¿Qué es la motivación?

La motivación es un concepto que usamos cuando queremos describir las fuerzas que actúan sobre, o dentro de un organismo, para iniciar y dirigir la conducta de este. Se refiere a aquellos procesos que dan energía y dirección al comportamiento. Entonces son fuerzas que permiten la ejecución de conductas destinadas a modificar o mantener el curso de la vida de un organismo, mediante la obtención de objetivos que incrementen la probabilidad de supervivencia, tanto en el plano biológico, como en el plano social. Asimismo, las emociones son las que activan la conducta motivada, debido a que son cercanas al estímulo que motiva al sujeto para aproximarse o evitar, un objeto meta.

El estudio de la motivación y emoción en Psicología trata sobre todas las condiciones que existen dentro de la persona, al ambiente y la cultura; para explicar el por qué queremos lo que queremos y por qué hacemos lo que hacemos. Es así que la motivación se refiere a los anhelos, esperanzas, deseos y aspiraciones del ser humano, tanto las suyas como de aquellos que le importan, como sus futuros alumnos, empleados y sus hijos. En consecuencia, el estudio de la motivación intenta responder a dos grandes preguntas: ¿cuál es la causa de la conducta? y ¿por qué el comportamiento varía en intensidad?

Antecedentes filosóficos de la motivación

Las raíces intelectuales del estudio de la motivación les deben sus orígenes a los antiguos griegos. Por una parte, Platón propuso que la motivación fluía de un alma tripartita como tres aspectos distintos del alma que motivaban y explicaban los diferentes terrenos de la conducta. Por otro lado, Aristóteles utilizaba una terminología distinta: nutritiva, sensible y racional. El aspecto nutritivo era el más impulsivo, irracional y animal; y contribuía a los impulsos corporales necesarios para sustentar la vida. El aspecto sensible también se relacionaba con el cuerpo, pero regulaba el placer y el dolor. Por último, el componente racional del alma era exclusivo de los seres humanos, ya que se relacionaba con las ideas, era intelectual y se caracterizaba por la voluntad.

En la Era pos renacentista

Descartes (1596-1659) amplió el dualismo mente-cuerpo. El cuerpo poseía necesidades nutritivas y respondía al ambiente en maneras mecanicistas a través de sus sentidos, reflejos y fisiología. La mente era un ente pensante y espiritual con una voluntad deliberada: podía controlar el cuerpo y gobernar sus deseos. Para Descartes, la fuerza motivacional máxima era la voluntad, como una facultad (poder) de la mente que controlaba los apetitos y pasiones corporales en beneficio de la virtud y la salvación mediante el ejercicio de su poder de elección.

Antecedentes teóricos

A principios del siglo XX, W. James y McDougall defienden que la conducta humana es de naturaleza instintiva. Es así que como carácter innato de la conducta no se podía modificar, y se explica mediante la presencia del estímulo apropiado que desencadene automáticamente la conducta asociada al instinto. Por otro lado, Woodworth ve al impulso como el factor interno del organismo que es responsable de la conducta, es decir, como la fuerza que se desencadena producto de las necesidades de las personas en relación a su medio ambiente. Asimismo, Thorndike sostiene desde una perspectiva hedonista, que la motivación de una conducta depende de las consecuencias placenteras o displacenteras de la conducta realizada en ocasiones previas. Es así que la persona repetirá la conducta si la consecuencia es placentera, y se evitará si la consecuencia es displacentera.

Alternativamente, entre 1910 y 1920, en esta época el conductismo a cargo de Watson, empieza a proliferar su teoría del aprendizaje, dándose dos perspectivas acerca de la motivación, como son la ambientalista frente a la mentalista o instintiva de la época. El conductismo sostenía que los responsables de la conducta motivada eran los factores ambientales o externos, y que el ser vivo era un agente pasivo y reactivo ante la estimulación del medio ambiente. Al mismo tiempo, Kohler y Tolman se muestran contrarios ante la teoría del estímulo – respuesta que defiende el conductismo, y toman la perspectiva mentalista, reestructurando el paradigma propuesto por el conductismo, como estímulo – organismo – respuesta, dándole al sujeto un carácter activo. A partir de los años 50 – 60, la psicología cognitiva daría su teoría sobre considerar a la persona como un procesador activo de la información.

Grandes teorías: Voluntad, instinto y pulsión

La esperanza de Descartes era que una vez que se comprendiera la voluntad, inevitablemente se desarrollaría un entendimiento de la motivación. Se hizo cierto progreso cuando los actos de la voluntad se identificaron como de elección, esfuerzo y resistencia, no obstante, no obtuvieron resultados. Respecto a esto Johnmarshall (2010) nos dice: “No descubrieron la naturaleza de la voluntad ni las leyes bajo las que operaba. En esencia, los filósofos se encerraron solos en un callejón sin salida al complicar el problema que habían estado tratando de solucionar” (p. 20).

Sobre el instinto, los pensadores de la motivación del siglo XIX se despojaron del alma racional del dualismo filosófico y conservaron lo que quedaba: las pulsiones, impulsos y apetitos biológicos. Para Darwin, gran parte de la conducta animal parecía innata, automatizada y mecanicista. A fin de explicar esta conducta adaptativa Darwin propuso el instinto, concepto que popularizó William James, con su teoría motivacional del instinto. En esta explicaba que para traducir un instinto en una conducta era necesaria la presencia de un estímulo apropiado. Ante esto, la postura de McDougall era más extrema en cuanto a que sin los instintos, los humanos no iniciarían acción alguna. Sin estos “motivadores primarios”, los seres humanos serían masas inertes, cuerpos sin impulso a la acción. En otras palabras, toda motivación humana debía sus orígenes a un conjunto de instintos genéticamente heredados.

La pulsión surgió a partir de una biología funcional, una que comprendía que la función de la conducta era satisfacer las necesidades corporales. Es así que los animales experimentaban estas deficiencias corporales, en términos psicológicos, como “pulsiones”. Por lo que, la pulsión motivaba cualquier conducta que sirviera para satisfacer las necesidades del cuerpo.

Es así que, durante el siglo XXI, el estudio de la motivación tiene múltiples perspectivas (miniteorías de la motivación) y cada una de las cuales contribuye con una pieza distinta del rompecabezas al estudio de la motivación y la emoción. En perspectivas, tenemos diferentes teorías, como la conductual, la neurológica, la fisiológica, la cognitiva, la sociocognitiva, la cultural, la evolutiva, la humanista y la psicoanalística.

Tipos de motivación

Existen dos tipos de motivación que se refieren al origen de la motivación en el sujeto. En primer lugar, la motivación intrínseca, que surge dentro de la persona y que es más personal del sujeto, esto quiere decir que obedece a los intereses propios de cada persona, y en donde existe un placer en el proceso de alcanzar lo que se quiere lograr. Por otro lado, la motivación intrínseca, surge de la necesidad de satisfacer una necesidad psicológica, en base a la autonomía, a demostrar competitividad, y a establecer afinidad en las relaciones de la persona. Por ejemplo, Ana es madre soltera y tiene dos trabajos de medio tiempo, su motivación desde un sentido interno es su hijo, ya que responde a su amor de madre. En segundo lugar, vemos la motivación extrínseca, que viene del entorno del sujeto, como una recompensa. Por ejemplo, cuando en una clase la profesora otorga caritas felices a los niños que cumplan siempre con sus tareas y sean responsables, y que luego van a poder ser cambiadas por algún premio. Otro ejemplo, Carlos juega la lotería todos los días, porque quiere sacarse el premio mayor, su motivación desde un sentido externo es tener mucho dinero. Asimismo, este tipo de motivación sigue la línea de un contrato conductual, en donde se asocia un comportamiento solicitado con un incentivo que sea del interés de la persona. Por otra parte, en esta clase de motivación hablamos de reforzadores, que son factores que responden no solo a cuestiones materiales, sino también al ego de la persona, en donde se exalten sus cualidades o se le de reconocimiento. Dentro de estos reforzadores, se observan reforzadores positivos que están dirigidos a aumentar la conducta deseada y negativos que están dirigidos a eliminar la conducta indeseada. También, es importante resaltar dos conceptos importantes que forman parte del tipo de motivación extrínseca. Primeramente, el castigo como el estímulo ambiental que al ejecutarse puede disminuir o eliminar una conducta no deseada. En segundo lugar, la recompensa, que obedece al contrario del primero, a aumentar o perpetuar una conducta permitida o deseable en la persona.

La mente humana y la motivación

Toda conducta tiene una explicación, y la motivación, es la razón por la que hacemos las cosas. Es como una pirámide, en la base de la pirámide están las motivaciones primarias que son fisiológicas como el hambre. Luego encontramos la motivación sexual que en el humano no es instintiva, sino que implica factores psicológicos, sociales y culturales. En un nivel más alto observamos la exploración, que se da en los niños pequeños cuando exploran un mundo que no conocen en busca de sensaciones nuevas, o en el querer enterarnos de las cosas, a lo cual su negativo es la privación sensorial que implica no enterarse de lo que sucede, lo que tiene más impacto en personas que han sufrido de secuestro o han estado incomunicadas. Posteriormente encontramos la afiliación, que es la necesidad que algunas personas sienten más profundamente y que implica la necesidad pertenecer y de ser queridos; y que comprende no solo recibir sino dar algo a cambio, como la cooperación, el altruismo y el dar apoyo a los más necesitados. Por último, vemos el logro o realización personal, que nos empuja a obtener lo mejor de nosotros mismos. Asimismo, la motivación por logro es muy importante en los niños, ya que implica dar lo mejor de sí mismos, impulsados por fuerzas que provienen de su ser interior, lo cual se logra trabajado la independencia y el querer hacer bien las cosas. Así también, se observa que cuando no conseguimos el objetivo, podemos saltar la barrera, desistir, u optar por una meta sustitutoria y que la frustración se vuelva agresión, esto debe evitarse ya que, de lo contrario, la agresividad se puede volver continua, y es mejor enseñar que es preferible esforzarse más hasta conseguir lo que se espera.

Para finalizar, La motivación es el impulso interno que actúa dentro de uno mismo, con el fin de alcanzar un objetivo, que tiene que ver con la supervivencia en el plano biológico y social. Gonzáles (2012) nos dice, “La motivación es eminentemente afectiva, pero en ella juegan un papel decisivo los procesos cognoscitivos y el reflejo del mundo que ellos engendran” (p. 2). Entonces la motivación se puede definir como las fuerzas que suceden dentro del organismo, como consecuencia de factores internos bajo los términos del instinto o del impulso; y externos relacionados con el ambiente desde la perspectiva del aprendizaje. Por otro lado, las emociones son las que activan las conductas motivadas, estas pueden considerarse procesos afectivos, pero no todas son emocionales. Por lo que la motivación es la fuerza que nos impulsa a actuar de una determinada manera, esta puede ser más fuerte en unas personas que en otras, dependiendo de su naturaleza y de lo que quieren lograr. Asimismo, nos ayuda a superar debilidades, para conseguir objetivos, alcanzar metas, u obtener cosas, que pueden ir de sencillas a excepcionales. Por otra parte, se divide en intrínseca que viene desde el interior del sujeto y es la más eficaz e importante, ya que responde a intereses personales; y en extrínseca, que se basa en estímulos externos para que la persona se interese o se motive en lograr lo que se quiere, mediante factores externos. Es importante resaltar, que la motivación en los niños desde su ser interior es fundamental, ya que al ser el mejor tipo de motivación y el más fuerte, manejarán de mejor manera la frustración y la agresividad, en caso de no poder lograr lo que se han propuesto, entendiendo que el fracaso es parte del proceso de lograr sus metas u objetivos, sin desvanecer en el intento de lograr lo que quieren.

Bibliografía

Gonzáles, D. (2012). Criterios y técnicas para el estudio de la motivación. La Habana: Editorial PUEBLO Y EDUCACIÓN. Recuperado de https://books.google.es/books?id=odUREAAAQBAJ&lpg=PP1&ots=7Qd-GIAxTi&dq=MOTIVACION%20PSICOLOGIA&lr&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false

Johnmarshall, R. (2010). Motivación y emoción. (quinta edición). México: McGRAW-HILL/INTERAMERICANA EDITORES, S.A.

La mente humana: La motivación. (7 de enero del 2014). Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=BIB4vji0kiY

La enfermedad de Huntington desde la perspectiva de la neuropsicología

La enfermedad de Huntington se relaciona a la neuropsicología, en cuanto a la comprensión de los cambios que ocurren en la conducta de la persona, a causa del mal funcionamiento del cerebro o la pérdida neuronal, lo cual produce, deterioro cognitivo, perturbación emocional y en algunos casos movimientos incontrolados que se conocen como “corea”. Esta enfermedad es un trastorno neurodegenerativo hereditario, que se transmite de padres a hijos a través de un gen anormal. Se trata de una enfermedad progresiva, que no tiene cura, que evoluciona de manera crónica y que puede presentarse a cualquier edad, pero que generalmente se presenta en la etapa adulta. Asimismo, la evaluación de este trastorno implica la atención psicológica del paciente en el manejo de conductas características, debido a la alteración de la funcionalidad del cerebro, como son el enojo, la irritabilidad, la apatía, la ansiedad, la depresión y el control de impulsos y conductas explosivas. También es necesaria una terapia de conversación y acompañamiento, en la que se ayude al paciente y a su familia, a hacerle frente a una nueva realidad, mediante la enseñanza de una serie de técnicas y estrategias útiles para afrontar de mejor manera la progresión de este trastorno.

Un poco de historia

La enfermedad de Huntington fue descubierta por el doctor George Huntington en 1822 cuando solo tenía 22 años, esto a través de un artículo médico en donde según sus observaciones, las de su abuelo y las de su padre, estos dos últimos también médicos, apuntaron a que se trataba de un mal con incidencia familiar atribuible a la herencia de un gen determinado. Cuentan que sus observaciones solo se limitaban a Long Island, por lo que en un principio pensó que el descubrimiento familiar solo se tomaría como una curiosidad médica y no como lo que sentaría las bases para el estudio de esta enfermedad. Es así que George Huntington descubrió que este padecimiento era hereditario, y que era causado por la duplicación de una proteína llamada huntingtin que transporta el defecto de la enfermedad de Huntingtin, produciéndose la degeneración genéticamente programada de las células nerviosas llamadas neuronas en ciertas áreas del cerebro. Esta degeneración causa movimientos incontrolados, pérdida de facultades intelectuales y perturbación emocional; afectando específicamente las células de los ganglios basales, que son estructuras neuronales subcorticales profundas dentro del cerebro, que forman un circuito de núcleos interconectados entre sí y cuya función es la iniciación e integración del movimiento. Si bien no hay cura alguna, el corea de Huntington se puede controlar mediante medicamentos, ejercicio y ayuda psicológica en diferentes etapas de la enfermedad.

Movimientos incontrolados que se conocen como “corea».

Aspectos generales

La enfermedad de Huntington, también se conoce como corea de Huntington, y afecta muchos ámbitos, por lo que se requiere la asistencia de muchos especialistas, siendo los más importantes un asesor genético, un médico neurólogo, un psicólogo, un psiquiatra, un terapista físico, entre otros. Esto de acuerdo a las necesidades de cada etapa de la enfermedad. En este sentido, el primer paso será el diagnóstico por un neurólogo experimentado, debido a la sintomatología variada, que pueda poner atención a indicios como que el individuo ya no puede expresar pensamientos complejos con facilidad, o que ya no pueden pronunciar las palabras de una forma entendible. Asimismo, el paciente presentará movimientos incontrolados, lo que evolucionará en torpeza y falta de equilibrio, por lo que se necesita que la persona que padece de Huntington se mantenga activa para mejores resultados, porque puede resultar una enfermedad incapacitante y es necesario mantener la independencia del paciente.

Contexto de la enfermedad

La enfermedad de Huntington ha presentado mayor cantidad de casos en Latinoamérica, lo cual evidencia su antigüedad. Venezuela es uno de los países con más casos, seguido de Maracaibo. El médico Américo Negrette comenzó a identificar la enfermedad en Venezuela en 1942, pues pudo observar que muchas personas caminaban de manera extraña. Más tarde Nancy Wexler realizó investigación en Maracaibo, estas dieron buen fruto pues pudo entender la relación de la herencia y esta dolencia. Por otra parte, en el Perú se presenta una cantidad considerable de casos. Esta enfermedad se identificó por primera vez en 1952, y seguidamente comenzaron a aparecer más casos alrededor del país. Asimismo, en Arequipa en el año de 1950, se dio a conocer el caso de un Arequipeño proveniente de la Unión que presentaba este padecimiento debido a su padre, ya que el también sufría de la misma. Este paciente no era el único en la familia, sino que 9 familiares también habían sido afectados de la misma manera.

Tratamiento

Esta enfermedad afecta muchos ámbitos, por lo que se requiere la asistencia de muchos especialistas, siendo los más importantes un asesor genético, un médico neurólogo, un psicólogo, un psiquiatra, un terapista físico, entre otros, esto de acuerdo a las necesidades de cada etapa de la enfermedad. En este sentido, el primer paso será el diagnóstico por un neurólogo experimentado, debido a la sintomatología variada, que pueda poner atención a indicios como que el individuo ya no puede expresar pensamientos complejos con facilidad, o que ya no pueden pronunciar las palabras de una forma entendible. Asimismo, la persona afectada presentará movimientos incontrolados, lo que evolucionará en torpeza y falta de equilibrio, por lo que se necesita que la persona que padece de Huntington se mantenga activa para mejores resultados, porque esta puede ser una enfermedad incapacitante y es necesario mantener la independencia del paciente.

