¿La soltería es un castigo? Parte II

Hoy desaprenderemos las experiencias pasadas y descubriremos cómo es el «ejercicio de la soltería», ese que no se juzga por la sociedad, ni por uno mismo, y que además, no se encadena a la memoria de una realidad ya lejana que no existe.

Hagamos un repaso leve, en la primera parte, encontramos las diferentes relaciones y formas de pensar de una serie de individuos, los cuales, gracias a sus trampas vitales buscaban en el otro un cobijo idóneo, un bunker anti-sentimientos para escapar de sensaciones nuevas. Al mismo tiempo, había otros atrincherados en la poderosa fantasía de que preferían la soledad porque así se evitaban inconvenientes; nada más lejos de la realidad, pues, la soledad y la fachada de mentiras que esta yergue ya los había embebido.

¿Por qué duele tanto separarnos?

Juguemos un poco con la imaginación. Identifica ese supermercado que tiene todo, carnes de primera, verduras frescas, frutas de temporada en excelente estado, electrodomésticos de última generación y con fascinantes cuotas de pago, al mismo tiempo, la atención es genuinamente agradable, pero, sin llegar a la servidumbre. Con semejantes instalaciones, ¿buscarías otro establecimiento comercial? Raras veces podemos decir que sí. Esto es lo que precisamente sucede con el amor borracho, donde se desborda la satisfacción por un solo elemento, porque ya la persona no existe, nuestra mente lo ha transformado en ese satisfactorio centro de placer, al que ya conocemos en días malos, el que podemos encontrar como refugio de lava en momentos cálidos y, por sobre todo, como ese techo que tras la tormenta de la cotidianidad nos da refugio. ¿A qué duele despegarse de esa idea?

Cuando distorsionamos el amor y lo volvemos un mecanismo de satisfacción plena, nos desdibujamos, nuestra existencia gira en torno a un eje que no es estable ni perennemente fiel, porque ningún ser humano está dispuesto a eso, a menos que así lo decida, y esa elección es diaria y a cada instante. ¨Pero, el humano necio y enjuto se empeña en creer que si será así y se intoxica con el «para toda la vida», borrando del horizonte el futuro cambiante.

Por estas razones, separarse es una quimera. Despegar al debilucho de la botella de agua por la que da su vida por un sorbo más, así sea de poca calidad es una cuestión que le rompe y destruye.

Entendiendo el cataclismo

Si enlistamos todos los apelativos o frases con los que se describe la soltería, de seguro acabaríamos mas tarde que temprano, sin embargo, vamos a mencionar algunos de la mano de Cañedo (2022):

  • «Dulce tesoro que esconde tranquilidad».
  • «Al fin tiempo para mí».
  • «Ya no dependo del amor de otro».
  • «Puedo seguir mis sueños».
  • «Ahora soy rica, soy soltera».
  • «En relación, pero con la libertad».
  • «Vivir bajo mis términos».

Detente. ¿No te parece curioso que estas ideas maravillosas no estén unidas a las de una pareja? ¿Qué clase de relaciones has tenido que crees que amar a otro implica adherencia y un falso sometimiento?

El sentimiento de declive es normal, en tanto podamos apreciarlo como una tristeza que envuelve el duelo de haber perdido una relación. Inclusive, te invito a hacer inventario sobre aquello que posiblemente sientes que ya no está:

  • Pérdida del sentimiento de cercanía.
  • Pérdida de un compañero a quién preguntarle cómo está.
  • Pérdida de una realidad en conjunto con alguien más.
  • Pérdida de identidad, no se quién soy.
  • Pérdida del amor, creer que ya no hay para nadie más.
  • Pérdida de la noción del sentido de vida: ¿Qué haré de mi vida ahora?
  • Pérdida de gusto sexual. Si no es con esa persona ya no tiene caso.
  • Pérdida del gusto por vivir.

Como vemos, el sentimiento de declive es total, arrasa con todo lo que la persona concibe como propio, resultando en una amarga realidad cuyas paredes estaban construidas en torno a otro. Por esto y más ideas distorsionadas, la soltería resulta un precio demasiado alto que muchas personas deciden no pagar, concibiendo este estado como un castigo.

Revisa las trampas de conejo, cuidado con caer en ellas

¿Qué hice de más? ¿Qué tanto diste que te desdibujaste y perdiste la esencia de quién eras?

