La Psicología de «La Noche Estrellada» de Vincent van Gogh

La Noche Estrellada de Vincent van Gogh es la obra más conocida del pintor. Es reconocida y apreciada por los sumergidos en el mundo y por los admiradores casuales de los lienzos. Considero ello que se debe a la simpleza de sus figuras (la luna, las estrellas, un pueblo, las montañas, un árbol); a lo llamativo que es el trazo y la forma de haberlos pintado; y a la belleza tan sencilla de apreciar en un cuadro que permite a cualquiera vislumbrar el reflejo de la vida misma que es tan propio de la pintura como bella arte. A esto debo agregar que la sobreexposición mediática y comercial que ha tenido tanto la obra como el autor es solo una consecuencia circuncidante a lo verdaderamente importante del artista y su obra.

En efecto “con la ayuda de sus pinceles chorreantes de color y vigor, van Gogh transformó los paisajes, los personajes, los objetos y la luz de cada día en una materia completamente nueva” (El Mundo, 2016, p. 29).

La psicología que está detrás 

Del autor y su obra en general

El arte de van Gogh tuvo una nueva manera de apreciar la estética, dirigiéndola a conceptos más abstractos. El jugar con lo abstracto fue el factor innovador, capaz de llevar la pintura a direcciones que no estaban tomadas en cuenta antes de él.

Los colores impactantes en intensos, el énfasis de las pinceladas, las formas de su obra son altamente expresivas e incluso excesivamente emocionales. Pero a su vez eso no lo dejó exento de padecer los momentos de oscuridad que traían consigo sentimientos de soledad y desesperación (Dahlan, 2014, p. 333).

«Autorretrato de 1889». El fondo comparte las formas de los espirales de luz de «La Noche Estrellada»

Van Gogh podía actuar de manera errática y de difícil manejo; y a pesar de sufrir colapsos y depresiones, el artista estaba muy lejos del mito que se armó a su alrededor como si se tratase de una persona lunática (Dahlan, 2014, p. 333).

El deseo de impresionar y apasionarse en su obra, hizo que se reflejara el mundo interior del artista, y no me refiero solo a sus puntos bajos sino también a los más altos y luminosos. Porque a través de su arte -y de todo bello arte que cale en nuestro corazón-, podemos darnos cuenta de las maravillas de la realidad. Y que a pesar de las contingencias que puedan ocurrir uno nunca está totalmente desamparado, la misma vida de van Gogh, llena de amarguras, renuncias y tragedia es testimonio de ello.

La Noche Estrellada

Este cuadro en particular se presta totalmente a un análisis psicológico puesto que lo que se ve es un estado intermedio entre la realidad y la imaginación, entre lo concreto y lo abstracto.

Van Gogh hizo la pintura cuando estaba internado voluntariamente en el hospital para enfermos mentales de Saint-Rémy, en Francia. El paisaje es una combinación de la imaginación del artista con la vista que tenía desde la ventana de su habitación. Podría decirse que representa la mirada y el anhelo de algo incluso mayor a la libertad, desde un estado de confinamiento que imposibilita o refrena muchos anhelo con la excepción necesidad creadora y la necesidad de sentido propios del ser humano.

En 1889, y a pesar de su debilidad mental y física, a pesar del dolor, la agonía y la melancolía, van Gogh pintó su Noche Estrellada que surgió por inspiración y en la que halló consuelo al contemplarla terminada. Asimismo, van Gogh era además de artista, un hombre intensamente religioso y se puede apreciar en muchas obras suyas y en el análisis de otras tantas, incluida La noche estrellada (Dahlan, 2014, p. 336).

La obra maestra

Al ver el cielo inmenso y luminoso, representante del infinito y la otra vida, y que ocupa la gran mayoría del lienzo; comparado a la pequeñez y lejanía del pueblo, que representa la vida en el mundo terreno; uno puede darse cuenta de los deseos de van Gogh por alcanzar la trascendencia del ser.

El pueblo ocupa solo una parte del tercio inferior del cuadro, las luces de las casas es una modesta respuesta a la apoteosis de las estrellas celestiales. “Solo el estirado pináculo del campanario de la iglesia surge como un desafiante y a la vez frágil vinculo de uno entre el cielo y el hombre” (El Mundo, 2016, p. 31).

¿Y qué significa el ciprés en primer plano? Si bien al ciprés se le asocia con la muerte en algunas culturas europeas, es probable que van Gogh solo se interesase en el árbol por el desafío artístico que le representaba. En una carta a su hermano Theo, escribió lo siguiente: «Los cipreses aun me inquietan. Me gustaría hacer algo con ellos como con los lienzos de los girasoles, porque me sorprende que todavía nadie los haya hecho de la manera como yo los veo». Y previamente, en la misma carta: ​»dos estudios de cipreses de ese complicado tono verde botella» (van Gogh Museum, 1990)

Además, en el mismo año, van Gogh sintió el deseo de hacer sus propias versiones de cuadros de sus artistas favoritos, entre ellos tenemos su versión de «La Piedad» de Delacroix, lo que hace más que evidente el papel de la religión en su arte.

«La Piedad» según van Gogh. Nótese la similitud del uso de colores con La Noche estrellada; y la similitud del rostro de Cristo con el de van Gogh,

Van Gogh fue aficionado a la poesía y a la música. Se cree que el poema “Canto a mi mismo” de Walt Whitman (1.) fue una gran influencia para la creación de la Noche estrellada y hay suficientes pruebas para estar seguro de ello (Dahlan, 2014, p. 336).

El siguiente fragmento del poema es prácticamente una descripción del cuadro:

«Sonríe, tierra voluptuosa de fresco aliento,
Tierra de los árboles dormidos y húmedos,
Tierra del sol que ya se ha ido, tierra de las montañas de cumbre nebulosa,
Tierra del cristalino fluir de la luna llena, apenas tocada de azul,
Tierra del brillo y de la sombra manchando la corriente del río,
Tierra del gris límpido de las nubes que resplandecen y se aclaran
para que yo no las vea,
Tierra yacente y extendida, rica tierra de azahares
Sonríe, porque llega tu amante».

Van Gogh no podía pintar en su habitación, por ello, a partir de las imágenes retenidas su la mente, y con su propia imaginación, fue que plasmó lo que ahora podemos ver en el cuadro. Este proceso de crear a partir del recuerdo sin duda alguna tuvo que ver en el resultado final en lienzo. 

Lo que vieron los ojos, y lo que vio el corazón

Son la memoria y la observación las que tradujeron lo que vio al arte abstracto de la pintura. Las ideas se transforman a un contexto visual. Y un ejemplo evidente de ello son los bocetos y cuadros que van Gogh hizo en Saint-Rémy. (Dahlan, 2014, p. 336).

La Noche estrellada involucra la poesía, la lucha espiritual, e incluso la astronomía. Sus inspiraciones y las múltiples interpretaciones se deben a la interacción de la psique humana con el poder de la existencia (Dahlan, 2014, p. 336). Son las personas profundas, con substancia y complejidad, las que pueden hacer creaciones que se presten a muchas interpretaciones. Van Gogh y su genio es la prueba fehaciente de ello.

“Es verdad: desde el punto de vista de su significación histórica y social, el pintor es el hombre que enseña a los demás hombres a ver, según arte, la realidad, el maestro y el técnico del saper vedere -saber ver-” (Lain, 2018, p. 49).

Referencias

______________________________________________________________________________

1. «Canto a mí mismo» de Walt Whitman, poema completo traducido por Jorge Luis Borges:

https://revistas-colaboracion.juridicas.unam.mx/index.php/derechos-humanos-emx/article/view/23855/21338

Dante Alighieri y la existencia humana

Lepoldo Chiappo, en su artículo «La Existencia Humana (Estudio sobre la Comedia de Dante)», nos comparte sus aportes en el constante ejercicio de como vivir la vida. Pero no lo hace de modo sencillo, es más, algunas de sus afirmaciones son implacables y duras, por otro lado tiene unas tan bellas y esperanzadoras, que uno no puede evitar inclinarse a darle la razón.

En este escrito procuraré recoger las ideas principales del estudio.

Palabras clave: Vida psico-espiritual, plenitud existencial, fracaso existencial, fortunio, Psicología Fundamental.

Leopoldo Chiappo (1924-2010), psicólogo peruano. Fue nuestro primer especialista en Dante Alighieri.

La Divina Comedia es una obra maestra de la literatura cristiana y universal. Más allá de las libertades creativas en cuanto al proceder de la vida más allá de la muerte; y una actitud crítica -y sensata- por parte de Alighieri hacia ciertas autoridades eclesiales de su tiempo; no cabe duda que “Europa no ha visto […] un poeta cristiano más grande que Dante” (Dawson, 2013).

Como decía, la Comedia, como toda obra literaria trascendente, refleja al ser humano, tanto en el tiempo en que fue escrita, así como de manera intemporal. Chiappo buscó amplificar ese alcance, o más bien aclarar el camino para ver todo el panorama dentro de la obra, y por supuesto, partiendo de la perspectiva de la Psicología. Y razón no le faltaba pues Dawson (2013) comenta que el crítico literario Luigi Valli teorizó acerca de un «lenguaje secreto» en la obra de Dante.

«Dante y la Divina Comedia» de Domenico di Michelino

Sin bien menciona que, para entender a la obra plenamente no hay que dejar de lado el espíritu cristiano de la misma. Propone que reflejar las situaciones del poema en la vida de cualquier hombre puede darnos un aporte valioso para el entendimiento del ser humano, mencionando que hay elementos del Infierno, Purgatorio y Paraíso dantianos en la vida que conocemos.

Uno «vive el Infierno» en esta vida cuando se es un fracasado existencial, y no está dispuesto a cambiar. Pero claro, a diferencia del infierno de condena eterna, uno puede liberarse del infierno figurativo. De igual manera, el Purgatorio y el Cielo figurados por Chiappo no son los eternos que pregona el cristianismo católico; sino que son símiles de estos últimos. Y si uno busca mantenerse en el Paraiso de Chiappo, hay que estar en constante trabajo para no perderlo,

¿Qué es un fracasado existencial?

Hablamos del hombre que se ha cerrado al amor, a la belleza y a la justicia. El que abre la boca para soltar envidia, odio y resentimiento, y no tiene la mínima intención de salir de allí. Como ven es un estado radical. Si bien no es irremediable, es muy difícil de liberarse del mismo. Pues es un problema que se clava en la voluntad individual. No hay quien pueda sacar al fracasado de su infierno, sin que el último no ponga de su parte.

Es fracaso existencial es el fracaso esencial y universal del hombre en cuanto hombre (Chiappo, 2013, p. 71). Y no nos referimos a cosas como fracasar en los negocios, en la política, en el trabajo, en el matrimonio, en la vida social, o en cualquier índole que se desarrolle en la vida terrenal. Para Chiappo estos fracasos son particularidades, y hasta accidentales (2013, p. 71). En muchos casos estos pueden deberse a factores fuera del control de uno mismo, no es así con el verdadero fracaso radical del cual seríamos totalmente responsables, ese que te lleva al infierno en la tierra.

