¿Y si hablamos de la muerte? Primera parte

No se puede pensar: “Voy a ser feliz el día que mi papá se mejore definitivamente”. Tengo que ser feliz hoy con su cáncer. Y él también. Pero ojo: puedo «ser feliz y no estar contenta». En la quimioterapia, la gente es feliz pero no lo vive contenta. Nadie quiere estar en ese lugar. Sin embargo, agradece cada circunstancia, cada sonrisa, cada día. Esa gente tiene conciencia de la muerte aprendió a disfrutar de la vida.

¿Por qué en vez de hablar de cómo tenemos que vivir, hablamos de que queremos hacer antes de morir? Una de las características del ser humano es darse cuenta de su temporalidad, de que no estará vivo siempre. La muerte nos acompaña desde el principio del camino. Esto ha sido siempre un drama terrible para nosotros, que a lo largo de nuestra existencia tenemos que enfrentarnos a situaciones que conllevan dolor. Entender que es tan parte nuestra como nacer, mencionarla es adecuado porque permite mayor consciencia en el trajín diario y que los duelos por las pérdidas sean también transiciones más naturales.

¿Podemos decir entonces que conversar de la muerte es saludable?, creo que “Es sanador”. Nos aporta recursos, nos posiciona en otro lugar ante la vida, nos ayuda a practicar la gratitud y tener una postura de aprendiz ante ella.

Esta es una de las claves para que se pueda disfrutar plenamente de nuestro paso por aquí, hay que darle un poco más de acogida a la muerte, que deje de ser tabú, aceptarla para que nos ayude a transitar con mayor intensidad, con mayor disfrute.

Todos entendemos que en algún momento nos vamos a ir, pero no lo hacemos real, no lo tenemos consciente hasta que perdemos a alguien muy cercano, cayendo en sobrevivir desde un lugar muy omnipotente, “como si fuéramos eternos , aún sabiendo desde el minuto cero que sí somos seres finitos”.

Yo quisiera departir desde mi historia en que pude ver la muerte tan de cerca, en el año 2016 tuve a mi segunda hija y debido al embarazo se me formaron múltiples cálculos en la vesícula que si bien de manera externa no había problema, por dentro me estaban destruyendo. Tenía algunos cólicos, unos manejables otros peor que un parto, pero mi respuesta era: “me voy a operar más adelante que mi hija pequeña cumpla seis meses”; cada día eran más fuertes hasta que en uno de esos colapsé… Cuando tuve conciencia estaba en la clínica en una camilla con un dolor insoportable,  recuerdo la cara de los médicos preocupados, mi esposo con cara de desesperanza y yo retorciéndome en la camilla, no recuerdo más. La mañana siguiente desperté,  estaba hospitalizada con suero, él a mi lado y el médico, al verme abrir los ojos dio una sonrisa más grande que la de un niño cuando abre su regalo de Navidad. Me explicaron que había sufrido de una pancreatitis y que en la mayoría de casos era mortal, “hace dos días falleció un chico en la habitación de al lado por el mismo diagnostico”, comentó el doctor seguido por estas palabras: “estas viva por milagro”.

Estuve dos semanas hospitalizada sin ver a mi familia, sin probar alimento alguno;  todo era suero. Tenía los brazos destrozados e hinchados. Los primeros días fueron buenos porque me los tomé como un descanso sin embargo cuando me daban más días de hospitalización y ya me estaba olvidando de masticar por lo que no probaba alimento, empezó a salir mi lado impaciente; hubo días que lloraba, otros que rezaba y también venían las preguntas: ¿Por qué a mí? algún motivo debe haber… buscaba y buscaba. Finalmente lo encontré; antes de esto vivía renegando de mi historia y del rol que me había tocado, agestada 24 x 7, sin una pisca de gratitud, envidiando la libertad de los otros, anclada en el pasado con sentimientos de melancolía. Hoy puedo decir gracias “pancreatitis” porque así me di cuenta que no seré eterna, que no tengo el control de nada ni de nadie y que debo conectarme con el presente aquí y ahora cómo un regalo, ser agradecida, ponerme en el papel de alumna ante la vida y sobre todo gozar de quienes tengo hoy conmigo.

«Ofelia» por John Everett Millais, representa una escena de Hamlet por William Shakespeare

El poder hablar de esto es lo que me va a ayudar a vivir mejor cada instante, a disfrutar de mis seres queridos, de lo natural, de lo cotidiano. Conversar de la muerte, propia o ajena, suele ser difícil. Rodeos, excusas, palabras cómo “no hables de eso”, “te vas a poner bien” son las que usamos al ver a alguien enfermo. Sin embargo, con la pandemia de coronavirus como protagonista y de cara a una estadística que pone en evidencia constante la lista de víctimas, la finitud se hizo visible así cómo los procesos de duelo.

La muerte no es lo único que provoca duelos en la vida: puede haberlos por cualquier tipo de desenlace, desde la baja en un trabajo, defunción o hasta una mudanza. Es un proceso de adaptación emocional ante cualquier pérdida. Puedes hacerlos hasta por el extravío de algún objeto, lo que cambia es cómo se va a desarrollar, si voy a ser más o menos consciente de eso. El duelo se desarrolla de manera individual, cada uno lo transita a su manera donde lo único en común es poder aceptar las circunstancias, así recién podemos ver qué mensaje hay detrás.  Esto tiene que ver con codificar elementos de la inteligencia espiritual: ese para qué le da sentido a esa experiencia, ese para qué invita a que valoremos nuevos hábitos, evaluar nuestros afectos, hayamos cambiado prioridades, aumentemos nuestros espacios de conciencia, tengamos mucho mayor conocimiento de vivir en gratitud y con flexibilidad.

La Dra. Arango que lanzó su libro “Mundos Invisibles” discute sobre la muerte y el duelo, donde señala que no podemos elegir cómo morir pero si cómo poder morar bien. Según Arango asumir la certeza de deceso, además, ayuda a disfrutar el día, a estar en paz y a ser más feliz. Esto no significa no tener dificultades porque los retos y los problemas hacen parte de la evolución , sino actuar con bondad, compasión y honestidad. “Las personas que viven bien están conectadas con su alma y un alma buena es aquella consciente de los valores básicos que deben guiar a un ser humano bondadoso”. Se trata de experiencias naturales que deberían estar más presentes en la cotidianidad. Pues como ella dice, “si aprende a hablar de la muerte la gente se libera de muchos temores y vive con mayor tranquilidad”.

“El duelo es un proceso totalmente natural, no es patológico y no es una enfermedad”. No siempre se necesita de ayuda psicológica para llevarlo adelante; sin embargo, hay cierto tipo de pérdidas que quizás hagan que se necesite ayuda profesional desde el principio…

Referencia

Arango, E. L. (2016). Mundos invisibles: Una guía para comprender el viaje del alma de regreso a su hogar y contactarnos. Colombia: Penguin Random House

Un verdugo llamado alcoholismo

¿Sabías que no todo lo dañino es ilegal?

Desde hace mucho tiempo tenemos una percepción errónea en cuanto nos referimos a una droga ilegal pensamos que es dañina y tóxica para la salud tanto mental como física y justificamos a las ya conocidas “drogas legales”, dentro de ellas el tabaco y el alcohol, por esta razón es que tantas personas las consumen. 

A largo plazo, el comportamiento de abuso de drogas puede convertirse en un problema con mayor probabilidad a la soledad, o incluso a menudo, con deterioro progresivo de las distintas actividades cotidianas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) plantea: el alcoholismo es un trastorno conductual crónico manifestado por ingestas repetidas de alcohol, excesivas, respecto a las normas dietéticas y sociales de la comunidad y acaban interfiriendo la salud o las funciones económicas y sociales del bebedor.

 

La dependencia de sustancias es una enfermedad del sistema nervioso central (SNC), debida a una disfunción neurobiológica de estructuras cerebrales mesencefálicas, límbicas y corticales y de circuitos cerebrales implicados en la motivación y la conducta (Kosten, 1998; Leshner, 1997; Kalivas y Volkow, 2005).

¿Por qué los adolescentes consumen drogas y alcohol?

Los adolescentes tienden a querer experimentar y probar cosas nuevas, por un tema de aceptación social, porque piensan que los hacen más adultos o que les generará felicidad. En cierto punto, hay algo de verdad y es necesario saber que este efecto puede ser inhibidor (depresor) como ocurre con el alcohol.


¿Es lo mismo adicción que dependencia?

– Adicción: Consumo repetido de una o varias sustancias psicoactivas, hasta el punto de que el consumidor (denominado adicto) se intoxica periódicamente o de forma continua, muestra un deseo compulsivo de consumir la sustancia (o las sustancias) preferida, tiene una enorme dificultad para interrumpir voluntariamente o modificar el consumo de la sustancia y se muestra decidido a obtener sustancias psicoactivas por cualquier medio.


Drogas y Alcohol En Los Adolescentes y Sus Consecuencias

-Dependencia: En sentido general, estado de necesitar o depender de algo o de alguien, ya sea como apoyo, para funcionar o para sobrevivir. Aplicado al alcohol y otras drogas, el término implica una necesidad de consumir dosis repetidas de la droga para encontrarse bien o para no sentirse mal. En el DSM-IIIR, la dependencia se define como un grupo de síntomas cognitivos, fisiológicos y del comportamiento que indican que una persona presenta un deterioro del control sobre el consumo de la sustancia psicoactiva y que sigue consumiéndola a pesar de las consecuencias adversas. Equivale, más o menos, al síndrome de dependencia recogido en la CIE-10 (ICD-10). En el contexto de la CIE-10 (ICD-10), el término dependencia podría referirse en general a cualquiera de los componentes del síndrome. Este término se intercambia a menudo con el de adicción y alcoholismo.

Infografía. La Organización Mundial de la Salud (OMS) prendió las alarmas, luego de su último informe sobre el consumo de alcohol en América. Para 2010, Paraguay lidera la lista con 33,9% de la población que ha tenido este tipo de episodios, seguido por Venezuela con 24,3% y Perú con 13,5%. 

¿Cómo apoyar a sus seres queridos con trastornos por consumo de alcohol?

El principal soporte emocional para una persona con dicho trastorno será su familia, siento un participante activo en sus actividades diarias, tener mucha paciencia y celebrar por muy mínimo que sea, todas sus victorias y sobre todo el auto cuidarse, ya que las personas de padecen de dicho trastorno pueden ser agresivas o estar a la defensiva.

PALABRAS CLAVES: ALCOHOLISMO, ADOLESCENCIA, FAMILIA.

