Psicología de las emociones: El miedo

¿QUÉ ES EL MIEDO?

El miedo forma parte de la paleta de emociones primarias o básicas. Actúa regulando nuestra conducta ante la percepción de situaciones de peligro o riesgo.

¿Cómo se procesa esta emoción? Al inicio se percibe un riesgo, peligro o amenaza, al cual se le presta plena atención. Seguido a ello, se produce una sensación desagradable, y con ello, aparece la emoción en cuestión.

TIPOS DE MIEDO

MIEDO FUNCIONAL:

El miedo se activa ante un peligro real, en ese sentido, el miedo seguiría cumpliendo con la función primordial de nuestra supervivencia, como una especie de mecanismo de adaptación actuando en base a nuestro beneficio, no interfiriendo con nuestra vida cotidiana.

MIEDO DISFUNCIONAL:

En este tipo de miedo, el peligro puede ser un supuesto, es decir, una idea irracional (imaginario, distorsionado y catastrofista). En donde no existiría un riesgo real, o por lo menos, el riesgo no sería congruente con la intensidad del miedo percibido, actuando de forma poco funcional.

Es importante aclarar que con este miedo patológico, la consecuencia al estímulo no se asemeja a la consecuencia negativa que el propio miedo en sí, generaría en la persona. El mayor riesgo, es el desarrollo de una fobia (paralización), o de una personalidad contra-fóbica (defensa agresiva).

LA PERCEPCIÓN DEL MIEDO

Además de ello, existe una percepción individual, en base a nuestras creencias, le asignamos un significado y valor propios al peligro o riesgo hacia nuestra integridad física, psicológica (autoestima, autoconcepto, seguridad), económica, etc.

CAUSAS DEL MIEDO

SOCIO-CULTURALES:

La percepción de lo que sería un peligro o riesgo ante determinados estímulos, tiene un concepto genérico a nivel de sociedad.

APRENDIZAJE VICARIO:

Se refiere al aprendizaje por observación, a por ejemplo, la reacción de miedo que tiene un tercero.

CONDICIONAMIENTO CLÁSICO:

Para explicar este concepto, describiré el experimento que, en 1920, desarrolló John B. Watson con un bebé de 11 meses.

Este experimento se tituló: «Pequeño Albert», su objetivo era el de probar cómo las personas adquirimos miedos por entornos condicionados:

Es necesario mencionar que este experimento es de ética cuestionable.

SÍNTOMAS DEL MIEDO

Las principales reacciones fisiológicas al miedo son: Taquicardia, sudoración, cambios en la temperatura corporal (escalofríos), dilatación de las pupilas, incremento del tono muscular (agarrotamiento).

Dentro de las principales sensaciones percibidas, se encuentra la sensación de malestar y de pérdida del control.

La expresión gestual del miedo se traduce en contraer y elevar las cejas, en el alargamiento de la comisura de los labios, agrandamiento de los ojos, fruncir la frente, etc.

CUATRO FORMAS DE AFRONTAMIENTO

HUIDA:

Reaccionar e intentar escapar ante cualquier peligro inminente.

AMENAZAR:

El miedo promueve conductas de defensa, a partir de las cuales se busca recuperar el control de la situaciones. Dichas conductas nos colocan en posición de ataque.

INMOVILIZARSE:

Se refiere a la inamovilidad de la persona ante el estímulo que le genera un miedo disfuncional, este estilo también se conoce como el estilo de afrontamiento pasivo.

EVASIÓN:

Suele ser una de las formas de afrontamiento más comunes, y a su vez, las que agravan más el malestar. Al evitar el estímulo amenazador, se percibe una sensación de alivio, hecho que refuerza la creencia de que este sería un canal óptimo de afrontamiento.

ABORDAJE PSICOLÓGICO:

Para trabajar esta emoción cuando es disfuncional, se suelen aplicar diversas técnicas de la terapia cognitivo conductual, entre las principales:

Técnica de Reestructuración cognitiva: Identificando los pensamientos automáticos, se puede llegar a analizar las creencias irracionales, promoviendo una re-interpretación más funcional de las mismas.

Técnica de exposición: Consiste en exponer repetitivamente al paciente al estímulo que activa el miedo, pero de una forma controlada. Esta técnica puede desarrollarse mediante la imaginación, en realidad virtual, o en una realidad concreta.

La desensibilización sistemática: Se efectúa una división de los estímulos que generan el miedo, jerarquizándolos de menor a mayor intensidad, para luego efectuar la exposición de forma progresiva.

La emoción en las bandas sonoras de Hans Zimmer

El nombre de Hans Florian Zimmer quizás no resulte tan conocido como el de Tom Cruise, Johnny Depp o Matthew McConaughey. Sin embargo, su trabajo como compositor en la industria del entretenimiento es clave para comprender el carácter del cine actual. Formó parte en la producción de películas como el Rey León (1994), El último samurái (2003), Piratas del Caribe (2003) o Interstellar (2014), por nombrar algunas. Es oriundo de Alemania, nació el 12 de septiembre de 1957, a muy corta edad perdió a su padre lo que contribuyó en su formación, puesto que centró su duelo en el desarrollo de este arte. En su juventud, participó como tecladista en el videoclip “Video Killed The Radio Star”, el cual fue emitido en el lanzamiento de MTV el primero de agosto de 1981. Así mismo, durante el año 1984, colaboró con el grupo Mecano en el concierto celebrado en Segovia, el 8 de noviembre de 1984 (ZDF, 2006).

Zimmer resalta frente a otros compositores por la facilidad de crear melodías simples que transmitan sentimientos altamente complejos. Es sencillo recordar El Rey León tan solo escuchando los primeros minutos de su banda sonora. Facilidad que le ha llevado a ser galardonado en numerosas ocasiones, la más reciente, en los premios Oscar del año 2022, en la que ganó el reconocimiento a mejor banda sonora por su trabajo en Dune (2021).

Interstellar – 2014
Esta película nos narra el viaje de Cúper, un piloto retirado que, al ver devastado su mundo, debe debatir en permanecer en la tierra junto a su familia o explorar el espacio, con la esperanza de encontrar un mejor futuro. Zimmer en esta entrega transmite la soledad del espacio, y la dureza del tiempo. La relatividad de este último es abordada desde el aspecto más básico de la música, los silencios. El autor compara la tecnología requerida para la creación de los órganos, con la necesaria para explorar el espacio (Altozano, 2018).  El main theme o tema principal trata de explorar la conexión con el pasado y el futuro, brindado una atmósfera nostálgica al transmitir un espacio íntimo y personal, el cual desarrolla dentro de la película.

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Dune – 2021
Esta película narra el ascenso de Paul, hijo del duque Atreides, quien tras ser traicionado por miembros del imperio, se refugia con comunidades nativas del planeta Arrakis; en ese momento decide convertirse en el nuevo emperador. Zimmer hace uso de la percusión para representar sentimientos patrióticos, el nacimiento de un imperio requiere de esfuerzo. Por lo que, la composición de la película toma como punto de partida a las voces femeninas del filme, que recuerdan el apego emocional del personaje con su madre, puesto que, si bien cumple con un rol materno, también lo expone al peligro. Lo que contribuye a la ambientación de un mundo abrasador, en el que no se obtiene algo sin dejar otra parte a cambio.