¿Cómo es un hombre elevado que logró la plenitud existencial?

Pero también está el otro extremo, tenemos al hombre que vive en plenitud existencial. Este es alguien que, por su apertura, amor, libertad y sentido de justicia se vuelve pleno en la vida psico-espirtual (término propuesto por Chiappo).

Ahora bien, ¿bajo qué medida y en qué escenario uno puede ser un fracasado existencial o un elevado existencial? En la Comedia nos presentan al ángel Fortuna, que se encarga de administrar todo lo que ocurre en el mundo material, se encarga de enviar momentos de bienestar y adversidad. Chiappo traduce esto en términos más seculares, y lo llama destino (2013, p.76). Así es el destino que es el devenir de las cosas, que hace que las cosas ocurran de un modo escrito, pero en el que podemos elegir cómo actuar ante esto. Podrá parecer un contrasentido decir que el destino no tiene todo preestablecido, pero no es así, no hay que caer en determinismos, el libre albedrío de cómo reaccionar ante las pruebas -y ante los placeres terrenales- de la vida es algo tan propio que nada exterior a la persona lo puede manipular.

¿Pero se puede estar abierto a lo bueno y estar contento rodeado de adversidades, sufrimientos, dolores, o miserias? La respuesta es sí. Y así como vemos el Purgatorio en la Comedia donde las almas sufren constantes tormentos, están felices porque tienen la esperanza y la certeza de que todo ello pasará y podrán entrar en la gracia de Dios en el Paraíso, su dolor no es estéril y lo afrontan con una alegría interior. De igual modo en este mundo, cuando los hombres transforman sus infortunios en fortunios (Chiappo, 2013, p. 77) lo hacen apuntando inevitablemente a la plenitud de la existencia. No actúan con la cerrazón voluntaria que infierniza (neologismo de Chiappo) la vida.

¿Cuánto dura todo esto? Toda la vida por supuesto, pero también tenemos una temporalidad aparte de la cronológica donde experimentamos y vivenciamos. Chiappo también pone en juego a la temporalidad existencial, que se mide en base a lo pensado, reflexionado, y aprendido de la experiencia, que se traduce en “sabiduría, prudencia, equilibrio, serenidad, saber del mundo y de la vida” (Chiappo 2013. p. 77). Uno puede estar lleno de experiencias pero no haber aprendido nada de ellas, más bien hay experiencias que te dejan perturbado, inquieto, desubicado y necio cuando no se asimilan con reflexión.

Lo esencial en la temporalidad existencial es la madurez psicoespiritual.

(Chiappo, 2013, p.77)

Chiappo nos anima a crecer en los valores más fundamentales, bondad, paciencia, comprensión, virtud, amor, justicia, entrega de uno mismo y perseguir la belleza; en contraposición a la amargura del carácter, la ira, el resentimiento, y la frustración.

Cuando se da amor, no lo pierdes, este crece y enriquece tanto al que da como al que recibe. En el otro extremo cuando uno es iracundo o violento con otro, tampoco se desprende de la actitud negativa, la conserva y la propaga.

Uno puede amar a Dios, a sus padres, a uno mismo, a su país, a su época, a su ascendencia, a su descendencia, a todo lo bueno y respetable. Así también está la posibilidad de insultar y blasfemar contra todo, pero esto amarga la existencia y nos priva de la capacidad de abrirse a la alegría y de la capacidad de admirarse de lo bueno (Chiappo, 2013, p.80).

A la actitud hostil e iracunda Chiappo le llama voluntad aniquiladora y la identifica con el nihilismo (2013, p. 80). La infiernización de la vida humana consiste en caer espiritualmente frente a la adversidad.

Uno debe potenciar el alma con los recursos espirituales que son el amor, la resistencia, la paciencia, el sacrificio, la benevolencia, la dignidad, la grandeza, la valentía, la responsabilidad, el silencio, el ofrecimiento de uno mismo, e intentar ser constantes en ellos a pesar de la adversidad (e incluso del placer).

Una plenitud existencial consolidada permanece autónoma frente a las alteraciones y vicisitudes y se nutre de su propia riqueza; porque los placeres terrenales, también pueden enceguecer y corromper, pueden quebrar la serenidad del alma tanto como lo hacen las tristezas, el encono y la malignidad.

Psicología Fundamental es el nombre que Chiappo le dio a la psicología que se encargue de estudiar lo abordado y todo lo relacionado a la construcción psico-espiritual para comprender lo relacionado al sentido y la estructura de la existencia humana.

“La calamidad es ocasión de la virtud […] El soldado bisoño con sólo el temor de las heridas se espanta; más el antiguo con audacia, mira su propia sangre, porque sabe que muchas veces después de haberla derramado ha conseguido victoria”.

(Séneca, 2013, p. 23)

Ahora bien, mencioné que un hombre pleno debe tener la capacidad de amar y admirarse además de buscar la belleza, pues bien, ¿Cuál es esa belleza, como amar, como admirarse? Hay que estar preparado, porque de pronto todos tus conocimientos, toda tu supuesta cultura y grandes saberes, se pueden ir abajo, o puedes comunicarlos mal debido al impacto y sobrecogimiento que surge cuando tienes frente a ti a la Belleza. Lo condensaré con lo ocurrido en el pasaje cuando Dante encontró en el Paraíso a su amada Beatriz:

La hermosura que en esos momentos vi en ella, excede todo lo que los hombres podemos imaginar, por lo que yo tengo por cierto que solamente su Hacedor podría comprenderla. Yo me declaro incompetente para describirla, como jamás se sintió autor alguno, cómico o trágico, abrumado por su oficio y su trabajo, pues como con la intensidad del Sol se contrae una pupila débil, así mi mente, que de suyo es lerda, se contrae al recuerdo de su dulce sonrisa […] más ahora me veo forzado a suspender los versos que hablan de su belleza, como el artista que llega al límite de su arte.

(Alighieri, 2010, pp. 222, 223)
Dante, Virgilio y Beatriz como símbolos – LITERATURA MEDIEVAL
Dante contempla al cuerpo glorioso de Beatriz, litografía de Gustavo Doré

¿Qué más podría agregar ante estas estremecedoras líneas? Creo que capturan a la perfección la esencia de lo que es la auténtica belleza, la admiración y el amar. Ocurrió en el Paraíso dantiano, pero también un reflejo resplandeciente de este acontecer puede ocurrir en la tierra, seguro en alguno ocasión lo pudimos vislumbrar.

Referencias

  • Alighieri, D. (2010). El Paraíso. México D.F: Grupo Editorial Tomo, S. A.
  • Chiappo, L. (2013). La existencia humana (Estudio sobre La Comedia de Dante). Revista De Neuro-Psiquiatria, 65(1), 70-85. Disponible en: https://revistas.upch.edu.pe/index.php/RNP/article/view/1509/1537
  • Dawson, C. (2013) La Cultura Literaria en la edad Media. Verduzco, H. (Ed.), Historia de la Cultura Cristiana. México D.F: Fondo de Cultura Económica.
  • Séneca (2013). Los Siete Libros de la Sabiduría. Barcelona: Ediciones Brontes S.L.

Un cuento de Ribeyro y el autosabotaje

Días previos a la pandemia, me había reunido con un viejo amigo de la universidad, cuando caminábamos sin rumbo definido, conversamos, entre otras cosas, sobre cuentos que nos habían marcado. Mi amigo me contó que dos cuentos de Julio Ramón Ribeyro lo impactaron grandemente: “La insignia” y “El profesor suplente”. Yo nunca los había leído, lo que en parte me había dado vergüenza, pues era consciente de lo enorme que es Ribeyro; en ese entonces fui un cómplice más de la indiferencia que se tiene con nuestro más grande cuentista. A pesar de ello, cuando me describió el segundo cuento a grandes rasgos, en aquel momento ambos nos sorprendimos del mismo; así es, incluso él se volvía a sorprender, y yo no pude evitar -aun después de despedirme de mi amigo- quedarme prendado de historia y de la idea por la cual fue concebida: el autosabotaje.

Ilustración de Christian Vargas, para la portada de la sexta entrega de la colección «Yo leo Julio Ramón Ribeyro», que escenifica un momento en el cuento «El profesor suplente».

El impacto fue aun más grande cuando lo leí, me sorprendió que en un cuento tan corto se encontrara tanta pericia y tino para capturar lo que significa este mal; además del proceso mental por el cual pasa una persona que se autosabotea. Al terminar el texto me quedé anonadado, sentí compasión por el pobre protagonista del cuento además de una especie de temor, al darme cuenta de la realidad representada con precisión en esta ficción. En otras palabras, me recordó que más de una vez yo mismo me saboteé o casi terminé por hacerlo. De hecho, la idea ya se había presentado cuando mi amigo me habló del cuento, pero se redondeó al acabar la lectura. De igual manera, el cuento me recordó que este fenómeno es algo humano y que no estoy solo, quizá todos en alguna ocasión fuimos víctimas del autosabotaje.   

Ahora estoy libre del shock, pero la impresión y la lección aprendida siguen presentes; por ello, tengo el deseo de compartirles la información reuní, acompañándolas con citas del cuento que las reflejan.

«No se trata de un gran puesto y los emolumentos no son grandiosos, pero es una magnífica ocasión para iniciarte en la enseñanza. Con el tiempo podrás conseguir otras horas de clase, se te abrirán las puertas de otros colegios, quién sabe si podrás llegar a la Universidad… eso depende de ti»

Una definición psicológica

El autosabotaje sucede cuando nos destruimos física o mentalmente: o cuando nos estorbamos emocionalmente o deliberadamente en nuestro propio éxito y bienestar, minando metas personales y cosas que valoramos (Berg, citada en Wilson, 2021). Es insidioso, profundo y universal; y emana de formas de pensar negativas (Bremmer, citado en Wilson, 2021)

Puede ser consciente o inconsciente. Un ejemplo de autosabotaje consciente sería consumir comida chatarra en exceso a pesar de tener la intención de comer sanamente. El sabotaje inconsciente se da cuando el daño está hecho, pero no fue reconocido en un principio; alguien con miedo a fallar podría dejar para última hora trabajos importantes, y así evitar (inconscientemente) la posibilidad de avanzar (Wignall, citado en Wilson, 2021).

En un primer momento puede ser difícil de creer que alguien se sabotee a sí mismo, a pesar de ello, la gente lo hace y las consecuencias son de lo más variadas, tanto en gravedad como en frecuencia. El autosabotaje (y pero aun el autosabotaje crónico) merma la voluntad y la motivación y puede dejarnos tristes, ansiosos y con baja autoestima.

«cayó finalmente en una banca, abochornado, entorpecido, como si tuviera un queso por cerebro […] Confundido aún, bajo la impresión de haber sido objeto de una humillante estafa»

¿Por qué nos autosaboteamos?

