¿Tiene instintos el ser humano? De buenas a primeras podríamos decir que sí, por lo menos, si echamos un vistazo rápido a muchas de nuestras acciones y al habla popular. Encontraremos muchas conductas y pensamientos que se presentan casi de manera automática, sin pensar, asimismo, no es inusual que escuchemos frases o expresiones que usen la palabra “instinto”, tales como: “tiene instinto para x, y, o z cosa”, “es nuestro instinto de supervivencia”, “lo hizo instintivamente”, “nos guiamos por nuestros instintos”, etc.
Instinto cazdor
Pues bien, podemos apreciar que la palabra no es ajena al habla popular, y está muy presente en el inconsciente colectivo de nuestra sociedad. Y precisamente, esta es una razón muy importante para despejar presupuestos e iluminar las ideas que giran en torno al “instinto”.
Entre las acepciones que nos brinda la Real Academia Española (2022) para dicha palabra, tomaremos especial atención en la primera y la cuarta acepción, así como una ligera mención a la segunda (es oportuno mencionar que la tercera acepción de instinto obedece al habla popular o coloquial antes aludido, y la quinta, ya ha caído en desuso, por ello no hace falta ocuparnos de ellas).
La primera acepción: “Conjunto de pautas de reacción que, en los animales, contribuyen a la conservación de la vida del individuo y de la especie”.
Aquí entraría en debate afirmar si somos animales o no, pero ya que ese no es el propósito de estas líneas, solo me remitiré a que Aristóteles decía que el hombre es un animal social y político (1988, p. 50, 168). No obstante el estagirita también tiene una idea que sí compete a nuestro tema; él afirmó que “los demás animales [aparte del ser humano] no se dan cuenta de la razón, sino que obedecen a sus instintos” (p. 58).
Es el instinto de los perros de trineo lo que les permite sobrevivir en la nieve.
Esto se puede complementar con lo afirmado por Marco Aurelio Denegri (2012, p. 41, 42), donde hay instinto, no puede haber inteligencia superior. En cuanto surge la segunda, la primera desaparece. Y ya que el ser humano tiene inteligencia superior, se debe concluir su carencia instintiva. Además el instinto es seguro, infalible, pero también es rígido y autómata, el animal no se equivoca cuando actúa por instinto, en cambio, si bien la inteligencia del hombre, le permite desplegar sus facultades con libertad, también abre la puerta al error y al desacierto, sí nos moviésemos bajo el instinto, estaríamos imposibilitados de cometer errores.
El instinto del lobo hará que no mate a otros lobos fuera de su manada, a menos que invadan su territorio, en especial cuando la comida escasea.
La segunda acepción es: “Móvil atribuido a un acto, sentimiento, etc., que obedece a una razón profunda, sin que se percate de ello quien lo realiza o siente”. Esta acepción podría encajar mejor con el fenómeno del insight, del cual ya hice un estudio que puedes consultar si haces clic aquí.
Luego, tenemos la cuarta acepción, de naturaleza religiosa y poco usada, pero aún vigente: “Impulso o movimiento divino, referido a inspiraciones sobrenaturales”. ¿Qué significa esto? De qué se tratan esas inspiraciones sobrenaturales y movimientos divinos.
Instinto de Beklan Kızılçay
Pues bien, nuestro insigne psicólogo nacional, Leopoldo Chiappo (1999, p. 55, 56), tiene una explicación muy buena que edificó a partir del concepto instinctus divinus, dado por Santo Tomás de Aquino. Menciona que el animal humano y profundo que es el hombre, despertó un nuevo tipo de instinto, en efecto, el instinctus divinus, el estímulo y “aguijón” de lo divino, que hace que el ser humano se eleve espiritualmente y supere el psiquismo animal. El aguijón, en cuestión, atraviesa la naturaleza humano hasta lo más profundo de su ser, e incluso puede llegar a hacer que el deseo de satisfacer el instinto divino sea más urgente que calmar el hambre, la sed, y los deseos físicos, y que nos demos cuenta que lo más importante es aspirar a lo infinito y eterno, satisfacer la necesidad de la belleza, ahondar en la verdad, luchar por lo que es justo, y darnos cuenta que, en palabras de San Francisco de Sales (citadas por Chiappo), “los hombres hacen más [cosas] por amor que por severidad y rigor”. Sin duda este concepto tomasiano merece mayor profundización en un próximo artículo.
En conclusión, podríamos decir que, en el sentido coloquial, sí tenemos “instintos”, pero propiamente hablando, no los tenemos, no de la manera en que los demás animales lo tienen; más bien, tenemos pulsiones, impulsos, tendencias, inclinaciones, etc., y, finalmente, en un plano que va más allá de de los dos anteriores, tenemos un solo instinto, diferente y superior al instinto de los animales, y me atrevería a decir que incluso es superior a la inteligencia humana, que nos lleva a la virtud y a todo lo bueno que el ser humano pueda buscar, incluida la eternidad, la trascendencia definitiva, y a Dios mismo.
Referencias
Aristóteles (1988). Política. Madrid: Editorial Gredos S. A.
Chiappo, L. (1999). El animal profundo: perfil psicológico del hombre. Persona, 2(002), 33-78. https://doi.org/10.26439/persona1999.n002.699
Denegri, M. A. (2012). Normalidad y anormalidad y El asesino desorganizado. Lima: Fondo editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega.
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. (2022). Instinto. https://dle.rae.es/instinto
¿Qué es un poeta? Es un hombre desgraciado que oculta profundas penas en su corazón, pero cuyos labios están hechos de tal suerte que los gemidos y los gritos, al exhalarse, suenan como una hermosa música. […] Y, sin embargo, los hombres se arremolinan en torno al poeta y le ruegan: “¡Canta, canta otra vez!”
Soren Kierkegaard (1843)
«El pobre poeta» de Carl Spitzweg
José Santos Chocano, en una carta dirigida a Rubén Darío, se confesaba capaz de comprender lo comprensible y sentir lo incomprensible (Ghiraldo, 1943). A manera de complemento para la afirmación, el historiador Luis Alberto Sánchez dijo que nuestro poeta nacional comprendía a Darío y a Nervo, y sentía a Vallejo y a Eguren (Denegri, 2014).
