El proceso de vacunación puede ser rastreado a 1796, cuando Edward Jenner observo que las mujeres que estaban expuestas a las llagas de vacas infectadas con viruela bobina, mostraban mayor resistencia a la variante humana. Como resultado de esta hipótesis, años mas tarde el Dr. Pasteur postuló que las enfermedades podían ser atenuadas, si se introducía intencionalmente un virus o bacteria debilitado. Postulado que puso a prueba en 1885, cuando trató exitosamente el caso de un niño mordido por un perro con rabia. En la actualidad, se puede afirmar que gracias a esta práctica, virus como el de la viruela fueron declarados erradicados (American Academy of Pediatrics, s. f.).
La vacunación como proceso de inmunización global, puede ser considerado como uno de los grandes éxitos de la humanidad (Garcia Sanchez, 2017). La incidencia de fatalidades tras la inoculación es muy baja si se compara con los pacientes que no recibieron ningún tratamiento. El procedimiento de acción consistente en la introducción de un microbio invasor, el cual se encuentra muerto o debilitado, tras el reconocimiento del sistema inmune, se generan anticuerpos preparados para combatir posibles infecciones (OMS, s. f.).
Miedo a las vacunas
El miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento de desagrado, provocado por la percepción de un peligro real o supuesto. Esta reacción es natural, puesto que prepara al cuerpo ante una amenaza. (Riera Peraferre, 2013)
El miedo a las vacunas puede centrarse en dos puntos, los grupos activistas que rechazan activamente el proceso de vacunación, y las personas que al no encontrarse del todo seguros prefiere no “arriesgarse”. En ambos casos, se evidencia que tras haber erradicado varias enfermedades, disminuyendo el grado de propagación y los efectos de las mimas, se a perdido el miedo; cambiando este por el miedo a los efectos secundarios de las vacunas.(Garcia Sanchez, 2017)
Los grupos activistas suelen tener ideologías prestablecidas, presentando información bajo la perspectiva de su opinión o religión. Estos grupos suelen considerar que su perspectiva es la correcta, negando el debate o estudio de perspectivas adicionales. Lo que puede conllevar a la aparición de sesgos. Es decir, que estos grupos pueden distorsionar o negar información acorde a sus ideales.
Por otra parte, el grupo que parte del desconocimiento suele ser mas receptivo en el estudio o debate. Lo que permite establecer sesiones psicoeducativas, dado que en su mayoría relaciona su miedo al desconocimiento, la desinformación y la asociación a experiencias negativas, que no necesariamente guardan relación.
Medios de comunicación.
Los medios de comunicación son un punto importante a tomar en cuenta, puesto que la influencia que estos tiene en la percepción de la población es muy grande. Un claro ejemplo es lo ocurrido durante el año 2018 en Brasil, durante la campaña de vacunación contra la fiebre amarilla. Se esparcieron rumores en redes sociales sobre la peligrosidad de las vacunas, llegando a afirmar que tras la inoculación se podría perder la vida. Situación que redujo el alcance programado del 95% al 76% (Mejia et al., 2020).
En Perú, se observó que tras la propagación de informacion errónea la comunicación entre amigos o familiares brindaba cierto grado de fiabilidad, lo que contribuía a la propagación de miedo y exageración. Por otra parte, se demostró que el grado de educación influye en la reducción de la propagación del miedo (Mejia et al., 2020).
Conclusiones
El miedo generalizado está asociada al desconocimiento. Por lo que, este se suele remediar con la educación, lo que representa una responsabilidad tanto para el gobierno como para la población. Entonces, si se comparte posts no verificados, se puede contribuir a la desinformación.
La incidencia de efectos secundarios y enfermedades relacionadas se da en situaciones muy específicas. Dado que en su mayoría, las vacunas no presentan efectos que contribuyan en la aparición de enfermedades, ni mucho menos en la aparición de situaciones de riesgo de vida. No obstante, el proceso de vacunación requiere de una supervisión cercana, dado que existe la posibilidad de reacciones alérgicas.