¿Qué hice de menos? Hazte responsable de las actividades que dejaste de lado en pareja o en soledad y que pudieron significar un paso más hacia la insatisfacción.

¿Alguna vez culpé al otro sobre lo que sentía? Lo que surge de ti es cosa tuya. ¿Cómo pudiera algún otro repararlo, si es algo que es de tu entera responsabilidad?

Yo aguanto, yo me desdibujo, yo me sacrifico. Si consideras que amar es sufrir en cada paso de la construcción de la relación, el no tener por quién sufrir implica un dolor de cabeza más que un alivio, te adaptaste a la tristeza como forma de amar, y resulta que esto, no es amor.

Preguntas importantes: ¿Qué hago para reconstruir después del cataclismo?

Nilda Chiaraviglio en una de sus conferencias mencionaba, a grandes rasgos, lo siguiente: Cuando me separo y sufro, el dolor del rompimiento es natural, es una manifestación profunda de incomodidad, tristeza, muchas veces inclusive de frustración, pero, si esto se profundiza y estos embates perduran; entonces, ya no hablamos de dolor por la separación en sí, aquí, hablamos de nosotros mismos, profundizando en el dolor y regodeándonos en él sin querer (queriendo).

Partiendo de este punto, cabe preguntarse: ¿Sí yo amé así y este es el resultado cómo elijo amar ahora? Aquí, cabe acotar, que amar es un verbo que involucra acciones. Entonces, reflexiona: ¿Cuáles serán tus nuevas medidas para activar un amor sano y que provea bienestar en lugar de remover carencias?

Además, ¿cuál es el concepto de amor que voy a elegir para mi vida? Es decir, ¿cómo decidiré cuáles serán las pautas de amor que el otro establecerá conmigo?

¿Cómo amo? ¿Qué me gusta hacer? ¿Qué hago cuando digo que voy a amarte? ¿Qué cosas me harán reforzar la idea diaria de que el siguiente día lo quiero pasar contigo? Y, muy importante, ¿cómo me gustaría que me quieras?

Las relaciones se construyen, pero, antes de colocar los primeros cimientos con otros, construye en ti mismo la base que soportará los obstáculos que puedan presentarse, instruye en ti mismo el marco para navegar a puerto seguro cuando creas que el clima afuera es desfavorable. La tristeza, aunque ahora no lo veas, trae este regocijo que parece mínimo al inicio, y es el de tener un espacio reflexivo, un comodín antes del exterminio de toda esperanza, alzar la vista y querer vivir sabiendo que el dolor se disipará porque se están tomando acciones para ello.

¿Para qué sirve el dolor de no estar en una relación? Para enterarme que necesito reencontrarme y reaprender a sentir lo que significa tenerme para mi, de forma genuina y no por partes. Redescubrirme.

Carta a la soltería, lo que quiero escuchar y quiero saber y no me animo a preguntar

Referencias

Cañedo, C. (2022, 24 junio). 30 frases sobre la soltería que te inspirarán. Cosmopolitan. https://www.cosmopolitan.com/es/sexo-amor/amor-pareja/g38854642/mejores-frases-solteras/

Chiaraviglio, N. (2022). Link de video no disponible [Vídeo]. Conferencia privada derivada de la página web: https://www.nilda.com.mx/

Cómo sobrellevar una relación a distancia

Todos somos conscientes de que una relación “virtual” no es lo mismo que cuando estamos en presencia. No podemos agarrar de la mano a nuestra pareja, abrazarla o simplemente verla, pero si decidimos arriesgarnos en esta experiencia, es una de las más lindas que pueden experimentar. Mantener vivo el amor a distancia es algo único, porque así, vemos cuánto las personas luchan día a día para estar juntas de nuevo.
Ya sea que conociéramos a nuestra pareja por una aplicación; que por motivos de viaje, se tuviese que ir; o simplemente por casualidad, depende de nosotros establecer un vínculo desde el primer momento, para que así, plasmen los objetivos a largo plazo, planificar se vuelve una constante hasta el momento de verse; para ello tenemos que conocer bien a la persona con la cual formaremos esa relación, su personalidad, su actitud ante los problemas o dificultades, sus gustos y en general, sus experiencias.
Cuando nosotros sabemos cómo es la persona con la cual formaremos una relación, es más fácil mantener una ilusión hasta llegar a enamorarnos de ella; así mismo, se recomienda que nos conozcamos a nosotros mismos primero, de modo que no dañemos ese vínculo con nuestra pareja.

