El método Kaizen como una alternativa para evitar la procrastinación en casa

Todos los cambios que estamos pasando actualmente, nos están obligando a modificar nuestro estilo de vida para adaptarnos a lo que llamamos ahora la nueva normalidad. Si vemos este escenario desde un punto de vista más amplio podríamos compararlo con antiguos sucesos que afectaron la historia de la humanidad, obligando a que antiguas épocas se muevan en otra dirección, en vez de la que estábamos acostumbrados. Algunos de estos cambios fueron generados por las secuelas de guerras, ya que como es sabido, su producción y mantenimiento puede absorber la economía y las vidas de países enteros, sería innecesario mencionar ejemplos, pero justamente este método nace a partir de un conflicto bélico que casi acabó con Japón.

Si investigamos sobre el método Kaizen, tenemos que hablar sobre la situación de Japón a finales de la segunda guerra mundial, se encontraba en una de sus peores crisis; añadiendo también que, es un archipiélago con pocos recursos naturales y en ese tiempo su producción industrial carecía, ciertamente, de calidad, era casi imposible pronosticar un futuro con economía sostenible y mucho menos ubicarse entre los países de potencia mundial como lo es ahora. Claro que no fue de la noche a la mañana, tuvieron que tomarse su tiempo para desarrollarlo, se inspiraron en las ideas de profesionales industriales estadounidenses, que realizaban charlas sobre la administración del control de calidad en las empresas, las adaptaron a su filosofía y fue tomada como una norma que debía ser cumplida por todos los empleados logrando transformar el futuro de su país, un proceso que duró más de 30 años. 

Su definición en sencilla, está compuesta por dos vocablos japoneses: Kai que significa cambio y Zen que significa bondad, una traducción aproximada sería cambio a mejor o lo parecido a un mejoramiento progresivo y continuo; contando cada pequeño paso que sumados nos acercan a una meta. Mostrando que los logros no se obtienen si te sientas a esperar, a nadie le pasó eso, ni mucho menos podríamos pensar que viene al instante que empecemos a hacer algo. Esta perspectiva nos enseña que, en vez de mirar la meta debemos centrarnos en cómo nos desenvolvemos en el camino identificando las cosas que nos proporcionan apoyo y quitando las que nos hacen perder tiempo, esfuerzo y espacio. 

Aunque este método se utiliza mucho en el ámbito empresarial, su estilo y modo de trabajo puede ser de ayuda, al momento de querer adquirir algún hábito o mejorar en algún ámbito de nuestra vida ya sea familiar, laboral o personal; el avance que hagamos un día a la vez hecha de manera disciplinada trae beneficios para nosotros mismos. Empecemos con cambios pequeños como despertar temprano o cambiar algunos alimentos por algo más saludable, evitemos dar un giro completo a los hábitos desde el comienzo. Si queremos realizarlo correctamente tenemos que conocer sus dos componentes principales:


  1. Mantenimiento 
Ilustración de Ray Caesar

En pocas palabras nos indica que toda actividad nueva que queramos añadir a nuestra rutina, tiene que ser realizada a diario con disciplina; parece un poco complicado pero solo necesitas adaptar el cuerpo y la mente a pequeñas dosis para habituarse, tomemos como ejemplo el caso de una persona que quiere incrementar su tiempo de estudio media hora más, para que logre tal meta podría por una semana añadir 5 minutos al tiempo que normalmente dedicaba a estudiar, y de acuerdo a como va acostumbrándose al cambio va incrementando más los tiempos hasta llegar a los 30 minutos, desarrollado de esta manera no se ve tan difícil.


