Tu motivación está incompleta

La motivación debe ser de esas sensaciones que todos podemos percibir, pero pocos pueden definir. En términos generales se refiere algunos factores que impulsan a la gente a actuar de determinada manera, y como todo lo que les pasa a los humanos, la motivación inicia en el cerebro, y existe gracias a algo que se llama el “sistema (circuito) de recompensa cerebral” y está muy ligado con la dopamina.

El circuito funciona así:

  • Un estímulo externo, por lo general, es percibido por el cerebro, que lo analiza, y genera dopamina, si este estímulo le causa placer o le evita el dolor.
  • Cuando recibimos este baño de dopamina, queremos más, entonces actuamos en consecuencia para obtener más de dicho neurotransmisor, lo que refuerza la conducta que conduce a la recompensa.
  • Este sistema se activa cuando se experimenta algo placentero o gratificante, como comer un alimento delicioso o recibir un elogio.

Como podrás imaginar, este sistema se activa y se desactiva varias veces durante el día, todo depende del estímulo de turno. Pero es solo una chispa que se apaga bastante rápido. A veces, algunos estímulos que nos generen dopamina ahora, quizás no lo hagan más tarde, y algunos estímulos pueden provocar conductas perjudiciales, pues este sistema también está muy relacionado con las adicciones.

¿Entonces es buena la motivación?

Por supuesto, nadie dice que la motivación sea mala, es el primer paso de un camino más largo, la disciplina.

Durante mi etapa universitaria, muchos docentes comentaban la importancia de la motivación de los trabajadores, pero pocos te decían cómo hacerlo, qué es lo que implica una acción motivadora. A menudo, son charlas, capacitaciones o conversaciones, y es cierto, en la mayoría de casos, una charla motivacional logra que un trabajador mejore su desempeño, pero por un muy corto tiempo, y cabe mencionar que esto no solo ocurre en ámbitos laborales…

Estamos llegando a la mitad de este año, ¿cuántos de los propósitos de año nuevo ya hemos abandonado? Seguramente estabas muy motivado a empezar a ejercitarte en el gimnasio, te propusiste leer más libros, hacer dieta, o a retomar tus pasatiempos. El estímulo externo de “año nuevo” generó la suficiente dopamina para motivar, pero cinco meses más tarde, no te has inscrito al gimnasio, no has abierto ese libro desde hace dos semanas, y rompiste la dieta un día después de empezarla.

Esto se debe a que la motivación suele durar poco, muchas de las actividades saludables, las hemos asociado al dolor, y el sistema de recompensa cerebral quiere evitarte ese dolor, es por ello que la motivación, por sí sola, no funciona.

El cambio a esta situación

El proceso completo que te permitirá lograr tus propósitos de año nuevo estés motivado o no, o que hará que tus trabajadores siempre se desempeñen al mejor nivel estén motivados o no, es la disciplina.

Kenji Yokoi es un conferencista, y probablemente, te hayas topado con sus videos en TikTok o Youtube. Él explica que la disciplina tiene tres elementos: Organización, limpieza y puntualidad.

  • Organización, porque todo tiene un lugar, y esto optimiza el tiempo y el espacio.
  • Limpieza, porque se deshace de todo aquello que no es importante, lo innecesario.
  • Puntualidad, porque es el respeto del tiempo de los demás, es el respeto a la propia palabra.

Ahora bien, puede sonar raro que vayas a “disciplinar” a tus trabajadores, y es porque durante el Siglo XX, la palabra «disciplina» se usó, para algunos casos, como sinónimo de castigar. Es por eso que nos resulta extraño hablar de ella, de disciplinar a los hijos, a los trabajadores, o incluso, a uno mismo, hemos convertido la disciplina en dolor.

Pero si no quieres hablar de disciplina, puedes hablar de hábitos, de crear nuevos y buenos hábitos, y eliminar los malos, en ti, en tus hijos, o en tus trabajadores.

James Clear, autor de “Hábitos Atómicos”, establece estos cuatro pasos: Señal, anhelo, respuesta y recompensa.

La señal es hacerlo obvio, es el primer estímulo que te recordará el hábito que quieres implementar. Por ejemplo, una alarma puede darte el estímulo de recordarte que es hora de leer durante veinte minutos. Un factor más importante que la motivación puede ser el ambiente. El ambiente que te rodea puede brindarte las señales necesarias para iniciar tus hábitos: un libro al costado de tu mesa de noche, te recordará que debes leer antes de dormir; una jarra llena de agua en la mesa, te impulsará a beber más agua y menos bebidas azucaradas, y una pizarra de pendientes te apresurará a acabar con ellos en el trabajo. Evidentemente, si quieres desechar un mal hábito, elimínalo de tu ambiente, si quieres dejar de tomar gaseosa, no tengas gaseosas en tu ambiente.

El anhelo es hacerlo atractivo, es aquí donde activamos el sistema de recompensa -la motivación-. Puedes hacer planchas o abdominales y descansar mientras revisas tus notificaciones de Facebook, o ves unos cuantos videos en Tik Tok. Al vincular la actividad de necesitas con la actividad que quieres hacer, usarás el sistema de recompensa cerebral a tu favor. Procurar estar en ambientes donde lo que quieres lograr, sea normal, por ejemplo, ir al gimnasio, y rodearte de personas que ya han conseguido el hábito, permite que sientas el hacer ejercicio de manera más natural. Aléjate de los ambientes donde tu hábito sea anormal o diferente. En caso de que desees eliminar un hábito, intenta quitarle atractivo, así te costará cada vez más hacerlo.

La respuesta es hacerlo sencillo. Una vez que has generado la señal y has vinculado la actividad que necesitas con la actividad que quieres para generar dopamina, es hora de la actividad en sí. Aquí es donde entra la disciplina, debes repetir el hábito hasta que sea parte de ti, hasta que lo hagas de manera inconsciente. Debes simplificar el hábito lo más que puedas, y añadir dificultad poco a poco, por ejemplo:

  • Inicia con una lectura de veinte minutos.
  • Haz ejercicio durante quince minutos.
  • Empieza con las tareas pendientes más sencillas.
  • Procura que el nuevo hábito este en tu rutina diaria.
  • Si vas a correr durante quince minutos, no busques el lugar más alejado de tu casa.

Podrás creer que correr quince minutos no te ayudará a bajar de peso, o que leer tres páginas no servirá de mucho aprender cosas nuevas; pero, el objetivo no es ese sino crear el hábito, más adelante, correrás mucho más tiempo sin cansarte, y leerás sin parar.

Otra manera de generar hábitos duraderos, es asegurarlo una sola vez, por ejemplo: pagar tres meses de gimnasio hará que sea más sencillo ir durante ese tiempo, en cambio, si debes pagar cada día que vas, el dolor se multiplicará cada día que vayas; si quieres hacer dieta, puedes comprar platos más pequeños; si quieres leer, intenta adquirir toda una saga de libros que te interese, en una sola compra; en un ambiente laboral, simplifica las labores de tu equipo, no burocratices demasiado, siempre procura tener los recursos necesarios para la tarea. Si quieres eliminar los hábitos malos, haz que sean difíciles, si te dan ganas de tomar gaseosa, y ya eliminaste todas las botellas de tu casa, es probable que no quieras salir de tu casa para ir a comprar una.

