Muchas veces me he preguntado qué sería si tuviera la total licencia de jugar en cualquier momento y lugar, volver a esa etapa de juego, risas sin control, razón o motivo (a pesar de vivir en nosotros por medio del recuerdo). Es entonces donde podemos ver, a través de nuestra línea de tiempo, la evolución constante de nuestras habilidades, aptitudes y puntos a mejorar. El autoconocimiento como herramienta de mediación hacia una mejor versión de nosotros mismos es fundamental, porque no se ama lo que no se conoce y, por supuesto, es esencial tener la capacidad de introspección para emprender dicho camino.
Comencé siendo una niña muy tímida y encontré que en el teatro podía expresar emociones que eran duras, también tuve que aprender a transformar emociones muy intensas que son las de antes de entrar al escenario, como cuando uno está en camerino, casi paralizado por el miedo, aturdido por la ansiedad, por el pánico, el terror e incluso la preocupación. Ante todas estas emociones tuve que aprender a transformarlas, no voy a decir controlarlas, porque controlar implica una intención de: “quiero que las cosas sean así”, en cambio, en muchas ocasiones es mejor encontrar un método para transformarlas, aceptándolas primero, entonces, empezar a fluir desde un lugar mucho más amoroso, y en segundo lugar, pues ahí está el clown.
¿Qué es un clown?
Es este ser que se pone una nariz roja y hace reír a través de mostrar su propia torpeza, su caos, fracaso o neurosis, todo lo que es tal cual es, pero en estado de juego, es decir, desde esta increíble naturaleza de niños que tenemos que hace más ligero todo, y, conectados pues con esta ligereza de compartirse con el otro (aceptándose primero), logra con el clown lo que es un como regalo, la aceptación a uno mismo: “tal como soy”, con todo el monstruo que llevo adentro y que todos lo tenemos. Esta parte de luz, nuestra parte de oscuridad, pero que el sistema ha dicho que la parte de oscuridad es mala o negativa y que, si la sientes, eres mala persona, cuando resulta ser todo lo contrario, porque identificarla nos ayuda a conocernos mejor y entendernos. En tal sentido, en cuanto a poder entrar a esa zona oscura, el clown nos enseña a reflexionar y decir: “miren, todo mi desastre aquí está y a través de él, me permitiré ver todo este conflicto humano que existe en mi interior”.En este punto, ya llegamos a la palabra base que es la aceptación, y aprender a vivir esta experiencia con una pequeña máscara como ancla a nuestro yo más inocente y sin prejuicios, es justamente un descubrimiento para derrumbar nuestros propios arquetipos (que lo único que hacen es conformar una estructura protectora que impide sentirnos libres), para abrirnos y mostrarnos tal como somos. Para Vigneau (2010), el clown es una herramienta que se basa en el mundo interior de la persona, en relación a sus sentimientos emociones u otros aspectos relacionados, por ejemplo: la sexualidad, el poder o la muerte, y que esto no nos resulte un tema prohibido, sino más bien, ejecutarlo o exteriorizarlo por medio de un performance, donde podamos liberar y abordar lo que se siente al instante, hacia el público, de este modo, nos encontrarnos desnudos de manera emocional.
Aspectos fundamentales
Otra incógnita que surge es la visión del autoconocimiento. Si tuviera que darle una forma o color, sería un punto rojo, así como una pequeña nariz de clown, y es que, todo recae en esta pequeña máscara llena de posibilidades.
Es el clown el inicio a una eterna y fructífera aventura de autoconocimiento inigualable. Pero ¿cómo así?
Primer acto: introspección
Cuando se habla de introspección, nos referimos al conocimiento del sujeto, por medio de la observación y del análisis de sí mismo, en donde puede ir interpretando y ser consciente de aspectos íntimos de forma reflexiva, tanto por medio del recuerdo hacia vivencias pasadas, así como observar e inspeccionar vivencias actuales dónde puede profundizar o develar aspectos propios de su ser. Es el poder de conocerse a sí mismo para construir nuestra identidad.
Segundo acto: autoconocimiento
Cuando hablamos de autoconocimiento, hacemos referencia al conocimiento que tenemos de nosotros mismos en el momento actual. Este conocimiento se seguirá adquiriendo y desarrollando en el transcurso de nuestra vida. Sin embargo, es en el ejercicio cotidiano donde se puede adquirir todo este conocimiento, y así, salir de nuestra zona de confort desde el interior al exterior y viceversa, lo que resulta en un encuentro de comunión, complicidad y comunicación con uno mismo.
Tercer acto: ¡cámaras, luces, clown!
Digamos que el regalo de autoaceptarse es empoderarse, quererse, respetarse y, entonces, cuando uno sea autoaceptado, es cuando ya asumí mi manera de ser. Asumir desde esta ligereza, no es que sea pesado, ni nada parecido. Desde esta idea, compartimos el caos que hay dentro y todo esto que hace que uno se empodere y, por lo tanto, abrirse y compartir con el otro, sin miedo a los juicios de los demás, y es entonces (gracias a esta habilidad) que disminuye el poder de los demás hacia mi, y cuando los juicios de valor terminan, todo mundo se ha quedado en silencio, sin poder hacer una sola burla a nosotros.
Esa escena nos brinda el poder de asumirnos y recibir estos defectos o lo que nuestra mente ve como defecto, algo que sencillamente es tal cual es. La autoaceptación sembró sus frutos y, de la mano de la introspección, nos cultivamos en un grado de crecimiento y expansión maravillosa, de uno mismo, del ser que uno es, y da el regalo de poder compartirse con los demás, de una manera auténtica, es decir, disfrutar lo auténtico que puedo llegar a hacer, disfrutar esa diferencia que yo tengo con los demás, con mi familia, con mi grupo de amigos, con todo lo que me rodea, lo que resulta ser placentero, porque cuando uno se acepta, es muy probable que los demás también lo hagan, pues uno está pidiendo aceptación de los demás todo el tiempo, y, cuando uno lo empieza a hacer, entonces, mágicamente ocurre también, o puede que no suceda. Pero ya no duele y nos mimetizamos en ese estado perenne, en donde nadie tiene más poder que esta bola roja en mi nariz y yo, en ese estado más inocente y puro.
Unocc, G. A. (2023). El arte de clown como estrategia para el desarrollo de habilidades sociales en estudiantes universitarios. Horizontes. Revista De Investigación En Ciencias De La Educación, 7(27), 493–508. https://doi.org/10.33996/revistahorizontes.v7i27.532
Vigneau, A. (2010). El Clown esencial: El arte de reírse de sí mismo. Madrid: La Valle.
¡Muchas veces se habla de las emociones, de su importancia y de cómo llegar a entenderlas sin morir en el intento! Y es que se hacen complejas cuando nos autosaboteamos, ¡si! ¿Nos autosaboteamos constantemente? Ya había mencionado este tema en mi artículo anterior, pero hay mucho por aprender aún.
Como sabemos, las emociones tienen una base neuronal, que involucra un proceso químico del cerebro con lo que uno no puede lidiar en ciertas ocasiones. Entonces, con esta premisa, no valdría bien, ¿no culpabilizarnos por cómo nos sentimos? No queremos derramar ni una lagrima en el afán de proteger nuestro ego, orgullo, prejuicios, comentarios de otros, etc. En muchas sociedades, hasta la fecha, esto se ve mal. ¿Pero qué es una lágrima, un arranque de ira sino una emoción vivida con intensidad? Si pudiéramos ver el arte, la belleza en lo trágico, en el drama, aceptaríamos más fácilmente todo tipo de emoción.
Ilustración 1: Drama
La vida tragicomedia:
Quien piensa que vivir sin emociones sería vivir, pues tiene un pensamiento muy lógico; es decir, imagínate vivir sin dolor, sin angustias, sin alegría, todo tranquilo en orden, pues lo pasaríamos bien. Pero somos humanos, no robots y las emociones nos ayudan a tomar decisiones importantes. Cuando pasas por verdaderos sustos y dolores sabes muy bien cual es tu hogar y cobijo, además que permiten autorregularnos constantemente.
El humano busca atesorar recuerdos, esto lo vemos desde frases como: “vive tu juventud”, “si no vives ahora, que recordarás de viejo”, “los tiempos pasados eran mejores”. La memoria es un regalo invaluable para el ser humano, pero a la vez una tortura mental.
Todos tenemos recuerdos, quizá solos, sí, pero al menos sabemos que lo intentamos, nos divertimos igual, es decir, salimos, paseamos, etc. No todos tenemos la dicha de tener recuerdos inmemorables de hazañas asombrosas, ¿pero sabes qué?, eso no te hace menos persona.
El estar vivos y estar en el misterio de la vida es lo que realmente importa al final. Todos vamos para el mismo destino, la muerte. Conservemos la esperanza en los días de sol, y pongámonos tristes en los días de lluvia. Es el punto clave para seguir adelante.
Diferencia entre emoción, sentimiento y estado de ánimo:
El neurocientífico portugués Antonio Damasio señala que es fundamental distinguir entre emoción, sentimiento y estado de ánimo, ya que se suele pensar que son lo mismo o parecido.
Se considera que los estados de ánimo son emociones prolongadas en el tiempo y con cierta estabilidad, mientras que los sentimientos son las sensaciones conscientes de las emociones y serían de duración variable. En otras palabras, las emociones son programas de acciones que modifican rápidamente el estado de varios componentes en nuestro organismo, por ejemplo, a una oportunidad o una amenaza. Son experiencias conscientes que implican una alta actividad cerebral y tienen una valoración positiva o negativa. Los sentimientos por su parte son experiencias mentales, un conjunto de vivencias sensoriales y de estados corporales que incluyen los cambios causados por las emociones. En lo que respecta a las pasiones serían sentimientos con una carga emocional más fuerte; los cambios de ánimo son más drásticos y la capacidad de juicio resulta en muchos casos afectada. (2017)
Ilustración 2: Película Big Hero 6
Danzar entre emociones:
Pues cada capítulo de la vida puede ser triste o alegre, lo importante es saltar de allí lo más rápido que se pueda, no estancarse en un solo movimiento, en una sola emoción. ¡Sí! ¡Salta! Es interesante como la historia nos cuenta cómo fueron vistas las emociones.
