«¿Apps de Citas? Amor a un Swipe»

Ni la cómoda soltería, la presión familiar, mucho menos la social, me ha llevado a descargar varios aplicativos de citas. Respaldadas también por ciertas amistades que confirman su efectividad, no solo para tener citas, sino también para crear vínculos más profundos como amistad, amor, pasión, compañía, etc, me han inspirado su uso en mi dispositivo móvil.

Sin embargo, es importante considerar el impacto psicológico que pueden tener estas plataformas. Mientras algunos indican varias ventajas de las apps, están otros que no logran enganchar con la dinámica de la comunicación de estas. Algunos también juzgan estos aplicativos manifestando que las personas que los descargan no tienen autoestima, buscan validación, etc. En pleno siglo XXI con todos los avances tecnológicos, prefiero enfocarme en lo positivo, siempre y cuando se use de manera regulada. Pero veamos un poco más acerca del tema.

2. ¿Cómo Funcionan las Apps de Citas?

Las aplicaciones de citas como Tinder, Bumble, OkCupid, Happn, Badoo, entre otras han revolucionado la manera en que los jóvenes buscan pareja. Estas plataformas ofrecen una forma moderna y digital de conocer personas (García, 2021), todas comparten una dinámica similar en general, sin embargo, hay algunas diferencias, por ejemplo, Tinder es una plataforma nacional, por lo general encuentras incluso personas de tu entorno social, al igual que Happn que te muestra personas dentro de un radio de tu ubicación, sin embargo, en OkCupid y Bumble, encuentras personas extranjeras y también nacionales, en la app de Bumble, por otro lado, son las chicas las que dan el primer paso. Así que hay algunas diferencias entre una app y otra.

En las apps de citas, los usuarios crean perfiles y exploran otros deslizando hacia la derecha si están interesados y hacia la izquierda si no lo están. Un «swipe» hacia la derecha indica interés, mientras que un “swipe” hacia la izquierda lo descarta. Cuando ambos usuarios se deslizan hacia la derecha en los perfiles del otro, se forma un «match», permitiéndoles iniciar una conversación y conocerse mejor. Algunas apps también ofrecen funciones adicionales como super likes y filtros para mejorar la experiencia.

3. Lo Positivo y lo negativo de las Apps de Citas

Como cualquier avance tecnológico, existe lo positivo y lo negativo. Las apps de citas ofrecen un acceso rápido, una manera sencilla de conocer muchas personas, esto facilita la conexión con otras personas que comparten gustos e intereses, además ofrece amplios detalles sobre el físico, como estatura y fotos, que permiten ver si en primera instancia una persona te gusta o no; así mismo, permite iniciar conversaciones con personas que probablemente tienen intereses e intenciones similares. Sin embargo, muchas de estas conexiones están basadas justamente en demasiadas expectativas, por lo que vemos y leemos en el perfil atractivo, que en ocasiones puede estar lejos de la realidad, la imagen idealizada en los perfiles a menudo no coincide con la realidad, ya que una persona elige su mejor foto que no necesariamente coincide con el tiempo, situación actual y personalidad de alguien, lo que podría generar desilusión, así mismo, ya que obtenemos “matches” o “swipe” o no, esto podría traer consigo una búsqueda de validación constante, lo que podría afectar nuestra  autoestima y generar ansiedad en altos niveles al no conseguir la atención requerida.

Es por ello que mencioné que las apps de citas son positivas, pero deben ser bien reguladas. Antes de descargar estas aplicaciones, es crucial definir nuestra identidad, conocer quiénes somos, qué queremos, y tener clara nuestra autoestima. Esto ayuda a usar las apps de citas de manera más consciente y saludable, evitando posibles frustraciones y promoviendo interacciones más auténticas, satisfactorias y congruentes.

5. ¿Es para Todos?

Las apps de citas no son igual de efectivas para todos. Mientras que algunas personas encuentran fácil establecer conexiones significativas, otras pueden enfrentar dificultades debido a la superficialidad del formato (García, 2021). Adaptarse a las plataformas de citas puede variar muchísimo según la persona y sus habilidades sociales. Para algunos, iniciar una conversación es sencillo y natural, mientras que para otros puede resultar complicado dar el primer paso. La facilidad con la que se interactúa en estas apps depende mucho de la confianza en uno mismo y de la capacidad para comunicarse eficazmente en un entorno digital.

No pasa nada si sientes que las apps de citas no fueron tan funcionales para ti como esperabas. Cada persona tiene experiencias distintas, y lo que funciona para unos puede no ser adecuado para otros. Es importante recordar que hay muchas formas de conocer gente, y encontrar la que mejor se adapte a tus necesidades y personalidad puede llevar tiempo y se requiere experimentar con diferentes métodos y experiencias.

Por otra parte, si estás utilizando aplicaciones de citas, te sugiero ser auténtico (a) y transparente, mostrarte tal como eres. Presenta tu verdadero yo en tu perfil y en las conversaciones, y sé claro sobre tus intenciones y lo que buscas en una relación. Es fundamental gestionar tus expectativas y recordar que estas plataformas al fin y al cabo son digitales. Mantén siempre en mente tu identidad, autoestima, valores y personalidad para guiar tus interacciones y decisiones.

Por último, las aplicaciones de citas han transformado la forma en que buscamos pareja, ofreciendo desde oportunidades así también como retos y aunque facilitan la conexión con nuevas personas, hay riesgos como la tendencia a valorar más la apariencia y la búsqueda de validación instantánea. Así mismo, es importante evitar ceder a algún tipo de presión por encontrar pareja o al miedo de quedarse soltero(a), y en su lugar, definir la identidad y mantener congruencia con uno mismo para usar estas plataformas de manera efectiva. Si en algún momento no te sientes cómodo(a), es completamente válido desinstalar la app; como se ha mencionado, no siempre es lo ideal para todos.