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Rey león 1994
El Rey León puede ser considerado como un clásico del cine puesto que, desde su estreno en 1994, ha cautivado tanto al público infantil como al adulto. Este filme narra la vida de Simba un cachorro de león, quien tras perder a su padre a manos de su tío se exilia fuera del reino. Cuando el protagonista llega a la adultez, reconoce los actos de su tío y hace las paces con su pasado para retornar al reino de su padre. Zimmer relata que comenzó en la música como un refugio tras la muerte de su padre, evento que refleja en esta película, donde al morir el padre de Simba, la composición transmite el dolor de perder a alguien cercano, logrando que el espectador empatice con la música y lo visto en escena.

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Conclusiones

Hans Zimmer como compositor realiza un trabajo sobresaliente. Pese a que puedan parecer composiciones armónicamente simples, logra transmitir emociones e ideales. El uso recurrente de la voz femenina para brindar motivos disruptivos a la composición instrumental es clave para complementar obras como la de Gladiador (2000) y Dune (2020). Así mismo, se puede apreciar el énfasis que da al tiempo, puesto que en su composición refleja un muro con el uso de distintos instrumentos en conjunto a detalle armónicos, que se resultan semejantes al tic tac de las manecillas del reloj, lo cual podemos apreciar en Inception (2010) e Interstellar (2016).

Otro recurso frecuente en su composición es el contrapunto, al establecer un compás armónico que va alternando con silencios o notas contrarias, para acentuar picardía e intereses. Notoriamente este recurso lo vemos en Piratas del Caribe (2003) y en Sherlock Holmes (2009). Filmes en los que se intenta compartir un ambiente menos controlado, impredecible y dinámico. A nivel armónico, estas obras juegan con notas claras y oscuras, para facilitar la compresión de estos cambios.

Referencias

Hans-Zimmer-El-Rey-León-Banda-Sonora-Original-En-Español
Jaime Altozano. (2018, septiembre 10). La Sorprendente Vida de Hans Zimmer (Entrevista a Hans Zimmer) | Jaime Altozano. https://www.youtube.com/watch?v=Z8K0fRhgrTo

ZDF. (2006, julio 27). Composer Hans Zimmer Interview ZDF german TV with subtitles. https://www.youtube.com/watch?v=4voQPo6FUeo

El cerebro emocional

Desde los inicios del desarrollo de la especie humana, las emociones se han hecho presentes en el día a día, generando diferentes tipos de reacciones en las personas, y sirviendo para poder responder ante situaciones nuevas, conflictos o ante la creación de una idea, ya que activan los procesos mentales de una persona. Según Reeve (2010), “Las emocionesson fenómenos subjetivos, fisiológicos, funcionales y expresivos de corta duración que nos preparan a reaccionar en forma adaptativa a los sucesos importantes en nuestras vidas” (s.p.). Es así que el estudio de las emociones nos dará una explicación de porque las personas actúan de determinada forma, ante determinados escenarios.

Las emociones se conforman por procesos afectivos, que suelen ser muy breves, muy intensos y temporales; y que están asociadas con un estímulo desencadenante; cumpliendo una serie de funciones que nos permiten adaptarnos a un determinado entorno o situación. Primeramente, la función adaptativa, permite generar una conducta apropiada ante una determinada situación. Luego la función social que permite introducirnos en las relaciones interpersonales, generando no solo un vínculo entre las personas, sino dinámicas de relaciones y la función motivacional, donde la emoción va dirigida hacia una determinada meta, por lo que moviliza a la persona para que realicé una determinada conducta.

¿Para qué sirven las emociones?

Las emociones deben su existencia a su gran influencia en los asuntos humanos, en especial a los cruciales, desde un punto de vista irracional. Goleman en su best seller mundial sobre inteligencia emocional. Según Goleman (1995), “Un matrimonio completamente entregado a su hija, hizo todo lo que estuvo en sus manos por salvarla cuando el tren en donde iban se precipitó al río, respondiendo a su amor de padres. Acto seguido, lograron sacarla por la ventana y lamentablemente ellos fallecieron”. (p. 8). Con este ejemplo se intenta explicar, como a través del tiempo la autoinmolación parental se debe al traspaso de genes y por consecuencia a persistir en la línea reproductiva. Es así que las emociones se visualizan como un sacrificio irracional, que priman en momentos decisivos.

Cuando la pasión desborda la razón

Goleman nos explica que, dentro de las emociones, encontramos reacciones rápidas en automático, que serían la respuesta a años de evolución en donde el sentido de supervivencia era fundamental para la preservación de la especie, por lo que se inscribieron en nuestros genes, específicamente en nuestro sistema nervioso. Asimismo, La sociedad, a través de las normas que establece para regular la conducta, también ha ayudado a regular las emociones. Según Ciompi (2007), “el pensamiento «puro» y exento de afecto no existe ni en la ciencia, ni en la lógica formal”. (s.p). Por lo que hablaríamos de un tipo de lógica afectiva, ya que nunca estamos libres de afecto, lo que tiene efectos significativos sobre todo tipo de pensamiento y comportamiento, estando así la emoción por encima de la lógica y no al contrario.

Impulsos para la acción

Goleman clasifica y explica la naturaleza de las emociones principales dentro de los parámetros biológicos y como estas confluyen en la vida cotidiana, Primero, en el enojo, se da un aumento del flujo sanguíneo de las manos, el ritmo cardiaco se acelera, y las hormonas se alteran; lo que ayuda a generar la cantidad de energía necesaria para acometer acciones vigorosas. Segundo, cuando sentimos miedo, la sangre se retira del rostro y fluye a la parte de las piernas, favoreciendo así la huida. Al mismo tiempo, el cuerpo parece paralizarse, aunque sólo sea un instante y el cuerpo se pone en estado de alerta predisponiéndolo para la acción, mientras la atención se fija en la amenaza inmediata con el fin de evaluar la respuesta más apropiada. En tercer lugar, está el amor donde los sentimientos de ternura y la satisfacción sexual activan el sistema nervioso parasimpático, también engloba un amplio conjunto de reacciones que implican a todo el cuerpo y que dan lugar a un estado de calma y satisfacción que favorece la convivencia. En cuarto lugar, la tristeza nos ayuda a asimilar una pérdida irreparable y provoca la disminución de la energía y el entusiasmo especialmente en las diversiones y los placeres y cuanto más se profundiza y se acerca a la depresión, más lento se vuelve el metabolismo corporal. Este encierro introspectivo nos brinda el hecho de llorar y sopesar sus consecuencias, para luego planificar y cuando la energía retorna se da un nuevo comienzo. Por último, está la felicidad que se encarga de inhibir los sentimientos negativos y de obstaculizar los estados que generan preocupación, al mismo tiempo aumenta el caudal de energía disponible. En este caso no hay un cambio fisiológico especial salvo una sensación de tranquilidad que hace que el cuerpo se recupere más rápido de la excitación biológica provocada por las emociones perturbadoras. Esta condición proporciona al cuerpo un reposo, un entusiasmo y una disponibilidad para afrontar cualquier tarea que se esté llevando a cabo y fomentar también, de este modo, la consecución de una amplia variedad de objetivos.

