Conocer la soledad

El rechazo a la soledad es un tema con el que me encuentro siempre en contacto, pues los pacientes que más atiendo son los que, dentro de sus problemáticas, se encuentran con un síntoma en común: el de resentir la soledad y, por ende, el abandono de las figuras que en los momentos presentes de su vida representan una fuente de amor para ellos. Y aunque el apego esta siempre en los vínculos de todo ser humano, para todos los que tienen heridas abiertas o incluso cicatrizadas, sabemos que esto representa un malestar o un sinsabor.

Para empezar tenemos que hablar del concepto herida, que personalmente quiero que se entienda como una metáfora, estoy segura que muchos habrán escuchado de las heridas de la infancia, este es un modelo explicativo de Lise Bourbeau pero, en el campo académico y desde los estudios científicos, tenemos el modelo explicativo de los experiencias adversas en la infancia, modelo que desde su autor pionero Vicent Felitti, en 1998, sigue siendo enriquecido con más estudios que pulen este modelo en el cual encontramos el abuso emocional, la negligencia, y las disfunciones del hogar, los cuales menciono por que son los que en las historias de vida que escucho, encuentro con mayor frecuencia.

«Somos víctimas de nuestras circunstancias», es una frase que encuentro realista, pues ninguno de nosotros elegimos quienes serán nuestros padres y que tan favorable será nuestro entorno, esta es una de las primeras cosas en la vida sobre las que no tenemos control y que determinara los retos que tendremos al ir creciendo.

El rechazo a estar solos

El rechazo a estar solos es consecuencia de los problemas con nuestra vinculación afectiva, esta misma es resultado de la negligencia o abuso emocional. En mi perspectiva de psicóloga, de forma simbólica, veo una escalera donde los peldaños de abajo son los que llamo “los peldaños de los sin sabores”, pero, al ir subiendo están “los peldaños del trauma”, en estos se ubican cada persona que me ha permitido escucharla, yo también me vi a mi misma en esa escalera, como estoy segura de que ahora podrá verse cada persona que haga un repaso de su vida e infancia.

Según el peldaño, veremos heridas, traumas o estrés postraumático. En algunos peldaños, es más probable encontrar el miedo a estar solos, sobre todo en aquellos donde la negligencia o el abuso emocional ha estado presente en menor o mayor medida.

Pero el miedo a estar solos no solo es producto de las vivencias adversas de la infancia, de hecho, hay explicaciones desde el aspecto evolutivo, el hombre, al aprender a sobrevivir en grupo, entiende que si es abandonado o dejado por los otros, está a merced de los depredadores y las amenazas de su medio. Ninguno de nosotros experimenta placer al estar frente a la pérdida, pero, si sumamos esto a experiencias traumáticas, podemos enfrentarnos en la vida adulta a dificultades en nuestras relaciones y a patrones autodestructivos que buscan evitar que las personas que se encuentran en nuestro entorno nos dejen solos y sintamos ese temido vacío de la soledad.

Como en muchas problemáticas, la solución radica en exponernos a ese miedo y en ver a la cara a eso que es tan temido. Lo que me inspiró a escribir sobre este tema fue la letra de una canción que habla sobre una propuesta hacia la soledad… conozcámonos:

Soledad
Aquí están mis credenciales
Vengo llamando a tu puerta, desde hace un tiempo
Creo que pasaremos juntos temporales
Propongo que tú y yo nos vayamos conociendo
Aquí estoy
Te traigo mis cicatrices
Palabras sobre papel pentagramado
No te fijes mucho en lo que dicen
Me encontrarás en cada cosa que he callado
Ya pasó
Ya he dejado que se empañe
La ilusión de que vivir es indoloro
Que raro que seas tú
Quien me acompañe, soledad
A mí, que nunca supe bien
Cómo estar solo

Jorge Drexler, Soledad


Ya dejé la ilusión de que vivir es indoloro, eventualmente, nos encontraremos con ese vacío, pues las pérdidas, los finales y los duelos son aspectos garantizados de la vida. Es más fácil hablarlo que vivirlo, pues aunque las recomendaciones, buenos y malos consejos estarán siempre presentes, la verdad es que ninguna hace que sanar duela menos, no se vuelve más fácil, es la persona la que se vuelve más hábil y la que aprende a gestionar el dolor al adquirir más herramientas, y esto le permite volver a etapas de paz y crecimiento. El duelo y aceptación son el camino hacia la paz, al entendimiento y a la sabiduría.

Y cuando hablamos de soledad, sabemos que hablamos de una sensación de vacío, casi nunca nos quedamos literalmente solos, estamos siempre rodeados de personas, los que caminan a nuestro lado en el día a día y nuestro entorno más inmediato como la familia, amigos y pareja. Curiosamente, son los vínculos más cercanos los que pueden hacernos sentir frente a la soledad, hay compañías que nos hacen sentir solos, nos dan malestar, daño, confusión y mayor dolor que su ausencia, pero cuando no has conocido la soledad y cuando no se ha emprendido el camino de la sanación prefieres «guardar cadáveres», se cree que no tener nada es peor, claramente es un error. La frase de Julio Cortázar: “Hay ausencias que representan un verdadero triunfo” es real.

Conocer la soledad, te permite elegirla como una opción mucho más deseable a la de cargar con cadáveres en la vida. Aunque volver a reencontrarte con la soledad pueda ser desagrable, ya tendrás la experiencia donde sabes que en ella no hay ninguna monstruosidad, que es un reencuentro con facetas profundas, con el amor, y con el amor a otros, pues aprenderás a dejar entrar a aquellos que te pueden ofrecer verdadera compañía. En la soledad podrás invocar a tu fortaleza

Si eres una mujer fuerte prepárate para la batalla:
aprende a estar sola
a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo
a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta
a nadar contra corriente.

Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto
Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo
rodéalo de fosos profundos
pero hazle anchas puertas y ventanas.

Es menester que cultives enormes amistades
que quienes te rodean y quieran sepan lo que eres
que te hagas un círculo de hogueras y enciendas en el centro de tu habitación
una estufa siempre ardiente donde se mantenga el hervor de tus sueños.

Si eres una mujer fuerte
protégete con palabras y árboles
e invoca la memoria de mujeres antiguas.

Haz de saber que eres campo magnético
hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbados
y el óxido mortal de todos los naufragios.

Ampara, pero ampárate primero
Guarda las distancias
Constrúyete. Cuídate
Atesora tu poder
Defiéndelo
Hazlo por ti Te lo pido en nombre de todas nosotras.

Gioconda Belli

Este poema dirigido a una mujer, lo tomé de ejemplo para explicar por qué las mujeres recienten más este vacío a la soledad. Si hacemos una comparación con los hombres, se hace referencia a el análisis de las consecuencias de la falta de figura paterna en los hijos (niñas y niños) y los resultados evidencian que hay correlaciones importantes entre el nivel de escolarización, la actividad laboral, la calidad del matrimonio y la participación del padre en el cuidado de los hijos.

