Maria Alejandra Muñoz Muñoz

Directora Consultora Warayana Psicóloga Clínica

CAPÍTULO IV: «¡No quiero prender la cámara!»

En abril del 2020 inicié con algunos apuntes respecto al impacto de la pandemia en la salud mental, hoy a poco más de un año, puedo presentar una cuarta parte (Al final de este texto dejó los 3 links anteriores, por si alguien desea curiosear un poco más). Esta pandemia, a pesar de su complejidad, nos está brindando una luz gigante a aquellos que nos pausamos a observar la conducta humana.

En estos últimos meses me he encontrado varias veces con la frase: «La pandemia de salud mental». Y creo que es muy honesta, tanto que me he permitido usarla un par de veces. Hay datos interesantísimos, en los que necesitamos profundizar día a día, a veces siento que no puedo dejar de pensar en todas ventanas que nos abren el ingreso a la mente de las personas, que hoy en día han aprendido a vivir más adentro que afuera.

Creo que nunca antes había escuchado a mis pacientes hablar con tanta urgencia de su necesidad de recibir atención, de ser escuchados.

El capítulo IV de mis apuntes en pandemia: «No quiero prender la cámara», surge a raíz de que a la fecha, no he tenido un sólo paciente adolescente que no se haya negado a activar la cámara del dispositivo electrónico con el que fuese a conectarse a sus clases virtuales (En cualquiera de las plataformas más utilizadas como Zoom, Skype, etc.)

Muchos padres y docentes se preguntan: ¿Cuáles son las razones por las cuáles les cuesta tanto hacerlo?, me comencé a cuestionar sobre lo mismo hace meses, me costaba entender, porque así como muchos de los padres o profesores, yo tampoco usaba tanta tecnología cuando era adolescente. Entonces me di cuenta que, la recopilación de datos se tenía que basar en primero identificar las diferencias generacionales, para que fuesen criterios de exclusión al auto-análisis, y es que el primer paso, es dejar de comparar a los adolescentes del hoy, con los adolescentes que fuimos, es realmente distinto.

Me parece importante dejar para más adelante el tema de la influencia de la tecnología en los distintos grupos generacionales en cuanto al desarrollo de la personalidad, estilos de apego, formas de afrontamiento, habilidades sociales, etc.

¿Qué significa encender la cámara en las clases para un adolescente?

En la adolescencia uno tiende a sentirse más observado, porque realmente comienza a importar más y más el aspecto físico. Hacer las clases virtuales frente a una pantalla, hubiese sido como si nos hubiesen puesto un espejo al frente nuestro durante toda la jornada académica.

Es importante resaltar que en esta época de vida, los adolescentes suelen obsesionarse con algunas ideas sobre su auto-imagen, las cuales abstraen de la opinión que piensan que los demás tiene sobre ellos.

Por la presión social, muchos adolescentes están plenamente convencidos de que su aspecto físico es crucial para alcanzar la felicidad.

Al tener su reflejo frente a ellos, muchos adolescentes se siente vigilados y están concentrados en lo que su lenguaje no verbal dice, y piensan mucho antes de tener algún movimiento.

Creo firmemente que cuando crezcan van a ser los mejores lectores de gestos, posturas, pero a la vez, corren el riesgo del mayor disimulo social.

Esta nueva rutina «obliga» a los estudiantes a mostrar sus espacios privados, y la mayoría de estudiantes adolescentes tienden a hacer las clases aislados de las demás personas del hogar, y que mejor alternativa que su habitación. Aunque no solo es el tema visual, a este grupo de edad suele incomodarle también los ruidos provenientes de su hogar. Entonces, ¿No resulta invasivo el obligarlos a que enciendan la cámara?

Con la metodología virtual se agudiza el temor a equivocarse públicamente y a ser juzgados por los demás. Por lo que, esta nueva modalidad de enseñanza, esta ocasionando que varios estudiantes desarrollen ansiedad a la exposición social.