Nuestras dos mentes

Según Daniel Goleman, en un sentido muy real, tenemos dos mentes, una que piensa y otra que siente. Los sentimientos son esenciales para el pensamiento y viceversa. Pero cuando aparecen las pasiones, la balanza se inclina: es la mente emocional la que domina y aplasta la mente racional. Entonces si hablamos de una mente racional, nos referimos a aquel aspecto lógico de la persona. No importa a qué conjetura o preguntas diarias arribemos, no importa si la lógica usada nos lleva a tomar elecciones elementales o incorrectas. Sin embargo, una vez que hablamos de nuestra mente emocional, hacemos alusión al aspecto del cerebro vinculado al sentir. No es viable tener una emoción sin que esta nos haga cualquier tipo de pensamiento, ni se puede pensar en cosa alguna sin que esto nos depare cualquier tipo de sensación. Además, las personas que solo razonan, sin tener cuenta sus sentimientos, pueden llegar a tomar elecciones que, al final, lo llevarán a un desenlace emocional de frustración o abandono. Tanto uno como el otro, el excesivamente racional (rígido) y el excesivamente emocional (flexible), concluirán siendo presas del malestar.

El cerebro, el lugar donde se producen las emociones

Durante millones de años el cerebro ha evolucionado hasta que los centros superiores llegaron a ser derivaciones de los centros inferiores. La región del cerebro más primitiva es el tallo encefálico y se encarga de la supervivencia regulando las funciones básicas, como la respiración y movimientos automáticos, entre otros. A partir del tallo encefálico surgió el neocórtex, lo que se traduce en que el cerebro racional es derivado del cerebro emocional. Por otro lado, el sistema límbico forma la región donde se generan las respuestas a los estímulos emocionales, que permiten al individuo fijar el resultado de las acciones y aprender si son deseables o no, pues en el se encuentran centros de recompensa y castigo.

El secuestro emocional

El secuestro emocional para Goleman (1995) es:

Aquella reacción de la persona que se da] en un instante y desencadena una reacción decisiva antes incluso de que el neo córtex —el cerebro pensante— tenga siquiera la posibilidad de darse cuenta plenamente de lo que está ocurriendo, y mucho menos todavía de decidir si se trata de una respuesta adecuada. El rasgo distintivo de este tipo de secuestros es que, pasado el momento crítico, el sujeto no sabe bien lo que acaba de ocurrir. (p.14).

Estas respuestas emocionales inmediatas son muy comunes en nosotros. Estas reacciones es posible que las hayamos experimentado en situaciones desesperantes, de estrés, miedo o de mucho entusiasmo. Cabe resaltar que no solo desencadenan comportamientos negativos, sino también positivos. Todo este proceso toma lugar en nuestro sistema límbico, específicamente en nuestra amígdala, al ser esta parte del cuerpo uno de nuestros centros emocionales. Este proceso se daba antiguamente en las personas cuando se encontraban en situaciones de peligro. En la actualidad, esta amígdala sigue activándose de vez en cuando llevándonos así a comportarnos impulsivamente en ocasiones.

La amígdala, la sede de las pasiones

La amígdala cumple una importante función en el ser humano, pues nos permite poder relacionarnos con las personas de nuestro entorno. Esta viene a ser como un depósito de memoria emocional que nos permite reconocer a nuestra familia, amigos y pareja. Además, esta no solo se encarga del procesamiento emocional, sino que además de ello tiene relación con el aprendizaje y la memoria, dado que permite pasar información hacia la corteza prefrontal y ayuda a que parte de ella se deposite en nuestra memoria de largo plazo. Una de sus funciones más importantes es poder identificar alguna clase de amenaza, siendo una especie de centinela psicológico que afronta todo tipo de situación; siendo la primera en tomar respuesta en esto, con sus recursos neuronales más intensos y primitivos, que tienen un gran poder que desborda a la misma razón, y transmitiendo un mensaje al cerebro de manera inmediata. Por otro lado, la amígdala funciona como un sistema rudimentario de alarma, que, con más frecuencia de lo deseable, manda un mensaje de urgencia que relaciona la experiencia presente y la compara con lo que sucedió en el pasado, utilizando un método asociativo, equilibrando las situaciones, por el simple hecho de compartir algunos rasgos similares, desarrollando respuestas que fueron captadas en el pasado y que ya son obsoletas; y que reacciona antes de que la información termine de procesarse en el neocórtex. La amígdala puede precipitarse en rabia o miedo antes de que el córtex sepa de manera concreta lo que está ocurriendo, ya que la emoción se pone en marcha antes que el pensamiento. Dicha reacción resulta eficaz en el caso de los animales, ya que les permite huir a la menor sospecha de peligro, mientras que en los humanos resultaría en situaciones vergonzosas y poco decorosas, como el percatarte de tu ex pareja mientras vas en el metro, la reacción de huir o saltar de dicho trasporte para alejarse de esa situación que podría representar un peligro para el individuo resultaría en la muerte.

Para finalizar, las emociones responden a momentos cruciales en la vida del ser humano, esto debido a que forman parte de nuestra historia genética, ya que responden a la supervivencia de nuestra especie. Por otro lado, la sociedad y las normas han tenido un papel importante en su regulación y gestión en las personas. Así también, cumplen una función esencial en nuestra vida diaria, debido a que son impulsos que nos permiten orientar nuestras acciones de manera eficaz. Además, nos ayudan a conocer nuestro entorno y a nosotros mismos, facilitando así la toma de decisiones ante diferentes situaciones. Cabe mencionar que se pueden manifestar distintas emociones a la vez.

Respecto a su explicación biológica, a partir del tallo encefálico surge el neocórtex, lo que se traduce en que el cerebro racional surgió del cerebro emocional. Es así que el sistema límbico influye en las respuestas fisiológicas ante ciertos estímulos que provocan emociones. En consecuencia, se puede decir que el ser humano tiene dos mentes, una racional y otra emocional; las personas deben de aprender a expresarse de manera adecuada implicando estos dos aspectos, así los resultados serán más satisfactorios. Asimismo, la amígdala nos permite relacionarnos de manera adecuada con nuestro entorno y cumple una función importante de aprendizaje y memoria, ya que es el principal núcleo de control de las emociones y sentimientos, controlando las respuestas de satisfacción o miedo; y también es la responsable del llamado, “secuestro emocional”, ya que puede originar que la persona actué sin control racional guiado solo por lo que siente, ante un escenario que la empuje a ser más emocional que racional. Es así que, sólo cuando existe armonía entre la mente racional y emocional, podemos hablar de inteligencia emocional.

Bibliografía

 Goleman, D. (1995). Inteligencia Emocional. https://ciec.edu.co/wp-content/uploads/2017/08/La-Inteligencia-Emocional-Daniel-Goleman-1.pdf

Ciompi, L. (2007). Sentimientos, afectos y lógica afectiva. Su lugar en nuestra comprensión del otro y del mundo. Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq, 27(2), 153-171. https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0211-57352007000200013

Reeve, J. (2010). Motivación y emoción (5° Ed). México. McGRAW-HILL.

El fenómeno de las emociones

Hasta el trabajo de Wukmir (1967), nadie ha sabido dar una explicación definitiva acerca del fenómeno de la emoción. Todo lo que se ha dicho de ella y se sigue diciendo, son descripciones de sus efectos muy generales. En este artículo, queremos resumir la aportación de Wukmir al esclarecimiento definitivo del fenómeno emocional. Esperamos que la lectura detenida y reflexiva de este artículo pueda ayudar al lector la cuestión aludida.

Aproximación a la emoción

En cada instante experimentamos algún tipo de emoción o sentimiento. Nuestro estado emocional varía durante el día en función de lo que nos ocurre y de los estímulos que percibimos. Otra cosa es que tengamos siempre conciencia de ello, es decir, que sepamos y podamos expresar con claridad lo que sentimos en un momento dado.