Referencias bibliográficas

  1. Organización Mundial de la Salud. Glosario de trastornos mentales y guía para su clasificación. Ginebra,1976.
  2. González R. Variedades de alcoholismo. Rev Hosp Psiquiátr La Habana 1983;24(4):523-9.
  3. https://gestion.pe/tendencias/peru-tercer-pais-consume-alcohol-region-96077-noticia/?ref=gesr
  4. Glosario de términos de términos de alcohol y drogas.

Los estudiantes universitarios y la enseñanza virtual

La pandemia por COVID-19 originó muchos cambios drásticos en diferentes aspectos de la vida diaria de las personas en todo el mundo, tales como la forma de vivir y de relacionarse; siendo la educación uno de los aspectos de más transformación, debido a que ante el contexto de emergencia sanitaría, las sesiones de aprendizaje tuvieron que pasar de presenciales a virtuales. Nuestro país no fue ajeno a esta realidad, y una de las poblaciones más afectadas con las nuevas metodologías implantadas fueron los estudiantes universitarios, ya que ante la necesidad de continuar sus estudios a pesar del contexto de pandemia, tuvieron que adaptarse a esta nueva realidad. Según (Orbegozo, 2020), “la tasa de deserción universitaria llegó al 18,6% en el país, seis puntos porcentuales más respecto al 2019 que son atribuibles a la pandemia del COVID-19”. (s.p.). Es así que, debido a ese nuevo escenario, se han presentado dificultades como los problemas de visión debido a la luz azul que emiten los dispositivos, los problemas técnicos, los problemas emocionales, pérdida de peso, entre otros.

La Educación a distancia

Se puede considerar como una estrategia educativa que permite que los factores de espacio y tiempo, ocupación o nivel de los participantes no condicionen el proceso enseñanza – adquisición de conocimientos. Asimismo, el aprendizaje es un proceso de dialógico que se desarrolla con mediación pedagógica, dada por el docente que utiliza los avances tecnológicos para ofrecerla. Se caracteriza por lo siguiente. Primero, la mayor parte de la comunicación educativa es entre docente y estudiantes y entre estos últimos ocurre de manera independiente. Segundo, implica una comunicación de dos direcciones (docente–estudiantes y entre estudiantes) con el objetivo de permitir y apoyar el proceso educativo. Tercero, emplea tecnología para mediar la comunicación de ambos canales. (Garrison y Shale, 1987, p.12).

Ventajas y desventajas que brinda la educación a distancia

Algunas de las ventajas comprende: el acceso flexible al contenido que va más allá de lo que se puede obtener en el aula; la oportunidad de acceder a la información desde cualquier punto donde exista conexión a Internet; se integran diversos recursos para optimizar el proceso de enseñanza – aprendizaje, se potencia el aprendizaje colaborativo y cooperativo; las aportaciones mejoran en cuanto a calidad se refiere gracias a la flexibilidad temporal de la que nos dota el uso de estos sistemas; existe retroalimentación no solo con el docente, sino con el resto de compañeros; potencia la motivación; e incrementa la participación de las personas, las cuales toman conciencia de que son responsables de su propio aprendizaje. (Segura y Gallardo, 2013, p.7). Así también, no podemos obviar que existen desventajas en el uso de estos sistemas, como son: la volatilidad de la información y la necesidad de una conexión estable a la red, es decir, cualquier problema técnico no previsto puede provocar una gran pérdida de información, así como la falla en la entrega de tareas; y la dependencia de la realización de las clases virtuales, a la conexión a la red, sin la cual no sería posible acceder a dicha información. (Segura y Gallardo, 2013, p.4).

El rol del tutor en las clases virtuales

Además de las características del facilitador del aprendizaje en línea, este adquiere y desarrolla ciertas funciones como: ofrecer retroalimentación, mantener canales de comunicación, propiciar la armonía, lograr que el papel del estudiante durante el proceso sea lo más activo posible, procurar que el entorno virtual sea el idóneo, ayudar en la gestión del tiempo de forma correcta, organizar trabajos colaborativos en la virtualidad, verificar el nivel en el uso de tecnologías, ofrecer recursos didácticos de alta calidad y evaluar el medio virtual que se utilizará. (Mora, 2010, p.106).

Factores que repercuten en la perspectiva del estudiante

Diferentes estudios que analizan esta problemática, nos dicen que se tienen posiciones diferentes, respecto a la perspectiva de los estudiantes universitarios hacia las clases virtuales.

Respecto a la identificación de los factores positivos que el estudiante puede visualizar en la modalidad virtual, encontramos a la practicidad en el ámbito geográfico, la inmediatez en la comunicación, y la flexibilidad en el tiempo, que le brindan al estudiante una mayor comodidad para llevar a cabo las sesiones de clase. Por otro lado, vemos que hay un mejor trabajo cooperativo, un mayor uso de recursos multimedia, una mejor organización, la facilidad de las clases grabadas, el desarrollo de conocimientos informáticos, la preparación natural para un entorno cada vez más digital, y el desarrollo de la autonomía.

En relación al estudio de los factores negativos, los estudiantes se han enfrentado a un contexto de grandes cambios, tanto académico, social y laboral si fuera el caso, haciéndolos más propensos a sufrir problemas emocionales, debido a la presión y la exigencia social que en algún punto no tomó en cuenta este aspecto. Añadido a esto, podemos observar otros problemas como son la falta de conectividad, la falta de recursos tecnológicos, y la falta de conocimiento sobre el uso de herramientas tecnológicas; los cuales en un primer momento impidieron el reconocimiento por parte del alumno, de la modalidad de estudios virtual. Por otro lado, se ha visto que el estudiante es más proclive a emociones negativas, y a distraerse más en el transcurso de la clase, esto último debido a las diferentes aplicaciones y redes sociales disponibles, en esta modalidad. Asimismo, existe una preocupación, respecto al desarrollo de habilidades y capacidades como las relaciones interpersonales, que se dan de forma diferente ahora, en comparación de cómo se daban presencialmente, donde había más contacto humano y eran más dinámicas. Así también, existe disconformidad por parte del estudiante, en relación a la evaluación mayormente grupal, lo cual lo hace dependiente de la capacidad de otros integrantes del grupo a la hora de recibir una calificación. Asimismo, los recurrentes problemas de visión por estar constantemente expuestos a la luz de las pantallas de los diferentes dispositivos digitales, tanto para llevar a cabo sus clases en línea, como para la realización de sus labores académicas, entre otros. Por otra parte, los problemas de internet y las fallas técnicas, son una de las principales causas de no cumplir con la consigna dada en la sesión virtual en línea. Como último factor, la calidad de la enseñanza virtual no es la misma que la presencial, ya que no hay un desarrollo de habilidades interpersonales, y debido a que la virtualidad ha permitido que los estudiantes por aula se tripliquen, la comunicación entre el alumno y el docente se ha visto afectada. 

Los aspectos negativos serán el punto de referencia de nuestra preocupación, ya que si bien la virtualidad en las sesiones de aprendizaje ha representado una evolución en este ámbito; la transición a esta nueva forma de enseñanza ha afectado de sobremanera a una gran parte de la población de estudiantes universitarios. En consecuencia, se ha generado un gran estado de frustración porque a primera vista, y para muchos involucrados, las clases no fluyen como deberían. Del mismo modo, la coyuntura del COVID-19 ha generado diversos cambios en el estilo de vida de las personas y como consecuencia ha traído cambios en la salud mental siendo uno de ellos el estrés. Según Cordova (2020), “Los constantes cambios seguirán apareciendo en el sector educativo. Sin embargo, se tiene claro que el uso de las tecnologías en la educación ha llegado para quedarse.” (s.p.).

La psicología y el estudio de esta problemática

La emoción con la que los estudiantes se encuentran al momento de ingresar a clases es muy importante en el proceso de atención, memoria, toma de decisiones, así como de otros procesos cognitivos; por esta razón es importante que se motive al estudiante a tomar riesgos y a experimentar con nuevas ideas y posibilidades, incentivarlos a no tener miedo a equivocarse, pero también reforzar que sus equivocaciones deben servir para reforzar su conocimiento. Es así que la falta de motivación debido a los problemas emocionales, se ha presentado en una parte de los estudiantes de diferentes edades, pero principalmente en los de educación superior. Algunos factores son el exceso de responsabilidades, la alta carga de trabajo o tareas, las evaluaciones de los profesores, la competitividad el temor al fracaso o no alcanzar las metas autoimpuestas, aceptación del grupo de pares, la rivalidad entre compañeros, cambios en los hábitos alimentarios, horarios de sueño, el cansancio cognitivo, entre otros. Asimismo, un factor determinante, es la carencia o la poca práctica de hábitos de estudio que puede ser evidenciada cuando los estudiantes no utilizan adecuadamente su tiempo para realizar sus labores académicas, no utilizan técnicas de estudio, estudian a última hora o tienden a distraerse con facilidad. Lo indicado anteriormente influye en gran parte en el rendimiento académico, ya que el no poder satisfacer sus necesidades, provoca en los educandos problemas emocionales, debido al estrés, la preocupación, somnolencia, desconcentración, nerviosismo, fatiga, depresión, entre otros.

En relación a la rama de la psicología que debe observar este fenómeno, tenemos a la psicología social, ya que comprende la prevención, abordaje y una mayor consideración de los problemas sociales. Asimismo, promueve el cambio en el entorno social, el mejoramiento de la calidad de vida, y el bienestar de la comunidad, teniendo como una de sus pautas principales que lo social afecta directamente a lo personal. Es así que, esta rama de estudio nos ayuda a entender el yo social de las personas, en base al entorno en el que viven, y el rol que la sociedad les impone. Según Myers y Twenge (2019), “La psicología social es la ciencia que estudia la forma en que las situaciones influyen sobre nosotros, en especial el modo en que las personas se perciben y afectan entre sí”. (p. 2). En consecuencia, esta disciplina se encarga de atender los problemas psicosociales, saliendo del estudio individual de las personas, para estudiarlas en comunidad.

Esta disciplina de la psicología será encargada de estudiar, la reacción de los estudiantes universitarios, hacia las clases virtuales, en el contexto de la pandemia, ya que ese proceso de cambio, ha afectado el comportamiento de muchos estudiantes universitarios; por lo que, debemos centrarnos en la importancia de conocer cómo las emociones activan la conducta motivada en la población estudiantil; conceptos relacionados a su bienestar integral, que le permitirán desarrollar acciones que favorezcan su motivación, en este caso hacia la toma de conocimientos en línea.