Para explicar lo dicho por Chocano, es indispensable hablar del poeta y cómo este poetiza. Sócrates -según Platón- dijo que el poeta es “una cosa leve, alada y sagrada”, y que, solo cuando se encuentra arrobado y elevado por la divinidad, es que se vuelve capaz de poetizar -e incluso profetizar-; en efecto, la Musa le dirige y es capaz de hablar con bondad y belleza de los temas que poetiza (2018).
«El sueño del poeta o el beso de la Musa» de Paul Cézanne
Es así que Socrates afirma: “Los poetas no son otra cosa que intérpretes de los dioses, poseídos cada uno por aquel que los domine” (en Platón, 2018).
Si uno prescinde de la mitología de los dioses del Olimpo, podemos vislumbrar una bella explicación de lo que es la inspiración poética, asimismo Lledó (en Platón, 2018) sostiene que se puede descubrir el papel del inconsciente en el proceso de la creación artística.
Gustavo Teobaldi (1998) dice que el poeta es alguien que tiene acceso a realidades superiores; y estas tienen un vínculo con los propios orígenes del universo y con el sentido de la existencia. Lo sostenido por Teobaldi, toma mucho sentido si atendemos a lo dicho por Jorge Luis Borges en una conferencia de 1977, quien comentó que, cuando leemos un buen poema, pensamos que también nosotros hemos podido escribirlo, ese poema pre-existía en nosotros; asimismo mencionó -citando a Bradley- que uno de los efectos de la poesía es que debe darnos la sensación de recordar algo olvidado y no de encontrar algo nuevo (Canal Botto, 2021, 14m50s)
“Las musas inquietantes” de Giorgio de Chirico
Cuestión de vivencias
La vivencia -palabra creada por el filósofo José Ortega y Gasset- es una experiencia personal, íntima, intransferible e intensa que contribuye a la formación de nuestro carácter y personalidad; es algo que ocurre sin buscarla, no se puede someter al “querer que ocurra” (Denegri, 2014)
En sintonía con el pensamiento Ortegiano, la vivencia se refiere a lo privado, irrepetible que genera un cambio psicológico; la vivencia no es algo que nos cuentan, sino que la protagonizamos; en consecuencia, esta transforma nuestro estado de ánimo. Por su parte, una vivencia intensa deja huella psicológica que transforma nuestra historia de vida (Centeno, 2017). Acorde a lo anterior, cuando uno se relaciona con la poesía (ya sea en su creación, lectura, declamación, etc.), se suscita una vivencia profunda capaz de transformar, el presente y de dar luces al futuro venidero.
Ya lo acotaba Denegri: “La poesía está en el campo de lo contemplativa, emocional, de las evocaciones, sugerencias y las transfiguraciones” y “La poesía, la verdadera poesía, suscita en nosotros un sentimiento hondo de belleza, y de admiración, y aún de deslumbramiento” (Canal A Solas Con Marco Aurelio Denegri, 2020, 21m35s y 22m24s)
«Poeta» de Pablo Picasso
De regreso a la confesión de Chocano, y dicho todo lo expuesto, podemos afirmar que todos somos capaces de comprender lo comprensible y sentir lo incomprensible. Pero es una habilidad que debe ser cultivada y ejercitada constantemente para que pueda realizarse correctamente. Sin duda que puede servir en todos los órdenes y disciplinas del ser humano pero ya observamos que tiene una particular complementariedad con la poesía.
Si quieres leer un poco más sobre los poetas y sobre la creación artística en general, puedes leer este artículo que escribí anteriormente.
Borges, J. L. [Botto]. (2021, junio 28). ¿Qué es la Poesía?: conferencia de Jorge Luis Borges [Archivo de video]. https://www.youtube.com/watch?v=nwCHA4s7MZo&t=909s
Denegri, M. A. (2014). Poliantea. Lima: Fondo editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega.
Denegri, M. A. [A Solas Con Marco Aurelio Denegri]. (2020, diciembre 5). Marco Aurelio Denegri. El lenguaje poético, AGORAFOBIA, ¿Qué LIBROS LEER para ser culto? [Archivo de video]. https://www.youtube.com/watch?v=ZL1u-_Xqey0
Ghiraldo, A. (1943). El archivo de Rubén Darío. Buenos Aires: Losada.
Kierkegaard, S. (1843). Diapsálmata, en Kierkegaard (2014). Barcelona: RBA Coleccionables, S. A. Editorial Gredos, S. A.
Platón (2018). Platón I. España: RBA Coleccionables, S. A. U. Editorial Gredos, S. A.
Teobaldi, D. G. (1998). La Memoria del origen. Algunos aspectos de la poesía de Jorge Luis Borges. Revista de Estudios Literarios. Departamento de Filología Española III. Facultad de Ciencias de la Información. Universidad Complutense de Madrid. https://webs.ucm.es/info/especulo/numero8/borg_teo.htm
El humor forma parte de nuestras vidas. Nos proporciona momentos gratos; nos ayuda a desahogarnos; nos hace ver las cosas con diferente perspectiva; nos ayuda a socializar; e incluso puede llegar a hacernos reflexionar sobre diferentes aspectos de la vida.
Con humor se puede decir todo…
Hasta la verdad.
Anónimo
Debido a lo valioso que es, intentemos entender su naturaleza y tratar de definirlo; aun si se dice que tratar de definir el humor es la mejor prueba de que se carece de sentido del humor (Denegri, 2014, p. 63).
Denegri (2014, p. 64) afirma que no hay que confundirlo con comicidad; ni con la ironía (burla fina y disimulada); ni con el sarcasmo (burla cruel); ni con la sátira -inteligente pero incisiva-; ni con la ridiculización hacia la gente. Asimismo el humorismo es diferente al humor negro, el cual es corrosivo, cruel y misántropo, y muchas veces violento; no obstante la Real Academia Española sostiene que el humor negro, en efecto es un humorismo, pero deja en claro que es una respuesta a situaciones que normalmente se deberían responder con piedad, terror, lástima u otras emociones parecidas.