El proceso de vacunación puede ser opcional en circunstancias controladas. Sin embargo, cuando se establece situaciones en las que el bienestar de la población en general se está comprometido, las políticas de salud pública pueden imponer medidas restrictivas para reducir la propagación de enfermedades.
Por último, se requiere impulsar programas de alfabetización digital. Se a demostrado, que la influencia de los medios de comunicación influye en las creencias y acciones de la población. Por lo que, si estas provienen de medios no confiables pueden acarrear conflictos que ponga en riesgo la salud pública.
Recomendaciones
Tras el reconocimiento de educar a los grupos poblacionales, Canadá emitió una guía de trabajo con padres indecisos con el proceso de vacunación (MacDonal et al., s. f.).
Este se compone de 5 puntos:
Entender las preocupaciones especificas de los padres.
Escuchar atentamente, no a todos les preocupa los mismo. Contrastar las dudas de los padres, poner en valor las causas, destacando los datos negativos de las enfermedades, como la muerte o lesiones que acaben en discapacidad.
Utilizar técnicas de entrevista motivacional.
Usar supuestos que generen el escenario ¿Cómo te sentirías si tu hijo tuviera una enfermedad grave por no haberle vacunado? Usar cifras positivas, “ las vacunas son efectivas en el 99% de los niños”, mejor que “hay 1% de efectos secundarios”.
Ser firmes en el mensaje, usar un lenguaje claro al hablar de los riesgos de la enfermedad.
Repetir el mensaje, informar sobre evidencias de beneficios y riesgos equitativamente.
Proponer a los padres técnicas para el control del dolor al vacunar.
Como el uso de hielo, analgésicos y antinflamatorios de uso tópico y oral.
Evitar el rechazar o dejar de atender a los niños no vacunados.
El rechazo o discriminación, puede contribuir entorpecer el dialogo.
Referencias
American Academy of Pediatrics. (s. f.). Historia de las vacunas. HealthyChildren.org. Recuperado 11 de octubre de 2021, de https://www.healthychildren.org/Spanish/safety-prevention/immunizations/Paginas/History-of-Immunizations.aspx
Garcia Sanchez, N. (2017). Hablemos de Vacunas. https://archivos.fapap.es/DetalleArticulo/_l1urTLlmMtVrea6WrA0sG_M2Fx54BM31SXAQLUqI_fmsceXdvIqbpxm0DoceT9QksNIAnH4-9xW0_yGAM_n2SQ
MacDonal, N., Desai, S., & Gerstein, B. (s. f.). Working with vaccine-hesitant parents: An update | Canadian Paediatric Society. Recuperado 12 de octubre de 2021, de https://www.cps.ca/en/documents/position/working-with-vaccine-hesitant-parents
Mejia, C. R., Rodriguez-Alarcon, J. F., Garay-Rios, L., Enriquez-Anco, M. de G., Moreno, A., Huaytán-Rojas, K., Huancahuari-Ñañacc Huari, N., Julca-Gonzales, A., Alvarez, C. H., Choque-Vargas, J., Curioso, W. H., Mejia, C. R., Rodriguez-Alarcon, J. F., Garay-Rios, L., Enriquez-Anco, M. de G., Moreno, A., Huaytán-Rojas, K., Huancahuari-Ñañacc Huari, N., Julca-Gonzales, A., … Curioso, W. H. (2020). Percepción de miedo o exageración que transmiten los medios de comunicación en la población peruana durante la pandemia de la COVID-19. Revista Cubana de Investigaciones Biomédicas, 39(2). http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&pid=S0864-03002020000200001&lng=es&nrm=iso&tlng=es
OMS. (s. f.). Vacunas e inmunización: ¿qué es la vacunación? Recuperado 11 de octubre de 2021, de https://www.who.int/es/news-room/q-a-detail/vaccines-and-immunization-what-is-vaccination
Riera Peraferre, G. (2013). Estrategias para minimizar el dolor, el estrés y el miedo a la vacunación infantil.