Algunos estudios ponen de manifiesto la presencia de estados afectivos tales como miedo y ansiedad, y por otro lado, motivación y compromiso afectivo como factores clave que contribuyen facilitando u obstaculizando los procesos de aprendizaje; planteando que es importante conocer la percepción que tienen los estudiantes universitarios en la situación de aprendizaje en función del grado de desafío y familiaridad que representan para ellos, también de su relevancia para alcanzar metas personales, y comprender las emociones que experimentan en estas situaciones. Por ello, estudian las relaciones entre los ambientes percibidos de aprendizaje y las experiencias emocionales de esos actores, encontrando que la ansiedad, la ira, la frustración, el estrés y el aburrimiento aparecen condicionadas por la percepción negativa de los estudiantes en la situación de la educación en línea, en donde el estudiante experimenta una diversidad de emociones relacionadas con las tareas de aprendizaje en el contexto académicos de las clases virtuales.

Respecto a la teoría de la motivación que se acopla a esta problemática, tenemos a la teoría de la activación, que consiste en la fuerza interior que impulsa, en este caso al alumno, a realizarse en su día a día, la cual es diferente en cada persona, ya que depende de la situación en que el individuo se encuentre. Es este sentido, encontramos que los estudiantes con una perspectiva negativa hacia las clases virtuales, probablemente sientan emociones negativas, que no les permitan activarse psicológicamente, sintiéndose sin la energía necesaria para enfrentar los retos académicos habituales. Por lo que, es importante que se realice esta activación fisiológica, es decir, que se motive al alumno, para que este tenga emociones positivas a la hora de responder en el ámbito académico; previniendo escenarios de estrés, ansiedad, y otros problemas emocionales muy presentes en la virtualidad.

Recomendaciones

Es importante realizar evaluaciones constantes a los alumnos por parte de la institución educativa a su cargo, a fin de que puedan estar atentos a un problema en el futuro y puedan brindar el apoyo que se requiera. Asimismo, es relevante que se realicen diversas actividades como baile o algún deporte, ya que está comprobado que realizar actividad física libera, hormonas como la dopamina y oxitocina las cuales inhiben la serotonina que es liberada en situaciones de estrés. Así también, la organización de un horario de estudios en sintonía con la vida personal del estudiante, para evitar tener sobrecargo de actividades, les servirá como un plan de estudios personalizado en atención a sus necesidades. Por otro lado, debe dejar de lado el uso de los celulares en el transcurso de la sesión de clases, si no es para un uso académico, y así evitar la falta de concentración y la procrastinación, ya que traerá como consecuencia estrés y preocupación al no poder cumplir con las consignas propuestas por el docente. Por otra parte, se debe asegurar al educando, un lugar que esté despejado de todo tipo de distracción y donde no haya el ingreso del ruido, así como contar con los recursos y medios adecuados para su aprendizaje.

En relación a la prevención y tratamiento de los estudiantes afectados emocionalmente por la transición de la presencialidad a la virtualidad en sus sesiones de aprendizaje, es primordial que se trabaje una buena gestión de las emociones de la mano de una buena motivación y el autoconocimiento, ya que lo ayudarán a superar las complicaciones en la virtualidad, presentadas con mayor intensidad en contextos como el actual. Es así que una buena gestión de emociones en los estudiantes, evitará problemas de estrés, enojo, ansiedad, frustración, tristeza, soledad, fatiga, falta de concentración, entre otros. Teniendo en cuenta que la educción en línea se ha impuesto de modo obligatorio, debido al estado de necesidad social a causa de la pandemia por COVID-19, esta última como un factor secundario en el surgimiento de la negatividad. Del mismo modo, un mejor autoconocimiento y autoconcepto en los alumnos, permitirá que este sea consciente de sí mismo, de lo que le afecta y sobre sus necesidades, siendo mucho más fácil que pueda tomar medidas respecto a las emociones negativas que pueda tener a causa del contexto que está viviendo. De la misma manera, el fortalecimiento de conceptos relacionados al bienestar emocional, reforzarán en el alumno conceptos relacionados a su desarrollo personal, lo que implica una mejor inteligencia emocional, la cual le permitirá hacer frente de mejor forma a las dificultades que le representa esta nueva realidad.

Conclusiones

La modalidad virtual estará tomando un papel significativo en el futuro de la educación a nivel mundial, por lo que, si bien se observa la aceptación de los estudiantes de esta forma de aprendizaje a pesar de las dificultades presentadas en el periodo de adaptación, también se observan problemas emocionales debido a esta nueva metodología. En consecuencia, es importante tener presente el factor emocional si se desprende de la actitud negativa del educando hacia la virtualidad de sus clases. Asimismo, se debe trabajar en brindar una adecuada motivación mediante ejercicios de activación fisiológica; y en los cambios desde el punto de vista didáctico que permitan una mayor implicación del estudiante en el proceso de aprendizaje. Actualmente es un hecho que el apropiado manejo de las emociones puede intensificar enormemente la motivación y la toma de conocimientos

Finalmente, es relevante que la aplicación de este sistema virtual establezca mejoras con el fin de obtener mejores resultados en comparación con la modalidad de estudios presencial, desde el punto de vista de las vivencias de los estudiantes, así como en su bienestar integral; por lo que se debe conocer la perspectiva que tienen estos hacia la educación en línea, y de esa manera tener una mejor visibilidad del contexto, para poder identificar un posible problema y hacer una intervención adecuada.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Córdova, L. (19 de Agosto de 2020). ¿Cómo abordar la salud emocional durante las clases virtuales? HERO Startup. https://herostartup.com/blog/termometro-emocional-como-abordar-la-salud-emocional-de-los-estudiantes-durante-las-clases-virtuales/  

Myers, D. y Twenge, J. (2019). Psicología Social. (13.° ed.). Ciudad de México: Editorial MCGRAW-HILL Interamericana Editores, S.A. de C.V.

Orbegozo, F. O. (28 de setiembre de 2020). Unos 174.000 estudiantes peruanos dejaron la universidad en lo que va del 2020. El Comercio. https://elcomercio.pe/lima/sucesos/unos-174000-estudiantes-peruanos-dejaron-la-universidad-en-lo-que-va-del-2020-noticia/  

Garrison, D., y Anderson, T. (2005). El e-learning en el siglo XXI: investigación y práctica. Barcelona, Octaedro. Recuperado de: file:///C:/Users/MI%20PC/Downloads/AJDE_MappingBoundaries.pdf

Mora, F. (2010). “Papel del tutor virtual en la educación a distancia”. Revista Calidad en la Educación Superior, 104-109 pp. file:///C:/Users/MI%20PC/Downloads/410-Texto%20del%20art%C3%ADculo-589-1-10-20140626.pdf

Segura, A. y Gallardo, M. (2013). Entornos virtuales de aprendizaje: nuevos retos educativos. España: Universidad de Granada. file:///C:/Users/MI%20PC/Downloads/Dialnet-EntornosVirtualesDeAprendizaje-5226650.pdf

Soledad “la gran aliada”

¿Qué pensarías si te dijera que la soledad no es mala compañía? Sino que es algo para guerreros. Lee el artículo hasta el final. 

Vivimos en tiempos donde se necesita “sentir” para creer realmente que estamos vivos, es una contradicción de la naturaleza humana; porque cuando mucho sentimos, puede haber un colapso en nosotros, ya sea por exceso de adrenalina, emociones, sustancias, etc. Y nuestro cerebro no puede tomar las decisiones correctas. 

La soledad tiene diferentes interpretaciones desde donde se la vea, para mí, es una prueba de fuego en la vida de cualquier hombre, porque te invita a ser fuerte. Allí es donde sabes que solo te vales por ti mismo; te haces más independiente; no tienes que esperar la opinión de otros; y solo escuchas tu voz interior.

En mi defensa por la soledad, diría que es un momento de paz, muchas veces con amigos se presentan los falsos elogios o halagos disforzados, nunca me sentí cómoda con ellos; admito que a veces siento gran desconfianza por la especie humana y de allí nace mi placer por tener momentos conmigo misma.

Ilustración 1: momentos de soledad

¿Por qué le tenemos miedo a la soledad?

Desde la Psicología: El origen del miedo a la soledad está relacionado con los estilos de apego y el aprendizaje de vida de cada persona.

En el miedo a la soledad hay creencias incorrectas o pensamientos distorsionados que se repiten con frecuencia, se destacan tres esenciales:

1.- Pensamientos de tipo catastrofista: “Nunca encontraré a nadie. Esta es mi última oportunidad. Cada vez es más difícil encontrar a alguien adecuado”.

2.- Creencias absolutas del estilo “todo o nada” sobre la pareja y el amor. “Estar en pareja es el único modo de ser feliz. Tengo que encontrar a mi media naranja. Estar solo o sola, significa que nadie me quiere, que no soy válido o válida”

3.- Pensamientos relacionados con una elevada auto-exigencia: “Si la relación ha fallado es por algo que he hecho mal”. “Tengo que conseguir que esto funcione”

4.- Creencias anticipatorias en relación a nosotros mismos y a los demás: “No sabré estar sola o solo” (Franco, 2018)

Corbera (2019), señala que: “El sentimiento de soledad está relacionado con la desconexión emocional con el entorno, es independiente del número de personas que nos rodean. Siempre hay algo o alguien con quien podrías encontrar compañía, lo complicado es abrirse a ello”.

Recordemos la palabra de Dios, para resistir los momentos de soledad :

“Y yo le pediré al padre y él les dará otro consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes”. (Juan 14:16-18)

Esta cita bíblica nos quiere decir que nunca estamos solos, pero nosotros nos sentimos así por el vacío y el desierto espiritual que sembramos por estar alejados de Dios. Todas las personas pasan por esto, se tiene que pasar un desierto para crecer, son momentos en donde no sentimos amor por nadie, ni para nosotros mismos, ni para Dios (Morera Rivera, 2021)

ilustración 2: desierto espiritual

Buscar el equilibrio

Lo mejor es buscar el equilibrio, no es bueno estar completamente solo y tampoco es bueno desperdiciar el tiempo con demasiada gente. Para cumplir nuestros sueños requiere que nos enfrasquemos muchas veces en nuestros proyectos “solos”.

Nosotros como seres humanos tenemos energía y vibración, mientras más personas contactemos, diferentes energías vendrán a uno, esto lo sabe muy bien un vendedor, un psicólogo… Y de allí es importante tener momentos de soledad para restaurarnos y recuperar fuerzas.

Conclusiones

Es cierto que cada persona tiene una perspectiva diferente de la soledad, querer entenderla en una sola sesión es una búsqueda inalcanzable.