Finalmente, la recompensa es hacerlo satisfactorio, nuestro cerebro prioriza la recompensa inmediata, y a menudo, esta viene de los malos hábitos. Por ejemplo, la satisfacción de comer un pastel es instantánea, calma tu hambre y tu necesidad de azúcar, justo después de acabarlo. La satisfacción de ir al gimnasio es a futuro, solo después de algunos meses, podrás ver tu progreso y te sentirás más fuerte y saludable.

Es por eso que es más fácil comer un pastel todos los días, que ir todos los días al gimnasio; pero puedes añadir satisfacción inmediata en tus buenos hábitos o en la eliminación de malos hábitos, por ejemplo: Cada día que vayas al gimnasio, tomarás un baño de burbujas, verás un capítulo de tu serie preferida, escucharás las canciones que más te gusten de tu playlist, cada día que evites comer un pastelito, ahorrarás ese dinero para comprarte algo que desees mucho, como una par de zapatillas, o un abrigo de piel. Puedes usar un calendario para marcar los días que ahorraste, o los días que leíste varias páginas, así verás cómo progresas, eso también genera satisfacción inmediata.

Honestamente, hoy no tenía ganas de escribir este artículo, si me conoces de otro lado, habrás visto que no han sido mis mejores semanas, mi motivación para hacer casi cualquier cosa, no está en su punto más alto, diría que ahora, es todo lo contrario. Pero intento que escribir aquí sea un buen hábito, vi que hoy era miércoles (señal), anticipé que mucha gente pueda leerlo e interesarse por este artículo (anhelo), revisé mis notas sobre este tema que ya había elegido para escribir, y simplemente, me puse a redactar (respuesta). Ahora tomare una ducha, espero que el agua esté caliente, y me pondré a jugar un videojuego mientras escucho algunas canciones que me encantan (recompensa).

Referencia

Clear, J. (2019). Hábitos Atómicos. Ciudad de México: Paidós.

¿Autolisis Voluntaria?

El comportamiento suicida es un tema crítico y fundamental para la sociedad actual. ¿Por qué? Si tomamos los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) donde nos dice que el suicidio es la tercera causa de muerte en la población de 15 a 19 años, y que el 79 % de los suicidios consumados suceden en países de ingresos bajos y medios; asimismo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) refiere que los adolescentes tienen una tasa de mortalidad de 9.1 por 100.000 habitantes (ONU, 2023).

Si hablamos sobre las principales condiciones de riesgo para cometer suicidio consideremos la comunicación poca o nula con los demás; problemas escolares; embarazos no deseados; falta de recursos emocionales, económicos o materiales; ausencia de relaciones afectivas estables; dificultades en relaciones con los padres; no pertenecer a un “círculo”; aislamiento; poca interacción con grupos de pares; carencia de relaciones sociales confiables y de apoyo, etc.

A la vez, se ha intentado esclarecer la relación entre causas neurológicas y el suicidio, si se considera que el funcionamiento irregular de las estructuras cerebrales responsables del estado de ánimo, impulsividad, inteligencia emocional y la toma de decisiones pueden predisponer, biológicamente, a una persona joven, o de cualquier otra edad, a cometer un suicidio.

Palabras claves: adolescentes, autolisis, suicidio

Contexto familiar y factores de riesgo

Si se presenta hogares con padres con baja o nula escolaridad; cambios drásticos en el nivel de vida; desempleo; hogar conflictivo; antecedentes de intentos o suicidios consumados realizados por familiares; desconfianza en los padres; ausencia de una figura de apoyo afectivo; dependencia de figuras parentales ajenas a la víctima; castigo físico, o enfermedad mental, hacen que haya riesgos relativos a la estructura del grupo familiar, con una alta probabilidad de afectar el área emocional y afectiva de jóvenes vulnerables (Dávila & Luna, 2019, Fonseca-Pedrero & Pérez de Albéniz, 2020).

Factores protectores

Se consideran tales como la presencia de una red social fuerte; dinámicas familiares que posibilitan una autoestima favorable; apoyo percibido de los padres; relaciones estables de pareja; las creencias y las prácticas religiosas; aceptación de defectos propios en el caso de los hombres; ausencia de percepción de rechazo en las mujeres; comunicación horizontal entre sus miembros; ausencia de agresiones psicológicas y físicas; adecuada contención emocional y apoyo, son condiciones fundamentales para disminuir el riesgo de suicidio (González-Sancho & Picado, 2020).

Hablemos sobre el suicidio

Ahora, al mencionar el “efecto de contagio” o “efecto Werther”, donde se indica que las noticias podrían influir en las conductas suicidas de las personas que tienen acceso a ellas y que, si sumamos los otros factores de riesgo, podrían tener influencia sobre el público (mayor efecto si el o la suicida es una persona famosa).

Si consideramos que a nivel mundial una persona se suicida cada cuarenta segundos, habría que ver realmente si este efecto es considerable estadísticamente o no. Porque también tenemos que ponernos en la otra posición; qué debemos hacer para prevenirlo, y claramente, es de vital importancia hablar de este tema en todos los ámbitos posibles, por eso es importante el efecto Papageno.

Entonces, es pertinente fomentar la psicoeducación para reducir el estigma y aumentar los conocimientos generales sobre el suicidio; entrenamiento en habilidades de afrontamiento; búsqueda de ayuda y resolución de problemas para reducir el estrés y los factores de riesgo del suicidio; además de los formación en el gatekeeper (especialista en salud mental que se encarga detectar, contener y evitar potenciales casos de suicidio). Cabe destacar que algunos de los programas incluidos en ambas revisiones coinciden, sobre todo los que han demostrado mejores resultados, como el SOS, el C-CARE, o el Yellow Ribbon (Soto-Sanz, y otros, 2019).

Referencias

Baños-Chaparro, J. (2022). Ideación suicida pasiva y activa: una breve descripción. Peruvian Journal of Health Care and Global Health, 6(1), 42-45. doi:10.22258/hgh.2022.61.111

Baños-Chaparro, J., Fuster, F. (2023). Evidencias psicométricas de la Escala de Ideación Suicida de Roberts en adolescentes peruanos. INTERDISCIPLINARIA, 40(1), 159-171. doi:doi.org/10.16888/interd.2023.40.1.10

Dávila, C., Luna, M. (2019). Intento de suicidio en adolescentes: Factores asociados. Revista chilena de pediatría, 90(6). doi:dx.doi.org/10.32641/rchped.v90i6.1012

Fonseca-Pedrero, E., Pérez de Albéniz, A. (2020). Papeles del Psicólogo. Evaluación de la conducta suicida en adolescentes: a propósito de la Escala Paykel de Suicidio, 41(2). doi:dx.doi.org/10.23923/pap.psicol2020.2928

Gonzalez, L. (2023). La Ideación suicida en adolescentes. Estado de la cuestión. Revista CoPaLa, 8(17). doi:https://doi.org/10.35600/25008870.2023.17.0270

González-Sancho, R., & Picado, M. (2020). Revisión sistemática de literatura sobre suicidio: factores de riesgo y protectores en jóvenes latinoamericanos 1995-2017. Actualidades en Psicología, 34(129). https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2215-35352020000200047