Nadie se autosabotea pensando que al hacerlo se está tomando una buena decisión, siempre hay una culpa, frustración o incomodidad cuando el sabotaje es consciente.

Wilson (2021) considera que estas son las razones por las que uno se autosabotea:

  • Evitar conflictos y esfuerzos
  • Seguir patrones de conductas negativos aprendidos en el pasado
  • Temor (que puede ser irracional) al rechazo o fracaso
  • Traumas del pasado que frenan la acción

«Él siempre achacó sus fracasos académicos a la malevolencia del jurado y a esa especie de amnesia repentina que lo asaltaba sin remisión cada vez que tenía que poner en evidencia sus conocimientos»

«distinguió al lado del portero a un cónclave de hombres canosos y ensotanados que lo espiaban, inquietos. Esta inesperada composición -que le recordó a los jurados de su infancia- fue suficiente para desatar una profusión de reflejos de defensa y, virando con rapidez, se escapó hacia la avenida»

Tipos de autosabotaje

Rovira (s.f.) sostiene que son los siguientes:

  • No finalizar las cosas: Dejarlas las cosas a medias o abandonarlas totalmente solo para evitar el temor a fracasar o al fracaso en sí mismo.
  • Procrastinación: Reemplazar actividades, por otras más placenteras o sencillas (que incluso pueden tener su importancia) es algo en lo que fácilmente se puede caer.
  • Perfeccionismo: La excusa ideal para no hacer las cosas es decir que no se está en el momento indicado, o no se tiene absolutamente todo lo necesario para hacerlas con una garantía asegurada de éxito.
  • Excusas: Al final cualquier motivo que se ponga como excusa impedirá el ponerse manos a la obra.

«Cuando llegó ante la fachada del colegio, se sobreparó en seco y quedó un poco perplejo. El gran reloj del frontis le indicó que llevaba un adelanto de diez minutos. Ser demasiado puntual le pareció poco elegante»

«A pesar de que las agujas del reloj continuaban girando, Matías se mantuvo rígido, testarudamente ocupado en cosas insignificantes, como en contar las ramas de un árbol, y luego en descifrar las letras de un aviso comercial perdido en el follaje»

Efectos del autosabotaje

Pérdida de oportunidades, en la privación de desarrollar nuevas habilidades y tener nuevas experiencias y vivencias que, en mayor o menor medida, podrían brindar resultados beneficiosos en la vida del individuo. Y acentuación de las razones por la cual es causado, dicho de otro modo, se entra en un círculo vicioso (Marquez, 2017)

«A los veinte pasos se dio cuenta de que alguien lo seguía. Una voz sonaba a sus espaldas. Era el portero.

-Por favor -decía- ¿No es usted el señor Palomino, el nuevo profesor de historia? Los hermanos lo están esperando. Matías se volvió, rojo de ira.

-¡Yo soy cobrador! -contestó brutalmente, como si hubiera sido víctima de alguna vergonzosa confusión»

Darse cuenta

¿Como evitar el autosabotaje?

Estas son unas pautas generales que pueden amoldarse a la situación personal de cada uno:

  • Darse cuenta: Concientizar, reconocer cuando el autosabotaje esté ocurriendo, o cuando esté por suceder, la situación puede ser complicada por su naturaleza inconsciente, pero el primer paso es detenerse y examinarse e identificar lo que induce al autosabotaje (Sánchez, 2017).
  • Ser flexible: Si es que ocurrió, siempre se pueden prevenir los siguientes. Lo primero es no ser tan duro con uno mismo por haber caído, no debemos ser jueces despiadados con nosotros mismos. Para una próxima ocasión hay que estar más alertas y hacer la identificación como indica el primer consejo (Sánchez, 2017).
  • Tener presente que muchas de las actividades en esta vida suelen ser actos de fe y ya conllevan cierto riesgo (desde cosas tan simples como usar el transporte público, uno sube al vehículo esperando que no ocurra un accidente, por ejemplo).
  • Permitirse soñar y tener metas que alcanzar, saberlas distinguir y ordenar. Cuando se busca y desea algo que es bueno en sí mismo (y mejor aún si es noble o virtuoso), no hay que tener miedo -o pereza- de ir por ello, por más que requiera esfuerzos y sacrificios exigentes, vale totalmente la pena. Y si acaso se fallara en la consecución de ese bien deseado, siempre hay más puertas que abrir y escaleras que subir -como dijo Franz Kafka-, de ninguna manera nos habremos fallado a nosotros mismos.

Un campanazo parroquial lo hizo volver en sí. Matías se dio cuenta de que aún estaba en la hora. Echando mano a todas sus virtudes, incluso a aquellas virtudes equívocas como la terquedad, logró componer algo que podría ser una convicción y, ofuscado por tanto tiempo perdido, se lanzó al colegio»

Aquí podemos apreciar que Matías pudo darse cuenta, y aunque sea por un instante, hizo algo al respecto para no perder su oportunidad, desgraciadamente no fue suficiente.

Epílogo y continuación imaginada

«y se aprestó a recibir a su mujer, que ya corría por el pasillo con los brazos abiertos.

-¿Qué tal te ha ido? ¿Dictaste tu clase? ¿Qué han dicho los alumnos?

-¡Magnífico!… ¡Todo ha sido magnífico! -Balbuceó Matías-. ¡Me aplaudieron! -pero al sentir los brazos de su mujer que lo enlazaban del cuello y al ver en sus ojos, por primera vez, una llama de invencible orgullo, inclinó con violencia la cabeza y se echó desoladamente a llorar»

Quiero creer que las lagrimas de Matías no cayeron sobre leche derramada; no lo habremos visto ejercer, pero el cuento no se llama «El cobrador que quiso ser profesor» sino «El profesor suplente», Ribeyro se preocupó por los marginados, es imposible que el título sea ironía o sarcasmo; este motivo y su final (abierto hasta cierto punto), me invitan a imaginar una hipotética continuación en la que al día siguiente le dieron una segunda oportunidad y al fin, Matías pudo impartir sus clases de Historia e incluso pudo llevarse aplausos reales y darle una alegría apoyada en la verdad a su esposa. De igual manera, tengo estos buenos deseos de superación para todas las personas que pasaron por momentos similares, y por supuesto, me incluyo.

Referencias

Marquez, J. (2017). Autosabotaje: cuando el enemigo está dentro de ti. Recuperado de: https://lamenteesmaravillosa.com/autosabotaje-cuando-el-enemigo-esta-dentro-de-ti/

Ribeyro, J. R. (1964). Las botellas y los hombres. Lima: Populibros

Rovira, I. (s.f.). Autosabotaje: causas, características y tipos. Recuperado de: https://psicologiaymente.com/psicologia/autosabotaje

Sánchez, E. (2017). El lastre del auto-sabotaje. Recuperado de: https://lamenteesmaravillosa.com/lastre-del-auto-sabotaje/

Wilson, C. R. (2021). What Is Self-Sabotage? How to Help Stop the Vicious Cycle. Recuerado de: https://positivepsychology.com/self-sabotage/

Denegri, Echevarría, y un diálogo por la vocación

«La vocación de San Mateo» de Caravaggio

La primera acepción de vocación según la Real Academia Española es la siguiente: Inspiración con que Dios llama a algún estado, especialmente al de la religión (2021). Como pueden darse cuenta, el uso de esta acepción se ha quedado rezagado. Ahora «vocación» se entiende de una forma más general -y secular-, en otras palabras, con su tercera acepción: Inclinación a un estado, una profesión o una carrera (2021). Y a partir de ello, es que han surgido términos como “Orientación vocacional” o frases como “sigue tu vocación”.

En su programa La Función de la Palabra, Marco Aurelio Denegri, abrió de manera muy similar la entrevista que sostuvo con el psicólogo peruano Javier Echevarría en el 2014, pues afirmó que, en nuestra sociedad, la palabra vocación en efecto se usaba para el llamado a la vida religiosa, pero también se usaba para el llamado a la vida artística; a pesar de esa adición, la palabra en cuestión, seguía teniendo un uso exclusivo, cosa que ya dejó de ser así hoy en día en el Perú y quizá, en el mundo entero.

Tanto sacerdotes como artistas, debían tener la vocación. Y la crisis de su escasez actual se debe a que precisamente estos dos caminos se sujetan a pruebas más que exigentes para su auténtico desenvolvimiento.

Ahora y con la aprobación formal del Diccionario, como vimos al inicio, se usa el termino de manera general. Ante esta situación moderna, Denegri planteó lo siguiente: Una persona que vende pollos al por mayor diariamente e hizo una pequeña fortuna. A esa actividad ¿se le puede llamar vocación? ¿Uno podría pensar que el comerciante dijese algo como “yo desde siempre he querido vender ciento cincuenta pollos diarios”? Ciertamente la primera acepción quedaría enterrada, si se dijera que ese comercio mayorista es una vocación del mismo modo que la vocación religiosa o artística.

Echevarría respondió que todos tenemos un llamado, desde muy pequeños nos fijamos en ciertos juguetes, ciertas personas, ciertos libros, etc.

La búsqueda está en todos, pero hay búsquedas que no todo el mundo tiene, a todos nos llama la atención muy diferentes tipos de cosas.

Sostuvo que el comerciante mayoritario del ejemplo de Denegri, tendría la vocación ubicada en el afán de conquista, en el pensar ganar, en el resultado, la competencia. Continuó diciendo que cosas como el discurso largo y prolongado, la reflexión, puede aburrirles. Son más que nada hombres de acción. Una afirmación un tanto condescendiente.

Intentando conciliar ambas posiciones podríamos mencionar que, hay diferentes tipos de vocaciones, así como hay diferentes tipos de hombres.

Determinismos

Cabe agregar que no solo basta con tener una u otra vocación, el lugar geográfico donde uno se desarrolla juega un papel importantísimo.

Andrés Oppenheimer (2008) le preguntó a Bill Gates si hubiera logrado todo lo que logró de haber nacido en Paraguay, a lo que Gates respondió que solo hubiera sido “simplemente un mal agricultor”

Lo anterior también fue mencionado por Denegri, y agregó que nacer, estudiar, trabajar, no es lo mismo en un país que en otro. No es lo mismo ser algo aquí que ser algo allá, pero los resultados no necesariamente se miden con la regla del éxito social o económico, la cuestión diferencial es la calidad que tiene uno como persona, pues acotó que mucha gente con escasísimo desarrollo interior -dando a entender que incluía a Gates dentro de esta gente, además de Mark Zuckerberg-, llegó a acumular muchísimo dinero.

Echevarría refirió que uno es uno y sus circunstancias y lo que uno hace con sus circunstancias, con clara inspiración en el “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo” de Ortega y Gasset (1914, pp. 43, 44), y continuó diciendo que, si bien en el Perú no podrían ocurrir casos como el de Gates, si se puede llegar a ser y hacer una serie de cosas importantes, hasta genialidades.

