En una relación de pareja, debe existir un espacio para crecer, cada quien por separado y en equipo, la cual debe basarse en los siguientes pilares básicos (Congost, s. f.):
Amor.
Confianza.
Respeto.
Aceptación.
Sin embargo, existe la dependencia emocional, que es un tipo de adicción hacia otra persona, usualmente generado en parejas; cuando una persona se encuentra en esta dependencia, va desarrollando la necesidad imperiosa del otro, en donde renuncia a su libertad e inicia un camino desagradable y de tortura en que cada litro de lágrimas es equivalente a un minuto falso de felicidad (Congost, s. f.). Es cuando un individuo permite que otros afecten sus sentimientos y emociones, pasan a depender de ellos para sentirse felices; esta acción impacta negativamente a la autoestima cuando está en formación, llegando a depender de terceros.
A continuación, se muestra una lista de características que presenta una persona con dependencia emocional:
La persona depende de un miedo constante de abandono.
Se siente inseguro y ansioso.
Tener presente un miedo de rechazo.
Tiene una necesidad incesante de seguridad.
Ve la verdadera felicidad como el depender de una pareja romántica.
No sabe cómo satisfacer sus necesidades emocionales de manera solitaria.
A veces, puede llegar a pensar que no vale la pena vivir sin su pareja.
Asimismo, la Asociación Psicoanalítica de Psiquiatría define el sentimiento de vacío (lo cual es muy marcado en personas con TLP), como:
Estado mental subjetivo caracterizado por un sentimiento doloroso de empobrecimiento de los propios sentimientos, fantasías y deseos, así como una falta de respuesta a estímulos externos o una mera respuesta automática. Convicciones, entusiasmo y la relación con los demás parecen perdidos y son reemplazados por sentimientos de inercia, aburrimiento y superficialidad. La persona que se queja de vacío, a menudo se siente cambiada, distinta a los demás, sin esperanza por una felicidad futura, incapaz de amar o preocuparse por los demás o responder apropiadamente al cariño y la atención. Los sentimientos de vacío pueden ser fugaces, periódicos, o, especialmente en algunos pacientes límite y narcisistas, pueden definir la propia experiencia subjetiva básica. El vacío aparece a menudo junto con depresión, aburrimiento y despersonalización; a veces puede parecer la totalidad de la experiencia, excluyendo dolorosamente cualquier otro sentimiento. (Moore y Fine, 1990, en Mora, 2022)
Dicho lo anterior, una persona con TLP tiene un miedo obsesivo de abandono, lucha con adoptar una adecuada regulación emocional, ve a su pareja como un objeto para satisfacer sus necesidades y sufre de sentimientos crónicos de vacío. Si alguien sufre de dependencia emocional, puede tener conversaciones negativas de manera interna, lo que contribuye a que se quede preso en ese ciclo contraproducente, y que pueda desarrollar afecciones crecientes de ansiedad y tristeza. Un requisito previo para el cambio es encontrarse a uno mismo, con amabilidad y aceptación; la crueldad interna solo mantiene a la persona atrapada, donde crea emociones desagradables.
Como seres humanos estamos, cada día, inundados de sentimientos y emociones, estos nos conducen a tomar decisiones, caminos distintos, realizar actividades y a tratar con los demás, por lo que se vuelven la palanca de encendido en nuestras vidas. Según la OMS, aun en el presente año, la depresión es el trastorno que más afecta a la población y es, además, una de las principales causas de discapacidad en el mundo.
En el 2021, la Organización Mundial de la Salud mencionó que 280 millones de personas a nivel mundial, tienen depresión; y también conceptualizó a la depresión como una variación distinta del estado de ánimo y de respuestas emocionales breves.
Las emociones negativas y positivas están presentes en nuestra cotidianidad, y pueden sobresaltar en una discusión o en una situación agradable. La tristeza, por ejemplo, si bien no nos trae bienestar, enfrentarla y reconocerla es sano y nos ayudará a desarrollar nuestra inteligencia emocional; en cambio, cuando esta emoción perdura y no podemos superarla, es cuando los indicios de la depresión tocan a nuestra puerta.
Este trastorno no solo sale a la luz después de una intensa sensación de tristeza que no quiere dejarnos, sino que, por dentro, la balanza de nuestros neurotransmisores es inclinada por una reducción de noradrenalina, dopamina y serotonina. Estos neurotransmisores están encargados de regular nuestro sueño-vigilia, emoción, estado de ánimo, modulación de ansiedad, agresividad y estados de alerta.
La depresión sucede en personas de todas las edades, incluso niños pequeños. Los tipos más comunes de este trastorno son el de depresión mayor, que sucede cuando sentimientos de tristeza, ira, pérdida o frustración interfieren en nuestra capacidad de trabajar, dormir, estudiar, comer e interactuar con otros de forma diaria, al menos, durante dos semanas, y el trastorno depresivo persistente o distimia, que dura, al menos, dos años, dentro de este periodo de tiempo pueden darse momentos de depresión mayor, pero en general se tienen síntomas más leves.
Si bien se ha hablado de la depresión como trastorno general y algunos de sus tipos, hay que recalcar que es una enfermedad extensa y complicada que debe tener un estudio amplio, para poder entenderla de manera profunda.
Es importante concientizarnos acerca de este trastorno, ya que, en no pocas ocasiones, se han llegado a perder vidas debido a él. El circulo de apoyo y conciencia de la propia enfermedad serán herramientas clave para poder recuperarnos de esta.
Es bueno intentar comentar si experimentamos una sensación de tristeza que no entendemos, un sentimiento de frustración, ira o desesperación que no se va, un insomnio que se aferra a nosotros, una falta de apetito contínua o una pérdida que no hemos superado.
La comunicación con personas que puedan brindarnos soporte y escucha activa al momento de expresar lo que sentimos, es un arma que nos ayudará a luchar contra el aislamiento que, muchas veces, acompaña a este trastorno.
Estemos pendientes de nuestra balanza cerebral y nuestras emociones, así como de las personas que nos rodean, para que puedan ayudarnos con la batalla antes de que pueda empeorar. No estamos solos y siempre habrá alguien dispuesto a escuchar.