Nock, M., Green, J., Hwang, I., McLaughlin, K., Sampson, N., Zalacsky, A., & Kessler, R. (s.f.). Prevalence, correlates, and treatment of lifetime suicidal behavior among adolescents: results from the National Comorbidity Survey Replication Adolescent Supplement. JAMA Psychiatry, 70(3), 300-310. doi: 10.1001/2013.jamapsychiatry.55

ONU. (23 de Febrero de 2023). Noticias ONU. https://news.un.org/es/story/2023/02/1518852

Soto-Sanz, V., Ivorra-González, D., Alonso, J., Castellvi, P., Rodriguez-Marín, J., & Piqueras, J. (2019). Revisión sistemática de programas de prevención del suicidio en adolescentes de población comunitaria. Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes, 6(3), 62-75. doi:10.21134/rpcna.2019.06.2.1

Somos seres dependientes, aprendamos a serlo sanamente

El ser humano es un ser sociable, desde las primeras etapas de vida nos caracterizamos por una dependencia marcada por un cuidador. Se cree que crecemos para ser acreedores de una independencia, pero en realidad lo que obtenemos es una interdependencia donde somos parte de un apoyo recíproco entre personas.

Es así como la unión de dos personas para formar lazos se convierte en un estadío importante. La elección de una pareja.

En pareja, para mantener un vínculo estable y funcional, es primordial que las personas puedan tener un buen grado de autoestima, autorregulación y autonomía. En conjunto estas características nos ayudan a conocer quiénes somos, reconocer nuestras virtudes o carencias; nuestras responsabilidades para nosotros y los demás; la asertividad para comunicarnos y ser empáticos.

La autonomía es la capacidad para tomar decisiones libres para un propósito y es parte de ser seres funcionales, además, está relacionado con la regulación emocional.

Podemos identificar también la autorregulación donde una persona desarrolla la capacidad para regular sus emociones ante una situación adversa y la corregulación donde implica el apoyo de los demás.

Los conflictos pueden ocurrir en relación con estos tres conceptos mencionados. Y ya que la baja autoestima es un factor de riesgo para dificultades en pareja, esta se puede evidenciar en personas dubitativas, inseguras y que suelen compararse con el resto. El desbalance de estos mecanismos, se llama desregulación.

Lo que hace funcional a una pareja es una adecuada corregulación, las personas que solo mantienen ese tipo de regulación pueden experimentar sentimientos de abandono si no tienen al lado a su compañero. Son individuos que se sobre-esfuerzan para mostrarse como parejas ideales; y se mantienen en un estado de sumisión. Asimismo, los que solo trabajan una autorregulación desarrollan evitación y aislamiento, es decir, evaden la intimidad. Al igual que las personas que manejan solo la corregulación, también tienen un profundo sentimiento de abandono, pero es manejado desde el control.

Las personas con solo corregulación son más afines con personas con autorregulación, y caen en un rol de sumiso-dominante y viceversa. La probabilidad de que se desarrolle una relación inestable con dependencia emocional es alta.

Para identificar si transitamos por un periodo de dependencia emocional, debemos analizar lo siguiente:

  • Sentimiento de autorrealización en estado de fracaso.
  • No nos reconocemos físicamente.
  • Miedo a expresar lo que nos gusta o no.
  • Desregulación emocional.
  • El maltrato psicológico y físico está camuflado y justificado.
  • Una relación que debería terminarse, pero no lo hace, y se convierte en una adicción.

Mayormente, estos patrones se aprenden en nuestra infancia. Nuestros padres son nuestra referencia, si venimos de hogares con padres conflictivos o separados, la probabilidad de desarrollar una dependencia sana es un trabajo constante. Hay que reconocer las carencias que tenemos, pero sin caer en la victimización, en lugar de ello, debemos ser conscientes de un cambio a beneficio nuestro.

La pareja tiene que contar con respeto y aceptación. Durante el periodo inicial del enamoramiento, nosotros no conocemos a la persona en su totalidad; y elegir a una pareja, luego del período del enamoramiento, es conocer, pero, al mismo tiempo, comprender lo que no me gusta de ella.

Las habilidades de regulación pueden reforzarse, así como la autoestima, porque se construyen con el paso del tiempo. Este trabajo comprende una intervención en nuestros pensamientos, emociones y nuestras conductas; con un énfasis en clarificar qué decisiones tomar, sin seguir polos, es decir, no guiarse solo por emociones, o impulsos. Buscar el equilibrio es el objetivo para lograr una dependencia saludable que implique conocernos en una relación y conocer a los demás. Finalmente, nos ayudará a comprender qué errores cometemos, a aceptarnos y a responsabilizarnos, así también con los demás.

Referencias

Valdez, A. (2007). Familia y Desarrollo. Intervenciones en terapia Familiar. https://psicologiasantacruz.com/wp-content/uploads/2019/07/familia_y_desarrollo_intervenciones_en_terapia_rinconmedico.net_.pdf

Aprendemos Juntos 2030 (2019) [Archivo de video]. Claves para evitar la dependencia emocional por Silvia Congost. https://youtu.be/PYp582OObNM

Aprendemos Juntos 2030 (2023) [Archivo de video]. ¿Por qué nos equivocamos tanto en el amor? https://youtu.be/u4duNKPm9cM

Tedx Talks (2018). Dependencia Emocional por Arun Masukhani. https://youtu.be/zRj5M-MDzzo

Eliminando la estigmatización de la esquizofrenia

«El que sabe quién es, no necesita demostrar nada a nadie, puede aceptar los designios que le da la vida con dignidad, consciente de que todo tiene una respuesta, y aprende, poco a poco, a ser benevolente consigo mismo, y entiende que ello, no le hace menos persona»

Empiezo el artículo con esta entrada, para motivar a las personas con esquizofrenia.

¿Qué es estigmatizar? Es hacer sentir a una persona, o un grupo de personas, como si fueran seres inferiores, o inútiles; es rechazar a una persona, en la ignorancia, cuando no se tiene un conocimiento amplio de la condición.

La esquizofrenia es muy diferente que un estado como la depresión o la ansiedad, donde uno tiene la batuta y el poder de mejorar sus pensamientos e ideas. En la esquizofrenia se libra una lucha constante contra una serie de pensamientos que llegan, a veces, sin explicación a atormentar al individuo; ellos no lo buscan. Una explicación médica es que su cerebro tiene malas conexiones sinápticas que -se cree- los hace proclives a alucinar

Lamentablemente, los medios de comunicación transmiten una idea equivocada del trastorno; aluden a que son personas que pueden tener comportamientos violentos y cometer crímenes, tales como la violación y el asesinato, pero ello sucede en una ínfima cantidad de casos, y muy estudiados.

Ilustración 1: delirios

Causas de los trastornos esquizofrénicos:

Se estima que la predisposición a padecer esquizofrenia es del 1 % de la población en general; si se tiene un familiar de primer grado con el trastorno, la probabilidad es de 10 %, y si ambos padres tienen esquizofrenia, el porcentaje es de 40 %. Vemos que el factor hereditario es importante, pero no determinante (Rebolledo Moller, 2008).