Pasos para mantener sana una relación a distancia

  1. Comunicación: Si bien es cierto que en una relación a distancia no hay mucha comunicación presencial, depende de nosotros contribuir a que la relación se mantenga. Pueden mandar mensajes, cada momento que estén libres, por las redes sociales o hacer llamadas contando lo que hicieron en el día, pero que sea constante para que no se pierda el interés mutuo.
  2. Confianza: Nadie dice que no puede haber inseguridades en la relación, pero depende de cada uno mantener el amor propio por nosotros y por nuestra pareja, para que la relación fluya con éxito hasta que puedan verse.
  3. Respeto: Debe ser primordial tener respeto mutuo, tener en consideración las opiniones, las creencias, la educación, los valores y la vida de nuestra pareja, hará que todo sea mas sano.
  4. Compromiso: Es fundamental conocer a la persona con la que estamos iniciando una relación para saber cuáles son los objetivos que tenemos con ella a corto y largo plazo, de tal manera que así, los dos lleven un compromiso mutuo para poder avanzar en la relación.
  5. Motivación: En cuanto a la motivación, es necesario mantener el estímulo. ´Para ello, pueden ser constantes en escribir mensajes de “buenos días”, enviar fotos de lo que están haciendo en el momento, video llamadas, o simplemente una conversación telefónica contando lo que hicieron en el día.
  6. Novedad: Hay que buscar cosas nuevas para compartir. Por ejemplo, pueden tener una cita juntos por videollamada, compartir gustos en música, series o películas, así como involucrar a la pareja en actividades con otros seres queridos.
  7. Disfrute: Disfrutemos de la relación, al igual que mantenerla sana, cuidemos día a día a nuestra pareja y apreciemos cada momento a la espera de estar juntos de nuevo.

Tenemos que entender que nada de lo que estemos experimentando en este vínculo será fácil, hay que guardar un compromiso y lealtad con la persona con la cual sostendremos la relación. Tratemos de aprovechar todos los días, como si estuviera presente con nosotros, para ello, siempre tenemos que innovar en distintas cosas, y tomarnos el tiempo de estar juntos.

Experiencias

Sujeto 1: Una relación a distancia es complicada porque no están juntos, no suelen verse, se frustran debido a que esa persona no está a su lado, no pueden compartir cosas, además, siempre van a surgir inseguridades por más que se amen.
Respuesta: En una relación a distancia siempre vamos a tener inseguridades si no nos conocemos a nosotros mismos, por eso, antes de iniciar una relación, debemos hacer un autoexamen, saber qué nos gusta, qué nos disgusta, cómo nos sentimos cuando estamos tristes y cómo expresamos nuestras emociones, ello contribuirá en conocimiento y entendimiento de la otra persona.

Sujeto 2: Yo inicié una relación con una persona de otro país, pero cuando terminó la pandemia, la relación también llegó a su fin porque ambos volvimos a nuestras actividades cotidianas y no pudimos mantener el ritmo por falta de tiempo.
Respuesta: A veces no tenemos el compromiso para continuar, pero eso depende del vínculo forjado al principio para poder sobrellevar, si los dos tienen las ganas de conocerse o ganas de mantener esa conexión, podrá prevalecer; pero si no crean eso desde el inicio, no suele suceder de esa manera.

Cada uno pasa por experiencias diferentes en este tipo de relación, y cada uno la vive de manera particular, por algo se convierte en algo extraordinario y especial; mantener todos los días la ilusión de verse, es un sentimiento único y difícil de olvidar.

Amor y oportunidades: ¿Cuándo sí y cuándo no?

En la vida diaria, es natural sumergirse en encrucijadas, las cuales nos impiden dar el primer paso. En la serie «The Sandman», hay un simbolismo muy claro respecto a esto, cuando el protagonista de la serie decide invocar a Las Moiras y de ese modo, averiguar el paradero de algunos objetos perdidos. Como recordarán, estos seres mitológicos están encargadas de saber el pasado, presente y futuro, y, por lo tanto, al encontrar en un sueño de un camboyano una situación con muchas alternativas, simbólicamente las materializa y las entrega como ofrenda a estas entidades para conseguir la ansiada respuesta (cita por La cachai, 2022).

