El mundo no se va a acabar mañana: Cómo despejar la mente para comenzar un año nuevo

Cuando el año termina, trae consigo muchos pensamientos y reflexiones sobre lo que no pudimos realizar o lo que dejamos inconcluso, lo que puede influenciar de manera perjudicial a nuestra salud mental.

Por ello, cuando terminamos el año es necesario tomar algunas precauciones para no sobrepensar las cosas de manera despectiva, sino para tomar motivación para seguir adelante.

Pero ¿cómo podemos dejar de sobrepensar tanto las cosas negativas y enfocarnos en las positivas? Para ello debemos hacer un análisis completo de lo que queremos lograr este año y lo que no pudimos hacer en años anteriores, dejando de lado la frustración o el estrés, y enfocarse solamente en los objetivos que queremos lograr con la ayuda de la motivación 

Recomendaciones para despejar la mente este fin de año:

1. Empatía con nosotros mismos: A veces se nos olvida pensar en nosotros cuando se trata de entablar una conversación, es necesario reconocer lo que hicimos bien durante el año, para poder tener motivación y así alcanzar las metas del próximo año.

2. Perdonar: Pedir perdón o aceptar el perdón de los demás es necesario para poder avanzar y así, dejar atrás cualquier tipo de disputa que sucedió el anterior año, eso nos ayudará a despejar la mente.

3. Brindar afecto: A veces, sucede que no sabemos cómo expresar nuestros sentimientos a través de las palabras, pero lo podemos hacer de distintas maneras. Un abrazo o un beso a las personas con las cuales compartimos en las festividades, nos ayudarán a tener un confort con nosotros mismos y a ellos de igual manera. 

4. Retoma viejas amistades: Atraer gente con la cual no hablamos hace mucho tiempo, puede ser muy beneficioso para nosotros, nos ayuda a entender que nosotros estamos viviendo una vida al igual que ellos. Compartir esos pensamientos y experiencia con ellos, es gratificante para despejar la mente 

5. Desconéctate de las redes sociales: Actualmente, usamos el celular todo el tiempo, es una herramienta para poder comunicarnos, pero mantenernos constantemente en frente de una pantalla nos impide visualizar lo que hay a nuestro alrededor, nos perdemos de muchas cosas, por eso es necesario prestar atención a los momentos importantes.

Recomendaciones para iniciar bien el año

1. Organizar: Planificar correctamente nuestro horario, esto nos ayudará a lograr mas actividades en menos tiempo. Es necesario saber cómo hacerlo por medio del uso de una agenda o un planner todo lo que haremos durante el año.

2. Manifestar: Hablar de nuestros sueños o metas de este año es necesario para poder motivarnos y lograr lo que nos propongamos, por eso animémonos a compartir con las personas mas cercanas a nosotros aquellas cosas que queremos lograr este año y cómo es que las podríamos conseguir. 

3. Conocer nuevos lugares: Vivir nuevas experiencias renueva nuestra manera de pensar, no hacer adoptar nuevos hábitos y conocer muchas personas. Eso nos ayuda a tener mayor motivación para lograr nuestros objetivos o tal vez modificarlos.

4. Priorizar: Si nosotros dejamos de lado un sueño o algo por realizar en años anteriores, es necesario priorizarlo en el año nuevo para dejar de aplazarlo y dejar de procrastinar con ello.

5. Limpiar: Deshacernos de todo lo viejo, o lo que no usamos, hace que nuestra mente se despeje, y, por ende, podamos seguir adquiriendo nuevas cosas o experiencias. Podemos limpiar nuestra casa o nuestro espacio; donar lo que ya usamos nos hará sentir mejor.

6. Relajación y meditación: La relajación de la mente es necesaria para poder eliminar el estrés, por la mañana, al levantarnos, podemos inhalar y exhalar en periodos de cinco segundos para poder calmar la mente. La meditación nos ayuda a destensar los músculos y relajar la mente, es recomendable que nos apoyemos con música o algún video para poder hacerlo. 

6. Agradecer: Cuando nosotros decimos «gracias» por todo lo que nos pasó en el día o en el año, estamos siendo considerados con nosotros mismos, por eso, al levantarnos podemos escribir en un diario todo por lo que estamos agradecidos, ello nos ayuda a tener compasión hacia nosotros.

Ten en cuenta que si no lograste lo que te propusiste este año, ya vendrán más. Trata de ser mas agradecido contigo mismo, tu cuerpo y mente lo apreciarán, cuídate mucho y trata de vivir con mas calma, pues el mundo no se va acabar mañana. 

Referencia

Quintero, S. (2023). Salud mental: claves para cuidarla en el fin de año. https://www.vivirbiencolmedica.com/2023/12/19/salud-mental-claves-para-cuidarla-en-el-fin-de-ano/

Tu motivación está incompleta

La motivación debe ser de esas sensaciones que todos podemos percibir, pero pocos pueden definir. En términos generales se refiere algunos factores que impulsan a la gente a actuar de determinada manera, y como todo lo que les pasa a los humanos, la motivación inicia en el cerebro, y existe gracias a algo que se llama el “sistema (circuito) de recompensa cerebral” y está muy ligado con la dopamina.

El circuito funciona así:

  • Un estímulo externo, por lo general, es percibido por el cerebro, que lo analiza, y genera dopamina, si este estímulo le causa placer o le evita el dolor.
  • Cuando recibimos este baño de dopamina, queremos más, entonces actuamos en consecuencia para obtener más de dicho neurotransmisor, lo que refuerza la conducta que conduce a la recompensa.
  • Este sistema se activa cuando se experimenta algo placentero o gratificante, como comer un alimento delicioso o recibir un elogio.

Como podrás imaginar, este sistema se activa y se desactiva varias veces durante el día, todo depende del estímulo de turno. Pero es solo una chispa que se apaga bastante rápido. A veces, algunos estímulos que nos generen dopamina ahora, quizás no lo hagan más tarde, y algunos estímulos pueden provocar conductas perjudiciales, pues este sistema también está muy relacionado con las adicciones.

¿Entonces es buena la motivación?

Por supuesto, nadie dice que la motivación sea mala, es el primer paso de un camino más largo, la disciplina.

Durante mi etapa universitaria, muchos docentes comentaban la importancia de la motivación de los trabajadores, pero pocos te decían cómo hacerlo, qué es lo que implica una acción motivadora. A menudo, son charlas, capacitaciones o conversaciones, y es cierto, en la mayoría de casos, una charla motivacional logra que un trabajador mejore su desempeño, pero por un muy corto tiempo, y cabe mencionar que esto no solo ocurre en ámbitos laborales…

Estamos llegando a la mitad de este año, ¿cuántos de los propósitos de año nuevo ya hemos abandonado? Seguramente estabas muy motivado a empezar a ejercitarte en el gimnasio, te propusiste leer más libros, hacer dieta, o a retomar tus pasatiempos. El estímulo externo de “año nuevo” generó la suficiente dopamina para motivar, pero cinco meses más tarde, no te has inscrito al gimnasio, no has abierto ese libro desde hace dos semanas, y rompiste la dieta un día después de empezarla.

Esto se debe a que la motivación suele durar poco, muchas de las actividades saludables, las hemos asociado al dolor, y el sistema de recompensa cerebral quiere evitarte ese dolor, es por ello que la motivación, por sí sola, no funciona.

El cambio a esta situación

El proceso completo que te permitirá lograr tus propósitos de año nuevo estés motivado o no, o que hará que tus trabajadores siempre se desempeñen al mejor nivel estén motivados o no, es la disciplina.

Kenji Yokoi es un conferencista, y probablemente, te hayas topado con sus videos en TikTok o Youtube. Él explica que la disciplina tiene tres elementos: Organización, limpieza y puntualidad.

  • Organización, porque todo tiene un lugar, y esto optimiza el tiempo y el espacio.
  • Limpieza, porque se deshace de todo aquello que no es importante, lo innecesario.
  • Puntualidad, porque es el respeto del tiempo de los demás, es el respeto a la propia palabra.

Ahora bien, puede sonar raro que vayas a “disciplinar” a tus trabajadores, y es porque durante el Siglo XX, la palabra «disciplina» se usó, para algunos casos, como sinónimo de castigar. Es por eso que nos resulta extraño hablar de ella, de disciplinar a los hijos, a los trabajadores, o incluso, a uno mismo, hemos convertido la disciplina en dolor.

Pero si no quieres hablar de disciplina, puedes hablar de hábitos, de crear nuevos y buenos hábitos, y eliminar los malos, en ti, en tus hijos, o en tus trabajadores.

James Clear, autor de “Hábitos Atómicos”, establece estos cuatro pasos: Señal, anhelo, respuesta y recompensa.

La señal es hacerlo obvio, es el primer estímulo que te recordará el hábito que quieres implementar. Por ejemplo, una alarma puede darte el estímulo de recordarte que es hora de leer durante veinte minutos. Un factor más importante que la motivación puede ser el ambiente. El ambiente que te rodea puede brindarte las señales necesarias para iniciar tus hábitos: un libro al costado de tu mesa de noche, te recordará que debes leer antes de dormir; una jarra llena de agua en la mesa, te impulsará a beber más agua y menos bebidas azucaradas, y una pizarra de pendientes te apresurará a acabar con ellos en el trabajo. Evidentemente, si quieres desechar un mal hábito, elimínalo de tu ambiente, si quieres dejar de tomar gaseosa, no tengas gaseosas en tu ambiente.

El anhelo es hacerlo atractivo, es aquí donde activamos el sistema de recompensa -la motivación-. Puedes hacer planchas o abdominales y descansar mientras revisas tus notificaciones de Facebook, o ves unos cuantos videos en Tik Tok. Al vincular la actividad de necesitas con la actividad que quieres hacer, usarás el sistema de recompensa cerebral a tu favor. Procurar estar en ambientes donde lo que quieres lograr, sea normal, por ejemplo, ir al gimnasio, y rodearte de personas que ya han conseguido el hábito, permite que sientas el hacer ejercicio de manera más natural. Aléjate de los ambientes donde tu hábito sea anormal o diferente. En caso de que desees eliminar un hábito, intenta quitarle atractivo, así te costará cada vez más hacerlo.

La respuesta es hacerlo sencillo. Una vez que has generado la señal y has vinculado la actividad que necesitas con la actividad que quieres para generar dopamina, es hora de la actividad en sí. Aquí es donde entra la disciplina, debes repetir el hábito hasta que sea parte de ti, hasta que lo hagas de manera inconsciente. Debes simplificar el hábito lo más que puedas, y añadir dificultad poco a poco, por ejemplo:

  • Inicia con una lectura de veinte minutos.
  • Haz ejercicio durante quince minutos.
  • Empieza con las tareas pendientes más sencillas.
  • Procura que el nuevo hábito este en tu rutina diaria.
  • Si vas a correr durante quince minutos, no busques el lugar más alejado de tu casa.

Podrás creer que correr quince minutos no te ayudará a bajar de peso, o que leer tres páginas no servirá de mucho aprender cosas nuevas; pero, el objetivo no es ese sino crear el hábito, más adelante, correrás mucho más tiempo sin cansarte, y leerás sin parar.

Otra manera de generar hábitos duraderos, es asegurarlo una sola vez, por ejemplo: pagar tres meses de gimnasio hará que sea más sencillo ir durante ese tiempo, en cambio, si debes pagar cada día que vas, el dolor se multiplicará cada día que vayas; si quieres hacer dieta, puedes comprar platos más pequeños; si quieres leer, intenta adquirir toda una saga de libros que te interese, en una sola compra; en un ambiente laboral, simplifica las labores de tu equipo, no burocratices demasiado, siempre procura tener los recursos necesarios para la tarea. Si quieres eliminar los hábitos malos, haz que sean difíciles, si te dan ganas de tomar gaseosa, y ya eliminaste todas las botellas de tu casa, es probable que no quieras salir de tu casa para ir a comprar una.

Finalmente, la recompensa es hacerlo satisfactorio, nuestro cerebro prioriza la recompensa inmediata, y a menudo, esta viene de los malos hábitos. Por ejemplo, la satisfacción de comer un pastel es instantánea, calma tu hambre y tu necesidad de azúcar, justo después de acabarlo. La satisfacción de ir al gimnasio es a futuro, solo después de algunos meses, podrás ver tu progreso y te sentirás más fuerte y saludable.

Es por eso que es más fácil comer un pastel todos los días, que ir todos los días al gimnasio; pero puedes añadir satisfacción inmediata en tus buenos hábitos o en la eliminación de malos hábitos, por ejemplo: Cada día que vayas al gimnasio, tomarás un baño de burbujas, verás un capítulo de tu serie preferida, escucharás las canciones que más te gusten de tu playlist, cada día que evites comer un pastelito, ahorrarás ese dinero para comprarte algo que desees mucho, como una par de zapatillas, o un abrigo de piel. Puedes usar un calendario para marcar los días que ahorraste, o los días que leíste varias páginas, así verás cómo progresas, eso también genera satisfacción inmediata.

Honestamente, hoy no tenía ganas de escribir este artículo, si me conoces de otro lado, habrás visto que no han sido mis mejores semanas, mi motivación para hacer casi cualquier cosa, no está en su punto más alto, diría que ahora, es todo lo contrario. Pero intento que escribir aquí sea un buen hábito, vi que hoy era miércoles (señal), anticipé que mucha gente pueda leerlo e interesarse por este artículo (anhelo), revisé mis notas sobre este tema que ya había elegido para escribir, y simplemente, me puse a redactar (respuesta). Ahora tomare una ducha, espero que el agua esté caliente, y me pondré a jugar un videojuego mientras escucho algunas canciones que me encantan (recompensa).

Referencia

Clear, J. (2019). Hábitos Atómicos. Ciudad de México: Paidós.

¿Qué es la motivación?

La motivación es un concepto que usamos cuando queremos describir las fuerzas que actúan sobre, o dentro de un organismo, para iniciar y dirigir la conducta de este. Se refiere a aquellos procesos que dan energía y dirección al comportamiento. Entonces son fuerzas que permiten la ejecución de conductas destinadas a modificar o mantener el curso de la vida de un organismo, mediante la obtención de objetivos que incrementen la probabilidad de supervivencia, tanto en el plano biológico, como en el plano social. Asimismo, las emociones son las que activan la conducta motivada, debido a que son cercanas al estímulo que motiva al sujeto para aproximarse o evitar, un objeto meta.

El estudio de la motivación y emoción en Psicología trata sobre todas las condiciones que existen dentro de la persona, al ambiente y la cultura; para explicar el por qué queremos lo que queremos y por qué hacemos lo que hacemos. Es así que la motivación se refiere a los anhelos, esperanzas, deseos y aspiraciones del ser humano, tanto las suyas como de aquellos que le importan, como sus futuros alumnos, empleados y sus hijos. En consecuencia, el estudio de la motivación intenta responder a dos grandes preguntas: ¿cuál es la causa de la conducta? y ¿por qué el comportamiento varía en intensidad?

Antecedentes filosóficos de la motivación

Las raíces intelectuales del estudio de la motivación les deben sus orígenes a los antiguos griegos. Por una parte, Platón propuso que la motivación fluía de un alma tripartita como tres aspectos distintos del alma que motivaban y explicaban los diferentes terrenos de la conducta. Por otro lado, Aristóteles utilizaba una terminología distinta: nutritiva, sensible y racional. El aspecto nutritivo era el más impulsivo, irracional y animal; y contribuía a los impulsos corporales necesarios para sustentar la vida. El aspecto sensible también se relacionaba con el cuerpo, pero regulaba el placer y el dolor. Por último, el componente racional del alma era exclusivo de los seres humanos, ya que se relacionaba con las ideas, era intelectual y se caracterizaba por la voluntad.

En la Era pos renacentista

Descartes (1596-1659) amplió el dualismo mente-cuerpo. El cuerpo poseía necesidades nutritivas y respondía al ambiente en maneras mecanicistas a través de sus sentidos, reflejos y fisiología. La mente era un ente pensante y espiritual con una voluntad deliberada: podía controlar el cuerpo y gobernar sus deseos. Para Descartes, la fuerza motivacional máxima era la voluntad, como una facultad (poder) de la mente que controlaba los apetitos y pasiones corporales en beneficio de la virtud y la salvación mediante el ejercicio de su poder de elección.

Antecedentes teóricos

A principios del siglo XX, W. James y McDougall defienden que la conducta humana es de naturaleza instintiva. Es así que como carácter innato de la conducta no se podía modificar, y se explica mediante la presencia del estímulo apropiado que desencadene automáticamente la conducta asociada al instinto. Por otro lado, Woodworth ve al impulso como el factor interno del organismo que es responsable de la conducta, es decir, como la fuerza que se desencadena producto de las necesidades de las personas en relación a su medio ambiente. Asimismo, Thorndike sostiene desde una perspectiva hedonista, que la motivación de una conducta depende de las consecuencias placenteras o displacenteras de la conducta realizada en ocasiones previas. Es así que la persona repetirá la conducta si la consecuencia es placentera, y se evitará si la consecuencia es displacentera.

Alternativamente, entre 1910 y 1920, en esta época el conductismo a cargo de Watson, empieza a proliferar su teoría del aprendizaje, dándose dos perspectivas acerca de la motivación, como son la ambientalista frente a la mentalista o instintiva de la época. El conductismo sostenía que los responsables de la conducta motivada eran los factores ambientales o externos, y que el ser vivo era un agente pasivo y reactivo ante la estimulación del medio ambiente. Al mismo tiempo, Kohler y Tolman se muestran contrarios ante la teoría del estímulo – respuesta que defiende el conductismo, y toman la perspectiva mentalista, reestructurando el paradigma propuesto por el conductismo, como estímulo – organismo – respuesta, dándole al sujeto un carácter activo. A partir de los años 50 – 60, la psicología cognitiva daría su teoría sobre considerar a la persona como un procesador activo de la información.

Grandes teorías: Voluntad, instinto y pulsión

La esperanza de Descartes era que una vez que se comprendiera la voluntad, inevitablemente se desarrollaría un entendimiento de la motivación. Se hizo cierto progreso cuando los actos de la voluntad se identificaron como de elección, esfuerzo y resistencia, no obstante, no obtuvieron resultados. Respecto a esto Johnmarshall (2010) nos dice: “No descubrieron la naturaleza de la voluntad ni las leyes bajo las que operaba. En esencia, los filósofos se encerraron solos en un callejón sin salida al complicar el problema que habían estado tratando de solucionar” (p. 20).

Sobre el instinto, los pensadores de la motivación del siglo XIX se despojaron del alma racional del dualismo filosófico y conservaron lo que quedaba: las pulsiones, impulsos y apetitos biológicos. Para Darwin, gran parte de la conducta animal parecía innata, automatizada y mecanicista. A fin de explicar esta conducta adaptativa Darwin propuso el instinto, concepto que popularizó William James, con su teoría motivacional del instinto. En esta explicaba que para traducir un instinto en una conducta era necesaria la presencia de un estímulo apropiado. Ante esto, la postura de McDougall era más extrema en cuanto a que sin los instintos, los humanos no iniciarían acción alguna. Sin estos “motivadores primarios”, los seres humanos serían masas inertes, cuerpos sin impulso a la acción. En otras palabras, toda motivación humana debía sus orígenes a un conjunto de instintos genéticamente heredados.

La pulsión surgió a partir de una biología funcional, una que comprendía que la función de la conducta era satisfacer las necesidades corporales. Es así que los animales experimentaban estas deficiencias corporales, en términos psicológicos, como “pulsiones”. Por lo que, la pulsión motivaba cualquier conducta que sirviera para satisfacer las necesidades del cuerpo.

Es así que, durante el siglo XXI, el estudio de la motivación tiene múltiples perspectivas (miniteorías de la motivación) y cada una de las cuales contribuye con una pieza distinta del rompecabezas al estudio de la motivación y la emoción. En perspectivas, tenemos diferentes teorías, como la conductual, la neurológica, la fisiológica, la cognitiva, la sociocognitiva, la cultural, la evolutiva, la humanista y la psicoanalística.

Tipos de motivación

Existen dos tipos de motivación que se refieren al origen de la motivación en el sujeto. En primer lugar, la motivación intrínseca, que surge dentro de la persona y que es más personal del sujeto, esto quiere decir que obedece a los intereses propios de cada persona, y en donde existe un placer en el proceso de alcanzar lo que se quiere lograr. Por otro lado, la motivación intrínseca, surge de la necesidad de satisfacer una necesidad psicológica, en base a la autonomía, a demostrar competitividad, y a establecer afinidad en las relaciones de la persona. Por ejemplo, Ana es madre soltera y tiene dos trabajos de medio tiempo, su motivación desde un sentido interno es su hijo, ya que responde a su amor de madre. En segundo lugar, vemos la motivación extrínseca, que viene del entorno del sujeto, como una recompensa. Por ejemplo, cuando en una clase la profesora otorga caritas felices a los niños que cumplan siempre con sus tareas y sean responsables, y que luego van a poder ser cambiadas por algún premio. Otro ejemplo, Carlos juega la lotería todos los días, porque quiere sacarse el premio mayor, su motivación desde un sentido externo es tener mucho dinero. Asimismo, este tipo de motivación sigue la línea de un contrato conductual, en donde se asocia un comportamiento solicitado con un incentivo que sea del interés de la persona. Por otra parte, en esta clase de motivación hablamos de reforzadores, que son factores que responden no solo a cuestiones materiales, sino también al ego de la persona, en donde se exalten sus cualidades o se le de reconocimiento. Dentro de estos reforzadores, se observan reforzadores positivos que están dirigidos a aumentar la conducta deseada y negativos que están dirigidos a eliminar la conducta indeseada. También, es importante resaltar dos conceptos importantes que forman parte del tipo de motivación extrínseca. Primeramente, el castigo como el estímulo ambiental que al ejecutarse puede disminuir o eliminar una conducta no deseada. En segundo lugar, la recompensa, que obedece al contrario del primero, a aumentar o perpetuar una conducta permitida o deseable en la persona.

La mente humana y la motivación

Toda conducta tiene una explicación, y la motivación, es la razón por la que hacemos las cosas. Es como una pirámide, en la base de la pirámide están las motivaciones primarias que son fisiológicas como el hambre. Luego encontramos la motivación sexual que en el humano no es instintiva, sino que implica factores psicológicos, sociales y culturales. En un nivel más alto observamos la exploración, que se da en los niños pequeños cuando exploran un mundo que no conocen en busca de sensaciones nuevas, o en el querer enterarnos de las cosas, a lo cual su negativo es la privación sensorial que implica no enterarse de lo que sucede, lo que tiene más impacto en personas que han sufrido de secuestro o han estado incomunicadas. Posteriormente encontramos la afiliación, que es la necesidad que algunas personas sienten más profundamente y que implica la necesidad pertenecer y de ser queridos; y que comprende no solo recibir sino dar algo a cambio, como la cooperación, el altruismo y el dar apoyo a los más necesitados. Por último, vemos el logro o realización personal, que nos empuja a obtener lo mejor de nosotros mismos. Asimismo, la motivación por logro es muy importante en los niños, ya que implica dar lo mejor de sí mismos, impulsados por fuerzas que provienen de su ser interior, lo cual se logra trabajado la independencia y el querer hacer bien las cosas. Así también, se observa que cuando no conseguimos el objetivo, podemos saltar la barrera, desistir, u optar por una meta sustitutoria y que la frustración se vuelva agresión, esto debe evitarse ya que, de lo contrario, la agresividad se puede volver continua, y es mejor enseñar que es preferible esforzarse más hasta conseguir lo que se espera.

Para finalizar, La motivación es el impulso interno que actúa dentro de uno mismo, con el fin de alcanzar un objetivo, que tiene que ver con la supervivencia en el plano biológico y social. Gonzáles (2012) nos dice, “La motivación es eminentemente afectiva, pero en ella juegan un papel decisivo los procesos cognoscitivos y el reflejo del mundo que ellos engendran” (p. 2). Entonces la motivación se puede definir como las fuerzas que suceden dentro del organismo, como consecuencia de factores internos bajo los términos del instinto o del impulso; y externos relacionados con el ambiente desde la perspectiva del aprendizaje. Por otro lado, las emociones son las que activan las conductas motivadas, estas pueden considerarse procesos afectivos, pero no todas son emocionales. Por lo que la motivación es la fuerza que nos impulsa a actuar de una determinada manera, esta puede ser más fuerte en unas personas que en otras, dependiendo de su naturaleza y de lo que quieren lograr. Asimismo, nos ayuda a superar debilidades, para conseguir objetivos, alcanzar metas, u obtener cosas, que pueden ir de sencillas a excepcionales. Por otra parte, se divide en intrínseca que viene desde el interior del sujeto y es la más eficaz e importante, ya que responde a intereses personales; y en extrínseca, que se basa en estímulos externos para que la persona se interese o se motive en lograr lo que se quiere, mediante factores externos. Es importante resaltar, que la motivación en los niños desde su ser interior es fundamental, ya que al ser el mejor tipo de motivación y el más fuerte, manejarán de mejor manera la frustración y la agresividad, en caso de no poder lograr lo que se han propuesto, entendiendo que el fracaso es parte del proceso de lograr sus metas u objetivos, sin desvanecer en el intento de lograr lo que quieren.

Bibliografía

Gonzáles, D. (2012). Criterios y técnicas para el estudio de la motivación. La Habana: Editorial PUEBLO Y EDUCACIÓN. Recuperado de https://books.google.es/books?id=odUREAAAQBAJ&lpg=PP1&ots=7Qd-GIAxTi&dq=MOTIVACION%20PSICOLOGIA&lr&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false

Johnmarshall, R. (2010). Motivación y emoción. (quinta edición). México: McGRAW-HILL/INTERAMERICANA EDITORES, S.A.

La mente humana: La motivación. (7 de enero del 2014). Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=BIB4vji0kiY