Conocer la soledad

El rechazo a la soledad es un tema con el que me encuentro siempre en contacto, pues los pacientes que más atiendo son los que, dentro de sus problemáticas, se encuentran con un síntoma en común: el de resentir la soledad y, por ende, el abandono de las figuras que en los momentos presentes de su vida representan una fuente de amor para ellos. Y aunque el apego esta siempre en los vínculos de todo ser humano, para todos los que tienen heridas abiertas o incluso cicatrizadas, sabemos que esto representa un malestar o un sinsabor.

Para empezar tenemos que hablar del concepto herida, que personalmente quiero que se entienda como una metáfora, estoy segura que muchos habrán escuchado de las heridas de la infancia, este es un modelo explicativo de Lise Bourbeau pero, en el campo académico y desde los estudios científicos, tenemos el modelo explicativo de los experiencias adversas en la infancia, modelo que desde su autor pionero Vicent Felitti, en 1998, sigue siendo enriquecido con más estudios que pulen este modelo en el cual encontramos el abuso emocional, la negligencia, y las disfunciones del hogar, los cuales menciono por que son los que en las historias de vida que escucho, encuentro con mayor frecuencia.

«Somos víctimas de nuestras circunstancias», es una frase que encuentro realista, pues ninguno de nosotros elegimos quienes serán nuestros padres y que tan favorable será nuestro entorno, esta es una de las primeras cosas en la vida sobre las que no tenemos control y que determinara los retos que tendremos al ir creciendo.

El rechazo a estar solos

El rechazo a estar solos es consecuencia de los problemas con nuestra vinculación afectiva, esta misma es resultado de la negligencia o abuso emocional. En mi perspectiva de psicóloga, de forma simbólica, veo una escalera donde los peldaños de abajo son los que llamo “los peldaños de los sin sabores”, pero, al ir subiendo están “los peldaños del trauma”, en estos se ubican cada persona que me ha permitido escucharla, yo también me vi a mi misma en esa escalera, como estoy segura de que ahora podrá verse cada persona que haga un repaso de su vida e infancia.

Según el peldaño, veremos heridas, traumas o estrés postraumático. En algunos peldaños, es más probable encontrar el miedo a estar solos, sobre todo en aquellos donde la negligencia o el abuso emocional ha estado presente en menor o mayor medida.

Pero el miedo a estar solos no solo es producto de las vivencias adversas de la infancia, de hecho, hay explicaciones desde el aspecto evolutivo, el hombre, al aprender a sobrevivir en grupo, entiende que si es abandonado o dejado por los otros, está a merced de los depredadores y las amenazas de su medio. Ninguno de nosotros experimenta placer al estar frente a la pérdida, pero, si sumamos esto a experiencias traumáticas, podemos enfrentarnos en la vida adulta a dificultades en nuestras relaciones y a patrones autodestructivos que buscan evitar que las personas que se encuentran en nuestro entorno nos dejen solos y sintamos ese temido vacío de la soledad.

Como en muchas problemáticas, la solución radica en exponernos a ese miedo y en ver a la cara a eso que es tan temido. Lo que me inspiró a escribir sobre este tema fue la letra de una canción que habla sobre una propuesta hacia la soledad… conozcámonos:

Soledad
Aquí están mis credenciales
Vengo llamando a tu puerta, desde hace un tiempo
Creo que pasaremos juntos temporales
Propongo que tú y yo nos vayamos conociendo
Aquí estoy
Te traigo mis cicatrices
Palabras sobre papel pentagramado
No te fijes mucho en lo que dicen
Me encontrarás en cada cosa que he callado
Ya pasó
Ya he dejado que se empañe
La ilusión de que vivir es indoloro
Que raro que seas tú
Quien me acompañe, soledad
A mí, que nunca supe bien
Cómo estar solo

Jorge Drexler, Soledad


Ya dejé la ilusión de que vivir es indoloro, eventualmente, nos encontraremos con ese vacío, pues las pérdidas, los finales y los duelos son aspectos garantizados de la vida. Es más fácil hablarlo que vivirlo, pues aunque las recomendaciones, buenos y malos consejos estarán siempre presentes, la verdad es que ninguna hace que sanar duela menos, no se vuelve más fácil, es la persona la que se vuelve más hábil y la que aprende a gestionar el dolor al adquirir más herramientas, y esto le permite volver a etapas de paz y crecimiento. El duelo y aceptación son el camino hacia la paz, al entendimiento y a la sabiduría.