«El amor sólo se da entre personas virtuosas»
– Aristóteles.

Referencias

García, R. (2021). Psicología del amor en la era digital. Editorial PsicoMente.

Gómez, A. (2021). Nuevas formas de conocer gente: El impacto de las apps de citas. Revista de Psicología Contemporánea, 18(3), 45-58.

Importancia del cuidado de las emociones ajenas y propias

En la sociedad actual las relaciones amorosas, de amistad o sexuales se cubren con un velo de dolor lo cual genera la falta de deseo de interactuar con los demás, para establecer dichos vínculos emocionales. Lo mencionado termina generando en las personas la incapacidad de establecer lazos sanos basados en la responsabilidad afectiva, o debido a la malinterpretación de la misma. Cabe aclarar que la responsabilidad afectiva será tomada como una equidad emocional que se establecerá verbalmente en las relaciones de todo tipo entre los seres humanos. 

Palabras claves: sociedad, relaciones, responsabilidad afectiva. 

La mayoría de habilidades sociales pueden ser construidas en el núcleo familiar, sin embargo, si estas son abordadas de forma incorrecta producirá problemas o dificultades en las relaciones de los niños(as) de la familia, los cuales serán llevados a su vida adulta provocando vínculos insensibles para con el otro. Ejemplo de ello son las relaciones que tienen finales por motivos como las infidelidades, ausencia de lealtad, falta o miedo al compromiso, discusiones o peleas subidas de tono durante la relación, entre otras. 

Este tipo de conflictos fueron desarrollados como “normales” en la etapa de la infancia porque eran parte de la conducta de los padres, esto se demuestra cuando los pequeños observaban a sus padres discutir, lanzar cosas, insultarse, irse de casa, etc. Después de ese tipo de situaciones muchos niños se ven obligados a hacer sus propias conclusiones y creer que esos comportamientos son “lo normal” debido a su frecuencia, en muy pocas ocasiones se puede ver a los padres explicando a los menores porque suceden estas cosas o dándose tiempo para explorar soluciones sanas para las diferentes situaciones o problemas. 

Los vínculos de este tipo están caracterizados por el interés, la insensibilidad emocional y el egoísmo, es decir, que la mayoría de las relaciones actuales carecen de respeto, equilibrio emocional (tomado como una negociación verbal) y cuidado mutuo. Son estas últimas, las bases de la responsabilidad afectiva, lo que conlleva a considerar las emociones o sentimientos de la otra persona, y como nuestro comportamiento puede afectarlo y hacernos responsables de dichas consecuencias negativas. 

Es importante mencionar que uno no nace con la responsabilidad afectiva, sin embargo, esta puede ser cultivada y reforzada, mediante el ejemplo de las figuras adultas en el entorno, a cualquier edad. Un formas de dicha habilidad son, el conocer como la otra persona expresa sus emociones/sentimientos, cuánto valor le da a ellos, y qué cosas lo pueden lastimar (aun si eso no nos afecta de la misma forma). Es cuestión de buscar, por todos los medios posibles de solución, alguna que no lastime innecesariamente a la persona con la cual nos relacionamos. 

Para ello se repite el clásico “pensar antes de actuar”, complementado con “tus derechos terminan cuando empiezan los de la otra persona”. Esta combinación permite evitar pasar por encima de las personas y hacernos responsables de los efectos que provocamos en los demás aun sin tener la intención de lastimar. Pero existe un límite, siempre se debe tener en cuenta que “él” y “yo” son distintos, cuidar los sentimientos, y ayudar a superar sus problemas mientras esté en nuestras manos ofrecer y cumplir con este apoyo, en paralelo, se debe evitar al interiorización de dichos problemas o efectos negativos de la vida ajena. Es decir, que uno puede ponerse en los zapatos del otro pero debe saber cómo quitárselos antes de seguir con su propia vida, se debe diferenciar claramente quién es “él” y quién soy “yo” para evitar confusiones o frustraciones innecesarias. 

Como se ha ido abordando, la responsabilidad afectiva debe considerarse como una decisión y construcción desde el momento que uno se da cuenta de que existe la forma sana de vincularse con los demás. Esto no quiere decir que no habrá discusiones o problemas, solo abre la puerta a otras posibles soluciones en las cuales se vela por el cuidado de la integridad (físico-emocional) de ambas partes. Este cuidado se refiere a considerar los sentimientos de la otra persona si se requiere tomar una decisión en pareja o en grupo, y que se procure el menor dolor posible para ambas partes. Para sobrellevar una relación sana existen algunas habilidades sociales que pueden ayudar, las cuales se tratarán en el siguiente artículo. 

Referencias

  • Gaviria Cano, A. S., Guevara Prieto, D. M., Riaño Correa, J. A., Grajales Gallego, L. D., Rendón Cardona, P. A., & Ospina Álvarez, S. (1 de Diciembre de 2021). Repositorio Institucional de la Universidad Católica de Pereira. Obtenido de Estrategias para el fortalecimiento de competencias socioemocionales con adolescentes: https://repositorio.ucp.edu.co/handle/10785/9513 
  • Gómez Campos, R. D. (15 de Enero de 2021). Redalyc.org UAEM. Obtenido de Milagro: amor y comprensión. Un análisis filosófico-feminista frente al mal radical del siglo XXI: https://www.redalyc.org/journal/1411/141163729005/ 
  • NEUROWAVE. (s.f.). Obtenido de La responsabilidad afectiva y su importancia: https://neurowave.com.mx/la-responsabilidad-afectiva-y-su-importancia