Estas tienen una naturaleza muy compleja y para expresarlas utilizamos una gran variedad de términos, además de gestos y actitudes. De hecho, podemos utilizar muchísimas de las palabras del diccionario para expresarlas y, por lo tanto, es complicado hacer una descripción y clasificación total de lo que podemos experimentar. Sin embargo, el vocabulario usual para describirlas es mucho más reducido y ello permite que las personas de un mismo entorno cultural puedan compartirlas. En la siguiente tabla se muestran algunas tanto en sus vertientes positivas como negativas.

Emociones positivasEmociones negativas
Me siento …Siento …Me siento …Siento …
BienBienestarMalMalestar
FelizFelicidadDesgraciadoDesgracia
SanoSaludEnfermoEnfermedad
AlegreAlegríaTristeTristeza
FuerteFortalezaDébilDebilidad
AcompañadoCompañíaSoloSoledad
etc.etc.etc.etc.

Las emociones están acompañadas de un proceso multifactorial o multidimensional. Uno siempre tiene la impresión de que le faltan palabras para describirlas con precisión.

Pero debajo de esta complejidad subyace un factor común: cada una expresa una cantidad o magnitud en una escala positivo/negativo. Así, experimentamos emociones positivas y negativas en grados variables y de intensidad diversa. Podemos tener cambios de intensidad, bruscos o graduales, bien hacia lo positivo o bien hacia lo negativo.

En el lenguaje cotidiano, las expresamos dentro de una escala positivo-negativo y en magnitudes variables, como «me siento bien», «me siento muy bien», «me siento extraordinariamente bien» (intensidades o grados del polo positivo) o «me siento mal», «me siento muy mal», «me siento extraordinariamente mal» (intensidades o grados del polo negativo).

Según sea la situación que provoca la emoción, escogemos unas palabras u otras como ‘amor’, ‘amistad’, ‘temor’, ‘incertidumbre’, ‘respeto’, etc., que, además, señala su signo (positivo o negativo). Y según sea la intensidad, escogemos palabras como ‘nada’, ‘poco’, ‘ bastante’, ‘muy’, etc. y así, componemos la descripción de la misma. Decimos, por ejemplo, «me siento muy comprendido» (positiva) o «me siento un poco defraudado» (negativa).

En consecuencia, podemos reconocer en toda emoción dos componentes bien diferenciados. Por un lado, el cuadro siguiente trata de reflejar estos a ambos.


Emoción como valoración o medida de la probabilidad de supervivencia:

Ahora nos falta determinar a qué se refiere este componente cuantitativo (magnitud positiva o negativa) que contiene toda emoción. ¿Qué es lo que miden? ¿Qué significa ‘positivo’ y ‘negativo’ en ellas?

Los organismos vivos disponen de mecanismos perceptivos que les permiten reconocer aquellos estímulos que son significativos para su supervivencia: para obtener comida, para protegerse de un ataque, etc. Pero la percepción cubre sólo una parte del problema; tiene como objeto reconocer los estímulos y saber que son.

Esto no es suficiente para un ser vivo. Además, necesita saber si esto que ha asimilado (que ya ha reconocido) le es útil y favorable para su supervivencia o no. ¿Qué mecanismos tienen los seres vivos para determinar si lo que han percibido es favorable para su supervivencia o no?

Wukmir (1967) planteó que tales mecanismos son las emociones, que son una respuesta inmediata del organismo que le informa del grado de favorabilidad de un estímulo o situación. Si la situación le parece favorecer su supervivencia, experimenta una emoción positiva (alegría, satisfacción, deseo, paz, etc.) y sino, experimenta una emoción negativa (tristeza, desilusión, pena, angustia, etc.). De esta forma, los organismos vivos disponen de este mecanismo para orientarse, a modo de brújula, en cada situación, buscando aquellas situaciones que son favorables a su supervivencia y alejándose de las negativas para esta.

Por ejemplo, cuando entramos en una reunión, lo primero que hacemos es reconocer (percibir) a las personas que están en la sala y casi simultáneamente, empezamos a experimentar nuevas emociones relacionadas con la nueva situación. Si lo que sentimos es positivo y agradable significa que nuestro mecanismo emocional valora que la situación, lo que allí ocurre, es favorable para nuestra supervivencia (negocios, afecto, conocimientos, etc.). Por el contrario, si nos sentimos mal, inquietos, forzados, etc., cree que la situación puede perjudicarnos.

Esta valoración se realiza mediante mecanismos físico-químicos muy diversos dependiendo de la complejidad del organismo. Los de un organismo unicelular son simples para evaluar si una situación o estímulo le es favorable o desfavorable, mientras que los de un mamífero, son mucho más intrincados, en los que su sistema nervioso juega el papel fundamental.

Con la aparición y desarrollo del córtex, los procesos cognitivos participan de forma fundamental en la elaboración de las emociones. En particular, la importancia del neocórtex en la especie humana es tal que, los procesos cognitivos las determinan en gran medida. Pero el hecho de que el córtex y neocórtex participen en la creación, no significa que sea de forma consciente. Esta elaboración es un proceso no voluntario, del que se puede ser sólo parcialmente consciente.

A menudo se habla de controlar las emociones como una habilidad necesaria para el buen desarrollo de nuestras relaciones sociales. En este caso, controlarlas significa que uno sea capaz de no mostrar las emociones que está experimentando. Es decir, no tenemos control sobre las mismas sino sobre su manifestación externa.

En definitiva, queremos decir que, por medio de la emoción, un organismo sabe, consciente o inconscientemente, si una situación es más o menos favorable para su supervivencia.

Ahora bien, cualquier organismo puede equivocarse en su valoración emocional. Todo proceso de medida puede ser erróneo en grados variables. Los mecanismos emocionales, al igual que los perceptivos, son limitados y están sometidos a múltiples incidencias, tanto internas como externas, que disminuyen su eficacia. En consecuencia, lo que sentimos puede no corresponder a la realidad de la situación y producir graves perjuicios al organismo. Es decir, una situación puede ser valorada positivamente, aunque en realidad, sea muy perjudicial para el organismo.

Un ejemplo típico es el efecto droga. La droga es un estímulo capaz de engañar al sistema emocional, es decir, hacer que el organismo valore dicho estímulo como positivo para su supervivencia, cuando, en realidad es todo lo contrario. De hecho, en la vida de los seres vivos, estos errores son frecuentes. Nuestra subjetividad nos enseña que muchas emociones experimentadas son incorrectas y que sólo mediante un gran esfuerzo de introspección podemos conocer cuáles son las que corresponden con nuestra realidad. Saber lo que sentimos verdaderamente es algo difícil de lograr. Esto no tendría mayores consecuencias si no fuese porque participan directamente nuestro comportamiento y el error nos sitúa en una posición de riesgo.

En resumen, Wukmir planteó que siendo la vida y la supervivencia lo positivo para un ser vivo, las emociones son el resultado de una medida (o valoración) subjetiva de la posibilidad o probabilidad de supervivencia del organismo en una situación dada o frente a unos estímulos determinados. Estas informan al organismo acerca de la favorabilidad de cada situación. Diríamos, pues, que se comportan como una variable de estado intensiva (el valor total es igual al promedio de las partes). A cada estado de nuestro organismo le corresponde una emoción, que es más positiva cuando se trata de un estado más saludable, más orientado hacia la vida (orexis) y es más negativa cuando nuestro estado se acerca más a la enfermedad y la muerte (anorexis). Pero, como todo proceso de medida, está sujeta a errores que acaban perjudicando al organismo.