Algunos clínicos destacan que el estilo de comunicación patológica entre padres e hijos que fuese defectuosa, paradójica, contradictoria entre el lenguaje verbal y el no verbal, con ocultamiento de situaciones, y negación de realidades, provocaría el trastorno.

Otras teorías psicológicas acuñan el término “madre esquizofrenógena” (madre productora de la enfermedad), que designa una relación simbiótica en que la madre se vuelve sobreprotectora de su hijo, e impide el desarrollo de su propia personalidad (Rebolledo Moller, 2008).

Síntomas positivos y negativos

Los síntomas positivos tienden a ser productivos, y añaden algo nuevo a la vida psicológica del sujeto:

  • Las alucinaciones (que, usualmente, son voces que comentan su conducta) y los delirios (ideas que no corresponden al consenso social). Existe evidencia científica que afirma que las alucinaciones auditivas podrían ser los propios pensamientos, pero, por alguna mala conexión en el lóbulo frontal, se distorsionan y se perciben como voces externas.  (Rebolledo Moller, 2008).La persona, al pasar por estas experiencias, se siente más vulnerable, y expuesta al juicio de los demás.

Los síntomas negativos:

  • Pérdida de hábitos e intereses. Las personas se pueden aislar y ensimismar, abandonar sus aficiones, mostrarse indiferentes en sus relaciones sociales y afectivas, como una forma de autoprotección, por la inseguridad que serían proclives a pasar en el mundo laboral, y por el estrés ambiental.

Famosos con esquizofrenia:

«La esquizofrenia no hace distinciones, hay personas que alcanzaron fama y dejaron un legado, pero no se vieron exentos de sufrir el trastorno. Entre ellos tenemos a:

Marilyn Monroe: La recordada actriz, cantante, y celebridad que tenia 165 de coeficiente intelectual (cinco puntos por encima de Einstein), padeció de esquizofrenia paranoide; su madre también la tuvo.

Vincent van Gogh: Producto de sus alucinaciones, creo algunos de los cuadros más famosos.

La noche estrellada, 1889

Eduard Einstein (el hijo de Albert Einstein) también tuvo el trastorno.

Listado de sesenta estrategias para afrontar las alucinaciones:

Aquí tienen una lista que profesionales de la salud usan en la Terapia Cognitivo Conductual, para personas con alucinaciones auditivas (Wright, J.H. et al., 2009).

Distracción:

1. Tararear una canción.
2. Hablar con uno mismo.
3. Escuchar música moderna.
4. Escuchar música clásica.
5. Rezar.
6. Meditar.
7. Utilizar un mantra.
8. Pintar.
9. Usar la imaginación.
10. Dar un paseo.
11. Telefonear a un amigo.
12. Hacer ejercicio.
13. Escuchar una grabación de relajación.
14. Practicar yoga.
15. Darse un baño con agua tibia.
16. Llamar a alguno de los profesionales de salud mental que te atiende.
17. Asistir al centro de rehabilitación.
18. Ver la televisión.
19. Hacer un crucigrama o jugar sudoku.
20. Jugar un videojuego.
21. Probar un nuevo hobby o afición.

Focalización

1. Corregir las creencias erróneas (distorsiones cognitivas) de las voces.
2. Responder racionalmente al contenido de las voces.
3. Despedir a la voz, dejar que se marche.
4. Recordarte a ti mismo que nadie más puede oír las voces.
5. Telefonear a un compañero que también oiga voces, y contarle que la voz está activa.
6. Acordarse de tomar medicación antipsicótica.
7. Demostrarte que eres capaz de controlar las voces, provocándolas.
8. Dar a las voces un periodo de diez minutos, en un momento determinado del día.
9. Escuchar una grabación de terapia cognitiva acerca del control de las voces.
10. Utilizar una explicación normalizadora de la experiencia.
11. Utilizar respuestas racionales para reducir la rabia.
12. Hacer una lista de las evidencias a favor del contenido de las voces.
13. Hacer una lista de las evidencias en contra del contenido de las voces.
14. Utilizar la imaginación guiada, para practicar el afrontamiento con las voces de otra manera.
15. Juego de roles, a favor y en contra, de las voces.
16. Recordarte que las voces no son acciones, y que no pueden ser juzgadas como tales.
17. Recordarte que las voces, realmente, no parecen saber mucho.
18. Recordarte que no necesitas obedecer las voces.
19. Hablar con alguien en quien confías, acerca del contenido de las voces.
20. Utilizar respuestas racionales para reducir la vergüenza.
21. Utilizar respuestas racionales para reducir la ansiedad.
22. Utilizar un diario para manejar el estrés.
23. Utilizar un diario para organizar tu tiempo.
24. Planifica tus actividades diarias em la noche anterior.
25. Utilizar un diario de voces.
26. Recurrir al Mindfulness.
27. Prueba ponerte un tapón de oído, primero en la oreja derecha si eres diestro.
28. Subvocalización.

Estrategias esquemáticas y metacognitivas
1. Utilizar técnicas focalizadas en los esquemas
2. Aceptar que las voces pueden ser percibidas por uno mismo.
3. Ser asertivo con la voces.
4. Utilizar un modelo médico/biológico para la explicación de su existencia.
5. Conocer la visión de las creencias mitológicas acerca de escuchar voces.
6. Considerar los aspectos culturales de escuchar voces.
7. Utilizar anotaciones positivas para rebatir las creencias negativas acerca de tu persona.
8. Relacionar los propios valores y creencias con los del resto de las personas.
9. Hacer una lista de tus experiencias positivas en la vida.
10. Hacer una lista de tus logros, amistades, etc.
11. Actuar en contra de las voces (demostrarte que eres mejor de lo que las voces dicen). 

Ilustración 2: confusión mental

Referencias

Wright, J.H. et al. (2009). Cognitive-behaviour Therapy for Severe Mental Illness An Illustrated Guide Kingdom, D. G. & Turkington, D. (2008). Cognitive Theraphy of Schizophrenia. Visto en Listado de 60 estrategia para afrontar las alucinaciones. https://primeravocal.org/listado-de-60-estrategias-para-afrontar-las-alucinaciones/

Rebolledo Moller, S., (2008). Como afrontar la esquizofrenia. España: Grupo Aula Médica .

«La amiguita esa»: La culpa como persona.

Acto I: El encuentro.

Cinco de la tarde en punto y estoy esperando cabizbaja a que mi cita llegue, generalmente, sus llamados son espontáneos y me sacan de más de un momento ameno. Ella es así, no puedo controlarla, no se cómo podría hacerlo, siempre me ha acompañado, así que supongo que es tarde para decirle que sus «formas y manías» me asfixian un poco; inclusive, me parece la más toxica de mis amistades.

Nuestros encuentros suelen ser así, desesperantes, intensos y llenos de murmuraciones, es como si ella entrara en mi cabeza e hiciera y deshiciera mi vida y experiencias, y luego, como si nada, se va, me hace ghosting y ni se preocupa en indagar si quedé bien con nuestro encuentro. A veces, tan solo quisiera que se preocupara un poco, y no me señalara ni juzgara. Me deja deshecha; y, todavía con eso, apenas siento su presencia, ya salgo corriendo y detengo el mundo para venir a su encuentro.

