El tiempo que tengo conmigo – soledad

“La soledad es una oportunidad para encontrarse a uno mismo”

Alejandro Jodorowsky

Como seres humanos necesitamos de otros, y como muchos animales buscamos pertenecer a una manada, comunidad o grupo que nos haga sentir parte de algo más grande que nosotros mismos, Aristoteles decía “ el hombre es un ser social por naturaleza”, refiriéndose a que es intrínseco en nosotros buscar el contacto con otros individuos.

Si bien tenemos una dimensión individual, estamos ligados a un proceso de socialización, ya que constantemente aprendemos de nuestro entorno y del contacto que tenemos con otras personas.

El desarrollo social que formamos a lo largo de nuestra vida nos ayuda a aprender sobre empatía, habilidades blandas e inteligencia emocional. El primer contacto social que tenemos se da cuando somos pequeños, con nuestro cuidador principal y el entorno en el que crecemos influye en nuestras formas de relacionarnos en el futuro y como sobrellevamos los momentos en los que no estemos acompañados.

Por supuesto, los momentos de soledad están presentes a lo largo de nuestra vida, la pérdida de una persona, el término de una relación, la independización de nuestros padres o incluso el mudarnos a una ciudad nueva.

¿Qué es la soledad?

La soledad puede ser descrita como una circunstancia, un sentimiento o un lugar, en el primer punto hablamos de la situación de estar solo o sin compañía, en el segundo punto es descrito como tristeza o melancolía que se tiene por falta, ausencia o muerte de una persona y por último se describe como un lugar solitario, inhabitado o poco frecuentado. 

Esta situación puede ser voluntaria o involuntaria, en cualquiera de ambos casos tendemos a sentirnos fuera de nuestra zona de confort, el estar solo puede involucrar un enfrentamiento directo con nosotros mismos para el cual, no siempre no estamos preparados.

Sin embargo, en muchas ocasiones la soledad puede presentar un escenario perfecto para escapar de lo abrumador que puede ser el ruido de la sociedad que a veces trae consigo estrés, presiones y preocupaciones.

¿La soledad nos hace sufrir?

Podemos asociar la soledad con el sufrimiento, no obstante, aprender a disfrutar los momentos que tenemos con nosotros mismos nos ayuda a conocernos mejor, analizar nuestros pensamientos y encontrar actividades que personalmente disfrutemos.

Por ello, es importante encontrar momentos de soledad para poder conocernos mejor y disfrutar el tiempo que tenemos con nosotros mismos. Aprender a estar solos nos ayuda a ser más comprensivos con nosotros mismos y a reducir la posibilidad de un apego insano con otros.

Por otro lado, el completo aislamiento durante un periodo prolongado de tiempo puede ser muy lesivo para las personas, produciendo problemas cardiovasculares, dolor de cabeza, ansiedad, depresión e hipertensión.

Necesitamos contacto humano para poder desarrollarnos de una forma sana y productiva, pero es importante darnos tiempo para conocernos mejor y poder desarrollar nuestra autoestima, autopercepción y propios límites.

¿Qué pasa por nuestra mente cuando estamos solos?

Al estar solos pueden invadirnos sentimientos negativos como de rechazo, abandono, inseguridad, miedo y desprotección, por otro lado, nos obliga a encontrarnos con nuestros recursos, pensamientos, emociones, debilidades y fortalezas.

Lo cierto es que cada relación que formamos en nuestra vida conlleva una responsabilidad, lo cual en ocasiones puede presentar presión en nosotros, para formar vínculos sanos es importante conocernos primero y reconocer nuestros límites y posibilidades, nuestra forma de amar, nuestras necesidades y nuestros miedos.

Conocernos y pasar tiempo solo con nosotros, nos permite encontrar una paz que solo podemos hallar en nosotros mismos. Y como decía Schopenhauer “ Es difícil encontrar la felicidad dentro de uno mismo, pero es imposible encontrarla en otro lugar”.

Estar solos no tiene porque ser una situación de temor o desesperanza, tratemos de ver estos momentos únicos como una oportunidad para conectar con nosotros mismos de una forma en la que logremos conocernos mejor, desarrollar mayor amor propio y poder decir en voz alta “Aprecio el tiempo que tengo conmigo”.

La Espiritualidad y la Neurociencia: Una Nueva Perspectiva para Superar la Depresión

La depresión es una de las afecciones de salud mental más prevalentes a nivel mundial, afectando a millones de personas cada año. Aunque existen numerosos tratamientos efectivos, como la psicoterapia y los medicamentos, el papel de la espiritualidad ha comenzado a ganar atención como un complemento valioso. Nazareth Castellanos, experta en neurociencia, nos ofrece una mirada fascinante sobre cómo la espiritualidad puede influir en el cerebro y ayudar a superar la depresión.

El Cerebro y la Espiritualidad: Una Conexión Profunda

 Según  la Neuro Científica Nazareth Castellanos explica que el cerebro no solo responde a los cambios externos, sino también a las experiencias internas, como las relacionadas con la espiritualidad. Estudios recientes muestran que actividades espirituales como la meditación, la oración o la contemplación tienen un impacto directo en áreas clave del cerebro:

  1. Corteza prefrontal: Relacionada con el pensamiento racional y la regulación emocional. La espiritualidad puede fortalecer esta área, promoviendo una mayor estabilidad emocional.
  2. Sistema límbico: Incluye estructuras como la amígdala, que regula las emociones. Las prácticas espirituales pueden reducir la hiperactividad de esta región, asociada con la ansiedad y la depresión.
  3. Eje HPA (hipotálamo-pituitaria-adrenal): Responsable de la respuesta al estrés. La meditación y la oración ayudan a regular este sistema, disminuyendo los niveles de cortisol (hormona del estrés).
Cuáles son las áreas especializadas en el lenguaje dentro del cerebro

El Silencio Neuronal: Camino al Bienestar

Nazareth Castellanos describe cómo durante la meditación se genera un «silencio neuronal», un estado en el que la actividad en el cerebro se organiza y calma. Este proceso activa zonas que generan sensaciones de bienestar y felicidad. En este estado, el cerebro no está sobrecargado, permitiendo que las emociones se regulen de manera natural y promoviendo un equilibrio interior.

