lóbulo frontal, se distorsionan y se perciben como voces externas.  (Rebolledo Moller, 2008).La persona, al pasar por estas experiencias, se siente más vulnerable, y expuesta al juicio de los demás.

Los síntomas negativos:

  • Pérdida de hábitos e intereses. Las personas se pueden aislar y ensimismar, abandonar sus aficiones, mostrarse indiferentes en sus relaciones sociales y afectivas, como una forma de autoprotección, por la inseguridad que serían proclives a pasar en el mundo laboral, y por el estrés ambiental.

Famosos con esquizofrenia:

«La esquizofrenia no hace distinciones, hay personas que alcanzaron fama y dejaron un legado, pero no se vieron exentos de sufrir el trastorno. Entre ellos tenemos a:

Marilyn Monroe: La recordada actriz, cantante, y celebridad que tenia 165 de coeficiente intelectual (cinco puntos por encima de Einstein), padeció de esquizofrenia paranoide; su madre también la tuvo.

Vincent van Gogh: Producto de sus alucinaciones, creo algunos de los cuadros más famosos.

La noche estrellada, 1889

Eduard Einstein (el hijo de Albert Einstein) también tuvo el trastorno.

Listado de sesenta estrategias para afrontar las alucinaciones:

Aquí tienen una lista que profesionales de la salud usan en la Terapia Cognitivo Conductual, para personas con alucinaciones auditivas (Wright, J.H. et al., 2009).

Distracción:

1. Tararear una canción.
2. Hablar con uno mismo.
3. Escuchar música moderna.
4. Escuchar música clásica.
5. Rezar.
6. Meditar.
7. Utilizar un mantra.
8. Pintar.
9. Usar la imaginación.
10. Dar un paseo.
11. Telefonear a un amigo.
12. Hacer ejercicio.
13. Escuchar una grabación de relajación.
14. Practicar yoga.
15. Darse un baño con agua tibia.
16. Llamar a alguno de los profesionales de salud mental que te atiende.
17. Asistir al centro de rehabilitación.
18. Ver la televisión.
19. Hacer un crucigrama o jugar sudoku.
20. Jugar un videojuego.
21. Probar un nuevo hobby o afición.

Focalización

1. Corregir las creencias erróneas (distorsiones cognitivas) de las voces.
2. Responder racionalmente al contenido de las voces.
3. Despedir a la voz, dejar que se marche.
4. Recordarte a ti mismo que nadie más puede oír las voces.
5. Telefonear a un compañero que también oiga voces, y contarle que la voz está activa.
6. Acordarse de tomar medicación antipsicótica.
7. Demostrarte que eres capaz de controlar las voces, provocándolas.
8. Dar a las voces un periodo de diez minutos, en un momento determinado del día.
9. Escuchar una grabación de terapia cognitiva acerca del control de las voces.
10. Utilizar una explicación normalizadora de la experiencia.
11. Utilizar respuestas racionales para reducir la rabia.
12. Hacer una lista de las evidencias a favor del contenido de las voces.
13. Hacer una lista de las evidencias en contra del contenido de las voces.
14. Utilizar la imaginación guiada, para practicar el afrontamiento con las voces de otra manera.
15. Juego de roles, a favor y en contra, de las voces.
16. Recordarte que las voces no son acciones, y que no pueden ser juzgadas como tales.
17. Recordarte que las voces, realmente, no parecen saber mucho.
18. Recordarte que no necesitas obedecer las voces.
19. Hablar con alguien en quien confías, acerca del contenido de las voces.
20. Utilizar respuestas racionales para reducir la vergüenza.
21. Utilizar respuestas racionales para reducir la ansiedad.
22. Utilizar un diario para manejar el estrés.
23. Utilizar un diario para organizar tu tiempo.
24. Planifica tus actividades diarias em la noche anterior.
25. Utilizar un diario de voces.
26. Recurrir al Mindfulness.
27. Prueba ponerte un tapón de oído, primero en la oreja derecha si eres diestro.
28. Subvocalización.

Estrategias esquemáticas y metacognitivas
1. Utilizar técnicas focalizadas en los esquemas
2. Aceptar que las voces pueden ser percibidas por uno mismo.
3. Ser asertivo con la voces.
4. Utilizar un modelo médico/biológico para la explicación de su existencia.
5. Conocer la visión de las creencias mitológicas acerca de escuchar voces.
6. Considerar los aspectos culturales de escuchar voces.
7. Utilizar anotaciones positivas para rebatir las creencias negativas acerca de tu persona.
8. Relacionar los propios valores y creencias con los del resto de las personas.
9. Hacer una lista de tus experiencias positivas en la vida.
10. Hacer una lista de tus logros, amistades, etc.
11. Actuar en contra de las voces (demostrarte que eres mejor de lo que las voces dicen). 

Ilustración 2: confusión mental

Referencias

Wright, J.H. et al. (2009). Cognitive-behaviour Therapy for Severe Mental Illness An Illustrated Guide Kingdom, D. G. & Turkington, D. (2008). Cognitive Theraphy of Schizophrenia. Visto en Listado de 60 estrategia para afrontar las alucinaciones. https://primeravocal.org/listado-de-60-estrategias-para-afrontar-las-alucinaciones/

Rebolledo Moller, S., (2008). Como afrontar la esquizofrenia. España: Grupo Aula Médica .

«La amiguita esa»: La culpa como persona.

Acto I: El encuentro.