En relación a los síntomas, mayormente se hacen más visibles a la tercera o cuarta etapa de la vida, entre los 30 a 50 años de edad. Asimismo, el 93% de las personas que tienen la Enfermedad de Huntington son personas adultas.

Respecto a su tratamiento, esta enfermedad no tiene cura. Cuando es detectada el procedimiento a seguir es poder controlarla para que el paciente tenga una mejor calidad de vida, por lo que es esencial el apoyo de la familia, ya que conforme pasa el tiempo la EH va progresando y poco a poco el paciente va perdiendo la capacidad de realizar actividades por si solo, como caminar, comer, trabajar, entre otras tareas diarias, ya que sabe que este trastorno se produce a causa de un gen que afecta la corteza cerebral, lo que conlleva a que la persona que lo padece tenga problemas de memoria, percepción y pensamiento, de allí la importancia de controlar este mal a tiempo. Como aspectos relevantes de las consecuencias de esta enfermedad, algunas personas pueden dejar de reconocer a sus familiares. Otros están conscientes de lo que los rodea y pueden expresar sus emociones. Asimismo, si uno de los padres tiene esta afección, cabe la posibilidad de que el hijo tenga un 50 % de adquirirla.

Procesos de la Enfermedad

Al ser una enfermedad neurodegenerativa que involucra una secuencia repetida en el ADN, la cual está codificada por una proteína anormal. Esta secuencia da lugar a movimientos y problemas cognitivos.  Este proceso recae en las neuronas estriatales espinosas de mediano tamaño.

Neuropsicológicamente, el Coreo Huntington o enfermedad de Huntington afecta a la persona que lo haya adquirido hereditariamente trayendo consigo síntomas psiquiátricos, como depresivos, psicóticos y psicológicos, de forma constante al inicio y durante la enfermedad. Al comienzo de la enfermedad, los movimientos son sutiles, dentro de las tendencias móviles voluntarias, como también aparecen espontáneamente. Con forme va avanzando, los trastornos motores son más notorios, dificultando su control y puede causar un trastorno funcional. Mas adelante, se presentan alteraciones de motilidad ocular voluntaria que se percibe desde el movimiento lento ocular sádico hasta la dificultad severa de la motilidad ocular. Por otro lado, el paciente que sufre de esta enfermedad tiene dificultades en mantener los brazos extendidos durante algunos segundo o la lengua protruida, ello se evidencia al momento de dar un apretón de manos haciendo que el paciente no sostenga la contracción, sino que presiona y suelta de forma repetida la mano. Por último, se observa en el enfermo una incoordinación motora, la ataxia, trastornos del lenguaje y de la deglución, así como la incontinencia urinaria en fase terminal.

 Debido a dicha enfermedad, los trastornos psiquiátricos en los enfermos conllevan a que estén recluidos en centros psiquiátricos, evidenciando cambios de personalidad, disturbios afectivos (depresión y manías), ilusiones, alucinaciones, paranoia, esquizofrenia entre otros. Es habitual que se presenten casos de suicidio.  

Los trastornos psicológicos de dicho padecimiento, traen consecuencias cognitivas como la memoria y el juicio, en casos avanzados la demencia e incapacidad para realizar actividades cotidianas. La demencia es de tipo subcortical con predominio de bradifrenia.

Neuroquímicamente Rodríguez, J. y Díaz, Y. afirman que se desarrolla por niveles de sustancias neurotransmisoras como GABA y su enzima sintética descarboxilada del ácido glutámico están marcadamente disminuidos en los ganglios basales. Los niveles de acetilcolina, sustancia P y encefalinas también se encuentran reducidas. La espectroscopia por resonancia magnética en personas vivas afectadas muestra niveles elevados de lactato en los ganglios basales. (2013, pp. 549 – 550)

Se sabe que las personas con Huntington no pueden tener una vida normal por los factores ya mencionados, lo cual los lleva en muchas ocasiones a pensamientos suicidas, apatía, depresión y desesperación, esto mayormente en Jóvenes. Por lo que puede brindar hasta el momento a un paciente de Huntington es la terapia (psicoterapia, terapia del habla, fisioterapia, entre otros) y otorgar ciertos medicamentos para que pueda apaciguar los síntomas que trae la EH y tener una mejor calidad de vida.

Hasta la fecha aún la ciencia no ha podido encontrar cura a esta enfermedad. Los tratamientos existentes consisten en tratar de mejorar los síntomas que aparecen durante la enfermedad, la mayoría de estos medicamentos se usan para tratar alteraciones del movimiento y trastornos psicológicos tales como: corea, psicosis y depresión. Sin embargo, el proceso de esta enfermedad es inevitable y no hay ningún medicamento que pueda hacer reversibles a los síntomas. Estos fármacos se administran en dosis crecientes.

Conclusiones

En conclusión, la enfermedad de Huntington constituye una serie de manifestaciones neuropsicológicas, es de carácter hereditario y se produce por la duplicación de una proteína llamada Huntingtin. No tiene cura hasta el momento, por lo que solo se le da terapia para poder apaciguar los síntomas que trae para mejorar la calidad de vida del paciente. Este mal afecta a la persona; física, cognitiva y emocionalmente, lo cual hace que el cuidado de las personas que la padecen sea muy difícil a medida que esta afección progresa. Es importante resaltar la importancia de la atención del paciente por un equipo de profesionales especializados en el campo de la neurología, psicología, psiquiatría y terapia física; en la evaluación del progreso de esta enfermedad, en cuanto a la contención de los síntomas característicos. Por otro lado, se debe considerar que el padecimiento es causado por niveles de sustancias neurotransmisoras como GABA y su enzima sintética descarboxilada del ácido glutámico ya que están disminuidos en los ganglios basales.

Bibliografía

Huntington’s Disease Society of America. (2015). La enfermedad de Hungtington. Recuperado de http://hdsa.org/wp-content/uploads/2015/03/7_la-enfermedad-de-huntington.pdf

Huntington’s Outreach Project for Education, At Stanford. (2014). La enfermedad de Huntington en Sudamérica. Recuperado de https://hopes.stanford.edu/la-enfermedad-de-huntington-en-sudamerica/#la-visi%c3%b3n-de-conjunto-3

ASOCIACION COREA DE HUNTINGTON ESPAÑOLA (ACHE). Enfermedad de Huntington: Un camino a la esperanza. Enfermedad de Huntington: Esperanza a través de la investigación. Recuperado de http://hdsa.org/wp-content/uploads/2015/03/5_Enfermedad-de-Huntington.pdf

Rodríguez Pupo, Jorge Michel, Díaz Rojas, YunaViviana, Rojas Rodríguez, Yesenia, Rodríguez Batista, Yordanis, & Núñez Arias, Enriqueta. (2013). Actualización en enfermedad de Huntington. Correo Científico Médico17(Supl. 1), 546-557. Recuperado en 24 de agosto de 2021, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1560-43812013000500003&lng=es&tlng=es.

El hombre con su mundo destrozado: relato de una lesión

Alexander Luria fue un neuropsicólogo y médico reconocido, considerado el fundador de la neuropsicología, y en su obra, que lleva por nombre “El hombre con su mundo destrozado”, nos ofrece un cautivador retrato de la valiente lucha de un ex soldado por recuperar sus facultades mentales. La historia empieza el 2 de marzo de 1943, Lev Alexandrovich Zasetski de 23 años, es herido de gravedad en el campo de batalla de Smolensk por una bala que impacta en su cabeza. Días después al despertar en el hospital, refirió que era incapaz de pensar, reflexionar y que no recordaba nada, ya que su memoria, igual que su vida, se sentían en las últimas.  Asimismo, le costaba recordar el significado de las palabras, la utilidad de un objeto, no podía encontrar partes de su cuerpo, sentía que su cuerpo se transformaba, tampoco podía ver claramente, todo era confuso, todo a su alrededor parecía estar en un estado de fluctuación, a comparación de antes de la lesión, cuando tenía metas y planeaba un futuro para dejar descansar a su madre. Ahora él había cambiado.

Situación personal.

Zasetski vivió en Yepifan, un asentamiento urbano de Tula de la región de Kimovsk. Fue el segundo hijo de una hermana mayor, y huérfano de padre desde niño. Su padre trabajaba en una mina de carbón y fue a causa de esto que falleció cuando él tenía dos años. Por otra parte, su madre no tenía estudios y era analfabeta. La relación con su madre fue importante tras la muerte de su padre, pues ella es la que se encargaría de ellos desde ese momento. Respecto a la relación con sus 3 hermanos era buena, y fueron un apoyo incondicional cuando regresó a su casa tras la lesión. Antes del accidente Zasetski se encontraba cursando sus estudios superiores en la Universidad de Mecánica. Además, decía que desde pequeño le atraían las ciencias y el conocimiento, y que retenía con avidez en su memoria todo aquello con lo que se topaba, ya sea en la escuela o en la vida cotidiana. El mismo se describe como un hombre soviético polifacético, dispuesto a ayudar a su nación en el campo de la ciencia. Es así que años más tarde y con el apoyo de su madre que trabajaba sin descanso para sacar adelante a su familia, ingresa a la escuela primaria y la culmina con excelentes notas, lo mismo ocurre en la escuela secundaria, donde sobresale en todas las áreas. En 1941 justo antes de la guerra, acaba su tercer curso en la Universidad de Mecánica, en ese momento no se encontraba laborando, ya que pronto iniciaría sus prácticas, la ejecución de proyectos y finalmente un doctorado, para ayudar a su madre y lograr un futuro mejor para él y sus hermanos. 

Una lesión de gravedad

La historia de la lesión de Zasetski empieza cuando recibió dos impactos de bala que al penetrar en su cráneo afectaron la región parietooccipital posterior del cerebro, destruyendo el tejido de esa área. Esta lesión provocó una prolongada pérdida de conciencia y a pesar de la pronta intervención, su situación se complica por un proceso inflamatorio, lo que causó un proceso adhesivo en la membrana del cerebro y alteraciones en los tejidos adyacentes. Asimismo, mediante una radiografía luego de introducir aire por el canal cerebroespinal, el cual ascendió y llenó los contornos de los ventrículos cerebrales y los espacios que se forman como resultado de la contracción de la masa de las regiones del cerebro adyacentes al lugar de la lesión, se observó que las regiones parietoccipitales del hemisferio izquierdo, relacionadas con la percepción espacial, estaban afectadas irreversiblemente, debido a la cicatrización, que produjo una atrofia en el ventrículo lateral izquierdo, originando un proceso atrófico local considerable, ya que las paredes presionan la superficie del cerebro y dilataron fuertemente los espacios subracnoideos. Sus lóbulos frontales estaban intactos.

Un comportamiento extraño.

Después de la lesión producida Zasetski leía sílaba por sílaba igual que un niño y no recordaba las palabras ni su significado. Al ver a su alrededor, no entendía el mundo que lo rodeaba, ya que le costaba reconocer los objetos y cuando lo lograba no recordaba cómo se llamaban al momento. Cuando escuchaba sonidos, palabras y conversaciones, no podía comprenderlas de inmediato. No veía por el lado derecho y tenía que inclinarse para mirar por el lado izquierdo. No comprendía de inmediato el sentido de las preguntas y las palabras tardaban en venir a su memoria. Cuando se le pedía que escriba su nombre en una hoja de papel, no reconocía la hoja de papel ni sabía cómo tomar el lápiz. Acto seguido, no podía escribir su nombre porque no recordaba cómo hacerlo. Luego, no recordaba cuál era su brazo derecho. Cuando se le preguntaba sobre su participación en el frente de batalla, relataba con oraciones incompletas continuas, ya que le costaba encontrar las palabras. Si se le solicitaba que enumere los meses, los decía en forma de secuencia desde enero hasta diciembre, pero era incapaz de decir que mes le precedía a uno en particular.

El perfil psicológico de un soldado herido Zasetski decía que a veces su situación parecía un sueño, pero regresaba a la realidad cuando veía que un sueño no puede durar tanto tiempo o ser tan monótono. A veces se creía muerto, porque el viejo Zasetski y su antiguo mundo se habían perdido. El terapeuta que lo trataba hace referencia a la personalidad de Zasetski, y menciona que la lesión le causó daños irreparables en su cerebro, pero que este denotaba muchas ganas de superación, y la voluntad de curarse. Además, menciona que en su cabeza confluyen dos pensamientos. Por un lado, que su vida está acabada y que debido a su accidente es un inútil y que seguirá así hasta que muera. Por otra parte, se repite que no todo está perdido, que tiene que vivir, que con el tiempo puede recuperarse, que la medicina lo puede ayudar, y que logrará curarse gracias a la medicina y el tiempo. Claro, la lesión no había afectado en absoluto el mundo de sus emociones. Es así que Zasetski se caracterizaba por ser entusiasta y su impulso de sobrevivencia seguía intacto. De igual modo en muchos capítulos del libro se muestra su frustración, en la que él mismo se termina catalogando como un “tonto analfabeto” y en ocasiones se siente indefenso e incapaz de resolver lo que se plantea, pero a pesar de ello él sigue perseverando por lograr volver a construir sus recuerdos perdidos.

Principales funciones cognitivas dañadas de Zasetski

  • Orientación: Cuando se le preguntaba por el mes en el que se encontraba, Zasetski, respondía ¡Mayo! logrando recordarlo, pero no siempre era así, ya que no tenía una noción clara del tiempo. Por otro lado, su sentido del equilibrio y espacio no era normal, no podía ubicar un objeto correctamente, no sabía cuál era la derecha o izquierda, o arriba y abajo, y cuando salía a dar un paseo no lograba recordar el camino de regreso y en ocasiones se tropezaba y chocaba con los objetos.
  • Memoria: Le era más fácil entender lo que estaba escrito, que las palabras que escuchaba o le decían, ya que al escucharlas solo captaba algunas palabras y las demás eran espacios en blanco en su memoria, pero cuando volvía a leerlas en un periódico, las recordaba y les encontraba sentido. De igual manera, no recordaba a las personas, no recordaba cuántos años tenía él y tampoco el nombre de la ciudad en la que estaba. Asimismo, no daba detalles de quién era su madre o si tenía hermanos. Zasetskino recordaba bien como leer o escribir, había olvidado todos sus conocimientos, y cuando recordaba algunos no se encontraban organizados sino dispersos.Sus recuerdos, no se encuentran estructurados y relacionados; sino individuales para ser ordenados. Así, cuando se encontraba en su cuarto y pensaba en elegir un ejercicio de los 4 tipos que aprendió en el campamento de pioneros al cual había ido cuando era pequeño, no recordaba ninguno.
  • Lenguaje: Se le hacía complicado escribir y leer, ya que la lesión del accidente de Zasetski estaba ubicada en la zona temporo – parieto occipital de la corteza cerebral, lo que le causó una perturbación en las funciones de la parte de la corteza que controla el análisis, la síntesis, y la organización de asociaciones complejas en un marco coherente. Por otra parte, le creó insuperables problemas cuando se trataba de lenguaje, ya que no podía captar las palabras como también percibir mentalmente lo que significaban. Zasetski era capaz de hablar y podían repetir palabras con facilidad sin embargo no las recordaba a voluntad propia.

En el libro se narra que, cuando el doctor le mostró una imagen, él, de manera lenta, dijo que era una mujer y una niña, lo cual no completaba el significado total, ya que la imagen mostraba una madre y su hija, pero Zasetski no comprendía el significado de “hija de la madre”. Esto mismo ocurrió con la imagen de “el amo y su perro”, porque Zasetski no lograba descifrar el significado completo, sabía que había “un dueño” y “un perro”, pero cuando se le preguntaba ¿Qué significa el amo del perro? o ¿el perro del dueño? Zasetski no lograba encontrar ideas para explicarlo. De igual modo cuando se le preguntaba las diferencias de un tamaño, como por ejemplo ¿El elefante es más grande que la mosca? o ¿la mosca es más grande que el elefante?  sabía que la mosca era pequeña, y el elefante grande, pero no lograba descifrar ni responder a la pregunta , no comprendía la expresión “más pequeño o más grande”, en consecuencia no podía dar una respuesta clara, aunque la pregunta fuese tan evidente, por lo mismo , al no poder recordar las palabras o entender el significado de esta, sus diálogos y la comunicación con las personas eran básicas, cortas y lentas en las mañana , ya que le era complejo entender y comprender las construcciones gramaticales.