Pensar que su conexión a internet podría fallar durante su exposición, o justo cuando se les pida participar. Aunque es una situación que escaparía de su control, genera gran preocupación. Así como también, el pensar en que su imagen se quedaría congelada por varios segundos frente a todos los demás.

Otra de las razones por las cuales se les dificultan las clases virtuales, es porque mencionan que al poder ver a todos en una misma pantalla, se distraen con mayor facilidad.

«No es como cuando estabas en el salón de clase, y si volteabas la profesora te llamaba la atención, ahora tu miras al frente, y nadie sabe que es lo que realmente estás viendo».

¿Cuáles son los síntomas de esta ansiedad social?

Las interacciones diarias de las clases remotas generan los siguientes síntomas y signos:

-Ansiedad elevada.

-Angustia por sentirse avergonzado o humillado.

-Percepción incomodidad.

-Tensión.

-Temor al pensar que serán juzgados por los demás.

-Temor a tener que interactuar con los demás, especialmente si se trata de personas extrañas.

-Temor a que los demás noten su angustia, al reflejarla en algunos síntomas físicos, como por ejemplo, sudoración, voz temblorosa, sonrojarse, tensión muscular, etc.

-Desmotivación académica.

-Conductas evitativas al tener que prender la cámara y/o el micrófono, para el desarrollo de las clases virtuales, y mucho más si les toca participar.

-Después de participar, tener ideas obsesivas sobre los errores identificados, aunque muchas veces la mayoría de estos son magnificados.

Estos síntomas varían en nivel de gravedad en base a los recursos psicológicos que tuviese el adolescente, antes de iniciar con esta nueva metodología. El nivel de comodidad en las situaciones sociales depende de los rasgos de la personalidad y de las experiencias de vida. 

El estrés intenso puede afectar la rutina diaria, la relación intrafamiliar, el proceso de aprendizaje, hábitos de estudio, ejecución de tareas académicas, entre otras actividades.

Escopofobia:

Es es un trastorno de ansiedad caracterizado por un miedo permanente y patológico a ser visto por los demás o a percibir que los demás depositan su atención sobre ellos.

Recomendaciones:

El aprendizaje debe ser afectivo, motivacional, por lo que es necesario promover estrategias que permitan reconstruir la interacción con los estudiantes, capacitando a los docentes en estrategias psicoeducativas y en la gamificación de actividades, con el fin de propiciar un entorno menos distante y más amigable con los estudiantes.

Es importante que la cámara del docente este encendida en todo momento, pero podría considerarse alguna opción para que los estudiantes, independientemente de que prendan o no la cámara, no puedan estar viéndose a sí mismos, y al resto, durante toda la jornada académica, es probable usar algún tipo de filtro para que sea solo una la persona que los observe y pueda monitorearlos. Esto a excepción de cuando tengan que participar.

Encender la cámara no debería ser obligatorio para todos los casos, es recomendable evitar el condicionamiento al uso de la cámara, con las calificaciones o asistencia. Tendiendo en cuenta los casos específicos, en dónde se este presentando este nuevo tipo de ansiedad social a la exposición virtual. En donde también es recomendable la asistencia psicológica.

Se puede sugerir el uso de fondos virtuales para evitar que perciban una exposición a su privacidad.

Tener en cuenta otros medios de participación, como las respuestas por audios, o mediante el uso del chat.


Referencias:

Melo-Solarte, D. y Diaz, P. (2018). El Aprendizaje Afectivo y la Gamificación en Escenarios de Educación Virtual. Información Tecnológica Vol. 29(3).https://scielo.conicyt.cl/pdf/infotec/v29n3/0718-0764-infotec-29-03-00237.pdf

Patel, Shivani (2020). Online classroom etiquette: to turn cameras on or not. VC Starhttps://www.vcstar.com/story/news/2020/08/24/ventura-county-virtual-learning-educators-online-classroom-etiquette/3387448001/

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