Entre la chacota o fenómenos masivamente populares, y una ocurrencia de Oscar Wilde hay un buen trecho (Denegri, 2014, p. 64) Esta posición sobre el humor es contestataria y contracultural a nuestros días, en los que el sarcasmo y el humor negro tienen mucha popularidad.
Del minuto 28:11 al 28:35, una anécdota de Oscar Wilde
Como se mencionó antes, tampoco se debe confundir con la comicidad. La confusión entre comicidad y humorismo ha sido la causa del mal entendimiento en que a este se le tiene al último. La comicidad es inferior al humorismo, ambos podrán presentar ingenio, pero el humorismo va más allá del ingenio, pues producirlo requiere un temperamento ayudado por la experiencia y la madurez. El humor puede hacer reír y puede no hacerlo sin dejar de ser humor, porque causar risa no es es precisamente su propósito, a diferencia de lo cómico que solo culmina con la carcajada (Fernández Flórez, 1961)
Humor, chistes, y Psicoanálisis
Ahora que sabemos la diferencia entre humorismo y otras formas que causan gracia o diversión, es oportuno ver que puede estar detrás de ello a nivel del inconsciente. Recordemos que, ya que se trata de Psicoanálisis, las ideas que se presentarán no son indiscutibles, pero tenerlas en consideración puede servir para ver que se oculta tras la cortina.
Freud (en Giardini et al, 2017, p. 125, 126) sostiene que en la formación de los chistes pueden encontrarse unos mecanismos análogos y tan complejos como los que se dan en los sueños y que permiten que los contenidos inconscientes afloren y superen la represión y lo vetado. Para Freud el chiste buscan eludir una censura, y al hacerlo desencadena una liberación de energía psíquica y da pie a un goce momentáneo.
Cesare Musatti, fundador del psicoanálisis en Italia, concibió que el chiste requiere ingenio verbal (las palabras que se usan y cómo se articulan) e ingenio conceptual (las ideas que se usan y cómo se expresan). El doble sentido, el cambio de sentido, y el sinsentido con el que se usan las palabras e ideas son características que podemos encontrar en los chistes y por supuesto, lo que para unos puede ser muy gracioso para otros será insignificante y trivial (Giardini et al, 2017, p. 127)
Musatti (en Giardini et al, 2017, p. 127) refiere que los chistes se encaminan a la clásica propuesta de Freud, del Eros (impulso sexual) y Tánatos (impulso de muerte). Eso explica porque se bromea tanto con la muerte y el sexo.
¿Recuerdan que más arriba señalé que Freud habla de que los chistes buscan eludir censuras? No hablemos solo de lo sexual, sino también de lo agresivo, Musatti (en Giardini et al, 2017, p. 128) sostiene que los chistes pueden servir para aflorar los impulsos de esa naturaleza. Las normas de la sociedad se ven sorteadas cuando la violencia física se convierte en violencia verbal. Las burlas crueles y ridiculizantes, la irreverencia, y la polémica, desafortunadamente pueden quedar impunes si se bromea con ella.
Por otro lado, si hablamos de saber reírse de uno mismo, Musatti, dice que en algunos casos, hacer humor e ironía con nuestra situación personal, es una suerte de rebelión contra los propios defectos, debilidades, o circunstancias inconvenientes que nos toca vivir. Si esto es exitoso, podemos obtener simpatía, gratitud, solidaridad y hasta compasión de parte de los demás, “nuestro público” (Giardini et al, 2017, p. 130).
Si los chistes son una vía de escape para lo que se tiene reprimido ¿Qué hay del humor inofensivo? Musatti (en Giardini et al, 2017, p.134) entiende ese tipo de humor -o comicidad- como una manera de liberarse por un poco tiempo del pensamiento racional y lógico, nuevamente, es una vía de escape. Cuando uno es niño, juega con las palabras y con los conceptos, hace malabares con ellos. A medida que se va creciendo en la vida, debemos proceder de manera más seria y ordenada. Ante esa condición, surge lo absurdo; las bromas sin sentido [lo random, como se diría hoy en día] como recurso para relajarse o desentenderse por un momento del ajetreo de la vida diaria.
Palabras finales
Como podemos apreciar el humorismo, y lo chistoso, aun siendo elementos tan usuales en la vida cotidiana, tienen un trasfondo más grande del que podríamos apreciar a simple vista.
Si bien no se puede llegar a un consenso universal en la definición de humorismo, podemos hacer una distinción acerca de qué se distancia del mismo. Asimismo el humorismo, a diferencia de otras formas de expresión que causan gracia o risa, tiene un contacto más profundo con nuestra naturaleza humana. Por ello hacerlo correctamente y con finura no es tarea sencilla, pero lograrlo, o apreciar el trabajo de quienes lo lograron, sin duda será una actividad provechosa para cultivar nuestro interior. ¿Alguna recomendación? Pues me remitiré al buen gusto de Marco Aurelio Denegri quien no se priva de referirse a Charles Chaplin; Cantinflas; y los textos humorísticos de Oscar Wilde, Mark Twain y Wenceslao Fernandez como grandes ejemplos de humorismo.
La mayoría de los hombres y las mujeres se ve obligada a representar papeles para los que no tiene aptitudes […] El mundo es un escenario, pero la obra está mal repartida.
(Wilde, en Cooper-Prichard, 2016, p. 5).
Y me despido con unas palabras de Wenceslao Fernandez que muestran la grandeza que lleva consigo el humor:
“El humor se coge del brazo de la vida, con una sonrisa un poco melancólica, quizá porque no confía mucho en convencerla. Se coge del brazo de la vida y se esfuerza en llevarla ante un espejo cóncavo o convexo, en el que las más solemnes actitudes se deforman, hasta un límite en que no pueden conservar su seriedad. El humor no ignora que la seriedad es el único puntual que sostiene muchas mentiras. Y juega a ser travieso. Mira y hace mirar más allá de la superficie, rompe las cáscaras magníficas, que sabe huecas; da un tirón a la buena capa que cubre el traje malo. Nos representa lo que hay de desaforado y de incongruente en nuestras acciones”.
