Antonella Alexandra Beltrán Contto

Estudiante de psicología. Orgullosa arequipeña y actriz en formación. Clown hospitalaria en área oncológica y pedíatra. Me especializo en abordaje DBT. Erradicar el estigma respecto a las enfermedades mentales es una meta a cumplir. La rama clínica y social son mi gran pasión. ¡Ah! Además del arte, ya que nos redime y trasforma. ¡Cuidado! ¡Tengo una pluma cargada y no dudaré en usarla!

Explicando el terror: El sendero desde lo patológico

Cuántas veces se nos ha dicho que no se aprende en cabeza ajena y a pesar de ello, existe una gran capacidad en nosotros para poder conectar, es decir, coincidir.

Esta gran habilidad tiene sus bases en la biología, pero la más importante en la neurociencia (propiamente dicha). Y sin embargo, pese a esta base tan dura, trasciende en ese entender del otro.

Pero, aquí viene la incógnita…¿Qué pasa con las personas que no tienen buena empatía? ¿Les falta neuronas espejo? No necesariamente.

PRIMERO, LO PRIMERO…

Sobre las neuronas de la empatía

Giacomo Rizzolatti, el neurocientífico italiano que descubrió las neuronas espejo, señala que este sistema cableado es lo que nos permite «captar las mentes de los demás no a través de un razonamiento conceptual sino a través de una estimulación directa de los sentimientos, no con el pensamiento» (Rizzolatti en Goleman, 2006).

El dato más confirmado es la relación de estas neuronas con el aprendizaje motor, y social.

Las neuronas espejo brillando en otras áreas:

Ervin Staub, un investigador pionero en este campo, admite que incluso si la empatía tiene sus raíces en la naturaleza, las personas no se guiarán por ella “…a menos que tengan un cierto tipo de experiencias vitales que dirijan su orientación hacia otros seres humanos y hacia sí mismos” (Staub, 2002, p. 222).

Según Jesen. “El modo en que se nos educa y se nos entretiene evita que entendamos el dolor de los demás “ (2002, 2008). Las circunstancias pueden bloquear o abrumar nuestras percepciones, volviéndonos incapaces de reconocer y dar expresión a nuestros sentimientos morales (Albert, n.d.; y también, Pinker, 2002).

Por otro lado, el reconocido paleoantropólogo Richard Leakey declara categóricamente: «Somos humanos porque nuestros antepasados aprendieron a compartir su comida y sus habilidades en un red de compromisos que se cumplían».

Lo que subyace a todo esto son los experimentos neurocientíficos que muestran que cuando uno percibe el dolor de los otros se movilizan automáticamente los mismos circuitos neuronales afectivos cuando siente su propio dolor.

Pero fue en 1996, a través de grabaciones de una sola célula en los macacos, los investigadores informaron del descubrimiento de un tipo de células del cerebro denominadas “neuronas espejo” (Gallese, 1996). Situadas en el área F5 de la corteza premotora, estas neuronas espejo disparaban no sólo cuando el mono realizaba una acción, sino también cuando el mono observaba a otro realizando la misma acción. Las neuronas del mono reflejaban, como en un espejo, la actividad que estaba observando. Posteriormente, cartografiando las regiones del cerebro humano mediante la Resonancia Magnética funcional (RMf), se descubrió que las áreas humanas de las que se suponía que contenían neuronas espejo también comunicaban con el sistema límbico, o emocional, facilitando la conexión con los sentimientos de otra persona, probablemente reflejando estos sentimientos.

Se cree que estos circuitos neuronales constituyen la base del comportamiento empático, en el cual las acciones en respuesta a la aflicción de los demás son prácticamente instantáneas. Como dice Goleman, “el que este flujo de la empatía a la acción ocurra de modo tan automático hace pensar en unos circuitos dedicados precisamente a esta secuencia.” Por ejemplo, cuando uno oye el grito angustiado de un niño, “la aflicción que siente impulsa la necesidad de ayudar” (Goleman, 2006, p. 60).

Volvamos al punto de partida…

Si bien existe una relación entre la empatía y la activación de las neuronas espejo en el cerebro, existen otros factores a tomar en cuenta…

La otra cara de la moneda es la psicopatía. Siendo este un tipo de trastorno mental que se caracteriza por la alteración del carácter o de la conducta social de una persona, pero no supone ninguna alteración de la capacidad intelectual.

A tener en cuenta:

Sus características y consecuencias para la vida en sociedad lo convierten en un trastorno mental cuyo estudio es de gran relevancia tanto en el ámbito clínico como en el de la criminología. Según los estudios elaborados sobre psicopatía, las personas afectadas por este trastorno suelen seguir unas pautas de conducta que permiten identificar estos rasgos:

  • Se muestran distantes y ajenos, ignoran los sentimientos de otras personas y desarrollan conductas crueles.
  • Son capaces de distinguir entre lo que está bien y lo que está mal, pero no les importa cometer infracciones, incumplir las reglas y convenciones sociales y sin miedo a los castigos que eso pueda suponer.
  • Muestran conductas deshonestas y manipuladoras para obtener beneficio personal o por placer.
  • Son irritables, egocéntricos, agresivos, imprudentes y mentirosos patológicos.
  • Son capaces de relacionarse con normalidad con su entorno, con encanto superficial, pero incapaces para mantener relaciones afectivas estables.