Cinco de la tarde en punto y estoy esperando cabizbaja a que mi cita llegue, generalmente, sus llamados son espontáneos y me sacan de más de un momento ameno. Ella es así, no puedo controlarla, no se cómo podría hacerlo, siempre me ha acompañado, así que supongo que es tarde para decirle que sus «formas y manías» me asfixian un poco; inclusive, me parece la más toxica de mis amistades.

Nuestros encuentros suelen ser así, desesperantes, intensos y llenos de murmuraciones, es como si ella entrara en mi cabeza e hiciera y deshiciera mi vida y experiencias, y luego, como si nada, se va, me hace ghosting y ni se preocupa en indagar si quedé bien con nuestro encuentro. A veces, tan solo quisiera que se preocupara un poco, y no me señalara ni juzgara. Me deja deshecha; y, todavía con eso, apenas siento su presencia, ya salgo corriendo y detengo el mundo para venir a su encuentro.

No la veo llegar bamboleándose con su sonrisa de victoria que sabe que lo logró otra vez, pero su esencia de lo que ella representa ya me inquieta, es como un dolor de cabeza ligero que, sí no le prestas atención se va, y si piensas en ello, o algo te lo recuerda, viene como un rayo, fiero y altanero. Pero, además, debo mencionar lo del estómago, en otros amigos en común, me he enterado que les provoca un hambre voraz y luego un episodio diarreico terrible, mientras que a otros amigos simplemente les quita la ilusión de consentirse, hacerse algo rico y saludable, prefiriendo entonces agazaparse y enrollarse en su madriguera como si de un conejo miedoso se tratara, llegando a extremos de pasar días enteros sin bocado o, solamente, con los necesarios para no marearse y funcionar.

Ya la veo llegar, estacionándose donde todo el mundo pueda notarla y verla en su esplendor, le gusta hacerse notar, cuando ella llega todos deben saber que me frecuento con la culpa, no hay manera de doblar la esquina y desviarme, siempre me consigue. Nuestra agitada conversación de minutos, que se siente como una eternidad inicia así:

—Te veo bastante tranquila. Me enteré de esas reprogramaciones con tu familia, no lo entiendo, tenías tiempo ¿Por qué no aceptaste?

—Bueno, es que yo me sentía…

—Si, tú y tus excusas, es que tu pretendes resolver el problema del universo ignorando a todos, las cosas no son así, te conozco, tú no eres así. Además, esas nuevas actitudes tuyas de querer desprestigiar y no aceptar lo que la gente hace por ti. ¡Aprende a valorar lo que otros te dan!

—Precisamente, he cambiado y pienso que…

—Mira, de verdad que cansas, te quedarás sola de seguir así, tu madre siempre espera que la llames, que le invites cosas, ni que decir de tu padre quien te adora y extraña. Hasta tu adorado hermano, al que dices que extrañas y te importa, siempre huyes, ¿no te da vergüenza tanto desdén?

—Tengo mis razones y estas son…

—¿Sabes qué? Déjalo así, eres una traidora, tu círculo familiar está mejor sin ti y tus cargas. No entiendo como puedes dejar desbancada a la gente, pensar en ti a estas alturas con la supuesta idea de querer «trascender» me resulta una tontería ¿Quién te crees que eres para decirle a la gente tus opiniones e ideas y hacer lo contrario? Te desconozco, tu siempre estabas para todos, conoces lo bonito de esa sensación, no entiendo porqué la dejas de lado. En fin, quédate allí, con tus ideas extrañas, pero eso sí, espero que pienses en lo que te dije.

Acto II: La agitación en casa

Ella se ha marchado y fue una bomba lo que dejó en mi. Me molesta mi mascota, detesto la ropa que cargo, ¿qué estoy haciendo con mi vida?, definitivamente no debí besar a ese chico en esa reunión, ¿en qué estaba pensando? Definitivamente soy un desastre, ella tiene razón.

A veces, pensar en mi me aísla, ¿o estaré haciendo lo correcto? Quizás aquella vez que no contesté la llamada de mi exjefa, aún hoy tendría una puerta abierta, pese a ya no querer trabajar allí, ¿habré hecho lo correcto? No tiene sentido que en este momento me esté reformulando todos los reproches que Culpa me ha dicho en toda mi vida. Necesito que mi cerebro se apagué, dormiré. No me importa tener los dientes sucios, el estómago vacío y la ropa de la calle, solo quiero olvidar.

Acto III: Aceptación y búsqueda de terapia.

Me cansé, ya no soporto estos vaivenes ni ser tratada como una muñeca que debe obedecer a todos, sin embargo, cuando intento zafarme, algo ocurre y vuelvo a entrar en el bucle de castigo, como si mereciera no comer porque expresé lo que pensaba. Necesito ayuda.

Acto IV: En el consultorio. Entendiendo a la «amiga»

—Ella, más que una amiga es un quiste, es una acumulación que se ha formado a partir de los comentarios de otros. De hecho, es muy valiente de tu parte que la hayas reconocido, y sobre todo, aceptado que se trata de un problema en tu vida, muchas personas la toman como su filosofía para seguir con vida, engañándose, pensando que una vida bajo sus lineamientos involucra cero dolor, y es falso. La complacencia desmedida, el servilismo oportuno y siempre disponible agota, y es una fachada terrible que anuncia que, interiormente, estamos tan deshechos que preferimos encargarnos de otros antes que de nosotros mismos. ¿Te suena familiar?

—¿Cómo que otros la han conformado en mi?