Referencias:

Alonso-Recio, A., Serrano-Rodríguez, J., Carvajal-Molina, F. Calder, A.J., Young, A.W., Perrett, D.I., & Etcoff, N.L. (1996). Categorial perception of Morphed Facial Expressions, Cognition. 3(2), 81-117.

M.P. González, E. Barrull, C. Pons y P. Marteles (1998). Loeches-Alonso,A. (2012). Reconocimiento de expresiones faciales de emociones en la enfermedad de Parkinson: una revisión teórica. Revista de Neurología, 54(8), 479-489.

Wukmir, V. J., (1967): Emoción y Sufrimiento. Barcelona: Labor.

Los celos: Colocándolos en su debido lugar

Los celos son un conjunto de emociones que, a lo largo de la Historia de Occidente, han sido manejados de una manera muy pobre, pues han causado muchos estragos que no tenían por qué ocurrir.

La solución a este problema no estaría en la inexistencia de los celos, eso es un ideal inalcanzable y algo antinatural (ya veremos las razones); tampoco en ignorarlos o huir de ellos. La respuesta se podría encontrar en la comprensión y control de los mismos.

Como mencioné los celos son emociones. Nosotros vivenciamos, experimentamos, y pasamos por infinidad de emociones en nuestro día a día. El asunto muchas veces queda ahí, no obstante, hay se saber entenderlas y explicarlas.

La palabra emoción deriva del latín, emovere (compuesto de ex, “fuera” y movere, “mover”) que significa “sacar, alejar” y en sentido amplio, sacudir, como pueden apreciar, la emoción es un remezón venido de afuera. Así mismo, son el fruto del proceso evolutivo que le ha permitido al hombre adaptarse al entorno en que vivimos y relacionarse con los demás. En líneas generales, son el modo más directo de expresión a nivel universal (Giardini et al, 2017, p.43, 47).

«Celos» de Edvard Munch

El celo y los celos

Según la Real Academia Española (2021), la primera acepción de celo es: Cuidado, diligencia, esmero que alguien pone al hacer algo. Y recién en la séptima acepción (reconocida como “celos”) significa: Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado, o mude su cariño, poniéndolo en otra. Dicho sea de paso, la diferencia de significados debido al singular/plural, es muy interesante; otras palabras con esta característica son humanidad/humanidades, humo/humos, resto/restos, honor/honores.

Como ven el singular resulta ser algo muy bueno, el plural es cuando la cuestión puede complicarse más de lo debido.

Paul Ekman (según Giardini et al, 2017, p. 60), psicólogo dedicado en emociones y lenguaje no verbal, sostiene que las emociones más básicas son la alegría, la sorpresa, la tristeza, la ira, el asco y el miedo. A partir de estas se desarrollan muchísimas otras, más complejas, en distintos grados y combinaciones; y entre ellas los celos.

Agentes del FBI, de la CIA, e incluso el director de la película Intensa-Mente, han recurrido a la asesoría personal de Ekman.

El intelectual Marco Aurelio Denegri (2015, p.185). nos compartió una definición formal de celos: “Inquietud, desasosiego y preocupación de la persona que teme que aquella a quien ama dé la preferencia o conceda la primacía a otra”

Ni los filósofos, Aristóteles y Blas Pascal, ni el psicólogo pionero en el estudio de las emociones en América, William James (entre otros grandes pensadores) se molestaron en hacer un estudio acerca de los celos (Denegri, 2015, p.185).  

¿Por qué estos grandes personajes no se molestaron en estudiar los celos? ¿Será que los celos nunca debieron transformarse en la bestia que se encarga de desgarrar el alma de tantas personas? ¿Quizás en épocas de antaño no influían tanto en la vida del hombre?

Aristóteles (2014, p. 39) solo se ocupó de nombrarlos como una pasión del alma, junto con el deseo; la cólera; el miedo; el coraje; la envidia; la alegría; el sentimiento de amistad; el odio; la nostalgia; la piedad y toda afección acompañada por el placer o la pena.

Es oportuno tener en cuenta el arrebato de la pasión amorosa, en donde se suelen soltar frases como “Eres mía, solo mía” o “Eres mío, solo mío” o “Tú me perteneces, yo te pertenezco, nos pertenecemos”; y son muchos de los que viven la vida en pareja, que se sienten -erróneamente- propietarios. En el sexo hay posesión, en el amor erótico hay posesión, pero hay que tener muy presente que no todo poseedor es propietario (Denegri, 2015, p.187). Dicho esto, tanto el amor como los celos pueden ser objeto del arrebatamiento pasional.

Por ende, si en la relación de pareja hubiese una cierta posesión (en la dimensión sexual, por lo menos), no por ello se podría decir que un cónyuge de pronto se vuelva propietario del otro, por supuesto que no.

El psicoterapeuta existencial Rollo May (según Denegri, 2014, p. 189) sostiene que quizás, cierta medida de celos es normal y saludable, dirigiéndose al cuidado y preocupación por la otra persona -de similar manera al celo, según la RAE-; pero agrega que, lo que la mayoría entiende por celos es en cuestión la desmesura de los mismos. Y remata mencionando que esta posesividad generada por los celos aumenta mientras más grande sea la impotencia del celoso.

En otras palabras, May entiende a los celos como algo común y prácticamente inevitable; lo malo es el apasionamiento de los celos (afirmación que se relaciona con la descripción aristotélica), me refiero a la sospecha obsesiva, esclavizante e hiriente.

De manera muy similar, Montagud afirma que “los celos se sienten cuando percibimos una amenaza hacia algo que consideramos propio, que o bien le pueden hacer daño o nos lo pueden arrebatar. En su debida medida, puede ayudarnos a conseguir aquello que queremos, sin embargo, en la mayoría de los casos los celos surgen por una falta de autoestima y desconfianza”.

«Celos en el jardín» de Edvard Munch

Ni para ser desdichados, ni para enorgullecerse

¿Quién será capaz de controlarse infaliblemente? Como mencioné al principio, la solución para vencer los celos no son eliminarlos, tampoco ignorarlos. Sino en darles su lugar correspondiente, reconocer que cuando no están en apasionamiento, podrían ser hasta beneficiosos; la exageración cualquier emoción siempre termina en una desviación de la recta conducta.

Occidente le ha dado mucha importancia al amor entendido como sentimiento (no hablo del amor entendido como virtud, que ha sido muy ignorado y desestimado). Al exacerbar un sentimiento, es muy difícil que los otros que giran alrededor del mismo no sean acentuados también. Y es por ello que los celos están tan presentes en nuestra sociedad. Esto es ajeno y casi incomprensible para Oriente.

Dicho esto, me despido con unas líneas mordaces del maestro Denegri:

“El melodrama y la desdicha signan de antiguo la tradición amorosa de Occidente. Somos aficionadísimos a la pasión de sufrir, y sobre todo nos encanta el sufrimiento estéril; por eso los celos, desfigurantes radicales de nuestro arbitrio, son normalísimos en nuestra práctica amorosa”. (2015, p. 190)

Ahora que lo sabemos, tenemos la responsabilidad de ser constantes en la superación de esta afirmación.

