Más allá de la tristeza

Puede que en este momento te estés haciendo esta pregunta: ¿cómo saber si tengo depresión?, si la tengo, ¿cómo puedo salir de ella?, ¿será tan fácil cómo los demás me aconsejan? ¡Alto!  Detente, respira; llegó el momento de hablar de este enemigo silencioso. Probablemente por desconocer los verdaderos síntomas de la depresión, a menudo hablamos de este conjunto de trastornos mentales de un modo superficial o inadecuado. Frases cómo “ponle ganas”, “hemos venido a este mundo a ser felices”, “anímate” resultan tan fáciles de decir, pero es difícil describir lo que es una depresión a quien nunca lo ha vivido.

Mi primer acercamiento a ella fue por el 2009, no recuerdo bien las razones, pero si puedo mencionar cómo me sentía. Nada te divierte, nada te complace. Sientes que eres como un fantasma… que no eres parte del mundo real. Es como ahogarse, excepto que puedes ver que todos a tu alrededor están respirando. Te hace pensar que eres una actriz que te interpreta a ti misma —y que siempre está obligada a sonreír—. La depresión es la incapacidad para construir o imaginar un futuro. Sentirse oscura, sola, asustada. Dormir es la única escapatoria para el dolor. En el 2011 vino con fuerza y se presentó cómo “depresión post parto” (mejor vista en la sociedad, acababa de ser mamá); sueño e irritabilidad todo el día; pocas ganas de levantarse; pérdida del sentido del gusto; que un día se convierta interminable; sólo esperar que llegue la noche para meterme en mis pensamientos;  junto a eso estaba mi incapacidad para poder concentrarme y poder tomar decisiones.

No llegué a un tratamiento psiquiátrico ni terapéutico, hoy no recuerdo cómo salí de eso, quizá no era un trastorno depresivo y sólo fue un estado anímico debido a distintas circunstancias en mi vida. En muchas ocasiones los límites entre una salud mental normal y un trastorno del estado de ánimo son difusos. Es posible que en tu estado de ánimo haya un cierto “fondo depresivo” o que seas una persona más bien melancólica y pesimista. Eso no quiere decir exactamente que tengas una depresión en el sentido clínico, sobre todo si funcionas bien en otras áreas importantes de la vida y conservas la capacidad para disfrutar y relacionarte.

En la actualidad la sociedad nos exige un grado de bienestar inalcanzable, y satisfacciones inmediatas… Es cómo si estuviéramos en la orilla de una piscina y nos están diciendo: ¡Lánzate no hay de otra! Debido a que no solo nos frustra, sino que incluso llegamos a tener culpa por no sentirnos felices ¿qué estoy haciendo mal? ¿por qué no me siento plena? Entiéndelo de una vez, es falso ser felices todo el tiempo, la felicidad es intermitente, la vida real implica tener momentos de sacrificio, esfuerzo o simplemente estar cansados físicamente. Sin embargo, si te identificas con expresiones del tipo “Mi vida no tiene sentido”, “Nadie me puede ayudar a salir de esto” o “Todo está perdido, no hay esperanza en mi futuro” ha llegado el momento de tomar medidas más allá de la reflexión.

Es característico observar en las personas que la padecen una gran sensación de abatimiento, falta de energía y desmotivación para cualquier actividad a la que tengan que enfrentarse. De hecho, uno de los síntomas más relevantes suele ser la dificultad o incapacidad para disfrutar de las cosas y situaciones de la vida, incluyendo aquellas situaciones en las que antes sí se hallaba placer o ilusión. Junto a lo que ya hemos mencionado, en ciertos tipos de depresión es frecuente encontrar una autoestima baja y una falta de confianza en las propias capacidades para desarrollar una vida satisfactoria tanto en el presente como en el futuro.

La depresión es un problema de salud mental complejo que no se reduce solo a estar “muy triste” sino que tiene una estrecha relación con la manera que tenemos de definirnos y de valorarnos a nosotros mismos. Es decir: para observar nuestro estado de ánimo también tenemos que observar qué pensamos de nosotros mismos. Si has leído acerca de los síntomas de la depresión, recordarás las palabras anhedonia, abulia y apatía. Efectivamente, la depresión dificulta el disfrute y además paraliza y “desinfla” la motivación, las ganas de hacer cosas. Es importante fijarse en si un periodo de desánimo vital más o menos puntual va convirtiéndose en un trastorno grave. El trastorno estaría caracterizado por un estado de desgano y desmotivación que hacen que la persona pierda el interés por la vida que hay más allá de su pequeño espacio y de su mundo interior. Se presentan varios otros síntomas, entre los que se incluyen la dificultad de concentración, el sentimiento de culpa excesiva o de autoestima baja, la falta de esperanza en el futuro, pensamientos de muerte o de suicidio, alteraciones del sueño, cambios en el apetito o en el peso y sensación de cansancio acusado o de falta de energía.