De este modo, cuando nos adentramos en un mar de incertidumbre, surte un efecto magnético en nosotros que nos lleva a hacer revisiones de todos estos tiempos para conseguir sabiduría y saber qué decidir, pero, ¡oh, sorpresa! Nos adentramos en un océano casi inexpugnable de angustia e incertidumbre, donde, sin ofrendas que entregar, solo recibimos mas dudas que respuestas. El amor, o mejor dicho, la ideación sobre el amor, es esto mismo, un abanico de caminos cada cual más incierto que el otro. Sin embargo, son estas vacilaciones la que vuelven turbio al ser y lo convierten en un desdichado sin rumbo que clama y súplica por una respuesta que le asegure seguridad y alegría. ¡Qué ingenuidad!

Los peligros del amor

Si alguien llegase a preguntarme sí el amor es peligroso, sin lugar a dudas diría que no. De manera totalmente tajante respondería que es una emoción que pasa a ser sentimiento, y que mantiene como nobleza, el cuidado por el otro. Es una de esas pocas guindillas sobre la vida humana que nos hace ser puramente altruistas, no pensamos en nosotros mismos sino en un ente ajeno que, se gana nuestra contemplación; y es allí, en esa compañía por cuidar y resguardar al otro, que encontramos nuestra dicha y satisfacción. Por supuesto, no debemos dejar de lado el hecho de que este amor tan delicioso, y que nos mantiene cautivos de la búsqueda del bienestar, cuando lo recibimos, se convierte en el más dulce azahar. El amor es eso, un intercambio recíproco que tiene como base un par, un dos, una pareja, no hay amor sin otro, pero, al mismo tiempo, no hay amor sin uno.

El amor, sin embargo, puede volverse una figura retorcida, y aquí, permitiéndome otra licencia sobre el séptimo arte, tomaré como referencia la película «Coraline» (Drey Dareptil, 2020), donde una niña de convicciones aparentemente muy bien asentadas comienza a notar un vacío que crece en su interior sobre sentirse abandonada o descuidada por sus padres. Si bien estos siempre están con ella en casa, no hay verdadera calidad de tiempo compartido, ni mucho menos miradas de complicidad a la hora de la cena, simplemente hay instantes vacíos con salpicones de cercanía. Lo cual, lleva a la pequeña Coraline a entrar a un mundo de ensueño donde observa a una replica de lo que pudiera llegar a ser la madre «perfecta», la que le provee cuidados, cariño sin fin, mucha diversión y sobre todo, verdadera compañía. Llega a pensar que este mundo idílico es el que siempre le ha gustado tener y merece, pero, es una fachada, y al estar sedienta de abrazos cálidos y miradas complacientes, sucumbe a la idea de que la fantasía es una mejor opción a la realidad, sin darse cuenta del error garrafal que esta decisión representa.

Siguiendo la idea anterior, ¿Cuántas veces no estamos envueltos en ese contrapunteo de decidir vivir una dulce mentira que una cruel realidad? En el caso de Coraline, ella estaba en un dilema en torno a su familia, pero, si hablamos de parejas, acaso no hemos escuchado el típico argumento:

«Muchas cosas entre nosotros han cambiado pero, cuando estábamos iniciando, todo era hermoso, me importaba poco que se le estuviera cayendo el pelo, sus dientes con frenillos y sus pies deshechos. Me hacía reír y olvidarme de todo… Ahora, no es así de atento, pero, antes pasábamos una tarde feliz viéndonos la cara, era maravilloso»

Como vemos, todo esto está en pasado, y como si fuéramos Morfeo de la serie «The Sandman», estamos acudiendo al pasado para encontrar una respuesta, ya que vivimos en el presente sumergidos en una fantasía, por lo tanto, el pasado nos brinda un alivio temporal que evoca los tiempos mejores que ya hoy no existen. Es un placebo cruel y crónico que hace que las personas no ajusten ni reparen su presente por estar metidos en su mundo de fantasía de un pasado mejor. ¿No les resulta familiar vivir así, en un ensueño?

El mundo de ensueño «estamos en calma, todo chévere»

«Bueno, pero es que todo no es tan malo, o sea, el mes pasado si fue fatal, pero ahora está todo más tranquilo, nos hablamos durante el día, nos mandamos fotos de lo que estamos haciendo, inclusive comida, normal. Hasta ahora, no hemos peleado«

Frases así son típicas en sesiones de terapia individual o de pareja. Es una calma abismal que ni el paraíso de la religión más elaborada puede igualar. Generalmente, esta calma es la que vaticina un oscuro temporal. Según la psicóloga estadounidense Leonore Walker (citada por Uliaque, 2016), dicho momento refiere a la ausencia de pesadumbre según el maltratador, por lo que reina la sensación de paz.