Referencias

  • Aristóteles (2014). Ética Nicomaquea. México DF: Grupo Editorial Tomo S.A.
  • Denegri, M. A. (2015). Miscelánea Humanística. Lima: Fondo Editorial editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega.
  • Giardini, A.; Baiardini, I.; Cacciola, B.; Maffoni, M.; Ranzini, L. y Sicuro, F. (2017). Comprende la Psicología: Stanley Schachter, Jerome Singer – La teoría de las emociones. Barcelona: Editorial Salvat, S.L.
  • Montagud, N. (S.f.). Emociones secundarias: qué son, tipos y características. Recuperado de: https://psicologiaymente.com/psicologia/emociones-secundarias
  • Real Academia Española (2021). Celo. Recuperado de: https://dle.rae.es/celo

LAS EMOCIONES TE HACEN MARAVILLOSAMENTE HUMANO

La pelí­cula Intensamente de los estudios Pixar fue estrenada en el año 2015, y muestra de forma didáctica como las emociones influyen en las diversas áreas de la personalidad de una niña llamada Riley, de apenas 11 años. Si bien, desde un punto de vista psicológico, la pelí­cula brinda infinidad de enseñanzas, el presente artí­culo se va a centrar solo en una de ellas, que es: «La importancia de sentir todas las emociones sin discriminación».

También, el presente artí­culo esta basado en la disciplina de la neurociencia, que se ha encargado de ubicar las emociones en el cerebro y de relacionarlas con procesos cognitivos. Al demostrar esta relación de emoción – aprendizaje, el concepto de experiencia emocional ha sido desechada como idea negativa. Y es que, el vivenciar todas las emociones genera altos niveles de rendimiento académico y mejora en las relaciones interpersonales.

¿QUÉ SUCEDE CON RILEY?

Para responder esta interrogante, es necesario hacer un breve resumen de «Intensamente«. La pelí­cula, comienza con cinco emociones que son: Alegrí­a, tristeza, ira, desagrado y miedo. Todas ellas rodean un módulo, donde se encuentran los pensamientos centrales que son recuerdos acompañados de una emoción, y citando al personaje de Alegrí­a explica que: «Cada pensamiento central impulsa un aspecto de la personalidad de Riley».

Las emociones observando los pensamientos centrales

Alegrí­a, quien es la emoción encargada de narrar la historia, cuenta que la personalidad de Riley esta conformada por cuatro islas: Amistad, familia, hockey (pasatiempo favorito de Riley) y boberí­as.

Las emociones contemplando las islas de personalidad de Riley

Posteriormente, la niña feliz, llena de ocurrencias, con habilidades para el deporte; se convierte en una niña con problemas de conducta, poco comunicativa y con escaso interés en actividades sociales. Afectando su vida cotidiana y sus relaciones interpersonales, tal como se muestra en las siguientes escenas:

En primer lugar, se observa una situación tensa durante la cena familiar, provocada por una mala reacción de Riley ante una pregunta de su madre, por tal motivo su padre se enoja y la castiga. Después, se comunica con su mejor amiga por videollamada, quien le comenta que tiene una nueva amiga, ante tal situación Riley es cortante y corta la llamada de manera abrupta. Luego, durante su juego de hockey tuvo un error y llena de ira decide abandonar el juego. Finalmente, toma a escondidas la tarjeta de crédito del bolso de su madre, para comprar un pasaje y huir de casa.

Es así que, ante la interrogante: ¿Qué sucede con Riley? La respuesta está en la propia pelí­cula, lo que sucedió fue que Alegrí­a y Tristeza estaban lejos del cuartel general y quedaron al mando Ira, Miedo y Desagrado.

Desagrado, miedo e ira

De la pelí­cula Intensamente se puede rescatar tres puntos importantes: El primero, es que las emociones se encuentran en el cerebro, por lo tanto, están relacionadas a otras áreas del mismo. Segundo, que no hay emociones negativas ni positivas todas tienen su importancia y su función. Tercero, no es bueno opacar ninguna emoción, ya que, al hacerlo puede suceder lo mismo que le paso a Riley, convertirse en una persona con escasas habilidades sociales y baja empatí­a.

Estos tres puntos van a ser desglosados a continuación:

1.- ¿Dónde se encuentran las emociones?

En la pelí­cula Intensamente, se puede observar a las cinco emociones interactuando con recuerdos, imaginación y sueños; se sabe que estos procesamientos mentales se dan en el cerebro. Para que las emociones logren el continuo contacto con estos procesos, deben estar en un mismo lugar, por lo tanto, se puede afirmar que las emociones se encuentran en el cerebro.

Cabe mencionar que la pelí­cula esta basada en estudios de neurociencia, disciplina que en los últimos años ha logrado ubicar los procesos cognitivos y afectivos en cerebro del ser humano. Tal como afirman Benavidez y Flores (2019), la neurociencia ubica a las emociones y motivaciones en el cerebro, especí­ficamente en el sistema lí­mbico.

Asi, se puede afirmar que, al estar el cerebro en continua relación con el ambiente, entonces, la experiencia emocional esta Í­ntimamente ligado a estí­mulos del entorno. Y es que, las emociones son reacciones inmediatas que van acompañadas de toda experiencia.

Por ejemplo, imaginemos a un leñador que se encuentra en medio del bosque, esta cortando un pino, cuando de pronto ve que en medio de los arbustos se alza una figura grande y gris (¡Es un oso!), en ese momento sus ojos se abren, su corazón se acelera y el leñador comienza a correr para escapar de tan terrible peligro.

Tal como se observa, en el ejemplo anterior, cuando una persona recibe información del entorno llega al cerebro, para ser procesado y la primera área con la que tiene contacto es el sistema Lí­mbico (cerebro emocional). Para luego pasar por otras áreas que finalmente llevan a una acción, que en este caso seá la huida.

2.- ¿En qué aspecto del ser humano influyen las emociones?

De acuerdo con la neurociencia, en específico la disciplina de la neuro educación, las emociones influyen en el aspecto cognitivo del ser humano. Campos (2010) afirma: Los estí­mulos emocionales interactúan con las habilidades cognitivas. Los estados de animo, los sentimientos y las emociones pueden afectar la capacidad de razonamiento, la toma de decisiones, la memoria, la actitud y la disposición para el aprender.

Figura 1

Tal como se observa en la Figura 1, el sistema lí­mbico esta dividido en la amí­gdala y el hipocampo, ambas estructuras están relacionadas con el aprendizaje y la memoria. Como señala Luque y Lucas (2020) para que un aprendizaje sea efectivo el ser humano debe conectar todas las áreas de su cerebro.

Por otro lado, Benavidez y Flores (2019), basaron sus estudios en la teorí­a del Cerebro Triuno de Paul Mac Lean, quien explica que el cerebro se divide en tres partes: Un cerebro racional, emocional e instintivo; y estos tres cerebros estaán conectados mediante redes neurales y sinápticas. Por tal razón, ambos autores llegaron a la conclusión de que la emoción, la cognición y la conducta actúan de forma conjunta en el ser humano.

Entonces, los estudios neurocientí­ficos, aparte de demostrar que las emociones son innatas en el ser humano y cumplen una función adaptativa; también, consideran que las emociones están ligadas a procesos de aprendizaje y conductas del ser humano.

Cabe resaltar que los autores, anteriormente mencionados, consideran que todas las emociones están involucradas en el proceso de aprendizaje, no descartan a ninguna de ellas ni las califican en positivas o negativas.

3.- ¿Qué sucede si se bloquea una emoción?

En la cultura todaví­a existen mitos acerca de las emociones, como es el caso de la tristeza, el miedo o la ira. Es así que, es común escuchar frases como: «No llores», «sé fuerte», «Sé valiente», «no tengas miedo», «El miedo es para los cobardes», «!Que niño tan lindo!, nunca se molesta».