Aplicado a nuestra realidad 

El terrorismo desde su aparición ha causado innumerables pérdidas (humanas y materiales) y en su época de mayor vigencia causó un desequilibrio en las estructuras de nuestro país (políticas, económicas, sociales, militar).

En todos estos años del accionar terrorista poco o nada es lo que se ha hecho para revertir las condiciones que favorecieron la aparición y desarrollo de las organizaciones terroristas (OOTT) en el Perú, por lo que es necesario analizar y estudiar la situación socio-política actual del país, para propiciar la toma de medidas para prevenir la ocurrencia de nuevos atentados; así mismo, poder transmitir estos conocimientos a las nuevas generaciones de peruanos y evitar la influencia de ideologías violentas.

Patrones

Es la suma total de patrones del comportamiento, reales y potenciales, determinados por la herencia y el ambiente. Se forma por los factores que emergen y se desarrollan en el interior del individuo (inteligencia, carácter, temperamento y el factor somático) y por los factores psicofísicos de su ambiente (sistemas motivacionales, perceptivos, cognitivos y de valores y actitudes).

TIPOS

En psicología de la personalidad se considera que existen distintos tipos de personalidad deficientemente estructuradas (el tipo dependiente, tipo pasivo-agresivo, tipo paranoide, tipo esquizoide, tipo narcisista, tipo antisocial o psicópata, etc.). En la práctica psicológica acerca del terrorismo se menciona algunos tipos especiales: narcisistas- autoritarios, místicos- mesiánicos, puritanos, dogmáticos y mitificadores.

PERSONALIDAD Y CONDUCTA SOCIAL

Ni las características personales ni los acontecimientos ambientales ocurren en el vacío. La conducta social de un individuo es producto de su personalidad, y esta puede ser adecuada, deficientemente estructurada o presentar patologías en esta.

Conductas generales

1. APARENTE SERENIDAD: que la disfrazan presentando una postura rígida, siendo su comunicación y contacto interpersonal muy forzados.

2. FRIALDAD AFECTIVA: se les aprecia carentes de sustento afectivo, fuerzan su comportamiento fingen sus sentimientos, exteriorizando resentimientos hacia personas o situaciones.

3. NEGATIVISTAS: su comportamiento es retraído, con ausencia de comunicación, asociado a su estado afectivo, que para ellos es sumamente desagradable, por ello son parcos y ansiosos.

4. SUSPICACES: actúan a la defensiva, muy alertas, dándole un doble sentido a la entrevista, utilizan respuestas monosilábicas o de lo contrario optan por el mutismo.

5. HIPONÍMICOS-ABÚLICOS: muestran incapacidad para pasar a la acción, hay que iniciarlos en el diálogo, siendo necesario motivarlos y establecer una relación empática.

Abimael Guzmán: El falso mesías

Nació en Mollendo, ciudad porteña de la provincia de Islay, en la región peruana de Arequipa. Fue hijo de Abimael Guzmán Silva, un contador que tuvo 10 hijos con mujeres distintas, y de Berenice Reinoso Cervantes. Fue su madre quien, con dolorosa ausencia, decidió que su único hijo, Abimael, estudiará en el Callao.

Estudió su secundario en la ciudad de Arequipa, en el Colegio La Salle. A la edad de 19 años comenzó sus estudios superiores de Derecho y Filosofía en la Universidad Nacional de San Agustín, en Arequipa. Sus compañeros de clase luego lo describirían como tímido, disciplinado, obsesivo y ascético. Atraído por el marxismo, su pensamiento político fue influido por el libro 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana de José Carlos Mariátegui, fundador del Partido Comunista Peruano. Quien se convertiría en la 4ta espada (después de Karl Marx, Lenin y Mao Zedong) de esta filosofía. Adoptando el alias de Presidente Gonzalo y comenzó a abogar por una revolución de carácter maoísta dirigida por los campesinos. Sería el que sembraría el terror por medio del «Luminoso Sendero de Mariátegui», cuyo nombre se debe a la frase de Mariátegui: «Ell marxismo-leninismo es el sendero luminoso del futuro»

Explicando el terror

RASGOS DE PERSONALIDAD DE LOS DIRIGENTES

FANÁTICOS: convicción dogmática, relacionada con su ideología, que es irreductible y ciega, no considera las demás opiniones.

LÍDERES: manejo y conducción de grupos.

AUTODIDACTICAS: orientan su comportamiento a un sentido intelectual.

PERSUASIVOS: amplio poder de convencimiento.

DOMINANTES: prohíben y controlan dictando normas.

TEMERARIOS: por su convicción no le temen la muerte.