Denegri ante esto, en un tono humorístico, dijo esta peculiar frase: “Si Hamlet viniera al Perú se volvería loco, porque aquí en el Perú, ser y no ser es lo mismo”, pero no negó la afirmación Orteguiana dicha por el psicólogo (Ortega y Gasset fue un referente para Denegri).

“Desde que nacemos el cerebro, observa, capta registra memoriza ciertos aspectos del mundo con mucha facilidad, porque nos llama la atención. Saber esto es el punto de partida para descubrir el misterio de tu existencia” citó Denegri de «Se busca emprendedor» un libro de Echevarría, pidiéndole una mayor aclaración al respecto. La réplica fue que hay cosas que son muy fáciles desde que naces. ¿Por qué ciertas cosas son tan fáciles para uno? Las cosas registradas por el cerebro a lo largo de la vida, de pronto encajan y le sirven a uno.

Problemática

Denegri replicó con que el estado normal del cerebro es la desatención, para hacer que el cerebro obre distintamente hay que poner en acción la atención, el interés, el esfuerzo y la perseverancia. Y la mayor parte de la gente carece de tres de estos factores atención, perseverancia y esfuerzo. Y si hay algo que le ha repugnado al ser humano es esforzarse y no solo esforzarse sino responsabilizarse, sentenció Denegri citando a Miguel de Unamuno.

Nunca ha habido tantos estímulos, tantas distracciones como los hay en la era tecnológica, y estos son una manera de alejamiento del mundo interior y por supuesto también son otra manera de permanecer en el estado desatencional

Y exactamente ese es uno de los problemas de la vocación y de la orientación vocacional que requieren mirar adentro y honda reflexión.

“Dime rapidito para qué sirvo yo, y si no me gusta, tú tienes la culpa porque tú me dijiste”, fue lo que mencionó Echevarría para escenificar la situación de la apatía de muchos jovencitos a la hora de acudir a una orientación vocacional

Denegri contribuyó a esto, mencionando que la cultura de la droga y de la violencia, que causan estragos universalmente, por supuesto que llegan a los jóvenes, alejándolos de su vida interior. Y consecuentemente pronunciando la crisis vocacional y ocupacional

El niño nace con hambre de conocer el mundo, pero en muchas ocasiones ese llamado a conocer y experimentar, no es cultivado y se apaga con los años, Echevarría se declaró optimista, y mencionó que la gente que busca cambiar esto si bien son minoría, las pequeñas cifras van cambiado, y hay que tenerlas en cuenta.

Urgencia y flexibilidad vocacional

Echevarría menciona que la persona puede adaptarse sanamente a una ocupación que le brinde estabilidad y los recursos necesarios para vivir (flexibilidad), pero que hay otras que simplemente no pueden estar satisfechas si no logran satisfacer su llamado (urgencia). Las últimas deben ser apoyadas, pero al mismo tiempo, situarlas en un escenario realista, para que no queden frustradas.

Poniéndose de ejemplo particular, Echevarría hizo mención de que él pudo dedicarse tanto al teatro como a la psicología e incluso llegó a hacer una combinación de ambas. Esto fue motivo para Denegri de tocar el tema del abarcamiento; dedicarse a muchas ocupaciones hace que tarde o temprano una o más sean descuidadas, e incluso existe el riesgo de caer en el superficialismo a la hora de desempeñarse en ellas. La solución o un buen modo de evitar caer en esos escenarios, es precisamente la convergencia de ocupaciones que naturalmente se puedan complementar. Además del caso de Echevarría, también traigo a cuenta este estudio de la bella complementación de la Psicología con la poesía.

Colofón extravocacional

Si se habló de las consecuencias de la droga y la violencia, Denegri también mencionó que en general, no es fácil encontrar una persona perfectamente sana (no hace falta que se caiga en drogadicción o en violencia), y complementa que la solución está en ser comprensivo y reconocer que lo que se debe buscar es que las personas sean lo suficientemente sanas. Echevarría complementó esta idea citando a Hillman: “Las heridas que uno tiene a nivel personal, son los ojos por los cuales uno ve el mundo”.

Por supuesto que uno mismo no se libra de las heridas, Echevarría recomendó no ignorarlas, y de no poder curarlas, reconciliarse con ellas.

Ray Bradbury, autor de obras notables como Fahrenheit 451 y El Hombre Ilustrado

Ese pensamiento si bien fue sincero y factible en muchos casos, no es universalmente viable, por ello Denegri hizo un contrapunto citando a Ray Bradbury: “Todas las mañanas cuando salto de la cama, piso una mina, la mina soy yo, después el resto del día me la paso recogiendo los pedazos” y agregó “a ver ahora salten ustedes”. En efecto, hay que saltar, afortunadamente nuestra situación no es como la que planteó Bradbury, la explosión no se dará todas las mañanas, no se dará todos los días. Pero independientemente de su frecuencia, cuando ocurra hay que ser valientes y recoger con gallardía hasta el último pedazo para volverlos a unir.

En el 2016, en su siguiente libro «Padres de la patria. Cómo criar a un peruano diferente», Echevarría escribió un párrafo que recita así: “Fluir en el presente puede ser muy sanador en una parte de la vida, pero el poder implica asumir responsabilidad. Y la responsabilidad es saber cuáles son tus deberes y no solo tus derechos”. Ese mismo año, en su segunda entrevista con Denegri, en la que hablaron de la formación como ciudadanos y la democracia en el Perú, el propio Echevarría mencionó que todo vínculo con las personas debe ser lo suficientemente sano; además de declararse realista. Quizá primer encuentro con Denegri tuvo algo que ver con todo ello.

Referencias

Los celos: Colocándolos en su debido lugar

Los celos son un conjunto de emociones que, a lo largo de la Historia de Occidente, han sido manejados de una manera muy pobre, pues han causado muchos estragos que no tenían por qué ocurrir.

La solución a este problema no estaría en la inexistencia de los celos, eso es un ideal inalcanzable y algo antinatural (ya veremos las razones); tampoco en ignorarlos o huir de ellos. La respuesta se podría encontrar en la comprensión y control de los mismos.

Como mencioné los celos son emociones. Nosotros vivenciamos, experimentamos, y pasamos por infinidad de emociones en nuestro día a día. El asunto muchas veces queda ahí, no obstante, hay se saber entenderlas y explicarlas.

La palabra emoción deriva del latín, emovere (compuesto de ex, “fuera” y movere, “mover”) que significa “sacar, alejar” y en sentido amplio, sacudir, como pueden apreciar, la emoción es un remezón venido de afuera. Así mismo, son el fruto del proceso evolutivo que le ha permitido al hombre adaptarse al entorno en que vivimos y relacionarse con los demás. En líneas generales, son el modo más directo de expresión a nivel universal (Giardini et al, 2017, p.43, 47).

«Celos» de Edvard Munch

El celo y los celos

Según la Real Academia Española (2021), la primera acepción de celo es: Cuidado, diligencia, esmero que alguien pone al hacer algo. Y recién en la séptima acepción (reconocida como “celos”) significa: Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado, o mude su cariño, poniéndolo en otra. Dicho sea de paso, la diferencia de significados debido al singular/plural, es muy interesante; otras palabras con esta característica son humanidad/humanidades, humo/humos, resto/restos, honor/honores.

Como ven el singular resulta ser algo muy bueno, el plural es cuando la cuestión puede complicarse más de lo debido.

Paul Ekman (según Giardini et al, 2017, p. 60), psicólogo dedicado en emociones y lenguaje no verbal, sostiene que las emociones más básicas son la alegría, la sorpresa, la tristeza, la ira, el asco y el miedo. A partir de estas se desarrollan muchísimas otras, más complejas, en distintos grados y combinaciones; y entre ellas los celos.

Agentes del FBI, de la CIA, e incluso el director de la película Intensa-Mente, han recurrido a la asesoría personal de Ekman.

El intelectual Marco Aurelio Denegri (2015, p.185). nos compartió una definición formal de celos: “Inquietud, desasosiego y preocupación de la persona que teme que aquella a quien ama dé la preferencia o conceda la primacía a otra”

Ni los filósofos, Aristóteles y Blas Pascal, ni el psicólogo pionero en el estudio de las emociones en América, William James (entre otros grandes pensadores) se molestaron en hacer un estudio acerca de los celos (Denegri, 2015, p.185).  

¿Por qué estos grandes personajes no se molestaron en estudiar los celos? ¿Será que los celos nunca debieron transformarse en la bestia que se encarga de desgarrar el alma de tantas personas? ¿Quizás en épocas de antaño no influían tanto en la vida del hombre?

Aristóteles (2014, p. 39) solo se ocupó de nombrarlos como una pasión del alma, junto con el deseo; la cólera; el miedo; el coraje; la envidia; la alegría; el sentimiento de amistad; el odio; la nostalgia; la piedad y toda afección acompañada por el placer o la pena.

Es oportuno tener en cuenta el arrebato de la pasión amorosa, en donde se suelen soltar frases como “Eres mía, solo mía” o “Eres mío, solo mío” o “Tú me perteneces, yo te pertenezco, nos pertenecemos”; y son muchos de los que viven la vida en pareja, que se sienten -erróneamente- propietarios. En el sexo hay posesión, en el amor erótico hay posesión, pero hay que tener muy presente que no todo poseedor es propietario (Denegri, 2015, p.187). Dicho esto, tanto el amor como los celos pueden ser objeto del arrebatamiento pasional.

Por ende, si en la relación de pareja hubiese una cierta posesión (en la dimensión sexual, por lo menos), no por ello se podría decir que un cónyuge de pronto se vuelva propietario del otro, por supuesto que no.

El psicoterapeuta existencial Rollo May (según Denegri, 2014, p. 189) sostiene que quizás, cierta medida de celos es normal y saludable, dirigiéndose al cuidado y preocupación por la otra persona -de similar manera al celo, según la RAE-; pero agrega que, lo que la mayoría entiende por celos es en cuestión la desmesura de los mismos. Y remata mencionando que esta posesividad generada por los celos aumenta mientras más grande sea la impotencia del celoso.

En otras palabras, May entiende a los celos como algo común y prácticamente inevitable; lo malo es el apasionamiento de los celos (afirmación que se relaciona con la descripción aristotélica), me refiero a la sospecha obsesiva, esclavizante e hiriente.

De manera muy similar, Montagud afirma que “los celos se sienten cuando percibimos una amenaza hacia algo que consideramos propio, que o bien le pueden hacer daño o nos lo pueden arrebatar. En su debida medida, puede ayudarnos a conseguir aquello que queremos, sin embargo, en la mayoría de los casos los celos surgen por una falta de autoestima y desconfianza”.

«Celos en el jardín» de Edvard Munch

Ni para ser desdichados, ni para enorgullecerse

¿Quién será capaz de controlarse infaliblemente? Como mencioné al principio, la solución para vencer los celos no son eliminarlos, tampoco ignorarlos. Sino en darles su lugar correspondiente, reconocer que cuando no están en apasionamiento, podrían ser hasta beneficiosos; la exageración cualquier emoción siempre termina en una desviación de la recta conducta.

Occidente le ha dado mucha importancia al amor entendido como sentimiento (no hablo del amor entendido como virtud, que ha sido muy ignorado y desestimado). Al exacerbar un sentimiento, es muy difícil que los otros que giran alrededor del mismo no sean acentuados también. Y es por ello que los celos están tan presentes en nuestra sociedad. Esto es ajeno y casi incomprensible para Oriente.

Dicho esto, me despido con unas líneas mordaces del maestro Denegri:

“El melodrama y la desdicha signan de antiguo la tradición amorosa de Occidente. Somos aficionadísimos a la pasión de sufrir, y sobre todo nos encanta el sufrimiento estéril; por eso los celos, desfigurantes radicales de nuestro arbitrio, son normalísimos en nuestra práctica amorosa”. (2015, p. 190)

Ahora que lo sabemos, tenemos la responsabilidad de ser constantes en la superación de esta afirmación.

Referencias

  • Aristóteles (2014). Ética Nicomaquea. México DF: Grupo Editorial Tomo S.A.
  • Denegri, M. A. (2015). Miscelánea Humanística. Lima: Fondo Editorial editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega.
  • Giardini, A.; Baiardini, I.; Cacciola, B.; Maffoni, M.; Ranzini, L. y Sicuro, F. (2017). Comprende la Psicología: Stanley Schachter, Jerome Singer – La teoría de las emociones. Barcelona: Editorial Salvat, S.L.
  • Montagud, N. (S.f.). Emociones secundarias: qué son, tipos y características. Recuperado de: https://psicologiaymente.com/psicologia/emociones-secundarias
  • Real Academia Española (2021). Celo. Recuperado de: https://dle.rae.es/celo

Comentarios acerca de las meditaciones kafkianas, tercera parte

Y llegamos a la entrega final de este recorrido en compañía de Franz Kafka.

Se miente lo menos posible, sólo cuando se miente lo menos posible, no cuando se tiene las menos oportunidades para ello (58):

O dicho de otro modo, el mérito de abstenerse de mentir es mayor cuando lo más fácil o cómodo sería mentir. El dominio de sí mismo; el hacer lo correcto a pesar de las incomodidades que podrían presentarse. Y esto se puede ampliar a cualquier otra mala acción: no robar; no herir; no destruir cuando se puede hacerlo, son las oportunidades propicias para demostrar de qué estamos hechos. No hay que desistir si se falla, siempre podemos enmendarnos.

Un escalón que no se halle profundamente socavado por los pasos es, visto por sí mismo, nada más que un yermo conglomerado de maderas (59):

El tiempo, las experiencias, las pruebas, son los que forman nuestro carácter y fortalecen nuestra personalidad. Una escalera que no se pisa no sirve para el propósito por el cual fue construida, de forma similar, una persona que nos está curtido por la experiencias y vivencias (positivas y negativas), es una persona de poco crecimiento interior.

El que renuncia al mundo tiene que querer a todos los hombres, pues renuncia también a su mundo. Por ello comienza a intuir el auténtico ser humano, que no puede ser más que querido, descontando que sea sea igual a este (60):

La renuncia a lo mundano abre los ojos, y lo primero que se puede vislumbrar es la bondad de los hombres. Por más que haya otros incapaces de ver su propia bondad, los que pudieron ver tienen el deber moral de difundirla y propagar el amor fraterno.

El que dentro del mundo quiere a sus semejantes, no hace ni más ni menos injusticia, que si dentro del mundo se quiere a sí mismo. Solo quedaría la pregunta de si lo primero es posible (61):

No hay que «querer» bajo los parámetros del mundo, eso no es querer realmente, ni al los demás, ni a uno mismo. El propio Kafka se pregunta inmediatamente si siquiera es concebible la idea de hacer tal cosa. En efecto, es imposible amar mundanamente, eso no sería otra cosa que un deseo egoísta, voluptuoso y utilitarista.

D’Artagnan y los tres mosqueteros, ejemplo palmario de verdadera unión y amistad inquebrantable

Lo indestructible es uno; cada hombre en sí lo es y al mismo tiempo es común a todos, de ahí la sinpar indivisible unión de los hombres (70/71):

Nuestra esencia es invulnerable y es un enlace supraterrenal que nos une entre todos. La unión de los seres humanos es permanente, podrán despreciarla, dañarla, ignorarla, pero nunca romperla.

El amor sensitivo confunde sobre el celestial; solo no podría, pero sin saberlo tiene el elemento del amor celestial, puede hacerlo (79):

El amor de concupiscencia (el sensitivo) tiene elementos en común con el de benevolencia (el celestial), como la sensación de bienestar y alegría en el corazón. Pero a fin de cuentas el amor de benevolencia es superior al de concupiscencia y debe ser luz para este último. En este enlace tengo un estudio más detallado al respecto.

¡Por última vez psicología! (93):

Es una afirmación muy curiosa y misteriosa, ciertamente yo no podía darme una idea clara acerca de qué quería decir con este pensamiento, por ello busqué un estudio para aclarar el contexto y me enteré de que fue una expresión para mostrar disconformidad con una propuesta del psicólogo Franz Brentano, a quien Kafka conoció personalmente.

Según Robertson (Kafka, s. f., Explanatory Notes, p. 218), Brentano, en su libro «Psicología desde un punto de vista empírico», abogó por la introspección como un medio de conocimiento psicológico. Pero Kafka nos da una advertencia contra el autoexamen excesivo.

Ahora surgen otras dudas: ¿Por qué lo haría? ¿Cuáles fueron los motivos de esta advertencia? El autoconocimiento no es tarea fácil, debe hacerse con responsabilidad y seriedad ¿Acaso un mal ejercicio del mismo podría ser contraproducente? ¿De qué manera sería contraproducente? Es un tema que sin duda estaré tocando en un futuro artículo.

Quédate en tu mesa y…

No se puede puede decir que nos falte fe. Sólo la sencilla realidad de nuestra vida no se puede agotar en su valor de la fe. ¿Aquí sería valor de la fe? No se puede no-vivir. Justo en ese «no se puede no» se esconde la demencial fuerza de la fe; en esta unión recibe forma.

No es necesario que te vayas de la casa. Quédate en tu mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera tan sólo. Ni siquiera esperes, estáte completamente callado y solo. El mundo se te ofrecerá para desenmascararlo, no puede hacer otra cosa, extasiado se retorcerá ante ti (109):

El hombre siempre tiene fe en alguien o en algo y la tiene todo el tiempo: Ya sea fe en Dios; fe en un amigo; fe en que al salir a la calle, se regresará vivo al hogar, etc. Quien diga que la fe no sirve, debe saber que la fe mueve al mundo y el propio Kafka le reconoce una fuerza tan grande que roza en lo inconcebible.

Por otro lado, el conocimiento está al alcance de uno. Serenidad, paciencia y darse un tiempo para apartarse del ruido, sin abandonar, ni desentenderse del exterior. Pues al cultivar las honduras del alma, y crecer en nervio y sustancia, uno debe salir a la acción.

Es interesante que este último pensamiento de Kafka tiene cierta similitud con un pensamiento de Lao-Tsé, en el Tao Te Ching (2014, p. 51):

«Sin dar un solo paso puedes conocer el mundo.

Sin mirar hacia la ventana puedes ver el color del cielo».

Pero de poco serviría un elevado desarrollo del conocimiento si se queda ajeno a los demás, desprendería un olor fétido como sostiene el código samurái, uno debe poner en servicio todo lo que uno tiene dentro, así es como uno puede seguir adelante en el camino de contemplación de los misterios de uno mismo y los del exterior. Y todo empieza con el silencio.

Estas fueron mis apreciaciones de las 33 reflexiones de Kafka que consideré más cercanas a la Psicología. Fue un ejercicio muy complaciente comentarlas. Es maravilloso contemplar la pericia y perspicacia de Kafka, por eso les recomiendo con mucho ánimo leer detenidamente todas las 109 consideraciones acerca del pecado, el dolor, la esperanza y el camino verdadero, estoy seguro que les será de mucho provecho.

Como colofón les comparto el último párrafo de un relato de Kafka llamado «Intercesor». Ojalá yo haya sido un intercesor entre ustedes y el pensamiento kafkiano.

¡Sube las escaleras! Hay mucho que ganar

Referencias

  • Kafka, F. (s. f.). A Hunger Artist and Other Stories. Oxford University Press.
  • Kafka, F. (2012). Obras Selectas: Franz Kafka. Madrid: Edimat.
  • Lao-Tsé. (2014). Tao Te Ching. Buenos Aires: Del Nuevo Extremo.

Comentarios acerca de las meditaciones kafkianas, segunda parte

Sigamos aprendiendo con doce más de los pensamientos de Kafka:

La salvación y la meta

Los escondrijos son innumerables, la salvación solo una, pero posibilidades de la salvación otra vez tantas como escondrijos. Hay una meta pero ningún camino; lo que nosotros llamamos camino es duda (26):

Los escondrijos son los remedios temporales, las soluciones a medias, por un tiempo pueden funcionar pero no pueden ser la base de algo estable. Una cosa es la salvación y otra la posibilidad de alcanzarla, en ese mismo sentido, una cosa es la respuesta definitiva y otra la manera en que se consigue. En esta vida tenemos la dicha de que, mientras respiremos, podemos continuar en busca de la solución, de la redención, de la salvación como dice Kafka.

La salvación es el amor, el propio Kafka pudo enfrentar sus últimos días gracias al amor.

Al decir que hay una meta, pero no caminos sino dudas, Kafka hace una afirmación muy interesante y un tanto dramática, es agridulce para quien admira al autor. A los medios les adjudica incertidumbre, pero en ningún momento dice que la meta es inalcanzable. No es ascedia (la tristeza que invade el alma, al de creer que el bien es inalcanzable) de lo que habla, sino de que el hombre, debe moverse hacia adelante a pesar de la duda y la inseguridad en que anda, y en ese momento -discrepando un tanto con Kafka- es que se vislumbra el camino.

A pesar de la inclinación al mal, la bondad es la verdadera naturaleza del ser humano

Además nos es impuesto hacer lo negativo; lo positivo ya nos ha sido dado (27):

Continuando con la idea del pensamiento anterior, no sólo la duda y la inseguridad son obstáculos en la vida. También está presente el problema del mal, este mundo corrompe hasta el punto de que pareciera (según Kafka) que estamos irreversiblemente condenados a hacer el mal. Y parcialmente es cierto, en más de una ocasión hemos hecho cosas malas (con diferente índice de gravedad), pero hay una diferencia entre ello, y encontrar placer y permanecer en el mal. La mundanidad te impone lo negativo, pero nuestra inherente bondad, lo positivo en nosotros, nos permite liberarnos de esa imposición.

