«Protégeme de lo que quiero»
-Jenny Holzer-
Al estar solos, ¿Cómo afrontamos el dolor? Aún más en este contexto: La pandemia, es el reflejo de una sociedad de supervivencia. Cuanto más se reduce la vida a esta supervivencia, más se teme a morir.
ALGOFOBIA: MÁS QUE UNA FOBIA
La pandemia ha hecho nuevamente visible a la muerte, que tanto deseábamos reprimir, la muerte ha vuelto a dominar la vida.
La cuarentena se convierte en un campo de internamiento. Ya desde antes de la pandemia, la vida era un proceso biológico desnudo. Sin dimensiones metafísica, sin narrativa, sin rituales.
La algofobia podría haber ocasionado al azar una sensación de dolor con otro estímulo que no es positivo, también, podría haber aparecido como consecuencia de este trauma vicario e internalizado, de dolor incontrolable o demasiado intensos.
Otra esfera de este padecer, es que las fobias podrían heredarse, refiriéndose a que podría padecerlas por observación, ya sea por un proceso de condicionamiento modelado o vicario.
Adicionalmente, por transmisión de información podría originarse la algofobia, en estos casos, son terceras personas quienes aportarían al desarrollo de la algofobia, quiere decir, una tercera persona manifiesta experiencias de dolor y síntomas de su enfermedad a otra persona, y ésta acabaría evolucionando la fobia, esta es nuestra realidad; doliente y angustiosa en donde caemos en la desesperanza aplicada en la psicología explicado por este específico trauma.

SOCIEDAD DE MUERTOS-VIVOS
La pandemia no es un lugar donde demorarse. Hoy en día, ya la vida misma NO es un lugar de ocio sino de muertos vivientes, donde solo nos enfrentamos a nosotros mismos para aumentar dicho rendimiento, ya antes impuesto.
Pero ahora el virus desata un estado de shock que nos paraliza, la pandemia actúa como un terrorista (un agente que incrusta el miedo en medio de la sociedad). Los conceptos de diversidad, igualdad y comunidad se ven afectados por el regreso del temor, ya que todos ahora somos potenciales transmisores del virus y por ende enemigos (dependiendo del grado de relación que se tiene con el otro).
Ahora más que nunca, el sin sentido de la agonía reduce la vida a un proceso cosificado, sin ser un acto liberador, ya que el dolor sin propósito que no se puede gritar, explorar, lleva justamente a que la vida sea en esa misma forma una existencia vacía…

En el libro, «Duelo y melancolía», podremos ver que la noción de pulsión a la que Freud se refiere, es la melancolía como una hemorragia interna. Incluso con nociones un poco más claras, se vuelve al mismo punto de dificultad, volviendo a tomar el modelo del dolor orgánico.
En segundo lugar, para Freud supone que algunos cuadros melancólicos podrían tener como etiología algún uso de ciertas toxinas. Ubica a las toxinas como solución posible. La manía o la borrachera como solución para el abatimiento, donde solo entra esa dinámica dual del dolor y el placer.
En tercer lugar, hay que incluir la idea más novedosa de que podría haber una mutilación o censura al dolor, sin embargo, también a la represión como mecanismo eficaz. En el caso de la melancolía, hay una suerte de cancelación del mecanismo de la represión que puede ser considerado como causa o como efecto. La última cuestión, que ya precisa del concepto de narcisismo, es que a consecuencia del cual se produce una contrainvestidura narcisista que empobrece al Yo.

MALSANA ACTITUD
«Es cruel decir a un enfermo o a quien pierde su empleo: ‘trabaja tu actitud»
– Barbara Ehrenreich –

«Si tienes cáncer y no te curas es porque no tienes una actitud positiva; si te despiden de tu trabajo y no encuentras otro es por la misma razón; si eres pobre es tu culpa, porque odias la riqueza» afirma en tono irónico, Barbara Ehrenreich (Butte, Montana, 1941).
En palabras de Ehrenreich nos dice: «cuando vales cientos de millones de dólares no ocupas el mismo mundo que la gente corriente; no vas en vuelos comerciales, usas el helicóptero en la ciudad, te alojas solo en hoteles de cinco estrellas, vives en una burbuja en la que todo lo que deseas se hace realidad. Si estás en tu casa de Palm Beach y piensas que no tienes un buen borgoña para ofrecer a tus invitados, mandas a un empleado en tu avión privado a tu casa en la Costa Este para que traiga unas cuantas cajas a tiempo para la cena. Es mágico. Porque además esta gente es más rica que nunca y tiene auténticos poderes mágicos comparado con nosotros».
La crisis actual no sólo por la falta de sentido sino del resquebrajado sistema que nos envuelve el placer constante y al dolor efímero; hace que esta propuesta de la autora estadounidense sea realmente contundente como otros tantos autores que muestran no sólo por medio de su inquietud, sino en su vida como testimonio el vacío del ser constante y perenne; donde el consumo, la crisis del capitalismo, hace que deseemos más entre tantas opciones, pero llega un punto en que nada satisface, nada sacia, nada nos llena…

CONCLUSIONES
La pandemia ha hecho otra vez visible a la muerte transeúnte sutil, que ahora ya no lo es. Se cuentan los muertos a diario. Con la privatización del dolor y está despolitización, la tarea de abrazar nuestras heridas se ha vuelto cada vez más ajetreada y difícil; sin tener la clara concepción que el sufrimiento es una vía de sanación o de purga que le antecede algo más grande que ese mismo padecimiento: la inspiración.
Será pues, la creación de cosas bellas por medio de este motor llamada sufrimiento nuestro camino a la reivindicación; para no ahogarnos en ese hoyo al cual ya tocamos fondo, sino que sirva como abono para que se fortalezcan nuestras raíces y crezcan nuestras más hermosas flores…

Referencias:
– Luciano Lutereau. La respuesta narcisista. Modelos freudianos del dolor. Psicoanálisis – Vol. X X X I X – n. 1 y 2 – 2017 – pp. 143-158
– Barbara Ehrenreich. Clínica Contemporánea. Vol. 4, n.° 1, 2013 – Págs. 77-80
– Friedrich Nietzsche, Humano demasiado humano (Madrid: Akal, 1996), 88.
– Friedrich Nietzsche, El nacimiento de la tragedia (Madrid: Alianza, 2000) 133.




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