En efecto, desaparece la ilusión por el futuro y aumenta el desinterés hacia los asuntos presentes, cuyo disfrute se hace cada vez más difícil. A nivel cognitivo genera una importante dificultad para hallar soluciones a los problemas o encontrar interpretaciones alternativas a la propia visión pesimista de la realidad. El desánimo puntual es un sentimiento humano normal, mientras que la depresión es una enfermedad y no se remonta con consejos superficiales o con frases motivadoras. Debido a que quienes padecen dicho trastorno no pueden estar felices, este tipo de actitudes de la familia y amigos suelen incrementar su culpa o frustración porque los llevan a preguntas como “¿por qué yo no puedo?”.

Cuando tenemos que convivir o relacionarnos con alguien que tiene depresión, no debemos confundir nuestro cuidado, compañía y apoyo con responsabilizarnos de la solución de su problema. Son cruciales y no tienen nada de malo, pero no debemos confiar en que nuestro amor, simpatía o cuidados son suficientes por sí mismos para revertir el curso de una enfermedad mental, sobre todo si esta es grave.  Podemos contribuir al bienestar de una persona que la esté padeciendo, pero es un error cargar con la responsabilidad de revertir su estado.  A menudo estas personas también piensan que nadie les comprende o les trata como merecen o que no hay solución posible a sus problemas. Es frecuente que los síntomas de la depresión hagan que la persona se aleje de los demás y no encuentre comprensión en ellos ni alternativas válidas en sus propuestas. Esto resulta muy frustrante y desolador para quienes tratan de acompañarla. No hay una manera concreta de tratar a las personas que padecen una depresión clínica establecida, porque las características de este trastorno se manifiestan de forma diferente de un individuo a otro. Es importante escuchar y tratar de comprender, pero sin dejarse arrastrar por su intenso nivel de apatía o abatimiento. Podemos mostrar empatía, calidez y apoyo, pero no reforzar la victimización que la persona experimenta. Si el caso es grave no basta con nuestras buenas intenciones: es necesaria la ayuda psicológica e incluso psiquiátrica.

Según las últimas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el desarrollo de la depresión es causado por una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales. A continuación se describen en mayor detalle:

  • Factores genéticos (40 a 50 %) : La depresión es una condición de salud mental que puede heredarse de los padres. Las personas diagnosticadas con depresión pueden tener antecedentes familiares de este trastorno.
  • Factores físicos (20 a 30%): Partes de su cerebro responsables de regular el estado de ánimo, el pensamiento, el sueño, el apetito y el comportamiento no funcionan adecuadamente. Además, las personas con depresión tienen un desequilibrio en ciertos neurotransmisores.
  • Factores ambientales (30 a 40%) : El trauma, la pérdida de un ser querido o cualquier otro evento estresante puede propiciar un episodio depresivo. O el no dejar de lado la presión del mundo y la competitividad que nos exige.

Habiéndola definido, identificado sus síntomas y evaluado sus causas; necesitamos saber cómo evitar que la “susodicha” toque nuestra puerta o vuelva a visitarnos. En primer lugar, hay que plantearnos preguntas para ver cuál es la percepción que tengo de mí mismo, del tiempo y del entorno. ¿Me exijo mucho?, ¿estoy en constante competitividad con los demás?, ¿siento que no logro nada en el tiempo y eso me hace creer que soy un fracasado? Si te has sentido identificado, es momento de conectarte con el presente, de actuar a conciencia, un día a la vez, empieza a ser compasivo contigo, a escuchar tu cuerpo y permitirte descansar, no olvides que el vivir en gratitud con tus seres queridos aliviana los problemas.

Como paso dos, tómate unos minutos para pensar en tus relaciones personales: la familia, la pareja, los amigos, los compañeros de trabajo, la gente de tu vida pasada y presente. De este modo podrás evaluar la percepción que tienes actualmente de tu red social, es decir, de la calidad de tus relaciones y de los vínculos con las personas importantes de tu vida. Si en esta fase detectas que no han sido de lo mas “sanas”, es hora de hacer una limpieza, así cómo cuando removemos archivos del celular y establecer distancia o límites por un tiempo con lo que no te hace bien.

Por último, puedes echarte una mano para salir de estos rasgos depresivos. En el proceso hay cosas que te pueden auxiliar, así como hay otras que puedes evitar. Recuerda que lo más probable es que no te apetezca hacer nada o estar con nadie. Pero en vez de meterte debajo de la manta o no hacer absolutamente nada, lo que a menudo hace que te sientas aún peor, puedes intentar, poco a poco, asumir alguna actividad. No te plantees qué te apetece hacer, porque la respuesta normal es que no te dé la gana de hacer nada, sino qué puedo hacer. Aunque te parezca poco, es mucho. Ponte objetivos sencillos que puedas cumplir: ir a tirar la basura, caminar un poco, copiar en un cuaderno la letra de una canción que te gustaba, ordenar los cubiertos en el cajón de la cocina. Cosas pequeñas, concretas, claras. Es un error plantearse objetivos ambiciosos en medio de una crisis emocional.

En definitiva, si con este artículo te ha entrado la incógnita que cité en las primeras lineas. Debemos tener en cuenta que cada depresión es diferente y que existen muchos grados, pero con la ayuda profesional adecuada es posible que tu estado de salud mental mejore mucho. Si es tu caso, al menos merece la pena que intentes salir de esto, por tu salud y por el bienestar de las personas que te rodean. Plantéatelo y da el paso. Los psicólogos estamos aquí para ayudarte.