Referencias
Breton, M.F (2020). Base bioquímica y neuroanatomía de la depresión. Trastornos del neurodesarrollo. https://neuro-class.com/base-bioquimica-y-neuroanatomia-de-la-depresion/
Guadarrama L, Escobar A, Zhang L. Bases neuroquímicas y neuroanatómicas de la depresión. Rev Fac Med UNAM . 2006;49(2):66-72. https://www.medigraphic.com/cgi-bin/new/resumen.cgi?IDARTICULO=4447
(2014). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR. Barcelona: Masson. AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION (APA).
OMS (2021). Depresión. Recuperado de: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression#:~:text=La%20depresi%C3%B3n%20es%20una%20enfermedad,personas%20tienen%20depresi%C3%B3n%20(1)
En la sociedad actual las relaciones amorosas, de amistad o sexuales se cubren con un velo de dolor lo cual genera la falta de deseo de interactuar con los demás, para establecer dichos vínculos emocionales. Lo mencionado termina generando en las personas la incapacidad de establecer lazos sanos basados en la responsabilidad afectiva, o debido a la malinterpretación de la misma. Cabe aclarar que la responsabilidad afectiva será tomada como una equidad emocional que se establecerá verbalmente en las relaciones de todo tipo entre los seres humanos.
La mayoría de habilidades sociales pueden ser construidas en el núcleo familiar, sin embargo, si estas son abordadas de forma incorrecta producirá problemas o dificultades en las relaciones de los niños(as) de la familia, los cuales serán llevados a su vida adulta provocando vínculos insensibles para con el otro. Ejemplo de ello son las relaciones que tienen finales por motivos como las infidelidades, ausencia de lealtad, falta o miedo al compromiso, discusiones o peleas subidas de tono durante la relación, entre otras.
Este tipo de conflictos fueron desarrollados como “normales” en la etapa de la infancia porque eran parte de la conducta de los padres, esto se demuestra cuando los pequeños observaban a sus padres discutir, lanzar cosas, insultarse, irse de casa, etc. Después de ese tipo de situaciones muchos niños se ven obligados a hacer sus propias conclusiones y creer que esos comportamientos son “lo normal” debido a su frecuencia, en muy pocas ocasiones se puede ver a los padres explicando a los menores porque suceden estas cosas o dándose tiempo para explorar soluciones sanas para las diferentes situaciones o problemas.
Los vínculos de este tipo están caracterizados por el interés, la insensibilidad emocional y el egoísmo, es decir, que la mayoría de las relaciones actuales carecen de respeto, equilibrio emocional (tomado como una negociación verbal) y cuidado mutuo. Son estas últimas, las bases de la responsabilidad afectiva, lo que conlleva a considerar las emociones o sentimientos de la otra persona, y como nuestro comportamiento puede afectarlo y hacernos responsables de dichas consecuencias negativas.
Es importante mencionar que uno no nace con la responsabilidad afectiva, sin embargo, esta puede ser cultivada y reforzada, mediante el ejemplo de las figuras adultas en el entorno, a cualquier edad. Un formas de dicha habilidad son, el conocer como la otra persona expresa sus emociones/sentimientos, cuánto valor le da a ellos, y qué cosas lo pueden lastimar (aun si eso no nos afecta de la misma forma). Es cuestión de buscar, por todos los medios posibles de solución, alguna que no lastime innecesariamente a la persona con la cual nos relacionamos.
Para ello se repite el clásico “pensar antes de actuar”, complementado con “tus derechos terminan cuando empiezan los de la otra persona”. Esta combinación permite evitar pasar por encima de las personas y hacernos responsables de los efectos que provocamos en los demás aun sin tener la intención de lastimar. Pero existe un límite, siempre se debe tener en cuenta que “él” y “yo” son distintos, cuidar los sentimientos, y ayudar a superar sus problemas mientras esté en nuestras manos ofrecer y cumplir con este apoyo, en paralelo, se debe evitar al interiorización de dichos problemas o efectos negativos de la vida ajena. Es decir, que uno puede ponerse en los zapatos del otro pero debe saber cómo quitárselos antes de seguir con su propia vida, se debe diferenciar claramente quién es “él” y quién soy “yo” para evitar confusiones o frustraciones innecesarias.
Como se ha ido abordando, la responsabilidad afectiva debe considerarse como una decisión y construcción desde el momento que uno se da cuenta de que existe la forma sana de vincularse con los demás. Esto no quiere decir que no habrá discusiones o problemas, solo abre la puerta a otras posibles soluciones en las cuales se vela por el cuidado de la integridad (físico-emocional) de ambas partes. Este cuidado se refiere a considerar los sentimientos de la otra persona si se requiere tomar una decisión en pareja o en grupo, y que se procure el menor dolor posible para ambas partes. Para sobrellevar una relación sana existen algunas habilidades sociales que pueden ayudar, las cuales se tratarán en el siguiente artículo.
Referencias
Gaviria Cano, A. S., Guevara Prieto, D. M., Riaño Correa, J. A., Grajales Gallego, L. D., Rendón Cardona, P. A., & Ospina Álvarez, S. (1 de Diciembre de 2021). Repositorio Institucional de la Universidad Católica de Pereira. Obtenido de Estrategias para el fortalecimiento de competencias socioemocionales con adolescentes: https://repositorio.ucp.edu.co/handle/10785/9513
Gómez Campos, R. D. (15 de Enero de 2021). Redalyc.org UAEM. Obtenido de Milagro: amor y comprensión. Un análisis filosófico-feminista frente al mal radical del siglo XXI: https://www.redalyc.org/journal/1411/141163729005/
NEUROWAVE. (s.f.). Obtenido de La responsabilidad afectiva y su importancia: https://neurowave.com.mx/la-responsabilidad-afectiva-y-su-importancia
En la vida diaria, es natural sumergirse en encrucijadas, las cuales nos impiden dar el primer paso. En la serie «The Sandman», hay un simbolismo muy claro respecto a esto, cuando el protagonista de la serie decide invocar a Las Moiras y de ese modo, averiguar el paradero de algunos objetos perdidos. Como recordarán, estos seres mitológicos están encargadas de saber el pasado, presente y futuro, y, por lo tanto, al encontrar en un sueño de un camboyano una situación con muchas alternativas, simbólicamente las materializa y las entrega como ofrenda a estas entidades para conseguir la ansiada respuesta (cita por La cachai, 2022).