No la veo llegar bamboleándose con su sonrisa de victoria que sabe que lo logró otra vez, pero su esencia de lo que ella representa ya me inquieta, es como un dolor de cabeza ligero que, sí no le prestas atención se va, y si piensas en ello, o algo te lo recuerda, viene como un rayo, fiero y altanero. Pero, además, debo mencionar lo del estómago, en otros amigos en común, me he enterado que les provoca un hambre voraz y luego un episodio diarreico terrible, mientras que a otros amigos simplemente les quita la ilusión de consentirse, hacerse algo rico y saludable, prefiriendo entonces agazaparse y enrollarse en su madriguera como si de un conejo miedoso se tratara, llegando a extremos de pasar días enteros sin bocado o, solamente, con los necesarios para no marearse y funcionar.

Ya la veo llegar, estacionándose donde todo el mundo pueda notarla y verla en su esplendor, le gusta hacerse notar, cuando ella llega todos deben saber que me frecuento con la culpa, no hay manera de doblar la esquina y desviarme, siempre me consigue. Nuestra agitada conversación de minutos, que se siente como una eternidad inicia así:

—Te veo bastante tranquila. Me enteré de esas reprogramaciones con tu familia, no lo entiendo, tenías tiempo ¿Por qué no aceptaste?

—Bueno, es que yo me sentía…

—Si, tú y tus excusas, es que tu pretendes resolver el problema del universo ignorando a todos, las cosas no son así, te conozco, tú no eres así. Además, esas nuevas actitudes tuyas de querer desprestigiar y no aceptar lo que la gente hace por ti. ¡Aprende a valorar lo que otros te dan!

—Precisamente, he cambiado y pienso que…

—Mira, de verdad que cansas, te quedarás sola de seguir así, tu madre siempre espera que la llames, que le invites cosas, ni que decir de tu padre quien te adora y extraña. Hasta tu adorado hermano, al que dices que extrañas y te importa, siempre huyes, ¿no te da vergüenza tanto desdén?

—Tengo mis razones y estas son…

—¿Sabes qué? Déjalo así, eres una traidora, tu círculo familiar está mejor sin ti y tus cargas. No entiendo como puedes dejar desbancada a la gente, pensar en ti a estas alturas con la supuesta idea de querer «trascender» me resulta una tontería ¿Quién te crees que eres para decirle a la gente tus opiniones e ideas y hacer lo contrario? Te desconozco, tu siempre estabas para todos, conoces lo bonito de esa sensación, no entiendo porqué la dejas de lado. En fin, quédate allí, con tus ideas extrañas, pero eso sí, espero que pienses en lo que te dije.

Acto II: La agitación en casa

Ella se ha marchado y fue una bomba lo que dejó en mi. Me molesta mi mascota, detesto la ropa que cargo, ¿qué estoy haciendo con mi vida?, definitivamente no debí besar a ese chico en esa reunión, ¿en qué estaba pensando? Definitivamente soy un desastre, ella tiene razón.

A veces, pensar en mi me aísla, ¿o estaré haciendo lo correcto? Quizás aquella vez que no contesté la llamada de mi exjefa, aún hoy tendría una puerta abierta, pese a ya no querer trabajar allí, ¿habré hecho lo correcto? No tiene sentido que en este momento me esté reformulando todos los reproches que Culpa me ha dicho en toda mi vida. Necesito que mi cerebro se apagué, dormiré. No me importa tener los dientes sucios, el estómago vacío y la ropa de la calle, solo quiero olvidar.

Acto III: Aceptación y búsqueda de terapia.

Me cansé, ya no soporto estos vaivenes ni ser tratada como una muñeca que debe obedecer a todos, sin embargo, cuando intento zafarme, algo ocurre y vuelvo a entrar en el bucle de castigo, como si mereciera no comer porque expresé lo que pensaba. Necesito ayuda.

Acto IV: En el consultorio. Entendiendo a la «amiga»

—Ella, más que una amiga es un quiste, es una acumulación que se ha formado a partir de los comentarios de otros. De hecho, es muy valiente de tu parte que la hayas reconocido, y sobre todo, aceptado que se trata de un problema en tu vida, muchas personas la toman como su filosofía para seguir con vida, engañándose, pensando que una vida bajo sus lineamientos involucra cero dolor, y es falso. La complacencia desmedida, el servilismo oportuno y siempre disponible agota, y es una fachada terrible que anuncia que, interiormente, estamos tan deshechos que preferimos encargarnos de otros antes que de nosotros mismos. ¿Te suena familiar?

—¿Cómo que otros la han conformado en mi?

—Definitivamente, la culpa no es un sentimiento que surja de primera mano en nosotros, se constituye cuando socialmente creamos normas y formas de proceder, es decir, lo que para nuestro entorno y contexto es normal como bailar merengue bien apretado y juntando las manos, en otros países puede considerarse inapropiado o solo reservado para parejas. ¿lo ves? Las normas son relativas, pero, cuando se inculcan en nosotros, es difícil reconocerlas como tal, creemos que son parte nuestra, y no, no es así.

—Entiendo, en mi caso, siempre fui la niña idónea que podía cumplir con todo. Nunca pensaba en mí y cuando lo hacía, lo posponía, lo excusaba, simplemente me desdibujé para dibujar una sonrisa en otros.

—La culpa nos lleva a eso, es como dos instancias donde una está juzgando con soberbia y altanería a la contraparte que está mísera y llena de amargura. En tal caso, estas dividida en dos, un juez que te corroe y un preso que clama por su libertad y decisiones. ¿Te resulta familiar?

—¡Eso! Justamente así estoy, no puedo dejar de sentir que tengo que defenderme de mí misma. Tengo muchos pensamientos en mi contra que me dicen que no puedo comprarme nada, que no merezco si quiera un halago, que no puedo salir y hacer mis actividades porque vengo yo en mi mente a gritarme que estas cosas no son para mí, por razones externas o internas. «No salgas a la calle porque si te pasa algo, tú te lo buscaste», «no hables con esos hombres porque tú sabes lo que buscan y sí ocurre algo tú eres la culpable», «no gastes en ropa, tú familia necesita cosas y tu pensando en tonterías»… Es una historia de nunca acabar.

—¿Qué pasaría sí a esta disputa de dos, incluimos un tercero?

—Buen punto, supongo que traería el equilibrio. Sí somos dos, no hay punto de inflexión, pero, el tercero traería el desempate, ¿no es así?

—Exactamente, incluiríamos la culpa que sana a esto, lo podemos llamar Responsabilidad. ¿Qué es para ti la responsabilidad?

Acto V: Poniéndote a prueba

—Ha pasado mucho tiempo. Qué gusto verte de nuevo en sesión. ¿Qué tal tu semana?

