El uniforme del alma: una opinión de por qué somos como somos (Parte I)

Empecemos con una alerta importante, este artículo que más tiene de ensayo que de otra cosa, se apropia de una idea y es la de describir desde mi punto de vista, cómo muchas personas actúan según su esencia. Por ende, al ser un aspecto tan subjetivo y tan poco apegado al sentido teórico que nos caracteriza, te invito a ti, estimado lector a tomarte este asunto como si fuera la vida: suave, sin darle mucho a la cabeza y sin tomártelo muy a pecho. Empecemos.

En primer lugar, quiero definir lo que comprendo por alma, y ante esto, reflexiono a partir de tres instancias: ¿cómo surge?, ¿cómo existe en nosotros?, ¿qué sucede tras perecer? Siendo así, tú, que estás delante de este escrito ¿qué respondes?, ¿qué opinas?

Primordialmente, creo que surge a partir de las vivencias, se va configurando desde la más temprana sensación. Es decir, desde que nos gestan, el intercambio madre-hijo deja una huella neuronal que va marcando un ritmo, una forma de ser. Algunas veces es Hakuna Matata y otras veces es “córtenle la cabeza”.

Ante el desfile de la vida, marcha sin descanso, jadeante y con la mente en alto quién todo esfuerzo lo ve como cualquier cosa, es esa persona cuya máxima  siempre es defender, es asiduo seguidor de aquella célebre frase que dice “en la vida, he sido un hombre afortunado, pues, nada se me ha hecho fácil”. Sí bien a veces reniega de tantos esfuerzos, muchas veces, ésta es su única moneda de cambio.

De este modo, el surgimiento de cómo nos movemos en la vida, lo que nos hace ser nosotros, para mí, viene desde que integramos experiencias a nuestro ser. Así, se va desenvolviendo paso a paso mientras nos desdoblamos en la vida, y sí tomamos consciencia de esta “esencia” de cómo nos ayuda a guiarnos en diferentes situaciones entonces podemos decir que existe, ya que ¿cómo es posible decir que tenemos algo sí no hay consciencia de ello? Podemos verbalizar un “no sé qué” y allí, decidimos indagar y podemos comenzar a darle forma.

Queda, por último, resolver el asunto del después ¿qué ocurre luego? Y aquí me adhiero a algunas perspectivas que hace no mucho escuché de parte de un gran amigo, sobre una visión celta que habla más que del alma, de la reputación, cuando la cosechamos de una manera prodigiosa, con esmero, independientemente de lo que podamos tildar de “bueno o malo” esta quedará por siempre en la vida de aquellos a quienes se les contactó. Y más allá de eso, sí quedan registros de los productos de nuestras acciones, entonces, habrá una prolongación más allá de aquellos a quienes conocimos en persona. Esto es, por ejemplo, cuando tenemos contacto con ese sentimiento de bondad que podemos recoger cuando leemos un texto de parte de un personaje, o, por el contrario, ese repudio y rechazo que obtenemos al ver en los medios sobre aquella persona que cometió una serie de atrocidades. Estas personas, aunque hayan fallecido generan algo en nosotros, develan con sus actos de qué forma se dieron a conocer ante la vida y sus semejantes.

Así pues, relaciono los conceptos de alma y reputación en uno similar, ya que al no ser ninguno algo que podamos tomar con nuestras manos y ver sus características de manera figurativa, si existe un paralelismo en cuánto su importancia, su capacidad de ser “percibido” por quien repara en ellos, y así, se da cuenta de su existencia.

Algunas tipologías

A continuación, veremos algunas manifestaciones un tanto clásicas en su versión fortaleza y en su manifestación de defecto. Te darás cuenta apreciado lector, que muchas veces aquello que más nos caracteriza, si lo empleamos en exceso puede convertirse en un artificio en nuestra contra, por ejemplo, cuando nos excedemos en regar a nuestras plantas ¿Qué ocurre? El exceso de un recurso en detrimento de otros se vuelve en contra y perece aquello que queríamos cuidar. De igual manera, es conveniente comentar que pueden existir mezclas, es lo más natural del mundo, pero, habrá algunos indicios de una tipología más marcada que otras.

“Me Gustan Uniformados” El deber con Su Uniforme Lustrado

Indaguemos. En una temprana infancia, el alma aún desnuda fue bastante observadora, se dio cuenta que su medio no era de fiar, había compromisos de los que no podía zafarse, debía responder, debía satisfacer, debía sobrevivir. Así, se dio cuenta que “deber” y “querer” se forjaron como uno solo, comenzó a creer que el hacer cosas por y para otros no era descabellado, que había gozo en cumplir. Tomó las obligaciones de manera plácida, para todos fue siempre la persona espléndida, que lejos de dar problemas, se ocupaba de ellos ¡caramba, qué coincidencia! Un soldado de élite. Enfermo a veces por las reglas y porque los demás las cumplan.

Esta alma, se vio envuelta en presiones muy altas, denotaba a profundidad las complicaciones de la familia, aquellas mentiras de las que debió hacerse cargo porque parecía que nadie quería ocuparse, por lo que el clima familiar sentía que recaía sobre sus hombros pequeños. De este modo, se forjó para sí misma hombreras antes que un vestido para tapar su desnudez, de tal manera que sus compromisos por muy pesados le hicieran seguir caminando. Sin embargo, también notó, que requirió botas de combate, dado que el piso por donde debía correr sin querer realmente hacerlo, era pedregoso, muchos obstáculos había como para ir a pie descalzo, de igual manera, requirió un yelmo, alto, con penachos, pues, su inteligencia para ocuparse de los problemas era su mayor logro, así que al enorgullecerse de sí mismo decidió decorar aquello que aprendió que le haría feliz. 

Al desarrollarse y llegar a la adultez, esta alma, ya con heridas de guerra, suspicacia en sus ojos, mucho sosiego ante los improperios de otros, recato al actuar y dulzura contada solo para algunos pocos se yergue orgullosa. Mira el amanecer de todos a los que socorrió, pero ¿dónde está su propia vida? Se pregunta. La verdad nadie lo sabe. Se ocupó tanto de cumplir, de ser quién está dispuesta a servir que no sabe qué hacer por sí misma. 

Comprarse cosas, mimarse, pensar en ella antes que, en otros, anteponer sus deseos alocados antes que el qué dirán le resulta un desafío, el más peligroso que jamás ha presenciado y apenas y sabe combatirlo. No hace falta decir que le duele todo su ser cuando de pedir un favor se trata o pedir lo que sea, simplemente el recibir no está bien adaptado en su diccionario. 

Aquí, se dio cuenta que su primera divisa se devaluó ¿Qué herramientas puede emplear ahora? Su lustrosísima armadura no tiene nada similar, pero, con errores y aciertos contempló como armadura el poder decir que no sin que esté en juego su criterio y virtudes, se permitió volcar su consciencia a la locura y hacer lo que le antojaba según el momento, además dejó de darle todos sus recursos a otros y pudo darse aquellos que sintió que merecía tanto material como inmaterial, y por sobre todo, se dio el tiempo para contemplar la posibilidad que tal vez el amor que merece y quiere recibir van más allá de lo que pueda hacer, notó que la noción de cariño y amor viene por quién es, y no solo por aquello que puede fabricar en cuestión de minutos. Esta fue, la armadura del deber, su uniforme dentro de las almas era la más pesada de todas.