Fase de tensión, «tengo que mantener la paz, para que seas feliz»

«Ciertamente fue mi culpa, o sea, todo estaba súper bien, como te dije, salimos un par de veces, comíamos, pasaba un tiempo con los peques, y bueno, el fin de semana pasado se me fue el tiempo con los oficios del hogar y se me pasó el almuerzo, tuve que improvisar, quemé sin querer el cuello de la camisa y al final, el domingo como me sentía mal no estuvimos juntos y allí comenzó a quejarse de todo otra vez. Pero en serio, te juro, estábamos muy bien.»

Este tipo de argumentos son cruelmente naturales, la victima narra con irónica sorpresa cómo después de días de calma absoluta, a través de pequeños detalles brota un conflicto bélico. Ese es su presente. Sin embargo, persiste la idea del pasado «estábamos bien» y peor aún, asume la responsabilidad de mantener la «paz del universo». Aquí, estamos en presencia de la fase de tensión, los pequeños contratiempos de la cotidianidad implican una sobrecarga para la víctima que no puede concentrarse y falla en su cometido de reestablecer la paz por encima de todo. Además aquí es natural esta serie de discursos verbales que hieren igual o inclusive más que un combate físico.

La violencia verbal es típica de escenarios tensos y para nada benéficos, y lo peor, es que el agresor busca desestabilizar a su victima para obtener su «victoria», siendo además salvado por el aval de la pareja que disminuye lo que sucede.

Fase del estallido, «o eres tú o soy yo»

No puede haber un ganador, aquí la estampida de palabrotas, inclusive, agresión física y/o sexual son parte del día. Nadie sale triunfante, solo un sometido y alguien que somete.

«Discutimos horrible otra vez, fue poco lo que duró pero se sintió como si estuviera en un ring de boxeo por años, nos dijimos cosas horribles. Y bueno claro, me culpó de todo lo que ocurrió, y no es para menos, yo también llegué a la casa toda alterada, reclamando que me ayudara con la casa y estallamos, pero bueno, ya ahorita regresa y hablamos para resolverlo, total, siempre es así, lo importante es que me envió un WhatsApp disculpándose y prometiendo que mejorará, pero que necesita tiempo.

Nótese los componentes de esta fase: minimizar la respuesta agresiva, culpabilizarse por lo sucedido además de esperanzarse sobre un futuro mejor. Esta última etapa, es justamente la que impulsa la siguiente y la sostiene pese a su crueldad.

«Sí, te acepto, para siempre» etapa de la luna de miel

La influencia malsana de una persona que utiliza los comentarios de otros como forma de ampliar su reputación se extiende hasta el mundo íntimo de la pareja. En otras palabras, se pavonea en detalles y atenciones frente a otros para obtener una buena apreciación o visto bueno, y así manipular el entorno, por ende, la pareja sucumbe.

«Aunque seguimos medio molestos, ayer fuimos a una comida con amigos. La pasamos bien, él es amable y encanta a todo el mundo, de eso me enamoré, porque es capaz de cruzar fronteras apenas se lo pido. Pero claro, siempre y cuando yo no meta la pata ni me ponga bruta como dice cuando se molesta lo importante es que me dice que esta vez reconoce que se excedió y que intentará arreglar su carácter.«

Promesas, juramentos y agasajos son el pan de cada día, pero no son más que un pequeño incentivo para retomar la misma actividad y llegar a la calma.

¿Qué sí o qué no?

Como hemos visto, vivir de la mano de la incertidumbre de cuándo es que estallará el conflicto, y peor, vivir pensando en el pasado hedonista lleno de placeres es una situación compleja. Sin embargo, si reconocemos que estas fases ocurren, podemos idear qué decisión tomar y desde dónde disminuir el nivel de incomodidad.

