Hipocondría: Enfermedades imaginarias

«Doctor: Las hipocondrías, las falsas y las verdaderas, nos enseñan a conocer a nuestro prójimo y algo, no excesivamente, a conocernos a nosotros mismos, doctor. Un hipocondríaco es un enfermo, falso o verdadero, hipersensible que siempre está alerta, agresivo y temeroso al mismo tiempo, porque desconfía del mundo y de sí mismo».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

En estos tiempos de pandemia, han incrementado considerablemente los casos con diagnóstico de hipocondría / hipocondriasis, o como se le denomina actualmente según el Manual Diagnóstico DSM V: Trastorno de ansiedad por enfermedad «AS».

Se trata de un miedo irracional a estar enfermos, miedo sobre cual terminan girando sus vidas. En estos pacientes el miedo a contraer el Coronavirus es significativamente mayor al de la la población en general.

Hay que tener en cuenta que, existen distintas variables en esta situación, ya que el abordaje difiere en base al análisis de cada caso, en donde bajo este contexto, se podrían presentar los siguientes casos:

– Paciente que fue diagnosticado con este trastorno previamente al desenlace de la pandemia, o que, a pesar de no haber llegado a tener un diagnóstico, se identifica durante la recopilación de antecedentes que la hipocondría ya tenía un desarrollo previo.

– Paciente en el que se empiezan desencadenar los síntomas de hipocondría a raíz de las experiencias personales, sobreinformación y el miedo colectivo que trae consigo la pandemia.

Por todo lo señalado, considero importante darle un mayor estudio a este fenómeno. A continuación, se mencionan los criterios de diagnóstico (DSM-V), acompañados de un análisis detallado:

A. Preocupación por padecer o contraer una enfermedad grave.

«No me puedo concentrar en nada más que en mi dolor de estómago», «Mi dolor de cabeza podría tratarse de un tumor», «Basta con que tenga un síntoma de gripe, para que me aísle, pensando que es Covid», «He leído las estadísticas del cáncer de mama en mujeres y creo que podría ser parte de ese número, no me parece que sea suficiente con el chequeo».

La mente de una persona con este trastorno reúne las siguientes características:

– Ampliación somatosensorial: Acorde a Barsky (1992), el malestar psicológico genera una hipersensibilidad con cada síntoma de malestar fisiológico.

– Atribución errónea a la patología: Esta extrema sensibilidad cenestésica trae como consecuencia, que los pacientes focalicen agudamente su atención «Atención selectiva» al plano corporal, y que relacionen las sensaciones somáticas (Ej. una molestia en la garganta), a causas patológicas (Ej. tener cáncer).

– Se activan esquemas cognitivos sobre enfermedades, los pacientes tienen la convicción de padecer una enfermedad. Estas ideas sobrevaloradas podrían generar a su vez, ciertas somatizaciones referentes a la ansiedad percibida (Ej. Sequedad en la boca, palpitaciones, sudoración, etc.) síntomas que reafirmarían en los pacientes la idea de que «Algo no anda bien».

«Doctor: Las enfermedades y la tragicomedia de la hipocondría son máscaras de la muerte. Siempre triunfan aunque pierdan algunas pequeñas batallas. Yo no soy un hipocondríaco. Yo soy, y siempre lo he sido, un muestrario de calamidades y temores fundados».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

– Se trata de pensamientos rumiantes e intrusivos, con ideas obsesivas acerca de enfermedades con una interpretación catastrófica.

– Salkovskis et al. (2003), menciona que las expectativas negativas, disminuyen en los pacientes la esperanza de poder sanarse, hecho que, incrementa la sensación de pérdida de control, y el malestar en general.

– En este tipo de pacientes se suele encontrar poco insight, es decir, no logran identificar a sus pensamientos como irracionales. Las creencias disfuncionales giran en torno a la
salud y la enfermedad.

– Gingras, P. ( 2016), detectó cuatro tipos de cogniciones que parecen determinar este trastorno: Percepción de que existe la posibilidad de contraer o haber contraído una enfermedad, percepción de que tener una enfermedad es algo horrible, percepción de incapacidad para afrontar una enfermedad, y la percepción de que los recursos médicos son ineficaces para tratar su enfermedad.

– Aunque en un menor grado, también se llegan a preocupar por la salud de los demás. Sin embargo, la gran preocupación surge al compararse con la persona enferma, y al empezar a encontrar similitudes.

B. No existen síntomas somáticos o, si están presentes, son únicamente leves. Si existe otra afección médica o un riesgo elevado de presentar una afección médica (p. ej., antecedentes familiares importantes), la preocupación es claramente excesiva o desproporcionada.

«He ido a cinco doctores diferentes este último mes, todos me han dicho que me duele la cabeza por estrés, pero siento que podría tratarse de algo más grave», «A pesar de ver que en la radiografía no tengo nada, siento que hay algo que no esta bien y no puedo dormir hace días por pensar en eso», «Mi madre tiene diabetes, desde que lo supe he entrado a una dieta estricta, aunque creo que lo más probable es que igual ya tenga la enfermedad».