—Definitivamente, la culpa no es un sentimiento que surja de primera mano en nosotros, se constituye cuando socialmente creamos normas y formas de proceder, es decir, lo que para nuestro entorno y contexto es normal como bailar merengue bien apretado y juntando las manos, en otros países puede considerarse inapropiado o solo reservado para parejas. ¿lo ves? Las normas son relativas, pero, cuando se inculcan en nosotros, es difícil reconocerlas como tal, creemos que son parte nuestra, y no, no es así.

—Entiendo, en mi caso, siempre fui la niña idónea que podía cumplir con todo. Nunca pensaba en mí y cuando lo hacía, lo posponía, lo excusaba, simplemente me desdibujé para dibujar una sonrisa en otros.

—La culpa nos lleva a eso, es como dos instancias donde una está juzgando con soberbia y altanería a la contraparte que está mísera y llena de amargura. En tal caso, estas dividida en dos, un juez que te corroe y un preso que clama por su libertad y decisiones. ¿Te resulta familiar?

—¡Eso! Justamente así estoy, no puedo dejar de sentir que tengo que defenderme de mí misma. Tengo muchos pensamientos en mi contra que me dicen que no puedo comprarme nada, que no merezco si quiera un halago, que no puedo salir y hacer mis actividades porque vengo yo en mi mente a gritarme que estas cosas no son para mí, por razones externas o internas. «No salgas a la calle porque si te pasa algo, tú te lo buscaste», «no hables con esos hombres porque tú sabes lo que buscan y sí ocurre algo tú eres la culpable», «no gastes en ropa, tú familia necesita cosas y tu pensando en tonterías»… Es una historia de nunca acabar.

—¿Qué pasaría sí a esta disputa de dos, incluimos un tercero?

—Buen punto, supongo que traería el equilibrio. Sí somos dos, no hay punto de inflexión, pero, el tercero traería el desempate, ¿no es así?

—Exactamente, incluiríamos la culpa que sana a esto, lo podemos llamar Responsabilidad. ¿Qué es para ti la responsabilidad?

Acto V: Poniéndote a prueba

—Ha pasado mucho tiempo. Qué gusto verte de nuevo en sesión. ¿Qué tal tu semana?

—Ha sido un revoltijo total. Me he sentido triste y desanimada, pero, al mismo tiempo, con la esperanza de que las cosas han estado yendo por el cauce que siempre anhelé. Mi amiga, ya sabes cuál, me llamó. Resulta que se enteró que planeo salir de mi trabajo actual. Como siempre, nos citamos y ella llegó bamboleante, altanera y máxima. Y recordé que la responsabilidad es el poder asumir lo que está en mis manos y en mi capacidad de resolución. La situación fue así:

—¿Qué tal? He visto que has salido con otra amiga, «la psicóloga» la llamas. ¿Acaso te ayudará?, estas perdiendo la plata. Aquí lo que funciona es contrariarte de la serie de sandeces que estas cometiendo. No estás aprovechando…

—No te dejaré hablar, lo que hago ahora, lo que hice y lo que haré, está con base a mi bienestar y no el de otros, primero estoy yo y las consecuencias, no la que los demás determinen.

—¿Ah? ¿Cómo te atreves a decir que los demás no tienen necesidades y opiniones? Yo creo que…

—Aburres, los demás pueden hacer de su vida un teatro, yo haré de la mía una obra de arte, con tantas tonalidades que me atreveré por fin a perderme entre ellas y asumir lo consecuente. Responsabilizarme y no victimizarme, o culparme, es el mejor regalo que puedo darme y puedo ofrecer. Adiós, si te veo de nuevo, créeme que será una charla como está, racional, equilibrada, sin disculpas por actos que no cometí o de los que no soy responsable, pero, por sobre todo, con base central en mí. ¿Culpa, te quedas o te vas?

Una madre suficientemente buena

Sentada en mi consulta, trabajando un proyecto, escucho la canción «Photograph» de Ed Sheeran, muy buena canción, con una letra muy profunda que me lleva a la reflexión, sobre todo cuando dice: «El amor puede doler, a veces» (2014). Esta observación me lleva a nuestros primeros afectos, el de nuestros padres y cómo estos pueden marcar nuestra vida.

Donald Winnicott, en 1953, acuñó el término de “la madre suficientemente buena” luego que, en su consultorio, una madre le dijera que deseaba ser la madre perfecta, algo que escuchaba muy a menudo en su consulta.

Al leer esto, me pregunto, ¿cuál sería la experiencia de esta mamá, que la llevaba a imaginar para su hijo un mundo perfecto, en donde esa infancia transcurriría sin daño o fracturas? Sí por alguna fantasía, pudiéramos imaginar un mundo así; una primera infancia perfecta, sin heridas, ni angustias, ¿cómo sería esta?, ¿tendría momentos memorables?

En la actualidad, ese anhelo de perfección sostenido ahora por el tecnicismo y la excesiva información en medios y redes sociales que muestran imágenes y expresiones de familias perfectas disfrutando de una vida plena, que nos llevan a idealizar a una familia feliz, y que nos hace críticos e inflexibles frente a nuestra propia paternidad.

Hoy en día llegan a consulta padres agotados, frustrados, debilitados en la crianza de sus hijos, con manifestaciones cercanas a un burnout parental, es decir, con un agotamiento extremo, inundados de culpa y frustración al ver que no pueden ser proveedores de ese ideal.

Para Winnicot, la madre suficientemente buena es aquella que se adapta a las necesidades de su hijo y las solventa; que calma y se calma, y que no se culpa por cada error u omisión. Winnicot, define lo suficiente como aquello que se entiende por necesario, no adscrito a una perfección, ni a una técnica, simplemente al amor y a la intuición, al estar ahí, y proveer.