Cuando se distorsiona el recto sentido de la soledad, se forma una especie de vacío, y un distanciamiento de Dios, quien es un árbol fuerte con grandes raíces, de quien podríamos sostenernos en momentos de incertidumbre.

No regales tu fuerza ni energía a personas que no están en la misma frecuencia vibratoria que tú. Asimismo, recuerda que uno también se siente solo cuando da todo de sí, sin recibir nada  a cambio.

Lo mejor es buscar el equilibrio, con momentos de calma en soledad para comprender y analizar nuestros pensamientos y buscar estar con los demás para compartir.

Referencias

Corbera, E. (2019). Enric Corbera. Obtenido de https://www.facebook.com/EnricCorberaOficial/photos/el-sentimiento-de-soledad-est%C3%A1-relacionado-con-la-desconexi%C3%B3n-emocional-con-el-e/2323767654385126/

Franco, N. (2018). Área Humana-Investigacion, Innovacion y experiencia en Psicología. Obtenido de https://www.areahumana.es/miedo-a-la-soledad/

Morera Rivera, F. (mayo de 2021). Frank Morera Rivera Apologética. Obtenido de https://www.facebook.com/112365216349108/photos/a.112368186348811/611069116478713/

Estrés en estudiantes universitarios

El desarrollo académico convencional se compone de 3 etapas principales, la educación primaria, secundaria y profesional. Las dos primeras se dan en colegios, tienen el fin de formar los aspectos más esenciales, complejizando los temas acordes se desarrolla el alumno. En cambio, la educación profesional es optativa por lo que se profundiza en temas mas específicos. Por tanto, la duración como la certificación se definen acorde a la especialización deseada. 

El aprendizaje universitario presenta un gran reto, puesto que se requiere que los estudiantes sean maduros emocionalmente, las exigencias que supone la formación universitaria, puede generar efectos adversos (Rosas-Santiago et al., 2016). No obstante, en la actualidad se espera que apenas se concluya con la educación secundaria se inicie con la profesional, situación que en muchas ocasiones acarrea confusión y ansiedad. Estudios realizados durante el 2015 en la universidad de sierra sur México, muestra que de 539 estudiantes al menos 121 refiere sentirse triste gran parte del tiempo, y 9 de ellos expresan sentirse superados por la tristeza, llegando a referir que no pueden soportarlo (Rosas-Santiago et al., 2016).

Enfrentan universidades desafíos en salud emocional ante COVID-19 |  Tecnológico de Monterrey

Estrés estudiantil.

Se puede afirmar que el término estrés es uno de los temas más estudiados en la historia de la psicología. Debido a que esta puede afectar a todas las personas, sin importar el sexo, raza o creencia (Matalinares et al., 2016). El desarrollo de la patología está ligada a su entorno, por lo que el estrés tiene cabida en el ámbito universitario. Más específicamente, en la fricción que puede generar el estudio de materia complicadas, el intercambio social, el desarrollo académico y problemas financieros (El Ansari et al., 2014).

Consumo de sustancias.

El consumo de sustancias en la época universitaria, mayormente se ven condicionados a factores internos y externos. Entre los internos se denota el estrés, la ansiedad y la depresión como principales factores, y entre los externos, se resalta el ámbito social y familiar. Estudios realizados en la universidad de Sevilla durante el año 2007, revelan que el consumo de cigarrillos y café se ven incrementados durante el periodo de exámenes (Monzón, 2007). Así mismo, el consumo de alcohol, cannabis, entre otras drogas, se ve incrementado como respuesta a factores emocionales. Estudios realizados en Colombia sugieren que una correlación positiva entre el uso de sustancias y la depresión, estrés académico y la ideación suicida en estudiantes universitarios (Restrepo et al., 2018).  

Consumo de Drogas y Sustancias Psicoactivas (SPA): Mitos y Realidades

Por otra parte, el uso de nootrópicos, llamados también drogas inteligentes, a aumentado en los últimos años, puesto que los efectos estimulantes resultan atractivos para los estudiantes, quienes por el cansancio o la carga laboral requieren de mayor estimulo (CEDRO, s. f.). Sin embargo, estudios realizados en estudiantes universitarios de Lima Metropolitana, sugieren que, tras el uso de dichas sustancias, al menos el 56% de los estudiantes presentan nauseas, cefaleas, insomnios y fatiga crónica. Lo que significa que el organismo resiente el esfuerzo, demostrando un mayor índice de estrés (Aliaga Sánchez, 2019).  Cabe resaltar que, en dicho estudio, no se comprende el efecto a largo plazo que pueda conllevar el uso de dichas sustancias.

Ciertamente el consumo de sustancias psicoactivas resulta en un efecto nocivo sobre la salud física y mental. Irónicamente, son empleados como métodos para el afrontamiento del estrés, lo que contribuye a un rendimiento académico deficiente (Becerra, s. f.). Situación que retroalimenta dicho comportamiento.

 Afrontamiento del estrés

Los estudiantes en el curso de sus actividades académicas suelen estar expuestos al estrés. Dado que no se puede evitar realizar dichas actividades, el afrontamiento se centra en la utilización de estrategias que faciliten el ejercicio de competencias asertivas, mediante un adecuado manejo interpersonal de situaciones sociales y sentimentales aporten tranquilidad y optimismo (Velásquez et al., 2008).

Afrontamiento de la Ansiedad | Clínica de la Ansiedad

Los estilos de afrontamiento requieren de esfuerzos cognitivos y conductuales, dado que el estrés no suele estar relacionada a una única variable. Dichos esfuerzos pueden ser funcionales a corto o largo plazo, puesto que el objetivo es reducir el impacto del estresor estos afectan de distinta forma la calidad de vida, la salud mental y el bienestar psicológico (Espinosa et al., 2009).

Aplicación de estrategias de afrontamiento de estrés.

El cuestionario de Afrontamiento al estrés (CAE), elaborado por Sandín y Chorot constituye uno de los principales instrumentos para la evaluación de los niveles de estrés (Sandín & Chorot, 2003). Este se compone de siete subescalas de evaluación:

  1. Búsqueda de apoyo social

Referencia la búsqueda de amigos o familia como apoyo y fuente de información.

2. Expresión emocional abierta

Referencia la facilidad para exteriorizar los sentimientos relacionados el suceso de estrés.

3. Religión

Referencia la utilización de métodos religiosos, tanto en comunidad como de forma personal.

4. Focalizado en la solución del problema

Referencia la utilización de estrategias para dar solución a problemas, resaltando los pasos que se requieren.

5. Evitación

Referencia la tendencia a reducir el estrés, poniendo atención a otros factores.

6. Auto focalización negativa

Referencia la tendencia a juzgarse, reconociendo la incapacidad de resolver los problemas.

Reevaluación positiva

Referencia la tendencia, reconociendo la dificultad del problema y la capacidad de resolver los problemas.

Estudios realizados en la universidad privada de Argentina empleando el instrumento anteriormente nombrado revelaron que, de 126 estudiantes se evidenció que la estrategia más utilizada es la reevaluación positiva, mientras que la religión fue el recurso menos elegido. Lo que sugiere que los estudiantes buscan aprender de las dificultades, sobre la atribución a factores externos. Así mismo, la población que recurre principalmente a la religión son las personas mayores, y precisamente este grupo poblacional es el que tiene un nivel de autoeficacia más alto (Piergiovanni & Depaula, s. f.).

Conclusión

En base a lo anteriormente expuesto, se puede concluir que el estrés en el ámbito universitario es una constante. Por lo que, se requiere de asesoría y prevención para evitar el desarrollo de cuadros clínicos. Así mismo, el uso de sustancias supone un factor a tomar en cuenta, puesto que se evidencia mayor uso de estas en periodos de estrés académicos. Por otra parte, la investigación es de sumar importancia, puesto que facilita la creación de campañas de prevención.

Referencias

Aliaga Sánchez, B. A. (2019). Relación entre el consumo de nootrópicos y estrés académico en universitarios de Lima Metropolitana. Universidad Peruana Unión. https://repositorio.upeu.edu.pe/handle/20.500.12840/3009

Becerra, S. (s. f.). Rol de estrés percibido y su afrontamiento en las conductas de salud de estudiantes  universitarios de Lima. Recuperado 24 de noviembre de 2021, de https://core.ac.uk/download/pdf/196537131.pdf

CEDRO. (s. f.). El Problema de las drogra en el Perú. Recuperado 24 de noviembre de 2021, de http://repositorio.cedro.org.pe/bitstream/CEDRO/378/1/CEDRO.Problema%20de%20las%20drogas.2018.pdf

El Ansari, W., Oskrochi, R., & Haghgoo, G. (2014). Are Students’ Symptoms and Health Complaints Associated with Perceived Stress at University? Perspectives from the United Kingdom and Egypt. International Journal of Environmental Research and Public Health, 11(10), 9981-10002. https://doi.org/10.3390/ijerph111009981

Espinosa, J. C., Contreras, F. V., & Esguerra, G. A. (2009). Afrontamiento al estrés y modelo psicobiológico de la personalidad en estudiantes universitarios. Diversitas, 5(1). https://doi.org/10.15332/s1794-9998.2009.0001.07

Matalinares, M. L., Díaz, G., Arenas, C., Raymundo, O., Baca, D., Uceda, J., & Yaringaño, J. (2016). Afrontamiento al estrés y bienestar psicológico en estudiantes universitarios de Lima y Huancayo. Revista de Investigación en Psicología, 19(2), 123-143. https://doi.org/10.15381/rinvp.v19i2.12894

Monzón, I. M. M. (2007). Estrés académico en estudiantes universitarios. 25, 14.

Piergiovanni, L. F., & Depaula, P. D. (s. f.). ESTUDIO DESCRIPTIVO DE LA AUTOEFICACIA Y LAS ESTRATEGIAS DE AFRONTAMIENTO AL ESTRÉS EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS ARGENTINOS. 20.

Restrepo, J. E., Amador, O., Calderón Vallejo, G., Castañeda Quirama, L., Osorio, Y., & Cardona, P. D. (2018). Depression and its relationship with the consumption of psychoactive substances, academic stress and suicidal ideation in Colombian university students. 18, 227-239.

Rosas-Santiago, F. J., Siliceo-Murrieta, J. I., Tello-Bello, M. A. J., Temores-Alcántara, M. G., & Martínez-Castillo, A. A. (2016). Ansiedad, Depresión y Modos de Afrontamiento en Estudiantes Pre Universitarios. Revista Salud y Administración, 3(7), 3-9.