Referencias
Cooper-Prichard, A. H. (2016). Conversaciones con Oscar Wilde. Ciudad de México: Editorial Planeta Mexicana, S. A.
Denegri, M. A. (2014). Poliantea. Lima: Fondo Editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega.
Fernandez Florez, W. (1961). Antología del Humorismo en la Literatura Universal. Barcelona: Editorial Labor, S. A.
Giardini, A., Baiardini, I., Cacciola, B., Maffoni, M., Ranzini, L., Sicuro, F. (2017). Comprende la Psicología. Cesare Musatti: El fundador del psicoanálisis en Italia. Barcelona: Editorial Salvat, S. L.
La primera acepción de vocación según la Real Academia Española es la siguiente: Inspiración con que Dios llama a algún estado, especialmente al de la religión (2021). Como pueden darse cuenta, el uso de esta acepción se ha quedado rezagado. Ahora «vocación» se entiende de una forma más general -y secular-, en otras palabras, con su tercera acepción: Inclinación a un estado, una profesión o una carrera (2021). Y a partir de ello, es que han surgido términos como “Orientación vocacional” o frases como “sigue tu vocación”.
En su programa La Función de la Palabra, Marco Aurelio Denegri, abrió de manera muy similar la entrevista que sostuvo con el psicólogo peruano Javier Echevarría en el 2014, pues afirmó que, en nuestra sociedad, la palabra vocación en efecto se usaba para el llamado a la vida religiosa, pero también se usaba para el llamado a la vida artística; a pesar de esa adición, la palabra en cuestión, seguía teniendo un uso exclusivo, cosa que ya dejó de ser así hoy en día en el Perú y quizá, en el mundo entero.
Tanto sacerdotes como artistas, debían tener la vocación. Y la crisis de su escasez actual se debe a que precisamente estos dos caminos se sujetan a pruebas más que exigentes para su auténtico desenvolvimiento.
Ahora y con la aprobación formal del Diccionario, como vimos al inicio, se usa el termino de manera general. Ante esta situación moderna, Denegri planteó lo siguiente: Una persona que vende pollos al por mayor diariamente e hizo una pequeña fortuna. A esa actividad ¿se le puede llamar vocación? ¿Uno podría pensar que el comerciante dijese algo como “yo desde siempre he querido vender ciento cincuenta pollos diarios”? Ciertamente la primera acepción quedaría enterrada, si se dijera que ese comercio mayorista es una vocación del mismo modo que la vocación religiosa o artística.
Echevarría respondió que todos tenemos un llamado, desde muy pequeños nos fijamos en ciertos juguetes, ciertas personas, ciertos libros, etc.
La búsqueda está en todos, pero hay búsquedas que no todo el mundo tiene, a todos nos llama la atención muy diferentes tipos de cosas.
Sostuvo que el comerciante mayoritario del ejemplo de Denegri, tendría la vocación ubicada en el afán de conquista, en el pensar ganar, en el resultado, la competencia. Continuó diciendo que cosas como el discurso largo y prolongado, la reflexión, puede aburrirles. Son más que nada hombres de acción. Una afirmación un tanto condescendiente.
Intentando conciliar ambas posiciones podríamos mencionar que, hay diferentes tipos de vocaciones, así como hay diferentes tipos de hombres.
Determinismos
Cabe agregar que no solo basta con tener una u otra vocación, el lugar geográfico donde uno se desarrolla juega un papel importantísimo.
Andrés Oppenheimer (2008) le preguntó a Bill Gates si hubiera logrado todo lo que logró de haber nacido en Paraguay, a lo que Gates respondió que solo hubiera sido “simplemente un mal agricultor”
Lo anterior también fue mencionado por Denegri, y agregó que nacer, estudiar, trabajar, no es lo mismo en un país que en otro. No es lo mismo ser algo aquí que ser algo allá, pero los resultados no necesariamente se miden con la regla del éxito social o económico, la cuestión diferencial es la calidad que tiene uno como persona, pues acotó que mucha gente con escasísimo desarrollo interior -dando a entender que incluía a Gates dentro de esta gente, además de Mark Zuckerberg-, llegó a acumular muchísimo dinero.
Echevarría refirió que uno es uno y sus circunstancias y lo que uno hace con sus circunstancias, con clara inspiración en el “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo” de Ortega y Gasset (1914, pp. 43, 44), y continuó diciendo que, si bien en el Perú no podrían ocurrir casos como el de Gates, si se puede llegar a ser y hacer una serie de cosas importantes, hasta genialidades.
Denegri ante esto, en un tono humorístico, dijo esta peculiar frase: “Si Hamlet viniera al Perú se volvería loco, porque aquí en el Perú, ser y no ser es lo mismo”, pero no negó la afirmación Orteguiana dicha por el psicólogo (Ortega y Gasset fue un referente para Denegri).
“Desde que nacemos el cerebro, observa, capta registra memoriza ciertos aspectos del mundo con mucha facilidad, porque nos llama la atención. Saber esto es el punto de partida para descubrir el misterio de tu existencia” citó Denegri de «Se busca emprendedor» un libro de Echevarría, pidiéndole una mayor aclaración al respecto. La réplica fue que hay cosas que son muy fáciles desde que naces. ¿Por qué ciertas cosas son tan fáciles para uno? Las cosas registradas por el cerebro a lo largo de la vida, de pronto encajan y le sirven a uno.
Problemática
Denegri replicó con que el estado normal del cerebro es la desatención, para hacer que el cerebro obre distintamente hay que poner en acción la atención, el interés, el esfuerzo y la perseverancia. Y la mayor parte de la gente carece de tres de estos factores atención, perseverancia y esfuerzo. Y si hay algo que le ha repugnado al ser humano es esforzarse y no solo esforzarse sino responsabilizarse, sentenció Denegri citando a Miguel de Unamuno.