Es difícil pensarlo así, sobre todo, cuando vivimos en una época donde “lo suficiente” puede ser señal de conformismo, de falta de esfuerzo, y de falta de búsqueda de perfección. Perfección que también se le exigirá al hijo; lo que generará un círculo vincular vicioso, cargado de ansiedad, que no hace más que traer agitación al hogar.

«Suficientemente buena», involucra la confianza, una confianza básica y primaria que otorga el nacido a su madre, y que, a la vez, la madre le devuelve en amor y sustento, en estar ahí regularmente para él, y en esa regularidad es que se hace suficientemente buena, y acepta que no todo será perfecto, pero sí adecuado para sentirse amado y atendido. 

El ser tolerante con uno mismo, en esa crianza, permitirá que su pequeño sea tolerante con él mismo y con la vida. Confiará en sí y no se juzgará por sus errores, más que por sus aciertos. Los ideales solamente colocan al padre frente al hijo, en una fuente inagotable de ansiedad.

Referencias

Winnicott, D. W., et al. (1978). Donald W. Winnicott. Buenos Aires: Editorial Trieb.

Martinez-Shulz. (2016). LO SUFICIENTEMENTE BUENO: Con un cinco basta. Clinica e Investigación Relacional, 10(2), 570-577. https://www.psicoterapiarelacional.es/Portals/0/eJournalCeIR/V10N2_2016/14_Martinez-Shulz_LO%20SUFICIENTEMENTE%20BUENO_CeIR_V10N2.pdf

No eres tú soy yo – La Ruptura

Todos hemos pasado por ese momento de dejar atrás una relación, pasar la página, empezar de nuevo. Cada relación es diferente, las parejas suelen crear sus propias reglas y, de pronto, se desarrolla todo un mundo nuevo que, como núcleo, tiene a estas dos personas que decidieron estar juntas. 

Pero, empezaremos por el inicio, al iniciar una relación se mezclan dos maneras de amar tan distintas que aprenderán a cooperar una con la otra, para poder llevar dicha relación hacia el futuro. Allí es cuando se presentan los tres componentes esenciales del amor: intimidad, pasión y compromiso. La teoría dice que mientras más equilibrio haya entre estos tres, la pareja será más exitosa.

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El momento de quiebre de una pareja puede ocurrir por múltiples factores, aburrimiento, desinterés, infidelidad, discusiones constantes, decisión mutua, hábitos molestos, comunicación insuficiente o incluso ignorar esas “cosas importantes” para el otro. 

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Cuando este momento llega, incluso si una de las partes ya lo veía venir, de igual forma se presenta sensación de vacío, frustración, pérdida y estrés.

Las etapas de la ruptura son las siguientes: 

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Conmoción: Suele ser una etapa desconcertante, por lo que significan los sentimientos encontrados en la ruptura, suele surgir la necesidad de entender qué salió mal o qué ocurrió para que se diera fin de la relación. 

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Negación: En esta etapa, es común que recordemos y nos centremos en cosas dichas durante la relación como “Él/ella me dijo que nunca me dejaría, que me amaba”, o pensar en los planes hechos con la pareja a futuro; esto como un intento de buscar una razón para no dejar ir a la pareja y entrar en un estado de negación.

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Negociación: En algunas parejas se da la etapa de negociación, en la que se conversan soluciones, límites o condiciones para intentar la superación de la crisis que, finalmente, llega a la ruptura; sin embargo, hasta que las cosas no se hayan enfriado, lo mejor es no intentar negociar ya que esto puede originar una nueva discusión y nueva caída. 

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Ira: Una vez superadas las tres primeras etapas, la realidad de la ruptura nos caerá como un balde de agua fría, y nos encontraremos con emociones negativas que quizás nos hagan sentir irritables y cuestionarnos el porqué de la situación que originó la ruptura. 

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Depresión: En algunas rupturas, en esta etapa es que recién empieza el proceso de duelo y afloran sentimientos de tristeza y dolor. En este punto, empezaremos a reconocer que la separación ya ocurrió y no hay marcha atrás, poco a poco, aceptaremos la realidad aunque nos cueste pensar en que todo acabó. 

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Aceptación: La última etapa de la separación nos lleva al reconocimiento de todo lo ocurrido, hay personas que responden a ello de una forma negativa y apática, en cambio, otros toman una actitud esperanzadora, toman seguridad en sí mismos y con una mirada hacia el futuro.

Es importante resaltar que estas fases no son una regla para todas las separaciones, ya que dependerá de la forma en la que acabó la relación, los motivos y las personalidades de la pareja.   

Referencias

García, F. E., Ilabaca, D. (2013). RUPTURA DE PAREJA, AFRONTAMIENTO Y BIENESTAR PSICOLÓGICO EN ADULTOS JÓVENES. Ajayu [online], 11(2), pp.42-60. http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2077-21612013000200003&lng=es&nrm=iso

Sorribes, F. (2022). Las etapas de una ruptura de pareja y cómo superarlo. InstitutRET. https://institutret.com/etapas-ruptura-pareja/

TRICOTILOMANIA. De la punta a la raíz

Nos peinamos día a día, desconociendo mayormente el significado de nuestros movimientos mientras cepillamos nuestro cabello, así como el porque le dedicamos cuidado diario en la mayoría de casos, y porque es una de las prioridades en centros dermatológicos, estéticos y de belleza. Existe también una especialidad en la dermatología «tricología», que se refiere al estudio de las enfermedades, funciones y anatomía del pelo.  En general, existe una alta demanda de servicios y productos para tratamientos capilares, hidratación del cabello, colorimetría, cosmética, tintes, pelucas, etc.