En ambos sexos se pueden ver consecuencias de la falta de un padre, como son los sentimientos de la ira, el dolor, la inseguridad, la desconfianza, el abandono, la baja autoestima, la vulnerabilidad y la conducta agresiva, pero en estudios efectuados solamente en mujeres, vemos consecuencias adicionales, como es la necesidad de protección y compañía, sumisión y subordinación.

Son las conductas de sumisión un peligro real para las mujeres, al haber hecho mi tesis sobre el sexismo y su relación con la violencia, puede decirse que la evidencia pone de manifiesto que no son las conductas agresivas y hostiles de los hombres lo que realmente pueden llevarte a relaciones o vínculos desiguales y peligrosos, en cambio, la aceptación de las mismas mujeres a roles sumisos donde ponen como un ideal a el hombre que actúa de forma paternalista. El sexismo benévolo de las mujeres, la búsqueda de un amor incondicional, los pensamientos mágicos sobre el amor, son cuestiones que se presentan por el querer evitar el vacío de la soledad.

Un dolor viejo y añejo se presenta en cada relación frustrada o culminada, se pone una máscara y aparenta ser esa persona a la que le lloras, podría parecer que es ese ser humano que querías o amabas quien a dejado ese gran hoyo en tu pecho, pero debes mirar más allá de ese rostro, ese dolor no es esa persona y no se esta llevando nada de ti. Aunque su presencia en tu vida no debe ser minimizada, no debes darle más peso del que realmente tiene.

Actualmente, a fin de evitar el dolor, hombres y mujeres buscan adoptar posturas cada día más radicales y que se van a los extremos. Como siempre, quedan relegados aspectos importantes como lo son los valores, la columna vertebral de nuestra personalidad adulta y de nuestras maneras de proceder, de cómo actuamos en la dicha y las tristezas, en la ilusión y en el desamor, en la salud y en la enfermedad, y que deberían vivir cultivándolos en nosotros, en constante revisión, hasta que la muerte nos separe de la vida.

Cómo deberían ser y qué deberían hacer nuestros amigos, familia y pareja debe estar determinado en quiénes somos nosotros, en cómo son nuestros sentimientos y cómo es nuestra parte cognitiva, es decir, cómo pensamos y cómo es nuestra filosofía de vida, y, finalmente, en nuestras maneras de actuar ante todo. Quienes nos ofrezcan compañía deberán ser personas en sintonía con ello, no significa que no podamos disfrutar de todo tipo de personas, pero nuestra verdadera red de apoyo y verdaderas conexiones, esas que no nos dejen con un vacío más profundo, son en las que podemos confiar, aquellas que no juzgan, escuchan y que su honestidad puede manifestarse de la mano de una verdadera preocupación y con palabras dirigidas por el respeto y la empatía.

Una frase que siempre le digo a mis pacientes y amigas es: “¿quieres un hombre que sea un caballero solamente contigo (sexismo benévolo), o quieres un hombre respetuoso que además de ser así contigo, sea así con todo el mundo, incluso con las mujeres con las que discrepa y no son de su agrado (un ser humano que sostiene el valor del respeto)?». Por último, recuerda que no solo debes estar atenta a cómo son los demás, recuerda esa parte del poema que dice: “Ampara, pero ampárate primero”, ver por ti no solo en cuanto a ser selectivo y poner límites, si no que, si tu pides, por ejemplo, respeto, seas capaz de ofrecer respeto a los demás y a ti misma, si te has prometido algo, si te haz comprometido a hacer cosas para mejorar en cuanto a tu cuerpo, salud, en lo profesional, en lo personal. Cumple tus promesas.

De sostener tus valores y promesas esta hecha la verdadera fuerza y ese es tu llamado, el conocer la soledad y el elegirla en determinados momentos es lo que te permitirá ver en ti misma (o en ti mismo), grandeza y no es la fortaleza de papel que nos llama a alejarnos de los otros, sino aquella que, a pesar de saber cuánto duele perder a alguien, aún nos permite volver a acercarnos, volver a confiar, volver a amar, volver a elegir la soledad si es necesario y volver a reinventarnos. Me despido con las últimas palabras de Gioconda Belli: “Constrúyete. Cuídate , atesora tu poder, defiéndelo, hazlo por ti. Te lo pido en nombre de todas nosotras.

Referencias

Vásquez, M. R. (2020). Impacto emocional de la ausencia de la figura paterna, en niñas y niños de 10 a 12 años, de la Escuela Darío González jornada matutina ciclo 2018 (Doctoral dissertation, Universidad de San Carlos de Guatemala).

Astudillo, M. A., & Brito, M. R. (2019). Impacto de la ausencia de la figura paterna en mujeres de 20 a 22 años que presentan dependencia emocional en relaciones afectivas dentro del departamento de bienestar estudiantil mi UDA (Bachelor’s thesis, Universidad del Azuay).

Depresión: Un viaje hacia la luz en medio de la oscuridad

“La soledad me consume, incluso cuando estoy rodeada de tanta gente”, “Siento que estoy perdiendo la batalla contra mis propios pensamientos”, “Qué sentido tiene levantarse de la cama si todo parece tan oscuro, me duele”, “A veces desearía poder simplemente desaparecer y dejar de sentir todo”, “No puedo recordar la última vez que me sentí genuinamente feliz”, “Me pregunto si alguna vez podré salir de este agujero oscuro en el que estoy”.

¡Estas son frases que las personas que tienen depresión dicen y sienten! Necesitan un abrazo, lo necesitan de nosotros, ¡pero, a la vez, no! ¿Sabes por qué? Porque con el transcurso del tiempo él o ella ya asoció el interés y valor de su persona hacia el resto como si no importara nada, porque en el momento no indicado, no estuvieron presentes y ahora permanece preguntándose e hiriéndose con esas preguntas. Está sensible y se siente irreparable, necesita verdaderamente tu apoyo y mi apoyo, porque cada día se está agobiando más y más, y si no llegaras en su auxilio pronto, si no te das cuenta, ¡lo lamentarás! Sí sospechas de alguien que necesite ese abrazo, dáselo, porque un abrazo nunca está de más… Un día, yo, tú escritora, lo necesité, espero que este artículo te pueda motivar a tomar esa iniciativa de ayuda.

¡La depresión es una realidad compleja que toca los corazones de millones en todo el mundo! Desde los síntomas más evidentes, hasta las causas más profundas, su impacto puede ser abrumador y difícil de entender para quienes no la han enfrentado. Pero aquí, en este artículo, nos embarcaremos en un viaje de descubrimiento y esperanza. ¡Vamos a explorar los matices de la depresión, desde su definición hasta las estrategias de apoyo! A lo largo de esta travesía, iluminaremos un tema que, a menudo, se ve envuelto en sombras, ofreceremos perspectivas y recursos para aquellos que están luchando. ¡La luz está al final del túnel y juntos la encontraremos!