Por tal motivo, estas emociones han sido vistas como negativas y punitivas por la sociedad, tal es así que las personas las bloquean y evitan. Ignorar ciertas emociones, no solo afecta a la vida psí­quica del sujeto también su salud fí­sica.

Bizkarra (2005), afirma que la emoción implica tres niveles: «Uno el cambio fisiológico del organismo (cambia la respiración, el pulso, hay lagrimeo…), dos la expresión de la emoción (se expresa a través del tono muscular, la postura corporal y la expresión facial), y tres el nivel de sensación personal (lo que siento Í­ntimamente y que puedo transmitir por el lenguaje). En la emoción cambia la postura, la respiración y la expresión de la cara (ojos incluidos especialmente)».

Además, la autora Albornoz (2009), señala que: «No identificar y procesar el enojo o la tristeza en el aula, por ejemplo, interfiere en la atención (motivación para entender) y la concentración (capacidad de dirigir la atención), pues la mente no retiene información académica debido a la intensidad y espacio de tiempo que ocupan estos pensamientos emocionales cuando no son procesados».

Por lo tanto, ignorar a las emociones no es el camino, ya que al evitarlas se puede generar problemas tanto en la conducta como en el rendimiento académico. Asimismo, si la persona se priva de expresar lo que siente o piensa, esta incapacidad afecta su salud fí­sica. Es así que, en varias ocasiones las personas con problemas gastrointestinales o del corazón, presentan problemas en la vivencia de la experiencia emocional.

¿SENTIR UNA EMOCIÓN IMPLICA UN PROBLEMA?

La respuesta es no, ya que las emociones no son un problema. Tal como señala Levy (2000): «No es la emoción en sí­ lo que perturba sino el no haber aprendido aun como leer y aprovechar la información que transmite».

Por lo tanto, si las emociones no son un problema y contribuyen al bienestar del ser humano, entonces ¿Es aceptable que, cuando una persona sienta ira, patee una silla para así liberar su carga emocional?

Para responder a esta interrogante, es importante recordar el concepto de gestión emocional. así en una charla denominada «Las emociones no se aprenden por apuntes, hay que vivirlas», Mar Romera, psicopedagoga, explica que es importante sentir todas las emociones y que desde niños deben habituarse a ellas.

De tal forma que cuando el infante se encuentre frente a la emoción, no se va a desbordar, al contrario, va a lograr gestionar las emociones de forma eficaz. Además, la psicopedagoga también menciona que el autoconcepto es pilar fundamental para la gestión emocional, es decir, el autoconocimiento permite a la persona conectarse con sus emociones de forma optima y así tener un mejor afrontamiento ante las vicisitudes de la vida.

Por otro lado, en los últimos años el concepto de «Educación Emocional», ha tomado gran relevancia en el campo educativo. Se define a la educación emocional como «El proceso educativo y preventivo articulado sobre programas cuyo cometido es desarrollar la inteligencia emocional y/o las competencias emocionales o socioemocionales» (Pérez y Pena, 2011).

Garcí­a, Hurtado, Quintero, Rivera y Ureña (2018), aseguran que las personas emocionalmente inteligentes poseen estrategias de afrontamiento y mejor toma de decisiones. Asimismo, indican que una persona con niveles altos de inteligencia emocional, logra realizar una valoración positiva de una experiencia emocional.

LAS EMOCIONES COMO BASE IMPORTANTE PARA EL BIENESTAR

De acuerdo con lo expuesto, se puede deducir que la disciplina de la neurociencia ha logrado ubicar el lugar exacto del centro emocional, que es el sistema lí­mbico. Este sistema, a su vez tiene contacto con otras áreas implicadas en el aspecto cognitivo y social del ser humano.

Por otro lado, la emoción actúa de forma adaptativa en el ser humano, ya que es la respuesta inmediata frente a los estí­mulos del entorno, por ejemplo, si una persona siente miedo corre, si siente asco rechaza, si siente tristeza llora.

Es así que, negar alguna emoción, serí­a como obstruir la salida natural de la misma; así, al no poder liberarse ocurre que se acumula en distintas partes del cuerpo, por ello, en la actualidad las enfermedades psicosomáticas van aumentando día tras día.

Lo importante es verbalizar lo emoción que acompaña toda experiencia, por ejemplo, decir. «Siento cólera» o «Estoy triste». Son frases que no deben ser juzgadas, ya que la persona que los emite está mostrando toda su humanidad, su verdadero ser.

Es momento de dejar de discriminar a las emociones, acercarse a ellas es la solución. Tener contacto con la tristeza o el enojo y las otras emociones, no coloca al ser humano en una posición de vulnerabilidad o inferioridad, al contrario, sentir cada emoción lo hace maravillosamente humano, un humano con la capacidad de sentir y expresar lo que siente.

Finalmente, sentir las emociones y acercarse a ellas, genera un estado de liberación emocional en el ser humano, por lo tanto, supone un alivio y un bienestar.

REFERENCIAS

Albornoz, Y. (2009). Emoci?n, m?sica y aprendizaje significativo. Educere, 13(44), 67-73. Recuperado de: https://www.redalyc.org/pdf/356/35614571008.pdf

Benavidez, V., y Flores, R. (2019). La importancia de las emociones para la neurodid?ctica. Rev. Estud de Psicolog?a UCR, 14(1), 25-53. Recuperado de: https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/wimblu/article/view/35935/36685

Bizkarra, K. (2005). Encrucijada emocional. España: Editorial Desclase de Brouwer.

Campos, A. (2010). Neuro educación: Uniendo las neurociencias y la educación en la búsqueda del desarrollo humano. La Educación, (143), 1-14. Recuperado de: http://kdoce.cl/wp-content/uploads/2017/10/DOC1-neuroeducacion.pdf

Garc?a, M., Hurtado, P., Quinteros, D., Rivera, D., y Ureña, Y. (2018). La gestión de las emociones, una necesidad en el contexto educativo y en la formación profesional. Espacios, 39(49), 8. Recuperado de: http://www.revistaespacios.com/a18v39n49/a18v39n49p08.pdf

Levy, N. (2010). La sabidurí­a de las emociones. España: Editorial Plaza & Janes.

Luque, K., y Lucas, M. (2020). La Neuro educación en el proceso de enseñanza aprendizaje. Revista Atlante: Cuadernos de educación y Desarrollo, (06), 1- 10. Recuperado de: https://www.eumed.net/rev/atlante/2020/06/neuroeducacion.html

P?rez, J.C., y Pena, G. (2011). Construyendo la ciencia de la educación emocional. Revista Comillas, (342), 32-35. Recuperado de: https://revistas.comillas.edu/index.php/padresymaestros/article/view/317

Romera, M. (BVVA: Aprendiendo juntos). (2018). Las emociones no se aprenden por apuntes, hay que vivirlas. De: https://www.bbvaaprendemosjuntos.com/es

DÍAS DE DUELO: Descendiendo por la madriguera

Mi peor miedo, desde que era una niña, era que algún día, él me faltara.

A mis treinta y uno, ese miedo vino a casa, estaba allá­, yo no sabí­a, surgió de pronto, y así un martes de madrugada me enterarí­a que mi padre, abuelo materno, maestro, y mi gran amigo habría fallecido, aún sigo oyendo el eco del dolor de ese día.

No querí­a perderlo, no aún, no así, ¿Quizá nunca?