Y cuando hablamos de soledad, sabemos que hablamos de una sensación de vacío, casi nunca nos quedamos literalmente solos, estamos siempre rodeados de personas, los que caminan a nuestro lado en el día a día y nuestro entorno más inmediato como la familia, amigos y pareja. Curiosamente, son los vínculos más cercanos los que pueden hacernos sentir frente a la soledad, hay compañías que nos hacen sentir solos, nos dan malestar, daño, confusión y mayor dolor que su ausencia, pero cuando no has conocido la soledad y cuando no se ha emprendido el camino de la sanación prefieres «guardar cadáveres», se cree que no tener nada es peor, claramente es un error. La frase de Julio Cortázar: “Hay ausencias que representan un verdadero triunfo” es real.

Conocer la soledad, te permite elegirla como una opción mucho más deseable a la de cargar con cadáveres en la vida. Aunque volver a reencontrarte con la soledad pueda ser desagrable, ya tendrás la experiencia donde sabes que en ella no hay ninguna monstruosidad, que es un reencuentro con facetas profundas, con el amor, y con el amor a otros, pues aprenderás a dejar entrar a aquellos que te pueden ofrecer verdadera compañía. En la soledad podrás invocar a tu fortaleza

Si eres una mujer fuerte prepárate para la batalla:
aprende a estar sola
a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo
a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta
a nadar contra corriente.

Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto
Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo
rodéalo de fosos profundos
pero hazle anchas puertas y ventanas.

Es menester que cultives enormes amistades
que quienes te rodean y quieran sepan lo que eres
que te hagas un círculo de hogueras y enciendas en el centro de tu habitación
una estufa siempre ardiente donde se mantenga el hervor de tus sueños.

Si eres una mujer fuerte
protégete con palabras y árboles
e invoca la memoria de mujeres antiguas.

Haz de saber que eres campo magnético
hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbados
y el óxido mortal de todos los naufragios.

Ampara, pero ampárate primero
Guarda las distancias
Constrúyete. Cuídate
Atesora tu poder
Defiéndelo
Hazlo por ti Te lo pido en nombre de todas nosotras.

Gioconda Belli

Este poema dirigido a una mujer, lo tomé de ejemplo para explicar por qué las mujeres recienten más este vacío a la soledad. Si hacemos una comparación con los hombres, se hace referencia a el análisis de las consecuencias de la falta de figura paterna en los hijos (niñas y niños) y los resultados evidencian que hay correlaciones importantes entre el nivel de escolarización, la actividad laboral, la calidad del matrimonio y la participación del padre en el cuidado de los hijos.

En ambos sexos se pueden ver consecuencias de la falta de un padre, como son los sentimientos de la ira, el dolor, la inseguridad, la desconfianza, el abandono, la baja autoestima, la vulnerabilidad y la conducta agresiva, pero en estudios efectuados solamente en mujeres, vemos consecuencias adicionales, como es la necesidad de protección y compañía, sumisión y subordinación.

Son las conductas de sumisión un peligro real para las mujeres, al haber hecho mi tesis sobre el sexismo y su relación con la violencia, puede decirse que la evidencia pone de manifiesto que no son las conductas agresivas y hostiles de los hombres lo que realmente pueden llevarte a relaciones o vínculos desiguales y peligrosos, en cambio, la aceptación de las mismas mujeres a roles sumisos donde ponen como un ideal a el hombre que actúa de forma paternalista. El sexismo benévolo de las mujeres, la búsqueda de un amor incondicional, los pensamientos mágicos sobre el amor, son cuestiones que se presentan por el querer evitar el vacío de la soledad.

Un dolor viejo y añejo se presenta en cada relación frustrada o culminada, se pone una máscara y aparenta ser esa persona a la que le lloras, podría parecer que es ese ser humano que querías o amabas quien a dejado ese gran hoyo en tu pecho, pero debes mirar más allá de ese rostro, ese dolor no es esa persona y no se esta llevando nada de ti. Aunque su presencia en tu vida no debe ser minimizada, no debes darle más peso del que realmente tiene.