Por ejemplo, en el siglo XVI, se animaba a las personas de la Europa cristiana a sentir tristeza, pues se suponía que era la respuesta humilde y apropiada para las vicisitudes de la vida terrenal como antesala de la vida eterna, que era la verdaderamente importante (Alonso, 2017).
Un ejemplo de ello queda reflejado en los retratos oficiales:
¿En qué momentos empezaron a reír los altos mandatarios? Después de siglos durante los cuales hasta las niñas se ponían serias en muchas pinturas sobre todo las recordadas por Diego Velázquez. De pronto empezaron a surgir sonrisas en los retratos, eso cambió todo y se generalizó a lo largo del mundo.
Ilustración 3: Detalle de «Las meninas», de Diego Velázquez
Mirada del cine en las emociones:
Las películas son auténticas creadoras de emociones, nos permiten soñar, estar alegres, tristes, con miedo… En mis recomendaciones, por querer aprender cada vez más de las emociones, están las películas de drama. Si no es un género que esté dentro de tus preferidos puede ser que tengas la creencia equivocada de que pasarás un mal rato viéndola, o que tendrá un final triste y te sentirás mal. Lo cual es cierto, si no estás acostumbrado a ver las cosas directamente. Estas películas nos ayudan a reflexionar y ver el arte en lo trágico, todo con un propósito, el ver que siempre hay esperanza, una salida, y esta se encuentra solo en nuestra cabeza, viendo al mundo con criterio. Recomiendo el cine español y europeo en general, tanto como clásicas y de cine independiente, muy reflexivo e imaginativo.
Fotograma: «Alas de mariposa», película dramática de Juanma Bajo Ulloa
Sugerencias:
Alas de Mariposa: Drama sobre una familia que solo deseaba hijos varones, pero al tener una niña, acontecen muchos sucesos trágicos.
¡Átame!: Drama de Pedro Almodóvar. Un joven obsesionado con una actriz, la rapta en su casa, pero el desenlace te sorprenderá, ¡quizá no todos merecen pagar por sus errores!
El piano: Drama de Jane Campion, de Nueva Zelanda. Trata sobre Ana, una joven muda, que viaja con su hija y su piano, y conoce a su nuevo marido, quien se niega a llevar el piano a casa. Abandonado en la playa, el instrumento será rescatado por un vecino que hace un pacto con Ana.
Andrea: Drama español. Un escritor refugiado en la lectura coincide con una extraña joven de mirada inquietante en la fiesta de una diva retirada. Años mas tarde en el funeral de esta úlltima, ambos sentirán la necesidad de una relación.
Referencia:
Alonso, J. R. (2017). Las emociones. La base neurológica del comportamiento. Barcelona: Editec.
La Noche Estrellada de Vincent van Gogh es la obra más conocida del pintor. Es reconocida y apreciada por los sumergidos en el mundo y por los admiradores casuales de los lienzos. Considero ello que se debe a la simpleza de sus figuras (la luna, las estrellas, un pueblo, las montañas, un árbol); a lo llamativo que es el trazo y la forma de haberlos pintado; y a la belleza tan sencilla de apreciar en un cuadro que permite a cualquiera vislumbrar el reflejo de la vida misma que es tan propio de la pintura como bella arte. A esto debo agregar que la sobreexposición mediática y comercial que ha tenido tanto la obra como el autor es solo una consecuencia circuncidante a lo verdaderamente importante del artista y su obra.
En efecto “con la ayuda de sus pinceles chorreantes de color y vigor, van Gogh transformó los paisajes, los personajes, los objetos y la luz de cada día en una materia completamente nueva” (El Mundo, 2016, p. 29).
La psicología que está detrás
Del autor y su obra en general
El arte de van Gogh tuvo una nueva manera de apreciar la estética, dirigiéndola a conceptos más abstractos. El jugar con lo abstracto fue el factor innovador, capaz de llevar la pintura a direcciones que no estaban tomadas en cuenta antes de él.
Los colores impactantes en intensos, el énfasis de las pinceladas, las formas de su obra son altamente expresivas e incluso excesivamente emocionales. Pero a su vez eso no lo dejó exento de padecer los momentos de oscuridad que traían consigo sentimientos de soledad y desesperación (Dahlan, 2014, p. 333).
«Autorretrato de 1889». El fondo comparte las formas de los espirales de luz de «La Noche Estrellada»
Van Gogh podía actuar de manera errática y de difícil manejo; y a pesar de sufrir colapsos y depresiones, el artista estaba muy lejos del mito que se armó a su alrededor como si se tratase de una persona lunática (Dahlan, 2014, p. 333).
El deseo de impresionar y apasionarse en su obra, hizo que se reflejara el mundo interior del artista, y no me refiero solo a sus puntos bajos sino también a los más altos y luminosos. Porque a través de su arte -y de todo bello arte que cale en nuestro corazón-, podemos darnos cuenta de las maravillas de la realidad. Y que a pesar de las contingencias que puedan ocurrir uno nunca está totalmente desamparado, la misma vida de van Gogh, llena de amarguras, renuncias y tragedia es testimonio de ello.
La Noche Estrellada
Este cuadro en particular se presta totalmente a un análisis psicológico puesto que lo que se ve es un estado intermedio entre la realidad y la imaginación, entre lo concreto y lo abstracto.
Van Gogh hizo la pintura cuando estaba internado voluntariamente en el hospital para enfermos mentales de Saint-Rémy, en Francia. El paisaje es una combinación de la imaginación del artista con la vista que tenía desde la ventana de su habitación. Podría decirse que representa la mirada y el anhelo de algo incluso mayor a la libertad, desde un estado de confinamiento que imposibilita o refrena muchos anhelo con la excepción necesidad creadora y la necesidad de sentido propios del ser humano.
En 1889, y a pesar de su debilidad mental y física, a pesar del dolor, la agonía y la melancolía, van Gogh pintó su Noche Estrellada que surgió por inspiración y en la que halló consuelo al contemplarla terminada. Asimismo, van Gogh era además de artista, un hombre intensamente religioso y se puede apreciar en muchas obras suyas y en el análisis de otras tantas, incluida La noche estrellada (Dahlan, 2014, p. 336).
La obra maestra
Al ver el cielo inmenso y luminoso; representante del infinito y la otra vida; y que ocupa la gran mayoría del lienzo; comparado a la pequeñez y lejanía del pueblo, que representa en parte, a la vida en el mundo terreno; uno puede darse cuenta de los deseos de van Gogh por elevar su humanidad.
El pueblo ocupa solo una parte del tercio inferior del cuadro, las luces de las casas es una modesta respuesta a la apoteosis de las estrellas celestiales. “Solo el estirado pináculo del campanario de la iglesia surge como un desafiante y a la vez frágil vinculo de uno entre el cielo y el hombre” (El Mundo, 2016, p. 31).
¿Y qué significa el ciprés en primer plano? Si bien al ciprés se le asocia con la muerte en algunas culturas europeas, es probable que van Gogh solo se interesase en el árbol por el desafío artístico que le representaba. En una carta a su hermano Theo, escribió lo siguiente: «Los cipreses aun me inquietan. Me gustaría hacer algo con ellos como con los lienzos de los girasoles, porque me sorprende que todavía nadie los haya hecho de la manera como yo los veo». Y previamente, en la misma carta: »dos estudios de cipreses de ese complicado tono verde botella» (van Gogh Museum, 1990)
Además, en el mismo año, van Gogh sintió el deseo de hacer sus propias versiones de cuadros de sus artistas favoritos, entre ellos tenemos su versión de «La Piedad» de Delacroix, lo que hace más que evidente el papel de la religión en su arte.
«La Piedad» según van Gogh. Nótese la similitud del uso de colores con La Noche estrellada; y la similitud del rostro de Cristo con el de van Gogh,
Van Gogh fue aficionado a la poesía y a la música. Se cree que el poema “Canto a mi mismo” de Walt Whitman (1.) fue una gran influencia para la creación de la Noche estrellada y hay suficientes pruebas para estar seguro de ello (Dahlan, 2014, p. 336).
El siguiente fragmento del poema es prácticamente una descripción del cuadro:
«Sonríe, tierra voluptuosa de fresco aliento, Tierra de los árboles dormidos y húmedos, Tierra del sol que ya se ha ido, tierra de las montañas de cumbre nebulosa, Tierra del cristalino fluir de la luna llena, apenas tocada de azul, Tierra del brillo y de la sombra manchando la corriente del río, Tierra del gris límpido de las nubes que resplandecen y se aclaran para que yo no las vea, Tierra yacente y extendida, rica tierra de azahares Sonríe, porque llega tu amante».
Van Gogh no podía pintar en su habitación, por ello, a partir de las imágenes retenidas su la mente, y con su propia imaginación, fue que plasmó lo que ahora podemos ver en el cuadro. Este proceso de crear a partir del recuerdo sin duda alguna tuvo que ver en el resultado final en lienzo.
Lo que vieron los ojos, y lo que vio el corazón
Son la memoria y la observación las que tradujeron lo que vio al arte abstracto de la pintura. Las ideas se transforman a un contexto visual. Y un ejemplo evidente de ello son los bocetos y cuadros que van Gogh hizo en Saint-Rémy. (Dahlan, 2014, p. 336).
La Noche estrellada involucra la poesía, la lucha espiritual, e incluso la astronomía. Sus inspiraciones y las múltiples interpretaciones se deben a la interacción de la psique humana con el poder de la existencia (Dahlan, 2014, p. 336). Son las personas profundas, con substancia y complejidad, las que pueden hacer creaciones que se presten a muchas interpretaciones. Van Gogh y su genio es la prueba fehaciente de ello.