  1. Mejoramiento
Ilustración de Ray Caesar

Este componente es el siguiente paso a la rutina diaria y la disciplina, ya que el propósito de este método no solo es adquirir un hábito nuevo, también nos pide mejorar para alcanzar nuevos estándares, en otras palabras tenemos que evaluar la realización de la actividad diaria y fijarnos en los elementos que nos traen más resultados positivos; siguiendo con el ejemplo anterior, ya no solo nos centramos en cumplir todos los días con los tiempos de estudio asignados, podemos empezar a organizar los temas que debemos repasar adaptándolo a nuestra forma de trabajo, puede ser de acuerdo al nivel de atención que nos exija o de acuerdo al nivel de complejidad, probamos cuales elementos nos podrían apoyar y nos vamos habituando a ello.

Hay una herramienta que puede servirte de guía, se la conoce como el ciclo PHRA (Planificar-Hacer-Revisar- Actuar), son una serie de pasos que nos servirán bastante al momento de mantener un mejoramiento continuo en nuestras actividades. 

  • Planificar: estudiamos la situación en la que nos encontramos y definimos cual es el problema, lo analizamos determinando sus causas para luego formular un plan que nos ayude a mejorar. 
  • Hacer: con el plan ya realizado, el siguiente paso es ponerlo en práctica. 
  • Revisar: se verifica o se confirma si se está produciendo la mejoría deseada.
  • Actuar: si nos da mejores resultados, pasa a ser normalizada como un hábito, la cual puede seguir siendo mejorada.

Ilustración de Ray Caesar

Aunque parezca innecesario, el espacio en el que pasamos la mayor parte del tiempo es una pieza clave al momento de querer realizar algo, fíjate en las cosas que hay alrededor tuyo, observa como está ordenado y pregúntate si necesita mejorarse, a veces con ver un escritorio desordenado nos dejamos desmotivar y abandonamos el hábito que ya estábamos adquiriendo. Si queremos realizar algún cambio en este aspecto podemos contar con el apoyo de la técnica de las 5s o Los cinco pasos del housekeeping, estas son:

  • Seiri (selección o clasificación): Primero debemos seleccionar los elementos necesarios y eliminar los que consideramos innecesarios. 
  • Seiton (organización): Después de cumplir el primer paso y haber despejado vuestro espacio, es importante que dispongas un lugar para cada cosa, así minimizar el tiempo que tardas en encontrarlo. 
  • Seiso (limpieza): Si ya hemos ordenado y organizado nuestro ambiente, es importante que se mantenga constantemente limpio, para esta actividad si se vive en familia, es muy recomendable que se deleguen los deberes y así todos colaboran con el cuidado del hogar.
  • Seiketsu (estandarizar): Se debe practicar los tres pasos anteriores como una rutina diaria, de la misma manera aplicar estos pasos a otros aspectos de la vida.
  • Shitsuke (seguimiento y disciplina): El resultado final es la búsqueda de autodisciplina y habituarse a aplicar con compromiso las 5s. 

Conclusión 

A veces podemos sentirnos desorientados, que el tiempo nos va abandonando sin piedad, y tan pronto nos llega la necesidad de mantener el orden en nuestras vidas terminamos dejándola de lado para luego volver a sentirnos o través a la deriva, son sucesos que pueden pasarle a varias personas, usualmente tenemos esa costumbre de compararnos con otras y empezamos a   preocupamos por las cosas que nos faltan hacer y eso nos abruma más, esta es la razón por la que empezamos a buscar métodos que nos ayuden a seguir un horario. El que se describió es una de varias opciones que nos pueden ayudar, cada persona es distinta y su forma de realizar las cosas va variar; el propósito de este artículo es querer presentar una pequeña muestra de las opciones que podríamos encontrar si queremos mejorar nuestros hábitos y acercarnos a nuestras metas, cuál sea la forma en la que nos organicemos es importante tener presente las importancias de ser perseverante y constantes en tus actos.  


Referencias 

Estrucplan. (2021). Kaizen la clave del cambio: Estrucplan. Recuperado de https://articulospm.files.wordpress.com/2012/05/kaizen-la-clave-del-cambio.pdf 

Flor de Alheli

Flor de Alheli Quispe Incarroca (1997). Bachiller en Psicología por la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco. En formación para la Especialización de Terapia de Lenguaje.

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