Dame la clave de tu celular

Las nuevas tecnologías nos han traído nuevas formas de comunicación, como las redes sociales o dispositivos más modernos, que nos permiten interactuar con mayor facilidad con las demás personas; pero también nos han aproximado a situaciones complicadas respecto a la privacidad y a los sentimientos que emergen de esta; inclusive con consecuencias trágicas. Es así que hablamos de situaciones en las que se exige como base de una relación basada en la confianza, el poder acceder al celular del otro, cual caja fuerte de secretos, que se tiene que controlar para asegurar la permanencia de la relación en el tiempo. En este sentido, la psicología y el derecho, nos ofrecen un análisis interesante de las implicancias de esta práctica, así como posibles diagnósticos para poder llegar a una solución de consenso.

Palabras clave: Confianza, seguridad, autoestima, relación, pareja.

Desde hace un tiempo, Ana ve que su esposo, llamado Carlos, llega del trabajo a escribir en su celular, siempre lo ve sonriendo y respondiendo mensajes, por lo que piensa que quizás la está engañando. Ya en la noche espera pacientemente a que se duerma para poder tomar su celular y ver lo que pasa, pero no logra dar con la clave. Al otro lado de la ciudad, José siente que Margarita, su enamorada, ya no le da la importancia que le daba antes, la siente distante y está muy preocupado, así que un día en el calor de una discusión, le arrebata su celular a la fuerza y acto seguido, comienza a revisarlo, a pesar que su enamorada le dice que no tiene derecho a hacerlo.

De los casos expuestos, se deduce que ya no es necesario contratar un detective privado u aplicar otras técnicas de reglaje para obtener información personal de una persona en específico; ahora solo basta con poder acceder a su celular para saber si está pasando algo irregular que merezca tu atención, pero ¿Qué puede reflejar esta práctica en la vida cotidiana? A continuación, desde el punto de vista de la psicología, nos centraremos en tres conceptos importantes como son: la confianza, la seguridad en uno mismo y la autoestima; para después dar una explicación rápida acerca de las implicancias que puede traer este hábito, y finalmente ofrecer una explicación desde la perspectiva del derecho, así como una pequeña reflexión y recomendaciones.

Si tú has sido víctima de esto, o haz realizado este modo de control sobre tu pareja, espero poder darte los alcances necesarios, para que puedas determinar y analizar conscientemente tu relación, y yendo más allá si fuera el caso, a ti mismo.

Posibles trastornos

En una buena relación, las personas que la conforman confían uno en el otro y respetan su derecho a la privacidad, y espacio personal; más allá del tiempo que puedan pasar juntos. Por lo que, la necesidad de invadir la esfera de individualidad de la pareja, puede deberse a problemas que van más allá de la relación, y ser un llamado silencioso sobre situaciones pasadas no superadas que pueden estar reflejándose en la exigencia de saberse amado, ante la falta de la capacidad de creerse valorado naturalmente.

Desde la perspectiva de la psicología

Si bien la revisión del celular puede ser consensuada entre las personas que conforman una relación, es decir de mutuo acuerdo, lo cual es muy válido; también podría darse con exigencia y sin el consentimiento de la otra parte, lo cual constituye una violación del espacio personal e íntimo. Para esto existen tres conceptos determinantes que nos van a ayudar a un mejor análisis de este problema.

La confianza

La confianza es la base de una relación saludable. Existen diferentes tipos de confianza, siendo los más conocidos la confianza en uno mismo y la confianza en los demás. Según Bandura, en su teoría del aprendizaje social, la confianza en uno mismo o autoeficacia, implica la autovaloración respecto a las expectativas que se tienen sobre el futuro y la capacidad de lograr los objetivos propuestos. Por otro lado, tenemos la confianza en los demás, que ha sido clasificada por la psicología como “confianza social”, y que según Yañez y otros (2005) se describe, “como una expectativa generalizada de que las promesas de un individuo o grupo van a ser cumplidas” (p.p. 11). De este último término se desprende la “desconfianza social”, que no es un concepto negativo, si se entiende a la confianza como un mecanismo adecuado para manejar la complejidad y la incertidumbre que no podemos controlar, respecto de nuestro entorno y las personas que nos rodean. Asimismo, Yañez y otros nos dicen que, “Las primeras experiencias relacionadas a la confianza y la posterior socialización serían los determinantes claves para la predisposición a confiar” (p.p. 11). De aquí es importante resaltar como las buenas y malas experiencias nos van a hacer más proclives a una mejor reacción ante situaciones que impliquen un engaño o una infidelidad.