“Es verdad: desde el punto de vista de su significación histórica y social, el pintor es el hombre que enseña a los demás hombres a ver, según arte, la realidad, el maestro y el técnico del saper vedere -saber ver-” (Lain, 2018, p. 49).
La agitada vida actual puede convertirse en una herramienta de doble filo para la creación literaria. Los días se han convertido en un encadenamiento de rutinarios instantes para muchas personas que, acostumbradas, prefieren (o quizás se conforman) vivir en modo “automático”.
Lamentablemente, este modo de vida los conduce a una existencia vacía y sin sentido. Nos preguntamos: ¿Cómo lograr que las personas “despierten” de este aletargamiento y descubran que, por medio de la escritura, también se abren diversos caminos y perspectivas que sirven para cuestionar la realidad?
La tarea no es nada sencilla para quienes creamos mediante la palabra, mas no es imposible. El escritor debe enfrentarse a esta homologación y la creación de máquinas contemporáneas, mediante el diálogo con el otro y la defensa de la dignidad individual para mantener los sueños colectivos. Así, en un mundo donde prima la individualidad, la escritura se tiende como un puente para que las personas se puedan explorar, (re) conectar consigo mismas y con los demás y de esa manera, liberarse.
Escribir es emprender un viaje a nuestro interior, encontrarnos, explorarnos, reconciliarnos, alejarnos o acercarnos a sensaciones o ideas que –de manera consciente o inconsciente- siempre estuvieron en nosotros. Cuando tenemos la necesidad de escribir, el mundo exterior desaparece, entramos en una suerte de burbuja que nos cubre de la cotidianeidad de la vida.
Así, como asegura la escritora Clarice Lispector: “Escribir es una maldición que salva el alma presa, salva a la persona que se siente inútil, salva el día que se vive y que nunca se entiende a menos que se escriba».1
Escribimos para salvarnos del tedio, pero sobre todo, para liberarnos mediante la fuerza narrativa y, de este modo, conquistar a nuestros lectores y, como afirma Edgar Allan Poe, crear un único efecto en su alma.2
Uno de los caminos para guarecernos y expresarnos es escribir cuentos. Sin embargo, no es un camino recto ni asfaltado. No obstante, cuando éramos niños –según comenta la escritora Frannery O’Connor- parecía “no haber nada excesivamente complicado”.3 en escuchar y contar cuentos.
Creemos que, probablemente –ya que no existe nada definitivo en el campo de la creación literaria- una de las respuestas para quienes deseamos escribir cuentos es experimentar las emociones sin los filtros ni las preocupaciones que se producen en la adultez. Así, al poder sentir como si fuéramos niños, observar las cosas con curiosidad, preguntar con inocencia, pasar tiempo con nosotros mismos (dejando de lado las obligaciones y mundanos problemas), no dar las cosas por sentadas y soñar, podríamos acercamos a una forma pura de creación: libre, sin estigmas ni ataduras invisibles.
El compromiso, en el camino de ésta liberación, debe ser con los cuentos y sus movimientos cambiantes nutridos por nuestras propias experiencias al observar el exterior –elemento vital para la creación de escenarios y personajes- como menciona Ernest Hemingway .4 Sin embargo, al igual que un enorme y colosal témpano de hielo -siguiendo la bella metáfora de Hemingway (1996: 25)- la importancia de recopilar información por medio de la observación y vivencias propias, no significa que todo lo conseguido deba ir en nuestra creación como cuentistas. No obstante, no está permitido que, por desconocimiento, se omitan. Después de todo, “el conocimiento es lo que constituye la parte del témpano que está bajo el agua.” (Hemingway 1996:26).
Como vemos, emprender la aventura de escribir un cuento tiene diversos caminos, cada escritor tomará el que crea conveniente, algunos volverán al punto inicial, otros quizás sientan que se han perdido, pero –si realmente existe la necesidad inagotable de escribir- se perseverará.
Por otra parte, si pensamos en obtener fama mediante la escritura, debemos entender que perseverar no garantizará que nuestra obra sea reconocida. Sobre este punto, la escritora Silvina Bulltrich.5 afirma que el triunfo no es lo más importante y, en su texto sobre la “Refutación al decálogo del perfecto cuentista de Horacio Quiroga”, asevera que “la vida de Quiroga fue toda entera una derrota y por eso su obra cobró fuerza y perdura.” (Bulltrich 1996: 53). Este punto lo enlazamos con la vida del gran cuentista Julio Ramón Ribeyro: con grandiosos y memorables cuentos, Ribeyro -al igual que sus personajes – nunca se sintió merecedor de reconocimientos. Consideramos, siguiendo la gran lección de Clarice Lispector, que la humildad como técnica debe ser imprescindible para todo escritor: “(…) el orgullo hace perder mucho tiempo.” (Lispector 1996:202).
En la actualidad, conocemos algunos personajes famosos que escriben libros, pero es frecuente que, después de un tiempo, nadie recuerde sus historias. Los autores brillarán efímeramente por la fama o resonancia sus nombres en la portada. Debemos aspirar a crear cuentos que prevalezcan al paso del tiempo. Clarice Lispector menciona, de manera irónica, como “crítica liviana” a las aseveraciones en torno a este tema: “En el libro de Pelé las cosas van sucediendo (…) tú solamente inventas. El tuyo es más difícil de hacer, pero el de él es mejor.” (Lispector 1996: 200).
En la escritura no se inventa, se sustrae del interior aquello que nos mueve y corta la respiración. De este modo, los lectores podrán relacionarse, reflejarse, identificarse o conmoverse con personajes atemporales que se queden, de una u otra manera, siempre con ellos. Nuestros cuentos deben permitir que nos expresemos y liberemos. Esta incandescente necesidad de expresión es un punto en común que encuentra la escritora Silvia Molina cuando indaga sobre el vaporoso terreno de la creación de cuentos desde la perspectiva de diversos escritores .6
Sabemos que es imposible encontrar una suerte de leyes o decálogo para escribir cuentos, puesto que, como ocurre con todo tipo de arte, la literatura no debe seguir ninguna regla pre establecida: cada escritor encontrará, con mayor o menor dificultad, su sendero. No hay lugar para el pragmatismo en la creación literaria. Yo considero que el arte en general no puede verse como si se tratase de un libro de instrucciones o reglas generales. No porque no tenga un orden o una razón de ser, sino porque la forma en la se exprese o sea entendida tendrá siempre muchos puntos de vista, no es algo estático ni cuenta con alguna regla universal.
Por este motivo, nos sentimos encandilados ante el misticismo de escritoras como Joyce Carol Oates.7 quien nos acerca a la escritura desde la magia de los sueños, desde aquella voz que no podemos callar, desde la búsqueda de significados ocultos de la vida, desde la creación de misterios, pero sobre todo, desde la incapacidad para no escribir: “La base para el arte de un escritor no es su habilidad sino su voluntad de escribir, su deseo de escribir.” (Oates 1996:120)
Después de todo, escribir nos conduce a un plano que, aunque nos mantiene momentáneamente alejados de la realidad, permite que utilicemos la palabra como una carnada que pesque la no-palabra (Lispector 1996: 203). Debemos escribir desde las palabras, pero también desde los silencios. Para la escritora brasilera, la entrelínea es la respuesta. Una página puede estar llena de palabras y no decirte nada, la fuerza en nuestros cuentos debe residir en lo que se mantiene silente. Siguiendo esta idea, para Juan Rulfo.8, la entrelínea descansa en “el silencio del que ya no habla, el silencio de aquel a quien no dejan hablar, el silencio de lo que no nos atrevemos a decir, el silencio de todo aquello que se ignora, el silencio que tan a menudo es la única respuesta ante la tragedia de la vida.” (Rulfo 1996:214). Como vemos, el papel del silencio es poderoso y se abre paso a través de las páginas, conduciendo emociones y pensamientos tan invisibles como eternos.
Además, la escritura es capaz de transmitir un efecto positivo en la salud física y mental de las personas. Esta actividad, como un ejercicio terapéutico, consiste en que la persona escriba periódicamente sobre su enfermedad o sobre algún hecho traumático ocurrido. (Fernández, 2005) También nos otorga una forma de expresarnos cuando otras formas de comunicación no alcanzan o cuando encontramos difícil realizarlo de otra manera, incluso para registrar acontecimientos importantes o ayudar a nuestra memoria. Con estas y muchas otras razones en mente, los psicoterapeutas encuentran en el ejercicio de escribir una utilidad en la práctica clínica, desde aproximadamente unos veinte años. (Fernández, 2005).
Aún queda mucho por reflexionar en torno a la escritura de cuentos. Por ello, debemos poner una pausa en la ajetreada cotidianeidad de nuestra vida y observar aquellas ideas, emociones, imágenes y sensaciones que se han convertido en parte de diversas y hermosas constelaciones que resplandecen gracias a nuestra eterna necesidad de escribir.
Referencias
Clarice Lispector. “La explicación que no explica”. Lauro Zavala, ed. Poéticas de la brevedad. Teorías del cuento III. México: Coordinación de Difusión Cultural UNAM, 1996.
Edgar Allan Poe sobre Nathaniel Hawthorne. Cómo se escribe un cuento. Selección, prólogo e introducciones de Leopoldo Bruzuela. Buenos Aires: El Ateneo, 1993.
Ernest Hemingway. “La teoría del iceberg”, “Saber qué dejar fuera”. Lauro Zavala, ed. Poéticas de la brevedad. Teorías del cuento III. México: Coordinación de Difusión Cultural UNAM, 1996.
Fernández Álvarez, Héctor. El Poder de la Escritura en Psicoterapia. Revista de Psicoterapia, 16 (63-64), pp. 29-30, 2005.
Frannery, O’Connor, “Para escribir cuentos”. Lauro Zavala, ed. Poéticas de la brevedad. Teorías del cuento III. México: Coordinación de Difusión Cultural UNAM, 1996.