Las intenciones con las que aceptas en ti el mal no son las tuyas, sino las del mal. El animal arranca de las manos el látigo al amo y se fustiga él mismo para convertirse en amo, y no sabe que esto es solo una fantasía producida por un nuevo nudo en la correa del látigo (29):

Como mencioné en el comentario anterior, es muy distinto encontrar placer en el mal. Cuando se abraza el mal, este brinda una falsa sensación de estar por encima de los demás, pues ya no hay reglas que seguir, la propia voluntad se impone sin aparente restricción. Pero en realidad, el supuesto nuevo amo, sigue siendo un esclavo (ahora de su propia maldad) que se flagela a sí mismo; pues obrar sin una guía moral es autodestruirse.

Lo bueno está en cierto sentido desconsolado (30):

Intentaré desarrollar ese «cierto sentido»: Seguir las reglas, obrar correctamente, y luego ver que a tu alrededor todo sigue igual o incluso empeora cada vez más, dando panoramas de un futuro desalentador e inevitablemente aprisionado por la maldad (y estupidez) de otros, en especial la de los que buscan o ya tienen cargos de poder (sea cual sea el área en la que se desenvuelvan), ciertamente puede entristecer a quien intenta ser bueno. El desconsuelo de los buenos es, en cierto sentido, el desconsuelo del bien, pero por ningún motivo es la derrota del bien.

Las cornejas afirman que una sola corneja podría destruir el cielo. Esto es indudable, pero no demuestra nada contra el cielo, pues los cielos significan precisamente: imposibilidad de las cornejas (32):

Las aves carroñeras con el pico ensangrentado debido a la putrefacción de la que se alimentan, representan a los malvados y el cielo a la bondad. Sin duda el mal pueden echar vuelo (como un ave de carroña) e intentar usurpar el lugar del bien (elevado como el cielo). Pero el bien, por más ignorado y despreciado que sea, es inconmensurable como el cielo, y esta siempre presente en la alturas; por otro lado el mal, es un punto negro, que parecerá como lo hacen las cornejas.

Antes no comprendía por qué no recibía ninguna respuesta a mi pregunta; hoy no comprendo cómo podía creer en poder preguntar. Pero yo no creía, solo preguntaba (36):

Cuestionarse es bueno, buscar respuestas lo es aún más, pero debe ser una búsqueda sabia y no necia. Todos hemos preguntado necedades y tonterías, son errores de la edad, que solo el tiempo, igual que a Kafka, nos hará concientizar.

El psicólogo Eric Fromm escribió todo un libro dedicado a esta cuestión

Su respuesta a la afirmación, él también poseía, pero no era, era únicamente temblor y golpear de corazón (37):

Aquí tenemos un personaje anónimo, (quizá ficticio), que poseía, pero no era, y, que cuando se lo dijeron solo pudo reaccionar con agitación, quizá aterrado. El poseía, podríamos hablar de cosas materiales, de poder terrenal, de lujos y comodidades, pero no era. Le faltaba precisamente lo más importante, el ser, el yo, el sí mismo. Cultivar nuestro interior, crecer en sabiduría, valores y virtud nos enriquece como humanos y eleva el ser. Esto es un bien infinitamente superior al que brinda las cosas de este mundo. No es que poseer bienes materiales sea malo en sí mismo; acumularlos, buscar el lujo, obsesinarse con ellos, es allí donde está el error, pues esto distrae la mirada y absorbe el tiempo que se puede invertir en el crecimiento como persona.

«Erich Fromm situaba la orientación al tener, en vez de al ser, como base de la conducta consumista o consumismo y advertía las consecuencias del consumismo en la realización del ser». (Barreiro, 2019)

Uno se asombraba de lo fácil que andaba el camino de la eternidad; es que en realidad lo bajaba (38):

En los momentos que uno cree que está llevando todo en orden, que todo va viento en popa, y que incluso es bastante sencillo el manejo de la situación, hay que detenerse y observar alrededor, pues es posible que no nos hayamos dado cuenta del mal que podríamos haber causado directa o indirectamente con nuestras acciones. Como me dijo un sabio profesor de Historia: querer volver al mundo un Paraíso, puede transformarlo en un infierno.

La desproporción del mundo parece ser, por fortuna, solo numérica (41):

«Del mundo» esas son palabras clave, Kafka se refiere a que la presencia de lo material, de lo superficial, de la maldad tiene una presencia abrumadora en la tierra. Pero… recordemos que la calidad (de la proporción; de la armonía; del bien) se impone sobre la cantidad. Allí está la fortuna, que menciona Kafka.

Reposar sobre el pecho la cabeza llena de asco y de odio (42):

¿Qué es lo que realmente nos hace bajar la mirada y pegar el mentón al pecho? Algunas veces puede ser simplemente el sueño o el cansancio, otras veces serán a pena, el dolo o la resignación, pero evitemos generar razones por las cuales, reposar la cabeza sobre el pecho se deba a guardar los sentimientos que menciona Kafka en este pensamiento.

Te haz enjaezado ridículamente para este mundo (44):

Siguiendo la línea del pensamiento 37. No hay que rodearse de cosas innecesarias, o por lo menos no en demasía, como quien adorna excesivamente a un caballo, el centrarse sólo en ello es ridículo para los ojos que ven más allá de lo mundano y que han contemplado el sentido de la existencia.

Hablando de hombres que buscaron el sentido, Viktor Frankl se vio despojado de absolutamente todo lo material que poseia cuando fue prisionero de los nazis, pero nadie le pudo quitar su ser y sus esperanzas (1991, p. 24).

A. es un virtuoso y el cielo es su testigo (49):

Recordemos qué es el cielo para Kafka (pensamiento 32). El cielo es el único testigo que necesita el virtuoso, pues no hace las cosas para ser reconocido u obtener recompensas venidas del exterior. La victoria y el premio del virtuoso, es la virtud misma, lo demás llegará por añadidura y a su tiempo. Por ejemplo, una persona recta trabaja por su vocación o por sus seres amados; el sueldo, si bien tiene su importancia, queda en un orden inferior, es solo una consecuencia del la labor bien hecha.

¡No se pierdan la tercera y última parte!

Referencias

Barreiro, C. (2019). Ser o tener, según Eric Fromm. Recuperado de https://lamenteesmaravillosa.com/ser-o-tener-segun-erich-fromm/

Frankl, V. (1991). El hombre en busca de sentido. Barcelona: Editorial Herder

Kafka, F. (2012). Obras Selectas: Franz Kafka. Madrid: Edimat.

Comentarios acerca de las meditaciones kafkianas, primera parte

La obra póstuma de Franz Kafka, «Consideraciones acerca del pecado, el dolor, la esperanza y el camino verdadero», es una colección de 107 pensamientos, en las que el escritor reflexionó acerca de varias de las cuestiones más inquietantes para el ser humano, tales como: El bien, el mal, el sentido de la vida, la soledad, la compañía, la virtud, el vicio, la verdad y la mentira. Todo con la perspicacia y entendimiento propio de su genio.

Los 107 pensamientos tienen diversas connotaciones, son de carácter: Literario, filosófico, teológico, social y por supuesto, psicológico (entre otros). Si bien no son ningún dogma, ni aforismos irrefutables, pueden ser de gran provecho para quien los lea con prudencia y mirada crítica.

Me ocuparé de comentar 33 de estos pensamientos, los que considero más cercanos a la Psicología; agregaré su numeración original entre paréntesis y los dividiré en tres entregas debido a su extensión. Sin más que agregar, aquí están los primeros 12:

El camino verdadero va sobre una cuerda que no está tensada en la altura, sino muy cerca del suelo. Seguro que parece hacer tropezar más que ser andada (1):

  • En efecto, hablando en sentido figurado, el camino verdadero no puede estar en las alturas, siguiendo esa figura, vivir la vida sería una hazaña que sólo unos cuantos podrían lograr exitosamente, es por eso que Kafka propone la figura de que el camino está en una cuerda muy cerca del suelo; así el hombre, en medida de lo posible, podría vivir tranquilo. Pero irónicamente, de todos modos nos las arreglamos para complicar las cosas y terminamos tropezando con la cuerda en la que se supone debemos caminar. Afortunadamente siempre podemos levantarnos y subir nuevamente.

A partir de cierto punto ya no hay ningún retorno. Este punto ha de corregirse (5):

  • ¿Dónde está ese cierto punto? ¿Dentro de uno mismo, en el camino o en una intersección de ambos? Ciertamente ese punto es todo momento en la vida en donde uno cree que ya no puede cambiar. Kafka, consciente de la problemática, nos pide solucionar esos casos, y no ser derrotista ni indiferentes.
Hay que distinguir la naturaleza de las luchas

Uno de los métodos más eficaces de seducción del mal es la invitación a la lucha (7):

  • La lucha puede usarse para cosas buenas y malas, pero justamente por esa apertura a ambas opciones, y por la posibilidad de que la lucha se torne violenta y destructiva, es que puede ser un método tan seductor para caer en el mal obrar.

Es ésta como la lucha con las mujeres, que siempre termina en la cama (8):

  • Si bien el «siempre» es una sobregeneralización y el pensamiento es un tanto machista por adjudicarle esa característica, exclusivamente a la lucha con la mujer. Lo rescatable es que Kafka nos hace ver que, dar rienda suelta a los apetitos carnales para «resolver» las cosas, puede traer consecuencias muy negativas, de forma similar a como lo hace la lucha violenta y destructiva. Para constatarlo podría mencionar una obra maestra, que refleja con mucha certeza, los altos y bajos del ser humano. Hablo de “Los tres mosqueteros” de Alexandre Dumas, basta con revisar las páginas donde D’Artagnan busca redimirse y darle solución a los terribles problemas que consiguió por no controlar sus deseos libidinosos.

“A.” está muy henchido, cree haber avanzado mucho en el Bien, pues se encuentra, aparentemente, como un objeto siempre atrayente, expuesto a cada vez más tentaciones que proceden de direcciones hasta ahora desconocidas para él (9):

  • Es común ver que, mientras más recto sea el obrar, paradójicamente, más ocasiones de obrar el mal se presentan, porque la mente comienza a discernir con más lucidez las circunstancias y reconoce que las cosas que parecían no tener nada de malo, en verdad podrían tenerlo. En el ejemplo de Kafka vemos solo la apariencia de lo dicho anteriormente, no es un crecimiento en el Bien real, y cuando esto no es real, puede ocurrir un «pero» muy grave, que veremos inmediatamente en el siguiente pensamiento.

Pero la explicación correcta es que un gran demonio ha tomado sitio en él y que el sinnúmero de pequeños acude para servir al grande (10):

  • Esto obviamente es en sentido figurado, no se habla de una posesión paranormal. Ese «demonio grande» sería la soberbia, que atrae a toda clase de vicios. La soberbia enceguece, y la persona puede llegar a creer que hace bien cuando hace el mal.