Ahora, aquí hay algunas sugerencias sobre qué hacer para tomar la resolución indicada, pero antes, que sepas qué «indicada» no es igual a
«menos dolor«. Las iniciativas correctas también duelen, y aquí te las ofrezco en formato de imagen para que se la compartas a quien más lo necesite y para que tú la tengas en cualquier momento:

Referencias:

undefined [La Cachai?]. (2022, 28 agosto). #shorts Morfeo recolecta ofrendas para las Moiras #sandman #tomsturridge #thesandman [Vídeo]. YouTube. Recuperado 11 de septiembre de 2022, de https://www.youtube.com/watch?v=JW36SIbBwFE (0:21″)

undefined [Drey Dareptil]. (2020, 11 octubre). CORALINE y LA PUERTA SECRETA: Un Cuento Demasiado CREEPY | Drey Dareptil [Vídeo]. YouTube. Recuperado 11 de septiembre de 2022, de https://www.youtube.com/watch?v=DT2vVECpQI0 (5:21′)

Moll, ​.U. & Moll, ​.U. (2016, 4 enero). ​El ciclo de la violencia en las relaciones de pareja. Recuperado 11 de septiembre de 2022, de https://psicologiaymente.com/forense/ciclo-violencia-relaciones-pareja

Dame la clave de tu celular

Las nuevas tecnologías nos han traído nuevas formas de comunicación, como las redes sociales o dispositivos más modernos, que nos permiten interactuar con mayor facilidad con las demás personas; pero también nos han aproximado a situaciones complicadas respecto a la privacidad y a los sentimientos que emergen de esta; inclusive con consecuencias trágicas. Es así que hablamos de situaciones en las que se exige como base de una relación basada en la confianza, el poder acceder al celular del otro, cual caja fuerte de secretos, que se tiene que controlar para asegurar la permanencia de la relación en el tiempo. En este sentido, la psicología y el derecho, nos ofrecen un análisis interesante de las implicancias de esta práctica, así como posibles diagnósticos para poder llegar a una solución de consenso.

Palabras clave: Confianza, seguridad, autoestima, relación, pareja.

Desde hace un tiempo, Ana ve que su esposo, llamado Carlos, llega del trabajo a escribir en su celular, siempre lo ve sonriendo y respondiendo mensajes, por lo que piensa que quizás la está engañando. Ya en la noche espera pacientemente a que se duerma para poder tomar su celular y ver lo que pasa, pero no logra dar con la clave. Al otro lado de la ciudad, José siente que Margarita, su enamorada, ya no le da la importancia que le daba antes, la siente distante y está muy preocupado, así que un día en el calor de una discusión, le arrebata su celular a la fuerza y acto seguido, comienza a revisarlo, a pesar que su enamorada le dice que no tiene derecho a hacerlo.

De los casos expuestos, se deduce que ya no es necesario contratar un detective privado u aplicar otras técnicas de reglaje para obtener información personal de una persona en específico; ahora solo basta con poder acceder a su celular para saber si está pasando algo irregular que merezca tu atención, pero ¿Qué puede reflejar esta práctica en la vida cotidiana? A continuación, desde el punto de vista de la psicología, nos centraremos en tres conceptos importantes como son: la confianza, la seguridad en uno mismo y la autoestima; para después dar una explicación rápida acerca de las implicancias que puede traer este hábito, y finalmente ofrecer una explicación desde la perspectiva del derecho, así como una pequeña reflexión y recomendaciones.

Si tú has sido víctima de esto, o haz realizado este modo de control sobre tu pareja, espero poder darte los alcances necesarios, para que puedas determinar y analizar conscientemente tu relación, y yendo más allá si fuera el caso, a ti mismo.

Posibles trastornos

En una buena relación, las personas que la conforman confían uno en el otro y respetan su derecho a la privacidad, y espacio personal; más allá del tiempo que puedan pasar juntos. Por lo que, la necesidad de invadir la esfera de individualidad de la pareja, puede deberse a problemas que van más allá de la relación, y ser un llamado silencioso sobre situaciones pasadas no superadas que pueden estar reflejándose en la exigencia de saberse amado, ante la falta de la capacidad de creerse valorado naturalmente.

Desde la perspectiva de la psicología

Si bien la revisión del celular puede ser consensuada entre las personas que conforman una relación, es decir de mutuo acuerdo, lo cual es muy válido; también podría darse con exigencia y sin el consentimiento de la otra parte, lo cual constituye una violación del espacio personal e íntimo. Para esto existen tres conceptos determinantes que nos van a ayudar a un mejor análisis de este problema.