El mejor disfraz del mundo

La depresión leve. Se esconde bajo facetas que hace que explicarla parezca un cuento de hadas para todos. Es como los hermanos pequeños a quienes la familia no les hace caso debido a sus niñerías. Sin embargo, quien las padece, lejos de simular ser un alma inocente y libre de angustias y sufrimiento, realmente demuestra un monstruo que sonríe y golpea con tal contundencia y arrogancia que sin que te des cuenta te lleva a las puertas de un abismo insondable y a veces sin recuperación real, como la muerte.

Por eso, es el mejor disfraz, tiene un camuflaje de persona activa, quien se bambolea a lo largo de la vida sin prisa y siendo eficaz. No obstante, a solas, con la casa vacía, llena de muebles y al son del viento de medianoche y un trabajo que rechazas se descubre en medio de la esquina como el coco que acecha al indefenso en la oscuridad una quimera terrible.

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM V), la caracteriza como:

Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo… cuyo rasgo común es la presencia de un ánimo triste, vacío o irritable, acompañado de cambios somáticos y cognitivos que afectan significativamente a la capacidad funcional del individuo” (pág. 155)

Entonces, como se observa, hay una estancia que irrumpe cada sonrisa, sueño y vivencia entrañable, pasando de una explosión breve de alegría a una pesadumbre. Es como si la alegría y la felicidad no existieran, es más, no existe como estadía ni utopía, es que la felicidad no sabe a nada.

Describir un día de depresión leve es ir al trabajo pensando en querer dormir, en los momentos en que la hipersomnia está prevalente. O, por el contrario, el insomnio se manifiesta haciendo presente todos los escenarios macabros posibles. De este modo, la idea de trabajar se hace más por un deseo externo que una verdadera vocación o bocanada de motivación, la cual brilla por su existencia.

A esto le sumamos, que el desgano por el autocuidado es tal que lavarse los dientes, peinarse, depilarse o rasurarse parece una actividad de otro milenio. Asimismo, comer, es un vaivén que puede ir de extremos que rondan la inanición intermitente a momentos donde lo único que apaña el vacío de los pensamientos es comer.

¿Cómo es la vida familiar? Enmascarada, tal cual un carnaval veneciano, no existe la verdadera algarabía, y si la tristeza se sobrepasa y desborda, solo existen episodios de llanto, pero ninguna explicación plausible a lo que sucede.

¿Cómo verbalizar lo que no se sabe que se tiene?, ¿cómo explicar que pese a tener éxitos laborales todo carece de una brújula para llegar a una meta?, ¿cuál meta, qué objetivos?, ¿la pareja? ¡Por favor! Sí la ideación suicida ronda con más intensidad que la idea de una vida con alguien, ¿qué vida puede existir si lo que se añora inexplicablemente es acortarla?

De este modo, se puede ver en resumen cómo es la vida de la depresión leve, necesita ayuda, entendimiento, difusión y, sobre todo, comprender que también puede bordear límites peligrosos sí no se atiende prontamente. Vivir en tristeza no es normal, no tener motivación interna para ejecutar las actividades tampoco lo es, y mucho menos es natural tener que sonreír incomodos ante una vida llena de escenas grises, sin matices chispeantes que evocan al suspiro.

¿Qué haces cuando te duele el alma?

¿Qué haces cuándo el alma duele?, cuando su dolor es taciturno, tenue a la vista de otros, pero para ti, enunciarlo parece más bien gritos y alaridos desaforados en lugar de los pausados susurros que te dices y no terminan jamás de salir.

Qué haces cuándo el alma clama por justicia, pero no comprendes la diferencia entre dicho concepto y la venganza.

Qué haces cuándo tu alma pide como famélico que aclama al mendrugo un pedazo de escucha y solo recibe la carga incontenible de un sordo que de mudo no tiene nada.

Qué haces cuándo tu alma se apaga y nadie parece notarlo, cuando desaparecen las luces y solo hay oscuridad y un tren marchante que no cesa llamado responsabilidad.

Qué haces cuándo la ilusión de dormir y despertar con fuerzas más parece un martirio y un castigo más que una esperanza.

Qué haces cuándo tu alma reclama por una fantasía de estabilidad y te das cuenta con los ojos bien abiertos que no se puede, que simplemente no existe posibilidad, y la que hay es lejana, llena de astillas y púas.

Qué haces cuándo en la noche lúgubre te abraza la profunda tristeza y no tienes más que abrazarla y verla de frente, observando como ella gana en el tira y encoje de la soga.

Qué haces cuándo te apaciguas porque ya no sabes llorar, porque te cansaste de intentar salir a flote y tus brazos ya se cansan de ver inamovibles la actitud de otros.

Qué haces cuándo te exprimen a tal nivel que aun cuando pides que cese intentas un cambio y ya todo da igual, y más bien pides más carga para regodearte en la pocilga y así decir que tienes razón, que nadie escucha. Algo de ilusión pasajera debe servir para algo, pero no es así.

