Denegri, Echevarría, y un diálogo por la vocación

«La vocación de San Mateo» de Caravaggio

La primera acepción de vocación según la Real Academia Española es la siguiente: Inspiración con que Dios llama a algún estado, especialmente al de la religión (2021). Como pueden darse cuenta, el uso de esta acepción se ha quedado rezagado. Ahora «vocación» se entiende de una forma más general -y secular-, en otras palabras, con su tercera acepción: Inclinación a un estado, una profesión o una carrera (2021). Y a partir de ello, es que han surgido términos como “Orientación vocacional” o frases como “sigue tu vocación”.

En su programa La Función de la Palabra, Marco Aurelio Denegri, abrió de manera muy similar la entrevista que sostuvo con el psicólogo peruano Javier Echevarría en el 2014, pues afirmó que, en nuestra sociedad, la palabra vocación en efecto se usaba para el llamado a la vida religiosa, pero también se usaba para el llamado a la vida artística; a pesar de esa adición, la palabra en cuestión, seguía teniendo un uso exclusivo, cosa que ya dejó de ser así hoy en día en el Perú y quizá, en el mundo entero.

Tanto sacerdotes como artistas, debían tener la vocación. Y la crisis de su escasez actual se debe a que precisamente estos dos caminos se sujetan a pruebas más que exigentes para su auténtico desenvolvimiento.

Ahora y con la aprobación formal del Diccionario, como vimos al inicio, se usa el termino de manera general. Ante esta situación moderna, Denegri planteó lo siguiente: Una persona que vende pollos al por mayor diariamente e hizo una pequeña fortuna. A esa actividad ¿se le puede llamar vocación? ¿Uno podría pensar que el comerciante dijese algo como “yo desde siempre he querido vender ciento cincuenta pollos diarios”? Ciertamente la primera acepción quedaría enterrada, si se dijera que ese comercio mayorista es una vocación del mismo modo que la vocación religiosa o artística.

Echevarría respondió que todos tenemos un llamado, desde muy pequeños nos fijamos en ciertos juguetes, ciertas personas, ciertos libros, etc.

La búsqueda está en todos, pero hay búsquedas que no todo el mundo tiene, a todos nos llama la atención muy diferentes tipos de cosas.

Sostuvo que el comerciante mayoritario del ejemplo de Denegri, tendría la vocación ubicada en el afán de conquista, en el pensar ganar, en el resultado, la competencia. Continuó diciendo que cosas como el discurso largo y prolongado, la reflexión, puede aburrirles. Son más que nada hombres de acción. Una afirmación un tanto condescendiente.

Intentando conciliar ambas posiciones podríamos mencionar que, hay diferentes tipos de vocaciones, así como hay diferentes tipos de hombres.

Determinismos

Cabe agregar que no solo basta con tener una u otra vocación, el lugar geográfico donde uno se desarrolla juega un papel importantísimo.

Andrés Oppenheimer (2008) le preguntó a Bill Gates si hubiera logrado todo lo que logró de haber nacido en Paraguay, a lo que Gates respondió que solo hubiera sido “simplemente un mal agricultor”

Lo anterior también fue mencionado por Denegri, y agregó que nacer, estudiar, trabajar, no es lo mismo en un país que en otro. No es lo mismo ser algo aquí que ser algo allá, pero los resultados no necesariamente se miden con la regla del éxito social o económico, la cuestión diferencial es la calidad que tiene uno como persona, pues acotó que mucha gente con escasísimo desarrollo interior -dando a entender que incluía a Gates dentro de esta gente, además de Mark Zuckerberg-, llegó a acumular muchísimo dinero.

Echevarría refirió que uno es uno y sus circunstancias y lo que uno hace con sus circunstancias, con clara inspiración en el “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo” de Ortega y Gasset (1914, pp. 43, 44), y continuó diciendo que, si bien en el Perú no podrían ocurrir casos como el de Gates, si se puede llegar a ser y hacer una serie de cosas importantes, hasta genialidades.

Denegri ante esto, en un tono humorístico, dijo esta peculiar frase: “Si Hamlet viniera al Perú se volvería loco, porque aquí en el Perú, ser y no ser es lo mismo”, pero no negó la afirmación Orteguiana dicha por el psicólogo (Ortega y Gasset fue un referente para Denegri).

“Desde que nacemos el cerebro, observa, capta registra memoriza ciertos aspectos del mundo con mucha facilidad, porque nos llama la atención. Saber esto es el punto de partida para descubrir el misterio de tu existencia” citó Denegri de «Se busca emprendedor» un libro de Echevarría, pidiéndole una mayor aclaración al respecto. La réplica fue que hay cosas que son muy fáciles desde que naces. ¿Por qué ciertas cosas son tan fáciles para uno? Las cosas registradas por el cerebro a lo largo de la vida, de pronto encajan y le sirven a uno.