El estilo en el que usemos el cabello o la barba también nos traduce de cierta manera nuestra autenticidad, y a la vez, intentamos expresar un mensaje, haciendo a un lado la vanidad o practicidad, muchas veces la forma en la que llevamos el cabello está relacionada a nuestro estado de ánimo.

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El cabello y el estilo del peinado tienen distintas connotaciones. En base a las costumbres, por ejemplo, los pueblos indígenas definían el rol protagónico de las personas en diversos eventos: ceremonias, matrimonios, guerras, duelos, en donde cortaban su cabello o lo cubrían utilizando velos. Así como también, el estilo de peinado era una etiqueta de estatus, madurez, etc.

El peinado ha tenido diversas transformaciones a nivel social, algo que también en a la actualidad, representa el estatus social, cívico, religioso. Una de las transformaciones más constantes es la moda.

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Por otro lado, la historia de las trenzas siempre me ha parecido maravillosa, este estilo de peinado es una parte de la cultura y la identidad africana, y resulta que, hace muchos años, las trenzas servían como mapas secretos con rutas a distintos destinos, como casa, como la libertad.

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Tenemos también el significado espiritual del cabello, el cual varía según la cultura y las creencias individuales. Varias fuentes coinciden en que el cabello representa los pensamientos, los vínculos familiares y comunitarios. Así como también, algunas tribus consideran que el cabello simboliza los estados de la naturaleza en cada persona (En línea recta como una cascada, o ondulado como el caudal del río). También se cree que el cabello es un canal a través del cual fluye la energía espiritual (como una antena hacia la naturaleza). En algunas tradiciones espirituales, el acto de cortarlo es un ritual simbólico de liberación y renovación.

En el Islam,  las mujeres que usen velo es señal de devoción y recato. Por otro lado, en la Biblia, se narra como Sansón perdió su fuerza extraordinaria cuando le cortaron el largo cabello.

Anatomía del cabello

Abordar el tema de la tricotilomanía, impulsa a mi curiosidad sobre las bases biológicas del cabello.

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Anatomía del cabello:

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Extraído el 06 de agosto del siguiente link: CIFES

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¿Qué es la tricotilomanía?

Se trata de aquella psicopatología autolesiva que consiste en sentir el impulso, y en la mayoría de casos efectuarlo, de jalar y arrancarse de forma compulsiva el cabello, cejas, pestañas, la barba, y/o cualquier tipo de vello. Se inicia como un juego táctil, pero luego con los mismos movimientos, se arranca uno tras otro. Al momento de tirar del pelo, hay una sensación de alivio.

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La tricotilomanía fue descrita por primera vez por el médico francés Francois Henri Hallopeau en 1889. La palabra tricotilomanía se compone de los vocablos griegos trichos (pelo), tylos (estirar) y manía (impulso).

Se encuentra dentro del Trastorno del Control de los Impulsos, y sus siglas son: «TTM».

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Los invito a revisar el poema escrito por Elena Lobos (2018), quien refirió tener tricotilomanía:

Dedos errantes recorren mi cráneo
en busca de pelos hirsutos y extraños.
De pronto en el bosque de finos castaños
el grupo anhelante divisa un foráneo.

Al pobre bastardo le toca morir;
una vez hallado ya no puede huir.
Dos dedos ansiosos toman la delantera,
y prestos lo acarician de grata manera.

Una caricia.
Dos caricias.
Tres caricias.
No valen tijeras.
Lo cogen del cuello y lo arrancan de raíz.
Alivio inmediato se adueña de mí.

Dos foráneos.
Tres foráneos.
Cuatro foráneos más,
extirpados del bosque ahora yacen afuera,
en el campo infértil se arrastran sin fin.

Después del letargo recobro el dominio,
con la boca seca suspendo el martirio;
la culpa me azota por el genocidio.
Pero no fui yo, no.
Fueron los dedos tibios.

Características de la tricotilomanía

Para efectuar el diagnóstico de la TTM se considera que reiterativamente se haya intentado frenar o disminuir el acto de arrancarse el pelo, y que estos intentos infructuosos causen un malestar clínicamente significativo en el funcionamiento de vida del sujeto (American Psychiatric Association, 2013).

La tricotilomanía suele ir acompañada de rituales como iniciar examinando meticulosamente el cuero cabelludo en busca de un tipo de pelo o vello, seguido por enrollar o retorcerlo entre los dedos, tirando de él de una forma particular con los dedos o en menor medida, con una pinza o herramienta, o con los dientes, morder y arrancar. Algunos sujetos al finalizar el ritual mencionado tragan su cabello (tricofagia).

En muchas ocasiones, la persona con TTM mantiene paralelamente otras conductas reiterativas con su cuerpo, como por ejemplo, pellizcarse, rascarse o morderse las uñas (onicofagia).

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Algunos pacientes con TTM arrancan pelos ajenos, ya sea de otras personas, o de animales, así como también pueden tener una preferencia significativa por jalar o sacar hilos de telas fibrosas.

Otra característica de la TTM es la pérdida de pelo o vello, aunque existe la tendencia a ocultar las zonas afectadas.