Qué haces cuándo tu alma solo escucha un eco de sí misma y se ve obstinada en el otro que, aún con los ojos bien abiertos es incapaz de notar el dolor que causa su indiferencia, su incapacidad de notar el pedido de cobijo, porque de ayuda, no se habla.

Cómo le dices a tu alma que pida socorro si el único paramédico está incapacitado, está tonto, y simplemente no está.

Cómo callas a tu alma si cuando rememora sus buenos momentos solo encuentra un ápice de alegría y un listado enorme de quienes se hizo ave de presa, y la utilizaron.

Cómo descansar si los demonios persiguen a la pequeña y enjuta que corre a través de un bosque pavimentado de espinas y solo encuentra matorrales en medio de cientos de personas que, como espectadores zombies contemplan el final.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

American Psychiatric Association – APA. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5 (5a. ed. –.). Madrid: Editorial Médica Panamericana.

¿Depresión o tristeza? ¿Qué es lo que siento?

La depresión puede presentarse desde una molestia emocional y poder llegar hasta una molestia física, tales como problemas de cabeza, estomago, etc.

Antes de continuar es necesario saber diferenciar entre el concepto de una depresión o una tristeza.

¿Qué es la depresión?

De acuerdo con el DSM – 5 es un trastorno del estado de ánimo, en términos generales se presenta como un estado de abatimiento e infelicidad que puede ser transitorio o permanente, de mayor o menor intensidad, tales como el episodio de depresión mayor (EDM) y la distimia (D).

La depresión puede tener varios orígenes como la muerte de un ser querido, decepción amorosa, abuso de determinadas sustancias (abuso de alcohol o de otro tipo de sustancias tóxicas).

También desde un factor genético, bioquímico y psicológico, la sintomatología de la depresión se presenta como la pérdida de interés en diversas actividades, disminución del apetito, alteración del ciclo del sueño, entre otros.

En el Perú la cifra de la depresión sigue aumentado por diferentes factores, como el confinamiento a causa del Covid19, en las mujeres, a causa del machismo en un ambiente laboral o social, por la vida rutinaria que llevan como madres de familia y así mismo por cambios hormonales y físicos durante el crecimiento o al convertirse en madres, a diferencia de las mujeres, los varones son más reacios para poder admitir que presentan algunos de los síntomas, incrementando los riesgos autodestructivos.

Durante el proceso de la depresión a veces se hace mención de algunas de estas frases:

  • “Me cuesta mucho salir de casa”.
  • “Cuando falleció mi madre, no dejaba de llorar y siempre quería estar sola”.
  • “Al terminar la relación con mi pareja, me costaba dormir y concentrarme en mi trabajo”.
  • “En el proceso de mi quimioterapia, tenía pensamientos suicidas”.
  • “Tengo muchos problemas económicos y a veces pienso que la única solución es matarme”.

¿Y qué es la tristeza?

Es un sentimiento existencial que se puede presentar de manera espontánea a causa de la pérdida de una persona, perdida laboral, objeto u objetivo valioso o estar viviendo situaciones complejas, la tristeza puede también presentarse mediante la rabia o la ira.

El período de duración de la tristeza es corto, pasajero ya que mediante el enfado uno demuestra que las cosas no surgieron como uno los deseaba.

  • “Me preparé todo un año para el concurso de matemáticas y no logré ganar”.
  • “Me siento triste cuando me veo envejecer”.
  • “Esperaba ser brigadier general”.
  • “No me dieron el trabajo”.

En la actualidad es difícil reconocer un problema bastante oculto, como saber si realmente estoy triste o tengo depresión, la mayoría de personas tienden a confundir  ambos términos y es necesario diferir que el hecho de estar preocupado no significa tener depresión, caso contrario muchas personas acudirían a un especialista de salud mental.

“La tristeza no necesita terapia, la depresión sí”

Al llegar a este punto cabe aclarar que la tristeza no necesita de un proceso terapéutico a diferencia de la depresión que sí, pero es importante dejar en claro que un episodio de tristeza también puede ser manejado por un profesional de salud mental con la finalidad de orientar y asistir al paciente en su propia búsqueda.

Como bien ya logramos entender, la mayor diferencia es que la depresión tiene mayor grado de intensidad, más duradera a diferencia de la tristeza que es pasajera.

 ¿Qué hacer si creo que tengo depresión?

  • Buscar apoyo en alguien en quien confío.
  • Buscar ayuda de un profesional de salud mental (psicólogos o psiquiatras).
  • Llamar a la línea 113 (opción 5 y te brindarán orientación psicológica).

Palabras Claves: Depresión, Tristeza, Diferencia y Orientación.

