La adolescencia, una etapa difícil para todos

Resumen o contenido:

La adolescencia puede ser una etapa muy complicada de tratar, especialmente para los padres, esto debido a que el adolescente pasa por situaciones y experiencias nuevas que le pueden causar confusión y cuestionamientos internos, respecto a quien es y sobre su sentido de existir. Es primordial asegurarse que el adolescente posea una buena autoestima, así como un buen autoconcepto, ya que esto le permitirá hacer frente a los obstáculos que pueda encontrarse en esta etapa, y a tener un mejor desarrollo de sí mismo, en relación a la construcción de su personalidad y su forma de percibir a las personas y al mundo que lo rodea.

Si tenemos un adolescente en casa o conocemos a alguno, sabemos lo difícil que puede resultar interactuar con ellos y comprender lo que piensan o cómo se sienten, esto debido a que la adolescencia es una etapa que se caracteriza por la confusión y cierta rebeldía, que no es más que la falta de comprensión por parte de los adultos a las nuevas necesidades del adolescente. Por ejemplo, el querer formar parte de un grupo, la asunción de nuevas responsabilidades o de situaciones que le son desconocidas, la búsqueda y construcción de su personalidad, y una forma de ser individual que le permitan diferenciarse de los demás como persona.

A continuación, estudiaremos la etapa de la adolescencia, lo que esta implica y algunas recomendaciones a seguir frente a posibles dificultades que puedan derivarse a lo largo de su progreso.

La adolescencia es una etapa del desarrollo humano que actúa como el preámbulo de la independencia personal. Se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, es decir entre los 10 y 19 años de edad, esto según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud). Según la psicóloga clínica Dina Krauskopf, la adolescencia da inicio con la pre adolescencia desde los 10 hasta los 12 años y la adolescencia inicial desde los 13 hasta los 14 años. Así también nos da a conocer una fase media desde los 14 hasta los 16 años y una fase final desde los 17 hasta los 19 años.

Pre adolescencia (10 – 12)

En esta fase el adolescente piensa mucho en su apariencia física, empieza a examinar la relación que lleva con sus padres y tiene la necesidad de comunicarse con ellos. Asimismo, empieza a experimentar grandes cambios físicos, tiene más consciencia de sus necesidades y empieza a tomar una posición crítica respecto a determinaos puntos de vista. Algo que no debe pasar desapercibido, es el duelo que vive el adolescente al dejar de ser reconocido por los adultos como un niño para ser un adolescente.

Adolescencia inicial (13 – 14)

En esta fase al adolescente le preocupa mucho su ámbito social y menos el familiar. Le interesa como es percibido por su círculo de amigos o compañeros, se torna más interesado en el sexo opuesto, empieza a explorar su sexualidad y se interesa más por el amor de pareja; es más crítico y autónomo, se pregunta por el sentido de la vida y si es valioso e importante para los demás.

Adolescencia media (14 – 16)

En esta fase el adolescente tiene la necesidad de afirmar su atractivo sexual y social frente a los demás, especialmente entre su grupo de amigos porque influirán en su identidad personal, empieza a tener impulsos sexuales, busca una pareja para comprender mejor su sexualidad, autonomía e independencia. Tiene la capacidad de situarse frente al mundo que los rodea como una persona individual con sentimientos y necesidades.

Adolescencia Final (17 – 19) En esta fase el adolescente busca reafirmarse tanto de forma personal y social, tiene la necesidad de establecer un vínculo con su familia especialmente con sus padres. Reafirma su personalidad, busca grupos de amistad afines a sus intereses personales, y desea encontrar una pareja para establecer vínculos afectivos profundos.

La autoestima y el autoconcepto en el adolescente

Otro punto importante en el crecimiento del adolescente se puede reflejar en su autoestima que paralelamente al auto concepto, lo ayudarán a pasar esta etapa de una manera óptima.

Un adolescente puede dar a conocer cómo se siente no solo con sus palabras, sino también en sus acciones o en su forma de expresarse ante los demás. Esta forma diferente de pensar puede resultar conflictiva para sus padres o las personas que estén a su cargo, debido a que su comportamiento y preocupaciones pueden resultarles superfluas, pero que en realidad son inquietudes válidas que sentarán la base de una personalidad formada y de una  autoestima alta que van a abrirle paso a una adolescencia responsable. Se recomienda que los padres puedan resolver las dudas de sus hijos y traten de comunicarse con ellos de forma continua y abierta.

La autoestima y la auto aceptación

Son dos conceptos que van de la mano, ya que mientras el primero está dirigido a lo que es el amor propio, el segundo se orienta a ser auto responsable y a la integridad personal. Según la opinión de González, Núñez, Glez, y García (ca. 1997), “La autoestima estaría vinculada al auto concepto, respecto de lo que me gustaría ser, y de lo que a los demás les gustaría que yo fuese” (p. 273).