De este modo, cuando nos adentramos en un mar de incertidumbre, surte un efecto magnético en nosotros que nos lleva a hacer revisiones de todos estos tiempos para conseguir sabiduría y saber qué decidir, pero, ¡oh, sorpresa! Nos adentramos en un océano casi inexpugnable de angustia e incertidumbre, donde, sin ofrendas que entregar, solo recibimos mas dudas que respuestas. El amor, o mejor dicho, la ideación sobre el amor, es esto mismo, un abanico de caminos cada cual más incierto que el otro. Sin embargo, son estas vacilacionesla que vuelven turbio al ser y lo convierten en un desdichado sin rumbo que clama y súplica por una respuesta que le asegure seguridad y alegría. ¡Qué ingenuidad!
Los peligros del amor
Si alguien llegase a preguntarme sí el amor es peligroso, sin lugar a dudas diría que no. De manera totalmente tajante respondería que es una emoción que pasa a ser sentimiento, y que mantiene como nobleza, el cuidado por el otro. Es una de esas pocas guindillas sobre la vida humana que nos hace ser puramente altruistas, no pensamos en nosotros mismos sino en un ente ajeno que, se gana nuestra contemplación; y es allí, en esa compañía por cuidar y resguardar al otro, que encontramos nuestra dicha y satisfacción. Por supuesto, no debemos dejar de lado el hecho de que este amor tan delicioso, y que nos mantiene cautivos de la búsqueda del bienestar, cuando lo recibimos, se convierte en el más dulce azahar. El amor es eso, un intercambio recíproco que tiene como base un par, un dos, una pareja, no hay amor sin otro, pero, al mismo tiempo, no hay amor sin uno.
El amor, sin embargo, puede volverse una figura retorcida, y aquí, permitiéndome otra licencia sobre el séptimo arte, tomaré como referencia la película «Coraline» (Drey Dareptil, 2020), donde una niña de convicciones aparentemente muy bien asentadas comienza a notar un vacío que crece en su interior sobre sentirse abandonada o descuidada por sus padres. Si bien estos siempre están con ella en casa, no hay verdadera calidad de tiempo compartido, ni mucho menos miradas de complicidad a la hora de la cena, simplemente hay instantes vacíos con salpicones de cercanía. Lo cual, lleva a la pequeña Coraline a entrar a un mundo de ensueño donde observa a una replica de lo que pudiera llegar a ser la madre «perfecta», la que le provee cuidados, cariño sin fin, mucha diversión y sobre todo, verdadera compañía. Llega a pensar que este mundo idílico es el que siempre le ha gustado tener y merece, pero, es una fachada, y al estar sedienta de abrazos cálidos y miradas complacientes, sucumbe a la idea de que la fantasía es una mejor opción a la realidad, sin darse cuenta del error garrafal que esta decisión representa.
Siguiendo la idea anterior, ¿Cuántas veces no estamos envueltos en ese contrapunteo de decidir vivir una dulce mentira que una cruel realidad? En el caso de Coraline, ella estaba en un dilema en torno a su familia, pero, si hablamos de parejas, acaso no hemos escuchado el típico argumento:
«Muchas cosas entre nosotros han cambiado pero, cuando estábamos iniciando, todo era hermoso, me importaba poco que se le estuviera cayendo el pelo, sus dientes con frenillos y sus pies deshechos. Me hacía reír y olvidarme de todo… Ahora, no es así de atento, pero, antes pasábamos una tarde feliz viéndonos la cara, era maravilloso»
Como vemos, todo esto está en pasado, y como si fuéramos Morfeo de la serie «The Sandman», estamos acudiendo al pasado para encontrar una respuesta, ya que vivimos en el presente sumergidos en una fantasía, por lo tanto, el pasado nos brinda un alivio temporal que evoca los tiempos mejores que ya hoy no existen. Es un placebo cruel y crónico que hace que las personas no ajusten ni reparen su presente por estar metidos en su mundo defantasía de un pasado mejor. ¿No les resulta familiar vivir así, en un ensueño?
El mundo de ensueño «estamos en calma, todo chévere»
«Bueno, pero es que todo no es tan malo, o sea, el mes pasado si fue fatal, pero ahora está todo más tranquilo, nos hablamos durante el día, nos mandamos fotos de lo que estamos haciendo, inclusive comida, normal. Hasta ahora, no hemos peleado«
Frases así son típicas en sesiones de terapia individual o de pareja. Es una calma abismal que ni el paraíso de la religión más elaborada puede igualar. Generalmente, esta calma es la que vaticina un oscuro temporal. Según la psicóloga estadounidense Leonore Walker (citada por Uliaque, 2016), dicho momento refiere a la ausencia de pesadumbre según el maltratador, por lo que reina la sensación de paz.
Fase de tensión, «tengo que mantener la paz, para que seas feliz»
«Ciertamente fue mi culpa, o sea, todo estaba súper bien, como te dije, salimos un par de veces, comíamos, pasaba un tiempo con los peques, y bueno, el fin de semana pasado se me fue el tiempo con los oficios del hogar y se me pasó el almuerzo, tuve que improvisar, quemé sin querer el cuello de la camisa y al final, el domingo como me sentía mal no estuvimos juntos y allí comenzó a quejarse de todo otra vez. Pero en serio, te juro, estábamos muy bien.»
Este tipo de argumentos son cruelmente naturales, la victima narra con irónica sorpresa cómo después de días de calma absoluta, a través de pequeños detalles brota un conflicto bélico. Ese es su presente. Sin embargo, persiste la idea del pasado «estábamos bien» y peor aún, asume la responsabilidad de mantener la «paz del universo». Aquí, estamos en presencia de la fase de tensión, los pequeños contratiempos de la cotidianidad implican una sobrecarga para la víctima que no puede concentrarse y falla en su cometido de reestablecer la paz por encima de todo. Además aquí es natural esta serie de discursos verbales que hieren igual o inclusive más que un combate físico.
La violencia verbal es típica de escenarios tensos y para nada benéficos, y lo peor, es que el agresor busca desestabilizar a su victima para obtener su «victoria», siendo además salvado por el aval de la pareja que disminuye lo que sucede.
Fase del estallido, «o eres tú o soy yo»
No puede haber un ganador, aquí la estampida de palabrotas, inclusive, agresión física y/o sexual son parte del día. Nadie sale triunfante, solo un sometido y alguien que somete.