Hasta luego

Me despido por ahora, en el siguiente apartado comentaremos sobre el simpático buñuelo y la armadura corroída, espera paciente la segunda parte.

Mamá Grita: En defensa de las madres

En un día habitual, mamá regresa del trabajo, deja la cartera y demás cachivaches de protección contra cierto virus y se dirige al baño a asearse, sin respetar, los 20 segundos que recomiendan para el lavado de manos porque unas voces demandantes, persistentes, aparentemente indolentes y muy directas la acechan desde su llegada. 

Le reclaman su atención, le recriminan su ausencia, se quejan de sus decisiones y actos apenas los ejecuta, cuestionan sus razones y además de eso, le señalan cada error pasado y le anticipa todos los deseos a cumplir hacia el futuro inmediato. 

Esa voz inquisitiva es la de su hijo. 

«¿Por qué llegas a esta hora, mamá?», «siempre dices que llegaras temprano, mentirosa». ¿Dónde está mi mochila?, ¿ya saldremos?, ¿vas a cocinar ahora? ¡Tengo hambre! 

Ante esta escena, que más parece crónica de un desesperante texto de revista de suspenso antes de la ejecución de un crimen, resulta más bien una anécdota. 

Y eso, sin contar situaciones que pasan debajo de mesa y según quienes las viven son más «adaptativas»

– «Partes de la cotidianidad Brenda, por favor, acostúmbrate»- me dice la mamá crispada por mi cara de horror- hago mención también a situaciones tales como: «mamá, vete, no quiero tu opinión, el profesor ha dicho que debo hacerlo así todo, ¡no me digas más nada!». Y ante esta escena que me deja también estupefacta, la sonrisa nerviosa de la mamá se asoma con un: «tranquilito hijito, ya, ya lo hago». Increíble.

Ante este panorama, hay quienes se detienen a señalar desde lo alto de un pedestal de concreto cuál medida es mejor tomar en esos casos para los “impíos que osan privar de su paciencia al adulto”, cuál castigo a modo de ejecución total estarían dispuestos a tomar, otros, llevando su cabeza de lado a lado saborean desde su “privilegiada” inexperiencia mil maneras de increpar a la madre por su “blandengue” inactividad tras el arrebato de su hijo. Pero, ¿quién es el valiente que se impulsa a diseccionar el cadáver de la situación y desmiembra sección por sección los factores y pormenores de lo que sucede, lo que sucedió y sucederá? Muy pocos, realmente. 

No obstante, hoy, de la mano conmigo vamos a levantar la escena del crimen que se ha dado y descubriremos quién mató la paciencia de mamá, quién finiquitó realmente esas ganas de solicitar un por favor y devolver un gracias, quién realmente obstruyó esas ganas de levantarse a diario con la intención de cuidar mediante el mimo y no sobre la necesidad de calmar el palpito de urgencia por creer que ese pequeño fulanito está mal. Básicamente, veremos más allá del crimen (gritar) y observaremos el anecdotario y las pistas que, desperdigadas anuncian la consumación de este hecho, para algunos, en extremo repudiable. 

Asimismo, desde la base, veremos que el grito a modo de arma decapitó por unos instantes las emociones de una madre y de su hijo.

“Te concebí, eres mío”

Desde que recibió su muestra de embarazo positiva, desde que sus síntomas se fueron acrecentando y notó la transformación de su cuerpo, dio a luz antes de tiempo, simplemente, alumbró un par de ideas: Mi/su cuerpo, ya no será mío/de él, ahora, es nuestro.

Cada latido, cada mueca, cada sonrisa, sensación de placer, dolor y angustia fueron compartidos desde ese día, un sentido de pertenencia abismal, que dura en muchas madres hasta que se despiden de la vida. Inclusive, demuestran un nivel de fortaleza ante adversidades muy superior a lo que habían demostrado antes, dándose casos muy lamentables donde se toleran las más terribles injusticias en nombre de ellos, los hijos. Bajo este respecto, me es bastante familiar recordar este verso de una canción de Rosalía (cantautora española) que, en su álbum número dos titulado “El mal querer” (2018) interpreta: “Bueno, yo por amor, uff, bueno, hasta bajé al infierno. Eso sí, como subí con dos ángeles” (0:25).

Esta referencia, hace mención a una serie de abusos recibidos durante la vida matrimonial, llegando a rescatar como algo positivo el tener dos hijos. Para algunos un precio ampliamente cuestionable de pagar, para otros, existe una justificación enorme. En torno a esto, una realidad que inclusive viven muchas personas, más de las que imaginamos. ¿De dónde surge este sentido de pertenencia aún por sobre la vida de la “procreadora”? 

Badinter (1993) citado por Recciuti (2020), presenta este concepto como un saber espontáneo de toda madre que surge con un conjunto de saber hacer que viene de manera genética en la mujer, haciéndola la mejor cuidadora posible en la tarea de maternar. Pero, ¿Realmente es así?, ¿es cultura o es biología?, ¿cuánto es de uno y cuánto es de lo otro?

Si nos adherimos a la definición anterior, encontramos una perspectiva biologicista, donde la anatomía de la mujer ya determina lo que sucederá en la vida, a través del tiempo sin trascender aparentemente. Realmente, muchas veces no ocurre así y es un error inexcusable solo apegarnos a estas instancias, ya que muchas veces la cultura y la educación pueden llevar a caminos distintos, como ejemplo clave: la división de tareas y de “roles” en tanto que hombres ahora están en instancias “privadas” del hogar y mujeres en el trabajo, activando la cultura y política de su entorno. Sí bien es un tema que hoy en día se toma con pinzas, es necesario revisar que muchas de estas concepciones no solo eran de unas generaciones atrás sino que en muchas civilizaciones todavía se persiguen como un ideal.  Por lo tanto, dejando la mente abierta a encarar ideas y discursos dispares a los habituales, observemos estos dos caminos: en primer lugar, cuidar y soportar molestias por un tema de dificultad educativa, carencias económicas y afectivas para sí mismas, resignación ante la situación y noción del castigo como un elemento de aprendizaje necesario. En segundo lugar, cuidar y tolerar situaciones a veces de incomodidad extrema por considerar que el problema es irresoluble y “así debe ser” por patrones familiares arrastrados, rechazo a tomar la iniciativa para innovar nuevas estrategias para afrontar los problemas y fatiga crónica ante el estrés constante. Veamos un caso ilustrativo.

Sasi en Barrio Bajo y Lili en Villa Arco 

Una, es una chica menor a los 35 años, tiene dos hijos, educación primaria a duras penas terminada y es ama de casa, no demuestra esmero en su vestimenta diaria ni para celebraciones, su casa, su lugar de trabajo diario y no remunerado está impecable, con la comida siempre a la hora y sus hijos inmaculadamente bien cuidados. 

Para el desayuno, el cual hace cuando el sol aún no alcanza la alborada siempre está pensado para los demás antes que su propia nutrición, su esposo e hijos merecen “la gran presa” ella… ya tendrá alguito más. 