Sandín, B., & Chorot, P. (2003). Cuestionario de afrontamiento del estrés (CAE): Desarrollo y validación preliminar. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, 8(1), 39-53. https://doi.org/10.5944/rppc.vol.8.num.1.2003.3941

Velásquez, C., Montgomery, W., Montero, V., Pomalaya, R., Dioses, A., Araki, R., & Reynoso, D. (2008). Bienestar psicológico, asertividad y rendimiento académico en estudiantes universitarios sanmarquinos. Revista de Investigación en Psicología, 11(2), 139-152. https://doi.org/10.15381/rinvp.v11i2.3845

Hilos de colores

Nuestra percepción sobre las relaciones que forjemos depende especialmente del vínculo que establezcamos con las mismas. Los vínculos son como hilos que van de un lugar hacia otro, y muchas veces retornan. Imaginemos que, con cada persona «importante» para nosotros, nació un nuevo color de la gran e interminable paleta de sentimientos y emociones.

Un vínculo seguro, se caracteriza porque la otra persona fomentó la satisfacción adecuada de las necesidades emocionales. Son las personas que te devuelven todo aquello que tu das, y más. Y es maravilloso, porque ocurre sin necesidad de pedir algo a cambio.

Hay personas que elegimos como parte de nuestro círculo primario de apoyo, a quienes volvemos en busca de una mirada, de una sonrisa, de un abrazo, en búsqueda de un hogar.

Esas personas se van haciendo espacio en nuestros momentos de mayor serenidad, y son a quienes, cuando hay dificultades, uno recurre justamente para volver a ese estado, pero ¿Qué hacemos cuando el vínculo ya no es bidireccional?

Perder a algún ser amado resulta tan doloroso que es difícil explicarlo con palabras. Tras muchos cuestionamientos, avances y retrocesos, uno llega a «aceptar». Aprende que el «perder», no se consolida en un resultado, si mientras duró pesaron más todas y cada una de las ganancias acumuladas.

Se nos vienen pérdidas de todos los tipos, una de ellas, y probablemente una de las más complejas, es la muerte. Tema en el que me centraré en este artículo.

El duelo es un proceso no lineal, uno avanza tres pasos, retrocede dos, y de pronto parece una danza a oscuras.

La fase de negación puede reaparecer en las temporadas más grises, cuando más «se le necesita», y no deja de sorprenderme como vamos buscando nuevas sensaciones de amor con esa persona, tal cual niños(as) buscando a alguien en el juego de las escondidas, aunque en el fondo, sabemos que esta vez no vamos a encontrar lo que buscamos, o por lo menos no, de la forma en la que insistimos en hacerlo.

El notar que quien sostenía el «hilo», ya no está más, deja muchos sentimientos «en el aire». El miedo y la angustia, que no eran parte de esa relación compuesta por un apego seguro, se vuelven novedad. Pero tengamos presente, que esto no lo genera la persona que falleció, ni nosotros mismos, es un proceso tan natural y espontáneo, que en diversas oportunidades nos encontraremos de frente con cada uno de los sentimientos, y allí, entenderemos que el color del hilo especial que tuvimos, se ha quedado grabado, en uno o varios cuadros de nuestra vida, tal como si nos hubiesen tejido, hacia lo más profundo de nuestra forma de ser, con ese hilo.

En este proceso entran a tallar diversos factores, uno de ellos son los conceptos que le vamos dando a la muerte, en todas nuestras etapas de vida: Las experiencias previas, el haber tenido o no la oportunidad de despedirnos, nuestra propia filosofía de vida, y también el como observamos que las personas que nos rodean asumen su propio duelo.

Algo que con el tiempo reconforta, es el empezar a agradecer por las experiencias compartidas, pasearnos por la mente como recolectores de bondad.

Este es el punto de inicio para comenzar a reconciliarnos con la muerte.

Por otro lado, ¿Qué sucede cuándo el vínculo nunca fue bidireccional?

El duelo ante relaciones en las que se estableció un apego inseguro (Evitativo, ambivalente o desorganizado), deja un sinsabor, ya que en este caso, probablemente no logramos asignarle un «color al vínculo».

Imagina perder a un padre / madre que fue ausente emocional y físicamente durante toda tu vida. En este caso, el dolor se basa más, en que con la muerte, se agotan esperanzas, se interpreta la imposibilidad de lograr establecer una conexión que retribuyese.

En este tipo de relaciones, ya se percibía angustia, malestar, aunque la muerte, trae de vuelta y refuerza el vacío.

En estos casos, perdonar y agradecer la ausencia, podrían ser grandes aliados para sanar el duelo… ¿Agradecer la ausencia?, Reaprendamos que no todos «tienen que estar», sea cual sea el rol asignado. Hay veces en la vida en las que la ausencia, resulta menos dolorosa que la presencia.

Aunque no deja de ser importante el reconocer, que hubo una relación con esa persona, y con ello, un conjunto de sentimientos y emociones, que con el transcurso del proceso del duelo, serán más claras y podremos dejarlas ir.

Este es el punto de inicio para comenzar a reconciliarnos con la vida.

Luego de una pérdida significativa, uno ya no es el de antes, y en ninguna de las fases del duelo encontrará una identidad definitoria. Solo hay que seguir caminando, mientras nos vamos reconociendo de a pocos. Siendo más conscientes del gran significado que tiene la muerte sobre la vida, y viceversa.

Síndrome de indefensión aprendida

En los años setenta Martin Seligman, reconocido psicólogo, efectuó un proceso de análisis sobre un fenómeno en el que veía reincidir a sus pacientes, al cual más adelante denominó como: “El síndrome de la indefensión aprendida”.

Inicialmente, Seligman junto a Overmier (1964), efectuaron diversos experimentos de laboratorio con animales (Aprendizaje clásico, aprendizaje operante), identificando este síndrome primeramente en ellos. Posteriormente, correlacionó principios que aplicaban también a las personas.

Básicamente, la indefensión aprendida, nos lleva a suponer que somos incapaces de cambiar una situación que causa dolor, en cualquiera de sus modalidades.

Todo esto tiene un trasfondo centrado en las experiencias aversivas previas que fueron incontrolables e inevitables por las personas; lo que generó que desarrollaran un autoconcepto negativo, en donde creyeron que no existía posibilidad alguna de defenderse, ni de liberarse.

Del mismo modo, al no haber logrado encontrar una solución a los problemas vivenciados. Al haberse «rendido», no encuentran bases de experiencias positivas que los lleven a confiar en sí mismos, contradiciendo esta primera creencia.

La indefensión aprendida es una celda invisible que nosotros mismos hemos construido, en donde cada uno de los barrotes han sido colocados por las atribuciones negativas de los demás mediante actos de manipulación, coacción, etc. Hechos que al ser sostenibles en el tiempo generaron la creencia de no poder liberarse de dicha situación o problema. Aun cuando quizá, al inicio se intentó nadar a contracorriente.

La indefensión aprendida es un fenómeno psicológico que puede afectar cognitiva, afectiva y conductualmente.

Cambia nuestro pensamiento, nuestra percepción, el modo de ver el mundo e incluso a nosotros mismos. Nos convertimos en las marionetas de nadie.

La percepción de indefensión, puede llegar a generalizarse hacia otros aspectos de vida, aunque no estuviesen relacionados al hecho por el cual se sufre.

La sensación de perder el control sobre la propia vida, en una forma desmedida, inhibe a la persona, la hace tener un rol de pasividad inducida, tal como si fuera un mero espectador, de la que se supone, es su vida.

Durante el proceso del desarrollo de la indefensión aprendida, hay una lucha entre el «querer hacer», y la negativa percepción con el «poder hacer». Esto resuena como una de las más grandes disonancias de la vida, y genera que la persona tenga una grave dificultad para aprender, y por ende, para reaprender.

Entrar en este síndrome, es tan destructivo, como estar en medio de un tornado, y el salir, también denota las claras secuelas, en donde una de las principales, vuelve a ser la «culpa» de no haber logrado «salir a tiempo».

Un aliado de este síndrome, son los pensamientos rumiantes, los cuales son abruptos, constantes, son ecos mentales de mensajes que refuerzan la creencia de no ser lo suficientemente capaces de tener una vida digna, ni merecedores de la misma.

Es como que, tantas veces les dijeron que no podían, que las palabras se tatuaron en el lóbulo frontal.

Mientras no se quiten la «venda de los ojos», para observar dentro de los nuevos paisajes, los tantos caminos que se empiezan a abrir.

Para identificar este síndrome, es necesario tener en cuenta la interpretación que cada persona le otorga a la falta de relación entre la respuesta emitida y la consecuencia obtenida.

Con este síndrome, el estado psicológico se coloca en riesgo, ya que al percibir que no hay escapatoria, uno se termina por conformar.

Se pueden pasar años, en una misma situación, como por ejemplo, la violencia doméstica. En donde, se requiere un tratamiento psicológico constante, para que llegue el despertar, la motivación y el accionar.

El Misterio de la Experiencia del Dolor Humano a la Luz de la Fe

En la vida del hombre se deslumbra un peregrinar del sufrimiento, que se manifiesta a través de experiencias tangibles y palpables. Estas a su vez  aparece una incógnita constante que nos persigue y es  ¿por qué? 

En el mundo, se presenta como un hecho personal y concreto. Este terreno es mucho más vasto, mucho más variado. El hombre sufre de modos diversos. El dolor es algo todavía más amplio que la enfermedad, más complejo y a la vez aún más profundamente en la humanidad misma. Toma distinción como fundamento de la doble dimensión del ser humano, tanto el elemento corporal y espiritual como el inmediato o directo sujeto de padecimientos. Porque no solo se transmite de forma corpórea sino que traspasa el alma, lo más hondo de nuestro ser, lo transgrede y lo hiere.

Vemos que el dolor es un componente muy ligado a la existencia humana. Pero más que ser una experiencia íntima y personal se convierte en una experiencia colectiva que nos invita a todos a reflexionar en la solidaridad y en la generosidad. Todos padecemos de similares males y somos propensos a ellos por múltiples razones que aún no entendemos. A veces cuestionamos si es cosa de un mero destino ya antes escrito o predestinado para toda la humanidad, si es obra de una inteligencia superior o resultado del libre albedrío del hombre, es la constante pregunta que se debe esclarecer.

Nos vemos también transcurrir en el espacio y en el tiempo, sentimos que a veces algunos dolores son tan duraderos que son más grandes que hasta nuestra propia voluntad. Esta misma ausencia de bienestar hace que nuestro espíritu de lucha se desvanezca… pero vale preguntarse, ¿Realmente vale la pena que sea así? 