Nunca ha habido tantos estímulos, tantas distracciones como los hay en la era tecnológica, y estos son una manera de alejamiento del mundo interior y por supuesto también son otra manera de permanecer en el estado desatencional
Y exactamente ese es uno de los problemas de la vocación y de la orientación vocacional que requieren mirar adentro y honda reflexión.
“Dime rapidito para qué sirvo yo, y si no me gusta, tú tienes la culpa porque tú me dijiste”, fue lo que mencionó Echevarría para escenificar la situación de la apatía de muchos jovencitos a la hora de acudir a una orientación vocacional
Denegri contribuyó a esto, mencionando que la cultura de la droga y de la violencia, que causan estragos universalmente, por supuesto que llegan a los jóvenes, alejándolos de su vida interior. Y consecuentemente pronunciando la crisis vocacional y ocupacional
El niño nace con hambre de conocer el mundo, pero en muchas ocasiones ese llamado a conocer y experimentar, no es cultivado y se apaga con los años, Echevarría se declaró optimista, y mencionó que la gente que busca cambiar esto si bien son minoría, las pequeñas cifras van cambiado, y hay que tenerlas en cuenta.
Urgencia y flexibilidad vocacional
Echevarría menciona que la persona puede adaptarse sanamente a una ocupación que le brinde estabilidad y los recursos necesarios para vivir (flexibilidad), pero que hay otras que simplemente no pueden estar satisfechas si no logran satisfacer su llamado (urgencia). Las últimas deben ser apoyadas, pero al mismo tiempo, situarlas en un escenario realista, para que no queden frustradas.
Poniéndose de ejemplo particular, Echevarría hizo mención de que él pudo dedicarse tanto al teatro como a la psicología e incluso llegó a hacer una combinación de ambas. Esto fue motivo para Denegri de tocar el tema del abarcamiento; dedicarse a muchas ocupaciones hace que tarde o temprano una o más sean descuidadas, e incluso existe el riesgo de caer en el superficialismo a la hora de desempeñarse en ellas. La solución o un buen modo de evitar caer en esos escenarios, es precisamente la convergencia de ocupaciones que naturalmente se puedan complementar. Además del caso de Echevarría, también traigo a cuenta este estudio de la bella complementación de la Psicología con la poesía.
Colofón extravocacional
Si se habló de las consecuencias de la droga y la violencia, Denegri también mencionó que en general, no es fácil encontrar una persona perfectamente sana (no hace falta que se caiga en drogadicción o en violencia), y complementa que la solución está en ser comprensivo y reconocer que lo que se debe buscar es que las personas sean lo suficientemente sanas. Echevarría complementó esta idea citando a Hillman: “Las heridas que uno tiene a nivel personal, son los ojos por los cuales uno ve el mundo”.
Por supuesto que uno mismo no se libra de las heridas, Echevarría recomendó no ignorarlas, y de no poder curarlas, reconciliarse con ellas.
Ray Bradbury, autor de obras notables como Fahrenheit 451 y El Hombre Ilustrado
Ese pensamiento si bien fue sincero y factible en muchos casos, no es universalmente viable, por ello Denegri hizo un contrapunto citando a Ray Bradbury: “Todas las mañanas cuando salto de la cama, piso una mina, la mina soy yo, después el resto del día me la paso recogiendo los pedazos” y agregó “a ver ahora salten ustedes”. En efecto, hay que saltar, afortunadamente nuestra situación no es como la que planteó Bradbury, la explosión no se dará todas las mañanas, no se dará todos los días. Pero independientemente de su frecuencia, cuando ocurra hay que ser valientes y recoger con gallardía hasta el último pedazo para volverlos a unir.
En el 2016, en su siguiente libro «Padres de la patria. Cómo criar a un peruano diferente», Echevarría escribió un párrafo que recita así: “Fluir en el presente puede ser muy sanador en una parte de la vida, pero el poder implica asumir responsabilidad. Y la responsabilidad es saber cuáles son tus deberes y no solo tus derechos”. Ese mismo año, en su segunda entrevista con Denegri, en la que hablaron de la formación como ciudadanos y la democracia en el Perú, el propio Echevarría mencionó que todo vínculo con las personas debe ser lo suficientemente sano; además de declararse realista. Quizá primer encuentro con Denegri tuvo algo que ver con todo ello.
TV Perú [juvenal12234] (2014, mayo 29). Marco Aurelio Denegri con Javier Echevarria parte 01 (28-05-2014) [Archivo de video]. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=0XqIfcQA-AY
TV Perú [juvenal12234] (2014, mayo 29). Marco Aurelio Denegri con Javier Echevarria parte 02 (28-05-2014) [Archivo de video]. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=UKRELi460Nc
TV Perú [juvenal12234] (2014, mayo 30). Marco Aurelio Denegri con Javier Echevarria parte 03 (28-05-2014) [Archivo de video]. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=xZPC-tsib8I
TV Perú [TVPerú] (2016, septiembre 27). La Función de la Palabra – Javier Echevarria 21-09-2016 [Archivo de video]. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=BlWzuaEyXLw
Los celos son un conjunto de emociones que, a lo largo de la Historia de Occidente, han sido manejados de una manera muy pobre, pues han causado muchos estragos que no tenían por qué ocurrir.
La solución a este problema no estaría en la inexistencia de los celos, eso es un ideal inalcanzable y algo antinatural (ya veremos las razones); tampoco en ignorarlos o huir de ellos. La respuesta se podría encontrar en la comprensión y control de los mismos.
Como mencioné los celos son emociones. Nosotros vivenciamos, experimentamos, y pasamos por infinidad de emociones en nuestro día a día. El asunto muchas veces queda ahí, no obstante, hay se saber entenderlas y explicarlas.