La confianza

La confianza es la base de una relación saludable. Existen diferentes tipos de confianza, siendo los más conocidos la confianza en uno mismo y la confianza en los demás. Según Bandura, en su teoría del aprendizaje social, la confianza en uno mismo o autoeficacia, implica la autovaloración respecto a las expectativas que se tienen sobre el futuro y la capacidad de lograr los objetivos propuestos. Por otro lado, tenemos la confianza en los demás, que ha sido clasificada por la psicología como “confianza social”, y que según Yañez y otros (2005) se describe, “como una expectativa generalizada de que las promesas de un individuo o grupo van a ser cumplidas” (p.p. 11). De este último término se desprende la “desconfianza social”, que no es un concepto negativo, si se entiende a la confianza como un mecanismo adecuado para manejar la complejidad y la incertidumbre que no podemos controlar, respecto de nuestro entorno y las personas que nos rodean. Asimismo, Yañez y otros nos dicen que, “Las primeras experiencias relacionadas a la confianza y la posterior socialización serían los determinantes claves para la predisposición a confiar” (p.p. 11). De aquí es importante resaltar como las buenas y malas experiencias nos van a hacer más proclives a una mejor reacción ante situaciones que impliquen un engaño o una infidelidad.

De lo expuesto, podemos deducir que una persona que pide continuamente saber que hay en el celular de su pareja, puede tener graves problemas de confianza, en relación a malas experiencias confiando en los demás o en anteriores relaciones, y que no han sido superadas.

El sentimiento de seguridad

Es el sentirse a salvo de una forma universal, es un sentimiento que se requiere tanto en la esfera psicológica como física; siendo que, desde la psicológica, es el equilibrio y la sensación de bienestar permanente, en relación a nuestra vida y a nosotros mismos; sin que nada nos perturbe. Como nos dice Aragón (2019), “La seguridad psicológica y también física, la buscamos porque nuestras vidas suponen un conflicto, que escapa de nuestro control en la mayoría de ocasiones, y no sabemos cómo reaccionar ni cómo dar respuesta a multitud de complicaciones y adversidades” (s.p.). Por lo que es importante ver este sentimiento no como una necesidad constante de sentirnos queridos y aceptados, si estamos actuando desde la carencia de la validación de lo que somos y hemos logrado desde el punto de vista de nuestros sentimientos; sino como el estar en la capacidad de saber afrontar los cambios que puedan ocurrir en nuestra vida desde cualquier esfera, en este caso la afectiva.

De lo explicado podemos concluir, que la poca seguridad, podría deberse a la falta de capacidad de enfrentar los cambios, o al miedo de salirse de esa zona de confort que se ha logrado; debido a un fracaso, un abandono o una decepción profunda; creando dentro de uno, la exigencia de permanente validación por parte de los demás, para así poder sentirse querido y aceptado, en este caso a través de la revisión constante de los datos almacenados en el celular de la pareja con la que se comparte una relación, en búsqueda de algún indicio de engaño. Clemente nos dice, “Así, una crianza y educación autoritaria, crítica e incluso abusiva da forma a perfiles inseguros” (s.p.). Se desprende de esto que la inseguridad de revisar el celular del otro, va más allá de la relación en sí misma y abre paso a un problema más personal, como el sentirse vulnerable ante la amenaza de lo que no se puede controlar, debido a que la pérdida no es algo que puedan manejar ni aceptar, por la constante evaluación social a la que en algún momento se han visto sometidos.

La autoestima

La autoestima a diferencia de la confianza, es la valoración de uno mismo, pero de forma global, y no solamente sobre sus capacidades.

Branden (1987) nos menciona que:

La autoestima es la experiencia de ser aptos para la vida y para sus requerimientos. Más concretamente consiste en tener confianza en nuestra capacidad de pensar, de afrontar los desafíos de la vida y en nuestro derecho a ser felices. El sentimiento de ser dignos, de merecer, de tener derecho a afirmar nuestras necesidades y a gozar de los frutos de nuestros esfuerzos (p. 21).

De lo expuesto se puede resaltar, que la autoestima implica la confianza y la seguridad en un mismo concepto, por lo que, de forma general, va a ser muy importante en el desarrollo de una relación de pareja, ya que una persona que no tiene confianza y seguridad en uno mismo, va a sentir la necesidad de asegurar el amor de la otra persona, a pesar de que el amor no es algo asegurable ni exigible, sino más bien algo voluntario que se refuerza a través del tiempo y de las experiencias vividas.