«Discutimos horrible otra vez, fue poco lo que duró pero se sintió como si estuviera en un ring de boxeo por años, nos dijimos cosas horribles. Y bueno claro, me culpó de todo lo que ocurrió, y no es para menos, yo también llegué a la casa toda alterada, reclamando que me ayudara con la casa y estallamos, pero bueno, ya ahorita regresa y hablamos para resolverlo, total, siempre es así, lo importante es que me envió un WhatsApp disculpándose y prometiendo que mejorará, pero que necesita tiempo.
Nótese los componentes de esta fase: minimizar la respuesta agresiva, culpabilizarse por lo sucedido además de esperanzarse sobre un futuro mejor. Esta última etapa, es justamente la que impulsa la siguiente y la sostiene pese a su crueldad.
«Sí, te acepto, para siempre» etapa de la luna de miel
La influencia malsana de una persona que utiliza los comentarios de otros como forma de ampliar su reputación se extiende hasta el mundo íntimo de la pareja. En otras palabras, se pavonea en detalles y atenciones frente a otros para obtener una buena apreciación o visto bueno, y así manipular el entorno, por ende, la pareja sucumbe.
«Aunque seguimos medio molestos, ayer fuimos a una comida con amigos. La pasamos bien, él es amable y encanta a todo el mundo, de eso me enamoré, porque es capaz de cruzar fronteras apenas se lo pido. Pero claro, siempre y cuando yo no meta la pata ni me ponga bruta como dice cuando se molesta lo importante es que me dice que esta vez reconoce que se excedió y que intentará arreglar su carácter.«
Promesas, juramentos y agasajos son el pan de cada día, pero no son más que un pequeño incentivo para retomar la misma actividad y llegar a la calma.
¿Qué sí o qué no?
Como hemos visto, vivir de la mano de la incertidumbre de cuándo es que estallará el conflicto, y peor, vivir pensando en el pasado hedonista lleno de placeres es una situación compleja. Sin embargo, si reconocemos que estas fases ocurren, podemos idear qué decisión tomar y desde dónde disminuir el nivel de incomodidad.
Ahora, aquí hay algunas sugerencias sobre qué hacer para tomar la resolución indicada, pero antes, que sepas qué «indicada» no es igual a «menos dolor«. Las iniciativascorrectas también duelen, y aquí te las ofrezco en formato de imagen para que se la compartas a quien más lo necesite y para que tú la tengas en cualquier momento:
Referencias:
undefined [La Cachai?]. (2022, 28 agosto). #shorts Morfeo recolecta ofrendas para las Moiras #sandman #tomsturridge #thesandman [Vídeo]. YouTube. Recuperado 11 de septiembre de 2022, de https://www.youtube.com/watch?v=JW36SIbBwFE (0:21″)
undefined [Drey Dareptil]. (2020, 11 octubre). CORALINE y LA PUERTA SECRETA: Un Cuento Demasiado CREEPY | Drey Dareptil [Vídeo]. YouTube. Recuperado 11 de septiembre de 2022, de https://www.youtube.com/watch?v=DT2vVECpQI0 (5:21′)
Moll, .U. & Moll, .U. (2016, 4 enero). El ciclo de la violencia en las relaciones de pareja. Recuperado 11 de septiembre de 2022, de https://psicologiaymente.com/forense/ciclo-violencia-relaciones-pareja
Para dejarlo claro de entrada, la identidad siempre está presente en toda persona, solo que, en ocasiones, no la potenciamos y nos abatimos por las dificultades, pero siempre tendremos características, que nos distingan del resto. Pero entonces, ¿por qué pareciera que hay una falta de identidad en algunas personas? Pues esto no es más que una pérdida temporal de nuestras habilidades y rasgos que sucede por diversas situaciones de nuestra vida, especialmente se da en familias disfuncionales y en situaciones estresantes, que nos llevan al límite.
LA IDENTIDAD Y MI PROPÓSITO
La identidad va ligada con nuestro propósito de vida, y para saber este, se debe contestar con sinceridad las siguientes preguntas:
¿Quién soy?
¿En qué creo? ¿Sigo alguna religión? Sí o no, y por qué.
¿Cuáles son mis valores morales?
¿Qué me gusta de la vida? ¿Qué podría hacer sin recibir dinero?
¿Qué me hace feliz? ¿Dónde estaría más feliz? ¿Me gusta mi alrededor?
Por lo tanto, una persona que conoce su identidad, debe ver forzosamente el tema espiritual, porque te orienta al camino que deseas seguir en la vida. Tiene mayor facilidad para alcanzar sus metas porque, en primer lugar, sabe lo que quiere, y tal vez aprendió a través de sus errores. Es entonces importante considerar que las personas se sienten sin identidad, cuando no aprenden de sus yerros. Y muchas veces sus padres son sobreprotectores, los que, al protegerlos de cualquier daño posible, los hacen débiles; o quizás, del otro lado de la moneda, tienen padres tan autoritarios que los vuelven personas muy críticas con ellos mismos, y en busca de esa aprobación ausente, pierden parte de su identidad. Es muy fácil caer en esto, sobre todo en la adolescencia, en la que aún no se ha formado completamente el carácter, y la familia es una guía fundamental en nuestra vida.
Carl Jung: Sombra, ego e identidad
El inconsciente es nuestra sombra, lucha por mostrarse, pero es reprimido por el ego, esto claramente es una causa de una crisis de identidad; cuando reprimimos emociones, no sacamos a flote nuestro verdadero yo (Giardini et al, 2017).
ilustracion 1: Carl Jung, sombra-ego
Identidad y alma
El alma, según todos sabemos, es lo que queda cuando el cuerpo muere y va al cielo, al infierno o al purgatorio; asimismo, para otros esto aún es un misterio. Quizá para los que no creen en estos lugares celestiales y de sufrimiento, les sea más difícil tomar conciencia de sus acciones diarias, quizá pueden vivir el día a día, llenos de miedos, angustias y obsesiones; no obstante, los creyentes tampoco están exentos de estas dificultades
Como premisa, el que tiene identidad, busca ayuda… Quien busca ayuda está bien. ¿Por qué? Porque reconoce que no es perfecto, que hay momentos donde nos marchitamos; pero entiende que volverá a florecer con ayuda de otros y confiará cada vez más en sí mismo.
ilustracion 2: identidad y alma
EJERCICIOS PARA COMPRENDER NUESTRA IDENTIDAD:
Escribir quién eres, lo importante del ejercicio es no pensarlo mucho y ser lo más sinceros posibles, y leerlo en voz alta; pues hablar sana, y en voz alta, mucho más; por ello las terapias con psicólogos se hacen hablando y escuchando. Nuestras palabras tienen poder.