Sigmund Freud fue el primero en diferenciar los procesos psicológicos que toman lugar en el duelo de los síntomas de la depresión melancólica. Él argumentó que la pérdida de autoestima, manifestada por autorreproches, es característica de la melancolía. Más tarde, el modelo cognitivo-conductual de la depresión propuso la presencia de pensamientos distorsionados o erróneos, conscientes sobre la interpretación de experiencias (Botto, Acuña, & Jiménez, 2021).

De igual modo, la depresión es un trastorno psicológico que se define por un estado emocional bajo, falta de interés en actividades que antes resultaban placenteras, y una sensación persistente de agotamiento. Estos síntomas impactan negativamente en la calidad de vida y pueden causar dificultades en el ámbito familiar, laboral y social de quienes la padecen (MINSA, 2023).

Supone una de las patologías más frecuentes en Atención Primaria, y es la primera causa de atención psiquiátrica y de discapacidad derivada de problemas mentales. Los tratamientos que combinan psicofármacos y psicoterapia suelen aliviar, parcial o totalmente, los síntomas de la depresión en la mayoría de los casos, y después de superar los síntomas, es recomendable continuar con el tratamiento antidepresivo durante el tiempo necesario para prevenir recaídas, que en algunos casos puede ser de por vida (Pla Vidal, 2023).

¡La batalla contra la depresión es una enfermedad emocional! Lahaye (2013) afirmó que, en las encuestas que hacía de manera masiva, la respuesta que recibía a la pregunta: “¿Hay entre los presentes alguno que nunca, en toda su vida, haya sufrido una depresión?, era que ninguna de las personas abordadas se había visto libre de este problema, aunque cabe agregar que mucha de esa gente, al responder esa pregunta, se refería a estados depresivos en términos leves, lo que algunos llaman “estar en la luna” o —como dijo una mujer encuestada— “tener un nudo en la garganta”.

La depresión aparte de ser una enfermedad mundial, no hace acepción de personas. Ninguna ocupación está exenta de la depresión, tanto amas de casa, comerciantes, obreros de construcción, maestros, contratistas, etc. Muchos temen que el hecho de confesar que están deprimidos, equivale a reconocer que padecen de una minusvalía mental (Lahaye, 2013).

Recomendaciones:

Aquí tienes algunas estrategias de apoyo que pueden ser útiles para alguien que está luchando contra la depresión:

1. Escucha activa: Estar presente y escuchar sin juzgar puede ser enormemente reconfortante para alguien con depresión. Hazle saber que estás allí para él/ella y que puedes ser un hombro en el cual apoyarse.

2. Ofrece tu compañía: Invita a la persona a participar en actividades sociales o simplemente pasar tiempo juntos, incluso si es solo para estar en silencio. La compañía puede proporcionar un sentido de conexión y pertenencia.

3. Anima la búsqueda de ayuda profesional: Apoya a tu ser querido para que busque ayuda profesional, ya sea animándole a hablar con un médico, psicólogo o psiquiatra. Incluso podrías acompañarle a las citas, si es necesario.

4. Ayuda con las tareas cotidianas: La depresión puede hacer que incluso las tareas más simples parezcan abrumadoras. Ofrece tu ayuda con las tareas domésticas, la preparación de comidas o la gestión de responsabilidades diarias para aliviar algo de su carga.

5. Fomenta la actividad física: Anima a la persona a realizar actividades físicas suaves, como pasear, practicar yoga o nadar, ya que el ejercicio regular puede tener un impacto positivo en el estado de ánimo y en la salud mental en general.

6. Evita minimizar sus sentimientos: Es importante validar los sentimientos de la persona y evitar minimizar su experiencia. Escucha con empatía y muestra comprensión sin intentar arreglar o solucionar sus problemas.

7. Ofrece información y recursos: Indaga más sobre la depresión y comparte recursos útiles, como libros, artículos o grupos de apoyo en línea, que puedan proporcionar información adicional y un sentido de comunidad.

8. Se paciente y compasivo: La recuperación de la depresión puede llevar tiempo y esfuerzo. Reconoce que tu ser querido está luchando contra una enfermedad legítima y que necesita apoyo continuo.

Recuerda que cada persona es única y puede responder de manera diferente a las estrategias de apoyo. Lo más importante es mostrarle a esa persona que tanto aprecias, que estás allí para ella, para brindarle tu apoyo incondicional y para alentarle en su camino hacia la recuperación.

Referencias

Botto, A., Acuña, J., & Jiménez, J. (2021). La depresión como un diagnóstico complejo. Implicancias para el desarrollo de recomendaciones clínicas. https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-98872014001000010

Lahaye, T. (2013). Cómo vencer la depresión. Editorial Vida.

Organización Mundial de la Salud. (2023). Depresión. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression?gad_source=1&gclid=CjwKCAjwoa2xBhACEiwA1sb1BLhZfslI0wUrwPsHZLMp60WPhtRCvuw9ePXI6GZ2xG3CGTqExxILoxoCFPcQAvD_BwE

Pla Vidal, J. (2023). Depresión. https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/depresion

Vivir con depresión: Un análisis desde la profundidad dolorosa

La depresión, en la actualidad, la comprendemos y estudiamos como una enfermedad mental debilitante que afecta a millones de seres humanos en todo el mundo. El propósito del presente artículo es explorar cómo vivir con depresión, para ello, exploraremos sus conceptos básicos, antecedentes históricos, teorías contemporáneas, recomendaciones de manejo y brindaremos unas conclusiones finales sobre su gran impacto en la vida cotidiana de las personas con dicha condición. 

El concepto de depresión:

La Organización Panamericana de la Salud la define como: “una enfermedad común pero grave que interfiere con la vida diaria, con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida. La depresión es causada por una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos”. En síntesis, hablar de la depresión es entenderla como un trastorno del estado de ánimo caracterizado por una tristeza persistente, sentimientos de desesperanza y con conductas manifiestas como la pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba. La enfermedad afecta no solo el estado emocional de una persona, sino también al funcionamiento a nivel cognitivo y físico (somatización). 

Antecedentes históricos:

Para Zoch (2002) los precedentes en relación a la depresión refieren a una cosmovisión mágica/religiosa de explicar en el hombre primitivo, al avance de la humanidad salen personajes como Hipócrates (450 a. C.), quien hizo estudios sobre la melancolía (bilis negra), lo que fue un primer vistazo a la conceptualización de la sintomatología presente en la depresión como un término a expresarse.  

Como podemos ver, la comprensión de la depresión ha evolucionado en el transcurso de la historia. Los síntomas de la depresión han sido documentados en diversas culturas desde la antigüedad, sin embargo, en el Siglo XX, la melancolía comenzó a ser reconocida como una enfermedad mental legítima, lo que llevó al desarrollo de tratamientos psicológicos y farmacológicos.

Teorías:

Duncan y Antonuccio (2011) ven la depresión y su curso desde una perspectiva cognitivo conductual, basado en ello mismo, mucho del manejo del curso del tratamiento tiene dicho enfoque, y apoyado a su vez, en el método de ensayo y error, experimentación y documentación de los hallazgos.