De lo expuesto, podemos deducir que una persona que pide continuamente saber que hay en el celular de su pareja, puede tener graves problemas de confianza, en relación a malas experiencias confiando en los demás o en anteriores relaciones, y que no han sido superadas.

El sentimiento de seguridad

Es el sentirse a salvo de una forma universal, es un sentimiento que se requiere tanto en la esfera psicológica como física; siendo que, desde la psicológica, es el equilibrio y la sensación de bienestar permanente, en relación a nuestra vida y a nosotros mismos; sin que nada nos perturbe. Como nos dice Aragón (2019), “La seguridad psicológica y también física, la buscamos porque nuestras vidas suponen un conflicto, que escapa de nuestro control en la mayoría de ocasiones, y no sabemos cómo reaccionar ni cómo dar respuesta a multitud de complicaciones y adversidades” (s.p.). Por lo que es importante ver este sentimiento no como una necesidad constante de sentirnos queridos y aceptados, si estamos actuando desde la carencia de la validación de lo que somos y hemos logrado desde el punto de vista de nuestros sentimientos; sino como el estar en la capacidad de saber afrontar los cambios que puedan ocurrir en nuestra vida desde cualquier esfera, en este caso la afectiva.

De lo explicado podemos concluir, que la poca seguridad, podría deberse a la falta de capacidad de enfrentar los cambios, o al miedo de salirse de esa zona de confort que se ha logrado; debido a un fracaso, un abandono o una decepción profunda; creando dentro de uno, la exigencia de permanente validación por parte de los demás, para así poder sentirse querido y aceptado, en este caso a través de la revisión constante de los datos almacenados en el celular de la pareja con la que se comparte una relación, en búsqueda de algún indicio de engaño. Clemente nos dice, “Así, una crianza y educación autoritaria, crítica e incluso abusiva da forma a perfiles inseguros” (s.p.). Se desprende de esto que la inseguridad de revisar el celular del otro, va más allá de la relación en sí misma y abre paso a un problema más personal, como el sentirse vulnerable ante la amenaza de lo que no se puede controlar, debido a que la pérdida no es algo que puedan manejar ni aceptar, por la constante evaluación social a la que en algún momento se han visto sometidos.

La autoestima

La autoestima a diferencia de la confianza, es la valoración de uno mismo, pero de forma global, y no solamente sobre sus capacidades.

Branden (1987) nos menciona que:

La autoestima es la experiencia de ser aptos para la vida y para sus requerimientos. Más concretamente consiste en tener confianza en nuestra capacidad de pensar, de afrontar los desafíos de la vida y en nuestro derecho a ser felices. El sentimiento de ser dignos, de merecer, de tener derecho a afirmar nuestras necesidades y a gozar de los frutos de nuestros esfuerzos (p. 21).

De lo expuesto se puede resaltar, que la autoestima implica la confianza y la seguridad en un mismo concepto, por lo que, de forma general, va a ser muy importante en el desarrollo de una relación de pareja, ya que una persona que no tiene confianza y seguridad en uno mismo, va a sentir la necesidad de asegurar el amor de la otra persona, a pesar de que el amor no es algo asegurable ni exigible, sino más bien algo voluntario que se refuerza a través del tiempo y de las experiencias vividas.

Desde la perspectiva del derecho

Desde el punto de vista normativo, el mirar el celular de tu pareja es un delito, dependiendo de la manipulación de los datos a los que tengas acceso, ya que en nuestra legislación aún no existe una tipificación orientada a la invasión de la privacidad específicamente en este tipo de dispositivos. Es así que contamos con la ley de delitos informáticos, en donde se estipula lo siguiente, “El que deliberada e ilegítimamente accede a todo o parte de un sistema informático, siempre que se realice con la vulneración de las medidas de seguridad, será sancionado con pena privativa de la libertad no menor de 1, ni mayor de 4 años”. De esto se desprende que los celulares corren por un sistema informático y que, si yo ingreso indebidamente o vulnerando las medidas de seguridad impuestas para que este acceso ajeno a mi consentimiento no suceda, podría estar inmerso en este delito; siendo lo contrario cuando el celular en cuestión no tenga ninguna medida de seguridad para acceder al mismo.