Trabajar la inseguridad, por cualquier arista se puede empezar a mejorar, no hay una lista exacta de cosas a hacer. Para comenzar a mejorar, en cualquier aspecto que perjudique nuestra identidad, puedes usar tu imaginación, esta ha sido una muy buen arma ante las más grandes dificultades a lo largo de la Historia.
Otra herramienta que incrementa nuestra seguridad y fortalece la identidad es leer, el conocimiento es la buena amiga que nos ayuda a tener más cultura y adentrarnos en el mundo.
Dejar de lado la alienación, el uso excesivo de redes sociales y el miedo; allí se pierde el alma, la identidad. Hay que volver a las bases, al principio hacer cosas que, por sentido común, sabes que son buenas. ¿Qué es lo más simple que te puede hacer feliz? Podría ser sentarnos a tomar sol; mirar las plantas; rezar; dormir temprano; escuchar atentamente lo que otro nos dice sin pensar en nosotros mismos; poner nuestros pies descalzos en la hierba; escribir en una hoja todos tus miedos y luego leerla en voz alta para después quemarla; tomar un baño con agua caliente y dejar que el agua arrastre tu tristeza; etc.
Seguir nuestra intuición, si estamos en una situación complicada, por muchos consejos que recibamos, tenemos que seguir nuestra intuición, porque esta nunca se equivoca, aunque está presente el riesgo de confundirla con una falsa creencia de seguridad y podemos terminar tomando decisiones desde el apego, desde la duda, o desde el miedo.
«¿Puede haber un yo sin un tú? La existencia de uno depende de la del otro. Yo soy yo, en la medida en que puedo distinguirme de otro y puedo reafirmarme como un individuo diferente y singular, con su propia historia y con su propio bagaje de sentidos e interpretaciones. Mi identidad se construye gracias a la alteridad”. (Padilla, 2022)
Referencias
Padilla, J. (marzo de 2022). La mente es maravillosa. Obtenido de https://lamenteesmaravillosa.com/que-es-identidad-personal-como-se-construye/
Giardini, A.; Baiardini, I.; Cacciola, B.; Maffoni, M.; Ranzini, L. y Sicuro, F. (2017). Comprende la Psicología. Carl Gustav Jung: El inventor de la psicología analítica. Barcelona: Editorial Salvat, S.L.
En ocasiones, dentro de un divorcio, uno de los progenitores opta por un enfoque destructivo, dentro de este se presenta una forma de abuso emocional conocida como alienación parental.
Se trata de una manipulación emocional en la cual uno de los progenitores continúa la batalla contra su expareja más allá de la separación, poniendo a los hijos en contra de él o ella, esto ocasiona daños graves en la relación padre-hijo y se puede ver afectada la reconstrucción de una nueva y sana vida después de la separación (Aguilar, 2004).
También se le señala como una triangulación peligrosa, en la que los hijos son partícipes de los juegos relacionales disfuncionales de sus padres. Según Linares (2006), es una forma de maltrato de un padre al otro, privándolo del afecto de sus hijos, y también hacia los hijos, quienes son alejados de su otro progenitor y se les obstaculiza una relación sana con él.
El término alienación parental fue utilizado por primera vez por Richard Gardner (1985), quien lo definió como “un trastorno caracterizado por un conjunto de síntomas que derivan del proceso por el cual un progenitor transforma la conciencia de sus hijos, mediante diferentes estrategias, con el objetivo de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor”; los niños suelen desarrollar desprecio y desaprobación (en mayor o menor grado) hacia uno de sus padres, esto deriva del cúmulo de indirectas y comentarios negativos de forma sutil o no del otro progenitor (generalmente el que convive con los hijos).
Esta manipulación se puede dar de forma abierta con comentarios directos, culpando al progenitor fuera del hogar (el padre de la no tenencia) o también de forma sutil, lanzando comentarios que parecen ser positivos, pero no lo son.
Aguilar (2004) comenta que hay tres fases en el proceso de alienación que pueden alcanzar diversos grados: leve (primera y segunda fase); moderado (tercera fase); grave (cuarta fase).
LEVE
Primera fase: el padre alienador elige uno o varios temas con los que se iniciará la creación de rechazo. El tema escogido empezará a ser asimilado por el o los hijos.
Segunda fase: el tema o motivo se vuelve más claro y se afianza, lo que ocasiona una conexión más fuerte entre el hijo y el padre alienador, así como sentimientos de confabulación y entendimiento entre ambos, esto impulsa la proximidad y lealtad.
MODERADO
Tercera fase: el hijo empieza a exhibir conductas sutiles de negación, enfrentamiento y temor cuando llega el momento de relacionarse con el otro progenitor, esto genera aún más lazos con el padre alienador y se refuerza la programación. Así mismo, al volver de cada visita con el otro padre, el alienador verificará si la lealtad del hijo sigue siendo suya y lo alentará a tomar partido en la situación, cuestionando la conducta del otro progenitor. Todo ello sin que el padre alienador reconozca su propia estabilidad.
SEVERO
Cuarta fase: al llegar a esta fase, las conductas de rechazo del hijo se volverán más intensas, al mismo tiempo en el que preserva el rechazo u odio hacia el progenitor alienado y defiende de manera absoluta y sin dudar al progenitor alienador, este evitara toda responsabilidad y culpará de la conducta del hijo al supuesto trato inadecuado por parte del otro padre.
Habiendo pasado por estas fases, Sureda (2007) menciona que está en la naturaleza de los hijos necesitar de ambos padres, sin embargo, al observar que uno se va y los abandona (padre alienado) y el otro cuida de ellos y se queda (padre alienador), interpretan que el primero es irresponsable y no representa un lugar seguro para ellos; por otro lado, el segundo es una fuente de cariño y cuidados. Fariña (2002) dice que el temor de perder también al progenitor que consideran seguro es el factor más relevante en la alienación parental.