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Le conté a mi paciente con tricotilomanía que estaba escribiendo sobre el tema, y me sorprendió gratamente escribiendo y enviándome una carta para personas con el mismo diagnóstico, la cual, con su consentimiento, procedo a compartir. No sin antes agradecerle a «hope» por su valentía y gran talento en esta redacción:

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Ciclo de las conductas autolesivas:

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Tipos de tricotilomanía:

Existen diferentes maneras de clasificar la tricotilomanía, para lo cual grafique los siguientes cuadros comparativos:

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A la extracción automática, también se le conoce como extracción focalizada. Y ocurre por la disociación (desconexión de la conciencia). Los invito a leer un post anterior sobre este tema de disociación: https://warayana.com.pe/publicaciones/2021/02/03/disociar-para-sobrevivir/

El acto puede o puede no ser planeado.

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Por último sobre este apartado. Mayormente, los tipos de extracción automático y consciente coinciden en la misma persona en distintos episodios de vida.

Causas de la tricotilomanía

Algunas teorías señalan que la TCC se genera por estímulos internos y externos como situaciones de cansancio, aburrimiento, sedentarismo, relajación y distracción. Mayormente estando a solas, y en actividades pasivas, como por ejemplo, mientras se encuentra mirando algún aparato electrónico.

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Young woman relaxing on the couch at home and watching videos on demand on her TV, entertainment concept

Cuando la conducta se efectúa con un propósito; este puede ser el alivio de un estado socio-cognitivo-emocional negativo. Es entonces que, se arranca el pelo o vello para inducir a un estado positivo (regulando la ansiedad y tensión crecientes).  En estos casos el sujeto suele anticipar que esta conducta va a ocurrir ya sea durante o inmediatamente después de la misma.

Algunas personas con tricotilomanía experimentan también una sensación de placer y satisfacción al arrancarse el pelo o vello.

Cuando el pelo o vello comienzan a crecer nuevamente, se produce comezón, lo que incrementa la probabilidad de que la persona lo arranque nuevamente para aliviar la incomodidad, creando así un ciclo.

Una de las causas más comunes de la tricotilomanía, es el Trastorno de estrés postraumático complejo. Aún cuando también se puede relacionar directamente el primer episodio de arrancamiento de cabello con un evento traumático concreto (Boughn, 2003; Aznárez, 2018). Por ejemplo, en sesiones con pacientes con TTM recuerdo un caso, en donde Julia narraba haber sido víctima de maltrato físico por parte de su madre, este maltrato consistía en jalarle el cabello, es así que Julia estaba condicionada al castigo, y cuando se convirtió en adulto, ella misma comenzó auto-infligiéndoselo.

Otra causa identificada es que pacientes con TTM tuvieron figuras parentales con poca tolerancia a la expresión agresiva en su niñez.

En pacientes infantes con TTM de tipo precoz, durante citas de juego simbólico, representaron situaciones de atención y colaboración de sus figuras parentales hacia ellos de forma intermitente, oscilando entre intrusión y retirada.

Se ha identificado en varios casos el desarrollo de la TTM tras una pérdida significativa o muerte en la familia, que desencadena una disociación cuya expresión es la conducta tricotiloma­níaca.

También se muestra la oposición entre auto-agresividad y ternura corporal (arrancar-acariciar).

Consecuencias de la tricotilomanía

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Posterior a la conducta, las personas con TTM pueden sentir culpa, tristeza, vergüenza, asco, emociones acompañadas del autorreproche. Todo esto influye en su autopercepción y autoestima.

Una de las principales consecuencias, es la pérdida de cabello, con intentos constantes por cubrir las zonas afectadas, ya sea con el estilo de peinado, o usando gorros, vinchas, pelucas y/o pañuelos. El cabello reiterativamente arrancado tenderá a salir más frágil y delgado.

El aislamiento social es una de las consecuencias más significativas, en donde existe la tendencia a evitar situaciones de exposición social. Del mismo modo, las personas con TTM narran haber vivido episodios de bullying.

Esta conducta puede provocar desde pequeñas pérdidas, y por los daños en la piel de los folículos, hasta una calvicie severa, ausencia de cejas y pestañas y posibles problemas oculares por ello.

Comorbilidad

La mayoría de los pacientes también tienen otras conductas repetitivas focalizadas en el propio cuerpo, tales como cortarse (cutting), pellizcarse (dermatilomanía), rascarse la piel (trastorno de excoriación) o morderse las uñas (onicofagia). 

También suele existir comorbilidad con los rasgos disfuncionales de trastornos de personalidad del clúster B, como lo son el Trastorno Límite de Personalidad (TLP o Borderline), Trastorno de Personalidad Histriónico, Trastorno Narcisista de la Personalidad.

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Por otro lado, es bastante común que las personas con tricotilomanía, al culminar el arrancado de cabello, se lo coman (tricofagia), esto puede ocasionar el almacenamiento en el tracto digestivo de bolas de pelo denominadas tricobezoares, las cuales pueden causar obstrucción (Síndrome de Rapunzel).

La TTM está íntimamente relacionada con el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Recordemos que la acción de arrancarse el pelo es compulsiva. Inmersa también en un trastorno motor (movimiento estereotipado).

El Trastorno del procesamiento sensorial (es una afección neurológica en la que un individuo tiene dificultad para percibir o responder a cualquier estímulo que afecte los sentidos). En este caso, se da la comorbilidad con la TTM especialmente en la alteración táctil, ya sea hipersensitivo o hiposensitivo táctilmente. 