  • Habilidades viso – espaciales: Las funciones viso – espaciales representan el grupo de funciones utilizadas para analizar, comprender y manejar el espacio en el que vivimos en varias dimensiones. Gracias a las habilidades viso espaciales tenemos conocimiento de nuestra posición en el espacio en proporción con otros objetos, así como la relación de unos objetos respectos a otros. En Zasetski esta habilidad no estaba completamente presente, ya que no lograba medir adecuadamente su espacio y presentaba confusión en cuanto a las dimensiones y direcciones. Cuando lo saludaban y le extendían la mano, él no lograba ver su brazo derecho, extendía la mano, pero no lograba verlo, al final solo lograba rozar con los dedos, de igual manera sucedía cuando deseaba sentarse, ya que primero debía sujetar la silla, y sentirse seguro de que estaba en el lugar correcto y a pesar de ello se sentía temeroso de caer. Así mismo en las actividades como comer, refería que el cubierto no hacía lo que deseaba, y no podía llevarse la cuchara a la boca sin antes pasar por todas las dificultades del espacio, en referencia a su cuerpo, la cuchara se dirigía a todos los lados de su rostro menos a su boca.
  • Lectura y escritura: En primer lugar, la lectura se había perdido completamente, al ver un cartel, sabía que eran letras, pero no recordaba cuáles eran, no podía leer nada, y llegaba a pensar que lo escrito no podía ser ruso, del mismo modo ocurría cuando se encontraba en un examen con el oculista, ya que cuando este le señalaba una letra, Zasetski era incapaz de reconocerla.  Él mismo describe, que se le hacía muy complejo leer, sus lecturas eran silábicas, como las de un niño de 5 años, e incluso tenía que repetir nuevamente la lectura. Algo similar ocurrió con la escritura y cálculo, ya que había olvidado todo su pasado y con él, todo lo que había aprendido, y al momento de escribir tenía que hacer el esfuerzo de recordar las sílabas que componían la palabra.
  • Reconocimiento del cuerpo: Presenta confusión, siente que las partes de su cuerpo son muy grandes o muy pequeñas, a veces siente que las ha perdido o que se han desordenado y que sus piernas están arriba y su cabeza abajo. Así también, no reconoce las funciones de su cuerpo, claro ejemplo de esto es cuando nos relata que “algo lo molestaba en el vientre” en referencia a que la vejiga ya necesitaba ser liberada, entonces el paciente se dirigió al baño, pero no entendía que es lo que debería hacer. Para Zasetski no existía el hemisferio derecho y algunas partes del hemisferio izquierdo, en ocasiones a este problema se le añadió el hecho que a veces padecía de alucinaciones con en el transcurso del tiempo logró acostumbrarse.

Análisis Neurológico según el aporte de Luria en su obra

Aplicando la teoría de Luria del sistema cerebral complejo al caso, el cerebro se divide en tres partes iguales o tres bloques básicos, que puede activarse de forma conjunta o particular en áreas específicas de cada bloque, dependiendo de la actividad que la persona esté realizando.

La primera es el bloque energético o de tono, del cual Zasetski no presentó ningún daño y es por ello que su conciencia permanecía alerta y dinámica. Este bloque se encuentra situado en la base del cerebro, la cual forma parte del hipotálamo y regula procesos complejos, como el intercambio químico y la asimilación de sustancias, el intercambio de grasas y el desarrollo y actividad de hierro. Estos procesos generan cadenas de impulsos, llegan a la corteza cerebral y confieren el estado de tonicidad y vigor, ya que se trata de un mecanismo que produce alimento al cerebro.

El segundo bloque, que en Zasetski en parte quedó destrozado por la lesión, tiene como función principal, recibir, procesar y almacenar la información que le llega a la persona desde el mundo exterior. Aplicado al caso, Zasetski refería que no podía ver los objetos por su forma original, esto se debería a que lo que percibe el ojo se divide en millones de componentes, los cuales se procesan en la corteza de la región occipital, en la corteza visual primaria, la cual no sufrió daño en la lesión del paciente, lo cual no sucedió con la corteza visual secundaria, que convierte los elementos fraccionados percibidos por la corteza visual primaria en estructuras enteras y complejas. La limitación del campo visual de Zasetski donde la lesión fue provocada en la profundidad de la masa de sustancia gris también llamado montículo visual (tálamo óptico) era problemática, no veía por el lado derecho, por lo que veía las partes individuales de los objetos, pero no las podía sintetizar en imágenes completas. Asimismo, la destrucción de esta área visual, fue la responsable de que Zasetski no pueda reconocer su lado derecho del cuerpo. Asimismo, se ha visto que las regiones terciarias de la corteza parietoccípito – temporal del hemisferio izquierdo, que tienen una relación íntima con la organización de lo que comprende el habla, que penetra profundamente en la percepción, en la memoria o en el modo de pensar y actuar.

En nuestro caso, debido a esta afectación es que Zasetski no podía encontrar la palabra exacta, era incapaz de expresarse mediante palabras, su pensamiento presentaba dificultades al tratar de comprender relaciones gramaticales complejas y todo lo que aprendió en la escuela se había fragmentado individualmente, sin relación entre sí. Por lo que, la lesión en la región parietal del hemisferio izquierdo ocasionó que Zasetski sienta que a menudo pierde la parte derecha de su cuerpo, que su cabeza es muy grande, su tronco muy pequeño y que sus piernas están en un lugar equivocado. Asimismo, a pesar de que se destruyeron las secciones espacio visuales de la corteza, no se afectó los sistemas verbales motrices, por lo que su práctica oral y motriz se encontraba intacta y era capaz de aprender mediante este modo, por ejemplo, escribiendo de golpe y sin pensar.

El tercer bloque, no fue afectado, por lo que Zasetski conservó íntegramente su capacidad de reconocer sus defectos, la aspiración de superarlos, la intensa necesidad de volver a ser una persona totalmente válida y de trabajar para recuperarse.

Alexander Luria

Diagnóstico y principales afectaciones

La lesión en las secciones anteriores del cerebro, que contienen los lóbulos frontales, generó en Zasetski la afectación en el segundo bloque del cerebro, un cuadro en el que, si bien la persona conserva su percepción y su memoria, y su sistema de conocimientos permanece intacto, se pierde toda capacidad de generar intenciones firmes y de planificar sus actividades futuras. En consecuencia, Zasetski era incapaz de comprender el mundo y a sí mismo. La mitad derecha de su cuerpo dejó de existir para él; podía distinguir las letras del alfabeto, pero ignoraba su significado; sabía que tenía una madre y hermanas, pero no recordaba sus nombres; era un estudiante universitario que ahora no podía sumar; oía perfectamente, pero no comprendía las frases más sencillas.

  • Amnesia retrógrada:Zasetski era incapaz de recordar los eventos ocurridos antes de la lesión cerebral. Esta es una amnesia del tipo declarativa, específicamente de memoria episódica. ya que no se pueden recuperar recuerdos de eventos o hechos de la propia vida. En este caso, aparecen recuerdos vagos sin orden alguno.
  • Afasia intelectual: Producto de la lesión cerebral se afectó el lado lógico del pensamiento formal de Zasetski, como expresar una idea, leer, multiplicar, pero no se afectó su parte moral y sentimental, como intenciones, deseos, sensibilidad humana, su capacidad de valorar sus aciertos o sus fracasos.
  • Agnosia visual: Es la pérdida en la capacidad de reconocer visualmente imágenes u objetos, debido a que la corteza visual secundaria de Zasetski se encontraba destruida, y este no era capaz de juntar las partes individuales de un objeto, por lo que a menudo tenía que adivinar lo que estaba mirando.
  • Agnosia visuoespacial: Es la incapacidad para reconocer y utilizar información de naturaleza espacial. Más específicamente describe la imposibilidad perceptual para reconocer e integrar información espacial. Es así que a Zasetski se le dificulta el reconocimiento de lugares o espacios, presenta episodios en los que refiere ver todo al revés, invertido de derecha a izquierda u objetos cambiando de lugares.

Rehabilitación en el libro

  • Terapia ocupacional, en el hospital, a través de la cual se buscó la manera de insertarlo en un trabajo y así convencerlo de que era alguien útil para la sociedad.
  • En el sanatorio de Púmpuri, el doctor encargado le decía las palabras y Zasetski tenía como tarea representarlas mentalmente.
  • Luria le mostraba dibujos, para que Zasetski reconozca individualmente y pudiera establecer una relación más general. Asimismo, le mostraba significantes o frases complejas, para que el paciente las relacione y pueda comprenderlas. También se le pedía que dibuje bajo indicaciones estrictas para que aprenda a memorizar y reconocer significados. Por ejemplo, dibuje un círculo sobre una cruz.
  • Profesor de logopedia especializado en restablecer el habla, para que Zasetski estudie el abecedario, reconozca las letras y aprenda a escribir nuevamente.
  • Recitar lo que no se quiere olvidar.
  • Escribir en automático y luego unir palabras e ideas.
  • Escribir cartas y relatos.
  • En consulta médica, Luria le dice a Zasetski que señale partes de su cuerpo, para ver su avance.

Para finalizar, la obra de Luria, más allá de sentar las bases de la neurociencia y de proponernos una distribución de las funciones cerebrales durante la generación de procesos cognitivos, nos va narrando la historia deLev Alexandrovich Zasetski, un soldado herido por una bala en la cabeza, que lo condena a vivir en un mundo diferente al que conocía, debido a que producto de su lesión veía las cosas que lo rodeaban de forma fragmentada. Luria nos da a conocer partes del diario que Zasetski escribió en 30 años de frustraciones y optimismo digno de resaltar, y aunque Zasetski nunca logró recuperarse, pero sus ganas de vivir y salir adelante le fueron dando poco a poco una vida nueva. Es así que más allá de un aporte científico, la obra de Luria, no debe ser tomada solo desde el punto de vista de la neurociencia y la psicología, sino que debe verse como el relato de un hombre que, aunque a veces se doblegaba ante su situación, nunca dejo de luchar y estoy de acuerdo, de eso se trata. Luria le da fin a su obra con las siguientes palabras, “¿Hace falta añadir algo más? ¿No son estas líneas llenas de optimismo el mejor final para este pequeño libro?”. (p. 194).

Fuentes bibliográficas

Luria, A. R. (2018). EL HOMBRE CON SU MUNDO DESTROZADO. MEXICO: PAIDOS.

¿Qué es la personalidad?

¿Qué es la personalidad?

La palabra “personalidad”, tiene muchas aplicaciones en la vida cotidiana, es así que podemos escuchar expresiones como “tiene personalidad”, refiriéndose a la fuerza de voluntad que tiene una persona, como si fuera algo que se puede o no se puede tener, pero nada más alejado de su naturaleza real. Sobre su significado aún no existe un concepto definido, pero queda claro que está relacionada con características propias de un individuo que pueden evidenciarse a través de la conducta. Es así que la palabra personalidad es el resultado de la combinación de persona y esencia, que ha sido abordada a través de los años desde diferentes perspectivas, como la teología, la filosofía y el derecho; siendo la psicología la ciencia que más ha profundizado en su estudio a través de sus diversos planteamientos. La psicología comprende a la personalidad como un conjunto de cualidades propias, en función del desarrollo de cada individuo y a partir de características ambientales, biológicas y sociales. Asimismo, existen dos aspectos esenciales para una mejor conceptualización de este término, como son: el temperamento de naturaleza genética o emocional; y el carácter que responde más a factores externos como la moral y la experiencia de cada sujeto. Lo cierto es que existen muchas teorías sobre este concepto, que han sentado las bases de lo que hoy conocemos en psicología como personalidad. A continuación, hablaremos un poco sus principales enfoques y como han aportado al desarrollo de este concepto.

Análisis de las teorías de la personalidad

Respecto al análisis de las diferentes teorías de la personalidad, encontramos seis teorías. Primero, la teoría psicodinámica que tiene como representante a Sigmund Freud y posee tres perspectivas desde las cuales trata de explicar la personalidad. La primera comprende tres estructuras: el ello que es totalmente inconsciente y responde al principio del placer; el yo entre lo consciente y lo preconsciente que responde al principio de la realidad; y el superyó representado por el consciente y que responde al componente moral. La segunda plantea cinco etapas psicosexuales: la etapa oral en la que el bebé obtiene placer al succionar el pecho de la madre; la etapa anal en la que el niño obtiene placer en la expulsión y retención de las heces; la etapa fálica en la que los niños descubren sus genitales; la etapa de latencia en la que se pierde el interés sexual; y la etapa genital, en la que el adolescente puede satisfacer sus deseos sexuales reprimidos. Asimismo, su forma de evaluación estaría dada por manchas o tintas, dibujos, recuerdos, técnicas verbales y de ejecución. Segundo, la teoría fenomenológica tiene como representantes a Carl Rogers y Gordon Allport. El primero sostiene que la personalidad se construye al cumplir metas positivas, con componentes benéficos, y que existe una tendencia a la realización. Por su parte Allport está de acuerdo en que debe existir una motivación, pero no positiva, sino sexual y solo en determinadas etapas; que los motivos de la persona reflejaran su madurez; y que el “yo” es un aspecto que se desarrolla a lo largo del tiempo. A su vez, esta teoría utiliza como instrumentos para medir la personalidad: estudios de casos y entrevistas no estructuradas. Tercero, la teoría de los rasgos tiene como principales representantes a Raymond Cattel y Hans Eysenck. El primero agrupo los rasgos en cuatro formas: comunes contra únicos; superficiales contra fuentes; constitucionales contra moldeados por el ambiente; y dinámicos contra habilidad y temperamento. Por su parte Eysenck agrupo los rasgos en tres dimensiones: introversión, extroversión y neuroticismo. Los instrumentos de evaluación más conocidos son el 16PF, el MMPI, el CPI, el PIC, entre otros; que evalúan la personalidad de niños, adolescentes y adultos, tomando como referencia los rasgos y dimensiones en los que se basa esta teoría. Cuarto, la teoría conductual tiene como representantes a John B. Watson y B. F. Skinner, y propone que el comportamiento humano está decidido por las experiencias, y es producto de la estimulación externa. La postura de Watson es que la observación y la modificación de la conducta son la vía de acceso al interior de la mente humana. Por su parte, Skinner nos dice que el ser humano aprende producto de su medio ambiente, donde existen estímulos o refuerzos de la conducta. Asimismo, Hull sostiene que los estímulos forman lazos y por consiguiente los hábitos; y divide los impulsos en primarios o fisiológicos que suceden al interior del organismo, y secundarios que son los que se adquieren a causa de los primeros. Quinto, la teoría cognoscitiva de Walter Mischel, Bandura, Rotter y Kelly, nos dice que la conducta individual está más allá de un simple resultado de los rasgos y que dependen de las situaciones, es decir que la personalidad no es estable y cambia dependiendo de cada situación en particular. De modo que la conducta es el resultado del razonamiento de la persona, respecto de la persona y del medio ambiente que lo rodea. Mischel expone que las cualidades del individuo tienen un efecto en el ambiente y que estas cualidades son complejas y pueden variar. Bandura, sostiene que la autoeficacia es el desempeño interno que nos da la capacidad de manejar situaciones complicadas con buenos resultados. Rotter nos dice que la conducta responde a las metas y a la autoregulación. Kelly plantea el constructo en la personalidad como la anticipación la interpretación y el significado de los sucesos, que permite diferenciarnos de los demás. Respecto a sus instrumentos de evaluación Rotter presenta una escala que evalúa las expectativas generalizadas de la persona y su control interno o externo del reforzamiento. Sexto, la teoría integradora de la personalidad, como su nombre lo dice integra todas las teorías antecesoras en un significado más amplio, esto debido a que explicar la personalidad desde una de las teorías es limitarla porque todas las teorías en sí mismas aportan en gran medida a su conceptualización. Su principal propuesta es el “modelo evolutivo de Millon”, que incluye aspectos cognitivos, conductuales y biológicos; y la perspectiva nomotética que trata diferentes aspectos de forma general, y la ideográfica que trata de las diferencias individuales. También resaltan los cinco factores o dimensiones que tiene como instrumento de evaluación el BFQ; y el modelo de los Siete Factores de Cloninger. Los instrumentos de evaluación de esta teoría propuestos por Milton son el MCMI-III, el MACI para adolescentes y MIPS para adultos.

En relación a las semejanzas y diferencias de estas teorías. La teoría psicodinámica coincide con las demás teorías al sostener que la personalidad es el resultado de las fuerzas psicológicas que se dan dentro de cada persona, pero contradice las demás teorías al basarse en los impulsos sexuales; y porque sus instrumentos de evaluación de la personalidad son muy subjetivos. Por otro lado, la teoría fenomenológica, se diferencia de la primera al basar su enfoque en la motivación positiva y a su desarrollo a lo largo de la vida hasta alcanzar niveles superiores de funcionamiento, y al tener instrumentos de evaluación más fiables; pero se asemeja a la teoría de Freud cuando acepta la teoría sexual como una causal de motivación, aunque no durante toda la vida, ya que la motivación tiene que ver con la madurez de la persona. En otro orden, la teoría de los rasgos difiere completamente de la primera y de la segunda, al tratar la personalidad como las características propias de cada persona basada en sus rasgos, su estabilidad emocional y el ser más impulsivo o reservado; y porque sus instrumentos de evaluación responden al método científico. Por su parte en la teoría conductual y cognitiva, si bien la teoría cognitiva se basa en los procesos cognitivos (atención, percepción, memoria, entre otros), el conductismo se basa en el estudio de la conducta humana a partir de los procesos observables y cuantificables (estímulo-respuesta). Otra diferencia destacable son su perspectiva de la personalidad; ya que la teoría cognitiva parte de la introspección y de estímulos internos como el pensamiento y los sentimientos. Mientras que el conductismo basa el comportamiento del ser humano en la experiencia a través de estímulos externos. Por otra parte, la teoría cognitiva nos dice que la personalidad es cambiante de acuerdo a cada circunstancia en específico, mientras la teoría conductual nos señala el estímulo respuesta en una circunstancia premeditada. Finalmente, la teoría integradora es la conjunción de todas las teorías de la personalidad, por lo que se asemeja a todas al tener aspectos de todas las teorías en general, y se diferencia de todas al no ser una teoría limitada sino englobadora.