La palabra emoción deriva del latín, emovere (compuesto de ex, “fuera” y movere, “mover”) que significa “sacar, alejar” y en sentido amplio, sacudir, como pueden apreciar, la emoción es un remezón venido de afuera. Así mismo, son el fruto del proceso evolutivo que le ha permitido al hombre adaptarse al entorno en que vivimos y relacionarse con los demás. En líneas generales, son el modo más directo de expresión a nivel universal (Giardini et al, 2017, p.43, 47).
«Celos» de Edvard Munch
El celo y los celos
Según la Real Academia Española (2021), la primera acepción de celo es: Cuidado, diligencia, esmero que alguien pone al hacer algo. Y recién en la séptima acepción (reconocida como “celos”) significa: Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado, o mude su cariño, poniéndolo en otra. Dicho sea de paso, la diferencia de significados debido al singular/plural, es muy interesante; otras palabras con esta característica son humanidad/humanidades, humo/humos, resto/restos, honor/honores.
Como ven el singular resulta ser algo muy bueno, el plural es cuando la cuestión puede complicarse más de lo debido.
Paul Ekman (según Giardini et al, 2017, p. 60), psicólogo dedicado en emociones y lenguaje no verbal, sostiene que las emociones más básicas son la alegría, la sorpresa, la tristeza, la ira, el asco y el miedo. A partir de estas se desarrollan muchísimas otras, más complejas, en distintos grados y combinaciones; y entre ellas los celos.
Agentes del FBI, de la CIA, e incluso el director de la película Intensa-Mente, han recurrido a la asesoría personal de Ekman.
El intelectual Marco Aurelio Denegri (2015, p.185). nos compartió una definición formal de celos: “Inquietud, desasosiego y preocupación de la persona que teme que aquella a quien ama dé la preferencia o conceda la primacía a otra”
Ni los filósofos, Aristóteles y Blas Pascal, ni el psicólogo pionero en el estudio de las emociones en América, William James (entre otros grandes pensadores) se molestaron en hacer un estudio acerca de los celos (Denegri, 2015, p.185).
¿Por qué estos grandes personajes no se molestaron en estudiar los celos? ¿Será que los celos nunca debieron transformarse en la bestia que se encarga de desgarrar el alma de tantas personas? ¿Quizás en épocas de antaño no influían tanto en la vida del hombre?
Aristóteles (2014, p. 39) solo se ocupó de nombrarlos como una pasión del alma, junto con el deseo; la cólera; el miedo; el coraje; la envidia; la alegría; el sentimiento de amistad; el odio; la nostalgia; la piedad y toda afección acompañada por el placer o la pena.
Es oportuno tener en cuenta el arrebato de la pasión amorosa, en donde se suelen soltar frases como “Eres mía, solo mía” o “Eres mío, solo mío” o “Tú me perteneces, yo te pertenezco, nos pertenecemos”; y son muchos de los que viven la vida en pareja, que se sienten -erróneamente- propietarios. En el sexo hay posesión, en el amor erótico hay posesión, pero hay que tener muy presente que no todo poseedor es propietario (Denegri, 2015, p.187). Dicho esto, tanto el amor como los celos pueden ser objeto del arrebatamiento pasional.
Por ende, si en la relación de pareja hubiese una cierta posesión (en la dimensión sexual, por lo menos), no por ello se podría decir que un cónyuge de pronto se vuelva propietario del otro, por supuesto que no.
El psicoterapeuta existencial Rollo May (según Denegri, 2014, p. 189) sostiene que quizás, cierta medida de celos es normal y saludable, dirigiéndose al cuidado y preocupación por la otra persona -de similar manera al celo, según la RAE-; pero agrega que, lo que la mayoría entiende por celoses en cuestión la desmesura de los mismos. Y remata mencionando que esta posesividad generada por los celos aumenta mientras más grande sea la impotencia del celoso.
En otras palabras, May entiende a los celos como algo común y prácticamente inevitable; lo malo es el apasionamiento de los celos (afirmación que se relaciona con la descripción aristotélica), me refiero a la sospecha obsesiva, esclavizante e hiriente.
De manera muy similar, Montagud afirma que “los celos se sienten cuando percibimos una amenaza hacia algo que consideramos propio, que o bien le pueden hacer daño o nos lo pueden arrebatar. En su debida medida, puede ayudarnos a conseguir aquello que queremos, sin embargo, en la mayoría de los casos los celos surgen por una falta de autoestima y desconfianza”.
«Celos en el jardín» de Edvard Munch
Ni para ser desdichados, ni para enorgullecerse
¿Quién será capaz de controlarse infaliblemente? Como mencioné al principio, la solución para vencer los celos no son eliminarlos, tampoco ignorarlos. Sino en darles su lugar correspondiente, reconocer que cuando no están en apasionamiento, podrían ser hasta beneficiosos; la exageración cualquier emoción siempre termina en una desviación de la recta conducta.
Occidente le ha dado mucha importancia al amor entendido como sentimiento (no hablo del amor entendido como virtud, que ha sido muy ignorado y desestimado). Al exacerbar un sentimiento, es muy difícil que los otros que giran alrededor del mismo no sean acentuados también. Y es por ello que los celos están tan presentes en nuestra sociedad. Esto es ajeno y casi incomprensible para Oriente.
Dicho esto, me despido con unas líneas mordaces del maestro Denegri:
“El melodrama y la desdicha signan de antiguo la tradición amorosa de Occidente. Somos aficionadísimos a la pasión de sufrir, y sobre todo nos encanta el sufrimiento estéril; por eso los celos, desfigurantes radicales de nuestro arbitrio, son normalísimos en nuestra práctica amorosa”. (2015, p. 190)
Ahora que lo sabemos, tenemos la responsabilidad de ser constantes en la superación de esta afirmación.
Referencias
Aristóteles (2014). Ética Nicomaquea. México DF: Grupo Editorial Tomo S.A.
Denegri, M. A. (2015). Miscelánea Humanística. Lima: Fondo Editorial editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega.