Referencias:

  • American Psychiatric Association – DSMV.
  • OMS        (1992)   –   CIE10.   Clasificación   Internacional   de     Enfermedades Mentales.
  • Pedro Retamal (Depresión) – Guía para el paciente y la Familia https://books.google.es/bookshl=es&lr=&id=1kwVmA7st_cC&oi=fnd&pg=P A9&dq=depresi%C3%B3n&ots=7QTdTvsTZ&sig=i9DzjQkmhTB0YpJWysa4- Cn5KQc#v=onepage&q=depresi%C3%B3n&f=false
  • Redacción Vital (2019). Suicidio: Las alarmantes cifras que deja cada año en el Perú y el mundo. https://rpp.pe/vital/salud/las-cifras-que-deja-cada-ano-el-suicidio-en-el-peru-y-el-mundo-grafica-noticia-993568

DÍAS GRISES QUE ENTRISTECEN: DEPRESIÓN DE INVIERNO

“Las bajas temperaturas que se inician en otoño y continúan en la temporada de invierno, podrían presentarse por debajo de lo normal durante la noche en la sierra sur occidental del país”

Fuente: La República, 2021

A fines del mes de abril de este año, el Senamhi anunciaba que se acercaba un invierno intenso. Al leer la noticia no puede evitar sentir tristeza y es que una de mis estaciones menos favoritas del año es el invierno. No me gusta los días invernales, porque hay menos sol, y los colores de la naturaleza se tornan grises.

Cada vez que pienso en el invierno, se me viene a la mente la imagen del Invierno retratado en una de las Fábulas de Esopo:

Yo soy el rey del mundo – dijo el Invierno-. Prohíbo levantar los ojos y ordeno dirigir la mirada al suelo. Hago temer a los hombres y les obligo a quedarse en casa.

El Invierno y la Primavera (Fábulas de Esopo)

De este extracto de la Fábula “El Invierno y la Primavera”, notamos que el invierno se siente orgulloso de hacer que los hombres se resguarden en sus casas y de obligarlos a paralizar sus actividades. Además, el Invierno sabe que con su llegada borra toda alegría del corazón de los hombres, así lo menciona Primavera:

Con razón – replicó la primavera – los hombres se alegran cuando te vas. En cambio, hasta mi nombre les parece bello. Y cuando parto, guardan mi recuerdo, recibiéndome alborozados a mi retorno.

El Invierno y la Primavera (Fábulas de Esopo)

Efectivamente, cuando llega el invierno todo se torna más oscuro, incluso los días tienen menos horas de luz y solamente deseas buscar un refugio de ese frío que cala hasta tus huesos. Para esos días friolentos las actividades al aire libre no son una opción.

¿Qué es la Depresión de Invierno?

Cuando una determinada estación del año afecta el estado de ánimo se le conoce como Trastorno Afectivo Estacional (TAE) y fue definido por primera vez en los ochenta por el Norman Rosenthal (Loreiro, 2006).

En una entrevista a la Dra. Katherine Gonzáles en CNN, menciona que el Trastorno Afectivo Estacional es un subtipo de depresión que se presenta en determinadas épocas del año.

El DSM – V reconoce al Trastorno Afectivo Estacional y menciona que el TAE presenta dos causas una es ambiental (clima, social y cultura) y otro es la genética. De acuerdo, con las investigaciones se sabe que se comparte este trastorno con familiares de primer grado, por lo tanto, el TAE es hereditario (Gatán y otros, 2015).

Por otro lado, al Trastorno Afectivo Estacional se le conoce como Depresión de Invierno, ya que, según las estadísticas en estos días grises aumentan los casos de depresión.

Así el director del MINSA menciona que los casos atendidos de depresión “superaron en 13.85 por ciento a los de verano. La progresión se ha hecho cada vez más intensa cuando el invierno ha sido más acentuado”.

¿A qué se debe ese desgano en Invierno?

Sucede que, en la época de invierno, hay menos exposición a la luz solar, lo cual provoca que haya una alteración a nivel cerebral, en especial en la producción de dos hormonas: melatonina y serotonina.

La melatonina, tiene como función regular los ciclos de sueño según la iluminación del medio ambiente. Por ejemplo, los osos durante el invierno producen más melatonina para poder gastar menos energía, de esa forma es que logran disminuir su actividad motora y duermen más periodos de tiempo.

La serotonina equilibra la temperatura del cuerpo con la actividad motora, así como se encarga de regular el sueño y apetito. En invierno, la producción de serotonina disminuye, y la melatonina aumenta su producción.

¿Cómo saber si tengo Depresión de Invierno?

Sí se quiere saber si se padece de dicho trastorno es necesario acudir a los criterios diagnósticos mencionados en Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5 (2014):

A. Ha habido una relación temporal regular entre el inicio de los episodios de depresión mayor en el trastorno de depresión mayor y un momento del año particular (p. ej., en otoño o invierno).

B. Las remisiones totales (o un cambio de depresión mayor a manía o hipomanía) también se producen en un momento del año característico (p. ej., la depresión desaparece en primavera).

C. En los últimos dos años, se han producido dos episodios de depresión mayor que demuestran la relación estacional definida más arriba y episodios de depresión mayor no estacional durante el mismo período.

D. El número de episodios de depresión mayor estacionales (como se han descrito más arriba) supera notablemente el de episodios de depresión mayor no estacionales que pueden haber sucedido a lo largo de la vida del individuo.