Las teorías contemporáneas sobre la depresión abarcan una variedad de enfoques, que van desde aspectos biológicos y genéticos hasta aspectos psicosociales y ambientales. Por un lado, las teorías biológicas sugieren que un desequilibrio químico en el cerebro (como la falta de serotonina) es la principal causa de la depresión, por otro lado, las teorías psicosociales enfatizan la importancia del estrés, las experiencias traumáticas y los factores ambientales en el desarrollo y mantenimiento de la depresión. 

La vida universitaria:

Es una época de constantes desafíos, aprendizajes y adaptación. Para algunos, es una etapa de crecimiento personal, descubrimiento y nuevas experiencias. En cambio, para quienes luchan contra la depresión, esta fase puede parecer extremadamente complicada. Las presiones académicas, las expectativas sociales y la transición a la edad adulta pueden exacerbar los síntomas de depresión y hacer que cada día parezca una lucha. Vivir con ello representa un desafío único.

La depresión puede afectar la concentración y la motivación, asimismo, las interacciones sociales pueden ser agotadoras, ya que la depresión puede hacer que una persona se sienta aislada o fuera de lugar. La falta de comprensión de parte de la red de apoyo (padres, tutores, etc.) puede empeorar las cosas. Muchos estudiantes enfrentan el estigma asociado con la salud mental, lo que dificulta la búsqueda de ayuda.

La cultura universitaria, a menudo, promueve la idea de que el estrés y la ansiedad son una parte natural e inevitable de la realidad y que se naturaliza, lo que puede hacer que quienes luchan contra la depresión se sientan aún más solos y aislados. Se debe comprender que la depresión en la universidad no es una debilidad o un fracaso personal. La depresión es una enfermedad mental grave que requiere tratamiento y apoyo adecuados. 

Propuesta de gestión:

Vivir con depresión es una situación difícil y confusa, pero existen estrategias efectivas para afrontarla. La terapia cognitivo-conductual (TCC) y los medicamentos (como los antidepresivos) son tratamientos comunes, recomendados por los profesionales de la salud mental. Además, un estilo de vida saludable, que incluya ejercicio regular, una dieta equilibrada y técnicas de relajación, puede ayudar a reducir los síntomas de la depresión. Cuidar de nuestra salud física y alimentación, tener una adecuada red de apoyo, técnicas de autocuidado y ayuda especializada pueden no solo mejorar sino permitir que se lleve una vida de calidad.

Conclusión:

En resumen, vivir con depresión es una experiencia difícil que puede afectar significativamente la vida diaria de una persona. Una comprensión más profunda de sus conceptos, antecedentes históricos y teoría contemporánea, así como la implementación de recomendaciones de manejo efectivas, pueden reducir los efectos negativos de la depresión y mejorar la calidad de vida de los pacientes deprimidos. Sin embargo, es importante enfatizar la necesidad de aumentar la conciencia pública, el acceso a los servicios de salud mental y el apoyo continuo a las personas que padecen esta enfermedad.

Recuerda que no te tienes que encasillar en una etiqueta, tú eres valioso y merecedor de ayuda.

Referencias

Organización Panamerica de la Salud (s/f). Depresión. https://www.paho.org/es/temas/depresion

Zoch, C. (2002). Depresión. https://www.binasss.sa.cr/bibliotecas/bhp/textos/depresion2005.pdf

Duncan, B., Antonuccio, D. (2011). A Patient Bill of Rights for Psychotropic Prescription: A Call for a Higher Standard of Care. International Journal of Clinical Medicine, 2(4), pp. 353-359. doi: 10.4236/ijcm.2011.24061.


Contacto

Instagram: @psicologocristianromero

Facebook: Psicólogo Cristián Romero

Tik Tok: ps.cristian.romer

WhatsApp: https://wa.me/c/51991601476

psicologocristianromero@gmail.com

Trastornos depresivos en niños y adolescentes

Es muy importante tomar en cuenta la conducta de nuestros niños y adolescentes, porque la depresión es un trastorno afectivo cada vez más frecuente en la sociedad, y ellos también puede pasar por esta situación, no obstante, su manifestación puede ser un poco distinta. Una persona podría sentirse triste y no significa que tenga depresión, sin embargo, la intensidad y frecuencia de dicha imitación son indicadores que deben tenerse en constante atención. El estado de ánimo decaído que dura semanas o meses, limita al niño o adolescente en su capacidad de funcionar con normalidad; es un signo de alerta. Los síntomas pueden aparecer sea cual sea la edad. Por ejemplo, en lo niños prepuberales se muestra irritabilidad, rabietas, o incumplimientos de normas, quejas somáticas, afecto reactivo, incluso comorbilidad con ansiedad o TDAH.

Los trastornos depresivos afectan a personas de cualquier edad, condición económica y nivel cultural, y suponen un gran coste para el individuo, la familia, el sistema sanitario y la comunidad en general. Asimismo, los estudios sobre prevalencia, diagnóstico y tratamiento de la depresión en la población infantil y adolescente pueden tener resultados variables, debido a la dificultad diagnóstica en esta edad, los criterios diagnósticos empleados o las técnicas de entrevista utilizadas. Dadas las peculiaridades de la depresión en la infancia y la adolescencia, se debe disponer de profesionales en atención primaria y en salud mental infanto-juvenil, que tengan formación y experiencia en el manejo del trastorno en estas edades, y contar con los recursos necesarios para su diagnóstico y tratamiento.

Hoy en día, la depresión durante la infancia continúa siendo infradiagnosticada, lo que se traduce en un mayor número de complicaciones y comorbilidades, así como el aumento del riesgo de cronicidad o de la aparición de enfermedades psiquiátricas en la edad adulta. A diferencia de los adultos, la depresión en los niños no se manifiesta tanto como un estado de ánimo alterado identificado claramente por el paciente, sino como un conjunto de síntomas variables en función del estado evolutivo, que abarcan desde alteraciones conductuales (conductas delictivas, agresividad, consumo de tóxicos), hasta el retraso del desarrollo psicomotor, disminución del rendimiento escolar o aparición de síntomas somáticos, lo que dificulta el diagnóstico.

El diagnóstico de la depresión infantojuvenil es clínico y ha de realizarse a través de una entrevista detallada, dirigida tanto al paciente como a sus cuidadores (que investigue sobre posibles estresores desencadenantes, personales o sociales; y antecedentes, personales y familiares, de enfermedad mental) y una exploración física y analítica que permita descartar enfermedades médicas que pueden manifestarse con síntomas depresivos.

La depresión es una de las mayores causas de riesgo de suicidio; por ello, es necesario preguntar siempre por ideas autolíticas o deseos de muerte, ya que, lejos de incitarlas, podremos evitar un paso al acto.