Conceptos que nos ayudan a entender mejor que es la personalidad

Cuando se busca explicar el comportamiento o la forma de ser de una persona, no solo se habla de personalidad, sino de otros conceptos que también se han venido utilizando para explicar las características particulares de alguien en específico. Según Schultz y Schultz (2010), “La respuesta más completa que podríamos sugerir es que todas las teorías hablan de factores que influyen, en cierta medida, en la configuración de nuestra personalidad. Cada teórico ha aportado piezas vitales para armar el rompecabezas”. (p.p. 470). Es así que en la actualidad el concepto de personalidad es uno de los más discutidos en el ámbito de la psicología, esto debido a su naturaleza complicada y de difícil definición, por lo que al buscar el contraste de las teorías aceptadas para lograr a futuro un concepto completo y de alcance general, surgen conceptos que nos van a ayudar a definir y fundamentar su verdadero significado.

Respecto a las definiciones científicas, encontramos el temperamento, el carácter, la inteligencia y la conducta, como conceptos de factor genético psicológico y ambiental que influyen sobre la estructura de la personalidad. En primer lugar, el temperamento implica el factor genético. Según Cerdá citado por Allport y luego por Montaño y otros, (2009), “el temperamento es un fenómeno naturalmente emocional, es decir, que se puede presentar a causa de factores genéticos o hereditarios” (s.p.). Segundo, en relación al factor psicológico, relacionado al nivel de afrontamiento del estrés, podemos relacionar este factor con el concepto de inteligencia respecto a los procesos cognitivos, la cual se determina por la eficacia con la que el sujeto trabaja por una meta, teniendo como influencia la herencia y el aprendizaje. Como nos menciona Schultz y Schultz (2010), “Allport decía que somos reflejo de la herencia y también del ambiente. La herencia proporciona la materia prima (psique, inteligencia y temperamento), y las condiciones del entorno la moldean, expanden o limitan” (p.p. 480). Tercero, el concepto de carácter, que implica el factor ambiental. Según Montaño y otros (2009), “El carácter es una combinación de valores y sentimientos que un individuo va adquiriendo a lo largo de su desarrollo a través de la interacción, condiciones y circunstancias externas, además difiere en cada individuo de acuerdo con su forma o punto de vista de interpretar la realidad humana” (p.p. 86). Finalmente tenemos el concepto de conducta que es la manifestación del temperamento, el carácter y la inteligencia. Según Montaño (2009) en su explicación de la teoría cognitiva de la personalidad, “la conducta está guiada por la manera como se piensa y se actúa frente a una situación” (p.p. 96).

Para finalizar, considero que los enfoques de la personalidad que más han aportado en el desarrollo del concepto de personalidad se encuentran en los que surgen en la etapa científica o moderna, ya que permiten proceder a la formulación de modelos hipotéticos que cada día se acercan más a un concepto concreto de personalidad, y porque visualizan a la psicología como una ciencia, esto debido a que la psicología como una ciencia nueva, debe buscar la consolidación, por lo que el concepto de personalidad debe construirse a través de teorías que puedan ser comprobadas en un proceso sistemáticamente organizado bajo el método científico, que explique y diseñe teorías que permita probar una hipótesis. Por otro lado, este concepto aún no está definido, debido a que existe una gran controversia en torno a un concepto concreto, por lo que en la actualidad se busca contrastar todas las teorías aceptadas en la llamada teoría integradora, y así lograr un concepto completo que se acerque de forma general a lo que significa personalidad en un sentido amplio y sobre todo científico.

En relación a la teoría integradora de la personalidad, es el resultado de una comunidad científica que no se pone de acuerdo en un concepto final de personalidad, por lo que esta teoría se plantea la elaboración de un modelo de personalidad amplio que considere a las principales teorías, debido a que como nos explica Montaño y otros (2009), “la personalidad no podrá limitarse a describir o explicar el temperamento, el carácter (el self) o la inteligencia, al consciente o al inconsciente, a las conductas observables o a las internas, ni a las diferencias o semejanzas”. (p.p. 99). Un ejemplo de esta teoría es el “modelo evolutivo” de Millon (1990), que atribuye variables cognitivas, conductuales y biológicas a la personalidad. De esta manera se concluye que, la personalidad no debe limitarse a estar determinada por una teoría, sino que su conceptualización debe ser el resultado de su construcción a lo largo del tiempo, en la fusión de todos los enfoques, para darnos una visión mucho más acertada y más amplia sobre su gran variedad de planteamientos y su metodología en la evaluación de sus componentes.

Respecto a si considero que el concepto de personalidad seguirá evolucionando, es un rotundo sí, ya que más allá de del factor biológico y psicológico, la personalidad también se guía por un factor social y recordemos que la sociedad va a seguir siempre en constante evolución, por lo que siendo la personalidad algo que se basa en este factor social, va a tener que seguir dilucidando nuevas teorías de las nuevas formas de ser que puedan darse en el futuro. Un ejemplo de esto son las investigaciones en base a contextos sociales, respecto de un grupo de una edad en específico, como nos da a conocer Schultz y Schultz (2010), que nos habla de las investigaciones en una población de hombres, de raza blanca, pertenecientes a culturas occidentales y los jóvenes entre los 20 a 25 años, “Tienden más a consumir drogas, a fumar, a beber alcohol, a conducir a gran velocidad, a tener relaciones sexuales con mucha frecuencia, a apostar, a correr riesgos físicos y a viajar a lugares peligrosos, en lo tocante a su personalidad suelen ser egocéntricamente extrovertidos, independientes, asertivos, no conformistas y desinhibidos para expresar sus emociones…”. (p.p. 445). 

Fuentes

Montaño, M., Palacios, J., Gantiva, C. (2010). Teorías de la personalidad. Un análisis histórico del concepto y su medición Psychologia. Avances de la disciplina, 3(2), 81-107. Recuperado de redalyc.org/pdf/2972/297225531007.pdf

Schultz, P., Schultz, S. (2010) Teorías de la personalidad, (9 ed). México: S.A. de C.V., una compañía de Cengage Lear ning, Inc. Recuperado de https://cdn.website-editor.net/50c6037605bc4d1e9286f706427108e6/files/uploaded/Schultz_Teorias%2520de%2520la%2520Personalidad.pdf

La adultez tardía, una de las mejores etapas de la vida

A medida que pasan los años, podemos cuestionarnos y creernos el papel que la sociedad nos asigna de acuerdo a cada etapa de nuestra vida. Respecto a esto, una de las etapas más estigmatizadas es la adultez tardía, que comprende desde los 60 años en adelante, y que a diferencia de lo que se cree, podría ser una de las mejores etapas del desarrollo del ser humano. Como datos interesantes. Estudiosos en el tema dicen que, de los 60 años en adelante, se da algo parecido a una segunda infancia, porque las preocupaciones laborales quedan atrás y se tiene más tiempo para la realización personal, respecto a retomar metas pausadas o iniciarse en algo que siempre se quiso pero que no se tuvo la oportunidad. Asimismo, respecto a la memoria y a los olvidos constantes característicos de esta etapa, Pascual Leone, neurólogo especializado en el tema, nos dice que, estos van asociados a una mayor capacidad de ver relaciones más distantes que se traducirían en la consecución de la llamada sabiduría, por lo que cambiar con la edad desde el punto de vista cerebral no es malo, ya que te permite ampliar la mirada. A continuación, trataremos con más profundidad esta etapa y daremos algunos consejos para un mejor aprovechamiento de la misma.

Conozcamos los principales conceptos de esta etapa

La idea de que el envejecimiento es sinónimo de decadencia se ha ido apartando y le ha dado paso a modelos exitosos de envejecimiento, que tienen como base la evitación de la enfermedad, el mantenimiento de un elevado funcionamiento físico – cognitivo, y la participación constante en actividades sociales. Es así que, existen teorías que respaldan este concepto, como son. La teoría de la retirada, que consiste en la reducción gradual de la participación social y una mayor preocupación por uno mismo. Teoría de la actividad, que sostiene que cuanto más activos permanezcan los ancianos, mejor envejecen. Teoría de la continuidad que desarrolla como un estilo de vida alto, ayuda a conservar un auto-concepto similar a través de los años.

La adultez tardía es una etapa en la que se intensifica la manera de comportarse, la manera de pensar, la manera de relacionarse, entre otros; por lo que existen tres factores importantes. El primero es el tiempo para poner todos los aspectos de la vida en orden. El segundo son los recursos internos y externos, relacionadas a las emociones y los pensamientos. El tercer factor está relacionado con la promoción del bienestar, que tiene como fin que todo sea positivo. Esta etapa se hace más evidente desde los 60 años y según Erikson, consiste en comprender el sentido de integridad del yo basado en la reflexión sobre la propia vida.

Un ámbito importante en esta etapa es el manejo del concepto de la muerte. Según Kuber-Ross, existen cinco etapas en el proceso de aceptación de la muerte, como son: la negación, la ira, el negociar por tiempo extra, la depresión y la aceptación. Por otra parte, pueden darse cambios emocionales a consecuencia del deterioro físico como la disminución de los sentidos y la aparición de enfermedades, los cambios sociales y familiares, y el deterioro cognitivo. Asimismo, la búsqueda de actividades y la compañía de personas que les proporcionen gratificación emocional se vuelve primordial, así como la satisfacción con la vida y su relación con la religión.

Estimula tu cerebro para vivir más y mejor

Álvaro Pascual Leone, gran científico que investiga la estimulación no invasiva del cerebro, mediante la Estimulación Magnética Transcraneal, una técnica que permite mejorar ciertos aspectos de la cognición, nos dice que el cerebro es un órgano eléctrico lleno de cables que utiliza electricidad para traducirlo en una reacción química concreta para de nuevo activar electricidad, entonces la idea de usar electricidad directamente para activar esos cableados es una idea antigua. Asimismo, respecto a la adultez tardía agrega que respecto a nuestra capacidad de memoria, a lo largo de nuestro desarrollo el cerebro va cambiando y la eficacia de los mecanismos de su plasticidad se deterioran, como el hecho de perder la capacidad para asociar cosas cercanas como el nombre del objeto o de la persona es decir la memoria concreta, esto va asociado a una mayor capacidad de ver relaciones más distantes que se traducirían en la obtención de la llamada sabiduría, por lo que cambiar con la edad desde el punto de vista cerebral no es malo, ya que te permite ampliar la mirada. En relación a esto Pascual menciona que, “ves el bosque y el coste es dejar de ver las hojas”.

Entonces, el verdadero objetivo de la neurología para el futuro es prevenir el escenario de la edad como un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades neurológicas, detectando el patrón de salud general a tiempo y brindándonos estrategias que nos ayuden a mantener sano el cerebro a lo largo de su desarrollo, es decir no tratar la enfermedad sino prevenirla. Cuerpo sano en mente sana o quizás sea mejor decir, cuerpo sano porque tu cerero está sano.

La plasticidad cerebral

La plasticidad cerebral se refiere a la capacidad del sistema nervioso para cambiar su estructura y su funcionamiento a lo largo de su vida, como reacción a la diversidad del entorno. La neuroplasticidad permite a las neuronas regenerarse tanto anatómica como funcionalmente y formar nuevas conexiones sinápticas. Los procesos mediante los cuales el cerebro adulto es capaz de repararse y reorganizarse han sido motivo de investigación en los últimos años, teniendo resultados alentadores. En caso de lesión cerebral difusa, para que las personas piensen y perciban mejor, se trabaja en las zonas de procesamiento del cerebro, llamadas mapas cerebrales, que representan el mundo externo, y que pueden crecer y fortalecerse con el ejercicio de memoria y que motive al cerebro a pensar, memorizar, entre otros. Como consecuencias, se pueden ver cambios, como en una mejor atención, una mejor coordinación en la terapia del movimiento, un mejor aprendizaje, entre otros; desencadenando cambios plásticos en el cerebro. Asimismo, el pensamiento se puede transformar en genes en el interior de las neuronas, esto a través de psicoanalíticas que han cambiado la estructura del cerebro, al cambiar la estructura del pensamiento. También se puede observar casos como el de “la mano fantasma”, en la cual se siente que al tocar el rostro tocan también una mano que ya no existe. Así mismo, debido a la plasticidad cerebral se ha demostrado que es posible conseguir un desarrollo cerebral importante en cerebros con traumas graves.

Algunos consejos para mejorar la plasticidad neuronal.

1.- Ver cosas nuevas, como leer, escuchar audios en los que se da información que no se conoce, ir a una exposición, estar con gente que nos cuenta cosas nuevas. En resumen, el acceso a la novedad o a lo diferente conlleva la activación de tus circuitos neuronales, tus patrones de funcionamiento del cerebro que empieza a activar la neuroplasticidad.

2.- Las interacciones sociales son muy importantes para el desarrollo de la neuroplasticidad. El estar con personas diferentes, el tener que poner en práctica ciertas habilidades para hablar, conversar, escuchar, mirar e identificar el lenguaje no verbal genera neuroplasticidad.

3.- Tener una conversación con alguien sobre temas de los que no estemos acostumbrados a hablar, o hablar con personas de ámbitos diferentes, que se dedican a cosas distintas.

4.- Innovar y arriesgarse a salir de lo acostumbrado, ya que conlleva la estimulación de diferentes partes del cerebro, que a vez estimula distintos circuitos neuronales. Por ejemplo, suele ser habitual que cada miembro de la familia tenga asignado su sitio en la mesa o en el sofá, podríamos cambiar de sitio de vez en cuando. También, aventurarse a ir por caminos o rutas nuevas, dándonos así la oportunidad de explorar, entre otros.

5.- No utilizar la mano no dominante, es decir, la izquierda si somos diestros o la derecha si somos zurdos. Y no sólo al escribir, sino para todas las actividades cotidianas que tendemos a realizar con la mano dominante, como puede ser comer o lavarse los dientes.

6.- Una rutina de ejercicio físico caminando a diario, ya que salir a caminar estimula el desarrollo de ciertas áreas del cerebro, como el factor del crecimiento del cerebro. El BDNF o factor de crecimiento derivado del cerebro, que favorece el desarrollo de nuevas conexiones entre las células del sistema nervioso y con ello mejores circuitos por las que se envía y recibe información en determinadas áreas del cerebro, en particular en áreas relacionadas con la memoria. 

Estimulación cognitiva en enfermedades neurodegenerativas

La estimulación cognitiva tiene por finalidad estimular las capacidades cognitivas existentes para mejorar el funcionamiento cognitivo y disminuir la dependencia del adulto mayor, enlenteciendo el proceso de deterioro, trabajando las capacidades que aún se conservan y mejorando el funcionamiento cognitivo de las personas con deterioro cognitivo o demencia. Como primer paso se encuentra el entrenamiento, de las personas mayores, en sus actividades, para ayudar a evitar ralentizar el deterioro cognitivo. Este entrenamiento debe ir dirigido a la obtención de objetivos específicos, como el mantenimiento de las capacidades mentales el máximo tiempo posible, la potenciación de la autonomía y la autoestima de la persona, la mejora de la interacción de esta con su entorno y la disminución de la ansiedad y la confusión, así como otras reacciones psicológicas adversas. El trabajo en grupo es esencial para la estimulación cognitiva, ya sea hablando de la realidad, contando recuerdos, miedos, deseos, etc. Los grupos de conversación son el modo idóneo de estimular a nivel cognitivo a las personas mayores. Además, favorecen la socialización para evitar el aislamiento, la comunicación verbal, no verbal y calman ansiedad, estrés u otras patologías. Entre las principales técnicas podemos observar la estimulación de las habilidades cognitivas para mantener las habilidades intelectuales con el fin último de conservar la máxima autonomía de los sujetos en su vida diaria. Finalmente es importante Mantener las habilidades intelectuales, crear un ambiente estimulante y mejorar las relaciones interpersonales de los adultos mayores, ya que esto va a favorecer a su autoestima y al mantenimiento de lo cognitivo y emocional.

Para finalizar, Álvaro Pascual Leone, neurólogo reconocido, nos brinda tres recomendaciones esenciales para estimular el cerebro.

1.- Comer la cantidad de calorías mínima para no perder peso ni lo máximo para no ganas peso, es decir tener un equilibrio en la ingesta alimenticia.

2.- Practicar ejercicio físico vigoroso durante 15 a 20 minutos para poner en marcha el corazón y el cerebro, para aumentar la capacidad de las zonas cerebrales y que estas tengan mayor control inhibidor, como resistir tentaciones y tomar mejores decisiones.

Infancia feliz, vida feliz

La educación en valores es el pilar fundamental en el desarrollo personal del niño, ya que esta lo llevará a comprender porque los preceptos morales son necesarios para vivir en sociedad. Es así que una correcta internalización de lo que está permitido y no lo está, respetando a los demás y correspondiendo al orden social, lo llevará a convertirse más adelante en un adulto de bien para los demás y para él mismo, pero ¿qué pasa cuando la forma de que el niño logre aprender como sobrellevar estos principios y valores morales es un problema? Actualmente se ha visto muy latente una inclinación por parte de los adultos a una educación apoyada en la violencia o “mano dura”, debido a las nuevas generaciones que no son del agrado de sus antecesoras. Entonces podemos ver férreos defensores de que la violencia es la mejor salida ante los antivalores y la mala educación en los niños pequeños, ya que esto con seguridad los hará más adelante hombres y mujeres de bien. Al contrario de esto, desde el punto de vista de la psicología lo mejor es una educación sin violencia pero que aplique una disciplina positiva; en la que se le brinda la confianza necesaria al niño, para que sepa que cuenta con nosotros ante cualquier problema, sin dejar de lado la enseñanza cuando suceden comportamientos que no son negociables y que van en contra de lo aceptable, que es muy importante en el proceso formativo, pero más aún el hecho de que una infancia feliz puede ser la respuesta a una vida feliz.