—Ha sido un revoltijo total. Me he sentido triste y desanimada, pero, al mismo tiempo, con la esperanza de que las cosas han estado yendo por el cauce que siempre anhelé. Mi amiga, ya sabes cuál, me llamó. Resulta que se enteró que planeo salir de mi trabajo actual. Como siempre, nos citamos y ella llegó bamboleante, altanera y máxima. Y recordé que la responsabilidad es el poder asumir lo que está en mis manos y en mi capacidad de resolución. La situación fue así:

—¿Qué tal? He visto que has salido con otra amiga, «la psicóloga» la llamas. ¿Acaso te ayudará?, estas perdiendo la plata. Aquí lo que funciona es contrariarte de la serie de sandeces que estas cometiendo. No estás aprovechando…

—No te dejaré hablar, lo que hago ahora, lo que hice y lo que haré, está con base a mi bienestar y no el de otros, primero estoy yo y las consecuencias, no la que los demás determinen.

—¿Ah? ¿Cómo te atreves a decir que los demás no tienen necesidades y opiniones? Yo creo que…

—Aburres, los demás pueden hacer de su vida un teatro, yo haré de la mía una obra de arte, con tantas tonalidades que me atreveré por fin a perderme entre ellas y asumir lo consecuente. Responsabilizarme y no victimizarme, o culparme, es el mejor regalo que puedo darme y puedo ofrecer. Adiós, si te veo de nuevo, créeme que será una charla como está, racional, equilibrada, sin disculpas por actos que no cometí o de los que no soy responsable, pero, por sobre todo, con base central en mí. ¿Culpa, te quedas o te vas?

Una madre suficientemente buena

Sentada en mi consulta, trabajando un proyecto, escucho la canción «Photograph» de Ed Sheeran, muy buena canción, con una letra muy profunda que me lleva a la reflexión, sobre todo cuando dice: «El amor puede doler, a veces» (2014). Esta observación me lleva a nuestros primeros afectos, el de nuestros padres y cómo estos pueden marcar nuestra vida.

Donald Winnicott, en 1953, acuñó el término de “la madre suficientemente buena” luego que, en su consultorio, una madre le dijera que deseaba ser la madre perfecta, algo que escuchaba muy a menudo en su consulta.

Al leer esto, me pregunto, ¿cuál sería la experiencia de esta mamá, que la llevaba a imaginar para su hijo un mundo perfecto, en donde esa infancia transcurriría sin daño o fracturas? Sí por alguna fantasía, pudiéramos imaginar un mundo así; una primera infancia perfecta, sin heridas, ni angustias, ¿cómo sería esta?, ¿tendría momentos memorables?

En la actualidad, ese anhelo de perfección sostenido ahora por el tecnicismo y la excesiva información en medios y redes sociales que muestran imágenes y expresiones de familias perfectas disfrutando de una vida plena, que nos llevan a idealizar a una familia feliz, y que nos hace críticos e inflexibles frente a nuestra propia paternidad.

Hoy en día llegan a consulta padres agotados, frustrados, debilitados en la crianza de sus hijos, con manifestaciones cercanas a un burnout parental, es decir, con un agotamiento extremo, inundados de culpa y frustración al ver que no pueden ser proveedores de ese ideal.

Para Winnicot, la madre suficientemente buena es aquella que se adapta a las necesidades de su hijo y las solventa; que calma y se calma, y que no se culpa por cada error u omisión. Winnicot, define lo suficiente como aquello que se entiende por necesario, no adscrito a una perfección, ni a una técnica, simplemente al amor y a la intuición, al estar ahí, y proveer.

Es difícil pensarlo así, sobre todo, cuando vivimos en una época donde “lo suficiente” puede ser señal de conformismo, de falta de esfuerzo, y de falta de búsqueda de perfección. Perfección que también se le exigirá al hijo; lo que generará un círculo vincular vicioso, cargado de ansiedad, que no hace más que traer agitación al hogar.

«Suficientemente buena», involucra la confianza, una confianza básica y primaria que otorga el nacido a su madre, y que, a la vez, la madre le devuelve en amor y sustento, en estar ahí regularmente para él, y en esa regularidad es que se hace suficientemente buena, y acepta que no todo será perfecto, pero sí adecuado para sentirse amado y atendido. 

El ser tolerante con uno mismo, en esa crianza, permitirá que su pequeño sea tolerante con él mismo y con la vida. Confiará en sí y no se juzgará por sus errores, más que por sus aciertos. Los ideales solamente colocan al padre frente al hijo, en una fuente inagotable de ansiedad.

Referencias

Winnicott, D. W., et al. (1978). Donald W. Winnicott. Buenos Aires: Editorial Trieb.

Martinez-Shulz. (2016). LO SUFICIENTEMENTE BUENO: Con un cinco basta. Clinica e Investigación Relacional, 10(2), 570-577. https://www.psicoterapiarelacional.es/Portals/0/eJournalCeIR/V10N2_2016/14_Martinez-Shulz_LO%20SUFICIENTEMENTE%20BUENO_CeIR_V10N2.pdf

No eres tú soy yo – La Ruptura

Todos hemos pasado por ese momento de dejar atrás una relación, pasar la página, empezar de nuevo. Cada relación es diferente, las parejas suelen crear sus propias reglas y, de pronto, se desarrolla todo un mundo nuevo que, como núcleo, tiene a estas dos personas que decidieron estar juntas. 

Pero, empezaremos por el inicio, al iniciar una relación se mezclan dos maneras de amar tan distintas que aprenderán a cooperar una con la otra, para poder llevar dicha relación hacia el futuro. Allí es cuando se presentan los tres componentes esenciales del amor: intimidad, pasión y compromiso. La teoría dice que mientras más equilibrio haya entre estos tres, la pareja será más exitosa.

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El momento de quiebre de una pareja puede ocurrir por múltiples factores, aburrimiento, desinterés, infidelidad, discusiones constantes, decisión mutua, hábitos molestos, comunicación insuficiente o incluso ignorar esas “cosas importantes” para el otro. 

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Cuando este momento llega, incluso si una de las partes ya lo veía venir, de igual forma se presenta sensación de vacío, frustración, pérdida y estrés.

Las etapas de la ruptura son las siguientes: 

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Conmoción: Suele ser una etapa desconcertante, por lo que significan los sentimientos encontrados en la ruptura, suele surgir la necesidad de entender qué salió mal o qué ocurrió para que se diera fin de la relación. 

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Negación: En esta etapa, es común que recordemos y nos centremos en cosas dichas durante la relación como “Él/ella me dijo que nunca me dejaría, que me amaba”, o pensar en los planes hechos con la pareja a futuro; esto como un intento de buscar una razón para no dejar ir a la pareja y entrar en un estado de negación.

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Negociación: En algunas parejas se da la etapa de negociación, en la que se conversan soluciones, límites o condiciones para intentar la superación de la crisis que, finalmente, llega a la ruptura; sin embargo, hasta que las cosas no se hayan enfriado, lo mejor es no intentar negociar ya que esto puede originar una nueva discusión y nueva caída. 

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Ira: Una vez superadas las tres primeras etapas, la realidad de la ruptura nos caerá como un balde de agua fría, y nos encontraremos con emociones negativas que quizás nos hagan sentir irritables y cuestionarnos el porqué de la situación que originó la ruptura. 

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Depresión: En algunas rupturas, en esta etapa es que recién empieza el proceso de duelo y afloran sentimientos de tristeza y dolor. En este punto, empezaremos a reconocer que la separación ya ocurrió y no hay marcha atrás, poco a poco, aceptaremos la realidad aunque nos cueste pensar en que todo acabó. 