Y llegamos a más incógnitas consecutivamente, para caer en un ¿Para qué?, es decir, un volver al sentido, la razón, un contenido, un concepto, un sustento, estamos en la búsqueda constante de ese algo que amortigüe este padecimiento. No es nada fácil encontrar una respuesta satisfactoria para tan grande abismo que se nos representa en frente y que por ende se debe de enfrentar.

Es pues, el dolor que siempre ha sido un asunto crucial dentro de la variedad de cuestiones que ocupan los pensamientos del ser humano, y jamás debe ser ajeno para nosotros.

La miseria del mundo se hace más denso debido a lo complejo que se ha vuelto, y a los diversos sucesos y acontecimientos que han surgido a lo largo de la historia que vamos transformando a la humanidad misma, es decir, somos nosotros parte de este proceso. Pero es necesario esclarecer que no todo padecer procede por cuestiones intrínsecas a los hombres sino más bien que son intrínsecas.

El mismo hecho de la libertad humana y el uso que le damos y ejercemos gracias a ellas es lo que puede ser crucial en esta premisa.  ¿Pero en algún  momento nos hemos preguntado qué sería de nosotros sin la experiencia del dolor? Realmente no sería el mundo tal como lo conocemos, y quizás muchas otras cosas no existirían si fuese así: la generosidad, la solidaridad, la caridad, incluso el mismo amor.

¿Qué sentido podría tener realmente? Vemos algo que existe que se quebró, se corrompió dentro del hombre y quedó como una marca cuando se clava una tachuela en la madera y al sacarla se deja una huella, una señal de que algo pasó justo ahí. Es por el pecado como todos los males entran en la existencia del hombre y que en nuestra finitud se hace sentir fielmente. 

Quedamos desamparados en la nada, arrojados, frente al mundo que se desmorona y se derrumba en el dolor que no abre paso a salvación alguna.  Se presenta ante nosotros un vacío existencial al cual estamos expuestos y propensos; lacerados estamos frente a una acidia. Pero el panorama se amplía a través de la fe, de aquella de la cual nos habíamos olvidado.

Entra la fe al rescate, en medio de la miseria en donde el ser humano está inmerso.  Una pequeña fuerza misteriosa que empuja. Fuente de esperanza. Niña pequeñita, dueña de nada.  

Se ejerce pues aceptación  del dolor que no es pasivo, o de una resignación frente a la adversidad. La aceptación es activa y nace de la fe. Así, antes que los hechos ocurran, debemos hacer todo lo posible por lograr lo deseado y lo que suponemos favorable, pero ante los acontecimientos dolorosos ya ocurridos debemos aceptarlos. 

Presupone la fe en una ilimitada totalidad de sentido, la fe en que el universo en su conjunto descansa dentro de un contexto de sentido. Sólo desde ahí tiene razón preguntar sobre el sentido del dolor en nuestras vidas. Tal pregunta se plantea ante todo allí donde se cree en un Dios omnipotente y bueno, es decir, allí donde, por tanto, es posible preguntar: cómo se armoniza ese hecho con la existencia del dolor en el mundo?

En otras palabras, cuando la solución ya no está en nuestras manos, llegó la hora del abandono, que no es fatalismo sino una entrega confiada a la voluntad de Dios. En realidad, la genuina aceptación cristiana brota del convencimiento de que el hombre no sabe lo que le conviene a su experiencia. Pero es a través de esa fe muestra de amor infinito fuente de salvación eterna en la tribulación.

Es por eso que la vida y sobre todo la cristiana exige que el hombre transite con valor su propia existencia, lo que implica, indudablemente, asumir el dolor. Existe, además, una oculta conexión entre el dolor y la dicha; entre la agonía y la felicidad, y es por eso que ambas experiencias hacen posible la esperanza.

El sentido del dolor y del padecer humano es, en definitiva, un misterio que, al igual que el propósito de la propia existencia terrenal, escapa a la comprensión.

Es en la experiencia del dolor cuando el hombre puede percibir mejor su condición de criatura finita. Pero si bien esta carencia puede acercarnos a Dios, también puede alejarnos y así ante el dolor muy intenso, y nos puede ser presas de la confusión. 

La vida, en el fondo, es un permanente desafío hacia el auto-crecimiento y, vista de este modo, sin la existencia de la desdicha o del dolor, se desvanecerá la experiencia terrenal del hombre como un acontecer carente de sentido. Así, un mundo sin pecado sería un mundo estático, donde la existencia del hombre se convertiría en un hecho inútil y en una vida sin lucha ni que combatir. 

Y quien dio pie de lucha por amor fue Jesús en el madero, Él ya venció la agonía del dolor a través de la cruz. El nos introduce a la vida eterna y a su acción salvífica. Esta liberación debe ser realizada por el Hijo unigénito mediante su propio sacrificio. Y en ello se manifiesta el amor, el amor infinito, tanto de ese Hijo unigénito como del Padre, que por eso  da  a su Hijo. Este es el amor hacia el hombre, el amor por el  mundo, el amor salvífico. El hombre muere, cuando pierde  la vida eterna. Lo contrario de la salvación no es, pues, solamente el sufrimiento temporal, no cualquiera, sino el definitivo: la pérdida de la vida eterna, el ser rechazados por Dios, la condenación.

Como resultado de la obra salvífica de Cristo, el hombre existe sobre la tierra con la esperanza de la vida y de la santidad eternas. Y aunque la victoria sobre el pecado y la muerte, conseguida por Cristo con su cruz y resurrección no suprime los dolores temporales de la vida humana, ni libera del padecer toda la dimensión histórica de la existencia humana, sin embargo, esta victoria proyecta una luz nueva, que es la luz de la salvación. Cristo se acercó al mundo  porque lo asumió en todas sus formas, hasta la muerte, para alcanzar la salvación del hombre. La cruz de Cristo se ha convertido en una fuente de la que brotan manantiales de agua viva.  Es en ella donde el cristiano tiene que plantearse el sentido. El evento de la Cruz de Cristo, que revela el “modo de ser” de Dios, y es por tanto fuente de sabiduría para el hombre.

Todo hombre en su cruz puede hacerse partícipe de la cruz de Cristo. Por este motivo todo hombre tiene su participación en la redención y está llamado a participar con su pasión. Desde este punto de vista, desde la fe, el dolor adquiere un nuevo significado. Es una prueba a la que se ve sometida la humanidad de la que brota la esperanza. El hombre al descubrir por la fe el  redentor, Cristo, descubre al mismo tiempo en él sus propias carencias, las revive mediante la fe, enriquecidos con un nuevo contenido y con un nuevo significado. Y está en nosotros la virtud de la constancia al soportar el malestar con la convicción de que el dolor no prevalecerá. Es así como, a los que sufren y participan en los sufrimientos de Cristo lo hacen por el reino de Dios, y por ello, les da la esperanza de aquella gloria de la resurrección, unida a la Pasión. El hombre, al descubrir por la fe el sufrimiento redentor de Cristo, descubre al mismo tiempo en él sus propias cruces,  los revive mediante la fe, enriquecidos con un nuevo contenido y con un nuevo significado.

Coexiste una lógica o razón que se convertiría en irracionalidad si se obstinaba en permanecer en las cosas que no puede ella descubrir por su propia luz y en cerrar los ojos ante una luz superior que le hace verlas. Porque lo que la revelación nos comunica no es simplemente algo incomprensible sino un significado comprensible que no puede ser percibido ni probado por hechos naturales, ya que esto es algo inagotable, que cada vez nos hace conocer de sí mismo lo que quiere, pero en sí mismo es transparente y para nosotros lo es en la medida en que nosotros recibimos la luz, y es fundamento para un nuevo entendimiento de los hechos naturales que se revelan como hechos que no son únicamente naturales. 

Es así como la inteligencia natural percibe que hay algo más de lo que ella puede llegar a ver sola, pero que a la vez, eso que está más allá, no lo puede conocer sin ayuda de otra luz, la de la fe. 

Jesucristo mismo nos indica así el camino: Si alguno quiere venir en pos de mí, tome su cruz y sígame. El dolor ofrece al cristiano la ocasión de dar testimonio de su fe. El Evangelio habla ante todo del sufrimiento por Cristo, por  su causa, por su nombre. De igual manera, el hombre que descubre en los padeceres propios los dolores de Cristo, les da contenido y significado.

Yo podré tomar cualquier cosa que el médico me mande para aguantar el dolor, pero la fe me da la certeza, aunque muchas veces yo no lo entienda, de que existe un significado. Nosotros los cristianos más bien lo que hacemos es aprender a soportar los padecimientos que nos toquen en la vida. En los casos en que la gente hace penitencias, no es tampoco porque buscan gozo en sufrir, sino para tal vez purificarse o asemejarse a la pasión de Cristo…aunque las carencias de la vida ya son suficientes en su medida. 

Definitivamente, la vida humana está destinada a un fin que trasciende al pecado, y Dios permite el mal para sacar de él un bien mayor. La experiencia del hombre en el mundo, entonces, no es su realidad última sino sólo la condición penúltima de su destino sobrenatural. , una posible salvación: aceptar la propia situación, dar un enérgico sí a los hechos y autoafirmarse por la acción y por la lucha. Es la aceptación de la contingencia y de la finitud, y su superación por un vivir en presencia de la muerte, no basándonos en una filosofía de tragedia y de desesperación sino en una filosofía esperanzadora y llena no solo de existir sino de vitalidad, de fuerza, de aguante, aquel soporte que solo la fe nos da.

Para creer, para fortalecer la fe, basta Jesús crucificado. El papel del cristiano en el mundo es precisamente combatir el miedo y el dolor, encarnado en la historia del Evangelio y su alegre mensaje de amor, de vida y de redención.   Cristo se acercó sobre todo al mundo del sufrimiento humano por el hecho de haber asumido este sufrimiento en sí mismo. Él, aunque inocente, se carga con los sufrimientos de todos los hombres, porque se carga con los pecados de todos.

Dios sabe que nuestra felicidad sólo está en Él y permanentemente nos ofrece su amor y su amistad. Pero lo que ocurre es que no escuchamos habitualmente su íntimo llamado por el bullicio de nuestros pensamientos como tampoco podemos recibirlo cuando estamos “llenos” de vanidad y de deseos exclusivos de placer mundano. Es entonces cuando Dios a través del sufrimiento nos advierte de nuestros errores y defectos que algún día tendremos que descubrir si queremos liberarnos de este “falso personaje” que impide al hombre percibir la belleza y dignidad de su existencia original. Es, en realidad, nuestra mente la que debe ser crucificada para poder renacer en Cristo a través del amor y con la gracia del Espíritu Santo. Visto de este modo, el efecto redentor del sufrimiento está abierto a la libre voluntad del hombre de someter o no, su rebeldía y su orgullosa autosuficiencia a los superiores designios del propósito divino.