Asimismo, tolera explosiones de ira de su pareja ante cualquier cosa como una toalla mal colgada o una camisa sin planchar. Ante esto, el día a día con los hijos se torna una lucha de supervivencia, alimentarlos, asearlos, educarlos ante travesuras y reforzarles durante las tareas lo visto en la escuela aun con los escasos conocimientos que tiene y, además, tener algo de paciencia para sí misma y ellos.

Mantiene cada respiro de su existencia con base al alivio que llegará el día que sus hijos puedan levantarse por sí mismos, cuidarse y cuidarla y así alejarse de las penurias que la vida conyugal le ha proporcionado. No hay que ser muy listo para deducir que muchas de sus instrucciones son del tipo: “eso te pasa por estúpido, hazlo de nuevo”, “si no mejoras acabaras limpiando, estando como yo, mantenida y pobre”. 

Mucho resentimiento, frustración y deseos de expiar cada dolor mantenido durante años no son la excusa para palabras tan crudas, pero, existen y son distintivas de situaciones tan desesperanzadoras como la descrita. Ahora, veamos el caso de Sasi.

Hermosa, bien portada, muy cuidada en sus maneras, discreta y sonriente fuera de casa. Tiene 3 hijos, uno más travieso que el anterior, vivaces y muy audaces para conseguir lo que desean. No están enmarcados dentro de la habitual familia que vive bajo el mismo techo, al contrario, son familia pero viven de a temporadas en casa de cada progenitor, que, gracias a sus profesiones pueden permitirse una casa en un buen lugar de la ciudad.

La vida en estas instancias no está tan diluida en mieles y azúcares como pudiéramos imaginarnos, resulta que la cotidianidad de Sasi es la de ir arreando a su pequeña tropa, si, arreando porque en su casa no se mueve un dedo sino lo demarcan unos altos decibelios en más de cinco llamados, resulta que sus hijos luchando entre ellos por atención desarrollaron ciertas conductas que buscan de la manera que sea la atención de la dulce Sasi, cuya casa está destinada al azar y la aventura, lo primordial es el trabajo “para mantenerlos adecuadamente sin tanta ayuda del padre”.

Ante esto, el empuje para criarlos levantándose cada mañana, el de poder corregirlos ante quien esté, mimándolos cada que puede bien sea por capricho de ellos y su facilidad para “domesticarla” o porque simplemente le surgía de su interior, ella, es una fuerza arrolladora que al mismo tiempo de sacar la colada de la lavandería se cuestiona ¿lo haré bien?, ¿por qué conmigo no obedecen y con el papá sí?, ¿y sí los dejo con mi hermana y me voy de vacaciones un fin de semana?, ¿seré una mala madre por esto? y tras breves segundos de introspección surge nuevamente el llamado de la cotidianidad exigiendo algo baladí a lo que la respuesta que surge de su garganta son del calibre de: “nunca ves nada, está allí, ¡ciego!”, “jamás se te ha ocurrido buscar acá, es que no piensas”, “acostúmbrate a hacerlo tú solito, ya estás grande, no puedo hacerlo todo yo siempre”, “el día que me vaya tú tendrás que valerte por ti mismo, aprende de una vez”.

Ambas instancias, una más altisonante que la otra (para algunos) nos denotan dos realidades de las múltiples que existen, son comunes, pero no significan que sean aceptables dentro de los deseos de lo saludable y de bienestar, primordialmente porque están repletas de desdichas y reproches que lejos de levantarlas de la situación las hunde todavía más. 

Gritar para sentir

A este punto, gracias por no aferrarte a un paradigma y seguir explorando el tema que trasciende el grito de una persona, en este caso, de una madre, que desde esta postura las vislumbra como seres que han estado en observación y de los que se detallan estas características, para los padres, ya existirá otro momento para hablar sobre ellos donde hay mucha tela que cortar también. 

Entonces, siguiendo la línea de la comprensión y no de la excusa, ya sabemos qué trasfondos existen y que sucede allí entorno al grito y es que existen muchos disparadores que pueden predisponer todavía más una situación de crisis, vamos a enunciarlos y hagamos un pequeño ejercicio, sí respondes más de cinco “sí” por favor, busca apoyo, no serás señalado, anímate a revertir la situación. Empecemos.

  • Discuto constantemente con mi pareja, familiares cercanos y me irrito fácilmente.
  • Veo las noticias y la situación país me altera, provocando que me moleste y hable de cualquier modo con mis hijos.
  • No me detengo a pensar qué consecuencias puede desencadenar el que les grite y ellos se callen.
  • Casi nunca les pregunto a mis hijos cómo se sienten tras una discusión.
  • Me siento rebasado casi todo el tiempo, ante el mínimo estímulo “estallo” con todos en casa.
  • No ofrezco disculpas casi nunca o nunca.
  • Los problemas de mi familia se resuelven en casa, pienso que las cosas suceden por etapas, se disipan solas.
  • Si todo está en calma no vuelvo a tocar el tema de la anterior discusión, si nadie habla, ya se resolvió.
  • Acepto que muchas veces hablo a mis familiares con improperios y descalificaciones en lugar de ir al meollo de los problemas tratados.
  • Al ver un problema, juzgo, señalo, increpo al que lo cometió culpandolo inmediatamente de la situación en lugar de comprender y resolver.
  • Busco culpables de las situaciones para regodearme en lo que han hecho para sentirme mejor.
  • Espero que mis hijos siempre sean ordenados y condescendientes respecto al trabajo y rol que desempeño en casa más que por mi persona. 
  • Me molesto fácilmente si me mencionan alguno de mis errores, más si lo hace alguno de mis hijos.

¿Turbio, ¿no?  estas situaciones arriba enunciadas a modo de cuestionario son muchas de las instancias que en terapia se visualizan de manera casi total cuando a terapia familiar se refiere, y no lo comentan los padres o madres angustiadas, no, lo hace ese hijo que no se concentra en clase, que no puede acercarse a otros por problemas de confianza, entre otros, sí, son los hijos los síntomas de la situación de fondo que atraviesan los padres. 

Una baja autoestima, una necesidad casi eterna por desear descansar física y emocionalmente, incapacidad para controlar las reacciones emocionales, pobre capacidad para gestionar excesos conductuales de parte de los niños, esto es, lo que tradicionalmente llamamos “berrinches” pueden ser detonantes de una serie de desgastes familiares que traen como consecuencias los gritos desaforados de quién se siente responsable total por la vida de sus infantes.