Tras haberse decretado estado de pandemia, la gran mayoría de los gobiernos optó por seguir protocolos de distanciamiento social. Entre los que se enumera los periodos de aislamiento o confinamiento obligatorio, estas medidas son dadas tanto para personas que hayan estado en contacto con algún paciente diagnosticado, como para personas que residan en centros con altos índices de contagio (OMS, 2021). Sin embargo, estas medidas si bien fueron expuestas en el marco de la salud pública, en muchas ocasiones esta acarreando problemas de salud psicológica. Puesto que, el ser humano por naturaleza es un ser altamente social, resiente en gran medida las restricciones que impidan compartir afecto.
Antecedentes.
Los primeros días de pandemia, se vieron marcados por el desconcierto. Tras el cierre de frontera, varios ciudadanos se encontraban en ciudades, estados y hasta en países distintos a de su residencia habitual. Según cifras de la cancillería dadas al diario el comercio, a mediados de marzo del 2020, al menos 14,500 peruanos se encontraban “varados” tras el cierre de la frontera peruana (Astos Sánchez, 2020). Este suceso, lejos de ser anecdótico nos demuestra la vulnerabilidad vivida por estas personas, puesto que, si bien algunos pudieron tramitar su retorno por medios privados, muchos se vieron en la necesidad de solicitar ayuda a los países anfitriones. Por otra parte, tras la llevada al Perú, estos debieron pasar por “cuarentenas” obligatorias, las cuales en su mayoría se daban en completa soledad. Debido que, para evitar posibles contagios, estos no podrían regresar a sus hogares.
Efectos.
Después de reflexionar sobre los distintos sucesos vividos por la comunidad, se puede aseverar que tras los periodos de aislamiento las personas que estuvieron aisladas, al menos 3 semanas, vieron modificado su bienestar psicológico (Ahumada, 2020). En experimentos de laboratorio, se pudo evidenciar que en caso de animales; en relación a si fueron criados en comunidad, o sin demás miembros de su especie, estos responderán de distinta forma a situaciones de estrés o ansiedad. Siendo que la crianza en comunidad presenta condiciones mas idóneas para el bienestar de estas. Por otra parte, si estos son aislados tras haber vivido en comunidad, puede presentar respuestas menos favorables a la frustración. (Cuenya et al., 2011)
Otro punto se refleja en la disfunción para adquirir nuevas habilidades, puesto que, parte de los procesos de aprendizaje tiene base en las relaciones sociales. Es decir, que al socializar con miembros de igual o mayor instrucción, se facilita la “adquisición” de los hábitos, valores y conocimientos culturales. (Yubero, 2004)
Consecuencias
Como principal consecuencia del aislamiento social se puede nombrar al estrés, ansiedad y depresión. Ya que, el desconcierto generalizado por la pandemia se ve agravado por un reducido sistema de contención. En otras palabras, al no tener amigos o familia que puedan servir de ayuda, los conflictos personales se agravan. En otra instancia, se puede apreciar que, dependiendo de las características de la población, este desarrolla distintos cuadros patológicos. En el caso de las mujeres, se puede apreciar que estas demuestran sintomatología depresiva mayor al del grupo masculino. (Prieto-Molinaria et al., 2020)
Así mismo, se puede referenciar que un sector claramente afectado es de las personas que estudian y trabajan. Puesto que, estos al buscar mejores oportunidades suelen abandonar su lugar de origen, lo que contribuye a encontrarse viviendo solos.
Alternativas
El uso de medios virtuales como las video llamadas son altamente empleados para reducir la brecha que impuso las medidas sanitarias. Sin embargo, se debe de tener mucho cuidado con las alternativas a tomar. Puesto que, se evidenció que exceso de tiempo libre o estrategias erróneas podrían desarrollar problemas adyacentes. Como alternativas negativas se suele evidenciar el abuso de bebidas alcohólicas, el consumo de drogas, la sobre exposición a pantallas y el uso desmedido de juegos de video.