Sintomatología

La depresión infantil tiene una sintomatología un tanto diferente a la de adultos y adolescentes. Los niños suelen mostrar:

  • Irritabilidad, más que tristeza o desesperanza.
  • Reaccionan a la mínima provocación y de una manera desmedida.
  • Tienden a minusvalorarse.
  • Desarrollan fobias.
  • Sufren alteraciones del sueño.
  • Aumento de sensibilidad ante breves separaciones.
  • Empiezan a tener problemas en el colegio, suspenden y no hacen los deberes.
  • No les interesa jugar, pierden el apetito, tienen cansancio.

Hay que tener en cuenta que son propios de la infancia, los cambios muy rápidos en el estado de ánimo, de modo que en un momento los vemos tristes e irritables y luego, jugando muy felices, casi inmediatamente. Sin embargo, estas oscilaciones no invalidan el diagnóstico de una posible depresión durante la infancia.

Tratamiento

Hay diferentes variantes de tratamiento de la depresión infantil, no obstante, siempre debe ser individualizado, tiene que adaptarse al niño y a sus condiciones. En el mismo tratamiento es fundamental involucrar a los padres para que puedan intervenir en el entorno del paciente. Se puede tratar con acción psicoterápica, que debe extenderse al entorno familiar del niño; o en los casos más severos, con un tratamiento farmacológico.

En el plano psicológico, se incluyen técnicas congnitivo-conductales con las que el niño puede modificar su comportamiento frente a diferentes acontecimientos. El tratamiento precoz es fundamental, por ello, se debe actuar en cuento salten las alarmas.

Referencias

Escamilla, I. (2012). Depresión Infantil. https://www.topdoctors.es/diccionario-medico/depresion-infantil

De Castro, P. (s/f). Depresión en el niño y el adolescente. https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/depresion-infantil-adolescente

La balanza inclinada: Depresión

Como seres humanos estamos, cada día, inundados de sentimientos y emociones, estos nos conducen a tomar decisiones, caminos distintos, realizar actividades y a tratar con los demás, por lo que se vuelven la palanca de encendido en nuestras vidas. Según la OMS, aun en el presente año, la depresión es el trastorno que más afecta a la población y es, además, una de las principales causas de discapacidad en el mundo.

En el 2021, la Organización Mundial de la Salud mencionó que 280 millones de personas a nivel mundial, tienen depresión; y también conceptualizó a la depresión como una variación distinta del estado de ánimo y de respuestas emocionales breves.

Las emociones negativas y positivas están presentes en nuestra cotidianidad, y pueden sobresaltar en una discusión o en una situación agradable. La tristeza, por ejemplo, si bien no nos trae bienestar, enfrentarla y reconocerla es sano y nos ayudará a desarrollar nuestra inteligencia emocional; en cambio, cuando esta emoción perdura y no podemos superarla, es cuando los indicios de la depresión tocan a nuestra puerta.

Este trastorno no solo sale a la luz después de una intensa sensación de tristeza que no quiere dejarnos, sino que, por dentro, la balanza de nuestros neurotransmisores es inclinada por una reducción de noradrenalina, dopamina y serotonina. Estos neurotransmisores están encargados de regular nuestro sueño-vigilia, emoción, estado de ánimo, modulación de ansiedad, agresividad y estados de alerta.

La depresión sucede en personas de todas las edades, incluso niños pequeños. Los tipos más comunes de este trastorno son el de depresión mayor, que sucede cuando sentimientos de tristeza, ira, pérdida o frustración interfieren en nuestra capacidad de trabajar, dormir, estudiar, comer e interactuar con otros de forma diaria, al menos, durante dos semanas, y el trastorno depresivo persistente o distimia, que dura, al menos, dos años, dentro de este periodo de tiempo pueden darse momentos de depresión mayor, pero en general se tienen síntomas más leves.

Si bien se ha hablado de la depresión como trastorno general y algunos de sus tipos, hay que recalcar que es una enfermedad extensa y complicada que debe tener un estudio amplio, para poder entenderla de manera profunda.

Es importante concientizarnos acerca de este trastorno, ya que, en no pocas ocasiones, se han llegado a perder vidas debido a él. El circulo de apoyo y conciencia de la propia enfermedad serán herramientas clave para poder recuperarnos de esta.

Es bueno intentar comentar si experimentamos una sensación de tristeza que no entendemos, un sentimiento de frustración, ira o desesperación que no se va, un insomnio que se aferra a nosotros, una falta de apetito contínua o una pérdida que no hemos superado.

La comunicación con personas que puedan brindarnos soporte y escucha activa al momento de expresar lo que sentimos, es un arma que nos ayudará a luchar contra el aislamiento que, muchas veces, acompaña a este trastorno.

Estemos pendientes de nuestra balanza cerebral y nuestras emociones, así como de las personas que nos rodean, para que puedan ayudarnos con la batalla antes de que pueda empeorar. No estamos solos y siempre habrá alguien dispuesto a escuchar.

Referencias

Breton, M.F (2020). Base bioquímica y neuroanatomía de la depresión. Trastornos del neurodesarrollo. https://neuro-class.com/base-bioquimica-y-neuroanatomia-de-la-depresion/

Guadarrama L, Escobar A, Zhang L. Bases neuroquímicas y neuroanatómicas de la depresión. Rev Fac Med UNAM . 2006;49(2):66-72. https://www.medigraphic.com/cgi-bin/new/resumen.cgi?IDARTICULO=4447

(2014). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR. Barcelona: Masson. AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION (APA).

OMS (2021). Depresión. Recuperado de: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression#:~:text=La%20depresi%C3%B3n%20es%20una%20enfermedad,personas%20tienen%20depresi%C3%B3n%20(1)

¿La soltería es un castigo? Parte II

Hoy desaprenderemos las experiencias pasadas y descubriremos cómo es el «ejercicio de la soltería», ese que no se juzga por la sociedad, ni por uno mismo, y que además, no se encadena a la memoria de una realidad ya lejana que no existe.

Hagamos un repaso leve, en la primera parte, encontramos las diferentes relaciones y formas de pensar de una serie de individuos, los cuales, gracias a sus trampas vitales buscaban en el otro un cobijo idóneo, un bunker anti-sentimientos para escapar de sensaciones nuevas. Al mismo tiempo, había otros atrincherados en la poderosa fantasía de que preferían la soledad porque así se evitaban inconvenientes; nada más lejos de la realidad, pues, la soledad y la fachada de mentiras que esta yergue ya los había embebido.

¿Por qué duele tanto separarnos?

Juguemos un poco con la imaginación. Identifica ese supermercado que tiene todo, carnes de primera, verduras frescas, frutas de temporada en excelente estado, electrodomésticos de última generación y con fascinantes cuotas de pago, al mismo tiempo, la atención es genuinamente agradable, pero, sin llegar a la servidumbre. Con semejantes instalaciones, ¿buscarías otro establecimiento comercial? Raras veces podemos decir que sí. Esto es lo que precisamente sucede con el amor borracho, donde se desborda la satisfacción por un solo elemento, porque ya la persona no existe, nuestra mente lo ha transformado en ese satisfactorio centro de placer, al que ya conocemos en días malos, el que podemos encontrar como refugio de lava en momentos cálidos y, por sobre todo, como ese techo que tras la tormenta de la cotidianidad nos da refugio. ¿A qué duele despegarse de esa idea?