Problemática

Denegri replicó con que el estado normal del cerebro es la desatención, para hacer que el cerebro obre distintamente hay que poner en acción la atención, el interés, el esfuerzo y la perseverancia. Y la mayor parte de la gente carece de tres de estos factores atención, perseverancia y esfuerzo. Y si hay algo que le ha repugnado al ser humano es esforzarse y no solo esforzarse sino responsabilizarse, sentenció Denegri citando a Miguel de Unamuno.

Nunca ha habido tantos estímulos, tantas distracciones como los hay en la era tecnológica, y estos son una manera de alejamiento del mundo interior y por supuesto también son otra manera de permanecer en el estado desatencional

Y exactamente ese es uno de los problemas de la vocación y de la orientación vocacional que requieren mirar adentro y honda reflexión.

“Dime rapidito para qué sirvo yo, y si no me gusta, tú tienes la culpa porque tú me dijiste”, fue lo que mencionó Echevarría para escenificar la situación de la apatía de muchos jovencitos a la hora de acudir a una orientación vocacional

Denegri contribuyó a esto, mencionando que la cultura de la droga y de la violencia, que causan estragos universalmente, por supuesto que llegan a los jóvenes, alejándolos de su vida interior. Y consecuentemente pronunciando la crisis vocacional y ocupacional

El niño nace con hambre de conocer el mundo, pero en muchas ocasiones ese llamado a conocer y experimentar, no es cultivado y se apaga con los años, Echevarría se declaró optimista, y mencionó que la gente que busca cambiar esto si bien son minoría, las pequeñas cifras van cambiado, y hay que tenerlas en cuenta.

Urgencia y flexibilidad vocacional

Echevarría menciona que la persona puede adaptarse sanamente a una ocupación que le brinde estabilidad y los recursos necesarios para vivir (flexibilidad), pero que hay otras que simplemente no pueden estar satisfechas si no logran satisfacer su llamado (urgencia). Las últimas deben ser apoyadas, pero al mismo tiempo, situarlas en un escenario realista, para que no queden frustradas.

Poniéndose de ejemplo particular, Echevarría hizo mención de que él pudo dedicarse tanto al teatro como a la psicología e incluso llegó a hacer una combinación de ambas. Esto fue motivo para Denegri de tocar el tema del abarcamiento; dedicarse a muchas ocupaciones hace que tarde o temprano una o más sean descuidadas, e incluso existe el riesgo de caer en el superficialismo a la hora de desempeñarse en ellas. La solución o un buen modo de evitar caer en esos escenarios, es precisamente la convergencia de ocupaciones que naturalmente se puedan complementar. Además del caso de Echevarría, también traigo a cuenta este estudio de la bella complementación de la Psicología con la poesía.

Colofón extravocacional

Si se habló de las consecuencias de la droga y la violencia, Denegri también mencionó que en general, no es fácil encontrar una persona perfectamente sana (no hace falta que se caiga en drogadicción o en violencia), y complementa que la solución está en ser comprensivo y reconocer que lo que se debe buscar es que las personas sean lo suficientemente sanas. Echevarría complementó esta idea citando a Hillman: “Las heridas que uno tiene a nivel personal, son los ojos por los cuales uno ve el mundo”.

Por supuesto que uno mismo no se libra de las heridas, Echevarría recomendó no ignorarlas, y de no poder curarlas, reconciliarse con ellas.

Ray Bradbury, autor de obras notables como Fahrenheit 451 y El Hombre Ilustrado

Ese pensamiento si bien fue sincero y factible en muchos casos, no es universalmente viable, por ello Denegri hizo un contrapunto citando a Ray Bradbury: “Todas las mañanas cuando salto de la cama, piso una mina, la mina soy yo, después el resto del día me la paso recogiendo los pedazos” y agregó “a ver ahora salten ustedes”. En efecto, hay que saltar, afortunadamente nuestra situación no es como la que planteó Bradbury, la explosión no se dará todas las mañanas, no se dará todos los días. Pero independientemente de su frecuencia, cuando ocurra hay que ser valientes y recoger con gallardía hasta el último pedazo para volverlos a unir.

En el 2016, en su siguiente libro «Padres de la patria. Cómo criar a un peruano diferente», Echevarría escribió un párrafo que recita así: “Fluir en el presente puede ser muy sanador en una parte de la vida, pero el poder implica asumir responsabilidad. Y la responsabilidad es saber cuáles son tus deberes y no solo tus derechos”. Ese mismo año, en su segunda entrevista con Denegri, en la que hablaron de la formación como ciudadanos y la democracia en el Perú, el propio Echevarría mencionó que todo vínculo con las personas debe ser lo suficientemente sano; además de declararse realista. Quizá primer encuentro con Denegri tuvo algo que ver con todo ello.

Referencias

Hernán León

Bachiller en Psicologí­a. Tengo una especialidad en Psicología educativa y un diplomado en Antropología cristiana. Soy estudiante del Diplomado en redacción e investigación académica y de la Maestría en Humanidades por la UCSP. Admiro muchí­simo la Literatura universal.

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