Neuroplasticidad: El Poder del Cambio Cerebral

Uno de los conceptos más destacados en la neurociencia moderna es la neuroplasticidad: la capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse. Nazareth Castellanos subraya que las prácticas espirituales, al ser repetitivas y significativas, fomentan cambios estructurales y funcionales en el cerebro. Por ejemplo:

  • Meditación consciente: Incrementa la densidad de materia gris en regiones relacionadas con la atención y la autorregulación emocional.
  • Gratitud y reflexión espiritual: Fortalecen conexiones neuronales en circuitos asociados con el bienestar y la resiliencia.

Estas transformaciones permiten que las personas enfrenten la depresión con mayor fortaleza y reducen la probabilidad de recaídas.

Una mujer meditando en la playa al atardecer. | Imagen ...

Turbamiento Neuronal y Sufrimiento

Cuando el cerebro no está en un estado meditativo, su actividad neuronal puede volverse caótica debido a la cantidad de información que recibe del corazón y del exterior. Este estado de hiperactividad genera turbamiento, excitación y, como resultado, sufrimiento. La incapacidad del cerebro para procesar esta información de manera equilibrada contribuye al aumento del estrés y la ansiedad, debilitando el bienestar emocional.

Beneficios Prácticos de la Espiritualidad

La integración de la espiritualidad en el manejo de la depresión ofrece numerosos beneficios:

  1. Reducción del estrés: La meditación y la oración disminuyen la actividad del sistema nervioso simpático, promoviendo un estado de calma.
  2. Fortalecimiento de la conexión social: La espiritualidad fomenta el sentido de pertenencia y apoyo mutuo, elementos clave para superar la depresión.
  3. Mejora en la perspectiva de vida: Las prácticas espirituales ayudan a las personas a encontrar significado y propósito, lo que contribuye al bienestar general.
Hallan una fórmula para encender y apagar circuitos cerebrales sin cirugía  - INVDES

Conclusión

La espiritualidad, respaldada por la neurociencia moderna, se presenta como una herramienta poderosa para complementar los tratamientos tradicionales de la depresión. Al fomentar cambios positivos en el cerebro y promover el bienestar integral, ofrece a las personas una vía para reconectar consigo mismas y superar los desafíos emocionales. Si estás enfrentando depresión o conoces a alguien que lo esté, considera explorar la espiritualidad como parte de un enfoque terapéutico integral.

Referencias:

  • Castellanos, N. (Varios tutoriales sobre neurociencia y espiritualidad).
  • Estudios recientes sobre meditación y depresión en neurociencia cognitiva.

¿Y qué pasará ahora? – Incertidumbre.

Si algo nos enseñó la pandemia COVID-19 del año 2020, es que las cosas pueden cambiar rápidamente y en ocasiones, solo hay que adaptarnos a nuestra realidad.

La sensación de control normalmente nos trae paz y comodidad, ya que sentimos que podemos manejar las situaciones que se nos presentan y el punto de inflexión siempre estará en nuestras manos.

Preguntarnos por el futuro, sin embargo, tiende a traer poco o nada de control consigo, ya que las situaciones de la vida son cambiantes y están influenciadas por muchos factores que escapan de nuestras manos.

Los miedos que vienen con la incertidumbre están relacionados a la preocupación por lo que traerá o NO traerá el futuro y el hecho de no saber todo lo que podría resultar de una simple decisión.

¿Esto es ansiedad?

Esta preocupación por el futuro es llamada ansiedad anticipatoria, este tipo de ansiedad suele venir cargada de pensamientos negativos, escenarios catastróficos, y situaciones que pueden salir mal.

Los pensamientos que tenemos relacionados a esto suelen pasar al tratar de ver escenarios más positivoS, entendiendo que no tenemos control sobre todos los factores que pueden influir en el desenlace de nuestra historia y así disfrutar de una forma más consciente de nuestro presente.

Por otro lado, cuando estos pensamientos se alojan en nuestra mente por mucho tiempo podemos desarrollar distorsiones cognitivas que pueden desarrollar depresión, ataques de pánico, pesimismo, entre otros.

Los engaños de la mente

Algunas de las distorsiones cognitivas relacionadas con la ansiedad anticipatoria son las siguientes:

Filtraje: Se trata acerca de una “visión de túnel” que nos encasilla en una sola percepción sobre alguna situación por la que estemos pasando.

“No hay otra salida”

Sobregeneralización: Se refiere a sacar una conclusión de un solo hecho en particular.

“Todas las personas son poco confiables”

Visión catastrófica: Consiste en adelantar acontecimientos de un modo desastroso, sin una prueba concreta de que pasara lo peor.

“Siento que no estoy desempeñándome como deberia, seguro me despedirán”

Los debería: Relacionado a mantener reglas rígidas inamovibles de como tienen que suceder las cosas o comportarse las personas.

“ Deberías ser detallista conmigo todos los días”

Falacia de cambio: Consiste en creer que el bienestar de uno mismo depende de manera exclusiva de los actos de los demás.

“Solo me sentiré útil cuando mi jefe me de su aprobación”

Falacia de control: Tiene que ver con la forma extrema en que nos vemos en relación al grado de control que tenemos sobre los acontecimientos de nuestra vida.

“ Yo puedo controlar cada aspecto de mi vida” / “ No tengo control sobre ninguna situación de mi vida”

La ansiedad anticipatoria tiende a presentarse cuando se presentan situaciones que amenazan nuestros planes y nuestra conciencia se vuelca al futuro tratando de dar siguiente paso para no volver a caer, se activa nuestro sistema de alerta y tratamos de que nuestro plan continúe su curso, sin embargo a veces los planes deben cambiar, lo que lejos de calmar nuestra ansiedad, la incrementa.

¿Qué puedo hacer para manejar la ansiedad anticipatoria?

La regulación emocional es vital para poder manejar situaciones que salen de nuestro control, ya que al no controlar nuestras emociones, estas se desbordan y no nos dejan pensar con claridad.

Para ello hay que conocernos, entender cómo nos sentimos y porque nos sentimos de esa manera, cuáles son las emociones que nos atan y no nos dejan continuar, identificarlas, entenderlas y aceptarlas.

La meditación, respiración y análisis objetivo son herramientas que ayudan a que estemos más conscientes de lo que está dentro de nuestras posibilidades y que podemos hacer respecto a los aspectos que no lo están.

También, centrarnos más en lo que tenemos y no tanto en lo que no, ayuda a que disfrutemos nuestro presente, desarrollando pensamientos más positivos que nos lleven a superar los obstáculos que puedan presentarse.