Conclusiones
A raíz de la situación de pandemia, se evidencia que la dinámica social se ha visto modificada, lo que conlleva situaciones atípicas, como el distanciamiento social. Evento que únicamente puede ser comparado como el estado de guerra por los efectos en el día a día.
Como conclusión, se puede afirmar que la falta de socialización puede desencadenar efectos nocivos en la salud mental de la población, suscitando episodios de estrés, ansiedad y agravando cuadros depresivos. Por lo que, se recomienda emplear alternativas virtuales para estimular la comunicación. Así mismo, en caso los síntomas no mejoraran, el buscar ayuda especializada es clave para evitar conflictos mayores.
Referencias
Ahumada, P. S. M. (2020). Efectos del aislamiento social y la cuarentena sobre el bienestar subjetivo de los chilenos durante el brote de COVID-19. SciELO Preprints. https://doi.org/10.1590/SciELOPreprints.368
Astos Sanchez, M. (2020, mayo 23). Coronavirus | Perú | “Estamos cerca y no hacen nada por ayudarnos”: Más de 5.600 peruanos siguen varados en Latinoamérica | Covid-19 | MUNDO. El Comercio Perú; NOTICIAS EL COMERCIO PERÚ. https://elcomercio.pe/mundo/latinoamerica/coronavirus-peru-estamos-cerca-y-no-hacen-nada-por-ayudarnos-mas-de-5600-peruanos-siguen-varados-en-latinoamerica-covid-19-noticia/
Cuenya, L., Fosacheca, S., Mustaca, A., & Kamenetzky, G. (2011). Efectos del aislamiento en la adultez sobre el dolor y la frustración. Psicológica, 32, 49-63.
OMS. (2021, abril 19). Declaración acerca de la séptima reunión del Comité de Emergencias del Reglamento Sanitario Internacional (2005) sobre la pandemia de enfermedad por el coronavirus de 2019 (COVID-19). https://www.who.int/es/news/item/19-04-2021-statement-on-the-seventh-meeting-of-the-international-health-regulations-(2005)-emergency-committee-regarding-the-coronavirus-disease-(covid-19)-pandemic
Prieto-Molinaria, D. E., Aguirre Bravo, G. L., de Pierola, I., Luna Victoria-de Bona, G., Merea Silva, L. A., Lazarte Nuñez, C. S., Uribe-Bravo, K., Zegarra, Á. C., Prieto-Molinaria, D. E., Aguirre Bravo, G. L., de Pierola, I., Luna Victoria-de Bona, G., Merea Silva, L. A., Lazarte Nuñez, C. S., Uribe-Bravo, K., & Zegarra, Á. C. (2020). Depresión y ansiedad durante el aislamiento obligatorio por el COVID-19 en Lima Metropolitana. Liberabit, 26(2). https://doi.org/10.24265/liberabit.2020.v26n2.09
Yubero, S. (2004). CAPÍTULO XXIV SOCIALIZACIÓN Y APRENDIZAJE SOCIAL. 26.
Brasil 16 de marzo del presente 2020, un solo un día después de que nuestro presidente diera por iniciada la medida de “aislamiento social obligatorio” o también conocido por el popular termino de “la cuarentena”: Un peruano, como cualquiera de nosotros, llamado Gerardo Jesús Salgado se enteró que su vuelo de regreso había sido cancelado y al solicitar ayuda en el consulado de Perú en Rio de Janeiro fue notificado que todos los viajes de retorno tenían que ser pospuestos temporalmente. En ese mismo día la organización de periodismo Convoca.pe (2020) daba a conocer una situación similar en al menos 160 compatriotas varados en el país Carioca.