Estas preocupaciones por encontrarse enfermos(as) interfieren en la funcionalidad de vida de las personas. Aún cuando tras someterse a estudios, análisis, y chequeos con distintos profesionales de la salud, no se encuentran evidencias justificables o diagnósticos que las validen. En general, la problemática radicaría en un problema psicológico, más que en un problema fisiológico.

C. Existe un grado elevado de ansiedad acerca de la salud, y el individuo se alarma con facilidad por su estado de salud.

«Las ultimas semanas me despierto y me falta la respiración, me sudan las manos, mi corazón late rápidamente, he ido a la clínica y me dicen que se trata de un ataque de ansiedad», «No puedo estudiar ni trabajar, siento que debería dejar de hacer muchas cosas para ocuparme de mi salud».

Los principales temores identificados en este tipo de pacientes están direccionados a padecer la enfermedad, al progreso de la misma, ya que automáticamente se infiere que es de gravedad. Temores hacia la equivocación en el diagnóstico, al dolor, al sufrimiento, a complicaciones de la enfermedad en sí, y a las consecuencias que el mismo tratamiento podría acarrear, inclusive temor al riesgo de mortalidad.

«Doctor: Mi problema, doctor, es que parezco hipocondríaco sin serlo. Soy un seudo-hipocondríaco, un pobre aficionado que está usurpando un título que no le corresponde. Yo carezco del tesón de los hipocondriacos pelmazos y tenaces que insisten en sus temores y ansiedades aunque les demuestren que están sanos y que sus supuestas enfermedades no existen, que son simples somatizaciones de sus angustias neuróticas, como se decía hace años cuando se utilizaban esas jergas ya en desuso».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

D. El individuo tiene comportamientos excesivos relacionados con la salud (p. ej., comprueba repetidamente en su cuerpo si existen signos de enfermedad).

«Me miro al espejo por varias horas, creo que estoy muy pálida, reviso mi piel, también reviso si el color de mi lengua es normal». «A penas me despierto, entro a la ducha y empiezo a palpar todo mi cuerpo para ver si encuentro alguna especie de bolita, que podría ser un tumor», «Ayer discutí con mi esposo porque me dijo que estaba cansado de que le pidiera a cada rato, que me mirara para saber si notaba algo malo en mí», «Me quedo en silencio escaneando mentalmente mi cuerpo, para poder detectar cuando hay algún dolor, incomodidad o molestia en mi cuerpo», «Estoy por pagar un seguro particular que me permita visitar distintos especialistas, ya que, cada vez que noto algún síntoma, tengo que ir por lo menos a diez especialistas diferentes».

¿Cómo actúa una persona con un Trastorno de Ansiedad por enfermedad?

Una de sus principales formas de afrontamiento es mantener conversaciones persistentes y monotemáticas sobre sus síntomas, los cuales describen de forma exagerada y excesivamente detallada.

Autoexploraciones corporales de forma recurrente, que pueden implicar mirarse al espejo, tomarse la presión, medir su saturación, palpaciones en el cuerpo, tomarse la temperatura, etc.

Acudir constantemente a diferentes especialistas, la conocida «Peregrinación médica», en búsqueda prioritariamente de atención.

Existe una gran necesidad de ser escuchados, ya que al saber que son los que han estado más atentos a todas las manifestaciones corporales, se consideran una fuente importante y fiable para que se pueda llegar a detectar la enfermedad supuestamente cursante. En algunos casos, podrían llegar a percibir cierta satisfacción al definir los síntomas, muchas veces emplean tecnicismos rebuscados.

Necesidad de reaseguramiento, no suele bastarles una opinión médica, especialmente cuando reciben como respuesta: «Todo está en orden», «No tienes nada de que preocuparte». Se identifican altos niveles de desconfianza al personal de salud: Doctores, enfermeras, y a procedimientos, como es en el caso de análisis de laboratorio «Es muy probable se hayan confundido con mis resultados, porque el malestar continua», «¿Y si, no están bien tomadas las muestras de sangre?», «Siento que el doctor no me está diciendo la verdad».

Usualmente solicitan la mayor cantidad de pruebas diagnósticas, aún cuando asistir a cada una de ellas les pueda provocar malestar físico, y definitivamente emocional.

En muchos casos, cuando los pacientes sienten que el doctor ha sido exhaustivo en la revisión, y se ha comprobado la inexistencia de la enfermedad, se quedan tranquilos por un tiempo hasta que aparecen sensaciones distintas, que sugieran para ellos otro tipo de enfermedad.

En caso de recibir tratamiento farmacológico, le prestarán amplia atención a las precauciones y contraindicaciones de cada pastilla.

