AJEDREZ: PSICOLOGÍA EN BLANCO Y NEGRO

Capacidades Intelectuales:

Al ser cada partida de ajedrez distinta a cualquier otra, este deporte representa el enigma de diversas acciones y circunstancias de la vida, desarrollando determinados procesos intelectuales entre sus jugadores. Investigaciones como la efectuada por Krogius (1972), señalan que, procesos intelectuales como atención, memoria,  concentración, creatividad y razonamiento, entre otros,  se ven estimulados y potenciados por la práctica de dicha  disciplina.

Por este motivo, se brinda un análisis sobre la influencia ejercida por el ajedrez en estas capacidades intelectuales:

Memoria:

Para el ajedrecista, retener experiencias y conocimientos lo convierte en un jugador más competitivo. La reproducción de algo anteriormente aprendido en un partido de ajedrez, le permite al jugador desarrollar durante el partido las estrategias y movimientos ideales, así como también le ayuda a memorizar las posibles posiciones que su contrincante pudiese generar.

La práctica de este juego, estimula a la memoria sensorial, específicamente la icónica o visual. Así como también, a la memoria a corto plazo o memoria de trabajo, ya que es este procesamiento cognitivo el que permite el cumplimiento de tareas en las que interviene el razonamiento, la comprensión y la resolución de problemas. Dentro de la memoria a corto plazo, el sistema que integra la información y la representa de modo visual, espacial, verbal y temporal (Hechos que ocurren en las jugadas del ajedrez), es el almacenamiento episódico.

El estudio elaborado por el doctor Robert Freidland, publicado en la revista: “The New England Journal of Medicine”, demostró que personas mayores de 75 años que habían practicado actividades como el ajedrez estaban mucho mejor preparadas para luchar contra el Alzheimer, la demencia y otras enfermedades mentales ocasionadas por deficiencias en la capacidad de memoria.

Atención y Concentración:

Meza P. & Rodriguez, J. (2007), consideran que la concentración o atención selectiva es la persistencia de la atención sobre un objeto determinado. La atención capta cuantas informaciones vienen desde fuera o desde dentro del individuo y las gradúa con relación a su importancia. Es esta jerarquía de priorizaciones, la que permite a los jugadores un mejor desenvolvimiento en sus estrategias. Siendo la concentración, una de las capacidades promovidas desde un inicio por este deporte.

Para optimizar el rendimiento es necesario que se consideren los factores que afectan estos procesos, tales como el interés y la motivación que se mantiene, el estado emocional y físico positivo, y el ambiente adecuado con pocos distractores.

Creatividad e Imaginación:

Para el psicólogo, Papalia (2001), creatividad es aquella “Habilidad de ver las cosas bajo una nueva perspectiva e inventar luego soluciones nuevas, originales y eficaces”.

La creatividad es aquello que nos llena el cerebro de magia y nos permite plasmarla en acciones que nos hacen dueños de nuestros movimientos, y de las consecuencias de los mismos. Empleando esta capacidad, es que los jugadores pueden dar un giro a las situaciones de la partida, tal como lo recuerda la frase elaborada por James Mason, “Cada peón es potencialmente una reina”, la cual invita a reflexionar que son las mismas reglas del ajedrez, las que dan valor a la imaginación.

La imaginación creadora, surge cuando el ajedrecista debe imaginar posiciones distintas a las que ya existen en el tablero, y elaborar estrategias que le permitan alcanzarlas (Hecho que ocurre, en cada movimiento). De esta premisa podemos deducir que el ajedrez estimula constantemente la capacidad de creatividad e imaginación. Además, trae consigo una positividad implícita.

El estilo personal de juego que cada uno de los ajedrecistas manifiesta, este sello distintivo, se ve reflejado especialmente en la capacidad de creación.

Análisis y Síntesis:

Existe una interrelación entre ambas capacidades, ya que juegan un papel vital en el proceso del pensamiento ajedrecístico. La capacidad de análisis, se refiere a que a partir de un todo, segmentamos y analizamos detalladamente las partes que lo conforman. Por otro lado, la capacidad de síntesis, va en sentido inverso al análisis, ya que el inicio del proceso se da cuando se tienen identificadas las partes que conforman un todo, y al analizarlas se busca comprender el todo.

Durante la partida, los jugadores deben establecer relaciones o conexiones entre diversas estrategias para descubrir los componentes de cada una, analizar múltiples alternativas de respuestas, construir nuevos conocimientos y sintetizar la jugada idónea.

Razonamiento Lógico-Matemático:

El razonamiento y el proceso de análisis empleados en el ajedrez son similares a los utilizados en las habilidades lógico – matemáticas. Siendo, el ajedrez considerado como una poderosa herramienta para resolver problemas complejos.

El sentido didáctico del Ajedrez, estimula el desarrollo de habilidades, procesos y operaciones del pensamiento, pudiendo considerársele de acuerdo a Blanco (1996), como alternativa a las matemáticas para el desarrollo las mismas.

Habilidades de Inteligencia Emocional:

Una reflexión sobre el perfil del jugador de ajedrez, pone en evidencia que las habilidades intelectuales, por sí solas, no garantizan el éxito en esta disciplina. Kelly (1985).

En este artículo, también detallaré cuales son las competencias socio-afectivas involucradas en el proceso. Las cuales se desarrollan con el entrenamiento continuo de este juego de mesa. Dando lugar al efecto de transferencia de estas competencias para otras áreas de la persona que práctica el deporte.