Ilustración 1: Fotografía de peruanos en el Aeropuerto de Río de Janeiro, Brasil. Fuente: Vía Twitter, https://twitter.com/#PeruanosVaradosEnBrasil
Como se puede observar en la Ilustración pese a estar en una de las pandemias más grandes los últimos tiempos, algunos de los viajeros varados, ahora manifestantes, vulneraban algunos protocolos de seguridad como el metro de distancia y el uso de mascarilla en favor de organizar una denuncia por redes sociales, especialmente por Twitter (#PeruanosVaradosEnBrasil). Manifestación que no fue en vano pues días más tarde, el 20 de marzo, la misma agencia de noticias Convoca.pe (2020) daba a conocer que el gobierno peruano llegó a un acuerdo con tres aerolíneas brasileñas para que nuestros similares puedan abordar vuelos gratuitos y poder así ser repatriados. Se había logrado el objetivo, pero, algunos riesgos tuvieron que ser tomados.
Y es que no solo se trataba de los 160 pasajeros varados en Brasil aquel 16 de marzo. El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que a mediados de junio 17 mil compatriotas lograron regresar a Perú y otros 12 mil se encontraban esperando el viaje de retorno. (Convoca.pe, 2020). ¿Por qué no aguardar la cuarentena en el país extranjero donde radican? Claro, la gran mayoría de estas 17 mil personas seguramente se trataban de simples viajeros temporales que se habían visto sorprendidos por medidas de aislamiento mientras vacacionaban o en algún viaje de negocios, por lo que querer regresar era la opción más lógica. Pero, ¿y el resto de personas?
Ilustración 2: Fotografía de una de una compatriota en el Aeropuerto de Río de Janeiro. Fuente: Vía Twitter, https://twitter.com/#PeruanosVaradosEnBrasil
Queremos exponer la situación de aquellos compatriotas que no llevaban unos pocos días en tierras extranjeras, hablar de los peruanos que radicaban en otros países en calidad de trabajadores permanentes o estudiantes universitarios, personas que pese a ya haberse establecido algún tiempo atrás y tener una vida hecha en un país foráneo, vieron en la suspensión de sus trabajos o de sus clases la oportunidad de regresar a la patria que los vio nacer, proceso que por cierto no era nada sencillo. El emigrante peruano que quería regresar a nuestro país debía emprender un viaje ya de por si arriesgado por una posible exposición al Covid-19, seguido de esto era preciso aguardar un periodo de cuarentena en alguno de los hospedajes habilitados por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo. Todo ello con la premisa del retorno a casa. Al oír todo esto uno no puede evitar recordar el poema épico de la Odisea, atribuida al poeta griego Homero, en el que se narran la travesía y desventuras de Odiseo, también llamado Ulises, por regresar a su isla natal, Ítaca.
Y es que incluso, muchas de las condiciones que experimentaban las personas migrantes en las épocas “pre-covid” eran tan adversas que no tenían nada que envidiar a las trágicas peripecias del héroe griego antes mencionado. Vivir en otro país nos puede poner a prueba más de lo que normalmente se piensa. En una situación crítica el migrante puede desarrollar un tipo de estrés crónico y múltiple, un estado que en Psicología se denomina como “Síndrome de Ulises”.
Ilustración 3: Pintura al óleo, «La balsa de la Medusa (Le Radeau de la Méduse)» Fuente: Theódore Géricault (1819).
Joseba Achotegui, psiquiatra español acuñador del término, denominó de esta manera al duelo psicológico que sufren las personas migrantes al abandonar su país de origen para pasar a vivir permanentemente en un país extranjero. Migrar no es algo ajeno a nosotros, es una actividad que nos ha acompañado desde los albores de nuestra existencia como especie humana, sin embargo, el acto de adaptarse a un nuevo contexto es complejo y esta relacionado a condiciones y estresores que trataremos más adelante.