La infancia como la clave de la salud mental

La psicología respalda que los recuerdos felices de la infancia son la motivación que nos impulsará a realizarnos plenamente en la edad adulta, esto debido a que en la niñez se empiezan a formar conceptos muy importantes en el desarrollo del ser humano, como la autoestima, el autoconcepto, el creer en uno mismo, el sentirse capaz de realizar lo que se proponga, todo esto de la mano del refuerzo de los padres o de las figuras parentales. Por lo que, un niño que es contantemente felicitado por sus logros y reconocido por sus padres y en su entorno, adoptará una postura positiva hacia la vida; en cambio un niño que es constantemente abrumado por sus padres porque a su criterio lo hace todo mal o es comparado con otros niños que a la vista de sus padres son mejores, probablemente se convierta en un adulto con miedo al fracaso, que no se sienta capaz de realizar las tareas que se le encargan, y es por ese miedo que, podría verse afectado en la esfera laboral o educativa al no poder incorporarse adecuadamente. Es así que los pilares que se formen en el niño, serán el bienestar y el equilibrio psicológico en el adulto del mañana. Asimismo, según un estudio realizado por investigadores de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg (Estados Unidos), las personas que tienen una infancia feliz, basada en relaciones afectuosas y cariñosas con la familia y los amigos, tienen un menor riesgo de padecer depresión y enfermedades mentales en la edad adulta y, además, suelen tener relaciones más saludables. Por el contrario, las experiencias adversas durante la infancia, como los abusos, violencia o los conflictos familiares, pueden tener un impacto negativo para toda la vida, y generar adultos depresivos y ansiosos.

La adolescencia también cuenta

Si bien la niñez es muy importante, no debemos dejar de lado la adolescencia, como una etapa en la que el niño seguirá desarrollándose, pero de una forma más vulnerable, ya que aún es alguien que está construyéndose una personalidad; está buscando una identidad que lo diferencia de los demás y lo haga sentir un ser individual. Es por esto que, si bien la niñez es fundamental en el desarrollo del bienestar, la adolescencia será la continuación y el reforzamiento de la niñez, en donde se debe prestar atención a aspectos que se pudieron dejar pasar por alto en la anterior etapa, para así tener como resultado, un adolescente en sus últimos años de la etapa, listo para recibir la siguiente etapa como es la adultez emergente.

Unos buenos pilares hechos de valores, principios y una buena moral sentaran la base de sus decisiones posteriores; y una buena autoestima, lo llevará a cuidar de si mismo y no buscar la aceptación ni la aprobación de los demás.

La disciplina positiva

Cuando decimos marcar límites significa poner normas, afirma el terapeuta Jesper Juul. Depende de la visión de la vida, los valores y las experiencias de los padres. El primer paso es que estén adaptadas a la edad de los niños y basadas en el beneficio de todos. Hacer reuniones familiares suele ser muy eficaz. Después se señala qué sucederá si no se respetan, lo que es negociable y lo que no. A su vez se garantiza que las reglas se aplicarán con firmeza, pero con amabilidad y respeto. Se trata de ser positivo, no permisivo.

Estilos educativos

Hiperprotector: Lo que necesita nosotros se lo procuraremos. Los padres hacen todo por sus hijos y estos pueden crecer débiles en cuando a no saber como actuar en determinadas situaciones.

Permisivo: Se busca la armonía. Se negocia, pero el incumplimiento no tiene consecuencias porque los padres evitan el conflicto. Los hijos crecen sin patrones de autoridad.

Autoritario: El más fuerte es el que manda. En la familia se promueve la obediencia más que la responsabilidad. Crecen rebeldes.

Intermitente: No tenemos claro cómo educar. Los padres pasan de la permisividad al autoritarismo. Se adoptan medidas, pero no se tiene paciencia de ver si resultan eficaces. Los hijos crecen inestables.

Asertivo: Los padres dan afecto y disciplina positiva. Se basa en el respeto mutuo y la cooperación. La educación es un proceso de aprendizaje recíproco, por lo que los padres también se cuidan a sí mismos. Los límites son muy importantes, se establecen con amabilidad, pero se hacen respetar con firmeza. Los hijos crecen con sentido de pertenencia.

Una infancia sistemática

Está claro que el sistema educativo actual y mayormente en el público, aún mantiene rasgos rígidos y desfasados, por lo que su principal objetivo es la productividad en el niño, pero no aborda una esfera muy importante, como es su felicidad, siendo este último concepto la clave para el bienestar presente y futuro del niño. Mudarse, establecerse en otra ciudad por un nuevo trabajo, etc., son situaciones en las que es muy común que nadie le pregunte al niño si está feliz con esa decisión, o que piensa de lo que está pasando, entonces el niño solo se acomoda a lo que sucede a su alrededor y desde ahí no es un niño pleno ni feliz. También está el caso de los niños que, por algún motivo, como pasar la frontera ilegalmente con sus padres, son detenidos y son enviados a refugios; nadie piensa en el daño que les causará estar fuera de su país de origen ni las consecuencias que tendrá en su desarrollo. Por otro lado, están los niños que viven en situación de calle o de padres con problemas de alcohol y de drogas y que no se hacen cargo de ellos o que si lo hacen son violentos y los maltratan, estos niños son felices si se van a un refugio o a un albergue, ya que, aunque no parece mucho, para ellos tener tranquilidad y un lugar seguro donde nadie le pegue es lo mejor.

Los niños que han vivido situaciones difíciles, en el futuro tendrán problemas en su comportamiento. Estos niños y futuros adultos, buscarán el amor y la aprobación de cualquier manera, es por ello que si roban y su madre les dice que está bien y se siente orgullosa por lo que ha traído, entonces lo volverá a hacer porque se genera en él un sentido de felicidad.

Respecto a lo académico, este sistema por lo general nos pide productividad y no felicidad. Existen refuerzos sociales para la sobre exigencia, y padres orgullosos de los logros que sus hijos hacen realidad, para hacerlos felices. Entonces el niño piensa que el sentirse bien, depende solamente de lo que haga felices a sus padres o a los demás, y no piensa en él mismo, esto puede traer como consecuencia adultos infelices y confundidos con su vida en el ámbito laboral y profesional. La auto exigencia desgasta mentalmente, y está mal si se aplica para que los demás te quieran y no porque te interesa verdaderamente ser el mejor.

Sé el adulto que necesitabas cuando eras niño

Si bien cada uno tiene su historia en particular, en la que se sintió amado, o por el contrario se sintió vulnerado y es algo que aún lo persigue en sus relaciones sociales, y en su ser interior; es algo que nunca es tarde para enfrentar, pero no tomando el pasado como ideología de vida, sino comprendiendo que el pasado es algo que ya quedo atrás, y por lo tanto no podemos cambiar; pero que, en cambio, tenemos el presente para vivir y el futuro para hacer planes. La cuestión está en romper las cadenas, ya que si de niño sentiste los golpes en el alma, no tienes que repetirlo con tus hijos o con los niños que tengas a tu cuidado, al contrario, recuerda cómo te sentías y pregúntate si quieres ser la persona que le haga sentir eso a un niño. Los adultos estamos para proteger y cuidar a los más pequeños, velando por su bienestar y su día a día, ya que por su vulnerabilidad aún no pueden hacerle frente a este sistema, pero nosotros sí. Recuerda, nadie está diciendo que no se debe disciplinar a un niño cuando hace algo que no está bien, pero lo primero siempre será explicarle porque lo que hizo no es correcto y lograr un entendimiento que lo haga no volverlo a hacer, enseñarle que lo que hizo afecto a alguien más y decirle porque sucedió esto. Los niños siempre buscaran la aprobación de sus padres, recuerda que te aman y que ven en ti a su superhéroe favorito. Haz que guarde los mejores recuerdos de su infancia y te aseguro que de adulto sabrá lo que vale y creerá en el mismo, dos conceptos muy importantes para lograr el éxito, en cualquier ámbito en el que se encuentre.

Fuentes:

López, O., Piñero, E., Sevilla, A. y Guerra, A. (2011). Psicología positiva en la infancia. Revista de Psicología1(1), 417-424. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5097377

Puyana, Y. (1999). «QUIERO PARA MIS HIJOS UNA INFANCIA FELIZ». «SOCIALIZACIÓN Y CAMBIO EN TORNO A LAS REPRESENTACIONES SOCIALES SOBRE LA INFANCIA». Nómadas (Col) (11), 138-145. Recuperado de https://www.redalyc.org/pdf/1051/105114277013.pdf

La depresión, una enfermedad silenciosa

La depresión es una patología, que se refiere a un trastorno mental caracterizado por sentimientos de inutilidad, culpa, tristeza, indefensión y desesperanza, que pueden ser sobreestimados y confundidos con estar triste o querer llamar la atención. Esta enfermedad se presenta tanto en hombres como en mujeres de todas las clases sociales y responde a problemas tanto físicos como mentales. Asimismo, es una enfermedad frecuente en todo el mundo, y según la Organización Mundial de la Salud, se calcula que afecta a más de 300 millones de personas que lucha día a día contra esta.

La depresión se puede convertir en un problema serio de salud, especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, y puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos puede llevar al suicidio. Normalmente muchas personas se dan cuenta que tienen depresión o que algún familiar la tiene, cuando ya están muy sumergidos en esta patología.

El presente artículo tiene como finalidad dar a conocer las implicancias de este trastorno, sus causas, consecuencias, así como sus posibles tratamientos. Asimismo, esperamos que, si te identificas en algún punto con esta información, seas consciente de que es muy importante pedir ayuda profesional para salir adelante.

CONCEPTO

El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta fundamentalmente el estado de ánimo (humor), por lo que también se le conoce como trastorno del humor o trastorno afectivo. Las personas que están deprimidas experimentan profundos sentimientos de desesperanza, tristeza y vacío interior que pueden resultar invalidantes en el desarrollo de sus relaciones familiares y sus responsabilidades laborales, así como su día a día, ya que provocan en la persona que padece de esta enfermedad mucho cansancio, irritabilidad y ansiedad; perdiendo el deseo de realizar actividades, por sumirse en un estado de apatía y fatalismo frente al futuro.

SEÑALES DE ALARMA

Algunos signos y síntomas frecuentes en la depresión son:

– Aislamiento: Los individuos con depresión se aíslan por diferentes razones, algunos prefieren mantenerse reservados porque se sienten abrumados si tienen que socializar y piensan que es mejor estar solos. También podría darse el caso, que sean personas que no quieran preocupar a su círculo más cercano, como su familia o amigos, esto debido a que son personas muy protectoras o porque en algún momento de su vida les han dicho que sentirse mal es señal de debilidad, y sus sentimientos no fueron validados, por lo que la persona afectada cree que dar a conocer lo que siente no va a cambiar en nada su situación.

– La desorganización: El sujeto se torna apático, «sin ganas de vivir» y nada le procura placer, por lo que limpiar su habitación o casa se vuelve un esfuerzo desmesurado. Los ambientes en donde vive una persona con depresión normalmente están muy desordenados, se pueden ver platos sucios apilados o montículos de ropa sin lavar, entre otros.

– Mal cuidado personal: Las personas con depresión no tienen energía, sólo levantarse en las mañanas es muy difícil, así que actividades diarias como arreglarse, cepillarse, cambiarse de ropa y cuidar de uno mismo se vuelven tareas difíciles de llevar a cabo. A los ojos de las personas que desconocen esta enfermedad, los depresivos solo son personas perezosas, pero la verdad es que la persona afectada con este trastorno se encuentra tan sumergida en tantos sentimientos negativos, que el hecho de afrontar la vida y hacerse cargo de uno mismo, le resulta difícil y doloroso emocionalmente.  

– Problemas para dormir: La persona depresiva puede presentar desórdenes del sueño, en dos sentidos. Por un lado, que le cueste conciliar el sueño y, además, se despierte temprano y malhumorado, debido a los pensamientos negativos que lo hacen pensar de más y llorar por las noches sin lograr dormir. Por el contrario, puede presentar hipersornnia (exceso de horas de sueño) y aun así sentirse cansado, esto debido a que sienten que al dormir se alejan de la realidad y es un lugar en el que no sufren.

– Alteraciones del pensamiento: La dramatización en situaciones sin mucha importancia es muy frecuente. Es normal que las personas depresivas sientan que todo les sale mal, por lo que una equivocación, un disgusto, o una llamada de atención en el trabajo, puede hacerle pensar nada tiene sentido y agregar una cosa más en su lista de “porque vivir no vale la pena”. Este tipo de comportamiento hace que sea muy difícil ver la vida de una manera positiva.  

– Modificaciones del apetito y del peso: La mayoría de personas deprimidas pierden el apetito y, en consecuencia, disminuyen de peso, podría ser el caso de las personas con depresión que están muy cansadas para cocinar o que se encuentran en un estado crítico de la enfermedad en el que la comida ya no les produce ningún placer. Por el contrario, existe otro extremo y donde se come desordenadamente y sin ningún tipo de cuidado, como tratando de llenar su vacío interior.

– Pérdida del placer: En lo sexual, se llega a la impotencia en el hombre o a la frigidez en la mujer; también disminuye y tiende a desaparecer el disfrute en el trabajo, el deporte, los juegos y otras actividades que anteriormente le eran gratificantes.

– Culpa excesiva y odio: La persona que tiene depresión puede sentirse culpable constantemente, devastado y fuera de control, lo cual puede llevarlo a desilusionarse de la vida. Empiezan a odiarse a sí mismos y a menospreciarse, ya que creen que al no ser capaces de controlar la situación que los ha llevado a este estado, o no ser lo suficiente para las personas a su alrededor, no merecen seguir viviendo. Este problema es mucho más crítico en personas que tienen una baja autoestima.

– Disminución de la energía: Se produce un cansancio injustificado, a veces con variaciones durante el día, y más acentuado por la mañana. Las personas afectadas suelen sentirse más fatigadas por la mañana que por la tarde.

– Vivir con miedo: Las personas con depresión, sienten que deben protegerse de situaciones en las que se sientan vulnerables, ya que pueden pensar que todo va a resultar mal rechazando oportunidades constantemente. También pueden desarrollar miedo a los cambios porque sienten que en su dolor han logrado mantenerse estables y tienen miedo de volver a perder esa estabilidad.

– Pensamiento suicida: Una persona con depresión, presenta una preocupación exagerada por la muerte y alimentan sentimientos autodestructivos. Asimismo, creen que la muerte les podría dar esa paz emocional que tanto buscan y que no consiguen estando vivos.

TIPOS

Existen varios tipos de trastornos depresivos. Los más comunes son el trastorno depresivo grave y distímico.

TRASTORNO DEPRESIO GRAVE

Se caracteriza por una combinación de síntomas que interfieren con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer, y disfrutar de las actividades que antes resultaban placenteras. La depresión grave incapacita a la persona y le impide desenvolverse con normalidad.

TRASTORNO DEPRSIVO DISTÍMICO

También llamado distímia, se caracteriza por sus síntomas de larga duración (dos años o más), aunque menos graves, pueden no incapacitar a una persona, pero sí impedirle desarrollar una vida normal o sentirse bien. Las personas con distímia también pueden padecer uno o más episodios de depresión grave a lo largo de sus vidas.

OTRAS CARACTERIZACIONES

Algunas formas de trastorno depresivo muestran características levemente diferentes a las descritas anteriormente o pueden desarrollarse bajo circunstancias únicas. Sin embargo, no todos los científicos están de acuerdo en cómo caracterizar y definir estas formas de depresión.

Depresión Psicótica

Ocurre cuando una enfermedad depresiva grave está acompañada por alguna forma de psicosis, tal como ruptura con la realidad, alucinaciones, y delirios.

Depresión Posparto

Se diagnostica si una mujer que ha dado a luz recientemente sufre un episodio de depresión grave dentro del primer mes después del parto. Se calcula que entre el 10 al 15 por ciento de las mujeres padecen depresión posparto, en el primer mes de dar a luz.

Trastorno Afectivo Estacional

Se caracteriza por la aparición de una enfermedad depresiva durante los meses del invierno, cuando disminuyen las horas de luz solar. La depresión generalmente desaparece durante la primavera y el verano.

Enfermedad Maniaco Depresiva

Se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo que van desde estados de ánimo muy elevado (por ejemplo, manía) a estados de ánimo muy bajo (por ejemplo, depresión).

CAUSANTES

FACTORES GENÉTICOS

Existe un mayor riesgo de padecer depresión clínica cuando hay una historia familiar de la enfermedad, lo que indicaría una predisposición biológica. Sin embargo, no todas las personas que tienen una historia familiar tienen la enfermedad, ya que la depresión grave también puede ocurrir en personas sin antecedentes familiares de este tipo, lo que sugiere que existen factores adicionales causantes de la depresión, como factores bioquímicos, o ambientales que producen estrés, y otros factores psicosociales.

FACTORES BIOQUÍMICOS

Las causas básicas de la depresión están asociadas a anomalías en la liberación de determinados neurotransmisores esenciales. Los neurotransmisores son los mensajeros químicos del cerebro y, en el caso de depresión, se ven perturbados los siguientes:

SerotoninaAcetilcolinaCatecolaminas:
Íntimamente relacionada con la emoción y el estado anímicoResponsable de muchas de la estimulaciones musculares, y participa en la programación del sueño– Dopamina: Interviene en el deseo y en la sensación de placer. – Noradrenalina: Pone en alerta máxima de nuestro sistema inquieto. Adrenalina: La substancia de la acción por excelencia.  