Branden (1987) menciona que:

La autoestima es la experiencia de ser aptos para la vida y para sus requerimientos. Más concretamente consiste en tener confianza en nuestra capacidad de pensar, de afrontar los desafíos de la vida y en nuestro derecho a ser felices. El sentimiento de ser dignos, de merecer, de tener derecho a afirmar nuestras necesidades y a gozar de los frutos de nuestros esfuerzos (p. 21).

El autoconcepto se entiende como la imagen que tiene uno de sí mismo. González, Núñez, Glez, y García (1997) explican:

En su dimensión conceptual, se aprecia una doble vertiente: la descriptiva o autoimagen (cómo percibo que soy) y la valorativa o autoestima (cómo valoro mi autoimagen). (p. 273).

Respecto a la importancia de la autoestima en el adolescente, Díaz, Fuentes y Senra (2018), nos dicen que, “Una adecuada formación de la autoestima conlleva al crecimiento de adolescentes estables, sanos y con herramientas adecuadas para asumir cambios propios del período evolutivo” (s.p.).

En relación a lo anterior, debemos deducir que la base para que un adolescente pueda desarrollarse y pasar esta etapa sin muchos conflictos internos y externos, es una infancia en la que haya aprendido que es valioso, que su familia lo ama y que es una persona importante para ellos y para sí mismo. Una buena autoestima y auto concepto van a sentar las bases de una infancia feliz, lo que va a dar paso a una adolescencia estable, en donde el adolescente va a reconocerse como valioso frente a él mismo y frente a los demás. Empezar con estos conceptos en la pre adolescencia también sentaría las bases para una adolescencia sin muchos conflictos tanto para el adolescente como para las personas que lo rodean.

Otro impacto importante de una autoestima y auto concepto bajos en el adolescente, podría reflejarse en trastornos psicológicos, como son: la anorexia, la bulimia, la dependencia emocional, la depresión, la obsesión por su imagen frente a los demás, entre otros trastornos del comportamiento. Un adolescente con baja autoestima pensará que solo tiene valor por lo que representa para los demás y no por su valor individual como ser humano. Por otro lado, una buena autoestima permitirá al adolescente interactuar socialmente con más facilidad y la superación de situaciones negativas que no estén de acuerdo a sus principios ni valores morales y que se traducen en su visión de la vida.

Finalmente, es importante estar atentos a las señales que nos puede brindar el comportamiento habitual de un adolescente, debido a que en este podríamos ver reflejados sus inquietudes y sus conflictos. También que los adultos deben estar atentos, ser observadores y comunicativos respecto al comportamiento adolescente, ya que al surgir un dilema y no encontrar un adulto disponible, estos pueden buscar refugio en otros adolescentes como ellos, o en personas inescrupulosas, que los pueden llevar a tomar decisiones equivocadas. Somos nosotros los adultos los que tenemos el deber de interferir para el buen desarrollo y crecimiento en esta etapa; y lograr que el adolescente sea consciente que el valor de una persona está en uno mismo y en las personas que lo quieren de verdad, todo esto en base a la comprensión por el otro.

Bibliografía

Branden, N. (1987). Como mejorar su autoestima. Recuperado de https://www.ttmib.org/documentos/Branden-Autoestima.pdf

Branden, N. (1987). El poder de la autoestima. Barcelona: Editorial Paidós Ibérica.

Díaz, D., Fuentes, I. y Senra, N. (2019). ADOLESCENCIA Y AUTOESTIMA: SU DESARROLLO DESDE LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS. Conrado14(64), 98-103. Recuperado de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1990-86442018000400098&lng=es&tlng=es.

González, J., Núñez, J., Glez, S., y García, M. (1997). Autoconcepto, autoestima y aprendizaje escolar. Revista Psicothema, 9(2), 271-289. Recuperado de   https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=727/72709204.

Krauskop, D. (1999). Los derechos y las características de la preadolescencia y adolescencia. Recuperado de: http://www.codajic.org/sites/www.codajic.org/files/Los%20derechos%20y%20las%20caracter%C3%ADsticas%20de%20la%20preadolescencia%20y%20adolescencia_0.pdf

Krauskopof, Dina. (1999). El desarrollo psicológico en la adolescencia: las transformaciones en una época de cambios. Adolescencia y Salud1(2), 23-31. Recuperado de http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-41851999000200004&lng=en&tlng=es

Flor de María Núñez Pacheco

Soy bachiller de Derecho y estudiante de Psicología, tengo experiencia en la rama de derecho de familia e interés en la rama de psicología clínica. Espero trabajar más adelante en ámbitos que estén relacionados al campo legal y psicológico. Asimismo, creo firmemente que la promoción y la prevención de la salud mental pueden asegurar el bienestar psíquico de la persona, la familia y la comunidad, en su tratamiento y rehabilitación.

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