El síndrome de Ulises no es una enfermedad por sí mismo, es importante resaltar que este síndrome hace referencia a la patología de la situación en la que se encuentran las personas migrantes. J. Achotegui (2009) realiza una comparación parecida a la siguiente: Si de repente la temperatura del ambiente en el que te encuentras se elevaría hasta quedarse en al menos unos 40 grados centígrados ¿No sería lo normal experimentar cambios en nuestro cuerpo? Como mareos, calambres, incluso tal vez suscitar desmayos por descompensación ¿Nos encontramos enfermos por sufrir estos síntomas? Claro que no. Tan solo debemos salir de ese ambiente tan cálido, para progresivamente recuperar el equilibrio corporal. Es por eso que el Síndrome de Ulises debería de trabajarse principalmente desde el área de prevención de la salud mental más que como una enfermedad que necesita intervención clínica. El trabajo debe ser multidisciplinario no es una tarea exclusiva de los psicólogos, involucra también a trabajadores sociales, enfermeros, y demás profesionales asistenciales.
El Síndrome de Ulises o también llamado “Duelo del migrante” se puede distinguir del concepto tradicional de duelo (asociado a la muerte de algún familiar o una perdida semejante) debido a que el duelo que experimenta la persona es: Parcial, el país de origen no desaparece, los peruanos en Brasil o en otras locaciones del mundo aún pueden entrar en contacto con nuestra patria a través de expresiones culturales como la música, cine noticias y demás. Este duelo también es Recurrente, justamente el proceso de entrar en contacto con la patria puede reavivar consciente o inconscientemente el anhelo por querer volver. Sumado a esto es Múltiple, ya que ninguna perdida de un ser querido provocara tantos cambios para la persona como la migración. Mas aún si el destino a arribar es distante o la cultura muy diferente.
Ilustración 4: Fotografía del Dr. Joseba Achotegui, acuñador del termino «Síndrome de Ulises» Fuente: Universidad de Barcelona
También
se debe reconocer que cada persona afronta el proceso adaptativo de diferente
manera y que el acto de migrar como casi cualquier actividad tiene pros y
contras para el viajero. Es por eso que el autor anteriormente nombrado, J.
Achotegui, distingue los distintos tipos de duelo migratorio de las siguientes
maneras:
Simple, en el que el proceso adaptativo se da en condiciones favorables, la persona cuenta con los recursos monetarios y personales (capacidad de resiliencia, contar con redes de apoyo, conocimiento del idioma, entre otros) suficientes para desenvolverse en el nuevo país, por ende, su adaptación es sencilla de llevar.
Complicado, el migrante encuentra un problema o dos que entorpecen su proceso adaptativo pudiendo ser: La barrera del idioma, el desconocimiento del idioma nativo dificulta enormemente un natural desenvolvimiento. También podría ser que el individuo extrañé en demasía a los familiares y amigos que ha dejado atrás, así como a su tierra natal y todas sus expresiones culturales (música, comida, las ceremonias tradicionales, etc.) Aunque estos problemas pueden provocar episodios de congoja o algún otro problema de somatización (convertir un malestar psicológico en un síntoma físico), estos por si solos no imposibilitan el proceso adaptativo, tan solo lo complican.
Extremo, se da cuando la persona es víctima de ataques racistas en el nuevo país en el que radica, es posible que el sujeto no cuente con recursos monetarios por lo que ahora tenga que vivir como un refugiado o deba desempeñar trabajos muy arriesgados para solventarse, en suma, todos aquellos estresores que no solo ponen en riesgo el proceso adaptativo, sino que también exponen la salud o la vida del migrante (en los casos más extremos). Hablamos de pacientes en situaciones excepcionales que requieren atención profesional.
Ilustración 5: Fotografía de uno de los carteles de la manifestación. Fuente: Página Web Convoca.pe (2020).