Joyce Carol Oates. “La naturaleza del cuento”. Lauro Zavala, ed. Poéticas de la brevedad. Teorías del cuento III. México: Coordinación de Difusión Cultural UNAM, 1996.
Juan Rulfo. “El desafío de la creación”. Lauro Zavala, ed. Poéticas de la brevedad. Teorías del cuento III. México: Coordinación de Difusión Cultural UNAM, 1996.
Silvina Bulltrich. “Refutación del ‘Decálogo del perfecto cuentista’ de Horacio Quiroga”. Lauro Zavala, ed. Poéticas de la brevedad. Teorías del cuento III. México: Coordinación de Difusión Cultural UNAM, 1996.
Silvia Molina. “24 cuentistas opinan sobre la teoría y práctica del cuento”. Lauro Zavala, ed. Poéticas de la brevedad. Teorías del cuento III. México: Coordinación de Difusión Cultural UNAM, 1996.
1 Clarice Lispector. “La explicación que no explica”. Lauro Zavala, ed. Poéticas de la brevedad. Teorías del cuento III. México: Coordinación de Difusión Cultural UNAM, 1996.
2 Edgar Allan Poe sobre Nathaniel Hawthorne. Cómo se escribe un cuento. Selección, prólogo e introducciones de Leopoldo Bruzuela. Buenos Aires: El Ateneo, 1993..
3 Frannery, O’Connor, “Para escribir cuentos”. Lauro Zavala, ed. Poéticas de la brevedad. Teorías del cuento III. México: Coordinación de Difusión Cultural UNAM, 1996.
4 Ernest Hemingway. “La teoría del iceberg”, “Saber qué dejar fuera”. Lauro Zavala, ed. Poéticas de la brevedad. Teorías del cuento III. México: Coordinación de Difusión Cultural UNAM, 1996.
5 Silvina Bulltrich. “Refutación del ‘Decálogo del perfecto cuentista’ de Horacio Quiroga”. Lauro Zavala, ed. Poéticas de la brevedad. Teorías del cuento III. México: Coordinación de Difusión Cultural UNAM, 1996.
6 Silvia Molina. “24 cuentistas opinan sobre la teoría y práctica del cuento”. Lauro Zavala, ed. Poéticas de la brevedad. Teorías del cuento III. México: Coordinación de Difusión Cultural UNAM, 1996.
7 Joyce Carol Oates. “La naturaleza del cuento”. Lauro Zavala, ed. Poéticas de la brevedad. Teorías del cuento III. México: Coordinación de Difusión Cultural UNAM, 1996.
8 Juan Rulfo. “El desafío de la creación”. Lauro Zavala, ed. Poéticas de la brevedad. Teorías del cuento III. México: Coordinación de Difusión Cultural UNAM, 1996.
Carl Gustav Jung es un referente de la psicología, su pensamiento fue ampliamente lúcido y sus teorías, como las de los arquetipos y el inconsciente colectivo son imprescindibles para el que quiera formarse en psicología o simplemente, para entender un poco más al ser humano. Más allá de esas teorías y otros postulados cuestionables, o de plano nocivos para la persona, que también defendía; hoy les quiero compartir mis reflexiones alrededor de un particularísimo ensayo suyo llamado “Psicología y poesía”.
Carl Gustav Jung
Primero debemos entender (al igual que Jung en su ensayo) a la poesía en su sentido clásico, “poiesis” que significa “creación” o “producción”. Por ende, el poeta será todo creador artístico y la poesía será toda obra de arte. Con respecto al arte, quizá jamás podremos explicarla científicamente, pero Jung tuvo muy en claro que la Psicología es la ciencia ideal para relacionarse con el arte, en particular con la literatura, hablamos de una relación de apoyo y complementación. La Psicología no podrá englobar al arte pero si es capaz de describirla, de esclarecer su misterio en cierta medida.
Del alma salen todas las ciencias y del alma sale toda obra de arte (Jung, 1976, p. 9).
Para entender una obra de arte, sería de mucha ayuda entender la psicología personal del artista, del creador, pero quedarse solo en ello sería un error. La auténtica obra de arte, va más allá de su creador y pasa a ser un tesoro de toda la humanidad.
El poeta se alza sobre lo ordinario, recoge en su alma lo más alto de sus vivencias y plasma con contundencia la expresión artística. Su creación, su poética, transporta al lector a una claridad de las cosas; lo lleva a sí-mismo y a esbozar lo más elevado de la humanidad. La conformación poética transfigura la conciencia humana (Jung, 1976, p. 12).
Si hablamos del proceso de creación artística, Jung, considera que es un proceso claramente psicológico en cuanto el poeta, mediante lo que comprende y conoce es que puede conformar su obra (1976, p.12). Y razón no le falta, también fue prudente al no decir que es un proceso puramente psicológico, pues ya podemos ver el alto factor espiritual que se encuentra presente.
Jung propone que tenemos “material psíquico” para la creación artística:
La pasión y sus destinos
Los destinos y su padecer
La naturaleza eterna, sus bellezas y sus espantos
Jung (1976, p. 18) nos cuenta que en el arte se integra lo inconcebiblemente elevado hasta lo grotesco y perverso. Mientras él elogiaba ambos extremos, hay voces más prudentes que consideran que el arte más elevada, debe buscar siempre la belleza y no lo grotesco. Pero eso no quiere decir que no se pueda usar lo bajo, como recurso para esta búsqueda ¿Qué sería del Siddhartha de Hermann Hesse, sin sus crisis y dolores del alma que se presentaron en su camino a la iluminación? La gran poesía es la que toca el alma de la mismísima humanidad.
Es el poeta entonces quien tiene la voz de miles y de miles de miles. Él es quien retrata y transforma la conciencia (o del inconsciente colectivo como diría Jung) de su época y de las posteriores. Un ejemplo valioso de esta idea sería nuestro Julio Ramón Ribeyro, ampliamente conocido por ser la voz de los que no tienen voz.
Muy a menudo, al poeta le toca sacrificar todo lo que al hombre ordinario le brinda una serena felicidad y todo lo que hace de su vida, más llevadera (Jung, 1976, p.22). El poeta tiene dentro suyo, una dualidad. Están su hombre común y su genio creativo, en constante conflicto, para ver quien se impone, pero en verdad es una lucha de nunca acabar en lo que dure la vida.
Tener el genio creativo es un don muy escaso, muy raro entre los hombres y como todo objeto raro, tiene un precio elevado que el poeta paga, en mayor o menor medida, con su propia vida.
Jung nos da esta figura: Es como si todo hombre naciera con una energía vital. Lo que ocurre con el poeta es que su arte demanda mucha energía vital, dejando muy poca para el desarrollo de la vida cotidiana. Esto no es necesariamente inevitable, al fin y al cabo es solo una metáfora, pero no por nada existen términos como “artista incomprendido” y “poeta maldito”, también se puede echar un vistazo al cómo vivieron muchos de los más grandes (y no tan grandes) artistas de la historia: unos victimarios y otros víctimas de vidas colmadas en desenfreno y excesos mundanos.
«El Jardín de los Poetas» de Vincent Van Gogh. Es bien sabido que Van Gogh fue un alma atormentada que vivió muchas penurias en su paso por la tierra.
El auténtico poeta es un médico curador de heridas que lleva una llaga abierta.
Todo lo mencionado, nos muestra que el poeta, es alguien excepcional, su esencia y estado de conciencia está elevado por encima de los demás. Pero eso no lo vuelve un superhombre, al final sigue siendo de carne y hueso, sigue teniendo una voluntad e inteligencia sujeta al error, no tiene la vida resuelta y puede ser que ni siquiera esté plenamente consciente de su genio, y esto no es novedad. Ya Sócrates en su apología lo había notado, Platón es quien nos lo narra: “Así pues, también respecto a los poetas me di cuenta, en poco tiempo, de que no hacían por sabiduría lo que hacían, sino por ciertas dotes naturales y en estado de inspiración […] En efecto también estos dicen muchas cosas hermosas, pero no saben nada de lo que dicen”. (1985, p. 156)
Para darle un ejemplo importante a la propuesta de Jung, podemos pensar en Franz Kafka, gran referente de los artistas que pusieron en el centro de sus creaciones a la mente del individuo, el viaje interior y el diálogo con lo profundo del inconsciente (Giardini et al. 2017, p. 129).
Hermann Hesse es otro excelente ejemplo, de un artista que se sumerge en la interioridad del ser (sin mencionar que tuvo influencia directa de Jung, a quien conoció personalmente) terminaré mi texto con unas líneas de Hesse, que son oportunas para retratar gran parte de lo expuesto:
“El que yo tenga habitualmente en el campo de la conciencia, el círculo de las cosas que me interesan, no decide sobre el valor y la supremacía de mi yo; solo significa que entre el círculo de la conciencia y lo inconsciente mantengo buenas relaciones, unas relaciones flexibles y dúctiles”. (2007, p. 163)
Hermann Hesse, escritor. Autor de obras maestras como el Lobo Estepario; Siddhartha y Bajo la rueda
Referencias
Giardini, A.; Baiardini, I.; Cacciola, B.; Maffoni, M.; Ranzini, L. y Sicuro, F. (2017). Comprende la Psicología. Carl Gustav Jung: El inventor de la psicología analítica. Barcelona: Editorial Salvat, S.L.
Hesse, H. (2007). Pequeñas alegrías. Madrid: Alianza editorial.
Jung, C. G. (1976). Formaciones de lo inconsciente. Buenos Aires: Editorial Paidós.
Una marinera majestuosa, una pintura de acuarela armoniosa y una versión teatral de “Hamlet” cantada en Hip Hop. Estas tres historias tienen como protagonistas a personas con habilidades diferentes, que vencieron estereotipos para darse un espacio en el mundo del arte. Demostrando que el arte es flexible e inclusivo.
Historia 1: Marinera en Silla de Ruedas
En la clausura de los Juegos Parapanamericanos del año 2019, se presentó una pareja que ofreció un espectáculo maravilloso al bailar Marinera. Cabe recalcar, que esta presentación fue la más ovacionada por el público y es que uno de los bailarines demostró que para expresar un arte no hay límites.