Cuando distorsionamos el amor y lo volvemos un mecanismo de satisfacción plena, nos desdibujamos, nuestra existencia gira en torno a un eje que no es estable ni perennemente fiel, porque ningún ser humano está dispuesto a eso, a menos que así lo decida, y esa elección es diaria y a cada instante. ¨Pero, el humano necio y enjuto se empeña en creer que si será así y se intoxica con el «para toda la vida», borrando del horizonte el futuro cambiante.

Por estas razones, separarse es una quimera. Despegar al debilucho de la botella de agua por la que da su vida por un sorbo más, así sea de poca calidad es una cuestión que le rompe y destruye.

Entendiendo el cataclismo

Si enlistamos todos los apelativos o frases con los que se describe la soltería, de seguro acabaríamos mas tarde que temprano, sin embargo, vamos a mencionar algunos de la mano de Cañedo (2022):

  • «Dulce tesoro que esconde tranquilidad».
  • «Al fin tiempo para mí».
  • «Ya no dependo del amor de otro».
  • «Puedo seguir mis sueños».
  • «Ahora soy rica, soy soltera».
  • «En relación, pero con la libertad».
  • «Vivir bajo mis términos».

Detente. ¿No te parece curioso que estas ideas maravillosas no estén unidas a las de una pareja? ¿Qué clase de relaciones has tenido que crees que amar a otro implica adherencia y un falso sometimiento?

El sentimiento de declive es normal, en tanto podamos apreciarlo como una tristeza que envuelve el duelo de haber perdido una relación. Inclusive, te invito a hacer inventario sobre aquello que posiblemente sientes que ya no está:

  • Pérdida del sentimiento de cercanía.
  • Pérdida de un compañero a quién preguntarle cómo está.
  • Pérdida de una realidad en conjunto con alguien más.
  • Pérdida de identidad, no se quién soy.
  • Pérdida del amor, creer que ya no hay para nadie más.
  • Pérdida de la noción del sentido de vida: ¿Qué haré de mi vida ahora?
  • Pérdida de gusto sexual. Si no es con esa persona ya no tiene caso.
  • Pérdida del gusto por vivir.

Como vemos, el sentimiento de declive es total, arrasa con todo lo que la persona concibe como propio, resultando en una amarga realidad cuyas paredes estaban construidas en torno a otro. Por esto y más ideas distorsionadas, la soltería resulta un precio demasiado alto que muchas personas deciden no pagar, concibiendo este estado como un castigo.

Revisa las trampas de conejo, cuidado con caer en ellas

¿Qué hice de más? ¿Qué tanto diste que te desdibujaste y perdiste la esencia de quién eras?

¿Qué hice de menos? Hazte responsable de las actividades que dejaste de lado en pareja o en soledad y que pudieron significar un paso más hacia la insatisfacción.

¿Alguna vez culpé al otro sobre lo que sentía? Lo que surge de ti es cosa tuya. ¿Cómo pudiera algún otro repararlo, si es algo que es de tu entera responsabilidad?

Yo aguanto, yo me desdibujo, yo me sacrifico. Si consideras que amar es sufrir en cada paso de la construcción de la relación, el no tener por quién sufrir implica un dolor de cabeza más que un alivio, te adaptaste a la tristeza como forma de amar, y resulta que esto, no es amor.

Preguntas importantes: ¿Qué hago para reconstruir después del cataclismo?

Nilda Chiaraviglio en una de sus conferencias mencionaba, a grandes rasgos, lo siguiente: Cuando me separo y sufro, el dolor del rompimiento es natural, es una manifestación profunda de incomodidad, tristeza, muchas veces inclusive de frustración, pero, si esto se profundiza y estos embates perduran; entonces, ya no hablamos de dolor por la separación en sí, aquí, hablamos de nosotros mismos, profundizando en el dolor y regodeándonos en él sin querer (queriendo).

Partiendo de este punto, cabe preguntarse: ¿Sí yo amé así y este es el resultado cómo elijo amar ahora? Aquí, cabe acotar, que amar es un verbo que involucra acciones. Entonces, reflexiona: ¿Cuáles serán tus nuevas medidas para activar un amor sano y que provea bienestar en lugar de remover carencias?

Además, ¿cuál es el concepto de amor que voy a elegir para mi vida? Es decir, ¿cómo decidiré cuáles serán las pautas de amor que el otro establecerá conmigo?

¿Cómo amo? ¿Qué me gusta hacer? ¿Qué hago cuando digo que voy a amarte? ¿Qué cosas me harán reforzar la idea diaria de que el siguiente día lo quiero pasar contigo? Y, muy importante, ¿cómo me gustaría que me quieras?

Las relaciones se construyen, pero, antes de colocar los primeros cimientos con otros, construye en ti mismo la base que soportará los obstáculos que puedan presentarse, instruye en ti mismo el marco para navegar a puerto seguro cuando creas que el clima afuera es desfavorable. La tristeza, aunque ahora no lo veas, trae este regocijo que parece mínimo al inicio, y es el de tener un espacio reflexivo, un comodín antes del exterminio de toda esperanza, alzar la vista y querer vivir sabiendo que el dolor se disipará porque se están tomando acciones para ello.

¿Para qué sirve el dolor de no estar en una relación? Para enterarme que necesito reencontrarme y reaprender a sentir lo que significa tenerme para mi, de forma genuina y no por partes. Redescubrirme.

Carta a la soltería, lo que quiero escuchar y quiero saber y no me animo a preguntar

Referencias

Cañedo, C. (2022, 24 junio). 30 frases sobre la soltería que te inspirarán. Cosmopolitan. https://www.cosmopolitan.com/es/sexo-amor/amor-pareja/g38854642/mejores-frases-solteras/

Chiaraviglio, N. (2022). Link de video no disponible [Vídeo]. Conferencia privada derivada de la página web: https://www.nilda.com.mx/

Más allá de la tristeza

Puede que en este momento te estés haciendo esta pregunta: ¿cómo saber si tengo depresión?, si la tengo, ¿cómo puedo salir de ella?, ¿será tan fácil cómo los demás me aconsejan? ¡Alto!  Detente, respira; llegó el momento de hablar de este enemigo silencioso. Probablemente por desconocer los verdaderos síntomas de la depresión, a menudo hablamos de este conjunto de trastornos mentales de un modo superficial o inadecuado. Frases cómo “ponle ganas”, “hemos venido a este mundo a ser felices”, “anímate” resultan tan fáciles de decir, pero es difícil describir lo que es una depresión a quien nunca lo ha vivido.