1. Los Estresores de la Migración
Achoategui (2009) el ya antes mencionado autor. Habla de estresores presentes en los 7 duelos producidos por la migración. El termino estresor hace referencia a las circunstancias que afectan a las personas después de emigrar. Las dificultades que ha afrontado en su nuevo espacio vital, y son:
1.1 Familia y Amigos: El más notorio, la ausencia de los seres queridos produce episodios de congoja dentro de la persona, incluso la comunicación por medios y/o redes sociales, no hacen sino avivar la melancolía del viajero. Sentimiento que no es exclusivo de las personas que viajan. Las personas que se han dejado atrás en este proceso también desarrollan sentimientos frente al ahora ausente miembro familiar o amical.
1.2 Lengua: El idioma es un aspecto importante a tomar en cuenta, el desconocimiento parcial o total de la lengua del país es causa de incontables problemas para un viajero. En el caso presentado al comienzo de este articulo por ejemplo, pese a que el español y portugués desciendan del latín antiguo, son idiomas que obedecen a reglas de gramática y pronunciación totalmente diferentes. Sin tener que ir más lejos, nosotros mismos somos testigos de que una mala pronunciación, el uso de muletillas o el denominado “mote” puede ser causa de burla, rechazo o discriminación a la persona, entorpeciendo el proceso de adaptación del individuo.
Ilustración 6; Pintura al óleo, «La Utopía del Lenguaje Universal» Fuente: Vassily Kandinsky (1913).
1.3 Cultura: Las costumbres, maneras y expresiones de una sociedad la distinguen del resto. Incluso dentro de comunidades aledañas existen pequeñas diferencias, se dice que cada persona es diferente, por lo que no es utópico pensar que su sociedad también lo sea. Elevándose estas distinciones aun mas en las escalas de países y sus denotaciones culturales: La samba tropical brasileña dista bastante de la melancolía de un huayno peruano, la dulzura de una Caipirinha de la tozudez de un Pisco norteño, podrían establecerse comparaciones así en cada aspecto pequeño de cultura que, aunque puedan parecer minúsculos, un migrante es capaz de resentirlos consciente o inconscientemente.
1.4 Estatus Social: O también conocido como la percepción que la sociedad tiene de la persona. Es muy diferente el trato que recibe un migrante legal de uno ilegal. Y este puede resentir la pérdida del estatus que poseía en su país de origen frente al que recibe ahora, lo que agravaría el duelo en la persona. Es importante considerar el dinero como un factor determinante en este apartado, los recursos monetarios facilitan el ingreso y costear la vivencia de una persona en cualquier país. Y su ausencia, dificultaría enormemente el proceso adaptativo, como bien resume el dicho popular: “El pobre es extranjero hasta en su propia tierra”.
1.5 Grupo Étnico: Todas las creencias erróneas a las que puede verse expuesta la persona migrante debido a su lugar de origen, pertenecer a un determinado grupo étnico o causas parecidas. El migrante incluso puede llegar a ser víctima de ataques que atenten contra su vida debido a la xenofobia presente en el nuevo lugar que ahora reside. Es algo desconcertante tener que hablar de racismo en pleno 2020. pero noticias como la de George Floyd en mayo del presente año, no hacen sino demostrar como las personas estamos tendientes a la segregación con nuestros semejantes. Ojala y pueda llegar el día en el que los seres podamos aprender el sencillo arte de vivir como hermanos, idea que tan bien expresó Martin Luther King (1963).
Ilustración 7: Fotografía de una mujer mirando una pintura de George Floyd en una pared. Fuente: AFP, TVN noticias. (2020).