Javier morales lleva 10 años bailando Marinera y es el único bailarín campeón mundial que realiza este arte en silla de ruedas. Bien, ¿qué fue lo que le inspiró para poder seguir sus sueños? Pues, la repuesta la brindó él mismo en una entrevista web para Perú 21, donde indicó que su fuente de inspiración proviene de su familia, que siempre estuvo ligada a la cultura peruana. Además de recordar que en sus reuniones familiares bailaban al compás del cajón y la guitarra. También, mencionó que su primo hermano es Gino Morales, quien es campeón laureado de marinera.
Es así que, al estar rodeado de una familia que cultiva diversos tipos de arte, Javier Morales, no se inmutó para continuar con el legado familiar y se dedicó a bailar marinera desde el año 2008.
Para concluir con esta primera historia, se rescata tres frases expresadas por Javier Morales en la cual denota una actitud positiva de la vida y una alta capacidad de sobreponerse a las dificultades. Las frases son las siguientes:
La única diferencia es que tú bailas con tus pies y yo con mi silla
El mensaje que quiero transmitir al bailar, es: “Los sueños sí se cumplen”
Considero que mi condición no es una debilidad al contrario es una fortaleza.
Historia 2: Pintando sin brazos
«Soy como un pájaro carpintero. No tengo brazos y tengo que estar picando. Tengo un cuello de boxeador porque camino con bastones y muletas, ejercicios que me han servido para tener fuerza muscular en el cuello y picar madera».
Son las palabras de Félix Espinoza, que padece de agenesia (no tiene brazos ni piernas) y esta condición es de nacimiento. Félix es natural de la Oroya y su madre adoptiva fue la directora del colegio “La Alegría en el Señor”.
Félix cuenta que estaba cursando la primaria, cuando en una clase de arte la profesora le presentó materiales para hacer un collage, cuando entre los materiales ve el pincel sintió que su alma y espíritu estaban ahí. Tomó el pincel con su boca y comenzó a pintar, su profesora notó sus aptitudes para la pintura, por ello, le dieron la oportunidad de estudiar una beca de Arte en el extranjero.
Estudiar en el extranjero le ayudó a mejorar sus técnicas e incursionar en el tallado de madera y pintado de murales. El trabajo de Félix es fino, delicado y digno de admirar. La temática de sus pinturas es de mitología ancestral peruana y costumbrista. Su obra ha sido expuesta en galerías de diversos países, donde ha tenido que aprender a lidiar con la incredulidad de quienes no creen que él es autor de sus obras.
Asimismo, la calidad de sus pinturas ha hecho que Félix participe de concursos, donde menciona que ha sido calificado por la calidad de su trabajo más no por su condición. Y es precisamente, una de las innumerables ventajas que proporciona el arte, el hecho de que ya no se mire a la persona desde una mirada vertical, al contrario, nos dirigimos a ellos de forma horizontal.
¿Cómo describir a Félix Espinoza? Como un ser humano que desborda alegría, de buen sentido del humor, con un gran talento y que nunca se amilanó para conseguir sus metas. Pues, la frase que le caracteriza es: “Con fe amor y perseverancia se puede lograr tus objetivos”.
Historia 3: Una obra de teatro inclusiva
¿Qué significa para ti mi vida? ¿Cómo te haces cargo de esta realidad? “Estoy aquí, pero no me quieres ver” (Fuente: El Comercio)
Son las frases que forman parte de una obra de teatro basada en Hamlet, donde el elenco estaba conformado por actores con síndrome de Down y uno con discapacidad Intelectual. Esta obra de teatro fue puesta en escena en Lima, en el Teatro La plaza el año 2019 y la persona encargada de dirigir la obra fue Chela de Ferrari.
¿Cómo es que inició esta aventura? Chela de Ferrari, es una reconocida dramaturga y directora de teatro, que ha dirigido varias obras en su mayoría con temas de Shakespeare. Hamlet era un proyecto que lo iba descartando porque no encontraba a su protagonista. Por otro lado, Jaime Cruz, era un anfitrión con Síndrome de Down que trabaja en las butacas del teatro La Plaza, y que al enterarse que Chela buscaba un protagonista para Hamlet, decidió presentarse a la audición.
Cuando ambos personajes se encontraron en el casting, Chela de Ferrari se dio cuenta al instante que había encontrado al protagonista de su obra y decidió que su elenco estaría conformado por personas con habilidades diferentes.
Chela de Ferrari, comentó que tuvo que vencer sus propias creencias acerca de su elenco y es que expertos en esta condición le indicaron que los chicos con Síndrome de Down sólo podían trabajar como máximo una hora, sin embargo, este mito se rompió porque el elenco logró ensayar por cuatro horas todos los días durante un año.
También, mencionó que estaba expectante por la respuesta del público, afortunadamente, la recepción de los espectadores fue positiva, ya que, después de ver la obra varios afirmaron que se iban conociendo mejor la condición de Síndrome de Down.
Para lograr este efecto en el público Chela de Ferrari partió del lema icónico de Hamlet: “Ser o no ser”. A partir el cual realizaron el guion y lo musicalizaron, así cada actor contó sus experiencias a través de canciones.
Chela de Ferrari, logró en los espectadores una mirada empática hacia la condición de Síndrome de Down y en los actores la posibilidad de mostrar su mundo interno sin miedo. Además, la dramaturga destacó la ética y profesionalismo de su elenco, así como su capacidad de dar sugerencias creativas durante los ensayos que por supuesto fueron tomadas en cuenta por la directora.
Todo se consiguió gracias a Chela de Ferrari, quien fue una buena líder que trató con respeto a este grupo de chicos con Síndrome de Down y les dio la oportunidad de poder demostrar que para ellos no hay obstáculos para alcanzar sus sueños solo les hace falta espacios para brillar.
Elenco de «Hamlet» (2019)
ARTE COMO MEDIO DE INCLUSIÓN SOCIAL
Un gran problema que han tenido que vencer las personas con discapacidad, es el tema de inclusión social, sobre todo cuando existe el estereotipo de que discapacidad es igual a deficiencia. En cambio, si se considera a este grupo como aquellas personas que son diferentes en hacer sus actividades o funciones, las posibilidades de desarrollarse como seres humanos se extienden. Por ello, se va a cambiar el término de “persona con discapacidad” por uno más amigable que es: Persona con diversidad funcional o habilidades diferentes (Herrador, 2017).
El grupo de personas con diversidad funcional, es definida por la ONU como: “Personas que presentan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con el entorno, encuentran diversas barreras, que pueden impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con los demás ciudadanos”.
Y es cierto, la principal barrera que deben superar este grupo es el de encontrar espacios más inclusivos. Las tres historias que se relataron son un gran ejemplo de que por medio del arte es posible vencer desigualdades, ya que, el arte es unificador.
También, es relevante detenerse y mirar a este grupo de personas con diversidad funcional y brindarles espacios de desarrollo en diferentes ámbitos. Ya que, es una realidad que no es ajena a nosotros, tal como afirma Malena Pineda Ángeles (Jefa del Programa de Defensa y Promoción de los Derechos de las Personas con Discapacidad):
“Convivimos con la discapacidad, aunque no nos demos cuenta, aunque parezca que no es parte de nosotros ni de nuestro círculo más cercano, comienza a estar más presente en el colegio, en el trabajo, en las ciudades, en la televisión, en el cine y en las organizaciones”.
ARTE Y RESILIENCIA
Es importante, tener en cuenta el concepto de Resiliencia que se define como la capacidad de sobreponerse a la adversidad, dicho concepto está ligado a las habilidades sociales. Que de acuerdo con Suria, García y Ortigosa (2015): “Es la necesidad de disponer de unas adecuadas Habilidades Sociales es fundamental para el buen ajuste personal y social, sobre todo, para un colectivo como es el de la discapacidad”.
Entonces, es imprescindible contar con un alto nivel de resiliencia, lo cual va a permitir que la persona logre un mejor desempeño social. En caso de las personas con habilidades diferentes, contar con una alta capacidad de resiliencia les va a permitir una mayor integración.
El estudio realizado por Suria, García y Ortigosa (2015) demostró que la integración psicosocial de una persona con habilidades diferentes depende de una alta capacidad de resiliencia. Ahora bien, para fomentar la resiliencia en una persona, es posible usar como herramienta al arte, ya que “el arte es sanador, capacita y habilita, es libertad, comunicación, creatividad, diversidad” (Herrador, 2017).
Como se observa, todo va ligado ya que una persona que posee alta capacidad de resiliencia va a tener un mejor desempeño social, y un medio para lograrlo es dedicarse a cultivar un arte.
Emprender una actividad artística no es solamente funcional para las personas con habilidades diferentes, lo es también para la sociedad. Así lo indica Herrador (2017):
En múltiples ocasiones el trabajo que se realiza con personas con diversidad funcional solo tiene el objetivo de que ellas sean “útiles a la sociedad”, centrándose en “reparar o compensar lo que esta defectuoso”. Con esta perspectiva de trabajo se olvida lo esencial, es decir, antes de ser “útil a la sociedad” las personas con discapacidad deben sentirse “útiles para sí mismos”, dicho, en otros términos, deben concebirse una imagen real de sí mismos, una imagen completa con sus dificultades, pero, sobre todo, con sus posibilidades y capacidades. Esta perspectiva de trabajo es en la que se enmarca principalmente la metodología artística, ya que se trabaja desde la emoción y el conocimiento de sí mismo.
Las personas con discapacidad a lo largo de la historia han sido consideradas desde tan sólo dos de estas acepciones: lo que son y lo que deben ser, sin darles un permiso o en el caso que nos ocupa, una oportunidad para lo que pueden o desean ser, y encontramos en estas dimensiones que el Arte es un medio ideal para favorecer estos campos tan olvidados en el colectivo.