RASGOS DE PERSONALIDAD DE LOS CUADROS O MANDOS

DOGMÁTICOS-FANÁTICOS: su aspecto cognoscitivo se centra a un aprendizaje dogmático parametrado.

LÍDERES: habilidad para el trabajo ideológico en las escuelas populares.

CÍNICOS: fabulan sus argumentos en el interrogatorio.

APÁTICOS: falta de sentimientos pero capaces de hacer actos cruentos.

ASOCIALES: muestran desajuste social, no consideran las normas sociales.

HERMÉTICOS: soportan situaciones complicadas por su regla de oro.

INTRÉPIDOS: por su fanatismo puede morir por ideales.

RUPTURA FAMILIAR Y SOCIAL: se desligan de toda relación afectivo-familiar, viven en la clandestinidad.

SIN SENTIMIENTOS DE CULPA: matar o morir es su deber, glorificación de la violencia.

La cuarta espada

RASGOS DE PERSONALIDAD DE LA MUJER TERRORISTA

MALEABLES: de fácil persuasión, su convencimiento por la ambición del poder hace que sean manipuladas, aprovechando su resentimiento natural, sus condiciones económicas, marginación y postergación social como mujeres.

RESENTIDAS: muestran suspicacia ante un medio ambiente, que considera capitalista, actúan con un resentimiento social mayor que el hombre por vivir en una sociedad machista, que las conduce a mostrar conductas antisociales.

AGRESIVAS: su asimilación ideológica, basada en un aprendizaje intencional, hace que actúen con violencia, acometiendo contra personas, objetos, más agresivas que los hombres; demuestran arrojó, sanguinarias y crueles frente a sus víctimas. En SL la mujer terrorista era de mayor número y mayor participación en atentados y aniquilamientos selectivos.

FRUSTRADAS: se muestran defraudadas en sus esperanzas con respecto al aparato estatal, no habiendo para ellas una clara satisfacción a sus necesidades y deseos. La mujer se siente rezagada sin esperanzas futuras de lograr mejoras socioeconómicas y las OOTT les ofrecían todo eso.

PENSAMIENTO IRREDUCTIBLE: sus procesos mentales, están estrechamente relacionados con su aprendizaje parámetro-dogmático, asentado en consideraciones irracionales, que son irreversibles e irreductibles por la lógica.

FANÁTICAS: muestran convicción dogmática, relacionada con su ideología, que es irreductible y ciega,que le hace olvidar o no considerar las demás cosas u opiniones.

INSENSIBLES: insensibilidad para el dolor ajeno. Cometen sus crímenes con acentuada naturalidad y agresividad.

Con el aporte de la psicología y otras ciencias que colaboran con ella, podemos entender a mayor profundidad, no solo la capa más gruesa y dura de las anomalías mentales, sino también como éstas al no ser tratadas pueden desencadenar un gran problema ya no de salud pública sino de seguridad ciudadana.

Tal vez la coyuntura siendo una realidad tan compleja  y que por azares del destino, confabulado con este momento histórico de nuestro país, siendo está quizás, un poco más difícil el proceso de saborear, no la victoria, pero por lo menos darnos un respiro a todos aquellos que amamos y defendemos nuestro país. Probablemente no hemos vivido en carne propia esta época de terror, pero no nos es necesario para saber las secuelas que dejó; no  entenderemos en su real magnitud cómo fueron los hechos, pero mediante los vestigios que nos dejan, no solo nuestros padres, sino los estragos y la fragmentación social y todos aquellos sobrevivientes de esta época oscura del Perú, nos enseñan a amar más a la patria. Hoy más que nunca, luchar contra esa ideología y saber que no se es necesario pasar por el trago amargo que fue el terrorismo.

En memoria de todos aquellos que perdieron la vida, los que aún siguen con nosotros y qué son un testimonio para ser resilientes, coherentes y ser un ejemplo a seguir, mi más profundo y sincero agradecimiento.

Que nos sirva para no cometer los errores del pasado, que nada justifica la muerte a manos de ideologías, sea está la que fuese, sino más bien guiarnos por el otro «sendero» el del bien común, la justicia y la verdad. Hoy más que nunca, no nos demos el lujo de olvidar…

Referencias

  • Albert, M. (n.d.), “Universal Grammar and Linguistics”, www.zmag.org/Zmag/articles
  • Allot, R. (1992), “Evolutionary Aspects of Love and Empathy”, Journal of Social and Evolutionary Systems, 15, 4, 353-370.
  • Amin, A. (2003), “From ethnicity to empathy: a new idea of Europe”, www.opendemocracy.net/debates/articles 24-7-2004.
  • Barber, N. (2004), Kindness in a Cruel World, Pantheon, New York, pp. 203-231.
  • Bennett, J. (2005), Empathetic Vision: Affect, Trauma, and Contemporary Art, Stanford University Press, Stanford, CA.
  • Blair, J., Mitchell, D., and Blair, K. (2005), The Psychopath: Emotion and The Brain, Blackwell, Oxford, UK.
  • Blakeslee, S. (2006), “Cells That Read Minds”, The New York Times, 1/10/06.

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