En ese momento sentí cómo la muerte se habí­a apoderado también de mi vida.

Es tan abstracto el amor, que el cuerpo que lo habita es el instrumento que nos permite materializarlo.

Desde hace unos dí­as, he vuelto a uno de mis libros favoritos «Alicia en el Paí­s de las Maravillas», y ahora que trato de explicar lo que siento, mi mente evoca lí­neas de sus fragmentos. ¡Jamás me habí­a sentido tan Alicia!

Capítulo 1: En la madriguera

Siento que estos dí­as los podrí­a representar la escena en la que Alicia caí­a hacia lo más profundo y oscuro de la madriguera por tratar de seguir a su admirado señor conejo, para no perderlo.

Para contextualizar, el relato dice así:

«La madriguera del conejo era en lí­nea recta como un túnel, y después torcí­a bruscamente hacia abajo, tan bruscamente que Alicia no tuvo tiempo de pensar en detenerse y se encontró cayendo por lo que parecí­a un pozo sin fondo. O el pozo era en verdad profundo, o ella caí­a muy despacio, porque Alicia, mientras descendía, tuvo suficiente tiempo para mirar a su alrededor y para preguntarse qué iba a pasar después. Primero, intentó mirar hacia abajo y adivinar a donde irí­a a parar, pero estaba todo demasiado oscuro para distinguir nada».

Aún me siento cayendo, y a veces me da vértigo no saber cuándo encontraré tierra firme nuevamente.

Sentir que no puede permanecer fí­sicamente lo que más has amado en la vida, es superar cualquier umbral de frustración, no hay marcha atrás.

Es triste reconocer que con la muerte se agota la posibilidad de tener nuevas experiencias junto a la persona amada. No habrá más abrazos, ya se escuchó su risa por última vez, no podré repetir la sensación de calor de estar recostada en su pecho, sintiendo los latidos de su corazón.

No voy volver más a casa, pensé. Y, no me referí­a al hogar de material noble en el que habí­a crecido, me referí­a a ese espacio triangular que se formaba entre sus costillas, en el que me refugiaba, en el que me sentí­a siempre a salvo.

Sé, que cómo yo, en estos momentos, hay muchas personas cayendo por la madriguera, por eso me atrevo a escribir algo tan personal, aunque no forma parte del diario que suelo escribir, lo que siento contiene un dolor puro, cómo le dice mi psicóloga, y si hay alguien atravesando por una situación similar que me está leyendo, quiero que sepa, que literalmente, lo siento mucho.

Este tiempo de distanciamiento, convierte cualquier episodio de transición de vida, en algo distinto. El homenaje que solemos tener en un tradicional velorio, el poder abrazar a tu madre y a tu familia para llorar en coro, la despedida usual, no es una opción dadas las circunstancias.

Tener que adaptarse a la pérdida, mientras nos adaptamos a esta forma de vida, transforma el dolor en inquietud, en incertidumbre, en angustia.

Desde que partió, vengo cuestionando cada una de mis creencias, me he reseteado más de una vez, pero aún sigo en la madriguera buscando a mi amado padre. Y, asumo que parte de mí­, se quedará en esa espiral de tiempo, hasta que nos volvamos a encontrar, porque contra todo pronóstico, no puedo resignarme a pensar que, aquí termina, nos faltó tiempo para amarnos, para reí­rnos, para abrazarnos.

Quizá sea uno de los textos más emotivos que me permita publicar en este blog, pero el objetivo sigue siendo el de aprender. más allá de una teorí­a o de ciencia, hoy escribo en nombre de la experiencia… Y sólo puedo decir que, nuestros ojos son escondites de memorias, y que, llorar me ha salvado.

Un duelo, es una perdida, y adaptarnos a todo lo que eso conlleva, trae consigo vivenciar el dolor del alma. Es necesario escucharnos, meditar, el silencio, permitirnos sentir, aprender a decir hasta pronto cada que un pensamiento de negación nos invada, y poder regalarnos un viaje al pasado cada que lo necesitemos.

El ví­nculo que entablamos con los demás, depende significativamente de la forma en la que las personas nos hacen sentir, y mi padre ha sido la persona que más ha influido en mí­.

Lo llevo dentro, es una sensación extraña, pero cuando tomo aire para seguir adelante, lo siento volviendo a tomar mi mano, como acompañándome, aunque no lo vea, aunque no lo escuche, aunque no lo pueda tocar más, este corazón mí­o, late por ambos.

Cuando tenemos este tipo de pérdidas, es cómo si el sol se escondiera, y lloviera intempestivamente, pero por dentro, es lógico que con el duelo se curse una depresión, y todo lo que eso conlleva.

Aceptar el estado de ánimo, nos permitirá tomarnos un tiempo, nuestras propias emociones serán el despertador que suene cuando estemos listos para retornar.

Por ahora, un tiempo esta bien, y es ahí donde no sólo extrañas la presencia de la persona amada, sino que, poco a poco, te extrañas a ti misma, porque ciertamente tampoco estás, ya no eres la de antes, y en medio del desprendimiento, hay que tratar de reconocerse.

El impacto emocional que trae consigo una perdida es indescriptible, pero hay mucho por hacer, y hay que empezar por uno mismo, concientización ante la realidad, desahogo, modular las emociones, pero sobre todo permitirnos sentir.

Si vienen recuerdos, voces, sensaciones, toma un momento en silencio, necesitas escuchar, presta atención, podría resultar más agotador el evitar hacerlo.

Además, el confinamiento en una situación como esta, genera otro tipo de emociones, y transforma el duelo en algo incierto, la pérdida del desahogo social, queda ciertamente limitada. Aunque, debo agregar que, con lo sucedido, los lazos con los miembros de mi familia se han fortalecido, y que, las personas que habí­a elegido a lo largo de mi vida como amigos(as), a pesar de la distancia fí­sica, me han hecho sentir como si me rodearan en un cí­rculo y me abrazaran hasta el cansancio.

Definitivamente el apoyo social en un proceso de duelo, te retorna al amor, a la esperanza.

«Reinaba en torno a ella una profunda oscuridad y solo conseguí­a ver un largo pasadizo que se abrí­a ante ella, en el fondo del cual se distinguí­a apenas la figura del Conejo Blanco, que desaparecí­a en la lejaní­a».

Para atravesar cada una de las fases de duelo, se requiere de un rol activo, necesitamos encontrar un propio significado a la pérdida, y formas de canalizar la angustia, yo he vuelto un poco al pasado, revisando videos, fotografí­as, escuchando canciones. Y mientras me mantengo en el presente, escribir me permite de alguna forma continuar hablándole.

Aunque quizá la tarea más dura de estos dí­as sea el tratar de ser una persona más justa conmigo misma, sin exigirme de más, pero a la vez, sin rendirme mientras lo echo de menos…

Después de todo, sí­ que cuando el tiempo me haga sombra, podré volver a casa, desprendiéndome de la tristeza, dejándola, antes de entrar, encima del tapete de bienvenida.

Después de todo, sé que aún puedo volver a mi refugio de colores, en dónde observo a mi padre cada que cierro los ojos, tranquilo y sonriente, en dónde lo siento, cuando observo mis manos, las que tantas veces el sostuvo, mientras las medía junto a las suyas y repetí­a, que eran las manos que más se le parecí­an. ¡Prometo construir lo mismo que hiciste con las tuyas, cuidándonos!

Dedicado a mi persona favorita, Jaime Ernesto Alfonso Muñoz Romero