Si fueras por una llanura, tuvieras el buen deseo de avanzar, pero sin embargo retrocedieras, sería entonces una cosa desesperada; pero como trepas una pronunciada pendiente, más o menos tan pronunciada como tú mismo, eres visto desde abajo; el retroceso sólo puede ser producido por la naturaleza del suelo, y no tienes que desesperarte (14):

  • Que terrible sería retroceder cuando quieres avanzar. Pero a veces hay problemas que solo son de nuestro mismo porte, y en el mejor de los casos tenemos todo a nuestro favor para superarlos, y si se falla, no es por una incapacidad propia, sino por razones ajenas, del exterior. No perdamos la calma y corrijamos los yerros, al igual que en el pensamiento número 5.

Como un camino en otoño; apenas ha sido barrido, vuelve a cubrirse con hojas secas (15):

  • A veces los problemas son seguidos de más problemas. Mientras se resuelven, mientras se sobrellevan, hay que recordar que es inevitable que se vayan; que el otoño también tiene bondades; y que aguardan el invierno, la primavera y el verano, cada uno con sus propios gozos y pruebas.

Una jaula fue a buscar un pájaro (16):

  • Si la prisión no tiene prisioneros, no es nada. El prisionero fuera de ella ya no es más prisionero, es libre. En el mundo, a veces tan contradictorio, en que vivimos parece que el mal busca quienes lo cometan, lo cual no es cierto por supuesto (eso sería librar de culpa al que obra mal). Pero cuando vemos como el mal se propaga tan rápido y aparenta tener control sobre el hombre, Kafka tiene un pensamiento al respecto (el número 32, el cual comentaré en la segunda parte) .

Leopardos irrumpen en el templo y se beben y vacían los jarros de los sacrificios, esto se repite siempre; finalmente, se puede prever y se convertirá en una parte de la ceremonia (20):

  • Imagen terrible, pero que simboliza con certeza hasta dónde puede llegar la capacidad del ser humano de acostumbrarse a todo, incluso al vicio y a la destrucción, y peor aún, a “normalizarlos”.

Del auténtico enemigo va un valor ilimitado hacia ti (23)

  • Ante adversidades realmente grandes, es cuando el valor del ser humano puede emerger en cantidades impresionantes. Pero no basta con valor, hay que saber manejarlo. Mucha valentía sin un plan de acción, puede ser derrotada de todas maneras. Kafka dice que el valor surge a causa “del auténtico enemigo”, de acuerdo pero ¿Qué vendrá de nosotros mismos? Sabiduría, calma, paciencia, mesura, y toda buena virtud que, junto con la valentía, nos ayudarán a librar una buena batalla.

Comprender la suerte, que el suelo sobre el que estás no puede ser más grande que lo que lo que lo cubren los dos pies (24):

  • Pero no todo es una batalla impresionante y gloriosa. No hay que temerle a la pequeñez que podemos tener en algunas situaciones de la vida; reconocer que no podemos abarcarlo todo por nuestra propia cuenta, nos pone en la situación legítima de recurrir a los demás, recibir su ayuda y dar la nuestra; entablar relaciones valiosas y crecer mutuamente como personas,  es toda una suerte, es toda una bendición para el ser humano. Así, muchos pies abarcarán todo ese espacio que no podemos cubrir con las plantas de nuestros pies.

Es todo por ahora ¡No se pierdan la segunda parte!

Referencia

  • Kafka, F. (2012). Obras Selectas: Franz Kafka. Madrid: Edimat.

El Yo y la conciencia de ser uno mismo

La cuestión del autoconocimiento es una carrera larguísima y sumamente exigente. Entender al ser humano como especie, y entendernos a nosotros mismos como individuos diferenciados, es una misión que nunca se ha dejado de lado, por supuesto que unas personas le dan más tiempo a ella que otras. Pero la inquietud es universal, está en todos nosotros y por más que se encuentre relegada u opacada por otros intereses (o preocupaciones); sabe hacerse presente durante nuestra vida y hay que estar preparados para esos momentos.

En este artículo abordaremos el pensamiento del filósofo y sociólogo Karl Popper y el psicólogo Wolfgang Kohler, que tuvieron ideas con una lucidez avasalladora que nos pueden ayudar en la empresa de conocernos a nosotros mismos.

Karl Popper
Wolfgang Kohler

Será obvio decirlo, pero es necesario hacerlo, el Yo existe (más adelante tocaremos esta afirmación). Todos tenemos un Yo, que nos da individualidad y tú eres quien mejor debería conocerlo. De igual manera, tu Yo debería ser el mejor conocedor de tus virtudes, sentimientos, temores, esperanzas, tristezas y alegrías.

La propiedad

Así como el Yo, hay muchas cosas que le son propias al ser humano, como su cuerpo y su mente que son parte definitoria de quién es. Pero también hay cosas como la personalidad y el carácter (que son igual de importantes en la definición de nuestro ser), que se presentan de forma bastante igual en muchísimas otras personas en todas partes del mundo (Popper, 2013, pp. 294, 295). Esto no significa que deje de ser algo propio, más bien es algo compartido que demuestra que nuestra individualidad no nos aísla o no tendría por qué aislarnos.

¿Cómo ser Yo?

Aprender, conocer, observar a tu alrededor nos ayuda mucho para saber de nosotros mismos, pero con ello no basta. Es la acción junto con el pensamiento lo que perfecciona este proceso (Popper, 2013, p. 295).

“La reproduction interdite” de Rene Magritte, el cuadro puede simbolizar como lo exterior puede reflejarse (reproducirse) sin mayor inconveniente, véase la caja en el cuadro, pero a la hora de ver el reflejo (el conocimiento) del hombre, es algo que a veces queda limitado o mal asimilado

La acción se basa en la interpretación de lo observado y Popper sugiere que esa interpretación dependerá de la formación intelectual que uno tenga (2013, p. 296) y razón no le falta, la inteligencia elevada ayuda mucho a entender las cosas. Pero la sabiduría, que no está necesariamente ligada a la inteligencia desarrollada académicamente; esa sabiduría que podemos encontrar tanto en almas cultas como en las almas más modestas, sin duda alguna contribuye con un aporte valioso e imprescindible.

La conciencia

Desde la más tierna infancia, el ser humano tiene el interés y una especie de comprensión del otro (Popper, 2013, p. 296). Dadas las circunstancias adecuadas la persona tomará conciencia de sí misma y de los otros. Y es interesante ver que iniciamos con los otros; un bebé empieza a conocer a sus padres (o apoderados) antes que a sí mismo.

El rostro juega un papel fundamental en ello: la mirada, la sonrisa y demás expresiones faciales, entran e influyen en el bebé y durante el resto de vida. Sólo es cuestión de ponerse a pensar en cuántos rostros han despertado en nosotros las más diversas sensaciones, e impresiones. El rostro (y los ojos en particular, diría yo) invita a entrar por la puerta del interior de las personas.

Volviendo al bebé, es curiosa la reacción que tienen cuando se ven por primera vez en el espejo. ¿Acaso verán el reflejo como si fuese alguien más?, de todos modos y sin duda alguna, con el tiempo sabrán que el reflejo es suyo. No digo más, para que ustedes mismos saquen sus conclusiones a partir de este ejemplo:

Ciertamente, verse en el espejo (o en un reflejo) es un ejercicio que vamos a repetir infinidad de veces y en bastantes de ellas, seguiremos sorprendiendonos de lo que veremos. Y no hablo solo de la apariencia, me atrevo a decir que en más de una ocasión hemos podido ver nuestro Yo, aún más, nuestra propia alma en el reflejo, y los resultados seguro que fueron de lo más variados, ¿Cuántas veces habremos salido alegres o tristes, satisfechos o frustrados, serenos o preocupados? La ocurrencia de esas impresiones depende de nosotros mismos y de nuestras acciones.

“Filósofo frente al espejo” de José de Ribera. Otro cuadro que representa el eterno deseo del conocimiento de uno mismo. En esta ocasión el conocimiento llega de forma correcta, y el pensador logra saber quién es.

Yo y el espacio-tiempo

Popper nos comenta que el filósofo Inmanuel Kant afirmaba la existencia del “Yo puro”, libre de la “contaminación” de la experiencia, y que el también filósofo, David Hume sostenía que el Yo no existe, que solo existían experiencias que en conjunto podían ser algo parecido a un Yo. Popper no estaba satisfecho con estas posturas y por su cuenta, dijo que el Yo es la combinación de lo innato con lo aprendido (2013, p. 298).

La historia de la humanidad y nuestra historia personal, está dentro del tiempo. El lenguaje es un facilitador a la hora de aprender y transmitir las ideas y creencias que le van dando forma a nuestro Yo. Pero el Yo, en el tiempo, está presente antes del lenguaje e incluso antes de enterarnos que somos y tenemos un Yo.

¿Dónde estoy? Es la pregunta que suele surgir cuando alguien se recupera de un ataque o desmayo. Esta pregunta no se debe subestimar, tiene un valor muy importante para la existencia. No podemos andar con coherencia sin saber dónde estamos, es propio de nuestras identidad. Esta pregunta se debe responder teniendo en cuenta el lugar donde estamos parados, los tiempos que vivimos y una correcta interpretación de ambos.

Observar nuestro pasado es útil para conocernos o por lo menos para conocer quiénes fuimos. Apuntar al futuro motiva nuestros objetivos, nuestras esperanzas y ayuda a vivir nuestro presente. Hay que estar en constante relación con nuestro pasado y futuro.

A la hora de actuar

A todo esto, hay un inconveniente muy a tener en cuenta, muchas de nuestras conductas suceden sin que participe la conciencia.

Si hablamos de nuestras actividades rutinarias, las más simples y básicas, pues el asunto no es tan grave. Pero cuando no pensamos en los momentos en los que se debe pensar; en los momentos en que debemos estar plenamente conscientes de nosotros y de nuestros actos, es cuando las cosas pueden complicarse.

El ideal sería ser plenamente consciente, estar en permanente atención, en todo momento, para así conseguir el dominio casi total de sí mismo, pero está tarea es sumamente difícil de cumplir. Y ciertamente ha sido lograda por sólo un grupo selecto de personas: los Santos místicos del cristianismo, los monjes budistas del Tíbet o los grandes maestros de las artes marciales, entre otros, son ejemplos notables.

Aunque no podamos alcanzar el nivel tan alto de estos hombres excepcionales (que dicho sea de paso, dedican casi toda la vida a ello) no significa que nosotros no podamos conseguir un gran control y conciencia de nosotros mismos, junto con una buena capacidad de atención. El potencial está en todo ser humano, hay que desatar ese potencial.

En sentido práctico y como fenómenos, la atención es muy similar a la conciencia (Popper, 2013, p. 302). Entonces, mientras más atentos estemos, más conscientes de las cosas y de nosotros mismos, seremos. El asunto es estar atento y pensar, para abstraer la información de nuestro alrededor y tener con qué actuar.

“Acaso estemos inconscientes del tictac de un reloj, pero oímos cuando ese tictac se ha detenido” dice Popper. Él también nos invita a estar conscientes del tictac de nuestros pensamientos, de nuestros actos, y no sólo cuando se detienen (2013, p. 300).

Insight

El insight es un acto mental repentino, relacionado con lo aprendido y el razonamiento que ocurre cuando solucionamos un problema determinado (Giardini et al. 2017, p. 96).

