Maria Alejandra Muñoz Muñoz

Directora Consultora Warayana Psicóloga Clínica

LA LUZ DEL FARO: Orientación topográfica

Los capitanes de barcos y navegantes al ver los colores y los intervalos del haz de luz que emiten los faros, logran identificar la proximidad a tierra firme, y trazan sus caminos. Esta luz es como nuestra habilidad de orientación, ya que nos ayuda a trazarnos mapas mentales para saber hacia donde ir.

La orientación visoespacial nos permite establecer el nivel de conciencia de nosotros mismos con relación a nuestros alrededores, y el estado general de activación. Así mismo, este proceso implica una gama de habilidades cognitivas, como la capacidad atencional, perceptiva, de memoria, de toma decisiones y de mediciones mentales.

El lóbulo parietal es el responsable de la orientación espacial, tanto del propio cuerpo como del reconocimiento de nuestro entorno. Los neurocientíficos Edvard Moser, May-Britt Moser y John O’Keefe fueron reconocidos con el Premio Nobel de Medicina en 2014 por descubrir que las células que permiten que nos ubiquemos, son las llamadas células de red (ubicadas en la corteza entorrinal del cerebro), las cuáles actúan como un GPS interno.

Características:

¿Cuáles son las 10 principales características de una persona con problemas en esta cognición espacial?

1 – Presenta desorientación, es decir, una notable dificultad para encontrar el camino en un entorno familiar.

2 – Dificultad para identificar la relación y el esquema corporal existente entre la persona y las rutas, es decir, no saber cómo dirigir el cuerpo de acuerdo con las marcas espaciales, cuándo voltear y en qué dirección hacerlo.

3 – Lentitud en procesar los conceptos topográficos, estos se refieren a la capacidad de orientarse en los mapas, que son las representaciones gráficas de los territorios.

4 – Problemas al tener que guiarse en ciudades o lugares que recién se empiece a conocer.

5 – Conflictos para ubicar datos en los mapas políticos y geográficos, esto se refiere al contorno, límites y distancias de un país, y sus relaciones con los países fronterizos. Esto podría generar un problema en los cursos de geografía por ejemplo (al tener que ubicar las distintas ciudades dentro de los mapas).

6. Dudas al tener que dibujar un plano o hacer un croquis.

7. Dificultad al elegir el transporte público, ya que no se tiene claro el recorrido de los autobuses.

8. Problemas al caminar, y al conducir, por la desorientación con las rutas, y para ubicarse en el espacio y ubicar las calles y lo que hay en ellas.

9. Desorientación al localizar algún alimento en las estanterías del supermercado.

10. Respecto a los mapas de información espacial digitales, como por ejemplo Google Maps, existe una diferencia entre lo que observan en la pantalla y la orientación que tienen sobre sí mismos, desde la perspectiva visual.

Causas:

Las causas del problema de orientación espacial:

¿Qué ocurre si tengo problemas para orientarme?, podría tratarse, acorde a la gravedad del problema, de algún tipo de trastorno. Por lo que, es importante que un profesional especialista en temas neuropsicológicos, pueda establecer un diagnóstico diferencial, entre los siguientes problemas:

1 – Trastorno de la orientación: Agnosia y/o Amnesia

2 – Trastorno de la lateralidad cruzada

3 – Trastorno neurológico: Apraxia constructiva

Trastornos de la orientación y de la memoria espacial

Existen dos tipos distintos: La agnosia y la amnesia topográfica. La amnesia topográfica, según Morrow, Ratcliff, y Johnson (1985), se refiere a la dificultad de comprender, manipular y emplear marcas geográficas externas, asociadas con determinada posición espacial.

Trastorno de Lateralidad

Nuestro cerebro está subdividido en dos hemisferios, el derecho y el izquierdo. Mayormente, un solo hemisferio gobierna una gama de funciones y también la mayor parte del lado inverso del cuerpo; es decir, se da una prevalencia de uno de los hemisferios. Esto es lo que llamamos “lateralidad” o “lateralización”, la cual queda establecida alrededor de los cinco años de edad.

Podemos tener una lateralidad bien definida, de tipo homogénea u homolateral (ser diestro o zurdo), o una lateralidad no bien definida, de tipo heterogénea o cruzada, la cuál es considerada como un trastorno neurofisiológico.

Además, este trastorno se caracteriza por representar una dificultad en que las personas pueda definir la lateralidad derecha – izquierda, por una afección en la capacidad de percepción espacio-temporal, de comprensión, de concentración, capacidad analítica y de toma de decisiones.