1.6 Integridad Física: Involucra el posible miedo recurrente de la persona a ser detenido y las represalias que puede sufrir por su calidad de indocumentado, el individuo también es proclive a trabajar en actividades demasiado riesgosas que requieren que exponga su salud, o el tener su domicilio en barrios o lugares con altos índices de delincuencia, como los jóvenes peruanos en Rio de Janeiro que residen en favelas como Vidigal o “favela cool”, lugar conocido por albergar estudiantes que no pueden costear una residencia en otros espacios más seguros. En esta favela el mayor peligro al que se exponen los habitantes no es a ser víctima de un robo, ya que los capos brasileños tienen prohibida esta actividad dentro sus territorios porque ahuyenta a los turistas interesados en consumir sus sustancias narcóticas, en cambio el mayor peligro allá es morir por una bala perdida en una trifulca entre bandas rivales que se disputan el territorio o por enfrentamientos entre los narcotraficantes y la policía.
Y claro en estas épocas en los que escuchar cifras de contagios y decesos son el pan de cada día, y que el permanecer en casa es un privilegio destinado para algunos. Los migrantes en Brasil, lugar que actualmente ya ha superado los 132 mil muertos y más de 4 millones de contagios (Rpp.pe, 2020.), seguramente han de estar viviendo con la preocupación constante de que posiblemente ellos puedan ser parte de alguna de esas estadísticas.
1.7 Tierra: Tal vez el estresor que más difícil sea de entender. Pongámoslo de esta manera. Un habitante de la región Puna de los Andes Peruanos occidentales, más de 4000 msnm, seguramente encontrara difícil poder acostumbrarse, al menos durante los primeros días, al ambiente tropical, cálido y húmedo que predomina en Brasil. Y no solamente el clima, incluso las tonalidades verdes propias de la flora brasileña le resultaran ajenas frente a sus acostumbrados paisajes llenos de festuca y pajonales andinos, y las especies de animales exóticos del trópico brasileño distaran de los camélidos sudamericanos propios de su región.
Hemos escrito remarcando las diferencias entre Perú y Brasil en aspectos que Joseba Achoategui considera relevantes en el estudio del Síndrome de Ulises, solo con la intensión de relacionar el articulo con el caso presentado al principio, no porque sea un caso exclusivo entre migrantes peruanos de Brasil. Ya que de esta misma manera se puede llegar a hacer un análisis y establecer las mismas comparativas con los migrantes de cualquier nacionalidad en un país ajeno al suyo.
Para finalizar este articulo quisiera terminar parafraseando una reflexión del autor antes mencionado sobre los migrantes: “Si para sobrevivir se ha de ser nadie, se ha de ser permanentemente invisible, no habrá identidad, ni autoestima, ni integración social y así tampoco puede haber salud mental.” (Joseba, A., 2009, p.9) La pongo textualmente ya que no creo poder expresar mejor la importancia y esencia de este tema, definitivamente J. Achoategui es una eminencia en el tema y los exhorto a leer alguno de sus trabajos que se pueden encontrar en línea.
Ilustración 8: Busto de Ulises en el Museo Baticano. Fuente: Página Web Flickr (2006).
No es mi intención dar a entender que todos los 160 pasajeros de ese vuelo, ni los otros 15 mil peruanos que regresaron de países extranjeros han sufrido un episodio de este Síndrome lo suficientemente fuerte que los haya obligado a retornar al Perú, ya que seguramente sin esta pandemia, estas personas seguirían viviendo en el extranjero desempeñándose como estudiantes o trabajadores viviendo el día a día como cualquier persona de bien en este vasto mundo.
No obstante, también es posible afirmar que casi la entera totalidad de estos y todos los migrantes, han experimentado en mayor o menor medida los estresores y los duelos explicados anteriormente. Y tal vez, haya algunos que sufrieron la misma congoja que Odiseo, quien sentado en una roca y mientras contemplaba el infinito mar lloraba ante la imposibilidad de regresar a su amada Ítaca. Ahora usted sabe que no es solamente fantasía escrita por Homero, es algo que nos concierne como ciencia. Se trata del duelo de los migrantes, se trata del Síndrome de Ulises.
Referencias:
Achotegui, J. (2009). Migración y salud mental. El síndrome del inmigrante con estrés crónico múltiple (síndrome de Ulises). Recuperado de: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3119470