Finalmente, algunas sugerencias de la mano de las revistas Healthy Children (2020) y Guía Infantil (Padilla, 2021) demuestran algunas estrategias importantes a considerar, aquí un resumen de ellas:

  • Tómate un momento para visualizar quejas, en papel, por escrito en el teléfono o en la pc, lo importante es poder saber qué sucede y cuántas veces se repiten estas situaciones y cómo resolverlas.
  • Sí bien el trabajo es vital, no puede llevarse a casa siempre. Un terreno de esparcimiento, un refugio ante la vida arrolladora es lo que debe significar un hogar, procura no evadir las situaciones de casa empleando como excusa el tener mucho trabajo.
  • procura mantenerte atenta a los placeres de la vida, que aunque se vean pequeños y cotidianos pueden significar un momento de meditación activa muy reconfortante, tal como el apreciar un aroma de la comida que consumes, apreciar la sonrisa que tus hijos te devuelven, agradecer por las cosas que te has podido proveer, entre otras.
  • Piensa que no todos tienen un mismo objetivo dentro de la familia, bien sea por la diferencia de edad, pensamiento, cultura, educación etc. todos son distintos, por lo tanto, no todos perseguirán la misma meta, no obstante, que esto no signifique hacer planes familiares, escucha la opinión de todos y en familia conduce el camino.
  • Piensa antes de estallar ¿esto lo amerita? Hay cosas que no son estrictamente necesarias para resolver de inmediato, puedes aplazar actividades en pro de una jerarquía más funcional, como el relajarte unos instantes y luego retomar las tareas de casa; en lugar de gritar e irritarte porque no están las cosas tal como las prefieres.
  • En situaciones sociales, destaca lo positivo, una reunión familiar amena no tiene por qué volverse un centro de quejas, al contrario, gózalo y disfrútalo, en otro momento, apropiado y privado compártelo y desahoga tus vivencias, hay un contexto para todo.
  • Comprende la conducta de tus hijos, vuélvete más observadora, muchas de las actividades que pueden irritarte pueden ser causa de un sentimiento de aburrimiento y de querer llamar tu atención sobre ellos, de manera negativa, pero atención al fin, de modo que, redirige la conducta, una actividad entretenida y educativa que pueda satisfacerlos a ellos y te sientas tranquila tú.
  • halagos, mimos y afecto. No dudes en dar los abrazos que siempre quisiste recibir, estimula el proveer afecto sin razón aparente más allá que la del amor, de ese modo, los lazos afectivos serán todavía más profundos y lograrás mayor cohesión familiar y por sobretodo te sentirás alegre de dar dulzura frente a los embates de la vida.
  • Finalmente, si estás en una situación de violencia, recurre a los organismos de apoyo, tus hijos no tienen por qué ser una barrera entre tú y tu estabilidad física, emocional y mental, además que no tienen que recibir el maltrato y abuso que por tu frustración arrastra, al contrario, contágiate de la fortaleza que ellos pueden darte y sal adelante, busca apoyo y brilla.

Referencias 

Vila, Rosalía. (2018). Preso (Cap.6: Clausura) [Canción]. El mal querer. Sony

Recciuti, P. Los artificios del instinto materno : representaciones de la madre universal [en línea]. Trabajo final de grado. Montevideo : Udelar. FP, 2020.

American Academy of Pediatrics. (2020). La crianza de los hijos durante una pandemia: consejos para mantener la calma en el hogar. Revista digital Healthy Children. Disponible en: https://www.healthychildren.org/Spanish/health-issues/conditions/COVID-19/Paginas/Parenting-in-a-Pandemic.aspx

Padilla, M. (2021). 12 prácticas necesarias para madres y padres estresados. 12 meses, 12 propuestas destinadas a fortalecer la familia. Revista digital Guía Infantil. Disponible en: https://www.guiainfantil.com/familia/padres/12-practicas-necesarias-para-madres-y-padres-estresados/

LAS EMOCIONES TE HACEN MARAVILLOSAMENTE HUMANO

La pelí­cula Intensamente de los estudios Pixar fue estrenada en el año 2015, y muestra de forma didáctica como las emociones influyen en las diversas áreas de la personalidad de una niña llamada Riley, de apenas 11 años. Si bien, desde un punto de vista psicológico, la pelí­cula brinda infinidad de enseñanzas, el presente artí­culo se va a centrar solo en una de ellas, que es: «La importancia de sentir todas las emociones sin discriminación».

También, el presente artí­culo esta basado en la disciplina de la neurociencia, que se ha encargado de ubicar las emociones en el cerebro y de relacionarlas con procesos cognitivos. Al demostrar esta relación de emoción – aprendizaje, el concepto de experiencia emocional ha sido desechada como idea negativa. Y es que, el vivenciar todas las emociones genera altos niveles de rendimiento académico y mejora en las relaciones interpersonales.

¿QUÉ SUCEDE CON RILEY?

Para responder esta interrogante, es necesario hacer un breve resumen de «Intensamente«. La pelí­cula, comienza con cinco emociones que son: Alegrí­a, tristeza, ira, desagrado y miedo. Todas ellas rodean un módulo, donde se encuentran los pensamientos centrales que son recuerdos acompañados de una emoción, y citando al personaje de Alegrí­a explica que: «Cada pensamiento central impulsa un aspecto de la personalidad de Riley».

Las emociones observando los pensamientos centrales

Alegrí­a, quien es la emoción encargada de narrar la historia, cuenta que la personalidad de Riley esta conformada por cuatro islas: Amistad, familia, hockey (pasatiempo favorito de Riley) y boberí­as.

Las emociones contemplando las islas de personalidad de Riley

Posteriormente, la niña feliz, llena de ocurrencias, con habilidades para el deporte; se convierte en una niña con problemas de conducta, poco comunicativa y con escaso interés en actividades sociales. Afectando su vida cotidiana y sus relaciones interpersonales, tal como se muestra en las siguientes escenas:

En primer lugar, se observa una situación tensa durante la cena familiar, provocada por una mala reacción de Riley ante una pregunta de su madre, por tal motivo su padre se enoja y la castiga. Después, se comunica con su mejor amiga por videollamada, quien le comenta que tiene una nueva amiga, ante tal situación Riley es cortante y corta la llamada de manera abrupta. Luego, durante su juego de hockey tuvo un error y llena de ira decide abandonar el juego. Finalmente, toma a escondidas la tarjeta de crédito del bolso de su madre, para comprar un pasaje y huir de casa.

Es así que, ante la interrogante: ¿Qué sucede con Riley? La respuesta está en la propia pelí­cula, lo que sucedió fue que Alegrí­a y Tristeza estaban lejos del cuartel general y quedaron al mando Ira, Miedo y Desagrado.

Desagrado, miedo e ira

De la pelí­cula Intensamente se puede rescatar tres puntos importantes: El primero, es que las emociones se encuentran en el cerebro, por lo tanto, están relacionadas a otras áreas del mismo. Segundo, que no hay emociones negativas ni positivas todas tienen su importancia y su función. Tercero, no es bueno opacar ninguna emoción, ya que, al hacerlo puede suceder lo mismo que le paso a Riley, convertirse en una persona con escasas habilidades sociales y baja empatí­a.

Estos tres puntos van a ser desglosados a continuación:

1.- ¿Dónde se encuentran las emociones?

En la pelí­cula Intensamente, se puede observar a las cinco emociones interactuando con recuerdos, imaginación y sueños; se sabe que estos procesamientos mentales se dan en el cerebro. Para que las emociones logren el continuo contacto con estos procesos, deben estar en un mismo lugar, por lo tanto, se puede afirmar que las emociones se encuentran en el cerebro.