Wolfgang Kohler (quien propuso el término insight, que significa “mirar dentro”) sostuvo que a la hora de aprender, no sólo actuamos con lo aprendido y captado por nuestros sentidos, sensaciones y emociones, sino también con las imágenes y reflexiones que hacemos en nuestra mente, al percibir, sentir, etc. Miramos dentro de nosotros mismos para actuar tanto dentro como fuera de nosotros mismos.

En un mundo, que está en constante cambio, que es impredecible y está lleno de disparidades, el insight reorganiza las situaciones para darles armonía y equilibrio. Todos tenemos la capacidad de desarrollar nuestro insight, pues nosotros podemos (y debemos) ver las situaciones que vivimos en su totalidad, analizar y tener en cuenta todos los factores que estén involucrados.

Tenemos la facultad de encontrar conexiones donde aparentemente no las hay y llenar esos espacios que a primera vista no se pueden llenar. Pero esto requiere un crecimiento paulatino, hay que cultivar nuestra inteligencia y razonamiento, hay que pedir ayuda a los demás, hay que crecer espiritualmente y ser sabios en nuestro proceder.

Los actos de insight que hagamos no siempre serán una gran demostración de genialidad o innovación, e incluso está presente la posibilidad de fallar y no concretarlos debido a pensamientos que, más que facilitar su afloramiento, los obstruyan. A pensar de ello, el ser capaz de resolver un problema de nuestra vida cotidiana tiene un valor que no se debe menospreciar. El objetivo es saber enfrentar las contingencias, para ayudarte a ti mismo y a los demás.

La próxima vez que resuelvas un imprevisto de manera que ni tú mismo te hayas podido explicar cómo ocurrió, es muy probable que haya sido tu insight.

Todo lo dicho, no resuelve misterio alguno, no descifra ningún código oculto al entendimiento humano. Pero son ideas que, desde sus respectivas disciplinas, ayudan a que el Yo, la individualidad y la conciencia plena, no sean vistas de forma vaga y que su misterio se vaya entendiendo cada vez, un poco más.

Referencias

Giardini, A., Baiardini, I., Cacciola, B., Maffoni, M., Ranzini, L., Sicuro, F. (2017). Comprende la Psicología. Wolfgang Kohler: La formulación del insight. Barcelona: Editorial Salvat, S. L.

Miller, D. (comp.) (2013). Popper: escritos selectos. México DF: Fondo de Cultura Económica.

Apreciaciones sobre la vida, la felicidad y la alegría

El mundo es demasiado grande como para que los hombres puedan entenderlo. En especial cuando pareciera que el hombre, al tratar de entender, no sólo al mundo sino también a la vida misma, hace un esfuerzo “débil e inseguro”.

Pero no hay que ser indiferente ante tal situación.

Dos perspectivas

Gustavo Flaubert, aparentemente cayó en una apatía impresionante. El confesó en sus cartas que hace mucho tiempo había dejado de creer en la vida, en la belleza y en si mismo. Y que si seguía cultivando su arte solo lo hacía por diversión (1989, p. 23).

La carta en la que Flaubert hizo aquella confesión, fue dirigida a la poeta francesa Louise Colet.

¿Cómo alguien de su categoría llegó a esa conclusión, incluso cuando sólo se refería a si mismo? Hay que notar que el texto habla de su propia renuncia, no lo universaliza. Con una interpretación literal está claro entender que la soberbia, la indiferencia colosal se apoderó de él. Pero eso no fue suficiente para “dejarlo inmóvil”, pues Flaubert aún dedicaba su tiempo para el arte, tan vital para la humanidad como para él mismo (así solo fuese “por diversión”). Aun sin poder leer su corazón, no creo que eso sea un abandono total de parte suya.

Franz Kafka, tuvo una salud muy frágil durante toda su vida, a eso agreguemos su depresión y melancolía; la mala relación con su padre y una triste suerte con las mujeres. Podemos suponer que tenía todo para mandar al cuerno al mundo y a la vida, sin embargo no fue así. Es verdad que sí llegó a detestar su obra literaria, e incluso quiso que su mejor amigo la queme para que nunca fuese publicada (afortunadamente este último no le hizo caso) pero eso es otro asunto. El hombre siguió creyendo en el amor, a pesar de estar postrado en cama debido a una tuberculosis gravísima. Ya prácticamente desahuciado, Kafka aún tenía la esperanza de seguir viviendo aunque sea un poco más y casarse con la última mujer que llegó a amar.

Dora Diamant, la mujer que amó y acompañó a Kafka en sus últimos años de vida.

Al final el matrimonio fue negado por el padre de su amada y Franz murió por causa de la tuberculosis, poco después (2012, p. 26) No obstante, la enfermedad sólo se llevó su cuerpo, el que no haya visto cumplidos sus últimos deseos no fue motivo para que maldijera a la vida. El ejemplo que nos da Kafka no es el de conseguir los objetivos anhelados sino de buscarlos hasta el último aliento (incluso literalmente, como en su caso).

No busco hacer una comparación entre estos dos genios, y mucho menos un juicio de valor. Solo diré que los dos se aferraron a la vida con lo que sabían/creían y de la manera en que pudieron.

Sentido

El conocido psiquiatra Viktor Frankl sostuvo que el sentido de la vida es lo que te da esperanzas y motivación para seguir adelante y según sus postulados podrían ser varios motivos: Un trabajo de investigación, una vocación, un familiar, una pareja o Dios mismo.

¿Pero qué ocurre cuando tu fuente de esperanza tiene la debilidad de ser arrancada y deshecha sin la posibilidad de hacer nada al respecto? Pues Frankl tiene una respuesta, cuando uno se vea en esa situación o peor aún, cuando no tenga absolutamente nada, (casi paradójica mente) aún se posee algo, nuestra libertad individual, de la cual podemos hacer uso para buscar nuevas esperanzas dentro de lo posible y también dentro de lo ideal.

En el propio caso de Frankl, durante los inicios de su periodo como prisionero de los nazis, en los campos de concentración, llegó a estar desnudo y completamente rasurado; él ya no  era dueño, ni siquiera de un par de lentes, ni siquiera de un pelo en todo su cuerpo (1991, p. 24). Si vemos la efectividad de la propuesta de Frankl en su propia situación así de extrema, en circunstancias menos terribles como aquella, es muy probable que también pueda funcionar.

Con nuestra más íntima libertad siempre se puede elegir. Elegir amar, perdonar, saber estar solos, apreciar la compañía y mil cosas más dirigidas al bien. Para uno mismo, es cuestión de examinar nuestra situación personal (tarea no tan fácil), para hacer algo al respecto ya de manera más especifica.

Volviendo con Frankl, durante su aprisionamiento, puso sus esperanzas en las investigaciones que podría hacer si quedase en libertad; en su esposa (que tristemente ya había muerto cuando él quedó libre) y en Dios (1991, pp. 23, 47, 97). Frankl, el día después de quedar libre, mientras caminaba, de pronto cayó de rodillas y comenzó a rezar numerosas veces: “Desde mi estrecha prisión llamé a mi Señor y él me contestó desde el espacio en libertad” (Frankl, 1991, p. 94). Por otro lado, al enterarse de la muerte de su esposa, transformó aquella esperanza depositada en ella. Si bien ya no podía tenerla a su lado, eso no significaba que tuviera que dejar de amarla.

Vida y libertad.
Viktor Frankl, detrás suyo, un cerco de alambre como los que rodeaban a los campos de concentración.

A todo esto, ni Frankl, ni su teoría juzgan cuáles son los motivos esperanzadores que podría tener otro individuo. En apariencia, esto podría ser facilismo de parte suya ya que, siendo Dios su fuente de esperanza más grande, tendría lógica esperar que Frankl se hubiera comprometido a convertir a la fe, a toda persona que siguiese su método terapéutico, pero no fue así. Y no por ello vamos a desmerecer su postulado de siempre buscar algo de que aferrarse para seguir perseverando en el recto obrar.

A mi parecer, lo último demuestra que Frankl tenía una gran comprensión (y compasión) por las demás personas y  sus propias luchas internas. De ninguna manera pienso que el Señor en quien creía (por su fe judía) haya pasado por alto aquella cualidad tan valiosa del doctor.

Recordemos que la propuesta de Frankl es científica y tiene resultados comprobados. Pero justamente por ser de la ciencia, no es perfecta ni infalible; y está sujeta al cuestionamiento y la crítica. De ahí el hecho de que me haya permitido hacer una apreciación, sin temor de quedar como un necio o imprudente.

La alegría de vivir

Marco Aurelio Denegri en un artículo suyo, llamado «La pomada de la invisibilidad y la alegría de vivir», nos dice que la ciencia no es el único camino para explicar las cosas que encontramos en el mundo:

“De hecho, hay muchas cosas que la ciencia no ha explicado y que posiblemente nunca explique: La poesía, la religión, la creación artística, la vida misma” (2017, p. 142).

«El falso espejo» de René Magritte. Pintura usada para la portada de «Mixtifori» de Denegri, debido a que representa la temática abordada en el libro. El ojo ve, pero percibe según la profundidad del alma.

Sí no se puede explicar la vida científicamente (agregaría, en su plenitud), entonces el asunto es similar con la alegría y la felicidad. No desconozco ni niego los estudios desde las diversas disciplinas que buscan entenderlas, hay que perseverar en ello. Pero de haberlas comprendido definitivamente, ciertamente ya nos hubiéramos enterado y las investigaciones en pro de ello quizás ya hubieran cesado.

Luego de todo lo expuesto, lo que sí puedo compartirles ahora (y con bastante seguridad, pues me apoyo de la voz y ejemplo de hombres que fueron capaces de entender la realidad en un nivel superior), es que la alegría no es la felicidad, y tampoco es la esperanza más sólida para vivir la vida. Debemos buscar motivos más fuertes, que puedan ser nuestra roca y cimientos.

La alegría, ante un episodio trágico se puede apagar o mostrarse muy frágil, pero ello no es razón suficiente para renunciar a ella. Por supuesto que la alegría nos puede ayudar mucho en nuestro paso por este mundo, y para lograr ese propósito, debe ser una firme y constante, no explosiva, ni payasa, ni accesoria.

Denegri, al ver el ejemplo de vida de una familiar suya, que abrazó con sinceridad y madurez a la alegría de vivir; lo concientizó y plasmó de una manera sencillamente conmovedora:

“haz logrado convencerme de que, efectivamente, de vez en cuando, este mundo trueca sus lágrimas por risas y contento” (2017, p. 145).

Referencias

  • Denegri, M. A. (2017). Mixtifori. Lima: Fondo editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega.
  • Flaubert, G. (1989). Cartas a Louise Colet. Madrid: Editorial Siruela.
  • Frankl, V. (1991). El hombre en busca de sentido. Barcelona: Editorial Herder.
  • Kafka, F. (2012). Obras Selectas: Franz Kafka. Madrid: Edimat.