El amor a la luz de Eric Fromm y Marco Aurelio Denegri

Resumen

Ya que hablar de amor es algo prácticamente inagotable, en este pequeño artí­culo, vamos a concentrarnos en algunas de las ideas más resaltantes de la cosecha de Fromm y Denegri. Empezando por los tipos de amor de Fromm, luego por las formas del amor compartidas por Dengri, seguidamente de un rápido análisis lingüístico de la palabra amor, para concluir con unas reflexiones personales.

Palabras clave: Amor, amare, diligere, propósito, humanidad

«El jardí­n del Amor» de Pedro Pablo Rubens

Fromm y el amor

Eric Fromm

Eric Seligmann Fromm (1900-1980), fue un psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista nacido en Alemania. Fue uno de los que renovaron el psicoanálisis en el Siglo XX.

Fromm (según Giardini et al., 2017, p. 105) nos dice que el amor es un acto social. El hombre que quiere ser libre y autónomo, debe abrirse al encuentro con los demás. Amar es juntar el tú con el «yo», esto hace que la identidad e integridad de la persona  que ama y la que es amada, se enriquezcan.

Entonces podemos ver al amor como la guí­a que hace que el hombre alcance su plenitud. Nuestro amar no debe reducirse a un cí­rculo pequeño e í­ntimo (si bien este cí­rculo es muy valioso para cada uno y no hay nada malo en amarlo con fervor), sino que debe ampliarse a toda la sociedad. Compartir y confraternizar con distintos grados y formas de amar, dirigidos a un solo propósito, darle sentido a la existencia del ser. El amor es un movilizador, que pone en marcha la voluntad y el alma.

  • Los rostros del amor
    • Así es como Fromm (según Giardini et al., 2017, p. 106), nos muestra los diferentes rostros del amor, con diferentes caracterí­sticas con respecto a lo que es amar. No son caretas del amor, son diferentes actitudes inmanentes a la capacidad de amar. El amor no es unidireccional es un cí­rculo virtuoso que da y genera más amor.
    • Según Fromm (1984, p. 56), el hombre posee la necesidad de trascender su propia naturaleza humana, el hombre no busca ser solo criatura sino también creador. Lo mejor que podemos crear es amor y el amor materno (Fromm, 1984, p. 54 y 55) es un ejemplo completí­simo de ello. Crear una vida que seá capaz de amar, que la madre esta dispuesta a entregarse toda ella a su bebé, que no es capaz de retribuir esa donación proporcionalmente, es una manifestación del amor circular virtuoso del que hablamos anteriormente. Un recto amor de madre prepara al hijo para la misión de amar y repartir más amor a la humanidad. El sentimiento -o dirí­a yo, virtud- de un amor puro y desinteresado es el verdadero aliciente para el hijo de una madre y posteriormente, para el prójimo del hombre.
    • Mientras Fromm habla del amor fraternal, universal para la humanidad, que «por él se entiende el sentido de cuidado, respeto y conocimiento con respecto a cualquier ser humano» (1984, p. 52). también menciona un amor exclusivo que no desentona con el anterior, hablamos del amor erótico (según Giardini et al., 2017, p. 108), que restringe a quien se ama según el deseo sexual pero que abre paso al amor respetuoso, atento, responsable y conocedor de la persona amada. El deseo sexual llevado con rectitud, puede abrir la puerta al amor a la propia esencia del ser a quien se ama, es decir, no ama solo su superficie sino también su alma, sus profundidades en un todo que no excluye nada de su identidad. Este amor está libre de la fugacidad y lo banal.
    • Fromm también nos habla del amor a uno mismo (Giardini et al., 2017, p. 109). Uno debe amar su propia naturaleza y su propia esencia, para poder amar a los demás. Tener deseos y buscar nuestra propia felicidad no es malo en lo absoluto, el error se encuentra en la corrupción de estos intereses, esto es el egoí­smo que ya no busca amarse a sí­ mismo para entrar en comunión con los demás, sino que nos encierra; estanca y embrutece. Que uno se vea reflejado en la humanidad y ame al otro como a sí­ mismo, es un paso más a la solución de la cuestión acerca de la existencia humana. El amor brinda significado y valor al hombre, tanto como individuo y como parte de la humanidad.
    • Fromm va incluso más allá de ello y nos presenta el amor a Dios (Giardini et al., 2017, p. 111), este amor se vislumbra a partir de nuestra existencia limitada, y la conciencia de lo corta que es nuestra duración en el mundo. Cuando hablamos del amor a Dios hablamos del amor y el anhelo de lo eterno, no porque Dios nos entregue cosas o haga esto o aquello sino porque lo amamos a él mismo, que nos ama infinitamente. El amor a Dios por el hombre y el amor del hombre a Dios, no deben separarse. No obstante el amor de Dios por el hombre nunca desfallece aún si el hombre no dirija su amor hacia él. Es el hombre consciente de su caducidad y sus propios lí­mites, el que es capaz de un recto amor por Dios (quien encarna los principios de verdad, justicia y amor, tan buscados por la humanidad).