Para un cristiano que ama a Jesús en su corazón existe otra perspectiva ante el dolor y ésta es la de compartir y co-participar   en el sufrimiento redentor de Cristo. Es así como su muerte y su resurrección se proyectan sobre todos los hombres y los cristianos sabemos que en nuestros dolores estamos completando  en alguna medida este misterio de salvación, colaborando en la redención del mundo. Juan Pablo II ha hablado, en este sentido, de un Evangelio del Sufrimiento señalando que, en el dolor humano, hay una particular fuerza que acerca interiormente al hombre a Cristo y agrega que el sufrimiento, más que cualquier otra cosa, abre el camino a la gracia que transforma a las almas. Es por eso que quien quiere ser un verdadero discípulo de Cristo debe levantar su propia cruz y asumir con valor, y aun con alegría, su tristeza y su dolor. 

En realidad, cada sufrimiento aceptado por amor a Jesús es una parte de su cruz que sostenemos; una pequeña porción del dolor humano que compartimos con Él, y si pudiéramos percibir la gratitud de su mirada sentiríamos que el peso que nos agobia se atenúa y que también nuestra espalda es ancha y nuestra carga es ligera. La historia de la humanidad es historia de sufrimiento y en un sentido más trascendental en la historia de la salvación.

BIBLIOGRAFÍA: 

  1. Catecismo de la Iglesia Católica (Sección segunda N° 324).
  1. APÉNDICE II La Filosofía- Existencial  De Martin Heidegger-  Ser y Tiempo
  1. C.S.Lewis. El problema del dolor (Editorial Universitaria, Santiago, 1990)
  1. Juan Pablo II. Evangelium Vitae (Cap. Y, 15) (Ed. Paulinas, Santiago, 1995).
  1. Juan Pablo II. Carta Apostólica Salvici Doloris. (Sección VI. El Evangelio del Sufrimiento. N°27).

Cuando le crees todo a mamá

Los pilares también se quiebran


Muchos quebraderos de cabeza, dolores, manías y compulsiones pueden tener una luz de origen en el seno familiar, para nadie es un secreto que varias de las actitudes o aptitudes que nos ayudan a desenvolvernos en la vida la pudimos haber heredado de ellos (los padres), sin embargo, nunca dejemos de lado ese vasto imperio derruido que se conforma de las “malas ideas”, y si, están entre comillas porque definen lo que sucede con un pensamiento que tras mucho rodar por la vida termina espichado y sin brillo. Ahora, toma un asiento muy cómodo y vamos a quejarnos y simular al menos por una vez, que la responsabilidad culpa no es nuestra.

¿Cómo y cuándo una idea se vuelve “mala”?

Si nos desligamos del área fisiológica y vamos a hechos más accesibles, podemos comprender que unas ideas al aparejarse a otras configuran una creencia, y esta, al aplicarse a diversas situaciones y dar resultados (la mayoría de las veces, agradables) provoca un reforzamiento. Siendo esto así, sí nos volcamos a usar el mismo plan para casi todas las situaciones de la vida ¿qué crees que ocurra? Antes de continuar, tómate un espacio, reflexiona, respóndete y luego sigue leyendo, quizás tengamos una grata coincidencia.

Ahora que te has detenido y pensado, hablemos un poco de la suspicacia a modo de ejemplo de lo anterior. Ese arte fino de dudar, de ver entre líneas negativamente lo que no se ha dicho de forma clara, esa forma de quien entre cierra los ojos, ladea la cabeza y dice que algo no está del todo bien. Nos parece una cualidad importante, y lo es, pero, ¿sí la empleamos a todo?, ¿qué resultaría? Básicamente, la búsqueda y resolución de un crimen que no se ha cometido, una saña contra inocentes que se ven criminales por no poder leerles la mente, una incansable cacería para obtener “la razón” cuando el otro se harta y nos traiciona víctima de tantas injurias y señalamientos. Como vemos, no es aplicable a todo ni a todos. Es así como llegamos a una “mala idea” el uso excesivo de una fortaleza se convierte en debilidad en la medida que se aplica a todo.

Mamá dice: «cuídate, no salgas”

Para cualquiera que lea esta frase le parecerá una buena sugerencia, una muestra de cariño y de querer la seguridad completa para su prole, pero, no olvidemos el centro de esto “las malas ideas” cuando una creencia se establece y es usada en todo y para todo.

Partiendo de esto, cuando existe una creencia sobre la seguridad, donde el mundo se aprecia como hostil, la incertidumbre se apodera de la persona con total tranquilidad, y no es para menos: “si sales a la calle, pueden atropellarte, sí contestas el teléfono de un número desconocido puede que te estafen, sí hablas con desconocidos pueden hacerte daño”. ¿te suena? Vivir con “el Cristo en la boca” es decir, vivir con un estado de incertidumbre constante, es algo que no solo se les confiere a los trastornos por fobias sociales generalizadas, muchas veces, estas creencias exacerbadas viven con nosotros y nos cubren en cada ámbito de la vida.

          Un ejemplo anecdotario de este tipo de creencias son las que encontró Rebe Secura cuando entendió desde muy pequeña que salir en toalla por el pasillo de su casa no era conveniente a todas horas, pues, debía cerciorarse que su tío quien tenía serios problemas con las drogas no estuviera en casa. De este modo, Rebe comprendía a todas horas el hecho de tener que mantenerse alerta, sí la dejaban sola en casa no podía asomarse por la ventana, sí iba a comprar el pan debía evitar los callejones y lugares con muchos hombres como la licorería de la esquina, sí llovía no podía ampararse bajo la marquesina del local vecinal porque ¿quién sabe que podía ocurrir? Un “instinto” muy fino que fue tergiversándose hasta llegar a ideas erróneas en la adultez.

          Algunas de las características que hacen orgullosa a Rebe es la del “scanner comportamental emocional” este refinado recurso que parece sacado de una película de ficción no es más que la finura actualizada de su creencia anterior. Aquí, utiliza señales mínimas para interpretar el entorno, sobre todo a las personas con las que entra en contacto, bajo una callada mirada se queda pensativa sobre la mueca que acaba de hacer su interlocutor, su mirada gacha y su tono de voz bajo casi neutro le son indicios a Rebe de que algo no anda bien, por lo que activa su segundo programa al que denomina: estabilización de situación.

          Esta aplicación orgánica la utiliza para dos casos muy bien diferenciados: protegerse, replegándose sobre sí misma; estabilizar la situación para no sentirse anímicamente amenazada.

          Personas como Rebe cundan en muchos sitios, sus relaciones se basan en tener siempre cuidado, énfasis en esta palabra, siempre, porque es allí cuando las conductas adaptativas se convierten en patrones que en un futuro son casi inamovibles. En esta situación, Rebe se ha visto envuelta en muchos “cuidados” que como dogmas se han extendido por ejemplo al área sexual, donde estar con alguna persona ya se consideraba un gesto de ligereza y de mal futuro a vistas de otros quienes ya tachaban negativamente su reputación, se le acostumbró a ir siempre por el camino de en medio, evitando conflictos y no manteniendo posturas, no volcarse a otros caminos desconocidos ni qué decir de aceptar llamadas de números extraños, eso es, claramente, impensable. Por ende, no es de extrañar que el malhumor y maltrato de otros era algo que ella asimilaba como una tarea propia, la de apaciguar.

          Es precisamente, esta labor observadora la que la hace presa de sí misma, de no atreverse a la espontaneidad luego de ver un rostro serio, de no envalentonarse cuando alguien está abusando de otros o inclusive de sí misma. Simplemente, se repliega y muerde su queja. “Ten cuidado Rebe, ten cuidado del mundo”.

Mamá dice: «no hay”

Las dificultades económicas no le son ajenas a buena parte de la población, de hecho, muchas veces puede constituirse como una lección importante de vida como antídoto para evitar las superficialidades de la misma. Sin embargo, cuando esta idea existe de una manera totalmente arraigada, encontramos a un individuo lleno de precaución que rechazan un soplo de alivio y de gusto en nombre de los “malos momentos”, donde el gastar no es solo una contención arbitraria y constante, sino que además se vuelve en una forma de apego, quieren desde la carencia.

De este modo, Rafael se movía por la vida, precavido con el dinero, precavido con el amor, precavido en amistades, precavido en todo. Invertir en una relación de pareja es para él una consideración casi que, de vida o muerte, se le metió en la cabeza desde muy pequeño que para engalanarse y coquetear no debía ser austero, al contrario, debía invertir tiempo y dinero. Y aunque para muchos esto es una realidad incuestionable, resulta que no es así al menos no con todo el mundo. Quien desea estar contigo, lo estará y aceptará una cita en un parque con un lunch. Pero Rafael, no piensa así, gastar y gastar es la moneda máxima para estar en el juego de la vida.

“Tener que levantarme y asearme por alguien, a quien tengo que llevar algún día a casa, tener ropa adecuada para mostrarme, aplazar pendientes y dedicarle espacio…no, paso” se dice Rafael cuando de amor se trata, no gusta de relaciones, aunque las anhela, simplemente teme salir de su restringida nube de barrotes sólidos en la que se encuentra, pero, su preocupación constante en no invertir porque es una pérdida le carcome. Esa necesidad que pide en silencio ser satisfecha nunca llega, dado que se acostumbró a lo que hay, nada más, conformarse y resignarse. Por ende, ama de forma lejana, desde el deseo no cumplido.

Esta misma falta de iniciativa comenzó desde casa, donde desechaban ideas tan simples como ir a la playa un fin de semana de forma exprés, inclusive, cuando brindaba algunas tácticas de paseo accesible como, por ejemplo, salir ya almorzados o con comida hecha en casa, comprar boletos antes y con promociones y demás artimañas, todas y cada una eran desechadas a veces sin razón alguna por lo que su espíritu de intento quedó cercenado. Así, su vida es eso, una idea amputada tras otra. “No gastes Rafael, no hay, esto es lo que nos tocó y así hay que vivir, poquito pero divino”.

Mamá dice: «eres especial, nadie es como tú”

Estas ideas de valoración absoluta de los hijos son muy lindas y apropiadas, hasta que llega el momento de contemplarlos a ellos como divinidades que son criadas con esmero y total atención que, al momento de relacionarse con otras familias cuyos sistemas y valores son distintos, existe un choque descomunal como si de supernovas se tratara. Y queda entonces el polvo fino luminiscente de asperezas.