Estos mensajeros químicos se alteran por distintas causas como: anomalías estructurales cerebrales leves, trastornos del sueño o bien herencia genética. Por poner un ejemplo, los estudiosos han identificado un defecto en un gen llamado SERT, que regula la serotonina, la que ha sido asociada a la depresión.

FACTORES PSICOLÓGICOS

La carencia de estabilidad y/o afectividad puede desencadenar la aparición de la depresión, en la infancia o en la adolescencia. Una familia unida y comunicativa minimiza los factores de riesgo, mientras que las familias rígidas maximizan estos factores. Entre estas últimas figuran los casos de inestabilidad emocional de los padres, especialmente de la madre, ya que la depresión materna es un elemento determinante para la depresión del niño, así como también las familias con continuos problemas y discusiones; y las familias separadas, aunque en este caso los niños tienden a asumir esta nueva situación al cabo de un año, si sus padres mantienen una buena relación tras la separación.

TRATAMIENTO

Una sólida red de soporte del entorno social es importante para la prevención y recuperación de la depresión, por consiguiente, el soporte de la familia y amigos es saludable y positivo para la persona que se encuentra con depresión.

TRATAMIENTO MÉDICO

Este procedimiento es aplicable a una población igual o mayor de 15 años tanto en establecimientos de salud del primer como de segundo nivel de atención: Se propone el uso de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (IRSS) por carecer de efectos sobre la recaptación de noradrenalina y sobre receptores colinérgicos, histaminérgicos y adrenérgicos, por lo cual son mejor tolerados y facilitan el cumplimiento del tratamiento a largo plazo. Además, por tener una cinética lineal pueden administrarse de inicio en la dosis terapéutica y mantenerse con una toma única diaria.

TRATAMIENTO PSICOLÓGICO

La psicoterapia, sola o combinada con fármacos, han demostrado su eficacia en el tratamiento de la depresión. Las más utilizadas son:

Terapia interpersonalTerapia cognitivaActivación conductual
Se centra sobre todo en las dificultades de las relaciones interpersonales a fin de mejorar la comunicación, de incrementar los intereses sociales y restablecer la autoestima.  Destinada a modificar los pensamientos, creencias y actitudes negativas que acompañan a la depresión.Su objetivo fundamental es la movilización del paciente a fin de incrementar las experiencias gratificantes.

EL APOYO DE LOS FAMILIARES Y PERSONAS CERCANAS

Lo más importante que alguien puede hacer por una persona que está deprimida, es ayudarla a que reciba el tratamiento adecuado hasta que se sienta mejor, acompañarla en sus sesiones con el especialista que está tratando su trastorno, y asegurarse que tome el medicamento prescrito para tratar su depresión. Así también, el apoyo emocional es muy importante, por lo que se debe brindar comprensión, paciencia, afecto y estímulo a la persona deprimida, escucharla con atención y ofrecerle esperanza. Por otro lado, es importante no ignorar comentarios o menciones respecto al suicidio y no minimizar los sentimientos que nos expresa la persona deprimida. Asimismo, se puede invitar a la persona deprimida a realizar actividades estimulantes para ella, como salir a caminar, a pasear, ir al cine o realizar algo que le guste.

Es importante recordar que una persona deprimida no tiene el control de su situación, por lo que no se le debe acusar de simular su enfermedad, ser perezosa, ni esperar que salga de esa situación de un día para otro.

Para finalizar, la depresión es una enfermedad que puede presentarse a cualquier edad y que no es igual a estar triste. Esta puede darse debido a factores vinculados directamente con el cerebro y con factores relacionados con situaciones y un entorno problemático. Asimismo, el deprimido puede presentar ideas de muerte constantes, por lo que es de suma importancia la identificación temprana de la enfermedad para recibir ayuda profesional, ya que de lo contrario se corre el riesgo de que la persona anímicamente desgastada, opte por medidas drásticas como el suicidio. Finalmente, es importante recordar que todo se puede, que todo se supera, que todo pasa, que el sol brilla en las mañanas y que hay personas que te aman y a las que les importas mucho. A veces nuestro peor enemigo vive en nuestra mente, pero de eso se trata la vida, de una lucha constante en la que debes encontrarte, abrazarte y permitirte ser feliz.

Bibliografía

Bogaert, H. (2012). LA DEPRESIÓN: ETIOLOGÍA Y TRATAMIENTO. Ciencia y Sociedad, XXXVII(2), 183-197. Recuperado de https://www.redalyc.org/pdf/870/87024179002.pdf

Botto, A., Acuña, J. y Jímenez, J. (2014). La depresión como un diagnóstico complejo. Implicancias para el desarrollo de recomendaciones clínicas. Rev Med Chile, 142, 1295-1305. Recuperado de https://scielo.conicyt.cl/pdf/rmc/v142n10/art10.pdf

Carranza, R. (2012). DEPRESIÓN Y CARACTERÍSTICAS DEMOGRÁFICAS ASOCIADOS EN ESTUDIANTES Y LÍDERES UNIVERSITARIOS DE LIMA METROPOLITANA. Revista de Investigación, 2, 79-90. Recuperado de https://www.redalyc.org/pdf/4676/467646125005.pdf

Ministerio de Salud. (2005). La Depresión y la Ansiedad. Módulo de Atención Integral en Salud Mental. Recuperado de http://bvs.minsa.gob.pe/local/PROMOCION/208_PROM14.pdf

Ministerio de Salud. (2008). GUÍA TÉCNICA: GUÍA DE PRÁCTICA CLÍNICA EN DEPRESÍÓN. Lima: MINSA. Recuperado de http://bvs.minsa.gob.pe/local/MINSA/1084_DGSP261.pdf

Dame la clave de tu celular

Las nuevas tecnologías nos han traído nuevas formas de comunicación, como las redes sociales o dispositivos más modernos, que nos permiten interactuar con mayor facilidad con las demás personas; pero también nos han aproximado a situaciones complicadas respecto a la privacidad y a los sentimientos que emergen de esta; inclusive con consecuencias trágicas. Es así que hablamos de situaciones en las que se exige como base de una relación basada en la confianza, el poder acceder al celular del otro, cual caja fuerte de secretos, que se tiene que controlar para asegurar la permanencia de la relación en el tiempo. En este sentido, la psicología y el derecho, nos ofrecen un análisis interesante de las implicancias de esta práctica, así como posibles diagnósticos para poder llegar a una solución de consenso.

Palabras clave: Confianza, seguridad, autoestima, relación, pareja.

Desde hace un tiempo, Ana ve que su esposo, llamado Carlos, llega del trabajo a escribir en su celular, siempre lo ve sonriendo y respondiendo mensajes, por lo que piensa que quizás la está engañando. Ya en la noche espera pacientemente a que se duerma para poder tomar su celular y ver lo que pasa, pero no logra dar con la clave. Al otro lado de la ciudad, José siente que Margarita, su enamorada, ya no le da la importancia que le daba antes, la siente distante y está muy preocupado, así que un día en el calor de una discusión, le arrebata su celular a la fuerza y acto seguido, comienza a revisarlo, a pesar que su enamorada le dice que no tiene derecho a hacerlo.

De los casos expuestos, se deduce que ya no es necesario contratar un detective privado u aplicar otras técnicas de reglaje para obtener información personal de una persona en específico; ahora solo basta con poder acceder a su celular para saber si está pasando algo irregular que merezca tu atención, pero ¿Qué puede reflejar esta práctica en la vida cotidiana? A continuación, desde el punto de vista de la psicología, nos centraremos en tres conceptos importantes como son: la confianza, la seguridad en uno mismo y la autoestima; para después dar una explicación rápida acerca de las implicancias que puede traer este hábito, y finalmente ofrecer una explicación desde la perspectiva del derecho, así como una pequeña reflexión y recomendaciones.

Si tú has sido víctima de esto, o haz realizado este modo de control sobre tu pareja, espero poder darte los alcances necesarios, para que puedas determinar y analizar conscientemente tu relación, y yendo más allá si fuera el caso, a ti mismo.

Posibles trastornos

En una buena relación, las personas que la conforman confían uno en el otro y respetan su derecho a la privacidad, y espacio personal; más allá del tiempo que puedan pasar juntos. Por lo que, la necesidad de invadir la esfera de individualidad de la pareja, puede deberse a problemas que van más allá de la relación, y ser un llamado silencioso sobre situaciones pasadas no superadas que pueden estar reflejándose en la exigencia de saberse amado, ante la falta de la capacidad de creerse valorado naturalmente.

Desde la perspectiva de la psicología

Si bien la revisión del celular puede ser consensuada entre las personas que conforman una relación, es decir de mutuo acuerdo, lo cual es muy válido; también podría darse con exigencia y sin el consentimiento de la otra parte, lo cual constituye una violación del espacio personal e íntimo. Para esto existen tres conceptos determinantes que nos van a ayudar a un mejor análisis de este problema.

La confianza

La confianza es la base de una relación saludable. Existen diferentes tipos de confianza, siendo los más conocidos la confianza en uno mismo y la confianza en los demás. Según Bandura, en su teoría del aprendizaje social, la confianza en uno mismo o autoeficacia, implica la autovaloración respecto a las expectativas que se tienen sobre el futuro y la capacidad de lograr los objetivos propuestos. Por otro lado, tenemos la confianza en los demás, que ha sido clasificada por la psicología como “confianza social”, y que según Yañez y otros (2005) se describe, “como una expectativa generalizada de que las promesas de un individuo o grupo van a ser cumplidas” (p.p. 11). De este último término se desprende la “desconfianza social”, que no es un concepto negativo, si se entiende a la confianza como un mecanismo adecuado para manejar la complejidad y la incertidumbre que no podemos controlar, respecto de nuestro entorno y las personas que nos rodean. Asimismo, Yañez y otros nos dicen que, “Las primeras experiencias relacionadas a la confianza y la posterior socialización serían los determinantes claves para la predisposición a confiar” (p.p. 11). De aquí es importante resaltar como las buenas y malas experiencias nos van a hacer más proclives a una mejor reacción ante situaciones que impliquen un engaño o una infidelidad.

De lo expuesto, podemos deducir que una persona que pide continuamente saber que hay en el celular de su pareja, puede tener graves problemas de confianza, en relación a malas experiencias confiando en los demás o en anteriores relaciones, y que no han sido superadas.

El sentimiento de seguridad

Es el sentirse a salvo de una forma universal, es un sentimiento que se requiere tanto en la esfera psicológica como física; siendo que, desde la psicológica, es el equilibrio y la sensación de bienestar permanente, en relación a nuestra vida y a nosotros mismos; sin que nada nos perturbe. Como nos dice Aragón (2019), “La seguridad psicológica y también física, la buscamos porque nuestras vidas suponen un conflicto, que escapa de nuestro control en la mayoría de ocasiones, y no sabemos cómo reaccionar ni cómo dar respuesta a multitud de complicaciones y adversidades” (s.p.). Por lo que es importante ver este sentimiento no como una necesidad constante de sentirnos queridos y aceptados, si estamos actuando desde la carencia de la validación de lo que somos y hemos logrado desde el punto de vista de nuestros sentimientos; sino como el estar en la capacidad de saber afrontar los cambios que puedan ocurrir en nuestra vida desde cualquier esfera, en este caso la afectiva.

De lo explicado podemos concluir, que la poca seguridad, podría deberse a la falta de capacidad de enfrentar los cambios, o al miedo de salirse de esa zona de confort que se ha logrado; debido a un fracaso, un abandono o una decepción profunda; creando dentro de uno, la exigencia de permanente validación por parte de los demás, para así poder sentirse querido y aceptado, en este caso a través de la revisión constante de los datos almacenados en el celular de la pareja con la que se comparte una relación, en búsqueda de algún indicio de engaño. Clemente nos dice, “Así, una crianza y educación autoritaria, crítica e incluso abusiva da forma a perfiles inseguros” (s.p.). Se desprende de esto que la inseguridad de revisar el celular del otro, va más allá de la relación en sí misma y abre paso a un problema más personal, como el sentirse vulnerable ante la amenaza de lo que no se puede controlar, debido a que la pérdida no es algo que puedan manejar ni aceptar, por la constante evaluación social a la que en algún momento se han visto sometidos.

La autoestima

La autoestima a diferencia de la confianza, es la valoración de uno mismo, pero de forma global, y no solamente sobre sus capacidades.

Branden (1987) nos menciona que:

La autoestima es la experiencia de ser aptos para la vida y para sus requerimientos. Más concretamente consiste en tener confianza en nuestra capacidad de pensar, de afrontar los desafíos de la vida y en nuestro derecho a ser felices. El sentimiento de ser dignos, de merecer, de tener derecho a afirmar nuestras necesidades y a gozar de los frutos de nuestros esfuerzos (p. 21).

De lo expuesto se puede resaltar, que la autoestima implica la confianza y la seguridad en un mismo concepto, por lo que, de forma general, va a ser muy importante en el desarrollo de una relación de pareja, ya que una persona que no tiene confianza y seguridad en uno mismo, va a sentir la necesidad de asegurar el amor de la otra persona, a pesar de que el amor no es algo asegurable ni exigible, sino más bien algo voluntario que se refuerza a través del tiempo y de las experiencias vividas.

Desde la perspectiva del derecho

Desde el punto de vista normativo, el mirar el celular de tu pareja es un delito, dependiendo de la manipulación de los datos a los que tengas acceso, ya que en nuestra legislación aún no existe una tipificación orientada a la invasión de la privacidad específicamente en este tipo de dispositivos. Es así que contamos con la ley de delitos informáticos, en donde se estipula lo siguiente, “El que deliberada e ilegítimamente accede a todo o parte de un sistema informático, siempre que se realice con la vulneración de las medidas de seguridad, será sancionado con pena privativa de la libertad no menor de 1, ni mayor de 4 años”. De esto se desprende que los celulares corren por un sistema informático y que, si yo ingreso indebidamente o vulnerando las medidas de seguridad impuestas para que este acceso ajeno a mi consentimiento no suceda, podría estar inmerso en este delito; siendo lo contrario cuando el celular en cuestión no tenga ninguna medida de seguridad para acceder al mismo.

Es relevante enfatizar casos en los que este control desmedido ha llegado a consecuencias graves, siendo la figura del feminicidio en nuestro país un tema actual y de preocupación nacional, en donde se llega hasta el punto de matar a una mujer debido a celos o a que no se quiere retomar la relación; en donde sus victimarios creen tener el dominio y la superioridad sobre sus parejas.

Revisar el celular de tu pareja en contra de su voluntad y sin un acuerdo previo, para ver con quiénes conversa o intercambia mensajes, representa una forma de violencia debido a que se vulnera la intimidad y la privacidad de las personas; y se impone la posición de uno sobre el otro.

Para finalizar, es importante que seamos conscientes de que el querer revisar el celular de la persona con la que compartimos una relación, no es saludable y puede ser el indicador de muchos problemas internos, como son: la falta de confianza y de seguridad que se resumen en una baja autoestima. Asimismo, si se siente una sospecha fundada sobre una probable infidelidad, se debe buscar el diálogo y la validación de los sentimientos; pero si esto no es posible lo mejor es dejar ir y seguir adelante, porque nadie se merece vivir bajo la sospecha y las dudas de lo que podría estar sucediendo cuando no se está presente. En este contexto, no se trata de dar sin recibir nada a cambio, ni poner a uno por encima de las necesidades del otro, sino que los dos ganen y puedan construir una relación saludable que pueda permanecer en el tiempo.

Es necesario tener muy en claro que la persona con la que se mantiene una relación, no es un objeto, sino un ser humano con sentimientos y sobre todo derechos, como el de decidir con quien compartir y no compartir sobre su vida privada. Si tú eres de las personas que exige revisar el celular de alguien como prueba de confianza, es importante que te auto examines y así seas consciente de los posibles problemas que estarían siendo la causa de este tipo de conductas. Despeja tu vista de lo que no te permite ver tu valor como persona; y que como tal puedes ser amada y respetada sin necesidad de exigirlo, sino a voluntad propia. Asimismo, puede ser el caso que el problema no seas tú, sino la otra persona que no está en la capacidad de darte el amor y el respeto que tú te mereces.

El amor no se exige, es algo natural que se da a voluntad propia y que si se llega al extremo de exigirse es porque algo no anda bien y es momento de revaluar la relación. La próxima vez que sientas la necesidad de ver el celular de tu pareja o ella te exija ver el tuyo, piensa que es mejor hablar directamente acerca de sus sentimientos; y si no se puede llegar a un acuerdo, lo mejor es decirle adiós y darte una nueva oportunidad en un nuevo comienzo.

Bibliografía

Aragón, R. (11 de agosto del 2019). La seguridad psicológica es un mito [Mensaje en un blog]. Recuperado de https://lamenteesmaravillosa.com/la-seguridad-psicologica-mito/

Branden, N. (1987). El poder de la autoestima. Barcelona: Editorial Paidós Ibérica.