Toda esta variedad del amor, le da complejidad y hondura. Trabajar con este es un arte; el mismo amor es un arte y Fromm no se equivoca en catalogarlo como tal. Como todo arte, se debe cultivar con atención y cuidado, durante toda la vida. Buscar la belleza del amor y el conocimiento de uno mismo son cimientos fortí­simos para la vida del ser humano que con este apoyo puede combatir la soledad al mismo tiempo que consigue su libertad.

Denegri y el amor

Marco Aurelio Denegri

Marco Aurelio Denegri Santagadea (1938-2018) fue un destacado intelectual peruano. Hasta los últimos años de su vida se preocupó por preservar y difundir la cultura. él fue poseedor de un extenso y profundo conocimiento en muchí­simas disciplinas del saber humano.

Denegri (2015), nos comparte que el psicoanalista Theodor Reik, sostiene que cuando nacemos, somos tan capaces de amar como de leer, es decir, somos incapaces, por supuesto que eso se corrige con el tiempo y aprendemos a leer y amar. Dice Reik que para aprender a amar correctamente, para desenvolverlo y darle fruición debemos ser amados.

La capacidad del amar, afirma Denegri, se ve afectada por dicho factor. Y la intensidad y magnitud variaran dependiendo de la persona. Poder amar nos corresponde a todos, pero no se desenvuelve en todos de la misma manera. Cada individuo amaá de manera diferente, grande, pequeña, o quizá no ame casi nada. En este sentido el amor es un reflejo de nuestra personalidad. Es necesario desarrollar nuestra personalidad para poder desarrollar nuestra capacidad de amar y no quedarnos cortos, con poco o nada que ofrecer. Denegri habla de esta carencia como una indigencia y nos explica el uso de la palabra:

«El indigente, en tal sentido, es el pobre; pero a lo que yo me refiero, cuando digo indigente, es al ser humano carente de contenido, que no tiene intereses, ni inquietudes, ni valores, ni desarrollo; que ignora la expansión mental y desconoce la riqueza espiritual» (Denegri, 2014, p. 53)

Y concluye Denegri (2006, p. 31): «Esto quiere decir que el amor sin el conocimiento, si el conocimiento particularmente de uno mismo, es manco. Ya Bettelheim lo ha dicho: con el amor no basta«.

San Agustí­n de Hipona
  • Dos maneras de amar
    • Denegri (2018) nos da noticia que en el idioma latí­n, se diferencian dos verbos relacionados con el amor. Amare (amar; verbo admitido en el lexicón oficial del idioma español) y diligere (diligir; no admitido, aunque palabras como diligencia o diligente sí­ lo están). Es un gran vací­o que el español y otros idiomas solo admitan el verbo amar, pues admitir los dos verbos seá un gran facilitador para el entendimiento del amor.
    • Continuando con la idea, Denegrí­ (2016) nos explica que la muy famosa frase de San Agustí­n: «Ama, y haz lo que quieras«, si es leí­da en latí­n dice «Dilige, et quod vis fac«. Nos damos cuenta entonces, que una traducción más certera serí­a «Dilige, y haz lo que quieras«. Denegri también nos comenta que, en la Vulgata latina de San Jerónimo (la traducción al latí­n de la Biblia), el verbo amare se usa 51 veces pero diligere (y sus derivados) se usa 465 veces. La razón es muy simple, diligere calza mucho mejor con la concepción del amor predicado en la Biblia.
    • Agrega Denegri (2015) que amare es adhesivo, es el amor que desea, que se pega al otro, que busca posesión, carnal y pasional. Pero esto no significa que este amor sea malo, en un recto sentido, el interés propio, puede ser bien llevado a cabo, sin cosificar al ser amado. Y por otro lado, diligere es reflexivo, es el amor diligente, atento, responsable, y desinteresado, que busca al otro por su bien, por su desarrollo en valores y crecimiento espiritual. Hablamos de un amor tierno y puro, totalmente desinteresado.