Tratamiento

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Tratamiento psicoterapéutico:

Al estar la tricotilomanía asociada a factores estresores previos. Los pacientes con TTM muestran an­siedad, irritabilidad, impulsividad, entre otras características de personalidad, que requieren de tratamiento psicoterapéutico, en donde hay que resignificar los eventos traumáticos mediante la Terapia Cognitivo Conductual (TCC), así como gestionar las maniobras auto calmantes o de descarga. Uno de los objetivos primordiales de dicha terapia, es el entrenamiento para revertir este hábito.

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La terapia de tipo Conductual, incluye los siguientes aspectos: Entrenamiento en sensibilización, en donde nos centraremos en potenciar el autocontrol, así como en identificar los estímulos desencadenantes de la conducta. Otra de las técnicas, es la de control de estímulos, la cual consiste en modificar las situaciones, evitando disparadores de la conducta que se desea extinguir. También se aplica la técnica de entrenamiento de respuesta competitiva, mediante la cual se pretende que los pacientes sustituyan el arrancar el cabello, por conductas favorables como por ejemplo, hacer movimientos repetitivos de prensión con los dedos o colocar una vincha o gorro para evitar el contacto directo con el cabello. Se considera también el auto registro de conductas, las técnicas de relajación y las técnicas de incompatibilización con las maniobras de arrancado.

Se suelen emplear también técnicas de la Terapia Dialéctico Conductual (TDC) mindfulness o conciencia plena, así como de la Terapia de aceptación y compromiso (ACT).

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Sugiero también técnicas de Arteterapia que impliquen el movimiento de los dedos, y preferentemente hacia texturas, hilos y/o telas, como tejer, coser, bordar.

Es muy importante que el paciente acuda a un tratamiento multidisciplinario, con psicólogo, psiquiatra, endocrinólogo, y por otras especialidades como dermatología (especializado en tricología), para la examinación de la piel, cabello y cuero cabelludo.

Recomendaciones

Recomiendo leer la publicación de mi colega del Blog Warayana, Alison Alcca: Tricotilomanía – Publicaciones – Centro Psicolgico Warayana

En la fase de inspiración para escribir este post, encontré el proyecto  de Jillian, una película de largometraje documental llamado «Trichster». Ella filmó a siete personas que padecen de la tricotilomanía durante un año para visibilizar la sintomatología, percepción y consecuencias de la tricotilomanía.  Encontramos el trailer: https://freethework.com/video/CmA8F6zgvQUtUmU0IGYs

Continuando en la línea de la filmoterapia, recomiendo el documental de tipo recolección de testimonios en casos de TTM y el análisis psico -bio -social del mismo. «Bad Hair Life: A Documentary about Trichotillomania»: Bad Hair Life: A Documentary about Trichotillomania (youtube.com) .

Por último, Rebeca, paciente con TTM, se tomó fotografías que exponían su tricotilomanía de forma diaria, desde los 14 hasta los 21 años, es un viaje en el tiempo: La CHICA que GRABÓ su TRICOTILOMANÍA (youtube.com) .

Bibliografía

American Psychiatric Association. (2013). DSM-5 Diagnostic Classification. In Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. Barcelona: Masson.

Aznárez, B. (2018). Experto en Clínica e Intervención en Trauma con EMDR. Madrid: Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia.

Boughn, S., & Holdom, J. J. (2003). The relationship of violence and trichotillomania. Journal of nursing scholarship, 35(2), 165-170.

Merck. (2018). Manual MSD versión para público general. Manía depilatoria (tricotilomanía. University of Cape Town.

La prisión de oro: La nulidad

Cuando Esther y Fausto se casaron, creyeron encontrar en el otro todo lo que necesitaban, aplaudían vivamente las horas que pasaban juntos y gracias a ello surgieron los frutos de su amor, la cúspide de la familia según la sociedad que los enmarca, así, tuvieron 2 hijos, una chica, Fernanda, y, un chico José. 

Eran la familia convencional, acomodados siempre bajo cortinas inamovibles de rectitud, valores, cierta riqueza y mucho movimiento social, es decir, participaban activamente de convenciones, fiestas, reuniones, todo lo que involucra pertenecer con cierto status a un nivel en la sociedad.

Sin embargo, los años se fueron sucediendo, y comenzaron a marcarse surcos en las amplias y relucientes frentes, los hijos se alargaron y marcharon a construirse sus propios destinos, y allí, entre libros, papeles, trabajos y viajes, los padres, aguardaban solos, quedándose sentados y cruzados de brazos añorando nuevas vivencias. Comenzaron a desconocer que entre ellos aún podían fabricarlas.

En un inicio, Esther fanfarroneaba de ser la mujer maravilla, trabajaba, estudiaba, era agente activa del grupo de conservación de su urbanización, era la niña de oro de sus padres, y, aunque tenía hermanas, ella era la que tenía esa especie de luz bendita que la hacía sobresalir, sus esquemas de trabajo eran insoportables para cualquier mortal. Solo ella toleraba más de doce horas de trabajo y luego otras cinco de fiesta. Logró graduarse con honores de la universidad, su profesión fue, en su momento, su más grande tesoro. Luego, al casarse comprendió que con la maternidad era normal estar ocupada, pero, se vio en la encrucijada de encontrarse sin salidas, llamadas de amigos y sin trabajo, pues, por sugerencias médicas lo anuló de su vida para dedicarse al hogar.

