Estamos tomando decisiones a cada segundo, y ellos nos observan, nos escuchan, nos interpretan, me asusta pensar que no lo estemos haciendo del todo bien. Estamos marcando un precedente con nuestras acciones u omisiones, da lo mismo, ellos están traduciendo cada hecho, y se lo están tomando bastante personal.
Llevo casi 10 años como Psicóloga, de ese tiempo las mejores experiencias las he tenido en consultas con los niños(as), estos últimos días realmente los estoy echando de menos, lo que más nostalgia me da, es el platicar con ellos mientras jugamos, su forma de ver la vida, tan práctica, tan simple, y a la vez tan profunda. Muchas veces me han dejado en desconcierto, y es que debo confesarlo, todo este tiempo, he sentido que soy yo la que aprende más de ellos.

Desde que inició la cuarentena estoy cuestionándome sobre la interpretación que ellos le están dando a estos días, apartados del mundo exterior, imagino a muchos contentos de poder pasar ese tiempo tan anhelado con sus seres queridos, a otros disfrutando de haber sentido que las vacaciones se ampliaban, imagino también, con el pasar de los das, cierto temor en su mirada, dada la incertidumbre por la que atravesamos como sociedad. Estoy segura, cada uno tendría una gran historia que contar, para el día en el que nos reencontremos en el consultorio.
Las vidas de todos están ciertamente pausadas, y hoy busco hablar en nombre de los niños y niñas, a quienes tal vez les cueste un poco poder expresar lo que piensan por la complejidad del tema.
Para esto, podríamos empezar recordando aquella época de colegio, los estímulos, la profesora, los compañeros del salón, el recreo, la bulla, el camino de ida y vuelta a casa, la lonchera, las tareas, las risas de los amigos, los juegos, los colores. Ahora, imaginemos que, de haber empezado las clases, a los pocos días, nos las quitan, no entendemos las razones, quizá nos acompaña una alegría inicial, pensando que
Las cosas serán como hace unos días, con salidas al parque, centros comerciales, acompañar al trabajo a mamá o papá, visitar a los abuelos. pero resulta que no, que «Estos días no podemos salir de casa, no vamos a poder patear la pelota en el parque, jugar con los amigos, acompañar a hacer las compras, respirar el aire de libertad».
Son sólo unos días, nos explican, pero en nuestra maravillosa e inocente mente, vivimos del presente, y unos días nos suenan a un lejano futuro. No queda de otra, a hacer lo que nuestros padres dicen, ¿no?, pero, ¿Lo dicen porque quieren, o porque lo dice el Presidente?, ¿!No entiendo!?, ¿Por qué no podemos salir?, Todos los adultos están raros, ¿Qué pasará con papá, ¿Por qué está sentado en la mesa con cara de preocupación?, ¿Por qué tenemos que quedarnos en casa?, ¿Y por qué todo el día hablan de un virus?, Estoy cansado de escuchar sobre el Coronavirus, es como la palabra más fea, y no sé porque me parece tan fea, Resulta que el virus es cómo la gripe, yo tuve gripe la semana pasada, ¿Y, si me he contagiado¿, ¿Qué pasará conmigo si me contagio?, Escuché que hay que quedarnos en casa por el bien de todos los abuelitos del mundo, ¿Y si al salir a la tienda mamá trae el virus a casa?, ¿Qué pasa con los niños, también enfermamos?,
Escuché decir que no había cura, ni vacunas, que ya no habían camas en los hospitales, Dice mi tía que en otras ciudades la gente está empezando a morir, ¿Qué es la muerte?, ¿He visto el noticiero, que en España las personas se despiden de los viejitos usando la Tablet, Yo ya no quiero salir porque me da mucho miedo la calle.
Mencioné líneas arriba que, hablaría en nombre de nuestros niños(as), y es que, literalmente lo acabo de hacer, todas las frases descritas en cursiva son nubecitas de pensamientos extraños de las terapias virtuales que cursamos en estos días de aislamiento, en esta oportunidad les he puesto los subtítulos a sus pensamientos.
El impacto psicológico del confinamiento en nuestros niños, depende de la visión que ellos tengan sobre la situación actual. Es por ello que, este artículo pretende estimular una actitud más positiva frente a esta situación, por parte de los padres, familiares, maestros y/o cuidadores, esta es la fase inicial de todo proceso psicológico: «La concientización».

Es necesario que nos tomemos un momento para escuchar sus preguntas y miedos. así como también, para compartir los propios, claro, dentro de lo que corresponde a la edad del niño(a). Demostrándoles nuestra empatía, y por sobre todas las cosas, paciencia.
Es por esto que, hoy vuelvo a escribir otro artículo, porque siento que nuestros niños realmente nos necesitan trabajando en equipo. Hay que darles hoy una lección de vida, y ¡Hagamos que valga la pena!
Prometo hacer más rutinario el vicio de la escritura, y volver pronto con nuevas reflexiones.






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