Mi primer acercamiento a ella fue por el 2009, no recuerdo bien las razones, pero si puedo mencionar cómo me sentía. Nada te divierte, nada te complace. Sientes que eres como un fantasma… que no eres parte del mundo real. Es como ahogarse, excepto que puedes ver que todos a tu alrededor están respirando. Te hace pensar que eres una actriz que te interpreta a ti misma —y que siempre está obligada a sonreír—. La depresión es la incapacidad para construir o imaginar un futuro. Sentirse oscura, sola, asustada. Dormir es la única escapatoria para el dolor. En el 2011 vino con fuerza y se presentó cómo “depresión post parto” (mejor vista en la sociedad, acababa de ser mamá); sueño e irritabilidad todo el día; pocas ganas de levantarse; pérdida del sentido del gusto; que un día se convierta interminable; sólo esperar que llegue la noche para meterme en mis pensamientos;  junto a eso estaba mi incapacidad para poder concentrarme y poder tomar decisiones.

No llegué a un tratamiento psiquiátrico ni terapéutico, hoy no recuerdo cómo salí de eso, quizá no era un trastorno depresivo y sólo fue un estado anímico debido a distintas circunstancias en mi vida. En muchas ocasiones los límites entre una salud mental normal y un trastorno del estado de ánimo son difusos. Es posible que en tu estado de ánimo haya un cierto “fondo depresivo” o que seas una persona más bien melancólica y pesimista. Eso no quiere decir exactamente que tengas una depresión en el sentido clínico, sobre todo si funcionas bien en otras áreas importantes de la vida y conservas la capacidad para disfrutar y relacionarte.

En la actualidad la sociedad nos exige un grado de bienestar inalcanzable, y satisfacciones inmediatas… Es cómo si estuviéramos en la orilla de una piscina y nos están diciendo: ¡Lánzate no hay de otra! Debido a que no solo nos frustra, sino que incluso llegamos a tener culpa por no sentirnos felices ¿qué estoy haciendo mal? ¿por qué no me siento plena? Entiéndelo de una vez, es falso ser felices todo el tiempo, la felicidad es intermitente, la vida real implica tener momentos de sacrificio, esfuerzo o simplemente estar cansados físicamente. Sin embargo, si te identificas con expresiones del tipo “Mi vida no tiene sentido”, “Nadie me puede ayudar a salir de esto” o “Todo está perdido, no hay esperanza en mi futuro” ha llegado el momento de tomar medidas más allá de la reflexión.

Es característico observar en las personas que la padecen una gran sensación de abatimiento, falta de energía y desmotivación para cualquier actividad a la que tengan que enfrentarse. De hecho, uno de los síntomas más relevantes suele ser la dificultad o incapacidad para disfrutar de las cosas y situaciones de la vida, incluyendo aquellas situaciones en las que antes sí se hallaba placer o ilusión. Junto a lo que ya hemos mencionado, en ciertos tipos de depresión es frecuente encontrar una autoestima baja y una falta de confianza en las propias capacidades para desarrollar una vida satisfactoria tanto en el presente como en el futuro.

La depresión es un problema de salud mental complejo que no se reduce solo a estar “muy triste” sino que tiene una estrecha relación con la manera que tenemos de definirnos y de valorarnos a nosotros mismos. Es decir: para observar nuestro estado de ánimo también tenemos que observar qué pensamos de nosotros mismos. Si has leído acerca de los síntomas de la depresión, recordarás las palabras anhedonia, abulia y apatía. Efectivamente, la depresión dificulta el disfrute y además paraliza y “desinfla” la motivación, las ganas de hacer cosas. Es importante fijarse en si un periodo de desánimo vital más o menos puntual va convirtiéndose en un trastorno grave. El trastorno estaría caracterizado por un estado de desgano y desmotivación que hacen que la persona pierda el interés por la vida que hay más allá de su pequeño espacio y de su mundo interior. Se presentan varios otros síntomas, entre los que se incluyen la dificultad de concentración, el sentimiento de culpa excesiva o de autoestima baja, la falta de esperanza en el futuro, pensamientos de muerte o de suicidio, alteraciones del sueño, cambios en el apetito o en el peso y sensación de cansancio acusado o de falta de energía.

En efecto, desaparece la ilusión por el futuro y aumenta el desinterés hacia los asuntos presentes, cuyo disfrute se hace cada vez más difícil. A nivel cognitivo genera una importante dificultad para hallar soluciones a los problemas o encontrar interpretaciones alternativas a la propia visión pesimista de la realidad. El desánimo puntual es un sentimiento humano normal, mientras que la depresión es una enfermedad y no se remonta con consejos superficiales o con frases motivadoras. Debido a que quienes padecen dicho trastorno no pueden estar felices, este tipo de actitudes de la familia y amigos suelen incrementar su culpa o frustración porque los llevan a preguntas como “¿por qué yo no puedo?”.

Cuando tenemos que convivir o relacionarnos con alguien que tiene depresión, no debemos confundir nuestro cuidado, compañía y apoyo con responsabilizarnos de la solución de su problema. Son cruciales y no tienen nada de malo, pero no debemos confiar en que nuestro amor, simpatía o cuidados son suficientes por sí mismos para revertir el curso de una enfermedad mental, sobre todo si esta es grave.  Podemos contribuir al bienestar de una persona que la esté padeciendo, pero es un error cargar con la responsabilidad de revertir su estado.  A menudo estas personas también piensan que nadie les comprende o les trata como merecen o que no hay solución posible a sus problemas. Es frecuente que los síntomas de la depresión hagan que la persona se aleje de los demás y no encuentre comprensión en ellos ni alternativas válidas en sus propuestas. Esto resulta muy frustrante y desolador para quienes tratan de acompañarla. No hay una manera concreta de tratar a las personas que padecen una depresión clínica establecida, porque las características de este trastorno se manifiestan de forma diferente de un individuo a otro. Es importante escuchar y tratar de comprender, pero sin dejarse arrastrar por su intenso nivel de apatía o abatimiento. Podemos mostrar empatía, calidez y apoyo, pero no reforzar la victimización que la persona experimenta. Si el caso es grave no basta con nuestras buenas intenciones: es necesaria la ayuda psicológica e incluso psiquiátrica.

Según las últimas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el desarrollo de la depresión es causado por una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales. A continuación se describen en mayor detalle:

  • Factores genéticos (40 a 50 %) : La depresión es una condición de salud mental que puede heredarse de los padres. Las personas diagnosticadas con depresión pueden tener antecedentes familiares de este trastorno.
  • Factores físicos (20 a 30%): Partes de su cerebro responsables de regular el estado de ánimo, el pensamiento, el sueño, el apetito y el comportamiento no funcionan adecuadamente. Además, las personas con depresión tienen un desequilibrio en ciertos neurotransmisores.
  • Factores ambientales (30 a 40%) : El trauma, la pérdida de un ser querido o cualquier otro evento estresante puede propiciar un episodio depresivo. O el no dejar de lado la presión del mundo y la competitividad que nos exige.