No hay que olvidar que el autoconocimiento nos ayuda a tomar decisiones con mayor facilidad y seguridad, asi como, reconocer nuestros puntos fuertes y los que podemos mejorar.

En este 2025, trabaja en ti mismo, conócete, agradece lo que tienes en este momento y persigue tus metas, pero no olvides que si el plan debe cambiar no significa que hayas fracasado solo significa que tal vez el camino tiene algunos desvíos para llegar a donde quieres llegar.

¿La navidad es azul?

Las fiestas decembrinas no se hacen esperar. Todos ansiamos que sean las doce para abrazar a nuestra pareja, familia o amigos. Navidad y Año Nuevo significan unión y compartir, es la fecha favorita de muchos y muchas, pero ¿es cierto que diciembre es uno de los meses con mayor número de suicidios?

“Todo pasó una Navidad diez años atrás. Desde entonces dejamos de festejar la que era nuestra festividad familiar favorita. Solo tenía 14 años cuando todo esto pasó, y todavía puedo recordar cómo olía hasta el aire. Mi papá tomó la decisión de terminar con su dolor un 25 de diciembre. Al día de hoy no lo comprendo. Dejó una herida profunda en nuestra familia, y a mí con una duda para siempre: ¿Cómo fue que lo hizo justo cuando toda la vida se estaba acomodando para nosotros? Él tomó esa elección que a veces quisiera tomar yo, pero conozco el después del suicidio, y no quiero dejar una herida mucho más pesada en mi familia. Los amo mucho, aunque mi dolor, hay días, me come por dentro” Hablemos de suicidio ONG (2013)

Sentimiento de melancolía en fiestas

Según la Revista Medicina y Salud Pública (2022) menciona que durante la época festiva se puede experimentar melancolía y tristeza que puede conducirnos a la depresión navideña. Para The Conversation Journal (2021) hay una creencia constante de “todo el mundo la está pasando bien y feliz” y hay un deseo por ello. Sin embargo, no se trataría de una depresión crónica más bien de una depresión estacional.

The Green Side of Pink (2024) explica el término “Christmas Blue” en respuesta a lo antes mencionado y lo describe como un sentimiento distorsionado frente a las fiestas decembrinas.

La Navidad Azul

El “Christmas Blue” puede deberse a un factor climático en ciudades con días frígidos y nublados impidiendo la segregación de melatonina e incluso de la serotonina hormonas importantes para la regulación del estado de ánimo, sueño y vigilia según explica el Blog de Salud Digital BLUA. (2024)

Por otro lado, se desencadena el estrés financiero llegando a afectar en la toma de decisiones, al verse obligados a comprar regalos, agasajos, entre otros. Es importante mencionar el bombardeo de la publicidad por televisión y redes sociales, ya que se crea una imagen distorsionada de las fiestas decembrinas.

“Cuando era niña, la mujer que me cuidaba mientras mi madre no estaba lloraba mucho en estas fechas porque estaba lejos de su familia y se sentía muy sola. Se abrumaba al verme a mí y a mis padres. Lo cual me apenaba mucho y aunque intentaba consolarla… siempre se hacía la fuerte” -Anónimo

Sentimiento de soledad en épocas festivas

La soledad en estas fechas debido a diversos factores puede desencadenar una sensación de melancolía que puede generar un cuestionamiento respecto a nuestra existencia. Es importante estar en el presente y cuidar los estímulos que pueden hacer de nosotros una navidad azul.

La navidad es una época de compartir con las personas que queremos permitámonos disfrutar de la compañía de otros. Y si nos sentimos abrumados por la llegada de las fiestas, permitámonos sentirnos vulnerables, aunque estas fechas sean significado de total felicidad.

Un abrazo y felices fiestas, estimados lectores ¡Nos vemos el 2025!

Referencias

Allegra, A. (2024, 26 noviembre). Suicidio en Navidad. Thegreensideofpink. https://www.thegreensideofpink.com/sociedad/2024/suicidio-en-navidad/?lang=es

Beneficios del sol y su impacto en la salud | Bupa Latinoamérica. (s. f.). https://www.bupasalud.com/salud/beneficios-del-sol#:~:text=De%20hecho%2C%20un%20estudio%20publicado,relacionados%20con%20la%20salud%20mental.

benwano. (2020, 25 diciembre). Elvis Christmas album full vinyl album 1970 – album vinyl complet – benwano [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=xN5FEFZSYwY

RevistaMSP. (2022, 22 diciembre). #NavidadMSP | Autocuidado, salud mental y prevención del suicidio en navidad [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=lv3yuJEfCIg

Soto, E. S. (s. f.). Depresión navideña, ¿mito o realidad? The Conversation. https://theconversation.com/depresion-navidena-mito-o-realidad-173006

Estoy cambiando en Navidad

Hace algunos días, mientras iniciaba diciembre, me puse a escuchar unos villancicos en YouTube mientras realizaba un quehacer. Yo estaba muy tranquila y relativamente contenta. De pronto, me dieron muchísimas ganas de llorar. Era como si estas lágrimas salieran, pero con mucha tranquilidad. De verdad, se sentía muy bien llorar. Quizá de pronto te das cuenta de que la Navidad cambia de sentido para ti.

Y aunque me arriesgo a abrirme un poquito en este escrito, quiero contarles que particularmente no tengo agradables recuerdos de algunas navidades de la infancia. A mis 17 años decidí cambiar mi historia y pasar Navidad con mis abuelitos. Desde entonces, no conozco otro lugar seguro en estas fechas. A lo que voy es que está bien si de pronto no te sientes tan festivo en estas fechas, ya sea por ansiedad social, por el materialismo, por recuerdos dolorosos o por lo que fuera. Siempre puedes hacer una historia con la Navidad, cambiarla a lo que tú necesites y donde te sientas más seguro (a).

Huracán de emociones en diciembre y Navidad

A medida que vamos creciendo, la Navidad deja de ser solo una fiesta de luces, villancicos y regalos. Para muchos, y me incluyo, estas fechas se vuelven una especie de espejo emocional, reflejando no solo la alegría, sino también los sentimientos más profundos que solemos tener guardados durante todo el año. La Navidad, que alguna vez fue pura emoción y regalos, se va transformando en una ocasión de reflexión, nostalgia y, a veces, melancolía.

Estamos creciendo, nuestros sentimientos hacia la Navidad cambian. De niños, estas festividades se viven con entusiasmo y una gran expectativa, pero a medida que vamos ganando años y experiencias, nuestras emociones se vuelven mucho más complejas. La nostalgia se convierte en una de las emociones más comunes, puede que a lo mejor,   queramos revivir aquellos momentos de nuestra infancia, o tal vez deseamos compartir estos momentos con quienes ya no están. Por eso, no es raro que, mientras nos preparamos para estas fiestas, sintamos una mezcla de alegría y tristeza.

Todo lo que somos y fuimos

Y luego, está la reflexión inevitable que llega al final de cada año. En diciembre, mientras el ambiente se llena de luces y celebraciones, muchos no podemos evitar mirar atrás y hacer un análisis del año que está por terminar. Puede ser un momento hermoso lleno de gratitud y aprendizaje, pero también puede ser frustrante. ¿Realmente logré todo lo que me propuse al inicio del año? ¿Cumplí mis metas? ¿He avanzado lo suficiente? Este tipo de cuestionamientos puede ser demasiado fuerte en estas épocas, sobre todo cuando vemos demasiados anuncios de «nuevos comienzos» y las expectativas de un inicio perfecto en enero.

Realmente es sencillo caer en la trampa de pensar que no hemos alcanzado lo que queríamos y sentir que el tiempo se ha escapado de nuestras manos, los pensamientos nos pueden jugar una muy mala pasada. Pero es importante recordar que todo esto forma parte de un proceso personal, y que las comparaciones con otros, o con lo que creíamos que debíamos lograr, solo nos generan más ansiedad. Como un gran amigo me dijo, si comparas defecto con virtud obviamente estás en desventaja, pero ¿y si comparas virtud con virtud? a lo que agrego, ¿y si comparas tu versión actual con la de hace algunos años?

Aquí es donde la compasión es muy importante. Es necesario abrazarse en este momento, ser amable contigo mismo (a), darse permiso para sentir que no todo salió como esperábamos. Abrazar nuestros avances, por pequeños que sean, es una forma de validar todo lo que has vivido y el esfuerzo que hiciste durante el año. Has continuado dando lo mejor de ti, y eso es suficiente. No se trata de llegar a una meta específica, sino de seguir avanzando. Cada paso, cada lección aprendida, cada esfuerzo cuenta muchísimo.

La nostalgia me abraza

La palabra “nostalgia” proviene del griego (nostos = regreso) y (algos = dolor). La nostalgia es, en muchos casos, una de las emociones más fuertes que surgen con la llegada de la Navidad. Este sentimiento puede tener algo muy dulce, pero también puede traer consigo una sensación extraña de pérdida o de recuerdos dolorosos. De pronto un deseo de recuperar un momento del pasado, de los seres queridos, de un hogar que ya no existe de la misma manera, etc. Pero lo bonito de la nostalgia es que nos conecta con nosotros mismos, con nuestras raíces, con los momentos que nos marcaron y nos hicieron ser quienes somos actualmente.

¿Y qué pasa si no te sientes festivo?

Es importante recordar que no hay una forma “correcta” de sentir la Navidad. Algunas personas pueden vivir estas fechas con ansiedad social, con una sensación de soledad,  simplemente sin ganas de participar, o como un día más del calendario. Y está bien. Si en este momento las celebraciones no resuenan contigo como lo hacían antes, no te sientas obligado (a) a poner “la carita feliz de festividad” que esperan. Cada quien tiene su propia historia y su propio proceso.

La Navidad, al igual que cualquier otra festividad, puede ser lo que tú decidas que sea. Si sientes que el enfoque tradicional no te aporta paz, puedes crear tu propia versión de las fiestas. Cambiar tu historia navideña no significa rechazar la tradición, sino adaptarla a lo que más necesitas: un espacio seguro, lleno de paz, que te permita ser tú mismo (a).

Pequeños recursos para vivir la Navidad de manera más tranquila

Si sientes que las festividades te generan incomodidad, ansiedad o melancolía, aquí van algunos pequeños recursos que pueden ayudarte a sobrellevarlas:

  1. Acepta tus emociones: Reconocer que las emociones que sientes son válidas, ya sean de alegría, tristeza o nostalgia. No tienes que obligarte a sentirte de una determinada manera.
  2. Creación de nuevas tradiciones: Si las viejas costumbres ya no van contigo, tal vez es hora de inventar nuevas. Piensa en actividades que te den paz: ver películas tranquilas, leer un buen libro, cocinar algo delicioso para ti mismo(a) e incluso pasar tiempo en la naturaleza.
  3. Establece límites: No tienes que estar en todas las fiestas. Si prefieres quedarte en casa o hacer algo diferente, está muy bien.
  4. Momentitos de gratitud: Aprovecha la Navidad para pensar en lo que realmente te llena de gratitud. Reflexiona sobre los logros y las experiencias que te han hecho crecer este año, sin importar cuán grandes o pequeños sean.

Finalmente, lo más importante es que la Navidad sea un espacio para el descanso, para la reflexión, para la conexión contigo mismo (a) y con tus seres queridos y por supuesto para alimentarte bien. No importa cómo decidas celebrarla, lo esencial es que sea una fecha que aporte algo valioso a tu vida.

Desenrolla tu esterilla y relaja tu mente: una práctica que transforma tu bienestar

       

“La salud es todo un mundo. No sólo abarca al cuerpo, sino también a la mente y al espíritu… y no sólo abarca al dolor o al placer actual, sino también todo el ser y la perspectiva del hombre”

James H. West

A inicios de este año, decidí probar algo nuevo: asistir a mi primera clase de yoga. Estaba buscando un espacio tranquilo donde pudiera calmar mi mente y aprender algo diferente, aunque admito que me sentía un poco nerviosa. Nunca había practicado yoga y, siendo honesta, tampoco me considero muy buena en deportes. Sin embargo, desde el primer momento, la experiencia fue increíblemente acogedora. La instructora, con su paciencia y claridad, hizo que me sintiera cómoda, y el ambiente relajante, en una clase pequeña de siete personas llenas de buena energía, terminó por conquistarme. Descubrí que el yoga era justo lo que necesitaba: una práctica que no solo me ayudaba a relajarme, sino también a cuidar mi cuerpo y manejar mejor el estrés diario.