«Abrimos las cajas de las medicinas y con temblores y trepidaciones de huesos e intestinos. Llenos de angustias, leemos el prospecto para intentar averiguar por fin qué es lo que tenemos. Nueva decepción. Las medicinas que nos recetan sirven siempre para miles de cosas. ¿Cuál será nuestra enfermedad? Si tenemos la osadía de leer entero el papelito, al llegar a la información de contraindicaciones estamos ya cerca del ataque cardíaco. Nos amenaza con riesgos tremendos si tomamos las medicinas, si padecemos alguna de la infinidad de patologías peligrosas. para el tratamiento que nosotros no sabemos si las padecemos o no».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

A pesar de ser personas altamente sugestionables, inician con una búsqueda compulsiva de información sobre las enfermedades que les preocupa tener.

Claramente no es algo que decidan hacer porque busquen entretenerse, realmente les causa angustia abrir cada enlace con información médica, pero se sienten en la necesidad de hacerlo para informarse y luego, compararse. Esta búsqueda, mayormente se efectúa mediante los accesos y facilidades que nos ha brindado el desarrollo tecnológico, Algunos autores, la han denominado: «Cibercondría» o «Hipocondría digital», parte de las tecnopatologías de estos tiempos, en donde prevalece el autodiagnóstico en base a la información analizada.

O presenta evitación por mala adaptación (p. ej., evita las visitas al clínico y al hospital).

«Todas las personas a las que les cuento como me siento, me dicen que vaya al doctor, que me haga los análisis respectivos, pero tengo tanto miedo, que siempre que saco alguna cita, termino cancelándola», «Me automedico porque busco información al respecto, pero solo en casos de dolor extremo, ya que no voy a ningún doctor desde hace más de 5 años», «Me causa mucho conflicto tener que ir a los exámenes médicos anuales a los que te envían por el trabajo. La última vez no me renovaron el contrato por negarme a asistir».

Otra forma de afrontamiento de los pacientes con hipocondría, es la evasión. Esto quiere decir que, evitan considerablemente la exposición a todos los estímulos que incrementen la angustia, como por ejemplo, evasión a buscar o recibir información de enfermedades, a asistir a consultas médicas e incluso evasión cuando realmente hay necesidad de algún procedimiento médico.

En este tipo de hipocondría, existe una mayor tendencia a la automedicación.

E. La preocupación por la enfermedad ha estado presente al menos durante seis meses, pero la enfermedad temida específica puede variar en ese período de tiempo.

«Nosotros padecemos la enfermedad de creer que estamos enfermos, y eso, doctor, ya es una manera de estar enfermo. Añada a esa dolencia metafísica las enfermedades reales que padecemos al mismo tiempo y comprenderá lo que sufrimos los pobres y desdeñados hipocondríacos».

Fuente: Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Chúmez Ch. (2000)

Se manifiesta una preocupación excesiva hacia el cuidado del cuerpo, pero no en un sentido estético, sino con un propósito netamente saludable.

Es necesario tomar en cuenta que los aspectos cognitivos preceden al componente conductual. Los pensamientos podrían estar incubándose en la mente de los pacientes mucho tiempo antes de manifestarse en síntomas. Por ejemplo, pueden centrarse en investigar de una forma realmente minuciosa los antecedentes de enfermedades familiares, o sobre los riesgos de enfermedades de los animales que comen, suprimiendo paulatinamente su consumo.

F. La preocupación relacionada con la enfermedad no se explica mejor por otro trastorno mental, como un trastorno de síntomas somáticos, un trastorno de pánico, un trastorno de ansiedad generalizada, un trastorno dismórfico corporal, un trastorno obsesivo-compulsivo o un trastorno delirante de tipo somático.


En conclusión, en nuestro contexto actual, es necesario que los médicos o especialistas de la salud, tengan en cuenta la derivación oportuna de estos casos al personal de salud mental, para poder iniciar con abordajes que regulen emocionalmente a los pacientes, y que mediante distintas estrategias, se les permita encontrar la causa real de sus enfermedades imaginarias: El trastorno de ansiedad por enfermedad.

Bibliografía:

Barsky AJ. (1992). Amplification, somatization, and the somatoform disorders. Psychosomatics

Chúmez. Ch. (2000). Cartas de un Hipocondriaco a su médico de cabecera. Publicado por Edaf Antillas

Gingras, P. Viewer anxiety and TV health talk shows: What factors play a role in cultivating anxiety about personal health and wellness? Dissertation Abstracts International: Section B: The Sciences and Engineering, 2016; 76(12-B) (E)

Organización Mundial de la Salud. Décima Revisión de la Clasificación Internacional de las Enfermedades (CIE-10). Trastornos Mentales y del Comportamiento. Madrid: Meditor; 1992.

Salkovskis, P. M., Warwick, H. M. C., Deale, A. C. (2003). Cognitive-Behavioral Treatment for Severe and Persistent Health Anxiety (Hypochondriasis). Brief Treat Crisis Interv; 3:353-367.

Maria Alejandra Muñoz Muñoz

Directora Consultora Warayana Psicóloga Clínica

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