Asimismo, se consideran los siguientes síntomas:

  • Dificultad al levantarse
  • Energía disminuida
  • Preferencia y toma de comidas con alto porcentaje de carbohidratos
  • Aumento marcado de apetito
  • Ganancia de peso
  • Dificultad en la concentración
  • Disminución de la libido
  • Aislamiento social progresivo
  • Depresión
  • Ansiedad
  • Irritabilidad

Recomendaciones

Si eres de las personas que al leer el artículo ha logrado identificar con los síntomas de la depresión de Invierno, es necesario acudir a terapia para que esta sensación de angustia que crece cada vez que estamos frente a esos días invernales pueda disminuir. También, es importante tomar baños a la luz del sol, es decir, aprovechar al máximo las horas con luz para realizar actividades al aire libre.

En los últimos años hay un tratamiento que ayuda a combatir esta depresión estacional y se trata de la fototerapia, que es la exposición a una luz blanca artificial por determinadas horas.


REFERENCIAS

Asociación Americana de Psiquiatra (2014). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5. Washington DC, Londres: American Psychiatric Publishing

CNN en Español. (20 de noviembre del 2020). Como la falta de luz del día está ligada a la depresión. https://www.youtube.com/watch?v=kRUXeiBdZVI

Gatón, M., González, M. y Garivia, M. (2015). Trastornos afectivos estacionales, “Winter Blues”. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 35 (126). Recuperado de: https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0211-57352015000200010&script=sci_arttext&tlng=en

Loreiro, A. (2006). Tristeza Invernal: todo lo que necesita saber para combatir el trastorno afectivo estacional. Revista Internacional de Psicoanálisis, 23. Recuperado de: https://www.aperturas.org/articulo.php?articulo=0000409

MINSA. (2013). Se le conoce como depresión de invierno, N°4. Recuperado de: https://www.minsa.gob.pe/portada/prensa/boletines/boletinminsa5/pag2.html

Pari, D. (Abril 22, 2021). “Se viene frío intenso en Arequipa y Moquegua”. La República. https://larepublica.pe/sociedad/2021/04/22/se-viene-frio-intenso-en-arequipa-y-moquegua-lrsd/

PUCP. (03 de julio de 2014). ¿Por qué nos deprimimos en invierno? Recuperado de: https://puntoedu.pucp.edu.pe/noticia/trastorno-afectivo-estacional/

La depresión, una enfermedad silenciosa

La depresión es una patología, que se refiere a un trastorno mental caracterizado por sentimientos de inutilidad, culpa, tristeza, indefensión y desesperanza, que pueden ser sobreestimados y confundidos con estar triste o querer llamar la atención. Esta enfermedad se presenta tanto en hombres como en mujeres de todas las clases sociales y responde a problemas tanto físicos como mentales. Asimismo, es una enfermedad frecuente en todo el mundo, y según la Organización Mundial de la Salud, se calcula que afecta a más de 300 millones de personas que lucha día a día contra esta.

La depresión se puede convertir en un problema serio de salud, especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, y puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos puede llevar al suicidio. Normalmente muchas personas se dan cuenta que tienen depresión o que algún familiar la tiene, cuando ya están muy sumergidos en esta patología.

El presente artículo tiene como finalidad dar a conocer las implicancias de este trastorno, sus causas, consecuencias, así como sus posibles tratamientos. Asimismo, esperamos que, si te identificas en algún punto con esta información, seas consciente de que es muy importante pedir ayuda profesional para salir adelante.

CONCEPTO

El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta fundamentalmente el estado de ánimo (humor), por lo que también se le conoce como trastorno del humor o trastorno afectivo. Las personas que están deprimidas experimentan profundos sentimientos de desesperanza, tristeza y vacío interior que pueden resultar invalidantes en el desarrollo de sus relaciones familiares y sus responsabilidades laborales, así como su día a día, ya que provocan en la persona que padece de esta enfermedad mucho cansancio, irritabilidad y ansiedad; perdiendo el deseo de realizar actividades, por sumirse en un estado de apatía y fatalismo frente al futuro.

SEÑALES DE ALARMA

Algunos signos y síntomas frecuentes en la depresión son:

– Aislamiento: Los individuos con depresión se aíslan por diferentes razones, algunos prefieren mantenerse reservados porque se sienten abrumados si tienen que socializar y piensan que es mejor estar solos. También podría darse el caso, que sean personas que no quieran preocupar a su círculo más cercano, como su familia o amigos, esto debido a que son personas muy protectoras o porque en algún momento de su vida les han dicho que sentirse mal es señal de debilidad, y sus sentimientos no fueron validados, por lo que la persona afectada cree que dar a conocer lo que siente no va a cambiar en nada su situación.

– La desorganización: El sujeto se torna apático, «sin ganas de vivir» y nada le procura placer, por lo que limpiar su habitación o casa se vuelve un esfuerzo desmesurado. Los ambientes en donde vive una persona con depresión normalmente están muy desordenados, se pueden ver platos sucios apilados o montículos de ropa sin lavar, entre otros.

– Mal cuidado personal: Las personas con depresión no tienen energía, sólo levantarse en las mañanas es muy difícil, así que actividades diarias como arreglarse, cepillarse, cambiarse de ropa y cuidar de uno mismo se vuelven tareas difíciles de llevar a cabo. A los ojos de las personas que desconocen esta enfermedad, los depresivos solo son personas perezosas, pero la verdad es que la persona afectada con este trastorno se encuentra tan sumergida en tantos sentimientos negativos, que el hecho de afrontar la vida y hacerse cargo de uno mismo, le resulta difícil y doloroso emocionalmente.  

– Problemas para dormir: La persona depresiva puede presentar desórdenes del sueño, en dos sentidos. Por un lado, que le cueste conciliar el sueño y, además, se despierte temprano y malhumorado, debido a los pensamientos negativos que lo hacen pensar de más y llorar por las noches sin lograr dormir. Por el contrario, puede presentar hipersornnia (exceso de horas de sueño) y aun así sentirse cansado, esto debido a que sienten que al dormir se alejan de la realidad y es un lugar en el que no sufren.

– Alteraciones del pensamiento: La dramatización en situaciones sin mucha importancia es muy frecuente. Es normal que las personas depresivas sientan que todo les sale mal, por lo que una equivocación, un disgusto, o una llamada de atención en el trabajo, puede hacerle pensar nada tiene sentido y agregar una cosa más en su lista de “porque vivir no vale la pena”. Este tipo de comportamiento hace que sea muy difícil ver la vida de una manera positiva.  

– Modificaciones del apetito y del peso: La mayoría de personas deprimidas pierden el apetito y, en consecuencia, disminuyen de peso, podría ser el caso de las personas con depresión que están muy cansadas para cocinar o que se encuentran en un estado crítico de la enfermedad en el que la comida ya no les produce ningún placer. Por el contrario, existe otro extremo y donde se come desordenadamente y sin ningún tipo de cuidado, como tratando de llenar su vacío interior.

– Pérdida del placer: En lo sexual, se llega a la impotencia en el hombre o a la frigidez en la mujer; también disminuye y tiende a desaparecer el disfrute en el trabajo, el deporte, los juegos y otras actividades que anteriormente le eran gratificantes.

– Culpa excesiva y odio: La persona que tiene depresión puede sentirse culpable constantemente, devastado y fuera de control, lo cual puede llevarlo a desilusionarse de la vida. Empiezan a odiarse a sí mismos y a menospreciarse, ya que creen que al no ser capaces de controlar la situación que los ha llevado a este estado, o no ser lo suficiente para las personas a su alrededor, no merecen seguir viviendo. Este problema es mucho más crítico en personas que tienen una baja autoestima.

– Disminución de la energía: Se produce un cansancio injustificado, a veces con variaciones durante el día, y más acentuado por la mañana. Las personas afectadas suelen sentirse más fatigadas por la mañana que por la tarde.

– Vivir con miedo: Las personas con depresión, sienten que deben protegerse de situaciones en las que se sientan vulnerables, ya que pueden pensar que todo va a resultar mal rechazando oportunidades constantemente. También pueden desarrollar miedo a los cambios porque sienten que en su dolor han logrado mantenerse estables y tienen miedo de volver a perder esa estabilidad.

– Pensamiento suicida: Una persona con depresión, presenta una preocupación exagerada por la muerte y alimentan sentimientos autodestructivos. Asimismo, creen que la muerte les podría dar esa paz emocional que tanto buscan y que no consiguen estando vivos.

TIPOS

Existen varios tipos de trastornos depresivos. Los más comunes son el trastorno depresivo grave y distímico.

TRASTORNO DEPRESIO GRAVE

Se caracteriza por una combinación de síntomas que interfieren con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer, y disfrutar de las actividades que antes resultaban placenteras. La depresión grave incapacita a la persona y le impide desenvolverse con normalidad.

TRASTORNO DEPRSIVO DISTÍMICO

También llamado distímia, se caracteriza por sus síntomas de larga duración (dos años o más), aunque menos graves, pueden no incapacitar a una persona, pero sí impedirle desarrollar una vida normal o sentirse bien. Las personas con distímia también pueden padecer uno o más episodios de depresión grave a lo largo de sus vidas.

OTRAS CARACTERIZACIONES

Algunas formas de trastorno depresivo muestran características levemente diferentes a las descritas anteriormente o pueden desarrollarse bajo circunstancias únicas. Sin embargo, no todos los científicos están de acuerdo en cómo caracterizar y definir estas formas de depresión.

Depresión Psicótica

Ocurre cuando una enfermedad depresiva grave está acompañada por alguna forma de psicosis, tal como ruptura con la realidad, alucinaciones, y delirios.

Depresión Posparto

Se diagnostica si una mujer que ha dado a luz recientemente sufre un episodio de depresión grave dentro del primer mes después del parto. Se calcula que entre el 10 al 15 por ciento de las mujeres padecen depresión posparto, en el primer mes de dar a luz.

Trastorno Afectivo Estacional

Se caracteriza por la aparición de una enfermedad depresiva durante los meses del invierno, cuando disminuyen las horas de luz solar. La depresión generalmente desaparece durante la primavera y el verano.

Enfermedad Maniaco Depresiva

Se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo que van desde estados de ánimo muy elevado (por ejemplo, manía) a estados de ánimo muy bajo (por ejemplo, depresión).

CAUSANTES

FACTORES GENÉTICOS

Existe un mayor riesgo de padecer depresión clínica cuando hay una historia familiar de la enfermedad, lo que indicaría una predisposición biológica. Sin embargo, no todas las personas que tienen una historia familiar tienen la enfermedad, ya que la depresión grave también puede ocurrir en personas sin antecedentes familiares de este tipo, lo que sugiere que existen factores adicionales causantes de la depresión, como factores bioquímicos, o ambientales que producen estrés, y otros factores psicosociales.

FACTORES BIOQUÍMICOS

Las causas básicas de la depresión están asociadas a anomalías en la liberación de determinados neurotransmisores esenciales. Los neurotransmisores son los mensajeros químicos del cerebro y, en el caso de depresión, se ven perturbados los siguientes:

SerotoninaAcetilcolinaCatecolaminas:
Íntimamente relacionada con la emoción y el estado anímicoResponsable de muchas de la estimulaciones musculares, y participa en la programación del sueño– Dopamina: Interviene en el deseo y en la sensación de placer. – Noradrenalina: Pone en alerta máxima de nuestro sistema inquieto. Adrenalina: La substancia de la acción por excelencia.  

Estos mensajeros químicos se alteran por distintas causas como: anomalías estructurales cerebrales leves, trastornos del sueño o bien herencia genética. Por poner un ejemplo, los estudiosos han identificado un defecto en un gen llamado SERT, que regula la serotonina, la que ha sido asociada a la depresión.

FACTORES PSICOLÓGICOS

La carencia de estabilidad y/o afectividad puede desencadenar la aparición de la depresión, en la infancia o en la adolescencia. Una familia unida y comunicativa minimiza los factores de riesgo, mientras que las familias rígidas maximizan estos factores. Entre estas últimas figuran los casos de inestabilidad emocional de los padres, especialmente de la madre, ya que la depresión materna es un elemento determinante para la depresión del niño, así como también las familias con continuos problemas y discusiones; y las familias separadas, aunque en este caso los niños tienden a asumir esta nueva situación al cabo de un año, si sus padres mantienen una buena relación tras la separación.

TRATAMIENTO

Una sólida red de soporte del entorno social es importante para la prevención y recuperación de la depresión, por consiguiente, el soporte de la familia y amigos es saludable y positivo para la persona que se encuentra con depresión.

TRATAMIENTO MÉDICO

Este procedimiento es aplicable a una población igual o mayor de 15 años tanto en establecimientos de salud del primer como de segundo nivel de atención: Se propone el uso de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (IRSS) por carecer de efectos sobre la recaptación de noradrenalina y sobre receptores colinérgicos, histaminérgicos y adrenérgicos, por lo cual son mejor tolerados y facilitan el cumplimiento del tratamiento a largo plazo. Además, por tener una cinética lineal pueden administrarse de inicio en la dosis terapéutica y mantenerse con una toma única diaria.

TRATAMIENTO PSICOLÓGICO

La psicoterapia, sola o combinada con fármacos, han demostrado su eficacia en el tratamiento de la depresión. Las más utilizadas son:

Terapia interpersonalTerapia cognitivaActivación conductual
Se centra sobre todo en las dificultades de las relaciones interpersonales a fin de mejorar la comunicación, de incrementar los intereses sociales y restablecer la autoestima.  Destinada a modificar los pensamientos, creencias y actitudes negativas que acompañan a la depresión.Su objetivo fundamental es la movilización del paciente a fin de incrementar las experiencias gratificantes.

EL APOYO DE LOS FAMILIARES Y PERSONAS CERCANAS

Lo más importante que alguien puede hacer por una persona que está deprimida, es ayudarla a que reciba el tratamiento adecuado hasta que se sienta mejor, acompañarla en sus sesiones con el especialista que está tratando su trastorno, y asegurarse que tome el medicamento prescrito para tratar su depresión. Así también, el apoyo emocional es muy importante, por lo que se debe brindar comprensión, paciencia, afecto y estímulo a la persona deprimida, escucharla con atención y ofrecerle esperanza. Por otro lado, es importante no ignorar comentarios o menciones respecto al suicidio y no minimizar los sentimientos que nos expresa la persona deprimida. Asimismo, se puede invitar a la persona deprimida a realizar actividades estimulantes para ella, como salir a caminar, a pasear, ir al cine o realizar algo que le guste.

Es importante recordar que una persona deprimida no tiene el control de su situación, por lo que no se le debe acusar de simular su enfermedad, ser perezosa, ni esperar que salga de esa situación de un día para otro.

Para finalizar, la depresión es una enfermedad que puede presentarse a cualquier edad y que no es igual a estar triste. Esta puede darse debido a factores vinculados directamente con el cerebro y con factores relacionados con situaciones y un entorno problemático. Asimismo, el deprimido puede presentar ideas de muerte constantes, por lo que es de suma importancia la identificación temprana de la enfermedad para recibir ayuda profesional, ya que de lo contrario se corre el riesgo de que la persona anímicamente desgastada, opte por medidas drásticas como el suicidio. Finalmente, es importante recordar que todo se puede, que todo se supera, que todo pasa, que el sol brilla en las mañanas y que hay personas que te aman y a las que les importas mucho. A veces nuestro peor enemigo vive en nuestra mente, pero de eso se trata la vida, de una lucha constante en la que debes encontrarte, abrazarte y permitirte ser feliz.

Bibliografía

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