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Aceptación: La última etapa de la separación nos lleva al reconocimiento de todo lo ocurrido, hay personas que responden a ello de una forma negativa y apática, en cambio, otros toman una actitud esperanzadora, toman seguridad en sí mismos y con una mirada hacia el futuro.

Es importante resaltar que estas fases no son una regla para todas las separaciones, ya que dependerá de la forma en la que acabó la relación, los motivos y las personalidades de la pareja.   

Referencias

García, F. E., Ilabaca, D. (2013). RUPTURA DE PAREJA, AFRONTAMIENTO Y BIENESTAR PSICOLÓGICO EN ADULTOS JÓVENES. Ajayu [online], 11(2), pp.42-60. http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2077-21612013000200003&lng=es&nrm=iso

Sorribes, F. (2022). Las etapas de una ruptura de pareja y cómo superarlo. InstitutRET. https://institutret.com/etapas-ruptura-pareja/

Celos y relatoterapia

Gilmará tiene una personalidad compuesta por las tres primeras letras de su nombre, no me malinterpreten soy su amiga y la conozco desde que nació, tanto así que inclusive compartimos día y mes de nacimiento, por ende, sé con certeza que nuestras vidas iban a estar juntas como dos ríos que si bien marcaban independencia por diversos cauces y desembocaduras, iban a estar cercanos, aunque sin mezclarse, ya saben, la autonomía es necesaria. 

Ella, es hermosa, con unas caderas envidiables, un cabello que aprendió a valorar hace poco y un alma en exceso pura, una carcasa de fuego y hierro, nadie entra fácilmente, es tan difícil que sí estás dentro nunca llegarás a saberlo realmente, este límite es tan profundo que su dolor casi siempre es individual, injusto y la carcome. Esto es debido a que nosotras fuimos criadas con reglas de silencio, los celos, los callas, los muerdes, disimulas y sonríes. Nada ha pasado, eres libre, solo eres un amigo. A esto me refiero, a que lo gil pasa como un atributo más de personalidad.

Las relaciones del silencio

Amistad, solo eso, así resume mi querida Gilmará a todos cuando ve llegar un obsequio, cuando nota mayores atenciones de quien se le ve notoriamente interesado, pero ella, externamente lo minimiza, no quiere develar que por dentro le importa, que se cae de bruces por un beso, por esos buenos días, y que además le importa muchísimo lo que dirán sobre su nuevo prospecto, ella, primeramente controla las habladurías y las asimila, aunque por dentro estalle en cohetes, en otras palabras, es la amiga que en silencio ya se imagina de capa y velo, pero jamás lo confesará.

El problema con esto, es que se convierte en un monstruo que tal cual el Rey Midas que pidió contemplaciones a los dioses, comienza a comerse a sí misma, a fallecer poco a poco porque las imaginaciones no se cumplen, o los intereses se van solo a lo carnal y ella queda relegada otra vez, queda como la amiga linda, sexy y confidente que escucha divertida cada una de las más sucias aventuras, todo chill, nada le interesa, total ¿somos amigos, ¿no? Pero, yo que soy su amiga, se la verdad, le duele, está celosa y necesita saber más después de cada historia de aventuras, que claramente, no fueron con ella.

La adicción cognitiva

Ese hábito insano es nuevo para ella, lo acaba de descubrir hace relativamente poco tiempo, descubrió que es un hambre insaciable que le perjudica, pero, como toda adicción no puede conducirse adecuadamente, la voluntad le flaquea y se vuelve Sherlock Holmes y requiere nombres, saber de orgasmos, si pasó más de una vez o sí es serio o un arrimón de una noche. Ella requiere saberlo todo. Se convierte en una quimera, no la descubres, no la lees, tiene su fino arte de ocultar lo que siente muy bien domesticado, y si es a distancia ¡Uff, es imperceptible!

Ella, se disfraza de una confidente fiel y leal, incapaz de juzgar, pero, lo cierto, es que se invade de envidias y celos asquerosos que le corroen la piel, a continuación, lo que hace es buscar validación externa: usa escotes, se bambolea al caminar, frente y mentón en alto, sonrisa jocosa, ropa atractiva que le haga sentirse poderosa, sin embargo, esta forma de manejar el despecho que ella misma se inventó la rompe en mil pedazos, la ilusión deshecha de lo que ella se fabricó se esfumó, y lo peor, es que sin llegar a nada, realmente.

No lo comenta, se lo sacas a cucharadas.

-Gilmará, sé que no estás bien, habías decidido avanzar con él, hacerle regalos y abrirte emocionalmente, inclusive, le perdonaste esos arranques verbales que tuvo cuando te sentiste mal, le diste una oportunidad diciéndole cómo conducirse contigo en momentos así, para que no se repitiera, es decir, invertiste emociones y esfuerzos en encauzar la cosa, pero, aun así, le decidiste seguir llamándolo amigo.

Y es aquí, cuando arranca y con la mirada más fiera y tenebrosa te dice en un brote de furia con mesura: “Era obvio, menos mal que fue así, porque mientras yo me ilusionaba él se acostó con otra, sí, ese día antes de que pasará lo de mi “mal día”, sí días antes ocurrió. Y yo allí, malgastándome diciéndole cómo me gustaría que me arrullara, ¿Qué no te das cuenta de lo inservible que es seguir?, ¿Qué aquí no vale decirle lo que siento porque él solito se encargó de manosearlo y tirarlo después? Abre los ojos tú”.

La falacia

Se hace la dura, lo dice convencida, pero, en el fondo, está dolida hasta la médula, ella es así, una mujer fuerte pero excesiva consigo misma, ciega a darse cuenta que su valor está por encima de la valoración de sus tacones y su melena, y que, el hacedor de ilusiones que cree es su prospecto idóneo realmente no lo es, es simplemente un payaso que en un acto de abrir y cerrar de ojos destruyó las ilusiones de alguien que pudo darle una calidad de vida y bienestar alto, pero, ya sabes lo que dicen sí no estás listo, no importa lo que tengas al frente, no lo valorarás.

Entonces, para ti Gilmará que se identifica con la historia, o la amiga que la acompaña, te brindo un soplo con aroma a alivio. Celos es querer o anhelar lo que sentiste fue tuyo y se te arrebató. No, nadie es de nadie, las ilusiones en un recipiente equivocado brindan una confusión del demonio, que en un inicio sabía a elixir de vida, te nutría, salvaba del cataclismo existencial, pero es falso, tomabas la salvia de una fachada que jamás se concretó en la realidad, apégate a la idea de que es mentira y no lo mereces. 

Cuida de ti misma, evita el control, los largos cuestionarios, los interrogatorios disfrazados no sirven para acallar la duda, al contrario, afinan el ímpetu de corroborar lo que para ti es una infamia. La deslealtad no se cura con base a detalles absurdos y sin contexto, se hace desde el plano de replantear el lugar donde están y quieren estar, y para eso, se requiere de dos entes bien enterados y comprometidos. Ese proceso de odiar, perdonar, amar y herir que solo tú provocas en la mente, no funciona, reconciliarse sola no tiene sentido, la realidad es lo que está machacando tus entrañas, que lo suavices con la mente solo hará que la mentira perdure.

