Hernán León

Bachiller en Psicologí­a. Tengo un diplomado en Antropología cristiana y uno en Redacción académica y científica. Soy egresado de la Maestría en Humanidades por la UCSP. Admiro muchí­simo la Literatura universal.

Acerca del humorismo, y un breve psicoanálisis de los chistes

Trasfondo sobre el humorismo

El humor forma parte de nuestras vidas. Nos proporciona momentos gratos; nos ayuda a desahogarnos; nos hace ver las cosas con diferente perspectiva; nos ayuda a socializar; e incluso puede llegar a hacernos reflexionar sobre diferentes aspectos de la vida.

Con humor se puede decir todo…

Hasta la verdad.

Anónimo

Debido a lo valioso que es, intentemos entender su naturaleza y tratar de definirlo; aun si se dice que tratar de definir el humor es la mejor prueba de que se carece de sentido del humor (Denegri, 2014, p. 63).

Denegri (2014, p. 64) afirma que no hay que confundirlo con comicidad; ni con la ironía (burla fina y disimulada); ni con el sarcasmo (burla cruel); ni con la sátira -inteligente pero incisiva-; ni con la ridiculización hacia la gente. Asimismo el humorismo es diferente al humor negro, el cual es corrosivo, cruel y misántropo, y muchas veces violento; no obstante la Real Academia Española sostiene que el humor negro, en efecto es un humorismo, pero deja en claro que es una respuesta a situaciones que normalmente se deberían responder con piedad, terror, lástima u otras emociones parecidas.

Entre la chacota o fenómenos masivamente populares, y una ocurrencia de Oscar Wilde hay un buen trecho (Denegri, 2014, p. 64) Esta posición sobre el humor es contestataria y contracultural a nuestros días, en los que el sarcasmo y el humor negro tienen mucha popularidad.

Del minuto 28:11 al 28:35, una anécdota de Oscar Wilde

Como se mencionó antes, tampoco se debe confundir con la comicidad. La confusión entre comicidad y humorismo ha sido la causa del mal entendimiento en que a este se le tiene al último. La comicidad es inferior al humorismo, ambos podrán presentar ingenio, pero el humorismo va más allá del ingenio, pues producirlo requiere un temperamento ayudado por la experiencia y la madurez. El humor puede hacer reír y puede no hacerlo sin dejar de ser humor, porque causar risa no es es precisamente su propósito, a diferencia de lo cómico que solo culmina con la carcajada (Fernández Flórez, 1961) 

Humor, chistes, y Psicoanálisis

Ahora que sabemos la diferencia entre humorismo y otras formas que causan gracia o diversión, es oportuno ver que puede estar detrás de ello a nivel del inconsciente. Recordemos que, ya que se trata de Psicoanálisis, las ideas que se presentarán no son indiscutibles, pero tenerlas en consideración puede servir para ver que se oculta tras la cortina.

Freud (en Giardini et al, 2017, p. 125, 126) sostiene que en la formación de los chistes pueden encontrarse unos mecanismos análogos y tan complejos como los que se dan en los sueños y que permiten que los contenidos inconscientes afloren y superen la represión y lo vetado. Para Freud el chiste buscan eludir una censura, y al hacerlo desencadena una liberación de energía psíquica y da pie a un goce momentáneo.

Cesare Musatti, fundador del psicoanálisis en Italia, concibió que el chiste requiere ingenio verbal (las palabras que se usan y cómo se articulan) e ingenio conceptual (las ideas que se usan y cómo se expresan). El doble sentido, el cambio de sentido, y el sinsentido con el que se usan las palabras e ideas son características que podemos encontrar en los chistes y por supuesto, lo que para unos puede ser muy gracioso para otros será insignificante y trivial (Giardini et al, 2017, p. 127)

Musatti (en Giardini et al, 2017, p. 127) refiere que los chistes se encaminan a la clásica propuesta de Freud, del  Eros (impulso sexual) y Tánatos (impulso de muerte). Eso explica porque se bromea tanto con la muerte y el sexo.