Actualmente, a fin de evitar el dolor, hombres y mujeres buscan adoptar posturas cada día más radicales y que se van a los extremos. Como siempre, quedan relegados aspectos importantes como lo son los valores, la columna vertebral de nuestra personalidad adulta y de nuestras maneras de proceder, de cómo actuamos en la dicha y las tristezas, en la ilusión y en el desamor, en la salud y en la enfermedad, y que deberían vivir cultivándolos en nosotros, en constante revisión, hasta que la muerte nos separe de la vida.

Cómo deberían ser y qué deberían hacer nuestros amigos, familia y pareja debe estar determinado en quiénes somos nosotros, en cómo son nuestros sentimientos y cómo es nuestra parte cognitiva, es decir, cómo pensamos y cómo es nuestra filosofía de vida, y, finalmente, en nuestras maneras de actuar ante todo. Quienes nos ofrezcan compañía deberán ser personas en sintonía con ello, no significa que no podamos disfrutar de todo tipo de personas, pero nuestra verdadera red de apoyo y verdaderas conexiones, esas que no nos dejen con un vacío más profundo, son en las que podemos confiar, aquellas que no juzgan, escuchan y que su honestidad puede manifestarse de la mano de una verdadera preocupación y con palabras dirigidas por el respeto y la empatía.

Una frase que siempre le digo a mis pacientes y amigas es: “¿quieres un hombre que sea un caballero solamente contigo (sexismo benévolo), o quieres un hombre respetuoso que además de ser así contigo, sea así con todo el mundo, incluso con las mujeres con las que discrepa y no son de su agrado (un ser humano que sostiene el valor del respeto)?». Por último, recuerda que no solo debes estar atenta a cómo son los demás, recuerda esa parte del poema que dice: “Ampara, pero ampárate primero”, ver por ti no solo en cuanto a ser selectivo y poner límites, si no que, si tu pides, por ejemplo, respeto, seas capaz de ofrecer respeto a los demás y a ti misma, si te has prometido algo, si te haz comprometido a hacer cosas para mejorar en cuanto a tu cuerpo, salud, en lo profesional, en lo personal. Cumple tus promesas.

De sostener tus valores y promesas esta hecha la verdadera fuerza y ese es tu llamado, el conocer la soledad y el elegirla en determinados momentos es lo que te permitirá ver en ti misma (o en ti mismo), grandeza y no es la fortaleza de papel que nos llama a alejarnos de los otros, sino aquella que, a pesar de saber cuánto duele perder a alguien, aún nos permite volver a acercarnos, volver a confiar, volver a amar, volver a elegir la soledad si es necesario y volver a reinventarnos. Me despido con las últimas palabras de Gioconda Belli: “Constrúyete. Cuídate , atesora tu poder, defiéndelo, hazlo por ti. Te lo pido en nombre de todas nosotras.

Referencias

Vásquez, M. R. (2020). Impacto emocional de la ausencia de la figura paterna, en niñas y niños de 10 a 12 años, de la Escuela Darío González jornada matutina ciclo 2018 (Doctoral dissertation, Universidad de San Carlos de Guatemala).

Astudillo, M. A., & Brito, M. R. (2019). Impacto de la ausencia de la figura paterna en mujeres de 20 a 22 años que presentan dependencia emocional en relaciones afectivas dentro del departamento de bienestar estudiantil mi UDA (Bachelor’s thesis, Universidad del Azuay).

Deséame

La dulce crónica de un pedido

Hoy, como una musa curiosa, me integro a la mente de una fémina quien piensa sigilosamente, a través de sonrisas, caricias agradables y sutiles muestras de afecto. Sin embargo, dentro de sí esconde un huracán que azota toda estabilidad amorosa, ahora, como fiel cronista romántica y hueca, me propongo llenarme de su esencia y describir algunas cuestiones que pueden suceder cuando la planicie matrimonial hace su entrada. Desde una mujer ,claro, de ellos, la musa se transformará después para descubrirlos. Por hoy, esto fue lo que me encontré:

«Cuándo me levanto, veo recuerdos echados a mi lado, aquellos que en su momento evocaron sonrisas y ahora solo despiertan muecas de resignación, y a veces, hasta de repudio por lo que hemos gestado hasta ahora, un gesto malsano que explota desde lo más profundo de mí».