Si, así como yo, estás en busca de una actividad que te permita no solo mantener tu cuerpo saludable sino también mantener en calma tu mente, el yoga podría ser una buena opción para ti también.

Yoga: calma en medio del caos

El yoga es una práctica que combina movimientos físicos, respiración consciente y meditación, convirtiéndose en una herramienta poderosa para manejar el estrés y calmar la mente. Durante una clase, el ambiente controlado —con música suave, iluminación tenue y una guía clara por parte del instructor— crea un espacio seguro donde es más fácil desconectarse de las preocupaciones diarias. La atención plena que se desarrolla a través de las posturas y la respiración no solo ayuda a reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, sino que también promueve una sensación de equilibrio emocional. Este enfoque integral permite liberar tensiones físicas y mentales, ofreciendo un respiro en medio del caos cotidiano.

Una práctica poderosa

Los beneficios del yoga van más allá de la relajación; esta práctica fortalece el cuerpo, mejora la flexibilidad, favorece la postura y estimula la circulación. A nivel emocional, fomenta la conexión con uno mismo, ayuda a liberar emociones reprimidas y mejora la calidad del sueño. Además, su versatilidad es una de sus mayores virtudes: el yoga no requiere grandes instalaciones ni equipos costosos, por lo que puede practicarse en casa, en un parque al aire libre, solo o acompañado de amigos. Esto lo convierte en una actividad accesible y adaptable a cualquier estilo de vida, permitiéndonos integrarlo de manera fácil en nuestra rutina para disfrutar de sus múltiples beneficios. A continuación, en el enlace podrás encontrar un video de una clase modelo de yoga, que solo te tomará 25 minutos, ¡te ayudará a relajarte si lo necesitas!

Aunque muchas veces asociamos el yoga con adultos en busca de relajación, esta práctica también ofrece beneficios significativos para niños y adolescentes. Estudios recientes han demostrado que integrar el yoga y el mindfulness en sus rutinas puede ayudar a reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y fomentar habilidades de autorregulación emocional. En un mundo donde los jóvenes enfrentan presiones escolares, sociales y tecnológicas, el yoga se presenta como una herramienta accesible para cultivar resiliencia y promover su bienestar emocional desde edades tempranas.

Además, el entorno escolar se ha convertido en un espacio ideal para implementar estas prácticas, ya que no solo contribuyen a un mejor manejo de la ansiedad, sino que también potencian la empatía, el autocontrol y la calidad de las relaciones interpersonales. Estas habilidades son fundamentales para su desarrollo integral, ayudándolos a enfrentar desafíos cotidianos con mayor calma y confianza. La incorporación de sesiones de yoga en grupo, ya sea en casa o en el colegio, puede ser una forma divertida y efectiva de que los niños y adolescentes aprendan a cuidar tanto su mente como su cuerpo.

Palabras finales…

Para concluir, a lo largo de este artículo hemos podido ver que el yoga, es una práctica accesible y transformadora que puede adaptarse a cualquier estilo de vida y edad. Ya sea que busques relajarte, mejorar tu bienestar físico o fortalecer tu equilibrio emocional, el yoga ofrece innumerables beneficios para la mente y el cuerpo. Si nunca lo has intentado, este es el momento perfecto para empezar. No necesitas ser experto ni tener una gran flexibilidad, solo un espacio cómodo y la disposición de conectar contigo mismo. Puedes probar una clase en un estudio, explorar un video en casa o incluso disfrutarlo al aire libre en un parque. Anímate a dar ese primer paso y descubre cómo el yoga puede convertirse en una herramienta adicional para tu salud y bienestar. ¡Tu cuerpo y mente te lo agradecerán!

Referencias:

Kerekes, N., Söderström, A., Holmberg, C., & Ahlström, B. H. (2024). Yoga for Children and Adolescents: A Decade-Long Integrative Review on Feasibility and Efficacy in School-Based and Psychiatric Care Interventions. Journal of Psychiatric Research. https://doi.org/10.1016/j.jpsychires.2024.11.016

“Mañana lo hago”: El Costo Emocional de Posponer

Desde hace varios días o, mejor dicho, desde hace más de un mes, había estado posponiendo escribir esta entrada de blog. Aunque siempre he considerado este espacio como algo terapéutico, lo dejé de lado, optando por actividades que me resultaban más cómodas. Fue precisamente esta decisión la que me inspiró a abordar el tema de hoy.

Estoy segura de que muchos hemos postergado tareas importantes, ya sean académicas o laborales, (hasta incluso personales) especialmente aquellas que nos generan estrés o incomodidad. Sin embargo, posponer estas tareas no nos libra de ese malestar; al contrario, lo agrava cuando finalmente no nos queda de otra que enfrentarnos a la actividad pendiente. Este fenómeno tiene un nombre bastante conocido: procrastinación.

¿Qué es la procrastinación?

La palabra procrastinación proviene del latín pro, que significa “después”, y crastinus, que se traduce como “mañana”. Solomon y Rothblum (1984) definieron la procrastinación como el retraso voluntario de tareas hasta el límite del plazo establecido. Por lo general, estas tareas no son particularmente gratificantes, y aplazarlas suele acarrear consecuencias negativas, como el aumento del estrés y la ansiedad.

Más recientemente, Zhang y Ma (2024) encontraron que la procrastinación está vinculada a la preferencia por recompensas inmediatas sobre las futuras. Es decir, preferimos actividades que nos brinden placer o alivio inmediato, como ver un episodio de nuestra serie favorita, en lugar de enfrentarnos a una tarea compleja. Esta recompensa instantánea nos da una sensación momentánea de bienestar, pero la tarea pendiente sigue ahí, acumulando frustración.

Procrastinación, autoestima y emociones

Ghasempour et al. (2024) señalan que la procrastinación puede incluso afectar nuestra autoestima. Cuando postergamos, no solo evitamos una tarea, sino que también reforzamos la idea de que no somos capaces de enfrentarla, lo que impacta nuestra percepción de valía personal. Además, Tong et al. (2024) indican que la regulación emocional desempeña un papel crucial en la procrastinación. Aprender a manejar nuestras emociones nos ayuda a reinterpretar las tareas desde una perspectiva más positiva, reduciendo su impacto emocional negativo. De esta forma, la procrastinación ocurre cuando percibimos que la aversión a la tarea es mayor que la utilidad del resultado. Sin embargo, al revaluar cognitivamente la situación, podemos disminuir esta aversión o incrementar la percepción del beneficio, facilitando la acción.