Es importante diferenciar la Amnesia topográfica del trastorno de lateralidad, el cual es un trastorno neurofisiológico (del sistemas nervioso), no psicológico. Sin embargo, en este trastorno también se genera la desorientación espacial como síntoma.

Trastorno Neurológico: Apraxia constructiva

La apraxia es un trastorno neurológico, y se refiere a la dificultad para hacer movimientos coordinados, inclusive cuando la persona tiene la destreza y la intención de ejecutarlos, la apraxia tiene su origen como resultado de lesiones o daños cerebrales.

Para hablar de la apraxia, tipo constructiva, se requiere analizar a las habilidades visuespaciales, mediante las cuales logramos comprender el espacio que nos rodea (forma, tamaño, orientación y localización), y somos capaces de movernos dentro del espacio.

La apraxia constructiva o visoconstructiva, implica un déficit visuoespacial y constructivo. Es la alteración de la capacidad para construir en el espacio, generando incapacidad para reproducir dibujos o para ensamblar piezas bidimensionales o tridimensionales, dificultando la
realización de actividades como maquetas, rompecabezas, diseño de planos, construcción con cubos o la copia de un dibujo simple.

Detección:

Mediante las bases de la neuropsicología, el Psicólogo tratante seleccionará una batería de instrumentos adecuada, para poder medir los niveles de orientación espacial. Los tests empleados pueden ser:

A – «El Test de Laberintos de Porteus».

La prueba consiste en la resolución de laberintos ordenados en un modelo de dificultad creciente, la persona traza con un lápiz el camino desde la entrada hasta la salida cumpliendo consignas que permiten ubicarlo.

B – «Test BC – Batería para Conductores»:

Si bien es cierto, este test se aplica a conductores, encontramos la Escala «Direcciones», que mide la orientación espacial usando material gráfico. Para esta prueba, se requiere que la persona observe un círculo con 18 radios representados sobre él, los cuales están identificados por letras, para determinar posteriormente y con rapidez la posición relativa de uno de ellos.

C – «La prueba de lectura de mapas de Semmens»

En el cual, la persona evaluada seguirá las ubicaciones de un mapa desconocido.

D – «Test de Retención espacial de Benton»:

El cual evalúa la percepción espacial, la memorial visual y la habilidad visoconstructiva. Se muestra un grupo de láminas, y la persona evaluada, luego de un tiempo tiene que intentar reproducirlas.

Es importante tener en cuenta que las personas con amnesia topográfica tienen generalmente un óptimo desempeño en pruebas de discriminación visual.

E – «Batería Piaget – Head»:

Averiguar sobre la posibilidad del niño de orientarse en el espacio, mediante determinadas actividades (Organización del espacio gráfico, orientación sobre planos), implican organización espacial, y reconocimiento de coordinadas (derecha-izquierda, arriba-abajo).

Es necesario que en caso el Psicólogo(a) evaluador(a) tenga sospecha de un déficit en la capacidad de orientación espacial, y en caso se lleguen a identificar dificultades en los instrumentos aplicados, se emita un informe psicológico con las descripciones oportunas, y se realice una derivación a la especialidad de Neurología.

Tratamiento:

Para cualquiera de estos trastornos, o rasgos de los mismos, se sugiere un entrenamiento cognitivo, que cumpla con el objetivo de «restaurar el GPS cerebral»:

1 – Elaboración de mapas verbales, en dónde el propósito es entrenar al cerebro del paciente a formar mapas mentales.

2 – Estimular la organización espacial.

3 – Ejercicios que amplíen el rango de la capacidad de atención sostenida.

4 – Ejercicios de exposición, como salir a la calle a nuevas rutas, y situar diferentes puntos en referencia a uno mismo, trazando recorridos. Así como también, cambiar de sus rutas familiares, y tomar nuevos senderos.

5 – Ejercicios de entrenamiento en la capacidad de análisis visual dividiendo el todo en sus partes componentes. 

6 – Análisis y psicoterapia en base a las consecuencias socio-emocionales generadas por la dificultad en la orientación espacial.

7- Estimulación mediante juegos de mesa, como legos, rompecabezas, o juegos con objetivos de percepción y organización espacial. Los juegos de mesa ofrecen la posibilidad de crear pequeñas realidades donde los jugadores intervienen de manera directa y esto facilita la mejora de la orientación espacial.

8 – Recursos psicoeducativos virtuales, algunos videojuegos son representaciones realistas de ambientes rurales tridimensionales, en dónde los protagonistas deben ubicarse en diversos escenarios.

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