Para todos fue un hecho natural, es evidente que una mujer en gestación y luego ejerciendo su maternidad no puede reintegrarse al ágil mundo social. ¡Tonterías! La misma sociedad quien le enseñó sin cuestionamientos que debía ser una chica de oro la excluyó de sus filas y dejó al mando de cuatro paredes y un techo. Tenía más accesorios, por supuesto, pero, ¿acaso valían más la pena que su propia libertad y desarrollo? Tal parece que sí, presa de convicciones añejas y un dolor casi silente, nunca se percató que las barreras de su mente lejos de ser flexibles después de su recorrido de vida, lo que hicieron fue ensancharse y provocar horribles realidades mentales, en las que se sumergió con tanta fuerza y dependencia, que se las creyó y ahora vive en ellas.

Fausto, el otrora magnate, vive lánguidamente aprovechando oportunidades, concurre regularmente a eventos sociales, entrevistas de trabajo y claro, con sus amigos a tomar «un café», de estos «marrones» con sabor a Irlanda, que de café tenían poco. Su vida, lejos de anularse e impregnarse de gris, más bien estaba con un nuevo tinte, no era un boom hollywoodense como el de su esposa en sus momentos de lujo y alto alcance, pero si manifestaba energía y ganas de vivir las experiencias que la vida aún podía ofrecerle. Es por estos rumbos, que comenzó a notarse más la decadencia.

-Fausto, amigo ¿cómo te va? Y, ¿Esther?

-Se ha quedado en casa, ya sabes, descansando un poco.

-Hace tiempo que no la vemos, ni se pasea por el club, es más, Marco, el estilista, hace años no le hace sus retoques de raíz.

-Ya la conoces, todo es cuando ella quiere. Y, últimamente se queda en casa relajándose, no le gusta salir a ningún lado.

La realidad era otra, décadas parecían haber pasado en el sillón de la sala de estar que hasta habían esculpido su ahora descuidada figura, alrededor, se respiraba un aire profano de quien cambió sus virtudes por un anillo vacío que en un inició simbolizo el reinicio de una buena vida. Además, el ambiente estaba impregnado de una sombra de quebranto y añoranza por los días pasados, ese olvido obligado a los días de fiesta y reuniones con amigas que la habían excluido por tener hijos y poco tiempo, finalmente, el olor a desánimo y poca voluntad para hacerse cuidados a sí misma, la gloria pasada era inexistente. 

Sus hijos, sus dos grandes constelaciones eran mudos, ciegos y sordos ante tal vorágine de destrucción pasiva. Ellos, decidieron contemplar la visión paternalista de que así sucede, así es la vida y los matrimonios. Si bien ellos nacieron en una época cercana a nosotros, fueron criados con las mismas pesadas mantas de nulidad de criterio «así es mamá y así lo ha sido siempre», «quejumbrosa, falta de luz», «pocos anhelos y muchos consuelos: la televisión, cigarrillos, dormir, y esas píldoras de colores del psiquiatra»

La revancha

Falso. Ninguna vida inicia sin dulzura ni arte para trazar una historia, lo que le sucedió a Esther es la vida de muchas y muchos que deciden no existir por sumergirse en los propósitos externos, personas que rehúyen de la responsabilidad divina de decidir con convicción cada día qué hacer consigo mismos. Los cuidados que estas personas ameritan tienen que ver con grandes sumas de realidad, una dosis para elefantes que les haga ver aún con dolor que las excusas para no salir a la vida y refugiarse en la penuria no son más que fantasmas que pueden exorcizarse, con apoyo, claro, pero, existen probabilidades y una gran suma de éxito sí el «ritual» se hace apropiadamente.

La depresión, que arrastra pesadas rutinas de días vacíos y monótonos son una instancia habitual. Aquí, los gustos y placeres que antes hacían volar la cabeza son un terreno desconocido, nada tiene lugar para el disfrute porque la abulia ha hecho su nido y entendió sus raíces a todo el sistema, es decir, el sujeto carece de voluntad hasta para verse en el espejo. Es aquí, en el universo del «me da igual» que preparaciones y cuidados respecto a la ingesta poco valen, o se disminuye el apetito o hay un incremento desmesurado, total, que eso no les interesa, la vida se apaga y es todo lo que existe.

Del mismo modo, parece que el tiempo avanza despacio, y es que hay un enlentecimiento y disminución de tareas, lo que antes se afanaba en el quehacer ahora «la chica de la limpieza» se encarga. De este modo, progresamos al terreno hostil y casi delirante de la culpa excesiva, una ensoñación de pesadilla de creerse inútiles y completos ineptos a las tareas profesionales o de la vida misma, la muralla de excusas es tan inexpugnable que ni siquiera se acercan para ver qué hay más allá. De este modo, observamos que la terapia más que una opción, es una exigencia.

Cuando un ser querido opta por exigencias del medio, por creencias obsoletas y finalmente por cuestión social, anularse, sólo le queda algo: vacío. Podemos sentirlo y notarlo cada día, pero no hacemos nada al respecto, y es allí donde fallamos. Como familiares, es nuestro deber y derecho ser agentes de cambio, voceros que puedan extender una mano gentil para amortiguar y revertir el veneno. 

¿Hay escapatoria? Si.

Sin embargo, no será fácil, y tendrá que recurrirse a diversas estrategias, la terapia es aquí la primordial aliada, el profesional puede brindarte asesorías sobre conductas usuales que el anulado suele repetir, construyendo a pasos pequeños cada día una una nube de oportunidades que dejará caer después gotas de bienestar, solicita ayuda y rescata de la jaula de oro al esclavo de la soledad. Las negativas son parte de la muralla oscura de pesar y costumbre, sin embargo, nada es perpetuo, y hay que recordar y hacerles recordar, que esas murallas no siempre estuvieron allí.