Miedo al fracaso: el motor oculto

Aunque se ha estudiado mucho sobre la procrastinación en contextos académicos y laborales, pocas veces se aborda cómo posponemos nuestras propias metas personales por miedo al fracaso. Enfrentarse al fracaso es doloroso, y a menudo preferimos evitar ese malestar quedándonos en nuestra zona de confort. Sin embargo, esta aparente “seguridad” es en realidad una forma de fracaso garantizado, pues nunca sabremos si hubiéramos logrado aquello que deseábamos. Danne et al. (2024) estudiaron cómo el miedo al fracaso influye en la procrastinación, encontrando que esta tendencia disminuye con la edad. Los adultos jóvenes somos los más propensos a procrastinar debido a este miedo, mientras que, con los años, es probable que la conciencia de la finitud de la vida nos lleva a priorizar lo que realmente importa.

Memento Mori: Vivir con Propósito

Esto me lleva a reflexionar sobre la importancia de recordar que la vida es finita. El concepto de memento mori —“recuerda que vas a morir”— nos invita a valorar cada día y a vivir con propósito. No se trata solo de sobrevivir, sino de encontrar un sentido único para nuestra vida, uno que no esté dictado por expectativas sociales, sino por nuestras propias aspiraciones y valores. Memento mori no se trata solo de recordar que algún día pereceremos, si no de tener presente que ¡Estamos vivos! Memento Vivere, y que merecemos vivir la vida que queremos.

El optimismo como antídoto

Kashiwakura y Hiraki (2024) proponen que el optimismo respecto al futuro reduce significativamente la procrastinación. Cuando visualizamos un futuro que nos motiva, es más fácil evitar distracciones y enfocarnos en acciones que nos acerquen a nuestras metas. Tener claridad sobre nuestro propósito nos proporciona un norte hacia el cual dirigir nuestras acciones.

Reflexión final

Sin embargo, es importante reconocer que no todos procrastinamos por las mismas razones. Las creencias, experiencias y contextos individuales juegan un papel crucial en este comportamiento. Si te encuentras atrapado en un ciclo de procrastinación, incluso después de probar estrategias comunes como fijar plazos o usar guías de productividad, tal vez sea el momento de explorar estas dificultades a través de la psicoterapia. Enfoques como la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) o la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) han demostrado ser efectivos para abordar la procrastinación.

No se trata de ser “flojo” ni de una simple falta de disciplina. A menudo, procrastinamos por miedo o por creencias limitantes que nos impiden avanzar. Explorar estas barreras y trabajar en nuestras emociones, pensamientos y valores nos permitirá vivir la vida que realmente queremos y merecemos.

Referencias:

Danne, V., Gers, B., & Altgassen, M. (2024). Is the Association of Procrastination and Age Mediated by Fear of Failure?. Journal of Rational-Emotive & Cognitive-Behavior Therapy, 42. 433 – 446. https://doi.org/10.1007/s10942-023-00527-w

Ghasempour, S., Babaei, A., Nouri, S., Basirinezhad, M., & Abbasi, A. (2024). Relationship between academic procrastination, self-esteem, and moral intelligence among medical sciences students: a cross-sectional study. BMC Psychology, 12(225). https://doi.org/10.1186/s40359-024-01731-8

Kashiwakura, S. & Hiraki, K. (2024). Future optimism group based on the chronological stress view is less likely to be severe procrastinators. Scientific Reports, 14, 11338. https://doi.org/10.1038/s41598-024-61277-y

Solomon, L. & Rothblum, E. (1984). Academic procrastination: Frequency and cognitive-behavioral correlates. Journal of Counseling Psychology31(4), 503 – 509. https://doi.org/10.1037/0022-0167.31.4.503 

Tong, T.,Bai,Y., & Feng, T. (2024). The cognitive mechanism of reducing procrastination by emotion regulation: The mediation role of task aversiveness. Acta Psychologica Sinica, 56(4), 458 – 468. https://doi.org/10.3724/SP.J.1041.2024.00458

Zhang, P. & Ma, W. (2024). Temporal discounting predicts procrastination in the real world. Scientific reports, 14, 14642. https://doi.org/10.1038/s41598-024-65110-4

NECESITO de ti: DEPENDENCIA EMOCIONAL

“ El instinto de los hombres no se basa en el amor en la sociedad, sino en el miedo a la soledad” – Arthur Schopenhauer.

Es curioso como los seres humanos tendemos a buscar el afecto y contacto con otras personas, es una necesidad emocional, psicológica, física y afectiva que suele guiar nuestro actuar en especial en etapas tempranas de la vida.

Según la Real Academia Española, el amor es definido como el sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser. Sin embargo, no todos amamos de la misma manera, los constructos relacionados al amor cambian de acuerdo a nuestras propias experiencias, carácter, autoestima, personalidad.etc.

El apego es un vínculo que creamos desde muy pequeños, normalmente desarrollado por la forma en la que conectamos con nuestro principal cuidador, esto tiende a definir nuestras necesidades dentro de nuestras relaciones y la forma en la que interactuamos dentro de estas.

Actualmente, el contacto continuo con otras personas es básico para la satisfacción emocional, pero un factor importante como las redes sociales, han influenciado de forma exponencial la necesidad de “ ser vistos”  y de recibir respuestas inmediatas a nuestras acciones.

En un mundo donde la autoestima depende de corazones virtuales enviados por personas que conocemos poco o nada, ejecutando interacciones banales que aparentan interés y reconocimiento; sin lugar a dudas, las relaciones han cambiado su dinámica.

En el 2018 el instituto de Andaluz de sexología y psicología se refirió a la dependencia emocional como la esclavitud del siglo XXI. En el 2022 la revista San Gregorio de la Universidadd Nacional de Huancavelica publicó un artículo sobre la dependencia emocional en estudiantes universitarios en aislamiento social obligatorio debido al Covid – 19, teniendo como conclusión que una de cada tres mujeres y uno de cada dos hombres se encuentran en el nivel moderado o servero de dependencia emocional hacia la pareja.

La dependencia emocional hace referencia a un apego patológico, un estado de subordinación extrema hacia otra persona casi siempre debido a la necesidad de mantener el vínculo emocional y el afecto de esta.