Habiéndola definido, identificado sus síntomas y evaluado sus causas; necesitamos saber cómo evitar que la “susodicha” toque nuestra puerta o vuelva a visitarnos. En primer lugar, hay que plantearnos preguntas para ver cuál es la percepción que tengo de mí mismo, del tiempo y del entorno. ¿Me exijo mucho?, ¿estoy en constante competitividad con los demás?, ¿siento que no logro nada en el tiempo y eso me hace creer que soy un fracasado? Si te has sentido identificado, es momento de conectarte con el presente, de actuar a conciencia, un día a la vez, empieza a ser compasivo contigo, a escuchar tu cuerpo y permitirte descansar, no olvides que el vivir en gratitud con tus seres queridos aliviana los problemas.

Como paso dos, tómate unos minutos para pensar en tus relaciones personales: la familia, la pareja, los amigos, los compañeros de trabajo, la gente de tu vida pasada y presente. De este modo podrás evaluar la percepción que tienes actualmente de tu red social, es decir, de la calidad de tus relaciones y de los vínculos con las personas importantes de tu vida. Si en esta fase detectas que no han sido de lo mas “sanas”, es hora de hacer una limpieza, así cómo cuando removemos archivos del celular y establecer distancia o límites por un tiempo con lo que no te hace bien.

Por último, puedes echarte una mano para salir de estos rasgos depresivos. En el proceso hay cosas que te pueden auxiliar, así como hay otras que puedes evitar. Recuerda que lo más probable es que no te apetezca hacer nada o estar con nadie. Pero en vez de meterte debajo de la manta o no hacer absolutamente nada, lo que a menudo hace que te sientas aún peor, puedes intentar, poco a poco, asumir alguna actividad. No te plantees qué te apetece hacer, porque la respuesta normal es que no te dé la gana de hacer nada, sino qué puedo hacer. Aunque te parezca poco, es mucho. Ponte objetivos sencillos que puedas cumplir: ir a tirar la basura, caminar un poco, copiar en un cuaderno la letra de una canción que te gustaba, ordenar los cubiertos en el cajón de la cocina. Cosas pequeñas, concretas, claras. Es un error plantearse objetivos ambiciosos en medio de una crisis emocional.

En definitiva, si con este artículo te ha entrado la incógnita que cité en las primeras lineas. Debemos tener en cuenta que cada depresión es diferente y que existen muchos grados, pero con la ayuda profesional adecuada es posible que tu estado de salud mental mejore mucho. Si es tu caso, al menos merece la pena que intentes salir de esto, por tu salud y por el bienestar de las personas que te rodean. Plantéatelo y da el paso. Los psicólogos estamos aquí para ayudarte.

¿Depresión o tristeza? ¿Qué es lo que siento?

La depresión puede presentarse desde una molestia emocional y poder llegar hasta una molestia física, tales como problemas de cabeza, estomago, etc.

Antes de continuar es necesario saber diferenciar entre el concepto de una depresión o una tristeza.

¿Qué es la depresión?

De acuerdo con el DSM – 5 es un trastorno del estado de ánimo, en términos generales se presenta como un estado de abatimiento e infelicidad que puede ser transitorio o permanente, de mayor o menor intensidad, tales como el episodio de depresión mayor (EDM) y la distimia (D).

La depresión puede tener varios orígenes como la muerte de un ser querido, decepción amorosa, abuso de determinadas sustancias (abuso de alcohol o de otro tipo de sustancias tóxicas).

También desde un factor genético, bioquímico y psicológico, la sintomatología de la depresión se presenta como la pérdida de interés en diversas actividades, disminución del apetito, alteración del ciclo del sueño, entre otros.

En el Perú la cifra de la depresión sigue aumentado por diferentes factores, como el confinamiento a causa del Covid19, en las mujeres, a causa del machismo en un ambiente laboral o social, por la vida rutinaria que llevan como madres de familia y así mismo por cambios hormonales y físicos durante el crecimiento o al convertirse en madres, a diferencia de las mujeres, los varones son más reacios para poder admitir que presentan algunos de los síntomas, incrementando los riesgos autodestructivos.

Durante el proceso de la depresión a veces se hace mención de algunas de estas frases:

  • “Me cuesta mucho salir de casa”.
  • “Cuando falleció mi madre, no dejaba de llorar y siempre quería estar sola”.
  • “Al terminar la relación con mi pareja, me costaba dormir y concentrarme en mi trabajo”.
  • “En el proceso de mi quimioterapia, tenía pensamientos suicidas”.
  • “Tengo muchos problemas económicos y a veces pienso que la única solución es matarme”.

¿Y qué es la tristeza?

Es un sentimiento existencial que se puede presentar de manera espontánea a causa de la pérdida de una persona, perdida laboral, objeto u objetivo valioso o estar viviendo situaciones complejas, la tristeza puede también presentarse mediante la rabia o la ira.

El período de duración de la tristeza es corto, pasajero ya que mediante el enfado uno demuestra que las cosas no surgieron como uno los deseaba.

  • “Me preparé todo un año para el concurso de matemáticas y no logré ganar”.
  • “Me siento triste cuando me veo envejecer”.
  • “Esperaba ser brigadier general”.
  • “No me dieron el trabajo”.

En la actualidad es difícil reconocer un problema bastante oculto, como saber si realmente estoy triste o tengo depresión, la mayoría de personas tienden a confundir  ambos términos y es necesario diferir que el hecho de estar preocupado no significa tener depresión, caso contrario muchas personas acudirían a un especialista de salud mental.

“La tristeza no necesita terapia, la depresión sí”

Al llegar a este punto cabe aclarar que la tristeza no necesita de un proceso terapéutico a diferencia de la depresión que sí, pero es importante dejar en claro que un episodio de tristeza también puede ser manejado por un profesional de salud mental con la finalidad de orientar y asistir al paciente en su propia búsqueda.

Como bien ya logramos entender, la mayor diferencia es que la depresión tiene mayor grado de intensidad, más duradera a diferencia de la tristeza que es pasajera.

 ¿Qué hacer si creo que tengo depresión?

  • Buscar apoyo en alguien en quien confío.
  • Buscar ayuda de un profesional de salud mental (psicólogos o psiquiatras).
  • Llamar a la línea 113 (opción 5 y te brindarán orientación psicológica).

Palabras Claves: Depresión, Tristeza, Diferencia y Orientación.

Referencias:

  • American Psychiatric Association – DSMV.
  • OMS        (1992)   –   CIE10.   Clasificación   Internacional   de     Enfermedades Mentales.
  • Pedro Retamal (Depresión) – Guía para el paciente y la Familia https://books.google.es/bookshl=es&lr=&id=1kwVmA7st_cC&oi=fnd&pg=P A9&dq=depresi%C3%B3n&ots=7QTdTvsTZ&sig=i9DzjQkmhTB0YpJWysa4- Cn5KQc#v=onepage&q=depresi%C3%B3n&f=false
  • Redacción Vital (2019). Suicidio: Las alarmantes cifras que deja cada año en el Perú y el mundo. https://rpp.pe/vital/salud/las-cifras-que-deja-cada-ano-el-suicidio-en-el-peru-y-el-mundo-grafica-noticia-993568