Denegri (2015), sostiene que los antiguos Santos Padres de la Iglesia, hablaban del amor de concupiscencia y el amor de benevolencia. La concupiscencia es el deseo de bienes terrenos y la apetencia incoercible de placeres mundanos, es una corrupción del amor. Mientras que el amor de benevolencia es el mismo amor que se propone en la concepción de diligere, es decir, el amor desinteresado y virtuoso.

Tal y como sugiere Denegri, haciendo esta diferenciación lingüística, podremos comprender mucho mejor las ramificaciones del amor y distinguir al que esta guiado por la virtud y al que esta guiado por las pulsiones. también nos daremos cuenta con que tipo de amor estaremos actuando en nuestro día a día.

Podría decirse que, diligere debe darle recto sentido al amare, en especial cuando se trata de relaciones de pareja y aún más cuando se trata de parejas jóvenes. El fuego y pasión de una relación amorosa, debe ordenarse lo mejor que se pueda, para que el fuego no se apague rápidamente y para que no lastime a la pareja amada. Cuando amare quede debilitado y pequeño a causa del inevitable paso del tiempo, lo sostendrá diligere, que permanecer fuerte e íntegro.

Conclusiones

Nos hemos dado cuenta que Fromm y Denegri coinciden en muchos aspectos interpretados a su propio modo, el primero, concibiendo sus propias ideas y el segundo, brindando certeras reflexiones de los postulados de grandes figuras del mundo académico. Tales como, la universalidad del amor, el esfuerzo que conlleva amar, los distintos destinatarios del amor o la naturaleza trascendente del amor que va más allá del propio ser humano.

Podemos afirmar que los dos autores se complementan, Fromm hace énfasis en la variación del amor dentro del orden abstracto y psicológico; Denegri no olvida mencionar que nuestra capacidad de amar se verá afectada en mayor o menor medida, por nuestro contexto sociocultural. también nos ilumina con un análisis lingüístico de la palabra amor (regresando a sus raíces en el latí­n). Y ambos autores, hacen un gran énfasis en el autoconocimiento. Todo esto nos ayuda a aproximarnos al entendimiento de una cuestión tan compleja -y quizás, casi inexplicable- como el amor.

El tema da para mucho más y no duden de que revisitaremos la fructí­fera obra de Fromm y Denegri, en futuras entradas. Los dejo con un vídeo que contribuyó mucho a la inspiración de estas lí­neas.

https://www.facebook.com/watch/?v=1794972160538926

Referencias

  • Denegri. M. A. (2006). De esto y aquello. Lima: Universidad Ricardo Palma.
  • Denegri. M. A. (2014). Polimatí­a. Lima: Fondo editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega.
  • Denegri, M. A. (23 de marzo del 2015). La necesidad de ser amado. El Comercio. Recuperado de https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/necesidad-amado-marco-aurelio-denegri-345451-noticia/
  • Denegri, M. A. (4 de enero del 2016). Propercio y el amor. El Comercio. Recuperado de https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/propercio-amor-marco-aurelio-denegri-259252-noticia/
  • Fromm, E. (1984). El arte de amar. Buenos Aires: Editorial Paidos.
  • Giardini, A.; Baiardini, I.;Cacciola, B.; Maffoni, M.; Ranzini, L. y Sicuro, F. (2017). Comprende la Psicologí­a. Eric Fromm: El divulgador de la Psicologí­a social. Barcelona: Editorial Salvat, S.L.
  • TV Perú. [TvPeruOficial]. (2018, mayo 14). La palabra: Amar y diligir [Archivo de video]. Recuperado de: https://www.facebook.com/watch/?v=1794972160538926