Normalmente relacionada a una autoestima baja, la persona con dependencia emocional abandona su propio YO para poder “ encajar” en un papel que piensan debe cumplir dentro de una relación disfuncional en la que las decisiones son tomadas en su mayoría por la otra persona.

También se presenta un miedo exagerado a la separación, culpabilidad, ansiedad, miedo a la soledad, control de la pareja, celos y ruptura de relaciones interpersonales con amigos o familia.

La teoría define 3 tipos de dependencia emocional:

Dependiente afectivo. Asume el rol de demandante y necesitado, requiere atención, afecto y valoración.

Dependiente instrumental. Asume el rol necesitado, y demanda protección, orientación y cuidados.

Codependiente. Su rol es el de dador, salvador y ayudado de la otra persona. Provoca o acrecienta la dependencia del otro para asegurar su permanencia y convertirse en una persona imprescindible.

Claves para una relación sana

Es importante recordar que dentro de una relación sana la comunicación es abierta, viene en dos sentidos, se escucha y se es escuchado, sin miedo a juicios.

Hay mucho respeto y  lealtad mutuos que crean un lazo de confianza y seguridad dentro del vínculo; además, es vital el tiempo de calidad y el entendimiento de lo que la otra persona necesita para sentirse valorada ( lenguajes del amor ), aceptar que habrá diferencias, tener tiempo para uno mismo y cultivar las relaciones con la familia y amigos.

En la película “ las ventajas de ser invisible” el personaje del profesor Bill Anderson, dijo: “ aceptamos el amor que creemos merecer”, quererse a uno mismo es la base en la que cementaremos todas las relaciones y vínculos que crearemos a lo largo de nuestras vidas.

No hay que olvidar que la base para generar relaciones saludables, son el autoconocimiento y la autoestima, aceptar lo que somos y ser conscientes de lo que podemos mejorar, respetar nuestros límites y estar abiertos a respetar los límites de los demás.

Referencias

Real Academia Española. (2014). Diccionario de la lengua española (23a ed.).

Castelló, J. (2012). La superación de la dependencia emocional: Cómo impedir que el amor se convierta en un suplicio. Ediciones Corona Borealis.

Castro, S. (6 de febrero de 2024). Dependencia emocional no es amor. Instituto Europeo de Psicología Positiva.

Guillen, A ( 2024). Que es la dependencia emocional. Blog: PSICOPARTNER

Oré. J ( 2022). Dependencia emocional en estudiantes universitarios en aislamiento social obligatorio por Covid-19.Revista San Gregorio. Recuperado de:. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/8839103.pdf

ReiDoCrea. Revista electrónica de investigación Docencia Creativa. Volumen 2. Páginas 143-148.

«Disociación, el escape que necesitamos»

Imagina esto: te encuentras en medio de una discusión familiar, un clásico, y sin darte cuenta, de repente te encuentras mirando al vacío como si estuvieras paralizado(a). No es que no te importe lo que está pasando, es solo que, de alguna manera, tu mente decide tomar un pequeño descanso…mental, por supuesto. Esto me pasó hace poco. Mis hermanos estaban discutiendo como si no hubiera un mañana y, sin querer, mi cerebro hizo «click» y me desconecté. Mi cuerpo seguía allí, pero mi mente se fue a dar una vuelta, quien sabe a donde. ¿Te suena familiar?

¡No todo es tan malo como parece!

La disociación, es un mecanismo tan humano que nos permite «escapar» de una situación emocionalmente abrumadora, no es algo que deba ser visto necesariamente como algo negativo. En muchos casos, es una respuesta adaptativa, algo que nuestro cerebro hace para protegernos, para sobrellevar momentos de alta tensión emocional.

Pero, claro, en exceso no es tan bueno. Cuando se vuelve habitual o excesiva, puede interferir con nuestra capacidad para conectar con la realidad y las personas que nos rodean, por ejemplo, a veces me pasa que cuando leo un libro, tengo que volver a leer la misma oración varias veces, es como si mis ojos estuvieran en el papel, pero mi mente estuviera en otro lado o a veces, me doy cuenta de que estoy haciendo algo en piloto automático, como cuando camino sin darme cuenta de a dónde voy, o de repente llegó a un lugar sin recordar cómo llegué allí. ¿También te pasa?

La disociación, como ves, puede ir desde una simple desconexión momentánea hasta episodios más largos, pero, en su forma más momentánea, es una forma de protegernos cuando las cosas se vuelven emocionalmente complejas, cuando estamos sobreestimulados, o cuando pasamos por mucho estrés.

¿Por qué a veces no es tan funcional?

La disociación puede ser útil como una estrategia rápida para lidiar con el estrés, pero cuando se convierte en un mecanismo de defensa habitual, puede dejar de ser funcional.

Si tu mente se desconecta cada vez que algo se vuelve incómodo o abrumador, es probable que evites procesar las emociones que necesitas enfrentar. A largo plazo, esto puede hacer que las emociones no resueltas se acumulen y que te desconectes cada vez más de la realidad. Además, cuando la disociación se vuelve frecuente, puede afectar tus relaciones, ya que estar presente y conectar con los demás se vuelve más difícil.

Si «huyes» mentalmente en una conversación o durante una actividad importante, puedes perderte momentos importantes de conexión emocional con los demás. Y, aunque es comprensible que quieras evitar el conflicto o la incomodidad, a largo plazo, esto puede generar sentimientos de aislamiento o desconexión.

Es importante recalcar que en casos de trauma severo, como abuso o violencia, la disociación puede ser una respuesta de supervivencia y es un tema mucho más complejo del que se redacta en este artículo.

En estos casos la mente se «desconecta» para protegerse del dolor insoportable de la experiencia. Este tipo de disociación, aunque adaptativa en ese momento, puede volverse crónica y dificultar el proceso de sanación. En situaciones de estrés postraumático (TEPT), por ejemplo, la disociación puede ser un síntoma persistente, ya que la mente busca escapar de las emociones y recuerdos traumáticos que no han sido procesados.

¿Cómo lidiar con la disociación?

Hay técnicas muy útiles para traer de vuelta nuestra atención al presente y hacer que nuestro cerebro se conecte nuevamente al «aquí y ahora».