La vida de las gemelas que veremos a continuación transcurrieron bajo las siguientes líneas: “no iremos a casa de tus tíos de nuevo, dice que se comportan como unas malcriadas, son unos exagerados. Prohibirles cosas a mis hijos es un abuso ¡locos!” dice la mamá enojada porque la tía impidió que las gemelas Roy y Susan jugaran con el nacimiento navideño de porcelana. ¡Les compraré otro si se rompe! – Era su respuesta a cada travesura que sus especiales e inmaculadas hijas provocaban.

El sentimiento de autovaloración es importante cuando hablamos de saber quiénes somos y de qué estamos hechos, en momentos de adversidad profunda es lo que nos ayuda a envalentonarnos y encontrar valor para reafirmarnos y no dejarnos llevar por la desidia. En situaciones sociales incómodas donde hay personas que gozan de extinguir cualquier opacidad intencional o inconsciente, saber quiénes somos y no doblegarnos resulta un as bajo la manga, muy efectivo, dado que todos somos distintos y gozamos de ese privilegio sin igual que consiste en no pensar igual, gracias a eso, el mundo camina y progresa. Pero, ¿cuándo se convierte en debilidad el que nos creamos especiales y únicos?

Volviendo a las gemelas y su ahora vida como adultas universitarias, existe un extraño ambiente en sus experiencias, un vacío que las une pese a estar separadas en sus actividades, se describen en intimidad como personas que no encajan, que no pueden establecerse en un sitio o encontrar su nicho porque todo escapa a sus expectativas, y esto, las lleva a un sin sabor enorme, un sentido de soledad abismal donde las más triviales conversaciones se sienten como paja en un establo, algo más que tratar en una noche que se supone era divertida. De este modo, pasaron de sentirse geniales y hasta superiores a ser “un bicho raro” que cuando intenta relacionarse no sabe cómo interpretar el suceso externo y huye para no afrontarlo.

“Siempre serán mis soles, mis gemelas únicas, especiales e insuperables, nadie es como ustedes, nadie las querrá como lo merecen, mis niñas Roy y Susan”.

Finalmente, antes de pasar a las recomendaciones y reflexiones, es necesario acotar que las madres muchas veces están en ocasiones al frente de la crianza de los hijos, algunas por decisión propia, otras por obligación, algunas más bajo la presión social del “deber”, sin embargo, lo importante de lo aquí recalcado, es que estas vivencias han venido bajo la inspiración de procesos personales extraídos de terapia,  al mismo tiempo, también se han concebido gracias al apoyo invaluable de pacientes que, tras cada sesión fueron expresando tales dificultades de vida que fueron acuñadas en sí mismos desde tempranas etapas debido a la crianza que su progenitora les había provisto.

Por supuesto que hay madres excepcionales, hay un escrito que inclusive las concibe de ese modo e intenta arrojar luz sobre sus conductas, pero, tampoco puede obviarse aquellas circunstancias donde sus acciones, aunque “buenas” (en su mayoría) no hicieron más que mella en sus hijos. Agradezco en este punto, el libro que en su momento no significó nada, sin embargo, ahora con la madurez y sabiduría que da la terapia valoro entrañablemente llamado “Cuando mamá lastima” de Rayo Guzmán (2015), el cual narra historias de perdón altamente valiosas.

¿Qué puedo hacer?

  • Derriba paradigmas. Enlista tus fundamentos, las banderas que te definen y cuestiónate sobre ellas.
  • Revisa tus relaciones. La manera en cómo te relacionas tiene que ver mucho en cómo piensas, para nadie es un secreto que el apego deviene de cómo aprendiste a recibir y dar cariño, de modo que, indaga sobre tus ideas respecto al amor.
  • Humillas o te dejas humillar. Sí tus emociones son un vaivén incontrolable, revisa de manera incansable a quién pertenece dicho rasgo, hazte cargo de esta cualidad ahora que hace mella en ti y reencáusala.
  • Toma las riendas de tu existencia. Ya responsabilizamos a mamá, sin embargo, ella y tus familiares definieron tu crianza de acuerdo a lo que ellos sabían. Pero, ahora, tú, ser consciente y presto a la comprensión de los hechos ¿Qué harás al respecto?

 

Piromanía: Incendio mental

Pyrós. Es una palabra griega, que hace referencia al fuego. Este elemento ha llegado a simbolizar energía, dinamismo, calor, afecto y pasión, pero también odio, rencor y destrucción.

Existen algunas personas que presentan una fijación excesiva en el fuego, a quienes, acorde a los manuales diagnósticos de problemas de la salud mental CIE-10 y DSM-V, se les cataloga como pirómanos. Diagnóstico incluído en el grupo de Trastornos del control de impulsos.

Las personas con piromanía perciben una fuerte necesidad de encender fuego, quemar o incendiar cosas, bienes inmuebles, naturaleza, animales o hasta a otras personas.

Los pirómanos manifiestan un incremento de la tensión interna antes de la ejecución del acto. Al consumarlo contemplan las consecuencias del mismo y sienten inmediatamente un poderoso efecto de relajación, de satisfacción y/o de excitación psicofisiológica.

Una persona con esta enfermedad mental, tiene una grave dificultad para regular sus emociones, y por ende, para controlar sus impulsos. Recordemos que los impulsos son mecanismos inconscientes que buscan reducir la tensión interna.

Es más, la sensación de alivio o placer suele aparecer antes de la ejecución del evento relacionado con el fuego. El simple acto de imaginación y planeación también se convierte en un fuerte aliciente para las personas con esta enfermedad.

Es importante resaltar que no existiría una motivación ajena al mero hecho de experimentar con este elemento. Koson y Dvoskin (1982).

En la adultez la piromanía puede ser crónica o episódica. En caso fuese esta última, lo hacen especialmente en períodos de impactante estrés.

PERFIL PSICÓLOGICO:

Son la niñez temprana o adolescencia las etapas de vida en donde usualmente se activa la atracción desmedida hacia este elemento de la naturaleza.

Un estudio desarrollado por la criminóloga Elena Tortora en el 2017, analizó el perfil psico-criminológico de los pirómanos. Sus hallazgos revelan una alta incidencia de disfuncionalidad familiar, factores ambientales, tales como, abusos físicos, psicológicos (abandono o rechazo emocional) y sexuales en la etapa de infancia. Así como problemas de aprendizaje significativos.

También se ha llegado a relacionar el desarrollo de este trastorno en adultos, que en su edad temprana presentaron recurrentes episodios de enuresis nocturna, severas dificultades en sus habilidades sociales y tendencia a presentar conductas autoagresivas.

Se va remarcando a lo largo del trayecto de vida, un gran interés y curiosidad sobre diversos aspectos asociados con la contemplación del fuego y con las consecuencias de un incendio.

Los pirómanos pueden partir de pequeños actos, tales como: prender fósforos, encender hornillas de la cocina, coleccionar encendedores, ver películas relacionadas al tema.

Existe también una gran motivación por participar como bomberos voluntarios. Canalizando ciertamente su deseo de ver arder las cosas, ya que también suelen percibir satisfacción por los equipos y actividades que combaten el fuego.

En general, la fascinación esta presente en el antes, durante y después, de la conducta incendiaria. Es su obra de arte, les fascina observar, intentan no alejarse del lugar, tomar fotografías, documentar el evento en videos, ya que de esa manera podrán volver a repetir en cierta medida, la sensación de poder.

Jackson (1987), planteó la hipótesis del desplazamiento de la agresividad en personas con este trastorno, quienes provocarían el fuego como medio de activación o arousal apropiado.

Algunas personas con este trastorno ejecutarían la conducta bajo los efectos de alguna sustancia psicoactiva, mediante los cuales se sentirían desinhibidos, lo que favorecería el dar rienda suelta a los impulsos.

EPIDEMIOLOGÍA

Resulta complejo lograr establecer la incidencia de este trastorno en la población general. La piromanía suele ser de difícil detección, ya que, mayormente cuando son detenidos por una conducta incendiaria ocultan su motivación real para eludir la ley. Por ende, sus testimonios son de dudosa fiabilidad.

A pesar de estas dificultades, en los estudios que han intentado detectar la prevalencia del diagnóstico en la población, se ha determinado que el inicio de la piromanía suele darse en la infancia o adolescencia, siendo más frecuente en varones.

Debido a la menor incidencia del género en la piromanía, entre el 10 y el 18%, existe poca información sobre el desarrollo de estudios científicos. A pesar de ello, Bourget y Bradford (1989), encontraron en las mujeres una alta incidencia en el desarrollo de eventos de cleptomanía (otro de los trastornos del control de los impulsos), así como también una mayor asociación a conductas suicidas

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

Según los autores Geller (1987), Kolko y Kazdin (1992), las conductas incendiarias pueden manifestarse como un síntoma en el contexto de otros diagnósticos, como por ejemplo, la esquizofrenia, manía, trastorno de personalidad, alcoholismo, demencias (síndromes amnésicos), y personas con discapacidad mental. Por lo que es importante hacer la exclusión de los distintos criterios diagnósticos.

Por último, es importante considerar a la pirofilia en el diagnóstico diferencial, ya que la pirofilia se refiere a la sensanción de placer netamente sexual al incendiar cualquier cosa.

BIBLIOGRAFÍA:

American Psychiatric Association. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. 5ª Edición. Ed Panamericana

Bourget D, Bradford JM. (1989). Female arsonists: a clinical study. Bull Am Acad Psychiatry Law; 17 (3): 293-300.

Koson DF, Dvoskin J. Arson. (1982). A diagnostic study. Bull Am Acad Psychiatry Law; 10: 39-49

Wise MG, Tierney JG. (1995). Impulse control disorders not elsewhere classified. En: Hales RE, Yudofsky SC, Talbott JA, eds. Textbook of Psychiatry 2nd ed. Washington DC: American Psychiatric Press

Geller JL. (1987). Firesetting in the adult psychiatric population. Hosp Community Psychiatry; 38 (5): 501-6.

Kolko DJ, Kazdin AE. (1992). The emergence and recurrence of child firesetting: A one-year prospective study. J Abnorm Child Psychol; 20: 17-37

Showers J, Pickrell E. Child firesetters. (1987). A study of three populations. Hosp Community Psychiatry; 38 (5): 495-501.

O’Sullivan GH, Kelleher MJ. (1987). A study of firesetters in the south-west of Ireland. Br J Psychiatry; 151: 818-23.

Virkkunen M, Nuutila A, Goodwin FK, Linnoila M. (1987). CSF monoamine metabolite in arsonists. Arch Gen Psychiatry; 44: 241-247.