Es relevante enfatizar casos en los que este control desmedido ha llegado a consecuencias graves, siendo la figura del feminicidio en nuestro país un tema actual y de preocupación nacional, en donde se llega hasta el punto de matar a una mujer debido a celos o a que no se quiere retomar la relación; en donde sus victimarios creen tener el dominio y la superioridad sobre sus parejas.

Revisar el celular de tu pareja en contra de su voluntad y sin un acuerdo previo, para ver con quiénes conversa o intercambia mensajes, representa una forma de violencia debido a que se vulnera la intimidad y la privacidad de las personas; y se impone la posición de uno sobre el otro.

Para finalizar, es importante que seamos conscientes de que el querer revisar el celular de la persona con la que compartimos una relación, no es saludable y puede ser el indicador de muchos problemas internos, como son: la falta de confianza y de seguridad que se resumen en una baja autoestima. Asimismo, si se siente una sospecha fundada sobre una probable infidelidad, se debe buscar el diálogo y la validación de los sentimientos; pero si esto no es posible lo mejor es dejar ir y seguir adelante, porque nadie se merece vivir bajo la sospecha y las dudas de lo que podría estar sucediendo cuando no se está presente. En este contexto, no se trata de dar sin recibir nada a cambio, ni poner a uno por encima de las necesidades del otro, sino que los dos ganen y puedan construir una relación saludable que pueda permanecer en el tiempo.

Es necesario tener muy en claro que la persona con la que se mantiene una relación, no es un objeto, sino un ser humano con sentimientos y sobre todo derechos, como el de decidir con quien compartir y no compartir sobre su vida privada. Si tú eres de las personas que exige revisar el celular de alguien como prueba de confianza, es importante que te auto examines y así seas consciente de los posibles problemas que estarían siendo la causa de este tipo de conductas. Despeja tu vista de lo que no te permite ver tu valor como persona; y que como tal puedes ser amada y respetada sin necesidad de exigirlo, sino a voluntad propia. Asimismo, puede ser el caso que el problema no seas tú, sino la otra persona que no está en la capacidad de darte el amor y el respeto que tú te mereces.

El amor no se exige, es algo natural que se da a voluntad propia y que si se llega al extremo de exigirse es porque algo no anda bien y es momento de revaluar la relación. La próxima vez que sientas la necesidad de ver el celular de tu pareja o ella te exija ver el tuyo, piensa que es mejor hablar directamente acerca de sus sentimientos; y si no se puede llegar a un acuerdo, lo mejor es decirle adiós y darte una nueva oportunidad en un nuevo comienzo.

Bibliografía

Aragón, R. (11 de agosto del 2019). La seguridad psicológica es un mito [Mensaje en un blog]. Recuperado de https://lamenteesmaravillosa.com/la-seguridad-psicologica-mito/

Branden, N. (1987). El poder de la autoestima. Barcelona: Editorial Paidós Ibérica.

Clemente, S. (24 de octubre del 2019). La inseguridad y como vencerla [Mensaje en un blog]. Recuperado de https://lamenteesmaravillosa.com/la-inseguridad-y-como-vencerla/

Yañez, R., Ahumada, L. y Cova, F. (2005). CONFIANZA Y DESCONFIANZA: DOS FACTORES NECESARIOS PARA EL DESARROLLO DE LA CONFIANZA SOCIAL. Revista Univ. Psychol. Bogotá (Colombia), 5(1), 9-20. Recuperado de http://www.scielo.org.co/pdf/rups/v5n1/v5n1a02.pdf

Flor de María Núñez Pacheco

Soy bachiller de Derecho y estudiante de Psicología, tengo experiencia en la rama de derecho de familia e interés en la rama de psicología clínica. Espero trabajar más adelante en ámbitos que estén relacionados al campo legal y psicológico. Asimismo, creo firmemente que la promoción y la prevención de la salud mental pueden asegurar el bienestar psíquico de la persona, la familia y la comunidad, en su tratamiento y rehabilitación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *