Jung; el poeta y la poesía

Carl Gustav Jung es un referente de la psicología, su pensamiento fue ampliamente lúcido y sus teorías, como las de los arquetipos y el inconsciente colectivo son imprescindibles para el que quiera formarse en psicología o simplemente, para entender un poco más al ser humano. Más allá de esas teorías y otros postulados cuestionables, o de plano nocivos para la persona, que también defendía; hoy les quiero compartir mis reflexiones alrededor de un particularísimo ensayo suyo llamado “Psicología y poesía”.

Carl Gustav Jung

Primero debemos entender  (al igual que Jung en su ensayo) a la poesía en su sentido clásico, “poiesis” que significa “creación” o “producción”. Por ende, el poeta será todo creador artístico y la poesía será toda obra de arte. Con respecto al arte, quizá jamás podremos explicarla científicamente, pero Jung tuvo muy en claro que la Psicología es la ciencia ideal para relacionarse con el arte, en particular con la literatura, hablamos de una relación de apoyo y complementación. La Psicología no podrá englobar al arte pero si es capaz de describirla, de esclarecer su misterio en cierta medida.

Del alma salen todas las ciencias y del alma sale toda obra de arte (Jung, 1976, p. 9).

Para entender una obra de arte, sería de mucha ayuda entender la psicología personal del artista, del creador, pero quedarse solo en ello sería un error.  La auténtica obra de arte, va más allá de su creador y pasa a ser un tesoro de toda la humanidad.

El poeta se alza sobre lo ordinario, recoge en su alma lo más alto de sus vivencias y plasma con contundencia la expresión artística. Su creación, su poética, transporta al lector a una claridad de las cosas; lo lleva a sí-mismo y a esbozar lo más elevado de la humanidad. La conformación poética transfigura la conciencia humana (Jung, 1976, p. 12).

Si hablamos del proceso de creación artística, Jung, considera que es un proceso claramente psicológico en cuanto el poeta, mediante lo que comprende y conoce es que puede conformar su obra (1976, p.12). Y razón no le falta, también fue prudente al no decir que es un proceso puramente psicológico, pues ya podemos ver el alto factor espiritual que se encuentra presente.

Jung propone que tenemos “material psíquico” para la creación artística:

  • La pasión y sus destinos
  • Los destinos y su padecer
  • La naturaleza eterna, sus bellezas y sus espantos

Jung (1976, p. 18) nos cuenta que en el arte se integra lo inconcebiblemente elevado hasta lo grotesco y perverso. Mientras él elogiaba ambos extremos, hay voces más prudentes que consideran que el arte más elevada, debe buscar siempre la belleza y no lo grotesco. Pero eso no quiere decir que no se pueda usar lo bajo, como recurso para esta búsqueda ¿Qué sería del Siddhartha de Hermann Hesse, sin sus crisis y dolores del alma que se presentaron en su camino a la iluminación? La gran poesía es la que toca el alma de la mismísima humanidad.

Es el poeta entonces quien tiene la voz de miles y de miles de miles. Él es quien retrata y transforma la conciencia (o del inconsciente colectivo como diría Jung) de su época y de las posteriores. Un ejemplo valioso de esta idea sería nuestro Julio Ramón Ribeyro, ampliamente conocido por ser la voz de los que no tienen voz.

Muy a menudo, al poeta le toca sacrificar todo lo que al hombre ordinario le brinda una serena felicidad y todo lo que hace de su vida, más llevadera (Jung, 1976, p.22). El poeta tiene dentro suyo, una dualidad. Están su hombre común y su genio creativo, en constante conflicto, para ver quien se impone, pero en verdad es una lucha de nunca acabar en lo que dure la vida.

Tener el genio creativo es un don muy escaso, muy raro entre los hombres y como todo objeto raro, tiene un precio elevado que el poeta paga, en mayor o menor medida, con su propia vida.

Jung nos da esta figura: Es como si todo hombre naciera con una energía vital. Lo que ocurre con el poeta es que su arte demanda mucha energía vital, dejando muy poca para el desarrollo de la vida cotidiana. Esto no es necesariamente inevitable, al fin y al cabo es solo una metáfora, pero no por nada existen términos como “artista incomprendido” y “poeta maldito”, también se puede echar un vistazo al cómo vivieron muchos de los más grandes (y no tan grandes) artistas de la historia: unos victimarios y otros víctimas de vidas colmadas en desenfreno y excesos mundanos.

«El Jardín de los Poetas» de Vincent Van Gogh.
Es bien sabido que Van Gogh fue un alma atormentada que vivió muchas penurias en su paso por la tierra.

El auténtico poeta es un médico curador de heridas, que lleva una llaga abierta.

Todo lo mencionado, nos muestra que el poeta, es alguien excepcional, su esencia y estado de conciencia está elevado por encima de los demás. Pero eso no lo vuelve un superhombre, al final sigue siendo de carne y hueso, sigue teniendo una voluntad e inteligencia sujeta al error, no tiene la vida resuelta y puede ser que ni siquiera esté plenamente consciente de su genio, y esto no es novedad. Ya Sócrates en su apología lo había notado, Platón es quien nos lo narra: “Así pues, también respecto a los poetas me di cuenta, en poco tiempo, de que no hacían por sabiduría lo que hacían, sino por ciertas dotes naturales y en estado de inspiración […] En efecto también estos dicen muchas cosas hermosas, pero no saben nada de lo que dicen”. (1985, p. 156)

Para darle un ejemplo importante a la propuesta de Jung, podemos pensar en Franz Kafka, gran referente de los artistas que pusieron en el centro de sus creaciones a la mente del individuo, el viaje interior y el diálogo con lo profundo del inconsciente (Giardini et al. 2017, p. 129).

Hermann Hesse es otro excelente ejemplo, de un artista que se sumerge en la interioridad del ser (sin mencionar que tuvo influencia directa de Jung, a quien conoció personalmente) terminaré mi texto con unas líneas de Hesse, que son oportunas para retratar gran parte de lo expuesto:

“El que yo tenga habitualmente en el campo de la conciencia, el círculo de las cosas que me interesan, no decide sobre el valor  y la supremacía de mi yo; solo significa que entre el círculo de la conciencia y lo inconsciente mantengo buenas relaciones, unas relaciones flexibles y dúctiles”. (2007, p. 163)

Hermann Hesse, escritor. Autor de obras maestras como el Lobo Estepario; Siddhartha y Bajo la rueda

Referencias

Giardini, A.; Baiardini, I.; Cacciola, B.; Maffoni, M.; Ranzini, L. y Sicuro, F. (2017). Comprende la Psicologí­a. Carl Gustav Jung: El inventor de la psicología analítica. Barcelona: Editorial Salvat, S.L.

Hesse, H. (2007). Pequeñas alegrías. Madrid: Alianza editorial.

Jung, C. G. (1976). Formaciones de lo inconsciente. Buenos Aires: Editorial Paidós.

Platón (1985). Diálogos I. Madrid: Gredos.