Giardini, A.; Baiardini, I.; Cacciola, B.; Maffoni, M.; Ranzini, L. y Sicuro, F. (2017). Comprende la Psicología: Stanley Schachter, Jerome Singer – La teoría de las emociones. Barcelona: Editorial Salvat, S.L.
Ya que hablar de amor es algo prácticamente inagotable, en este pequeño artículo, vamos a concentrarnos en algunas de las ideas más resaltantes de la cosecha de Eric Fromm y Marco Aurelio Denegri. Empezando por los tipos de amor de Fromm, luego por las formas del amor compartidas por Denegri, seguidamente de un rápido análisis de la palabra amor, para concluir con unas reflexiones personales.
Eric Seligmann Fromm (1900-1980), fue un psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista nacido en Alemania. Fue uno de los que renovaron el psicoanálisis en el Siglo XX.
Fromm (según Giardini et al., 2017, p. 105) nos dice que el amor es un acto social. El hombre que quiere ser libre y autónomo, debe abrirse al encuentro con los demás. Amar es juntar el «tú» con el «yo», esto hace que la identidad e integridad de la persona que ama y la que es amada, se enriquezcan.
Entonces podemos ver al amor como la guía que hace que el hombre alcance su plenitud. Nuestro amar no debe reducirse a un círculo pequeño e íntimo (si bien este círculo es muy valioso para cada uno y no hay nada malo en amarlo con fervor), sino que debe ampliarse a toda la sociedad. Compartir y confraternizar con distintos grados y formas de amar, dirigidos a un solo propósito, darle sentido a la existencia del ser. El amor es un movilizador, que pone en marcha la voluntad y el alma.
Los rostros del amor
Así es como Fromm (en Giardini et al., 2017, p. 106), nos muestra los diferentes rostros del amor, con diferentes características con respecto a lo que es amar. No son caretas del amor, son diferentes actitudes inmanentes a la capacidad de amar. El amor no es unidireccional es un círculo virtuoso que da y genera más amor.
Según Fromm (1984, p. 56), el hombre posee la necesidad de trascender su propia naturaleza humana, el hombre no busca ser solo criatura sino también creador. Lo mejor que podemos crear es amor y el amor materno (Fromm, 1984, p. 54 y 55) es un ejemplo completísimo de ello. Crear una vida que sea capaz de amar, que la madre esté dispuesta a entregarse toda ella a su bebé que no es puede retribuir tal donación proporcionalmente, es una manifestación del amor circular y virtuoso del que hablamos anteriormente. Un recto amor de madre prepara al hijo para la misión de amar y repartir más amor a la humanidad. El sentimiento —o virtud, diría yo— de un amor puro y desinteresado es el verdadero aliciente para el hijo de una madre y posteriormente, para el prójimo del hombre.
Mientras Fromm habla del amor fraternal, universal para la humanidad, que «por él se entiende el sentido de cuidado, respeto y conocimiento con respecto a cualquier ser humano» (1984, p. 52). también menciona un amor exclusivo que no desentona con el anterior, hablamos del amor erótico (según Giardini et al., 2017, p. 108), que restringe a quien se ama según el deseo sexual pero que abre paso al amor respetuoso, atento, responsable y conocedor de la persona amada. El deseo sexual llevado con rectitud, puede abrir la puerta al amor a la propia esencia del ser a quien se ama, es decir, no ama solo su superficie sino también su alma, sus profundidades en un todo que no excluye nada de su identidad. Este amor está libre de la fugacidad y lo banal.
Fromm también nos habla del amor a uno mismo (Giardini et al., 2017, p. 109). Uno debe amar su propia naturaleza y su propia esencia, para poder amar a los demás. Tener deseos y buscar nuestra propia felicidad no es malo en lo absoluto, el error se encuentra en la corrupción de estos intereses, esto es el egoísmo que ya no busca amarse a sí mismo para entrar en comunión con los demás, sino que nos encierra; estanca y embrutece. Que uno se vea reflejado en la humanidad y ame al otro como a sí mismo, es un paso más a la solución de la cuestión acerca de la existencia humana. El amor brinda significado y valor al hombre, tanto como individuo y como parte de la humanidad.
Fromm va incluso más allá de ello y nos presenta el amor a Dios (Giardini et al., 2017, p. 111), este amor se vislumbra a partir de nuestra existencia limitada, y la conciencia de lo corta que es nuestra duración en el mundo. Cuando hablamos del amor a Dios hablamos del amor y el anhelo de lo eterno, no porque Dios nos entregue cosas o haga esto o aquello, sino porque lo amamos a él mismo, que nos ama infinitamente. El amor a Dios por el hombre y el amor del hombre a Dios, no deben separarse. No obstante el amor de Dios por el hombre nunca desfallece aún si el hombre no dirija su amor hacia él. Es el hombre consciente de su caducidad y sus propios límites, el que es capaz de un recto amor por Dios (quien encarna los principios de verdad, justicia y amor, tan buscados por la humanidad).
Toda esta variedad del amor, le da complejidad y hondura. Trabajar con él es un arte; el amor es sí mismo es un arte, y Fromm no se equivoca en catalogarlo como tal. Como todo arte, se debe cultivar con atención y cuidado, durante toda la vida. Buscar la belleza del amor y el conocimiento de uno mismo son cimientos fortísimos para la vida del ser humano, que, con este apoyo, puede combatir la soledad al mismo tiempo que consigue su libertad.
Denegri y el amor
Marco Aurelio Denegri
Marco Aurelio Denegri Santagadea (1938-2018) fue un destacado intelectual peruano. Hasta los últimos años de su vida se preocupó por preservar y difundir la cultura.
Denegri (2015), nos comparte que el psicoanalista Theodor Reik, sostiene que, cuando nacemos, somos tan capaces de amar como de leer, es decir, somos totalmente incapaces, por supuesto que eso se corrige con el tiempo y aprendemos a leer y amar. Dice Reik que para aprender a amar correctamente —para desenvolverlo y darle fruición— debemos ser amados.