Referencias
Aguilar, J.M. (2004). S.A.P. Síndrome de alienación parental. Córdoba: Almuzara.
Linares, J.L. (2006). Las formas del abuso. La violencia física y psíquica en la familia y fuera de ella. Barcelona: Paidós.
Fariña, F., Seijo, D., Arce, R. & Novo,M. (2002). Psicología Jurídica de la Familia: Intervención de casos de Separación y Divorcio. Barcelona: Cedecs
Sureda, M. (2007). Cómo afrontar el divorcio. Guía para padres y educadores. Madrid: Wolters Kluwer.
Partiendo desde un concepto de cómo es que una persona desde pequeña forma su propia autonomía, Jean Piaget (en Kamii y López, 1982) menciona que el ser humano procede a generar su autovaloración, decidir por sí solo, poseer el sentido de responsabilidad, también interactuando de manera social, afectiva, intelectual y moral, con la finalidad desarrollar la autonomía, asimismo respeten la misma de otras personas.
Sin embargo, la autonomía tampoco significa una expresión de libre albedrio, sino no se estaría cumpliendo la finalidad ya mencionada.
En el TLP (Trastorno límite de la personalidad), esta autonomía sería muy gratificante para la persona quien la padece, ya que el trastorno se expresa de diferente manera en cada paciente. Es por ello que, para una persona con TLP obtenga autonomía, se debe realizar un diagnóstico diferencial correcto, porque cada quien responde a la psicoterapia de distintos modos (Meehan et al., 2018).
Dicho lo anterior, la autonomía alcanzada después de terapia por parte de las personas que presentan TLP, según Stanghellini y Rosfort (2013), que desde la fenomenología hermenéutica y de la psicopatología dialéctica, podrían lograr reducir algunos aspectos emocionales como los siguientes:
Desesperación: “Asociada a la incapacidad para decidir y a la coexistencia de sentimientos ambivalentes que generan la sensación de estar atrapado entre dos tendencias opuestas. Un ejemplo de esto sería la experiencia de un paciente de querer comprobar si su pareja le está siendo infiel y, al mismo tiempo, tener el temor de que esta conducta precipite una terminación de la relación. Esta desesperación se traduce en un estado de parálisis para la acción y el pensamiento, una parálisis desconcertante, inquietante y frenética”.
Aburrimiento: “Es la pérdida generalizada del interés en todo. La experiencia de aburrimiento hace que el mundo se vuelva monótono; los demás y la persona misma se perciben desprovistos de sentido y las emociones se aplanan. El aburrimiento es uno de los sentimientos centrales en el afecto disfórico”.
Vergüenza: “La vergüenza como estado afectivo puede precipitar la rabia durante rupturas psicóticas propias del paciente límite. Generalmente, la rabia y la vergüenza son acompañadas de resentimiento, rencor, indignación e ira narcisista asociada a los sentimientos de humillación. Un paciente puede estar absolutamente convencido de que su novia le está siendo infiel porque en el fondo tiene la certeza de ser alguien inferior y de poco valor para ella”.
Culpa: “Esta emoción ocurre al sentir que se ha ocasionado un daño al otro. Puede estar asociada a la vergüenza al sentir que dicha acción traiciona los propios valores o el ideal de cómo debería haberse comportado la persona”.
Alteraciones en la vivencia del tiempo: “Mientras las funciones neuropsicológicas básicas de la temporalidad están intactas en el paciente con trastorno límite de personalidad, la inestabilidad afectiva y la identidad típica de estos casos generan una visión cambiante del sí mismo, con discontinuidades importantes, cambios rápidos de roles, metas y relaciones”.
Estos aspectos emocionales crean una incapacidad para ver la continuidad personal a lo largo del tiempo y produce una sensación de desarrollo personal que puede predecir el futuro (Gallagher y Schmicking, 2010). Por lo tanto, con una correcta intervención e inserción de autonomía se llegaría a prevenir futuros indeseables, y así la persona con TLP no se reduzca solamente a experimentar un momento su existencia, ni se encuentre atrapada sin lograr proyectarse al futuro.
Concluyendo lo expuesto, las terapias que manejan el contrarrestar la sintomatología general del TLP son las psicoterapias especializadas como TET (Terapia enfocada en la transferencia), TDC (Terapia dialéctica comportamental) Y TBM (Terapia basada en mentalización), en donde la TDC funciona mucho mejor que la TCC en cuanto a acortar la conducta suicida, dimensiones de disociación/psicoticismo y autoagresiones (Oud et al., 2018). Todas ellas ayudarían a que una persona con TLP pueda realizarse o fortalecer su propia autonomía; y con el pasar del tiempo llegar a ser totalmente independiente, respetando la autonomía de las personas con quien se relaciona en un camino de responsabilidad.
Referencias
Kamii, C., & López, P. (1982). La autonomía como objetivo de la educación: implicaciones de la teoría de Piaget. Infancia y Aprendizaje. https://doi:10.1080/02103702.1982.10821934
Meehan, K., Clarkin, J. y Lenzenweger, M. (2018). Conceptual Models of Borderline Personality Disorder, Part 1: Overview of Prevailing and Emergent Models. Psychiatric Clinics of North America https://doi.org/10.1016/j.psc.2018.08.001
Stanghellini, G. y Rosfort, R. (2013). Emotions and Personhood. Oxford University Press. doi: https://doi.org/10.1093/med/9780199660575.001.0001
Gallagher, S. y Schmicking, D. (2010). Handbook of Phenomenology and Cognitive Science. https://doi.org/10.1007/978-90-481-2646-0
Oud, M., Arntz, A., Hermens, M., Verhoef, R. y Kendall, T. (2018). Specialized psychotherapies for adults with borderline personality disorder: A systematic review and meta-analysis. https://doi.org/10.1177/0004867418791257
De generación en generación las familias desarrollan ciertos patrones de comportamiento, así como aspectos prohibidos o mal vistos por la sociedad según sus miembros. El Instituto Vasco de Estadística, define una familia como un grupo de personas vinculadas entre sí, generalmente por lazos de parentesco; dentro de este conjunto de personas es común que se presente un individuo que guía sus acciones e implanta creencias, patrones, tradiciones y secretos que se respetaran dentro del sistema familiar.