Cabe mencionar que la pelí­cula esta basada en estudios de neurociencia, disciplina que en los últimos años ha logrado ubicar los procesos cognitivos y afectivos en cerebro del ser humano. Tal como afirman Benavidez y Flores (2019), la neurociencia ubica a las emociones y motivaciones en el cerebro, especí­ficamente en el sistema lí­mbico.

Asi, se puede afirmar que, al estar el cerebro en continua relación con el ambiente, entonces, la experiencia emocional esta Í­ntimamente ligado a estí­mulos del entorno. Y es que, las emociones son reacciones inmediatas que van acompañadas de toda experiencia.

Por ejemplo, imaginemos a un leñador que se encuentra en medio del bosque, esta cortando un pino, cuando de pronto ve que en medio de los arbustos se alza una figura grande y gris (¡Es un oso!), en ese momento sus ojos se abren, su corazón se acelera y el leñador comienza a correr para escapar de tan terrible peligro.

Tal como se observa, en el ejemplo anterior, cuando una persona recibe información del entorno llega al cerebro, para ser procesado y la primera área con la que tiene contacto es el sistema Lí­mbico (cerebro emocional). Para luego pasar por otras áreas que finalmente llevan a una acción, que en este caso seá la huida.

2.- ¿En qué aspecto del ser humano influyen las emociones?

De acuerdo con la neurociencia, en específico la disciplina de la neuro educación, las emociones influyen en el aspecto cognitivo del ser humano. Campos (2010) afirma: Los estí­mulos emocionales interactúan con las habilidades cognitivas. Los estados de animo, los sentimientos y las emociones pueden afectar la capacidad de razonamiento, la toma de decisiones, la memoria, la actitud y la disposición para el aprender.

Figura 1

Tal como se observa en la Figura 1, el sistema lí­mbico esta dividido en la amí­gdala y el hipocampo, ambas estructuras están relacionadas con el aprendizaje y la memoria. Como señala Luque y Lucas (2020) para que un aprendizaje sea efectivo el ser humano debe conectar todas las áreas de su cerebro.

Por otro lado, Benavidez y Flores (2019), basaron sus estudios en la teorí­a del Cerebro Triuno de Paul Mac Lean, quien explica que el cerebro se divide en tres partes: Un cerebro racional, emocional e instintivo; y estos tres cerebros estaán conectados mediante redes neurales y sinápticas. Por tal razón, ambos autores llegaron a la conclusión de que la emoción, la cognición y la conducta actúan de forma conjunta en el ser humano.

Entonces, los estudios neurocientí­ficos, aparte de demostrar que las emociones son innatas en el ser humano y cumplen una función adaptativa; también, consideran que las emociones están ligadas a procesos de aprendizaje y conductas del ser humano.

Cabe resaltar que los autores, anteriormente mencionados, consideran que todas las emociones están involucradas en el proceso de aprendizaje, no descartan a ninguna de ellas ni las califican en positivas o negativas.

3.- ¿Qué sucede si se bloquea una emoción?

En la cultura todaví­a existen mitos acerca de las emociones, como es el caso de la tristeza, el miedo o la ira. Es así que, es común escuchar frases como: «No llores», «sé fuerte», «Sé valiente», «no tengas miedo», «El miedo es para los cobardes», «!Que niño tan lindo!, nunca se molesta».

Por tal motivo, estas emociones han sido vistas como negativas y punitivas por la sociedad, tal es así que las personas las bloquean y evitan. Ignorar ciertas emociones, no solo afecta a la vida psí­quica del sujeto también su salud fí­sica.

Bizkarra (2005), afirma que la emoción implica tres niveles: «Uno el cambio fisiológico del organismo (cambia la respiración, el pulso, hay lagrimeo…), dos la expresión de la emoción (se expresa a través del tono muscular, la postura corporal y la expresión facial), y tres el nivel de sensación personal (lo que siento Í­ntimamente y que puedo transmitir por el lenguaje). En la emoción cambia la postura, la respiración y la expresión de la cara (ojos incluidos especialmente)».

Además, la autora Albornoz (2009), señala que: «No identificar y procesar el enojo o la tristeza en el aula, por ejemplo, interfiere en la atención (motivación para entender) y la concentración (capacidad de dirigir la atención), pues la mente no retiene información académica debido a la intensidad y espacio de tiempo que ocupan estos pensamientos emocionales cuando no son procesados».

Por lo tanto, ignorar a las emociones no es el camino, ya que al evitarlas se puede generar problemas tanto en la conducta como en el rendimiento académico. Asimismo, si la persona se priva de expresar lo que siente o piensa, esta incapacidad afecta su salud fí­sica. Es así que, en varias ocasiones las personas con problemas gastrointestinales o del corazón, presentan problemas en la vivencia de la experiencia emocional.

¿SENTIR UNA EMOCIÓN IMPLICA UN PROBLEMA?

La respuesta es no, ya que las emociones no son un problema. Tal como señala Levy (2000): «No es la emoción en sí­ lo que perturba sino el no haber aprendido aun como leer y aprovechar la información que transmite».

Por lo tanto, si las emociones no son un problema y contribuyen al bienestar del ser humano, entonces ¿Es aceptable que, cuando una persona sienta ira, patee una silla para así liberar su carga emocional?

Para responder a esta interrogante, es importante recordar el concepto de gestión emocional. así en una charla denominada «Las emociones no se aprenden por apuntes, hay que vivirlas», Mar Romera, psicopedagoga, explica que es importante sentir todas las emociones y que desde niños deben habituarse a ellas.

De tal forma que cuando el infante se encuentre frente a la emoción, no se va a desbordar, al contrario, va a lograr gestionar las emociones de forma eficaz. Además, la psicopedagoga también menciona que el autoconcepto es pilar fundamental para la gestión emocional, es decir, el autoconocimiento permite a la persona conectarse con sus emociones de forma optima y así tener un mejor afrontamiento ante las vicisitudes de la vida.

Por otro lado, en los últimos años el concepto de «Educación Emocional», ha tomado gran relevancia en el campo educativo. Se define a la educación emocional como «El proceso educativo y preventivo articulado sobre programas cuyo cometido es desarrollar la inteligencia emocional y/o las competencias emocionales o socioemocionales» (Pérez y Pena, 2011).

Garcí­a, Hurtado, Quintero, Rivera y Ureña (2018), aseguran que las personas emocionalmente inteligentes poseen estrategias de afrontamiento y mejor toma de decisiones. Asimismo, indican que una persona con niveles altos de inteligencia emocional, logra realizar una valoración positiva de una experiencia emocional.

LAS EMOCIONES COMO BASE IMPORTANTE PARA EL BIENESTAR

De acuerdo con lo expuesto, se puede deducir que la disciplina de la neurociencia ha logrado ubicar el lugar exacto del centro emocional, que es el sistema lí­mbico. Este sistema, a su vez tiene contacto con otras áreas implicadas en el aspecto cognitivo y social del ser humano.

Por otro lado, la emoción actúa de forma adaptativa en el ser humano, ya que es la respuesta inmediata frente a los estí­mulos del entorno, por ejemplo, si una persona siente miedo corre, si siente asco rechaza, si siente tristeza llora.