Por otro lado, Ballesta, Vizcaíno y Mesas (2011), indican que las personas con diversidad funcional han sido limitadas a lo que son y deben ser, y no se les ha brindado la oportunidad para lo que desean ser. Siendo el arte un camino para demostrar su esencia en toda su plenitud.
Referencias
Admirable pintor peruano sin brazos recorre el mundo llevando su obra. (14 de agosto del 2010). RPP Noticias. Recuperado de
Ballesta, A., Vizcaíno, O., y Mesas, E. (2011). El Arte como un Lenguaje posible en las personas con Capacidades Diversas. Arte y Políticas de Identidad, 4 (6), 137-152. Recuperado de
Félix Espinoza, el arte de un perseverante. (20 de marzo del 2014). Correo. Recuperado de https://diariocorreo.pe/peru/felix-espinoza-el-arte-de-un-perseverante-43083/
“Hamlet”: Una obra sin temor a profundizar en la frase “ser o no ser”. (08 de noviembre del 2019). RPP Noticias. Recuperado de
Herrador, L. (2017). Nuevas metodologías pedagógicas: Arte y Discapacidad. Revista Internacional de Apoyo a la Inclusión, Logopedia, Sociedad y Multiculturalidad, 3 (1), 183-197. Recuperado de https://revistaselectronicas.ujaen.es/index.php/riai/article/view/4252/3477
Pineda, Malena. (16 de octubre del 2015). 16 de octubre: Día Nacional de las Personas con Discapacidad. Recuperado de
Perú21TV. (04 de setiembre del 2019). Javier Morales: El peruano que conmovió al país bailando marinera en silla de ruedas. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=x2KLMkMK2hY
Rodríguez, J. (2019). “Hamlet”: La apuesta más arriesgada del teatro La Plaza. El Comercio. Recuperado de
Suria, R., García, J., y Ortigosa, Juan. (2015). Perfiles resilientes y su relación con las habilidades sociales en personas con discapacidad motora. Psicología Conductual, 23 (1), 35-49. Recuperado de http://rua.ua.es/dspace/handle/10045/57932
Al hablar del término genio la imagen mental que usualmente se asocia es la de personas con batas blancas y cabello alborotado, matemáticos, físicos y químicos que no dejan de trabajar en sus laboratorios. Las fotógrafas de personajes como Albert Einstein, Werner Heisenberg, y el resto de científicos del proyecto Manhattan pueden ser tomadas como referencia al mencionar esta palabra. Es una asociación consabida, y se da de forma casi autómata: referirse a los genios es hablar de científicos que a base de un largo trabajo de investigación o experimentos de ensayo y error lograron formular las leyes que rigen la naturaleza de este mundo, crear ecuaciones matemáticas que explican nuestra realidad o diseñar aparatos tecnológicos que impulsan y encaminan a la humanidad en su largo recorrido de evolución y perfeccionamiento. Por lo que con justa razón han de tener el reconocimiento y admiración que nosotros los simples mortales les podemos brindar.
¿Ellos son genios de la humanidad? Un absoluto sí, no hay duda que estos hombres con sus producciones definieron la realidad tal y como la conocemos hoy en día. Ahora bien, ¿Son los únicos? No, como lo veremos más adelante. ¿Son los mejores exponentes del término genio? La respuesta podá causar sorpresa inicial, ya que de hecho, hay otros personajes ilustres que personifican mejor el significado de esta palabra ¿Cómo así? Bueno, espero poder despejar esta y demás dudas con el presente artículo, para lo cual es necesario hacer una diferenciación de términos similares.
Imagen 1: Fotografía de los científicos que conformaron «El Proyecto Manhattan» Fuente; Página Web Historia General.com (2016).
¿Qué es la Superdotación, Genialidad y un Niño Talento?
Aunque parezcan términos parecidos y pueden ser tomado como sinónimos por algunos. Esto no debeá hacerse, ya que su semántica apunta a significados distintos entre s?, los educadores pueden dar fe de ello, estos profesionales se encuentran capacitados para hacer una diferenciación en el caso de tener un estudiante que se encuentre en alguna de las siguientes categorías:
Se habla de un caso de Superdotación cuando el CI de la persona esta muy por encima de la media común, generalmente sobre los 130 puntos, aunque esto ?último varia según la edad. Antiguamente se consideraba que un niño genio se trataba aquel con un puntaje de CI superior a los 180 puntos. Sin embargo, esta clasificación ha dejado de ser usada.
Se usa el termino de Genio con el niño o la persona con super dotación que además de tener el coeficiente alto, ha sido creador de una obra que puede calificar como genial. Se debe decidir por el producto de su trabajo, así mismo se toma en cuenta la creatividad y motivación que empleo al momento de realizarlo. Para sintetizar, genio no es aquel que cuenta solo con gran inteligencia, sino que hace uso de esta superdotación para ser el autor de una obra trascendental nunca antes vista.
Por último, es preciso realizar una diferencia entre el termino de Niño Talento como aquel infante que tiene un entendimiento superior en un área determinada, pero que a diferencia de la genialidad su obra no llega a tener la trascendencia ni importancia necesaria para calificar como genial.
Ya dicho todo lo anterior, Los científicos son los únicos genios de la humanidad? El astrofísico estadounidense Neil deGrasse Tyson dedicó un episodio de su programa de divulgación científica «Cosmos» (2014) a esta constante. De acuerdo a su propia percepción y al entendimiento de su grupo de panelistas esta respuesta se encontraá en la propia definición de las ciencias, como en el caso de la física: ?… del griego «fisis» (naturaleza), es la ciencia natural que estudia, mediante leyes fundamentales, la energía, la materia, el tiempo y el espacio, es decir, el universo mismo. (Raffino, 2020). Una ciencia dedicada a interpretar la realidad, y como cualquier interprete no es imprescindible.
Imagen 2: Afiche promocional del programa «Cosmos» de Neil deGrasse Tyson Fuentes: P?gina Web SCIENTIA (2014)
Claro, los físicos y científicos en general logran explicar y desarrollar leyes que cambian nuestro entendimiento. Por eso mismo no dejan de ser observadores de la realidad un objeto de estudio que compartieron con otros tantos estudiosos, por ende no resulta extraño que otras personas pudieran llegar a las mismas conclusiones siguiendo métodos similares. En algunos casos los tiempos y espacios son sospechosamente cercanos entre las producciones de genios reconocidos y sus ignotos colegas. Pero eso lo veremos más adelante.
Por ahora, todos debemos recordar más o menos bien la historia de Isaac Newton (1643-1727) y la manzana que cayó, según la tradición, sobre su cabeza. Este acto llevo al científico a formular su teoría de la gravitación universal, ya que las mismas leyes naturales que provocaron la caída del fruto desde el árbol rigen y mantienen a la Luna en torno a nuestro planeta. (Museo de la Ciencia Vallaloid, 2010).
Imagen 3: Pintura de Isaac Newton y la revelación de la manzana. Fuente; Pintura de Robert Hannah (1850), vía: ARTUK
Newton fue de los primeros en establecer las leyes que pudieron al fin dar respuesta a una de las muchas interrogantes del universo durante más de un centenar de años. Sin embargo, estas mismas leyes fueron reemplazadas por las concepciones de gravedad de otro genio, también harto conocido, Albert Einstein a principios del siglo XX. Es el paso inevitable de la ciencia, las leyes universales que son puestas a prueba y son rebatidas bajo ciertas circunstancias. Deben ser reemplazadas por otras que puedan explicar de mejor manera la realidad. Ya aclarados, al menos superficialmente, algunos de los más grandes aportes de estas dos personalidades, veamos también la polémica que acompañan estas contribuciones.
Hooke y Newton: el conflicto que cambió la historia de la ciencia.
Seguramente el nombre de Robert Hooke (1635-1703) le resulte desconocido a más de uno. Y no es de extrañarse, tomando en cuenta que no se conservaba ningún retrato de él hasta el 2012, año en el que Rita Greer decidía pintarlo en base a descripciones de la época, bajo el epitafio de «Uno de los hombres más ingeniosos que haya vivido jamás?. No es para menos, después de todo estamos hablando de la persona que denomino a las células de esa manera tomando como referencia las celdas o «cellulas» de los monjes de la época. así mismo hay una ley que lleva su nombre: la ley de Hooke, sobre el comportamiento de los resortes. Este hombre además fue experto en al menos 13 especialidades que incluían la fisióloga, física y astrónoma. Los historiadores de estos ?últimos tiempos no tienen reservas al denominarlo «el Leonardo Da Vinci Ingles».
Imagen 4; Retrato de Robert Hooke, y algunos de sus mayores inventos. Fuente: Universidad de Oxford (s.f.)
¿Por qué resulta extraño entonces reconocer su nombre? Pues Hooke cometió un grave error, enfrentarse a una de las más grandes figuras de toda la humanidad: Sir Isaac Newton, quien se encargó de empañar toda obra, todo aporte y toda mención. Incluso se le señala como responsable de que no se conserve ningún retrato de Hooke. El meollo del conflicto se detallará a continuación:
Newton no fue el primero en hacer postulaciones acerca de la fuerza que mantenía a los cuerpos celestiales en su lugar. Se trataba de una idea que, durante la década de 1670, Hooke y otros científicos se encontraban discutiendo (BBC Mundo, 2017). Sin embargo, Newton fue el que pudo probar esta idea a través de una fórmula matemática que plasmaría en el primer volumen de sus Principia publicado en 1686.
Robert Hooke, enterado de esto ?último, afirmo que él había cimentado los primeros conceptos que llevaron a Newton a formular la ley de la gravitación universal, por lo que exigía el crédito correspondiente como autor de la idea primal. Sin embargo, al final lo único que recibió es una nota aclaratoria de Newton en la que decía que el trabajo de Hooke había reavivado su interés por la astronomía, pero que no había aportado nada nuevo.