  1. Respiración profunda: Cuando me siento «fuera de mí misma», una de las mejores maneras de regresar al presente es parar un momento y tomar una respiración profunda. Inhala por la nariz, llena tu abdomen de aire (no solo el pecho) y exhala lentamente por la boca. Hazlo varias veces. Esto ayuda a calmar el sistema nervioso y a traer tu foco de atención al aquí y al ahora.
  2. Grounding (o enraizamiento): Esta es una técnica sencilla y poderosa. Se trata de usar nuestros sentidos para estar en el presente, por ejemplo, si sientes que te estás desconectando, puedes tocar un objeto con textura (como una taza, una bola antiestrés o algo que esté cerca), sentir su temperatura o peso. Incluso puedes detenerte a notar cosas en tu entorno: «¿Qué veo? ¿Qué escucho? ¿Qué huelo?» Esto te conecta con el mundo real y te ayuda a salir del piloto automático.
  3. Validación emocional: Hacer una pausa y reconocer en voz alta: “Ok, estoy disociando porque esta situación me está abrumando”, “aguanta, estoy disociando” es un primer paso. Validar tus emociones (incluso las que te hacen querer huir) puede ayudar a disminuir su intensidad.
  4. Movimientos físicos: A veces, simplemente mover el cuerpo ayuda a liberar tensiones. Caminar, estirarse o incluso saltar un poco en el lugar puede hacer maravillas para devolver la atención al cuerpo y salir de ese «mood automatico».
  5. Practicar mindfulness o atención plena: Hacer ejercicios pequeños de mindfulness en tu día a día, como estar 5 minutos completamente presente mientras tomas tu café, disfrutas de una caminata o te bañas, puede ayudarte a entrenar tu cerebro para estar más consciente y menos propenso a desconectarse en situaciones difíciles.

Todos tenemos nuestras formas de lidiar con lo que nos abruma. Sin embargo, aprender a manejarla y a conectar nuevamente con la realidad cuando sea necesario, es necesario  para mantener un balance emocional óptimo.

«Así que, la próxima vez que tu mente se pierda en un viaje astral, dale la bienvenida con una sonrisa y dile: “aquí estás de nuevo, disociando”. Pero también recuerda traer tu mente al “aquí y ahora”, con cariño, respeto y si es necesario, un poco de humor. “oye Ale, pellizca tu mano o toca tu nariz”. Porque, al fin y al cabo, ¿quién no se ha escapado un poco de vez en cuando?

“La vida no es un problema a ser resuelto, sino una realidad a experimentar”

 Alan Watts

¿Cómo perder tu salud mental en 10 días?

  • No he comido desde que terminamos…
  • Bien por ti. Escribe acerca de eso
  • No usaré mi vida privada para una historia
  • Lo entiendo ¿quién usará la vida privada de Michelle para una historia?
  • Yo lo haré
  • Bien
  • No, no, no. Lana con todo respeto, Lori no tiene porque meterse en mi vida privada y yo no puedo permitirlo
  • Yo lo haré
  • ¿Qué?
  • Yo intentaré hacerlo y tú serás mi inspiración
  • ¿Para?
  • Mira a Michelle. Es una gran china ¿no?
  • Una mujer extraordinaria, pero tiene un problema con sus relaciones personales y no sabe lo que esta haciendo mal, al igual que muchos lectores
  • Sigue
  • Así que estaba pensando en que podría empezar a salir con un chico y luego alejarlo usando los clásicos errores que las mujeres como Michelle cometen todo el tiempo. Llevare un diario de eso y se llamará como encontrar tu amor al revés.
  • Que no hacer…
  • Como perder a un hombre en 10 días. Sí, hazlo
How to Lose a Guy in 10 Days dir. Donald Petrie (2003)

Basándonos en la premisa de la peli How to Lose a Guy in 10 Days (2003) en este artículo abordaremos lo que NO debes hacer si quieres mantener una buena salud mental 😊

¿Cómo perder tu salud mental en 10 días?

How to Lose a Guy in 10 Days dir. Donald Petrie (2003)

  1. NO TE HAGAS CASO

Para empezar, sea lo que sea que estes sintiendo invalídalo, no identifiques que emoción estas sintiendo y si puedes distráete saliendo a fiestas de manera descontrolada combinando tragos o teniendo relaciones casuales.

El diario de Bridget Jones dir. Sharon Maguire (2001)

2. DEJA QUE LA ANSIEDAD TE GANE

Sobrepiensa, ¡sobrepiensa! para que los pensamientos te invadan y abrumen durante tu día y que se te imposibilite ser productiva. Además, hazlo notar a los demás para que ellos se vean obligados a tomar distancia de ti.

Gossip Girl dir. Eduardo Garza (2007)

3. OLVIDA ESO DE SER FUNCIONAL

Falta al trabajo o a la escuela y permítete ser despedido o suspendido.

Sex Education dir. Ben Taylor (2019)

4. AÍSLATE

Para que estar con amigos o familia si puedes estar completamente solo/a.

To the Bone dir. Marti Noxon (2017)

5. ATRACONES

Date atracones de comida, ¿Para qué alimentarnos saludablemente si podemos optar por comer muchas golosinas y frituras?

Insatiable dir. Andrew Fleming (2018)

6. DESCUÌDATE

No te bañes, ni te pongas linda

The Office Temp. 9 dir. Randall Einhorn (2005)

7. CHAO AMIGOS Y FAMILIA

No acudas a tu red de apoyo como amigos y familia, pelea con ellos

Euphoria dir. Sam Levinson (2019)

8. NO PASA NADA

Finge que todo está muy bien

Fleabag dir. Harry Bradbeer & Tim Kirkby (2016)

9. NO LE TOMES IMPORTANCIA

No practiques ejercicios de meditación para controlar tus emociones ni mucho menos acudir a terapia para conectar tu niño interior para tratar de entender de dónde surgen tus inseguridades, traumas o estilos de apego.

Pequeña grandes amigas dir. Boaz Yakin (2003)

10. SIGUE ASÍ

Repite todo lo anterior y en 10 días… ¡habrás perdido tu salud mental!

Pearl dir. Ti West (2022)

Este artículo de cierto modo confrontativo y sarcástico a diferencia de un articulo explicativo sobre lo que hay que hacer busca promover una conciencia sobre nuestras acciones en torno a nosotros mismos, conciencia que no tuvieron las protagonistas de las películas sugeridas.

Estas 10 recomendaciones harán que lo compruebes (risas).

Buen día.