Desde la perspectiva del derecho

Desde el punto de vista normativo, el mirar el celular de tu pareja es un delito, dependiendo de la manipulación de los datos a los que tengas acceso, ya que en nuestra legislación aún no existe una tipificación orientada a la invasión de la privacidad específicamente en este tipo de dispositivos. Es así que contamos con la ley de delitos informáticos, en donde se estipula lo siguiente, “El que deliberada e ilegítimamente accede a todo o parte de un sistema informático, siempre que se realice con la vulneración de las medidas de seguridad, será sancionado con pena privativa de la libertad no menor de 1, ni mayor de 4 años”. De esto se desprende que los celulares corren por un sistema informático y que, si yo ingreso indebidamente o vulnerando las medidas de seguridad impuestas para que este acceso ajeno a mi consentimiento no suceda, podría estar inmerso en este delito; siendo lo contrario cuando el celular en cuestión no tenga ninguna medida de seguridad para acceder al mismo.

Es relevante enfatizar casos en los que este control desmedido ha llegado a consecuencias graves, siendo la figura del feminicidio en nuestro país un tema actual y de preocupación nacional, en donde se llega hasta el punto de matar a una mujer debido a celos o a que no se quiere retomar la relación; en donde sus victimarios creen tener el dominio y la superioridad sobre sus parejas.

Revisar el celular de tu pareja en contra de su voluntad y sin un acuerdo previo, para ver con quiénes conversa o intercambia mensajes, representa una forma de violencia debido a que se vulnera la intimidad y la privacidad de las personas; y se impone la posición de uno sobre el otro.

Para finalizar, es importante que seamos conscientes de que el querer revisar el celular de la persona con la que compartimos una relación, no es saludable y puede ser el indicador de muchos problemas internos, como son: la falta de confianza y de seguridad que se resumen en una baja autoestima. Asimismo, si se siente una sospecha fundada sobre una probable infidelidad, se debe buscar el diálogo y la validación de los sentimientos; pero si esto no es posible lo mejor es dejar ir y seguir adelante, porque nadie se merece vivir bajo la sospecha y las dudas de lo que podría estar sucediendo cuando no se está presente. En este contexto, no se trata de dar sin recibir nada a cambio, ni poner a uno por encima de las necesidades del otro, sino que los dos ganen y puedan construir una relación saludable que pueda permanecer en el tiempo.

Es necesario tener muy en claro que la persona con la que se mantiene una relación, no es un objeto, sino un ser humano con sentimientos y sobre todo derechos, como el de decidir con quien compartir y no compartir sobre su vida privada. Si tú eres de las personas que exige revisar el celular de alguien como prueba de confianza, es importante que te auto examines y así seas consciente de los posibles problemas que estarían siendo la causa de este tipo de conductas. Despeja tu vista de lo que no te permite ver tu valor como persona; y que como tal puedes ser amada y respetada sin necesidad de exigirlo, sino a voluntad propia. Asimismo, puede ser el caso que el problema no seas tú, sino la otra persona que no está en la capacidad de darte el amor y el respeto que tú te mereces.

El amor no se exige, es algo natural que se da a voluntad propia y que si se llega al extremo de exigirse es porque algo no anda bien y es momento de revaluar la relación. La próxima vez que sientas la necesidad de ver el celular de tu pareja o ella te exija ver el tuyo, piensa que es mejor hablar directamente acerca de sus sentimientos; y si no se puede llegar a un acuerdo, lo mejor es decirle adiós y darte una nueva oportunidad en un nuevo comienzo.

Bibliografía

Aragón, R. (11 de agosto del 2019). La seguridad psicológica es un mito [Mensaje en un blog]. Recuperado de https://lamenteesmaravillosa.com/la-seguridad-psicologica-mito/

Branden, N. (1987). El poder de la autoestima. Barcelona: Editorial Paidós Ibérica.

Clemente, S. (24 de octubre del 2019). La inseguridad y como vencerla [Mensaje en un blog]. Recuperado de https://lamenteesmaravillosa.com/la-inseguridad-y-como-vencerla/

Yañez, R., Ahumada, L. y Cova, F. (2005). CONFIANZA Y DESCONFIANZA: DOS FACTORES NECESARIOS PARA EL DESARROLLO DE LA CONFIANZA SOCIAL. Revista Univ. Psychol. Bogotá (Colombia), 5(1), 9-20. Recuperado de http://www.scielo.org.co/pdf/rups/v5n1/v5n1a02.pdf