Newton más tarde como presidente de la Royal Society en 1703 se dedicó de borrar la figura de su gran rival (Domenech, 2019). Destruyendo el legado que justamente había logrado. Hoy en épocas más recientes se está tratando de reconocer el gran aporte del genio nacido en la isla de Wigth de mano de profesionales como Rita Greer.
Einstein y el aparente caso de plagio en su obra.
Quien en esta vida no ha oído hablar de este físico alemán, considerado como el científico más importante del siglo XX y tranquilamente de todos los tiempos, su reputación lo precede tanto que es fácil de reconocer en alguna fotografía antigua, su sola imagen se ha convertido en un icono de la cultura popular. Y claro naturalmente todos nos sabemos de memoria la ecuación más popular de la historia: E=mc2, la equivalencia entre la masa y la energía.
Pues bien, ni siquiera un genio a la altura de Einstein puede librarse de la polémica de la originalidad de su obra. Muchos historiadores sostienen que habá planteado su trabajo en base a las interacciones que tuvo con otro gran matemático David Hilbert, figura importante del siglo XX. Veamos que aconteció.
Imagen 5: A la izquierda: Albert Einstein (1879-1955). Derecha: Matemático David Hilbert (1862-1943). Fuente: Página Web Medium.com (2019)
Nadie puede cuestionar las ideas revolucionarias que el genio nacido en Ulm tenía de esta realidad, y que tarde o temprano estas mismas cambiaran nuestro entendimiento popular. Sin embargo, el físico alemán no forma la manera de comprobar su muy conocida Teoría de la relatividad General. La tradición sugiere que demoro al menos una década en intentos infructuosos por demostrar y plasmar esta teoría.
Einstein en 1915 dio unas seis conferencias en la Universidad de Gotinga, la misma en la que David Hilbert (1862-1943) laboraba como profesor. Einstein y Hilbert se reunieron en casa de este ?último y se la pasaron discutiendo sobre los problemas que se encontraba para demostrar la teoría de la Relatividad. Se dice que después de esta interacción ambos hombres siguieron en contacto profesional mediante cartas, algo muy común entre científicos de la época.
Lo cierto es que luego de estas discusiones Einstein logró encontrar una solución que lo venía aquejando. Y finalmente, presentó la Teoría de la Relatividad General en la Academia de Ciencias de Berlín. La polémica en el asunto es que aparentemente David Hilbert habría presentado un documento, en el que detallaban operaciones y conclusiones similares, 5 días antes a la fecha de entrega de Einstein.
El artículo de Hibert no se publicó hasta el año posterior por lo que Einstein disfruto del reconocimiento en solitario. Y claro las observaciones no se hicieron esperar durante el siglo pasado y principios de este milenio. Actualmente la controversia ha sido zanjada ya que Hilbert se había acercado bastante a las conclusiones de Einstein, pero no había sido suficiente. Además, se descubrió que el fechado de los trabajos había sido erróneo y que realmente el trabajo de Einstein fue entregado primero. (Jimenez, 2017).
Pese a esto, uno no puede sino preguntarse ¿Einstein habría logrado llegar a desarrollar la Teoría de la Relatividad General, sin la ayuda de David Hilbert? Y es que por lo menos resulta extraño que el mismo año de su encuentro en 1915, Einstein haya logrado resolver un problema que venía arrastrando una década atás.
Imagen 6: La creación de Adán por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina Fuente: Wikipedia (2020)
A través de estos ejemplos, dos enormes representantes de la ciencia en toda la historia. Se ha podido establecer que la genialidad en el caso la ciencia está sumamente comprometida, al menos en su aspecto de originalidad propiamente dicha. Es algo que no se puede obviar. La ciencia se construye en base a lo que anteriormente ya se ha venido probando. Como lo expresaría el propio Newton en alguna de sus cartas en 1675: «Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes».
No así en el campo de las artes. Nadie jamás podría pintar algo similar a la Gioconda de Da Vinci (1503-1519) o componer una pieza musical semejante a la 5ta Sinfonía de Beethoven (1804-1808), escribir obra que equipare al Don Quijote (1605) de Miguel Cervantes. Son creaciones que simplemente no se pueden replicar, y si por algún motivo estos genios no hubieran podido concluir estas obras nunca nadie hubiera llegado al mismo resultado. Por el otro lado en el caso de las ciencias, Newton y Einstein, fueron hombres que se adelantaron a su tiempo, exactamente eso. Se adelantaron a una ?poca a la que finalmente hubiéramos arribado de la mano de otras figuras que, tal vez tardando un poco más, pero al final se hubiera llegado al mismo resultado, planteado a la misma conclusión y formulado la misma ley. Las leyes universales deben regir la realidad as? que teniendo todos los científicos el mismo objeto de estudio no es utópico pensar que alguien más pueda llegar al mismo planteamiento.
Establecido este último punto, me gustaría hablar de un genio artístico que a menudo pasa desapercibido. Claro, podría hablar de algún otro más conocido. Sin embargo, la vida y obra de este genio merecen el espacio a continuación.
Ciudadano Kane: la más grande obra de genialidad en la historia del cine
Tal vez este título pueda resultar tendencioso, y sin embargo al mismo tiempo no dejaá de ser cierto. Se ha hablado anteriormente de como es que en las artes uno puede encontrar las más fieles representaciones de la palabra. Entonces es justo y necesario darle el crédito merecido a esta obra y a su director Orson Welles: una persona quien a través de su obra fue capaz de dar apertura a una nueva forma de hacer cine, innovando en tantos aspectos que no puede sino hablar de una verdadera película adelantada a su época.
Ciudadano Kane (1941) considerada por los expertos y críticos como la más grande película de todos los tiempos, al menos durante el siglo pasado. Es la Opera Prima y magnum opus del director Orson Welles (1915-1985). La importancia que trajo para la industria filmogáfica tal y como la conocemos hoy día es invaluable. El cine y las películas en ese entonces se trataba solamente de un entretenimiento, nadie hasta ese momento pensó que una película de ese calibre podría hacerse. Este largometraje no es la primera expresión que hubo del séptimo arte, después de todo desde 1929 es que se desarrolla la ceremonia de los premios Oscar.
El cine ya exista antes de esta película. Pero no se puede negar que él filme es un antes y un después en esta industria, puede que no para su filmación nada haya tenido que crearse algún instrumento técnico. Y que su máximo aporte sea en la concepción del término de «falso documental» (Wikipedia, 2020). Sin embargo, la manera de tomar todos los componentes pre-existentes en la industria y elevarlos hasta ese nivel no es más que una expresión de genuina genialidad. El creador contando solo con la experiencia de obras de teatro, fue un visionario completo pues la calidad de su obra, no tiene nada que envidiar a las grandes producciones hoy en día.
Imagen 7: Fotograma de la Película Ciudadano Kane (1941) Fuente: elPeriódico (2017)
Cuando se le pregunto en una entrevista a Orson Welles como es que alguien que recién iniciaba en el mundo del cine podía tratar de replantear todo lo que se conocía la respuesta fue esta: «De la ignorancia» de la pura ignorancia. No existe confianza que la pueda igualar. Solamente cuando conoces la profesión es cuando eres tímido o prudente. (Wheldon, 1960)
El contar una historia a través de flashbacks es una de las innovaciones de la película. Aunque no algo completamente ajeno en el mundo de las artes, este recurso ya había sido usado en obras como Cumbres Borrascosas (1939 y Poder y Gloria (1933). Dentro de la trama de la cinta se le pide a un reportero descubrir el significado de la última palabra de Charles Foster Kane, uno de los hombres más importantes de EEUU. El periodista se embarcaá en la misión de resolver que es o quien es «Rosebud» y con su paso desarrollara toda la trama a través de diálogos con el resto de personajes que conocieron a Foster Kane y ellos daán mayores luces sobre la vida del hombre que ahora yace muerto. Cada uno de estas personalidades tiene su propia visión de sucesos específicos, haciendo énfasis en la fluctuación de los recuerdos que experimentan las personas en la vida real. Pero todos comparten una idea en común, Foster Kane era un hombre infeliz y vil que, aunque era dueño de todo cuanto quisiera nunca pudo encontrar la felicidad en la riqueza que lo acompañaba. Con todo lo querido perdido, muere en la soledad de su palacio en Xanadu.
El director se inspiró en la vida de una persona real, el magnate de la comunicación William Randolph Hearst (1863-1951) quien molesto por la manera en que se veía retratado en la cinta ordeno destruir las copias a las que le pudo dar alcance y sabotear de toda manera posible el estreno de la misma. La película fue nominada a los premios Oscar en medio de abucheos financiados por su más acérrimo detractor. El director perdió el contrato con la productora RKO por lo que busco inversiones para sus próximos proyectos en el extranjero. viviendo en la miseria y el desconocimiento del público de su propia nación.
Muchos consideran que tal vez Orson en la película vaticinara el trágico destino que tendría. Ya que ambos mueren sin familiares que los acompañen, ambos saborearon la gloria en la juventud la misma que durante el ?último trayecto de su vida les fue esquiva. Sin embargo, sus amigos más cercanos salieron a desmentir esto afirmando que el director nunca había lamentado su destino y tampoco paso? en solitario sus ?últimos días. así mismo, terminaron con una reflexión que, a juicio personal, podría condensar la vida del director de buena manera: Orson no ha sido otro fracaso de Hollywood, Orson ha sido en cambio el más exitoso director de cine independiente de todos los tiempos (Wikipedia, 2020).
Imagen 8: Orson Welles caracterizando a Charles Foster Kane Fuente: La Vanguardia (2016)
Para concluir, como se mencionó al inicio del presente artículo cuando se habla de los grandes genios de la humanidad usualmente se piensa solo en científicos, desestimando a los grandes exponentes de las artes y su labor, sin embargo, son quienes encarnan mejor el uso de la palabra. Una obra de arte jamás podría ser igualada, imitada o recreada idénticamente, sin tener esa intención. Dos artistas con un mismo mensaje nunca lograran el mismo resultado, cada obra de arte refleja parte de la esencia del autor, y es bien sabido todas las personas son distintas entre s?. Como se expuso anteriormente al hablar de genialidad se habla también de originalidad y motivación. Originalidad que no es posible alcanzar en la rama de las ciencias, ya que incluso las mentes más brillantes y máximos exponentes científicos no pueden librarse de algunas acusaciones de sospechosa similitud, por no hablar de casos de plagio en el buen cristiano.