«Sentimientos con sabor a hiel se forman e impregnan mi boca de amargura, esta cavidad que ahora dudo si te pertenece tiene gruesas telarañas esperando que dentro de sus tinieblas, la caverna sea descubierta. Pero, es muy temprano para tales cosas, mejor empiezo el día de una vez, un día que, irónicamente gira en torno a ti, en atenderte, evocarte, y pelear contra los recuerdos que llenos de nostalgia me abrazan haciéndome ver que esa vida que tuvimos ya no está aquí».

¿De dónde viene el deseo en las mujeres?

«En mi caso, conocer a una persona y que está sea inteligente, empática, curiosa y que huela bien. Si on top of that es good looking, me muero»

«Para mi, es especialmente atractivo que sean súper confident»

«Yo lo siento como un estímulo que va desde lo visual hasta el contacto»

«Del calentamiento global. Para mí el atractivo o «deseo» es la inteligencia, la creatividad, no caer en la monotonía, de ahí nace el deseo»

Cuando eres una musa romántica y hueca, impregnarte de la psiquis de muchas, a modo de encuesta, te permite apreciar bastantes cosas. De las frases más interesantes que he podido acoger para descubrir este mundo humano sobre el deseo encontré estas reseñas. Sabrán disculpar el spanglish, pero, cuando la encuestada determina sus gustos, para ella, los idiomas se vuelven pequeños para determinar aquello que su mente quiere expresar recurriendo de este modo a más de algún recurso extra. Eso le da paso inclusive, al humor, como la última encuestada.

El deseo, si nos aproximamos en el simbolismo que engloba, encontramos que se compone de anhelar, acciones para llegar a la ansiada satisfacción y, una sensación casi inmediata de satisfacción por haber cumplido. Este tópico es de esas pocas cosas humanas que el solo hecho de concebirlas ya significa una actividad placentera. Volvamos al plano de la informante del inicio, qué aspectos ha podido descubrir ella sobre su deseo y tal vez, pecar por una vez de manera graciosa, en generalizar hacia otras.

«El deseo, devino de un querer reivindicar mis teorías sobre lo que aprendí que estaba bien y lo que estaba correcto, influenciado además por ciertas ideas sobre el status, estilos de vida y lo que entendí, era comodidad. De este modo, quedé enmarcada en un torbellino de significados y significantes, aquí un resumen ínfimo al respecto:

  • Barba: sí la tiene, orgánicamente hay testosterona, si no la tiene, ese «maquillaje» que figura en la cara de ellos a modo de vellos se torna en algo totalmente en su contra, pero, puede implicar además un estímulo cosquilludo y dulce dentro de lo áspero que es, para que en noches cálidas sirva de acopio en un cuello helado. Así, he aprendido que se «usan» las barbas.
  • Manos grandes: entendí sobre ellas que independientemente de como luzcan y midan, mientras sepan acercarse y adormecer entre ellas un alma agitada, pueden verse con total libertad, el anhelo de tenerlas cercas es en sí mismo una fruta madura que pide a gritos ser comida.
  • Piernas: con o sin depilar, existe capacidad de decisión allí. No hay mayor relevancia, no obstante, cuando hablamos de un asiento cómodo en el que reposar, se descubre entonces un jugueteo y complicidad que no se aprende, se vive.»

Como se vislumbra, cuando miramos con la lupa de quien piensa en términos de deseo, los significantes tienen un significado totalmente opuesto a lo que pudiera describirse en otras ocasiones. Para verlo más claro, esta espiada mujer al hablar de: manos, barba y piernas, en lugar de pensar en la anatomía especifica que nuestro significante mental puede adjudicar, lo que hace es pensar en términos del objeto que desea, en él; a quien echa de menos aún teniendo en sus mañanas su respiración al costado. Esto es, pensar dentro del deseo, nótese además la contradicción en muchas de sus formas, es solo un ápice de cómo funciona este mecanismo en nosotros.

Particularmente, en mi posición de musa invisible e intangible, creo fielmente que este elemento funciona a través de lo aprendido, «lo que me dieron a probar alguna vez de forma satisfactoria y entendí que era bueno para mí lo buscaré muchas veces y de varias maneras». Así pues, el deseo en una mujer, e inclusive en muchos seres, puede tal vez deberse a lo que hemos entendido que es grato, aquello, que al haberlo volteado en múltiples formas fantasiosas en la imaginación, hemos decidido que, de tenerlo sería altamente placentero.