Protégete y resguárdate de la tormenta de pensamientos de recordar sus palabras que comunicaron el hecho. No vale la pena darle tantas vueltas, no sirve molestarte por mucho tiempo y sufrir por ello, lo que queda es decidir ¿Qué harás con la ira? O construyes o te marchitas.No se trata de fingir, no me malentiendas, se trata de que los celos cuando son desmedidos, cuando no se ha dado nada realista, que solo están «tonteando», «vacilando» o simplemente es una situación de «saliditas sin más» date la oportunidad de hacer un alto y revisarte, y, en segunda instancia, revisar qué sucede allí afuera, ¿realmente quieres seguir invirtiendo energías y empecinarte en quién te está dando todas las señales de que emocionalmente no está disponible? Cuestionarte duele y salva, no hay puntos medios, pero, es necesario.

«En mi familia siempre decimos…» – Mitos Familiares

«Los hombres no lloran»; «la familia antes que todo»; «la oveja negra de la familia»; «lo que pasa dentro de la familia no debe saberse por nadie fuera de ella»; y «lo que dice papá es ley» son algunas frases que resuenan, como la voz de la conciencia al oído de los miembros de algunas familias, cuando se trata del comportamiento que debe tenerse para con los foráneos.

Los mitos familiares son creencias y esperanzas ficticias que se comparten de generación en generación y definen una parte importante de la dinámica familiar, tanto entre sus miembros como con el mundo externo; dichos mitos son usados como un método de defensa ante adversidades, o cuando la familia enfrenta un cambio en su funcionamiento. 

Esos mitos suelen representar la visión que la familia tiene de sí misma, y encubren una realidad que esta se rehúsa a aceptar; por lo general, no son mentiras si no que se basan en vivencias de peso o sucesos importantes de la familia en cuestión.  Normalmente, estos son de 3 tipos: 

Mitos de armonía: La familia construye una imagen de perfección de sí misma, y trata de evidenciar, con su comportamiento, unidad, fraternidad y equilibrio en cada uno de sus miembros.

Este tipo de mito usualmente trata de encubrir alguna culpa, por lo que, con esta visión que brindan a los demás, pretenden no ser juzgados ni indagados; al ser manejado de una manera rígida y poco tolerante a las voces de sus integrantes, la familia tendrá problemas no resueltos y fuertes hostilidades entre algunos de sus miembros.

Mitos de disculpa y reparación: En estos mitos, las desgracias y problemas familiares recaen sobre uno o más de sus miembros (vivos o muertos) para liberar culpas de los demás, y generar “tranquilidad” cuando se busca un responsable. 

Coco, 2017, Pixar Animation Studios

Mitos de salvación: La familia deposita sus esperanzas de salvación y solución de problemas en uno de los miembros o a una persona externa, pero con relación estrecha con la familia; suelen creer que este personaje aportará lo necesario para lo que no está funcionando bien, o que solucionará un error.

Los mitos normalmente pretenden mantener el statu quo de la familia y presentan resistencia al cambio. 

Finalmente, cabe recalcar que los mitos están en todas las familias, y, aunque no siempre son saludables, en muchas ocasiones ayudan a la familia a atravesar momentos de dificultad, esto sucederá si se manejan de manera sana y son capaces de ser modificados o superados conforme la situación de la familia lo requiera. Sin embargo, pueden ser nocivos cuando se presentan rígidos e irracionales, sin intenciones de comprensión al sentir de los miembros de la familia que podrían presentar un deseo de “cambiar el patrón”. 

Referencias

Dominguez, J. ¿Qué es el mito familiar? https://www.jorgedominguez.net/que-es-el-mito-familiar/

Sánchez, E. (2022). Los mitos familiares y sus efectos. https://lamenteesmaravillosa.com/los-mitos-familiares-y-su-efecto/

Escobar, M., Sánchez, L. (2018). Mitos y secretos familiares. Santiago de Cali: Programa Editorial Universidad Del Valle.

La llegada de la cigüeña

La llegada del primer bebé dentro de la familia es un acontecimiento de lo más importante, ya que conlleva un cambio dentro del núcleo familiar que no solo hace referencia a la emoción, preocupación o sentimientos encontrados al enterarse que pronto llegara la cigüeña o, también, decidir hacerle el pedido de traer este esperado regalo.

Al iniciar la vida en pareja, papá y mamá llevarán con ellos los equipajes que les dejaron los abuelos, y unidos formarán sus propias costumbres, reglas y límites dentro de su relación. Allí comenzará la formación de la familia.

Dentro del ciclo familiar, según Moratalla, Carreras y Villegas (2007), el arribo del primer hijo se considera una crisis que hay que superar, ya que es un momento de transición; se presentarán adaptaciones en las pautas, reglas y funciones; la familia deberá encontrar nuevas formas de funcionamiento que se adecuen a la nueva situación; la pareja abrazará nuevos roles parentales y, así como ellos, la familia extensa se acoplará a los nuevos papeles que les tocará representar.

Ya que será la primera entrega de la cigüeña, algo que no han vivido antes, los nuevos padres modificarán su funcionamiento y organización como primer paso hacia la adaptación y abrirá camino a cambios más importantes que involucrarán valores, creencias y tradiciones.

Hay tres puntos importantes que las parejas suelen buscar para superar la crisis del cambio: adaptación a una nueva persona, un nuevo papel y la conservación de la relación de pareja. La llegada de este nuevo miembro, en ocasiones, conlleva conflictos como la intolerancia por parte del padre en cuanto a ocupar un lugar secundario durante los primeros meses; excesiva participación de la familia extensa en el cuidado del bebé; problemas al asumir el rol de padres; y reincorporación de la mujer al trabajo (distribución del tiempo laboral vs. el familiar).

Por ello, es de vital importancia una preparación y disposición emocional dentro de la pareja, y de ajuste en ciertas áreas de vida. Suarez (2022) hace referencia a las áreas que necesitan mayor cuidado según Estrada: área de la identidad, área de la sexualidad, área de la economía y área del fortalecimiento del yo.

Estrada (1994) refiere que estas áreas tienen importancia vital para el desarrollo a largo plazo, tanto para la relación de pareja como para el desarrollo del niño; es necesario que exista una comunicación abierta entre la pareja en todo sentido y de manera especial para con los límites, tanto relacionados a la crianza como a la intervención de la familia extensa de ambos lados; asimismo, alentar los sueños del compañero o compañera, organizarse en el área económica y no olvidar que, aunque ahora vayan a ser papá y mamá, no dejan de ser los individuos que fueron en un inicio.

Un dar mutuo los llevará al éxito en este nuevo paso y en el recibimiento de la pequeña encomienda de la cigüeña.

Referencias

Estrada, L. (1994). El ciclo vital de la familia. México: Editorial Posada.

Suarez, M. (2022). La llegada de los hijos: una nueva experiencia transformadora y significativa. https://www.margaritasuarezvelez.com/post/la-llegada-de-los-hijos-una-nueva-experiencia-transformadora-y-significativa

Moratalla, T., Carreras, A., Villegas, J. APUNTES SOBRE CICLIO VITAL INDIVIDUAL Y FAMILIAR.