Es así que, negar alguna emoción, serí­a como obstruir la salida natural de la misma; así, al no poder liberarse ocurre que se acumula en distintas partes del cuerpo, por ello, en la actualidad las enfermedades psicosomáticas van aumentando día tras día.

Lo importante es verbalizar lo emoción que acompaña toda experiencia, por ejemplo, decir. «Siento cólera» o «Estoy triste». Son frases que no deben ser juzgadas, ya que la persona que los emite está mostrando toda su humanidad, su verdadero ser.

Es momento de dejar de discriminar a las emociones, acercarse a ellas es la solución. Tener contacto con la tristeza o el enojo y las otras emociones, no coloca al ser humano en una posición de vulnerabilidad o inferioridad, al contrario, sentir cada emoción lo hace maravillosamente humano, un humano con la capacidad de sentir y expresar lo que siente.

Finalmente, sentir las emociones y acercarse a ellas, genera un estado de liberación emocional en el ser humano, por lo tanto, supone un alivio y un bienestar.

REFERENCIAS

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GENIALIDAD: ¿Por qué es tan escasa en las ciencias y abunda tanto en el arte?

Al hablar del término genio la imagen mental que usualmente se asocia es la de personas con batas blancas y cabello alborotado, matemáticos, fí­sicos y quí­micos que no dejan de trabajar en sus laboratorios. Las fotógrafas de personajes como Albert Einstein, Werner Heisenberg, y el resto de cientí­ficos del proyecto Manhattan pueden ser tomadas como referencia al mencionar esta palabra. Es una asociación consabida, y se da de forma casi autómata: referirse a los genios es hablar de cientí­ficos que a base de un largo trabajo de investigación o experimentos de ensayo y error lograron formular las leyes que rigen la naturaleza de este mundo, crear ecuaciones matemáticas que explican nuestra realidad o diseñar aparatos tecnológicos que impulsan y encaminan a la humanidad en su largo recorrido de evolución y perfeccionamiento. Por lo que con justa razón han de tener el reconocimiento y admiración que nosotros los simples mortales les podemos brindar.

¿Ellos son genios de la humanidad? Un absoluto sí­, no hay duda que estos hombres con sus producciones definieron la realidad tal y como la conocemos hoy en día. Ahora bien, ¿Son los únicos? No, como lo veremos más adelante. ¿Son los mejores exponentes del término genio? La respuesta podá causar sorpresa inicial, ya que de hecho, hay otros personajes ilustres que personifican mejor el significado de esta palabra ¿Cómo así? Bueno, espero poder despejar esta y demás dudas con el presente artí­culo, para lo cual es necesario hacer una diferenciación de términos similares.

Imagen 1: Fotografí­a de los cientí­ficos que conformaron «El Proyecto Manhattan»
Fuente; Página Web Historia General.com (2016).

¿Qué es la Superdotación, Genialidad y un Niño Talento?

Aunque parezcan términos parecidos y pueden ser tomado como sinónimos por algunos. Esto no debeá hacerse, ya que su semántica apunta a significados distintos entre s?, los educadores pueden dar fe de ello, estos profesionales se encuentran capacitados para hacer una diferenciación en el caso de tener un estudiante que se encuentre en alguna de las siguientes categorí­as: 

  • Se habla de un caso de Superdotación cuando el CI de la persona esta muy por encima de la media común, generalmente sobre los 130 puntos, aunque esto ?último varia según la edad. Antiguamente se consideraba que un niño genio se trataba aquel con un puntaje de CI superior a los 180 puntos.  Sin embargo, esta clasificación ha dejado de ser usada.
  • Se usa el termino de Genio con el niño o la persona con super dotación que además de tener el coeficiente alto, ha sido creador de una obra que puede calificar como genial. Se debe decidir por el producto de su trabajo, así mismo se toma en cuenta la creatividad y motivación que empleo al momento de realizarlo. Para sintetizar, genio no es aquel que cuenta solo con gran inteligencia, sino que hace uso de esta superdotación para ser el autor de una obra trascendental nunca antes vista.
  • Por último, es preciso realizar una diferencia entre el termino de Niño Talento como aquel infante que tiene un entendimiento superior en un área determinada, pero que a diferencia de la genialidad su obra no llega a tener la trascendencia ni importancia necesaria para calificar como genial.  

Ya dicho todo lo anterior, Los cientí­ficos son los únicos genios de la humanidad? El astrofí­sico estadounidense Neil deGrasse Tyson dedicó un episodio de su programa de divulgación científica «Cosmos» (2014) a esta constante. De acuerdo a su propia percepción y al entendimiento de su grupo de panelistas esta respuesta se encontraá en la propia definición de las ciencias, como en el caso de la fí­sica: ?… del griego «fisis» (naturaleza), es la ciencia natural que estudia, mediante leyes fundamentales, la energí­a, la materia, el tiempo y el espacio, es decir, el universo mismo. (Raffino, 2020). Una ciencia dedicada a interpretar la realidad, y como cualquier interprete no es imprescindible.

Imagen 2: Afiche promocional del programa «Cosmos» de Neil deGrasse Tyson
Fuentes: P?gina Web SCIENTIA (2014)

Claro, los fí­sicos y cientí­ficos en general logran explicar y desarrollar leyes que cambian nuestro entendimiento. Por eso mismo no dejan de ser observadores de la realidad un objeto de estudio que compartieron con otros tantos estudiosos, por ende no resulta extraño que otras personas pudieran llegar a las mismas conclusiones siguiendo métodos similares. En algunos casos los tiempos y espacios son sospechosamente cercanos entre las producciones de genios reconocidos y sus ignotos colegas. Pero eso lo veremos más adelante.

Por ahora, todos debemos recordar más o menos bien la historia de Isaac Newton (1643-1727) y la manzana que cayó, según la tradición, sobre su cabeza. Este acto llevo al cientí­fico a formular su teorí­a de la gravitación universal, ya que las mismas leyes naturales que provocaron la caída del fruto desde el árbol rigen y mantienen a la Luna en torno a nuestro planeta. (Museo de la Ciencia Vallaloid, 2010).

Imagen 3: Pintura de Isaac Newton y la revelación de la manzana.
Fuente; Pintura de Robert Hannah (1850), ví­a: ARTUK

Newton fue de los primeros en establecer las leyes que pudieron al fin dar respuesta a una de las muchas interrogantes del universo durante más de un centenar de años. Sin embargo, estas mismas leyes fueron reemplazadas por las concepciones de gravedad de otro genio, también harto conocido, Albert Einstein a principios del siglo XX. Es el paso inevitable de la ciencia, las leyes universales que son puestas a prueba y son rebatidas bajo ciertas circunstancias. Deben ser reemplazadas por otras que puedan explicar de mejor manera la realidad. Ya aclarados, al menos superficialmente, algunos de los más grandes aportes de estas dos personalidades, veamos también la polémica que acompañan estas contribuciones.

Hooke y Newton: el conflicto que cambió la historia de la ciencia.