¿Se puede forzar el deseo?

Teóricamente, aunque nos parezca maquiavélico, sí. A través del deseo instrumental que muchos habrán escuchado en alguna revista o en esas clases ociosas del colegio donde reprendían más que enseñar, podemos dilucidar fácilmente como es esto. Ejemplo simple: Moni, necesita encontrar una estación de gasolina, el deseo de hallar este servicio deviene de que su auto se queda sin gasolina por lo que de un momento a otro quedará varada. ¿Me explico? Se que sí.

De este modo, vemos que existen algunos trucos para favorecerlo, en ámbitos tal vez más sociales la cosa no vendría tan sencilla, cuando intentamos discernir cómo funciona, es posible decir que grandes y suntuosas riquezas tangibles tanto corporales como las de objetos (dinero, mansiones etc.) pueden despertar cierto interés, una importancia que tal vez está más cercana a la ambición, pero deseo al final del día. ¿Podemos juzgar y señalar a alguien por esto? Depende de cada humano, pero, sí me lo preguntan, creo que el deseo legítimo se basa en querer aquello que no se tiene, aquello que sabemos va a satisfacer, así que, juzgar placeres no viene al caso.

¿Cómo quiero que me desees?

Volvamos a husmear en la memoria y pensamientos que, como autopista en hora pico están en su apogeo en la mente de ella.

«Cuando me miras, existe costumbre, es un cuaderno de notas abierto, donde cada palabra habla en un tono gris todo lo aburrido y tedioso que llevamos aquí a cuestas. Se que tal vez muchas de mis actitudes se han escurrido a lo largo de los años, pero, sigo aquí, ardiente y esperando ser bonita para ti. Para mi, a veces lo soy, ahora, tal vez lo dudo más que antes, pero, mi esencia de quererte, anhelarte y saber que será satisfactorio aún brilla y se llena de esperanza»

Al mismo tiempo, se que muchas de nuestras historias tienen encuentros que han hecho sacar de cada uno lados oscuros, por suerte, cada uno muy reversible, aún recuerdo que me pedías a gritos ciertas horas para dedicártelas, recuerdo a su vez todas las veces que a solas dijiste que mi nombre, aún siendo común, se lleno de júbilo por ser yo quien lo tenía. ¿Alguna vez, hoy, pensaste en eso? Me gustaría que recordaras que yo a modo de ofrenda entregué mi cariño y miradas no por obligación, ni por ambición desmedida, sino por el deseo de saber que estabas para todos, pero en especial para mí, quiero que me desees y sepas de manera incontrolable e intuitiva que sí nos unimos, más que un placer orgánico, existe una unión de quien desea poseer al otro no con fines de guerra y ganancia, sino con el objetivo de reafirmar que te escogí por sobre todo, y por sobre todo te sigo eligiendo, pese a los trucos del deseo. Así, quiero que me desees».

Finalmente, descubrimos que el deseo más allá de un babydoll, evoca actitudes, formas de llevar a cabo las cosas y saber que tras cada una de ellas, existe una bocanada de satisfacción ¿Cómo te gusta que te deseen?, ¿Qué cosas has aprendido que producen en ti deseo? Esta quimera humana, que ha surgido de nuestra inquietante y por siempre infranqueable necesidad de querer más, suele transformarse, reavivarse, reponerse tras momentos duros y por sobre todo, nunca perece.

Soledad “la gran aliada”

¿Qué pensarías si te dijera que la soledad no es mala compañía? Sino que es algo para guerreros. Lee el artículo hasta el final. 

Vivimos en tiempos donde se necesita “sentir” para creer realmente que estamos vivos, es una contradicción de la naturaleza humana; porque cuando mucho sentimos, puede haber un colapso en nosotros, ya sea por exceso de adrenalina, emociones, sustancias, etc. Y nuestro cerebro no puede tomar las decisiones correctas. 

La soledad tiene diferentes interpretaciones desde donde se la vea, para mí, es una prueba de fuego en la vida de cualquier hombre, porque te invita a ser fuerte. Allí es donde sabes que solo te vales por ti mismo; te haces más independiente; no tienes que esperar la opinión de otros; y solo escuchas tu voz interior.