Habilidades Sociales:

La socialización es la interacción entre dos o más personas. En el ajedrez, si bien es cierto, el deporte es uno a uno, intervienen otros agentes como el entrenador, y los distintos compañeros que buscan un objetivo en común.

Por lo expuesto, el manejar con éxito las emociones en estas relaciones sociales, hará que el jugador pueda interactuar positivamente con los demás, reforzando así la habilidad de trabajo en equipo.

Es importante tener en consideración, que al desarrollarse en un ambiente agradable y seguro, donde son las habilidades ajedrecísticas las que serán puestas a prueba, más no la persona, este deporte promueve el desarrollo de amistades en personas introvertidas.

Cabe mencionar, que en este deporte, se juega mente a mente, no importando la edad, nacionalidad, idioma, condición social, ni cualquier otra característica excluyente para iniciar una relación social, esto fortalecería la capacidad de apertura mental a la cultura y a la experiencia.

Control emocional:

El Ajedrez desencadena una serie de emociones intensas entre sus participantes. Pudiendo ser, este deporte, la canalización perfecta para emociones negativas.

Por otro lado, la impotencia y la frustración son emociones negativas que conllevan a la falta de control emocional, pudiendo ofuscar al jugador y haciendo que fracase en el juego. Por lo señalado, es que, a los ajedrecistas se les enseña a tener conciencia de estas emociones, y se les entrena para combatirlas.

En el ajedrez, se practican también las metas de ejecución, las cuales hacen que la persona se enfoque no solo en el resultado, sino en el presente, en metas de corto y mediano plazo.

En conclusión, el manejo de emociones ante una mala jugada propia, hará que el ajedrecista no se desestabilice y pueda disimular el error cometido, no haciéndolo más evidente para el oponente. Y viceversa, ante una mala jugada del contrincante, la autorregulación del ajedrecista, hará que le sea factible dominar la razón por encima de las emociones.

Sentido de transparencia:

El Ajedrez tiene una serie de reglas estrictas, y el incumplimiento de cualquiera de estas, es penalizado de acuerdo a las normas de esta disciplina. En este sentido, durante cada partida, los deportistas deben ser honestos con sus jugadas, y mantener la ética del juego.

 Adaptabilidad:

Durante el desarrollo de una partida se presentan múltiples situaciones inesperadas, y el ajedrecista debe enfrentarse a cada una de estas, aceptarlas y replantearse nuevas estrategias. Es esta capacidad de adaptabilidad, la que permitirá que se generen nuevas ideas y que el jugador continúe buscando lograr el éxito durante el juego.

Motivación al logro: 

En el Ajedrez, la principal meta es ganar la partida, para lo cual los jugadores desarrollan la predisposición de sobresalir superando las dificultades que se pudiesen presentar. Además, esta motivación desarrolla en ellos la capacidad de auto-exigencia y de perseverancia.

Autoestima: 

Cuando se juega ajedrez, es inevitable separar nuestras acciones de nuestra autoestima, ya que el concepto y el sentimiento de valía que tenemos de nosotros mismos, será el impulsor en cada decisión.

Así mismo, el sabernos victoriosos de alguna partida, fortalecerá nuestra autoestima y nos conducirá a querer más victorias, no sólo en el ámbito del tablero, sino también, en nuestra vida fuera de él.

Empatía:

Es necesario considerar que hay presente un “Otro” que realiza jugadas al frente nuestro. Para comprender la estrategia del oponente y poder anticiparse a sus acciones, se debe emplear la capacidad de empatía, en donde hay que aprender a observar e interpretar la afectividad en una realidad ajena.

Resolución de problemas:

La capacidad de resolver problemas, se refiere a la agilidad y eficacia para dar soluciones a problemas detectados.

Durante la partida, el ajedrecista se enfrentará a distintos problemas, para los que debe definir y aplicar una estrategia de solución.  La solución de problemas involucra los siguientes pasos: Identificar y definir el problema, evaluar alternativas de solución y/o crearlas, analizar las consecuencias positivas y negativas de cada opción, elegir la más conveniente e implantarla en el tablero de juego.

Iniciativa:

El factor tiempo y competencia son una amenaza permanente contra el ajedrecista, por lo que la predisposición a emprender acciones y la proactividad del jugador serán vitales para el éxito.

Toma de decisiones:

Se conoce como toma de decisiones al proceso que consiste en realizar una elección entre distintas opciones. Durante la partida de ajedrez permanentemente son planteadas situaciones que los jugadores deben resolver, desarrollándose en ellos el hábito de meditar, es aquí donde se presenta el diálogo interno y la determinación de los jugadores.

Responsabilidad y Aceptación de reglas:

En el ajedrez se requiere el cumplimiento de una serie de reglas, y al ser las propias acciones las que traen consigo las consecuencias, el jugador estará siendo entrenado para asumir la responsabilidad total de las mismas.

Para finalizar, adjunto el enlace de un cortometraje al estilo de Pixar: https://www.youtube.com/watch?v=NPVhpzm2

Bibliografía:

Krogius, N. (1972). La psicología en ajedrez. Editorial: Ediciones Martínez Roca. Barcelona.

Meza P. & Rodríguez, J., (2007). Manual de Psicopatología General. Ediciones Pirámide.

Papalia, D. Desarrollo Humano. Ed. 8. McGraw Interamericana. México.

Maria Alejandra Muñoz Muñoz

Directora Consultora Warayana Psicóloga Clínica

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