La capacidad del amar, afirma Denegri, se ve afectada por dicho factor. Y la intensidad y magnitud variaran dependiendo de la persona. Poder amar nos corresponde a todos, pero no se desenvuelve en todos de la misma manera. Cada individuo ama de manera diferente, grande, pequeña, o quizá no ame casi nada. En este sentido el amor es un reflejo de nuestra personalidad. Es necesario desarrollar nuestra personalidad para poder desarrollar nuestra capacidad de amar y no quedarnos cortos, con poco o nada que ofrecer. Denegri habla de esta carencia como una indigencia y nos explica el uso de la palabra:
«El indigente, en tal sentido, es el pobre; pero a lo que yo me refiero, cuando digo indigente, es al ser humano carente de contenido, que no tiene intereses, ni inquietudes, ni valores, ni desarrollo; que ignora la expansión mental y desconoce la riqueza espiritual«. (Denegri, 2014, p. 53)
Y concluye Denegri (2006, p. 31) con: «Esto quiere decir que el amor sin el conocimiento, si el conocimiento particularmente de uno mismo, es manco».
San Agustín de Hipona
Dos maneras de amar
Denegri (2018) nos da noticia que en el idioma latín, se diferencian dos verbos relacionados con el amor. Amare (amar; verbo admitido en el lexicón oficial del idioma español) y diligere(diligir; no admitido, aunque palabras como diligencia o diligente sí lo están). Es un gran vacío que el español y otros idiomas solo admitan el verbo amar, pues admitir los dos verbos sería un gran facilitador para el entendimiento del amor.
Continuando con la idea, Denegri (2016) nos explica que la muy famosa frase de San Agustín: «Ama, y haz lo que quieras«, si es leída en latín dice «Dilige, et quod vis fac«. Nos damos cuenta entonces, que una traducción más certera sería «Dilige, y haz lo que quieras«. Denegri también nos comenta que, en la Vulgata de San Jerónimo (la traducción al latín de la Biblia), el verbo amare se usa 51 veces pero diligere (y sus derivados) se usa 465 veces. La razón es muy simple, diligere calza mucho mejor con la concepción del amor predicado en la Biblia.
Agrega Denegri (2015) que, por un lado, amare es adhesivo, es el amor que desea, que se pega al otro, que busca posesión, carnal y pasional. Pero esto no significa que este amor sea malo; en un recto sentido, el interés propio, puede ser bien llevado a cabo, sin cosificar al ser amado. Y por otro lado, diligere es reflexivo, es el amor diligente, atento, responsable, y desinteresado, que busca al otro por su bien, por su desarrollo en valores y crecimiento espiritual. Hablamos de un amor tierno y puro, totalmente desinteresado.
Denegri (2015), sostiene que los antiguos Santos Padres de la Iglesia, hablaban del amor de concupiscencia y el amor de benevolencia. La concupiscencia es el deseo de bienes terrenos y la apetencia incoercible de placeres mundanos, es una corrupción del amor. Mientras que el amor de benevolencia es el mismo amor que se propone en la concepción de diligere, es decir, el amor desinteresado y virtuoso.
Tal y como sugiere Denegri, haciendo esta diferenciación, podremos comprender mucho mejor las ramificaciones del amor y distinguir al que esta guiado por la virtud y al que esta guiado por las pulsiones. También nos daremos cuenta con que tipo de amor estaremos actuando en nuestro día a día.
Podría decirse que, diligere debe darle recto sentido al amare, en especial cuando se trata de relaciones de pareja. El fuego y pasión de una relación amorosa, debe ordenarse lo mejor que se pueda, para que el fuego no se apague rápidamente y para que no lastime a la pareja amada. Cuando amare quede debilitado y pequeño a causa del inevitable paso del tiempo, lo sostendrá diligere, que permanecerá fuerte e íntegro.
En definitiva, nos hemos dado cuenta que Fromm y Denegri coinciden en muchos aspectos interpretados a su propio modo, el primero, concibiendo sus propias ideas y el segundo, brindando certeras reflexiones de los postulados de grandes figuras del mundo académico. Tales como, la universalidad del amor, el esfuerzo que conlleva amar, los distintos destinatarios del amor o la naturaleza trascendente del amor que va más allá del propio ser humano.
Podemos afirmar que los dos autores se complementan, Fromm hace énfasis en la variación del amor dentro del orden abstracto y psicológico; Denegri no olvida mencionar que nuestra capacidad de amar se verá afectada en mayor o menor medida, por nuestro contexto sociocultural. también nos ilumina con un análisis de la palabra amor (regresando a sus raíces en el latín). Y ambos autores, hacen un gran énfasis en el autoconocimiento. Todo esto nos ayuda a aproximarnos al entendimiento de una cuestión tan compleja —y quizás, casi inexplicable— como el amor.
El tema da para mucho más y no duden de que revisitaremos la fructífera obra de Fromm y Denegri, en futuras entradas. Los dejo con un vídeo que contribuyó mucho a la inspiración de estas líneas.
Denegri. M. A. (2006). De esto y aquello. Lima: Universidad Ricardo Palma.
Denegri. M. A. (2014). Polimatía. Lima: Fondo editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega.
Denegri, M. A. (23 de marzo del 2015). La necesidad de ser amado. El Comercio. https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/necesidad-amado-marco-aurelio-denegri-345451-noticia/
Denegri, M. A. (4 de enero del 2016). Propercio y el amor. El Comercio. https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/propercio-amor-marco-aurelio-denegri-259252-noticia/
Fromm, E. (1984). El arte de amar. Buenos Aires: Editorial Paidos.
Giardini, A.; Baiardini, I.;Cacciola, B.; Maffoni, M.; Ranzini, L. y Sicuro, F. (2017). Comprende la Psicología. Eric Fromm: El divulgador de la Psicología social. Barcelona: Editorial Salvat, S.L.
TV Perú. [TvPeruOficial]. (2018, mayo 14). La palabra: Amar y diligir [Archivo de video]. https://www.facebook.com/watch/?v=1794972160538926