Seguramente el nombre de Robert Hooke (1635-1703) le resulte desconocido a más de uno. Y no es de extrañarse, tomando en cuenta que no se conservaba ningún retrato de él hasta el 2012, año en el que Rita Greer decidía pintarlo en base a descripciones de la época, bajo el epitafio de «Uno de los hombres más ingeniosos que haya vivido jamás?. No es para menos, después de todo estamos hablando de la persona que denomino a las células de esa manera tomando como referencia las celdas o «cellulas» de los monjes de la época. así mismo hay una ley que lleva su nombre: la ley de Hooke, sobre el comportamiento de los resortes. Este hombre además fue experto en al menos 13 especialidades que incluí­an la fisióloga, fí­sica y astrónoma. Los historiadores de estos ?últimos tiempos no tienen reservas al denominarlo «el Leonardo Da Vinci Ingles».

Imagen 4; Retrato de Robert Hooke, y algunos de sus mayores inventos.
Fuente: Universidad de Oxford (s.f.)

¿Por qué resulta extraño entonces reconocer su nombre? Pues Hooke cometió un grave error, enfrentarse a una de las más grandes figuras de toda la humanidad: Sir Isaac Newton, quien se encargó de empañar toda obra, todo aporte y toda mención. Incluso se le señala como responsable de que no se conserve ningún retrato de Hooke. El meollo del conflicto se detallará a continuación:

Newton no fue el primero en hacer postulaciones acerca de la fuerza que mantení­a a los cuerpos celestiales en su lugar. Se trataba de una idea que, durante la década de 1670, Hooke y otros cientí­ficos se encontraban discutiendo (BBC Mundo, 2017). Sin embargo, Newton fue el que pudo probar esta idea a través de una fórmula matemática que plasmarí­a en el primer volumen de sus Principia publicado en 1686.

Robert Hooke, enterado de esto ?último, afirmo que él habí­a cimentado los primeros conceptos que llevaron a Newton a formular la ley de la gravitación universal, por lo que exigí­a el crédito correspondiente como autor de la idea primal. Sin embargo, al final lo único que recibió es una nota aclaratoria de Newton en la que decí­a que el trabajo de Hooke habí­a reavivado su interés por la astronomí­a, pero que no habí­a aportado nada nuevo.

Newton más tarde como presidente de la Royal Society en 1703 se dedicó de borrar la figura de su gran rival (Domenech, 2019). Destruyendo el legado que justamente habí­a logrado. Hoy en épocas más recientes se está tratando de reconocer el gran aporte del genio nacido en la isla de Wigth de mano de profesionales como Rita Greer.

Einstein y el aparente caso de plagio en su obra.

Quien en esta vida no ha oí­do hablar de este fí­sico alemán, considerado como el cientí­fico más importante del siglo XX y tranquilamente de todos los tiempos, su reputación lo precede tanto que es fácil de reconocer en alguna fotografí­a antigua, su sola imagen se ha convertido en un icono de la cultura popular. Y claro naturalmente todos nos sabemos de memoria la ecuación más popular de la historia: E=mc2, la equivalencia entre la masa y la energí­a.  

Pues bien, ni siquiera un genio a la altura de Einstein puede librarse de la polémica de la originalidad de su obra. Muchos historiadores sostienen que habá planteado su trabajo en base a las interacciones que tuvo con otro gran matemático David Hilbert, figura importante del siglo XX. Veamos que aconteció.

Imagen 5: A la izquierda: Albert Einstein (1879-1955). Derecha: Matemático David Hilbert (1862-1943).
Fuente: Página Web Medium.com (2019)

Nadie puede cuestionar las ideas revolucionarias que el genio nacido en Ulm tení­a de esta realidad, y que tarde o temprano estas mismas cambiaran nuestro entendimiento popular. Sin embargo, el fí­sico alemán no forma la manera de comprobar su muy conocida Teorí­a de la relatividad General. La tradición sugiere que demoro al menos una década en intentos infructuosos por demostrar y plasmar esta teorí­a.

Einstein en 1915 dio unas seis conferencias en la Universidad de Gotinga, la misma en la que David Hilbert (1862-1943) laboraba como profesor. Einstein y Hilbert se reunieron en casa de este ?último y se la pasaron discutiendo sobre los problemas que se encontraba para demostrar la teorí­a de la Relatividad. Se dice que después de esta interacción ambos hombres siguieron en contacto profesional mediante cartas, algo muy común entre cientí­ficos de la época.

Lo cierto es que luego de estas discusiones Einstein logró encontrar una solución que lo vení­a aquejando. Y finalmente, presentó la Teorí­a de la Relatividad General en la Academia de Ciencias de Berlí­n. La polémica en el asunto es que aparentemente David Hilbert habría presentado un documento, en el que detallaban operaciones y conclusiones similares, 5 dí­as antes a la fecha de entrega de Einstein. 

El artí­culo de Hibert no se publicó hasta el año posterior por lo que Einstein disfruto del reconocimiento en solitario. Y claro las observaciones no se hicieron esperar durante el siglo pasado y principios de este milenio. Actualmente la controversia ha sido zanjada ya que Hilbert se habí­a acercado bastante a las conclusiones de Einstein, pero no habí­a sido suficiente. Además, se descubrió que el fechado de los trabajos habí­a sido erróneo y que realmente el trabajo de Einstein fue entregado primero. (Jimenez, 2017).

Pese a esto, uno no puede sino preguntarse ¿Einstein habría logrado llegar a desarrollar la Teorí­a de la Relatividad General, sin la ayuda de David Hilbert? Y es que por lo menos resulta extraño que el mismo año de su encuentro en 1915, Einstein haya logrado resolver un problema que vení­a arrastrando una década atás.

Imagen 6: La creación de Adán por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina
Fuente: Wikipedia (2020)

A través de estos ejemplos, dos enormes representantes de la ciencia en toda la historia. Se ha podido establecer que la genialidad en el caso la ciencia está sumamente comprometida, al menos en su aspecto de originalidad propiamente dicha. Es algo que no se puede obviar. La ciencia se construye en base a lo que anteriormente ya se ha venido probando. Como lo expresaría el propio Newton en alguna de sus cartas en 1675: «Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes».

No así en el campo de las artes. Nadie jamás podrí­a pintar algo similar a la Gioconda de Da Vinci (1503-1519) o componer una pieza musical semejante a la 5ta Sinfoní­a de Beethoven (1804-1808), escribir obra que equipare al Don Quijote (1605) de Miguel Cervantes. Son creaciones que simplemente no se pueden replicar, y si por algún motivo estos genios no hubieran podido concluir estas obras nunca nadie hubiera llegado al mismo resultado. Por el otro lado en el caso de las ciencias, Newton y Einstein, fueron hombres que se adelantaron a su tiempo, exactamente eso. Se adelantaron a una ?poca a la que finalmente hubiéramos arribado de la mano de otras figuras que, tal vez tardando un poco más, pero al final se hubiera llegado al mismo resultado, planteado a la misma conclusión y formulado la misma ley. Las leyes universales deben regir la realidad as? que teniendo todos los cientí­ficos el mismo objeto de estudio no es utópico pensar que alguien más pueda llegar al mismo planteamiento.

Establecido este último punto, me gustarí­a hablar de un genio artí­stico que a menudo pasa desapercibido. Claro, podrí­a hablar de algún otro más conocido. Sin embargo, la vida y obra de este genio merecen el espacio a continuación.