Alarcón de Soler (2013) y Mansilla (2019) refieren a los secretos familiares como parte importante de la dinámica familiar, además, constituyen un fragmento de la intimidad de cada uno de sus miembros. La temática de estos secretos es capaz de ir cambiando a través de épocas y tiempos, hacen referencia a ciertos acontecimientos traumáticos (violación, incesto, maltrato, aborto, adopciones, trastornos mentales, etc.) ocurridos en una familia que son escondidos porque se avergüenzan o se culpan de ellos y se ocultan con tanto cuidado y recelo que pueden ocasionar problemas psicosociales a través de las generaciones.
Los secretos se refieren a algo oculto, ignorado, escondido y separado de la vista o del conocimiento de los demás (RAE, 2022). Así mismo, Rober, Walravens y Versteynen, en el 2012, definieron a los secretos familiares como el ocultamiento consciente de alguna información o algún acontecimiento por uno o mas miembros de la familia, que pueden verse afectados por ésta.
La generación que inicia el secreto familiar controla esta información, ya sea implícita o explícitamente, el ocultamiento se da de una manera colectiva y se muestra una realidad diferente para miembros externos a la familia.
Cuando un evento traumático no llega a simbolizarse de un modo adecuado, no puede expresarse en palabras y continua dentro de la familia mediante actitudes y comportamientos, pero no mediante el habla; causa vergüenza, rechazo, censura, desaprobación y humillación, por ello, es doloroso para la familia y somete a cada miembro a una fuerte presión psicológica (Mansilla, 2019).
Al silenciarse, se reprime la posibilidad de expresión y demostración de emociones negativas relacionadas al evento escondido, termina formando parte del inconsciente y puede emerger en siguientes generaciones; a raíz de esto suelen darse las problemáticas psicológicas y de disfunción familiar. A demás, puede vivirse como una situación destructiva que genera desgaste emocional y ansiedad que crecerá con el tiempo, pudiendo llegar a la somatización (Termini, 2018).
Cada miembro de la familia crea vínculos entre sí, pero también con sus antepasados, por ello, los mantienen unidos con los traumas silenciados, por medio de una identificación inconsciente. Por ende, es importante identificar estos secretos que causan angustia y problemas psicológicos para trabajarlos y poder mejorar la situación de la familia y cada uno de sus integrantes.
Referencias:
Alarcón de Soler, M. (2013). Secretos familiares: Interrogantes y reflexiones. PSIMONART, 5(1-2), 23-35
Mansilla Izquierdo, F. (2019). Aproximación a los secretos familiares. INTERPSIQUIS
Rober, P., Walravens, G., Versteynen, L. (2012). In search os tale they can live with: About Loss, family secrets, and selective disclosure. Journal of marital and family therapy, 38(3), 529-41.
Termini, F. (2018). Family secrets: Clasification and consequences. Euromediaterranean Biomedical Journal, 13(23): 98-103
Definitivamente la música me ayuda a vivir en la oscuridad…
En esta ocasión decidí empezar este articulo con un título que enmarca una canción, en donde me encuentro localizada, ya que describe un estilo de vida de forma bohemia y una distinta polaridad de mi personalidad en su manifestación. Dicho esto, daré a conocer mediante un sentido crónico, y mi experiencia musical, cómo es que a través de la identificación en las melodías me guían hacia el equilibrio.
https://youtu.be/EsMHY-0lacY
La música propicia un ambiente en donde es inevitable que la persona aprenda, cree y recree cosas, exprese y así también lograr transmitir valores. Pero sobre todo emociones, acompañando a temas que van desde la existencia, los ritos de pasaje, hasta hoy en día, en las actividades más rutinarias (Fernández, 2019). Es también considerada como una forma de expresión o de cómo se observa el ambiente en el que se vive (Hormigos & Martin, 2004). Las melodías escogidas por cada ser humano son utilizadas para despertar en poco tiempo estados recreativos, abruptos y manifestaciones físicas que son activados por el sistema nervioso central (Fernández, 2011).
Cabe resaltar que la música repercute en las emociones y viceversa, según qué tipo de música se decida escuchar o también según el estado de ánimo, esto quiere decir que el estado de ánimo o de emociones de la persona puede ser modificada con ciertos estilos musicales (Alaminos, 2014).
Es por ello que las melodías bien elegidas, ya sea por identificación o simplemente pasar el rato, sirven para darle equilibrio a las emociones llevando a la persona al bienestar, como por ejemplo, al escuchar música de fondo y bajar el nivel de energía negativa. Asimismo, Sacks (2009) refiere que la música no se debería banalizar ya que al oír alguna canción en específico, en cualquier momento o lugar, se puede disfrutar porque nos remota a mundos y experiencias del pasado. También coincido en que el ser humano tiene la suerte de poder vivirla y sentirla de forma natural, lo último mencionado es en cuanto a cómo se percibe el mundo, cada quien de manera singular.
Concluyendo el tema, el gusto por la música nace particularmente en dificultades fortuitas de la vida, en donde podemos encontrar placer, así como contender nuestra formación personal, académica, laboral, social, etc. por lo complejo, atractivo e interesante que es. Tenemos la libertad de elegir qué tipo de melodías escuchar, siempre y cuando el ambiente en el que nos manejemos y el estado de ánimo ayuden a fortalecer las “hormonas de la felicidad”.
Referencias
Alaminos, A. (2014). La música como lenguaje de las emociones. Un análisis empírico de su capacidad performativa. https://doi.org/10.14198/obets2014.9.1.01
Fernández, A. (2019). La autorregulación emocional de las juventudes a través de la música. https://doi.org/10.15517/es.v79i1.37819
Fernández, A. (2011). Antropología de las emociones y teoría de los sentimientos. https://es.scribd.com/doc/143345258/Antropologia-de-Las-Emociones-y-Teoria-de-Los-Sentimientos
Hormigos, J. & A. Martín, C. (2004). La construcción de la identidad juvenil a través de la música. http://www.fes-sociologia.com/files/res/4/11.pdf
Punset, E. (2011). Música, emociones y neurociencia. http://www.rtve.es/television/20111009/musica-emociones-neurociencia/465379.shtml
Sacks, O. (2009). Musicofilia. Barcelona: Anagrama.