Aunque el contenido del presente artículo pueda ser visto como un intento de desmerecimiento a la gran obra de las personalidades de la ciencia, criticando o tratando de poner en duda la legitimidad de sus trabajos. Nada estaá más alejado de la intención que me acompañaba durante el proceso de escritura. Seria remiso de mi parte no valorar el gran aporte e importancia de las figuras antes mencionadas, son hombres que se han forjado un lugar en la historia y merecen nuestro justo reconocimiento por su incansable labor en favor de llevar a la especie humana al entendimiento de nuestra realidad. El objetivo del presente artículo en cambio es poner en realce a los genios de las artes que muchas veces son ignorados y sus productos artísticos desestimados frente a sus similares de la ciencia.
Tal vez la próxima vez que alguien mencione la palabra genio usted pueda pensar, a parte de los clásicos científicos, en figuras como W. Whitman (1819-1892) en la literatura, O. Welles (1915-1985) en el cine, L. van Beethoven (1770-1827) en la música, por mencionar solo a algunos. Hombres que, desde sus producciones, dieron a conocer un valioso mensaje que carga con la motivación y originalidad a la que solo unos pocos son capaces de acceder. Y que sin ningún reparo se les debe dar la categoría de genios. Haciendo buen uso del término, amen que así sea.
Referencias
BBC Mundo. (2017). ¿Por qué Robert Hooke, el Leonardo da Vinci inglés, no es muy conocido y qué hizo para que Isaac Newton lo detestara tanto. BBC Mundo. Recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-40952968
En este breve ensayo elegí a la época del Romanticismo como objeto de reflexión, ya que creo que dentro de este periodo encontramos el mejor y más completo manejo de las esencias invariables del arte, las poéticas, debido a su sustancia, pero también debido a su caácter innovador y fructífero para el ser humano, diferenciado del pensamiento de épocas anteriores y posteriores. Mi intención es justificar dicha creencia, recurriendo al pensamiento y expresión del Romanticismo, pasando por su contexto histórico, luego por el plano artístico, seguidamente de una breve mención del encuentro del Romanticismo con el hombre de hispano, para finalizar con una reflexión de corte filosófico.
Es sabido que el modo de pensar del Siglo XIX, fue muy influenciado por la idea del cambio, de la transformación, por el deseo de un progreso material y moral en el ser humano. En este concepto de variación constante se ve plasmando el periodo artístico del Romanticismo, dejando atás el concepto formalista del Clasicismo. Es el Romanticismo el periodo en el que el hombre comenzó a darle un énfasis notorio a la sensibilidad, a lo afectivo, al idealismo y a la angustia por el propósito de la existencia de hombre.
«El Romanticismo rápidamente se posesionó del sentimiento humano hasta adquirir el poder de darle sentido a la vida, y situarse más allá de una simple acepción conceptual, porque pasó a ser considerado en el ámbito de dos perspectivas históricas: por un lado, lo refieren a una etapa histórica determinada, la cual se extiende entre 1780 y 1830 (…), pero, por otro lado, el Romanticismo, por su complejidad, desbordó estos límites, pues, sus características esenciales sobrepasaron en mucho el mero hecho de ser un movimiento cultural e histórico de efímera duración, para situarse en una constante histórica y presentarse como un fenómeno eterno«. (Yegres, 2015, p. 20)
El
Romanticismo en el Arte
La manera del Romanticismo de aproximarse a la música, fue a través de una construcción orgánica, y para ello, es esencial dar énfasis a la armonía. Tanto en la música como en la vida, Romanticismo busca la armonía, la continuidad y la consonancia, libre de los esquemas que antes se usaban. Reflejando esto en la música, a través de disonancias; independizándose de tonalidades y haciendo que los acordes se vuelvan sonoridades autónomas. Compositores como Franz Liszt -el mayor referente y principal responsable de estos cambios-; Berlioz; Berg y Beethoven (como precursor), entre otros, dieron forma a esta nueva forma de expresión con la música.
«El caminante sobre el mar de nubes» de Caspar David Friedrich
Por otro lado, para la aproximación en la pintura, podemos hacer uso del análisis simbólico. En el cuadro «El caminante sobre el mar de nubes» pintado en 1818, nos muestra la representación del encuentro del hombre y su presente, con el camino hacia su destino y futuro definitivo. Este cuadro se convirtió en símbolo del Romanticismo alemán (Deutsche Welle, 2015). Cualquiera de nosotros puede ser este hombre en el cuadro somos nosotros. Al no ver su rostro, uno mismo se puede posicionar en pintura. Nosotros somos los protagonistas de nuestro propio camino, y a pesar de nuestras debilidades (que pueden ser simbolizadas con el bastón que lleva el caminante), al igual que en el cuadro, podemos contemplar lo que nuestro futuro nos depara, un panorama incierto, con un camino largo y accidentado, pero al mismo tiempo somos capaces de vislumbrar un destino final gigantesco y eterno.
Johann W. von Goethe, poeta; novelista; científico y figura fundamental del Romanticismo
En el plano estético del arte en general, podemos apreciar que las poéticas de este periodo son de caácter revolucionario en cuanto a los usos de las técnicas de creación e interpretación, pero no existe un cisma violento en este nuevo acercamiento hacia el arte. Las poéticas del Romanticismo siguen buscando la belleza, estéticamente hablando, a través de obras más desafiantes. Esto precisamente se refleja en la manera de ver la vida en el Siglo XIX, como se mencionó anteriormente.
El
Romanticismo y el hombre hispano
Cesar Vallejo se graduó como bachiller en Letras con su tesis «El Romanticismo en la poesía castellana»
La relación entre el Romanticismo y el hombre, no es solamente unidireccional, ambos se complementan e influyen. Por ende, la interacción del Romanticismo con las distintas razas de hombre, nos dan resultados particulares hasta cierto punto. A sabiendas de esto, Cesar Vallejo nos indica seis características particulares del hombre español: «El predominio de la fantasía, expresado por una filosofía idealista; un fondo melancólico y exquisito sentimentalismo; refinada sensibilidad; predominio de los sentimientos de amor, honor, patriotismo y religión, traducidos en sublimes pasiones, violencias de sangre y misticismos fanáticos; el instinto por la belleza de las formas y lo sonoro y lo grandioso y como medio que facilitó el triunfo del romanticismo, el caácter vehemente y voluble de su Psicología». (1954, p. 19)
Si bien el Romanticismo fue un movimiento europeo, su espíritu fue capaz de sobrepasar fronteras llegando así a Latinoamérica. Vallejo declaró que los poetas peruanos de su tiempo, lamentablemente, solo se limitaban a la imitación y no aprovechaban las posibilidades artísticas de nuestro choque y mezcla cultural (1954, p. 64).
Conclusiones
Ludwig van Beethoven
Beethoven dijo: «Lo difícil es bueno, lo difícil es bello, lo difícil está más cerca de la verdad» (Marshall y Cellan Jones, 2003), para referirse a la dificultad de sus composiciones.
Ahora, ¿Qué es la verdad para Beethoven?, o mejor dicho, ¿Quién es la Verdad para Beethoven? Para Beethoven, Dios es la Verdad. En sus propias palabras:
«Dios está más cerca en el arte. La música es una revelación más alta que toda sabiduría y toda filosofía… No tengo amigos. Debo vivir solo. Pero yo sé que, en mi arte, Dios está más cerca de mí que de los demás; yo me acerco a él sin temor; yo siempre lo he reconocido y comprendido. Por eso, la suerte de mi música no me inquieta; ningún mal puede provenir de ella; el que la comprenda se liberará de la miseria que arrastra a los hombres». (Plazaola, 2007, p. 591)
De aquí quisiera resaltar que Beethoven ubica a lo bello, junto a lo bueno y la Verdad y que se haya preocupado de no transmitir algún tipo de mal en su música. Y que buscase, mediante su obra, ayudar a la liberación los pesares y dolores del ser humano.
Si bien las poéticas pueden buscar en otros lugares, aparte de la belleza y aun así guardar una estética correcta (Plazaola, 2007, p. 277), puede que ir, hacia una belleza difícil; buena y de dimensión espiritual, en el plano estético, sea la manera más sublime y completa de expresión artística. Beethoven y el pensamiento romántico en general lo afirmaban de este modo.
Oscar Miró Quesada (según Vallejo, 1954, p. 18) decía que «las emociones estéticas que la contemplación de la belleza produce, sacuden y revuelven el espíritu profundamente, agitando las actividades psíquicas, sentimentales más ocultas; y siendo de este modo un poderoso reactivo para el alma».
Se debe darle virtud espiritual a lo material, para alcanzar una conmoción y deleite de corte bondadoso para el alma. Buscar la Verdad y la Belleza en un camino difícil, es lo que brinda el sentido de la existencia del ser humano.
Referencias
Deutche Welle. [DW Español]. 2015, agosto 10). Reencuentro con obras maestras Caspar David Friedrich: El caminante sobre el mar de nubes Euromaxx [Archivo de video]. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=myDVbX9uOYI
Marshall, L. (Productora), Cellan Jones, S. (Director). (2003). Eroica [Película]. Reino Unido: BBC.
Plazaola, J. (2007). Introducción a la Estética. España: Publicaciones de la Universidad de Deusto.
Vallejo, C. (1954). El Romanticismo en la poesía castellana. Lima: Juan Mejía Baca y P. L. Villanueva Editores.
Yegres, A. (2015). Filosofía, Ilustración y Romanticismo. Revista de Investigación. Caracas, Venezuela. Universidad Pedagógica Experimental Libertador. 39(86), pp. 11-38.