¿Recuerdan que más arriba señalé que Freud habla de que los chistes buscan eludir censuras? No hablemos solo de lo sexual, sino también de lo agresivo, Musatti (en Giardini et al, 2017, p. 128) sostiene que los chistes pueden servir para aflorar los impulsos de esa naturaleza. Las normas de la sociedad se ven sorteadas cuando la violencia física se convierte en violencia verbal. Las burlas crueles y ridiculizantes, la irreverencia, y la polémica, desafortunadamente pueden quedar impunes si se bromea con ella.

Por otro lado, si hablamos de saber reírse de uno mismo, Musatti, dice que en algunos casos, hacer humor e ironía con nuestra situación personal, es una suerte de rebelión contra los propios defectos, debilidades, o  circunstancias inconvenientes que nos toca vivir. Si esto es exitoso, podemos obtener simpatía, gratitud, solidaridad y hasta compasión de parte de los demás, “nuestro público” (Giardini et al, 2017, p. 130).

Si los chistes son una vía de escape para lo que se tiene reprimido ¿Qué hay del humor inofensivo? Musatti (en Giardini et al, 2017, p.134) entiende ese tipo de humor -o comicidad- como una manera de liberarse por un poco tiempo del pensamiento racional y lógico, nuevamente, es una vía de escape. Cuando uno es niño, juega con las palabras y con los conceptos, hace malabares con ellos. A medida que se va creciendo en la vida, debemos proceder de manera más seria y ordenada. Ante esa condición, surge lo absurdo; las bromas sin sentido [lo random, como se diría hoy en día] como recurso para relajarse o desentenderse por un momento del ajetreo de la vida diaria.

Palabras finales

Como podemos apreciar el humorismo, y lo chistoso, aun siendo elementos tan usuales en la vida cotidiana, tienen un trasfondo más grande del que podríamos apreciar a simple vista.  

Si bien no se puede llegar a un consenso universal en la definición de humorismo, podemos hacer una distinción acerca de qué se distancia del mismo. Asimismo el humorismo, a diferencia de otras formas de expresión que causan gracia o risa, tiene un contacto más profundo con nuestra naturaleza humana. Por ello hacerlo correctamente y con finura no es tarea sencilla, pero lograrlo, o apreciar el trabajo de quienes lo lograron, sin duda será una actividad provechosa para cultivar nuestro interior. ¿Alguna recomendación? Pues me remitiré al buen gusto de Marco Aurelio Denegri quien no se priva de referirse a Charles Chaplin; Cantinflas; y los textos humorísticos de Oscar Wilde, Mark Twain y Wenceslao Fernandez como grandes ejemplos de humorismo.

La mayoría de los hombres y las mujeres se ve obligada a representar papeles para los que no tiene aptitudes […] El mundo es un escenario, pero la obra está mal repartida.

(Wilde, en Cooper-Prichard, 2016, p. 5).

Y me despido con unas palabras de Wenceslao Fernandez que muestran la grandeza que lleva consigo el humor:

“El humor se coge del brazo de la vida, con una sonrisa un poco melancólica, quizá porque no confía mucho en convencerla. Se coge del brazo de la vida y se esfuerza en llevarla ante un espejo cóncavo o convexo, en el que las más solemnes actitudes se deforman, hasta un límite en que no pueden conservar su seriedad. El humor no ignora que la seriedad es el único puntual que sostiene muchas mentiras. Y juega a ser travieso. Mira y hace mirar más allá de la superficie, rompe las cáscaras magníficas, que sabe huecas; da un tirón a la buena capa que cubre el  traje malo. Nos representa lo que hay de desaforado y de incongruente en nuestras acciones”.

Referencias

Cooper-Prichard, A. H. (2016). Conversaciones con Oscar Wilde. Ciudad de México: Editorial Planeta Mexicana, S. A.

Denegri, M. A. (2014). Poliantea. Lima: Fondo Editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega.

Fernandez Florez, W. (1961). Antología del Humorismo en la Literatura Universal. Barcelona: Editorial Labor, S. A.

Giardini, A., Baiardini, I., Cacciola, B., Maffoni, M., Ranzini, L., Sicuro, F. (2017). Comprende la Psicología. Cesare Musatti: El fundador del psicoanálisis en Italia. Barcelona: Editorial Salvat, S. L.

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