Ciudadano Kane: la más grande obra de genialidad en la historia del cine

Tal vez este título pueda resultar tendencioso, y sin embargo al mismo tiempo no dejaá de ser cierto. Se ha hablado anteriormente de como es que en las artes uno puede encontrar las más fieles representaciones de la palabra. Entonces es justo y necesario darle el crédito merecido a esta obra y a su director Orson Welles: una persona quien a través de su obra fue capaz de dar apertura a una nueva forma de hacer cine, innovando en tantos aspectos que no puede sino hablar de una verdadera pelí­cula adelantada a su época.

Ciudadano Kane (1941) considerada por los expertos y crí­ticos como la más grande pelí­cula de todos los tiempos, al menos durante el siglo pasado. Es la Opera Prima y magnum opus del director Orson Welles (1915-1985). La importancia que trajo para la industria filmogáfica tal y como la conocemos hoy día es invaluable. El cine y las pelí­culas en ese entonces se trataba solamente de un entretenimiento, nadie hasta ese momento pensó que una pelí­cula de ese calibre podrí­a hacerse. Este largometraje no es la primera expresión que hubo del séptimo arte, después de todo desde 1929 es que se desarrolla la ceremonia de los premios Oscar.

El cine ya exista antes de esta pelí­cula. Pero no se puede negar que él filme es un antes y un después en esta industria, puede que no para su filmación nada haya tenido que crearse algún instrumento técnico. Y que su máximo aporte sea en la concepción del término de «falso documental» (Wikipedia, 2020). Sin embargo, la manera de tomar todos los componentes pre-existentes en la industria y elevarlos hasta ese nivel no es más que una expresión de genuina genialidad. El creador contando solo con la experiencia de obras de teatro, fue un visionario completo pues la calidad de su obra, no tiene nada que envidiar a las grandes producciones hoy en día.

Imagen 7: Fotograma de la Pelí­cula Ciudadano Kane (1941)
Fuente: elPeriódico (2017)

Cuando se le pregunto en una entrevista a Orson Welles como es que alguien que recién iniciaba en el mundo del cine podía tratar de replantear todo lo que se conocí­a la respuesta fue esta: «De la ignorancia» de la pura ignorancia. No existe confianza que la pueda igualar. Solamente cuando conoces la profesión es cuando eres tímido o prudente. (Wheldon, 1960)

El contar una historia a través de flashbacks es una de las innovaciones de la pelí­cula. Aunque no algo completamente ajeno en el mundo de las artes, este recurso ya habí­a sido usado en obras como Cumbres Borrascosas (1939 y Poder y Gloria (1933). Dentro de la trama de la cinta se le pide a un reportero descubrir el significado de la última palabra de Charles Foster Kane, uno de los hombres más importantes de EEUU. El periodista se embarcaá en la misión de resolver que es o quien es «Rosebud» y con su paso desarrollara toda la trama a través de diálogos con el resto de personajes que conocieron a Foster Kane y ellos daán mayores luces sobre la vida del hombre que ahora yace muerto. Cada uno de estas personalidades tiene su propia visión de sucesos especí­ficos, haciendo énfasis en la fluctuación de los recuerdos que experimentan las personas en la vida real. Pero todos comparten una idea en común, Foster Kane era un hombre infeliz y vil que, aunque era dueño de todo cuanto quisiera nunca pudo encontrar la felicidad en la riqueza que lo acompañaba. Con todo lo querido perdido, muere en la soledad de su palacio en Xanadu.

El director se inspiró en la vida de una persona real, el magnate de la comunicación William Randolph Hearst (1863-1951) quien molesto por la manera en que se veía retratado en la cinta ordeno destruir las copias a las que le pudo dar alcance y sabotear de toda manera posible el estreno de la misma. La pelí­cula fue nominada a los premios Oscar en medio de abucheos financiados por su más acérrimo detractor. El director perdió el contrato con la productora RKO por lo que busco inversiones para sus próximos proyectos en el extranjero. viviendo en la miseria y el desconocimiento del público de su propia nación.

Muchos consideran que tal vez Orson en la pelí­cula vaticinara el trágico destino que tendrí­a. Ya que ambos mueren sin familiares que los acompañen, ambos saborearon la gloria en la juventud la misma que durante el ?último trayecto de su vida les fue esquiva. Sin embargo, sus amigos más cercanos salieron a desmentir esto afirmando que el director nunca habí­a lamentado su destino y tampoco paso? en solitario sus ?últimos dí­as. así mismo, terminaron con una reflexión que, a juicio personal, podrí­a condensar la vida del director de buena manera: Orson no ha sido otro fracaso de Hollywood, Orson ha sido en cambio el más exitoso director de cine independiente de todos los tiempos (Wikipedia, 2020).

La historia oculta de 'Ciudadano Kane'
Imagen 8: Orson Welles caracterizando a Charles Foster Kane
Fuente: La Vanguardia (2016)

Para concluir, como se mencionó al inicio del presente artí­culo cuando se habla de los grandes genios de la humanidad usualmente se piensa solo en cientí­ficos, desestimando a los grandes exponentes de las artes y su labor, sin embargo, son quienes encarnan mejor el uso de la palabra. Una obra de arte jamás podría ser igualada, imitada o recreada idénticamente, sin tener esa intención. Dos artistas con un mismo mensaje nunca lograran el mismo resultado, cada obra de arte refleja parte de la esencia del autor, y es bien sabido todas las personas son distintas entre s?. Como se expuso anteriormente al hablar de genialidad se habla también de originalidad y motivación. Originalidad que no es posible alcanzar en la rama de las ciencias, ya que incluso las mentes más brillantes y máximos exponentes cientí­ficos no pueden librarse de algunas acusaciones de sospechosa similitud, por no hablar de casos de plagio en el buen cristiano.

Aunque el contenido del presente artí­culo pueda ser visto como un intento de desmerecimiento a la gran obra de las personalidades de la ciencia, criticando o tratando de poner en duda la legitimidad de sus trabajos. Nada estaá más alejado de la intención que me acompañaba durante el proceso de escritura. Seria remiso de mi parte no valorar el gran aporte e importancia de las figuras antes mencionadas, son hombres que se han forjado un lugar en la historia y merecen nuestro justo reconocimiento por su incansable labor en favor de llevar a la especie humana al entendimiento de nuestra realidad. El objetivo del presente artí­culo en cambio es poner en realce a los genios de las artes que muchas veces son ignorados y sus productos artí­sticos desestimados frente a sus similares de la ciencia.

Tal vez la próxima vez que alguien mencione la palabra genio usted pueda pensar, a parte de los clásicos cientí­ficos, en figuras como W. Whitman (1819-1892) en la literatura, O. Welles (1915-1985) en el cine, L. van Beethoven (1770-1827) en la música, por mencionar solo a algunos. Hombres que, desde sus producciones, dieron a conocer un valioso mensaje que carga con la motivación y originalidad a la que solo unos pocos son capaces de acceder. Y que sin ningún reparo se les debe dar la categorí­a de genios. Haciendo buen uso del término, amen que así sea.

Referencias

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