Clemente, S. (24 de octubre del 2019). La inseguridad y como vencerla [Mensaje en un blog]. Recuperado de https://lamenteesmaravillosa.com/la-inseguridad-y-como-vencerla/

Yañez, R., Ahumada, L. y Cova, F. (2005). CONFIANZA Y DESCONFIANZA: DOS FACTORES NECESARIOS PARA EL DESARROLLO DE LA CONFIANZA SOCIAL. Revista Univ. Psychol. Bogotá (Colombia), 5(1), 9-20. Recuperado de http://www.scielo.org.co/pdf/rups/v5n1/v5n1a02.pdf

La discriminación, una forma de inferioridad

Existen conceptos de valor negativos que tienen como único objetivo la afectación de la persona y la desintegración social; y que están dirigidos contra aquellos que son considerados equívocamente como diferentes y hasta inferiores. A este tipo de conducta se le denomina discriminación y todo lo que este concepto implica también es un tema de estudio para la psicología, desde donde se sugiere atender este problema partiendo de sus orígenes, que se encuentran en la mente y las emociones del ser humano. La exteriorización de creencias contrarias a lo moral y lo legalmente permitido, para luego expandirse a círculos más grandes como la sociedad y el Estado vulneran el modo democrático de convivencia en el que aspiramos vivir. La extinción de conceptos como la discriminación, y sus derivados como: el prejuicio, el estereotipo, el racismo, entre otros; no solo nos dan la tarea de formar a los niños en valores y en principios básicos que les permitan diferenciar entre lo bueno y lo malo, también implica el diagnóstico de trastornos que se encuentran detrás de este tipo de pensamiento, que se da a conocer a través de una conducta que puede esconder más de lo que parece.

Palabras clave: Discriminación, prejuicio, estereotipo, racismo. 

El Perú es uno de los países donde existe más diversidad cultural, esto debido a una historia de constantes cambios, revoluciones; el carisma y la amabilidad de sus habitantes. Esta mistura de colores y sabores nos ha posicionado en el top número uno en muchos aspectos, siendo uno de ellos nuestra gastronomía, que es reconocida mundialmente por su calidad y la fusión de variados sabores. Pero ¿Qué pasa cuando empezamos a distinguir esta fusión de una forma negativa? Según Prevert y otros (2011), “desde la psicología social sabemos que la discriminación corresponde a la traducción en actos de los prejuicios. Se trata de un comportamiento negativo en contra de los miembros de un grupo que es objeto de una imagen negativa”. (p.p. 9). Por lo que podemos asumir que los prejuicios, los estereotipos y la discriminación se presentan juntos, y que no son más que el resultado de una herencia penosa que se ha pasado de generación y generación, y que ya es hora de dejar atrás. A continuación, explicaré el concepto de discriminación, así como sus variantes, como son los prejuicios y los estereotipos, para después dar hablar del racismo y finalmente dar una reflexión acerca de esta problemática. Si tú eres de esas personas que piensa que el envase vale más que el contenido, después de leer este artículo, espero hacerte cambiar de opinión y que te des cuenta, que solo es una etiqueta impuesta por una sociedad a la defensiva que ha sido sometida desde el principio de su historia por la violencia.

Estereotipos y prejuicio

En mi opinión contrastada con la de otros estudiosos del tema, el problema de la discriminación comienza con dos juicios de valor negativos de diferente naturaleza, como son los prejuicios y los estereotipos. En primer lugar, los prejuicios son los sentimientos y emociones derivadas de una creencia, en forma de evaluaciones positivas o negativas, que se tienen sobre una persona o personas. Desde la perspectiva de la psicología Casas (2008) nos dice, “no es solamente una declaración de opinión o de creencia, sino una actitud que incluye sentimientos tales como el desprecio, disgusto o total repudio”. (p.p. 151). Por lo que, prejuzgar representa, tener ideas y conceptos por lo general negativos hacia una persona, solo por su apariencia o por lo que creemos conocer acerca de ella sin conocerla realmente; y que han sido previamente implantados en un ambiente de intimidad que no comprende el verdadero valor humano. De esta manera, los prejuicios nos hacen juzgar a los demás, por la creencia injustificada que tenemos y no por sus méritos y acciones. En efecto, la discriminación se encuentra vinculada con el prejuicio, como la actitud arraigada en el ámbito de las convicciones personales que considera a un determinado grupo humano como inferior.

Respecto a los estereotipos, se tiene que son ideas organizadas derivadas de creencias, sobre las características asociadas a diferentes grupos sociales: aspecto físico, intereses, ocupaciones, etnias, entre otros. Respecto a este concepto Casas (2008) nos explica, “El término “estereotipo” hace referencia a reproducciones mentales de la realidad sobre las cuales se generaliza acerca de miembros u objetos de algún grupo”. (p.p. 151). En este punto es importante recalcar, que tanto los prejuicios como los estereotipos pueden ser positivos o negativos, siendo por lo general negativos.

Algunos ejemplos

 Al comenzar la carrera de psicología uno de los primeros temas que conocemos, son los prejuicios, pero ¿por qué? Bueno, como profesionales de la salud mental encaminados a evaluar el comportamiento de las personas para dar un diagnóstico adecuado, debemos dejar de lago el hecho de la evaluación a primera vista, porque si bien este aspecto forma parte del resultado final, no lo es todo, ya que lo más importante está en el diálogo y el acercamiento que nos permita el paciente para empezar a conocerlo verdaderamente.

Algo muy importante de recalcar, es la diferencia entre prejuicio y estereotipo, respondiendo el primero a una evaluación más emocional, mientras que el segundo a algo más cognitivo, es decir más mental. Desde la Psicología todos tenemos prejuicios y estereotipos, ya que nuestra mente está hecha para organizar conceptos en categorías. Es relevante decir que los conceptos que podemos armar que responden al concepto de prejuicio o estereotipo, no son siempre negativos, también pueden ser positivos, y es algo a tomar muy en cuenta, aunque ahora solo abordaremos el lado negativo.

Un ejemplo de prejuicio:

Ana es una chica que está un poco subida de peso, es el primer día de clases y quiere verse bien, ella está muy emocionada por hacer nuevos amigos, ya que es muy sociable. Ya en la clase, sus compañeros no son muy amigables, en especial Gloria que la mira con desagrado porque piensa que Ana esta gorda porque no se quiere, sino haría ejercicio y cuidaría más su aspecto. Lo que no sabe Gloria, es que Ana tiene una enfermedad que la ha hecho subir de peso y que es algo que esta fuera de su control. Cuando Gloria se entere de la verdad, se va a sentir muy culpable.

Un ejemplo de estereotipo:

Todos dicen que Claudia es una chica muy bonita, pero algunas personas la han encasillado en el papel de “bonita tonta”, dicen que es de las que se arregla mucho porque no tiene nada en la cabeza. Lo que no saben es que Claudia está estudiando medicina y es una de las mejores de su clase. Esperemos que las personas que piensan que solo es una cara bonita se den cuenta pronto de su error, porque es un poco vergonzoso pensar de esa manera.

La psicología específicamente en su rama social, nos aclara que tanto los prejuicios y los estereotipos tienen un origen social. Según Prevert y otros (2011) nos dicen al respecto, “la discriminación debe reubicarse dentro del marco de un análisis de las estructuras sociales fundadas en diversas formas de desigualdad de poder, de medios materiales, de reconocimiento, etc.”. (p.9). Por lo que trataremos el tema de la discriminación como cuestiones aprendidas mediante la observación; y que son la consecuencia de generalizaciones muy difundidas sobre los miembros de un grupo cercano o social, que nos llama a buscar un lugar en un grupo para ser aceptados, así que una personalidad formada y criterio propios son muy importantes.

Otro punto muy importante es que los prejuicios también pueden ir contra nosotros mismos. Por ejemplo: Si soy el inteligente de la clase solo debo juntarme con los inteligentes; como me dijeron que soy el perdedor de la clase no puedo juntarme con personas con una mejor etiqueta; y si soy el más popular no puedo juntarme con cualquiera. No debemos subestimarnos, no usemos los prejuicios en nuestra contra, eso es un auto ataque, y si no puedes remediar eso en ti mismo, no vas a poder remediarlo en los demás.

Algo de suma importancia, es que esta categorización puede representar a personas que tienen muy interiorizado el concepto social de jerarquías; pero también puede suponer un problema interno más allá de un simple juicio de valor, como el tener que hacer sentir inferiores a los demás para no sentirse inferior uno mismo. En consecuencia, las personas que discriminan a diestra y siniestra, pueden tener graves problemas internos no resueltos, y su forma despectiva de actuar sometiendo y tratando se hacer sentir inferiores a los demás, solo podría ser la máscara de un problema muy grande en su interior.

La discriminación

Ya hemos hablado de lo que significan los términos de prejuicio y estereotipo, pero para recordar, estos son la idea de algo que en concreto no es cierto, ya que solo son creencias guiadas por emociones o la organización de ideas en relación a alguien, respectivamente. En efecto, la discriminación viene a ser el poner en marcha estas creencias y realizar acciones reflejadas en una conducta y en un hecho sólido, o más comúnmente, es llevar la idea a la práctica. En este sentido, la discriminación es el trato diferenciado basado en motivos injustificados; que van en contra de los principios y valores morales, y el ordenamiento jurídico; y que tiene como resultado la anulación o menoscabo de la persona en la que se aplica esta práctica. Más exactamente, el acto de discriminar a alguien, se basa en ideas de prejuicio o estereotipo negativo que hacen que los miembros de un grupo sean tratados como seres diferentes, en el sentido de ser inferiores; yendo en contra de la dignidad y la naturaleza humana de toda persona.

De forma general la discriminación se define como la conducta diferenciada con el objetivo de disminuir a un grupo social o uno de sus miembros. Desde la psicología hay una concepción un poco divergente. Según Casas (2008) la discriminación se da cuando, “el sujeto se siente amenazado de perder poder y dominio sobre aquello que no comprende, valora o desconoce”. (p.p. 159). Así vemos tristemente que nuestra sociedad en la búsqueda de competitividad, reconoce indirectamente el dominio sobre los demás como un valor. Entonces, ¿las personas que discriminan son malas personas? Pues no, ya que considerablemente solo son el reflejo de una sociedad competitiva, y del desconocimiento y una falta de comprensión sobre lo que significa igualdad y valor humano. Asimismo, es importante pensar en la situación de cada sujeto y en los factores que pueden estarlo llevando por este mal juzgamiento de los demás. Quizás una infancia terrible con padres clasistas y con un aprendizaje estereotipado asimilado, tendrá como resultado un niño que crece pensando que discriminar a los demás es lo correcto porque sus padres, su máxima autoridad moral, aprueban esto. Es necesario desaprender y romper con eso más adelante.

La discriminación y el racismo

El racismo, al igual que la homofobia, el machismo o el hembrismo, es una manera aislada de discriminación, dirigida a personas con características específicas, en el caso del racismo, relacionada al origen andino, a si habla quechua o aymara o emplea una vestimenta tradicional. Un ejemplo claro nos lo da Ardito (s.a.) que nos explica, De otro lado, la mayoría de personas de rasgos andinos padecen maltratos racistas cuando, además, son pobres, tienen apellido indígena, han nacido en una comunidad, usan su vestimenta tradicional, tienen baja estatura, escaso nivel educativo, hablan quechua o tienen un marcado acento indígena”. (s.p.). Sin duda existen muchas formas de discriminación, una más inaceptable que la otra, pero considero que el racismo es la que más se ha mantenido y ha pasado a formar parte de nuestra cultura popular e identidad, por lo que líneas más abajo hablaremos un poco de este concepto.

En el Perú, la discriminación como un esquema de intolerancia, ha permitido la exclusión como una forma permitida de descartar a determinadas personas con la etiqueta de inferiores. La marcada diferencia entre la superioridad de determinadas identidades étnicas o raciales, modelos culturales, estéticos y religiosos sobre otras, han sido una amenaza constante para las personas originarias de nuestro Perú, que no han tenido otra alternativa que bajar la cabeza y esconderse ante los abusos de los borrachosamente superiores que no eran más que ignorantes de la materia. La discriminación en nuestro país, ha sido y es un problema grave, una semilla de opresión que ha dado frutos de rechazo e invisibilidad de los más débiles, afectando a la sociedad en general, como una persona que día a día esta desaprendiendo y curándose de un aprendizaje obligado e impuesto por los primeros invasores.

Un poco de historia

La preponderancia de las ideas racistas en el Perú, tuvieron su apogeo durante la República Aristocrática. Manrique (2008) nos dice, “La cuestión de cómo debía insertarse a la población india que iba a forjarse fue un problema desde la propia fundación de la República”. (s.p.). En esta etapa los oligarcas representaban el poder absoluto, la raza negra la esclavitud y los indígenas la pobreza y la opresión. Manrique (2008) también nos habla del impuesto indígena, “la restauración del tributo indígena colonial, bajo el nuevo nombre de contribución personal”. (s.p.). En este sentido, “ser indio”, como llamaban en esos tiempos a los peruanos originarios, sólo significaba una condición fiscal, ya que a pesar de su pobreza extrema, estaban llamados a contribuir con lo poco que tenían; en tanto los criollos y los blancos no tenían esta obligación, por su superioridad natural. Asimismo, nuestros primeros ancestros estaban obligados a trabajar gratuitamente en las obras estatales y bajo el sometimiento de los gamonales, que eran los encargados de supervisar su trabajo en las tierras de los oligarcas, que eran una especie de señores feudales andinos.

La élite de esta etapa, estaba integrada sólo por blancos venidos de Europa, los cuales se arrepentían de no poder exterminar a los indígenas como se había hecho en muchos países de América. La idea de desprecio se refleja en el sermón del 28 de julio de 1846, por el 25 aniversario de la independencia, en donde Manrique (2008) nos recuerda las palabras dadas por el sacerdote Bartolomé Herrera, “El sufragio selectivo debía apartar a los indios del voto, puesto que su incapacidad natural los hace inelegibles para ciudadanos”. (s.p.). Por lo que, convencidos de su inferioridad natural étnica, tanto los blancos y los criollos, los últimos en su mayoría los intelectuales del momento; buscaron otras formas de exterminio. Los programas de “integración del indio a la nación”, consistían en la “regeneración biológica gradual” a través de la mezcla de razas, por lo cual se abrió la puerta del Perú a la inmigración blanca, con la idea de un “país vacío que era necesario repoblar”. Al no ver resultados eficaces, y dar cuenta que la clase indígena representaba un problema porque eran mayoría en el país, se apostó por otra alternativa, como fue la eliminación cultural, o etnocidio cultural. Medida que en la actualidad lamentablemente parece haber rendido fruto.

Otro momento de racismo en la historia de nuestro país, es la violencia ocurrida durante las décadas de 1980 y 1990 que tuvo componentes de discriminación hacia la población campesina e indígena de los departamentos más pobres del país. El uso insultante, denigratorio y deshumanizante de la palabra “indio” o “cholo” estuvo presente en los abusos y arbitrariedades que se cometían contra los campesinos de las comunidades andinas. Estas expresiones se usaban frecuentemente de manera despectiva con la finalidad de disminuir y menospreciar la condición humana de las personas.

En la actualidad, todavía podemos ver algunos matices de racismo, en las noticias, en las redes sociales o en nuestro día a día, inclusive podemos haber sido víctima o quien sabe victimarios. Lo cierto es que es una práctica que poco a poco está desapareciendo, como una sociedad enferma que esta sanando de a pocos de todas las arbitrariedades y la violencia; que solo sabe defenderse formando parte de una élite superior, porque prefiere ser victimario antes de víctima, y así protegerse de no ver menoscabados sus derechos más básicos, una sociedad a la defensiva, que no está dispuesta a volver a ser disminuida.

La discriminación es un fenómeno que contiene diversos componentes y engloba en sí una variedad de sentidos que complican su eliminación en la persona y de la sociedad. En este sentido, entenderla mejor permitirá enfrentar de manera integral sus consecuencias y enfocarse en los elementos constitutivos que la causan. Para la psicología la mejor medida es el respeto, la tolerancia, la comprensión y la crítica constructiva.

Un poco de tolerancia

El concepto general de tolerancia, es la comprensión por el otro, yo tolero a alguien porque debo comprender diferentes factores que han tenido un papel en la forma de ser o de actuar de un individuo, para que se comporte de una determinada manera. Entonces aquí diferencio tres equipos, el primero de los discriminados, el segundo de los que discriminan y el tercero, vamos a llamarlos, el de los juzgadores. Sin duda no existe una tolerancia por parte de los que discriminan hacia los que son discriminados, porque están programados en automático para ser de esa manera, pero probablemente y en su mayoría, son personas que no se saben equivocadas, al tratar a una persona de forma despectiva por ideas o creencias equivocadas. Por otro lado, tenemos a los que han sido discriminados, los cuales por lo general han sido disminuidos en su calidad humana. Finalmente, están los juzgadores, entre los cuales quizás tú te has encontrado alguna vez; son esas personas que cuando sucede un acto de discriminación levantan su voz y demuestran su indignación, bien, es correcto, pero ¿son los que juzgan tolerantes? Al juzgar a la persona que ha discriminado inmediatamente nos cegamos por la ira de lo que ha hecho y no pensamos en lo que está detrás de ese comportamiento, como una mala formación en valores y principios, el desconocimiento de la ley o un ambiente tóxico que desde niño le ha hecho creer que está bien discriminar; que no es más que la expresión de una errónea forma de pensar que puede ser corregida.

Las personas pueden obrar mal, pero tenemos el deber de preguntarnos porque esa persona es así, ir más allá del dedo acusador y recordarnos que todos somos humanos y cometemos errores. En este punto quiero que quede claro que no estoy del lado de los malos elementos del sistema, aunque tan malos no son porque son la creación de una sociedad temerosa, pero si estoy del lado del respeto, consenso y la tolerancia, ya que las críticas no van a repercutir verdaderamente en una persona si no son constructivas y logran llegar al interior de su ser. Si el objetivo del castigo es la resocialización como manda la Constitución, te aconsejo que, desde cualquier situación, debes permitirte ser más abierto a escuchar.