¡Muchas veces se habla de las emociones, de su importancia y de cómo llegar a entenderlas sin morir en el intento! Y es que se hacen complejas cuando nos autosaboteamos, ¡si! ¿Nos autosaboteamos constantemente? Ya había mencionado este tema en mi artículo anterior, pero hay mucho por aprender aún.
Como sabemos, las emociones tienen una base neuronal, que involucra un proceso químico del cerebro con lo que uno no puede lidiar en ciertas ocasiones. Entonces, con esta premisa, no valdría bien, ¿no culpabilizarnos por cómo nos sentimos? No queremos derramar ni una lagrima en el afán de proteger nuestro ego, orgullo, prejuicios, comentarios de otros, etc. En muchas sociedades, hasta la fecha, esto se ve mal. ¿Pero qué es una lágrima, un arranque de ira sino una emoción vivida con intensidad? Si pudiéramos ver el arte, la belleza en lo trágico, en el drama, aceptaríamos más fácilmente todo tipo de emoción.
Ilustración 1: Drama
La vida tragicomedia:
Quien piensa que vivir sin emociones sería vivir, pues tiene un pensamiento muy lógico; es decir, imagínate vivir sin dolor, sin angustias, sin alegría, todo tranquilo en orden, pues lo pasaríamos bien. Pero somos humanos, no robots y las emociones nos ayudan a tomar decisiones importantes. Cuando pasas por verdaderos sustos y dolores sabes muy bien cual es tu hogar y cobijo, además que permiten autorregularnos constantemente.
El humano busca atesorar recuerdos, esto lo vemos desde frases como: “vive tu juventud”, “si no vives ahora, que recordarás de viejo”, “los tiempos pasados eran mejores”. La memoria es un regalo invaluable para el ser humano, pero a la vez una tortura mental.
Todos tenemos recuerdos, quizá solos, sí, pero al menos sabemos que lo intentamos, nos divertimos igual, es decir, salimos, paseamos, etc. No todos tenemos la dicha de tener recuerdos inmemorables de hazañas asombrosas, ¿pero sabes qué?, eso no te hace menos persona.
El estar vivos y estar en el misterio de la vida es lo que realmente importa al final. Todos vamos para el mismo destino, la muerte. Conservemos la esperanza en los días de sol, y pongámonos tristes en los días de lluvia. Es el punto clave para seguir adelante.
Diferencia entre emoción, sentimiento y estado de ánimo:
El neurocientífico portugués Antonio Damasio señala que es fundamental distinguir entre emoción, sentimiento y estado de ánimo, ya que se suele pensar que son lo mismo o parecido.
Se considera que los estados de ánimo son emociones prolongadas en el tiempo y con cierta estabilidad, mientras que los sentimientos son las sensaciones conscientes de las emociones y serían de duración variable. En otras palabras, las emociones son programas de acciones que modifican rápidamente el estado de varios componentes en nuestro organismo, por ejemplo, a una oportunidad o una amenaza. Son experiencias conscientes que implican una alta actividad cerebral y tienen una valoración positiva o negativa. Los sentimientos por su parte son experiencias mentales, un conjunto de vivencias sensoriales y de estados corporales que incluyen los cambios causados por las emociones. En lo que respecta a las pasiones serían sentimientos con una carga emocional más fuerte; los cambios de ánimo son más drásticos y la capacidad de juicio resulta en muchos casos afectada. (2017)
Ilustración 2: Película Big Hero 6
Danzar entre emociones:
Pues cada capítulo de la vida puede ser triste o alegre, lo importante es saltar de allí lo más rápido que se pueda, no estancarse en un solo movimiento, en una sola emoción. ¡Sí! ¡Salta! Es interesante como la historia nos cuenta cómo fueron vistas las emociones.
Por ejemplo, en el siglo XVI, se animaba a las personas de la Europa cristiana a sentir tristeza, pues se suponía que era la respuesta humilde y apropiada para las vicisitudes de la vida terrenal como antesala de la vida eterna, que era la verdaderamente importante (Alonso, 2017).
Un ejemplo de ello queda reflejado en los retratos oficiales:
¿En qué momentos empezaron a reír los altos mandatarios? Después de siglos durante los cuales hasta las niñas se ponían serias en muchas pinturas sobre todo las recordadas por Diego Velázquez. De pronto empezaron a surgir sonrisas en los retratos, eso cambió todo y se generalizó a lo largo del mundo.
Ilustración 3: Detalle de «Las meninas», de Diego Velázquez
Mirada del cine en las emociones:
Las películas son auténticas creadoras de emociones, nos permiten soñar, estar alegres, tristes, con miedo… En mis recomendaciones, por querer aprender cada vez más de las emociones, están las películas de drama. Si no es un género que esté dentro de tus preferidos puede ser que tengas la creencia equivocada de que pasarás un mal rato viéndola, o que tendrá un final triste y te sentirás mal. Lo cual es cierto, si no estás acostumbrado a ver las cosas directamente. Estas películas nos ayudan a reflexionar y ver el arte en lo trágico, todo con un propósito, el ver que siempre hay esperanza, una salida, y esta se encuentra solo en nuestra cabeza, viendo al mundo con criterio. Recomiendo el cine español y europeo en general, tanto como clásicas y de cine independiente, muy reflexivo e imaginativo.
Fotograma: «Alas de mariposa», película dramática de Juanma Bajo Ulloa
Sugerencias:
Alas de Mariposa: Drama sobre una familia que solo deseaba hijos varones, pero al tener una niña, acontecen muchos sucesos trágicos.
¡Átame!: Drama de Pedro Almodóvar. Un joven obsesionado con una actriz, la rapta en su casa, pero el desenlace te sorprenderá, ¡quizá no todos merecen pagar por sus errores!
El piano: Drama de Jane Campion, de Nueva Zelanda. Trata sobre Ana, una joven muda, que viaja con su hija y su piano, y conoce a su nuevo marido, quien se niega a llevar el piano a casa. Abandonado en la playa, el instrumento será rescatado por un vecino que hace un pacto con Ana.
Andrea: Drama español. Un escritor refugiado en la lectura coincide con una extraña joven de mirada inquietante en la fiesta de una diva retirada. Años mas tarde en el funeral de esta úlltima, ambos sentirán la necesidad de una relación.
Referencia:
Alonso, J. R. (2017). Las emociones. La base neurológica del comportamiento. Barcelona: Editec.