En mi defensa por la soledad, diría que es un momento de paz, muchas veces con amigos se presentan los falsos elogios o halagos disforzados, nunca me sentí cómoda con ellos; admito que a veces siento gran desconfianza por la especie humana y de allí nace mi placer por tener momentos conmigo misma.

Ilustración 1: momentos de soledad

¿Por qué le tenemos miedo a la soledad?

Desde la Psicología: El origen del miedo a la soledad está relacionado con los estilos de apego y el aprendizaje de vida de cada persona.

En el miedo a la soledad hay creencias incorrectas o pensamientos distorsionados que se repiten con frecuencia, se destacan tres esenciales:

1.- Pensamientos de tipo catastrofista: “Nunca encontraré a nadie. Esta es mi última oportunidad. Cada vez es más difícil encontrar a alguien adecuado”.

2.- Creencias absolutas del estilo “todo o nada” sobre la pareja y el amor. “Estar en pareja es el único modo de ser feliz. Tengo que encontrar a mi media naranja. Estar solo o sola, significa que nadie me quiere, que no soy válido o válida”

3.- Pensamientos relacionados con una elevada auto-exigencia: “Si la relación ha fallado es por algo que he hecho mal”. “Tengo que conseguir que esto funcione”

4.- Creencias anticipatorias en relación a nosotros mismos y a los demás: “No sabré estar sola o solo” (Franco, 2018)

Corbera (2019), señala que: “El sentimiento de soledad está relacionado con la desconexión emocional con el entorno, es independiente del número de personas que nos rodean. Siempre hay algo o alguien con quien podrías encontrar compañía, lo complicado es abrirse a ello”.

Recordemos la palabra de Dios, para resistir los momentos de soledad :

“Y yo le pediré al padre y él les dará otro consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes”. (Juan 14:16-18)

Esta cita bíblica nos quiere decir que nunca estamos solos, pero nosotros nos sentimos así por el vacío y el desierto espiritual que sembramos por estar alejados de Dios. Todas las personas pasan por esto, se tiene que pasar un desierto para crecer, son momentos en donde no sentimos amor por nadie, ni para nosotros mismos, ni para Dios (Morera Rivera, 2021)

ilustración 2: desierto espiritual

Buscar el equilibrio

Lo mejor es buscar el equilibrio, no es bueno estar completamente solo y tampoco es bueno desperdiciar el tiempo con demasiada gente. Para cumplir nuestros sueños requiere que nos enfrasquemos muchas veces en nuestros proyectos “solos”.

Nosotros como seres humanos tenemos energía y vibración, mientras más personas contactemos, diferentes energías vendrán a uno, esto lo sabe muy bien un vendedor, un psicólogo… Y de allí es importante tener momentos de soledad para restaurarnos y recuperar fuerzas.

Conclusiones

Es cierto que cada persona tiene una perspectiva diferente de la soledad, querer entenderla en una sola sesión es una búsqueda inalcanzable.

Cuando se distorsiona el recto sentido de la soledad, se forma una especie de vacío, y un distanciamiento de Dios, quien es un árbol fuerte con grandes raíces, de quien podríamos sostenernos en momentos de incertidumbre.

No regales tu fuerza ni energía a personas que no están en la misma frecuencia vibratoria que tú. Asimismo, recuerda que uno también se siente solo cuando da todo de sí, sin recibir nada  a cambio.

Lo mejor es buscar el equilibrio, con momentos de calma en soledad para comprender y analizar nuestros pensamientos y buscar estar con los demás para compartir.

Referencias

Corbera, E. (2019). Enric Corbera. Obtenido de https://www.facebook.com/EnricCorberaOficial/photos/el-sentimiento-de-soledad-est%C3%A1-relacionado-con-la-desconexi%C3%B3n-emocional-con-el-e/2323767654385126/

Franco, N. (2018). Área Humana-Investigacion, Innovacion y experiencia en Psicología. Obtenido de https://www.areahumana.es/miedo-a-la-soledad/

Morera Rivera, F. (mayo de 2021). Frank Morera Rivera Apologética. Obtenido de https://www.facebook.com/112365216349108/photos/a.112368186348811/611069116478713/