Como solucionamos este problema

Desde el punto normativo, solucionaremos el problema de la discriminación aplicando las leyes, desde el punto social vamos a solucionar este problema a través de la exclusión de los que realizan esta práctica tan negativa, pero desde el punto de la psicología no es tan fácil. Como una ciencia que estudia los procesos internos del ser humano y de la expresión de estos en el comportamiento, la mejor solución es tratar de comprender ¿Por qué una persona tiene la necesidad constante de disminuir a los demás? ¿Qué es lo que sucede dentro de él para comportarse de esa manera? Y ¿Qué es lo que espera cuando lo hace? La discriminación como vimos más adelante, no es más que la consecuencia de un ambiente que no sabe acerca del valor de una persona y que solo te juzga por lo que cree cierto de ti. La internalización del concepto de que la apariencia, tu apellido, tu forma de vestirte y las cosas que adquieras te hacen mejor persona, es un concepto equivocado que debe desaparecer de tu interior y del de todos. Pregúntate ¿Por qué pienso de esa manera? ¿En qué momento empecé a pensar así? ¿puedo cambiar?

Para finalizar, si realmente queremos lograr un cambio, no debemos convertirnos en lo que juramos destruir. Desde la psicología, la mejor forma de lograr un cambio, es a través del respeto, la tolerancia, la comprensión y la crítica constructiva. No podemos intervenir poniéndonos al nivel del que ha insultado o herido, porque seremos igual que él, y no tendremos esa superioridad moral que nos ayudará a ayudarlo. Si no te agrada como se expresó alguien de otra persona o no te gusta lo que hizo, la mejor manera de lograr un cambio es llegar a él, desde su ser interior como alguien que quiere su bienestar y le dice que su forma de pensar es incorrecta, todo esto de una forma asertiva, con mucho respeto y consideración por las circunstancias.

Puede ser difícil, contener emociones de desahogo, que vienen de toda una cultura oprimida, que esta alerta al más mínimo insulto, para hacer la guerra y defenderse hasta morir, con tal de no volver al pasado, pero es mucho mejor construir desde lo bueno que desde lo malo, no existe la necesidad de volvernos inquisidores, si queremos una sociedad moderna, necesitamos mentes modernas que apuesten por el diálogo y no por la violencia.

Si tú eres una persona que ha prejuzgado a otra persona, o a estereotipado a alguien, por creencias o ideas que tenías acerca de lo que está bien, te comprendo y compréndete a ti mismo, busca en tu interior el problema que te hace o te ha hecho alguna vez ser de esa manera y soluciónalo, porque nadie mejor que uno mismo, que se conoce a sí mismo mejor que los demás, para tomar cartas en el asunto y hacer la diferencia. Nadie es perfecto, como seres humanos estamos inclinados a cometer errores, pero en el darse cuenta y hacer algo al respecto, se encuentra lo que nos diferencia de los demás. Nosotros mismos somos los encargados de romper con la tradición y poco a poco instaurar una nueva visión de lo que significa ser uno mismo, desde cualquier perspectiva, Está en nuestras manos el identificar estas situaciones y actuar para prevenirlas o, en último caso, remediarlas, siempre desde el respeto, la tolerancia, la comprensión y la crítica constructiva. Es el primer paso.

Bibliografía

Manrique, N. (2004). Enciclopedia temática del Perú: Sociedad (vol. 7). Lima: Empresa Editora El Comercio.

Prevert, A., Naarro, O. y Bogalska, E. (2011), La discriminación social desde una perspectiva psicosociológica. Revista de Psicología Universidad de Antioquía, 2(1), 7-20. Recuperado de http://pepsic.bvsalud.org/pdf/rpsua/v4n1/v4n1a2.pdf

Ardito, W. Recuperado de https://idehpucp.pucp.edu.pe/wp-content/uploads/2015/03/conferencias-descentralizadas-alfa-VF.pdf

Casas Martínez, María de la Luz (2008). PREJUICIOS, ESTEREOTIPOS Y DISCRIMINACIÓN. REFLEXIÓN ÉTICA Y PSICODINÁMICA SOBRE LA SELECCIÓN DE SEXO EMBRIONARIO. Acta Bioethica, 14 (2), 148-156. [Fecha de Consulta 5 de abril de 2021]. ISSN: 0717-5906. Disponible en:   https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=55412249004

La autoestima y la dignidad, dos conceptos de valor

La autoestima es un concepto que nos llama a valorarnos de una forma muy personal, en donde esta valoración puede darse de forma positiva o negativa, debido a que como seres humanos sentimos y pensamos de una manera propia y podemos guiarnos de un buen o un mal autoconcepto. La dignidad en cambio, como un concepto antecesor, nos da cuenta del valor de ser un ente moralmente autónomo que merece respeto y que goza de libertad, dilucidándose como el reconocimiento universal del valor humano desde tiempos antiguos. Es así que la autoestima y la dignidad se unen, y valorarnos deja de ser totalmente un concepto individual y psicológico, para ser un hecho religioso, filosófico y de derecho, que se ha desarrollado dentro de la humanidad como comunidad y que ha hecho posible que vivamos en sociedad. En la actualidad, la dignidad es un derecho fundamental y es la base de la sociedad. El Estado a través de su regulación normativa, tiene la obligación de garantizar un ambiente idóneo en el que todas las personas podamos vivir con dignidad y aprender a tomar consciencia de nuestro valor humano, es decir a tener autoestima. 

Palabras clave: Autoestima, dignidad, persona, Estado. 

Cuando una persona no tiene una buena autoestima, generalmente se relaciona a conceptos que nos proporciona la psicología, como un autoconcepto negativo de sí misma o la falta de autoaceptación que no le permite ser consciente de su especial naturaleza, pero ¿Acaso solo la psicología aborda este problema? La respuesta es no, ya que existen otras áreas de estudio como la filosofía, la religión y el derecho, que abordan el valor de la persona desde otro punto de vista muy similar a la autoestima, como es el de la dignidad. A continuación, explicaré el valor humano desde el concepto de la dignidad, sus orígenes, y su relación con la autoestima, agregando a esto algunas reflexiones a seguir frente a posibles pensamientos negativos que puedan estar rondando tu mente. Después de leer este artículo no va a quedarte duda de que eres un ser valioso, especial e irrepetible y que solo falta que tú te des cuenta de ello.

El concepto de dignidad humana

Como concepto general, la dignidad es el valor único, insustituible e intransferible que posee toda persona humana, es la base de todos los valores superiores y se fundamenta en la autonomía moral de la persona, característica que lo hace especial de entre otros seres vivos. Según Kant, “la dignidad tiene un valor intrínseco en la persona moral y este valor no admite equivalencias”.

La dignidad es un valor interno que no puede desprenderse de la persona, que tiene valor pero que no tiene precio y que está ligada a la libertad de poder hacer lo que pensamos y lo que sentimos, esto dentro de los límites del ordenamiento jurídico y los principios morales ya establecidos, porque como seres humanos somos poseedores de la autonomía moral, que no es más que la capacidad que nos hace valorar situaciones de carácter moral y tomar decisiones. 

La moral como base de la dignidad

El término “moral”, fue rescatado por los romanos y tiene sus raíces en el término griego “ética”, así que podemos decir que son términos equivalentes. Entonces, la moral se refiere a las expectativas o ideales que acogemos como correctos, respecto de nuestra comunidad, en torno a situaciones particulares que necesitan ser evaluadas en base a un criterio propio, para convivir en armonía. Es así que la moral es un modo de vida en la cual podemos ser buenos o malos.

Respecto a esto Cortina (2013) menciona que:

“Todos los seres humanos son más o menos altos o bajos, todos son morenos, rubios o pelirrojos, todos pesan más o menos, pero ninguno carece de estatura, volumen o color. Igual sucede con la ética, que una persona puede ser más moral o menos según determinados códigos, pero todas tienen alguna estatura moral”. (s.p.).

La moral se imprime en la dignidad, como la libertad que posee el ser humano, de hacer lo correcto de acuerdo a las circunstancias y a su conocimiento. Este es responsable de sus decisiones, sean buenas o malas y siendo la autonomía moral eso que nos hace especiales y que ningún otro ser vivo posee. Para más exactitud Cortina (2013) nos explica lo siguiente, “el núcleo del mundo moral consiste en reconocer, estimar, proteger y empoderar a los seres que merecen ser reconocidos como valiosos por sí mismos y, por lo tanto, tienen dignidad y no precio”. (s.p.).

La autonomía moral, es la esencia del concepto de la dignidad y significa que los seres humanos somos especiales porque en la libertad que nos otorgan nuestras facultades, como adquirir conocimientos y ser morales, para hacer lo correcto o incorrecto, reposa el valor de la dignidad, que nos hace dignos y merecedores debido a nuestra naturaleza humana, de entre otros seres vivos que conocemos.

Antecedentes de un concepto precursor de la autoestima

La historia de la dignidad empieza con el desplome de las jerarquías sociales, que solían ser la base del honor. Relacionado antiguamente con la desigualdad, tenía honor él que había sido reconocido públicamente, él que por alguna cualidad tenía el respeto de todos o él que era una persona moralmente correcta, por lo que era esta cualidad moral la que impulsaba a una persona a actuar dentro de lo permitido. Taylor (2010) nos dice, “Es obvio que el concepto de la dignidad es el único compatible con una sociedad democrática, y que era inevitable que el antiguo concepto del honor “cayera en desuso”. (s.p.).

La dignidad a diferencia del honor, se emplea en un sentido universalista e igualitario, en donde el honor le abre paso a la dignidad, como un concepto moderno que reconoce el valor de la persona de forma igualitaria para todos, es decir, todos somos dignos, todos somos valiosos sin importar nuestra apariencia física, nuestra condición social u otros factores, somos dignos porque somos humanos. 

Más adelante sucedería la Segunda Guerra Mundial, en donde se dieron a cabo hechos aberrantes, y es debido a los abusos cometidos y a un mundo conmocionado, que se renueva la teoría institucional que le dio a la dignidad humana el perfil de un principio constitucional y un derecho fundamental. En relación a esto Landa (2000) opina, “Después de la guerra, la dignidad de la persona y sus derechos humanos se convirtieron en el pilar vertebral de la nueva forma de organización democrática del Estado y de la comunidad internacional”. (p. 12).

La historia de la dignidad se basa en la lucha por el reconocimiento de la misma, como nos refiere Cortina (2013), “Han sido innumerables las revoluciones de los esclavos, los pobres y miserables, los siervos, las mujeres, los negros y los indígenas para lograr ser reconocidos como personas dignas de respeto, pertrechadas de una identidad que merece igualmente respeto”. (s.p.).

El respeto de la dignidad de las personas, es la base de una sociedad, en la que prima el respeto, la igualdad y la justicia.

El valor humano desde el punto de vista de la religión 

La idea de dignidad nace en el cristianismo, en la concepción de que el hombre es una creación de Dios, hecha a su imagen y semejanza. Según el Catecismo de la Iglesia Católica, “el hombre como creación, une al mundo material y espiritual y por lo tanto tiene la dignidad de la persona, ya que no es solamente algo, sino alguien”. Es relevante destacar que hablamos de hombre porque según la religión católica Dios creó primero al hombre y luego a la mujer, por lo que capítulos más adelante, se observa lo siguiente, “Ser hombre y ser mujer es una realidad buena y querida por Dios: el hombre y la mujer tienen una dignidad que nunca se pierde, que viene inmediatamente de Dios su creador (cf. Gn 2,7.22). El hombre y la mujer son, con la misma dignidad, «imagen de Dios». En su «ser-hombre» y su «ser-mujer» reflejan la sabiduría y la bondad del Creador”.

Además de agregar que el hombre y la mujer son los únicos que tienen el conocimiento y el amor en la vida de Dios, se hace referencia a su capacidad, como lo que hace de estos seres especiales, terminando con lo siguiente, “Para este fin ha sido creado y ésta es la razón fundamental de su dignidad”. 

El valor humano desde el punto de vista de la filosofía

El humanismo, un movimiento propio del Renacentismo, enfatizó la dignidad y la autonomía del hombre a través de la “dignitas homitis”, que define al hombre como un mundo interior que se sostiene en una forma de ser indeterminada, lo que lo hace autónomo, libre y responsable de sus actos, por lo que es capaz de modelar su propia naturaleza humana. Asimismo, se planteó la idea de este valor en la ley natural, una corriente de la filosofía y el derecho que postula la existencia de derechos fundamentales determinados en la especial naturaleza humana, ya que en cuanto a las relaciones inter humanas, esta corriente exige el respeto de la dignidad de cada persona, porque esto dará lugar al bien común de la sociedad, teniendo como base el respeto de la libertad y de la vida. En este contexto es importante resaltar a Kant, según el cual los seres humanos merecen un trato especial que posibilite su desarrollo como persona, en este sentido kant afirmaba, “el hombre es un fin en sí mismo, no un medio para usos de otros individuos”.

Para un mejor entendimiento Cortina (2013), nos dice lo siguiente, “Hay seres que no deben estar jamás en el mercado, seres a los que no se les puede fijar un valor de cambio, porque no hay nada equivalente por lo que podrían intercambiarse. Valen por sí mismos, no para otras cosas. Tienen dignidad, y no un simple precio”. (s.p).

El valor humano desde el punto de vista del ordenamiento jurídico

Los derechos humanos tienen como base a la dignidad, valor que asume como un fin en sí mismo. La Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo primero nos dice lo siguiente, “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

En base a esta premisa, delitos como la trata de personas quebrantan la dignidad de la persona, pues le otorgan un precio, lo cual es inaceptable bajo el concepto de la dignidad. Como personas podemos dar marcha a nuestro proyecto de felicidad siempre y cuando respetemos la normativa legal y los principios morales, que buscan la convivencia en base a la dignidad y que nos llaman a practicar el respeto, la tolerancia y la libertad como valores supremos, en donde a partir del diálogo podamos relacionarnos a pesar de nuestras diferencias y nos ayuden a construir una sociedad moral y justa, donde la persona humana es valiosa y la dignidad es el eje central de la sociedad, del Estado y de nosotros mismos.

En en Perú, la Carta Magna también tiene a la dignidad como base fundamental del espíritu de las normas. El artículo primero del Capítulo I Derechos Fundamentales de la Persona, del Título I de la persona y de la sociedad de la Constitución Política del Perú de 1993, nos señala que “la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado”. Es así que el Estado reconoce el valor intrínseco de la persona, por lo que garantiza su realización plena, otorgándole las mismas capacidad y posibilidades de derecho a todos los peruanos. 

La autoestima y la dignidad, dos conceptos de valor

La autoestima está comprendida como el amor propio que se tiene una persona en sí misma. Respecto de esto Branden (1987) nos dice lo siguiente, “La autoestima consiste en tener confianza en nuestra capacidad de pensar, de afrontar los desafíos de la vida y en nuestro derecho a ser felices. El sentimiento de ser dignos, de merecer, de tener derecho a afirmar nuestras necesidades y a gozar de los frutos de nuestros esfuerzos”. (p. 21).

El reconocimiento mutuo de la dignidad, de la necesidad de amor y estima es indispensable para llevar adelante una vida buena y feliz, relacionándose a la autoestima como una pieza más grande, en donde la dignidad es la base, impuesta por corrientes del pensamiento a lo largo de la historia de la humanidad, y la autoestima es la última esfera, en donde el derecho a través del Estado nos conmina a valorarnos desde el interior humano, de la forma en la que se nos ha reconocido por ser nuestro derecho.

En relación a la dignidad y de la necesidad de su reconocimiento Cortina (2013) opina, “Si los demás no se lo reconocen, tienen conciencia de ser injustamente tratados y ven mermada su autoestima”. (s.p.). Por lo que el ser tratados con dignidad y el tener una vida digna, va a significar una buena autoestima a lo largo de nuestra vida, ya que nos vamos a saber valiosos y vamos a internalizar este concepto dentro de nosotros mismos hasta convertirlo en auto valoración y amor propio, es decir en autoestima.

Para finalizar, la autoestima es un concepto de suma importancia, pero es en la dignidad que vamos a encontrar el fortalecimiento de este amor propio, ya que nos va a permitir ser conscientes del valor que poseemos y de lo que merecemos. Valorarse uno mismo, es cuidarse de lo malo y permitirse una vida buena y feliz, es estar dispuesto a compartir momentos solo con las personas que vean en ti el valor que tu ves en ti, y apartarse de las que no lo hagan, porque todos somos dignos de ser amados y valorados de la forma en la que esperamos.

Cierra los ojos y mírate, abrázate con fuerza, reconcíliate contigo mismo y recuerda que el hecho de no reconocer que eres valioso te puede negar la posibilidad de saber cuando otra persona lo haga, por lo que debes tener en claro que, si no te tratas con amor, no vas a saber cuando otra persona lo haga. Quien mejor que tú para acariciarte el alma y darte el trato y el reconocimiento que como ser humano, por naturaleza y por derecho te mereces.

Bibliografía

Branden, N. (1987). El poder de la autoestima. Barcelona: Editorial Paidós Ibérica.

Taylor, Ch. (2010). El multiculturalismo y “la política del reconocimiento”. Recuperado de http://www.juntadeandalucia.es/empleo/recursos/material_didactico/comun/multiculturalidad/pdf/15.pdf

Landa Arroyo, C. (2000). Dignidad de la persona humana. IUS ET VERITAS, 10(21), 10-25. Recuperado de http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/iusetveritas/article/view/15957

Cortina, Adela. (2013), ¿Para qué sirve realmente la Ética?. Barcelona: Editorial Paidós Ibérica.